Mon y Cora, equipo de rescate
Cuentos originales
Autor:
Silvia García
Edades:
A partir de 4 años
Valores:
ayudar, amistad, ser uno mismo, respeto por los animales
A Mon no le gustaba cazar ratones. Le
molestaba que, por el mero hecho de ser
un gato, todo el mundo creyese que tenía
que ser un ágil y astuto cazador. A Mon lo
que le gustaba era tumbarse panza arriba
al sol, que le rascasen la cabeza y olisquear
cada rincón de la casa. El resto de gatos
que había en la casa, situada en una gran
finca con árboles, estanque y huerta, se
reían de Mon. Le señalaban y gritaban que
no es que no quisiera cazar, sino que en
realidad no sabía y que por eso no era
merecedor de llamarse gato.
-Los felinos en las casas estamos para cazar ratones y musarañas, no se
qué pintas aquí si no sirves para nada- le dijo exaltado el gato jefe, Lupo.
En realidad era el gato jefe porque él mismo lo había decidido. Y, como era
un mandón que no dejaba hablar a nadie, los otros gatos no se atrevieron a
discutirle su liderazgo.
Mon había aprendido a hacer oídos sordos a todas aquellas críticas y
ofensas. Pero, como el dueño de la casa también opinaba que los gatos
tenían que cazar, acabó echándolo.
-No me sirves para nada y encima te tengo que dar de comer, ¡fuera!
Mon se alejó de la casa con las orejas gachas de tristeza. Buscó un nuevo
hogar sin descanso pero, tras dos meses vagando por el pueblo, perdió la
esperanza. Un día, cuando ya había tirado la toalla, apareció en su camino
una preciosa gata de pelaje blanco y sedoso que se llamaba Cora. Nada
más verla, supo que era el amor de su vida.
-Hooooo...la…… -titubeó tímidamente.
Poco a poco empezaron a hablar y, a los pocos días, ya eran inseparables.
Cora tamp
oco cazaba ratones. Es más, los curaba cuando algún otro gato dejaba a
uno malherido. No le gustaba que otros gatos maltratasen a los ratones
solo para divertirse o pasar el rato. Si se trataba de buscar alimento, la
cosa era distinta. Mon y Cora hicieron desde ese momento un equipo
perfecto. A los dos años, tuvieron tres cachorros y ampliaron el equipo de
rescate. Y así sucesivamente con sus nietos y los hijos que fueron teniendo
estos. Porque Mon y Cora fueron solo el comienzo de una larga historia de
gatos rescatadores.