Jirafa
La jirafa (Giraffa camelopardalis) es una especie de mamífero artiodáctilo de
la familia Giraffidae propio de África. Es la más alta de todas las especies vivientes
de animales terrestres. La cima de la cabeza puede llegar a encontrarse a 5,8 m
de altura y puede pesar de 750 kg hasta 1,6 toneladas.
La jirafa está emparentada con cérvidos y bóvidos, pero pertenece a otra familia,
los jiráfidos (Giraffidae), que comprende únicamente a la jirafa y su pariente más
cercano, el Okapi.
Julio César introdujo la primera jirafa en Europa traída de su campañas en Asia
menor y Egipto donde conoció a Cleopatra. Sin tener claro qué animal era, los
romanos la bautizaron cameleopardo, un cruce entre camello y leopardo,
convirtiéndose en el nombre científico que se utiliza hasta hoy.
La jirafa normalmente habita en Sabanas o en espacios abiertos. Sin embargo,
cuando el alimento escasea, es capaz de adentrarse en áreas con densa
vegetación. Las jirafas prefieren las áreas de acacias en crecimiento. Pueden
beber grandes cantidades de agua cuando está disponible, lo que les permite
sobrevivir a grandes períodos secos en tierras áridas.
Etimología
El nombre de «jirafa» tiene sus orígenes más antiguos conocidos en la palabra
árabe zarafa ()زرافة, y posiblemente de alguna lengua africana. El nombre se
traduce como «caminante rápido». La palabra árabe se derivó posiblemente de
geri, el nombre somalí del animal. La forma italiana, giraffa, surgió en la década de
1590. Hubo varios deletreos diferentes en inglés medio, como jarraf, ziraph, y
gerfauntz. La forma del inglés moderno, giraffe se desarrolló en torno a 1600
desde el francés girafe. El nombre específico de la especie, camelopardalis, viene
del latín.
Otros nombres africanos para la jirafa incluyen Kameelperd (afrikáans), ekorii
(Ateso), kanyiet (elgon), nduida (gikuyu), tiga (kalenjin y luo), ndwiya (kamba),
nudululu (kihehe), ntegha (kinyaturu), ondere (lugbara), etiika (luhya), kuri (ma'di),
oloodo-kirragata o olchangito-oodo (masái), lenywa (meru), hori (pare), lment
(samburu) y twiga (swahili y otros) en el este; y tutwa (lozi), nthutlwa (shangaan),
indlulamitsi (siswati), thutlwa (sotho), thuda (venda) y ndlulamithi (zulú) en el sur.
Origen y evolución
Climacocera
La jirafa es una de las dos especies vivas de la familia Giraffidae, junto con
el okapi. La familia fue muy amplia, con numerosas especies. Las jirafas
evolucionan de un gran mamífero ramoneador, de unos 3 metros y con aspecto de
antílope que vivió en Europa y Asia hace entre 30 y 50 millones de años.
El jiráfido conocido más antiguo es el Climacoceras, parecido al ciervo, con unos
cuernos como los de la jirafa. Aparición a principios del Mioceno. Ejemplos tardíos
incluyen los géneros Palaeotragus y Samotherium, del Mioceno inferior al medio.
Ambos eran de considerable altura en la cruz, habían desarrollado una
cornamenta simple y no ramificada como las jirafas modernas, pero aún tenían el
cuello relativamente corto.
Características
Anatomía y morfología
Las jirafas adultas pueden alcanzar una altura de 5–6 m; los machos adultos son
más grandes que las hembras. El macho adulto tiene un peso promedio de 1192
kg, y la hembra un promedio de 828 kg. A pesar de su largo cuello y largas
piernas, el cuerpo es relativamente corto. Los ojos, situados en ambos lados de la
cabeza, son grandes y saltones y le dan una buena visión integral desde su gran
altura. Puede distinguir colores y sus sentidos del oído y olor también son agudos.
Para protegerse contra las tormentas de arena y las hormigas, puede cerrar sus
orificios nasales musculares. El labio superior también es prensil y es utilizada
durante la recolección de follaje. Los labios, la lengua y el interior de la boca son
cubiertos de papilas que dan protección contra las espinas.
