Capítulo 2.
- ESQUEMAS
1.- ¿Qué es un esquema?
Como suele suceder, el mejor modo de entender qué es algo es verlo en acción.
Pero antes de seguir leyendo, cubre esta página con un pedazo de papel. Deja a la vista
solamente el siguiente texto (Santiago, Tornay & Milán, 1999). Cuando lo hayas leído
descubre solamente el párrafo siguiente.
... el día más importante de su vida, a Juanita la metieron en una caja y la montaron en
un burro, y mientras la llevaban por las calles de su pueblo, la gente danzaba y bailaba
a su alrededor, hasta llegar a ...
Comprendemos todas las palabras, pero no comprendemos lo que pasa ni
sabemos qué va a pasar. ¿Por qué el día es tan importante? ¿Por qué la montaron en un
burro? ¿A dónde la llevan? ¿Por qué bailan? ¿Qué va a suceder después?
Si añadimos unas palabras más, de pronto todo cobra sentido.
... la casa de la familia de su futuro marido.
Se trata de una boda. Está claro que no por el rito católico, pero boda. Ahora ya
sabemos qué sucede, por qué la alegría, qué va a pasar después (habrá fiesta, se irán a
vivir juntos y formarán una familia), e incluso por qué el burro (parte del rito de boda,
aunque sea un rito desconocido para nosotros). Podemos “ver” cosas que no se nos
mencionaban, como que debe haber un sacerdote o algún tipo de oficiante en el lugar de
la boda, y que se intercambiarán regalos. Y lo más importante, ahora es posible saber
cómo comportarse en esa situación (estar alegre, buscar a los novios para felicitarlos...).
¿Qué ha sucedido? La palabra “marido” ha servido como desencadenante para
producir la activación de un esquema mental. Lo demás es el resultado automático de
tener un esquema mental activo en la memoria de trabajo.
Un esquema mental es una estructura de conocimiento organizada, que reside en
nuestra memoria a largo plazo. En general, es el modo en que la información acerca de
cualquier tema está almacenada en la memoria ([Link]., nuestra idea de BODA, MUEBLE,
PERIÓDICO, PADRE, HABITACIÓN, NUBE1 y tantos y tantos conocimientos). Los
esquemas no representan situaciones concretas que hemos vivido ([Link]., el pájaro que vi
ayer en la plaza), sino que contienen el conocimiento que se obtiene de abstraer
aspectos comunes a múltiples experiencias de aprendizaje ([Link]., tras tener vivencias con
muchos pájaros, llego a abstraer que “los pájaros tienen plumas”. Esta información pasa
a ser parte de mi conocimiento esquemático sobre los pájaros). También es posible
obtener ese conocimiento ya en forma generalizada mediante el lenguaje (como cuando
me explican que “los pájaros tiene plumas”, aunque yo no haya visto aún ninguno).
Los esquemas contienen una serie de elementos componentes y relaciones entre
ellos. En el caso del esquema de BODA, sus componentes incluyen, entre otros, roles
sociales esenciales (NOVIO, NOVIA, OFICIANTE...) y no esenciales (INVITADOS,
BANQUETE...), objetivos o intenciones de cada rol, emociones asociadas a cada rol,
comportamiento asociado a cada rol, secuencia de acciones clave a seguir ([Link]., que
primero viene la petición de mano, luego la boda, y luego la celebración).
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En lo que sigue, utilizaremos mayúsculas para referirnos al significado de una palabra, y no a la palabra
en sí, que se presentará en minúsculas y entre comillas.
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Cada uno de los elementos componentes de un esquema mental tiene un valor
por defecto: el valor más típico, que se le asigna ante la falta de información concreta
acerca de ese punto. Si se escucha una oración como “la boda de Juanita fue un éxito”,
se activa el esquema de BODA, pero a falta de más información supondremos que será
una boda típica, con un novio y novia vestidos de forma típica, y así en adelante.
Seguramente nos sorprendamos cuando después se nos explique que se trataba de una
boda musulmana.
