Centinela emocional
En uno de los descubrimientos sobre las emociones más reveladores de la última
década, la obra de LeDoux demostró cómo la arquitectura del cerebro concede a la
amígdala una posición privilegiada como centinela emocional, capaz de asaltar al
cerebro. Esta bifurcación permite a la amígdala empezar a responder antes que la
neocorteza, que elabora la información mediante diversos niveles de circuitos
cerebrales antes de percibir plenamente y por fin iniciar su respuesta más
perfectamente adaptada. Así es como funciona la mayor parte del tiempo, pero
LeDoux descubrió un conjunto más pequeño de neuronas que conduce directamente
desde el tálamo hasta la amígdala. Esta vía más pequeña y más corta -una especie de
callejón nervioso- permite a la amígdala recibir algunas entradas directas de los
sentidos y comenzar una respuesta antes de que queden plenamente registradas por
la neocorteza.
La amígdala puede desencadenar una respuesta emocional a través de esta ruta de
emergencia incluso mientras entre la amígdala y la neocorteza se inicia un circuito
paralelo reverberante. En lugar de eso, el sonido siguió la ruta directa desde el oído al
tálamo y a la amígdala salteando todas las avenidas más elevadas.
RESPUESTA DE ATAQUE O HUIDA: El ritmo cardiaco y la presión sanguínea
aumentan. Los músculos grandes se preparan para la acción.
Una porción más pequeña de la señal original va directamente desde el tálamo a la
amígdala en una transmisión más rápida, permitiendo una respuesta más rápida. Así la
amígdala puede desencadenar una respuesta emocional antes de que los centros
corticales hayan comprendido perfectamente lo que está ocurriendo. La amígdala
puede albergar recuerdos y repertorios de respuestas que efectuamos sin saber
exactamente por qué lo hacemos. Este desvío parece permitir que la amígdala sea un
depósito de impresiones y recuerdos emocionales de los que nunca fuimos
plenamente conscientes.
El especialista en memoria emocional
La investigación de LeDoux y otros neurólogos parece sugerir que el hipocampo, que
ha sido durante mucho tiempo considerado la estructura clave del sistema
límbico, está más comprometido en registrar y dar sentido a las pautas de percepción
que a las reacciones emocionales. Mientras el hipocampo recuerda los datos
simples, la amígdala retiene el clima emocional que acompaña a esos datos. " Conl
comentó "El hipocampo es crucial para reconocer que un rostro determinado es el de
nuestra prima. Pero es la amígdala "la que añade que en realidad no nos gusta".
El cerebro tiene dos sistemas de memoria, uno para los datos corrientes y uno para
aquellos que poseen carga emocional. Un sistema especial para recuerdos
emocionales tiene perfecto sentido en la evolución, por supuesto, asegurando que los
animales tendrán recuerdos especialmente vívidos de lo que los amenaza o les
produce placer. Pero los recuerdos emocionales pueden ser guías defectuosas para el
presente.
Alarmas nerviosas anticuadas
Como depósito de la memoria emocional, la amígdala explora la
experiencia, comparando lo que está sucediendo ahora con lo que ocurrió en el
pasado. Ordena frenéticamente que reaccionemos al presente de formas que
quedaron grabadas tiempo atrás, con pensamientos, emociones y reacciones
aprendidas en respuesta a acontecimientos que parezcan similares a algún peligro del
pasado suficiente como para que la amígdala ponga en funcionamiento su anuncio de
emergencia.
La imprecisión del cerebro emocional en esos momentos se ve aumentada por el
hecho de que muchos poderosos recuerdos emocionales se remontan a los primeros
años de vida, en la relación entre un niño y las personas que se ocupan de él. Durante
esta primera etapa de la vida otras estructuras cerebrales, sobre todo el hipocampo
-que es crucial para los recuerdos narrativos- y la neocorteza -asiento del pensamiento
racional- aún deben desarrollarse plenamente. Mientras el hipocampo recupera
información, la amígdala decide si esa información tiene alguna valencia emocional.
Estas lecciones emocionales son tan potentes y sin embargo tan difíciles de
comprender desde el ventajoso punto de vista de la vida adulta porque, según cree
LcDoux, está almacenada en la amígdala como cianotipos toscos y mudos para la vida
emocional. Dado que estos primeros recuerdos emocionales se establecen antes de
que el niño conozca las palabras para expresar su experiencia, cuando estos recuerdos
emocionales se ponen en funcionamiento en la vida posterior, no existe un conjunto
igual de pensamientos articulados sobre la respuesta que nos domina. Una razón por
la que podemos quedar tan desorientados por nuestros estallidos emocionales es que
a menudo datan de una época temprana de nuestra vida, cuando las cosas eran
desconcertantes y aún no teníamos palabras para comprender los acontecimientos.