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Arquitectura Romana en Hispania: Edificios de Poder

Este documento analiza la arquitectura de poder romana en la Península Ibérica. Primero define la arquitectura de poder y describe su evolución histórica. Luego, examina ejemplos importantes de edificios de poder romanos en Hispania, como foros, templos, teatros y termas. Finalmente, estudia la influencia griega y etrusca en la arquitectura romana y cómo este estilo se expandió a través del Imperio romano.

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Arquitectura Romana en Hispania: Edificios de Poder

Este documento analiza la arquitectura de poder romana en la Península Ibérica. Primero define la arquitectura de poder y describe su evolución histórica. Luego, examina ejemplos importantes de edificios de poder romanos en Hispania, como foros, templos, teatros y termas. Finalmente, estudia la influencia griega y etrusca en la arquitectura romana y cómo este estilo se expandió a través del Imperio romano.

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Raúl

Bagán Manuel. La Arquitectura Romana en la Península Ibérica. Los Edificios de Poder

135

La Arquitectura Romana en la Península Ibérica


Los Edificios de Poder

Raúl Bagán Manuel
[Link]@[Link]


FÒRUM DE RECERCA - ISSN 1139-5486 - [Link]
Nº19/2014. pp. 135-148

I. Resumen 136
En el presente trabajo de investigación analizaremos la arquitectura
de poder propia del mundo romano; pero antes de abordar directamente
este tema, trataremos de definir la arquitectura de poder desde una visión
más general, que nos permita analizar su evolución en las distintas épocas
históricas.
En segundo lugar, nos acercaremos tanto a Roma, la Città Eterna,
como a otros lugares dominados en su momento por los romanos, para
centrarnos finalmente en aquellos monumentos y/o enclaves
arqueológicos de gran importancia, analizarlos e identificar el tipo de
edificio para posteriormente detallar la influencia de éste sobre otros que
podamos encontrar en la Península ibérica.
Finalmente, en el último apartado analizaremos alguno de los
ejemplos de los más importantes edificios de poder construidos en
Hispania en época romana, a saber entre foros, templos, teatros, termas,
etc.
Palabras Clave: Arquitectura, poder, Roma, Hispania, foros, templos,
teatros, termas.

II. Introducción y objetivos


El objetivo fundamental de este estudio es realizar un análisis general
sobre la evolución de los distintos edificios de poder propios de la cultura
romana, para proponer finalmente un modelo de propuesta de
catalogación. Tras observar los modelos constructivos más influyentes en
Roma, nos centraremos en analizar algunos de los restos arquitectónicos
más interesantes de época romana localizados en la Península Ibérica, que
podemos clasificar como edificios de poder, por ejemplo los foros,
templos, termas, villas, teatros, circos y anfiteatros.
Antes de abordar el corpus principal de nuestro estudio, vamos a tratar
lo que es la arquitectura. Según la RAE, el término arquitectura hace
referencia al “arte de proyectar y construir edificios”; por otra parte, la
palabra poder, dentro de todas las acepciones o significados que tiene, el
que más nos interesa es el de “dominio, imperio, facultad y jurisdicción que
alguien tiene para mandar o ejecutar algo”. Por lo tanto la composición o
unión de ambas palabras, la podemos resumir o definir como aquel arte
que es proyectado, construido o mandado construir por un particular o un
conjunto de personas sobre las que recae el poder.
A lo largo de la historia muchos han tratado de definir lo que es la
arquitectura, de ahí que debamos recurrir a los libros de arquitectura de
Vitrubio, como fundamento de nuestra investigación, pues los más
antiguos que se conocen y fueron escritos en el siglo I a.C. y descubiertos
a inicios del siglo XV. Este fue el principal referente para conocer la
arquitectura y el urbanismo clásico.


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Hoy en día, existen distintas formas de catalogar y aportar información


acerca de los edificios romanos de época antigua, como por ejemplo: a 137
través de sus restos arqueológicos, donde usualmente hallamos las
cimentaciones y restos de la cultura material, que nos ayuda a identificar
su funcionalidad; otra forma sería a través de las monedas halladas en las
excavaciones arqueológicas [Figura 1], ya que en su anverso/reverso
aparece el benefactor y suelen representarse edificios muy representativos
de las sociedad romana. Además, no podemos olvidarnos, de las pinturas
del siglo XVIII y XIX [Figura 2], donde pintores como Pannini, Codazzi o
Canaletto acudían a Roma para admirar sus ruinas, para posteriormente
plasmarlas en sus obras.