El pelaje tiene parches o manchas oscuras (que pueden ser de color naranja,
castaño, marrón o casi negro) separados por pelo claro (generalmente de color
blanco o crema). Los machos se vuelven más oscuros a medida que envejecen. El
patrón del pelaje sirve como camuflaje, ya que se integre con los patrones de luz y
sombra de los bosques de sabana. La piel debajo de las manchas oscuras son
sitios para sistemas complejos de vasos sanguíneos y grandes glándulas
sudoríparas, y pueden servir como ventanas para la termorregulación. La piel de
una jirafa es mayormente gris. También es gruesa y permite desplazarse por
bosques de arbustos espinosos sin lastimarse. El pelaje puede servir como una
defensa química, dado que los repelentes de parásitos que contiene dan al animal
un olor característico. El pelaje contiene por lo menos 11 productos químicos
aromáticos, aunque indol y 3-metilindol son responsables de la mayor parte del
olor. Como las machos tienen un olor más fuerte que las hembras, es posible que
el olor también tenga una función sexual. A lo largo del cuello tiene una melena de
pelos cortos y erectos. La cola mide un metro y termina en un largo mechón de
pelo oscuro que sirve como defensa contra los insectos.
Cráneo y osiconos
Ambos sexos tienen osiconos, estructuras prominentes que se parecen a cuernos;
se forman a partir de cartílago osificado, y son cubiertos de piel y fusionados con
el cráneo en los huesos parietales. Como son vasculares, los osiconos pueden
tener algún papel en la termorregulación, y también se utilizan en los duelos entre
los machos. La apariencia de los osiconos permite distinguir el sexo o la edad de
una jirafa: los osiconos de las hembras y los jóvenes son delgados y tienen un
pequeño penacho de pelo en la parte superior, mientras que los osiconos de los
machos adultos terminan en perillas y tienden a ser calvos en la parte superior.
Una protuberancia mediana, más acentuada en los machos, emerge de la parte
delantera del cráneo. Los machos desarrollan depósitos de calcio que forman
protuberancias en el cráneo a medida que envejecen. Cuenta con múltiples senos
craneales lo que resulta en un cráneo más ligero. Sin embargo, los cráneos de los
machos se vuelven más pesados y más parecido a un palo de golf cuando
envejecen, lo que les ayuda a ser más dominantes en el combate. La mandíbula
superior tiene un paladar ranurado y carece de dientes frontales. Los molares
tienen una superficie rugosa.
Patas, locomoción y postura
Las patas delanteras y traseras de una jirafa tienen aproximadamente la misma
longitud. El radio y cúbito de las patas delanteras están articulados por el carpo
que funciona como una rodilla, aunque es estructuralmente equivalente a la
muñeca humana. El pie tiene un diámetro de 30 cm, y el casco es 15 cm de alto
en los machos y 10 cm en las hembras. La parte trasera de los cascos es baja y el
espolón se encuentra cerca del suelo, lo que permite que el pie soporta el peso del
animal. Carece de glándulas interdigitales. La pelvis, aunque es relativamente
corta, tiene un ilion extendido en los extremos superiores.
Solo tiene dos andaduras: caminar y galopar. Caminar se hace moviendo las
piernas simultáneamente en un lado del cuerpo, y a continuación hacer lo mismo
en el otro lado. Al galope, las patas traseras se mueven alrededor de las patas
delanteras antes de que los últimos se mueven adelante, y mantiene la cola
acurrucada. Mientras galopeando, depende de los movimientos hacia delante y
hacia atrás de la cabeza y del cuello para mantener el equilibrio y contrarrestar el
impulso. Puede alcanzar una velocidad máxima de hasta 60 km/h sobre distancias
cortas, y puede sostener una velocidad de 50 km/h sobre una distancia de varios
kilómetros.
