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La Literatura Canaria en Los Siglos XIX XX: Páginas Literarias

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PÁGINAS LITERARIAS

La literatura canaria en los siglos XIX y XX

Romanticismo isleño
La literatura canaria del siglo XIX se puede dividir co-

© Del documento, los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca Universitaria, 2010
mo casi toda la literatura occidental en tres etapas: prerro-
mántica, romántica y realista, con la salvedad de que aquí
los caracteres clásicos o neoclásicos quedaron muy arraiga-
dos y el romanticismo no dió frutos muy abundantes, como
no se considere como un producto suyo el acentuado isleílis-
mo y regionalismo de algunos grupos. Pero también respon-
de este siglo a la constante histórica canaria: la de los escri-
tores concentrados y macerados en las propias islas y la
corriente de los que se vierten totalmente al exterior. Pero sí
hay una corriente general que viene desde fines del XVIII a
ser carácter permanente de todos los escritores canarios a lo
largo del siglo XIX: el liberalismo que accede a los corrien-
tes moldes del comportamiento político para ser también
norte literario de casi todos nuestros escritores.
El Doctoral de Las Palmas don Graciliano Afonso y
Naranjo había nacido en la Orotava en 1775. Sufrió perse-
cuciones, dirigió sátiras a la Junta de la Provincia, fue
« iembro del Congreso de 1822, tuvo que expatriarse a
América -Vénezuela, Trinidad- criticó literariamente el Nicolás Estévanez, por Diego Crosa.
mal comportamiento de algunos frente al ataque de Nelson,
y sin dejar de ser un hombre del Neoclásico -Anacreonte, La creación en el espacio gira
la Eneida, Arte Poética de Horacio- apunta hacia la nueva la atracción que los orbes encadena
época en que los contactos con la literatura inglesa van a ser y el grano microscópico de arena
frecuentes en Canarias: tradujo el Ensayo sobre la Crítica que en el desierto el caminante aspira.
de A. Pope. En sus poemas representa la transición entre el
neoclásico y el romanticismo. Es una época en que la situación oscila entre las reso-
nancias becquerianas y e198. Una amplia gama que va desde
En el Álbum de literatura isleña de 1856 -y sentando Nicolás Estévanez Murphy -que en prosa fue un soberbio
un precedente que después ha sido seguido por los grupos realista- y la premonición de un poeta que sólo es conocido
poéticos e incluso los prosistas del siglo XX -se agrupó el como del siglo XX: Domingo Rivero. Nicolás Estévanez na-
primer romanticismo isleílo, ya que aparecen en él José Be- ció en Las Palmas de Gran Canaria, pero se trasladó a vivir
nito Lentini, Bento y Travieso, Claudio Sarmiento, Plácido a Tenerife muy niílo, precisamente a "la casa del
Sansón y a ellos se aílade, por don Joaquín Artiles, los almendro" del huerto de Gracia que hizo célebre el más co-
nombres de Ignacio de Negrín y Diego Estévanez. Típico de nocido de sus poemas:
este estilo romántico es el trozo de una Oda de Bento y Tra-
vieso dedicado a una tempestad que asoló la isla: Mi patria no es el mundo
Mi patria no es Europa,
Ese que orea el aura Mi patria es de un almendro
campo de horror y páramo desierto, la dulce y fresca, inolvidable sombra
de la gentil Rosaura
fue dulce asilo y delicioso huerto. Mi patria es una isla
Regionalismo . Mi patria es una rosa
Mi espíritu .es isleílo
La llamada Escuela Regionalista de La Laguna abarca
como los riscos donde vi la aurora.
la última época del XIX. Las mismas tendencias regionalis-
tas se mostraban en otros-sectores de la Literatura Espaílola
de la misma época. Ésta tenía voluntad de serlo en poesía. Origenes del realismo
Se suelen incluir en este grupo a Tabares Bartlet, Antonio Pero mucho más importante, como testimonio, del
Zerolo Herrera, Cabrera Pinto, Guillermo Perera, Nicolás contenido ideológico de la forma de ser de la literatura ca-
Estévanez Murphy. Otros incluyen a todos los nacidos entre naria, es la obra de Estévanez titulada Mis Memorias que
1838 y 1875 con Luis Rodríguez Figueroa y Domingo Rive- comenzaron a publicarse en El Imparcial de Madrid en
ro, de Las Palmas de Gran Canaria. Pero su tendencia no es 1899, yen donde el realismo irónico del isleílo, no exento de
a encerrarse en los isleílos sino que adquiere vuelo universal estoicismo, se plasma perfectamente. Abarcan desde 1838 a r\
en versos como éstos de Tabares Bartlet: la Exposición Universal de 1878. En él también se pueden Y'
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LA LI'fERATURA CANARIA !erlink, Ibsen, Unamuno. La vinculación a los nuevos movi-
EN LOS SIGLOS XIX Y XX mientos europeos de paisajes ajenos a los que tradicional-
mente habían influido en Canarias es de subrayar. Es ya la
época en que el Noventiochismo y el Modernismo están pre-
ver los primeros atisbos de poesía social de que ha dado' sentes en Las Palmas de Gran Canaria. Ya hemos dtado tam-
muestras la literatura canaria. Dentro de esta misma litera- bién a la tertulia de los Millares. Los nombres de los contertu-
tura realista hemos de incluir a don Domingo José Navarro, lios van a ser muy significativos en adelante. Por ella pasaron
autor de una obra que se ha difundido mucho más: Recuer- gentes como Saint-Sliens, Salvador Rueda, García Sanchiz,
dos de un Noventón, publicada en 1895, pero con el antece- Unamuno, Tomás Morales, Alonso Quesada, Claudia de la
dente de una memoria titulada La Ciudad de Las Palmas a Torre, Néstor Martín Fernández de la Torre, Cástor Gómez,
principios de este siglo. Según el propio autor se trataba de Miguel Benítez y otros muchos.
plasmar sus recuerdos en el momento en que Las Palmas Don Benito Pérez Galdós nació en 1843 y murió en
transformaba su mezquino hacinamiento de casas de resa- 1920 pero aún sigue siendo discutido en la literatura univer-
bio morisco en elegante población europea. La vocación sal e influye de una manera directa en el medio de expresión
histórica de nuestros escritores tampoco es desmentida por artístico dominador del siglo XX: el cine. Fuera del culto del

