Harry James Riddle Potter Por Vampireprincess: Notas Del Capitulo
Harry James Riddle Potter Por Vampireprincess: Notas Del Capitulo
VampirePrincess
Como les habia comentado anteriormente, a partir del sexto libro todo pertence a mi loca
imaginacion. En este capitulo cambio totalmente el verano de Harry en la casa de sus tios y solo es
una introducción que me ayudara a desarrollar la histaria mas adelante.
Harry Potter se encontraba recostado en su habitación del número 4 de Privet Drive, castigado
como ya era costumbre después de la muerte de su padrino. A pesar de que su castigo era
reciente él no había sentido la diferencia puesto que desde su regreso de Hogwarts se la había
pasado encerrado en su habitación sin salir más que para hacer los deberes de la casa, comer e ir
al baño. La única diferencia era que ahora tenía prohibido comer durante el resto de las
vacaciones, lo cual sería dos semanas más; pero eso no era problema para él pues había tenido la
brillante idea de cambiar unos pocos galeones por dinero muggle antes de regresar del colegio,
sabiendo que los privilegios otorgados gracias a su padrino se acabarían cuando los Dursley
supieran que Sirius había muerto.
No es que él les fuera a decir pero no había querido arriesgarse a que de alguna manera, que él en
su ingenuidad creía poco probable, se enteraran y el tuviera que pasar hambre, porque lo que
menos quería era preocupar a Ron y Hermione más de lo que ya estaban por lo sucedido en el
ministerio.
Pero el problema es que en su vida todo era probable y ese era el motivo de que ahora se
encontrara ahí tirado boca abajo sobre su cama viendo las fotografías de su padrino y sus padres,
añorándolos y sintiéndose más solo que nunca. Quería a sus amigos pero el necesitaba algo más…
a alguien más, pero ni siquiera Ginny había podido llenar ese vacío.
La inesperada visita del director de Hogwarts había hecho que los Dursley supieran que ahora era
totalmente huérfano, lo que había provocado que decidieran tomar venganza del tiempo que
tuvieron que soportarlo en casa por miedo al asesino de su padrino. El profesor Dumbledore había
ido a casa de sus tíos 3 días antes para hacer la lectura del testamento de Sirius y fue ahí donde
desgraciadamente sus tíos se habían dado cuenta de que había heredado una casa y mucho dinero
aunque no lo comprendieran del todo; pues en realidad lo que había heredado era el numero de
12 de Grimmauld Place (una mansión), varias cámaras en Gringotts llenas de galeones a su nombre
y en contra de su voluntad a ese despreciable elfo domestico de Kreacher.
Pero a pasar de la ambición de sus tíos al saber de su fortuna, solo basto que vieran un par de
galeones en la mano para retractarse de su idea de cobrar el tiempo que tuvieron que mantenerlo.
Aunque eso no impidió que no le volvieran a dar nada argumentando que tenía el suficiente
dinero para no volver a pedirles nada a ellos, sin embargo eso no suponía ningún problema para
él.
Pero la peor discusión que había tenido con sus tíos y la que ahora lo tenía en la disyuntiva sobre si
abandonar Privet Drive o quedarse encerrado por dos semanas más, era la que había sucedido el
día anterior por la tarde, cuando una lechuza desconocida había llegado por la chimenea de la casa
interrumpiendo la visita de unas vecinas a su tía Petunia llevando una carta para Harry lo cual no
era extraño, lo extraño era quien le había mandado la carta.
La discusión había sido tan fuerte que sus tíos lo habían corrido de la casa echándole en cara que
ya tenía una casa y que los podía dejar por fin. Pero el todavía no podía decidir si se mudaba a
Grimmauld Place sin el conocimiento del director o se quedaba hasta el regreso de clases y
mientras la decisión no se tomaba él estaba confinado en su habitación, lo cual pensándolo bien
no era algo malo pues tenía todo el tiempo libre para ordenar sus ideas y tomar una decisión.
Cerró el álbum de fotografías que le había regalado Hagrid y se dio la vuelta sobre la cama
observando el techo. Tomo la carta que estaba sobre su mesita de noche y la leyó por vigésima vez
intentando así encontrar algo que le indicara que era una trampa de Voldemort.
Es mi deber informarle que en una de sus cámaras existe una información que le debe ser
entregada a usted de manera personal pues es de suma importancia. La cláusula para la entrega
estipula que debe ser personal y sin el conocimiento de alguien más o de lo contrario la
información se destruirá. Es importante que se reúna conmigo lo antes posible para la entrega, así
que le esperare en dos días a las 2 de la tarde sin posibilidades a faltar o de lo contrario no se le
hará entrega del contenido de la cámara.
Griphook,
Banco Gringotts.
Harry cerró cuidadosamente la carta y la guardo, pensado en lo realmente extraño que era el
hecho de no tener que decirle a nadie sobre eso. Se había plateando decirle al director pero eso
sería correr el riesgo de perder la información y eso era algo de lo que no se podría dar el lujo,
sobre todo si servía para vencer a Voldemort, aunque de eso no estaba seguro.
Soltó un suspiro de aburrimiento y se levantó de la cama para estirar las piernas. Se recargo sobre
la ventana deseando poder salir a respirar aire fresco, pero castigado como estaba no creía poder
salir, sus tíos no se lo permitirían lo cual solo le dejaba una salida para poder asistir a su cita en el
banco, y esa era…mudarse a Grimmauld Place. El deseaba salir de esa casa pero le aterraba
mudarse solo a la casa de su padrino, los recuerdos dolorosos lo consumirían.
“Patético Harry, ahora resulta que no puedes vivir solo”
Frustrado pateo la silla a su lado que cayó con un golpe sordo unas milésimas de segundo antes de
que se escuchara el sonido de una aparición justo en el frente de su casa.
– Tu tía quiere que le vayas a comprar unas cosas que necesita para la cena– dijo mirándole
fijamente.
– Creí que estaba castigado y no podía salir de mi cuarto– sabía que era una buena oportunidad
para tomar aire fresco, pero no podía evitar molestar cuando tenía oportunidad.
– Si fuera por mí no saldrías de esta habitación, mocoso. Pero Dudley no quiso salir a la calle, dice
que escucho un sonido muy fuerte enfrente de la casa–. Se giró y dejo la lista sobre la mesita de
noche y antes de salir añadió– tienes media hora para regresar– y salió dando un portazo.
Si Dudley también escucho ese sonido quizás quiera decir que no fue una alucinación, después de
que lo atacaran los dementores era más sensible a la magia. Bien, lo mejor era salir con su varita
escondida solo para evitar sorpresas.
Tomo la lista y su varita y salió de la casa dispuesto a dar un buen paseo. El día después de todo no
estaba tan mal, o eso creía él.
Compro rápidamente las cosas de la cena y regreso corriendo para pasar un tiempo en el parque.
Se encontraba sentado en un columpio en el mismo parque en el que un año antes lo habían
atacado los dementores, estaba comiendo una rebanada de pizza acompañada de un refresco de
cola cuando escucho por segunda vez en el día el sonido de una aparición, pero esta vez fue más
cerca.
Se levantó rápido y saco su varita observando a su alrededor pero no veía nada, el parque estaba
solitario, un buen momento para atacarlo sin que nadie se diera cuenta. Sentía la adrenalina
correr por sus venas mientras esperaba a que ocurriera el más mínimo movimiento. Esperaba ser
atacado en cualquier momento por dementores, mortífagos o el mismo Voldemort; pero lo que no
esperaba era ver un elfo domestico caminando directamente hacia él, vestido con un pedazo de
trapo viejo y con unos enormes ojos marrones; no perdió tiempo y levanto la varita apuntándole.
El elfo se detuvo al ver su reacción y se aclaró la garganta, un tanto nervioso.
– Se-señor Harry Potter– dijo haciendo una pequeña reverencia– mi amo quisiera hablar con usted
pero quiere que Twynki le asegure que usted no le atacara–. Terminó temblando y mirando hacia
atrás.
Harry observo atento por encima del elfo buscando a alguien pero no vio nada.
– ¿Y puedo saber quién es tu amo?– respondió Harry mientras observaba al elfo estremecerse por
la pregunta.
– El amo le prohibió a Twynki decir su nombre hasta que usted aceptara hablar con él sin
hechizarle– el elfo se retorció las manos con nerviosismo.
– Pues lamento decirte que si no me dices quien es tu amo no hablare con él–. Le miro con
decisión esperando la respuesta del elfo.
Pero esta no llego así que decidió que lo mejor era irse de ahí lo antes posible antes de que alguien
le atacara. Se giró y apenas había dado dos pasos cuando escucho una voz a su espalda que hizo
que se le erizase la piel.
Harry se tensó al momento, rogando a Merlín que ese arrastrar de palabras no perteneciera a
quien el creía o estaría muerto. Se giró lentamente pensando que era imposible que él estuviera
aquí. Grave error.
– No esperaras que me crea eso Malfoy. Seguro que vienes con más mortífagos o con tu padre–.
Creyó ver una mirada de dolor en sus ojos pero solo era una ilusión, seguía teniendo la misma
mirada de superioridad de siempre.
– No espero que me creas así de fácil, pero solo te pido que por favor me escuches– dijo con
pesar.
Harry fijo sus ojos en los grises de Malfoy. Su mirada era intensa, así que aparto la suya para poder
hablar.
– Mira Malfoy, en primer lugar no tengo porque escucharte, segundo, no sé qué haces aquí y
tampoco sé cómo me encontraste así que te puedes ir por donde viniste a menos que quieras
tener un duelo mágico en el mundo muggle y siendo hijo de un mortífago ¿a quién crees que
llevaran a Azkaban? – se arrepintió de su última frase cuando vio cruzar de nuevo una mueca de
dolor en su rostro pero al segundo siguiente ya no estaba, en su lugar había una máscara sin
emociones.
– Sé que después de todo lo que mi padre te hizo y de todo lo que yo les he hecho en el colegio a ti
y a tus amigos no tengo derecho a pedirte nada, pero aun así lo hare, porque sé que eres el único
que me puede ayudar. Si quieres saber cómo te encontré, te lo diré. Le pedí a mi elfina que te
siguiera desde que abandonaste el colegio y que cuando estuvieras completamente solo y fuera de
las protecciones de esa casa, me llevara a ti–. En su voz no había un solo rastro de emoción,
sonaba vacía, carente de sentimientos.
– Bien, pues aún no sé cómo es que te ayudare si lo único que sé es que me has estado espiando.
¿Qué es lo que pretendes Malfoy?– pregunte impacientemente. Necesitaba saberlo para
comprender porque el Draco Malfoy que estaba frente a mí era muy diferente del Malfoy del
Colegio; aunque era vagamente consciente de que ya había pasado más de media hora que había
salido de la casa–. Vamos Malfoy no tengo tu tiempo.
– Lo sé. Mi elfina me dijo que ese muggle solo te había dado media hora pero esto es importante–
su expresión paso en un segundo de ser indiferente a una de completa desesperación al igual que
su voz–. Mi padre está encerrado en Azkaban…sé que no te interesa– se apresuró a continuar
antes de que yo replicara– pero por quien estoy aquí es por mi madre– me miro directamente a
los ojos y solto a bocajarro– ¡El Señor Oscuro se llevó a mi madre! – Soltó un suspiro– como pago
por los errores de mi padre–. Y eso fue todo lo que el gran Draco Malfoy pudo soportar.
– Sé que quizás a ti no te importe lo que pase con ella, pero por favor te pido que…te suplico que
me ayudes a salvarla, te prometo que hare lo que quieras, lo que sea pero por favor sálvala Potter,
solo eso te pido.
Sus ojos reflejaban un intenso dolor y una profunda tristeza que Harry estuvo tentado a abrazarle
y asegurarle que todo estaría bien, pero tan pronto como pensó eso desechó la idea.
– ¡Por favor Potter sálvala! ¿Qué es lo que quieres que haga? No me importa humillarme más si
con eso me ayudas a salvar a mi madre–. Malfoy lo miraba desde el suelo con ojos suplicantes y no
pudo soportar ver esa mirada de dolor en su cara.
– Está bien Malfoy, no sé si podré traerte de vuelta a tu madre pero lo intentare– sus ojos se
iluminaron con un brillo de esperanza que hizo que su corazón diera un brinco– aún no se si podre
creerte o no pero por el momento te concederé el beneficio de la duda–. Harry soltó un pequeño
suspiro y continuo–. El tiempo se me ha acabado, debo regresar o tendré más problemas, pero te
veo mañana en el Caldero Chorreante al medio día.
Malfoy lo miro a los ojos buscando en su mirada una mentira, pero al no encontrarla sonrió
débilmente y asintió.
Harry se perdió en su mirada y sin saber bien que hacia le tendió la mano derecha. Malfoy lo miro
asombrado pero rápidamente la tomo antes de que Potter se arrepintiera. Cuando sus manos se
juntaron sintieron una sensación de electricidad pasar por sus manos.
– ¡Oh! Vamos Malfoy– Harry se sentía incómodo y no sabía que hacer– deja de llorar o se te van a
poner los ojos rojos y arruinaras tus lindas facciones de ángel–. Harry quiso tragarse sus palabras
en cuanto salieron y miro a Malfoy sonrojado–. Yo no quería…yo no quise decir…
– ¡Gracias!– Malfoy sonrió y lo abrazo provocando un ligero estremecimiento en los dos–. Ahora
debo irme.
– De nada Malfoy. Solo no intentes jugar conmigo, porque si lo haces Voldemort será un inocente
cachorrito a mi lado.
Malfoy soltó una pequeña carcajada que a Harry que nunca la había escuchado le pareció el
sonido más hermoso que podía escuchar.
La bronca que le dieron sus tíos no era ni de cerca la que esperaba. Solo se limitaron a recogerle
las cosas mientras le gritaban que ni siquiera sabía utilizar un reloj. Harry quería contestarles que
si tuviera uno seguro que sabría utilizarlo, pero no debía abusar de su suerte de esa manera, mejor
la utilizaría para otra cosa. Aprovecharía ahora que no estaban tan molestos.
– Tío Vernon mañana tengo que ir a…un lugar– ante la mirada molesta de su tío añadió
rápidamente– tengo que comenzar a arreglar mi casa para mudarme lo antes posible– funciono.
Su mirada cambio a una de alegría.
Harry asintió y subió las escaleras. Se dejó caer en la cama para ordenar sus ideas y ver cómo es
que llegaría hasta el Caldero Chorreante sin hacer magia y como haría para poder entrar en
Grimmauld Place. No sabía si habría protecciones que le impidieran entrar o si por el contrario al
entrar se dispararía algún tipo de alarma que alertara a la Orden o a Dumbledore.
Se levantó de un salto y comenzó a dar vueltas por la habitación mientras un plan se iba formando
en su mente.
Una hora después el plan estaba listo para llevarse a cabo, pero tenía que apresurarse antes de
que anocheciese. Lo único que faltaba era saber a quién llamaría primero, pero pensó que cuanto
antes supiera si podría contar con él era mejor. Así que decidido se plantó en medio de la
habitación y llamo:
– ¡Kreacher!
–Amo Potter– dijo con desprecio haciendo una exagerada reverencia mientras comenzaba con su
repertorio de insultos a los mestizos, traidores a la sangre, sangre sucia y más.
Harry suspiro y lo dejo despotricar a gusto. Sabía que si lo quería de su lado tenía que usar todas
sus piezas con cuidado.
– Kreacher ¡suficiente! Ya entendí. Tú me odias por ocupar la Mansión Black y yo te odio por la
muerte de Sirius. Pero te llame para proponerte una tregua: si tú me ayudas en todo lo que
necesite sea lo que sea, cuando derrote a Voldemort serás libre para irte con los Malfoy o con
quien quieras– Harry vio como brillaban sus ojos y supo que solo le hacía falta una cosa:
asegurarse–. Pero mientras dure la guerra no podrás decirle a nadie, absolutamente a nadie lo que
veas, oigas o hagas. ¿Comprendido?
– Si amo Harry–. Dijo con otra reverencia, pero esta vez menos exagerada.
Harry solo sonrió, esa parte ya estaba hecha, ahora solo faltaba…
– Kreacher ¿sabes si puedo entrar a la mansión apareciéndome dentro o tengo que llegar y entrar
por la puerta?
– Kreacher cree que el amo Harry puede aparecerse directamente en la mansión porque ahora le
pertenece, pero si el amo tiene dudas Kreacher le puede llevar con él y aparecer frente a la
chimenea de la mansión.
Harry se lo pensó un momento y creyó que lo mejor era hablar con Dobby antes de salir, consulto
la hora y decido que sería mejor que Kreacher regresara por el mañana. Eso le daba tiempo para
hablar con Dobby.
– Perfecto Kreacher, ¿podrías regresar por mí mañana temprano? – Y ya que estaba en eso podía
averiguar si lo que le dijo Malfoy era verdad– y mientras regresas por mí, necesito que me
investigues donde esta Narcissa Malfoy y con quien.
Harry se quedó observando el lugar donde desapareció Kreacher pesando que hacer ahora.
Decidió comer algo ligero y después llamar a Dobby. Levanto la tabla del suelo y cogió un par de
sándwiches y un jugo de naranja, extrañaba el jugo de calabaza pero ya podría tomar un poco
mañana. Mientras comía intentaba ver los pros y los contras de quedarse a vivir en la mansión sin
avisarle a nadie, pero después de media hora se dijo que dependiendo del contenido de la
información que le dieran en el banco el día de mañana decidiría si quedarse o no, pues al fin de
cuentas la información debería ser importante si le pedían guardar silencio.
Se levantó dispuesto a llamar a Dobby antes de que el tiempo se le fuera de las manos. Sentía
cierta desazón por no poder contarles nada a sus amigos, pero en cuanto tuviera la información
les avisaría. Sacudió la cabeza despejándose de ese sentimiento y llamo a Dobby.
– ¡Dobby!
– Harry Potter señor, – sus enormes ojos verdes brillaban por la emoción– Dobby está muy
contento de volver a verlo señor y saber que está bien.
– Gracias Dobby, yo también me alegro de verte. ¿Aun trabajas en las cocinas de Hogwarts?
– Me parece muy bien Dobby–. Harry le observo unos segundos antes de preguntarle– Mmm
Dobby yo te llame por que…quería saber si tu… ¿Me podrías ayudar?
– Claro Harry Potter señor. Dobby estará encantado de poder ayudarle. Usted solo tiene que decir
que es lo que necesita.
– Por el momento no es mucho, solo necesito que vayas conmigo al banco Gringotts y si se llegase
a presentar algún problema desaparezcas conmigo. Pero también te quería pedir por favor que
todo lo que hagamos no se lo digas a nadie, ni a Dumbledore, a nadie. ¿Podrías?
– Por supuesto Harry Potter señor. Dobby hará todo lo que usted le pida.
– Gracias Dobby. Solo una cosa más, es muy probable que después nos tengamos que aparecer en
el número 12 de Grimmauld Place con Kreacher, pero por nada del mundo le puedes decir a nadie
donde estoy y mucho menos con quien. ¿Podrías hacer eso por mí Dobby?– Harry lo observo
calculando su reacción.
– Por eso no debe preocuparse. Dobby guardara el secreto de Harry Potter como suyo.
– Muchas gracias Dobby. Entonces nos vemos mañana. Cuando esté listo te llamare de nuevo–.
Harry estaba muy contento. Todo le estaba saliendo bien.
“Muy bien. Todo salió perfecto. Solo espero que esta no sea la calma antes de la tormenta”
Al día siguiente se levantó muy temprano. Se sentía muy intranquilo con respecto a su encuentro
con Malfoy y a pesar de que casi no había dormido decidió levantarse y desayunar algo ligero.
Mientras desayunaba observo su cuarto y se dijo que si las cosas salían bien ese día, quizás en
unos días más se estaría mudando solo a la mansión. Así que decidió ordenar un poco su
habitación y llevarse un poco de ropa a Grimmauld Place, solo por si se atravesaba algún
contratiempo.
Dos horas después su habitación mostraba un mejor aspecto y una bolsa con ropa reposaba sobre
su cama recién echa.
Agarro su varita y se guardó una bolsa de galeones en el pantalón sin olvidarse de su inseparable
capa de invisibilidad.
– ¡Kreacher!
Plop
– Amo Harry– hizo una pequeña reverencia– ¿Listo para partir a la Mansión Black?– dijo con tono
de voz normal como si hablara con cualquier conocido.
Harry pensó que ya que el elfo estaba poniendo de su parte, él también lo intentaría.
Con una mano tomo la bolsa de ropa de la cama y con la otra, la mano extendida de Kreacher,
despareciendo al instante.
La tristeza y los recuerdos se estaban apoderando de él pero no era el momento de sentir pena
por sí mismo. Soltó despacio el aire que sin darse cuenta había retenido desde que había llegado y
se giró a Kreacher.
– ¿Desde la muerte de Sirius nadie ha entrado en la mansión? ¿Ni si quiera Dumbledore?– Harry
no se había dado cuenta de que el elfo lo había estado observando. Quizás disfrutando de su
dolor.
– No amo Harry. Ese director de Hogwarts lo intento tres veces pero la casa lo rechazaba, al igual
que a todos esos…magos que venían siempre con él–. Kreacher lo miro temiendo haber insultado
a los amigos de su amo– Pero eso no es algo anormal, al morir quien les había dado acceso libre a
la mansión no podrán volver a entrar hasta que el nuevo dueño les permita el acceso.
“Vaya. Así que Dumbledore no perdió el tiempo. Fue por eso que me dijo del testamento y me hizo
llamar a Kreacher, para saber si la mansión respondía ante mí. Lo importante aquí es ¿Por qué no
me lo dijo?”
– Bueno pues ahora sabemos que soy su legítimo dueño y nadie que yo no quiera podrá acceder a
esta mansión–dijo con seguridad.
– Bien. No estaré aquí mucho tiempo, tengo que partir a las doce pero antes quisiera pedirte que
te encargaras de la limpieza general de la casa. Quiero que este habitable, por lo menos una
habitación para mí hoy y que mantengas la chimenea prendida, el aire aquí es muy frio–. Harry lo
observo temiendo la reacción del elfo. Pero este solo se limitó a asentir.
– Una cosa más, si quisiera aparecerme con alguien más ¿la casa lo rechazaría también? ¿Aun
siendo otro elfo domestico?
– Si el amo Harry está de acuerdo en que un desconocido entre, no habrá problema. Pero si el amo
Harry piensa hacerlo sin que detecten su magia, Kreacher tendrá que aparecerlos a los dos,
aunque en el caso del elfo no será necesario–. El elfo volvió a sonreír de forma maliciosa.
Kreacher le sirvió un pequeño almuerzo y después de revisar todas las habitaciones y escoger la
que quería decidió que ya era tiempo de partir rumbo a su cita con Malfoy.
– ¡Dobby!
Plop
– Perfecto Dobby. ¿Podrías aparecerme lo más cerca del Caldero Chorreante sin que nos vean?
– Debí suponer que no serias tan tonto para dejar tu verdadera apariencia.
– No vine aquí para insultarnos Potter, pero tienes razón no podría aparecerme en público contigo
a menos que quiera a mi madre muerta ¿o es que todavía no me crees?– Malfoy le miro con su
característica mascara de frialdad.
Harry recordó la conversación con Kreacher en la mansión. El elfo le había dicho que por más que
había buscado no había encontrado a Narcissa Malfoy, pero que algo debía haber pasado porque
al único que pudo ver fue al amito Draco llorando solo en la Mansión Malfoy.
– Te creo Malfoy–. Vio el desconcierto reflejado en su rostro y añadió– Pero el punto aquí es que
se supone que quieres que haga. Y en el dado caso de que te ayudara a salvar a tu madre, ¿cómo
podría estar seguro que no volverán a torturar y matar a las personas?, lo que me pides es…
– Lo se Potter– Malfoy miro a su alrededor– pero debes saber que yo ya no quiero nada con ellos,
solo a mi familia… Bueno a lo que me queda de ella, cuando mi madre vuelva nos iremos lejos de
aquí, lejos del Lord y todos los mortífagos. Necesito que me creas– esto último lo dijo con una nota
de súplica que aunque intento esconderla su cara la demostró.
Harry lo observo durante algunos minutos, escrutando su cara en busca de una mentira, pero
volvió a hundirse en sus ojos buscando aquellas lagunas plateadas sin darse cuenta, hasta que los
murmullos a su alrededor comenzaron a ser demasiado fuertes que miro a su alrededor, dándose
cuenta que como siempre era el centro de atención. Así que no le quedo de otra.
– Si Potter. Ahora dime que es lo que quieres saber, porque supongo que la prueba es ver si te
puedo dar información relevante sobre el Lord y los mortífagos ¿cierto?
Ahora había vuelto a recuperar su máscara de frialdad, que Harry no supo si era por la pregunta o
por el escrutinio al cual se veían sometidos.
– Esa es una parte Malfoy, pero de lo que yo hablaba es de otra cosa, a donde te llevare ahora
¡porque ya no soporto que me estén observando!– termino molesto.
Salieron del Caldero Chorreante rumbo al lugar de desaparición. Malfoy le miro con recelo.
– No debería hacerte preguntas sobre a donde vamos, pero mi única duda es… ¿Cómo nos vamos
a aparecer si aún no tenemos la edad suficiente?– termino alzando las cejas castañas.
– Del mismo modo que tú te apareciste cerca de mi casa–. Llegaron al lugar de desaparición y
llamo– ¡Kreacher!
Plop
– Amo Harry– hizo una reverencia corta y después miro con recelo al acompañante.
– Kreacher necesito que nos aparezcas directo en la mansión–. El pequeño elfo asintió y tomo a
ambos de la mano.
Cuando llegaron a Grimmauld Place se dio cuenta por la expresión de Malfoy que sabía dónde
estaban así que solo le quedo confiar en que no se lo diría a nadie. Le pidió a Kreacher un poco de
té para los dos.
– Bien Malfoy aquí podremos platicar sin interrupciones, pero antes de comenzar quisiera que
recuperaras tu aspecto de nuevo, me es incómodo verte así–. Le indico con la mano que tomara
asiento en el sofá frente a la chimenea y el tomo asiento en el individual de al lado.
– ¡Me sorprendes Potter! No creí que te gustara tanto como para extrañar mis hermosas facciones
de ángel– dijo con una sonrisa de medio lado mientras se lazaba un Finite.
– Claro que no…. Yo no dije eso…..– Harry no recordaba haber estado más rojo en su vida.
– Por supuesto que no. ¿Así te gusta más?– se levantó del sofá y dio una vuelta para volver a
sentarse guiñándole un ojo.
Harry sentía que podía morir de vergüenza ahí mismo o bien de un paro cardiaco porque su
corazón amenazaba con salírsele del pecho. Pero afortunadamente llego Kreacher y desvió su
atención.
– Amito Draco– hizo una exagerada reverencia y se levantó con los ojos llenos de lágrimas– es un
honor para esta casa poder servirle de nuevo a un Black.
– Ya vez Potter, no solo es bueno decir cuánto te gusto y lo hermoso que soy– respondió
guiñándole un ojo, haciendo enrojecer de nueva cuenta a Harry, que solo balbució unas
incoherencias y tomo su taza solo por hacer algo. Pero se atraganto cuando vio la sonrisa
complacida de Kreacher y la manera en la que miraba de uno a otro.
– Oh vamos Potter cierra la boca, tu elfo solo está contento de que haya un Black de nuevo en esta
casa.
– Muy bien, basta de hacer bromas a mi costa– dijo fulminándolo con la mirada y conjuro
un Tempus– tenemos una hora para hablar. Después tengo una cita– añadió despacio mientras
palmeaba discretamente el bolsillo de su túnica.
– No por el momento, lo guardare para después. Ahora habla de una vez Malfoy estoy sobre hora.
– Tu sabes mejor que yo que fue lo que paso en el Ministerio hace unos meses– observo como se
tensó inmediatamente el moreno, alerta– como también sabes que mi padre lleva meses en
Azkaban– experimento un escalofrió involuntario cuando fijo su vista en esos fríos orbes verdes
carentes de toda emoción. Se aclaró la garganta y continuo– no te culpo por lo de mi padre, sé que
se lo merecía. Pero mi madre no ha hecho nada, ni siquiera tiene la marca porque nunca ha
simpatizado con los ideales del Lord– hizo una mueca divertida– además de que no permitiría que
ningún tipo de marca arruinara su perfecta piel– observo con fascinación como cambiaba la
expresión de Potter, sus ojos se volvieron más cálidos y apareció una media sonrisa– ella nunca ha
hecho nada, su único error ha sido no darle la espalda a su marido y a su único hijo–. Lo miro
fijamente para ver su reacción y añadió– mi madre…ella quería…que tú y yo fuéramos amigos,
verdaderos amigos no como Crabbe y Goyle– observo la estupefacción del moreno y bajo la vista
esperando las burlas y el rechazo pero en su lugar le llego a los oídos una débil pregunta.
– No lo sé Potter y eso ya no importa– desvió la vista hacia la chimenea, nervioso y dio gracias que
no estuviera bajo el influjo de la poción de la verdad.
– Sí. Si lo sabes y ¡claro que me importa! por lo menos a mí, pero no te obligare a decirme–
observo como se relajaba la postura del rubio y sonrió internamente “por ahora” –. Continua,
¿Cómo fue que desapareció tu madre y cuando fue?
– No sé exactamente cuando fue. El día que regresamos del Colegio madre no llego a recogerme a
la estación de King Cross. Así que llame a Twynki y le ordene que me apareciera en la Mansión.
Creía que mi madre no se sentía bien para salir a la calle y enfrentarse a la gente, pero cuando
llegue a la Mansión ella no estaba y todavía se podía sentir en el aire restos de magia negra en la
sala y en su habitación. Eso no habría sido preocupante en otros momentos, pero lo que
verdaderamente me preocupo fue que todas la barreras que protegían la casa estaban rotas y eso
no tenía sentido porque…– levanto la vista y vio que Potter lo observaba curioso– todos lo
mortífagos incluido el Lord podían entrar en la Mansión porque las barreras estaban ajustadas
para permitirles la entrada–. Termino despacio, bajando la mirada avergonzado.
– Eso era de esperarse– dijo con un bufido– pero eso no quiere decir que no se haya ido con
Voldemort–. Ignoro el estremecimiento del rubio y continuo– Después del encierro de tu padre
quizás prefirió esconderla para no seguir perdiendo seguidores y así protegerle de posibles
venganzas– terminó hablando serio.
Malfoy sabía que no había querido insultarlo puesto que él también había pensado lo mismo, pero
aun así no pudo evitar tomarlo como una ofensa.
– Se lo que quieres decir Potter, pero si ese fuera el caso madre me hubiera dicho algo, sin
mencionar que el Lord también me habría escondido a mí y muy seguramente no regresaría a
Hogwarts este año–. Respondió con un tono helado.
– Tienes razón, además si así fuera no estarías aquí pidiendo mi ayuda, lo que me hace pensar que
ya habías ido a ver a Voldemort ¿me equivoco?– respondió con voz neutra.
– No te equivocas Potter–. Levanto la barbilla desafiante– pero debo admitir que las cosas no
salieron como creí y es por eso que estoy aquí.
Malfoy soltó un suspiro, solo esperaba que Potter no lo mandara de paseo después de escucharlo.
– Cuando me di cuenta de que muy probablemente habían secuestrado a mi madre fui a buscar a
Severus– se removió inquieto cuando vio dibujarse una mueca de desprecio en la boca de Potter–
le conté lo que había sucedido y le pedí que me dijera si el sabia donde estaba mi madre, pero él
me dijo que no tenía conocimiento de eso. Le pedí que investigara con el Lord pero él se negó
diciendo que no podía poner en riesgo su papel de espía…– vio la alarma en el rostro de Potter y se
apresuró a explicar– no te preocupes no diré nada, aunque tú no lo creas Potter jamás pondría la
vida de mi padrino en peligro. Entonces hice lo único que podía hacer, le pedí, no más bien le exigí
que me llevara ante el Lord para pedirle que me dejara por lo menos ver una vez a mi madre. Pero
cuando le dije al Lord, aun a costa de que me torturara por mi atrevimiento, el solo se limitó a
decirme que él no la tenía y que tampoco le importaba donde estaba ni que le había sucedido, que
seguro era una venganza de alguien a quien padre había hecho algo. Me dijo que tuviera cuidado
porque no quería perder a otro mortífago antes de tenerlo. ¡El muy maldito! Aunque debo admitir
que se portaba muy extraño, muy distante como si algo le preocupara y Severus me dijo que
debería estar agradecido porque lo que sea que le sucediera había evitado que me cruciara hasta
perder el conocimiento.
– Pero sigo sin entender Malfoy. Si Voldemort dice que no la tiene, ¿entonces porque fuiste a
decirme que él la había secuestrado?– pregunto desconcertado.
– Porque si bien es posible que él no la tenga en su poder, el responsable tuvo que haber sido
víctima de los mortífagos y por lo tanto él tiene que saber quien la tiene. Pero el muy maldito no
me ayudara porque sabe que no quiero ser un maldito mortífago y teme que padre lo traicione
por mí– dijo con los dientes apretados de ira.
– Mmm eso tiene su lógica. Y si tú no quieres ser mortífago ¿por qué no le has dicho a Snape que
te consiga protección de la Orden? O mejor ¿Por qué cuando estabas en Hogwarts no se la pediste
tú mismo al director?
Cuando termino de hablar estaba furioso dando vuelta por toda la sala. No se había dado cuenta
en qué momento se había levantado.
Harry lo observaba incrédulo. Algo en todo aquello no cuadraba para nada. Dumbledore no
desperdiciaría una oportunidad así para arrebatarle un seguidor a Voldemort, y aunque así lo
fuera no le negaría a ningún alumno protección. Pero lo cierto era que las recientes acciones del
director con su testamento le inquietaban demasiado, eso sin añadir lo que acaba de decir Malfoy.
Después de pensarlo unos momentos decidió que no haría nada hasta que supiera si Malfoy decía
la verdad y asegurarse de que se había ganado un nuevo aliado. Pero primero tenía que ir a
Gringotts.
– ¿Tu si me darás Veritaserum para que me creas que digo la verdad?– pregunto con un brillo de
esperanza en sus ojos grises.
– ¡Claro que lo hare! No puedo decir que mientes si no lo he comprobado, pero….
– Eso es lo que quería que hicieran esa bola de inútiles pero se negaron. Supongo que piensan que
no lo merezco después de lo que hizo mi padre–. Desvió la vista incomodo, esperando que Potter
le dijera que él también pensaba lo mismo, pero Potter solo le soltó los hombros exclamando
indignado.
– ¡Es una tontería! ¡Tú no tienes que pagar por los errores de tu padre! Pero de eso hablaremos
después. Ahora quiero pedirte algo, – vio la mirada de desconfianza de Malfoy y se apresuró a
añadir– no sé qué es lo que pasa por tu cabeza pero te aseguro que no es nada humillante.
Comprende que tengo que asegurarme antes de que puedo confiar en ti, que puedo estar a salvo
contigo aquí, pero por sobre todo que no le dirás a nadie la ubicación de mi mansión.
– Bien. Como ya te había dicho, tengo una cita…bueno tengo que tratar un asunto y el tiempo se
me está pasando, pero no puedo dejarte partir antes de darte Veritaserum. No puedo posponer
este encuentro porque es crucial que obtenga lo que busco, por eso quiero pedirte que te quedes
hasta que yo llegue y terminemos de hablar. No tienes que preocuparte de que alguien te vaya a
descubrir porque solo yo puedo entrar, aparte de mí, nadie puede ni Dumbledore–. Malfoy lo
observo con desconcierto pero sabía que no podía preguntar nada, así que solo asintió–. Bueno…
yo…mmm– Harry vacilo, no sabía cómo se tomaría esto el rubio pero no tenía opción– tengo que
pedirte que permanezcas en una habitación, espero que entiendas que no tengo opción, no puedo
dejarte solo por toda la casa–. Harry se apresuró a terminar nervioso– Intentare no tardarme
demasiado, espero estar de regreso en una hora máximo.
– Potter, sería muy irresponsable de tu parte que me dejaras andar por la mansión. Si estuvieras tú
en mi situación probablemente te dejaría encerrado en las mazmorras y no en una habitación–
añadió con burla– así que no te preocupes ve a arreglar tus asuntos y pídele a tu elfo que selle una
de tus habitaciones.
Harry respiro aliviado, aunque no sabía porque le preocupaba ese rubio idiota, total si se reusaba
bien podría regresarse por donde llego. Pero ahora habría un ligero cambio de planes.
– ¡Dobby!
Plop
– Harry Potter, señor–. Hizo una reverencia pero se detuvo a la mitad cuando vio a Malfoy– ¡usted
no le hará daño a Harry Potter!– dijo amenazándolo con la mano.
– Para Dobby. Malfoy no está aquí para pelear, pero todavía no me comprueba su lealtad así que
debo pedirte que por favor te quedes a cuidar de él mientras yo salgo con Kreacher. Solo saca mis
pertenencias de mi habitación, permite que entre y después la sellas hasta que yo llegue.
¿Entendido?
– Una pregunta antes de irme Dobby, ¿Dumbledore sabe que estas aquí?
– No señor. Dobby prometió no decirle nada al director Dumbledore.
– Gracias Dobby y por favor no le digas a Dumbledore ni a nadie que me has visto con el señor
Malfoy y muchos menos que está aquí en la mansión.
– Si Harry Potter, señor. Dobby estará esperando su regreso y si necesita a Dobby él puede dejar al
joven Malfoy encadenado a la cama y la habitación sellada con magia– termino el elfo muy seguro
de sí mismo.
Malfoy dejo escuchar un bufido de molestia mientras murmuraba algo que sonó como a “elfo
estúpido y traidor”.
– Ok, tienes mi permiso Dobby. Sería divertido encontrarlo encadenado a mi cama– dijo
insinuándose a Malfoy mientras se le acercaba caminando sensualmente.
– ¡Po-Potter! Que estupideces dices, aléjate de mí– camino torpemente hacia atrás alejándose del
moreno.
– Bueno si no quieres no te obligare, pero si cambias de opinión, por mi encantado. Bien podrías
pedirle a Dobby también unas esposas–. Terminó guiñándole un ojo.
– ¡Estúpido Potter! Ni en sueños me encontraras así– grito rojo de vergüenza– esta me la pagas
cuando regreses.
– Ya sabes cómo te lo puedo pagar, pero tendrás que esperar a que regrese. Nos vemos en un rato
Malfoy– se giró a Dobby– te lo encargo.
– ¡Kreacher!
Plop
– Si Kreacher. Hubo un cambio de planes y Dobby se quedara cuidando del señor Malfoy mientras
tú y yo salimos. ¿Estás listo?– el elfo asintió– perfecto, ¿podrías aparecernos lo más cercano del
banco Gringotts que puedas? Pero sin que te vean. Entrare a resolver unos asuntos pero si las
cosas se ponen peligrosas te llamare e inmediatamente desapareceremos de regreso a la mansión
¿de acuerdo?
Harry palpo el bolsillo de su túnica donde venía su carta, su varita y unos galeones. Se lanzó un
hechizo Glamour y desaparecieron rumbo a Gringotts.
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Malfoy se había dejado caer sobre el sofá, rojo como un tomate por la vergüenza y furioso por no
haber podido vengarse del odioso de Potter. Siguió lanzando improperios contra Potter y toda su
generación hasta que escucho el sonido de la desaparición. En ese instante callo y miro al elfo
frente a él con suficiencia, encontrándose con un par de ojos verdes que lo observaban
imperturbables.
– ¿No vas a aprovechar la orden de Potter para hacerme pagar por mi trato en la Mansión? –
pregunto con malicia.
– ¡No haría algo que entristeciera a Harry Potter! Él es un buen mago y un buen amigo, Dobby no
lo lastimaría–. Respondió el elfo con solemnidad.
Malfoy se sorprendió pero no dijo nada– llévame a esa habitación en la que me vas a encerrar de
una vez… ¡ah! y llévame un libro de pociones de la biblioteca.
– Sígame señor.
3. Descubriendo el pasado
Descubriendo la verdad
Abrió la puerta de la habitación y le permitió el paso al rubio, quien observo con curiosidad la
habitación, reparando solo en una bolsa pequeña sobre una cama enorme. Para tener mucho
tiempo sin habitar estaba muy limpio, pero se imaginó que la acababan de limpiar pues Potter
había estado todo el tiempo en Privet Drive.
El elfo desapareció la bolsa con un chasquido de dedos y en su lugar apareció un viejo libro de
pociones encuadernado en piel oscura y letras doradas.
– Por ahora no, si te necesito te llamo– dio media vuelta y se echó sobre la cama dispuesto a pasar
dos horas de estudio, después de todo no todos los días podías acceder a un libro tan antiguo de
pociones que sería la envidia de Severus. Sonrió satisfecho.
Escucho al elfo desparecer y poco después sintió como colocaba las protecciones alrededor de la
habitación. Suspiro, abrió el libro y comenzó a devorarlo, nunca lo aceptaría pero la sangre sucia y
él se parecían en algo.
*****
Harry apareció en un callejón oscuro, escuchaba los murmullos de la gente así que suponía que
estaban cerca del Gringotts.
– El banco se encuentra en frente amo Harry– dijo el elfo señalando el final del callejón.
– El plan sigue igual. Cuando yo te llame inmediatamente nos apareces de regreso en la Mansión.
Las calles bullían de gente haciendo compras, entrando y saliendo del banco o de paseo con sus
familias de manera que nadie reparo en ese apuesto chico de cabellos castaños y ojos color
avellana que miraba fascinado el Banco Gringotts que se alzaba imponente ante él.
Harry camino directo a las escaleras del banco con su corazón golpeando furiosamente en su
pecho, sentía que esa información era importante y que cambiaría su vida para siempre. Atravesó
las grandes puertas y recorrió una vez más ese pasillo blanco con decoraciones negras recordando
la primera vez que había entrado a su bóveda. Llego en segundos al final del pasillo y se detuvo
frente al duende. Se aclaró la garganta un par de veces hasta que llamo su atención.
– Disculpe, busco a Griphook– pregunto con voz neutra, aunque por dentro estaba muy nervioso.
– Recibí una carta suya hace unos días donde me cita el día de hoy a las 2 de la tarde, ignoro el
motivo porque me ha citado– convenientemente evito decir su nombre.
Se giró y asintió en dirección a otro duende, segundos después apareció un duende frente a él que
le pidió como verificación la carta, que Harry entrego inmediatamente.
Harry enfilo por uno de los tantos pasillos que había pero esta vez no bajaron a los subsuelos sino
que entraron en una especie de habitación con paredes blancas, un escritorio y un par de sillas.
Harry le tendió su varita sintiéndose indefenso sin ella, sensación que solo duro unos segundos
mientras se la devolvía otra vez.
Harry procedió a lanzarse a sí mismo un Finite, saco la carta del bolsillo y se la tendió a Griphook,
quien le prendió fuego al instante. Harry lo observaba con curiosidad.
– ¿Por qué no puedo decirle nada a nadie? ¿Qué es eso tan importante que me tiene que dar? ¿Es
sobre la herencia de mi padrino? – Harry que había estado tan inmerso en el asunto de la madre
de Malfoy no se había dado cuenta cuan ansioso estaba por obtener la información que le darían
hoy.
Griphook lo observo en silencio unos segundos y a Harry por alguna razón esa mirada le ponía
sumamente incómodo. Había algo en ese duende que no le gustaba.
– Mmm– Griphook dio media vuelta y camino hacia el fondo de la habitación. Trazo con su uña
una grieta apenas visible en la pared; dio un paso atrás y Harry observo como aparecía una
pequeña puerta de donde Griphook saco un sobre ocre–. Su discreción era un requisito
importante para poder entregarle esto– tendió el sobre hacia Harry quien automáticamente
camino hacia el duende y tomo con dedos temblorosos el sobre–. Me parece que la carta que le
acabo de entregar y esta caja responden sus últimas dos preguntas, señor Potter– Griphook coloco
sobre la mesa una caja negra hermosamente labrada.
Harry observo la caja con gran interés por un momento para luego regresar su atención a la carta
que sostenía en su mano. Con el corazón martillándole en los oídos, lentamente dio vuelta a la
carta, un jadeo estrangulado salió de su garganta mientras su corazón latía desenfrenadamente.
Sintió un nudo formarse en su garganta y lágrimas acumulándose en sus ojos e impidiéndole ver
con claridad el nombre de sus padres. Parpadeo un par de veces y levanto su mirada hacia el
duende para dirigirla inmediatamente hacia la caja, dio un par de pasos pero fue interrumpido por
Griphook.
– Le sugiero señor Potter, que el contenido de ambas sea visto en un lugar más…seguro. Sígame
por favor–. El duende camino hacia la salida dejando a Harry parado mirando ansiosamente la caja
frente a él.
Sacudió la cabeza y procedió a guardarla en su túnica al igual que la carta. No sabía que era lo que
contenía, pero si sus padres la dejaron para el entonces era muy valiosa y no se arriesgaría a
encogerla.
*****
Malfoy estaba tan centrado en su lectura que dio un pequeño grito nada digno de un Malfoy
cuando Dobby apareció dentro de la habitación con un chasquido.
– Tanto tiempo en la Mansión y aun no aprendes que es privacidad. ¿Qué quieres?– estaba
irritado por el susto.
– Lo siento Joven Malfoy, solo venía a ver si no necesitaba nada y ofrecerle té y galletas– Dobby lo
observaba inquieto.
– Es bueno saber que algunos de tus viejos hábitos siguen ahí. Te tomare la palabra tráeme té con
un poco de leche y galletas, de preferencia…
Malfoy se vio interrumpido por el sonido de una aparición que se escuchó justo en la cocina.
– Bien, parece ser que Potter llego. ¿Podrías preguntarle si puedo salir de la habitación? – rodo
sobre su espalda, estaba entumido por la posición.
“Tonto Potter, siquiera para que si lo hubiera estado esperando encadenado y con esposas en la
cama”.
*****
Después de darle órdenes a Kreacher y Dobby se encerró en ese cuarto, necesitaba privacidad.
Dejo la caja sobre una pequeña mesita que estaba en el centro y busco su seguro para abrirla,
pero no encontró ninguno. La observo unos segundos, pensando que hechizo podría abrirla,
después de unos segundos recordó algunos. Empezó con el más fácil, pero el Alohomora no
funciono y después de muchos intentos infructuosos con diferentes hechizos se detuvo.
“¡Donde estas Hermione cuando se te necesita!” oh si Harry tus amigos no saben nada de lo que
estás haciendo y ahora esperas su ayuda, que considerado de tu parte”.
Frustrado por haberle dado la razón a la voz de su conciencia se sentó sobre un sillón café,
probaría suerte con la carta quizás sus padres le decían como abrirla. Estaba cómodo, justo lo que
necesitaba para poder leer la carta que le habían dejado sus padres. Miro el sobre una vez más y
dejando escapar el aire que estaba sosteniendo, abrió con dedos temblorosos el sobre ocre,
desdoblando el pergamino.
Su corazón latía desbocado mientras comenzaba a deslizar la vista por las primeras palabras.
Querido Harry:
Si recibes esta carta es porque ya no estoy vivo. Solo espero que estés a salvo en Hogwarts. Mi
pequeño adorado sé que tu vida no será tan fácil sin tu madre y yo, pero debes ser fuerte Harry,
eres el único que puede detener esta guerra si es que aún sigue, y no, no me refiero a la profecía.
Harry no sabía cómo sentirse, si alagado de que sus padres creyeran que él podría derrotar a
Voldemort o aterrado de fallar y ser la decepción no solo del mundo mágico sino de lo más
importante: sus padres.
Harry hay muchas cosas que no sabes acerca de tu pasado. ¡Tus orígenes hijo! Sé que será un duro
golpe en tu vida pero debes ser fuerte y superarlo, solo espero que cuando sepas toda la verdad no
me odies. Pero si es así recuerda que yo siempre te amare.
Harry estaba confuso, él no podía pensar en una razón lo suficientemente válida para odiar a su
padre.
Junto con esta carta debió llegar una caja de madera labrada con el escudo de los Potter, si eres un
Gryffindor como estoy seguro que lo eres, sé que habrás intentado abrirla pero está protegida
contra toda clase de hechizos.
Lo que esta caja contiene son pensamientos de Lily y míos, es una información muy valiosa que
nadie puede saber hijo. Pero antes de que te diga cómo puedes abrirla es necesario que primero
termines de leer esta carta, mereces saber la verdad.
Tu madre y yo nos casamos al poco tiempo de salir de Hogwarts y vivimos un matrimonio muy feliz
durante el primer mes, hasta que las cosas se complicaron. Trabajaba como auror en el ministerio
y muchas veces me tenía que ausentar de la casa por unos días, el trabajo era duro pero no como
para sentirme tan débil después de cada misión; Lily siempre se preocupaba del estado en que
llegaba de las misiones pero yo la tranquilizaba diciéndole que pronto me acostumbraría al ritmo
de trabajo. Pero debes saber que las mentiras nunca duran hijo, ¡nunca lo olvides! Mes y medio
después de nuestra boda llegue de una misión muy peligrosa en la cual atrapamos a varios
mortífagos, desgraciadamente el duelo me dreno demasiada magia y solo me quedo la suficiente
para llegar a casa con Lily y después me desmaye. Cuando desperté me encontraba en San Mungo,
lo conocía bastante bien como para saber que estaba en un ala privada, Lily estaba junto a mí con
una expresión que jamás le había visto ¡ni siquiera en nuestros años de colegio! Sus ojos verdes
llenos de vida eran opacos y vacíos, llenos de un profundo dolor y tristeza.
No creía que lo que me pasara fuera tan grave como para provocar ese dolor en ella, así que quise
reconfortarla diciéndole que todo estaría bien…pero cuando mi mano tomo la suya la aparto de mi
lado como si quemara, como si fuera algo repugnante que me rompió el corazón; así que le
pregunte que sucedía pero solo me dijo que ya podíamos regresar a casa. Cuando llegamos le pedí
que me dijera que era lo que pasaba fuera lo que fuera, así fue como me entere que estaba
embarazado. ¡Si Harry! ¡Fui yo quien te gesto!
¿Qué diablos significa eso? Harry estaba en shock, eso era imposible. Su padre era un hombre no
podía gestar, eso era una completa locura. Sintiendo el pánico apoderarse de él respiro un par de
veces para calmarse antes de seguir leyendo. Quizás todo era una broma pesada.
“Si Harry como si tuvieras tanta suerte”. Aun antes de seguir leyendo ya sabía que todo era
verdad, ahora solo faltaba saber quién era su otro padre.
El mundo se me vino encima en unos segundos como a ti en estos momentos pero antes de que
me juzgues por favor termina de leer y ver nuestros recuerdos, solo eso te pido.
La impresión fue demasiado para mí, cuando desperté estaba en nuestra habitación, solo. Estaba
tan confundido, creí que todo era una broma hasta que pose mi mano sobre mi vientre y sentí un
pequeño cumulo de magia palpitando, en ese momento supe que Lily no me había mentido. De
algún modo había quedado embarazado y no sabía cómo mirar a Lily a la cara ya que no tenía las
explicaciones que le debía.
Me pase la tarde intentando recordar algo para comprender como había quedado embarazado,
pero está de más decir que no recordé absolutamente nada, estaba tan cansado física y
mentalmente que me quede dormido. Cuando desperté encontré un ligero desayuno junto con un
par de pociones que supuse me había recetado el medimago, pero el hambre se me fue de
inmediato cuando los recuerdos del día anterior me llenaron la mente. Fue demasiado para mí y no
lo soporte, me eche a llorar sintiéndome la peor basura del mundo por haber defraudado de esa
manera la confianza de Lily. No supe cuánto tiempo estuve encerrado en la habitación llorando y
pensando en cómo enfrentar a Lily, como decirle que no tenía la más mínima idea de cómo es que
había quedado embarazado; así que decidí decirle la verdad, que no recordaba nada y que solo
había dos maneras para explicar la situación y no sabía cuál era peor…si haberla engañado sin
recordarlo o que alguien me hubiera tomado a la fuerza y después me hubiera borrado la
memoria. Pero jamás, jamás creí que la verdad estuviera tan lejos de lo que yo creía hijo.
Harry sintió que le sacaban el aire al leer lo último, algo pesado se instaló en su estómago ¡oh
Merlín, su padre!
El resto de la historia se encuentra en los pensamientos que están guardados en la caja, están
enumerados así tendrás menos problemas para comprender. Como ya te había mencionado,
ningún hechizo funcionara sobre ella, la información sería demasiado peligrosa si cayera en las
manos equivocadas, es por eso que puse sobre ella un hechizo antiguo muy potente para
asegurarme que nadie que no fuera un Potter pudiera acceder a ella, así que tú serás el único
Harry y para abrirla solo necesitas hacer un pequeño corte sobre tu palma y deslizarla sobre la
tapa de la caja y esta se abrirá cuando reconozca tu sangre. Solo una cosa más Harry, Padfoot
prometió que si algo llegaba a pasarme el cuidaría siempre de ti a como diera lugar, Sirius Black
siempre fue un hermano y amigo para mí, ¡y tu padrino Harry! No sé en qué momento de tu vida te
encuentres cuando esta carta llegue a tus manos, y si Sirius sigue vivo, pero no lo dudaría, no
importa que te hayan dicho o que hayas visto Harry, pero ten por seguro que Sirius sigue vivo y
sigue cuidando de ti tanto como Lunático; contacta a Remus y a Sirius hijo, son los únicos en los
que puedes confiar, ellos también te buscaran cuando mi carta les llegue, en ella les pido que te
busquen y que te ayuden a cumplir con tu misión cualquiera que sea tu decisión después de que
hayas visto los recuerdos, ¡pero será tu responsabilidad contarles toda la verdad y mostrarles los
recuerdos!
Los ojos de Harry se llenaron de lágrimas al recordar que ya no podría contar con su padrino.
Esta carta debía llegar a tus manos cuando tu vida peligrara, solo espero que no tenga nada que
ver con los mortífagos y Tom, pero de ser así tu papel en esa guerra es aún más importante porque
no solo salvarías vidas inocentes sino que le podrías dar una nueva oportunidad a aquellos que
tomaron decisiones equivocadas y si todo sale bien quizás hasta recuperar una parte de la familia
que perdiste antes de tenerla.
Harry sabía que ya jamás recuperaría a su familia, lo único que le quedaba lo había perdido para
siempre unos meses atrás.
Confió en ti hijo, sé que sabrás tomar la mejor decisión y dile a Sirius y a Remus que dejo en sus
manos mi mayor tesoro: tu vida hijo.
Te amo Harry, nunca lo olvides.
Con amor, tu padre,
James Potter.
Doblo cuidadosamente la carta antes de arruinarla con sus tontas lágrimas. Sabía que haría hasta
lo imposible si supiera que había una forma de recuperar a sus padres y a Sirius. Había intentado
con desesperación al final de quinto año para saber si Sirius podría regresar con el cómo fantasma,
pero sin importar cuanto hizo, fracaso. Eso solo sirvió para asegurarle que su padrino jamás
regresaría. Se limpió las lágrimas con la manga de su túnica y camino hasta la caja, ahora más que
nunca tenía que saber que había en esa caja.
Saco su varita y se hizo un corte a lo largo de su palma. El escarlata de su sangre brillo antes de
que unas gotas cayeran en el suelo. Cerró su palma en un puño para forzar la salida de más sangre
y cuidadosamente deslizo su palma sobre toda la tapa de la caja, la cual brillo en un pálido color
azul que rápidamente viro a un verde esmeralda.
Pasó su varita sobre su herida y procedió a abrir la caja. Estaba forrada en terciopelo rojo y
dorado. Dentro se encontraban cuatro frascos de vidrio transparente que claramente contenían
recuerdos. Los observo durante unos segundos y luego llamo a Kreacher.
– Necesito un pensadero urgentemente– giro y fijo su vista en el elfo delante de el– si no hay un
pensadero en la Mansión no me importa dónde o que tengas que hacer pero consíguelo y
tráemelo cuanto antes– ordeno con determinación.
Kreacher sonrió con malicia al escuchar la voz de su nuevo amo. Si no lo supiera hubiera creído
que era todo un Slytherin, no se detendría ante nada ni nadie para conseguir lo que quería. Asintió
y desapareció con un plop.
Harry no sabía cuánto tiempo había pasado mirando los recuerdos pero no se sobresaltó cuando
el elfo apareció con un pensadero. No era consciente de nada a su alrededor, ni siquiera se
acordaba de que Malfoy seguía en la Mansión porque solo tenía ojos para el pensadero. Le pidió a
Kreacher que lo depositara en la mesa junto a la caja y le dio órdenes precisas de que nadie lo
molestara. Dicho esto despidió al elfo inmediatamente.
Respiro profundamente antes de tomar el primer recuerdo. Sabía que después de ver el primero
no había vuelta atrás, pero ya había tomado una decisión y esa tampoco tenía vuelta atrás. Volcó
el contenido del pensamiento marcado con el número uno, cerró los ojos un segundo antes de
inclinarse.
*****
En ese mismo momento a muchos kilómetros de distancia en una casa abandonada y vieja, el
mago oscuro más poderoso jamás conocido recibía una carta anónima que cambiaría el rumbo de
su vida y de muchas otras personas.
– “Mmm que interesante no lo crees mi querida Nagini”– siseo Voldemort mientras mantenía en el
aire la carta que acababa de llegar con una lechuza desconocida.
“¿De quién es Tom?”
– “Si no fueras mi única y fiel amiga ya te hubiera matado por atreverte a llamarme por mi
asqueroso nombre muggle. Pero aun así te responderé, no se quien la envió pero no me tomara
nada averiguarlo y cuando lo haga nos divertiremos juntos, pero por el momento descargare un
poco de frustración en lo que tenga a la mano”–. Sonrió con satisfacción.
“Si no lo supiera no hubiera arriesgado mi pellejo al decirte “Tom”, aunque estoy pensando
seriamente en volver a decirte Tommy o Voldy… te dejare escoger así que no te quejes viejo
amargado”
Esa serpiente asquerosa algún día la cruciaría hasta el cansancio. Voldemort entrecerró los ojos
peligrosamente provocando un estremecimiento en sus “invitados”.
– Muy bien mis queridos amigos ¿en dónde nos quedamos? Ah sí… ¡Crucio!
Un grito desgarrador resonó en toda la casa mientras los demás mortífagos tragaban saliva
rogando a Merlín no ser la siguiente pelota anti-estrés del Lord.
El...¿¡mi Padre!?
Cayó de pie frente a la cama donde su padre se encontraba sentado abrazando sus piernas, se veía
todavía rastro de lágrimas sobre sus mejillas. ¡Se parecía tanto a él! Tenía su mismo cabello
azabache desordenado, sus rasgos eran los mismos pero sus ojos que en ese momento estaban
perdidos en algún punto de la habitación eran color avellana.
Estaba tan ensimismado observándolo que se sobresaltó cuando lo vio levantarse y secar sus
lágrimas, no tuvo tiempo de reaccionar cuando su padre lo atravesó y salió por la puerta. Harry se
apresuró a seguirlo aun desconcertado por poder ver a su padre, no importaba que fuera un
recuerdo.
Llegaron a la sala pero Harry no tuvo tiempo de observar su antigua casa porque su mirada se
topó con la figura de su madre, sentada en un pequeño sofá frente a la chimenea con una taza
entre sus manos. Era tan hermosa pero se veía tan triste que se le rompía el corazón de solo verla,
una mirada a su padre basto para ver que el sentía lo mismo.
Lo observo acercarse a su…a Lily, ya no se sentía con el derecho de llamarla “madre”. James se
arrodillo frente a Lily y le quito de sus manos la taza. Harry se acercó más para ver a la que
durante todos sus años de vida considero como su madre, pero se encontró con una mirada vacía y
un rostro sin expresión.
– Lily…amor– poso su mano sobre la mejilla de su esposa– perdóname por favor– su mano cayo
cuando Lily volteo su rostro alejándose de la mano de su padre.
– Basta James. Solo quiero saber… ¿Por qué? – su voz reflejaba dolor.
– Escúchame por favor Lily y si después de escucharme decides irte, no te detendré…solo espero
que algún día puedas perdonarme– James la miraba anhelante.
– ¿Quién es James? ¿Quién es el otro padre? – pregunto con temor.
– Lily amor yo…no lo sé– soltó un suspiro apenas audible– no lo recuerdo– desvió la mirada al
suelo.
– Por favor James, ¿no crees que por lo menos tengo derecho de saber con qué hombre me
engañaste? ¿Acaso fue un auror? – pregunto molesta.
– Maldita sea Lily– soltó sus manos como si quemaran– sé que mereces una explicación pero no la
tengo, no recuerdo haberte engañado ni con un hombre ni con nadie. ¡Es verdad cuando te digo
que no recuerdo nada! Entiendo cómo te sientes pero yo no me siento mejor, me odio por todo el
dolor que te estoy causando– la miro fijamente– ¿quieres que te diga que es lo que pienso? Bien,
pues te lo diré. No sé si he estado con alguien sin recordarlo…o que alguien me haya…hecho algo–.
Termino con un susurro.
– ¡James! – Lily lo miraba asombrada.
– Lo se Lily– evito su mirada– ahora no solo me odias también te doy asco ¿no? Y no te culpo, yo
me siento sucio… y no sé qué prefiero, sí olvidar todo lo que ha pasado y seguir con mi vida o
buscar una forma de saber la verdad.
Harry sentía escocer sus ojos al ver a su padre llorar de esa manera. Miro a Lily arrodillarse y
abrazar a su padre. Se separaron unos minutos después.
– James, eres un Gryffindor de pies a cabeza y como tal tienes que afrontar la situación, yo…
tomare una decisión cuando sepa…que sucedió–. Lo miro seriamente– pero si lo que dices es cierto
alguien debió sellar parte de tus memorias, o peor aún, borrarte recuerdos con un Obliviate.
