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Cúpulas: Tipos y Elementos Arquitectónicos

La cúpula es una estructura arquitectónica que cubre un espacio circular, cuadrado o poligonal mediante arcos. Históricamente se han utilizado distintas formas geométricas como la esférica, elipsoidal o parabólica. El documento también describe elementos, sistemas constructivos, cálculo resistente e historia de las cúpulas.

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Cúpulas: Tipos y Elementos Arquitectónicos

La cúpula es una estructura arquitectónica que cubre un espacio circular, cuadrado o poligonal mediante arcos. Históricamente se han utilizado distintas formas geométricas como la esférica, elipsoidal o parabólica. El documento también describe elementos, sistemas constructivos, cálculo resistente e historia de las cúpulas.

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Cúpula

La cúpula es un elemento arquitectónico que se utiliza para


cubrir un espacio de planta circular, cuadrada, poligonal o
elíptica, mediante arcos de perfil semicircular, parabólico u
ovoidal, rotados respecto de un punto central de simetría.

Etimología
El término cúpula[1] proviene del italiano cupola con raíces latinas
cupella y éste del idioma griego kupellon, que significa "pequeña
taza" (cupa, en latín = taza). La palabra se relaciona en
consecuencia con la forma característica de esta cubierta.
Nótese que en otros idiomas, como el inglés o francés, el término
equivalente es "duomo" o "dome", derivado así mismo del latín
"domus", que significa "casa, habitación". La palabra "domo"
también está recogida por el Diccionario de la Real Academia
Española como sinónimo de cúpula.[2]

Forma Geométrica

La superficie de una cúpula puede adoptar distintas formas según el método constructivo y las
tradiciones formales, variando en función de la forma de planta y el perfil de acuerdo a la cónica
utilizada:

 Semiesférica, que es la forma más simple desde el punto de vista constructivo teniendo en cuenta el
replanteo.
 Semi elipsoide de planta circular, utilizada en cúpulas rebajadas.
 Semi elipsoide de planta elíptica, adecuada a espacios rectangulares.
 Semi paraboloide de planta circular, permite cúpulas más estilizadas, "aliviando" la percepción
formal del edificio.
 Semi paraboloide de planta elíptica.
 Semi hiperboloide de planta circular, también más esbelta, mejora el comportamiento estructural al
reducir los empujes horizontales.
 Semi hiperboloide de planta elíptica.

Elementos de una Cúpula

La base sobre la que se apoya la cúpula puede consistir en muros continuos o en arcos sobre pilastras.
Cuando la base es cilíndrica, la cobertura del espacio resultante puede construirse mediante una cúpula
simple; en otro caso, la cubierta se convierte en una cúpula de gajos (gallonada). Para resolver la
transición entre la base circular o elíptica de la cúpula y la forma cuadrada o poligonal del basamento,
se utilizaron frecuentemente elementos de transición como trompas o pechinas.

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Entre la cúpula propiamente dicha, y los elementos de transición suele interponerse un tambor
cilíndrico o cimborrio, por lo general perforado con ventanas, que posibilitan la iluminación del
espacio interior.

La iluminación puede asimismo complementarse mediante una linterna superior, visible desde el
exterior como elemento formal de coronamiento del conjunto.

Sistemas Constructivos

Uno de los métodos constructivos más simples y antiguos


consiste en levantar hiladas sucesivas de mampuestos,
cerrándose progresivamente hacia el centro. Este sistema es
antiquísimo, y permite cubrir espacios de diámetro
relativamente pequeño. A veces, la colocación de los
mampuestos sigue un patrón en espiral, tal como lo han
aplicado tradicionalmente los esquimales para levantar sus
iglúes. La construcción resultante suele denominarse falsa
cúpula o aproximación de hileras al conseguirse por este
medio.

En este sistema cada aro o vuelta de mampuestos logra al


"cerrarse" la estabilidad necesaria, y el comportamiento
estático es el de una estructura adintelada, sin esfuerzos
horizontales de importancia.

Las cúpulas verdaderas están conformadas por piezas llamadas dovelas, con una "clave" superior que
equilibra los esfuerzos en forma similar a lo que se requiere en un arco o una bóveda, sólo que en tres
dimensiones.

