El correcto funcionamiento portuario es de suma importancia en el ámbito
comercial y para asegurar el sostenimiento de la Defensa y Seguridad Nacional,
puesto que al apegarse a las medidas de protección contenidas en el Código PBIP
se minimizan los riesgos por actividades criminales; esto en cuanto al abordaje de
vulnerabilidades como: polizonaje, narcotráfico, tráfico ilegal de armas y otras
modalidades de contrabando, evitado de esta manera ser objeto de sanciones
como la interrupción en la llegada de buques internacionales a puertos
Guatemaltecos, o la aceptación de buques con productos guatemaltecos en
puertos extranjeros.
Para la puesta en ejercicio de estas medidas de carácter obligatorio, debe
designarse personal con cargos específicos como los oficiales de protección de
buque, de empresa y de instalaciones portuarias, cuyas atribuciones corresponden
también a la preparación de las medidas y planes de contingencia que tomen en
cuenta las evaluaciones de riesgos tanto a las naves como a las instalaciones
portuarias.
El Código está estructurado en dos partes, la primera, se refiere con
especificidad a todo lo que se considera como obligatorio y cuya aplicación no
puede desde ningún punto de vista obviarse o aplicarse de forma laxativa.
Y la segunda parte que se refiere a las medidas de carácter orientativo del
Código.
El ámbito de aplicación del Código implica:
Buques dedicados a viajes internacionales.
Unidades móviles de perforación submarina en alta mar.
Instalaciones portuarias que presten servicio a tales buques y
unidades.
Así mismo corresponde también a este personal la emisión de un certificado de
seguridad del buque y la supervisión y entrenamiento del resto del personal que
participa en las operaciones portuarias y del buque en su caso. Se establecen
claramente las responsabilidades y obligaciones de los distintos actores, entre los
que se cuentan:
a) Los Estados miembros
b) Las compañías navieras
c) Capitanes de los buques sujetos al Código, y
d) Las instalaciones portuarias.
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