James se estremeció ligeramente.
– Lily tu podrías…– James comenzó vacilante pero fue interrumpido por Lily.
– Sí. Quizás podría utilizar un poco de Legeremancia contigo, aunque el mejor en eso siempre ha
sido Severus.
James dejo escapar un pequeño gruñido.
– Preferiría que lo intentaras tú, si no es posible encontraras alguna manera, confió en ti.
Lily desvió la mirada incomoda y se levantó.
– Sera mejor que tomes asiento para evitar un accidente–. James tomo asiento– ¿preparado? –
Pregunto Lily nerviosa.
– Sí. Hazlo.
– "¡Legeremens!" – dijo firme apuntando la varita al hombre frente a ella.
Harry observaba fijamente la escena esperando ver algo, pero solo pudo darse cuenta del esfuerzo
de su padre para evitar luchar contra la invasión y la expresión de concentración de su madre.
Le pareció que el hechizo duro horas hasta que por fin terminó, dejando a su padre jadeando y con
la frente perlada de sudor mientras Lily lo miraba asombrada tapándose la boca con la mano.
– ¡James!
Su padre levanto la vista hacia Lily y Harry pudo ver temor en sus ojos.
– Sea lo que sea, por favor Lily ¡dímelo! – su voz temblaba ligeramente.
– James…tienes un Encantamiento de memoria muy poderoso– James cerro los ojos brevemente–
pero eso no es todo, hay…tu…te implantaron recuerdos falsos– se le quebró la voz antes de
terminar.
– Lily por favor, necesito saber toda la verdad– James hablo con desesperación.
– Son recuerdos falsos de…nuestra relación–. Termino con tristeza.
– ¿Qué quieres decir? ¿Lily? –James se veía alarmado.
– Lo comprendes ¿no? Significa que nunca hubo un nosotros, que tú nunca me amaste como yo
nunca te amé. Que alguien nos utilizó, nuestra vida es una mentira, una…farsa– Lily respiraba
entrecortadamente.
Harry se sintió expulsado fuera del pensamiento con brusquedad. Termino de rodillas sobre el
suelo frio, jadeando. Cuando se recuperó lo suficiente recogió el pensamiento y vertió
rápidamente el segundo pensamiento. Lo observo arremolinarse en el interior y se inclinó hacia el
con el corazón latiendo fuertemente contra su pecho.
Nuevamente cayó en la sala de estar pero esta vez Lily dormía sobre el sofá mientras James la
observaba sentado enfrente sobre un sillón individual, lucía pensativo. Lily comenzó a despertar
hasta que ubico su mirada en James, se levantó lentamente y lo observo alarmada por un
momento pero después de ver la tristeza en los ojos de James suspiro tristemente.
– Entonces ¿es cierto no? Tú y yo solo…éramos amigos, esa parte la comprendo pero, tú y… ¿Tom?
– pregunto incrédula.
– Lily, el Tom que yo recuerdo no tiene nada que ver con el Tom de…ahora. Además hay algo que
debo decirte, no pude decírtelo cuando me borraron la memoria pero él…me había prometido la
última vez que nos vimos que ya no seguiría con esto y que nosotros…nos casaríamos.
Harry no podía creer lo que oía. Su padre estaba enamorado de otro hombre y además ¡iban a
casarse!
– No James, el ya no es Tom y dudo que quede algo de él. Tom murió cuando nació Voldemort.
Harry cayó de rodillas al suelo en shock. Ni siquiera noto cuando fue arrojado fuera del pensadero.
Yacía de rodillas en el duro suelo con los ojos desorbitados. No supo cuánto tiempo paso así hasta
que sintió humedecerse sus mejillas y bajo su vista al suelo viendo sus lágrimas caer incontenibles.
Eso tenía que ser una pesadilla, él no podía ser hijo de ese ser, de ese…monstro.
– No– negó con la mirada perdida– no, no, no, no, no, esto tiene que ser una broma– soltó un
sollozo– ¡NO! – grito con todas sus fuerzas azotando los puños con fuerza en el suelo, esperando
que el dolor de sus manos le distrajera del dolor en su corazón.
Su dolor era tanto que no era consciente de su magia liberándose a raudales, hasta que sintió
como lo sacudían con violencia por los hombros pero no reacciono hasta que escucho su nombre
ser gritado con desesperación.
Harry parpadeo lentamente, dirigiendo su mirada a un par de ojos grises, deteniendo el flujo de su
magia al reconocerlos.
– Draco– susurro.
– ¡Draco! – Harry se abalanzo sobre el rubio escondiendo su cara contra su pecho mientras
aferraba con fuerza su camisa, empapándola con sus lágrimas.
El rubio estaba sorprendido por el abrazo repentino, pero al sentir como se mojaba su camisa con
las lágrimas del moreno no pudo contenerse y lo estrecho entre sus brazos con fuerza, sentándolo
sobre su regazo para que pudiera desahogarse.
Dudaba que así como estaba pudiera decirle algo acerca de lo que sucedió o quisiera hacerlo. Lo
mantuvo entre sus brazos hasta que dejo de llorar pero cuando lo miro a los ojos para hablar se
dio cuenta que el chico estaba deshecho y sintió su corazón oprimirse al verlo así.
– Por favor, no me dejes. No quiero estar solo. No me abandones por favor–. Harry suplico con los
ojos llenándose nuevamente de lágrimas.
Draco lo miro sorprendido pero sabía que no podría decirle que no y menos en ese estado.
– Está bien. Por ahora debes descansar, no sé qué te puso así– desvió ligeramente la vista al
pensadero– pero debes dormir. Me quedare contigo hasta que te sientas mejor.
– Gracias Draco– susurro Harry sobre el cuello del rubio, provocando un estremecimiento en este.
El rubio no respondió, estaba demasiado sorprendido de que lo llamara varias veces por su
nombre. Lo deposito suavemente sobre la cama quitándole los lentes y cuando se giró para
sentarse sobre una silla sintió que tiraban de él hacia atrás. Volteo la mirada encontrándose con
los ojos verdes de Potter llenos de lágrimas otra vez.
– No me voy a ir, solo traeré un asiento–. Intento tirar de su manga pero Potter la aferro más
fuerte.
– No es necesario, quédate conmigo solo…un rato más– avergonzado no alzo la vista mientras
hablaba.
Draco lo miro atónito unos segundos sin poder creer lo que le pedía, pero después suspiro con
frustración sabiendo que no le podía negar nada.
El rubio se acostó en el espacio libre de la cama sintiéndose incomodo, así que cruzo sus brazos
por detrás de su cabeza sin ver al moreno. Este último observo al rubio recostarse junto a él y tras
unos segundos de vacilación se acurruco a su lado derecho para sentir su calor, sintió al rubio
incomodarse por su cercanía pero no lo rechazo, así que Harry no se movió.
– No veas los recuerdos que están en el pensadero, te daré asco y me odiaras si sabes la verdad–
dijo Harry con voz temblorosa.
– No creo que más de lo que ya siento pero…– sintió al moreno tensarse y lo vio alejarse de él
dándole la espalda.
– Tienes razón, yo mismo me doy asco. Puedes irte, solo no…veas los recuerdos–. Se hizo un ovillo
con lágrimas silenciosas cayendo por sus mejillas.
Draco se sintió como mierda, Potter no estaba para sus pullas. Lo que sea que haya visto en esos
recuerdos lo dejo deshecho y completamente vulnerable. Se supone que debía de aprovecharse
pero no sentía deseos de hacerlo.
– No me das asco Potter, solo quería molestarte, pero creo que este no es el momento. Además
debo aclarar que no te odio, dudo mucho que algún día lo haya hecho de verdad. No te preocupes
por los recuerdos no son asunto mío. Y solo para que lo sepas ¡no me iré! No hasta que te
tranquilices y te duermas, lo demás puede esperar.
Draco se giró, acercándose al moreno y lo abrazo por la espalda. Harry se asombró pero
inmediatamente se giró y se aferró al pecho del Slytherin mientras este le acariciaba la espalda. No
tardó en quedarse profundamente dormido.
El rubio escucho la respiración regular del moreno y creyó que ya podía levantarse, pero lo cierto
es que estaba bien así, el calor de Potter era agradable al igual que la sensación de su cuerpo entre
sus brazos, así que decidió que no le haría mal quedarse un rato mas así.
Lo siguiente que sintió fueron los rayos del sol que caían directamente sobre su cara y supo que no
había cerrado las cortinas por la noche.
Parpadeo varias veces acostumbrándose a la luz del sol pero un borrón negro nublaba su vista,
intento tallarse los ojos pero sus manos estaban ocupadas, una abrazando y la otra siendo
apresada bajo algo.
Cerro los ojos unos momentos, no sabía en qué momento se había quedado dormido, lo último
que recordaba era…abrió los ojos de golpe ruborizándose al instante. Su mano izquierda
descansaba sobre la cadera del moreno mientras su brazo derecho le servía de almohada, sintió su
respiración acelerarse lo que fue peor, pues con cada inspiración rozaba con su pecho la espalda
de Potter.
Maldijo por lo bajo haberse quedado dormido y como pudo salió de la cama antes de hacer alguna
tontería.
Una hora después Harry bajo al comedor y se encontró con Malfoy desayunando. Sabía que tarde
o temprano tendría que afrontar la situación pero él prefería más tarde que temprano. Sin
embargo no tenía escapatoria el rubio lo observaba desde la mesa. Carraspeo para desviar la
atención de su cara porque comenzaba a sentir calor subiendo por sus mejillas.
– Veo que dormiste bien Potter– desvió su atención a las tostadas que comía– te ves mucho
mejor.
Draco lo observo mientras se servía y se dio cuenta que si el no sacaba la conversación Potter no le
diría nada.
– A juzgar por tu expresión cuando entraste debo asumir que recuerdas perfectamente lo que
sucedió ayer– comenzó– así que entonces ¿me dirás que sucedió? Y no me mientas– se apresuró a
añadir al ver que el moreno iba a protestar– sé que cuando llegaste de tu “cita” te encerraste
inmediatamente en ese cuarto después de decirle a tu elfo que me sacara de la habitación–. Lo
miro fijamente para ver su reacción a lo que diría– también sé que lo que te puso así fueron esos
recuerdos que viste en el pensadero y si mal no recuerdo aun te faltan algunos por ver, lo que me
hace pensar que hoy lo harás.
Dio en el blanco, a veces las reacciones de Potter se podían leer como un libro abierto.
– Te…agradezco todo lo que hiciste por mi anoche, si no hubiera sido por ti…–soltó un suspiro– sé
que lo mínimo que te debo es una explicación pero la situación es muy delicada y yo todavía no
estoy seguro de poder confiar en ti Malfoy.
– Mmmm ¿ahora ya no soy Draco? – Observo ruborizarse a Potter y añadió– pero Potter, ni
siquiera los Malfoy somos inmunes al Veritaserum. Así que porque no nos ahorramos esta
conversación, me das Veritaserum y me explicas qué es lo que está sucediendo.
– Ciertamente Malfoy, pero esta información es muy personal y…quisiera verla yo primero antes
de que alguien más se entere de la verdad.
– Ok lo haremos a tu manera. Pero de una vez te digo que estaré cerca por si las cosas no salen
bien–. El tono de su voz no daba lugar a discusiones, iría o iría.
*****
Esta vez no cayó en la sala sino en su propio cuarto, lo supo en cuanto vio a su padre frente a su
cuna jugando con un bebe de enormes ojos verdes.
Tocaron a la puerta unos segundos antes de que Lily entrara.
– James, han llegado–. Lily se acercó y toco su hombro admirando al pequeño bebe que
comenzaba a cerrar sus parpados.
– Esta bien, vamos–. La tomo de la mano y salieron juntos.
Harry se apresuró a seguirlos después de observar a su yo bebé por unos momentos. Bajo
apresuradamente las escaleras justo cuando su padre abría la puerta y vio como las versiones
jóvenes de su padrino y Remus entraban por la puerta con regalos.
– ¡Canuto! ¡Moony! – James abrazo a sus dos mejores amigos.
– ¿Cómo están? – pregunto Remus.
– Lo llevamos lo mejor que podemos– respondió James.
– Bueno y dónde está mi ahijado favorito que no lo veo por aquí. Moony y yo le trajimos unos
regalos–. Sirius buscaba alrededor de la sala.
James puso los ojos en blanco mientras Remus y Lily se reían entre dientes.
– Es tu único ahijado, claro que tiene que ser tu favorito– James golpeo amistosamente el hombro
de Sirius.
– Entonces con más razón– Sirius paso empujando a James con el hombro mientras se reían.
Harry los observo dirigirse hacia la sala. Deseaba con el alma poder quedarse para siempre ahí,
con toda su familia.
– Supongo que Colagusano no vendrá ¿cierto? – Remus observo a James y a Lily antes de
continuar– lo que quiere decir que lo que nos dirán es demasiado importante o muy peligroso.
– Más bien creo que ambos.
James miro a la que todavía era su esposa a los ojos. Lily le tomo la mano y le dio un suave
apretón.
– Creo que ya todos estamos al tanto de la profecía así como de la existencia del otro padre de
Harry. Lo que no saben es quien es y así se quedara por el momento, pero lo que si les diré es que
su padre es algo así como un…mortífago.
– ¿Qué? – Dijeron atónitos Sirius y Remus– ¿Es una broma verdad Prongs?
– Por favor escúchenme antes– una vez que consiguió la atención de ambos hombres continuo– él
no es un mortífago…propiamente dicho, pero sabe mucho sobre artes oscuras. ¿Recuerdan que les
dije que cuando nos borraron la memoria nos íbamos a casar? – un asentimiento por parte de
ambos le permitió continuar– pues bueno, ese día él me había prometido que dejaría todo por mí,
que se olvidaría de todo y que nos iríamos a vivir lejos.
– Esa es la razón por la que no quisiste buscarlo y recuperar sus recuerdos. Por eso no importo
cuanto te insistimos, porque tu sabias que él había regresado con los mortífagos y ya no volvería
contigo–. Termino Remus seriamente.
– Si, pero en ese momento no era conveniente decírselo a ninguno y es la decisión más sabia que
he tomado en mi vida, hubiera estado perdido porque Colagusano no solo me hubiera traicionado
al decirle a Voldemort cuando nacía mi hijo sino también quien era probablemente su otro padre–.
Explico James.
Harry estaba desconcertado. Se supone que Colagusano los había traicionado cuando él tenía
poco más de un año y no antes. Pero si era así, ¿Por qué lo escogieron como guardián del
Encantamiento Fidelio?
– ¿Entonces porque lo escogieron como guardián? ¿Por qué no Moony o yo?
– Escúchame bien Siri, esto que les voy a decir es muy importante. No importa a quien escojamos
como guardián eso solo nos compraría tiempo a todos, es por eso que quiero que se descubra solo
Colagusano. Dumbledore sabe quién es nuestro guardián pero ni siquiera en él he podido confiar lo
que descubrí. Eso solo lo sabremos nosotros cuatro.
– James si no hablas en este momento voy a terminar bebiendo una poción tranquilizante y odio
beber pociones ¡me recuerdan a Snivellus! –. Se estremeció con una fingida mueca de asco.
– Antes de que nos atacaran y nos borraran la memoria, yo me lleve de su casa un libro de magia
negra– James giro su muñeca y lo apareció en la mesita.
Harry jadeo cuando reconoció el libro. Lo había visto varias veces en uno de los estantes de la
biblioteca de los Black.
– Este libro explica cómo crear horrocrux, como destruirlos, pero también como recuperar esas
partes de almas escindidas– James los miro a ambos.
– Estas queriendo decir que el padre de mi ahijado ¿hizo un horrocrux? – pregunto Sirius aterrado.
– Eso no es todo lo que nos quieres decir ¿verdad James? No habría tanto misterio si solo querías
decirnos que el padre de Harry creo horrocrux de su alma– Remus lo evaluaba con la mirada
mientras aparecía una media sonrisa.
– Moony tan perspicaz como siempre. Pero no, eso no es por lo que los hice venir. Es para decirles
que Lily y yo hemos decido hacer lo mismo y de esta manera asegurarnos que por lo menos uno de
los dos viva para cuidar de nuestro Harry.
– ¡Pero James no puedas estar hablando en serio!– exclamo Sirius.
– Lo siento Siri, ya me conoces y sabes que hare cualquier cosa por mi familia y amigos. Además ya
lo he decido, no hay vuelta atrás y no tenemos mucho tiempo porque Voldemort intentara matar a
Harry y nosotros seremos obstáculos en su camino– James tomo aire y continuo– solo queremos
saber si podemos contar con ustedes para guardar nuestros horrocruxes y poder juntar nuestra
alma si nos llegara a pasar algo.
Harry estaba estupefacto. ¿Estaba escuchando a sus padres decir que separarían su alma? No
entendía muy bien qué significaba eso pero si era magia negra era algo muy peligroso, pero no
pudo evitar sentir algo cálido en su pecho al saber que lo habían hecho por él.
Observo a su padrino y a Remus mirarse un segundo antes de asentir y voltear hacia la pareja
frente a ellos.
Harry ya se lo veía venir así que ni siquiera se asombró. La amistad de su padrino, Remus y su
padre iba más allá de cualquier otra, tanto que le recordaba a Ron y a él.
– Pues viendo que ya somos más creo que dos por persona serán más que suficientes, ¿no crees
James? – dijo Lily divertida.
– Si amor, más que suficientes.
Lo último que Harry vio antes de ser transportado por el pensadero fue la sonrisa de complicidad
en esos cuatro rostros.
Harry todavía estaba sonriendo cuando salió del pensadero. ¡Amaba a esas personas con toda su
alma!
Temblaba de excitación cuando vertió el ultimo pensamiento, quería saber cómo les había ido en
su aventura. Antes de inclinarse para ver el último recuerdo hizo nota mental de buscar en la
biblioteca ese libro para leerlo cuanto antes, porque lo cierto es que no sabía que era un
horrocrux.
Esta vez cayó en el cuarto de juegos de su casa. Donde un Harry bebe jugaba en el suelo mientras
sus padres sonreían tomados de las manos.
Su padre se acercó y lo cargo, mirándolo fijamente.
– Harry hijo, este es el último recuerdo que te dejamos, estoy seguro que ya viste los anteriores así
que solo te diré que nuestra misión fue todo un éxito–. Sonrió débilmente– Decidimos no tomar
riesgos innecesarios así que Sirius y Remus se mantendrán lo más lejos posible. Ellos guardaran
nuestros horrocruxes, así que tu misión hijo es buscarlos y traernos a todos de vuelta. ¡Te
estaremos esperando!
Una cosa más hijo– James se había puesto serio– sé que quizás estas en peligro gracias a tu padre,
solo quiero que recuerdes que él no sabe de nosotros y en mi ausencia es tu decisión decirle o no;
pero si tu decisión ya no importara porque la guerra está peor ¡no lo pienses Harry! Solo destruye
los horrocruxes que Tom haya creado. No puedo decirte cuantos fueron ni que son, pero si fuera
yo, serian algo muy valioso para mí. ¡Oh! Se me olvidaba– James sonrió traviesamente– te tocara
a ti decirle a Remus y a Sirius quien es tu verdadero padre– James le guiño un ojo.
– Suerte Harry te amamos– dijeron al unísono sus padres.
Lo último que vio Harry antes de desaparecer fue como era abrazado fuertemente por sus padres.
Todavía sonreía como tonto cuando salió del pensadero, indudablemente esa era una imagen que
atesoraría el resto de su vida. Pero ahora tenía otras cosas que hacer y cuanto antes mejor. Saco
su varita y guardo el último recuerdo en el frasco para después guardarlos todos en la caja junto
con su carta.
Se dirigió a la puerta pensando que tenía que leer ese libro lo más pronto posible, ¡por Merlín
tenia tantas cosas que hacer! Pero antes de todo eso tenía que hacer lo que su padre le pidió en su
carta: contactar a su padrino y Remus, aunque su semblante decayó un poco porque sabía que no
recibiría respuesta de su padrino.
Soltó un suspiro apenas audible y tiro del pomo de la puerta. Se quedó estático donde estaba.
Frente a él estaba una imagen hermosa.
Se había olvidado que Malfoy lo esperaría cerca para evitar que sucediera algo como el día
anterior así que le sorprendió verlo recargado en la pared frente a la puerta. Por lo visto no se
había percatado de que él había abierto la puerta y aprovechando la oportunidad que se le
presentaba observo fijamente al rubio que tenía enfrente.
A pesar de que no se había cambiado de ropa se seguía viendo muy guapo, llevaba su cabello sin
gomina con mechones de cabello rubio platinado sobre la frente adornando sus ojos que estaban
cerrados, lo que permitía ver sus largas pestañas rubias. Observo su nariz respingada pasando a
sus delgados labios rosados que desde donde estaba se veían tan apetecibles que deseaba
probarlos. Su mirada se deslizo por su pálido cuello, su túnica estaba abierta, llevaba una camisa
blanca con los botones superiores abiertos dejándole ver parte de su pecho.
Merlín, que calor hacia y además sentía como su boca se estaba haciendo agua, pero no podía
dejar de detallar el cuerpo delante de él y esa camisa que se amoldaba perfectamente a su
abdomen y ¡demonios tenía que ser pecado que los pantalones le quedaran así! Esos pantalones
negros estaban tan ajustados que se le ceñían deliciosamente a sus largas piernas que junto con
sus brazos cruzados a la altura del pecho le parecían la imagen más erótica que había visto.
Sintió sus colmillos crecer y se dijo que tenía que parar antes de hacer una locura pero antes se
regaló una vez más la vista volviendo a recorrer el hermoso cuerpo que tenía frente a sus ojos.
Carraspeo para llamar la atención de su compañero quien abrió los ojos sorprendido y se enderezo
rápidamente.
– No, parece que estabas meditando algo importante. Se te veía muy tranquilo– respondió
despacio deseando no sonrojarse o se delataría.
– Y bien ¿qué harás ahora? Por lo visto lo más difícil fue ayer, hoy no te ves afectado– dijo
entrecerrando los ojos.
– Estoy bien…respecto a que hare solo te diré que tengo que mandar un par de cartas y después
tú y yo nos sentaremos a hablar.
– Lamento decirte que te equivocas Malfoy, las cartas no son para ellos, ni siquiera saben que no
estoy con los Dursley. Si lo supieran ya le hubieran dicho a Dumbledore donde estoy y de seguro
hubieran encontrado la manera de obligarme a regresar con ellos; pero lo que tengo que hacer es
muy importante y peligroso para perder mi tiempo, así que lo hare solo, después de todo…– Harry
lo observo fijamente decidiendo si confiar o no en Malfoy.
– ¿Después de todo? – Pregunto Malfoy entrecerrando sus ojos– Vamos dilo Potter, después si
quieres me obligas a hacer un juramento inquebrantable o me das Veritaserum.
5. ¿Un nuevo aliado o un nuevo amigo?
LV***TR
Voldemort releía por tercera vez esa maldita carta y fruncía cada vez más el ceño. Estaba
demasiado frustrado por el contenido de misma y sobre todo porque no había dado con su autor a
pesar de haber probado con todos los encantamientos que conocía y eso solo lo confundía aún
más ya que la única manera en que la firma mágica no era reconocida era porque su dueño ya
estaba muerto pero si era así como es que llego a él.
“Tom, si no estuvieras tan cabreado con el autor de la carta por conocerte tan bien ya habrías
comprendido que la solución a tu acertijo es que la dejo para ti antes de morir, algo así como una
herencia querido”
Tom giro la cabeza hacia la serpiente sorprendido, era tan fácil porque no se le había ocurrido.
– Si te crees tan lista ¿porque no me dices quien es el maldito autor anónimo? – siseo con furia.
“¿Podrías pensar con la cabeza fría por unos minutos? Claro que no lo sé, por si no recuerdas yo
estoy contigo desde hace poco más de trece años y esa persona dice conocerte desde hace más de
quince y por lo que veo se llevaban muy bien eh”
– Calla Nagini. Ahora mientras me dejas solo para volver a leer mi carta piensa quien es el mejor
en Legeremancia, porque lo voy a necesitar.
Nagini siseo furiosa mientras se deslizaba a la salida de la habitación pero antes de salir giro su
cabeza y fulmino a Tom con la mirada.
– Maldita sea Tom Riddle, si tuvieras fría esa calva cabeza tuya recordarías perfectamente que
Severus Snape es el mejor en Legeremancia y además TU mortífago espía. Y ahora me voy antes de
que te estrangule y le quite el trabajo al adorado Niño Que Vivió – y siseando eso salió de la
habitación rápidamente.
Voldemort agito con violencia su varita hacia la puerta sellándola completamente antes de que
alguien osara interrumpirlo, no quería bajas en su pequeño ejército y menos provocarlas el mismo.
Lo había decidido, leería por última vez la dichosa carta y traería inmediatamente a Snape ante su
presencia.
Amor mío:
Espero que esta carta haya llegado a salvo hasta ti porque es lo más valioso que dejo en tus
manos. He decidido arriesgarme a decirte la verdad pero antes de saber todo debes demostrar que
eres capaz de cuidar de él y amarlo por los dos.
Tom desde que te conocí me enamore de ti y tu me amabas igual, pero nuestras vidas fueron
separadas antes de empezar. Sé que en este momento estás pensando que es una trampa del viejo
come-caramelos como solías referirte a él; pero te equivocas porque él ni siquiera sabe que el
tesoro que dejare ahora en tus manos es tuyo y mío ¡y así debe de quedar! ¡Jamás permitas que
sepa la verdad! O de lo contrario sería su fin.
Antes de que sepas de qué hablo debes recordarme. Busca al mejor en Legeremancia y permite
que busque en tu mente mis recuerdos y si te hicieron lo mismo que a mí, entonces encontraras
que te bloquearon los recuerdos que tenías de mí y te implantaron falsos. Si después de verificar
eso quieres recuperar tus recuerdos hazlo y si al saber quién soy, deseas con el corazón saber cuál
es nuestro tesoro entonces la llave llegara a ti sola.
Siempre te amare Tom. ¡Recuérdame siempre!
La carta tenia fecha de hace casi 16 años pero por más que intentaba recordar algo su mente se
ponía en blanco. Jamás había estado con alguien, si había tenido amoríos de una sola noche pero
jamás se acostaba con la misma persona y jamás se había enamorado. El problema era que esta
persona sonaba tan segura de sí misma que le hacía dudar a tal grado que la presencia de Severus
era indispensable antes de que perdiera completamente la paciencia.
H&D***D&H
– Acabo de enviar las cartas. Espero que me conteste, por lo menos uno de ellos lo hará– dijo con
aire melancólico.
Malfoy lo observo con detenimiento. Todavía tenía rastro de lágrimas en el rostro, los ojos
estaban ligeramente inflamados y su nariz roja.
– Has estado llorando. ¿Para quién eran esas cartas?– pregunto mirándolo fijamente.
– Muerto. Lo sé. Pero fue una indicación que me dejaron y lo tenía que hacer aun sabiendo que
era inútil– desvió su mirada al suelo.
– Lo siento mucho.
Harry subió corriendo las escaleras de regreso a su habitación donde se dio una ducha rápida, se
cambió de ropa y salió de regreso a la sala.
Cuando entro en la sala, Malfoy se le quedo viendo de arriba abajo con descaro, sabía que no se
había puesto ropa elegante pero tampoco estaba echo un desastre.
Llevaba un pantalón de mezclilla ajustado de color azul claro y una camiseta color verde musgo un
poco apretada pero nada del otro mundo.
Pero Malfoy pensaba todo lo contrario. El pantalón de Harry le resaltaba su cuerpo delgado y su
camiseta no dejaba nada a la imaginación, destacaba sus músculos de los brazos y le detallaba
perfectamente bien sus trabajados abdominales, pero lo que estaba haciendo estragos en su
cordura eran esas caprichosas gotas de agua que se resbalaban por su cabello siguiendo un
recorrido a lo largo de su cuello, perdiéndose en su pecho.
Sintió que el calor de su cuerpo comenzaba a alojarse en sus partes bajas y se dijo que necesitaba
urgentemente una ducha de agua fría.
Harry lo observo molesto por el insulto pero no le siguió la corriente en vez de eso decidió
molestarlo.
– ¿Enserio Malfoy? –dijo acercándose lentamente a el– ¿entonces porque no mejor me vistes tú?
– pregunto mientras caminaba hacia la biblioteca contoneándose.
Malfoy se atraganto con su propia saliva y se le seco la garganta al ver como contoneaba Potter las
caderas mientras su vista se perdía en su trasero.
– No quieras jugar con fuego Potter o te puedes quemar– susurro en voz baja pero aun así lo
siguió.
Cuando entro en la biblioteca encontró a Potter enfrente de uno de los estantes del fondo
observando un libro, ¡y vaya que libro!
– Necesito leer este libro pero está protegido con magia negra– se giró y lo miro directo a los
ojos– como sabrás no sé cómo deshacer los encantamientos que lo protegen. Pero estoy seguro
que tu si podrías.
– Ambas cosas son obvias Potter. Sentí la magia negra desde que entre en este pasillo, todos son
libros de magia negra. Puedo quitar los hechizos pero la pregunta aquí no es esa, sino… ¿serias
capaz de leerlo?– pregunto con curiosidad.
– Claro que puedo leerlo, el que no me guste utilizar ese tipo de magia no quiere decir que no sea
capaz de leer un poco– respondió molesto el moreno, dándole la espalda.
– No lo entiendes Potter. No me refiero a que no seas capaz de leer un poco de magia negra. Me
refiero a si serás capaz de salir ileso mientras la lees– observo la expresión de desconcierto en la
cara de Potter y revoleo los ojos– No se trata de cualquier libro Potter. Los libros de magia negra
no solo son peligrosos por su contenido, ¡ellos mismos son peligrosos! Si no sabes cómo luchar
contra su influjo puedes terminar siendo manipulado por ellos, loco o muerto– terminó de explicar
con seriedad, dejando claro que no era un juego.
– Aun así tengo que leerlo, no puedo esperar. Tiene que ser antes de que regrese esta noche con
los Dursley– terminó Harry con pesar.
– Ok entonces dame media hora. Subiré por mi varita e iré a la Mansión por un cambio de ropa y
regresare para ayudarte con los encantamientos…y para estar aquí por si las cosas se salen de
control– vio que el moreno iba a protestar pero lo callo antes de que hablara– ya sé que no
puedes decir nada de lo que haces, solo estaré cerca por si algo sucede. Solo eso, así que
tranquilízate– explico alzando las manos en señal de rendición.
No lo diría en voz alta pero lo cierto es que la compañía de Malfoy era agradable. No tenía que
estar dándole explicaciones como con Hermione y Ron, pero tampoco aceptaba todo lo que le
decía sin antes objetar. Era agradable tener a alguien que no alababa sus acciones como el héroe
que decían que era, ni que lo creyera superior a los otros. Por el contrario Malfoy lo miraba como
su igual, él no se sorprendía por su fama o fortuna y eso era algo que apreciaba de él.
Sus pensamientos se detuvieron de golpe. Malfoy había subido a la habitación y él había dejado
olvidada la carta en el buró de la cama. “Maldición” Salió deprisa de la biblioteca y subió las
escaleras lo más rápido que pudo pero sin delatar su presencia.
Malfoy estaba parado enfrente de su buró. Sintió que su alma se caía al suelo, había llegado tarde.
Pero Malfoy solo observaba absorto el pergamino frente a él.
Harry se habría sentido sorprendido si no fuera porque lo que salió de la boca de Malfoy fue más
un susurro. Lo observo levantar su mano y dirigir sus dedos temblorosos hacia la carta. Este era un
buen momento para saber si podría confiar en él, con Veritaserum o no ahora el sabría hasta
donde confiar en Draco Malfoy.
Pero antes de que tocara el sobre cerró su mano en un puño y soltó un suspiro.
– Si tan solo confiaras un poco más en mi yo podría ayudarte con la pesada carga que llevas sobre
los hombros. No tienes por qué hacer todo tu solo Harry.
Harry estaba sorprendido por que el rubio no tomo su carta pero aún más por sus palabras. No
creía que fuera tan importante para el rubio que Harry confiara en él.
Se acercó despacio, sin hacer ruido y cuando estuvo detrás de Malfoy lo abrazo por la espalda y
escondió su rostro entre sus omoplatos.
– ¡Potter! – exclamo intentando alejarse de él. Preocupado por lo que pudo haber escuchado.
– Perdón Draco, no creí que fuera tan importante para ti que te diera mi confianza. Y tienes razón,
la carga que han puesto sobre mis hombros es demasiada y no puedo solo con ella, pero siento
que no puedo confiar en nadie, ni siquiera en Ron y Hermione. Tengo miedo que cuando sepan lo
que he descubierto me odien y me repudien, eso no lo soportaría Draco, ellos son mis únicos
amigos, los únicos que me han demostrado cariño y no quiero perderlos– Harry estaba llorando
para cuando termino de hablar.
– No tienes por qué llevarla tu solo, confía en mi Harry por favor. No sé qué fue lo que descubriste
en esa carta ni lo que viste en ese pensadero pero si ellos no saben apreciar tu amistad, déjame
ser yo quien te apoye y te ayude en todo lo quieras. Dame una oportunidad Harry, déjame ser tu
amigo y veras que no te defraudare– su tono de voz terminó siendo de súplica pero no le podía
importar menos si Harry accedía.
Harry sentía a su corazón casi explotar de alegría al escuchar las palabras de Draco, pero no podía
parar de llorar así que solo asintió sobre la espalda de Draco.
Draco sintió como Harry asentía a sus espaldas y su corazón se llenó de alivio y alegría al mismo
tiempo, temía ser rechazado por segunda vez. Se giró rápidamente y atrapo al moreno entre sus
brazos apretándolo fuertemente mientras acariciaba su espalda consolándolo.
Harry se aferró a su camisa y enterró su cabeza en su cuello mientras más lágrimas salían de sus
ojos. Minutos después dejo de llorar y al sentir como Draco lo apretaba más fuerte contra él se
recargo completamente sobre su cuerpo y descanso la cabeza sobre su hombro, aspirando su olor
que le resulto tan tranquilizador como la mano en su espalda.
Cuando Harry dejo de llorar lo apretó más fuerte haciéndole saber que estaba ahí para él; pero
cuando el moreno se pegó a su cuerpo y sintió su cálida respiración haciéndole cosquillas en su
cuello tuvo que reprimir un estremecimiento. En ese momento se dio cuenta que sentía por Harry
algo más allá de la amistad. Quería su amistad desde niño sí, pero ahora no solo le gustaba su
forma de ser sino que se sentía atraído por él y eso no era bueno, lo acababa de ganar no quería
perderlo solo por eso.
Se deshizo de su abrazo suavemente y miro a Harry a los ojos. Le limpio las lágrimas y lo saco de la
habitación de la mano.
– Si–. Draco lo envolvió con su brazo– Tengo que cambiarme de ropa. Promete que me esperaras
hasta que regrese para leer ese libro, no quiero que te pase algo. No tardare y después te puedes
ir a casa de tus tíos– dijo despacio deseando no tocar una fibra sensible.
Harry cerró los ojos cuando sintió que Draco lo besaba y disfruto de la caricia. Cuando escucho el
sonido de la desaparición se acostó en el sillón y se un ovillo mientras esperaba que Draco
regresara. Dobby apareció frente a él llevándole una bandeja con chocolate caliente y galletas.
– El joven Malfoy le pidió a Dobby que le dijera a Harry Potter que regresaba pronto y que
mientras tanto Dobby cuidara de Harry Potter.
Después de terminar su chocolate se acostó de nuevo esperando la llegada de Draco. Ahora que
Draco se había ido noto que la casa se sentía vacía, él se sentía solo y no quería estar solo. Estaba
tan cansado que no sintió cuando se quedó dormido.
LV***TR
Voldemort estaba sentado en su sillón favorito en shock, con la respiración agitada y los ojos
completamente abiertos.
Sin embargo el pobre de Severus estaba peor, se encontraba de rodillas en el suelo totalmente
sudado, con la varita en alto y los ojos desorbitados por el horror.
Después de que Severus indagara en su mente y encontrara fuertes barreras y recuerdos falsos,
temió que todo lo que decía la carta fuera cierto. Así que le pidió a Severus que destruyera las
barreras y eliminara los recuerdos falsos, pero no había sentido o recordado nada diferente así
que Severus utilizo Legeremancia una vez más y ahí estaba el resultado: un Señor Oscuro en
shock y un Severus Snape catatónico.
– Maldito Potter aun después de muerto sigues molestando– bufo molesto Severus.
Un gruñido amenazador salió de la garganta del Señor Oscuro callando de inmediato a Severus.
– Retírate ahora, necesito pensar. Cuando te necesite de nuevo te llamare y no hace falta decir lo
que sucederá contigo si esto sale de aquí Severus.
– Mi señor, ¿Qué hará ahora con el joven Potter?– preguntó despacio Snape.
– Mi querido Severus tantos años creyendo que solo había sido atracción física y hoy me vengo a
dar cuenta que si puedes amar, que ambos podemos. Pero no te confundas Severus, eres un
hombre inteligente para darte cuenta que a pesar del gran parecido de Potter y de…James, has
aprendido a querer al mocoso– termino con una sonrisa burlona.
– Necesito pensar muchas cosas. Por el momento no intentare nada y…Severus no soy estúpido,
sé que eres un doble espía– vio tragar con dificultad a Severus y sonrió– siempre lo he sabido, tu
nunca me engañaste, pero esto es muy delicado, así que tienes terminantemente prohibido
decirle algo de todo esto al viejo loco porque podría asegurarte que él está detrás de todo esto.
Severus asintió despacio y se retiró dejando solo al Señor Oscuro con sus pensamientos.
– ¡James!– Soltó un pequeño suspiro de nostalgia, recordando la primera vez que lo beso y la
primera vez que le hizo el amor.
Toda esa añoranza y dolor por haber sido él mismo su verdugo, se transformó en ira cuando
recordó como los habían separado. En su habitación nada se había salvado de su furia y ahí mismo
juro encontrar y vengarse de aquel o aquellos que habían osado separarlo de su único amor.
Agotado se dejó caer de nuevo en su sillón, aunque aún tenía que pensar que iba a hacer con el
hijo que James tuvo con esa asquerosa sangre sucia.
D&H***H&D
Draco había regresado a la Mansión Black veinte minutos antes y había encontrado a Harry
durmiendo pacíficamente en el sillón. Se sentó frente a él y le pidió a Kreacher que le llevara su
libro de pociones y té con galletas mientras esperaba a que Harry despertara.
Unos minutos después Draco observo a Harry removerse inquieto en sueños y pensó que ya casi
despertaba. Volvió la atención a su libro pero segundos después comenzó a escuchar una
respiración acelerada y un gemido de dolor apenas audible escapo de la garganta del moreno.
Se levantó de inmediato del sofá mientras veía a Harry retorcerse sobre el sofá con su frente y
cuello cubiertos de sudor, su cara tenía un rictus de dolor. Draco se arrodillo frente a él y le toco la
mejilla, el moreno ardía en fiebre. Estaba entrando en pánico, tenía que despertarlo cuanto antes.
El elfo apareció al siguiente segundo pero su atención fue captada inmediatamente por un Harry
Potter retorciéndose en el sillón.
– Tráeme agua tibia, paños limpios y una poción pimentónica para bajar un poco su fiebre.
¡Rápido!
Draco ni siquiera espero contestación pero en menos de un segundo Dobby había regresado con
todo lo necesario. Tomo un paño, lo sumergió un poco en el agua y se lo paso por la frente y el
cuello limpiándole el sudor.
Harry al sentir el contacto de algo mojado sobre su piel despertó sobresaltado y giro hacia Draco al
instante.
– ¡Draco!– se levantó del sofá pero el dolor en su cicatriz era insoportable, sentía que su cabeza
estallaría.
Harry se llevó una mano a su cicatriz y se manchó los dedos con sangre. Tomo rápidamente un
paño seco y se presionó con fuerza para detener el sangrado.
– No te preocupes no es nada grave, pronto pasara– Harry intento tranquilizarlo pero sabía que
Draco le pediría explicaciones.
– ¿Te sientes bien? Estabas durmiendo bien y de repente tú… creí que era una pesadilla pero
después empezaste…
– Draco, estoy bien– se levantó tomando sus lentes– Esto me pasa regularmente sobre todo
cuando…él tiene emociones muy fuertes. Pero esta vez fue peor porque sus emociones cambiaban
drásticamente – terminó pensativo.
– Por mi cicatriz Draco. Tenemos una conexión gracias a la cicatriz que me dejo– Draco lo miro
fijamente y tomo sus manos en gesto de apoyo– y tal parece que ya se enteró de la verdad–
suspiro con pesar.
– Si Draco, a eso me refiero. A él le llego una carta parecida y por lo que logre ver esta demasiado
enojado por lo que les hicieron, lo que no se es en qué papel quedo yo– terminó hablando para el
mismo, sin darse cuenta que Draco lo observaba como si le hubiera salido otra cabeza.
– Harry ¿de qué diablos estás hablando? ¿Te refieres a una carta de tu padre? Pero eso es
imposible… porque el…– Draco se dejó caer pesadamente en el suelo y se agarró la cabeza– Harry
me vas a volver loco, no entiendo que es lo que está sucediendo.
Harry lo observo indeciso. Quería contarle la verdad aunque tenía miedo de su rechazo después,
pero también no sabía cuánto tiempo podría guardar el secreto sin perder la razón. Necesitaba
confiar en alguien y si es que las cosas salían mal, siempre podría borrarle la memoria y hacer de
cuenta que nunca se conocieron y que siempre se han odiado. Aunque sabía que eso le dolería en
el alma.
– Está bien Draco, te contare la verdad. Solo espero que cuando lo sepas no me odies, aunque
probablemente te de asco y nunca querrás volver a verme. Aun así, correré el riesgo– suspiro
tristemente antes de levantarse del sillón seguido por Draco, quien lo observaba expectante.
– Harry, no tengas miedo, yo deseaba tu amistad desde pequeño y no la perderé por una tontería.
Por favor créeme, jamás me darías asco porque eres hermoso– observo el sonrojo del moreno y le
acaricio la mejilla– y tampoco te desharás tan rápido de mí. Desde ahora seré tu sombra y tu
consuelo.
Harry se abrazó al rubio con fuerza, deseaba con el alma creer esas palabras porque ya nunca
quería separarse de él. Draco vino a darle luz a su vida y sin él no hubiera podido soportar hasta
ahora sin quebrarse.
LV***TR
“Tom, si todo lo que me dices es verdad, ¿qué harás con el hijo de James Potter? Recuerda que
están destinados a matarse, además es seguro que él no sepa la verdad”.
– No lo he olvidado Nagini, pero que quieres que haga si es el hijo del hombre que amo, ¿no crees
que es lo menos que puedo hacer por el después de haberle arrebatado sin razón a sus padres?
“No lo puedo creer, ¿te estas escuchando Tom? Además en el caso de que abandonaras tu misión y
decidieras cuidar del hijo de Potter nada te asegura que el aceptara, seguro te odia por la muerte
de sus padres, piensa en eso Tom”.
– Ya lo pensé Nagini y no cambiare mi decisión. Harry Potter es lo único que me queda de mi James
y lo protegeré a como dé lugar.
“¿Y cómo lo harás cuando entre otra vez a Hogwarts? Con el viejo chiflado ahí te será imposible
llegar a él”.
– Ya pensé en eso. De hecho tengo un plan que espero que no falle, pero para eso necesito al Joven
Malfoy.
“¿Al Joven Malfoy? ¿Pero no sería más fácil intentar acercarte a él mientras todavía sigue con sus
parientes muggles?”
– Mi querida Nagini ¿crees que soy tan tonto como para no haberlo intentado ya? Hace poco le
pedí a Severus que lo buscara en casa de sus parientes y lo sacara de ahí para reunirme con él,
pero Severus dice que el chico salió de su casa desde el día de ayer por la mañana y no regreso.
Según le dieron a entender a Severus está quedándose en la mansión de su padrino Sirius Black.
– Solo él podría ayudarme a acceder a la mansión, y quizás también lo pueda utilizar a él y a sus
amigos para mantener a Potter seguro en el Colegio.
– Eso tendrá que cambiar. Necesito a Harry protegido en cualquier lugar y momento. No pienso
perderlo a él también.
“Muy bien. Si esa es tu decisión entonces mandare a buscar a Severus para que traiga cuanto
antes al chico Malfoy”.
6. Grimmauld Place
RL&SB***SB&RL
Remus Lupin se encontraba observando por la ventana la Torre Eiffel, estaba anocheciendo y las
luces resplandecientes de la torre destacaban contra el cielo purpura. París era un lugar que
siempre le había parecido hermoso pero a pesar de la preciosa vista que tenía no podía dejar de
pensar en la carta que le había llegado el día anterior.
Sabía que el día llegaría, pero no se sentía preparado para afrontar las consecuencias. Siendo
honesto consigo mismo tenía miedo de encontrarse cara a cara con Harry ahora que seguro ya
sabía toda la verdad, pero también tenía miedo de saber la identidad del verdadero padre de
Harry, su instinto le decía que habría problemas.
Suspiro una vez más, cerró las cortinas y se sentó sobre la cama. Tomo la carta entre sus manos y
la abrió para releerla mientras su compañero salía de la ducha.
Querido Moony:
Espero que cuando mi carta llegue a ti estés bien. Supongo que sabrás el motivo de esta, pero aun
así te lo diré. Este mismo día le ha sido entregada su carta a mi pequeño Harry y por muy
Gryffindor que sea, sé que estará destrozado. Todo esto ya lo habíamos planeado antes así que
solo te pediré que no dejes solo a mi hijo y que si aún tienen en su poder nuestros objetos
personales nos busquen y nos permitan regresar con Harry.
El los necesita en este momento, espero estar en lo correcto al decir que solo tienen que cuidar de
él un poco más de tiempo. Estoy seguro que si todo va bien con él, en unos días recibirán la
confirmación de Harry para reunirse.
Les deseo suerte.
Cornamenta
Terminó de leer justo cuando escucho el sonido de la regadera apagarse. Guardo la carta en el
sobre y la coloco sobre la mesita de noche. Levanto la visita al mismo tiempo que salía por la
puerta del baño un hombre blanco, bien parecido, alto con cabello negro largo y hermosos ojos
grises. Estaba envuelto solo con una toalla en la cintura dejando al descubierto su abdomen
musculoso y sus torneadas piernas. Alzo la vista sonriendo con picardía.
– Moony cierra la boca o se te caerá la baba, sé que estoy muy bueno pero no exageres– sonrió de
medio lado.
Pero no termino de decir porque ese hombre apuesto se estaba acercando, caminando con
sensualidad y Remus sintió un escalofrío recorrer su columna vertebral.
– Mmmm– chupo el lóbulo de su oreja antes de continuar– porque no mejor te relajas primero.
Remus iba a protestarle por no estarse tomando las cosas en serio, pero la protesta murió en sus
labios cuando sintió una húmeda lengua recorriendo su cuello y sin pensarlo puso su mano sobre
los cabellos revueltos acercándolo más a él. Escucho una risita ahogada un segundo antes de que
chuparan con fuerza a un lado de su clavícula.
– Si-sirius– jadeo mientras echaba la cabeza hacia atrás exponiendo más su cuello– deten…te-
tenemos que hablar de Harry.
– Tienes razón– Sirius lo beso en los labios suavemente antes de retirarse hacia el armario para
buscar su ropa.
Remus lo observo irse y respiro profundamente para calmar su incipiente erección. Cuando estuvo
vestido se sentaron juntos en la cama, cada uno con su carta.
– Sabes Remus, he estado pensando que lo mejor será que, si no recibimos la carta de Harry
mañana, regresemos inmediatamente a Escocia y lo busquemos. Claro que lo mejor será que
primero hables con él y le expliques la razón por la cual no estoy muerto, no quiero causarle un
ataque al corazón si me ve llegar de pronto.
Remus lo observo fijamente durante unos segundos sin pasarle desapercibido el hecho de que no
le correspondió la mirada y parecía estar buscando algo en el suelo.
– Moony sabes cómo es, se sentirá engañado. Tengo miedo que no me perdone por todo el dolor
que le cause, sabes cuánto lo quiero y no creo soportar su rechazo–dijo con la vista clavada en el
suelo– pero no se quien sea su otro padre y no puedo abandonarlo otra vez, nos necesitara para
afrontar la situación.
– Sé que te perdonara, Harry es un chico muy inteligente y muy noble. Lo entenderá y esta vez
estaremos juntos los cinco, pero si así lo prefieres entonces hablare primero con él y después nos
reuniremos todos juntos. Además debemos saber qué decisión tomara con respecto a su otro
padre.
– Lo que no sé cómo explicarle es que sucedió de verdad con sus padres. No tengo idea de cómo
se lo tomara o si lo entenderá– dejo escapar un suspiro.
H&D***D&H
Harry venia de la cocina con un té cargado para el rubio que se retorcía las manos nerviosamente.
Alzo la vista cuando Harry entraba por la sala y le sonrió tranquilizadoramente.
– Draco no tienes por qué fingir, sé que no esperabas esto pero eso es lo que soy, yo soy hijo de…
– No Harry. El que lleves su sangre no quiere decir que seas igual que él. Desde los once años te
conozco y sé que tú no podrías hacerle daño a nadie. No eres ni serás nunca como él y no voy a
permitir que eso te atormente ¿me escuchaste?– terminó el rubio con decisión.
– Eso no pasara Harry. ¿Quieres que te diga porque?– vio un brillo de esperanza reflejados en los
ojos del moreno– ¡Porque yo no lo permitiré! Cuidare de ti y jamás permitiré que hagas algo de lo
que te arrepientas o algo que te dañe– se acercó a Harry despacio y acuno sus mejillas con sus
manos– Estaré siempre a tu lado y te protegeré siempre.
Harry sintió sus ojos llenarse de lágrimas y abrazo a Draco fuertemente por el cuello. Sintió los
brazos de Draco rodear su cintura y su cálida respiración golpear su nuca. Un delicioso aroma se
desprendía de su cuello, provocando que un jadeo se escapara de su garganta. Sintió deseos de
probar toda la piel expuesta de Draco pero no se atrevía, aunque se imaginaba que sabría
exquisita.
Draco sonrió ampliamente cuando se dio cuenta de la reacción que provoco en el moreno y no
pudo evitar que un rayo de esperanza se colara al pensar que quizás…tan solo quizás el moreno
podría corresponder sus sentimientos. Se separó con una enorme fuerza de voluntad porque sabía
que todavía faltaban muchas cosas de que hablar.
– Bueno, ya que aclaramos esa parte y ya has enviado las cartas a los amigos de tu padre debemos
leer ese libro para saber qué es a lo que nos enfrentaremos cuando el Profesor Lupin te busque–
vio asentir a Harry y continuo– pero lo que quiero saber es si no tendrás problemas con los
muggles con los que vives por haberte ido de casa.
– A ellos no les importa lo que me pase. Estoy seguro que han de pensar que me quedare a vivir
aquí en la mansión y por eso no he regresado. Al contrario, si regreso estarán decepcionados de
tenerme en su casa otra vez– termino el moreno con indiferencia.
Después de haber estado espiando a Harry durante casi todas las vacaciones, Draco estaba seguro
que le moreno no exageraba.
– Bueno si es así entonces porque no te mudas a la Mansión. Después de todo dices que no crees
que el Señor Oscuro te busque, por lo menos no por el momento. Además así estarías más cerca
para visitarte y nadie se enteraría– explico Draco con ilusión.
– Veras Draco…es que yo…bueno…no sé si…– tomo aire y soltó a bocajarro– No quiero vivir solo en
la mansión– levanto la vista hacia Draco y vio que le sonreía tiernamente– el recuerdo de la
muerte de Sirius aún está muy presente y vivir solo en esta enorme casa me haría recordarlo todo
el día. No creo soportarlo, su recuerdo me volvería loco. Prefiero regresar con mis tíos, solo será
unos días porque la última semana la paso con los Weasley.
Draco hizo una mueca despectiva pero se contuvo de decir nada en contra de ellos. En vez de eso
vio una oportunidad ahí que no desaprovecharía.
– Pues yo creo que estarías más seguro aquí que en ese lugar y si lo que te detiene ahí es la falta
de compañía, bueno pues…podría quedarme contigo durante los días que te quedan antes de irte
con los Weasley. Si tú quieres claro. Además por mí no te preocupes sin mi madre y padre en la
mansión tampoco tengo ganas de estar solo.
Harry recordó que Kreacher le dijo que había encontrado a Draco llorando solo en la mansión.
Además esa era la excusa perfecta para estar más tiempo con el rubio y de paso dejar la casa de
sus tíos de una vez por todas.
Draco estaba nervioso, esperaba no haber ido tan lejos. Estaba por retractarse cuando vio a Harry
sonreír dulcemente y asentir antes de hablar.
– Me encantaría que te quedaras conmigo unos días– la hermosa sonrisa que recibió en
agradecimiento le dejo mariposas revoloteando en el estómago. Soltó un suspiro, ese guapo rubio
seria su perdición– que te parece si cenamos y después vas por tus cosas a la Mansión Malfoy
mientras yo recojo mi baúl de casa de mis tíos.
Draco frunció el ceño en desacuerdo y negó con la cabeza. Vio la expresión de confusión en el
rostro de Harry y añadió rápidamente.
– Ni sueñes que te dejare ir solo a esa casa. Vamos a cenar primero y después iré a recoger mis
cosas a la mansión. Cuando llegue nos iremos a traer tu baúl y regresaremos lo más pronto posible
y después ya veremos que hacer– Draco lo observo con una mirada que decía que no aceptaba
quejas.
LV***TR
Voldemort esperaba impaciente a Severus que había ido en busca de su ahijado a la Mansión
Malfoy.
Cuando escucho el sonido de la puerta golpeando dejo oír un quedo “adelante” mientras se
levantaba impaciente de su silla. Pero miro con confusión que Severus había llegado solo y
pregunto.
– ¿Dónde está el Joven Malfoy? ¿Por qué no lo traes contigo?– sentía que comenzaba a sentirse
molesto.
Severus intuyendo los mismo y no deseando ser recibido por un par de crucios explico
rápidamente.
– Mi señor– hizo una reverencia– acabo de regresar de la Mansión Malfoy pero temo decirle que
el Joven Malfoy no está. Los elfos me han dicho que lleva desaparecido desde el día de ayer y que
solo regreso por unos cuantos minutos para recoger ropa limpia y volvió salir sin decir a donde.
– Mmmm quizás este con alguna conquista. Está bien Severus te daré una prórroga, tienes hasta el
día de mañana a medio día para encontrarlo y traerlo ante mi presencia. No me vuelvas a fallar
Severus. Ahora retírate.
¡Maldita sea Draco donde diablos te metiste! Por tu bien espero que no te estés metido en
problemas. Soltó un suspiro con frustración, conocía a su ahijado, sabía que si no quería ser
encontrado no habría forma de hacerlo, no le quedaba de otra más que enviarle una carta.
D&H***H&D
Draco apareció en la cocina diez minutos después de haberse ido, pero Harry estaba tan cansado
que se había quedado dormido otra vez en el sofá. Despertó cuando sintió unas caricias en su
mejilla derecha, pero no abrió los ojos intentando disfrutar de la caricia por más tiempo. Los dedos
viajaron por su mandíbula y descendieron por su cuello, reprimió un escalofrió pero se le escapo
un pequeño suspiro.
El rubio se dio cuenta que Harry había despertado desde que le toco por primera vez y sonrió con
satisfacción cuando vio que se le erizaban los vellos de los brazos, así que decidió castigarlo un
poco por intentar engañarlo. Se acercó despacio a su oído y le susurro con voz sedosa.
Observo con fascinación como se estremecía el moreno y soltó un suave jadeo. Su mirada se cruzó
con los ojos verdes y sonrió traviesamente enderezándose.
– Parece que estabas muy dormido– vio sonrojarse deliciosamente sus mejillas– supongo que
estarás muy cansado, así que propongo que vayamos rápido por tus cosas y regresemos a dormir
¿Qué dices?– le lanzo una sonrisa marca Malfoy que derretían a cualquiera.
– Cl-claro– se levantó despacio colocándose sus lentes y llamo al elfo– Kreacher llévanos a la casa
de mis tíos, pero aparécete en los arbustos de la casa para que nadie nos vea.
El elfo asintió y tomo de las manos a sus dos amos, despareciendo al instante.
Sin esperar respuesta tomo a Draco de la mano y camino a la puerta. Tocaron el timbre un par de
veces antes de que apareciera la cara de caballo de su tía Petunia.
– Ah! Eres tu– pero antes de seguir noto la presencia de alguien más y se giró para observarlo.
Sus ojos se abrieron sorprendidos cuando se fijó en su ropa costosa y en su cabello rubio pero aún
más cuando vio las manos entrelazadas.
– Si tía Petunia, pero no te preocupes solo vinimos a recoger mis cosas. No tardare mucho– dijo
con indiferencia.
Su tía se hizo a un lado dejando el paso libre para los jóvenes mientras no le quitaba los ojos de
encima a Draco, cosa que molesto en sobremanera a Harry. Estaban por subir las escaleras cuando
apareció su tío Vernon seguido de Dudley. Harry se paró en seco indeciso sobre subir o esperar a
que los viera. Draco pareció percibir su confusión porque levanto la vista en el preciso momento
que su tío los veía, frunciendo el ceño al ver a Harry y viendo con envidia la ropa de Draco.
– ¿Qué haces aquí mocoso? – escucho un gruñido de parte de Draco y observo con miedo como
asomaba la punta de su varita por su camisa.
– Descuida tío solo estaré unos minutos mientras recojo mis pertenencias. Después me voy– miro
a Draco de reojo y añadió– nadie sabe a dónde me iré, así que si no quieren que me obliguen a
regresar con ustedes no le digan a nadie a donde me fui.
– Pues es demasiado tarde. Hoy vino a buscarte uno de los tuyos– observo la alarma en los ojos de
su sobrino y se apresuró a añadir– no debería ser nada malo porque era uno de los que te
protegen.
– ¿Quién era? ¿Qué le dijeron?– Harry estaba entrando en pánico, pero sintió la mano de Draco
apretando su muñeca y respiro hondo. Aunque no le pasó desapercibida la mirada atónita de su
primo y lo miro frunciendo su ceño.
– Severus Snape– dijo con desprecio su tía mientras sentía a Draco ponerse tenso– solo le dije que
te habías ido desde ayer por la mañana a la casa que te heredaron– terminó nerviosa.
– No te preocupes por eso Harry, yo puedo manejar a Severus. Ahora recojamos tus cosas y
salgamos de aquí.
Harry asintió y comenzó a subir las escaleras con Draco tras él, dejando atrás a sus tíos y primo
pero recordó la mirada de su primo y volvió la vista atrás justo para ver cómo se comía con los ojos
a Draco. Se paró de golpe y le lanzo una mirada furiosa a su primo gruñendole
amenazadoramente.
Draco lo miro confundido y giro la vista para ver cómo se sonrojaba el primo de Harry pero no
comprendió el motivo hasta que Harry se colocó detrás de él y tras una última mirada se giró hacia
él y comenzó a subir. Draco comenzó a reír mientras subía rápidamente las escaleras con Harry
pisándole los talones.
Cuando entraron por la puerta todavía no borraba su sonrisa de autosuficiencia. Miro a Harry
sonriendo y le guiño el ojo.
– No sé de qué tanto te ríes. ¿No será que te gusta que te observen por detrás? Porque déjame
decirte que el asqueroso de mi primo no perdió la oportunidad– dijo Harry molesto por la actitud
del rubio.
– Claro que me gusta que me observen, soy hermoso después de todo pero no te preocupes
porque jamás me gustaría tu primo– sonrió de lado al ver el ceño fruncido de Harry– a mí me
gustan morenos y de ojos verdes– le guiño un ojo y camino hacia la cama.
Harry sintió como se le subían los colores a la cara y sonrió bobamente mientras observaba al
rubio meter cuanta ropa se encontrara en su baúl. Quince minutos después el baúl estaba sobre la
cama con todo adentro incluidas ropa, libros, y todas sus pertenencias.
Miro a Draco y le sonrió en agradecimiento, tomo la jaula de Hedwig y asintió hacia Draco.
– ¡Kreacher!
Cuando llegaron vio los ojos brillosos de Harry y sin decir más lo abrazo con fuerza mientras
acariciaba su espalda.
– No importa, no les guardo ningún tipo de sentimiento. Es solo que ahí viví muchas cosas tristes…
no sé qué debería de sentir.
– Vamos Harry, has pasado por mucho hoy. Será mejor que te acuestes a dormir. Te acompañare y
después le pediré a Kreacher que me arregle una habitación si no te molesta– dijo Draco
conduciendo al moreno a la habitación.
Harry solo asintió pero cuando llegaron a la habitación le pidió a Draco que se quedara esa noche
con él.
– Quédate solo esta noche conmigo y si quieres mañana le pides a Kreacher que te arregle una
habitación– volteo su mirada hacia la cama– La cama es muy grande y te prometo que no te
pateare.
– Ok, pero antes debes ponerte un pijama. Iré por mis cosas, no tardo.
El rubio salió rápidamente de la habitación sintiéndose nervioso. Quería dormir con Harry pero
temía que no pudiera contenerse y terminara haciendo alguna tontería. Decidió que se cambiaría
en la sala para evitar tentaciones.
Cuando regreso a la habitación encontró a Harry recostado sobre uno de los lados de la cama
tapado hasta el cuello y sonrió. Era la tentación más grande que había visto en su vida. Se acercó
despacio a la cama y miro al moreno un momento antes de levantar las sabanas y entrar en la
cama.
Había demasiada distancia entre ellos y eso era algo que él no iba a dejar que sucediera.