Descansa acostándose con su cuerpo sobre la parte superior de sus piernas
dobladas. Para acostarse, se arrodilla sobre sus patas delanteras y luego baja el
resto de su cuerpo. Para ponerse de pie, se pone primero de rodillas y extiende
sus patas traseras para elevar sus cuartos traseros. Finalmente endereza sus
patas delanteras. A cada paso, balancea su cabeza. En cautiverio duerme
intermitentemente alrededor de 4,6 horas por día, principalmente por la noche. Por
lo general duerme acostado, aunque se registraron casos en que duerme de pie,
particularmente entre jirafas de edad avanzada. Cuando acostado, tiene breves
fases intermitentes de «sueño profundo», que se caracterizan por doblar el cuello
hacia atrás para descansar la cabeza sobre la cadera o el muslo, una posición
que, según se cree, indica sueño paradójico. Si la jirafa quiere agacharse para
beber, o bien extiende lateralmente sus patas delanteras, o dobla sus rodillas. Las
jirafas probablemente no serían buenos nadadores porque sus largas piernas
serían muy engorrosas en el agua, aunque es posible que puedan flotar. Al nadar,
el tórax se lastraría por el peso de las patas delanteras, por lo que sería difícil que
el animal pueda mover su cuello y sus piernas en armonía o mantener su cabeza
por encima de la superficie del agua.
Cuello
La jirafa tiene un cuello muy alargado que puede alcanzar hasta 2 m de longitud y
que representa la mayor parte de la altura vertical del animal. La longitud del
cuello es el resultado de un alargamiento desproporcionado de las vértebras
cervicales, y no se debe a vértebras adicionales. Cada vértebra cervical tiene una
longitud de más de 28 cm. Representan 52-54% de la longitud de la columna
vertebral de la jirafa; en comparación, un 27-33% es típico de los grandes
ungulados similares, incluyendo el más cercano pariente vivo de la jirafa, el okapi.
El alargamiento del cuello ocurre principalmente después del nacimiento, ya que
las hembras tendrían dificultades de dar a luz a crías con las mismas proporciones
del cuello que las jirafas adultas. La cabeza y el cuello son sostenidos por un
ligamento nucal y músculos grandes que están anclados por largas espinas
dorsales en la vértebra torácica anterior, dando al animal una joroba.
Las vértebras del cuello tienen rótulas. La articulación atlas–axis (C1 y C2) en
particular permite que la jirafa puede inclinar la cabeza verticalmente para alcanzar
las ramas más altas con la lengua. El punto de articulación entre las vértebras
cervicales y torácicas de las jirafas ha sido desplazado hacia la primera y segunda
vértebra torácica (T1 y T2), a diferencia de la mayoría de los demás rumiantes,
donde la articulación se encuentra entre la séptima vértebra cervical (C7) y T1.
Esto permite que C7 contribuye directamente al aumento de la longitud del cuello y
ha dado lugar a la sugerencia de que T1 es realmente C8, y que las jirafas
añadieron una vértebra cervical adicional. Sin embargo, esta proposición no es
generalmente aceptada, dado que T1 tiene otras características morfológicas,
tales como la articulación de una costilla, considerado diagnóstico de vértebras
torácicas, y porque las excepciones al límite de siete vértebras cervicales entre
los mamíferos suelen caracterizarse por un aumento de anomalías neurológicas y
enfermedades.
Existen dos hipótesis principales sobre el origen evolutivo y la conservación de la
elongación en el cuello de la jirafa. La «hipótesis de la competición entre
ramoneadores» fue originalmente sugerida por Charles Darwin, y solo
recientemente fue cuestionada. Esta hipótesis sugiere que la presión competitiva
entre los ramoneadores más pequeños, como kudu, steenbok e impala, alentó a la
elongación del cuello en la jirafa, ya que permitió acceso a alimentos fuera del
alcance de especies competidoras. Esta ventaja es real, considerando que las
jirafas se alimentan de follaje hasta una altura de 4,5 m, mientras que los
competidores más grandes, como el kudú, solo logran ramonear hasta una altura
de 2 m. También existen investigaciones que sugieren que hay una intensa
competencia entre ramoneadores en los niveles más bajos, y que las jirafas se
alimentan de forma más eficiente (ganando más biomasa de hojas con cada
bocado) cuando se alimentan en las partes altas del dosel. Sin embargo, los
científicos no están de acuerdo acerca del tiempo que las jirafas dedican a
alimentarse a niveles más allá del alcance de los demás ramoneadores, y un
estudio de 2010 encontró que las jirafas adultas con cuellos más largos incluso
sufrieron tasas de mortalidad más altas durante sequías que sus contrapartes con
cuellos más cortos. Este estudio sugiere que para mantener un cuello más largo
se requiere más nutrientes, lo que pone las jirafas con cuellos largos en riesgo
durante un periodo de escasez de alimentos.
