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Instrucciones y Sacrificios en Levítico

1) Levítico contiene instrucciones de Dios a Moisés sobre sacrificios, sacerdocio, día de expiación y santidad para guiar a Israel después del Éxodo. 2) El libro enfatiza la necesidad de expiar el pecado a través de sacrificios y vivir vidas santas separadas de las naciones paganas. 3) Las leyes de Levítico resaltan los temas de expiación, sacrificio y santidad que anticipan el sacrificio de Cristo y su llamado a la obediencia y pureza moral.

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Instrucciones y Sacrificios en Levítico

1) Levítico contiene instrucciones de Dios a Moisés sobre sacrificios, sacerdocio, día de expiación y santidad para guiar a Israel después del Éxodo. 2) El libro enfatiza la necesidad de expiar el pecado a través de sacrificios y vivir vidas santas separadas de las naciones paganas. 3) Las leyes de Levítico resaltan los temas de expiación, sacrificio y santidad que anticipan el sacrificio de Cristo y su llamado a la obediencia y pureza moral.

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LEVITICO

INTRODUCCIÓN

El Levítico es el tercer libro del antiguo testamento de la Biblia. Esta lleno a la


adoración del pueblo escogido, Israel.

Debido a que los israelitas habían estado en cautiverio en Egipto por 400 años, el
concepto de Dios había sido distorsionado por el politeísmo y paganismo de los
egipcios. El propósito de Levítico es proveer la instrucción y las leyes para guiar a
un pueblo pecador, pero redimido en su relación con un Dios santo. Hay un
énfasis en Levítico sobre la necesidad de una santidad personal en respuesta a la
santidad de Dios. El pecado debe ser expiado a través de la ofrenda de sacrificios
adecuados (capítulos 8-10). Otros temas cubiertos en el libro son las dietas
(alimentos puros e impuros), los partos y enfermedades, que son cuidadosamente
reguladas (capítulos 11-15). El capítulo 16 describe el Día de la Expiación cuando
se ofrecía un sacrificio anual por el pecado acumulado del pueblo. Además, el
pueblo de Dios debía ser sobrio en su vida personal, moral y social, en contraste
con las entonces acostumbradas prácticas de los paganos a su alrededor
(capítulos 17-22).

El levítico está relacionado con el éxodo, el cual registra la manera como los
israelitas fueron liberados de Egipto, recibieron la ley de Dios y construyeron el
tabernáculo según como Dios quería. Éxodo concluye con la venida del santo a
morar en el tabernáculo recién construido, dando paso al testimonio de Levítico,
que contiene las instrucciones que Dios le dio a Moisés durante los dos meses
entre la terminación del tabernáculo y la partida de Israel del monte Sinaí.

La revelación como palabra directa de Dios se enfatiza más en Levítico que en


ningún otro libro de la Biblia. No menos de treinta y ocho veces se declara
explícitamente que el Señor le habló a Moisés.

Las instrucciones respecto al sistema de sacrificios y la expiación se dan con


detalles minuciosos en este libro.

El principal capítulo de la Biblia que describe el día de la expiación es Levítico 16.

Levítico hace hincapié en el tema de que el pueblo de Israel debía cumplir su


llamamiento sacerdotal al llevar vidas de pureza espiritual y moral, mantenerse
separados de otras naciones y permanecer obedientes a Dios.
AUTOR: Moisés. Más de cincuenta veces afirma que contiene las palabras y
revelación directa de Dios a Moisés para Israel, quien posteriormente las dejó por
escrito.

Fecha de su Escritura: El Libro de Levítico fue escrito entre el 1440 y 1400 a.

Sus enseñanzas teológicas: Levítico es importante por sus claras enseñanzas


en cuanto a tres verdades espirituales fundamentales: Expiación, Sacrificio y
Santidad.

 Expiación: El capítulo 16 del levítico contiene las instrucciones de Dios


para la observación del Día de Expiación. En ese día el sumo sacerdote de
Israel entraba al Lugar Santísimo y ofrecía un sacrificio animal en expiación
por sus propios pecados. Después mataba otro animal y rociaba la sangre
sobre el altar para expiar el pecado del pueblo. El Nuevo Testamento
compararía después estos sacrificios al sacrificio de Cristo al morir en
nuestro lugar. Pero a diferencia de los sacerdotes humanos, Cristo no tuvo
que ofrecer primero un sacrificio por sus propios pecados y luego por los
del pueblo, porque esto lo hizo cuando se presentó a sí mismo como
sacrificio

