PAFUNDI, JOSE ANGEL C/ PLAVINIL ARGENTINA S.A.
S/ SALARIOS POR SUSPENSION
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los 23 días del mes de agosto de 2001, se reúnen en
acuerdo los jueces de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo para dictar
sentencia en la causa del epígrafe, y, de acuerdo con el resultado del sorteo realizado.
proceden a votar en el siguiente orden:
EL DOCTOR HORACIO V. BILLOCH DIJO:
I.- La sentencia de primera instancia que hizo lugar parcialmente él la demanda viene apelada
por ambas partes.
II.- El actor cuestiona por entender contradictorios los fundamentos del decisorio, por cuanto
en principio se le da razón al reclamo y posteriormente se lo restringe. Sostiene que existe
absurda apreciación de la prueba e inobservancia de la doctrina judicial que rige para el tema.
Considera que, al no fundarse en justa causa la suspensión deviene ilegítima y habilita al
trabajador a cobrar las sumas por los salarios dejados de percibir. Solicita la aplicación del
Plenario nº 2 de la C.N.A.T. y del artículo 9 L.C.T. Por último apela la forma en que fueron
impuestas las costas del proceso.
En primer lugar conviene despejar un equívoco que se trasluce a lo largo de la expresión de
agravios en la medida que, enumera los elementos característicos para solicitar la anulación de
la sentencia (absurda apreciación de la prueba e inobservancia de la doctrina judicial aplicable)
argumentos que convienen al recurso de nulidad extraordinario previsto por la Constitución de
la Provincia de Buenos Aires y de competencia de la Suprema Corte de esa provincia,
establecida en resguardo de las formas sustanciales del juicio, y ejercitable cuando las falencias
de que adolece el pronunciamiento lo descalifican como acto jurisdiccional válido.
Procedimiento éste que no está previsto en el ordenamiento procesal aprobado por la Ley
18345, aplicable para los juicios que tramitan por ante los tribunales de la Capital Federal, por
lo que carece de sentido su inclusión en tina apelación ante la Cámara Nacional de Apelaciones
del Trabajo.
No obstante ello, cabe señalar que la sentencia de grado no adolece de contradicción alguna.
El hecho de que la Sra. Juez "a quo" haya considerado que no constituyó justa causa para las
suspensiones los motivos alegados por la empleadora y que por ello no se cumplió con los
requisitos de validez impuestos por la ley, ello no autoriza al pago de los días de suspensión si
el trabajador no formuló impugnación, requisito establecido por el artículo 223 L.C.T. Se trata
de un requisito insoslayable que se requiere en cualquier tipo de suspensión, toda vez que
sería injusto e inequitativo que quien ha colaborado con la empresa aceptando pacíficamente
una suspensión que luego resulto inválida se encuentre en la misma situación de quien
impugnó oportunamente la decisión del empleador.
El plenario N°2 de la C.N.A.T. in re "Diaz Florentino c/ Caminos Manuel" no descalifica, como
señala el quejoso, la sentencia apelada. Si bien se señala que " ... cuando la suspensión no
reúne los requisitos de justa causa y plazo fijo, la misma se considerará injuriosa a los intereses
del empleado, en los términos del artículo 159 L.C.T... ", ello no quiere decir que se lo exima al
trabajador de impugnar la suspensión en tiempo y forma para tener derecho al cobro de los
salarios impagos. De no ser así, carecería de sentido el posterior plenario N° 263 de la C.N.A.T.
dictado en la causa "Silva Albino y otros c/Viplastic S.A.C.I." en cuánto decide que frente a una
suspensión por causas económicas, no es válida en el marco de la ley 22105 (actual 23551) una
impugnación formulada por la asociación gremial que no cuenta con poder otorgado por cada
trabajador afectado.
La regla del art. 9 L.C.T., que invoca el apelante, es utilizada únicamente en caso de duda sobre
Ia aplicación de normas legales o convencionales cuando media concurrencia, o para
determinar el sentido adecuado de la aplicable pero ambigua. Las cuestiones relacionadas con
la prueba están regidas por el art. 377 C.P.C.C.N.
III.- Existen vencimientos parciales y mutuos, por lo que no existe mérito para apartarse del
principio del art. 71 C.P.C.C.N. que no exige un apego a una rigidez meramente aritmética, sino
conceptual, en la evaluación de la proporcionalidad entre los respectivos vencimientos, que ha
sido, a mi juicio, adecuadamente respetado por la sentenciante.
IV.- El capital cuestionado en el recurso de apelación de la demandada es inferior al monto
mínimo previsto por el articulo 106 del ordenamiento procesal aprobado por la ley 18345,
texto ordenado, y el recurso ha sido mal concedido.
V.- Por lo expuesto y argumentos propios de la sentencia apelada, propongo se declare mal
concedido el recurso de apelación de la demandada, se confirme la sentencia apelada en todo
lo que fue materia de recurso y agravios, con costas de alzada por el orden causado habida
cuenta de la razón por la que así se decide, y se regulen los honorarios de los letrados
firmantes de las memorias de agravios y réplica en el 2YYo de los que, respectivamente, les
fueron regulados en origen (arts. 71 c.p.C.C.N.; 14 de la Ley 21839).
El Doctor JUAN CARLOS MORANDO dijo:
Que, por compartir sus fundamentos, adhiere al voto que antecede.
Por ello, el TRIBUNAL RESUELVE:
1) Declarar mal concedido el recurso de apelación de la demandada; y confirmar la sentencia
apelada en todo lo que fue materia de agravios;
2) Imponer las costas de alzada por el orden causado;
3) Regular los honorarios de los letrados firmantes de los escritos dirigidos a esta Cámara en el
25% de los que, respectivamente, les fueron regulados en la instancia anterior.
Regístrese, notifíquese y, oportunamente, devuélvanse.