Números
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Para otros usos de este término, véase Número (desambiguación).
Números
El profeta Moisés saca milagrosamente agua de la roca
Género Scripture
Idioma Hebreo bíblico
Texto en español Números en Wikisource
Contenido
Numbers 10
Numbers 12
Numbers 1
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Numbers 23
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Numbers 29
Numbers 32
Numbers 36
Numbers 16
Pentateuco
Levítico Números Deuteronomio
[editar datos en Wikidata]
Estampilla israelí con Josué y Caleb portando el fruto de la Tierra Prometida. En hebreo, presenta la
inscripción "Tierra de leche y miel" (Números 14:8).
El Libro de los Números o simplemente Números (del griego Ἀριθμοί [Arithmoí];
llamado en hebreo במדבר [Bəmidbar]: ‘En el desierto’) es el cuarto libro
del Tanaj hebreo (que desde el siglo II d. C. ―aunque con algunas diferencias―
es llamado Antiguo Testamento de la Biblia). Es el cuarto libro de la Torá judía
(o Pentateuco ―‘los cinco libros’― según su posterior nombre griego).
Viene precedido por el Levítico y seguido por el Deuteronomio.
Índice
1Autor tradicional
2Datación y antecedentes históricos
3Origen del nombre
4Naturaleza y organización
5Contenido
6Significado
7Temas
8Simbología
9Véase también
10Bibliografía adicional
11Referencias
12Enlaces externos
Autor tradicional[editar]
La tradición religiosa judía atribuye el Libro de los Números ―como todos los
libros de la Torá (el Pentateuco)― al gran legislador de la nación
hebrea Moisés (Moisés ben Hamram o Moshé Rabenu), quien habría vivido hacia
el 1300 a. C.. Según el Segundo Libro de los Reyes (22-23), este libro fue hallado
durante la reforma de Josías (hacia el año 622 a. C.).
Datación y antecedentes históricos[editar]
El evento clave en la formación del Antiguo Testamento fue la invasión del reino
de Judá por el Imperio de Babilonia en el 586 a. C. (según Dawes, pág. 13).1
Los babilonios destruyeron la ciudad y el Templo de Salomón, ejecutaron a los
hijos del rey delante de él y lo cegaron, y se lo llevaron a él y a muchos otros al
exilio en Babilonia (Dawes, pág. 14).1Estos eventos deben de haber representado
una gran crisis religiosa: ¿por qué el dios Yahvé había permitido que esto
sucediera? ¿Qué había pasado con la promesa de que los descendientes de
David reinarían para siempre? Las respuestas están registradas en el Libro de
Ezequiel, el Libro de Jeremías y el Libro de Isaías, y en la historia deuteronomista,
la colección de obras históricas desde el Libro de Josué al Libro Primero de los
Reyes: Yahvé no había abandonado a Israel, sino que Israel había abandonado a
Yahvé, y el exilio en Babilonia era un castigo de Yahvé por la falta de fe de Israel
(según Dawes, págs. 14-16).1
El exilio en Babilonia duró aproximadamente 48 años: empezó en 586 a. C. y
terminó cuando los persas conquistaron Babilonia en 538 a. C. El nuevo
gobernante persa, Ciro II el Grande, decidió permitir que los exiliados de distintos
pueblos regresaran a sus patrias. De acuerdo con el Libro de Esdras y el Libro de
Nehemías, los judíos regresaron a Palestina bajo la dirección conjunta de un
descendiente del último rey y del último sumo sacerdote. Reconstruyeron el
templo y reconstituyeron Judá (ahora se llama Yehud) como una comunidad santa
gobernada por sacerdotes.
Fue en este periodo en que se compuso la Torá (o el Pentateuco ―‘los cinco
libros’― para dar su posterior nombre griego), separando el Deuteronomio de la
historia deuteronomista y agregando los libros del Génesis, el Éxodo, el Levítico y
los Números (Dawes, pág. 16).1
Origen del nombre[editar]
El nombre original del Libro de los Números es במדבר, /bamidbar/ (‘[libro de] en el
desierto’) en hebreo. En el siglo III a. C. el Bamibdar fue traducido al griego por
los Setenta, con el nombre de Αριθμοί, /arizmoí/ (‘números’).
Todo el libro está poblado de números, que consigna con minuciosidad extrema: la
cantidad de jefes de las tribus (cap. 7); número de las poblaciones
y libaciones necesarias (13); cuenta de la cantidad de hombres sublevados (16:2);
cabezas de ganado que han de ser destinadas al sacrificio ritual (28-29); cantidad
de botín y su reparto exacto (31); agrimensura y dimensiones del territorio (35);
incluso recuentos minuciosos de las leyes y los relatos contados.
Es posible que el libro exagere o idealice algo la cantidad de hebreos, pero es
innegable que, más allá de ello, pinta un cuadro de la vida y la sociedad de
aquellos tiempos con una fuerza incomparable, describiendo incluso con gran
vivacidad el desierto del Néguev y la manera de vivir en él.
Más de una vez se expresa que Moisés se dedicó a registrar cada sitio donde
los hebreos se detenían, cada oasis y cada campamento.