 Sacrificio. Levítico enseñó a Israel a preparar diferentes tipos de


sacrificios: ofrenda encendida, ofrendas de grano, ofrendas de paz,
ofrendas por el pecado y ofrendas por culpa y transgresión. Eran presentes
por medio de los cuales un adorador expresaba su lealtad y devoción a
Dios. Pero un sacrificio cruento en el que se presentaba a Dios la sangre de
un animal era más que un regalo. Simbolizaba que el adorador ofrecía su
vida a Dios, pues los hebreos creían que “la vida de la carne en la sangre
está”. (Lv 17.11) Esto también adquiere mayor significado en el Nuevo
Testamento cuando se aplica a Cristo. Él dio su vida a nuestro favor cuando
derramó su sangre para quitar nuestro pecado.

 Santidad. El significado esencial de esta palabra en Levítico es que Dios


demanda absoluta obediencia de su pueblo. La palabra en esencia quiere
decir «separación». El pueblo de Dios tenía que separarse y ser diferente
de los pueblos paganos que los rodeaban, y de ahí la razón por la que Dios
instruyó a su pueblo que no comiera ciertos alimentos que no consideraba
limpios. Solo un pueblo limpio podría Él usar para cumplir su propósito de
redención del mundo. Levítico deja también bien claro que la santidad que
Dios demandaba incluía la conducta diaria de su pueblo. De estos se
esperaba que practicaran la bondad, la honradez y la justicia, y que se
mostrara compasión hacia el pobre (Lv 19.9–18).

La palabra “Santo” ocurre más de cien veces, y cuando se aplican a humanos


denotan vidas de pureza y obediencia. La santidad se expresa en las
ceremonias (capítulo 17) y la adoración (capítulos 23-25), pero especialmente
en los asuntos de la vida diaria (capítulos 18-22). Levítico termina con una
exhortación de Moisés (capítulo 26) e instrucción respecto a ciertos votos
especiales (capítulo 27).

Contenido:

1. La vía de acceso a Dios: La expiación (1:1-16:34)


1. Mediante sacrificios (1:1-7:38)
[Link] holocausto (1:1-17)
[Link] ofrenda de grano (2:1-16)
[Link] ofrenda de paz (3:1-17)
[Link] ofrenda por los pecados sin intención (4:1-5:13)
[Link] ofrenda por la culpa (5:14-6:7)
[Link] holocausto continuo y las ofrendas de los sacerdotes (6:8-
23)
[Link] disposición de la víctima en la ofrenda por el pecado, la
ofrenda por la trasgresión y la ofrenda de paz (6:24-7:27)
[Link] ofrenda mecida y resumen de las ofrendas (7:28-38)
2. Mediante la intercesión sacerdotal (8:1-10:20)
3. Mediante las leyes de purificación (11:1-15:33)
4. Mediante el día de la expiación cada año (16:1-34)

2. Código de Santidad : La santidad (7:1-27:34)


1. Mediante la revelación acerca de la sangre (17:1-16)
2. Mediante las normas morales (18:1-22:33)
3. Mediante la adoración ordenada (23:1-24:23)
4. Mediante las leyes de reparación, la obediencia y la consagración
(25:1-27:34)

Este es el libro sobre la adoración, sacrificio y sacerdocio. Levítico comienza con


la ley de las ofrendas. Para que el Santo pudiese habitar entre pecadores, y
aceptar su culto, debería haber expiación por medio del sacrificio y mediación a
través del sacerdocio. La tribu elegida, Leví, de la nación elegida, representa al
Hombre entre Dios y los hombres.

El capítulo central es el décimo sexto, y no hay capítulo más significativo en el


Antiguo Testamento. En el gran día de la expiación, el macho cabrío inmolado
representa la culpa expiada por la sangre, y el macho cabrío emisario, «Azazel» o
«remoción», la remoción de las ofensas delante de Dios. Aquí está la gracia en
sus dos aspectos, pasar sobre la transgresión y jamás acordarse de ella.

El personaje central es Aarón, el sumo sacerdote; y los grandes temas del libro
son: la aproximación aceptable, el perdón y reconciliación y el culto consagrado.

Los sacrificios u ofrendas son cinco (1-7, 16):

1. La ofrenda quemada, totalmente consumida.

2. La ofrenda de cereales u ofrenda de manjares, después de la primera, y sin


sangre porque no es expiatoria.

3. Ofrendas pacíficas, inmoladas pero no totalmente quemadas, parte destinada al


Señor, parte al sacerdote y parte retornando al oferente.