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don Francisco Fernández de Bethencourt, poeta de Arrecife regionalismo -cuando tiene que referirse a una localidad
de Lanzarote que nació en 1851 y cuya obra más conocida es típica, la inventa, tal como haría Faulkner- su fecundidad
su Nobiliario y Blasón de Canarias, de 1878. Fue miembro superior a la de Balzac -crea un mundo. Los Episodios Na-
de las Reales Academias de la Historia y de la Lengua. cionales abarcan todo el XIX espafiol y en una serie de no-
velas presenta Galdós de manera descarnada la necesidad de
Galdós y el Realismo europeización idea constante en la sociedad espafiola desde
el XVIII. En toda su obra procura no aludir a Canarias, pe-
La última parte del siglo XIX y los primeros afias del
ro Canarias está presente a través de la conversación, del co-
XX tuvieron para la literatura canaria la importancia de
loquio de sus personajes. Los Episodios Nacionales se han
vincularnos aún más a la literatura universal, sobre todo a
comenzado a publicar en 1974 en la edición titulada Episo-
través del máximo maestro del realismo espafiol: don Benito
dios Nacionales para niflos. Sus novelas tendieron a conver"
Pérez Galdós, forjado en las instituciones pedagógicas libe-
tirse en teatro para captar la aquiescencia de las masas. Co-
rales de Las Palmas, mientras la sociedad y la familia se
mo novelas testigo de una nueva manera de pensar se suelen
mantenía en la tradicional posición cerrada. Galdós en-
citar Gloria, La familia de León Roch, Dofla Perfecta... los
contró en Madrid, yen toda Espafia, lo que ya había vivido
temas de la discriminación racial y religiosa, de la piedad fa-
en su isla natal. Éste es el secreto de todas las reacciones de
nática, del matriarcado absorbente de Dofia Perfecta que
Galdós en el campo de la literatura, y el de su influencia en
logra la muerte de Pepe Rey, condenado por liberal, y la lo-
la novelística norteamericana del sur en el siglo XX y su
cura de su hija.. Para muchas, Fortunata y Jacinta es la me-
comprensión en un campo literario que había salido del
jor novela porque casi siempre se ve a Galdós como el escri-
esclavismo y su expansión en la novela hispanoamericana
tor madrilefio ante todo. A estas obras maestras se pueden
anterior al boom y posterior a él, sobre todo en las tenden-
afiadir Marianelay Misericordia, la epopeya de la criada Be-
cias vinculadas a la línea Faulkner -Gallegos y a todo lo que
nigna. Éxitos de Galdós en el teatro fueron Realidad, Dofla
pudiéramos llamar "literatura para el progreso
Perfectade 1896 y El abuelo, de 1904. Teatro para estimular
sociopolítico". Mientras tanto, en la misma ciudad de Las
la conciencia social que logró su ápice en 1900 con Electra.
Palmas de Gran Canaria se volvía a institucionalizar la lite-
Máximo y Electra simbolizan los ideales de libertad frente al
ratura y la cultura en general en las personas de los herma-
absolutismo de Pantoja. Con la novela Tristana de 1892 y
nos Luis Millares Cubas y Agustín (nácidos en 1861 y 1863),
hijos del historiador Agustín Millares Torres, periodistas,
poetas, novelistas, autores de teatro y promotores del mis-
mo y fundadores de una tertulia literaria, continuación de
las tradicionales tertulias de ambiente literario en Canarias,
que aún vive en el recuerdo de la cultura y el ambiente que
promovieron. El folklore y la lingüística tampoco les fueron
ajenos, pues don Agustín, después de haber muerto don
Luis, aún publicó Canariadas de antaflo y Cómo hablan los
•G'atandracas
. t:N1c~las
canarios. Refundición del léxico de Gran Canaria. La pri-
mera obra que publicaron los Millares fue en 1895: la colec- . ~st~Vatle~
ción de cuentos De la tierra canaria. La escuela regionalista
también triunfaba en Las Palmas. Hay que resaltar en ellos
las piezas teatrales: i Viva la vida! y Compaflerito.
Un gran enciclopedista de todo lo canario florecía por
aquel entonces en Las Palmas, importante como hombre vin-
culado a la ciencia europea y como fundador del Museo Ca-
nario: el Dr. don Gregario Chil y Naranjo. La cultura cana-
ria da entonces los primeros pasos para averiguarse a sí mis-
ma, mientras busca su vinculación universal. En las novelas
de los Millares se encuentran títulos netamente insulares: Pe-
pe Santana, Santiago Bordón. En el teatro dejaron La deuda
del comandante, La herencia de Araus, Maria de Brial, Tan
cerca y tan lejos, etc., pero desde el punto de vista de la cultu-
ra y su localización hemos de subrayar la creación del Tea-
trillo en casa de don Luis, que estrenó varias obras de los her-
manos pero en el cual también se representaron obras de Mae-
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con Nazarín, de 1895, Luis Bufiuel ha creado dos obras
maestras del cine de la segunda mitad del siglo XX. En los
últimos Episodios Nacionales -publicados de 1901 a
1910- se acentúan los caracteres simbolistas del arte de no-
velar de Galdós. El último fue Cánovas. y la última novela,
El caballero encantado (1909) donde se muestran las
alegorías, los simbolismos y los personajes y sucesos mara-
villosos, que indicaban un cambio casi total de los comien-
zos y los preceptos realistas galdosianos.