Rodo sobre su costado y se acercó a Harry quien se sobresaltó al instante pero sonrió al rubio y
enseguida se giró dándole la espalda, acurrucándose en su pecho. Draco suspiro satisfecho y
abrazo al moreno de la cintura mientras le susurraba al oído un buenas noches que le
correspondió con un susurro.
Enterró su nariz en la nuca del moreno mientras este a su vez se aferró de sus brazos. Después de
unos minutos ambos estaban dormidos.
El primero en despertar fue Harry, algo lo había despertado aunque no sabía qué. Cuando abrió
sus ojos se olvidó del ruido que había escuchado pues con gran vergüenza se dio cuenta que tenía
aferrado a Draco por los hombros mientras sentía el calor de los brazos del rubio rodear su cadera.
Su rostro estaba tan cerca del cuello del rubio que podía sentir el calor que emanaba de su piel y la
boca se le hizo agua de solo imaginar el sabor que tendría, se veía tan suave que tenía ganas de
tocarla. Alzo la vista unos segundos y vio a Draco profundamente dormido así que creyó que si lo
tocaba no despertaría, además solo sería un pequeño roce.
Despacio poso la yema de sus dedos sobre su cuello deslizándolos desde su oreja siguiendo la línea
de su mandíbula. Sin darse cuenta se había acercado más a él hasta tocar con la punta de su nariz
un lado de su cuello, olía tan delicioso que no aguanto las ganas de probarlo. Saco la punta de su
lengua y la deslizo trazando círculos sobre la piel expuesta sintiendo un escalofrió recorrer su
columna.
Estaba tan perdido degustando el sabor de la piel del rubio que no se dio cuenta que Draco había
girado su cabeza exponiendo aún más su cuello, hasta que escucho un gemido salir de la garganta
del rubio. Se separó rápidamente de su cuello sintiendo subir el calor por su cara y miro con alivio
que Draco seguía dormido, así que como pudo se deshizo de su abrazo y salió de la cama rumbo al
baño, necesitaba una ducha de agua fría cuanto antes.
Cuando escucho la puerta del baño cerrase abrió sus ojos y sonrió con satisfacción.
“Bien, ahora sé que no le soy indiferente. Si sigue así no podré detenerme la próxima vez, pero ya
empezaste el juego Harry y ahora lo terminaremos”.
Estaba totalmente mojado y lo único que llevaba era un toalla pequeña amarrada en sus caderas,
dejando al descubierto su abdomen plano y sus largas piernas. Malfoy trago pesadamente viendo
como Harry secaba su cabello con otra toalla dejándolo más desordenado que antes y eso solo
logro encenderlo más. Perdió la batalla al ver a Harry sonrojarse cuando se dio cuenta que estaba
casi desnudo frente a él. Mando todo al demonio y sonriendo seductoramente se acercó al más
pequeño con pasos felinos.
Harry se puso nervioso cuando vio la mirada del rubio que se acercaba cada vez más a él, hasta
que quedo solo a unos centímetros de él. Lo miro directo a los ojos y siguió como hipnotizado los
movimientos de su mano que le quitaban en ese momento la toalla con la que se secaba el
cabello.
– Es peligroso salir así de mojado, te podría dar un resfriado Harry– su voz era más un susurro
suave– ¿Por qué no dejas que te ayude?– y diciendo esto comenzó a deslizar la toalla por su cuello
tocando con la punta de sus dedos la piel del moreno quien se estremeció bajo el toque.
Harry sentía que la piel donde iba tocando Draco ardía como fuego pero no podía reaccionar. Vio
la mano del rubio bajar por su pecho y soltó un jadeo cuando esos dedos rozaron su pezón
convirtiéndose en pequeños gemidos al sentir la mano de Draco pasearse por todo su abdomen.
– Dime Harry– aprovecho el estado en el que estaba el moreno y aferro su cadera con la otra
mano.
Harry abrió los ojos sorprendido. Su aliento se atascó al ver a Draco tan cerca.
Draco no podía aguantar por más tiempo, tenía que probar sus labios. Se inclinó despacio sin dejar
de mirar esos hermosos ojos verdes, ya podía saborear su aliento pero justo cuando estaba por
posar sus labios un golpe seco se escuchó en la ventana haciéndolos sobresaltar. Se separaron con
rapidez y voltearon a la ventana para ver una lechuza parda.
– No lo creo, no se lo he dicho a nadie ni siquiera a los elfos de la mansión– miro con desconfianza
el sobre– pero la carta es de mi padrino.
Abrió la carta con rapidez y la leyó. Se giró hacia Harry con ojos aterrados.
– No lo sé, pero tengo que ir no tengo opción. Quizás sabe dónde está mi madre y…–miro a Harry
asombrado– o talvez ya sabe la verdad sobre ti y quiere que te capturemos.
– Sea cual sea la razón estarás bien. No debes preocuparte– Harry se dio vuelta y saco un objeto
de su túnica– llévate esto. Es un traslador que me dio la orden al terminar este curso por si lo
necesitaba y justamente te traerá a Grimmauld Place.
– Pues si ese es el caso entonces hazlo. Tráelo aquí, después de todo ya recordó a mi padre, quizás
me dé la oportunidad de decirle toda la verdad y sino pues…
La convicción en la voz de Harry le dio fuerzas para lo que venía. Asintió y respondió la carta de su
padrino.
– Lo acabo de citar cinco minutos antes de las doce en la mansión. Así no le dará tiempo a
preguntarme sobre donde he estado, porque si me mandó una carta es porque ya me busco en la
mansión.
– Muy bien, entonces toma una ducha y bajemos a desayunar para que estés listo antes del
mediodía.
7. Reencuentro
D&H***H&D
Draco apareció en la mansión diez minutos antes de las doce pensando que su padrino todavía no
llegaría y así recoger algunos objetos personales que había dejado el día anterior. Se dirigió a su
habitación lo más rápido que le permitieron sus piernas y cuando entro se paró en seco,
sorprendido mientras su padrino lo observaba sentado desde su cama.
– ¿Dónde has estado, Draco? Y antes de que me mientas déjame decirte que ya revise la mansión
y no hay señales de que hayas estado en la casa por al menos dos o tres días, sin mencionar que
falta parte de tu ropa y tus objetos personales– lo miro a los ojos intentando leer su mente pero
no por nada le había enseñado Oclumancia.
Draco estaba molesto por haber sido sorprendido con la guardia baja, eso era algo imperdonable
para un Malfoy y todo por estar pensando en el delicioso cuerpo del Gryffindor, pero se lo iba a
cobrar cuando regresara, bueno si después de reunirse con el Lord regresaba con vida. Pero por
nada del mundo debía permitir que Severus supiera con quien había estado esos días, así que
oculto sus emociones como todo un Malfoy antes de responderle a su padrino.
– Oh vamos Severus, me dirás que ahora te portaras como un padre sustituto– hablo con sorna–
pero si quieres saber te lo diré, estuve en casa de un amigo y pienso quedarme con él por unos
días, aquí es demasiado aburrido.
– ¿Hablas del señor Nott o del señor Zabini quizás? – Snape no le quitaba la vista de encima, sabía
que su ahijado estaba utilizando Oclumancia y eso le molestaba aún más porque sentía que se
estaba perdiendo de algo importante.
– De un amigo de Blaise por supuesto. Ya sabes, divirtiéndome– añadió con una sonrisa de
suficiencia. Después de todo, Severus no tenía por qué dudar de lo que le decía pues lo había
hecho algunas veces.
– No necesitaba saber eso Draco– hizo una mueca de asco y continuo– tú sabrás lo que haces con
tu vida privada, pero ahora es momento de partir, el Lord nos espera– camino rumbo a la puerta y
antes de salir añadió– un consejo antes de partir, sea lo que sea que te pida no le cuestiones, está
muy…digamos que el… no está de humor. Te espero abajo, no tardes– cerro la puerta al salir.
Draco no sabía cómo tomar el consejo de su padrino pero ya pensaría en eso después. Camino al
panel que estaba oculto en su habitación y saco una pequeña caja, sonrió levemente y la guardo
en su túnica antes de salir.
LV***TR
Voldemort estaba impaciente, ya casi eran las doce y no había señales de Severus, estaba por
llamar a Nagini para saber porque tardaba tanto cuando la vio deslizarse por la puerta.
“Relájate mi querido Calvito, Severus ya está del otro lado de la puerta y antes de que salgas
corriendo, algo que sería nada digno de tu parte, te diré que el Joven Malfoy lo acompaña– siseo
divertida”.
La observo salir y segundos después ingresaron en la sala los dos hombres. Observo complacido
como le reverenciaban y después centro su mirada en el joven delante de él.
– Veo que Severus te ha enseñado muy bien, no puedo leer tu mente. Acércate– demando con
impaciencia.
Draco estaba nervioso, pero como todo buen Malfoy guardaba sus emociones para evitar ser
presa fácil. Se acercó despacio, justo cuando estaba a un paso del Lord levanto la vista y lo vio
acercarse, resistiendo el impulso de alejarse de él cerro con asco sus ojos cuando vio que su mano
esquelética se dirigía a su cara.
Voldemort vio el asco reflejado en los rasgos del chico y detuvo su mano. En cualquier otro
momento no le habría importado y hasta lo hubiera hecho solo por torturarlo pero, ver que ese
chico que tenía la misma edad que el hijo de James le tenía asco le hizo pensar que entonces
cuando se viera con Potter no solo le tendría odio y miedo sino también asco y no supo explicarse
porque le importaba su rechazo. Bajo su mano y lo rodeo con pasos lentos analizándolo.
– Sabes Draco, tengo para ti una misión– vio tensarse al chico y sonrió– pero eso no debe
preocuparte no es nada difícil. Aunque debo admitir que mis planes originales han cambiado, así
que por ahora solo te pediré que averigües si puedes acceder a la Mansión Black y…– se paró
frente al chico y lo miro a los ojos– que te hagas amigo de Harry Potter cuando regreses a
Hogwarts.
– ¿Mi señor? – Draco sabía que algo así le pedirían pero no sabía cuáles eran las intenciones que
tenía con Harry, pero si creía que él le haría daño al moreno estaba muy equivocado.
– Estoy al tanto de su rivalidad, pero eso no me importa. Seguirás mis órdenes y te harás amigo de
Potter, hasta que confié ciegamente en ti. ¿Entendido?– amenazo.
– Por supuesto mi señor, pero si me permite preguntar ¿Qué es lo que hare cuando el confié en mí
y sea mi amigo?– aunque su tono de voz era indiferente por dentro estaba preocupado.
– Eso lo sabrá más adelante, por ahora necesito saber si puede entrar en la Mansión Black– se
volvió a sentar y mirando fijamente al chico frente a él, amenazo– solo le diré que necesito a
Potter vigilado y protegido en cualquier lugar y momento, de lo que sea y sobre todo de quien sea.
– Ahora retírate– fijo sus ojos rojos en su espía antes de hablar– Severus tú y yo tenemos que
hablar.
Draco dio media vuelta dispuesto a salir pero antes de alcanzar la puerta escucho nuevamente la
voz del Lord.
– Por cierto Draco, para tu misión en Hogwarts puedes utilizar a los señores Zabini y Nott y a quien
creas necesario sin arriesgar a Potter. Espero tu reporte pronto.
– Esa misión no solo es para el joven Malfoy, Severus, pero eso creo que ya lo sabes. Necesito
reportes semanales de los progresos del chico y cualquier inconveniente que aparezca
inmediatamente házmelo saber.
– Si, mi señor.
– Por otro lado quiero que investigues la manera de recuperar mi antigua apariencia. Necesito
recuperar mis rasgos humanos cuanto antes y eso solo lo puedes lograr tú. Ahora retírate, te
llamare cuando te necesite.
– Mi señor– hizo una reverencia y salió por la puerta rápidamente buscando a Draco. Lo encontró
al final del pasillo esperándolo.
– Sabes que si quiero a madre de regreso tengo que complacerlo, además– miro a Severus y
sonrió– quizás no me molesta ser amigo de Potter, después de todo ¿quién no quiere ser amigo
del Niño-Que-Vivió?
– Ten mucho cuidado con lo que haces Draco– amenazo y después soltó un suspiro de frustración–
el Lord quiere que protejas a Potter y no que le causes daño– terminó serio.
– Tu sabes que es lo que pretende y no me lo dirás, pero no te preocupes me quedo claro que
Potter ahora es alguien importante para el Lord– intento imprimir sus palabras con el mayor
desprecio posible– nos vemos padrino.
Dio media vuelta y salió de las protecciones de la fortaleza del Señor Oscuro. Miro atrás unos
segundos asegurándose de estar solo, saco el traslador que le dio Harry y desapareció.
SB&RL***RL&SB
Sirius y Remus llegaban de su paseo por las calles de la ciudad cuando vieron una hermosa lechuza
blanca que reconocieron al instante.
– ¡Mira Canuto, Hedwig trajo las cartas de Harry!– se aproximó con rapidez seguido de Sirius– creo
que no tendremos que esperar más para reunirnos con el pequeño Cornamenta.
– Espera ¿escribió una para mí?– le arrebato la carta a Remus emocionado– pero si él cree que yo
estoy…– pero fue interrumpido por Remus.
– ¡Ya ves Canuto! Harry ya ha de saber que no estás muerto y estará muy contento de poder verte
de nuevo. ¿Cuándo regresaremos?– Remus volteo al ver que Sirius no le contestaba– ¿Sirius?
– No lo sabe Moony– le tendió la carta con tristeza– pero debemos regresar lo más pronto posible.
Sabía que le causaría daño morir frente a sus ojos, pero mi pequeño Harry está destrozado, se
culpa de mi muerte y ya no quiero que sufra más por mi culpa.
Remus leyó la carta y sus ojos se humedecieron al ver el estado en el que Harry estaba por la
muerte de Sirius. Se sentía mal al ver que Harry se sentía tan solo y no había superado lo que había
pasado, esa carta llena de manchas de lágrimas era testigo de su sufrimiento.
– Debemos regresar Sirius. Harry esta solo desde hace poco en la Mansión Black y…– pero esta vez
fue interrumpido por Sirius.
– ¿Qué?– pregunto incrédulo– ¿Cómo que está solo en la Mansión? Alguien podría encontrarlo y
hacerle daño– estaba entrando en pánico y eso no ayudaría– Moony arregla tus cosas de
inmediato, vamos a regresar a Grimmauld Place hoy mismo.
– Tienes razón, es demasiado peligroso que este solo, pero dime Paddy ¿podremos entrar por red
flu?
– Por supuesto, por lo que veo ahora la Mansión de mis padres ha aceptado que tiene dos dueños,
no será problema entrar. Solo espero que nadie se haya dado cuenta ya de que Harry escapo de
casa de esos muggles.
H&D ***D&H
Después de que Draco se fuera Harry se había quedado desempacando sus pertenencias. Kreacher
había preparado dos habitaciones para Draco y el, pero Harry no estaba contento al saber que ya
no podría dormir al lado del rubio.
Una hora después ya se había aburrido así que le pidió ayuda a Kreacher para arreglar y limpiar la
Mansión para cuando Remus llegara. En ese momento estaba terminando de ordenar la sala pero
estaba tan sudado y sucio que prefirió darse un baño rápido para esperar al rubio y comer juntos.
Subió hasta su habitación y busco ropa cómoda. Estaba preocupado por Draco, llevaba casi dos
horas fuera y tenía miedo que Vold…su padre le hubiera hecho algo.
Soltó un suspiro mientras se metía a la ducha. No sabía qué hacer, por un lado estaba el hecho
innegable de que Tom Riddle o Lord Voldemort “como lo llame es lo mismo” era su padre, pero
por el otro lado esa misma persona lo odiaba y deseaba verlo muerto. Y él no sabía qué hacer, si
lo que su papá dijo en los recuerdos era cierto, él podía con ayuda de Remus traerlos de vuelta y
quizás, solo quizás a su padrino también, y si lograba eso a lo mejor también podría recuperar a su
otro padre. El deseaba tener una familia pero no podía dejarse engañar por Tom y terminar
muerto, al fin y al cabo él no sabía que tenía un hijo y que ese hijo era la misma persona que
quería ver muerta. Tenía miedo de que su afán de poder fuera más fuerte que sus sentimientos
por su papá y por su ahora “hijo”.
Salió de la ducha vestido con unos pantalanes gastados y una playera gris de cuello “V”, pero no
vio al rubio que se lo comía con los ojos desde la cama porque se iba secando el cabello con la
toalla. Soltó un pequeño suspiro, ya había pasado mucho tiempo, si Draco no regresaba en menos
de una hora el saldría a buscarlo a donde fuera. Pero una voz familiar lo saco de sus pensamientos.
– Espero que ese suspiro sea porque me extrañabas– hablo divertido.
– ¡Draco! Grandísimo tonto, me tenías muy preocupado– estaba tan aliviado de ver al rubio sano y
salvo que no pensó en lo que hizo, solamente camino a su lado y lo abrazo con fuerza, deseando
con eso poder mantenerlo a salvo siempre.
– Wow no sabía que me habías extrañado tanto– estaba sorprendido por la reacción del moreno
pero no dudo en responder el abrazo– si voy a tener este recibimiento creo que tendré que salir
más seguido– dijo bromeando.
– Pues yo que tú, no me acostumbraba a esto porque no lo volveré a hacer– dijo molesto–
Además estaba preocupado porque si algo te pasaba tendría la primera discusión con mi padre
por tu culpa, y yo quiero que sea porque me diga “hijo” y no “Potter”– terminó, haciendo un
puchero.
Draco estaba sonriendo divertido por la amenazas del Gryffindor, si es que a eso le llamaba
amenaza.
– Bien me ha quedado claro, pero ahora tu y yo vamos a ir a la biblioteca por ese libro mientras te
cuento como me fue– soltó al moreno y salieron de la habitación.
LV***TR
Después de reunirse con sus mortífagos y planear un ataque cerca de Hogsmeade y otros lugares
Tom se quedó solo con Nagini.
– Quizás no, pero así nos deshacemos de dos problemas Nagini. De ahora en adelante los ataques
serán continuos, sabes que Severus nos dijo que el viejo loco está sospechando que estamos
planeando algo debido que no ha habido ataques de mortífagos. Tenemos que seguir activos, de
esa manera también los mantenemos ocupados para alejarlos lo más posible de Potter. Nadie
debe saber que ya no está Little Whinging o no podré acercarme a él– siseo pensativo.
“¿Por qué te importa tanto el chico? Podrá parecerse mucho a James, pero no es él y jamás lo será.
Dime Tommy ¿no estarás pensando en conformarte con ese chico porque ya no podrás tener
jamás a su padre? – se deslizo sutilmente fuera de su vista, anticipando su reacción.
– ¡Pero que estupideces dices, remedo de serpiente! Jamás podría ver a Potter de esa forma, por si
no te has dado cuenta Potter es el “tesoro” del que habla James en su carta. Cuidare de él como si
fuera mi hijo tal como me lo pide en su carta. Le daré todo lo que le arrebate, dinero, ropa, una
familia y sobre todo un futuro, hare hasta lo imposible porque me acepte y me perdone.
“¿No te parece que das mucho por hecho Tom? Te aseguro que lo que más quiere Potter es algo
que jamás podrás regresarle y si quieres mi consejo…
Pero no termino de hablar porque un fuerte ruido sonó a sus espaldas. Cuando llegaron al lugar
donde se había escuchado el sonido solo encontraron una pequeña caja de madera labrada.
Voldemort siseo furioso, no sabía quién había sido tan estúpido que creyó que podría traspasar
sus barreras sin ser detectado. Pero por más encantamientos que utilizo no dio con el origen del
hechizo así que examino la caja más de cerca y sintió a su corazón detenerse un segundo antes de
comenzar a latir furiosamente al reconocer el escudo de los Potter.
Nagini se deslizo por sus hombros y observo las botellitas con recuerdos. Giro los ojos en blanco y
se bajó de los hombros de Tom.
– Bien. Supongo que querrás estar solo y yo prefiero retirarme por mi voluntad a que me corran–
se deslizo por el suelo pero antes de salir por la puerta añadió– por cierto, aquí el único remedo de
serpiente eres tú, calvito.
Voldemort giro furioso dispuesto a cruciar a esa serpiente color sapo pero le recibió la puerta
cerrada.
Camino rápidamente al fondo, donde un armario viejo estaba contra la pared. Saco un pensadero
bellamente decorado y regreso a la mesa.
Dejo caer con impaciencia todos los recuerdos dentro el pensadero y se sumergió.
D&H***H&D
Draco y Harry estaban sentados cada uno en un sillón leyendo un libro, afuera la tarde estaba
cayendo. Después de haber comido regresaron a su lectura y en ese momento estaba un rubio con
la nariz enterrada en un libro titulado “Hechizos antiguos de las familias sangre pura” buscando
alguna mención sobre los horrocruxes, mientras un moreno se esforzaba por seguir leyendo y
mantener sus ojos abiertos al mismo tiempo.
– Harry, al paso que vas nunca terminaremos y además creo que solo estás leyendo la mitad de la
información que hay por hoja– hablo sin despegar la vista de su libro.
Harry dio un respingo al ser descubierto y se levantó para sentarse al lado del rubio.
– No es cierto. Ya encontré algo pero tú estabas tan concentrado que no quise molestarte. Creo
que encontré parte del ritual para juntar los horrocruxes con el cuerpo. Mira– le tendió el libro y
después se levantó para ir por un poco de agua a la cocina.
Cuando regreso vio al rubio leyendo con el ceño fruncido, estaba tan concentrado en lo que leía
que no lo interrumpió y en su lugar se sentó recostándose sobre su hombro para descansar, pero
sus ojos se cerraron casi al mismo tiempo.
Draco estaba fascinado por la información que habían encontrado que no se percató de que Harry
se había quedado dormido hasta que escucho un suspiro salir de los labios del moreno. Bajo su
vista al rostro de Harry y sonrió al ver que se había dormido sobre su hombro. Le acaricio
suavemente la mejilla y deposito un beso sobre su frente, acomodándolo después sobre su pecho
para que no se lastimara y así poder terminar su lectura.
Sin embargo el cansancio y el calor de ese cuerpo junto al suyo le comenzó a adormilar hasta que
se recostó sobre el reposabrazos del sofá con el cuerpo del Gryffindor sobre el suyo.
SB&RL***RL&SB
– Vamos Remus, ¿Por qué tardas tanto? Tenemos que llegar antes de que anochezca para no
despertar a Harry– hablo impaciente.
– Ya estoy listo Paddy solo necesitaba recoger unas cosas. Vámonos– sonrió ante la emoción de
Sirius, parecía un niño pequeño al que le habían prometido una paleta al llegar.
Entraron juntos a la chimenea y lanzaron polvos flu mientras pronunciaba fuerte y claro
“Grimmauld Place Número 12”.
Salieron de la chimenea con sus maletas en la mano. Sirius estaba tan entretenido limpiándose las
cenizas de la túnica que no se percató de la escena que había frente a sus ojos, pero Remus al ser
un licántropo inmediatamente percibió un aroma que aunque era familiar no le pertenecía a
Harry. Se quedó estupefacto al ver a un par de jóvenes recostados sobre el sillón durmiendo
plácidamente. Eso no era algo raro, lo increíblemente raro y casi imposible de creer era quienes
eran ese par de chicos.
– Si-Sirius– tartamudeo.
Sirius lo miro a los ojos y al ver su reacción le pregunto– ¿Qué pasa Moony? ¿Te sientes bien?
Se iba a acercar a Remus para ver que le sucedía cuando un suave ronroneo se escuchó a su lado.
Se giró hacia el sofá y se quedó de piedra. Después de varios minutos que le parecieron horas
reacciono, pero lo único que pudo hacer fue boquear un par de veces antes de cerrar la boca
nuevamente al ver a SU PEQUEÑO Prongs abrazarse más fuerte al cuello de ese chico,
acomodándose más sobre su pecho ronroneando otra vez, mientras ese PERVERTIDO aferraba
más fuerte la cintura de su ahijado separando más sus piernas para que este último se acomodara
mejor entre ellas. Ambos soltaron un suave suspiro y eso fue más de lo que pudo soportar Sirius.
– Es…ese…ese es… ¿el hijo de Lucius?– logro tartamudear cuando encontró su voz.
– Draco– susurro Harry enterrando su cabeza en el hueco del cuello de Malfoy hijo.
– Creo…que ahí tienes tu respuesta Canuto– respondió en voz baja Remus, atónito al ver a Harry
así con quien creí era su peor enemigo aparte de Voldemort.
– Pe-pero…pero… ¿¡oíste!?– Pregunto incrédulo– dijo su nombre en sueños y…ya solo falta que
viva con Voldemort, eso sería… – pero se interrumpió al ver la mano de ese rubio oxigenado subir
por la espalda de su ahijado y aferrar su playera.
Sintió como se le subían lo colores a la cara por la vergüenza y la ira. Dio un paso con los brazos
extendidos para lanzarse al cuello de ese rubio pervertido cuando sintió que lo sujetaban del
brazo.
– Muy bien, no le tocare un solo cabello oxigenado ahora, pero entonces sostenme fuerte porque
ya no soporto ver más esta escena– dijo con los dientes apretados.
– Pero se ven tan lindos así, déjalos dormir, después podremos hablar.
Sirius gruño al escuchar la palabra “lindos” en la misma oración que llevaba a “Harry y Malfoy
durmiendo juntos” que no aguanto más.
Harry y Draco pegaron un brinco en su lugar. Harry cayó de culo sobre el piso, con los lentes de
lado, cuando Draco se levantó del sofá mirando desorientado a su alrededor con la varita lista.
Pero Harry que cayó de espaldas a la chimenea no sabía que los había despertado.
– ¿Se puede saber qué diablos te pasa Draco? Me dolió sabes– miro al chico rubio frente a él y
como no le hacía caso añadió molesto– mínimo podrías ayudarme no crees.
Pero Draco solo tenía ojos para el par de personas que se encontraban frente a ellos. Una de las
cuales se suponía estaba muerta pero en ese momento lo estaba mirando como si quisiera
molerlo a crucios o peor aún torturarlo dolorosamente con sus manos, sobre todo por la forma en
que abría y cerraba los puños mientras los ojos le brillaban con maldad.
Remus al ver el estado en que Sirius había dejado al heredero Malfoy rio despacio.
– Basta Sirius. Has dejado petrificado al pobre chico, gracias a Merlín que no eres un basilisco.
Ni bien termino de hablar cuando vio como Harry volteaba la cabeza con brusquedad y abría los
ojos como platos.
Sirius suavizo su expresión al ver el shock que le había causado a su ahijado y sonrió cálidamente.
– ¿S-si-sirius?– pregunto con temor– ¿Eres tú?– se sentía confundido, pero de pronto
comprendió– Oh Merlín, ¡Draco me he vuelto loco!– exclamo preocupado y con lágrimas en los
ojos.
Draco reacciono al escuchar su nombre en la voz del moreno. Lo miro en el suelo y vio sus ojos con
lágrimas así que sin pensarlo se arrodillo al mismo tiempo que Sirius se acercaba a Harry
preocupado por el estado en que había quedado. Pero al ver al hijo pervertido de Lucius abrazarlo
y mirarlo a él con desconfianza su furia volvió con fuerzas y gruño amenazadoramente.
– Suelta a mi ahijado ¡rubio pervertido!– se lo arrebato de los brazos y lo apretó contra su pecho
posesivamente– no le vuelvas a poner tus sucias manos encima o te regresare en pedazos a la
Mansión Malfoy y serás comida de Thestrals.
Pero esta vez Draco no se amedrento y gruño con fuerza mientras se acercaba nuevamente a
Harry.
– No sé quién eres tú, pero no dejare que le hagas daño a Harry y menos que juegues con sus
sentimientos intentando hacerle creer que eres Sirius Black.
Harry escucho las palabras de Draco y tuvo miedo de que fueran ciertas así que se alejó con terror
de los brazos que lo tenían agarrado y regreso a los brazos de Draco.
– ¿Qui-quien eres tú? ¿Remus porque vienes con esta persona? ¿Eres tu Remus?– Harry estaba
confundido y tenía miedo de lo que estaba pasando. Miro a los ojos de Draco suplicante– Draco
¿de verdad es él?
– Por supuesto que soy yo Harry– susurro Sirius dolido por el rechazo de su ahijado– pregúntame
lo que quieras y veras que soy yo, pero por favor no me rechaces– terminó suplicando.
Harry deseaba creer, pero no quería salir lastimado si resultaba no ser cierto. Draco observo al
moreno y vio su indecisión pero también el brillo de esperanza en sus ojos verdes. Estaba tan
desconcertado por lo que estaba sucediendo que se le había olvidado un sencillo hechizo de
reconocimiento que le había enseñado su padre hace años. Apego más el cuerpo del moreno para
disimular su varita y pronuncio el hechizo despacio.
No les dio tiempo a colocar un escudo cuando se dieron cuenta de las intenciones del pequeño
Malfoy y fueron rodeados por una luz azul-blanquecina.
– Pero qué diablos…– Sirius le lanzo una mirada furibunda al chico frente a el– cuando te atrape te
matare mocoso degenerado, te advertí que no volvieras a poner tus asquerosas manos en el
cuerpo de mi pequeño Prongs–pero fue interrumpido por las suaves palabras de Harry.
– ¡Sirius!– exclamo soltándose del agarre de Draco y arrojándose a los brazos de su padrino,
llorando desconsolado– no estás muerto. Yo creí que… pensé que jamás volvería a verte. Te he
extrañado tanto, no sabes cuanta falta me has hecho.
– Shhh tranquilo pequeño, aquí estoy y ahora no te volveré a dejar solo– apretó el pequeño
cuerpo de su ahijado para tranquilizarlo pero sonrió con satisfacción al ver el ceño fruncido del
hijo de Lucius– No debes preocuparte, de ahora en adelante no permitiré que se te acerque nadie
y menos tipos pervertidos que solo quieran aprovecharse de ti– vio la mirada helada que le dirigió
el rubio y sacándole la lengua deslizo sus manos sobre la cintura de Harry apretándolo más a su
cuerpo.
Draco estaba que hervía de celos, si pensaba que le separaría de Harry no lo conocía, pero una
cosa era intentar molestarlo con eso y otra muy distinta era tocar de esa manera a su moreno.
Parpadeo sorprendido cuando se dio cuenta de lo que había pensado, ¿desde cuándo
era SU moreno? Bueno eso ya no importaba, lo que le importaba era quitar esas manos del cuerpo
de Harry antes de que perdiera el control.
Se acercó rápidamente bajo la atenta mirada de su “querido” primo pero cuando vio una de sus
manos subir por la espalda del Gryffindor gruño amenazadoramente antes de jalar a Harry hacia el
con fuerza. Vio que el hombre iba a protestar pero antes de que lo hiciera fue detenido por el
fuerte agarre del profesor Lupin, quien solo sonreía divertido.
Harry se sintió desubicado por el jalón pero al ver que se trataba de Draco no mostro resistencia y
en cambio se dejó abrazar por este mientras sentía las cálidas manos del rubio posarse sobre sus
caderas.
Remus sonrió complacido por la actitud del hijo de Lucius y después de haber tranquilizado a Sirius
se acercó vacilante a Harry.
– Han sido demasiadas emociones para ti Harry y descubrimientos interesantes para mí– dijo
mirando intensamente al rubio, que solo se sonrojo– así que, porque no nos sentamos todos y
platicamos un momento, ya después podrás descansar y explicarnos la presencia del Joven Malfoy
en la Mansión– acerco su mano hacia la espalda de Harry pero al ver la desconfianza en la
expresión del Slytherin añadió más para el chico que para Harry– ¿Te parece?
El pequeño Malfoy lo miro a los ojos unos segundos antes de asentir y aflojar el agarre liberando a
Harry de la cárcel de sus brazos. Cárcel que por lo que veía a Harry no le molestaba en lo absoluto.
Tomo a Harry de los hombros y lo condujo con suavidad al sofá donde se sentó con Sirius y Draco a
ambos lados, cada uno tomando una mano del moreno.
Remus se sentó frente a ellos y vio divertido la escena frente a él, pero después frunció el ceño
con molestia hacia Sirius quien solo hizo un puchero divertido y soltó la mano de Harry.
A pesar de que Sirius no veía a Harry de esa manera no significaba que no se preocupara por quien
se acercaba a su adorado ahijado. Así que decidió que ya que Moony no le permitiría molestar al
heredero Malfoy por lo menos observaría su comportamiento para saber las intenciones que tenía
con su pequeño Cornamenta.
Se levantó y fue a la cocina por un poco de agua mientras disfrutaba de la reacción del rubio al
saberse observado por Harry. Regreso a la sala para encontrar a Harry hablando con Remus y
recargado en el hombro del rubio teñido, hizo una mueca pero aun así se sentó junto a él.
– Muy bien, ya que estamos todos juntos aprovechemos para ponernos al corriente. Tenemos
muchas cosas que decirte Harry. Pero antes quisiera que nos explicaras que hace el pervertido de
mi primo contigo, a solas, sin nadie más en la casa y durmiendo juntos sobre el sofá– pregunto
jalándolo por la cintura y recostándolo contra su pecho, recibiendo un resoplido como respuesta.
– ¡Canuto!– sintió sus mejillas arder– Draco no es ningún pervertido. Es mi amigo y aunque hemos
estado solos y durmiendo juntos no es nada de lo que tú te imaginas, ¿verdad Draco?– Harry lo
miro y se sorprendió por la mirada helada que le dedicaba a su padrino.
– ¡Claro que no soy ningún pervertido! Pero no puedo decir lo mismo de otros– dijo mirando
fijamente al hombre frente a él– ¿verdad Black?
– Pues si sabes lo que te conviene te alejaras de mi propiedad sino…– pero fue interrumpido por
Harry.
– Lo siento Sirius pero Draco no se puede ir de aquí, yo te explicare que está pasando pero no
saques a Draco de tu casa por favor– terminó suplicante.
– Claro que es inocente, no es pervertido como otras personas que se aprovechan de su cariño–
contesto molesto.
– Bien, bien. No convirtamos esto en una discusión sin sentido. Vamos a ponernos al día y ya
veremos que hacemos después– miro a Harry y añadió– comiencen ustedes chicos.
8. Revelaciones
LV***TR
Voldemort había salido del pensadero hace unos minutos pero aun no podía creer lo que había
encontrado en esos recuerdos. Le parecía verdaderamente increíble creer que aquel chico
delgaducho que había visto crecer como su peor enemigo fuera en realidad su hijo, su único
hijo, el fruto de su amor por James.
No sabía cómo sentirse, había un remolino de sentimientos en su interior que no sabía cuál
dominaba sobre los otros. Sentía alegría de saber que tenía un hijo, tristeza por su posible
rechazo, melancolía al recordar a James y pensar en todo lo que se perdió de la vida de las únicas
dos personas que serían importantes en su vida.
Se sentía tan perdido que no estaba seguro de cómo debía proceder. Necesitaba decírselo a Nagini
y necesitaba su ayuda y consejos. Se dio la vuelta con decisión pero fue inútil porque Nagini se
encontraba detrás de él mirándolo fijamente.
“Oh Tom, si vieras tu cara. ¿Qué sucedió? ¿De qué son esos recuerdos?
“! ¿Qué?! Es una broma verdad. Es imposible que él sea… tú lo habrías sabido. De seguro es una
treta para que no lo busques y lo mates. Tom…
– Pues no es una treta y de ninguna manera le haré daño. Ahora más que nunca lo protegeré y
velare por su felicidad. Pero si no me crees, ve tu misma los recuerdos– dijo convencido.
“Bien, lo hare. Solo para demostrarte que te están engañando y tu estas cayendo como un tonto”
Molesto por su comportamiento tomo a Nagini y juntos entraron a los recuerdos. No lo expresaría
en voz alta pero deseaba ver de nuevo a James tal como lo recordaba y a su pequeño Harry de
solo un año de edad.
H&D***D&H
Después de que Harry les explicara el motivo por el que Draco se estaba quedando en la Mansión
con él, fue el turno de ellos de escuchar el relato de cómo habían hecho para evitar que Sirius se
quedara encerrado en el Velo después de la maldición lanzada por Bellatrix. Se asombró al saber
que ni su padrino ni Remus podrían morir hasta que juntaran de nuevo sus almas o fueran
destruidas, pero sobretodo que las almas de sus padres podrían seguir vivas.
La peor parte fue decirles la verdad acerca de su verdadero padre y explicarles porque quería
intentar por lo menos ser aceptado por su padre y tener una familia. Eso les había llevado en ese
momento a estar sentados los dos juntos mientras esperaban a que su padrino y Remus salieran
del pensadero.
– No es que esté de acuerdo con su comportamiento, pero debes entenderlos Harry. Están
preocupados por ti, temen que te equivoques al pensar que cuando sepa la verdad sobre ti te
busque y formen una familia. No quieren que te haga más daño del que ya te ha hecho y en eso
estoy de acuerdo, pero te apoyare en lo que decidas sea lo que sea y te mantendré protegido
siempre– terminó dándole un pequeño beso en la frente.
Harry suspiro al comprender a que se refería el rubio. Sabía que por una parte tenían razón pero
no estaba en condiciones de rebatir esos argumentos, estaba demasiado cansado y lo único que
quería era dormir. Odiaba estar cansado todo el tiempo.
– Vamos pequeño dormilón, descansa un rato mientras ellos salen. Te despertare cuando estén
afuera– dicho esto jalo el cuerpo del moreno sobre su regazo sin obtener resistencia y lo coloco en
sus piernas.
Harry se quedó dormido casi al mismo tiempo que su cabeza tocaba las cómodas piernas de
Draco. Este lo observo dormir, acariciando sus mejillas y jugando con sus cabellos, a pesar de que
él también se sentía cansado no podía evitar dejar de pensar en el giro que tomarían las cosas de
ahora en adelante. Estaba nervioso, sentía que su oportunidad con Harry se desvanecería si ellos
no lo aceptaban, porque ellos eran más importantes para el moreno que el mismo y lo peor de
todo era que no podía culparlo si decidía hacerlo a un lado.
Estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuenta que los adultos habían salido desde
hace tiempo y lo observaban incrédulos.
Cuando Sirius y Remus salieron del pensadero venían con una cara de resignación que cambio a
una de incredulidad cuando vieron al heredero Malfoy haciéndole mimos a un dormido Harry
Potter. Se sintieron tan fuera de lugar que decidieron hacerle notar al chico que ya habían
regresado. Ambos se aclararon la garganta un par de veces, sorprendiendo al rubio que dio un
pequeño respingo.
– Yo…lo siento. Él estaba muy cansando y le dije que descansara mientras yo los esperaba pero no
los escuche salir, lo mejor será que lo despierte– dijo nervioso.
– Parece ser que está muy cómodo descansando así que no quisimos molestarlos– sonrió al ver el
sonrojo del chico– Pero por lo que veo los dos están muy cansados así que lo mejor será que se
vayan a dormir. Nosotros también nos iremos a descansar ¿cierto Canuto? –añadió esperando que
Sirius entendiera la amenaza implícita en esa oración. Pero a juzgar por su ceño fruncido dudaba
mucho que lo hubiera escuchado siquiera.
– Ni de broma creas que dejare a este degenerado en la misma habitación que mi ahijado. Si
quiere seguir en la Mansión dormirá en la sala– dijo seguro.
– Por mí no hay problema, pero estaré pendiente de que NADIE entre en su habitación por la
noche– contesto a su vez levantándose del sillón con el moreno en brazos, que al sentir el
movimiento solo se acurruco más contra el pecho del rubio– Que descansen– añadió con molestia.
Sirius lo vio salir con su ahijado en brazos y estaba a punto de seguirlo cuando fue detenido por un
licántropo enfurecido.
– ¡Ya basta! ¡Ya me canse de tus juegos! Deja de entrometerte ¿no te das cuenta que ese chico
Malfoy está enamorado de Harry? Y antes de que me respondas déjame decirte que Harry
también lo está pero aún no se ha dado cuenta y cuando lo haga yo los apoyare y más te vale no
mortificar al pequeño Prongs con tonterías porque me conocerás enojado– y dicho esto camino
rumbo a la puerta.
– Pero Moony…–la única respuesta que obtuvo fue el portazo que dio el hombre lobo al salir del
cuarto.
Suspiro frustrado. Lo único que le quería decir era que ya lo sabía pero quería ver hasta donde
aguantaba el rubio oxigenado los celos antes de declarársele a Harry. Salió por la puerta buscando
a Remus para disculparse.
LV***TR
“Pero Tom, si lo que acabo de ver es cierto…
“No Tom, no me refiero a eso. Lo que quiero decir es que si Harry Potter ¿o debería decir Harry
Riddle? Como sea da igual, pero si es así…
– ¡Por supuesto que no da igual serpiente tonta! Claro que es mi hijo y como tal tendrá mi apellido
aunque lo tenga que cruciar un par de veces…claro, no tanto como para dejarlo loco solo un poco
para que apren…
“¡Tom Marvolo Riddle! –Siseo furiosa– ¡Cállate de una vez y escucha con un demonio!– observo la
expresión sorprendida del tonto frente a ella y decidió que podía continuar sin ser interrumpida–
Bien, ahora siéntate y no abras tu gran bocota hasta que termine– silbo con diversión al ver como
el ¡Gran Lord Voldemort! Obedecía dócil su orden y tomaba asiento en silencio– sabes, debo decir
que me ha sorprendido tu actitud desde que recuperaste tus memorias y más ahora que sabes que
Potter es tu hijo, pero si tuvieras la cabeza fría, cosa que debería de ser todo el tiempo puesto que
tienes tanto cabello como yo, te darías cuenta de un pequeño detalle que creí era el motivo por el
que te encontré con esa sonrisa de bobo. Por lo visto tendré que decírtelo. ¿Qué fue lo que el padre
de Potter se llevó de tu departamento la última vez que se vieron?– siseo con paciencia como si
estuviera explicándole a un niño como montar una escoba por primera vez.
– Mi libro de investigaciones sobre los horrocrux. Pero no entiendo de que te preocupas, sabes bien
que esa información me la sabia casi completa y si tenía el libro era solo para no equivocarme,
pero aun así hice seis horrocrux y con gran éxito cabe decir. Deberías de elogiarme por mi gran…–
pero su perorata fue interrumpida de nuevo.
“¡Por Merlín, no tengo ganas ni tiempo de elogiarte nada, porque no hay nada que elogiar
grandísimo tonto! Déjame decirte que Potter y sus seguidores también tuvieron éxito en lo mismo,
por lo tanto… ¿no deberías estar buscando los horrocruxes de tu amado en lugar de estar
babeando por tu hijo?
Vio con gran satisfacción el horror, la sorpresa y la esperanza cruzar el rostro más temido por
todos los magos del mundo mágico.
– ¡Por Merlín! ¡Cómo no me di cuenta antes!– se levantó como resorte de su sillón y se apresuró a
dar vueltas alrededor de la habitación– James, mi James podría estar vivo y si es así también el
pulgoso de Black y la sangre sucia de Evans– se giró con gran excitación hacia la serpiente– ¡Te das
cuenta Nagini! Le podría regresar a mi hijo lo que más desea en el mundo. ¡Le podré traer de
vuelta a su familia!
“¡Vaya! Ya era hora de que pusieras a trabajar ese minúsculo cerebro que crees que tienes en esa
calva cabeza tuya– escucho un siseo peligroso y se apuró a continuar– pero si yo fuera tú, no
perdería mi tiempo y me reuniría con Potter lo antes posible antes de que el licántropo le regrese a
Black y juntos le devuelvan a sus padres. Es la única oportunidad que tienes de ganarte su perdón y
tal vez su cariño.
– Sus padres somos James y yo– siseo peligroso– esa sangre sucia no tiene nada que hacer al lado
de mi hijo y James. Pero tienes razón, necesito convocar a Severus lo antes posible.
H&D***D&H
No sabía si era real o había sido un sueño pero no se detendría en ese momento a analizar sus
probabilidades. Se levantó rápidamente de la cama, tomo sus lentes y bajo corriendo las escaleras
rumbo a la sala. Derrapo frente al sofá al ver una cabeza rubia durmiendo plácidamente y miro
alrededor en busca de algo por pequeño que sea que le indicara que no había soñado todo lo que
recordaba, pero grande fue su decepción al no ver ni maletas ni nada que delatara la presencia de
alguien más aparte de Draco. Estaba por darse por vencido cuando escucho una voz en lo alto de
la escalera.
Su cuello trono por la rapidez con que se giró al reconocer la voz. Con gran asombro vio a su
padrino bajando por las escaleras.
– ¡Sirius! Gracias a Merlín, creí que había soñado– camino la distancia que le restaba y abrazo
fuertemente a su padrino.
– No fue un sueño Harry, ya no estarás solo de nuevo– hizo una mueca de dolor– pero si me sigues
apretando así de fuerte me dejaras inservible muy pronto.
– Remus viene en camino, será mejor que vayamos a desayunar. ¿Tú qué opinas querido primo?–
pregunto burlón.
Sabía que ese mocoso insolente estaba despierto escuchando todo y como no quería más
discusiones con su Moony por culpa del oxigenado reduciría al máximo sus bromas. Recibió un
gruñido en respuesta y sonrió socarrón.
El desayuno transcurrió tranquilamente con comentarios sin importancia, pero Harry sabía que en
cuanto este acabara seria bombardeado con preguntas. Como nunca había sido tan paciente, cosa
que prefería dejárselo a Hermione, decidió comenzar el.
– Muy bien, entonces ¿cuándo vamos a buscar los horrocrux de mis padres y regresarles su
cuerpo?– pregunto inseguro.
– ¡Harry! Es magia negra, no puedes utilizarla así como así. Te drenaría casi toda tu magia, eso sin
contar con que sepas como ejecutar el hechizo y cuentes además con una varita ilegal, a menos
que desees recibir la visita de tus padres en Azkaban– terminó incómodo.
– Creo Harry, que Draco tiene razón. Además Sirius y yo queremos saber antes que nada, cuál es
tu decisión acerca de tu…otro padre. Ya sabes que nosotros te apoyaremos y sin importar tu
decisión estaremos ahí para ti.
– Yo…bueno yo…– empezó nervioso– quisiera intentar acercarme a mi…a Tom– al ver las caras de
asombro de su familia se apresuró a aclarar– solo quiero darle… darnos una oportunidad, pero si
las cosas no salen bien y él…no quiere saber nada de mi– cerro los ojos, tomo una profunda
bocanada de aire y dijo con pesar mirándolos fijamente– entonces cumpliré mi misión como El
Elegido.
Sintió un puñal clavársele en el corazón al pronunciar esas palabras, pero sabía que no podía
condenar al mundo mágico y muggle por no perder a su padre.
– Harry, sé que probablemente mi palabra no tenga valor siendo quien soy, pero creo que el Señor
Oscuro ya no está interesado en matarte. – Vio la cara de incredulidad de los adultos y añadió–
Hay algo que no te dije ayer, el Lord…me dio la misión de hacerme tu amigo y cuidarte todo el
tiempo, de todo y de todos, creo que no fue necesario decirme que cualquier cosa que te
sucediera lo pagaría yo– resoplo– como si fuera a permitir que algo te pasara.
– Entonces quizás me escuche cuando le explique que soy su hijo y…– comenzó con excitación
pero fue interrumpido nuevamente.
– Detente Harry. Sé que quizás el joven Malfoy este en lo correcto pero no debes hacerte
ilusiones, no quiero verte sufrir si al final todo resulta ser un plan para llegar a ti.
– Sé que tienen razón, pero Remus por lo menos déjame intentarlo. Sé cuál es mi deber, pero aun
así no me daré por vencido sin antes luchar– dijo con convicción.
– Así se habla mi pequeño Prongs. Nosotros te ayudaremos si eso es lo que quieres. Cuentas con
nuestro apoyo y supongo que mi adorable primo nos puede ayudar a localizarlo. ¿No es así
Draco?– sonrió con gusto cuando vio la extrema palidez del chico.
– ¿Tu podrías hacer eso Draco?– pregunto el moreno esperanzado, girándose a él.
– Claro, pero antes déjame ver cómo están las cosas. No me arriesgare a llevarte ante el sin saber
si no ha cambiado de idea– dijo tragando saliva ante la perspectiva de volver a encontrarse de
frente con ese ser.
– ¡Perfecto! Dejemos que el Joven Malfoy haga su trabajo y nosotros haremos el nuestro– ante la
mirada extrañada de Harry explico– no pretenderás que te dejemos reunirte con el sin manejar el
mínimo de Oclumancia. Sería una insensatez de nuestra parte y si bien no resulta ser útil con él, lo
será para mantenerte protegido de cualquier persona. Recuerda que la carta de tu padre dice que
no debes confiar en nadie Harry y me temo que muchos menos en… Dumbledore– si esperaba un
cuestionamiento por su comentario escucho todo lo contrario.
– Eso ya lo suponía. No me gusto que no me avisara que quería entrar a la mansión, me entere por
Kreacher. Su comportamiento es algo extraño, no quiso ofrecerle protección a Draco y su familia,
ni siquiera asegurándose con Veritaserum.
– Eso sí que no lo esperaba, pero razón de más para que empecemos con esas clases jovencito–
miro la cara de desolación de Harry y añadió– no me equivoco al suponer que el Joven Malfoy
sabe Oclumancia, quizás en sus ratos libres nos pueda apoyar para enseñarte trucos que te ayuden
a manejarla lo antes posible.
LV***TR
Severus boqueaba como pez fuera del agua cuando se enteró del contenido de los pensamientos.
No sabía en qué mundo bizarro se encontraba para que James Potter resultara amante del Señor
Oscuro y no conforme con eso sino que Harry Potter, el mismísimo Niño-Que-Vivió resultara ser su
hijo. Esto no auguraba nada bueno, más que problemas y dolores de cabeza que ya estaban
comenzando.
– Severus ya tendrás tiempo para seguir lamentándote de tu mala suerte. Por ahora quiero saber
cómo va la investigación que te pedí, ahora más que nunca me urge recuperar mi apariencia.
– Mi-mi señor– se aclaró la garganta– la tengo lista, hoy mismo me iba a presentar para hacerle
saber lo que encontré ayer, pero antes quería buscar a Draco para saber si ya había entrado en la
Mansión Black– le entrego el pergamino con la información.
Voldemort la leyó con avidez y sonrió con satisfacción al ver que era relativamente sencilla y no
requería de mucho tiempo.
– Muy bien Severus, esto lo podremos hacer mañana. Ahora lo que necesito es que vayas por tu
ahijado en este momento, necesito saber si ha podido hacer lo que le pedí o ha localizado a
Potter.
D&H***H&D
Estaban estudiando en la biblioteca los cuatro cuando una lechuza aterrizo en la ventana.
Draco salto de su asiento al reconocer la lechuza. Camino a la ventana siendo seguido por Harry y
desato la carta de la pata. Como la lechuza no partió sabía que esperaba respuesta. Cuando
termino de leer volteo hacia los demás que esperaban expectantes y sonrió de lado.
– Tal parece que no tendremos que esperar mucho para que me reúna con el Lord– extendió la
carta que fue tomada por Sirius– me quiere ver cuanto antes.
– ¿Seguro que podrás manejar esto? Sin comprometernos ni comprometerte quiero decir–
pregunto Sirius.
– ¡Pero claro que podre! No por nada soy un Malfoy– respondió levantando la barbilla desafiante.
– ¿Que le dirás cuando te pregunte si has podido entrar a la Mansión? Ten en cuenta que
cualquiera sea la respuesta te pondrá en peligro a ti o a Harry– Remus no estaba del todo
convencido.
– Supongo que no me queda de otra más que tentar un poco mi suerte intentando saber la razón
por la que quiere entrar aquí– respondió encogiéndose de hombros.
– No deberías hacerlo Draco, solo observa su comportamiento y si no se puede pues entonces dile
que sí puedes entrar y…– pero Sirius lo interrumpió.
– Harry creo que deberías ir por el traslador que le prestaste ayer– dijo despacio mirando
fijamente a Draco. Vio de reojo asentir a Harry y subir corriendo las escaleras– No es necesario que
te diga que no importa lo que tengas que hacer, no permitas que llegue a Harry sin saber sus
intenciones ¿cierto?
– No es necesario– se apresuró a contestar cuando vio al moreno bajar las escaleras como
tornado.
Se despidió de Harry y desapareció a la mansión Malfoy.
LV***TR
– ¿Sucede algo? Apenas ayer me dio la misión, no espera que ya haya cumplido. Y por tu expresión
Severus, creo que algo sucede– dijo receloso.
– No hay tiempo que perder, solo te diré que moderes tus preguntas– hablo rápidamente– pero
sobre todo, por nada del mundo se te ocurra insultar a Potter. Ese chico resulto ser incluso más
importante para el Lord de lo que ya era. Ahora vámonos.
Draco sintió un vuelco en el estómago. ¿Eso significaba que el Lord ya sabía que Harry era su hijo?
El Lord estaba parado frente a la chimenea pero se volvió en cuanto escucho abrirse la puerta.
Camino hasta situarse frente a sus invitados, espero las reverencias acostumbradas y después
hablo.
– Debo presumir que ya sabe el motivo de su visita, no es así ¿Señor Malfoy?– hablo despacio.
– Mi señor, no he probado suerte en la Mansión Black, pero por casualidad encontré a Potter
cerca del callejón Diagon e intente iniciar una conversación con él, pero me amenazo con la varita
y yo tuve que…– pero afortunadamente fue interrumpido por el Lord antes de seguir mintiendo.
– Por su bien Señor Malfoy, espero que no le haya hecho daño a Potter o tendré que castigarlo
como se merece– susurro peligrosamente.
Draco sabía que eso no bastaba para saber si podía confiar la vida de Harry en él, así que Merlín lo
ayude tendría que presionarlo más si quería una respuesta favorable.
– Por supuesto que no mi señor– hizo una pausa y mentalmente tomo una gran bocanada de aire
– yo lo entiendo. Potter es joven, poderoso y muy apuesto, es normal que lo quiera sin un solo
rasguño. La diversión no sería la misma si estuviera herido– se preparó mentalmente para una
hora de torturas sin piedad, pero el resultado bien valdría la pena o eso esperaba.
Voldemort siseo furioso al escuchar hablar así de su hijo, pero no lo dejaría así, se las cobraría muy
caro, pero antes de hacer cualquier cosa fue detenido por Nagini.
“Espera Tom, hay algo en todo esto que no encaja. Espera un poco antes de torturarlo”.
– Si en algo valoras tu vida mocoso insolente, no vuelvas a expresarte así de… Potter– hablo con
los dientes apretados, impregnando con veneno cada palabra– Jamás podría ver a Potter de esa
manera, sería como un hijo para mí y…– se detuvo al ver la mirada atónita del heredero Malfoy y
supo que lo cruciaría hasta el cansancio por haberle hecho perder la paciencia.
Mientras tanto Severus sentía que el mundo se le venía encima. ¿Acaso el inútil de su ahijado no
había escuchado ni una palabra de lo que le advirtió?
– ¿Entonces no lo quería para hacerle daño?– escucho un gruñido de su padrino pero lo ignoro–
¿no quiere encontrarlo para matarlo?– sabía que esta vez no iba a salir bien librado pero tenía que
asegurarse, de todos modos si no lo cruciaba el Lord lo haría el bueno para nada de Black.
Pero el Lord lo callo con un movimiento de su mano mientras clavaba sus rojos ojos en el chico
rubio frente a él.
– Deberías saber que esto podría costarte muy caro. Por suerte para ti aun te necesito y muy a mi
pesar he de decir que admiro tu valentía o estupidez, según se vea, para hablarle de esa manera a
Lord Voldemort. Sin embargo he de advertirte que será la primera y última vez que saldrás
indemne de esta– se enderezo y sonrió maliciosamente– o casi. ¡Crucio!
Draco cayó al suelo retorciéndose de dolor pero para su alivio no duro demasiado.
– Explíquese antes de que me arrepienta– entrecerró peligrosamente los ojos. Por alguna razón no
le gustaba el comportamiento del chico.
“Detente Tom, si lo que dijo es verdad y ellos son amigos, si tu matas al chico no solo perderás la
oportunidad de acercarte a Potter sino que además te odiara y jamás te perdonara. Mejor utilízalo
para saber si Potter sabe que eres su padre y que te lleve a él”.
Gruño con frustración, pero aun así se contuvo de lanzarle un Avada.
– Sabes bien que la traición se paga con la muerte en mis seguidores. Pero te has salvado por la
simple razón de que sabes donde esta Potter, lo que me hace pensar que sabes el motivo por el
que lo quiero encontrar y por lo tanto él sabe que lo estoy buscando ¿no es así?– vio asentir al
chico y continuo– Muy bien ahora quiero que me digas si Potter estaría de acuerdo en reunirse
conmigo.
Draco sabía que si salía vivo de ahí solo sería porque sabía dónde estaba Harry, por el momento lo
aprovecharía, por nada del mundo dejaría a Harry a su suerte.
– Eso no lo sabría con seguridad mi señor, creo que lo más conveniente sería preguntarle primero
a él.
– Muy bien Sr. Malfoy. Dígale a Potter que quiero verlo en tres días. Comuníquese con Severus
cuando le dé la hora y el lugar– se giró hacia Severus– te quiero mañana temprano Severus. Ahora
retírense los dos.
Draco sabía lo que le esperaba y por eso intento huir de lo que sería un interrogatorio nada
placentero.
Pero Severus lo conocía de sobra y sabía que tenía que jugar sucio si quería saber qué diablos
había sucedido allá dentro y más al ver que su ahijado había sacado algo de su bolsillo,
seguramente un traslador como la última vez. Así que sin más le dio alcance en su carrera por salir
de las protecciones y lo agarró del brazo al tiempo que desaparecían hacia la Mansión Malfoy.
Draco sabía que su padrino lo estaba persiguiendo pero no creyó que llegara tan lejos con tal de
saber, por eso se maldijo por su estupidez al sentir el tirón característico de la desaparición.
Cuando abrió los ojos otra vez estaban en la Mansión. Suspiro con frustración y se soltó con
violencia de su padrino.
– Supongo que no es necesario que te diga porque hice esto ¿cierto Draco?– dijo serio.
– No. Por supuesto que no, pero eso no disculpa tu falta de tacto Severus– respondió molesto
fulminándolo con la mirada.
– Muy bien, entonces ahorremos tiempo y cuéntame qué diablos significa que tú y Potter son
amigos y quiero saber la verdad Draco, porque eso significa que me mentiste cuando dijiste que
estabas en casa de tu “amigo”– observo como se sonrojaba su ahijado y sintió que se hundía bajo
tierra– Por Merlín Draco, dime que tú y Potter no…
– Claro que no padrino, como se te ocurre. Harry solo es mi amigo, nosotros no…
– Esto no puede estar pasándome a mí– se masajeo el puente de la nariz– Draco recapacita por
favor. Sabes que Potter es hijo del Señor Oscuro, que crees que te pasara si se da cuenta que te
gusta su hijo y quieres acostarte con él. Ni siquiera Dumbledore podrá salvarte.
– Lo siento padrino, pero por nada del mundo perderé a Harry, así sea el mismo Señor Oscuro el
que se interponga. Y ahora que ya sabes que es verdad lo que dije, me iré, Harry me espera.
Quedas en tu casa. Adiós padrino.
Severus quedo solo en mitad de la sala. “Merlín, este niño me matara en cualquier momento y ni
siquiera es mi hijo. Ahhhh Potter tendrás muchos castigos en tu regreso a Hogwarts por causarme
tantos problemas”.
9. Regaño de papá
Draco había llegado a la mansión y les había explicado a todos lo que había sucedido con el Lord y
con su padrino. Tiempo después la conversación había derivado hacia las prácticas de Oclumancia
de Harry antes de verse con Voldemort.
Tres días habían pasado después del encuentro con Lord Voldemort y los cuatro habitantes de la
mansión ya se habían hecho a una rutina que consistía en desayunar, practicar, comer, practicar,
cenar y dormir. Cabe decir que los únicos que compartían habitación eran Remus y Sirius, pero
Draco aprovechaba los pocos momentos a solas con Harry para platicar o simplemente descansar.
Si bien es cierto que Harry había aprendido mucho, Draco no creía que estuviera preparado para
afrontar una intrusión del Señor Oscuro en su mente. Por eso se alegró en silencio cuando le llego
una carta de parte de los Wesley donde le invitaban a pasar el fin de semana en su casa junto con
la sangre sucia de Granger, retrasando inevitablemente su encuentro con el Lord y dándole a él
más tiempo para prepararlo.
Ese era precisamente el motivo que los tenía discutiendo en ese momento.
– ¡Ustedes ganan! ¡Iré el fin de semana, pero no esperen que me quede con ellos el resto de las
vacaciones! Tengo que ver a Tom antes de entrar a clases– vio el rostro alegre de su padrino y
decidió molestarlo– pero eso sí, será con la condición de que Draco se quede aquí en la mansión.
Quiero que cuando regrese de la madriguera el este aquí– vio la mueca de su padrino y sonrió con
malicia. Aunque no comprendía el motivo por el que su padrino no toleraba a Draco lo usaba para
molestarlo siempre que podía.
Remus fijo su mirada de hielo en Sirius como advertencia. Sirius giro los ojos y soltó un suspiro.
– Esta bien Harry. No te preocupes, el mocoso de mi primo seguirá aquí– sonrió lo contento– por
ahora ve a arreglar tu ropa mientras nosotros nos hacemos cargo de avisarle a Snivellus.
Harry los observo durante unos segundos sopesando la veracidad de sus palabras, pero como no
encontró nada tuvo que rendirse. Dio media vuelta y subió las escaleras rumbo a su habitación.
Cuando lo vieron desaparecer por las escaleras, la mirada de los mayores se posó sobre el chico
rubio que quedo en la sala.