El esquema actúa como sigue: primero, algún aspecto de la situación sirve como
clave de recuperación o de activación del esquema (en el ejemplo, la clave ha sido
“futuro marido”, pero puede ser cualquier cosa, [Link]., una foto de Juanita vestida de
novia árabe hubiera servido también); inmediatamente, el esquema busca entre las
piezas de conocimiento disponibles aquéllas que pueden actuar como cada uno de los
elementos que lo componen (esto es la actualización del esquema). Esas piezas se
recuperan de la memoria a largo plazo (MLP) y pasan a estar presentes en la memoria a
corto plazo o memoria de trabajo (MT). Crucialmente, el esquema sirve para guiar las
inferencias que se hacen sobre aquellos aspectos desconocidos de la situación, gracias a
que indica cuáles son los elementos que deben estar presentes y a la posibilidad de
asignarles valores por defecto. El esquema, por tanto, sirve para razonar. Con todo ello,
el esquema da sentido a la realidad, le da coherencia, agrupa todas sus partes en una
estructura global donde cada parte juega un papel necesario, y donde todo se vuelve
(más o menos) predecible.
Es importante darse cuenta de que hay esquemas acerca de cualquier tipo de
contenido: hay esquemas de rol (PADRE, MADRE, NOVIO, JEFE, PROFESOR,
ALUMNO), esquemas de imagen visual (HABITACIÓN, CARA), esquemas de objetos
tridimensionales (CUERPO HUMANO, CASA, VASO), esquemas de acciones
ritualizadas (como el de BODA, IR AL RESTAURANTE, IR AL MÉDICO,
PLANEAR UN VIAJE), y, en general, esquemas que representan todo tipo de
contenidos mentales. Todos ellos se guardan en MLP y se activan a partir de claves o
por defecto, y después sirven para estructurar la realidad, hacer suposiciones y razonar.
2.- Organización jerárquica de los esquemas
Un aspecto final muy importante de los esquemas es que tienen una
organización jerárquica. Esto quiere decir que hay esquemas más concretos que
forman parte de otros esquemas más generales. En el caso del esquema de BODA, la
jerarquía de esquemas relevante podría ser la siguiente, llendo desde el más específico
al más general:
1. BODA MUSULMANA.
2. BODA (incluye boda musulmana, boda católica, boda gitana, etc).
3. ACCIÓN COOPERATIVA de dos personas (incluye casarse, montar una
empresa, tener un animal a medias, bailar un tango, irse de vacaciones en
pareja... Más adelante incluiremos aquí también el comunicarse).
4. ACCIÓN SOCIAL: acción en la que interviene más de una persona (incluye
acciones racionales cooperativas y otras que son sociales pero no
cooperativas, como obligar a que tu trabajador trabaje más por menos dinero,
o a que tu niño se acueste a la hora que tú dices).
5. ACCIÓN RACIONAL: consecución racional de metas, haciendo análisis de
costes-beneficios. Lo racional es lo que intenta ser eficaz, maximizando
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beneficios y reduciendo costes (incluye acciones sociales y también otras
que son racionales pero no sociales: limpiar la casa, cambiarle una rueda al
coche, irse de vacaciones solo, etc).
6. ACCIÓN “MENTAL”: acción que sucede como fruto de contenidos
existentes en nuestra mente (incluye acciones racionales, y otras que no son
racionales, como los viejos hábitos, las que se hacen bajo tensión nerviosa
extrema, etc).
7. ACCIÓN HUMANA en general (incluye tanto acciones “mentales” como
otras “no mentales” como, [Link]., los reflejos, que son acciones que se darán
incluso en una persona en coma).
8. ACTUACIÓN EN UN MUNDO OBJETIVO (incluye todo lo que sucede
“fuera de mí”, por contraposición a todo lo que uno sueña, imagina, etc, pero
que no está dotado de realidad independiente).