La segunda teoría principal, la hipótesis de la selección sexual, propone que los
largos cuellos evolucionaron como una característica sexual secundaria, ya que
confiere una ventaja a los machos durante los combates con los cuellos mediante
los cuales se establece el dominio entre los machos rivales, lo que permite obtener
acceso a las hembras sexualmente receptivas. El hecho de que los cuellos son
más largos y más pesados en los machos que en las hembras de la misma edad,
y que los machos no utilizan otras formas de combate, parece apoyar esta teoría.
Sin embargo, una objeción es que la teoría no explica por qué las hembras
también tienen cuellos largos.
Sistemas internos
En los mamíferos, el nervio recurrente laríngeo izquierdo es más largo que el
derecho; en la jirafa es más de 30 cm más largo. Estos nervios son más largos en
la jirafa que en cualquier otro animal vivo; el nervio izquierda tiene una longitud de
más de 2 m. Cada célula nerviosa en esta conducción se inicia en el tronco
cerebral y pasa por el cuello a lo largo del nervio vago, y luego se ramifica en el
nervio recurrente laríngeo que pasa de nuevo por el cuello hasta la laringe. Por lo
tanto, estas células nerviosas tienen una longitud de casi 5 m en las jirafas más
grandes. La estructura del cerebro de una jirafa se asemeja a la del ganado
doméstico. La forma del esqueleto solo permite un volumen de pulmón pequeño
en relación a su masa. Su largo cuello le da una gran volumen de espacio muerto,
a pesar de su estrecha tráquea. Estos factores aumentan la resistencia al flujo de
aire. No obstante, el animal puede suministrar suficiente oxígeno a sus tejidos.
El sistema circulatorio de la jirafa tiene varias adaptaciones para su gran altura. Su
corazón, que puede pesar más de 11 kg y que mide aproximadamente 61 cm de
largo, debe generar aproximadamente el doble de la presión sanguínea requerida
para un ser humano para mantener el flujo de sangre al cerebro. Por lo tanto, la
pared del corazón puede ser tan gruesa como 7,5 cm. A 150 latidos por minuto, la
jirafa tiene un pulso cardíaco inusualmente alto para su tamaño. En la parte
superior del cuello, un sistema de regulación de la presión, conocido como rete
mirabile, previene el exceso del flujo de sangre al cerebro cuando la jirafa baja su
cabeza. Las venas yugulares también contienen varios (por lo general siete)
válvulas para prevenir que la sangre fluya hacia la cabeza desde la vena cava
inferior y aurícula derecha, cuando la jirafa baja la cabeza. En cambio, los vasos
sanguíneos en las piernas inferiores están bajo gran presión (debido al peso del
fluido que está presionando hacia abajo). Para resolver este problema de
sobrepresión, la piel de las extremidades inferiores es espesa y apretada; esta
adaptación previene un exceso de sangre en las patas.
La jirafa tiene músculos esofágicos inusualmente fuertes para poder regurgitar
alimentos del estómago hasta el cuello y en la boca para rumiar. Al igual que otros
rumiantes, tiene un estómago de cuatro cámaras, de las cuales la primera está
adaptada a su dieta especializada. Los intestinos de la jirafa tienen una longitud de
80 m y la proporción entre el intestino pequeño y grueso es relativamente
pequeña. El hígado es pequeño y compacto. Una vesícula biliar está
generalmente presente durante la vida fetal, pero puede desaparecer antes del
nacimiento.
Lengua de la Jirafa
Lengua de Jirafa
Es fuerte, al punto de poder envolver grandes ramas y arrancarlas. Es resistente,
lo cual le ayuda para quebrar gruesas espinas. Y es manejable, tanto que la usa
para limpiarse las orejas y poder oír mejor. Y aunque es negra, larga, fuerte,
resistente y manejable, jamás mete en líos a su dueña, porque la jirafa es muda,
debido a que carece de cuerdas vocales.