– Avísale a Snivellus que Harry tiene que ir a casa de los Weasley– lo miro fijamente por unos
segundos antes de volver a hablar– supongo que estas aliviado de saber que no tendrá que verse
con ese ser– vio complacido el asentimiento serio del chico y sonrió para sus adentros, como le
gustaba hacer incomodar al chico– ahora apresúrate a enviar esa lechuza, lo que menos
necesitamos es un problema por su ausencia el día de mañana– dicho esto dio media vuelta y salió
rumbo a su habitación tenía que tomar un baño para relajarse dejando a ambos hombres solos.
Remus observo a Malfoy fijamente y decidió aprovechar que por fin estaba a solas con él.
Draco estaba tan perdido en sus pensamientos que no se dio cuenta que se había quedado solo
con el licántropo hasta que escucho su voz.
– Creo que no debes preocuparte, dudo mucho que Severus se desquite contigo y tú no entregaras
personalmente el mensaje a Voldemort– sonrió de medio lado al saber quién se llevaría el castigo.
Draco asintió despacio pero no dijo nada. Él no estaba preocupado por Severus o por la lechuza, él
estaba preocupado porque Harry se iría en unas horas y no lo vería por dos días. No se quería
quedar sin el moreno, pero Harry también necesitaba salir y ver a sus amigos, ir preparando el
terreno para cuando decidiera contarles la verdad. Aunque no sabía cómo sentirse con respecto a
eso, pues se imaginaba que cuando se enteraran no lo dejarían solo, lo protegerían todo el tiempo
¡¿y entonces el donde quedaría?! Probablemente Harry se diera cuenta que ya no lo necesitaría y
lo abandonaría para irse con sus amigos.
Seguía con esos pensamientos cada vez más deprimentes hasta que sintió una mano sobre su
hombro y levanto la vista.
– No pienses eso de él– sonrió amablemente– todavía no conoces lo suficiente a Harry pero puedo
asegurarte que no te dejara cuando este de nuevo con Hermione y Ron– vio al sorprendido chico
frente a él y se apresuró a terminar antes de que se escabullera– antes de que digas algo, recuerda
que soy un hombre lobo y mis sentidos están más agudizados– le guiño un ojo cómplice.
– ¿Eso qué quiere decir?– pregunto receloso– ¿Me está amenazando?– dijo levantando la barbilla.
Remus rio divertido, este chico sería difícil encontrarlo con la guardia baja. Hasta ese momento,
solo lo había visto bajar sus defensas cuando estaba con Harry.
– No. Solo intentaba decirte que Harry no se ira de tu lado y que no debes preocuparte por eso
sino por tus sentimientos hacia el– sonrió con picardía al ver la mirada atónita del chico– incluso
Sirius, que no es un hombre lobo, se ha dado cuenta de tus intenciones con el pequeño Prongs.
Pero a lo que me refería es que cuando estas con Harry, tu olor es…digamos…algo sugerente–
soltó una pequeña carcajada al ver el sonrojo del menor– debo admitir que al principio no sabía si
solo era atracción física pero ahora estoy seguro que lo que sientes por él va más allá, aunque por
supuesto el envoltorio no te desagrada en lo absoluto y lo digo porque te he visto cuando le ves
y…
– ¡Basta!– Draco no recordaba haber estado nunca tan avergonzado como en ese momento– eso
es asunto mío; además Harry es mi amigo y lo acabo de ganar, no lo perderé por esto– sentencio
decidido.
– Pues aunque no sea mi asunto te diré que si fuera tú, no estaría tan seguro. Sabes que Harry
siempre ha sido seguido tanto por chicas como por chicos, no esperes hasta verlo con alguien más
para decidirte porque podría ser demasiado tarde– dijo serio. Aunque sabía que era verdad, en el
fondo lo había hecho para darles un empujoncito a los dos. Había visto en Harry la misma mirada
de Malfoy y sentido un olor casi semejante, pero eso era algo que no le diría, si quería a su
cachorro tendría que ganárselo.
– Yo…yo no…– Draco no sabía que decir, no había pensado en eso hasta el momento, pero ahora
entendía que podría perderlo de cualquier forma; si Harry lo rechazaba o si se iba con alguien más.
– Esa es tu decisión, solo cumplí con hacerte ver una realidad que podría ser próxima. Ahora ve a
despedirte de Harry que seguro estará esperándote en su habitación y es por eso que no baja– vio
la indecisión del chico y añadió– por Sirius no te preocupes, yo iré a entretenerlo el tiempo
suficiente. ¡Ahora ve!
Se quedó solo en la sala, observando divertido como subía corriendo las escaleras. Sabía que si
Lucius Malfoy veía a su heredero así, probablemente le daría un infarto y sobre todo al saber por
quién estaba así. Dio media vuelta y salió a cumplir con su tarea.
*****
Se encontraban todos sentados en la mesa con sendas caras de tristeza, indecisión, y sobre todo
culpabilidad. Dumbledore se había ido de su casa hacia media hora y había dejado tras de sí una
confusión, sin escapatoria. Todos estaban sumidos en un silencio inquietante, analizando cada
palabra dicha por el Director de Hogwarts. Nadie quería hacer el primer movimiento y el silencio
ya se había vuelto insoportable.
– Creo que lo mejor será que nos preparemos para la llegada de Harry, no debe tardar y de sobra
esta decirles que no pueden hablar de esto con nadie– Molly miro seriamente a cada miembro de
la familia mientras reflexionaba que haría de comer– bien, una vez entendido, es hora de que se
olviden de eso por un momento y hagamos sentir a Harry como en su casa– dio media vuelta y
dijo– Hermione querida, ayúdame con la cocina. Los demás ya saben cuál es su tarea.
– Por supuesto Señora Weasley– camino sin mirar atrás, perdida en sus reflexiones y con
sentimientos encontrados.
H&D***D&H
Harry se encontraba recostado con su bolsa lista en la cama, pensando en la forma de decirles a
sus amigos y a su familia toda la verdad. Temía su reacción y su posible rechazo, no quería que lo
vieran como a un mounstro o como el hijo de un mounstro; los quería como la familia que nunca
tuvo y si lo rechazaban no sabía que haría. Por otro lado estaba Draco, sabía que se iba por un par
de días pero no podía dejar de pensar que no lo vería y que lo iba a extrañar. Era tonto, lo sabía,
porque apenas llevaban unos cuantos días como amigos pero él estuvo a su lado cuando descubrió
su origen y recupero al que él creía su único familiar vivo; además de que Draco lo había aceptado
aun siendo hijo de quien era y le había prometido que le ayudaría a traer de vuelta a sus padres, o
más bien a su papá y Lily. Siendo sincero consigo mismo ya se había acostumbrado a su presencia
y lo iba a necesitar esos días.
Salió de sus reflexiones cuando escucho la puerta abrirse y vio a Draco parado en el marco
observándolo. Le sonrió y lo vio caminar hasta llegar junto a él pero en lugar de soltar alguna
broma como las que solía decir, se quedó callado, mirándolo fijamente y para su sorpresa se
comenzó a acercar lentamente sin separar sus ojos de los suyos. Harry sentía que le faltaba el aire
y su corazón latía desbocado “me va a besar” gritaba su cerebro, pero él no podía hacer otra cosa
que perderse en esos pozos plateados hasta que sintió un leve roce de labios cerca de la comisura
de su boca. Dejo salir un pequeño jadeo. Lo vio incorporarse y sonreír, estaba a punto de
preguntar qué diablos había sido todo eso, cuando hablo.
– Solo venía a despedirme, supongo que te vas en unas horas– dijo indeciso.
– Gracias. Sí, me iré antes de que anochezca pero estaré de regreso en un par de días– Harry le
miro inseguro durante unos segundos y después se apartó dejando espacio para que se acostara
Draco, que le miro sorprendido y volteo rápidamente hacia la puerta– no te preocupes por él.
Ven– dijo tendiéndole la mano unos segundos antes de ser tomada por la de Draco.
Ambos se acostaron y tomaron su posición preferida, con Harry de frente a Draco y aferrando su
camisa y Draco abrazando fuertemente a Harry por la espalda.
– Extraño dormir contigo– soltó un suspiro y aspiro fuertemente el aroma que desprendía el rubio.
– Si por mí fuera, dormiría contigo todos los días– dijo con pesar– pero no se puede, así que
disfruta los minutos que me tienes a tu lado Potter porque son irrepetibles– hablo con suficiencia–
muchos matarían solo por estar entre mis brazos, como tú ahora y no…
– Pues yo también lo haría– estaba cerrando sus ojos y dejándose llevar por el sueño– porque solo
yo debo tenerte así Malfoy– era imposible mantener sus ojos abiertos– solo yo puedo abrazarte y
no dejare que nadie más te toque. Ahora calla y duerme.
Draco estaba sorprendido por lo que acababa de escuchar, ¿era su imaginación o se le había
declarado? Pero cuando le iba a preguntar qué significaba lo que había dicho, se dio cuenta que el
moreno estaba dormido. Acaricio su mejilla suavemente y lo atrajo más hacia él, como no tenía
sueño disfrutaría del calor y la suavidad de su cuerpo antes de que se fuera.
*****
Apareció a las orillas de la casa y camino despacio hacia la mujer que lo esperaba en la entrada.
Cuando llego ante ella le sonrió.
– Debo suponer por tu sonrisa que todo salió bien– dijo entrando a la casa.
– ¡Oh querida, debería decir, más que bien!– llego a la sala y se sentó– todo fue demasiado fácil,
todos tienen un poco de oscuridad en su interior– dijo con seguridad– y ellos no iban a ser la
excepción, además de que supe manejar bien a los que me podrían dar problemas.
– Todos tenemos oscuridad y tú mejor que nadie lo sabes– soltó una carcajada– créeme que si
hubiera sabido aquella vez cuales eran tus verdaderas intenciones te hubiera ayudado, pero no
confiaste en mí y le diste orden a Cornelius de sacarme– dijo con resentimiento.
– Comprende que no podría arriesgarme a que me descubrieran, por eso cuando te utilice para
lograr lo que quería hice que Cornelius te sacara. Claro que fuiste de gran ayuda, lograste que te
odiaran en poco tiempo y así hiciste que mi regreso fuera el único rayo de esperanza en ese lugar.
– Puede que tengas razón, pero lo más importante es que ahora las cosas serán más rápido– dijo
la mujer con seguridad.
– Claro, la semilla ya fue sembrada, creyeron todo lo que les dije y conseguí que pensaran que era
lo mejor para todos– vio levantarse a la mujer frente a él.
– Eso querido, se merece un pequeño brindis– regreso con un par de copas y le entrego una– ¿Por
nosotros?– dijo levantando la copa.
TR***LV
No había nada más que oscuridad, pero eso no le molestaba, lo que le molestaba era ese
desquiciante sonido. No sabía porque Nagini no se ocupaba de esa molestia. En contra de su
voluntad abrió los ojos y de inmediato se arrepintió, la luz de la ventana lastimo sus ojos y
maldiciendo por lo bajo agito su mano cerrando las cortinas con violencia. Pero el sonido se volvió
más insistente, así que no le quedo más opción que levantarse.
Camino a la ventana y vio la lechuza de Severus “Ahh lo cruciare por su atrevimiento”, abrió la
ventana y tomo la carta.
– ¡Fuera, fuera asqueroso animal! Ni creas que te daré algo– vio que la lechuza lo miraba con
resentimiento, pero no le importo– Nagini donde diablos estas, te quiero aquí ahora mismo– siseo
molesto.
Dejo la carta sobre la mesa y se dispuso a tomar un baño, pero justo cuando estaba por entrar a
ducharse, Nagini entro deslizándose con pereza.
“Que es lo que quieres Voldy– siseo cansada– estaba por cazar una deliciosa rata, pero ahora tu…
¿Quién demonios eres tú?– siseo amenazante, pero se encogió rápidamente en la esquina.
Voldemort soltó un suspiro exasperado. Su serpiente estaba loca eso ya lo sabía, pero él no estaba
para tonterías.
– Nagini, no estoy para tus tonterías. Lo que quiero saber es porque…– pero fue interrumpido
nuevamente.
“¿Tom? ¿Eres tú?– siseo asombrada– Wow, no creí que el ritual funcionara. Te ves…Wow, creo que
ahora desearía ser humana por unas cuantas horas– siseo moviendo la cola suavemente.
Severus había llegado temprano para realizar el hechizo que le permitiría recuperar su cuerpo y
después de realizarlo y tomar la poción no recordaba nada.
– El hechizo– siseo despacio y camino rápidamente al espejo más cercano quedar sorprendido
cuando vio su reflejo.
Su cuerpo había cambiado. Se veía más fino, musculoso sí pero fino. Su piel dejo de ser gris y seca
para ser blanca y suave, su nariz había dejado de ser dos orificios y ahora era recta. Sus ojos rojo
sangre habían desaparecido y ahora eran verdes, sus orejas dejaron de ser puntiagudas y ahora
eran más pequeñas; pero sobre todo recupero su hermoso cabello, que ahora se veía unos tonos
más claro y ondulado.
– Vaya, parece que dio resultado, ¿crees que a Harry le gustara?– pregunto.
“¿Qué si dio resultado? ¡Pero claro que dio resultado! Y por supuesto que Harry se sentirá mejor
hablando con este Tom que con Voldemort.
– Sigo siendo Voldemort, eso no ha cambiado. Solo recupere mi antiguo aspecto– dio media vuelta
y regreso– bien, antes de otra cosa necesito saber que quiere Severus.
“Tom, no te puedes molestar solo por eso, ya sabias que no tan fácilmente iba a querer verte”.
– No me molesta eso Nagini, lo que me molesta es que sea tan irresponsable como para irse solo a
la casa de los pobretones Weasley. ¿Qué no comprende que no debería de confiar en nadie? Pero
que ni crea que esto se quedara así– tomo pergamino y tinta.
– Llévasela a Potter cuanto antes– vio partir a su halcón– de seguro estará con el heredero Malfoy.
Mejor así, los dos tienen que aprender que con Lord Voldemort no se juega– soltó una pequeña
carcajada.
“Si eso hubiera sido antes tendría miedo– siseo divertida– ahora solo das risa.
– Calla Nagini. Ya verás como el inútil de Potter y Malfoy vendrán con la cola entre las patas–
respondió seguro.
H&D***D&H
Se encontraban todos en el comedor, habían terminado de comer y ahora estaban arreglando los
últimos detalles del fin de semana de Harry, que partiría en un par de horas hacia la Madriguera.
– Esta bien, ya entendí no soy tan tonto como parezco– dijo haciendo un puchero– ya sé que por
ahora no debo confiar en nadie, solo en ustedes.
– Claro que si Malfoy– dijo poniendo mala cara– además, quizá las cosas salgan bien y decida
quedarme con ellos el resto de las vacaciones– respondió molesto, pero no vio la mirada dolida de
Draco.
– Por mí no te detengas, yo tengo muchas cosas que hacer, además…– pero fue interrumpido por
los adultos.
– Basta chicos, ambos saben que no es así– Remus los vio mirarse entre ellos pero enseguida
desviaron la mirada– se están comportando como niños y no lo son, por favor…– pero en ese
momento un enorme halcón negro entro en la cocina y se posó sobre la mesa tirando en el
proceso gran parte de la comida. Se miraron entre si asombrados.
Cuando vieron el remitente todos se asombraron, pero nadie lo tomo. Hasta que se levantó en el
aire frente a Harry.
“Potter, eres un mocoso insolente ¡¡¡COMO OSAS DEJARME PLANTADO COMO ESTÚPIDO
ESPERÁNDOTE!!! Ah, pero esto no se quedara así, ya verás cuando nos veamos. Nadie le
desobedece a Lord Voldemort y menos TÚ. Otra cosa le hubieras sacado a James, pero eso ahora
no importa. ¿¡¡¡QUE NO TIENES CEREBRO!!!? ¿¡¡¡COMO SE TE OCURRE LARGARTE SOLO A LA
CASA DE LOS POBRETONES WEASLEY!!!? No debes confiar en nadie. ¡¡¡OCUPA TU MINÚSCULO
CEREBRO, SI ES QUE TIENES UNO!!! Y TÚ, DRACO LUCIUS MALFOY BLACK TAMPOCO TIENES UNO
¿CUAL FUE TU MISION? ¡¡¡¿COMO VAS A DEJAR QUE SE VAYA SOLO?!!! SI ALGO LE LLEGA A
PASAR AL INCONSCIENTE DE POTTER, LOS CRUCIATUS NO SERAN SUFICIENTES PARA AMBOS.
LOS QUIERO VER EN TRES DÍAS y más les vale a ambos no salir con otra excusa patética o los
buscare y les cruciare el cu…erpo hasta la inconsciencia, ¿¡¡¡ENTENDIERON!!!?”
Ambos chicos asintieron frenéticamente blancos del terror. Los dos habían quedado de culo en el
suelo nada más empezar el vociferador. No respiraron hasta ver como se desintegraba en miles de
pedazos. Nadie se atrevía a decir nada, hasta que Remus rompió el silencio.
– Bueno Harry, si no supiera que estamos hablando de Voldemort, creería que es solo un padre
preocupado, pero creo que este es un padre histérico– camino hasta los chicos y les tendió la
mano para levantarlos y después sonrió de medio lado– al parecer acabas de recibir el primer
regaño de tu padre.
Harry lo miraba horrorizado, nunca le había dado tanto miedo como en ese momento, ni siquiera
cuando casi lo mata en el cementerio. Escucho una carcajada y miro a Sirius asombrado.
– Al parecer hay alguien que por fin te meterá en cintura, ya que ni Remus, Dumbledore o yo
pudimos– dijo alegre– por lo que veo, creo que fue el único que también metió en cintura a James,
cuanto daría por haber visto eso– siguió riéndose.
Harry se recompuso un poco más al ver a su padrino tomárselo con calma. Así que decidió que de
la carta ya se ocuparía después.
– Claro que no lo hará, solo está preocupado, o eso espero– respondió dudoso– como sea, no creo
que sean más dolorosos que los que me mando cuando si quería matarme. De todos modos tengo
que ir o sospecharan que algo sucede y lo que menos necesito ahora es a Hermione respirándome
en el cuello.
– Tienes razón Prongs, aunque ahora creo que compadeceré a Voldemort si logramos traer de
vuelta a James– rio con burla– entre los dos lograran acabar con él, pero eso tendrá que ser antes
que los crucie juntos por sacarlo de sus casillas– y salió riendo de la cocina– ven Remus vamos por
las cosas de Harry. Los vemos en el vestíbulo, no tarden.
Cuando se quedaron solos ninguno se atrevía a mirarse. Hasta que Draco se rompió.
– Lo sé, yo tampoco quise decir eso. Sabes que te extrañare, pero tengo que ir– dijo con pesar.
Draco no pudo resistirse más, se acercó a él y lo estrecho en sus brazos. Harry se abrazó fuerte al
rubio, descansado su cabeza en su hombro.
– Sera mejor que nos vayamos, seguro nos están esperando en la puerta– dijo Draco tomándolo
de la mano.
10. La Madriguera
Harry apareció con Dobby en los límites de las protecciones de la Madriguera. Empezaba a
anochecer, por lo que ya se veían las luces prendidas, así que decidió apresurarse.
– Bien Dobby, creo que lo mejor será que te regreses ahora. No quiero que aquellos dos se queden
solos demasiado tiempo y si es que algo llegase a suceder házmelo saber inmediatamente y dile a
Kreacher que le encargo a Draco– dijo mirando al elfo.
Harry camino rumbo a la puerta y toco. Tomo una bocanada de aire y sonrió con amabilidad
cuando la señora Weasley le abrió la puerta.
– Harry querido– dijo apretándolo en un fuerte abrazo– como has crecido muchacho, pero pasa,
pasa que afuera hace frío.
Harry le abrazo y la siguió al interior de la casa. Cuando llegaron al comedor se asombró de
encontrar a toda la familia, no esperaba ver a Bill, Fleur y Charly.
– Hola Haggy– Fleur se acercó y lo abrazo fuerte antes de darle un beso en la mejilla.
– Hola chicos, Fleur. No esperaba verlos por aquí ¿Cómo han estado?– pregunto.
– Bien Harry. Vine de permiso antes de navidad, solo vengo unos días y me regreso a Rumania, hay
mucho trabajo– dijo amable.
– Nosotros también vinimos a pasar unos días antes de navidad y aproveche para traer a Fleur a
conocer a toda mi familia y pasar unos días conociéndose– dijo dándole un beso en la frente.
– Pues me da gusto que estén todos y, ¿dónde están los demás?– pregunto mirando a los lados.
– Oh, mama fue a llamarlos, enseguida bajaran– dijo mirando a Fleur y a su hermano.
Mirada que a Harry no le pasó desapercibida, pero decidió pasarla por alto porque en ese
momento entraban en tropel Ron, los gemelos, Ginny y Hermione.
– ¡Harry!– Hermione se lanzó a sus brazos– que gusto verte, espero que no te hayan maltratado
tus tíos.
– Tranquila Herm estoy bien– miro a Ron que se había colocado tras Hermione y pidió a Merlín y
todos los magos que no lo traicionaran.
Ginny empujo a Hermione y abrazo a Harry de la cintura cosa que le sorprendió mucho. Sabía que
Ginny estaba obsesionada con él, pero nunca había sido tan evidente. Todos la observaban y él se
sentía muy incómodo, pero los gemelos vinieron en su rescate.
– Vamos Ginny, que Harry no se va a ir– dijeron los gemelos con sonrisas apretadas.
– Bien chicos, es hora de cenar– dijo Molly entrando por la puerta con un gran caldero lleno de
comida.
El ambiente se distendió un poco y todos se olvidaron de lo sucedido, menos Harry que le había
prometido a Draco tener mucho cuidado y no decir nada hasta estar seguro de confiar en ellos.
Aun así siguió a los demás y se sentó en el comedor. La cena transcurrió tranquila sin problemas y
una hora después todos estaban platicando mientras comían el postre.
Cuando todo terminó supo que venía la parte más difícil de toda su estancia en la Madriguera: el
interrogatorio de Hermione. Soltó un suspiro cansado cuando vio la mirada de su amiga que le
decía claro que tenían que hablar, así que se preparó mentalmente.
“De este interrogatorio depende que nadie se entere de lo sucedido y sobre todo Dumbledore”.
Después de unos minutos todo el mundo comenzó a retirarse e irse a dormir, así que no le quedo
de otra más que seguir a sus amigos a la habitación. Entro después de Hermione, y Ron al último.
Deseaba esa conversación tanto como un cruciatus de su padre pero no le quedaba de otra, por lo
menos lo retrasaría lo más que pudiera desviado el tema. Antes de comenzar alzaría sus barreras,
no creía que ellos pudieran utilizar Legeremancia pero no podía ser descuidado.
– Y bien, ¿qué ha pasado?– pregunto con verdadero interés– porque han estado aquí miembros
de la orden ¿no?– dijo observando disimuladamente sus reacciones y lo que vio no le gusto para
nada. Algo le escondían y lo tendría que averiguar.
– No sabemos nada Harry– se apresuró a contestar Hermione– de que han estado aquí, han
estado, pero tú sabes que a nosotros no nos dicen nada– dijo mirando alrededor de la habitación,
evitando por todos los medios encontrarse con su mirada.
– Cierto amigo, si supiéramos algo te lo diríamos, además la orden ha estado muy ocupada. Ha
habido muchos ataques cerca de Hogsmeade y nunca se quedan más de unos minutos– y después
añadió algo indeciso mirando a Hermione– hasta pareciera que Quien-Tu-Sabes quiere
mantenerlos ocupados.
Harry soltó una carcajada, ni siquiera sabían que tan cerca estaban.
– No, claro que no ha venido Harry– respondió Ron antes de que Hermione hablara.
– ¿Por qué Harry? ¿No será la cicatriz otra vez, cierto?– pregunto evaluándolo con la mirada.
Pero Harry ya no se amedrento. Antes lo hubiera hecho, Hermione siempre había podido ver la
verdad en sus ojos pero Draco le había enseñado a ocultar sus emociones para poder vaciar su
mente y sorprendentemente no le había costado.
“Maldito murciélago narizón, me las pagaras por haberme puesto el método más difícil para
aprender a cerrar la mente”.
– Oh no, eso no me ha molestado en todo el verano– “y casi es cierto” pensó– pero ahora
díganme ustedes que han hecho, yo me la he pasado encerrado en mi habitación todas las
vacaciones.
– Pues en realidad nada, ¿verdad Hermione?– pregunto mirándola– solo ayudando a mamá con la
casa y pasando el rato en el patio.
– Oh por cierto Harry, casi lo olvido, ¿sabes que ya se llevó a cabo el juicio de Lucius Malfoy?–
pregunto.
Harry sintió un vuelco en el estómago pero no demostró más que lo que se esperaba en esa
situación.
– Espero que le hayan dado muchos años en Azkaban– dijo sabiendo que lo deseaba pero que eso
entristecería a Draco.
– Pues te equivocas amigo, registraron la Mansión Malfoy y no encontraron nada– dijo con el ceño
fruncido– solo le dieron un año por haber sido atrapado en el Ministerio.
Harry estaba confundido, no sabía cómo habían entrado si Draco no les había permitido la entrada
y tampoco le había dicho que le hubiera llegado carta del ministerio.
– Sé que estas confundido Harry pero eso no es lo más extraño, cuando dijeron que no
encontraron nada es porque no encontraron nada, más que un poco de ropa y objetos de valor
pero de Narcissa Malfoy y de su hijo no había señales de que hubieran estado ahí por un buen
tiempo– dijo pensativa.
Harry sentía que ya estaban pisando terreno peligroso y supo que había que cambiar de
conversación antes de que sucediera algo, solo que Ron se le adelanto.
– Seguro el muy maldito se escondió, como la serpiente cobarde que es– dijo molesto.
Harry sintió que hervía de coraje al escuchar a Ron hablar así de Draco.
– Cállate Ron, no sabes lo que dices– vio sus rostros asombrados y se apresuró a aclarar– si yo
tuviera a mis padres vivos, mi padre estuviera en Azkaban y mi madre estuviera en peligro
tampoco me importaría ser una serpiente cobarde si con eso lograba proteger a mi madre– dijo
molesto– no estoy defendiendo a Malfoy, pero creo que yo en su lugar también haría lo mismo,
tienen suerte de tener a sus padres vivos y libres.
– Pero él se lo busco, si su padre está en Azkaban es por seguir a Quien-Tu-Sabes– contesto aún
más molesto porque Harry lo hubiera defendido.
– Si no has sentido el dolor por perder a un padre y tampoco has tenido que luchar para no verlos
morir entonces no sabes de qué te hablo– vio su intención de replicar y decidió callarle la boca
antes de que se la callara a golpes– además, no estoy dispuesto a luchar en una guerra donde al
final van a seguir con las mismas ideas: los buenos y los malos, los aurores y los mortífagos, esos
ideales se tienen que terminar– miro seriamente a los dos antes de continuar– si yo me dejara
guiar por la venganza entonces ya hubiera matado a Voldemort a Colagusano y a Sirius sin haberlo
escuchado, o tal vez me habría unido a Voldemort después de todo tanto los muggles como los
magos me han dado la espalda cuando más los necesitaba, o es que te has olvidado del maltrato
que he sufrido desde que llegue a casa de mis tíos o de las críticas y burlas que aguante todo el
año cuando todos me tenían por un desequilibrado mental o alguien que solo busca fama; si yo
decidiera hacer el papel de juez y decir “se lo busco” entonces ya hubiera acabado con la mitad de
los magos y mis tíos– terminó realmente cabreado.
Hermione y Ron lo miraban asombrados aunque este último seguía un poco resentido.
– Tienes razón Harry, creo que nosotros no lo habíamos visto de ese modo– se giró hacia Ron–
¿verdad Ron?
Harry conto hasta diez antes de volver a hablar, no quería pelearse con Ron antes de saber si
podía o no confiar en él.
– No Ron, tú también discúlpame. Te entiendo, Malfoy ha sido un tema delicado para mí también
pero no puedo evitar ponerme en sus zapatos eso es todo– dijo tranquilo– bueno dejando ese
tema de lado lo mejor será descansar. Comí demasiado, tu madre se cree que no he comido en
todas las vacaciones y aprovechaba cada pocos minutos para volverme a llenar el plato, tanta
comida me ha dado sueño.
– Harry tiene razón, yo debo irme a dormir también– se acercó a Harry y le dio un beso en la
mejilla– Ron ¿podemos hablar unos segundos?
Harry frunció el ceño pero se hizo el desentendido, los escucho cerrar la puerta y se acercó sin
hacer ruido. No escucho nada pero se veían sombras bajo la puerta supuso que era
un Muffliato. Eso no era problema para él, así que con un pase de varita lo anulo sin que se dieran
cuenta.
– Vamos Ron, deberías de comprender, estás perdiendo tiempo valioso en discusiones sin sentido–
dijo Hermione preocupada– si algo llegara a suceder en poco tiempo, te arrepentirás de haber
perdido tu poco tiempo con él en tontas discusiones.
Harry no sabía porque pero lo que estaba escuchando no le gustaba, que diablos significaba todo
eso. ¿Si algo llegara a suceder? ¿Cómo que le sucedería?
– Esta bien Mione, me sobrepase pero no esperaba que Harry defendiera al hurón. No te
preocupes que no volverá a pasar. Pero dime Mione, ¿qué te pasa con Harry? Actuabas muy
extraño allá adentro, sé que la noticia nos pegó duro pero tú y Ginny se comportaron igual. De
Ginny lo entiendo, siempre ha estado enamorada de Harry aunque él finja no darse cuenta pero,
¿tu Hermione? ¿También lo estás?
Harry cada segundo estaba más perdido, ¿de qué noticia hablaban? Además sabía que Ginny creía
quererlo pero solo estaba deslumbrada por su fama, pero de Hermione no lo esperaba, porque
aunque parezca despistado se dio cuenta que había tardado más de lo normal en separarse del
beso que le dio en la mejilla. Solo esperaba que fueran ideas suyas.
– Por supuesto que no Ron como se te ocurre, solo estoy preocupada y triste por él. No pienses
tonterías, será mejor que me vaya. Por favor cuida tu lengua, no se te vaya a pasar algo sobre la
visita de Dumbledore. Tu madre fue muy estricta al prohibir que cualquiera le diga algo de lo
sucedido.
Harry se olvidó de todo al escuchar lo último. Le habían mentido y no solo eso, nadie pensaba
decirle nada. Sintió un dolor en su pecho al saber que quizás después de todo, sus amigos no eran
lo que él creía. Cada vez desconfiaba más de Dumbledore, eso solo quería decir que si ellos le eran
fiel al director, Harry no tenía nada más que hacer aquí. Con el terrible dolor que sentía en su
corazón, dio media vuelta y se dejó caer en la cama, ya no quería escuchar más, tenía miedo de lo
que pudiera descubrir.
“Draco, donde estas ahora que te necesito, cuanto desearía estar entre tus brazos durmiendo”
Sintió que sus ojos escocían pero no les daría el gusto de verlo derrotado y solo. Antes de
cualquier cosa averiguaría lo más que pudiera de la visita de Dumbledore y después tendrían que
elegir.
Fingió sonreír cuando vio entrar a Ron y se dispuso a cambiarse su piyama para dormir.
– Estoy demasiado cansado– dijo sin mirar al pelirrojo mientras se cambiaba– creo que me
dormiré en cuanto caiga en la cama.
– Te entiendo, el día ha sido pesado. Buenas noches Harry– dijo el pelirrojo con un murmullo.
– Buenas noches Ron– dijo con pesar, intentando retener las lágrimas al pensar que había sido
traicionado por quienes creía eran sus mejores amigos.
Se sintió desolado al saber que quizás eran las últimas noches que pasaría en casa de Ron con su
familia, pero ya no había vuelta atrás. No se dio cuenta cuando las lágrimas comenzaron a bajar
silenciosas por sus mejillas. Dejo salir el dolor y minutos después se quedó dormido.
SB&RL***RL&SB
En la mansión Black, el ambiente era depresivo desde que Harry había partido. Nadie hacia nada,
todos perdidos en sus pensamientos.
Remus estaba mirando perdido las llamas de la chimenea, Sirius estaba como león enjaulado
caminando de un lado a otro por toda la sala, mirando de vez en cuando por la ventana y Draco…
bueno Draco estaba “intentando” leer un libro de pociones avanzadas.
– ¡Basta Black!– grito desesperado Draco, lo que hizo dar un brinco a ambos hombres– ya sé que
estas preocupado por Harry, pero si no ha mandado una lechuza es porque todo está bien– miro a
Remus y añadió– porque no mejor buscan algo en que distraerse mientras llega la hora de dormir.
– ¿Cómo tu primito?– pregunto con malicia– se nota que no estas preocupado por Harry, estás
muy entretenido leyendo tu libro.
– Claro– dijo, tenía que andarse con cuidado con Black– además las pociones son muy
interesantes, pero tú no sabes de que te hablo, así que olvídalo– terminó con un tono de burla.
– Si supongo que sí, siempre se me hicieron aburridas– sonrió socarrón– aunque me gustaría que
después me enseñaras a leer el libro de cabeza como tú, porque yo no aprendí en el Colegio– dijo
con sorna y vio con satisfacción el color rojo brillante de la cara de su primo.
Draco miro rápidamente su libro y se dio cuenta que lo tenía de cabeza, suponía que desde que lo
tomo. Estaba tan preocupado y triste por Harry que no se había dado cuenta. Lo giro rápidamente
poniéndose completamente colorado, lo que no hizo sino empeorar al escuchar las risitas de los
dos adultos.
– Creo que lo mejor para todos será que nos vayamos a descansar– dijo Remus al ver al joven
Malfoy con ganas de matar a alguien, de preferencia Sirius y no podía permitirlo si no quería que
Harry se molestara.
Draco seguía avergonzado, así que solo tomo sus cosas y murmuro un “descansen” antes de salir
rumbo a su habitación.
– Vaya con este crío que no aguanta nada– dijo Sirius cuando lo vio salir.
– Oh vamos Paddy, no sé porque te empeñas en molestarlo. Sabes perfectamente que está cerca
de un colapso nervioso desde que Harry salió de la Mansión– dijo reprendiéndolo– si sigues así
harás que Harry se enoje contigo y después yo no te consolare porque no te quiera hablar– dijo
caminando hacia la cocina– ven tomemos un té y vayamos a dormir, quizás podrías utilizar el
tiempo en algo de entretenimiento– dijo sugerente.
Sirius no lo pensó dos veces y salió corriendo detrás de Moony con una sonrisa estampada en la
cara.
*****
El día estaba esplendido. La noche anterior sentía que se asfixiaba pero el día hacia que se viera
todo de otra forma y él se había prometido a él mismo que si las cosas resultaban mal tendría a
Draco, su padrino, Remus, su padre y quizás también su otro padre con él; así que soportaría lo
que fuera.
Después de un desayuno demasiado tenso para su gusto salieron a “divertirse”. Aunque pareciera
que se habían equivocado de juego, porque el que jugaban era “observen a Harry” y no un simple
partido de Quidditch.
Sentía las miradas de todos sobre su espalda hasta que no soporto más y tuvo que bajar
fingiéndose cansado.
– Lo siento, es lo que hace pasar todo el verano encerrado en un cuarto– dijo con una media
sonrisa– pero cuando agarre mi paso ustedes terminaran peor que yo ahora– dijo con suficiencia.
Los seis rieron contentos pero Harry notaba un par de miradas más insistentes que las demás. Alzo
la mirada justo a tiempo para ver a los gemelos observarlo seriamente mientras los demás estaban
distraídos, pero al verse descubiertos sonrieron débilmente. Harry sabía que había algo más pero
no tenía idea de cómo descubrirlo, así que hizo lo único que podía: fingir que no pasaba nada.
– Hey chicos, ¿cómo les va con sus inventos?– pregunto inocentemente.
– Bien Harry…
– ¡Oh no chicos! No me digan que es por el dinero que les di, si es así la señora Weasley me
matara– dijo realmente preocupado.
Vio a los gemelos mirarse entre ellos y después le observaron fijamente, tanto que Harry se sentía
bajo una lupa gigante.
– No le diremos a nuestra madre que tú nos diste el dinero, pero dinos Harry, ¿por qué te
preocupa lo que diga nuestra madre?– preguntaron.
– Bueno, saben que los apoyare en lo que decidan– dijo incomodo– pero su mama me abrió las
puertas de su casa y me dio una familia, no quisiera defraudarla de esa manera– dijo con pesar– ya
sé que suena tonto pero…
Ambos se miraron rápidamente antes de girar colocándose de espalda a la casa pero también a los
demás que estaban guardando las escobas en el armario.
– Harry, nosotros de verdad te agradecemos todo lo que has hecho por nuestra familia– dijeron
juntos– por preocuparte por Ron en primer año, por salvar a Ginny en segundo, por salvar a papá
hace unos meses y por siempre estar ahí para nosotros pero…
– ¡Basta chicos! Eso es algo que haría por ustedes siempre y si tuviera que, lo volvería a hacer, no
tienen nada que agradecerme, ustedes también lo harían por mí– dijo con seriedad.
– Tienes razón Harry, también lo haríamos por ti– dijeron y ambos se miraron antes de asentir.
– Chicos– empezó Harry no muy seguro, pero quizás si se arriesgaba un poco podría saber qué es
lo que sucedía exactamente– yo sé que algo está suc…
Harry les miro sin entender a que se referían, él quería saber que estaba pasando pero al mirar
detrás de ellos encontró la respuesta. Hermione y los demás Weasley venían muy cerca.
– Creo que lo mejor será seguir en otro momento– y luego añadió en voz alta– chicos, Harry no
quiere apostar a que Ron probara nuestro nuevo invento, ¿qué dicen ustedes?
Segundos después se hallaban enfrascados en una discusión sobre si Ron probaría o no un kit de
productos Weasley. El día transcurrió tranquilo, con bromas de parte de los gemelos y amenazas
de parte de la señora Weasley. Después de la cena Harry se preparaba para ir a dormir pero antes
de llegar al cuarto de Ron, Ginny salió de su habitación y le hablo.
– Hola Harry– dijo mirando a los demás– ¿podría hablar un momento contigo?
Harry todavía no procesaba la información cuando la vio dar la vuelta y entrar de nuevo. No fue
hasta que el grito de Ron resonó en sus oídos que salió de su trance.
– ¡Ni sueñes que los dejare a solas en tu habitación Ginevra Weasley!– exclamo molesto.
– Creo que tu hermano tiene razón, pero podemos hablar en la sala– dijo Harry indeciso.
– Ginny, no deberías…
Harry sin saber que hacer solo atino a seguirla. Lo que no sabían era que había dos personas
escuchando todo.
– Que a nuestra hermanita le falta un tornillo y que algo sucede con la futura cuñadita– lo miro
divertido.
Y salieron por sus orejas extensibles para averiguar que pasaba con esos cuatro.
– ¿Qué sucede Ginny? ¿Necesitas algo?– pregunto sin saber cómo suavizar el asunto.
Ginny no lo miraba a los ojos sino todo lo contrario, los tenía clavados en el suelo.
– Harry veras, durante el verano he estado pensado que…bueno con todo lo que está pasando no
sabemos cuándo atacara Vo-vol…– tartamudeo.
– Si, tú mejor que nadie lo sabe– levanto la mirada y lo vio directo a los ojos– y bueno…me
preguntaba si dejaras alguien que siga tu linaje– al ver la cara sorprendida de Harry se apresuró a
explicar– yo no digo que vayas a morir o que quiera que mueras, es solo que…nunca se sabe que
pueda suceder y yo…bueno sabes que siempre he estado enamorada de ti y…ya sabes, a mí no me
molestaría que…
Fred y George se miraron con los ojos abiertos. Ninguno creía que su hermanita llegara a tanto,
aunque les daba gracia que Harry fuera tan tonto y no comprendiera lo que le quería decir la
descerebrada de su hermana.
– Claro que no Harry– se apresuró a contestar– si no quieres no tiene que ser así. Lo que digo es
que estaría más que dispuesta a tener un hijo tuyo aunque decidas no casarte conmigo, por
supuesto lo podrás ver, yo no te lo quitare pero…
– Ginny, ¿cómo puedes decir eso? ¡Por merlín, solo tienes 15 años! Eso sin contar que tus padres y
hermanos me despellejarían vivo, además…
– Por ellos no te preocupes Harry, estoy segura que lo entenderán– dijo contenta pensando que
era lo único que le preocupaba.
– No es eso Ginny– dijo desesperado– tienes tan solo 15 años, ¿como puedes pensar si quiera en
estar embarazada? No podrás hacerte cargo de un bebé y yo no pienso tener un hijo de esa forma.
No me interesa si el apellido se pierde conmigo, no quiero que mi hijo sufra lo mismo que yo…–
decidió jugar una carta que no debería ni de mencionar pero aun así lo hizo– además, si Voldemort
se entera que esperas un hijo mío, seria como ponerle precio no solo a tu cabeza y la de mi hijo
sino a la de toda tu familia y me niego completamente a hacer algo así. Valoro a tu familia como
para permitir que los maten por mi egoísmo.
– Oh chicos, no sabíamos que estaban aquí, todos ya se han dormido– miraron seriamente a
Ginny– no estarán haciendo nada malo, ¿cierto Ginny?– preguntaron mirando fijamente a su
hermana.
– No, Harry y yo solo estábamos hablando. Me voy a dormir– se levantó y antes de irse se volvió
hacia Harry– piénsalo bien Harry– y después salió de la sala.
– ¿Se puede saber que estaba pasando aquí Harry? ¿No estarás pensado en aprovecharte de
nuestra hermanita?– casi rieron al ver la cara de pánico de Harry.
– Por supuesto que no, jamás haría algo así– dijo avergonzado – Ginny solo esta confundida y no
sabe lo que quiere, pero eso no significa que yo le haría daño. Ginny es como una hermana para
mí, no puedo verla como ella quisiera– terminó con pesar.
– Lo sabemos Harry– dijo Fred– solo estábamos bromeando. Aunque el día que Ginny se dé cuenta
que jamás podrás estar con ella, no habrá quien la aguante– dijeron teatralmente.
– Lo sé, pero cuento con Hermione, sé que ella sabrá hacerle entender las cosas– dijo tranquilo.
– Nada Harry, que es mejor que ya te vayas a dormir, es tarde. Que descases– dijeron los dos y
salieron de la sala.
11. Traición
*****
Draco había pasado casi todo el día encerrado en la biblioteca, estaba deprimido y furioso a la
vez. Por lo visto Harry no lo estaba extrañando tanto como dijo que lo extrañaría, ya que ni
siquiera le había mandado una simple carta para saber si estaba bien. De solo imaginar que la
chica Weasley estaría pegada a Harry como garrapata, le ponía enfermo y molesto, realmente
molesto.
“Estúpida Weseal, más te vale no intentar nada con MI Harry o sabrás de lo que un Malfoy es
capaz. Nadie toca lo que me pertenece y mucho menos una pobretona como tú”
Estaba tan molesto que sin darse cuenta estaba arrojando todo lo que tenía a su alcance contra la
puerta hasta que esta se abrió revelando a Remus tras ella, quien solo tuvo tiempo de bajar un
poco la cabeza para esquivar un jarrón que se dirigía justo a su cabeza.
– Vaya, parece que hoy no estamos de humor– dijo con una media sonrisa mientras movía su
varita conjurando un reparo antes de que entrara Sirius y le diera un infarto.
– Quiero estar solo, así que por favor– dijo señalando lo más educadamente que podía hacia a la
puerta.
– Lastima, yo venía a ver en qué te podía ayudar. Supongo que estarás muy preocupado por Harry
y querrás saber qué es lo que hace en la Madriguera– dijo dando media vuelta– pero te dejare
solo, nos veremos en la cena.
– Yo solo… ¿Harry estará bien?– dijo incomodo– digo porque quizás lo estén atosigando mucho
y…– se detuvo, no sabía que más decir.
Remus sonrió al entender que era lo que tenía al chico en ese estado, dio media vuelta para mirar
al chico.
– Claro que está bien, no debes preocuparte por eso. Y con respecto al hecho de que lo estén
atosigando…– soltó una pequeña risita– bueno, eso es más que seguro– vio como apretó los puños
y frunció el ceño– pero será más interrogatorio por parte de Hermione que otra cosa– giro pero
antes de cerrar la puerta añadió– solo para que estés más tranquilo te diré que a Harry no le
interesa Ginny, al menos no de esa forma, ella es como una hermana para él.
*****
Harry se despertó con el sol bañándole la cara, tenía mucho calor así que decidió aprovechar el
tiempo para dar una caminata por los terrenos. Se levantó sin hacer ruido, se colocó los lentes y se
vistió, después salió por la parte trasera de la casa hacia el jardín. Estuvo vagando cerca de media
hora pensando qué estaría haciendo Draco en ese momento y si se acordaría de él. “Draco, como
quisiera estar contigo, no sé qué hacer” soltó un suspiro viendo el cielo azul.
Harry dio un respingo asustado y por puros reflejos se giró apuntándoles con la varita, a lo que los
gemelos respondieron con las manos en el aire.
– Bueno ¿pero no nos dirás quién es la afortunada o afortunado?– dijeron juntos pasándole los
brazos por los hombros.
Harry se sonrojo furiosamente al recordar ese día que Draco casi lo besa o eso creía él.
– Bueno si no quieres decirnos no hay problema, pero si algún día tienes una duda o quieres una
consulta nosotros estaremos encantados de ayudarte– dijeron riendo con picardía.
– Si tú dices, pero bueno nosotros no veníamos a perturbar tus fantasías– se miraron entre ellos
antes de continuar– hay algo importante que tenemos que decirte Harry, pero no sabemos si tu…–
pero fueron interrumpidos por Harry.
– ¿Es sobre la visita de Dumbledore?– al ver la cara sorprendida de los gemelos se apresuró a
aclarar– escuche una conversación de Ron y Herm, pero es claro que nadie piensa decirme nada–
dijo con tristeza.
– Harry debes entender que las cosas no son fáciles para la familia en estos momentos y que cada
quien toma la decisión que cree correcta– se acercaron y le pusieron una mano en cada hombro y
le miraron con cariño– pero nosotros también hemos tomado la decisión que creemos correcta.
Harry les miraba sin comprender muy bien a que se referían pero algo dentro de él le decía que no
era algo bueno.
– Chicos yo…
– Nosotros intentaremos explicarte lo más que podamos, pero será hasta muy entrada la noche.
Tu trabajo será deshacerte de Ron y Hermione, por lo pronto debemos irnos.
Harry iba a protestar pero desaparecieron antes de que siquiera pudiera procesar lo que le
acababan de decir. Se dejó caer cerca de un árbol, divagando acerca de lo que le dijeron los
gemelos y su garganta se apretó dolorosamente cuando pensó que quizás solo podría contar con
ellos.
– Harry querido, nos tenías preocupados. ¿Tienes hambre?– dijo poniendo un plato con tostadas
frente a él.
Cruzo una mirada con los gemelos, que le miraban serios y después miro a cada uno de los
miembros de la familia con tristeza antes de regresar su vista a Fred y George que le miraban con
lastima pero aun así negaron imperceptiblemente. Harry entendió lo que le quisieron decir, bajo la
mirada y coloco una coraza de hierro en su corazón y alzo sus barreras.
Cuando levanto la vista era otra persona, una de la que Draco estaría orgulloso si lo viera a juzgar
por la cara de sorpresa de Fred y George. Decidió que en ese juego podrían jugar todos, así que
escondió sus sentimientos bajo una máscara de alegría que difícilmente podría sentir allí y se
sentó a tomar el desayuno con todos los Weasley como si no supiera nada.
La tarde paso lenta y rápida a la vez, pues Harry deseaba saber que era lo que le ocultaban todos y
a la vez prefería seguir en la ignorancia, no quería sentir más dolor del que sentía. Pero como nada
es para siempre, se tuvo que armar de valor para colocar un poco de poción para dormir en el vaso
de leche que le ofreció a Ron antes de acostarse a dormir, cortesía de los gemelos. Se acostó y
cinco minutos más tarde Ron dormía profundamente y así seguiría por un buen rato. Salió con
cuidado de la habitación y se dirigió hacia el patio trasero donde se habían quedado de ver para
evitar que alguien los encontrara si despertaban.
Cuando llegó los gemelos ya estaban ahí, sentados sobre una manta que colocaron en el pasto,
alzaron la vista cuando escucharon sus pasos.
– Creíamos que no te atreverías a darle la poción para dormir al pobre Ronnie– sonrieron con
burla– siéntate con nosotros o te dará un resfriado.
Harry camino y se sentó sobre la manta, mirándolos sin saber muy bien como comenzar.
– Sabemos que mañana te vas, lo dijo mamá porque quiere que entre todos te convenzamos de
que te quedas a pasar el resto de las vacaciones con nosotros– dijo George.
– Está segura de que accederás, contento de no regresar a la casa de tus tíos– dijo Fred.
– Pero nosotros no queremos que te quedes– dijeron juntos– lo mejor para ti será comenzar a
distanciarte de todos. No queremos verte sufrir más de lo que ya sufres Harry, no te lo mereces
después de todo lo que te ha tocado vivir. Nosotros no pudimos hacer nada por Sirius pero ahora
no te dejaremos solo, puedes confiar en nosotros para cualquier cosa que necesites.
– No saben lo que significa para mí esto– dijo con un nudo en la garganta– yo creí que estaba solo,
que ninguno de ustedes me apoyaría.
– Al principio no sabíamos que creer, pero cuando llegaste nos dimos cuenta que sufrías mucho.
Sabemos que no podemos aliviar el dolor que sientes por la muerte de Sirius pero…
– No chicos, ya lo han hecho. Saber que cuento con ustedes es un gran alivio y consuelo– se
removió incomodo– pero yo quisiera saber si ustedes me podrían decir lo que me oculta toda la
familia, quiero saber que tiene que ver Dumbledore con todo esto.
– Harry lo primero que debes entender es que… no deberías seguir confiando en el director. No
tenemos pruebas para pedirte esto pero el comportamiento del director es algo extraño y…
– Lo sé, yo también he dejado de confiar en él, desde hace días que me di cuenta que me estaba
usando, y mintiendo además de todo– callo unos segundos meditando hasta donde podía decirles
sin exponerse demasiado– yo…yo no… no estoy viviendo en casa de los Dursley desde hace unos
días.
– Eso es obvio Harry, pero no es necesario que nos digas donde estas ni con quien, eso es algo que
está mejor guardado contigo.
– Lo que el director quiere es que nadie de nosotros nos opongamos a la decisión que tomo para
detener la guerra, convenciéndonos de que es lo mejor para ambos, porque no es seguro que tu
sobrevivas a la guerra– dijo Fred.
– Entregarte al Señor Oscuro– dijeron juntos, mirándolo fijamente sin expresión en sus rostros.
Harry se quedó en shock. Dumbledore planeaba entregarlo con su padre para que lo matara y así
asegurar su propia vida y ellos…
– Dejaran que me entregue a…Voldemort– dijo en un susurro– tu familia permitirá que
Dumbledore me entregue para que me maten– dijo con una profunda tristeza.
Los gemelos le miraban con lastima, pero sabían que era necesario que supiera la verdad, no podía
confiar en nadie.
– Harry antes de que tomes una decisión debes saber que han accedido porque les convenció de
que era lo mejor para ti y para el mundo mágico y si te somos sinceros nosotros también creemos
que sería lo mejor para ti pero…nosotros sabemos que no te matara luego, sino que te torturara y
no permitiremos que te pase algo sin antes hacer todo lo posible por salvarte– se miraron y
continuaron– es por eso que tomamos la decisión de decirte la verdad.
Harry seguía asimilando la información que acababa de recibir y por lo que había escuchado de
Hermione y Ron era muy probable que estuvieran diciendo la verdad, pero aun así…
– ¿Ron? ¿Hermione?– pregunto en un susurro antes de levantar la mirada hacia los gemelos.
– Ignoramos sus motivos pero no debes dejarte caer Harry, es importante que no demuestres que
lo sabes o sabrán quien te dijo. Sé que es difícil lo que te pedimos pero debes intentarlo– dijo
George y luego miro a su hermano y ambos asintieron– además hemos decidido que regresáremos
a Hogwarts para apoyarte y mantenerte a salvo mientras estas bajo el “cuidado” del director.
– Gracias por todo lo que están haciendo por mí– dijo con lágrimas en los ojos– pero ¿cómo
regresaran al Colegio después de lo que sucedió con Umbridge? ¿Y después de salir del colegio
que harán?– dijo con incertidumbre.
– No tienen por qué hacer esto, yo estaré bien no deberían de preocuparse. Lo mejor que podrían
hacer es quedarse con su familia– dijo Harry sintiéndose culpable.
– No Harry, eso ya no tiene vuelta atrás– dijo Fred– y si no podemos quedarnos contigo
buscaremos otro lugar si es necesario.
– Eso no será necesario– dijo Harry con determinación– cuando ustedes lo decidan podrán venirse
conmigo, por el espacio y el dinero no se preocupen.
Harry los tomo, sorprendido de que estuvieran seguros de dejar a su familia. Después se levantó
siendo seguido por los gemelos y sin previo aviso los abrazo a los dos intentando transmitir todo el
agradecimiento que sentía hacia ellos.
– Si, será mejor que entremos. Mañana veremos cómo resulta todo.
Harry los siguió al interior de la casa en silencio y agarrando fuertemente los baúles dentro de su
bolsillo.
*****
Harry despertó con un extraño presentimiento, aunque después de todo lo que se enteró por la
noche sería de esperarse. Aun así, cuando se levantó no pudo evitar pensar que necesitaría a
Draco con él al final del día y eso no le gustaba para nada. Se dio una ducha rápida aprovechando
que todavía no se levantaban todos y se vistió para desayunar.
Cuando por fin bajo se dio cuenta que la cocina estaba llena con todos los murmullos de los
miembros de la familia y sintió que le comenzaba a faltar el aire, tenía miedo de verlos a la cara y
en nada ayudaba que las palabras de los gemelos resonaran con fuerza en su cabeza como
burlándose de él y su ingenuidad.
Lo que no sabían era que nadie se burlaba de Harry Potter y de eso se iban a enterar muy pronto.
Entro con paso decidido y les dedico una sonrisa radiante a todos. No les permitiría verlo
derrotado y solo, antes de permitirlo los haría sentir miserables por haberlo traicionado.
– Buenos días a todos– saludo con alegría, lo que le gano un par de miradas incrédulas por parte
de los gemelos.
– Oh Harry querido, buenos días– se acercó y le dio un beso en la mejilla– supongo que te iras
hoy– miro de soslayo a Ron y Hermione.
– Si señora Weasley– miro a todos para ver si le estaban prestando atención y sonrió para sus
adentros cuando se dio cuenta de que era el centro de atención– tengo que regresar a casa de mis
tíos, es lo mejor para mí. Aunque yo sería feliz si me pudiera quedar con ustedes– observo a todos
y sonrió cuando se encontró con la mirada desconfiada de los gemelos– son la familia que nunca
tuve y antes de irme quiero agradecerles por todo el amor y apoyo que me han dado. Son las
únicas personas que me han recibido sin importarles mi fortuna ni mi nombre, es por eso que sé
que puedo confiar en ustedes y que nunca me traicionarían como las demás personas– miro
directamente a su “amigos” y añadió– gracias a Merlín llegue con una buena familia.
Cuando termino de hablar observo con fascinación las caras de vergüenza y dolor.
Soltó un suspiro de tristeza fingido, aunque lo que quería era respirar aire puro porque se estaba
asfixiando con ese desagradable olor a traición.
– Imagínense si hubiera aceptado la amistad de Malfoy, aunque eso quizás me hubiera hecho más
fuerte– quería causarles el mismo dolor que le estaban causando a él, pero no se dio cuenta que
había sido muy obvio hasta que se encontró con la mirada de incredulidad y un poco de horror de
los gemelos. Revoleo los ojos y añadió en un intento por arreglar su pequeño desliz– pero por
supuesto que…
– Pues no estoy tan seguro amigo– dijo Ron con malicia– después de todo, lo defendiste cuando
dije que era un cobarde por esconderse. Quizás de verdad querías ser su amigo y yo fui un
estorbo, pero eso se…
Harry se tuvo que tragar la respuesta acida que tenía para el idiota de Ron al escuchar siete voces
diferentes exclamar ¡Ron!, al mismo tiempo que recibía un coscorrón de parte de su mamá.
– No es necesario señora Weasley, estoy seguro que sigue molesto por nuestra pequeña discusión
del otro día– miro a Ron que tenía las orejas rojas y evitaba su mirada– lo mejor será que
desayunemos. No debo salir tan tarde de su casa o Dumbledore se podría preocupar, además
debo subir a arreglar mis cosas.
Después de un pesado silencio todos tomaron asiento en la mesa, con Harry al lado de los gemelos
y Ginny. Solo bastaron unos minutos para que todos estuvieran enfrascados en diferentes
conversaciones, pero él tenía muchas cosas en que pensar y decisiones que tomar. No fue sino
hasta que sintió un ligero toque sobre su muslo que se dio cuenta que los gemelos le hablaban,
pero cuando se disponía a preguntar qué sucedía, Fred le deslizo con discreción un pequeño
pergamino en su bolsillo y le susurro “antes de que te vayas”. Los observo confundido, pero ellos
volvieron a su charla así que saco disimuladamente el pedazo de pergamino y se mordió la lengua
por su estupidez al leer “tenemos que hablar, es urgente”.
Cuando termino de desayunar se excusó para subir a arreglar su ropa y asintió hacia Hermione
cuando le dijo que después subía a buscarlo para entregarle un libro que había comprado para él.
Cerró la puerta con un hechizo y dejo salir sus lágrimas. Le dolía en el alma su traición, pero más al
ver que lo trataban como si no lo fueran a entregar a su verdugo en poco tiempo.
“¡Por Merlín, los consideraba mi familia!” pateo con coraje un silla y se dejó caer al suelo llorando
desconsolado. Se recompuso después de unos minutos y se dispuso a arreglar sus cosas,
necesitaba cuanto antes a Draco.
Cuando tuvo todo listo decidió buscar a Hermione, quizás la encontrara sola en su cuarto y sin la
presencia de Ron a lo mejor le podía interrogar y ver hasta donde Herm estaba dispuesta a
entregarlo, con suerte y podía confiar en ella. Salió y camino a su cuarto pero se encontró con los
gemelos en el corredor, que le hicieron señas para que se acercara.
– ¿Qué sucede chicos? Yo buscaba a…
– Shh Harry– le tomaron del brazo y lo jalaron hacia una esquina– Ron y Hermione subieron casi
después que tú y se han encerrado en su cuarto, están hablando pero pusieron un hechizo de
privacidad y nuestras orejas extensibles no entran por debajo de la puerta.
Harry no espero más tiempo, tenía que saber que planeaban y no se detendría. Camino hacia la
puerta cerrada con los gemelos pisándole los talones, cuando estaba frente a la puerta saco su
varita y se giró a los chicos.
– Solo estén listos por su alguien sube– y dicho esto movió la varita y en un murmullo deshizo el
hechizo que habían colocado en la puerta.
“Pues si Ron, estoy de acuerdo contigo pero esa no era la manera de hablar, si no te hubiéramos
detenido habrías dicho una tontería mayor y…”
“Lo se Hermione pero tú lo viste, volvió a defender al imbécil del hurón en mi casa. Si tanto quiere
hacerlo que se vaya de mi casa. Después de todo los dos son iguales, los dos pudriéndose en
dinero. Pero a diferencia del cobarde de Malfoy que se muestra como es, el bueno para nada de
Harry finge ser alguien inocente y caritativo cuando estoy seguro que no lo es. ¡Por Merlín
Hermione crees que no se ha vengado ya de sus tíos teniendo el dinero y poder para hacerlo, yo ya
lo hubiera hecho!”
“Pero sabes que él no es así Ron, además su tía es el único familiar directo que le queda de su
madre, toda su familia ha muerto y solo queda el”.
“Él también se va a morir dentro de poco, lo justo sería que nos dejara toda su fortuna y su casa a
nosotros. Después de todo hemos sido los únicos que le han dado cariño, sabes que nadie lo quiere,
todos tienen miedo de saludarlo por temor a que el Señor Oscuro los mate. Hemos sido los únicos
que se han arriesgado a tenerlo en casa y mira lo que nos ha costado. Ginny casi muere y papá
también; además no me vas a decir que no te mueres por tener la biblioteca Black y Potter para ti
sola. Solo imagínate Herm, la familia Potter es de las más antiguas junto con la Black, ¿sabes
cuánto conocimiento no tendrías si te quedaras las dos bibliotecas tú? Seguro le das un mejor uso
que él”.
“En eso tienes razón, pero tu forma de actuar no es la correcta, estoy segura que si le decimos a
Harry él nos dejara su fortuna y casa si le llegara a pasar algo. No digo que le digamos que lo
entregaremos para preservar la paz pero sí decirle que si algo le llegara a suceder nosotros
podríamos ver por sus bienes”.
“Está bien Herm tu ganas, pero si no quiere buscaremos otra forma de quedarnos con lo que por
derecho nos pertenece. Si te soy sincero no creo que suelte sus pertenencias tan fácil, ¿sabes que
Ginny le pidió un hijo para así poder hacerse con el apellido Potter y quedarse con todo? Pero el
muy creído se hizo el mártir, poniéndole como excusa que no quería dejar un hijo huérfano como lo
fue él”.
“Bueno eso es entendible Ron y tú lo sabes, también has visto a Harry sufrir por sus padres. Pero
bueno cambiemos de tema, estoy preocupada por las materias que tomare este año, quiero tomar
todas las que pueda pero sabes que Dumbledore nos pidió que mantuviéramos a Harry vigilado”.
“Eso no es problema Herm, él y yo siempre tomamos las mismas materias”.