La existencia de esquemas mentales estructurando una situación se puede poner
de manifiesto observando la existencia de sesgos inferenciales. Si los esquemas nos
llevan a suponer la presencia de sus elementos componentes, y asignan valores por
defecto a aquellos de los que no sabemos nada, cuando un cierto esquema está activo
tendremos a mostrar un sesgo a favor de ciertas suposiciones o inferencias, y en contra
de otras. Apliquemos esto ahora al ejemplo de Juanita, avanzando desde los niveles más
generales hasta los más específicos.
Vemos la escena, y a la hora de comprenderla suponemos que es real, que
sucede en un mundo objetivo que existe independientemente de mí. En realidad, no
tenemos base para hacer esta suposición, pues podría ser una alucinación. Descartes
demostró que lo único de lo que podemos estar seguros que existe es el propio sujeto
que percibe. Todo lo que percibimos podría siempre ser una ilusión de los sentidos (y,
de hecho, a veces lo es). Sin embargo, la escena que vemos con nuestros ojos nos parece
extremadamente real.
Vemos que es una acción humana y, en concreto, suponemos que se trata de una
acción mental, es decir, del resultado de contenidos mentales como intenciones, deseos
y hábitos que están en la mente de esas personas. De nuevo, tampoco disponemos de
una base sólida para hacer esta suposición, pues lo que parecen personas podrían ser un
conjunto de autómatas teledirigidos. Esto no es algo imposible: en algunos estados
psicóticos o bajo la influencia de drogas se da a veces una sensación de
“despersonalización” que consiste en que el paciente ve a los demás y a sí mismo como
si fuesen robots controlados externamente por alguien invisible.
Suponemos también que son acciones racionales, sin tener tampoco una base
segura para ello: podrían haberse vuelto todos locos, como en los casos de histeria
colectiva que se registraban en la Edad Media, donde pueblos enteros se volvían
“locos”. Pero pensamos que hacen lo que hacen por algo, para satisfacer alguna
intención por el camino del menor coste y mayor beneficio.
Por supuesto, cada uno persigue racionalmente intenciones propias que no son
exactamente las mismas (las familias quieren agasajar a los novios, los novios quieren
casarse y satisfacer a sus familias, los invitados quieren compartir su alegría y de paso
también el banquete, etc). Pero suponemos que todos ellos están cooperando para
satisfacer las intenciones individuales de todos y cada uno. De nuevo, esta cooperación
es racional, ahora se trata de minimizar los costos y maximizar los beneficios del
conjunto. Los novios, [Link]., deben cooperar para conseguir su intención individual de
terminar casados, adaptando su conducta al ritual del modo adecuado. De nuevo, no hay
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una base clara para suponer esto, pero si no hubiera cooperación los participantes no
conseguirían las metas de cada uno.
Finalmente, a los niveles más concretos, una vez las claves presentes en la
situación nos han permitido descubrir qué tipo de acción cooperativa está teniendo
lugar, los esquemas de BODA y BODA MUSULMANA guiarán a su vez la realización
de multitud de suposiciones sin más base que el propio esquema y su estructura de
valores por defecto. En cambio, si como pasaba en el ejemplo inicial de Juanita, no
encontramos una clave que nos indique que se trata de una boda y de qué tipo, las
suposiciones se mantendrán en suspenso, y simplemente no entenderemos bien lo que
pasa. Pero todos los esquemas superiores estarán actuando eficazmente para, por lo
menos, aportar un importante grado de orden a nuestra experiencia de la situación.
3.- Organización jerárquica de las intenciones o planes de acción
No sólo los esquemas sobre las acciones de las personas tienen una estructura
jerárquica, sino que también los propios planes que las personas hacen para conseguir
metas establecidas racionalmente tienen una estructura jerárquica. En el esquema
anterior, la estructura jerárquica de la intención de casarse comienza por debajo del
nivel del objetivo general de casarse por el rito musulmán. Por ejemplo, primero habrá
que pedir la mano, luego preparar la boda, luego, hacer el festejo, etc. Dentro del primer
paso, presentarse al padre, discutir la dote, llegar a un acuerdo. Y así en adelante, cada
paso tiene subpasos que hay que dar. La intención global de casarse por el rito
musulmán se desdobla en una serie de intenciones más concretas que hay que ir
satisfaciendo por turno. Cada una de ellas, a su vez, se desdobla en otras más
específicas. El conjunto entero constituye el plan de acción a seguir.