Para permitir un óculo cenital que dé paso a la luz exterior o -más tardíamente- una linterna con el
mismo objetivo, la "clave" puede reemplazarse por un anillo superior de piezas que resistan en
conjunto los esfuerzos de compresión. Este aro superior se construyó frecuentemente en aleaciones
como el bronce, para asegurar la estabilidad y durabilidad.[3]
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El problema más importante -sin embargo- de los constructores de cúpulas antes de la Revolución
industrial fue hallar materiales con resistencia a la tracción para contrarrestar los esfuerzos horizontales
en la base de la cúpula que, por su forma, tiende a "abrirse". La solución clásica consistió en
contrarrestar tales esfuerzos mediante contrafuertes pesados de obra, después por otras cúpulas y
semicúpulas, que van llevando los esfuerzos a sitios menos visibles (caso de Santa Sofía de
Constantinopla) y que en el gótico fueron remplazados por arbotantes. Posteriormente se
contrarrestaron los esfuerzos horizontales mediante un zuncho, generalmente de acero, en la base,
funcionando a tracción, pero con interesantes variantes, como por ejemplo, en la Catedral de Puebla,
(México), donde se utilizó un material tan inesperado como un trenzado de tripa de caballo, debido a
que es mucho más flexible y resiste mucho mejor los esfuerzos de la cúpula cuando se produce un
terremoto; de la bondad de la solución ideada por los arquitectos españoles da fe que la cúpula sigue
entera tras bastantes movimientos sísmicos.[4]

Cálculo Resistente

Desde el punto de vista estructural una cúpula delgada puede considerarse un elemento bidimensional
de doble curvatura con simetría radial (respecto al centro de la esfera inscripta). Los esfuerzos
predominantes son de tracción en el sentido de los paralelos y de compresión en el sentido de los
meridianos. Estructuralmente sus ecuaciones de equilibrio corresponden a una lámina de revolución.

En las cúpulas de sección circular y de pared delgada se producen esfuerzos de flexión porque la
circunferencia se aleja de la forma óptima de catenaria, cayendo la resultante fuera del tercio medio de
la sección, pero éste alejamiento está generalmente por encima de la catenaria, lo cual permite anular
ésta flexión con anillos de acero horizontales en forma de paralelos trabajando a la tracción y
permitiendo así ajustar el polígono funicular de fuerzas a la forma circular requerida.

En cúpulas de gran diámetro existen problemas serios de cargas eventuales que pueden llegar a ser muy
importantes y obligan a un estudio profundo de los esfuerzos de flexión o pandeo que pueden
producirse. Ejemplos de éstas cargas eventuales pueden ser presión despareja por vientos veloces,
dilataciones diferenciales por temperatura despareja (lado iluminado por el sol y lado de sombra),
acumulaciones desparejas de nieve o hielo, asientos diferenciales de cimentaciones, etc.

Historia

Desde los albores de la civilización se construyeron


cúpulas falsas con materiales variados, incluyendo las
cubiertas tradicionales -todavía en uso- de las jurtas del
Asia central, de los iglúes esquimales, los "trulli" del
sur de Italia y los nuraghi de Cerdeña.[5] Con el
creciente uso de habitaciones de forma rectangular, este
tipo de cubiertas quedó circunscripto a la arquitectura
funeraria, por ejemplo en los "tholos".

En España se encuentra uno de los monumentos


megalíticos de este tipo más importante, se trata del
Dolmen de El Romeral en Antequera, construido
alrededor del año 1800 a. C.
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Otro de los tholos más relevantes es el Tesoro de Atreo en Micenas, cuya construcción se estima tuvo
lugar en 1250 a. C. Es una construcción de piedra adintelada que constituye por tanto una falsa cúpula,
con un diámetro de 14,5 m.

El uso de la cúpula -sin embargo- fue poco común en la antigua Grecia, y hasta el Imperio romano no
se comienzan a levantar las primeras cúpulas verdaderas. Los más grandes complejos termales y
palacios romanos incluyeron cúpulas como cubierta.