“Si pero aun así…”
Harry movió la varita para volver a colocar el hechizo, ya no quería saber más ya había escuchado
lo suficiente. Se quedó ahí parado sin moverse hasta que sintió una mano posarse suavemente
sobre su hombro derecho, suspirando dio media vuelta y encaro a los que al parecer eran sus
únicos aliados.
Vio sus miradas de lastima y eso hizo que reflexionara mejor acerca de todo lo que acababa de
perder pero también de todo lo que había ganado. Se secó las lágrimas que sin darse cuenta había
derramado, no sabía exactamente que iba a hacer, en lo único en lo que podía pensar era en
Draco.
– Harry, entenderíamos si decides no seguir teniendo contacto con nosotros después de esto
pero…
– No lo sé…– estaba tan confundido y dolido que sentía su corazón desgarrársele a pedazos– solo
quiero regresar con Draco, quiero que me abrace como siempre y me diga que todo va a estar
bien– ignoro sus miradas de asombro y les suplico con la mirada que le dejaran partir.
Los gemelos se miraron entre ellos antes de asentir. Lo tomaron de los hombros y lo condujeron
de regreso a la habitación.
– Esta bien Harry, si eso es lo que quieres te dejaremos ir, ¿pero estas seguro de poder confiar en
Malfoy?
– Draco no es quien ustedes creen, puedo confiar en el– tomo su bolsa de la cama y se situó de
nuevo frente a ellos– no deben preocuparse por mí, además lo necesito antes de derrumbarme.
Necesito estar lo más lejos posible de aquí– les miro suplicante antes de añadir– por favor
déjenme ir con él, les prometo que los mantendré informados– sentía nuevas lagrimas formársele
en los ojos pero parpadeo furiosamente, ellos no se merecían sus lágrimas.
– Esta bien Harry, te sacaremos por la parte de atrás para que nadie te vea y te acompañaremos a
cruzar las protecciones para protegerte por cualquier cosa.
Harry solo asintió y juntos salieron de la habitación sin hacer ruido y cruzaron el jardín hacia los
límites de las protecciones.
– Solo un secreto más chicos– los miro entrecerrar los ojos antes de asentir– ¡Kreatcher!
– Amo Harry– les dirigió una mirada de desconfianza a los pelirrojos frente a él.
– Vaya Harry, estas lleno de sorpresas, pero antes de que te vayas queríamos darte esto– le
extendieron una galeón falso– le colocamos el mismo encantamiento que tienen los que usamos
en el ED pero este solo será para nosotros tres así que despreocúpate de que nuestros mensajes
les lleguen a alguien más.
– Gracias chicos, por todo– abrazo fuerte a ambos antes de situarse junto a su elfo.
– No tienes nada que agradecernos, al contrario, y ahora ve que tu príncipe azul te estará
esperando y por mamá no te preocupes le diremos que se te olvido que tenías que hacer las
compras con los Dursley hoy– dijeron burlones guiñándole un ojo.
Harry se sonrojo pero asintió antes de desaparecer rumbo a la mansión con su familia.
TR***LV
Dentro de la mansión en ruinas, el Señor Oscuro caminaba furioso por los pasillos buscando a
Snape. No era posible que nadie lo haya visto en todo el día y para mejorar su humor Nagini aún
no regresaba de caza, pero ambos pagarían por hacerlo esperar.
– ¡Crucio! – “si no quieren sufrir lo mejor será que no se atraviesen en mi camino, pero por
supuesto que no se los diré, me sirven para quitarme el estrés”.
Doblo en la esquina y vio a otro infeliz cruzarse en un mal momento, pero que podía hacer el si se
le iban poniendo enfrente, más que aprovechar y quitar frustración.
– ¡Crucio! – “insolente como se atreve a… espera a que se refiere” – repite lo que dijiste– dijo una
vez que le quito la maldición.
Vio al hombre dejar de gritar y moverse en el suelo pero no le importo en lo más mínimo.
– Mi señor sé que está buscando a Snape…solo venía a decirle que me envió una lechuza hace
unos minutos diciendo que se retrasaría un poco pero que no tardaba en llegar y…
– Perfecto, espéralo en la entrada y dile que lo quiero cuanto antes en mi habitación y más te vale
que no se demore más o pagaras tu– dicho esto se dio la vuelta y regreso a su habitación.
SB&RL***RL&SB
– ¡Draco Lucius Malfoy Black! ¡Basta!– grito Sirius colérico– ¡Para de andar paseando por todo la
habitación!, ¿¡que no vez que me dará un ataque!?– terminó, respirando agitadamente.
Draco se había quedado inmóvil en el centro de la sala con cara de sorpresa, tan inquieto estaba
por lo que sentía que no se había dado cuenta de que estaba haciendo una zanja enfrente de la
chimenea.
– Nunca había visto a un Malfoy perder así la compostura– Remus se acercó al chico y despacio le
coloco una mano en el hombro– pero debes tranquilizarte, estoy seguro que Harry no debe tardar,
en unas cuantas horas estará de regreso.
Mientras Remus lo conducía con cautela al sofá, Sirius le traía una taza de té bien cargado.
– Es que ustedes no entienden– dijo despacio– sé que algo no está bien, lo siento. Es como si Harry
estuviera sufriendo mucho y me siento encerrado al saber que no puedo salir a buscarlo–. Tomo
un pequeño sorbo de su té antes de mirar de nuevo a los adultos– Solo necesito saber que está
bien para poder respirar tranquilo.
Al ver las miradas sorprendidas de los adultos se sintió demasiado débil por lo que había dicho que
se levantó y salió rápidamente rumbo a su habitación mientras los adultos le seguían con la
mirada.
– Solo esta imaginando cosas– dijo Sirius cerca de Remus– no creo que le hagan algo. Molly lo
quiere como uno más de sus hijos, de hecho el año pasado discutimos por eso, se estaba tomando
muchas atribuciones que no le correspondían.
– No lo sé Canuto. Había estado tranquilo, pero de repente se levantó del sofá y comenzó a
caminar, se le veía muy preocupado.
– Pero no es posible que sintiera lo que le sucede a Harry– dijo sonriendo– porque de ser así…– la
sonrisa se le congelo en la cara– ellos serían… pero eso no es posible– movió la cabeza
enérgicamente para olvidar ese pensamiento.
– Pues yo no estaría tan seguro Siri– se giró y coloco sus manos sobre los brazos de Sirius– los viste
estos días, están tan unidos que parecían uno solo, se complementaban en frases, acciones y
decisiones.
Sonrió de medio lado al ver a su pareja en shock, le dio un beso suave y salió rumbo a la cocina.
TR***LV
Voldemort estaba rechinando los dientes de coraje, ninguno se había presentado y el odiaba que
lo hicieran esperar. Se removió inquieto en la silla, con los ojos clavados en la puerta. Estaba
demasiado intranquilo así que se levantó y comenzó a pasear por toda la habitación.
“Algo no está bien y lo peor de todo es que no sé qué es, necesito a ese par de inútiles ¡pero ya!”
Tan concentrado estaba que no se dio cuenta que solo estaba dando vueltas alrededor de su
sillón, como tampoco se dio cuenta que un par de ojos burlones estaban siguiendo sus
movimientos.
Nagini había regresado ya de su pequeño festín pero al entrar en la mansión había percibido la
intranquilidad de Tom en el aire, así que se deslizo rápidamente a su habitación. La escena que
encontró era muy divertida, pocas veces se veía a un Tom nervioso y dando vueltas alrededor de
un sillón como poseído.
“Si no te conociera diría que estas preocupado por algo” siseo divertida al ver el pequeño salto
que dio Tom.
“Si, seguro. Sera para la próxima. Es que traía mis “manos” ocupadas– siseo moviendo la cola.
– Ahhh olvídalo. Solo quiero que vayas a visitar los lugares donde guardo mis valiosas
pertenencias– siseo regresando al sillón– tengo el presentimiento de que algo no está bien, pero
no sé qué es y mientras no lo averigüe no podré bajar la guardia– silbo girando la varita entre sus
dedos.
“Está bien Tom– siseo restregando su enorme cabeza en el suave cuello del Lord– No te preocupes
por eso, ya me encargare…
Pero fue interrumpida por unos golpes en la puerta.
Con un movimiento de muñeca abrió la puerta, revelando a un Severus con su clásica túnica negra.
Se le veía relajado como siempre, pero el Señor Oscuro fue capaz de ver un par de gotas resbalar
por su sien, señal de que había corrido para llegar cuanto antes. No pudo reprimir una sonrisa de
satisfacción al ver que el hombre aún seguía temiéndole.
– Pasa Severus– observo avanzar al hombre y cerrar la puerta– bien, necesito que vayas con el
viejo loco y averigües que se trae entre sus ancianas manos. Hay algo que no me cuadra y necesito
saber que él no ha metido su varita en nada.
– Por supuesto mi señor– dijo haciendo una pequeña reverencia– y, ¿cuál sería ese pretexto con el
que me voy a presentar ante el director?
– Dile que va a haber un ataque en…mmmm– medito unos segundos– no puede ser cerca de Little
Whinging porque podrían buscar a Potter y eso me causaría problemas…cerca del Colegio
tampoco porque eso los podría llevar a Potter de nuevo…ni Hogsmeade porque ya hubo ataques
ahí– dijo con un dedo sobre la barbilla– ¡ahh ya se! Dile que va a ser cerca del Callejón Diagon,
mandare unos mortífagos ahí para llamar la atención. Pero lo más importante es que le saques
algo al anciano– dijo satisfecho recostándose en el respaldo del sillón.
Severus le miro confuso y parpadeo un par de veces pero aun así asintió.
“Qué diablos”
Sus pensamientos se interrumpieron cuando sintió un dolor agudo atravesarle el pecho y sin poder
evitarlo cayó de rodillas al suelo respirando con dificultad. A través de sus ojos nublados logro
distinguir a Nagini cerca de él y a Severus arrodillado a su lado. Parpadeando furiosamente logro
enfocar a un Severus en shock, pero lo ignoro cuando sintió algo correr por sus mejillas
humedeciéndolas, así que llevo una mano a su cara creyendo que estaba herido. Pero al retirarla
vio con sorpresa que lo que salía de sus ojos era una sustancia transparente como agua ¡y
entonces recordó!
“Él, siendo golpeado por otros niños…él, siendo rechazado por los niños…él, jugando solo,
escondido en su habitación y…él, llorando encerrado en el armario para acallar sus sollozos”.
Se limpió rápidamente la cara pero el dolor y las lágrimas no paraban de salir de sus ojos.
– Mi se-señor, ¿Qué sucede?– pregunto Severus un poco más recuperado del shock.
– N-no sé, pero…du-duele mu-mucho– logro decir con voz entrecortada por el dolor– has que s-se
de-detenga…S-severus.
Severus se levantó rápido y miro al hombre arrodillado en el suelo llorando, no sabía que podía
hacer, jamás había visto llorar al Señor Oscuro. Ese hombre que se veía tan patético y débil en el
suelo, no encajaba con el Lord que él conocía. Ese comportamiento era típico de chicos Hufflepuff
o hasta Gryffindor, de hecho Potter sería tan patético para llorar de ese modo pero no…
“Un momento… ¡Potter! ¡No es el Señor Oscuro, es Potter! Oh no, esto no está bien, debo
detenerlo rápido e ir a buscar al descerebrado de Potter”.
– Mi señor, ¡es la conexión!– dijo arrodillándose al lado del Lord– debe romper la conexión con
Potter, las emociones del chico son tan fuertes que ha logrado transmitírselas– escucho jadear al
Lord y lo presiono– debe romper la conexión ¡ya!, antes de que le sea imposible.
– Ha-harry– tomo una corta bocanada de aire antes de forzar sus barreras, cuando lo logro el
pánico comenzó a llenarlo– Harry, ¡algo le paso a mi hijo!, debo encontrarlo Severus, llévame a la
mansión Black. Sé que tú sabes la localización, necesito…
– ¡Debe calmarse!– dijo Severus, sintiéndose fuera de lugar y sorprendido por lo que acababa de
escuchar, realmente sorprendido.
Tom se levantó y tomo una profunda bocanada de aire antes de volver a hablar, esta vez con más
tranquilidad pero no por eso menos preocupado y ahora además, furioso.
– Severus– dijo despacio pero con una amenaza implícita que hizo que el susodicho se
estremeciera ligeramente– me llevaras en este momento a la mansión Black y no me importa si no
puedes acceder, romperé todas las barreras del estúpido vejete si es necesario y más le vale a esos
Weasley que mi hijo este bien, porque de lo contrario ¡nada ni nadie los salvara de la furia de Lord
Voldemort!
No se había dado cuenta que los ojos se habían teñido de rojo, pero Nagini y Severus sí que se
habían dado cuenta y ese era el motivo de que la pobre serpiente estuviera enroscada en una
esquina y Severus estuviera con un mano temblorosa sobre el pomo de la puerta sin apartar sus
ojos del hombre frente a él.
– P-por supuesto, m-mi señor– se aclaró la garganta antes de continuar– los apareceré lo más
cerca que me permitan las protecciones.
– Tan servicial como siempre Severus– dijo burlón– ahora vámonos, tengo una familia de
comadrejas pobretonas que torturar.
H&D***D&H
Harry fue vagamente consciente del tirón de la desaparición. Su mente estaba llena de todos los
recuerdos de sus amigos, de todo lo bueno y lo malo que habían pasado juntos. No podía creer lo
que le habían hecho.
Cuando abrió nuevamente los ojos estaba parado en el centro de la sala o eso creía, su vista
estaba borrosa por todas las lágrimas que estaba derramando. Alcanzo a ver de reojo a Kreacher
retorcerse las manos, pero el solo fue capaz de negar en silencio y pronunciar un suave “quiero
estar solo” y sin decir una palabra más, se dejó caer al suelo detrás del sillón, abrazando sus
piernas y enterrando su cabeza entre sus rodillas. No quería aceptar la realidad, hace tan solo dos
días que había salido de la mansión creyendo fervientemente que sus amigos estarían con él, y
ahora ni siquiera sabe si algún día habían sido verdaderamente sus amigos.
Kreacher observo llorar en silencio a su amo, estaba parado cerca de la cocina así que no lo vería.
Tomando valor dio media vuelta y se dirigió a la biblioteca pero antes de entrar fue abierta
bruscamente por el amito Draco.
– Sentí vibrar las protecciones, ¿es Harry?, ¿trajiste a Harry?– pregunto desesperado, mirando a su
alrededor con rapidez.
– Si, es solo que el amo Harry no quiere…– se detuvo, no debía desobedecer a su amo.
– ¿Qué tiene Harry? ¿Dónde está? ¡Dímelo!– grito zarandeando al elfo del cuello de la prenda.
– El amo Harry está detrás del sillón llorando, pero le había dicho a Kreacher que no dijera que
había llegado y Kreacher ha desobedecido– dijo con dificultad.
– Llorando…– repitió, comprendiendo lo que había sucedido– ¡esos imbéciles!– vio al elfo
golpearse fuertemente contra la pared y lo detuvo– no me importa si te quieres castigar pero
antes debes buscar al Profesor Remus y a Black y diles que Harry regreso y que nos busquen
rápido.
Ni siquiera había terminado de hablar cuando ya estaba corriendo hacia la sala, pero al llegar se
detuvo de golpe, no quería asustar a Harry. Lo vio hecho un ovillo detrás del sillón con la cara
escondida pero sus sollozos eran claros. Verlo tan indefenso y frágil hizo que su sangre hirviera y
apretara sus puños con fuerza, maldiciendo mil veces a todos los Weasley por haberlo herido de
esa forma.
Se acercó despacio y agachándose tomo el rostro de Harry y lo alzo. Sintió que su corazón se
quebraba al ver todo el dolor en la cara de su Harry. Limpio sus mejillas, miro sus ojos tristes y sin
poder ni querer evitarlo poso suavemente sus labios sobre los de Harry para después levantarlo
entre sus brazos. Sintió a Harry aferrarse a su pecho y llorar, se sentó en el sillón y acomodo al
moreno sobre sus piernas sin dejar de abrazarlo y acariciar su cabello.
Draco le miro a los ojos y con su pañuelo seco las mejillas del moreno.
Harry solo asintió, no confiando en su voz para expresar su agradecimiento se inclinó ligeramente
y poso sus labios sobre los de un Draco sorprendido.
Draco vio a Harry aproximarse y abrió los ojos sorprendido pero al sentir el calor de los labios de
Harry cerro sus ojos y dejo descansar sus manos sobre el muslo y la espalda del moreno. El
contacto solo duro unos segundos pero cuando se separaron Harry se sentía avergonzado.
– ¡Hey, no has hecho nada malo!– dijo Draco al ver el sonrojo de Harry– lo que me recuerda…
¿quieres contarme que sucedió?– pregunto, colocando una mano sobre la mejilla del moreno.
Harry negó suavemente antes de hablar.
– Solo déjame descansar contigo un rato más– dijo Harry mientras se inclinaba más hacia la cálida
mano de Draco– además, no quiero volver a repetirlo, prefiero esperar a mi padrino y Remus si no
te importa– terminó indeciso.
– Por supuesto que no, lo importante es que tú estés bien– dijo levantándose con su Harry en
brazos– te llevare a tu habitación para que descanses.
– Entonces estaré contigo para siempre– dijo sonriendo– y ahora, déjame lugar. A menos que
hayas cambiado de opinión.
Harry negó frenéticamente antes de hacerse a un lado para permitirle a Draco recostarse junto a
él. Draco rio divertido por el comportamiento infantil de Harry y acomodándose jalo a Harry hacia
él, colocándolo sobre su pecho. Harry ronroneo complacido cuando sintió los suaves dedos de
Draco deslizarse por su cabello, poco después se quedó dormido.
Draco observo dormir a Harry, pero él seguía preocupado por lo que había pasado en casa de la
comadreja. Perdido en sus pensamientos como estaba, se sobresaltó cuando la puerta fue abierta
violentamente.
– ¿Qué sucedió? ¿Harry está bien?– pregunto Sirius alterado mirando a los lados, pero cuando
poso sus ojos sobre los chicos, puso los ojos en blanco– puedo saber… ¿por qué diablos les gusta
dormir en “esa” posición siempre que están juntos?– pregunto molesto.
– No te enojes padrino, lo que pasa es que el pecho de Draco es muy suave– dijo Harry frotándose
los ojos.
– Tranquilízate Sirius o te sacare de aquí– dijo serio Remus mientras se acercaba a la cama–
Kreacher estaba demasiado alterado y solo balbuceaba algo sobre que no debía desobedecerte
pero que teníamos que venir a verte– dijo preocupado acariciando la cabeza de Harry, quien
seguía acostado sobre el rubio.
– Bueno, yo…– no quería hablar sobre lo sucedido pero sabía que tenía que hacerlo. Así que soltó
un suspiro y levantándose del pecho de Draco miro a ambos hombres y susurro– las cosas no
salieron bien y yo… no lo soporte, tenía que salir de ahí. Así que los gemelos me ayudaron a salir
sin que me vieran y…
– ¿Los gemelos?– interrumpió Draco con incredulidad, sentándose sobre la cama y mirando a
Harry.
– ¿Los únicos?– pregunto Sirius en un tono idéntico al de Draco– ¿Qué hay de Molly? ¿Ron?
¿Hermione?– dijo alterado.
Harry solo bajo la vista, sintiendo sus ojos arder con nuevas lágrimas y negó despacio. Remus y
Draco miraron mal a Sirius mientras el segundo abrazaba al moreno.
– Harry sé que lo menos que quisieras hacer es recordar todo, pero si es así, las cosas se pondrán
aún más difíciles y tenemos que saber exactamente qué sucedió para estar preparados– vio a
Harry asentir y añadió– te prepararemos un té y te esperaremos en la sala cuando estés listo,
¿verdad Sirius?– pregunto con un tono que no dejaba lugar a discusiones.
– Soy patético ¿no? Quizás hice algo malo sin darme cuenta y ahora estoy pagando– dijo sin
levantar la vista.
– ¡Claro que no! Y tampoco hiciste nada malo, pero ellos sí. Se atrevieron a meterse con quien no
debían y juro por Merlín que pagaran por ello– dijo arrastrando las palabras e impregnando con
odio cada una de ellas.
– ¡No hagas nada Draco!– dijo apresuradamente– ellos tendrán la protección del ministerio y del
director. No quiero que te lastimen por mi culpa– dijo preocupado.
Harry sonrió suavemente antes de depositar un suave beso en los labios del rubio.
– No tengo cabeza para pensar en esto ahora, solo sé que me gusta hacerlo– dijo mirándolo
fijamente.
Draco sonrió y negó con la cabeza, murmurando algo que sonó como “Gryffindor”. Se inclinó y
tomo el labio inferior de Harry entre los suyos unos segundos antes de separarse.
Cuando bajaron, los adultos los esperaban con tazas de té en la sala. Draco y Harry tomaron
asiento frente a los adultos.
Harry les miro unos segundos, se sentía incómodo bajo sus miradas. Como si estuviera otra vez en
una audiencia en el ministerio.
– Bien, después de mi declaración solo pido un Obliviate, solo eso y me declaro culpable– dijo
seriamente mientras se retorcía las manos con nerviosismo.
Las tres personas que escuchaban expectantes parpadearon confusos, mirándose entre ellos sin
comprender hasta que pasados uno segundos Sirius soltó una ruidosa carcajada mientras
aplaudía, causando que los demás rieran con él.
– Si todavía puedes bromear, quiere decir que te recuperaras pronto. ¡Así se hace pequeño
Prongs!– dijo Sirius orgulloso.
Harry sonrió, contento con la aprobación de su padrino. Después de todo necesitaba esa pequeña
pizca de humor para enfrentar lo que vendría.
Las sensaciones durante su relato no se hicieron esperar, desde dolor, tristeza, decepción hasta
asombro. Pero lo que impero sobre las demás fue la ira, el coraje hacia aquellos que se habían
atrevido a lastimar a Harry, aquellos a quienes habían considerado sus amigos.
Harry los observo sorprendido. Si no fuera porque sabía que Draco y su padrino eran familia
tendría sospechas al respecto, eran tan parecidos en algunas cosas ¡hasta habían reaccionado
igual! Los dos estaban fúricos, diciendo como los torturarían poco a poco hasta que vinieran de
rodillas a pedirle perdón a Harry y solo entonces los matarían como las comadrejas que eran.
– Lo bueno de esto es que si se atreven a entregarte a Voldemort estarás a salvo– dijo mirándolo
cálidamente.
– No había pensado en eso Moony, pero creo que tienes razón– y después añadió en un tono más
bajo– o eso espero.
TR***LV
Mientras ellos platicaban, Tom apareció con Severus y Nagini cerca del número 12 de Grimmauld
Place.
Severus se veía tranquilo pero escudriñaba las calles buscando alguna señal de aurores en el área
o de la Orden del Fénix. Se dirigieron juntos hacia el espacio entre el número 11 y 13.
– Debo aceptar que Dumbledore protege a Potter con todo– dijo Tom, sintiendo las firmas mágicas
en los diferentes hechizos que se entretejían alrededor de la mansión.
Severus bufo.
– Era Severus, era. Ahora se tendrá que buscar otra marioneta, porque Potter se viene conmigo
quiera o no quiera– dijo con voz firme.
“Ese viejo chiflado no volverá a utilizar a mi hijo”.
Tom alzo la mano derecha en dirección a la casa y con la palma extendida pronuncio un hechizo en
pársel, donde para su satisfacción vio aparecer el número 12 entre las demás casas. Sonrió con
altanería mientras pronunciaba el siguiente hechizo, donde para asombro de Severus apareció una
gran cantidad de hilos plateados entretejidos, como una enorme telaraña que cubría toda la
mansión.
– Podría romper hechizo por hechizo y acabar con las barreras, pero sería darle tiempo a la orden
si es que se dispara alguna alarma. Así que mejor…– Dirigió su varita al suelo y pronuncio otro
hechizo en pársel. Enseguida una densa neblina empezó a salir de su varita y comenzó a deslizarse
metiéndose entre los hilos plateados– destruyo todas juntas.
Tras decir esto dirigió su varita al centro y pronuncio un hechizo antiguo. Observo la neblina brillar
tenuemente y un segundo después tanto la neblina como las protecciones resplandecieron con un
dorado intenso que cegó por un momento a Severus. Con un perezoso giro de muñeca, Tom
rompió las protecciones en mil pedazos haciendo cimbrar los cimientos de la mansión.
– Demasiado fácil, lo único que necesitaba era la localización– dijo con autosuficiencia– Severus,
coloca un hechizo anti-aparición antes de que se escapen y entremos rápido– dicho esto se
encamino hacia la puerta siendo seguido de cerca por Severus.
Harry estaba cavilando acerca de cómo tendría que comportarse con los Weasley en el colegio o
de si debía enfrentarlos en cuanto los viera. Levanto la mirada para ver a las tres personas frente a
él discutir acerca de cómo debían proceder y justo cuando estaba por llamar su atención un
temblor recorrió la mansión. En unos segundos se escuchó un fuerte ruido proveniente del
corredor y al segundo siguiente cuatro varitas apuntaban en esa dirección.
Harry esperaba encontrar a Dumbledore o el Ministro irrumpiendo en su casa, pero jamás pensó
ver a un tipo tan apuesto acompañando a Severus. El shock era claro en sus rostros, todos se
preguntaban quién era ese hombre tan apuesto. Harry curioso por saber quién era se comenzó a
acercar, tenía un cierto aire familiar que le estaba intrigando. Sin ser consciente se había acercado
más de lo que quería pero se paró en seco al ver la sonrisa burlona del hombre. En definitiva,
estaba seguro de que lo conocía de algún lugar.
– Que pasa Potter, ¿no me reconoces?– pregunto con una sonrisa de medio lado, haciendo brillar
traviesamente sus ojos.
Los presentes salieron de su shock y blandieron firmemente sus varitas. Draco al ver la intención
de Harry de acercarse más se posiciono delante de él, amenazando al hombre frente a él y siendo
seguido por los dos mayores. Formando así una barrera de protección.
Tom los miro uno por uno, sonriendo satisfecho al ver que estaban dispuestos a defender a su
hijo, pero cuando su mirada cayo en Sirius hizo una mueca de disgusto.
– Oh Black, ¿no te pudiste esperar más tiempo antes de regresar?– dijo con fastidio.
Harry dio un respingo y quiso acercarse a su padrino para defenderlo pero se vio detenido por tres
voces.
– ¡No Harry!
Tom conecto su mirada con unos ojos verdes iguales a los suyos y sonrió, pero su objeto de
estudio se vio tapado con otro cuerpo un poco más alto. Molesto, fijo su mirada en unos orbes
grises y fríos como el hielo.
– Oh, ya es suficiente de este espectáculo– dijo mirando seriamente a todos– vine a ver a Potter
no a ustedes.
Dicho esto movió ligeramente la varita y los tres hombres que protegían a Harry salieron volando
en direcciones contrarias siendo inmovilizados en la pared. Harry solo fue capaz de ver como se
deshacían de su familia, sin poder hacer nada, pero su protesta murió en sus labios al ver que no
los estaba lastimando.
– Te pareces mucho a James– dijo sorprendiendo al chico– pero eres más pequeño y débil que el–
dijo con una mueca burlona.
– ¡No fue culpa mía, reclámele a mis tíos!– dijo frunciendo el ceño molesto, retando con la mirada
al extraño. No le gustaba que le hicieran mención a su tamaño o falta de peso– además, ¿Quién es
usted y porque irrumpió así en nuestra casa?– pregunto, dando otro paso atrás.
– Vaya, tienes carácter– dijo tomándolo de la barbilla y acercando su rostro– aunque aún pareces
un gatito asustado.
– ¡Suéltalo! No te atrevas a hacerle daño porque te matare– grito Draco intentando liberarse del
hechizo– y tú, padrino, ¿cómo pudiste?
Nagini que había estado resguardada en las sombras decidió aparecer antes de que Tom cruciara
al pobre rubio y molestara a Harry por eso. Se deslizo suavemente y se acercó a los pies del
moreno.
– “Nagini– susurro Harry sorprendido y entonces levanto la cabeza rápidamente para ver una
sonrisa formarse en el rostro del hombre frente a él– ¿Tom Riddle?– pregunto despacio,
observando detenidamente su rostro. Se veía más apuesto que en el recuerdo pero aun así…–
¿padre, eres tú?– una sonrisa torcida le respondió y se lanzó a los brazos de un Tom sorprendido
que solo atino a colocar sus manos sobre los hombros del chico que lo apretaba con fuerza.
Tom estaba tan sorprendido que no podía reaccionar, hasta que una fuerte explosión de magia
atrajo su atención un segundo antes de que un hechizo pasara rozando el lado derecho de su cara.
Levanto la mirada para ver a un furioso Draco Malfoy apuntándole directo mientras respiraba
agitadamente.
El alboroto sirvió para que Harry soltara a su padre y mirara confundido la escena.
Tom entrecerró los ojos observando al chico unos segundos. Debería haberse calmado un poco,
después de todo él no quería hacerle daño solo lo estaba abrazando.
Entonces comprendió.
Sonrió con arrogancia antes de jalar a Harry por la cintura y pegarlo completamente a su pecho,
mirando retador al rubio.
– ¿Y que si lo hago?– pregunto, ampliando su sonrisa al ver como temblaba de furia el chico
Malfoy– después de todo, estoy en todo mi derecho. Potter es mío.
Harry estaba ajeno a lo que sucedía a su alrededor, en lo único en lo que podía pensar era en su
padre abrazándolo por voluntad propia por primera vez, así que hizo lo que todo hijo hace cuando
su padre lo abraza: correspondió el abrazo.
Todos observaban el intercambio de palabras con asombro pero sus ojos se desorbitaron al ver
como Harry se aferraba a ese hombre.
Tom lo silenció con la mano, pero fue demasiado tarde. Todos habían quedado en shock después
de lo escuchado.
– ¿Mi-mi-mi señor?– pregunto Draco palideciendo cual fantasma y bajando la varita unos
segundos antes de caer sobre su rodilla derecha con la cabeza baja– le pido perdone mi
comportamiento, no fui capaz de reconocerlo pero…acepto mi castigo por…
Harry que estaba asombrado por la manera en la que Draco, ¡un Malfoy!, se estaba humillando
poniéndose de rodillas frente a un mago, frunció el ceño molesto al oír sus últimas palabras y le
interrumpió escandalizado.
– ¡Por supuesto que no!– dijo asombrando a todos y ganándose una mirada de advertencia de su
padre que ignoro olímpicamente antes de llegar en dos zancadas a Draco y levantarlo por los
brazos– nadie te castigara, sobre todo porque me imagino que tipo de castigos usas– dijo mirando
a su padre– y…
– Potter– siseo Tom peligrosamente bajo, provocando un escalofrió en todos los presentes menos
en la persona que él quería.
–...tampoco tienes que arrodillarte ante el– continuo pasándose la advertencia de su padre por el
arco del triunfo y fulminándolo con la mirada– si Severus quiere hacerlo es su problema pero
ninguno de los que estamos aquí lo haremos– terminó cruzándose de brazos con determinación.
Voldemort estaba que echaba chispas por los ojos, si no fuera porque ahora sabía que es su hijo
seguro ya lo estaría cruciando hasta la inconsciencia. Aunque su varita quemaba por lanzar el
hechizo.
– Por esta vez te saldrás con la tuya mocoso insolente y tienes suerte de que no te lance un Crucio,
pero recuerda que no habrá una próxima vez– dijo mirándolo seriamente.
Severus no podía creer lo que había visto, ese Potter sí que tenía pantalones para haberle hablado
así al Señor Oscuro, aunque sea su hijo podría haberlo cruciado pero tal parece que el mocoso
siempre se sale con la suya.
Por su parte, Harry sonrió satisfecho de haber logrado salir ileso de ese enfrentamiento, no creía
poder lograrlo siempre.
– Y ahora te quiero enseguida en la biblioteca, tú y yo tenemos que hablar– dijo soltando a los dos
hombres con un movimiento de varita y dando media vuelta– ah por cierto…– agito su varita y
ante la sorpresa de todos, Harry quedo completamente desnudo– eso te enseñara a respetarme
jovencito, no tolerare que me hables en ese tono. Ah, y estás castigado.
Harry solo alcanzo a cubrirse la parte de enfrente y cerrar fuertemente los ojos para evitar ver las
miradas que estaba recibiendo de todos.
Remus, Sirius y Severus solo atinaron a girarse rápidamente evitando mirar hacia un Harry Potter
desnudo de pies a cabeza, pero cierto rubio fue incapaz de reaccionar como los demás y solo se
quedó devorando el cuerpo de su Harry con los ojos como platos y abriendo la boca como pez
fuera del agua.
Tom sonrió de medio lado divertido ante las exclamaciones que soltaron todos y decidió que ya
era suficiente castigo, así que dio media vuelta para vestir a Potter, pero de su garganta solo salió
un gruñido amenazador al ver como el pequeño Malfoy se devoraba con los ojos el cuerpo de SU
hijo sin ningún tipo de vergüenza. Con un movimiento violento de varita lo desapareció,
mandándolo a una bañera llena de agua helada y sonrió con satisfacción al escuchar el pequeño
grito que salió de una de las habitaciones de arriba.
– Bien, y ahora vámonos antes de que cambie de opinión– con un pase de varita vistió a su hijo y
lo tomo de la muñeca para dirigirse hacia la biblioteca, siendo seguido por un dócil Harry que solo
clavo la mirada en el suelo murmurando un débil “Si, padre” haciendo que el pecho de Tom se
hinchase de alegría al escuchar que Harry lo llamaba padre. Sonriendo de medio lado, aflojo un
poco el agarre de su muñeca mientras pensaba “este mocoso solo necesita un poco de mano
firme”.
Harry se dejó guiar por su padre al interior de la biblioteca y lo observo tomar asiento tras el
escritorio de madera. Sin saber muy bien que hacer al estar bajo el escrutinio de su padre, bajo su
mirada mientras se mordía el labio con nerviosismo y se retorcía las manos.
Tom clavo los ojos en el chico frente a él, sonrió por dentro al ver el enorme parecido con su
querido James aunque sus ojos eran verdes como los de él. Frunció el ceño, tenía que corregirle la
vista para que todos pudieran ver que tenía los ojos de su verdadero padre y no de la sangresucia
de Evans.
Harry dio un respingo pero se sentó frente a su padre y con una mueca levanto la vista.
– Harry, soy Harry– vio a Tom levantar la ceja y se apresuró a explicar– me gusta más Harry que
Potter. Además, ¿por qué no me duele ahora la cicatriz? – pregunto rascándose sobre la cicatriz.
– Lo pensare Potter pero…– vio la mueca de disgusto del chico y tomo aire– no te aseguro mucho,
Harry–. La última palabra la dijo un par de tonos más bajo. Se sentía tremendamente incomodo
pero la sonrisa en el rostro de su hijo quizá valiera la pena– Con respecto a la cicatriz no puedo
decirte que pasa, pondré a Severus a investigar. Muy bien, dejemos de perder el tiempo y dime
que paso en casa de los Weasley– vio desaparecer la sonrisa de su hijo y entrecerró los ojos
peligrosamente.
Tom se acomodó mejor en el respaldo de la silla y se dispuso a escuchar a su hijo. Podía sentir su
ira crecer al mismo nivel que el dolor de Harry, pero cada vez que lo veía intentando aguantar el
llanto solo deseaba ir a esa pocilga y torturar lenta y dolorosamente a la sangre sucia y al pelirrojo.
Cuando por fin termino su tortura, Harry evito la mirada de su padre, no quería ver su decepción
por ser tan débil.
– ¿Qué piensas hacer ahora que lo sabes?– pregunto Tom intentando captar la mirada del chico.
– Aun no lo sé, quizás… Draco sea el único, aparte de los gemelos, en quien pueda confiar– dijo
luchando contra el nudo en su garganta.
Tom lo observo largamente, sopesando sus opciones. Se levantó y rodeo el escritorio parándose
frente a su hijo.
– No estarás solo– dijo tomándolo firmemente por la barbilla– eres mi único hijo y no permitiré
que te vuelvan a hacer daño– vio la sorpresa mezclada con la alegría en sus ojos y no pudo evitar
sentir algo cálido alojarse en su pecho– en cuanto a lo que harás…bueno creo que podemos crear
un plan, pero de algo si estoy seguro, volverás al Colegio. No permitiré que mi heredero sea un
bueno para nada– dijo advirtiéndole con la mirada.
– Mmm no estaría tan seguro– dijo soltando al chico y caminando hacia un sofá al fondo de la
biblioteca– después de todo, tu desempeño en el Colegio deja mucho que desear– continuo,
hablando fuerte para asegurarse de que lo escuchaba.
Harry se sonrojo hasta las orejas pero aun así siguió a su padre.
– No todo es mi culpa– dijo molesto dejándose caer sin elegancia en el sofá– quizás si no hubiera
tenido a un loco psicópata tras de mi todo el tiempo intentado matarme, podría mejorar mis
notas– dijo ignorando el gruñido de su padre.
– Eso no es excusa Potter, la sangre sucia con la que andabas tiene mejores notas. Además–
añadió– cuando yo estaba en el Colegio mis notas eran las mejores y James a pesar de ser un
revoltoso tenía muy buenas notas, así que no permitiré menos de ti– terminó, fulminándolo con la
mirada.
– Pues sí, pero Hermione no fue la que se enfrentó a Quirrel en primer año, ni la que mato el
basilisco y destruyo el diario en segundo, ni la que estuvo en el cementero siendo torturada ni
mucho menos tuvo que pelear contra ti sola en el ministerio, además…– pero se interrumpió al ver
la palidez mortal en la cara de su padre– hey, ¿te encuentras bien?– al ver que no le respondía le
movió los hombros.
Tom se desconectó de la cháchara de Potter cuando llegaron a sus oídos las palabras “mato”,
“basilisco”, “destruyo” y “diario”.
– Mi-mi diario– tartamudeo y enseguida se giró hacia su hijo– ¡¿tienes idea de lo que hiciste?!–
Grito– ¡ese basilisco era una de las pocas herencias del Gran Salazar
Slytherin, nuestro antepasado! Además, ¿¡cómo te atreviste a destruir mi diario!?– gritó,
sacudiendo al chico completamente asustado.
– Pe-pero tampoco fue mi culpa, ¡estaba atacando a los estudiantes! Además, porque te preocupa
el diario, solo era un libro viejo que manipulaba a la gente con tu…recuerdo– pronuncio despacio–
¡Por Merlín! No me digas que era…que eso era… ¡un horrocrux!– terminó horrorizado.
– Parece que Lucius recibiera un castigo peor del que ya le tenía preparado– miro a su hijo y
continuo– bien, de todos modos tengo más, solo necesito protegerlos y mantenerlos alejados de
ti– dijo con reproche en la voz.
– ¡Más!– repitió Harry escandalizado– eso es muy peligroso y…
– Se te olvida con quien hablas, Potter– dijo sonriendo socarrón– no soy ningún débil, como otros–
dijo mosqueando de nuevo al chico.
– Como sea– dijo molesto– hablando de esto, ¿cómo te enteraste de todo?– pregunto con
curiosidad.
– Hace unos días me llego una carta de James, no sabía quién era, pero cuando recupere mis
memorias llego una caja con pensamientos y fue ahí donde supe que eras hijo de James y mío–
dijo serio, aun hervía de coraje por su tonto descuido.
– Mmm– Harry sabía que no le estaba diciendo todo pero suponía que eran cosas personales– yo
tuve que recoger mi carta y los pensamientos en Gringotts– dijo pensativo.
– Pues yo no, ambas penetraron las defensas de mi guarida y aun no sé cómo fue posible– dijo
molesto.
– Mi papá era muy poderoso, no por nada era auror. Además, ¿te imaginas si hubieras tenido que
ir a Gringotts?– pregunto divertido– los pobres duendes seguro temblarían cuando vieran entrar al
Gran Lord Voldemort por las puertas del banco– terminó riendo de la posible escena.
– Del que seguro te enamoraste– pico Harry. Vio la mueca de su padre y salto de alegría– ¡Lo
sabía!– grito riéndose, pero después lo miro fijamente– ¿aún lo quieres?– pregunto indeciso.
– ¿Me ayudaras a traerlos de vuelta?– al ver la mirada de Tom se apresuró a explicar– después de
todo Lily es su mejor amiga y me cuido, sería como una tía para mí, una verdadera no como
Petunia– termino intentando convencer a su padre.
¡Funciono!
– Esta bien, solo porque la sangre sucia te protegió con su vida– dijo mirando al chico.
– ¡No la llames así! Su nombre es Lily Evans– sonrió malicioso y añadió– o Potter, aún sigue siendo
la señora Potter– el gruñido de su padre le hizo sonreír ampliamente.
– No por mucho tiempo, no le permitiré que siga ostentando el apellido de James– dijo molesto,
pero después miro a su hijo y sonrió de lado. Amaba la venganza– aunque no será el único cambio
porque James se convertirá en el señor Riddle, lo que me recuerda…– sonrió cuando vio la mirada
horrorizada del chico frente a el– que te convertirás en el señor Harry James Riddle Potter–
terminó, mirando divertido a su hijo.
– Pues ya no, desde ahora serás Riddle Potter o bueno desde que recupere a James y nos
casemos– dijo con seguridad.
Harry le miro como si le hubiera salido una segunda cabeza, ¿hablaba en serio?, bueno Harry
James Riddle Potter no sanaba tan mal, es más ¡le gustaba!
– ¡Por supuesto! Su lugar es a mi lado, James como mi esposo y tu como mi heredero– dijo,
intentando disimular lo orgulloso que se sentía.
Harry solo podía pensar en una cosa: Familia. Tendría una familia y una muy grande. Salto llorando
de felicidad al regazo de su padre y lo abrazo por el cuello, ignorando la oposición de este.
– Gracias, gracias, gracias– dijo abrazándolo más fuerte– seremos una familia grande y…
– Si, seremos muchos– soltó a su padre y comenzó a contar con los dedos– Remus y Lily serán mis
tíos, Sirius es mi padrino, papá, tú y ¡Draco!– dijo contento.
Tom detuvo un gruñido al oír el último nombre, ¿qué tenía que ver el rubio oxigenado y frio con su
hijo? Apenas se había enterado que tenía un hijo y ese estirado ya estaba pensando en quitárselo.
Tendría que tomar cartas en el asunto cuanto antes.
– Potter compórtate como lo que eres, no como un vulgar muggle– dijo intentando quitárselo de
encima, sin ningún resultado cabe decir.
– Es que nunca disfrute de abrazar a mi papá y ahora que te tengo a ti…solo un poco más por
favor. Además no hay nadie que nos vea– supo que había ganado cuando el cuerpo bajo él se
relajó notablemente. Sonrió para sus adentros, que fácil era lograr lo que quería.
Tom sabía que parte de eso era su culpa así que no le quedo de otras más que relajarse y abrazar
al chico que tenía en el regazo.
Sin dejar de abrazar a su padre se acomodó en su pecho y escondió la cara en su cuello. No supo
cuánto tiempo estuvo así, ni en qué momento se quedó dormido.
Tom estaba sumido en sus recuerdos así que cuando escucho a Harry llamarlo entre sueños no
pudo reprimir una sonrisa. Cualquiera que lo viera no podría creerlo, ¡El Gran Lord Voldemort
sonriendo como estúpido mientras abrazaba a su hijo dormido! Aprovecho para observarlo unos
segundos, se veía cansado y tenía unas ojeras muy pronunciadas. Podía imaginarse que la estancia
en esa pocilga llena de comadrejas había sido de todo menos agradable. Decidió que lo mejor era
dejarlo descansar un tiempo, había soportado mucho estrés y cambios de emociones. Se levantó
con Harry en sus brazos y comenzó a caminar hacia la puerta. Frunció el ceño con molestia, ese
mocoso estaba demasiado ligero para su salud, tendría que tener un ojo sobre él, lo menos que
necesitaba ahora era que se enfermara.
Cruzo la puerta, bajo las escaleras y atravesó la sala. Ignorando las bocas abiertas y las tazas de té
estrelladas en el suelo pregunto por su habitación.
Ni siquiera les dirigió una mirada, subió las escaleras y cuando abrió la puerta deposito a Harry
sobre la cama y lo cubrió para evitar un resfriado.
Sabía que tenía que cruzar unas palabras con sus obligados anfitriones pero quería ver dormir a su
hijo unos minutos más.
*****
Todos seguían viendo las escaleras con los ojos y la boca abierta a excepción de Nagini que se
había enrollado en una esquina a reposar un pequeño ratón que había encontrado.
Cuando Remus se recuperó un poco lo único que fue capaz de decir fue:
– Tenemos que esperar, hay asuntos que arreglar– dijo con voz firme mientras tomaba asiento en
el sillón.
Sirius estaba dividido, no quería perder el cariño de su pequeño Prongs pero también estaba
aliviado al ver que el Señor Oscuro quería a su ahijado. Al parecer lo tenía enredado alrededor de
su dedo meñique. Definitivamente el y James terminaran domesticándolo.
Severus compuso su máscara de indiferencia pero por dentro solo podía preguntarse cómo diablos
le había hecho el mocoso para que el Lord lo tratara así.
Todos estaban alrededor del sillón. El único que estaba separado era Draco, que estaba recargado
en la pared del otro extremo sin prestar atención a los demás y con un cambio de ropa seco.
Estaba preocupado por Harry, quería saber porque había terminado dormido o desmayado
cualquiera que sea, pero también quería pensar en cómo proceder frente al Lord. Cuando lo envió
a la bañera con agua helada tuvo tiempo de pensar en lo que había sucedido unas horas antes. No
debió haber besado a Harry, se pasó por alto las antiguas tradiciones sangre pura y el Lord había
estado en todo su derecho de hacer lo que hizo y aún más, pero eso lo arreglaría cuanto antes,
porque de una cosa si estaba seguro, no dejaría a Harry Potter por nada ni nadie.
Minutos después vieron bajar al Señor Oscuro y sisearle algo a su enorme serpiente, que de
inmediato comenzó a deslizarse escaleras arriba.
Draco hizo amago de seguirla pero fue detenido por una seña del Lord.
– No se lo comerá, así que no molesten y escuchen– cuando vio que todos tenían la atención
puesta en él, camino hacia la chimenea– Potter ya me conto todo lo que paso en ese lugar y ahora
más que nunca debemos tenerlo vigilado. Ese viejo chiflado no se detendrá hasta lograr lo que
quiere al precio que sea– miro a todos a la cara y clavo su mirada en el heredero Malfoy– debe
seguir en el Colegio, pero no podrá estar sin protección en ningún momento, aún tengo que hacer
algunos arreglos pero tengo un plan para eso– vio asentir al chico, sabiendo que había captado el
mensaje– pero por el momento deberán asegurarse que los muggles no van a delatar su ausencia
con cualquiera de la Orden o con el vejete. No tardaran en avisarle que Potter huyo de su pocilga–.
Vio el asentimiento de los tres adultos y continuo– por el momento es más seguro que se quede
aquí, pero tendrán la misión de educarlo, tendrá que estar preparado en todas la áreas, las notas
escolares que tiene son una vergüenza para su apellido y además…– miro directamente a Remus,
quien evito estremecerse– deberán asegurarse que se alimente adecuadamente, si es por el
dinero me asegurare que nada le falte– miro a todos antes de añadir– ¿Entendido?– vio a todos
asentir– tengo asuntos que arreglar, Nagini se quedara con él, regresare por la noche– se giró y
añadió– ¡Malfoy! a la biblioteca, y tu Severus espera hasta que termine– dicho esto se encamino a
la biblioteca.
Draco compuso su expresión y siguió al Lord con paso decidido, ignorando la mirada preocupada
de su padrino.
– Parece que a Voldemort no le agrada la idea de ser suegro– dijo divertido Sirius, ganándose
sendas miradas de los otros.
– Cállate chucho pulgoso– dijo molesto– ya oíste al Lord, tu iras conmigo a la casa de los muggles y
Lupin se encargara de Potter– dijo caminando hacia la salida, cuanto más rápido solucionara ese
problema más rápido regresaría– no tengo tu tiempo, ¡muévete!
Sirius al escuchar el grito pego un brinco y salió corriendo tras el apestoso murciélago.
Remus no les prestó atención, su mirada estaba clavada en lo alto de las escaleras. Deseaba subir
a ver a su cachorro pero tenía una orden y debía cumplirla, al fin y al cabo era para el bien de su
cachorro.
TR***LV
Voldemort entro a la biblioteca y camino orgulloso hasta el escritorio para tomar asiento. Alzo la
mirada al chico Malfoy parado a la mitad del camino, que lo miraba con respeto pero también con
determinación. Se mantuvo observándolo por espacio de varios minutos y le complació ver el
temple del chico. Analizándolo se dio cuenta que era muy bien parecido, con clase, educación,
riqueza, su familia pertenecía a los círculos sociales más altos y además de todo era poderoso,
muy poderoso. No se le había pasado por alto el hecho de que había roto su hechizo, algo que
nadie nunca había hecho, ni siquiera su padre. Tenía una ligera idea del porqué de su potencial
mágico pero tenía que consultarlo con Lucius. Ahora que lo pensaba, no parecía tan mal partido
para su heredero, pero eso no tenía por qué saberlo, no le pondría las cosas fáciles. Antes tenía
que probar que era merecedor de su hijo.
Draco tuvo que hacer uso de todo su autocontrol, un paso en falso le costaría no solo la vida sino
también su relación con Harry. Mantuvo su imperturbable mascara y su porte orgulloso pero sin
olvidarse a quien tenía enfrente. Sabía que el Señor Oscuro se había dado cuenta de su interés por
Harry y no es como si él hubiera hecho algo por ocultarlo pero ahora se sentía peor que si
estuviera bajo el escrutinio del viejo chocho, casi esperaba permiso para respirar. Cuando por fin
termino todo soltó un suspiro mental y se permitió relajarse un poco, pero solo un poco.
– Acércate– ordeno.
Draco camino unos cuantos pasos hasta situarse frente al Lord. Se mantuvo erguido sin decir nada
y mirándolo directamente a los ojos.
– Debo suponer que lo que te he encomendado ha sido entendido– dijo, más como un hecho que
como una pregunta.
– Por supuesto mi Lord– dijo, haciendo una pequeña reverencia– me asegurare que nada le
suceda.
– Por supuesto– respondió burlón y sonrió al ver al chico tensarse– tengo entendido que están en
diferentes casas y que se supone son rivales– el chico asintió y se sonrojo ligeramente– bien, pues
dejare en tus manos elegir si quieres que alguien más te ayude y quienes serán, solo asegúrate
que sean absolutamente confiables– dijo seriamente.
– Muy bien. Retírate y dile a Severus que saldremos en unos minutos– dijo mirándolo a los ojos.
Draco sabía que estaba abusando de su suerte pero no podía dejar pasar el momento.
– Mi Lord– dijo haciendo nuevamente una reverencia, esta vez más elaborada– si me permite
quisiera hablar con usted– termino con seguridad.
– Y, ¿de qué sería, joven Malfoy?– pregunto, enderezándose para observarlo mejor.
Tom alzo una ceja y lo miro por espacio de varios minutos sin decir palabra.
– Y, ¿qué tiene que decir acerca de mi hijo?– pregunto por fin, con fingida curiosidad.
Draco se tomó unos segundos antes de contestar. Se hinco sobre su rodilla derecha y miro al Lord
a los ojos.
– Yo, Draco Lucius Malfoy Black, heredero de la noble y ancestral casa Malfoy, suplico su permiso
para cortejar como se debe a su hijo, Harry James Riddle Potter, heredero de la noble y ancestral
casa Slytherin– terminó, inclinando la cabeza con respeto.
Tom agradeció mentalmente que el chico tuviera la mirada clavada en el suelo o de lo contrario
tendría que ocultar su sorpresa y cerrar la boca.
– ¿Tu intención es seria?– el chico lo miro a los ojos y asintió– mi hijo, él, ¿te corresponde?–
pregunto, no queriendo saber muy bien la respuesta.
– No estoy seguro mi Lord, pero eso no me impedirá intentar ganar su corazón– contesto con
seguridad.
Tom lo observo durante varios segundos mientras pensaba en lo irónico de la situación, pues el, su
peor enemigo, era en realidad su padre; y el chico frente a él, que era su rival en la escuela, estaba
enamorado de él.
– Supongo que si me ha perdonado a mí, que no solo le arrebate el derecho de tener una familia
sino que le destruí su infancia, no tengo el derecho de exigirte tus razones, pero– se levantó en
toda su altura y clavo su mirada en los ojos grises del chico arrodillado frente a él, que poseía una
curiosa mirada de esperanza– eso no quiere decir que de ahora en adelante no velare por su
felicidad y seguridad, así que…– dio una vuelta lentamente alrededor del chico hasta detenerse
frente a el– sí, te permitiré cortejar a mi hijo– los ojos grises brillaron intensamente– pero debes
de saber que si tú no eres SU felicidad, te harás a un lado y dejaras que sea feliz con alguien más–
los ojos grises se oscurecieron unos segundos antes de demostrar una determinación que hace
mucho no veía en otra persona y eso hizo que recordara con tristeza a su querido James.
– Tiene mi palabra, mi señor. Pero antes haré hasta lo imposible para estar con Harry– dijo,
mirándolo directamente a los ojos.
– Considérese advertido, joven Malfoy. Si se atreve a hacerle daño a mi hijo, lo haré conocer el
infierno en vida– vio al chico tragar con dificultad y asentir– muy bien, si eso era todo retírese–
dijo, sentándose elegantemente detrás del escritorio.
Tom lo observo retirarse y recordó el día que más anhelo tener un apellido de abolengo.
Flash back
Estaban acostados sobre la cama, desnudos, mientras le acariciaba el cabello al chico entre sus
brazos que soltó un suave suspiro.
– Ya la hiciste amor, pero dime ¿Qué sucede?– dijo Tom, deslizando su mano suavemente por la
espalda de su amante.
– ¿No crees que ya es muy tarde para eso?– pregunto mientras deslizaba su mano más abajo
recalcando su punto.
Vio al chico sonrojarse y sonrió.
– Por supuesto que no amor– dijo levantándole la barbilla– pero sabes tan bien como yo que no
tengo familia, ni apellido digno, tampoco fortuna y mucho menos soy sangrepura– dijo odiando
que el único título que podría ostentar sería el de heredero de Slytherin, pero eso no jugaría a su
favor con los Potter.
– Pero a mí no me importa nada de eso y lo sabes, lo único que quiero es a ti– dijo besando sus
labios– sé que si les digo a mis padres que estoy enamorado de ti lo aceptaran, me quieren y
desean que sea feliz.
– Lo se James– porque lo sabía, pero él quería ser alguien digno para James– y te prometo que nos
casaremos, pero dame tiempo para formarme un nombre dentro de la sociedad y entonces nada
ni nadie impedirá que te conviertas en mi esposo– dijo colocándose sobre el chico– pero ahora no
pienses en eso y relájate– dijo mientras besaba la suave piel de su cuello.
Sintió a James estremecerse mientras lo tocaba y cuando lo beso se prometió que el día que Lord
Voldemort dominara el mundo mágico y fuera el mago más poderoso de todos los tiempos, ese
día, James estaría a su lado como su consorte, porque se aseguraría que no hubiera mejor partido
para su James que él.
Apretó su varita con rabia. Si tan solo le hubiera hecho caso a James antes de todo eso, el poder y
el nombre lo hubiera obtenido con el tiempo pero James, el amor de James era algo que tenía en
ese momento y lo hizo a un lado por seguir sus ambiciones.
Suspiro quedamente. Ese había sido el día que les borraron la memoria, el día que lo había
perdido. Pero ahora que sabía que estaba vivo, vagando por algún lugar, lo encontraría y jamás se
volverían a separar.
Se levantó y salió, con una determinación que hace tiempo no sentía, después de todo por algún
lugar tenía que empezar.
*****
Severus lo recibió en la sala junto con los dueños de la casa y el joven Malfoy, quien se limitó a
asentir en su dirección.
– Muy bien Severus, nos vamos– dijo mirándolo– tenemos muchas cosas que hacer– miro a los
demás y añadió– volveré en unas horas para la cena, debemos acordar algunos puntos antes del
regreso de Potter a Hogwarts. Mi elfo les traerá todo lo necesario para alimentar correctamente a
Potter– dijo dando media vuelta– por cierto, no se preocupen por las barreras, colocare nuevas y
más poderosas– dicho esto salió con Severus tras él.
Draco lo observo irse y poco después sintió las protecciones vibrar. Se giró y miro a los adultos en
el sofá, oculto su nerviosismo y tomo asiento frente a ellos. Estaban tomados de las manos,
perdidos en sus pensamientos; dirigió su vista hacia las escaleras un segundo antes de aclararse la
garganta y mirar a los adultos que dirigieron su atención a él.
– Yo…quiero que sepan que cortejare a Harry– soltó sin rodeos, esperando ansioso la reacción de
los mayores.
Lo miraron unos segundos en shock. El primero en levantarse fue Remus, quien le sonrió
amablemente y le tendió la mano, mano que Draco estrecho rápidamente, quizás demasiado
rápido.
– ¡Felicidades! Me da gusto que por fin te decidieras, ¿no es así Canuto?– dijo mirando sobre su
hombro.
Al escuchar su nombre Sirius se levantó de un brinco, con los ojos como platos.
– Pe-pe-pe pero Moony– tartamudeo– mi pequeño Prongs es…es…es ¡pequeño!– dijo como si
fuera obvio– además ese chico es un pervertido ¡¿no recuerdas como tenía a Harry cuando
llegamos por flu?!– pregunto mirando a Remus con incredulidad.
– Oh vamos Siri, tienen la misma edad y sobre lo de ser pervertido– sonrió de lado– creo que solo
deberías de recordar lo que me haces cuando estamos solos– dijo encogiéndose de hombros.
– Después de todo, ambos somos Black– respondió Draco malicioso– y no es como si necesitara tu
permiso Black, ya tengo el consentimiento del Señor Oscuro– dijo con arrogancia y ante la cara de
estupefacción de los adultos sonrió– muy bien iré a ver cómo sigue Harry– dio media vuelta y se
encamino a las escaleras.
Cuando llego a la habitación del moreno abrió lentamente y se quedó en shock por unos minutos
ante la escena que lo recibió.
Nagini, la enorme serpiente del Lord, estaba enroscada alrededor de Harry. Su cola era abrazada
por Harry como si fuera una almohada, mientras este descansaba su cabeza cómodamente sobre
la serpiente y esta descansaba su enorme cabeza sobre las caderas de Harry.
De repente la serpiente levanto la cabeza olfateando el aire con su lengua y después giro hacia él.
Draco se quedó paralizado unos segundos antes de aclararse la garganta y preguntar si podía
pasar. Recibió un asentimiento de la serpiente y eso hizo que se sintiera menos estúpido y menos
nervioso. Se acercó despacio a la cama y antes de sentarse miro a la serpiente indeciso antes de
atreverse a preguntar.
– ¿Puedo acercarme a Harry? Solo un momento– dijo evitando que le temblara la voz.
Draco se acercó a Harry y despacio le deposito un suave beso en la frente para luego dejarse
caer elegantemente sobre la silla al lado de la cama.
Se sentía incómodo en la misma habitación que la serpiente y no podía evitar lanzarle miradas
cada pocos minutos. Después de aproximadamente media hora pensó que si no lo había atacado
todavía quizás ya no lo haría, así que se arriesgó a conjurar su libro de pociones con un suave
movimiento de varita. La serpiente se limitó a parpadear antes de acurrucarse de nuevo sobre
Harry.
Al ver pasado el peligro decidió transfigurar la silla en un cómodo sillón y se acomodó con su libro
en su regazo, dispuesto a pasar unas buenas horas de lectura.
No supo cuánto tiempo había pasado, estaba tan concentrado en su lectura que se sobresaltó
cuando Harry se revolvió en la cama y alzo la mirada justo a tiempo para ver a Nagini deslizarse
por la cama.
Harry abrió sus ojos acostumbrándose a la luz de la habitación y poso sus ojos sobre unos grises
que le miraban expectantes.
Draco se perdió durante unos instantes en la intensidad de la mirada de Harry y cuando reacciono
se levantó lentamente.
– ¿Cómo te sientes dormilón? – sintió su corazoncito de hielo agitarse cuando Harry le sonrió y
asintió.
Harry asintió sin dejar de sonreír y se hizo a un lado, palmeando el espacio vacío con su mano
derecha.
Draco negó divertido antes de depositar un suave beso en la mejilla del moreno y acostarse a su
lado atrayéndolo hacia su pecho. Harry soltó un suspiro satisfecho y se aferró a la camisa del rubio.
No pudo evitar ronronear suavemente al sentir las caricias de Draco sobre su cabeza.
– Te estas volviendo muy perezoso– dijo Draco divertido con los sonidos de Harry.
– Tú tienes la culpa– y continuo, deteniendo la protesta que seguro vendría de Draco– eres la
almohada más cómoda que he tenido nunca, y las más cálida– y para reafirmar lo que acababa de
decir se aferró más fuerte al torso del rubio.
Draco se sonrojo ligeramente por las palabras del moreno y por su abrazo posesivo. No
encontrando una mejor oportunidad decidió arriesgarse a decirle a Harry.
– Harry…yo– pero fue interrumpido por unos suaves toques en la puerta– adelante.
– Solo vengo a decirles que en poco tiempo se servirá la cena– miro a Harry y pregunto– ¿Te
sientes mejor cachorro?
– Si Remus, gracias– dijo incorporándose sobre la cama– mi pa… ¿Tom sigue aquí? – pregunto
revolviéndose entre los brazos de Draco, que se había levantado junto con Harry y lo abrazaba por
la espalda.
Remus sonrió contento al ver que Harry estaba aceptando a su “nuevo” padre de buen grado.