4. Ofrenda por el pecado, estrictamente para expiación, y quemada fuera del


campamento.

5. Ofrenda por las transgresiones, u ofrendas de deudas; cuando la transgresión


era contra el Señor, el sacrificio precede a la reparación; cuando era contra el
hombre, la reparación precede al sacrificio. Compare con Mt. 5:[Link] primeras
tres eran ofrendas de «aroma suave», consideradas no como consumidas, sino
como subiendo en llamas, como dulce incienso a Dios. En las dos últimas, que
eran obligatorias, el oferente colocaba sus manos sobre la cabeza de la víctima,
que era así identificada con su pecado. Todas estas ofrendas juntamente tipifican
a Cristo y Su ofrenda perfecta de Sí mismo por el pecado y como culto a Dios.
Son ocho las fiestas. Seis son de días y meses, dos de años:

1. El sábado.
2. La Pascua o de los panes sin levadura.
3. Pentecostés o Fiestas de las Semanas, cincuenta días o siete semanas
completas después de la Pascua.
4. Trompetas, o el primer día del séptimo mes lunar.
5. Expiación, en el décimo día del séptimo mes.
6. Tabernáculos o cabañas, o cosecha, cinco días después.
7. Año sabático.
8. Jubileo o quincuagésimo año, al final de siete de años. Aquí está un sistema
sabático: séptimo día, semana, mes, año.

Código de santidad:

Los capítulos 17–26 suelen llamar “Código de santidad” por su tema dominante.

Dentro de esta visión general, los temas nos resultan heterogéneos: sangre de
animales, relaciones sexuales, ética, cultos prohibidos, personas sagradas,
porciones sagradas, tiempos sagrados, lugares sagrados, el nombre sagrado, el
año jubilar.

En cuanto a la forma, encontramos con frecuencia la justificación categórica “Yo


soy el Señor, su Dios”, “Yo soy el Señor”, “Yo, el Señor, su Dios, soy santo”, “Yo
soy el Señor, que lo santifico”.

La santidad es atributo esencial de Dios, su misma naturaleza trascendente, del


todo diversa e inalcanzable; en términos de voluntad, es ética, perfecta y
dinámica.

Dios manifiesta su santidad en acción y en presencia: la naturaleza y la


humanidad, descubiertas por Dios, se sobrecogen. Pero el Dios trascendente
actúa para transmitir y comunicar su santidad, para arrastrar a su esfera al ser
humano, y por él a otros seres. Asume el título “Santo de Israel” (Isaías) y confiere
el título “pueblo santo” (Éxodo). Al sentirse arrastrada, la persona descubre aún
más su indignidad ontológica y ética, es decir, su finitud y su ser de pecado, a la
vez que descubre la exigencia de Dios, que penetra en su apertura trascendente.

Comienza la santificación o consagración: Dios acerca al ser humano, lo traslada


a un orden objetivo superior, de cercanía personal exigente; la diversidad y
exigencia se expresan en un sistema, al parecer arbitrario, de prescripciones, que
tienen sentido sólo como símbolo de la transformación profunda, como
formulación de exigencia.
El ámbito “objetivo” privilegiado de ese acercamiento y trato es el culto: para la
humanidad, Dios santifica objetos, tiempos, lugares, imponiendo sus exigencias
significativas. Pero la transformación de la persona se ha de dar sobre todo en el
centro de su ser, la libertad: la santificación tiene marcado carácter ético, y es
exigencia constante y dinámica. El proceso de santificación es dialéctico:
exigencia previa para penetrar, nueva exigencia para progresar. Además, el ser
humano debe reconocer y proclamar conscientemente la santidad de Dios, que se
le manifiesta como presencia y como acción transformadora: esto es “santificar el
Nombre de Dios”. Por este aspecto central, el “Código de santidad” es una de las
claves del pentateuco

Conclusión:

Contemplando el Levítico entre las prácticas religiosas y la obra de Cristo, veo en


este libro la pedagogía de Dios. Pedagogía paterna, compresiva y paciente:
comprende lo bueno que hay en tantas expresiones humanas del paganismo, lo
aprueba y lo recoge, lo traslada a un nuevo contexto para depurarlo y
desarrollarlo. Con esos elementos encauza la religiosidad de su pueblo, satisface
la necesidad de expresión y práctica religiosa. Pero al mismo tiempo envía la
palabra profética para criticar el formalismo, la rutina, el ritualismo, que son
peligros inherentes a toda práctica religiosa.

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