UNIDAD 4: ESTRÉS Y TRASTORNOS DE ADAPTACIÓN
PRESENTADO POR:
DUBYS NEILA AMAYA AMAYA – 1065662407
G-225
PRESENTADO A:
ALXANDRA OTERO
POLITÉCNICO INTERCONTINENTAL
OCTUBRE DE 2020
INTRODUCCIÓN
En la sociedad actual, debido a nuestro modo de vida, es lógico que uno de los
problemas que con más frecuencia se remite a los profesionales de la salud sea el
estrés. Pero se ha convertido en una palabra tan común en el día a día que a
veces ni siquiera se reflexiona sobre cuál es su significado real.
Los trastornos de adaptación o trastornos adaptativos son un tipo de diagnóstico
que se encuentra codificado dentro del Manual diagnóstico y estadístico de los
trastornos mentales DSM-5 en la categoría de “Trastornos relacionados con
traumas y factores de estrés” junto a, entre otros, el trastorno de estrés
postraumático y el trastorno de estrés agudo. Este tipo de trastornos tienen como
factor común que son consecuencia de una exposición a un acontecimiento
traumático o estresante.
El estrés se ha convertido en una parte muy común de nuestras vidas; tanto es así
que, casi nunca nos damos cuenta de que estamos estresados, hasta que la
tensión comienza a entrar en erupción en forma de problemas de salud, tanto en
el aspecto físico como en el aspecto mental. Por esta razón, este trabajo trata en
explicar las repercusiones que tiene el estrés sobre nuestro organismo y
principalmente sobre nuestro sistema nervioso, logrando así, entender, porqué
nuestra salud se ve afectada por causa de una carga emocional pesada como lo
es el estrés.
1. Describa con sus propias palabras cuales son los efectos del estrés
intenso en el cuerpo humano.
Cuando el estrés se prolonga en el tiempo, se produce un agotamiento físico,
emocional o mental que tiene consecuencias en la autoestima y la salud de la
persona afectada, provocando incluso una severa depresión, a esto se le conoce
como estrés intenso o crónico.
El estrés intenso tiene efectos en el cuerpo humano como la afección al sistema
inmunológico, el estrés produce más cortisol, norepinefrina, y adrenalina,
hormonas que disminuyen las reservas de vitamina B y deprimen el sistema
inmune. El estrés actúa contra las glándulas del hipotálamo, la pituitaria y adrenal,
llegando a producir un desequilibrio endocrino lo suficientemente importante como
para pasar descompensar el sistema inmunitario causando:
Actividad inmunitaria deprimida: más procesos infecciosos por
microorganismos oportunistas como infecciones de orina, otitis, cuadros
catarrales, etc. Además, se facilita la aparición de enfermedades
autoinmunes.
Problemas de coagulación de la sangre y cicatrización enlentecida.
Reactivación de enfermedades inflamatorias y autoinmunes: si se padece
alguna patología de naturaleza autoinmune como el vitíligo,
psoriasis, lupus, es posible que durante periodos de estrés presente
exacerbaciones.
Retención incrementada de los virus en los tejidos.
El Sistema Nervioso Autónomo y el Sistema Endocrino, son los encargados de
activar la totalidad de las funciones fisiológicas. Es por esto por lo que una
sobrecarga en la actividad del Sistema Endocrino y del Sistema Nervioso
Autónomo tiene consecuencias en muchas de las funciones vitales aunque no
llegue a producir un trastorno.
El estrés intenso y traumático puede llegar a aumentar la presión sanguínea hasta
producir una arterioesclerosis, con el subsecuente riesgo de hipertensión y
ataques cardíacos.
El sistema nervioso simpático prepara al cuerpo para la acción. Durante la etapa
de alerta del estrés, también se encarga de activar el organismo vía el aumento de
la frecuencia respiratoria, la presión arterial, la frecuencia cardiaca y volumen de
las contracciones cardíacas, la manufacturación de glucosa en el hígado, la
circulación en los músculos (lo cual agiliza el sistema esqueleto-muscular), la
liberación de epinefrina (adrenalina) de la médula suprarrenal, dilatación de las
pupilas, la disminución de la circulación en los órganos abdominales (estómago,
intestinos), riñones y piel y la reducción de la actividad digestiva. La actividad
constante del sistema simpático puede ser detrimento para los órganos del
cuerpo, donde el resultado final sería un estado de sobrecarga.
A causa del estrés intenso también se desencadenan factores biológicos y
psicológicos, la respuesta de estrés hiperactiva, supone activación crónica del
eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA) y, en general, del sistema simpático
(aumento del cortisol y la adrenalina), y se asocia a la depresión melancólica, que,
a su vez, se ha relacionado con las siguientes afecciones:
Anorexia nerviosa, pero no asociada a la distorsión de la imagen corporal,
sino relativa a la falta de apetito.
Estado de pánico.
Trastorno obsesivo compulsivo.
Alcoholismo crónico.
Ansiedad.
2. ¿Cuáles son los tratamientos al trastorno por estrés?
El tratamiento del estrés crónico conlleva la necesidad de un cambio radical del
estilo de vida. En algunos casos, el realizar cambios en los hábitos de vida, como
cuidar la alimentación, practicar ejercicio físico regularmente, dedicar tiempo al
ocio y a salir con los amigos, buscar modos y momentos para la relajación o
prácticas similares puede ser muy efectivo para superar el estrés crónico. Pero
muchas otras el desgaste emocional y los síntomas iniciales de una depresión
deben llevar a pensar en la conveniencia de buscar apoyo psicológico y someterse
a terapia.
El objetivo de los tratamientos será exponer las preocupaciones y conflictos que el
paciente está experimentando, identificar los medios para reducir el estrés,
aumentar la capacidad para manejarlo, ayudar al paciente a adquirir una
perspectiva de la adversidad y establecer un sistema de apoyo que ayude a
controlar el agente estresante y a sí mismo (Strain et al. 1996). También es útil el
empleo de técnicas de relajación para el control de la ansiedad y las alteraciones
del estado de ánimo, y para que el individuo perciba un mayor nivel de
competencia y control sobre la situación.
Los principales tratamientos al trastorno por estrés son:
Terapia de crisis a corto plazo
Sesiones de debate posteriores al desastre.
Terapia de exposición directa.
Líneas telefónicas.
Medicación psicotrópica.
Psicoterapia.
Terapia cognitivo conductual.
Conclusión
el trastorno adaptativo tiene su origen tanto en los factores que el individuo
considera estresantes como en la forma de responder a ellos mediante sus
estrategias de afrontamiento, así como en las variables de personalidad que
actúan como mediadoras entre lo primero y lo segundo. Es importante recalcar
que los estresores no tienen por qué ser los mismos para todas las personas y
que el profesional de la salud mental debe tener en cuenta esta idiosincrasia para
poder orientarse hacia una solución particular.
Por tanto, también cabe pensar que, en algunos casos, el trastorno adaptativo
puede ser una fase inicial de un trastorno mental más grave que se diagnosticaría
posteriormente. A mayor duración de los síntomas y mayor número de síntomas
conductuales, peor parece ser el pronóstico.