– Se ha ido hacer un par de horas– vio divertido la desilusión de su cachorro– pero dijo que
regresaría a cenar– la ilusión en los ojos de Harry era algo por lo que valía la pena traicionar,
aunque tuviera que traicionar al mismo Dumbledore y a toda la Orden– parece que aún le falta dar
algunas órdenes.
– Ven Draco, vamos a arreglarnos– dijo, tirando de la mano de un rubio sonriente– tengo que
bañarme y quiero que me ayudes a escoger que ropa usar, ¿me ayudaras? – pregunto con los ojos
brillando.
– Claro que si Harry– suspiro, sabiendo que de ahora en adelante no habría nada que le negara al
moreno. Estaba perdido.
Un ligero carraspeo los saco de su fantasía, provocando que Harry se sonrojara y soltara las manos
de Draco.
– Sera mejor que nos apresuremos, no creo que al Lord le agrade que lo hagamos esperar– dijo
mientras escogía la ropa de Harry– escogeré tu ropa y la dejare sobre la cama, después me iré a
arreglar– se giró con un atuendo en sus manos y camino a la cama.
– Gracias Draco– Harry le deposito un beso en la mejilla antes de caminar hacia el baño– te veo en
la cena.
Draco se quedó parado viendo la puerta del baño y cuando escucho el agua correr salió
apresuradamente de la habitación.
TR***LV
La cena había trascurrido lo más normal que se podía, el único que estaba ajeno a la tensión
acumulada en el aire era Harry.
Después de cenar pasaron a la sala para platicar.
– No tengo mucho tiempo libre así que les diré cuáles serán sus misiones y…– pero un carraspeo
por parte de su hijo lo interrumpió y tuvo que reprimir las ganas de girar los ojos– espero que por
favor me ayuden– vio la perplejidad en el rostro de todos y la sonrisa socarrona en el rostro de su
hijo. Soltó un gruñido bajo– deja de sonreír como tonto Potter, ya veremos quien ríe al último– vio
ensancharse la sonrisa de su hijo y lo fulmino con la mirada ignorando la atención que los demás
les estaban dando, “ya verás cómo te borrare esa sonrisita mocoso engreído” – Lupin– soltó
molesto dirigiéndose al licántropo– usted será el encargado de repasar todas las materias con
Potter y ponerlo en un nivel académico acorde a su apellido; Black tú te encargaras de su
entrenamiento tanto físico como mágico, con eso me refiero a resistencia física, pelea con espada,
duelo y todo lo referente a un curso rápido para auror– vio el asentimiento del hombre, volvió la
vista a su hijo y fue su turno de sonreír al ver la expresión de decepción en el rostro de su querido
hijo– Malfoy se encargara de darle unas clases rápidas de etiqueta, y ya que no hay mucho tiempo
para enseñarle a comer las diferentes clases de comida, lo menos que espero es que aprenda a
comportase como un sangrepura en la mesa aunque siga comiendo chatarra– escucho a su hijo
gemir y enterrar la cara en sus manos avergonzado– bien, como tus tres tutores pueden estar
disponibles en todo momento lo mejor será que el horario quede establecido. Por lo tanto,
empezaran de 6 a 7:30 de la mañana con el entrenamiento físico, de 8 a 8:30 se servirá el
desayuno y el joven Malfoy podrá aprovechar, después estudiaras con Lupin de 8:30 a 12 pm,
tendrás media hora de almuerzo de 12 a 12:30, continuaras tus estudios de 12:30 a 3 de la tarde.
El joven Malfoy tendrá la hora de 3 a 4 para las clases de etiqueta, la comida será de 4 a 4:30, las
horas restantes de 4:30 a 8 de la noche entrenaras con Black y por último la cena se servirá a las 9
en punto y debo aclarar que no me gusta esperar– dijo mirando en advertencia a su hijo, pero este
le miraba horrorizado. Sonrió malicioso al pensar que todavía le faltaba la guinda del pastel–ah,
casi lo olvidaba, este horario solo será de Lunes a Viernes– escucho un suspiro de alivio a su lado y
sonrió con maldad al dueño del suspiro– Sábados y Domingos solo habrá entrenamiento físico
porque tendrás clases de Oclumancia con Severus…– vio la expresión completamente desolada del
moreno y se compadeció un poco, solo un poco– el día sábado…y el domingo con Malfoy hasta
medio día.
Harry no podía creerse que su padre le hiciera todo eso, definitivamente todavía estaba resentido
con él por lo sucedido unas horas antes.
– Eres un mounstro– gimió dejando caer la cabeza sobre la mesa en señal de derrota.
– Es bueno saber que no te has olvidado de quien soy Harry– dijo, provocando que Harry soltara
un gruñido. Se levantó de la mesa y miro a todos– si no hay preguntas me voy– vio asentir a todos
menos a la figura desmadejada que era su hijo– que pasen buenas noches– y salió rumbo al
pasillo.
Todos se quedaron sentados mirando la figura del hombre que desaparecía por el pasillo. En el
momento en que desaparecía del pasillo vieron pasar como un bólido al muchacho de cabellos
negros alborotados.
Harry no estaba contento con sus actividades obligatorias pero no quería decir que no se
despediría de su padre, así que salió como una exhalación del comedor para alcanzar a su padre
antes de que desapareciera.
Tom estaba por llegar a la puerta cuando escucho una persona corriendo tras él y sabiendo quien
era se detuvo, pero se sorprendió cuando algo pequeño choco contra él y se aferró a su espalda.
– Creía que estabas enojado conmigo– dijo divertido, pero al segundo siguiente lo soltaron y se
giró para mirar a su hijo.
– ¡Claro que no estaba enojado contigo! Es solo que…– se retorció las manos sin mirar a su padre–
creí que ya que te encontré y me aceptaste en tu vida…bueno, tendría unas vacaciones normales,
en familia. Pero si tú no quieres pues…– no terminó se sentía incómodo, quizás malinterpreto las
cosas.
Tom no quería que su hijo pensara cosas equivocadas así que con suavidad, nada digna de un
Señor Oscuro pero si de un padre, levanto la barbilla del moreno y le miro a los ojos.
– Escucha Harry– suspiro– sé que estas esperando la vida en familia que nunca tuviste…que
nunca tuvimos– se corrigió– yo también lo deseo, eres mi único hijo, mío y del amor de mi vida y
precisamente por eso estoy haciendo esto hijo– limpio con sus dedos las lágrimas que caían por
las mejillas de su hijo– necesito saber que estarás lo más preparado posible para regresar al
Colegio– negó suavemente– no te pienso dejar a tu suerte, me asegurare de que tengas
protección. Pero tú mejor que nadie debes saber que los problemas son difíciles de evitar y tienes
que estar preparado.
– Si padre, no era mi intención compórtame de esta manera– lo abrazo fuertemente, pero sabía
que si quería un abrazo lo tenía que pedir– estamos solos, abrázame por favor–pidió mirándolo
con los ojos llorosos.
Tom se sintió incomodo un instante, pero al mirarlo en ese estado no pudo hacer más que
apretarlo contra su pecho con fuerza, deseando con ese acto fundirlo con su piel y mantenerlo
protegido siempre.
– Debo irme, tengo que arreglar algunos asuntos pero…hare todo lo posible por lograr que pases
navidad conmigo– vio la sonrisa de felicidad de su hijo y sintió algo cálido extenderse por su
pecho– aun así, procurare venir todas las noches a cenar antes de que regreses a Hogwarts. Por
cierto, esto es para ti– dijo extendiendo un frasco con una poción color violeta– tómala hoy antes
de dormir, dolerá un poco pero para cuando despiertes ya no necesitaras los lentes.
– Gracias padre, se lo difícil que es conseguir los ingredientes para la poción– dijo sonriendo–
entonces nos veremos mañana.
Tom asintió y unos segundos después desapareció.
H&D***D&H
Harry estaba cansado. Habían pasado varios días desde que había regresado de la Madriguera y
había hablado con su padre. Todos los días recibía cartas de los gemelos o mensajes por medio de
las monedas con noticas sobre cambio de planes, visitas del director, conversaciones a escondidas
de sus “amigos” o simplemente bromas.
Sus rutinas diarias eran seguidas estrictamente al pie de la letra y gracias a eso había ganado un
poco de peso y músculos. Daba gracias a que su padre le había regalado la poción para corregir su
vista o de lo contrario perdería cada duelo de espada solo por perder los lentes a medio
entrenamiento. También había aprendido mucho de Remus y ahora estaba seguro que con un
poco de empeño competiría por uno de los primeros lugares, incluso con Granger y Draco.
En sus clases de Oclumancia iba muy bien, el profesor Severus le había dejado varios libros con
muchos ejercicios; en lo único en lo que no iba muy bien era en clases de etiqueta, no que no
aprendiera sino más bien que no podía concentrarse. Había querido hablar con Draco de lo que
había sucedido entre ellos pero con todas las cosas que tenía que hacer en el día, terminaba
exhausto por la noche y en nada ayudaba el hecho de que les habían asignado una habitación a
cada uno y bastante alejadas.
Suspiro y se giró sobre la hierba mirando hacia el cielo. Recordó el día que se habían quedado
solos después de varios días, pues Sirius siempre estaba presente en sus clases de etiqueta
supervisando sus progresos y añadiendo comentarios aquí y allá.
Flash Back
Harry se dirigía hacia la habitación que habían acondicionado para sus clases con Draco. Estaba un
poco estresado por sus clases con Remus y caminaba despacio, sabía que cuando llegara Sirius le
llamaría la atención, por eso se sorprendió cuando entro y no lo encontró.
– Tu padrino tuvo que salir pero regresara por la noche– dijo Draco entre las sombras.
Harry busco el origen de la voz y lo vio recargado al fondo escondido entre las sombras. Lucía un
pantalón negro y una camisa verde Slytherin que le quedaba perfecta. Trago saliva.
– Hola Draco, gracias por avisarme– Harry camino hacia la mesa y tomo asiento viendo los
diferentes platos servidos– ¿Qué es lo que aprenderé hoy? –pregunto sonriendo en dirección al
rubio.
Draco sintió que las piernas le temblaban, lo único que quería era correr hacia Harry y besarlo
apasionadamente.
– Pensé que podíamos dar un repaso de todo lo que hemos visto– dijo mientras se aproximaba y
se colocaba tras el moreno– porque no escoges tres platillos y me explicas que cubiertos usar,
porque y con qué bebida lo acompañarías– terminó inclinándose y dejando escapar su aliento
sobre la oreja del moreno.
– Muy bien, serán estos tres– dijo Harry con voz temblorosa, carraspeo nervioso y comenzó a
explicar todo lo que había aprendido.
Estaba tan concentrado que no se dio cuenta que el rubio se lo comía con los ojos.
Por su parte Draco estaba siendo torturado de una manera muy dulce, no tenía la menor idea de
lo que decía el moreno solo oía su melodiosa voz mientras veía como sus dedos se colocaban
sobre la copa con delicadeza y como bajaba el líquido por su garganta, pero lo que más lo estaba
enloqueciendo eran sus deliciosos labios rojos por el vino.
Draco no fue consciente de que ya había terminado hasta que lo vio levantarse y mirarlo
fijamente. Sin poder sostener su mirada echo la vista al jardín y no la quito sin importar que el
moreno se estuviera acercando.
Harry no sabía que pasaba, quizás se había equivocado en algo y por eso Draco no lo miraba pero
fuera lo que fuera lo arreglaría. Se levantó y se acercó a él, pero al ver que seguía en la misma
actitud decidió disculparse.
– ¡No Harry! Por supuesto que no te equivocaste, es solo que…– Draco callo indeciso de que decir.
– ¿Qué, Draco? – pregunto Harry poniendo los dedos sobre los brazos fuertemente cruzados del
rubio.
Draco no era un hombre que se dejara guiar por sus impulsos, pero con Harry todo era diferente.
– Lo siento Harry, quería hablar contigo antes pero ya no lo soporto– y dicho esto tomo a un
sorprendido Harry por los hombros y lo pego con fuerza a la pared al mismo tiempo que capturaba
su boca en un beso voraz.
Draco atrapo el labio inferior del moreno y lo chupo con deseo mientras sus manos se posaban en
sus caderas. Harry gimió dentro del beso al sentir la lengua del rubio sobre su labio y de inmediato
abrió la boca, cediendo ante la insistente lengua. Ambos gimieron cuando sus lenguas se
encontraron y las manos de Harry viajaron a la nuca de Draco enterrando los dedos en sus cabellos
mientras sentía las manos de Draco deslizarse por su espalda. Cuando el aire se hizo indispensable
se separaron mirándose a los ojos.
– Yo también, y mucho– dijo Draco dirigiendo su mirada a los labios rojos de Harry.
Cuando se dieron cuenta ya se estaban besando otra vez, pero en esta ocasión Draco tenía todo su
cuerpo recargado sobre Harry y podía sentir como se estaba excitando, él estaba en las mismas
condiciones.
Pero un oportuno elfo toco la puerta para decir que los estaban esperando para comer. Si no
hubiera sido por eso no hubieran podido detenerse.
Harry soltó un suspiro. Como deseaba repetir ese beso. Por las noches no podía dormir bien,
necesitaba a Draco a su lado y sabía que en Hogwarts sería aún más difícil estar juntos a menos
que… Se levantó de un salto, tenía una idea de cómo arreglar ese problema y si planeaba bien las
cosas podía deshacerse de Weasley y Granger y mantener a Dumbledore de su lado sin que
sospechara nada.
Iba tan concentrado planeando sus movimientos que no vio a la persona que se acercaba, choco
con algo suave que inmediatamente lo abrazo. Levanto la vista desconcertado y vio a Draco.
– ¡No soy pequeño! Solo eres unos centímetros más alto que yo– dijo haciendo un mohín.
– Lo sé, lo digo de cariño. Sé que ya eres un hombre–respondió, resbalando sus manos por las
caderas del chico.
*****
Al final habían decidido que ellos se quedarían en la casa para evitar riesgos innecesarios. Además
Severus le había dicho que el director había recibido una carta de Lupin diciendo que ya había
enviado toda la lista escolar a Harry y que no era necesario que saliera de la casa de sus tíos hasta
el 1 de Septiembre, sobra decir que el director estaba bastante satisfecho. Los elegidos fueron
Severus y Sirius, quienes regresaron en menos de tres horas con ambas listas surtidas.
Los dos días que restaban transcurrieron tranquilos y para esa última noche habían programado
una cena especial.
Después de la cena todos juntos, con Severus y su padre pasaron a la sala, donde Harry decidió
que contaría su plan para ver que opinaban de él, claro sin revelar la verdadera razón. Se aclaró
suavemente la garganta antes de hablar.
– Padre, sé que tienes que irte– dijo mirándolo– pero antes quería platicar con todos ustedes
sobre algo que pensé–dijo mirándolos.
Todos lo miraban con atención, se sintió un poco incómodo pero lo hizo a un lado rápidamente.
Tomo aire y paso a relatarles su plan completo, después espero sus opiniones.
Tom estuvo en silencio mientras todos discutían los pros y los contras pero él ya había tomado la
decisión.
– Sí, estoy acostumbrado a este tipo de cosas todos los años– dijo encogiéndose de hombros.
– Está bien– contesto Tom, ignorando la referencia a su persona–si estás seguro te apoyare en lo
que pueda, además es una excelente idea– miro a Severus y añadió– hablare con todos mis
mortífagos que tienen hijos en el Colegio para que sepan de nuestra relación, así estarás más
protegido pero no debes confiarte y menos del viejo loco– dijo serio.
– Cuento con eso joven Malfoy– dijo con una nota de advertencia en la voz que pasó
desapercibida para el moreno– bien, me voy. Nos veremos en tus salidas a Hogsmeade, ah!
Severus les dará multijugos para que lo lleven al expreso– miro a Malfoy y dijo– como la
desaparición de Narcissa ya se hizo pública no tiene caso que Severus tome multijugos así que te
iras directamente con él. Supongo que los gemelos Weasley podrán hacerte compañía– dijo
regresando la mirada a su hijo.
– Bien, entonces nos veremos en unas semanas. Vámonos Severus– se levantó y para shock de
todos y sorpresa de Harry, lo tomo de los brazos, lo levanto y lo abrazo fuerte– más te vale que te
cuides o todos los crucios del mundo no serán suficientes para castigarte– y por ultimo le dio un
beso fugaz en la frente.
Se giró y desapareció por el pasillo antes que todos reaccionaran. Harry sonrió como tonto y se
despidió de todos para subirse dormir.
H&D***D&H
A la mañana siguiente casi todos estaban listos y en el comedor para desayunar, el único que
faltaba era Harry. Escucharon pasos en las escaleras y giraron la cabeza, los adultos soltaron una
exclamación cuando lo vieron pero Draco sin quedo sin aliento. Harry simplemente estaba
irresistible.
Vestía un pantalón negro entallado y una camisa blanca con detalles en oro y cerrando el
conjunto, una túnica verde Slytherin con los mismos detalles que la camisa en ambos puños.
– Padre exagero al enviarme la ropa– dijo rascándose la cabeza avergonzado– lo mejor será que
me cambie.
Pero no había dado ni media vuelta cuando fue detenido por un entusiasmado Sirius.
– ¡Por supuesto que no Prongs! Te ves genial, digno de un Potter y de un Riddle por supuesto– dijo
acercándose a el– vamos a desayunar que tenemos que llegar puntuales– lo jalo y lo sentó al lado
de él y frente a Draco, que no le quitaba la mirada de encima.
Harry sintió la mirada de Draco sobre él y le sonrió avergonzado. Draco sintió que le faltaba el aire;
esa sonrisa siempre causaba estragos en él, pero reuniendo su autocontrol logro sonreírle al
moreno.
– Bien, desayunemos que ya casi es la hora– dijo Remus, siendo seguido por los demás.
Cuando todos terminaron, Remus que se había percatado de las miradas que le dirigía Draco a su
cachorro decidió darles unos minutos a solas, así que se levantó y se acercó a Sirius.
– Vamos Siri, tenemos que tomarnos la poción– miro a Harry– ve por tu baúl cachorro– y dicho
esto tomo a Sirius de la mano y se encaminaron a su habitación, no sin antes dirigirle una mirada
significativa al joven Malfoy.
– ¿Tienes todo listo Harry? – pregunto Draco siguiendo los movimientos del moreno con atención.
– Harry– interrumpió Draco, fijo su vista en los ojos verdes que le miraban interrogantes, se acercó
lentamente– yo…te ves hermoso– dijo admirando la belleza que tenía frente a él.
– No creo que sea para tanto– pero se detuvo cuando sintió los dedos de Draco acariciar su
mejilla.
– No Harry. Tú no puedes ver lo que yo veo pero…– se acercó más al moreno y susurro– eres
hermoso.
Harry miro los ojos grises como plata fundida y se acercó aún más. Sentía sus alientos
mezclándose y unas ganas enormes de volver a probar los labios de Draco. Sintió las manos del
rubio deslizarse por su cintura y cerró los ojos un segundo antes de sentir los cálidos labios de
Draco sobre los suyos. El beso era lento, cada uno probando los labios del otro, un beso suave que
mostraba el amor que sentían por el otro. Cuando se separó Harry estaba sonrojado.
– No tienes idea de los delicioso que te ves cuando te sonrojas– dijo Draco acariciando ambas
mejillas– Harry, yo creo que debemos hablar sobre esto.
– Si lo sé, pero tendrá que ser en Hogwarts, ya casi es tiempo de irnos– miro los labios del rubio– y
ahora bésame otra vez, que si todo sale bien nos veremos hasta la noche– dicho esto ataco la boca
del rubio con pasión.
Draco gimió cuando sintió los labios del moreno devorando su boca, lo que aprovecho Harry para
colar su lengua y comenzar una deliciosa batalla que lógicamente fue ganada por el rubio. Se
sentía en las nubes y no ayudaba a su alocado corazón las caricias de Harry por todo su pecho. Se
separaron agitados pero satisfechos y cuando se miraron a los ojos sonrieron.
– Sera mejor que bajemos antes de que lo haga tu padrino o tendremos problemas– dijo mientras
tomaba al moreno de la mano– ¡Kreacher! – El elfo apareció y desapareció con el baúl– vamos.
Acababan de llegar a la sala cuando vieron aparecer a su padrino y Remus o mejor dicho a las
versiones falsas de Vernon y Petunia.
– Vamos antes de que el efecto se pase– se giró y le dio un rápido abrazo al rubio– te veré por la
noche, deséame suerte.
– Eres Harry Potter, lograras todo lo que te propongas– dijo haciendo una mueca pero luego
sonrió– suerte Harry– le dio un suave beso en los labios a pesar del gruñido de Black.
*****
Cuando llegaron al andén se miraron a los ojos y asintieron, ya se habían despedido antes porque
no se podían arriesgar a que alguien los viera, sobre todo los Weasley. Estaba por girarse y pasar el
andén cuando un hombre alto de cabellos y ojos castaños se acercó a ellos.
– Yo me asegurare de que pase el andén y suba al expreso– dijo mirando a Harry y sonriendo de
lado.
– Vamos, está a punto de partir el tren– se despidió con un cabeceo de los adultos y ambos
cruzaron la barrera.
Localizo a los Weasley subiendo y cuando pensó que se iba a ir solo Fred y George lo vieron y
sonriendo ampliamente caminaron a su encuentro.
– Muy bien, recuerda todo lo que aprendiste, quiero buenas notas pero por sobre todo te quiero
seguro y feliz. Cuídate hijo– y aprovechando que los gemelos no los veían mientras cruzaban toda
la gente, lo abrazo y deposito un beso en su cabello.
– Harry querido– dijo la señora Weasley mirando con desconfianza al hombre castaño– ¿te
encuentras bien? Creí que ya no llegarías y estaba preocupada.
– Muy bien Harry, te dejo. Estas en buenas manos– dijo mirando a los gemelos en señal de
advertencia.
– Adiós y gracias– dijo viéndolo desaparecer.
– Harry, ¿quién es ese hombre? – lo miro de arriba abajo ocultando su envidia– ¿y de donde
sacaste esa ropa? No creo que a Dumbledore le guste que estés acompañado de algún extraño y…
Subieron al tren y se dirigieron al último vagón, que siempre estaba desocupado. En su camino se
encontró con Ron, Hermione y Ginny. Les miro con tristeza antes de cubrir su expresión con
indiferencia y seguir su camino.
– Ok Harry, ¿ahora puedes decirnos quien era ese apuesto hombre que te acompañaba? –
pregunto George levantando las cejas con insinuación.
– Si nos dices que él te está cuidando, te ha vestido, alimentado y se preocupa por ti, entonces
podemos esperar– dijo Fred sentado a su lado.
– Si, él es muy importante para mí– cuando vio sus sonrisas maliciosas se apresuró a aclarar– no es
lo que piensan, es como mi…padre– dijo mirando por la ventana.
– Ok Harry, te creemos. Después de todo no creemos que a Malfoy le guste compartir– dijeron al
unísono y soltaron unas risitas cuando a Harry se le subieron los colores.
Harry decidió que podía confiarles eso, de todos modos ya debían adivinar el motivo puesto que la
desaparición de la señora Malfoy ya se había hecho pública. Tomo una bocanada de aire y
comenzó a relatarles desde que se encontró con Draco en el parque muggle hasta que
comenzaron a convivir y conocerse en Grimmauld Place, sin revelar la presencia de Sirius y Remus
y mucho menos la de su padre y Severus.
– Vaya, parece que nuestro Harry tiene muchos secretos. Nosotros teníamos entendido que nadie
podía entrar ahí después de que…– se calló y miro al moreno.
– Si, pero fue por eso mismo, es decir, la casa me reconoció como su nuevo dueño. Dumbledore
me leyó el testamento de Sirius donde me dejaba en herencia la casa, pero creo que no quería que
supiera que solo yo tenía acceso a ella, por eso les dijo que nadie, ni el mismo podía entrar en ella.
– Si, se veía muy frustrado de haber perdido el punto de reunión de la orden– dijeron juntos.
– Bueno y ahora dinos Harry, ¿le debemos al misterioso salvador tu cambio de look? –
preguntaron mirándolo de arriba abajo.
– Con eso te aseguraras de que nuestro pequeño Ronnie explote de celos, pero no te preocupes
nosotros seremos tu sombra, nos aseguraremos que no te pase nada.
– Con respecto a eso…– Harry se retorció las manos nervioso– tengo un plan que me alejara de
Granger y Weasley– vio la sorpresa en sus ojos cuando uso los apellidos para referirse a sus
antiguos amigos.
Harry les explico una versión modificada del plan pues aun había cosas que no sabían y no era el
momento. Cuando termino ambos sonrieron y le felicitaron por su increíble plan.
– Solo no esperes que nosotros también nos alejemos de ti– dijeron en tono de advertencia.
– Por supuesto que no y Draco lo sabe, solo alejara a los otros Weasley y a Granger– miro al suelo–
de los demás chicos de Gryffindor aún no lo sé, primero quiero darles una oportunidad.
– Harry ¿por qué no te sentaste con nosotros en el tren? – pregunto Hermione preocupada o más
bien fingiendo.
Harry sintió con profunda tristeza la falsedad en la que había sido su mejor amiga y bajo la vista.
– Hola Harry, te ves precioso– dijo con su voz soñadora– ¿no vienes con nosotros? – pregunto,
mirando a los demás Ravenclaw que la ignoraron.
Harry reprimió un suspiro de alivio cuando vio solo un asiento vacío y asintió subiendo al carruaje
sin despedirse de los demás.
– ¿Qué demonios le pasa a ese? – pregunto Ron mirando con coraje el carruaje.
– Nos vemos– dijeron Fred y George al mismo tiempo.
HP***HR
Harry platico el resto del camino al castillo con Luna, o más bien escucho a la chica relatarle sus
viajes y las criaturas fantásticas que conoció.
Cuando llego al castillo en lugar de entrar con los demás estudiantes se despidió de Luna y se
quedó rezagado con los nuevos estudiantes. Busco con la mirada a su jefa de casa y cuando la vio
corrió hacia ella.
– Disculpe, Profesora McGonagall– llamo Harry controlando lo mejor que podía el temblor de su
voz y mirando a la profesora a los ojos.
– Potter que hace usted aquí, debería haber entrado con sus demás compañeros al comedor– dijo
severa.
– Si profesora, pero necesito hablar con el Director, es urgente– dijo mirándola con esperanza de
que no pusiera muchas trabas.
– ¿Tan urgente que no puede esperar a la Selección? – pregunto con preocupación mirándolo de
arriba abajo buscando heridas.
– Esta bien Potter, espere aquí– dijo con severidad y entro al comedor cerrando la puerta.
Harry la vio desparecer por la puerta y sintió unas ganas enormes de entrar y sentarse con Draco.
Se arregló la túnica del colegio con nerviosismo.
Cuando la puerta se abrió y el director salió por ella, Harry se encontró con una mirada que
mostraba preocupación, supuso que falsa igual que los demás.
– Director– asintió con respeto– quisiera hablar con usted, es acerca de…– fingió indecisión–
quisiera ser seleccionado nuevamente– pidió con firmeza.
– ¡¿Pero qué dices Harry?! – pregunto sorprendido– Una vez que eres seleccionado no hay vuelta
atrás. Además, si eso pasara ambos sabemos a dónde te mandaría el sombrero– dijo con falsa
preocupación.
– Lo se profesor, por eso mismo quiero volver a ser seleccionado– vio desconfianza en los ojos del
director y decidió sacar su as– tengo un plan que sé que funcionara y volteara el tablero a mi
favor– Harry sabía que no mentía, el tablero estaría a su favor pero eso no quería decir que
incluyera a la Orden y al director.
Sonrió con inocencia al ver brillar los astutos ojos del director y supo que ya lo había logrado.
– Esta bien Harry, acompáñame a mi oficina pero no te aseguro que lo que me pides sea posible–
miro a Minerva y asintió– profesora por favor que todos los alumnos de primero se sienten juntos
y anuncie que la selección será llevada al final del banquete– vio que la profesora iba a preguntar y
la corto con una señal– más tarde te explicare Minerva– dicho esto salió con Harry hacia la oficina.
Cuando Harry y el director llegaron a la oficina, este le hizo sentarse en la silla frente a su
escritorio.
– Muy bien Harry, te escucho– dijo, cruzando los dedos de las manos frente al escritorio.
– Vera profesor– dijo removiéndose incomodo en su silla– estas vacaciones he tenido tiempo de
pensar acerca de la profecía y…después de lo sucedido en el ministerio…– bajo la vista fingiendo
tristeza, aunque no puedo evitar sentir un pinchazo de dolor cuando recordó a Sirius cayendo a
través del velo y se tuvo que obligar a recordar que su padrino estaba vivo y a salvo– creo que
debo tomar parte de manera más activa en esta guerra– dijo, mirándolo con seguridad pero sin
atreverse a sostenerle la mirada por demasiado tiempo para no arriesgarse a que utilizara
Legeremancia– sé que no debo arriesgarme a que me atrapen por eso el plan que tengo es sencillo
pero efectivo. Con él podría acercarme a Draco Malfoy, su padre es la mano derecha de Voldemort
y sería tan fácil manipularlo– hizo una mueca por las palabras pero el director muy bien podría
interpretarlo como desagrado– después de todo, siempre ha querido ser mi amigo, y teniendo
como amigo al Príncipe de Slytherin toda la casa de Slytherin me obedecerá y podría averiguar
más– terminó, encogiéndose de hombros, como si fuera algo demasiado simple.
– Vaya Harry, debo decir que no suena muy descabellado, pero mi querido muchacho no sé si
funcione– dijo recargándose en la silla– porque para eso tendrías que renunciar a tus amigos,
ambos sabemos lo que el señor Malfoy piensa del señor Weasley y la señorita Granger. No creo
que seas capaz de soportar las humillaciones del señor Malfoy. Sin añadir que serás visto como
traidor por toda la escuela– terminó mirándolo fijamente.
Harry bajo la vista con verdadera tristeza, no por los Weasley y Granger sino por todas las demás
personas que considera amigos. Levanto la vista y suspiro.
– Siempre hay un precio a pagar director, estoy consciente de que perderé a mis amigos pero me
asegurare de ganar esta guerra– decidió acabar de una vez por todas con ese asunto y soltó la
frase que inclinaría la balanza a su favor– por el Bien Mayor.
Lo había logrado. Los ojos del director brillaron intensamente al escuchar esa frase. Garabateo
rápidamente en un pedazo de pergamino “Lo tengo en mis manos” y lo doblo. Se levantó y miro al
chico.
– Espérame aquí Harry, avisare a Minerva que al último te nombre para ser seleccionado– se
dirigió a la puerta con una sonrisa de triunfo en los labios.
Una vez que estuvo seguro que el director ya no estaba en la oficina suspiro de alivio y se relajó,
pero no le duro demasiado.
Harry giro su cabeza tan rápido que su cuello trono. Observo al sombrero seleccionador con
asombro.
– Se la verdad señor Potter. Lo supe desde la primera vez que estuve sobre su cabeza, la decisión
fue muy difícil. Fue la primera vez que quise dividir a un alumno y enviar la mitad a una casa y la
otra mitad a otra casa.
– ¿Pe-pero como supo? – Pregunto Harry, horrorizado de que alguien supiera su secreto– ¿Por qué
no me dijo en ese momento?
–Pregúntate, ¿era el momento adecuado? No, no lo era, por eso calle. Saberlo fue muy sencillo, no
sé si el director este enterado, pero yo me di cuenta desde el primer momento que toque a un
Potter, y cuando fue el turno de Charlus Potter, supe que era el heredero de Gryffindor, hasta que
paso el legado a James Potter, quien se convirtió en el siguiente descendiente de Gryffindor. Pero
cuando toque tu cabeza, me di cuenta que por tus venas corrían sangre de dos herederos de las
casas. Tom Riddle fue el último heredero de Slytherin que había conocido, hasta que llegaste tú.
Ambas herencias eran muy fuertes, pero tú tomaste la decisión y fue la correcta, como ahora lo es
cambiar de casa.
– Dumbledore…tu…
Harry iba a preguntar otra cosa pero fue interrumpido por la llegada del director.
– Le estaba explicando al sombrero mi nueva elección y está de acuerdo en reubicarme– dijo con
inocencia.
– ¡Oh perfecto! Entonces no pierda más tiempo y diríjase al comedor, el banquete está por
terminar.
A Harry no se lo dijeron dos veces, salió apresuradamente rumbo al comedor.
Entro y miro alrededor, al fondo estaban los de primero. Siguió su camino hacia su mesa “hasta
ahora”, evitando con todas sus fuerzas mirar en dirección al rubio que sabía tenía la vista clavada
en él, como todos los demás alumnos.
Antes de llegar a su mesa fue interceptado por Fred y George que entre risas y bromas lo llevaron
a una esquina para comer.
– ¡No soy pequeño!– frunció el ceño molesto– ¡perfecto! Creyó todo lo que dije– sonrió de lado.
Comieron entre bromas y juegos a costa de Harry hasta que fue el momento de la selección.
Todos guardaron silencio mientras transcurría la selección, Harry no lo demostraba pero se moría
de nervios. Trago saliva cuando el último alumno paso, vio al director levantarse y fingir sorpresa
cuando fue interrumpido por el sombrero seleccionador.
– Creo que es hora de retractarme de una decisión que tome hace cinco años y es indispensable
corregir ese error. Se avecinan muchos cambios y este es solo uno de ellos. Harry Potter…después
de cinco años nos volveremos a encontrar.
Todo el Gran comedor quedo sumido en el más absoluto silencio y Harry sintió todas las miradas
clavadas en él.
Harry miro a los gemelos a los ojos y cuando le sonrieron alentándolo se levantó con firmeza.
Camino con la cabeza erguida ignorando todas las miradas y los murmullos a su alrededor.
Cerró los ojos con tranquilidad y le pregunto en un susurro bajo, casi inaudible:
16. ¿¿¿SLYTHERIN??
– Solo estas conociendo la otra parte de tus orígenes y aceptándolos. Creo que estás haciendo
bien, como dije, se acercan cambios y tú llegaras muy lejos Potter. Espero nos volvamos a
ver. ¡SLYTHERIN! – grito.
El Gran comedor cayó en un silencio sepulcral hasta que Harry se levantó del taburete. Los
murmullos explotaron a su alrededor y sin poder ni querer evitarlo miro a Ron y Hermione, tenían
la boca abierta del asombro. Sonrió para sus adentros y camino con paso seguro hacia la mesa de
su nueva casa. Sin vacilación alguna se dirigió exactamente al lugar disponible entre Blaise Zabini y
Draco.
Paso sus pies por el banco y tomo asiento. Ignoro la atención de los demás y miro a Zabini
asintiendo en su dirección para después mirar al rubio y asentir con la misma cortesía que mostro
con Zabini sabiendo que todos sus movimientos eran analizados por todo el Colegio, seguro
esperando una pelea o por lo menos una explosión de rabia de parte del Príncipe de Slytherin. El
rubio le regreso una mirada de completa indiferencia que aunque sabía que era fingida, le
incomodaba.
Mientras el director cerraba con un pequeño discurso acerca de las segundas oportunidades y de
no dejarse guiar por los prejuicios, Harry aprovecho para ocultar sus manos bajo la mesa y al
segundo siguiente la mano de Draco aferraba la suya con fuerza. Suspiro imperceptiblemente y se
relajó.
HP***HR
Harry creyó que tardarían mucho tiempo en cruzar el comedor y llegar a la torre, pero todos los
alumnos les miraban con asombro y se apartaban de su camino.
– Potter, usted siempre llamando la atención– susurro– bien, pues les daremos un pequeño
espectáculo– y sonrió de lado.
Harry le vio hacer una floritura con la varita y su túnica de Gryffindor se transformó en el uniforme
de Slytherin. A Harry le gusto como combinaba su túnica con su camisa blanca y su pantalón
negro, miro al profesor y sonrió. Giro su cabeza y vio a todos observarles con interés que se
convirtió en jadeos sorprendidos cuando sintió la mano del profesor Snape posarse en su hombro,
dirigiéndolo entre la multitud.
Sin darse cuenta habían llegado al retrato de la Dama Gorda y el profesor le dio la contraseña.
Entro seguido de Harry. El silencio sepulcral que siguió a su entrada hizo que Harry se sintiese
incómodo.
– Trae tus cosas, te espero en cinco minutos– dijo, mirando a su alrededor con asco.
– Si profesor– camino a las escaleras recibiendo miradas de sorpresa, enojo, traición, pena, lastima
y algunas sonrisas de aliento.
Entro en la habitación que compartía con los chicos y casi de inmediato se arrepintió. Ron y
Hermione le esperaban cruzados de brazos en actitud indignada frente a su baúl; tampoco
ayudaba que Angelina, Katie Bell, Neville, Dean y Seamus estuvieran mirándolo desde unos metros
atrás.
– ¡Harry Potter! Explícame ahora mismo que sucede– grito Hermione indignada y molesta– nos
ignoras en el tren, no llegas a cenar y no avisas porque ¡y ahora resulta que te vas a Slytherin! –
dijo subiendo la voz hasta casi gritarle.
Harry miro al grupo tras Weasley y Granger y vio en sus ojos confusión y molestia. No respondió,
se limitó a mirar a Ron que le miraba con coraje.
– ¿Que pasa Potter? ¿Ya no te dignas siquiera a respondernos ahora que eres una serpiente
rastrera? – pregunto Ron con veneno destilando en cada palabra.
Harry sintió que le clavaban puñales con cada palabra que salía de la boca de su antiguo mejor
amigo, pero se negó a demostrarlo y se quedó callado.
– ¡Responde! – Grito fuera de si– ¿Qué es lo que sigue ahora? ¿Qué llames sangre sucia a
Hermione? ¿O que te hagas amigo del cobarde de Malfoy? – pregunto aproximándose unos pasos
a Harry.
– ¡Por supuesto que no! – exclamo indignado, eso ya era demasiado y no lo permitiría– por si lo
has olvidado mi madre era hija de muggles, y no lo sé– dijo riendo sin humor– quizás
el “cobarde” de Malfoy como tú lo llamas sea mejor amigo de lo que ¡jamás podrías ser tú! – grito
enojado, vio con satisfacción como retrocedía por el impacto de sus palabras– al menos con él me
aseguraría de que no me traicione a la menor oportunidad– dijo mirando también a Hermione.
No le importaba nada, quería hacerles el mismo daño que le estaban haciendo a él.
– ¡NO LO HARE! – Grito– creí que tenía amigos, pero ya veo que fui demasiado ingenuo– terminó,
mirándolos con tristeza pero inmediatamente se mostró indiferente– muy bien, adiós Weasley,
Granger– asintió en su dirección– fue un placer conocerlos…o tal vez no– dijo con voz fría.
Lanzo una mirada a los chicos de atrás y asintió. Dio media vuelta y salió con su baúl flotando tras
él. Estaba tan molesto que no se percató de que Ron le había seguido, hasta que sintió la magia
vibrar y dirigirse a él. No le dio tiempo levantar un escudo y cerró los ojos esperando un impacto
que nunca llego. Abrió los ojos sorprendido y vio al profesor frente a él con la varita levantada.
– Weasley– escupió molesto– siempre supe que no tenía cerebro, pero creía que al menos tenia
honor de mago– dijo fríamente– no hay nada más bajo que atacar por la espalda– miro con
desprecio a ambos chicos– Potter vámonos– coloco la mano sobre Potter y salieron por el retrato.
Harry caminaba por el pasillo sin saber nada, solo sentía ira, dolor y decepción. No era consciente
de su magia haciendo vibrar las armaduras por donde pasaba, pero Snape sí.
– Hubiese dado mi vida por ellos– dijo rehuyendo su mirada– solo creía que…después de cinco
años significaba algo para ellos– terminó con lágrimas deslizándose por sus mejillas, lágrimas que
limpio con coraje.
Severus se colocó frente al chico descasando ambas manos sobre sus hombros y mirándolo
fijamente.
– Supo desde el principio como acabaría esto, además ahora tendrá la oportunidad de conocer
nuevas personas y forjar nuevas amistades y relaciones– dijo mirándolo.
– ¡Harry!
Giro y vio a Angelina, Katie, Neville, Dean y Seamus corriendo hacia él. Se tensó inmediatamente
temiendo sus reclamos. Pero fue sorprendido por un fuerte abrazo de Angelina y Katie y recibió
dos sonoros besos que le hicieron sonrojar.
– Harry, nosotros no les creemos. Ellos están diciendo que te uniste a Quien Tu Sabes y que por
eso te vas a Slytherin, que eres un traidor – dijo Angelina y negó frenéticamente– pero yo no lo
creo, siempre supe que Ronald tenia envidia de tu fama y Hermione de tu enorme poder, pero eso
no quiere decir que nos abandonarías por algo tan bajo– terminó con convicción.
Harry sintió que se hundía su corazón y nuevas lágrimas se agolpaban en sus ojos.
– Pero si eso es cierto, y te has unido a Quien Tu Sabes– dijo Neville mirando a todos– estoy
seguro que lo harías para protegernos y no por traicionarnos. Ese no serias tú, tú jamás nos
abandonarías ¿verdad chicos? – pregunto con seguridad.
– Por supuesto.
– Claro.
– Te creemos Harry.
Harry sonrió con alegría y miro a Severus en una muda pregunta. Severus pareció entender porque
miro a todos a los ojos y asintió finalmente a Harry, quien soltó un suspiro de alivio al saber que
podía confiar en ellos.
– Chicos, no saben lo que esto significa para mí– dijo mirándolos uno por uno– pero no puedo
darles las explicaciones que quieren– dijo bajando la cabeza.
– No es necesario Harry– dijeron Dean y Seamus– nosotros te creemos, nunca harías algo que nos
dañara y te comprenderíamos si comenzaras a pensar más en ti– dijo Seamus– siempre te has
preocupado por nosotros y ahora tu mereces ser feliz– terminó sonriendo.
Harry los vio asentir y sonrió feliz. Un segundo después fue atrapado en un abrazo grupal.
– Basta ya o vomitare– interrumpió Severus con fingido asco– me asquea tanto sentimentalismo–
terminó burlón.
– Oh vamos, tú también lo mereces– dijo Harry sorprendiendo a todos y al propio Severus cuando
sintió al moreno abrazarlo.
– Tienes un segundo para soltarme Potter o estarás castigado por todo el año– dijo causando risas
nerviosas de todos los presentes.
H&D***D&H
– Draco detente o harás un agujero en el piso– dijo Blaise por quinta vez.
Pero Draco como las primeras cuatro veces, no se había dignado a responder. Solo caminaba de
aquí para allá perdido en sus pensamientos. Harry ya se había tardado demasiado y estaba
preocupado de lo que la sangre sucia y el pobretón le pudieran hacer.
– Draco, ¿qué harás ahora que sabes de quien es hijo Potter? – Pregunto Nott– Debo aceptar que
cuando mi padre me lo dijo el día de ayer me costó creerlo, tú me entiendes, es decir Harry Potter
el ídolo de la luz, el chico de oro ¿hijo del Señor Oscuro? No imagino como estarás tú, siempre se
han odiado y ahora tendrán que convivir siempre y además de todo ¡deberás arrodillarte ante el
como si fuera el Señor Oscuro! – terminó, mirando a su amigo que no había reaccionado ante
nada de lo que había dicho.
– Oh vamos Theo, deja a Draco– dijo Blaise mirando a su amigo– el trabajo será para nosotros,
tendremos que impedir que se hechicen el uno al otro y así evitar que maten a Draco por
atreverse a hechizar al hijo del Lord– terminó con tono de resignación.
Draco ni se inmuto. Si Harry no llegaba pronto, saldría a buscarlos en ese momento y lo traería
encadenado si era necesario. Por suerte para ambos no fue necesario ya que en ese momento
entro Severus seguido de Harry y sus pertenencias.
– Potter, ellos serán sus compañeros de habitación, Blaise Zabini, Draco Malfoy y Theodore Nott–
dijo mirándolos uno a uno.
Harry asintió en dirección a los chicos pero su mirada se detuvo unos segundos en un par de ojos
grises que le apuntaban como dagas. Trago saliva y miro al profesor que le miraba divertido.
– Esto será interesante– dijo Severus al ver el desconcierto del moreno y la ira en los ojos de su
ahijado– bien Potter, compartirás el uso de la sala común pero tendrás tu propio dormitorio–
camino a un retrato de Salazar Slytherin que estaba pegando al fondo– vamos, te enseñare tu
dormitorio.
Harry siguió al profesor pero antes se atrevió a mirar al rubio otra vez, y lo que vio lo dejo
asustado y confundido. Draco lo miraba con ira contenida, tenía la sensación de que si pudiera
matarlo con los ojos ya lo habría hecho.
– Creo que no es necesario decirle de quien es el retrato– dijo Severus mirándolo serio.
Harry miro el retrato y enseguida lo reconoció. Se parecía bastante a la estatua que había de el en
la Cámara de los Secretos.
Harry giro los ojos por la contraseña pero aun así entro, el retrato se cerró tras él. Ni siquiera
levanto la vista del suelo ni presto atención a lo que decía Severus, el seguía intentando
comprender que había pasado afuera con Draco.
– No se preocupe Potter, Draco entenderá cuando le explique todo– dijo con una mueca– ahora
preste atención.
D&H***H&D
– Draco que diablos te pasa– dijo Blaise zarandeándolo– o te controlas o yo te matare antes de
que el Señor Oscuro lo haga– dijo molesto.
– Parece que Granger estaba muy efusiva cuando se despidió de Potter– dijo Theo socarrón– yo
siempre creí que Granger estaba enamorada de Weasley pero parece que me equivoque– dijo sin
saber que estaba cometiendo un error.
Draco no lo soporto y volcó la mesita de noche al mismo tiempo que los vidrios de la ventana falsa
comenzaban a temblar.
– Mira Draco, si se te facilitan más las cosas nosotros nos encargaremos de que Potter no te
moleste y así…
Pero fue interrumpido cuando Potter salió del retrato seguido del profesor. Severus les dirigió una
mirada a todos y salió. Harry dio unos pasos hacia el lugar por donde había salido Severus, se le
había olvidado preguntar si le podía enviar una lechuza a su padre cuando un hechizo le paso
cerca de la cabeza y sello e insonorizo la habitación.
Harry se giró y vio a Draco mirarlo con ojos furiosos y apuntándole con la varita. Iba a hablar pero
fue interrumpido por Nott.
– Draco, no hagas una tontería estoy seguro que Potter no está buscando problemas. Por favor
baja la varita y hablemos– dijo acercándose al rubio.
– ¡Cállense y no se metan! – grito molesto y miro a Harry– ¿Quién diablos fue? – pregunto
apretando los dientes.
– No me quieras ver la cara Potter, mejor vete la tuya– escupió conjurando un espejo y lo mando
flotando con violencia en su dirección, pero deteniéndose suavemente al llegar frente a él.
Harry se miró al espejo y lo único que vio fueron los besos de Katie y Angelina y entonces algo hizo
click en su cabeza y palideció. Draco no podía creer que…el jamás…
Blaise y Theo estaban desconcertados, no entendían que diablos pasaba pero de algo estaban
seguros, no querían tener a ese Draco como enemigo.
– Las matare lentamente, juro que lo hare– dijo dando zancadas hacia Harry, quien retrocedió
asustado hasta chocar con la pared.
– Mas te vale que no sea lo que pienso– dijo arrinconándolo contra la pared– porque tú, Harry
James Potter– dijo pinchándolo con el dedo, amenazador– eres MIO, solo MIO– y se abalanzo a los
labios rojos de Harry.
Harry cerró los ojos cuando sintió los labios de Draco sobre los suyos y jadeo cuando sintió la
suave lengua acariciando sus labios pidiendo permiso, el cual fue concedido y tuvo que sostenerse
de los hombros del rubio o sus piernas cederían. Sus lenguas luchaban por dominar pero como era
de esperar, Harry cedió gustoso el control y en su lugar enredo sus dedos en el sedoso cabello
rubio gimiendo de placer.
– Que no se vuelva a repetir Harry o las cruciare hasta el cansancio– dijo recargando su frente en
la del moreno.
– No necesito a nadie más que a ti Draco– dijo besando nuevamente sus labios, pero esta vez con
ternura demostrando el amor que sentía por el rubio.
Blaise y Theo estaban en shock, con la boca abierta y los ojos como platos. No podían creer lo que
veían sus ojos, Draco Malfoy y Harry Potter besándose apasionadamente frente a ellos. ¿Cuándo,
por Merlín, había sucedido eso?
Draco y Harry se separaron y ambos se sonrojaron furiosamente al ver a los dos chicos.
– Eh…yo– Draco carraspeo mirando a Harry– puedo confiar en ellos, pero tú has de estar cansado,
ve a dormir– se acercó y beso suavemente sus labios– hasta mañana.
H&D***D&H
Harry ya se había puesto su pijama verde de seda cuando el retrato se abrió revelando al rubio
que vestía un pijama de seda negro.
– Veo que Tom cumplió su palabra con respecto a los Slytherins– dijo entrando a la cama y
palmeando a su lado.
– Si– dijo subiendo a la cama– y yo me encargare de aquellos que todavía no sepan que TÚ eres
intocable– dijo acercando sus labios.
Harry lo atrajo más cerca, recibiendo gustoso esa traviesa lengua que buscaba una compañera de
juegos. Cuando se separaron, Harry le sonrió.
Draco se quedó despierto más tiempo, pensando en una forma de encontrar a su madre. Cuando
por fin se quedó dormido cayó en un sueño intranquilo.
– Te esperare afuera, tengo que hablar con Severus de mi permiso a Hogsmeade ahora que no
está madre.
Bajo media hora después lo más presentable posible porque su cabello había sido imposible de
domar, pero eso no había hecho que su humor decayera. Lo primero que vio fue a Draco
elegantemente vestido y sonrió, mirándolo de arriba abajo. Cuando se encontró con sus ojos vio
un brillo pícaro.
Harry frunció el ceño por el tono de voz usado y miro hacia el origen de las voces. Dio un paso
atrás atónito. Frente a él estaban Nott y Zabibi arrodillados y con la cabeza inclinada.
– ¿Pero qué diablos les pasa? – pregunto dando zancadas en dirección a ambos chicos– no quiero
que se arrodillen ante mí y no me hablen en ese tono– dijo molesto. Escucho risitas y miro a Draco
enojado– ¿Por qué no les dices nada? ¡Que se levanten! – exclamo molesto, fulminando al rubio
con la mirada.
– Oh felicidades tontos. Harry se había levantado contento y ahora por su culpa está molesto
conmigo– camino a su lado– levántense y dejen sus bromas.
– Oh quítense– paso aventándolos y se arrojó a los brazos del rubio provocando las risas de los
otros dos.
Harry llego al aula de Transformaciones junto a Draco entre risas y bromas con los otros Slytherins,
pero su risa murió cuando escucho la voz de Weasley.
– Si Weasley, hazle caso a la sabelotodo de Granger– dijo Draco con desprecio– sino quieres que te
mande a la enfermería.
– Mírenlos, pero si son tal para cual– dijo acercándose– un traidor para un cobarde…
– Vuelve a llamarle traidor y te recogerán en pedazos, pobretón– dijo Draco, con una voz baja y
peligrosa, casi un susurro.
– Basta Draco, ignóralo– dijo Harry, agarrando el brazo del rubio– ahora que ya no estoy con ellos
y no tienen fama la buscaran de otra forma– vio enrojecer de vergüenza al pelirrojo y sonrió con
satisfacción.
Dieron media vuelta, pero antes de avanzar un par de pasos Draco vio una mano caer sobre el
hombro de Harry y girarlo con violencia. Sin pensarlo si quiera, se giró con rapidez y alzo su mano
derecha empujando con su magia el desgarbado cuerpo del pelirrojo contra el fondo del aula
dejándolo inconsciente.
– Que esto les sirva como advertencia– dijo mirando a todos los Gryffindors– cualquiera lo
suficientemente estúpido que se atreva a tocar a Harry lo pagara muy caro– les lanzo una mirada
asesina a todos.
– ¿Pero qué sucedió aquí? – Pregunto la profesora McGonagall entrando al aula– ¡¿ese es el señor
Weasley?! – pregunto horrorizada.
–Malfoy lo ataco profesora– soltó Hermione acusando con el dedo al rubio, arrodillada al lado del
pelirrojo.
– Lo siento profesora pero él se lo busco– dijo con un tono que era todo menos arrepentimiento o
disculpa.
– Si profesora, ataco a Harry por la espalda– agrego Neville.
– ¡¿Qué hizo qué?! – preguntaron la profesora McGonagall y Draco al mismo tiempo, una con
incredulidad y el otro con rabia.
– ¿Por qué no dijiste nada? – pregunto Draco al moreno, entre preocupado y molesto.
– ¡Basta jóvenes! – Exclamo la profesora– señorita Granger, lleve al señor Weasley a la enfermería
y cuando despierte dígale que tiene detención conmigo toda la semana ah, y 50 puntos menos
para Gryffindor– miro a Malfoy y continuo– usted no se salva señor Malfoy, aunque le agradezco
actuar a tiempo esa no era la manera, 15 puntos menos para Slytherin– dirigió su mirada
preocupada hacia Harry– ¿se encuentra bien, señor Potter? – pregunto, escrutando su rostro y
cuerpo.
La clase transcurrió tranquila, media hora después regreso Weasley y Granger, pero Harry ni se
inmuto, estaba disfrutando de la clase. Para el final de la clase había ganado 50 puntos para
Slytherin por ser el primero en transformar una copa de cristal en un hermoso cisne blanco, Draco
había sido el otro alumno que lo había logrado y ambos sonrieron socarrones a Granger que les
miraba indignada y con la cara completamente roja.
El almuerzo transcurrió tranquilo, recibiendo halagos de los sangrepura por sus excelentes
modales en la mesa y sonrojándose cada vez que Draco le miraba con orgullo.
Después del almuerzo se dirigieron a los invernaderos con los Hufflepuff. A pesar de que tuvo que
aguantar las miradas recelosas que le enviaban, disfruto la compañía de Draco que siempre atento
le resolvió todas sus dudas y al final de la clase le regalo una hermosa rosa roja.
Salieron de los invernaderos y se despidieron de Theo y Blaise que irían a mandar una lechuza.
Draco y Harry se dirigieron a su sala común junto con otro grupo de su casa.
– Tenemos libre hasta la hora de la comida– dijo Draco caminando al lado de Harry– que te parece
si vamos a la habitación y te presto mi lechuza, así le envías noticias a los amigos de tu papá y a tu
padre.
–Harry– comenzó Draco inseguro después de ver a la lechuza partir– ¿podemos hablar? –
preguntó serio.
Harry tenía una idea de lo que quería hablar el rubio y se sintió nervioso pero aun así asintió.
Draco miro los ojos verdes y supo que no habría nada que no haría por ver a ese chico feliz. Sonrió
y tomo las manos cálidas del moreno.
– Harry…me gustas– vio los ojos sorprendidos del moreno– y mucho, yo…le pedí su
consentimiento al Lord para cortejarte– soltó esperando la reacción del moreno.
– ¡Draco! –Exclamo sorprendido y después sonrió de lado– ¿no te crució Tom? – pregunto
divertido.
– Supongo que lo pensó– dijo sonriendo, pero luego se puso serio– yo…tengo el consentimiento
del Lord y de los amigos de tu papá, pero si tu no…– no termino la oración, sintiéndose
repentinamente inseguro.
– ¡Por supuesto que no! – Dijo indignado sin darse cuenta de la mirada herida del rubio– eso sí que
no, te lo dije antes, ¡TU Draco Lucius Malfoy Black eres MIOy no pienso permitir que alguien más
te toque como lo hago yo! – declaro con firmeza en la voz.
Harry no lo dejo terminar, se abalanzo sobre sus labios y lo tumbo sobre la cama. Profundizo el
beso con avidez, cuando se separaron los ojos de Draco eran casi negros por el deseo.
Tomo a Harry por los hombros invirtiendo posiciones y se colocó sobre él.
– Yo soy tuyo pero, ¿tú eres mío? ¿Solo mío? – pregunto mientras se inclinaba y lo besaba
apasionadamente.
Draco gimió quedo al oír a Harry declararse suyo. Bajo a su boca y lo beso, metiendo su lengua y
explorando la deliciosa boca del moreno mientras sus manos se deslizaban por sus costados.
– Mío, mío, mío– repitió mientras besaba con hambre el cuello de Harry.
Siguió chupando, mordiendo y besando todo su cuello, disfrutando de los gemidos ahogados del
moreno.
– Ahhhh Draco– gimió cuando le mordió la clavícula. La corbata estaba olvidada sobre la cama.
Draco se detuvo y miro los ojos del moreno casi negros, solo se veía un delgado círculo verde.
– Harry– jadeo– no tienes idea de lo delicioso que te ves así, todo sonrojado, agitado y con los
labios rojos– se enderezo para mirarlo bien– sino paramos ahora después no podré hacerlo.
– Ven– Draco se levantó con un suspiro y le tendió la mano– bajemos a comer– salieron del
dormitorio del moreno pero antes de salir por el retrato se giró y miro esos hermosos ojos verdes–
por cierto, ahora somos formalmente novios, por lo menos dentro de Slytherin– hizo una mueca y
salió hacia la sala común– pero eso no quiere decir que no hechizare a cualquiera que se acerque
demasiado a ti, así que adviérteles a tus amiguitas– dicho esto le beso frente a toda la sala común
para dejar bien claro que Harry era de su propiedad y que cualquiera que lo tocara sufriría una
muerte lenta y dolorosa.
Cuando la comida terminó se dirigieron a su última clase del día: Runas Antiguas.
La clase no fue tan complicada gracias a la ayuda de Draco y en cuanto termino se dirigieron a la
biblioteca para hacer la tarea y así tener la tarde libre.
– Ah, hola P-Potter– dijo sonrojándose– el Director me pidió que te avisara que estará
esperándote en su oficina– dijo nervioso, echando miradas a Draco.
– Seguro querrá saber cómo fue mi día y si he conseguido información de ti o los demás– dijo
encaminándose a la dirección.
– Nada, obviamente– se encogió de hombros– le diré que apenas nos estamos conociendo y que
necesito más tiempo, ¿te veo en la sala común? – pregunto mirándolo.
Harry salió media hora después con la promesa de que en cuanto tuviera información
inmediatamente se la llevaría. Sonriendo se dirigió a la sala común.
Draco lo esperaba sentado frente al fuego y saludando a los demás fue a sentarse junto al rubio,
que no perdió tiempo y lo atrajo hacia su pecho en un abrazo. Harry se acurruco y bostezo
cansado.
– Mmmmm, creo que lo mejor será que hagamos la tarea de Transformaciones y nos alistemos
para dormir– dijo divertido.
– Sí, o a este paso me quedare dormido en tus piernas– dijo levantándose y tallándose los ojos.
Después de ducharse, Harry cayó dormido plácidamente sobre el pecho del rubio que se había
convertido en su almohada favorita.
*****
La semana había pasado volando entre clases, tareas y amigos. Había recibido cartas de su padre,
Remus y su padrino felicitándolo por su nueva casa. Su padre le había contado que ya tenía
progresos en su investigación de los horrocruxes de su papá y Lily pero que le explicaría cuando se
vieran.
Por suerte la semana había transcurrido sin incidentes, quizás porque Weasley seguía castigado y
Granger no se atrevía a hacer nada sola. Pero como nada es eterno, el martes después de
pociones el profesor Severus le había pedido que se quedara. Le había dicho que necesitaban
hablar y que lo esperaría a otro día por la tarde.
– Si Potter, siéntese– espero a que tomara asiento y continuo– el director está preocupado por la
influencia que pudiera tener el señor Malfoy y en general los Slytherins sobre usted– dijo
mirándolo serio– me ha pedido que lo vigile todo el tiempo y que retome sus clases particulares de
Oclumancia.
– Lo se Potter, pero el director no tiene que saberlo– le sonrió de lado– lo veré tres veces por
semana, puede traerse los deberes, libros, revistas o lo que quiera para pasar el tiempo– se
levantó– ahora retírese, empezaremos la siguiente semana.
H&D***D&H
Durante la siguiente semana Harry había estado un poco atareado, tanto por las clases, deberes y
más, como por el constante acoso del director, pero eso no opacaba los lindos momentos que
pasaba con Draco.
Iba tan perdido en sus pensamientos que no vio que una cabeza pelirroja venia justo de frente.
– Pero mira quien viene ahí, el Gran Harry Potter y solo– dijo Ron con burla– ¿Dónde está el
cobarde de tu amigo?
Harry levanto la vista con molestia, su día iba tan bien que no deseaba echarlo a perder.
– Escucha Weasley– dijo con firmeza, viendo a los curiosos que se acercaban– no tengo tiempo
para perderlo contigo, pero si tanto quieres saber cada paso que doy, te daré mi agenda así podrás
seguirme a todos lados y quien sabe…– dijo encogiéndose de hombros– tal vez tengas la suficiente
suerte como para que te regale un autógrafo– dijo empujándolo y pasando por su lado sin
disimular su sonrisa al escuchar las burlas de los demás.
– Estúpido Potter no te saldrás con la tuya, en cuanto te ponga las manos encima…
– Si, si, lo que tú digas. Ahora desaparece, tu presencia me molesta– dijo agitando la mano al aire
sin detener su camino.
Escucho gritos y risas pero él ni se inmuto, lo único que quería era llegar al campo de Quidditch y
buscar a Draco.
Vio a un gran grupo de Slytherins con Draco en el centro dando órdenes, sonrió colocándose su
saeta en el hombro y caminando directo a él. Paso entre todos los chicos y chicas y le planto un
sonoro beso en los labios dejando a todos alucinados.
– Parece que alguien está de muy buen humor hoy– dijo Draco sonriendo mientras le retiraba un
mechón de la frente.
– Claro, hoy practicare un poco de Quidditch. Por supuesto, si su majestad me acepta– dijo burlón
haciendo una falsa reverencia.