A veces, la estructura del plan viene en cierto modo preestablecida, como en el
caso de acciones rituales como la de casarse. Pero la mayoría de las veces tiene que
inventarse mediante la aplicación del análisis racional (costos-beneficios) a cada uno de
sus pasos y subpasos. Por ejemplo, supongamos que uno quiere preparar una excursión.
¿Cuáles son los pasos y subpasos que hay que dar? Dependiendo del tipo de excursión,
a dónde y con quién, la época del año y demás factores, habrá que establecer todo un
plan de acción.
Este análisis de la jerarquía de intenciones de toda persona que quiere conseguir
algo se vuelve especialmente interesante cuando adoptamos la perspectiva del
observador. Todos tenemos una motivación innata hacia la comprensión de las
situaciones que vemos, la típica curiosidad humana. Hasta que no podemos explicarlas
(al menos en cierta medida) y comprenderlas como un todo coherente donde cada parte
tiene sentido, no paramos. Cuando vemos a otra persona haciendo algo, no nos damos
por vencidos hasta que podemos explicar su conducta a todos los niveles anteriores, y
luego todos los niveles inferiores a ellos, relativos a su plan concreto de actuación.
Tenemos que descubrir en qué paso y subpaso (y sub-subpaso) se encuentra dentro del
plan global que tiene. O, por lo menos, saber cuáles son sus metas más inmediatas y sus
metas a medio plazo.
Esto es lo que sucedía cuando veíamos la escena del cortejo nupcial de Juanita y
no conseguíamos entender nada. A veces es más fácil y a veces más difícil descubrir
cuál es el plan de acción que está en marcha, y siempre depende de qué otra
información nos ofrezca el contexto en el que se realiza la acción. A estos niveles más
concretos dependemos mucho de las claves que estén presentes en el contexto. Además,
la capacidad informativa de una clave depende en gran medida de hasta qué punto es
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detallado el esquema mental que activa. Si yo sé mucho sobre bodas musulmanas, al
activarse este esquema me permitirá hacer más y mejores inferencias, es decir, conoceré
con más detalle el plan de acción que se lleva a cabo. En muchas ocasiones, no
tendremos la ayuda de esquemas tan elaborados, y no podremos realizar inferencias a
muy largo plazo ni con mucho detalle. De nuevo, el contexto es la pieza de información
crucial que nos permite interpretar la conducta que vemos.
Es importante darse cuenta de que no es la conducta en sí lo que nos permite
descubrir el objetivo que se persigue con ella. Una misma acción puede servir para
múltiples fines. Es el contexto el que nos permite deducir la finalidad, junto con la
suposición de que la persona está intentando obtener algo de forma eficaz. Por ejemplo,
una persona saca un cuchillo de la mesa de la cocina. Si yo veo que está preparando de
comer, y tiene un pedazo de carne encima de la mesa, enseguida supongo cuál es su
objetivo a corto y medio plazo. Pero si se acaba de enterar de que su mujer le está
engañando con su mejor amigo, mis inferencias serán distintas. Observa la figura 1.
¿Puedes hacer suposiciones acerca de lo que quiere conseguir esa persona? Date cuenta
de cómo dependen del contexto.
Figura 1.
La figura 2 pone de manifiesto la facilidad y rapidez con la que somos capaces
de descubrir planes de acción dado un cierto objetivo y un cierto contexto.
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Figura 2.
4.- Conclusiones
A lo largo de este capítulo se han presentado una variedad de conceptos de modo
intuitivo. Ha llegado ahora el momento de ponerles nombre.