La época entre dos siglos


Dentro del culto a las fechas y las generaciones que suele
predominar en el estudio de la literatura hemos de sefialar
aquí que los poetas nacidos entre 1875 y el comienzo del siglo
XX son de tan variada inspiración como Manuel Verdugo,

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Ignacia de Lara, Luis Doreste Silva, Tomás Morales Castella-
no, Saulo Torón, Alonso Quesada, Montiano Placeres,
Claudia de la Torre, Luis Benítez Inglott o Pedro Perdomo
Acedo, aunq'.le a ellos podamos unir alguien de mucha im-
portancia que había nacido antes: Domingo Rivera. Nada
permite que hablemos en Canarias a la vez de una generación
paralela a la del 98 o de un movimiento modernista puramen-
te literario. Ello es posible que tenga algo que ver con la dife-
rente perspectiva de la catástrofe espafiola del 98 y luego de la
Primera Guerra Mundial. Se vieron ambas desde las Islas Ca-
narias. El Archipiélago en el primer caso tomó plena concien- un contacto multifacético con las tendencias europeas. Po-
cia del peligro que corría, esperando ver aparecer a la es- demos reconocer a través de Tomás Morales y Néstor
cuadra yanki en cualquier momento frente a sus costas. En el Martín Fernández de la Torre un modernismo nuevo con
segundo caso de la Primera Guerra Mundial la sufrieron las inspiración parisino-americana, pero en Tomás auténtica-
islas en su propia carne, sin suministros de ninguna clase que mente de inspiración canaria como el mismo soneto ale-
pudieran llegar de sus mercados habituales. Es típica de la jandrino con el que se hizo famoso y que comienza:
falta total de comunicación entre los problemas de Península
a Islas los propios conceptos de Unamuno sobre diversos ras- Puerto de Gran Canaria sobre el sonoro Atlántico
gos de nuestra literatura de la que no comprendió nada desde con sus farolas rojas en la noche calina ...
Nicolás Estévanez a Rafael Romero. No es extrafio porque Indudablemente había nacido una nueva poesía moder-
ocurre lo mismo en la actualidad cuando los críticos peninsu- nista que aunque vinculada a Rubén por su ritmo marcado
lares dictaminan sobre la actual literatura hispanoamericana. aprehendía nuevos temas y ensayaba nuevos metros de ban-
Sin embargo no se puede prescindir de Unamuno porque en co largo. Las Rosas de Hércules contiene toda la obra de
realidad fue el único del 98 en cuya obra encontramos viven- Tomás Morales y sus variados aspectos del mar, el puerto,
cias literarias de Canarias. Además hay autores como Do- los hombres de mar, lo dieciochesco, lo plenamente
mingo Rivero o Alonso Quesada que sin ser noventaiochistas modernista-nestoriano (en el sentido de maravilloso decora-
están unidos a Unamuno por la extrafia sensación que dan de dor recamado) lo otofial, lo bucólico, la nueva era comer-
"tierra devastada o baldía" , y en relación con la poesía fran- cial, lo exótico y los cantos heroicos en donde no falta la
cesa a través del "escalofrío nuevo" que Baudelaire represen- Oda a don Juan de Austria en la más alta ocasión que vieron
tó. Esto no significó sin embargo la pérdida de la literatura los siglos y la clara nota política de las simpatías canarias en
que podemos llamar' 'islefiista" en el más amplio sentido de la primera gran contienda mundial: Britania Maxima y el