La lengua de una jirafa es de color negro y mide ni más ni menos que entre 50 y
55 centímetros, lo que le sirve no sólo para alcanzar las hojas más lejanas y
obtener una sabrosa recompensa alimenticia, sino incluso para limpiarse las
orejas.
Reproducción
La reproducción es largamente polígama: unos machos mayores se aparean con
las hembras fértiles. Los machos evalúen la fertilidad probando la orina de la
hembra para detectar estro en un proceso de varios pasos conocido como la
respuesta Flehmen. Los machos prefieren hembras adultas jóvenes en vez de
hembras menores o adultas mayores. Cuando detecta a una hembra en celo, el
macho intentará cortejarla. Durante el cortejo, el macho dominante mantendrá a
distancia a los machos subordinados. Durante la cópula, el macho se coloca en
sus piernas traseras con la cabeza arriba y sus patas delanteras descansando en
los flancos de la hembra.
Aunque por lo general son silenciosas y no vocales, las jirafas pueden utilizar
varios sonidos para comunicarse entre ellas. Durante el cortejo, los machos
emiten toses fuertes. Las hembras llaman sus crías con mugidos. Los terneros
emiten resoplidos, balidos, mugidos y sonidos parecidos a maullidos. Las jirafas
también producen sonidos como roncas, siseos, gemidos y silbidos; a largas
distancias se comunican entre ellas utilizando infrasonido.
Gestación, nacimiento y cuidado parental
Cría de Jirafa
La gestación de una jirafa dura entre 14 y 15 meses; nace una sola cría. La madre
da a luz de pie y el saco embrionario se rompe cuando el bebé cae al suelo. Las
jirafas recién nacidas miden cerca de 1,80 metros. A las pocas horas de haber
nacido, las crías pueden correr y no se distinguen de una cría de una semana de
edad. De todas formas, por las primeras dos semanas, estas pasan la mayor parte
del tiempo recostadas, resguardadas por su madre.
A las pocas horas de nacer, la cría puede correr y es casi indistinguible de un
ternero de una semana de edad. Sin embargo, durante las primeras 1 a 3
semanas, pasa la mayor parte del tiempo escondiéndose; el patrón de su pelaje
proporciona un camuflaje adecuado. Dentro de pocos días después de nacer se
ponen erectos los osíconos, que permanecieron planas mientras estaba en el
útero.
Las hembras con crías suelen agruparse en menadas de crías, ramoneando y
moviéndose juntas. Ocasionalmente, algunas hembras en una menada de crías
pueden dejar a sus crías con otra hembra mientras se alimentan y beben en otro
lugar. Esto se conoce como «guardería de jirafas». Los machos adultos no
desempeñan un papel notable en la crianza de los jóvenes, aunque parecen tener
interacciones amistosas.
Los terneros están en riesgo de depredación, y una hembra permanecerá encima
de su ternero y dará patadas al depredador que se acerca. Las hembras que
vigilan los terneros en una guardería de jirafas solo alertarán a sus propias crías si
detectan una perturbación o peligro, aunque los demás terneros se darán cuenta y
la seguirán también. El vínculo entre la hembra y su cría varía, aunque puede
durar hasta el siguiente parto. Así mismo, los terneros pueden mamar por tan solo
un mes o hasta un año. Las hembras alcanzan la madurez sexual cuando tienen
cuatro años de edad, mientras que los machos maduran a los cuatro o cinco años.
Sin embargo, los machos tienen que esperar hasta que tengan por lo menos siete
años para ganar la oportunidad de aparearse.
Sólo del 25 al 50 por ciento de las jirafas llegan a la adultez; aquellas tienen un
promedio de vida de entre 20 y 25 años.
Alimentación
El régimen alimenticio de la jirafa armoniza con su conformación física; come las
hojas de los árboles para lo cual le sirve su larga lengua. Las que viven en el sur
de África prefieren las ramas y hojas que tienen espinas, porque sus labios y su
lengua son [Link] se nutre con alimentos frescos y jugosos puede
permanecer mucho tiempo sin agua, pero en las épocas de sequía recorre varios
kilómetros para abrevar en las lagunas pantanosas o en las charcas.