La tendencia a suponer que las cosas que percibimos suceden en una realidad
externa a nosotros y no son fruto de alucinaciones subjetivas se llama la Teoría de la
Realidad. Es una suposición íntimamente arraigada en la psique humana, lo mismo que
las dos siguientes, aún cuando, como saben bien los filósofos, es imposible de
demostrar.
La tendencia a suponer que la conducta de los demás es fruto de sus intenciones,
creencias, deseos, emociones, hábitos, y, en general, de los contenidos de sus mentes, se
llama la Teoría de la Mente.
La tendencia a suponer que la conducta de los demás está motivada por la
intención de conseguir algún objetivo, y que para ello esa conducta es parte de algún
plan jerárquico de metas y submetas que ha sido diseñado racionalmente, esto es,
valorando costos y beneficios, se llama el Principio de Racionalidad.
La tendencia a suponer que, cuando la consecución de las intenciones
individuales requiere de la acción coordinada de varias personas, esas personas intentan
cooperar para conseguir esa meta, se llama el Principio de Cooperación.
¿Y dónde queda la comunicación? Se trata de una conducta humana, pero ¿cómo
relacionarla dentro de los distintos esquemas más o menos generales que hemos
discutido? La comunicación es una acción cooperativa, quizá la acción cooperativa por
antonomasia. Cualquier acto de comunicación requiere la cooperación entre emisor y
receptor. En el capítulo 1 establecimos que la comunicación intencional requiere dos
elementos clave: que el emisor tenga la intención de comunicar algo y que esa intención
sea descubierta e interpretada correctamente por parte del receptor. Descubrir la
intención del emisor no suele ser fácil, e interpretarla bien (inferir el qué me quiere
decir) mucho menos. Para ello, los dos interlocutores van a intentar cooperar: el emisor
va a decir las cosas del modo que más facilitará que el receptor descubra e interprete su
intención correctamente, mientras que el receptor va a suponer que el emisor está
siguiendo esa estrategia de facilitarle la tarea, y no perderá el tiempo en suponer
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intenciones ocultas o enrevesadas. Es fácil demostrar que diseñamos lo que decimos
para los oídos de nuestro interlocutor, basta con plantearse cómo le explicaría uno
cuestiones de sexualidad a un niño de 3 años, uno de 6 años, o un adolescente. ¿Qué
temas seleccionaría para contarle? ¿Cómo los plantearía? ¿Qué vocabulario usaría? En
el capítulo 6 conoceremos los mecanismos internos que guían este esfuerzo mutuo por
cooperar para entenderse.
Es posible encontrar ejemplos también de situaciones en las que los
interlocutores deciden no ser cooperativos, produciéndose lo que en ocasiones se ha
llamado “conversaciones de besugos”. Las películas de los hermanos Marx están llenas
de ellas, pero las más dolorosas son las que a veces se dan con personas cercanas como
puede ser nuestra pareja. La siguiente conversación sale de un intercambio entre una
mujer y su marido:
- ¿Quieres que vayamos al cine?
- Bueeno, vale.
- ¿Seguro que quieres?
- ¡Oye, no empieces pidiéndome que vayamos al cine y luego me digas que tú no
quieres!
- ¡Yo sólo quiero hacer lo que tú digas! ¡De todos modos, nunca te parece bien
lo que propongo!
La mayor parte de estas conversaciones surgen de una interpretación errónea de
las intenciones del interlocutor, pero también hay ocasiones en las que uno de ellos
decide bombardear la conversación y busca activamente interpretaciones que sabe que
no son las que el otro está intentando.
5.- Conceptos clave
• Teoría de la realidad.
• Teoría de la mente.
• Principio de Racionalidad.
• Principio de Cooperación.
• Esquema.
• Valores por defecto.
• Organización jerárquica.
• Intención.
• Plan de acción.
• Metas.
• Análisis costos-beneficios.
• Sesgos inferenciales.
• Comunicación como conducta cooperativa.
6.- Referencias
Santiago, J., Tornay, F. & Milán, E. (1999) Procesos Psicológicos Básicos. Madrid:
McGraw-Hill.