Imperio Romano

La cúpula del Panteón es semiesférica, formada de hormigón con cascotes de tufo y escoria volcánica.
Las partes externas de la cúpula se forraron con
opera latericia. También se utilizaron ladrillos
bipedales[6] en capas horizontales, a modo de
anillos.[7] Fue la mayor cúpula de construida en su
época, con sus 43,44 m de diámetro, coronada por
un amplio óculo de 8,9 m que llena de luz el
espacio interior. La estabilidad estructural se logró
mediante el uso de hormigón, forrada en opera
latericia,[8] característica de la arquitectura romana,
y diversas técnicas de aligeramiento del peso
propio, sea mediante reducción progresiva del
espesor de la cúpula[9] o el reemplazo del travertino
por piedra pómez en las zonas superiores.

Dentro del edificio puede inscribirse una esfera


perfecta, representando la celeste, junto a toda una
serie de relaciones simbólicas desde los puntos de
vista gnómico, geométrico y mecánico, que han servido de modelo a las sucesivas generaciones de
arquitectos.

La cúpula romana, y su derivada paleocristiana, se construyeron casi siempre sobre un cimborrio con
forma cilíndrica o de prismas de base cuadrada, octogonal o dodecagonal.

Imperio Bizantino

En el imperio bizantino, heredero de la capacidad tecnológica romana, la técnica constructiva de


cúpulas evolucionó hasta lograr imponer la estructura sobre un cubo, mediante el uso de elementos
arquitectónicos de transición como la pechina, que derivaría en la trompa, una bóveda cónica usual en
la arquitectura románica.
El principal ejemplo del período es "Hagia Sophia", la Iglesia de Santa Sofía en Constantinopla, actual
Estambul, construida en el siglo VI bajo el reinado del emperador Justiniano I. Cubre un espacio
rectangular de 77 por 71 m. Con un diámetro de 31,87 m y una altura de 56,60 m. No posee cimborrio,
y su apoyo mediante cuatro pechinas y cuarenta contrafuertes perimetrales separados por ventanas, más
la combinación interior del juego de luces con los mosaicos típicos del arte bizantino, dan una

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sensación de ingravidez, e inmaterialidad, que -por diversos caminos- constituiría la búsqueda
constante de la arquitectura sacra de los siglos siguientes.
Otro edificio notable del período es la Iglesia de San Vital en Rávena, consagrada en el año 547, que
presenta una planta central con cúpula de 16 m de diámetro sobre pilastras que forman una base
octogonal. Junto con San Apolinario in Clase y San Apolinar Nuevo constituyen el grupo de
monumentos más importante de la antigüedad tardía en Italia, construidos todos luego que el
emperador Honorio designara a Rávena como nueva capital del Imperio romano de Occidente en el año
402.
Paralelamente, con la conquista de Constantinopla por los otomanos en 1453, Santa Sofía pasó a ser
también un edificio modélico para las mezquitas del mundo islámico.

La cúpula en el Islam

La cúpula, junto a la columna y el arco constituyó el


elemento arquitectónico principal del arte islámico. Hereda
de Roma, a través de la evolución paleocristiana y bizantina,
el significado cosmológico de bóveda celeste, completado
generalmente con el motivo decorativo interior del árbol de
la vida, que se representa invertido siguiendo la creencia
islámica de una simetría perfecta entre tierra y paraíso.

Uno de los ejemplos más relevantes y tempranos es la


Cúpula de la Roca, construida en Jerusalén por el noveno
califa Abad al-Malik entre 687 y 691, cubriendo la roca
desde donde se cree que Mahoma ascendió al paraíso.

La cúpula, con un diámetro de 21,37 m descansa sobre un


cimborrio o tambor cilíndrico que sirve de transición a la
base octogonal. Cada uno de los vértices del octógono están
orientados según los puntos cardinales, y el extradós está

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cubierto por láminas de cobre pulido y dorado que, al reflejar los rayos solares, convierte a este edificio
en uno de los más hermosos de Jerusalén.