Figura 1: Sestercio acuñado sobre el año 80 d.C. por el emperador
Tito, con el Coliseo en su anverso. Fuente:
[Link]

Figura 2: Vista de las ruinas del Coliseo, el arco de Constantino y


otros restos del Foro, obra de Giovanni Pannini (1735). Fuente:
[Link]
Así pues, todas estas formas de reconocer, catalogar y aportar
información acerca de los edificios romanos de época antigua nos arrojan
luz de cómo perduraron en el tiempo, pero nuestro siguiente paso
consistirá en saber cómo nace esta arquitectura y lo que hizo que esta
cultura arquitectónica se expandiera por el vasto territorio dominado por
los romanos.
Tal y como describe Marín Sánchez, la arquitectura romana tuvo como
punto de partida el pasado helenístico y etrusco, alcanzando un carácter
propio hacia el final del primer milenio a. C. (Marín Sánchez, 2000: 123); es
decir, el autor quiere reflejar que era heredera de la cultura etrusca cómo


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podemos observar en el templo más antiguo conservado, que es el de Veio
(Italia) [Figura 3 y 4], el cual data aproximadamente sobre el siglo VI-V A.
138
C.; por lo tanto, podemos afirmar que la cultura romana fue la sucesora
tanto de la cultura como del mundo helénico y etrusco.


Figura 3: Reconstrucción del Templo de Portonaccio (Veio) en base a
los restos encontrados. Fuente: [Link]. Figura 4: Antefija
del templo. Fuente: [Link]

En cuanto al carácter propio que alcanzó la cultura romana se debe en
primer lugar a la victoria definitiva sobre los cartagineses (h. 202 A. C.), que
les permitió dominar la zona occidental del Mar Mediterráneo y por
consiguiente tener un mejor acceso a la zona del mar Egeo. Este hecho hizo
posible que con los años tuviera lugar una gran aceptación de la cultura
griega, mientras que durante la última centuria del primer milenio a. C. la
cultura romana ya tenía un tipo de arquitectura propio, por lo que se
podría considerar este periodo como el momento en el que la cultura
romana hace su irrupción en el panorama del mundo conocido.
Así pues, de esta influencia griego-etrusca, los romanos al tener una
mentalidad mucho más abierta y receptiva que sus predecesores,
adquirirán y copiarán todos aquellos elementos tanto arquitectónicos
como decorativos que consideraron útiles, para posteriormente
mejorarlos. Por ejemplo, de la cultura etrusca se apropiarán la utilización
del revestimiento de muros o el uso de en sus primeros edificios de
cubiertas de teja y madera; en cambio de la cultura griega adoptaran el uso
de las formas clásicas como formas de decoración u ornamentación.
Así pues, hay que hacer hincapié en el proceso de romanización que
padecerán aquellos pueblos conquistados por los romanos, pues se verán
obligados a aprender las leyes, costumbres, cultura, etc. romanas; y por
ende sus “civitas et urbs” también asimilarán tanto el arte como la
arquitectura predominante, cosa que se verá reflejada por todos los
lugares del Imperio, ya que tomarán como modelo los edificios de la capital
como por ejemplo el Teatro de Marcelo, las Termas de Trajano, el
Anfiteatro Flavio, etc.


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III. Cuerpo principal del estudio


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A continuación, vamos a abarcar lo que es el corpus principal de
nuestro trabajo. En primer lugar, trataremos la temática forense,
centrándonos en los foros de Tarraco y Emerita Augusta.
La Colonia de Tarraco, destacó por ser una de las capitales de provincia
del Imperio lo que hacía que la ciudad estuviera dotada con una
arquitectura de prestigio que ofrecía la doble condición de centro
económico y político de primer nivel, puerto comercial, cabeza de
conventus y capital comercial; así pues, el simple hecho de tener esta
categoría, ya nos hace pensar en la magnitud de sus edificios y
especialmente su foro, ya que es el espacio a tratar. El foro colonial, cómo
podemos ver en el plano [Figura 5], se encontraba situado en la zona sur
de la ciudad, cerca del mar, los restos allí encontrados se corresponden con
una gran basílica forense de tres naves, con porticado perimetral de 14 x 4
columnas, gran tribunal central en el eje menor y pequeños locales anexos
a ambos lados del mismo (Ruíz de Arbulo, 1990: 119-138), además, los
trabajos de urbanización de la ciudad moderna en la parte baja de la ciudad
permitieron la excavación de un gran conjunto porticado y un barrio anexo
de casas y calles ((Ruiz de Arbulo, Mar, Domingo y Fiz, 2004: 123).