la palabra ya que los mismos hermanos Millares cuya tertulia Canto a las banderas aliadas.
fue centro de la época de las relaciones internacionales de la El título de la Fiesta de los Menceyesde 1919 demuestra
cultura canaria fueron autores de esta especial forma de cómo en ninguna época el recuerdo romántico de lo indígena
nuestra literatura insular con sus dos vertientes de lo actual ha dejado de estar presente en nuestro contexto literario. Cul-
popular y lo reivindicatorio indigenista, en un paralelo muy mina con ella las tendencias canarias postrománticas, parna-
claro con las literaturas hispanoamericanas. Y hemos de de- sianas y modernistas y los poetas que en ella participaron son
jar constancia que este paralelismo no se produce por muy significativos: Tabares Bartlet, Guillermo Perera, Do-
influencias recíprocas -que por otra parte siempre han mingo J. Manriqu~ y Tomás Morales con su
existido- sino principalmente porque el "hecho canario"
¡Pico de Tenerife! Titán medievo de azul loriga
como América estaba preparado para recibir todas las inno- que en Occidente eriges la dictadura de tu reinado
vaciones posibles, como reinos marginales que eran ajenos a y anuncias a los nautas aventureros la playa amiga
las instituciones político-sociales de los reinos centrales: Cas- ¡Atalaya eminente del Archipiélago Afortunado!
tilla y Aragón.
La generación de 1900 espafiola, -con Ortega y Pérez Un nuevo escalofrío
de Ayala a la cabeza es posible que haya tenido más repercu- La poesía nueva en Canarias como en el Continente
sión en Canarias, que la anterior del 98. La prueba está en la enlaza con un nuevo escalofrío que no podemos dejar de
revista España donde tantos canarios colaboraron y el imaginar nunca desatado de las lindes románticas, con una
diario El Sol, que se vendía en Las Palmas como periódico evocación directa de lo humano corporal y la tierra baldía.
de los grupos intelectuales. La generación siguiente ya tenía Los poetas que inciden en estos puntos de vista tienen
un contacto muy directo con la Revista de Occidente. Cana- cumbres como las de Domingo Rivera y Alonso Quesada'r\
rias volvía ahora a través de la literatura peninsular a tener con atisbos en otros !lluchos como Saulo Torón. V
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PÁGINAS LITERARIAS
El cuerpo humano aparece como centro muy concreto El se!" que me acompafia y me persigue
y realista de atención en Domingo Rivero que se interroga fatalmente en la ruta, donde sigue '
casi desesperadamente: la duda ahondando el porvenir incierto ...
¿Por qué no te he de amar cuerpo en que vivo? No sé quién soy ni sé quién esto escribe.
¿Por qué con humildad no he de quererte Si soy yo o es el otro que concibe
si en ti fui nifio y joven y en ti arribo y labora por mí, porque yo he muerto.
viejo a las tristes playas de la muerte? De ellos la obra más extensa corresponde a Alonso
Tu pecho ha sollozado compasivo Quesada que justifica también la alusión que hemos hecho a
por mí en los rudos golpes de mi suerte la "tierra baldía" en
ha jadeado con mi sed y altivo Campos de Gran Canaria sin colores
con mi ambición latió cuando era fuerte. ¡secos! err mi nifiez tan luminosos.
y te rindes al fin, pobre materia Montes de fuego donde ayer sentía