Desde el punto de vista constructivo, la cúpula se caracteriza por haber sido realizada en madera en
lugar de piedra, constituyendo uno de los pocos ejemplos que se conservan de la tradición maderera
siria. Otra circunstancia a destacar es que fue uno de los primeros ejemplos de cúpula de doble capa,
sistema que retomaría Brunelleschi en Santa María del Fiore, si bien mediante dovelas de ladrillo.

Mientras que la cúpula exterior tiene un perfil de arco realzado, el intradós, profusamente decorado con
motivos del árbol de la vida es perfectamente hemisférico.

El Templo de la Roca lleva al peregrino a la circunvalación de la cúpula por un recorrido octogonal,


simbolizando la cuadratura del círculo, la unión de cuerpo y alma.

Cúpulas Ortodoxas

Según el historiador ruso Boris Rybakov,[10] la típica


cúpula acebollada de las iglesias ortodoxas rusas
tiene un origen nativo a partir de influencias pre-
mongoles, con ejemplos constructivos a partir del
siglo XII,[11] en tanto la arquitectura mogol y el estilo
difundido en Asia por el Islam presenta sus primeros
ejemplos recién en el siglo XV.

Mientras que en las iglesias rusas primitivas,


especialmente en Kiev la primera capital, las cúpulas
seguían el modelo esférico del estilo bizantino, los
edificios posteriores comenzaron a utilizar las
cúpulas acebolladas, una forma especialmente útil
para evitar la acumulación de nieve en el clima
nórdico.

La influencia ortodoxa se trasmitió a la arquitectura


persa y regiones más orientales, como lo demuestran
las cúpulas icónicas del Taj Mahal, construido en
1630.

El ejemplo más conocido lo constituye la Catedral de San Basilio, construida entre 1555 y 1561 en
Moscú por orden de Iván el terrible en conmemoración de la captura del Janato de Kazán. Coronada
por un total de diez torres con cúpulas acebolladas, la catedral ha sido desde su creación un símbolo de
Moscú como centro de síntesis entre oriente y occidente.

Edad Media y Renacimiento en Europa Occidental

Durante el medioevo en Europa occidental se pierde gradualmente la capacidad de construir grandes


cúpulas, fundamentalmente por las dificultades técnicas que suponía edificar andamiajes cada vez más

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altos y resistentes, como forma de soportar la cúpula en construcción hasta su "cierre" estático
mediante la colocación de la clave.

No obstante, se continuaron construyendo cúpulas de pequeñas y medianas dimensiones, especialmente


en los edificios más prestigiosos tales como las capillas palatinas y las catedrales. Durante la época de
las cruzadas se reconstruye la basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén, destruida en la guerra con los
musulmanes, mediante una cúpula adintelada empírica. La influencia de este centro de la cristiandad
llevó a su reproducción en varias ciudades de Europa. Una de las más antiguas se conserva en el
Baptisterio de Pisa,[12] que data del siglo XI.

El importante desarrollo urbano acontecido después del milenio, permite la rápida difusión de esta
técnica, y en consecuencia vuelven a construirse edificios abovedados y con cúpula. A partir de este
momento, las principales construcciones dotadas de cúpula se construyen sobre naves basilicales,
denominadas "domo".

Espontáneamente "domo" pasa a convertirse en sinónimo de cúpula, con cuyo significado se utiliza el
término en francés e inglés.

En una competencia por crear edificios cada vez más grandes, altos y majestuosos, se inicia la
construcción en Florencia de la catedral de Santa María del Fiore, previéndose desde el inicio el
coronamiento de los ábsides mediante una gran cúpula.

Cuando el arquitecto Francesco Talenti amplió en el siglo XIV la planta de la catedral, nadie sabía
cómo construir la que en proyecto constituía la cúpula más grande hasta entonces. Fue Filippo
Brunelleschi, durante la primera mitad del siglo XV quien luego de estudiar la arquitectura romana
diseñó una solución que evitaba el uso de andamiajes internos.

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La solución consistió en construir dos cúpulas, una dentro de la otra, que se sostenían hermanadamente
a través de una estructura de refuerzos a la vista. Este sistema de construcción apareció por primera vez
en Irán en el siglo XIV, en el mausoleo de Öldjeytü, construido entre 1302 y 1312 en la ciudad de
Soltaniyeh, pasando a Egipto a mediados del mismo siglo.