Figura 5: Plano de la Colonia Iulia Urbs Triumphalis Tarraco. Fuente:
[Link]

Cuando tuvo lugar el cambio de era, es decir, el paso hacia la
nomenclatura imperial, la ciudad tuvo que realizar una serie de reformas
urbanas que hicieran palpable su condición de capital provincial; esto lo
vemos reflejado en el momento en que los habitantes de Tarraco
solicitarán al emperador Tiberio construir un Ara en memoria de Augusto


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y un templo en honor del propio emperador. Acerca de estos edificios
todavía no se han hallado sus restos, pero si se han hallado monedas que
140
nos hacen tener una idea sobre cómo era su parte frontal (Ruiz de Arbulo,
1990: 124-137).
Cambiando de lugar y de zona, como es bien conocido, Emerita
Augusta fue fundada en el año 25 a.C. por orden del emperador Augusto
para así poder licenciar a los soldados que habían combatido en las guerras
cántabras. Al ser una ciudad de nueva planta en tiempos del primer César,
es lógico que encontremos elementos de transición entre la época
republicana y la época imperial. Así pues, el primer núcleo poblacional
surgirá alrededor de lo que se denominará como forum coloniae o foro
municipal [Figura 6]; el cual seguirá los cánones vitrubianos, siendo sus
límites “el kardo maximus en el lado occidental, el decumanus maximus por
el septentrional, el pórtico o forum adiectum por el oriental y por mediodía
por algunos edificios, parte de los cuales,…, han sido descubiertos
recientemente” (Álvarez Martínez y Nogales Basarate, 2004: 294).


Figura 6: Planta de la Colonia Augusta Emerita. Fuente:
[Link]

A día de hoy, no se han descubierto todos sus edificios, pero el más
importante y mejor estudiado es el conocido como “Templo de Diana”, el
cual se sabe que pertenecía a este foro debido a la orientación de las
escalinatas de acceso. El conjunto del templo de Diana también cuenta con
un área sacra, probablemente ajardinada y con dos estanques a ambos
lados del templo, respondiendo quizá a un mero hecho ornamental o
decorativo; otro elemento arquitectónico que cabe destacar es el hallazgo
de una tribuna, cuya longitud es idéntica a la anchura del pódium del
templo, y su función sería la de un espacio donde tendrían lugar los actos
ceremoniales en relación a la divinidad a la que estaba consagrada el
templo, además de que también podría tener lugar algún acto de carácter
civil o político, tal y como hacía Julio César en la tribuna del templo de
Venus Genetrix.


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A nivel decorativo, se pueden visualizar elementos como los capiteles


de orden corintio, realizados con una triple corona de acanto, destacando 141
la decoración estucada, la cual está muy elaborada (Álvarez Martínez y
Nogales Basarate, 2004: 303). Así pues, la fastuosidad de los restos
hallados y conservados muestra la importancia de este sector de la antigua
Emerita Augusta.
En el caso de los espacios lúdicos, se sigue el mismo patrón que en el
caso de los conjuntos forenses, pues son obras sufragadas por ricas familias
como ocurre con los Baebios en Sagunto.
En el caso de los edificios teatrales, estos empezarán a construirse de
forma permanente en Roma a finales del periodo republicano, pues
anteriormente estaban prohibidos por motivos de seguridad, de ahí que
las representaciones tuvieran lugar en construcciones de madera
decoradas con gran lujo. Posteriormente, en época imperial, este tipo de
construcciones se extenderán por el resto de provincias con la intención de
ofrecer al público divertimento y distracción; al ser edificios de índole
imperial, en estos destacaría la decoración propagandística tanto del
gobierno local como del imperial (Aranegui, 2004: 137-138).
Por lo que respecta a este tipo de edificios, me gustaría destacar el
caso del teatro de Cartagena, pues sus cánones se corresponden con la
arquitectura imperial propia del cambio de Era, convirtiéndose así en una
pieza esencial en el proyecto de renovación urbana acaecido en época del
emperador Augusto. Fue construido a imagen y semejanza de los grandes
complejos teatrales de Roma, pues entre los materiales hallados
encontramos capiteles corintios labrados en mármol de Cárrara (Itália) o
columnas de travertino rosado (Ramallo Asensio et alii, 2010: 67-70).
Una de las principales funcionalidades de estos edificios de poder era
la propaganda política, pues en lo que se correspondía con los accesos de
entrada al teatro se encontraron dos dinteles conmemorativos [Figura 7]
de caliza gris destinados a Cayo y Lucio César, nietos de Augusto. También
podríamos hablar de función religiosa, puesto que aquí también se
encontraron tres altares, que según los investigadores debieron estar
situados en el frons pulpiti, donde están esculpidas tres aves que
simbolizan la Tríada Capitolina: el águila, emblema de Júpiter, el pavo real,
símbolo de Juno y la lechuza, símbolo de la diosa Minerva (Ramallo Asensio
et alii, 2010: 79-87).


