La siguiente lectura ha sido extraída del libro Entender la arquitectura: sus elementos,
historia y significado de Leland M. Roth.
Las primeras ciudades
El cambio más importante en la forma de asentamiento humano, con la consiguiente
creación de la arquitectura tal como la entendemos hoy, fue el resultado de la adaptación
a la espectacular suavización climática que acompañó a la recesión de los glaciares.
Entonces el hombre adoptó una existencia sedentaria, estableció asentamientos
permanentes y construyó casas para vivir y otros edificios. Ello fue posible no solo por
su propia sedentarización, sino también por la domesticación de diversos animales y el
descubrimiento de que diversas semillas podían ser molidas y aprovechadas como comida
o para hacer harina. La plantación deliberada de semillas se inició en Egipto Meridional,
posiblemente entre los años 15 000 y 10 000 a. de C., como revelan las bien conservadas
piedras de amolar que allí se encontraron. Hacia el año 8000 a. de C., la agricultura ya
estaba firmemente establecida en el llamado Creciente Fértil, una región agrícola en
forma de cuerno que se extendía a lo largo del valle del Nilo, hacia la costa del
Mediterráneo oriental, y a través de los valles de los ríos Tigris y Éufrates, así como
también hacia lo que hoy es el sur de Turquía.
Con el inicio del periodo neolítico, al que V. Gordon Childe ha llamado de la
revolución neolítica, se alteraron profundamente los patrones de la actividad humana. Las
voluminosas herramientas de piedra fueron reemplazadas por útiles más manejables y
dotados de pequeñas piezas de filo cortante, hechas de vidrio volcánico u obsidiana,
acopladas a mangos de madera o hueso, lo que facilitaba la sustitución en caso de rotura
o mella del filo. Con todo, los cambios más espectaculares se desarrollaron como
consecuencia de los progresos en la agricultura. La sedentarización condujo a la
construcción de viviendas permanentes junto a los campos de labor, lo que redundó en
unos edificios más sólidos; además, a medida que los poblados y ciudades crecían en
número y tamaño, la organización social se fue haciendo más y más compleja, requiriendo
de una tipología edilicia más variada. En realidad, la civilización moderna ha aportado
muy pocas novedades a los tipos básicos de edificio que surgieron a raíz de las
necesidades generadas durante la era neolítica, a saber: casas, edificios gubernamentales
y cívicos, y edificios religiosos. (Roth, 1999/1993, p. 160)
Referencias
Roth, L. (1999). Entender la arquitectura: sus elementos, historia y significado (C. Sáenz
de Valicourt, trad.). Barcelona, España: Editorial Gustavo Gili. (Obra original
publicada en 1993).
Arquitectura en el tiempo I