La solución de Brunelleschi fue la inspiración directa de Miguel Ángel cuando tuvo que diseñar una
cúpula para el proyecto más importante del Renacimiento tardío, la Basílica de San Pedro en el
Vaticano. Creó una majestuosa cúpula circular que domina la ciudad de Roma y -simbólicamente- toda
la cristiandad. Las robustas costillas descargan el peso de la estructura permitiendo un mejor control de
la forma y el volumen tanto de la cáscara externa como del intradós. El extradós está ligeramente
realzado, con los arriostramientos vagamente hiperbólicos evidenciando las líneas ascendentes del
edificio.

Una cúpula curiosa del siglo XVI es la cúpula plana que sirve de piso en el coro de la iglesia del
Monasterio del Escorial, cuya construcción es igual que la de una cúpula, con dovelas, pero de sección
transversal plana, un alarde técnico proyectado por Juan de Herrera.

Barroco y Neoclasicismo

Las cúpulas barrocas más notables en el norte de Europa fueron construidas en París y Londres. Jules
Hardouin-Mansart diseñó en 1670 la iglesia de San Luís en Los Inválidos en París, por encargo de Luís
XIV. Su cúpula, de 24 m de diámetro, se eleva sobre dos cimborrios inusualmente altos perforados por
grandes ventanas que permiten un interior resplandeciente de luz.

La cúpula de Christopher Wren para la Catedral de San Pablo en Londres (1676), incorpora una cúpula
hemisférica interior, de 30,8 metros, una estructura cónica de mampostería como sostén de la elevada
linterna, y una delgada cúpula exterior sobre estructura de madera.

Ya en un contexto neoclásico, la cúpula de San Francisco el Grande, en Madrid (Francisco Cabezas,


Antonio Plo y Francesco Sabatini, 1761-1770) tiene 33 metros de diámetro. La del Panteón de París, de
Soufflot (1774-1790), 27 metros.[13]

Al igual que en la Francia revolucionaria, que dedicará el Panteón a un fin cívico (enterramiento de
hombres ilustres), en los recientemente independizados Estados Unidos las grandes cúpulas abandonan
los edificios religiosos para coronar los símbolos institucionales de la democracia, a partir del diseño
realizado por William Thornton para el Capitolio en Washington (1792). La cúpula reforzada con acero
fue completada en 1863, tiene un diámetro de 27,4 m, y ha servido de inspiración para numerosos
edificios estatales en todo el territorio estadounidense.

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Siglo XX

El desarrollo tecnológico del siglo XX modificó en forma radical el criterio constructivo de las cúpulas.
Adolf Hitler diseñó junto a su
arquitecto personal Albert Speer, toda
una ciudad, Welthauptstadt Germania,
cuya máxima representación estaría en
el, Große Halle (gran hall), una colosal
estructura que poseería la cúpula más
grande del mundo o Volkshalle, con
290 metros de altura,[14] [15] tan grande
que había quien decía que tendría sus
propias nubes y lluvia. Esta jamás se
construyó, por la llegada de la guerra.
La cúpula geodésica patentada en
1947 por el arquitecto e inventor
estadounidense Richard Buckminster
Fuller consiste en la yuxtaposición de
módulos livianos tridimensionales que
generan estructuras muy estables.

La generación topológica de las


cúpulas geodésicas se basa en el
Teorema de poliedros de Euler.

Las innovaciones en el diseño de cúpulas de hormigón armado introducidas por el arquitecto italiano
Pier Luigi Nervi a partir de la década de 1960 permitieron la cobertura de grandes luces mediante losas
casetonadas, y encofrados perdidos.

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Los avances espectaculares en la tecnología del acero desde fines del siglo XIX han permitido
asimismo la cobertura de grandes espacios sin apoyos intermedios, inclusive en estadios deportivos. Se
utilizan sistemas de cables tensores, estructuras reticuladas tridimensionales, y disposiciones
estructurales basadas en catenarias.

Cúpulas de Mayor Diámetro

El siguiente es un resumen de los mayores diámetros cubiertos por cúpulas a lo largo de la historia de
la arquitectura:

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