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Figura 7: Dinteles conmemorativos del teatro de Cartagena (Ramallo
Asensio et alii, 2010: 82)

En cuanto a los edificios que daban acogida a los ludii circenses, es
decir, los anfiteatros, hay que destacar uno muy por encima de otros a nivel
peninsular, debido a su excelente estado de conservación, gran capacidad
y monumentalidad, concretamente, vamos a describir el anfiteatro de
Italica [Figura 8], cuya capacidad se ha estimado en unas 25.000 personas.
Este edificio de magnas dimensiones se encuentra situado en la zona norte
de la ciudad, en la zona de extramuros siguiendo la línea de muralla; por lo
que respecta a su fecha de construcción no se sabe a ciencia cierta, pero la
mayoría de las teorías propuestas coinciden en que se levantó en tiempos
del emperador Adriano, quien era nativo de esta ciudad. Una de las
principales características que presenta este edificio, es que sigue el patrón
del anfiteatro Flavio de Roma, pero con unas dimensiones más reducidas
al tener un carácter más provincial, es decir, presentaría una estructura de
opus caementicium revestido con losas de mármol, el graderío al igual que
ocurre con los teatros estaría dividido en ima, media y summa cavea,
siendo cada una de las zonas destinadas según la clase y el rango social,
concretamente este anfiteatro conserva hasta la media cavea, además de
contar con un podium que eleva la estructura para poder así obtener una
mejor visión de la arena, en cuyo centro se halla la fossa bestiaria, la cual
estaría recubierta por un entarimado de madera que se sustentaba por
ocho pilares de ladrillo que todavía hoy perduran (Bellido Márquez, 2009:
34). El edificio en sí queda dividido en dos sectores que se corresponden
con las puertas de acceso a la arena: la Porta Triumphalis, sita en la zona
oriental, lugar de entrada de los gladiadores y salida del victorioso, y la
Porta Libitienensis, localizada en la zona occidental, por la que salían
aquellos gladiadores que eran derrotados en combate; acerca de esta
última hay que destacar que se encuentra en un estado de conservación
óptimo en comparación con la primera de ellas, llegando al punto en el que
se puede apreciar el inicio de la superposición de los órdenes clásicos.
Debido a las características del relieve hispano, muchos de los teatros
y anfiteatros de la Península se construían cerca de las laderas rocosas, por


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lo que el graderío era más fácil de construir y la acústica mejoraba


notablemente. En el caso de este anfiteatro, se sigue esta disposición pues 143
geográficamente está ubicado entre dos pequeñas colinas donde se
sustentan las gradas. A pesar de estos factores positivos que presenta el
anfiteatro de Italica, también hay que destacar otros negativos como por
ejemplo el emplazamiento donde se encuentra situado, ya que la arena se
ubicó sobre el curso de un arroyo para el cual se tuvo que construir unas
canalizaciones a modo de cloaca por donde el agua fuera evacuada. Según
Bellido Márquez, estas estuvieron en uso hasta hace, aproximadamente,
unos treinta años, momento en que fueron inutilizadas tras largos años de
desuso, un mantenimiento poco apropiado, el desuso y el expolio, sin
olvidarnos de las inclemencias climáticas y las inundaciones (Bellido
Márquez, 2009: 35).


Figura 8: Planta del anfiteatro de Italica (Bellido Márquez, 2009: 36).

Para finalizar, abarcaremos otro tipo de restos arquitectónicos de
prestigio para el mundo romano como fueron los edificios termales; a nivel
Peninsular, numerosos han sido los restos termales hallados tanto de
dominio público como privado.
Recientemente, en Baelo Claudia, se han hallado unas estructuras
identificadas con unas termas suburbanas, habiéndose excavado una
piscina del frigidarium y algunas estancias calefactadas, además de
habitaciones con grandes dimensiones (Bernal et alii, 2013: 135). A nivel
decorativo, cabe destacar la presencia de los restos de una estatua de
mármol realizada a tamaño natural [Figura 9], además de placas de mármol
de grandes dimensiones; estos materiales hallados junto a las dimensiones
de las habitaciones excavadas, responden a la importancia que pudo tener
su propietario ya que el mármol era un material de lujo que solo unos
pocos se podían permitir (Bernal et alii, 2013: 137-138).
Los investigadores adscritos a este yacimiento descartan la idea de que
se trate de una villa periurbana de grandes dimensiones, pues debido a la
notable entidad de las estructuras balnearias que se han documentado