Todos soltaron risitas. Sintió los suaves dedos de Draco en su barbilla y levanto la vista. Draco
sonreía cínico. A su señal todos se cerraron en círculo y Draco tomo a Harry de la cintura mientras
lo besaba suavemente y sin preocupaciones. Cualquiera que pasara solo vería un grupo compacto
de Slytherins.
– Sabes perfectamente que tú no tienes por qué hacer ninguna prueba– susurro suavemente
mirándolo a los ojos– contigo como buscador la copa de las casas será nuestra.
– Pero…
– No me interesan tus excusas Potter– dijo fingiendo molestia– ahora mejor ayúdame a escoger a
los integrantes del equipo– dicho esto camino jalando al moreno hacia el centro.
Dos horas después el equipo estaba formado, con Draco como capitán y guardián; Harry como
buscador; Marcus Flint, Adrian Pucey y Graham Montague como cazadores; Gregory Goyle y
Vincent Crabbe como golpeadores.
– Muy bien, eso es todo. En cuanto tenga los horarios de entrenamiento serán informados– dijo
caminando con un feliz moreno al lado.
TR***LV
Tom estaba sentado en la sala de estar luciendo pensativo. Giraba su varita distraídamente
mientras en su mano izquierda sostenía una carta. La ironía de esta situación no había pasado por
alto para él. Era la segunda vez que se encontraba en esta situación, solo que eran dos personas
diferentes y dos clases de sentimientos. Estaba tan ensimismado que no se dio cuenta de la
entrada de Nagini.
“¿En qué piensas Tom? no te había visto tan concentrado desde hace unas semanas” siseo
enroscándose cómoda en los pies del Lord.
“Oh vamos Tom, acéptalo– siseo alejándose sutilmente de su punto de mira– te la pasas hablando
todo el tiempo de él, explicándome todo lo que aprendió y todo lo que le enseñaras cuando este
de vacaciones. No paras de hacer planes para celebrar Navidad ¡y no te atrevas a negarlo! –siseo
cuando vio que pensaba interrumpirla– si no es para alabarlo es para quejarte, que si es un
desobediente, testarudo, irresponsable, que con seguridad no está comiendo bien, etc., etc., etc.”
– siseo aburrida.
– “Ni siquiera me dignare a discutir eso contigo y para que lo sepas es EL– siseo furioso blandiendo
la carta en el aire– quien me está rogando que vaya a Hogwarts a ver su primer partido de
Quidditch. Aunque admito que siempre me ha parecido una pérdida de tiempo he decidido ir y
no…no es porque lo extrañe como según tú dices. Es porque quiero observar de cerca el
comportamiento del viejo chocho y encontrarle con la guardia baja, tal vez me entere de algo.
Ahora vete antes de que haga serpiente a las brasas– siseo avivando el fuego de la chimenea– aún
tengo que pensar como burlar las protecciones de la escuela sin ser detectado”.
Nagini estaba segura que si pudiera revolear los ojos lo hubiera hecho. Tom siempre dejaba de
pensar con coherencia cuando del chico se trataba.
“Porque no en lugar de quebrarte la cabeza con grandes planes utilizas tu astucia. Un plan sencillo
sería más efectivo. Por si no lo sabias las serpientes somos consideradas como animales mágicos
de muy baja peligrosidad por lo cual las barreras de protección de CUALQUIER lugar no detectan
nuestra magia”.
– “Me parece una buena idea. El único problema es que aunque una de mis formas animagas sea
una serpiente mi núcleo mágico sigue siendo el de un mago”– siseo molesto.
“Por Merlín Tom– siseo furiosa– usa la única neurona que te ha de quedar y piensa. Eres un mago
joder, por si no lo sabias existen miles de pociones y adivina que… ¡tienes al mejor maestro de
pociones!
Tom intento debatir el argumento de Nagini pero lo único que fue capaz de hacer fue boquear
como pez fuera del agua.
“Como quieras Tommy, solo asegúrate de consultarlo cuanto antes con Severus”.
Tom se dejó caer sin elegancia al sillón, totalmente derrotado. No tenía caso negarlo, extrañaba al
descerebrado de su hijo y quería verlo cuanto antes. Suspiro con resignación, entre su hijo y su
James se estaba volviendo loco.
James
Se recargo en el sillón pensando en su amado James. ¿Harry sería tan bueno volando como su
amor? Se dejó hundir en el recuerdo del primer partido que fue a ver de su hermoso chico de
cabello alborotado.
Estaba en una sala de estar, en su último viaje de búsqueda cuando recibió una lechuza. Se acercó
rápidamente cuando reconoció el animal que le devolvía la mirada. Alivio a la lechuza de su carga y
tomo asiento en su sillón desplegando la carta con anticipación.
“Querido Tommy– resoplo negando con la cabeza divertido– ¿cómo está yendo tu viaje? Espero
que te la estés pasando bien. Es divertido volver al Colegio pero te extraño, les he contado por fin
a mis amigos acerca de ti, sus reacciones fueron muy buenas teniendo en cuenta la situación.
Sirius y Remus quieren conocerte para tener “La charla del amigo” contigo, Lily está feliz por mí,
aunque sospecho que está más feliz por deshacerse de mi hummp, y Peter dice que si está bien
para mi entonces está de acuerdo. Hay tantas cosas que quisiera decirte pero lamentablemente
una carta no será suficiente. La principal es invitarte a mi primer partido de Quidditch de la
temporada, entiendo si estas ocupado pero sería inmensamente feliz si pudieras venir a verme
aunque sea unos momentos. Me es difícil estar lejos de ti y espero con ansias que lleguen las
vacaciones de Navidad. En caso de que no tengas ningún inconveniente en venir entonces te
espero el siguiente sábado a las 11 am en los vestidores, el juego comienza a las 11:30 am.
Tuyo, James.
Tom guardo la carta con sumo cuidado y frunció el ceño ideando un plan para entrar a Hogwarts
sin que el viejo comecaramelos se diera cuenta. No le importaba el Quidditch, siempre había
pensado en el juego como una pérdida de tiempo, pero volver a ver a su hermoso moreno valía la
pena.
Salió de sus pensamientos con un suspiro. Ese lejano sábado, había visto a su amor volar con una
gracia tal que había quedado aún más enamorado del chico, cosa que nunca estuvo en sus
cuidadosos planes. Después de haber cumplido con sus amigos se había deshecho de ellos para
pasar una valiosa media hora besando sin sentido a su hermoso joven que se había deshecho en
sus brazos.
Suspiro con frustración al ver el bulto en sus pantalones. Cuando trajera de regreso a su James se
las cobraría caro, no dejaría salir ese hermoso cuerpo durante una semana.
*****
Severus caminaba por los pasillos de las mazmorras con rapidez, llevaba la varita aferrada con
fuerza y no le importaba hechizar unos cuantos alumnos si así bajaba un poco su frustración.
Era la segunda vez, ¡la segunda!, en esa semana que era llamado por el director. ¿Qué acaso era
tan inconsciente para pensar que no tenía trabajo que hacer? y por si no fuera poco ahora tenía
que hacer una poción para el Señor Oscuro que se llevaba 15 largos días de preparación, todo
porque el inconsciente de Potter quería que “papi” viniera a verlo jugar Quidditch.
Fulmino con la mirada a la gárgola antes de mascullar la absurda contraseña. Toco y espero el
permiso para entrar, segundos que aprovecho para componer su máscara.
– Adelante– vio entrar a su protegido y sonrió amable– oh Severus, gracias por venir tan rápido.
No te quitare tanto tiempo, pero toma asiento muchacho– espero y luego continuo– quisiera
saber que has averiguado de Harry, estoy preocupado por él.
– En realidad muy poco, casi nada– dijo removiéndose– lo que sí es un hecho es que el chico está
demasiado deprimido por lo de Black aunque aparente lo contrario y por lo que he visto las cosas
con los Slytherins van bien.
– ¿No has podido averiguar algo más? – dijo sin ocultar su decepción.
– No director– replico Severus con los dientes apretados– lo siento pero no tengo mucho tiempo
libre, entre las clases particulares de Potter, todos mis grupos de Defensa Contra las Artes Oscuras
y Pociones, además de los encargos del Lord no me queda tiempo para invertir en otra cosa.
– Tienes razón mi muchacho, te he cargado con mucho trabajo y por eso estoy buscando ayuda
para ti– tomo un caramelo de limón y continuo– mi antiguo amigo Horace Slughorn está por
aceptar el puesto de maestro de pociones, espero tenerlo aquí después de las vacaciones de
Navidad. Pero hay otra cuestión en la que requiero tu opinión– continuo con tranquilidad– Remus
me contacto ayer y me pidió que Harry pasara la primera salida a Hogsmeade con él, pero aún no
he tomado una decisión.
– Creo que le ayudaría a Potter, quizás sería conveniente que pasara un poco de tiempo con él y
alejarse de la influencia que podrían tener en el los Slytherins.
– Si, lo mismo pensé. Solo espero que no salga al revés y termine convenciendo a Harry de que
regrese a Gryffindor.
– Lo dudo mucho, si algo he aprendido de ese chico es lo testarudo que es– terminó con un
bufido.
D&H***H&D
Harry y Draco habían salido de Encantamientos y se dirigían al gran Comedor para el almuerzo.
Iban platicando sobre la cantidad de deberes que ya tenían acumulados siendo apenas martes.
Theo y Blaise discutían acerca del puntaje que obtendrían ese año gracias a Harry. Mientras Pansy,
Dafne y Astoria conversaban sobre el último grito de la moda mágica.
– Oh, acabo de recordar que mi tarea de Pociones está en la habitación– dijo Harry deteniéndose y
mirando a Draco– iré rápido por ella me apartas lugar– ni bien termino echo a correr rumbo a las
mazmorras.
Draco apenas fue capaz de contestar cuando el moreno ya había dado la vuelta en el pasillo.
Escucho risitas a sus espaldas y maldijo por lo bajo echando a correr tras el moreno, eso sí con
toda la elegancia con la que un Malfoy podría correr.
– Demonios Harry, sí que corres rápido– dijo entrando por el retrato de Salazar.
Harry estaba de espaldas buscando, cuando escucho la voz del rubio. Pego un brinco asustado por
la repentina presencia.
Draco sintió que se le aceleraba más la respiración al ver a Harry así, todo agitado, sonrojado, con
la túnica desarreglada y su rebelde cabello azabache más desarreglado que de costumbre.
Harry frunció el ceño mirándose de arriba abajo y sonrojándose aún más al ver el aspecto que
tenía, lo que solo lo hizo aún más irresistible a los ojos de Draco.
Harry suspiro encogiéndose de hombros, giro y tomo su pergamino con rapidez dando la vuelta.
Ahora tendría que pasar a arreglarse al baño, pero se sorprendió al toparse de frente con el rubio
que lo devoraba con los ojos.
– Oh, Harry… te ves irresistible cuando te agitas… me haces querer hacerte muchas cosas
pervertidas– dijo relamiéndose los labios.
Harry no registro las palabras dichas. Su atención estaba centrada en el sensual movimiento de la
lengua de Draco, viendo con avidez esos húmedos labios que se acercaban cada vez más. Cerró los
ojos al sentir el contacto y de inmediato correspondió al beso, enredando los dedos en los rubios
cabellos. Sintió que su cabeza daba vueltas al sentir la lengua de Draco hacer contacto con la suya
y solo fue capaz de gemir mientras se aferraba con fuerza a su cuello.
Draco se perdió al escuchar gemir a Harry y sin pensar lo empujo contra lo primero que encontró,
que en este caso fue el escritorio del moreno dejándolo sentado sobre él. Cuando el aire se hizo
necesario se separaron pero Draco no estaba dispuesto a permanecer separado de cualquier parte
de ese cuerpo. Se coló entre sus piernas acariciándolas de arriba abajo mientras devoraba ese
pálido cuello que se exponía para él, disfrutando de los jadeos y gemidos del moreno.
Harry estaba totalmente perdido, lo único que sentía era la boca de Draco paseándose por todo su
cuello haciéndolo gemir descaradamente. Sin poder contenerse más, coló sus manos bajo la
camisa del rubio y comenzó a acariciar su espalda echando la cabeza hacia atrás y abriendo aún
más sus piernas dejándose completamente a merced del rubio, quien aprovecho para comenzar a
desabrochar la camisa de Harry sin detener el recorrido por su mandíbula.
Estaban tan concentrados en su placer que fueron sorprendidos por un fuerte plop a sus espaldas,
haciéndolos sobresaltarse.
– Dobby no quería interrumpir, Harry Potter señor– dijo retorciéndose las manos, mirando al
suelo– pero el profesor Snape manda a decir que los quiere en 5 minutos en el comedor o estarán
castigados durante el resto del año.
Harry no era capaz de mirar al elfo ni que decir de contestar, estaba ocupadísimo con los botones
de su camisa.
– Dile que iremos enseguida y ahora retírate– dijo Draco intentando sonar calmado aun cuando su
corazón latía desbocado.
– Vamos pequeño, si te ven entrar así todo el Colegio sabrá lo que estábamos haciendo– dijo
mientras le arreglaba la túnica.
H&D***D&H
Caminaba sin rumbo fijo sobre las hojas podridas de los árboles. No sabía dónde estaba ni que
hacia ahí; solo seguía unos suaves murmullos que se acrecentaban cada vez que se acercaba a la
densa neblina. Estaba a pocos metros de entrar en ella y lo único que veía a su alrededor eran
árboles y más árboles, no había vereda ni espacio suficiente para caminar con facilidad; su túnica
iba rasgada y tenía cortes por toda la cara.
Cansado. Así se sentía, pero no podía detenerse, no ahora que estaba tan cerca de descubrir lo
había del otro lado. Sus pies se movían con voluntad propia, su mirada clavada en la neblina
buscando algún indicio de lo que encontraría, estaba demasiado cerca, un paso más…un paso
más…
La voz de Draco lo trajo de vuelta a la realidad y por si eso no fuera poco lo estaba zarandeando de
forma brusca. Abrió los ojos rápidamente al tiempo que se sostenía la cabeza.
– Basta o harás que mi cerebro quede hecho licuado– cuando sintió que lo soltaba levanto la
vista– ¿Qué sucede? ¿Por qué me despiertas con tanto amor? – pregunto con sarcasmo.
– Eso es lo que quisiera saber yo– dijo preocupado– de repente empezaste a moverte y creí que ya
ibas a despertar pero… después tu respiración se agito y comenzaste a agitarte con dolor y a sudar
y… susurrabas “un paso más, un paso más” te intente despertar cuando te vi agitado pero no
reaccionabas y no se me ocurrió otra cosa más que sacudirte un poco– vio a Harry asentir
distraídamente– ¿una pesadilla? – pregunto sentándose a su lado.
Harry no le dio más importancia al asunto y se concentró en sus clases del día, después tendría
tiempo de relajarse practicando Quidditch.
Cuando las clases se terminaron se dirigieron juntos al campo de Quidditch para esperar a los
demás. Iban platicando alegremente cuando se toparon con Anthony Goldstein de Ravenclaw que
sonreía de manera extraña hacia Draco. Lo sintió tensarse y estaba a punto de preguntar cuando
el chico le interrumpió.
– Malfoy, que bueno que te encuentro solo– miro a Harry y sonrió de lado– sin ofender Potter–
regreso su vista a Malfoy– tú me entiendes. Me preguntaba si podríamos vernos esta noche, ya
sabes, para pasar un rato agradable– dijo acercándose.
Draco retrocedió rápido y miro a Harry, que lo veía con los ojos como platos y la boca abierta.
– Oh, ya veo– dijo Anthony mirando a Potter de arriba abajo– por mí no hay problema Malfoy,
puedes llevar a Potter estoy seguro que disfrutaremos mucho más que aquella vez que llevaste a
ese chico de séptimo de Hufflepuff, no recuerdo su nombre pero…
– Cállate– dijo Draco molesto, mirando con ojos asesinos al idiota de Goldstein.
Harry escucho todo en silencio, no quería creer pero bastaba ver la expresión en la cara de Draco
para saber que era cierto, sintió que su corazón se encogía dolorosamente en su pecho. “¿De qué
momento hablaba Anthony? Podría ser el año pasado” Harry se negaba a creer que Draco lo
hubiera hecho cuando ya estaban juntos ¿o sí? No sabía que pensar, su corazón era un torbellino
de sentimientos, lo único que sabía era que quería salir de ahí. Necesitaba salir de ahí.
– Yo…– Harry tenía la vista desenfocada– debo que irme– dio media vuelta sintiendo que las
lágrimas comenzaban a salir y camino rápido sin rumbo fijo e ignorando la voz de Draco.
Draco vio a Harry perderse por la esquina del pasillo, tenía ganas de seguirlo pero antes…aventó a
Goldstein contra la pared al tiempo que le clavaba la punta de la varita en el cuello.
– No lo repetiré otra vez– dijo Draco mirándolo con desprecio– aléjate de mí, no vuelvas a
buscarme– gruño presionando aún más la varita.
– Ya veo–dijo con una sonrisa de medio lado– te estas tirando a Potter, vaya Malfoy estas
apuntando alto, mira que llevar a la cama al Niño-Que-Vivió, bueno lo de niño…
– ¡No te metas con Harry! – grito con odio presionando con fuerza su otra mano en la garganta del
chico– o de lo contrario sabrás de lo que soy capaz, mi padre se encargó de enseñarme muy bien–
lo aventó al suelo con demasiada fuerza– y ahora ¡fuera de mi vista! – vio al chico tambalearse y
desaparecer por el pasillo.
En cuanto desapareció echo a correr al campo de Quidditch esperando encontrar a Harry solo y
poder aclarar la situación.
HR***HP
Harry no supo cómo había llegado ahí, ni tampoco que esperar del otro lado, por eso no se
sorprendió cuando entro y encontró solo un sofá frente al fuego, la habitación era pequeña.
Camino hacia el sofá, las lágrimas dificultaban su visión, pero sus rodillas cedieron unos pocos
pasos antes cayendo al suelo. Dejo salir libremente sus lágrimas y se hizo un ovillo en el suelo,
sabía que lo mejor era hablar con Draco y que le explicara pero en ese momento dolía demasiado
tan solo pensar en él. No supo cuánto tiempo paso, había perdido la noción del tiempo y no sintió
cuando se quedó dormido. Se enderezo sintiendo su espalda protestar por tanto tiempo en el
suelo, la habitación estaba oscura y no sabía la hora. Conjuro un Tempus y supo que no podía
regresar, pasaban de las tres de la mañana y lo único que quería era seguir durmiendo.
D&H***H&D
– Harry, ¿podemos hablar? – Pregunto buscando su mirada– por favor escúchame, yo no…
– Solo quiero saber una cosa– interrumpió mirándolo directo a los ojos– ¿Cuándo fue? ¿Cuándo
sucedió todo lo que dijo ayer Anthony?
Draco sintió que se abría un hoyo a sus pies al ver la mirada inexpresiva y la voz indiferente del
moreno.
– Fue el año pasado, pero no hubo nada más entre nosotros, fue solo…sexo– dijo mirando al
moreno con temor.
– Nadie Harry, te lo aseguro– dijo tomándolo de las manos– desde que nos vimos en el verano no
he pensado ni visto a nadie que no seas tú Harry– dijo suplicando con la mirada– no puedo borrar
lo que hice en el pasado pero ahora no me interesa nadie más que tú, créeme por favor.
– Te creo Draco– sonrió ligeramente– es solo que me dolió saber que alguien más te había tocado
y que tú lo habías tocado, es decir…yo sé que eso paso pero…fue duro escucharlo de labios de uno
de ellos– dijo con tristeza.
– Lo siento tanto Harry– dijo abrazándolo– no creí que el…yo siempre fui claro en ese aspecto,
sabían que solo era cosa de una vez y que no me interesaba ningún tipo de relación…
– Gracias Harry, no sé qué hubiera hecho si tú no…– negó con la cabeza– ya ha pasado casi un mes
desde que entramos quizás es tiempo de que todos sepan de nuestra relación.
HR***HP
Una semana más había pasado y el primer partido se acercaba rápido, pero Harry estaba muy
cansado. Los entrenamientos no eran pesados, al menos no para él, pero la pila de deberes crecía
demasiado rápido además no dormía muy bien. Toda la semana había tenido el mismo sueño, no
lo recordaba del todo, al principio solo veía bosque, pero ahora recordaba neblina, mucha neblina
y tenía la sensación de que se repetía una y otra vez durante toda la noche.
Despertó agitado como cada día y ya no logro conciliar el sueño aunque esta vez lo atribuyo a que
vería a su padre ese día en Hogsmeade.
Cuando salió del baño ya listo, Draco caminaba hacia el con el ceño fruncido.
– Esto ya no me gusta Harry, si sigue así tendremos que hablar con Severus.
– Sí, creo que será lo mejor y ahora apresúrate que se nos hará tarde.
HR***TR
Una hora después Harry iba con los demás alumnos hacia Hogsmeade. No le preocupaba
escabullirse sin llamar la atención pues sabía que Severus se encargaría de eso, además si alguien
preguntaba, los Slytherins dirían que se había ido con Remus.
Se quedó rezagado despidiéndose de Draco mientras esperaba que sus demás compañeros se
fueran para poder ponerse su capa. Cuando estuvo listo partió sin demora hacia la Casa de los
Gritos. Llego en menos de 10 minutos y entro con rapidez iluminando con su varita.
Tom ya lo esperaba acomodado en su sillón y cuando le vio quitarse la capa se fijó con
detenimiento en las enormes ojeras que tenía. Hizo una mueca de disgusto. Se veía muy cansado.
– No he dicho eso– dijo sin moverse– es solo que te ves muy cansado– hizo una mueca burlona–
me imagino que las noches con el joven Malfoy son muy cansadas.
Harry le miro confundido unos segundos antes de comprender las palabras de su padre,
haciéndolo sonrojarse furiosamente.
– No es lo que estás pensando, yo no…el no…me refiero a que nosotros no…– miro la expresión
burlona de su padre y exclamo abochornado– ¡aun soy virgen padre!– clavo la vista en el suelo y
quiso que se lo tragara la tierra.
Tom entrecerró peligrosamente los ojos mientras veía a su hijo. En ese momento quiso tener al
heredero Malfoy frente a él para practicar un par de hechizos que le dejarían inservible cierta
parte de su anatomía que no requería de su uso mientras estuviera con su hijo.
– Ahora el heredero Malfoy me gusta menos– dijo abrazando con fuerza a su hijo, tomándolo
desprevenido– y ahora cambiemos de tema antes de que lo busque y me asegure de que no podrá
usar a su amiguito para…
– Esta bien, pasemos a terrenos más seguros– caminaron al sillón y se sentaron juntos– ya tengo
todo listo para el ritual, solo hace falta saber la ubicación exacta de James y Evans.
Harry le miro asombrado y estaba por preguntar cuando su padre lo interrumpió otra vez.
– Antes de que empieces a cuestionarme déjame explicarte todo, eso evitara preguntas
innecesarias. Además ya tengo la respuesta acerca del dolor que provocaba en tu cicatriz.
– Simple. Acepte la relación que nos unía– dijo encogiéndose de hombros– deje de verte como mi
enemigo y acepte que eres mi hijo. La conexión se terminó de modificar cuando tú me aceptaste
como tu padre, como parte de tu familia. Ahora la conexión que tenemos es aún más especial, es
una conexión padre-hijo que me servirá para saber que estés bien todo el tiempo y al revés.
Tom se mantuvo explicando durante un rato lo que conllevaba el ritual y todo lo que hacía falta
para poder hacerlo.
Harry escucho emocionado esta nueva información y sonreía con ternura cuando escuchaba a su
padre hablar de su papá.
– ¿Si te pidiera un favor, lo harías? – pregunto Harry mirándolo con una media sonrisa.
– ¿Me contarías como conociste a papá? – pidió mirándolo con sus enormes y suplicantes ojos
verdes.
– No me importa– dijo Harry con seguridad– al final terminaste enamorado de el– dijo apretando
la mano de su padre.
“Apareció fuera de las protecciones de la suntuosa mansión y permaneció parado, observando.
Lo único que podría mostrar su irritación sería un ligero fruncimiento de labios, pero
afortunadamente su increíble belleza y encanto haría que la gente lo viera sensual más que
molesto. Aún tenía muchas cosas que hacer, y lugares por conocer; sin embargo tenía que estar
aquí si quería conseguir más adeptos e influencia dentro del ministerio.
Camino con paso firme, destilando seguridad y elegancia. Entro por las puertas siguiendo la firma
mágica de Abraxas y Lucius. Los encontró tomando una copa de vino y charlando con miembros
distinguidos del Wizengamot. Reprimió su irritación y se aclaró la garganta suavemente.
Lucius y Abraxas lo miraron con respeto e inclinaron la cabeza en saludo.
– Es un honor tenerlo esta espléndida noche aquí, Lord– dijo Abrazas cordialmente.
Inclino la cabeza en un breve reconocimiento.
– Caballeros, les presento a Lord Thomas Black– dijo Lucius presentándolo con cierto nerviosismo.
– Es un placer conocerlo, lord Black– saludaron, inclinando la cabeza.
Tom hizo uso de su increíble encanto para conseguir unos cuantos seguidores más entre todos
aquellos sangre pura. Definitivamente pasar tanto tiempo fingiendo interés y encanto iba a rendir
sus frutos; sin embargo estaba cansado y no creía que necesitara permanecer más tiempo en este
baile sin sentido. Se acercó a Abraxas llamando sutilmente su atención.
– ¿Mi Lord? – pregunto Abraxas en un susurro.
– Me estoy retirando Abraxas– dijo con superioridad– he conseguido algunos seguidores que se
comunicaran contigo.
– Mi Lord, la noche aun es joven– dijo Abraxas a modo de invitación.
Voldemort miro con indiferencia a su alrededor, todo era aburrido. Estaba por mirar de nuevo a
Abraxas y reiterarle que se retiraba cuando sintió un pulso de magia que crecía cada segundo. Se
giró hacia la derecha buscando la fuente de esa magia y se encontró mirando directamente a la
puerta de entrada con el ceño fruncido. Unos segundos después entro una pareja mayor siendo
seguida por un joven de porte elegante y actitud arrogante.
El ceño fruncido de Voldemort se profundizo cuando se dio cuenta de que ese exquisito pulso de
magia que vibraba con fuerza provenía del joven de cabellos alborotados.
– ¿Quién es él? – demando sin perder de vista al chico.
– ¿Mi Lord? – pregunto Abraxas confundido, siguiendo la mirada de su señor– ah, Charlus y Dorea
Potter, antes Black. Estoy seguro que ha escuchado de la familia Potter– dijo con seguridad– una
de las familias sangre pura más antiguas y respetables de Gran Bretaña Mágica.
– Me refiero al chico de cabello alborotado que viene con ellos– replico con molestia.
– Oh. Es el heredero Potter, tengo entendido que está en Hogwarts– respondió Abraxas
observando al chico– se dice que él y el hijo mayor de Walburga Black son mejores amigos, creo
que el joven se llama Sirius.
– ¿El heredero Potter o el heredero Black? – pregunto interesado.
– El heredero Black– respondió Abraxas inmediatamente– estoy seguro que podrías intentar
reclutarlo, mi señor. Aunque hay muchos rumores de que no sigue los pasos de su familia, de echo
fue repudiado hace poco tiempo y fue acogido por la familia Potter.
– Eso no me interesa ahora. Lo que quiero saber es como se llama el heredero Potter– exigió con
molestia.
– Disculpe, mi señor– dijo haciendo una pequeña reverencia– se llama James Charlus Potter Black.
– James– dijo observando pensativo al joven que se relacionaba con muchos de los sangre pura
más conocidos– ¿Qué me puedes decir sobre él?
– Bueno, mi señor…los Potter son conocidos por apoyar firmemente a Albus Dumbledore, no creo
que sea posible reclutarlo para…
– No me interesa su familia, quiero saber que sabes acerca de James Potter– hablo con voz dura.
– El joven ha sido conocido por ser un chiquillo malcriado y arrogante, pero se escucha hablar de
que es muy bueno en la escuela, sobre todo Defensa y Encantamientos, y uno de los mejores en el
Quidditch, además de todo un rompecorazones– hizo una mueca de disgusto– aunque si los
rumores son ciertos, esta encaprichado con una sangre sucia de su casa.
Voldemort arrugo los labios en disgusto. Sería una pérdida de talento y sangre pura, si el heredero
Potter terminaba casado con una asquerosa sangre sucia. Parece que tendría que hacer algo al
respecto.
– ¿Qué tan bien te relacionas con los Potter? – pregunto sin dejar de ver al joven, que mantenía
una conversación emocionada con el jefe de aurores.
– Digamos que somos cordiales– respondió inseguro– después de todo no quisiéramos una
afrenta entre dos antiguas y poderosas familias.
– Perfecto. Entonces me presentaras a los Potter y te aseguraras de dejarme a solas con el
heredero Potter– ordeno con voz fría.
Abraxas trago con fuerza pero asintió. Comenzaron a desplazarse entre las personas, saludando y
conversando educadamente. Cuando llegaron con el matrimonio Potter, Abraxas se adelantó
ligeramente.
– Es agradable verte bien Charlus– saludo sonriendo– y a ti tan hermosa como siempre Dorea.
– Es agradable verte también Abraxas– respondió Charlus con educación– Dorea y yo decidimos
asistir a última hora.
– Un placer Abraxas– saludo Dorea con voz fría.
– Oh, pero que grosería de mi parte– dijo mirando al Lord– les presento a Lord Thomas Black.
Charlus y Dorea compartieron una mirada antes de responder.
– Un gusto conocerlo Lord Black– respondió Charlus – mi esposa también es Black, ¿de la familia
quizás? – inquirió receloso.
– El gusto es mío, Lord Potter y Lady Potter– dijo con encanto– pertenezco a otra línea Black, pero
sin duda podríamos estar relacionados, el mundo es muy pequeño.
Abraxas decidió interrumpir antes de desatar un debate familiar.
– Veo que no ha venido el famoso heredero Potter– dijo con fingido interés– se habla tanto de él,
que pensé que estaría aquí.
– James vino con nosotros– respondió Dorea con voz fría– sin embargo prefiere mantener un
debate con el jefe de aurores antes que hablar de política.
– Oh, pero eso es excelente– replico Abrazas con falsa emoción– seguirá la profesión familiar– se
giró a hacia el Lord y sonrió– Charlus fue un excelente auror y posteriormente jefe de aurores
antes de retirarse.
– Una familia con talento entonces, Lord Potter– dijo Voldemort con una sonrisa amable– vengo
de París y trabajo en el ministerio Francés, el ministro y yo pensamos que sería bueno tener
relaciones más estrechas con el ministerio británico, sobre todo con la amenaza del nombrado
Señor Oscuro– explico– podría recomendar a su heredero como un posible elemento para el
cuerpo de aurores tanto en el ministerio francés como el ministerio británico.
– No es necesario Lord Black– agradeció Charlus– mi hijo aun es joven, no ha terminado el Colegio.
En ese momento James se acercó, intrigado por las personas que conversaban con sus padres.
– Oh, pero aquí estas joven– exclamo Abraxas con emoción– estábamos hablando sobre ti.
– Buenas noches– saludo James cortes.
– James, hijo– llamo Charlus colocando una mano sobre su hombro izquierdo– te presento a
Abraxas Malfoy y Lord Thomas Black.
– Es un gusto conocerlos– dijo James con una inclinación de cabeza.
– El placer es nuestro, joven Potter– respondió Voldemort llamando su atención inmediatamente–
he escuchado que tienes un interés en formar parte del cuerpo de aurores – dijo con encanto.
James que había sentido la tensión de sus padres, se limitó a asentir.
– ¿Qué tal si nosotros hablamos de negocios y dejamos que el joven Potter conozca a Lord Black?
Quizás logre conseguir una recomendación para el cuerpo de aurores británico o francés– dijo con
una sonrisa.
Los ojos de James se iluminaron y miro con nuevos ojos al hombre frente a él.
Charlus y Dorea se miraron inseguros pero sin poder hacer nada siguieron a Abraxas con
reticencia.
– Joven Potter, ¿me permitiría un paseo por el jardín? Sería un excelente lugar para tener una
agradable charla– sugirió con una sonrisa suave.
El chico frente a él se sonrojo pero asintió con una pequeña sonrisa.
Se dirigieron juntos al jardín en un silencio cómodo. James no paraba de pensar en la gran
oportunidad que estaba teniendo.
El silencio fue roto cuando llegaron a una banca, alejados de todos los invitados.
– Porque no descansamos aquí– sugirió Tom tomando la mano del chico– es un poco más privado–
sonrió de lado al ver el ligero rubor.
– Cl-claro– chillo James avergonzado.
Tom lo ayudo a tomar asiento y después le soltó suavemente la mano, disfrutando del efecto que
causaba.
Una vez instalados, Tom giro ligeramente hacia el nervioso moreno y sonrió gentilmente.
– ¿Por qué no me cuentas acerca de ti, joven Potter? – pregunto, inclinando su cabeza mientras
estudiaba las reacciones del joven.
– ¿De mí? – Pregunto asombrado– no creo que sea interesante.
– Lamento decir que podría estar en desacuerdo– dijo Tom en un susurro.
– Podría preguntarle a quien quiera– dijo James sonrojado– todos dicen que soy un niño
arrogante, egocéntrico, mimado…
Tom le puso un dedo suavemente sobre los labios, callándolo al instante y haciéndolo sonrojar.
– No me has entendido– dijo sin quitar su dedo– no quiero saber lo que las demás personas creen
saber sobre ti– retiro su dedo con lentitud– quiero que tú me digas cosas sobre ti– susurro,
inclinándose mas cerca sin dejar de mirarlo.
– E-está bien– tartamudeo James sin poder apartar la vista de los hipnotizantes ojos verdes del
hombre frente a él.
Comenzó a hablar sobre sus padres, que hacían y cuando había nacido. Le platico sobre su niñez y
su educación en casa, solo y sin amigos porque no querían sus padres que él se fuera tan pronto
lejos de ellos. Le hablo sobre lo mucho que sus padres habían querido tener un hijo y lo
importante que eran ellos para él. Cuando estaba platicándole sobre su primer año en Hogwarts y
como conoció a sus amigos, había ganado confianza y hablaba como si fuera un viejo amigo.
Mientras tanto, Tom lo observaba con atención y escuchaba su historia con una ligera sonrisa.
Contrario a lo que creyó que tenía que hacer, escuchar a este joven no era ningún sacrificio. Algo
sobre él llamaba a Tom y no pararía hasta descubrirlo.
James le estaba contando sobre sus asignaturas favoritas y en las que era el mejor, cuando
escucho su nombre ser gritado a lo lejos.
– ¡Mi padre! – exclamo levantándose de un salto y mirando a su alrededor, intentando ver a través
de todos los rosales que los rodeaban.
– No te preocupes, fue mi culpa– dijo Tom deteniéndolo antes de que corriera– te llevare con ellos
y me disculpare, sin embargo…– se interrumpió acercándose al chico un par de pasos.
– ¿Q-que? – tartamudeo James mirándolo con los ojos muy abiertos.
– Me preguntaba si asistirás al baile de Navidad que ofrece el ministerio– dijo acercando un poco
más su cara al chico– podríamos terminar nuestra agradable charla– susurro acomodando un
mechón de cabello azabache detrás de su oreja.
Otro grito de su padre lo hizo sobresaltarse y asintió rápidamente.
– Hare lo que pueda– respondió apresuradamente– ahora tengo que ir.
– Muy bien joven Potter– dijo Tom inclinándose y depositando un suave beso en la esquina de la
boca del chico. Frunció el ceño cuando sintió un extraño hormigueo en los labios, pero
rápidamente lo reemplazo por una sonrisa– vamos, te acompañare– dijo, ampliando su sonrisa al
ver profundo sonrojo del menor.
Se encontraron con sus padres en la entrada y Tom se disculpó por haber entretenido al heredero
Potter y haberlos preocupado.
Utilizo su encanto para envolverlos en su mentira y asegurarse de que asistieran al baile del
ministerio en unos días. Cuando aceptaron se despidió con amabilidad y los observo partir, o más
bien, observando al chico de cabellos azabache.
– ¿Mi Lord? – pregunto Abraxas mirando de su Lord a los Potter, y viceversa.
– Todo bien Abraxas– dijo girándose al rubio– he encontrado un nuevo reto…ahora podemos
regresar– dijo sonriendo de lado.
– Entonces esperare con ansias la siguiente parte de la historia– dijo dándole un beso en la mejilla
a su padre.
– Si, supongo que ahora que empecé no me dejaras en paz hasta que termine– replico con un
suspiro de falso pesar.
– Soy tu hijo– dijo guiñándole un ojo– no me rindo hasta que logro lo que quiero– se levantó de un
salto de su asiento y se estiro como un gato.
Al atardecer Harry se despidió de su padre con la promesa de que lo iría a ver en su primer partido
y comprometiéndose a leer los libros que le había llevado. Cabe decir que eran de Magia Negra
por supuesto.
H&D***D&H
Cansado. Estaba cansado. Sus pies dolían cada vez que daba un paso pero eso no lo detenía. Se
detuvo y observo a su alrededor, todo parecía igual y a la vez algo había cambiado. Lo sentía. Algo
era diferente pero no sabía que. El camino no era el mismo que siempre recorría pero sentía que
la diferencia se debía a algo más.
Siguió caminando hacia la neblina, ahora le parecía un muro infranqueable. Dio un paso más,
seguido de otro, sus piernas temblaban y sentía que el aire se hacía cada vez más denso. Levanto
la mano y dirigió sus temblorosos dedos hacia la pared de bruma que se levantaba frente a él. Sus
dedos atravesaron con facilidad y de un solo paso penetro en ella. Su visión era borrosa, solo era
capaz de ver neblina a su alrededor; su ropa se había humedecido completamente. De pronto la
neblina comenzó a moverse a su alrededor hasta que se convirtió en un remolino que lo tenía
atrapado. Sus pies perdieron el suelo y el aire abandonaba sus pulmones.
No se dio cuenta en qué momento había cerrado los ojos, solo sintió cuando posaba de nuevo los
pies en la tierra y fue en ese momento que se dio cuenta que era lo que hacía falta. Murmullos
explotaron a su alrededor. Voces desconocidas sobreponiéndose unas con las otras.
“Es el”
“De verdad es el”
“No podríamos equivocarnos”
“¿Harry?”
“¿Eres tu Harry?”
Abrió lentamente los ojos encontrándose con un claro qué inundado con la luz del Sol hacia brillar
el hermoso lago que adornaba el centro, su mirada se perdió en los árboles que rodeaban el claro,
un circulo perfecto delineado por los arboles más grande que había visto. Estaba solo, no sabía de
dónde venían los murmullos.
“¿Harry?”
Camino un par de pasos.
“¿Quién eres? ¿Cómo sabes mi nombre?”
Las voces le eran familiares, alguna vez en su vida las había escuchado. Las hojas crujieron a su
derecha y vio dos siluetas recortadas cerca del lago.
“Harry…Harry…Harry”
– ¡HARRY!
– Claro Harry, soy yo– dijo observándolo con el ceño fruncido– ¿otra pesadilla? – Lo vio encogerse
de hombros– y por supuesto me dirás que no recuerdas nada– se levantó de la cama y se cruzó de
brazos– te lo advertí Harry, te dije que si seguía sucediendo lo mismo le diríamos todo a Severus–
tomo su ropa y le miro a los ojos– y ahora arréglate rápido o llegaremos tarde a clase.
Harry observo la puerta cerrada y suspiro dejándose caer de nuevo en la cama. Esta vez sí
recordaba su sueño pero no sabía que significaba y no quería alarmar a nadie. Cerro sus ojos y
recordó su sueño mientras pensaba de quien eran esas voces. No se dio cuenta que ya había
pasado mucho tiempo hasta que la puerta del baño se abrió y salió el rubio por ella.
Draco miro hacia la cama molesto porque Harry aún no se había arreglado. Camino con rapidez y
sin darle tiempo a reaccionar tiro de las sabanas que lo cubrían.
La protesta de Harry murió en sus labios al ver la expresión del rubio y dirigió su mirada a su
pijama solo para sorprenderse al encontrar parte de su pijama, sus pies y la sabana llenos de lodo
y hojas podridas.
Draco frunció el ceño y miro a Harry antes de regresar su vista hacia sus pies. Con un movimiento
de varita conjuro un frasco de cristal y recogió unas cuantas hojas en él.
– Harry, esto no está bien– dijo negando frenéticamente– esto se ha salido de nuestras manos,
nadie puede…– se detuvo tomando aire y miro al moreno indeciso– tenemos que decirle a Severus
y cuanto antes.
Dicho eso camino y saco ropa de Harry de su baúl y fue al baño. Arreglo la bañera y le coloco la
toalla y la ropa. Regreso a su lado y lo encontró perdido en sus pensamientos, le tomo suavemente
la mano y lo llevo hasta el baño.
– Draco, ¿qué sucede? – pregunto con voz queda.
– No estoy seguro Harry– dijo ayudándolo a desvestirse– pero lo que sea no es bueno, tengo un
presentimiento– lo miro a los ojos y le dio un beso en la mejilla– báñate los más rápido que
puedas y arréglate. Buscare a Severus y lo traeré.
Harry lo observo salir sin comprender y después de unos segundos terminó de desvestirse, pero
antes de meterse a la bañera decidió quitarse el lodo.
Draco camino apresuradamente por los pasillos hacia las habitaciones de su padrino. No se había
encontrado con nadie en la sala común ni en los pasillos puesto que ya todos estaban en el
Comedor. Solo esperaba que su padrino aun estuviera ahí o de lo contrario que haría.
Llego a la puerta y sin ningún tipo de contemplaciones comenzó a golpearla. Espero unos
segundos y volvió a golpear con el puño, después de unos segundos interminables se decidió por
intentar abrirla a la fuerza pero cuando estaba por agarrar el pomo fue abierta bruscamente
encontrándose con un Severus enojado.
– ¿Draco? –pregunto confundido mirando al chico pero este se limitó a empujarlo y cerrar la
puerta tras el– ¿Qué haces aquí? ¿Por qué no estás en el comedor? – pregunto molesto.
– Severus, ¿sabes de que árbol son estas hojas? ¿En el Bosque Prohibido se encuentran estos
árboles? – pregunto con desesperación.
– Draco, creo que esto puede esperar– dijo sin mirar las hojas– ahora deberías de ir al comedor y
presentarte a clases, ya hablaremos de esto…
– No saldremos de aquí hasta que me respondas padrino– dijo cubriendo el camino a la puerta–
estas hojas…– dijo mostrándolas– no las conozco y no son de ningún árbol que yo conozca, lo que
quiere decir que no hay árboles de este tipo cerca y eso significa que Harry…
–Draco cálmate– dijo Severus al ver el estado de su ahijado– no conozco que árbol da estas hojas y
nunca las había visto, por lo tanto no pueden ser del Bosque Prohibido ni de ningún lugar cerca de
Escocia. Ahora, ¿podrías decirme que está sucediendo y que tiene que ver Potter en todo esto? –
pregunto.
– Esto no está bien– dijo negando frenéticamente– sabía que no eran de algún lugar cercano pero
si tú no las conoces entonces esto es peor de lo que imagine– dijo desesperado– padrino tienes
que venir, Harry no…
– ¿Harry está bien? – pregunto con una ligera preocupación tiñendo su voz.
– Es mejor que vengas conmigo– dijo caminando hacia la puerta– yo no puedo explicarte todo.
Dicho esto salió con Severus pisándole los talones. Atravesaron la sala común y cuando entraron
en la habitación encontraron a Harry sentado sobre la cama con el uniforme puesto y la mirada
clavada en el suelo.
Harry estaba nervioso, Draco ya había tardado. Levanto la vista al tiempo que la puerta se abría
revelando a Draco seguido de Severus. Se levantó rápido de la cama y miro a Severus.
– Buenos días Potter– dijo escrutando su rostro con el ceño fruncido– ¿podrían ser tan amables de
decirme que es lo que pasa? – pregunto mirando a ambos chicos.
– ¡Basta ya! Seré yo quien juzgue si es o no importante– dijo molesto– y ahora más les vale que
comiencen a hablar que no tenemos todo el día.
– ¡¿Molesto?! – Dijo indignado– ¿crees que estoy molesto? – sacudió su cabeza y clavo su mirada
en el moreno– Harry, quedamos que si las cosas se salían de control le contaríamos todo a Severus
y creo que ya perdimos demasiado tiempo y no me gusta lo que está sucediendo.
– ¡Draco!–replico Harry.
– No recuerda lo que sueña– continuo ignorándolo– y habla en sueños. Quedamos en que si las
pesadillas continuaban o se volvían peores buscaríamos ayuda y definitivamente esto…– camino y
le señalo el desastre de la cama– entra en la categoría de peor y peligroso– dijo cruzándose de
brazos–despertó así esta mañana.
– ¿Es usted sonámbulo? – pregunto fijándose con más atención en el cansancio que reflejaba la
cara del muchacho.
– Muy bien Potter, quiero que me cuente todo lo referente a ese sueño y con todo me refiero
a todo.
Harry suspiro con cansancio y se dejó caer en la cama. Tomo una bocanada de aire y comenzó a
contar los sueños que había tenido desde las semanas pasadas hasta ese mañana. Cuando termino
Severus tenía una mueca extraña en la boca y el ceño fruncido.
– Lo hubiera hecho si me hubieras dado tiempo amor– dijo burlón– pero solo me metiste a la
bañera y saliste corriendo.
– Lo mejor será que tome poción para dormir sin sueños todos los días. Hasta que averigüe que
sucede, no es seguro que tenga cualquier otro sueño– dio media vuelta– además tiene que
descansar bien para sus clases y para el partido de Quidditch del viernes– camino a la salida– les
mandare el almuerzo con un elfo y les justificare la primera clase así que será mejor que se
apresuren para su siguiente clase.
– Severus tiene razón, debes descansar Harry. No te ves para nada bien– dijo suavemente.
NOTA: EN ESTA HISTORIA GELLER MURIO EN EL DUELO CON DUMBLEDORE, AUNQUE FUE UN
ERROR DE DUMBLEDORE PORQUE NO QUERÍA MATARLO.
AD
Albus Dumbledore empujo la pesada puerta y entro. Pese a que la habitación estaba poco
iluminada pudo ver al fondo una figura colgada contra la pared. Sus ojos se encontraron con unos
azules nublados y sonrió con amabilidad.
– Hola querida. Vengo a hacerte una visita, ¿qué has hecho estos días? – pregunto Albus fingiendo
interés.
– Oh, veo que seguimos en las mismas– dijo encogiéndose de hombros– bueno que le vamos a
hacer. Puedo sacarte la verdad enseguida, ¿pero dónde quedaría la diversión? – pregunto,
sonriendo con malicia.
– Puede hacer lo que quiera viejo loco, pero aun cuando gane y logre traerlo de vuelta jamás será
feliz, porque la felicidad que tanto ansia no fue ni será nunca para usted.
Dumbledore perdió todo rastro de abuelo bonachón, sus ojos brillaron peligrosamente y su boca
se torció en una mueca espeluznante.
– No podemos estar seguros de eso, querida, después de todo seré yo quien le devuelva todo lo
que poseía y aun mas– dijo caminando hasta pararse frente a la dama– ¿sabes? Debería castigarte
por tu impertinencia pero creo que en el estado que estas no serias capaz de soportar una sesión
de tortura– sonrió de lado al ver el estremecimiento de la mujer– En fin, tendré que esperar a que
Harry termine el trabajo sucio con el joven Malfoy y entonces él y yo nos divertiremos. Veremos
cuanto es capaz de aguantar y quien sabe– dijo relamiéndose los labios– quizás le otorgue el
placer de ocupar el lugar de mi amante por un tiempo– soltó una carcajada al ver el estado en que
había dejado a la mujer– nos vemos en unos días querida.
Albus salió de la celda sin otra mirada más hacia la mujer que lloraba lágrimas de impotencia y
traición.
HR***TR
Los días habían pasado y Harry se sentía mejor, había repuesto fuerzas y ahora estaba preparado
para el partido de ese día.
Camino nervioso hacia el comedor y mientras almorzaba había recibido buenos deseos de sus
amigos de las demás casas. Después de almorzar todos se dirigieron hacia los vestidores para
cambiarse. Se sentía un poco nervioso, no podía evitarlo al final de cuentas el primer partido era
contra su antigua casa. Después de vestirse Draco comenzó con el discurso que todo capitán daba
antes de iniciar el partido, estaba tan distraído que brinco cuando escucho su nombre. Levanto la
mirada y vio a Severus en el marco de la puerta.
– ¿Creíste que no vendría? – Dijo correspondiendo al abrazo– Merlín, si así eres un malcriado
insoportable no quiero ni pensar en el berrinche qué harías si no venía a tu partido– le alboroto el
cabello riendo al escuchar el gruñido de su hijo– además, te prometí que vendría y yo cumplo mi
promesa.
– Como no te vi por ningún lado creí que tal vez no habías podido venir– dijo mirándolo con
curiosidad.
– No olvides con quien hablas niño– dijo con arrogancia– burlar las barreras del Colegio fue fácil.
Además utilice poción multijugos para tomar la apariencia del padre de tu amigo Nott– dijo
sonriendo– pero no tenemos mucho tiempo, no quiero que noten tu ausencia– lo miro directo a
los ojos– tienes prohibido hacer alguna tontería como ponerte en peligro a menos que quieras
recibir un castigo por el resto del año– dijo con el ceño fruncido– y no creas que ser mi hijo te
salvara de los crucios que te daré si intentas alguna cosa temeraria de las que acostumbras– alzo
la ceja cuando vio que iba a protestar– te conozco lo suficiente para saber que no puedes estar sin
meterte en problemas. James y tú son iguales.
– Prefiero no saber que estás pensando, un Cruciatus antes de subir a una escoba no es una buena
combinación– dijo dándole vueltas a su varita– ahora apresúrate, te veré después del partido y
recuerda– dijo señalando con un dedo acusador– no quiero accidentes. Estaré en el palco.
– Si padre– dijo rodando los ojos– te veré después y gracias por venir.
Sus compañeros le esperaban fuera de los vestidores con escobas en mano. Llego al lado de Draco
y le dio un beso en la mejilla antes de tomar camino hacia el campo de Quidditch. Antes de entrar
montaron en sus escobas y entraron volando siendo recibidos por gritos ensordecedores de la
multitud.
– Por lo visto no te cansas de llamar la atención Potter– dijo con desprecio Ron Weasley.
– ¿Qué pasa Comadreja? ¿Celoso? Hasta los de tu propia casa lo apoyan. ¡Tus propios hermanos! –
dijo Draco con burla observando las banderas con la cara de Harry bordadas en el uniforme de los
gemelos que se movía guiñando un ojo coqueto.
– No menciones a esos traidores– dijo con odio– son iguales los tres. No son más que unos
traidores como tú– escupió con odio hacia el moreno.
La réplica del pelirrojo murió en sus labios al ser interrumpido por el comentarista.
– ¡Oh, y aquí llega el equipo de Slytherin!– grito Lee Jordán– hoy veremos por primera vez a Harry
Potter vistiendo las colores de Slytherin– dijo recibiendo un rugido ensordecedor– no es necesario
hacer una presentación. Todos conocemos al Gran Harry Potter, el Niño-Que-Vivió, nuestro mejor
buscador y creo que esto resuelve la gran incógnita de todo Hogwarts acerca de quién sería el
buscador. Aunque nos gustaría saber si hubo algún enfrentamiento por el puesto o Malfoy como
buen perdedor acepto que el mejor…
– Lo siento profesora– dijo con falsedad– como decía nuestro buscador estrella se enfrentara con
Ginny Weasley su eterna admiradora secreta ups…creo que ya no es más secreta, bueno…
– No volverá a ocurrir profesora, como decía– continuo– las bludgers han sido liberadas junto con
la Snitch Dorada, la Quaffle está en el aire ¡y comienza el juego! La Quaffle está en poder de
Gryffindor pero es detenida con asombrosa habilidad por el famoso Príncipe de Hielo que con eso
demuestra que no solo es una carita linda y…
– Jordán tendrá detención el fin de semana conmigo– dijo con voz suave McGonagall.
– Solo era un cumplido para el capitán de Slytherin profesora– dijo con inocencia– oh la Quaffle ha
sido robada por Slytherin y ahora se dirigen a toda velocidad y… ¡10 puntos para Slytherin!– grito–
oh miren Ginny está sobrevolando el campo, está más roja que su cabello, parece que no le gusto
que su secreto…
– Jordán su detención de la semana siguiente será con el profesor Snape– dijo suavemente la
profesora.
– ¡¿Qué?! ¡Profesora usted no puede hacer eso!– dijo ganándose las risas de toda la escuela–
¿sabe lo que está haciendo? ¡Me está condenando a muerte!– dijo con falso terror– sin ofender
por supuesto queridísimo Profesor Snape.
Harry escuchaba todo, riéndose con alegría, Lee jamás cambiaria. Sobrevoló el campo en busca del
característico destello dorado pero su vista se topó con los destellos que desprendía el cabello de
Draco. Busco su mirada y se encontró con la mirada penetrante del rubio clavada en él. Frunció el
ceño, Draco se veía preocupado. Hizo amago de acercarse a él pero el rubio negó con la cabeza.
Draco observaba a Harry, sentía un mal presentimiento y no quería perder de vista al moreno. De
repente se encontró con la mirada verde de Harry puesta en él y debió ver algo porque frunció el
ceño y estaba por acercarse pero negó con la cabeza. Él tenía que concentrarse en atrapar la
Snitch. Regreso su vista al juego para observar a una chica morena dirigirse hacia el con velocidad
y antes de que la Quaffle atravesara el aro la reboto con fuerza recibiendo gritos de los demás
Slytherins.
Sin perder la concentración observo a Ronald Weasley, no le gustaba para nada la forma en que
seguía los movimientos de su Harry. Algo planeaba y no era nada bueno, más le valía por su bien
que no se atreviera a hacerle algo o se la pagaría muy caro.
– Oh vaya, Ricitos de Oro ha demostrado ser un excelente guardián– se escucharon los gritos
enloquecidos de las chicas– y todo un rompecorazones, pero un corazón de hielo es imposible…
– Por supuesto que no profesora, solo decía que…oh, olvídelo. Harry está buscando la Snitch cerca
del palco.
Ginny debió darse cuenta también porque enseguida la vio volando con rapidez a su izquierda.
Centro su atención en la pequeña pelotita y cuando estaba cerca de los aros distinguió demasiado
tarde la bludger que se dirigía hacia el con una velocidad arrolladora. Fue demasiado tarde para
intentar virar la escoba. Recibió el impacto sobre la pierna derecha y escucho el crujido un
segundo antes de sentir un dolor agudo traspasarle la pierna. No tuvo tiempo de parar su escoba
antes de estrellarse contra el aro y sentir un dolor lacerante en sus costillas derechas.
El dolor le impedía concentrarse en lo que pasaba alrededor, solo fue consciente que estaba
colgando de su escoba cuando sintió que su muñeca dolía. El aire no entraba bien en sus pulmones
y sentía que la visión se le oscurecía cada vez más hasta que escucho la voz de Draco a su lado.
– Oh amor– dijo Draco preocupado acariciando su mejilla– ¿estás bien para continuar? Podemos
pedir un reemplazo y…
– ¿Qui-quien…fue? – jadeo.
– El imbécil de Ronald Weasley, pero esto le saldrá muy caro– dijo como una clara amenaza.
Harry comenzó a balacearse en la escoba gruñendo por el dolor y jadeo apretando los dientes
cuando logro montarse de nuevo. Respiraba con dificultad y sentía las costillas apretar sus
pulmones. Sentía que se desmayaría sino disminuía el dolor, pero afortunadamente el dolor de las
costillas disminuyó considerablemente para permitirle concentrarse mejor y poder respirar.
Levanto la mirada y busco a su padre. Se encontró con una mirada rojo sangre clavada en él y sin
poder reprimirlo un escalofrió le recorrió la columna. “Está realmente enojado, de esta no me
salvo”
Draco coloca la mano sobre la espalda de Harry y lo guio hacia el centro del campo. Fred, George,
Angelina y Katie se acercaron a su lado preocupados, pero antes de poder preguntar fueron
interrumpidos por Madame Hooch.
– ¿Sr. Potter se encuentra bien? – Pregunto preocupada– Puede pedir un reemplazo, además de
que la Quaffle es suya.
– Bien– dijo girando hacia Weasley– una más y será expulsado para el resto de torneo Sr.
Weasley– vio su expresión y gruño– ahórrese sus excusas, lo vi todo. Esta advertido.
Madame Hooch comenzó a gritar las instrucciones pero Draco no la escuchaba. Tenía la vista
clavada en Harry, su expresión mostraba dolor y no pensó en nada mejor que distraerlo del dolor
por un momento. Acerco su escoba hacia Harry y le acaricio la mejilla antes de acercarlo con una
mano y posar su boca en los labios pálidos del moreno. Lo sintió tensarse al principio pero después
se relajó.
Harry se olvidó del dolor al sentir la cálida lengua de Draco deslizarse por sus labios pidiendo
permiso que fue concedido al instante. Con un jadeo abrió sus labios permitiendo a la lengua del
rubio adentrarse en su boca y coloco su mano izquierda en la nuca de Draco para profundizar más
el beso. Cuando se separaron Draco sonrió.
Todas las miradas estaban clavadas en ellos y Harry sintió que enrojecía completamente. Miro a
Draco y no pudo evitar pensar que estaba adorablemente sonrojado.
– Si Harry, bésalo que no te de pena– grito Dean siendo apoyado por los gritos excitados de las
chicas– vamos Malfoy demuestra que tu corazón no es de hielo.
Harry sintió que el calor subía hasta sus orejas y se extendía hacia su cuello.
Draco estaba asombrado al escuchar a los amigos de Harry hablar así y cuando salió de su shock
miro al moreno y sonrió de lado. Se acercó y levanto la barbilla del moreno para plantarle un
tierno beso que hizo suspirar a muchas.
– Bueno tal parece que los chicos más codiciados de todo Hogwarts ya no están disponibles– dijo
Jordán sonriendo con picardía– después de tan tierna demostración de amor el partido debe
continuar.
– Todos a sus lugares– dijo Madame Hooch mirando aun sorprendida al moreno– lo mejor será
terminar el juego lo antes posible.
Todos regresaron a sus puestos. Harry dirigió su vista hacia el palco y se encontró con una sonrisa
socarrona que le hizo volver a sonrojarse. Giro su escoba y sobrevoló el campo buscando la Snitch.
Ronald Weasley estaba rojo de ira, no solo por la seguridad de que perderían el partido sino por la
asquerosa escena del par de traidores, pero eso no se quedaría así. Potter pagaría por haberlo
botado como si fuera basura y reemplazarlo por un maldito mortífago.
Harry estaba débil, ya había pasado mucho tiempo y aun no encontraba la Snitch. Sentía su vista
nublarse y su cuerpo temblaba, sabía que no tenía mucho tiempo antes de desmayarse y tenía que
encontrar la Snitch antes. Alcanzo a ver un destello dorado a su derecha y giro con rapidez, la vio
aleteando cerca del palco y con sus últimas fuerzas se lanzó hacia esa dirección. Todo a su
alrededor se volvió borroso, lo único que tenía en mente era atrapar la pelotita dorada. Sostuvo el
aliento cuando su pierna protesto y apretó los dientes, con su último esfuerzo cerro su mano
alrededor de la Snitch.
– Felicidades Sr. Potter– dijo Tom con diversión en la voz– ese fue un juego extraordinario. Digno
de un Slytherin.
Harry abrió los ojos que no sabía que había cerrado encontrándose con unos profundos ojos
azules. Su padre estaba frente a él con una sonrisa de lado.
Harry dio media vuelta y levanto la Snitch. Fue recibido con aplausos y gritos de la multitud.
Observo a sus compañeros de Slytherin volar hacia el pero su mirada nublada buscaba con
necesidad a Draco. Sin embargo no fue posible soportar más y la oscuridad lo reclamo, lo último
que escucho fue un grito desgarrador que llevaba su nombre y entonces se entregó a la
inconsciencia.
Draco escucho los gritos emocionados de la multitud y busco con la mirada a Harry. Lo encontró
cerca del palco con la Snitch en la mano y dirigió su escoba hacia él. Pero su mirada capto una
cabellera pelirroja a su izquierda. Se giró a tiempo de ver una bludger pasar a su lado a toda
velocidad hacia Harry.
Sin pensarlo voló hacia el moreno con el único pensamiento de protegerlo. Sintió su cuerpo chocar
contra el de Harry y se abrazó a él, cayendo precipitadamente hacia el suelo. Sintió el cuerpo del
moreno laxo entre sus brazos. Sabía que aunque llevara consigo la varita sería incapaz de sacarla a
tiempo así que hizo lo único que podría hacer en esa situación. Estiro su mano derecha y pensó en
el hechizo “Arresto momentum”, sintió su magia vibrar en su piel. Rogo en silencio porque
funcionara.
TR***LV
Tom estaba sonriendo al ver a su hijo siendo ovacionado por todo el Colegio. Cuando lo vio. La
comadreja pelirroja había lanzado una bludger hacia Harry y sin detenerse a pensarlo saco su
varita. Cuando estaba a punto de pulverizar la bludger un torbellino rubio paso a su lado y se
precipito sobre su hijo.
Observo caer a ambos jóvenes con horror. Olvidándose de la bludger que iba dirigida a su cara
observo presa del miedo como ambos chicos daban vueltas mientras caían y sin pensarlo
pronuncio un hechizo para detener la caída de su hijo pero había sido demasiado tarde. Su hijo y el
joven Malfoy estaban en el suelo y al parecer sin daños.