Jirafa comiendo
El alimento favorito de la jirafa es la Acacia, una especie de árbol que crece en la
sabana africana, siendo un animal altamente selectivo en lo que come cuando
tiene alimento para elegir. A pesar de esto en caso de necesidad no tiene
problema en adaptarse a otros alimentos. También consume otro tipo de árboles
así como hierbas. Para beber agua y alimentarse con hierbas la jirafa debe
agacharse lo que la coloca en una posición vulnerable. La lengua de la jirafa así
como su aparato digestivo adaptado, le permite alimentarse con vegetales
espinosos, los cuales digiere sin ningún tipo de problema. La jirafa pasa
alimentándose casi todo el día, pudiendo llegar a comer 65 kilos de vegetales. La
jirafa al igual que las vacas es un animal rumiante, cuenta con 4 estómagos y su
digestión es similar a la del resto de los rumiantes (la digestión toma un tiempo
relativamente largo)
Comportamiento
La jirafa es un animal que no es territorial y vive en grupos de aproximadamente
entre 15 y 20 individuos, a pesar de ello no existe jerarquía ni coordinación en las
actividades de la manada. También la composición de estas manadas es variable,
algunas jirafas cambian de manada en determinadas ocasiones. Las jirafas son
animales tímidos, prefieren huir antes que enfrentarse a los posibles
depredadores, principalmente los leones, pero en caso de verse acorraladas o
defendiendo a sus crías, las jirafas dan pelea, principalmente mediante patadas,
que debido al tamaño de este animal suelen ser mortales o muy dañinas para sus
eventuales enemigos. Debido a su altura la jirafa tiene un rango visual
extremadamente alto, por lo cual puede descubrir muy fácilmente a cualquier
amenaza que se acerque.
En caso de huir la jirafa es una animal muy veloz pudiendo alcanzar velocidades
de hasta 60 kilómetros por hora. Los machos también suelen enfrentarse entre si
en peleas. Las jirafas, contrariamente a lo que la mayoría de la gente piensa,
cuentan con un rudimentario sistema de comunicación similar a los mugidos de las
vacas con el cual se alertan mutuamente de virtuales amenazas y además les
sirve para localizar a sus crías en caso de haberlas perdido de vista.
A pesar de lo que se cree la jirafa suele echarse para dormir, pero estos periodos
de sueño son muy breves, no superando los 20 minutos de duración.
Enemigos naturales
Mientras que las jirafas adultas son demasiado grandes para ser atacadas por la
mayoría de los depredadores, las más jóvenes pueden ser presa
de leones, leopardos, hienas y perros salvajes.
Hábitat
Originalmente habitaba en las sabanas de las regiones meridionales y centrales
de África, incluyendo la zona subsahariana, aunque la actividad humana la fue
relegando de muchos sectores que ocupaba todavía ocupa extensas zonas.
Estado de conservación
La jirafa fue clasificada como una especie bajo Preocupación Menor por la UICN,
ya que sigue siendo numerosa. Sin embargo, ha sido extirpada en gran parte de
su área de distribución histórico incluyendo Eritrea, Guinea, Mauritania y Senegal.
También puede haber desaparecido de Angola, Malí y Nigeria, aunque fue
introducida en Ruanda y Suazilandia. Dos subespecies, la jirafa de África
Occidental y jirafa de Rothschild, fueron clasificadas como en peligro de extinción,
porque solo quedan unos cientos de ejemplares en estado salvaje.
En 1997, Jonathan Kingdon sugirió que la jirafa nubiana era la más amenazada de
todas; Es posible que contaba menos de 250 ejemplares en 2010, aunque esta
estimación es incierta. Las reservas de caza privada contribuyeron a la
conservación de las poblaciones de jirafas en África meridional. Giraffe Manor es
un conocido hotel de Nairobi, que también sirve como santuario para las jirafas de
Rothschild. Actualmente la jirafa es una especie protegida en la mayor parte de su
área de distribución. En 1999 se estimó la población en estado salvaje en más de
140.000 jirafas, pero las estimaciones para el año 2010 indicaron que este total
había disminuido a menos de 80.000.