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hace pensar más en edificios de carácter público que en una residencia
privada (Bernal et alii, 2013: 127). Esta teoría viene fundamentada por el
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hecho de que en toda la península no se tienen datos de que haya una gran
villa o domus extra moenia de un gran asentamiento como Baelo Claudia,
con unas termas de grandes dimensiones. Acerca de este edificio, todavía
es pronto para sacar conclusiones puesto que todavía queda bastante por
excavar.


Figura 9: Restos escultóricos hallados en las termas extra moenia de
Baelo Claudia (Bernal et alii, 2013: 137).

Otras termas peninsulares de renombre que merecen la pena ser
tratadas son las de Clunia, conocidas como Los Arcos I y Los Arcos II [Figura
10 y 11].
Los Arcos I, destaca por su monumentalidad y por ser un edificio axial
simétrico, con la intención de destinar cada sección a un sexo. Su entrada
tenía lugar a partir de una exedra semicircular porticada que daba acceso
a unas palestras también porticadas desde donde se accedía al resto de
estancias como el apodyterium, frigidarium, tepidarium o caldarium
((Núñez Hernández, 2008, 188-190).
De Los Arcos II, tan solo se dispone de un conocimiento parcial pues
tan solo se ha excavado una parte de este yacimiento; concretamente se
ha descubierto una gran palestra porticada tras la cual hay un gran
apodyterium de planta octogonal, a través del cual se accede a un
frigidarium con restos de pavimento de mosaico. El resto de salas se
atribuyen a un tepidarium, caldarium y una sudatio ((Núñez Hernández,
2008, 173-175).
Por último, cabe destacar que ambos conjuntos termales estuvieron
en uso durante la época imperial, esto, y conjuntamente a sus dimensiones
espaciales, quiere decir que seguramente tuvieron una importante y
suntuosa decoración, tal y como podemos observar en los pavimentos
decorados de Los Arcos II, cosa que haría de ellas de uno de los edificios
más representativos de la ciudad de de Clunia.


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Figura 10: Plano de las termas de Los Arcos I (Palol, 1994: 81). Figura 11: Plano de las
termas Los Arcos II (Palol et al., 1991: 370).

IV. Conclusiones
Una de las principales conclusiones a las que he llegado al realizar este
trabajo, es que el estudio de la arquitectura de poder reúne una
problemática muy compleja, pues la bibliografía es muy abundante, y a su
vez muy variada por lo que ha resultado complicado el buscar los artículos
necesarios. Por otra parte, lo mismo ocurría al realizar el proceso de
selección de aquellos elementos más adecuados, para poder indagar
acerca de aquellos aspectos que nos interesaban para poder desarrollar
este estudio, de ahí la complejidad de este trabajo.
Una de las cosas que más me ha llamado la atención es que a día de
hoy, hay muchos estudios realizados acerca de la arquitectura de poder en
época romana, aunque quizás no con esta nomenclatura. A pesar de ello,
un hecho que merece la pena destacar es que cada autor sigue un modelo
o patrón totalmente diferente a otro, por lo que podemos encontrar
puntos como por ejemplo la ubicación del yacimiento o de un propio
edificio al final o a mitad de nuestra lectura, cuando bajo mi punto de vista
debería ir a principio, pues es necesario situarnos a nivel geográfico para
tener en cuenta factores como el relieve u otros aspectos de similar índole.
Por este motivo, me gustaría proponer para finalizar un nuevo modelo
de ficha de catalogación para las estructuras de poder romanas, siempre
teniendo en cuenta sus posibles variables.


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Modelo de Registro de Arquitectura de Poder
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Sector Edificio lúdico

Edificio doméstico

Arquitectura Tipo Edificio público

Fecha Construcción conmemorativa

Otros

Descripción morfológica

Forma

Técnica

Materiales de construcción Notas

Opus testaceum

Opus quadratum

Opus reticulatum

Opus caementicium

Opus signinum

Elementos decorativos

Opus tesellatum

Opus sectile

Opus vermiculatum

Opus marmoreum

Pintura mural

Otros


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• Apartado gráfico:
147
• Plano de localización:

• Cronología:

• Bibliografía:

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