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extenuada de angustia y de miseria mi adolescencia en ansia de otros lares ...
¿Por qué no te he de amar? ¿Qué será el día El contraste con su compafiero de generación es muy
que tú dejes de ser? ¡Profundo arcano! claro. Tomás Morales en Criselejantina se dirige a la belleza
Sólo sé que en tus hombros hice mía del cuerpo femenino
mi cruz, mi parte en el dolor humano. Unge tu cuerpo virgen con un perfume arménico
Son versos que indudablemente muestran un existen- muéstrame de tu carne juvenil el tesoro
cialismo "no aprendido" en libros sino directo y vivencial. y rueda sobre el mármol de tu perfil helénico
El otro cuerpo está representado en Alonso Quesada la cascada ambarina de tus bucles de oro.
por una de sus constantes -su inspiración mucha,s veces Y en La honda, que dedicó a Amado Nervo, el paisaje
anglosajona, aunque sea a veces irónicamente, a veces como seco de Gran Canaria se torna en húmedo y umbrío, lleno
contraste: de mitos:
Oh dear Rowe, mis horas de hombre inútil/chocaron El bosque en sombra es el santuario
con el gris de tu sonrisa:/Yo pensé entonces, que la niebla donde algún genio milenario
inglesa/de tu extrafio corazón fluía/ savias eternas descubrió;
En Saulo Torón se ve aún una conciencia más clara de la luna plena es un diamante
esta situación de la despersonalización del ser corporal: que lanzó la honda de un gigante
y en la alta noche se clavó ...
Ya no sé si soy yo o es aquel hombre
que está ahí, frente a mí, o en cualquier parte; La obra de Alonso Quesada (Rafael Romero) fue diver-
aquél que se disfraza con nombre sa y abundante y sigue una trayectoria clara hacia los nuevos
que no es el mío, aunque mi ser c'Jmparte. tiempos vanguardistas, pero nace vinculada a un
romanticismo-modernismo muy claro en La Umbría, obra
Aquel ser temeroso y reverente
fechada en los Pinares de Tirma 1918-1919, obra dramática
que mi amistad tímidamente implora,
en la que la divisoria entre los seres vivos y los muertos no es
que unas veces me mira indiferente
muy clara -como en un antecedente de Juan Rulfo en Pedro
y otras sonríe, o desespera, y llora.
Páramo-. El "otro ser" de Alonso Quesada es el del medio
ambiente de su trabajo: la colonia inglesa comercial y el turis-
mo inglés como en Las inquietudes del hall, Smoking Room
(veintiún cuentos de lil colonia inglesa con una sola estructura
externa) presente también en sus versos Isla del Buen clima,
como en muchos otros y que se ligan a otros temas de la lite-
ratura canaria, la ciudad, el mar, la noche, el clima:
Vagar, vagar
por esta lejana ciudad de ultramar
excelente clima
Ya lo dice el reclamista oficial:
ingleses tuberculosos
ambulante sanatorio liberal.
Estación de extranjeros
de extranjeros de tarjeta postal

para concluir con un perenne dilema de la cultura y del inte-


lectual en Canarias:
El pensamiento
-noventa y cinco céntimos lo más-
es otro clima tibio y benigno
que eterniza la siesta intelectual
Yo estoy enmedio de este clima localista
con una irremediable temperatura universal.

Antonio de la Nuez Caballero


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