Giro hacia Severus que tenía la varita desenfundada y apuntaba hacia el mismo punto.
– Si usted no fue y tampoco yo…– dijo viendo el revuelo que se formaba abajo y clavando la
mirada en su ahijado– creo que ambos sabemos perfectamente quién fue.
– El chico ya no estará seguro– dijo serio– no es que me importe, pero si algo le sucede, mi hijo no
me lo perdonara– dijo mirando hacia Severus con una mueca– sabes lo que tienes que hacer.
– Si el viejo loco no lo sabe ya, no tardara en averiguarlo– dijo señalándolo con la mirada.
Severus siguió su mirada e hizo una mueca cuando vio el asombro reflejado en los rasgos del
director. Observo al Lord y ambos escucharon un bufido proveniente del campo. Ambos dirigieron
su mirada solo para ver a Ronald Weasley mirando con una mueca de asco la escena bajo el.
Severus solo fue capaz de captar el movimiento de muñeca del Lord antes de ver pasar una
bludger a una velocidad aterradora dirigiéndose hacia el chico pelirrojo.
– Nadie se atreve a tocar a mi hijo en mi presencia sin salir indemne– dijo con furia contenida–
que de gracias que estamos en el Colegio o de lo contraria lo cruciaría hasta perder la razón.
*****
Ron Weasley estaba disfrutando del caos que se había formado abajo, que no fue capaz de ver la
bludger que se dirigía hacia el hasta que sintió como impacto en su estómago sacándole todo el
aire y llevándolo hacia la inconsciencia antes siquiera de comprender completamente lo que había
pasado.
Los profesores y alumnos estaban alrededor de la pareja esperando por las camillas que no fueron
conscientes de lo que sucedió hasta que escucharon el grito de una mujer seguido de un golpe
seco cerca del lugar donde estaban. Vieron a Ron Weasley inconsciente en el suelo un segundo
antes de regresar su vista hacia los chicos que estaban a su lado.
Draco no registró nada más que el cálido cuerpo de Harry sobre el suyo y solo cuando la profesora
McGonagall llego a su lado se dejó llevar por la inconsciencia. No sin antes aferrarse con fuerza al
cuerpo de su Harry.
20. Descubrimiento
H&D***D&H
Harry abrió los ojos desorientado. No sabía dónde estaba ni como había llegado ahí. Todo estaba
demasiado brillante y lastimaba sus ojos, los cerró unos segundos antes de acostumbrarse.
Cuando los abrió nuevamente miro alrededor observando las paredes blancas y la ventana que ya
conocía perfectamente. Suspiro.
Sintió un movimiento a su lado y se encontró con unos ojos plateados que mostraban
preocupación.
– A nadie– dijo perdiéndose en sus ojos– eres lo único que necesito para estar bien– Draco sonrió
y se sentó a su lado– ¿Qué paso?
– La Comadreja fue expulsada de todos los partidos por el resto del año y ahora es repudiado por
nuestros fans– dijo con burla– seguro ha de estar por aquí aunque no me interesa. ¿Cómo te
sientes?
– Mejor– dijo mirándolo fijamente– lo que me pregunto es porque no me has dado un beso
todavía, ¿acaso estás enojado? – pregunto con un puchero.
– No quería lastimarte pero tampoco me puedo negar a algo como lo que me pides– se inclinó y lo
beso.
Harry sintió que se quería separar y enredo sus dedos en su cabello para retenerlo. Se dejó caer a
la cama con el rubio sobre él y sonrió cuando sintió a Draco recorrer con sus manos sus costados.
– Supongo que ya se siente mejor Sr. Potter– dijo fulminándolos con la mirada– creo que lo más
conveniente será que descanse y tome sus pociones. De esta manera estará perfectamente bien
en unos días– le entrego las pociones al Sr. Malfoy– ahora váyanse antes de que me arrepienta.
Draco y Harry sonrieron.
Salieron después de darle las gracias a la enfermera y tomados de las manos se encaminaron hacia
su sala común. Pero antes de llegar a ella Draco se detuvo abruptamente haciendo a Harry chocar
contra su espalda.
– Es solo que se me había olvidado que alguien te quería ver– dijo nervioso– será mejor que nos
demos prisa.
Sin decir más se apresuró a las habitaciones de su padrino con un moreno confundido tras él.
Tom frunció ligeramente el ceño al ver el aspecto de su hijo y fulmino con la mirada al rubio.
– Le mande por mi hijo joven Malfoy porque quería hablar con el– dijo clavando sus ojos en el
chico– no para que estuvieran tonteando por los pasillos.
– Mi señor, no es lo que piensa– dijo mirando al moreno pero se sonrojo al ver su aspecto.
Tom bufo.
Se acercó a su hijo separándolo del rubio y lo abrazo haciéndole una mueca al rubio sin importarle
cuan infantil se veía. No le gustaba que alguien le quitara lo que era de él y Harry era SU hijo. No
dejaría que ningún niño rubio con aspecto de príncipe se lo arrebatara cuando apenas lo había
recuperado.
Draco bajo la mirada avergonzado y camino para tomar asiento en el sillón que estaba enfrente de
su padrino. Le lanzo una mirada asesina cuando se dio cuenta que se estaba burlando de él.
Harry soltó a su padre y se acercaron al sillón, con Tom entre ambos chicos.
– No tengo mucho tiempo– empezó Tom– debo irme rápido, pero antes debo de decirles lo que
encontré– dijo mirando a Severus.
– Mi Lord– dijo Severus– ¿es acerca del muchacho? – dijo sin ver a nadie en particular.
– Si Severus, pero no solo eso– dijo serio– cuando estaba en el palco sondee la mente del viejo sin
que se diera cuenta mientras tu jugabas a hacer piruetas en el aire– dijo mirando a su hijo con
mala cara.
– ¡Yo no hacia piruetas! – Exclamo indignado– jugaba Quidditch y por si no te diste cuenta todos
saben que soy el mejor buscador– dijo molesto.
– Tan arrogante como James– dijo Tom con burla.
Harry abrió la boca para replicar pero la cerró al ver la mueca burlona en la cara de Severus.
– No sería nada nuevo– dijo Severus burlándose pero se detuvo al escuchar un gruñido del Lord–
lo siento Mi Lord.
– Lo que quiero decirles es que descubrí que fue la cabra loca quien nos borró la memoria a mi
James y a mí la última vez que nos vimos– clavo los ojos en un Severus atónito– si Severus, tu
querido director no es un santo y no me mires así que ya se cuanto lo admiras– dijo molesto.
– ¡¿Qué?! – Grito Harry asombrado– maldito viejo hipócrita– grito levantándose– siempre
compadeciéndose de mí porque crecí sin padres, ¡cuando fue ÉL quien me los arrebato! – dijo con
furia.
– Cálmate Harry– dijo Tom jalándolo de la mano– eso no es todo lo que descubrí– dijo clavando
los ojos en Draco– debo aceptar que pensé en no decirle nada joven Malfoy, pero creo que sería
un grave error de mi parte no prevenirlo.
– Es Dumbledore quien tiene a Narcissa– dijo con calma mirando al chico palidecer.
Draco se quedó en shock. No podía ser cierto lo que decía porque de ser cierto…el viejo loco ya la
había tenido antes de salir de vacaciones. ¡Por Merlín! Él había estado dispuesto a formar parte de
su asquerosa Orden cuando eran ellos quienes tenían a su madre.
– ¿Qué? – Susurro atónito– pero eso no…yo lo busque para que me ayudara a buscar a mi madre–
dijo con voz estrangulada– ¡y el muy maldito la tenía! ¡Se burló en mi cara!– exclamo con furia.
Draco no se había dado cuenta de que estaba llorando hasta que Harry le había secado las mejillas
con delicadeza.
Tom hizo un sonido de disgusto al ver a su hijo arrodillarse frente a alguien, no le importaba que
ese alguien fuera su pareja.
– Mi Lord– dijo Draco levantándose y arrodillándose frente al Señor Oscuro– le suplico me diga
dónde la tiene– dijo implorando– estoy dispuesto a hacer lo que sea si…
– ¿Podrías levantarte Draco? – Pregunto Harry molesto, mirando al rubio con los brazos cruzados–
ya lo único que te falta es que le beses la túnica como la loca de tu tía Bellatrix ¡o hasta a mi
padre!– exclamo molesto haciendo una mueca.
Tom sonrió divertido al ver la actitud de su hijo.
– ¿Harry estas celoso de tu padre? – Pregunto Draco con un brillo travieso en los ojos– admito que
tu padre es muy bien parecido y sus ojos son casi iguales además tiene un…
Tom alzo una ceja al escuchar al heredero Malfoy halagar su belleza y miro a su hijo sonriéndole
burlonamente.
Tom escucho un sonido ahogado detrás de él y se giró encontrándose con un Draco pálido.
– Sería imposible no saberlo, pero eso es lo de menos– dijo fulminándolo– fuiste muy inconsciente
y por tu inconsciencia ahora Dumbledore sabe lo que pasa si no es que ya lo sabía aunque…– se
acercó despacio al joven– por sobre todo eso…debo agradecerte por haber salvado la vida de mi
hijo– dijo con voz seria– nadie fue capaz de colocar un hechizo de protección, ni el viejo loco, ni
Severus y…tampoco yo.
– ¿Fuiste tú Draco? – Pregunto Harry atónito– ¡Pero no teníamos nuestras varitas! Digo, sé que lo
que hiciste con Ron aquella vez en Encantamientos fue asombroso pero esto… ¡Eres realmente
poderoso! – Exclamo con admiración– gracias amor– dijo con cariño dándole un tierno beso.
– Sera mejor que me vaya, tanta miel me enferma– dijo con fingido tono de asco– nos veremos
otro día y cuídense. Las cosas no serán fáciles para ninguno de los dos ahora que se sabe de su
relación– camino hacia su hijo– y usted joven Malfoy deberá tener mucho cuidado– miro a su hijo–
Fue un partido asombroso. ¡Felicidades buscador!– le dio un beso en la frente y lo abrazo– Cuídate
Harry.
– Vamos Harry– dijo Draco tirando del moreno– debes descansar. Nos vemos padrino.
Severus no dijo nada solo los observo salir con una mueca burlona.
DM
Los días habían pasado con relativa calma si se tenía en cuenta el alboroto que se armaba cada vez
que los veían pasear juntos y tomarse de la mano. Aunque eso no les importaba porque les había
quitado un peso de encima y ahora tenían más libertad.
Draco estaba recostado cerca del Lago platicando con Blaise y Theo. Era jueves y tenían libre el
resto de la tarde. Defensa contra las artes oscuras había terminado hacia media hora y Harry había
sido llamado por el director.
Tenía una idea muy clara de que quería saber el viejo loco pero confiaba en que Harry estaría bien.
Él había seguido el consejo del Lord y Severus y la suplicas de Harry de no quedarse solo en ningún
momento. Theo y Blaise sabían la verdad acerca de su madre y les agradecía el apoyo que le
estaban dando.
– Debes tener paciencia Draco– dijo Blaise llamando la atención del silencioso chico– sabes que él
te prometió que la buscaría. Sino por ti al menos por su hijo– terminó burlón.
– Quién diría que al final Potter terminaría derrotándolo– dijo Theo con voz neutra– no del modo
en que piensan. Ha derrotado al ser despiadado y le ha regresado su antigua humanidad y
hermosura– dijo con una sonrisa de lado– mi padre me platicaba que cuando lo conoció era un
hombre encantador y muy bien parecido. El cómo perdió su aspecto es algo que nadie sabe– dijo
encogiéndose de hombros.
– Ni que lo digas– dijo Draco– se me ocurrió molestar a Harry diciéndole que su padre era bien
parecido y después no quiso que lo abrazara ni le hablara– hizo una mueca– el disgusto le duro
toda la noche y media mañana.
Ambos chicos rieron al recordar la cara que ponía su amigo cada vez que Harry lo ignoraba.
– Hablando de el– dijo Theo levantándose– creo que no tardara demasiado en regresar y se
volverá loco si no te encuentra en la sala común.
Draco asintió y se levantó junto con Blaise. Hicieron el camino hacia las mazmorras haciendo
bromas.
H&D***D&H
Harry salió de la oficina del director con una hermosa sonrisa. Cualquiera que lo viera diría que el
chico estaba muy contento. Nadie sospecharía que por dentro hervía de coraje. Sin detenerse a
saludar, simplemente regalando falsas sonrisas se dirigió hacia su sala común.
Atravesó el retrato y mirando alrededor busco a Draco. Fulmino con la mirada a cuantos se
atrevían a acercarse a él, haciendo salir despavoridos a unos niños de primero que se habían
acercado para jugar snap explosivo con él. Se dirigió hacia su habitación ignorando los gritos de
sus amigos y encontró a Draco tumbado sobre la cama boca arriba.
Se acercó despacio sin quitarle la vista de encima, su cabello estaba desperdigado sobre la
almohada, sus ojos estaban cerrados y sus pestañas descansaban sobre sus mejillas sonrosadas. Su
atención fue atrapada por unos deliciosos labios rojos que estaban entreabiertos, tentándolo a
besarlos. Se inclinó más cerca para poder apreciar mejor las facciones y poso un dedo sobre la
mejilla del rubio suspirando al sentir lo cálida que estaba.
Draco estaba despierto cuando el moreno entro y lo escucho acercarse. Estaba feliz de saber lo
que provocaba en Harry. Abrió los ojos encontrándose con unos sorprendidos ojos verdes, tomo al
moreno de los hombros e invirtió posiciones quedando sobre Harry.
Harry no supo en que momento paso, pero de repente se encontraba con la espalda en la cama
mirando a un Draco sonriente.
– ¿No te han dicho que es de mala educación observar a alguien cuando duerme? –pregunto
Draco sonriendo.
– Mmm creo que eso se merece un castigo– dijo inclinándose y besando los labios de su Harry.
Harry cerró los ojos olvidándose por un momento de su frustración y se entregó al beso que le
daba su novio. Suspiro cuando el beso termino.
– ¿Me contaras como te fue con el viejo?– pidió Draco, arrepintiéndose al ver oscurecerse la dulce
mirada de Harry.
– No aguanto más Draco– dijo serio– cada día es más difícil para mí contenerme de hechizarlo
cuando se expresa así de ti o de padre.
– Te entiendo Harry, pero no tenemos de otra– dijo intentando darle ánimos a su pareja.
– Lo sé. Pero me enferma oírlo decir que tengo que hacerte creer que me importas sin importarle
que te pueda romper el corazón– dijo con asco– pero más asco me doy yo mismo al tener que
decir todas esas cosas de ti y de mi propio padre– dijo con furia– Tener que repetirle que el amor
de mi vida no significa nada para mí y que matare a mi padre sin dudarlo cuando tenga la
oportunidad– dijo llorando– es demasiado para mí– levanto su mirada hacia Draco– ya no puedo
más Draco. Ya no quiero.
Harry se derrumbó sin importarle nada, en ese momento lo único que quería era llorar.
– Solo un poco más amor, pronto todo esto terminara– dijo besando sus mejillas– vamos, se dé un
lugar que te relajara– se levantó jalando a Harry con él.
– Pero Draco, nos dijeron que no saliéramos de la sala común después de clases– dijo Harry
indeciso.
– Lo dice Harry Potter que es famoso por sus escapadas nocturnas– dijo con sorna– vamos toma tu
capa y tus demás cosas.
Harry sonrió de lado y camino a su baúl para sacar la capa de su papá y el mapa del merodeador.
Dio vuelta y se acercó a Draco para darle un beso.
Salieron de la habitación diciéndoles a sus amigos que pronto regresarían. Se encaminaron hacia la
Torre de Astronomía esquivando a todos los alumnos que seguían en los pasillos.
Cuando llegaron Draco se acercó a la ventana y extendió los brazos hacia el moreno que lo veía
desde la entrada. Harry se acercó y se acurruco en los brazos del rubio mirando hacia el Lago que
desprendía destellos por los últimos rayos de Sol. Se quedaron en silencio, solo disfrutando de la
tranquilidad que se respiraba en ese lugar. Hasta que las estrellas aparecieron en el cielo. Harry se
sentía tranquilo en los brazos de Draco pero sabía que tenían que regresar.
– Gracias por esto Draco– dijo girando la cabeza y depositando un beso en la mejilla del rubio.
– No tienes que agradecer nada Harry, si yo pudiera hacer algo más por ti lo haría sin dudar– dijo
deslizando cariñosamente su nariz por la mejilla del moreno.
– Lo sé y eso hace que te quiera más– dijo besando suavemente sus labios.
A Draco le encantaba escuchar a Harry decir que lo quería, se acercó otra vez a él y lo beso en los
labios con pasión.
Harry respondió al beso enredando sus dedos en los cabellos que resplandecían con la luz de la
Luna. Suspiro cuando sintió la lengua de Draco pidiendo permiso y abrió la boca para jugar con la
lengua invasora.
Draco deslizo su mano hacia la cadera de Harry atrayéndolo hacia él y ambos gimieron al sentir el
contacto de sus partes íntimas. Sin pensarlo Harry se pegó más al cuerpo de Draco buscando más
contacto. El beso había subido de intensidad. Sin dejar de besar al moreno, Draco lo condujo hacia
un sillón que estaba cerca y con lentitud recostó a Harry subiéndose sobre el sin dejar sus labios ni
un segundo.
Harry sintió que caía sobre algo suave pero los labios de Draco sobre su mandíbula le borraron
cualquier pensamiento coherente y solo pudo jadear. Ladeo la cabeza al sentir los labios de Draco
bajo su oreja deslizándose hacia su cuello con besos húmedos. Sus manos se aferraron con fuerza
a los hombros del rubio al sentir su boca succionando el punto donde estaba su pulso y sin poder
evitarlo gimió echando su cabeza atrás lo más posible dándole más espacio.
Draco sonrió complacido al ver al moreno perdido en el placer y aprovecho para probar toda la
piel que pudiera. Harry era simplemente delicioso y cada gemido y jadeo lo hacía estremecer.
Desabrocho su camisa sin detener su recorrido por el cuello mientras su mano exploraba todo el
pecho y torso pasando por sus piernas bien torneadas.
Harry gimió sin vergüenza al sentir a Draco morder su clavícula y su espalda se arqueo con
sensualidad haciendo que sus miembros se volvieran a tocar. Escucho el gruñido de Draco
mezclado con el suyo. Sus manos cobraron vida propia y comenzaron a deslizarse por los costados
del rubio con desesperación. Pero Harry quería más. Más de Draco. Más de sus labios. Más de sus
caricias. Más de su piel. Jalo a Draco para besarlo con pasión mientras sus manos se colaban sin
titubear bajo su camisa acariciando sus omoplatos, sintiendo sus músculos contraerse cada vez
que movía sus manos. Deslizo los dedos por toda la espalda de Draco hasta toparse con la tela del
pantalón y gruño con frustración.
Harry miro con fascinación el bulto que asomaba por los pantalones y jadeo mirando a Draco a los
ojos, dilatados por el placer.
Draco aprovecho para terminar de abrir la camisa del moreno y se enderezo observando el
hermoso cuerpo que se estremecía bajo el. Se acomodó entre las piernas de Harry y sin despegar
sus ojos dirigió su boca hacia un pezón jugando con él y sacando gemidos ahogados del moreno.
Harry estaba perdido en el placer que sentía. Lo único que era capaz de hacer era gemir mientras
sus manos acariciaban la espalda de Draco, la suavidad de su piel le hacía desear probarla toda.
Sus dedos acariciaban los costados para descender por toda su espalda con necesidad. Se detuvo
jugando con la cinturilla de su pantalón.
Harry no espero más y metió las manos dentro del pantalón, presionando con lujuria a Draco
contra sus caderas. Ambos gimieron con fuerza. Harry abrió más las piernas abrazando las caderas
de Draco mientras se empujaba contra él.
Draco ahogaba sus gemidos en el cuello de Harry, mordiéndolo, besándolo y chupándolo.
– Ahh Draco– gimió– mas…quiero más Draco– gemía sin control presionándose con más fuerza.
– Harry…necesito…te necesito– jadeo deteniendo sus caderas y mirando a Harry mientras jugaba
con el botón de su pantalón.
Harry asintió y un segundo después tenía el pantalón y el bóxer hasta los tobillos. Pero no tuvo
tiempo de hacer nada más porque Draco se había bajado también los pantalones y el bóxer y se
estaba presionando contra él, sacándole gemidos incoherentes. Harry gemía apretando con fuerza
los glúteos de Draco.
– Harry– gimió colando su mano bajo el moreno y acariciando con lujuria sus glúteos.
– Oh si…– gimió apretándose con más fuerza– más Draco…tan caliente, ya casi–jadeaba.
Draco seguía empujándose con más fuerza y poco después escucho a Harry gritar su nombre antes
de sentir un líquido caliente salpicar su vientre y su miembro.
Cuando se sintió con fuerzas recogió su varita que había quedado en el suelo y lanzo un hechizo de
limpieza sobre ambos. Se arreglaron la ropa y después de media hora más de besos y caricias se
levantaron dispuestos a irse.
– Lo mejor será apresurarnos, el toque de queda debió haber pasado hace mucho– dijo Harry
recogiendo su varita y guardándose su capa.
Ambos chicos se quedaron paralizados, el primero en reaccionar fue Draco apuntando con su
varita hacia la puerta.
Harry se giró y recogió el mapa, apunto su varita sobre él y pronuncio “Juro solemnemente que
mis intenciones no son buenas”. Lo reviso rápidamente y se acercó a Draco que lo observaba
curioso.
– Es la Sra. Norris, debemos apresurarnos o llegara Filch– dijo tirando del rubio con rapidez y
metiéndose baja la capa de invisibilidad.
Salieron apresurados de la Torre y se dirigieron hacia las mazmorras, por el camino se encontraron
con Pansy haciendo guardia, sin saber que ellos andaban cerca.
Siguieron caminando con prisa hacia las mazmorras pero antes de llegar Harry se detuvo de golpe
haciendo a Draco tropezar con él.
– Antes déjame ver si no hay nadie cerca de la sala común, no vaya ser que nos topemos con
Severus– dijo sacando el mapa y escrutándolo.
Paso la vista por sus habitaciones, la sala común, el despacho del director y nada. Su mirada vago
por el interior del castillo y sus ojos regresaron hacia una parte de las mazmorras abriéndose en
shock.
Era posible!
No lo creía tan confiado para haber cometido una estupidez así. Sin embargo la motita con su
nombre no se movía. No podía creer que todo ese tiempo estuvo frente a ellos y no se dieron
cuenta. Si tan solo hubiera revisado el mapa desde que llego lo hubieran sabido enseguida.
Sus ojos se quedaron clavados en la motita con el nombre de “Narcissa Malfoy” que no se dio
cuenta que Draco lo zarandeaba hasta que le fue arrebatado el mapa de las manos. Entonces se
encontró con unos ojos grises preocupados.
Draco estaba observando a los lados, preocupado de que alguien pudiera venir pero de repente
escucho acelerarse la respiración de Harry y lo miro preocupado por lo que podría haber causado
ese estado en el moreno. Lo que vio lo alarmo. Harry estaba pálido y respiraba
entrecortadamente. Trato de llamar su atención pero fue en vano, seguía con la vista clavada en el
mismo punto así que no le quedo más que arrebatarle el mapa de las manos.
Entraron a la sala común y se quitaron la capa. Todavía quedaban algunos Slytherins despiertos
pero basto una mirada a ambos chicos para apartarse rápidamente de su camino. Harry y Draco
entraron rápidamente hacia el cuarto que compartían con sus amigos e ignorando las preguntas
de ambos chicos que se habían despertado se apresuraron a entrar a su habitación.
Draco se detuvo a la mitad de la habitación y encaro a Harry que se había quedado observando el
mapa de nueva cuenta como si fuera a desaparecer.
– ¿Podrías decirme que pasa Harry? – pregunto juntando toda la paciencia que podía.
– Cerca de las mazmorras…en un lugar que no tiene nombre en el mapa aparece…– se removió
incomodo– tu madre– soltó sin despegar la vista de los ojos grises que ahora estaban abiertos de
la sorpresa.
– Draco sé que esto es difícil para ti… pero– dijo acercándose y tomando su mano– debemos de
encontrar a Severus cuanto antes y avisarle a mi padre– dirigió al rubio todavía en shock hacia la
cama y lo sentó cuidadosamente– tus amigos…me refiero a Blaise y Theo, ¿son de tu completa
confianza? – pregunto sabiendo que era necesario confirmarlo.
– Por supuesto, ellos son como unos hermanos para mí– dijo mirando de nueva cuenta el mapa.
– Esta bien amor– dijo arrodillándose frente a Draco y tomando sus manos– tu ve con ellos y diles
lo que está pasando. Necesitamos ayuda si queremos hacerlo en este momento– dijo tomando el
mapa de las manos del rubio– tu madre no puede permanecer un día más ahí y mi padre tardaría
por lo menos unas horas en entrar al castillo. Para cuando sea posible habrá amanecido y será
prácticamente imposible– lo vio asentir y continuo– me quedare aquí, pensando en cómo llegar
hasta ahí. Ahora ve.
Harry observo al rubio salir tambaleante por el retrato y se dejó caer pesadamente en la cama
observando el mapa y planeando como sacar a la Sra. Malfoy de ahí. Sin poder evitarlo sintió una
punzada de dolor al saber que esta vez Ron y Hermione no estarían con él en esa misión, pero
rápidamente la aparto, Draco lo necesitaba. Además no estaría solo, contaba con Draco y sus
nuevos amigos. Estaba seguro que Blaise y Theo harían cualquier cosa por Draco y no podía estar
más agradecido por eso.
DM
Draco camino dentro de la habitación de sus amigos, todo estaba oscuro a pesar de no ser tan
tarde. Se acercó indeciso a la cama de Blaise y lo sacudió suavemente pero su amigo solo se movió
en sueños y se volvió a dormir. Suspiro suavemente, murmurando una disculpa lo zarandeo con
más fuerza y eso si dio resultado.
Blaise dio un brinco en la cama y saco su varita de debajo de su almohada mirando a los lados y
apuntando ciegamente.
– ¿Draco? –Pregunto Blaise confundido– ¿Qué sucede? ¿Dónde está Harry? – se levantó y observo
a su amigo con suspicacia.
– Bueno el…
– ¿Draco? – Pregunto Theo despertando por las voces– ¿Qué está pasando? –pregunto
sentándose en la cama.
– Bueno yo quería…
– ¿Qué tienes? – Pregunto alarmado al ver al rubio en ese estado– ¿Por qué no está Harry
contigo? – se acercó rápido hacia los demás– ¿Esto tiene que ver con la forma en la que entraron
antes?
Draco asintió con la cabeza agachada, no quería que les pasara algo por su culpa pero necesitaba
su ayuda.
– Harry nos está esperando en la habitación– dijo con voz temblorosa– nosotros…bueno el…–
sintió el brazo de Blaise posarse sobre sus hombros y se soltó a llorar.
Ambos chicos se miraron seriamente preocupados. No habían visto llorar a Draco desde que tenía
cinco años, ni siquiera cuando mandaron a su padre a Azkaban.
– No– negó con la cabeza– hace unos momentos el…encontró en su mapa a…mi madre– dijo sin
mirarlos– cerca de las mazmorras y dijo que el Lord tardaría demasiado en venir y que…– negó con
la cabeza, no podía pedirle eso a sus amigos sabiendo lo que podría significar.
– No tienes que decirlo Draco– dijo Blaise– sabes que siempre estaremos para ti.
– Por supuesto, y si Harry nos va a ayudar entonces todo estará bien– dijo cambiándose con un
pase de varita y guardándola en su funda– siempre se sale con la suya no importa lo que haga.
Ahora vamos que nos estará esperando.
Blaise asintió e hizo lo mismo que Theo y los tres entraron en la habitación.
*****
Harry estaba listo para salir, tenía la capa de su padre en la túnica y el mapa en las manos. Los
escucho entrar y alzo la vista, aliviado.
– Si, solo tienes que decirnos que hacer– dijo Theo con seguridad.
– Muy bien– asintió Harry– lo primero que debemos de hacer es buscar a Severus y mandarle una
carta a mi padre. Todo está planeado ya– dijo mirando a los dos chicos.
– Sea lo que sea que estés planeando Potter, yo bajare contigo a las mazmorras–dijo con
determinación.
Harry asintió.
– Amor, no tenemos tiempo que perder– coloco una muda de ropa sobre sus manos y le señalo el
baño– yo ya me bañe, será mejor que tomes un baño rápido para que estés bien despierto y
relajado. Theo y Blaise también lo tomaran así que te esperaremos.
– ¿Estás loco Potter? – Preguntó Blaise molesto cuando el rubio desapareció por la puerta– ni se te
ocurra que lo vamos a permitir.
– Por supuesto que no lo vamos a permitir– dijo Theo cruzándose de brazos– si algo le llegara a
pasar a Draco nos encargaremos de…
Harry ya sabía lo que le esperaba una vez que Draco desapareciera por el baño, pero no había
tiempo de discutir sobre su protección hacia Draco.
– Y lo sé, pero lo conocen perfectamente y saben que si le decía que no, iba a montar un berrinche
y no tenemos tiempo que perder– dijo tomando el mapa y mostrándoselos, ignorando las miradas
sorprendidas– por supuesto que no bajara a las mazmorras. Si se dan cuenta el lugar exacto no
aparece en el mapa, lo que quiere decir que ya sea que no lo encontraron mi papá y sus amigos o
lo construyeron después de haber hecho el mapa.
– ¿Tu papá? – Dijo Theo con admiración– ¿Te refieres a James Potter, el famoso merodeador? Es
asombroso, todo Hogwarts esta en este mapa.
– No todo– dijo Harry– la Sala de los Menesteres nunca la encontraron y por eso no aparece en el
mapa y quiero suponer que el lugar donde está la Sra. Malfoy fue construido apenas o nunca fue
visto por mi padre lo que quiere decir que podría ser peligroso.
– No tenemos tiempo que perder– dijo Blaise llamando la atención– tampoco me interesa como lo
crearon ni por qué está incompleto.
– Aunque quisieras no lo comprenderías– dijo con burla Theo– pero tienes razón– miro a Harry– Si
es verdad lo que se dice, que creo que es cierto por lo que veo– dijo admirando el mapa– es de
suponer que ya tienes todo planeado. Así que porque no nos dices que tenemos que hacer antes
de que Draco regrese.
Harry asintió.
– Blaise, tu tendrás que ir a buscar a Severus, está cerca de los invernaderos pero asegúrate de
que nadie te vea y menos el director. Usa encantamientos de mimetismo o lo que quieras. Dile
todo lo que está pasando y que lo esperare en media hora enfrente de la estatua de la bruja tuerta
en el tercer piso con pociones y lo que haga falta para curar– hizo un gesto con la mano acallando
la pregunta que querían formular– después regresaras y enviaras una carta a Remus Lupin y Sirius
Black diciéndoles lo que…
– Está pasando– siguió Harry sin hacer caso de la pregunta– y que se comuniquen con mi padre
diciéndole que lo espero en hora y media en…
– el sótano de Honeydukes en Hogsmeade y que por lo que más quiera no mate ni torture a
nadie– dijo ignorando el estremecimiento de sus amigos– Aunque no sé si será necesario, estoy
seguro que Severus tendrá algún método más rápido de comunicarse con mi padre– clavo sus ojos
en Theo y agrego sobre el hombro a Blaise– Oh por cierto, te llevaras contigo a Draco y por tu bien
más te vale que no le pase nada– dijo con voz fría mirando con aprobación el estremecimiento del
chico– Theo tu iras conmigo a las mazmorras, tengo entendido que lees muchos libros y espero
que entre ellos se encuentren libros de magia oscura– vio el asentimiento del chico y continuo–
muy bien, entonces ¿alguna pregunta?
Draco salió más relajado pero entrecerró los ojos con suspicacia al ver a sus amigos ahí.
– Que tardaste mucho amor– dijo besando sus labios– ahora debemos darnos prisa. Tú iras con
Blaise a buscar a Severus a los invernaderos y mientras tanto yo le mandare las cartas a mi padre y
mi padrino. Además buscare algunos productos que me dieron los gemelos que podrían ser de
ayuda. Nos veremos todos aquí para bajar a las mazmorras, tenemos que esperar a Severus– dijo
mirándolo directamente a los ojos y sin dudar ni un segundo.
– Vaya Harry, debo decir que me sorprende la facilidad con que le mentiste a Draco– dijo con
suspicacia– más te vale que no sea lo que estoy pensando.
– Lo sé y lo volvería a hacer si con eso Draco está a salvo. Ahora será mejor que nos demos prisa.
Ambos salieron por la puerta cubiertos con la capa. Caminaron cerca de 10 minutos hasta que
Harry se detuvo frente a una pared al fondo de un pasillo escrutando el mapa.
– Al parecer aquí es– dijo mirándolo alrededor antes de quitarse la capa– pero no veo retrato o
puerta alguna– toco todo la pared que podía con los dedos buscando alguna irregularidad sin
éxito.
– Un momento– dijo Harry– he leído sobre este tipo de barrera en el libro de mi padre, pero se
necesita un sacrificio de sangre para poder ingresar.
– No necesariamente– dijo Theo mirando sorprendido al moreno– para no ser detectada esta
barrera de magia negra es muy débil– movió su varita y apareció un ratón, con la punta de su
varita le hizo un corte y deslizo la rata muerta sobre la pared donde la luz había brillado.
Dieron un paso atrás cuando una luz cegadora apareció en la pared revelando un pasadizo
alumbrado por unas cuantas antorchas. Se miraron y sin perder más tiempo se adentraron con las
varitas listas.
– ¿Quién te crees que eres mocoso para hablarnos así? – dijo el otro hombre.
– Oh vamos querido Salazar no me digas que no me recuerdas– dijo sonriendo de lado– bueno
tiene sentido. La última vez que nos vimos estábamos en la cámara de los secretos y eras solo una
estatua– dijo disfrutando de la reacción de su antepasado.
– Harry Potter– dijo viendo como todas las miradas se posaban en el primer hombre y supo
quiénes eran.
– Tu eres el hijo de James Potter– dijo Godric Gryffindor mirándolo de arriba abajo– te conocí de
bebé antes de que Voldemort destruyera tu casa y mi retrato con ella.
– ¿Cómo sabes de la cámara de los secretos? –pregunto Salazar con el ceño fruncido.
– Digamos que el basilisco que dejaste ahí estaba haciendo de las suyas y tuve que deshacerme de
él. Aunque debo admitir que casi me cuesta la vida y…
– ¡¿Qué hiciste que?! – Grito Salazar– ¿sabes acaso lo que hiciste? Gryffindor estúpido no tienes
idea de…
– Oh no– dijo Harry negando sonriente– ahora soy un Slytherin. Tengo tu retrato en mi habitación
pero nunca me hablas– dijo haciendo un puchero– además en ese momento no tenía idea de lo
que estaba haciendo pero no tenía opción tampoco. Solo tenía 12 años no pretendas que haya
comprendido como un adulto.
– ¿Quiénes son tus padres? – preguntó Salazar con los ojos entrecerrados.
– Mi papá es James Charlus Potter Black, hijo de Charlus Potter y Dorea Black– dijo mirando a
Godric– y mi padre es Tom Marvolo Riddle Gaunt mejor conocido como Lord Voldemort, hijo de
Tom Riddle y Merope Gaunt– dijo mirando a Slytherin– ambos herederos de ustedes, lo que me
hace heredero por sangre de Slytherin y Gryffindor.
Harry vio el asombro en Godric y miro de reojo a Theo con los ojos abiertos del asombro e hizo
una mueca. Ya había revelado demasiado.
– Eso no tiene nada que ver con lo que nos estas exigiendo– dijo la que ahora sabia era Rowena
Ravenclaw.
Salazar gruño fulminando a las mujeres, pero fue detenido por Godric.
– Creo que tiene todo que ver– dijo Harry– soy hijo de dos de los herederos de…
– Claro que lo sabes– dijo Harry con voz fría, ya se había cansado de esas dos– pero ya que quieres
las cosas por las malas que así sea– dijo levantando la varita– Yo, Harry James Riddle Potter
heredero por sangre de Salazar Slytherin y Godric Gryffindor reclamo el acceso a todos y cada uno
de los lugares del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería como mi derecho por ser heredero de la
mitad de Hogwarts– termino con voz solemne.
Segundos después sintió una corriente de magia antigua y ancestral recorrer sus venas y ante los
ojos de los cuatro fundadores todo su cuerpo resplandeció siendo rodeado por haces de colores
verde, rojo, azul y amarillo. Sabía que la magia del Colegio lo estaba reconociendo así que solo
cerró los ojos y espero a que todo terminara.
Cuando todo termino miro a las personas del retrato. Había admiración y aceptación pero su
mirada se centró en las miradas de orgullo de Salazar y Godric.
– Debes darte prisa Harry– dijo Godric– el director no tiene un horario y podría venir en cualquier
momento. Además esa pobre mujer no soportara más tiempo con vida.
– Ahora podrás entrar en donde desees solo con decir tu nombre– dijo Salazar– has buen uso de
tu poder.
Dicho esto el retrato se abrió revelando un angosto pasadizo con una enorme puerta de hierro
forjado. Caminaron por el pasillo sin mediar palabra y empujaron la puerta entreabierta. Todo
estaba oscuro y al mismo tiempo conjuraron un Lumus. Lo que vieron los dejo con la sangre
helada.
Narcissa Malfoy estaba encadenada de pies y manos a la pared del fondo con las ropas
ennegrecidas y hechas jirones. Harry camino a su lado y haciendo a un lado sus cabellos sucios y
sin brillo pudo observar su cara. Seguía teniendo finas facciones pero no había centímetro de piel
que no estuviera magullada o con cortes.
– ¡Por Merlín Sra. Malfoy! – dijo Harry curando con su varita lo más que podía.
– Ha-Harry Po-Potter– dijo mirándolo con los ojos rojos– no me las-lastime– dijo con esfuerzo.
– No se preocupe Sra. Malfoy– dijo Harry confundido– la sacaremos de aquí– dijo revisando las
esposas– Draco la está esperando, está muy preocupado por usted.
– Jamás le haría daño a Draco– dijo mirándola a los ojos– y a usted tampoco– miro a Theo– Ha de
estar delirando tenemos que sacarla rápido. Ayúdame a liberarla, utiliza un encantamiento
levitador– cuando vio que lo había hecho apunto su varita hacia las cadenas– Relashio.
La Sra. Malfoy fue liberada al segundo siguiente y sostenida en el aire por Theo.
– El di-director di-dijo que…– jadeaba con esfuerzo– tu es-estabas ju-jugan-do con mi Dra-Draco–
dijo sin dejar de mirarlo.
Theo clavo una mirada asesina en Harry mientras este negaba con la cabeza.
– Explícate Potter– dijo con voz fría– y por tu bien espero que esto sea un mal entendido.
– Dumbledore cree que estoy utilizando a Draco para obtener información de Voldemort– dijo
Harry con lentitud sin dejar de mirar a Theo– Pero tú sabes que no tengo ningún motivo para
hacerlo y si estoy con Draco es porque lo quiero y él me quiere– miro directamente a los ojos
azules de Narcissa y declaro– Jamás, jamás le haría daño a Draco. Si algo le llegara a pasar nunca
me lo perdonaría.
– Entonces salgamos de aquí– dijo Theo saliendo por la puerta con la Sra. Malfoy flotando por
delante.
– Fue un placer conocerlos– dijo sonriendo hacia Godric y Salazar– prometo escaparme pronto
para platicar.
– Escucha Harry– dijo Salazar viendo a Godric– como nuestro heredero puedes acceder a nuestra
cámara de Gringotts. Ahí encontraras un retrato de Godric y mío. Llévatelo contigo, pertenecemos
a tu lado.
– Si te sientes solo y quieres hablar conmigo solo tienes que decir “Oh Gran Salazar Slytherin” –
siseo en pársel– y yo despertare.
– “Gracias. A mi padre le encantara saber que somos buenos amigos” – siseo asombrando a Theo y
la Sra. Malfoy.
– Gracias a todos. Nos veremos en poco tiempo– dijo apuntando con su varita el retrato– fue un
gran placer conocerlos. Hasta pronto.
Dicho esto lanzo un bombarda máxima hacia el retrato haciéndolo polvo. Dio media vuelta y
sonrió ante las caras de sorpresa de sus espectadores.
– Salgamos de aquí pronto antes de que alguien llegue– saco la capa y la echo sobre Narcissa.
Blaise estaba caminando cerca del Bosque Prohibido. Él y Draco se habían separado al no
encontrar al profesor Snape en los invernaderos. Se encontrarían en 10 minutos en la entrada de
la sala común, con o sin el profesor. A pesar de su encantamiento de mimetismo no se sentía muy
seguro para andar caminando afuera, así que decidió regresar y ver si Draco había tenido más
suerte pero antes de entrar fue interceptado por alguien que le tapó la boca y lo acorralo en una
esquina.
Con el corazón a mil por hora se encontró con unos profundos ojos negros que le miraban
fijamente.
DM
Draco estaba nervioso, no encontraba a Severus y sentía que ya había pasado demasiado tiempo.
Camino por los pasillos ocultándose entre las sombras, hasta que se detuvo cerca de una ventana
y alcanzo a ver a dos personas en los terrenos del Colegio, sonrió al ver que Severus seguía de
cerca a su amigo y él no se había dado cuenta. Se llevaría un buen susto. Decidió bajar a las
mazmorras a esperarlos.
Cuando estaba cerca de las mazmorras sintió que era observado, se giró pero no vio nada y apretó
el paso nervioso. Estaba por llegar a la entrada de su sala cuando sintió una vibración en el aire,
señal de que alguien le había lanzado un hechizo pero su reacción fue tardía y el hechizo impacto
contra su espalda.
Mientras caía al suelo intento ver quien le había hechizado, pero solo vio oscuridad antes de caer
al suelo. Cerro los ojos con fuerza al sentir su cuerpo retorcerse del dolor. Ardía. Sentía su cuerpo
prenderse en llamas, como si tuviera fuego recorriéndole las venas. Después de lo que le pareció
una eternidad el ardor disminuyo para dar paso a una dolorosa sensación de frio que le congelaba
el cuerpo. Sentía como si miles de frías dagas atravesaran por completo su cuerpo.
Intento gritar pero de su garganta solo salió un gemido lastimero antes de caer en la inconsciencia.
*****
Blaise y Severus caminaban hacia las mazmorras a paso rápido. Después de saber lo que estaba
pasando ambos habían caminado con dirección a la sala común para recoger a Draco y algunas
pociones para curar.
– Profesor casi lo olvido– dijo susurrando– Harry me pidió que le enviara las cartas a Black y el
profesor Lupin además del Lord…pero dijo que quizás usted podía hacerlo más rápido– dijo sin
dejar de caminar.
– Hmm– agito su varita y de ella salió un resplandor plateado que atravesó la ventana– yo me
encargo– agito nuevamente la varita y otro resplandor atravesó la ventana– ahora
apresurémonos.
Estaban llegando a la entrada de la sala común cuando lo vieron. Blaise dejo salir un jadeo
ahogado al reconocer a su amigo en el suelo.
– No lo toque– dijo Severus agitando la varita sobre el chico un par de veces– pareciera más un
desmayo. Enervate.
Draco parpadeo confuso mirando a Blaise inclinado sobre él. Su cuerpo le dolía como si hubiera
practicado Quidditch todo el día.
– Sentí que alguien me seguía pero no logre descubrir quien fue– dijo levantándose con dificultad–
antes de poder entrar me hechizo por la espalda el muy cobarde.
– Después hablaremos de esto– Severus convoco un pequeño maletín que procedió a reducir de
tamaño– Harry nos espera.
Se giró y emprendió el camino contrario siendo seguido por Blaise y un confundido Draco.
– Pero padrino, Harry nos está esperando en la sala común– dijo Draco con el ceño fruncido.
– Draco, me decepcionas– dijo Severus con un falso tono afectado– ¿de verdad crees que Potter
necesita ayuda para hacer algo temerario?
– ¿Qué…– se paró atónito– estúpido Potter esta me la pagaras– dijo caminando furioso.
H&D***D&H
Harry caminaba despacio guiando a Theo que traía flotando a la Sra. Malfoy. El mapa no marcaba
a nadie cerca de donde estaban, así que se arriesgaron a caminar más rápido sabiendo que ya
habían tardado mucho tiempo.
Estaban cerca del tercer piso cuando a Narcissa se le cayó la capa y entonces Harry reparo más en
su aspecto.
Se veía muy maltratada. No podía dejar que Draco la viera con ese aspecto a menos que quisiera
que su dragón se desmayara de la impresión. Detuvo a Theo con una seña y se acercó a la Sra.
Malfoy. Agito un par de veces su varita y arreglo los desperfectos de su vestimenta y algunos
cortes y hematomas que tenía en manos y pies. Tenía miedo de que el director no solo la haya
torturado sino que le haya hecho algo aun peor, pero no se atrevía a preguntar algo así.
Sin embargo Narcissa debió de ver algo en su mirada porque desvió rápidamente la vista.
– No sucedió lo que piensa Sr. Potter– dijo sin mirarlo a los ojos– “verdaderamente”. Pero si
implanto memorias en mi mente haciéndome creer que había pasado, hasta que aprendí a
diferenciar la realidad.
Harry abrió los ojos sorprendido de que el director haya sido capaz de tal bajeza.
– Lo siento– dijo bajando la cabeza– No se preocupe, le diré a mi padre que le ayude– camino
hacia ella y acaricio con suavidad su mejilla sorprendiendo a Narcissa– estoy seguro que él será
capaz de hacerlo.
Narcissa no sabía de qué le hablaba el chico, ella sabía que sus padres estaban muertos.
Theo que había pensado lo mismo cuando la vio y había entendido lo que habían hablado apretó
los puños con furia pero no agrego nada para no incomodar más a la madre de su amigo.
Harry le asintió y siguió caminando en silencio hasta llegar al pasillo de la estatua de la Bruja
Tuerta en el tercer piso donde se detuvo de golpe, paralizado por la escena.
Theo casi hace que la Sra. Malfoy choque con Harry al detenerse de golpe. Levanto la vista hacia el
chico al escuchar que soltaba un gemido bajo y sonrió de lado al ver que lo había provocado.
Harry miraba con miedo la imagen del chico rubio de espaldas a él.
Draco estaba de espaldas. Completamente rígido y con los puños cerrados con fuerza. En
resumen, se veía realmente molesto y estaba seguro que sufriría una muerte lenta y dolorosa, sin
ningún tipo de piedad. Tenía miedo de que lo viera y no sabía cómo enfrentarlo.
– Theo, ¿podrías grabar en mi tumba que morí por amor? – Pregunto con tono lastimero– Draco
realmente me hará trizas.
Theo no se reprimió al escuchar la petición del moreno y soltó unas risitas que alertaron a Severus
y Blaise que giraron hacia donde estaban.
Harry se encontró con la mirada de Severus y asintió con una calma que no sentía. Observo como
Blaise decía algo en dirección al rubio y un segundo después la cabeza de Draco se giraba con tal
rapidez que Harry temió que se hubiera hecho daño. Trago saliva con dificultad al encontrarse con
unos ojos grises fríos como el hielo.
– Fue un placer Sra. Malfoy– dijo viendo como el rubio se acercaba a él sin despegar su mirada,
castigando al suelo con sus pisadas.
Narcissa soltó una suave risa que no fue escuchada por el furioso rubio que lanzaba dagas con los
ojos.
Theo se apiado del moreno al verlo con una mirada dolida cuando escucho el desprecio de Draco y
le quito el manto a la Sra. Malfoy para llamar la atención del rubio.
Draco se iba a acercar a su madre pero fue apartado por Severus que comenzaba a realizar
hechizos sobre ella.
– Dragón– susurro Narcissa con la mirada en su hijo antes de que Severus se atravesara.
– ¿Estas bien? – pregunto con suavidad. Lo vio asentir apenado y sonrió– Gracias por salvar a mi
madre– se acercó y le dio un suave beso en los labios.
– Severus será mejor que nos demos prisa o no estará muy contento cuando lleguemos– dijo Harry
caminando frente a la estatua y tocándola con la varita pronuncio despacio para que nadie lo
escuchara– Dissendio.
Blaise giro hacia el moreno al escucharlo murmurar y vio con asombro como se abría un pasadizo
donde antes estaba la estatua.
– Supongo que será mejor que no pregunte como hiciste eso ¿verdad Harry? – pregunto Severus
apretándose el puente de la nariz.
– Sin duda sería lo mejor– dijo sonriendo– iré primero, después de mi vendrá Draco, seguido de ti
Severus con la Sra. Malfoy y por ultimo Blaise y…
– Nosotros nos quedaremos– dijo Blaise incomodo, sin mirar al moreno– así podríamos cubrirlos si
alguien los busca.
Harry negó divertido antes de entrar en el pasadizo siendo seguido de Severus con Narcissa y
después Draco.
Nadie hablo en el transcurso del camino. Harry sabía que Severus seguía comprobando el estado
de la Sra. Malfoy y administrándole pociones. Cerca de 20 minutos después, el camino comenzó a
ascender hasta que llegaron a una trampilla en la parte superior. Harry les hizo una seña para que
se detuvieran.
– Subiré primero, detrás de mi Draco y al último tú con la Sra. Malfoy– dijo Harry viendo a Severus.
Severus estaba por replicar pero cerró la boca cuando vio al moreno ignorarlo y comenzar a subir
las escaleras siendo seguido por su ahijado. Suspiro y espero.
Harry abrió la trampilla y salió.
Afuera todo estaba oscuro y miro alrededor buscando a su padre pero no vio a nadie. Cuando
estaba por girar sintió un cambio sutil en el aire unos segundos antes de que los hechizos volaran
hacia su dirección pero él ya había conjurado un poderoso escudo a su alrededor. Se estaba
recuperando del ataque cuando un remolino rubio paso por delante y en segundos estaba parado
frente a él con la varita desenfundada y mirando hacia el origen del ataque.
Tom observo la escena complacido. Se preocupaba por la seguridad de su hijo pero con un poco
más de entrenamiento no debería de preocuparse más. Además, con un guardaespaldas como el
joven Malfoy y la intuición y poder de su hijo difícilmente podrían tomarlos desprevenidos. Y él
sabía de eso.
– Es bueno saber que al menos estas alerta– dijo Tom con una mueca burlona.
– Se puede saber porque me atacan– dijo molesto Harry, mirando las otras dos figuras oscuras que
salían de las sombras.
– Solo quería ver tu reacción y debo admitir que me sorprendiste– camino y abrazo a su hijo
sonriendo al ver su puchero.
– Sirius basta, si eres torturado hasta que no te puedas levantar, no sere yo quien te lleve y dudo
mucho que Riddle lo haga– replico Remus con cansancio, alejando a Sirius de un Harry divertido–
por cierto, eso fue completamente sorprendente cachorro, felicitaciones– dijo con una sonrisa
suave antes de arrastrar a un Sirius malhumorado.
– Me tenías preocupado pero veo que lo conseguiste– dijo clavando sus ojos en la mujer atónita
tras él– ¿Severus? – pregunto exigiendo una explicación al tiempo que le quitaba el hechizo a
Narcissa.
Narcissa veía en shock a su primo muerto y el hombre lobo. Su mirada se dividia entre su querido
primo y el hombre de hermosos ojos verdes con interés y perplejidad. Algo en él le parecía
familiar.
– Mi Lord– dijo Severus inclinando la cabeza– lo lamento pero no se mucho. Quien descubrió a
Narcissa, organizo el rescate, la saco de las mazmorras y nos mostró el pasadizo fue Potter mi
Lord– terminó mirando con una fugaz muestra de admiración al moreno.
– Mi Lord– dijo con voz temblorosa, dejándose caer de rodillas frente a él.
Sirius bufo desde el fondo, ganándose una mirada molesta de Harry, Draco y Riddle.
Harry estaba acostumbrándose ya a esas enfermizas muestras de respeto o miedo lo que fueran,
pero eso no quería decir que no le molestaran y más cuando prácticamente estaba ignorando a su
hijo. Bufo con indignación mirando a la mujer que con enorme esfuerzo se sostenía en las
rodillas.
Tom observaba complacido a la mujer arrodillada frente a él y miro con diversión la indignación en
el rostro de su hijo. Ya veía venir el berr inche. Hizo una mueca al verlo caminar con furia al
lado de Narcissa.
– No puedo creerlo– dijo indignado fulminando a la mujer– usted no ha visto a su hijo en MESES y
en lugar de abrazarlo o por lo menos dedicarle una mirada ¡¡¡Se arrodilla ante otro hombre!!! –
grito rojo de furia.
Narcissa escucho con horror la diatriba del chico y cerró los ojos esperando el Cruciatus que
seguro recibiría por haber enfrentado de esa manera al Lord. No se atrevía a levantar la vista.
Remus solo negó con la cabeza y miro a Sirius que sonreía con orgullo. Suspiro con frustracion.
– No hagas caso Narcissa– dijo Tom con un siseo frio– probablemente no lo entiendas.
Afortunadamente educaron a su hijo y le enseñaron a respetar y comportarse frente a los
demás. Desgraciadamente– dijo con cansancio masajeándose las sienes– mi HIJO no conoce la
palabra “educación” y definitivamente la palabra “respeto” no está en su vocabulario– miro a los
ojos desorbitados de la mujer haciendo una mueca– pedirle que se comporte sería prácticamente
imposible para el– dijo burlón.
– ¡Padre! – exclamo rojo de la vergüenza mirando a Narcissa– como quieres que no diga nada si…
Remus y Sirius rieron divertidos por la vergüenza de su pequeño cargo. Se lo tenia merecido por
hablar antes de pensar.
– Basta Harry– interrumpió Tom con voz firme deteniendo las protestas de su hijo y las risas de los
demás.
Narcissa estaba mirándolos desde el suelo con los ojos desorbitados del shock. Definitivamente el
director había conseguido volverla loca. ¿Harry Potter hijo del Señor Oscuro? Eso era imposible.
– Supongo que no significara nada entonces que le diga que Draco estaba muy mal desde que
usted desapareció– dijo rápidamente antes de que lo volvieran a callar.
Esta vez hasta Sirius negó con la cabeza. Pobre de su ahijado, saco lo peor de James.
Harry sintió que le tiraba del cabello y grito de dolor mirando la sonrisa burlona de su padre. Sintió
que sus ojos se llenaban de lágrimas por el dolor y fulmino a su padre con la mirada.
– Eso dolió mucho– se quejó haciendo un puchero y sobándose donde le había jalado.
Tom sonrió dándole una palmada en la mano con la que se sobaba y ganándose otro gracioso
puchero de su hijo.
Al fondo, las risas de Remus y Sirius se duplicaron, ganándose una mirada venenosa del pequeño
moreno.
– Eso no fue nada– dijo Tom ignorando a todos los demás que le miraban fijamente con ojos
sorprendidos y clavo sus ojos verdes en los verdes de su hijo durante unos segundos en silencio–
debería de cruciarte por tu insensatez– se cruzó de brazos– como se te ocurre arriesgarte a entrar
en la mazmorra sin esperar a Severus, sabiendo que la cabra loca que tienen por director no tenía
hora de visita– dijo molesto– además– entrecerró peligrosamente los ojos causando un escalofrió
en su hijo– eres un imprudente ¡¿Cómo se te ocurre convocar magia tan antigua dentro del
Colegio?! – grito.
Harry se encogió en su lugar, su padre estaba verdaderamente molesto. ¡Pero claro que pensó en
no ser detectado! Sabía que ni Dumbledore ni los aurores podrían detectar esa magia, ahora el
Colegio lo protegería y respondía ante él. Además, ¿cómo sabia de eso? Los únicos eran Theo y el,
pero Theo no estaba entonces…miro a su padre con los ojos abiertos.
– ¡No te metas en mi cabeza! – Exclamo molesto apartando la vista– además, nadie puede saber–
dijo indeciso.
– ¡Claro que nadie podrá saber! – Exclamo molesto aguantándose las ganas de sacar su varita de
nuevo– eso no me preocupaba, ¿sabes lo que te pudo haber pasado? – Pregunto, sosteniéndole la
barbilla con fuerza para que le mirara a los ojos– da gracias que tienes un gran potencial mágico o
de lo contrario podrías haber caído en un coma mágico y tu magia estaría prácticamente drenada–
termino mirándolo con molestia y preocupación.
– Yo…– no sabía que decir, no era su intención preocupar a su padre– perdón– susurro bajando la
vista.
– Eres un inconsciente– suavizo su voz y lo abrazo siendo correspondido por su hijo– no quiero
que lo vuelvas a hacer– sintió a su hijo asentir sin despegarse de su pecho.
Sirius solo rodo los ojos, dándole un codazo a Remus que sonreía con ternura.
Tom abrazo fuerte a su hijo, era claro que se arrepentía o al menos eso le hacía creer. Prefería no
pensar en ello. Levanto la vista y vio la cara asombrada de Narcissa y a Severus con una mueca que
supuso sería una sonrisa o lo más parecido a eso mientras que el joven Malfoy estaba un paso
atrás con los brazos cruzados y el ceño fruncido. Le sonrió de lado, haciéndolo bajar la vista
avergonzado.
– Espero no creas que te quedaras sin castigo– dijo con voz suave viendo la expresión horrorizada
de su hijo– quizás no te lanzare un Crucio pero…– agito su varita y aparecieron dos enormes
volúmenes en los brazos del chico– ya que tienes mucho tiempo libre para planear rescates y
demás, tendrás tiempo de sobra para leer estos libros antes de fin de mes– miro la sonrisa burlona
del heredero Malfoy y sonrió– además, creo que este castigo no terminará siendo el peor de los
males– agrego mirando en dirección del rubio que se veía molesto.
La protesta de Harry se quedó en sus labios, frunció el ceño con confusión y giro la vista siguiendo
la dirección de su padre. Observo al rubio enderezarse con la frente en alto y mirando hacia otro
lado. Draco seguía muy molesto con él y ni siquiera le miraba. Con mucho cuidado dejo los libros
en un mueble cercano.
– Draco– dijo en voz baja acercándose, pero se detuvo al ver que el rubio se cruzaba de brazos
frunciendo la nariz y mirando en otra dirección.
Narcissa se quedó helada al ver el comportamiento de su Dragón con el hijo del Lord y su mirada
viajo hacia el Lord esperando el castigo que recibiría. Sorprendida observo como el Lord observaba
la escena divertido, sonriendo de lado.
En cambio Sirius y Remus veian todo con absoluta diversión, riéndose sin tapujos. Recordando una
escena similar con James siempre que molestaba a Lily.
– Draco amor– intento de nuevo, obteniendo el mismo resultado– por favor escúchame– suplico
buscando sus ojos– no quería hacerlo, de verdad que no era mi intención– dijo arrepentido.
Tom sonrió burlón viendo a su hijo acercarse arrepentido al chico rubio. Aunque sintió una
punzada de incomodidad al verlo rogándole a alguien pero la hizo a un lado rápidamente al ver la
pequeña lección que le estaban dando.
– ¡¿Que no era tu intención?! – Grito Draco– ¿De verdad no querías hacerlo? – dijo fulminándolo
con la mirada– por favor Potter, ¡si lo planeaste desde el principio! ¡Me mandaste al baño
mientras te ponías de acuerdo con los traidores de mis amigos!– dijo con voz fría– ¡Me engañaste!
¡Me viste la cara de tonto! – exclamo con voz dolida.
Tom, Narcissa, Severus, Remus y hasta Sirius hicieron una mueca de dolor. Ninguno dijo nada.
Harry se sentía terriblemente mal al ver el dolor de Draco al pensar que lo había dejado a un lado.
– Draco amor, no fue por hacerte a un lado– dijo acariciando su mejilla con suavidad– tampoco
porque creyera que no eras lo suficientemente fuerte para ayudarnos. Lo hice porque…– miro a
sus ojos grises con duda– no quería que nada te pasara– suspiro– no sabía lo que podríamos
encontrar en las mazmorras y si algo te llegaba a pasar nunca me lo perdonaría. No lo podría
soportar– terminó rendido con lagrimas en los ojos.
Draco miro con amor al hermoso moreno frente a él y le dio un suave beso en los labios.
Sirius cruzaba los dedos detrás de la espalda mientras Remus sonreía de lado.
Tom bufo molesto al ver la mirada que el chico le daba a su hijo. Se imaginaba que su hijo seguro
tenía esa mirada de niño desamparado que siempre usaba para conseguir lo que quería. “Y
Severus todavía dice que su hijo es un tonto Gryffindor cuando en realidad es una serpiente
manipuladora”
– Lo se amor– dijo Draco con suavidad– pero entonces sabrás lo que sentí cuando supe que tu
habías bajado solo a buscar a mi madre– miro sus hermosos ojos verdes– sentí que me volvía loco
y hubiera volteado de cabeza el castillo entero si no hubieras llegado en ese momento.
Harry sintió su corazón expandirse por todo su pecho amenazando con explotar. Lo único que fue
capaz de hacer fue besar con gran ternura a su hermoso novio demostrándole lo mucho que
significaba para él.
Al fondo Sirus alzo el puño en victoria mientras Remus negaba divertido. Narcissa solto un suave
arrullo y Severus rodo los ojos con fastidio.
– Basta ya– dijo caminado hacia ellos– tú– dijo clavando su mirada en el chico rubio– eres
demasiado débil, después no vengas conmigo a quejarte porque te manipule como quiera…y tú–
dijo mirando fijamente a su hijo– no creas que conmigo funcionaran esos chantajitos– dijo
frunciendo el ceño.
– Perdóname por favor padre– dijo sin levantar la vista– te aseguro que no era mi intención
preocuparte y mucho menos causarte molestias. Seguro estabas ocupado y yo solo te cause
problemas– dijo con tristeza.
Tom suavizo su mirada al ver el sincero arrepentimiento de su hijo y le acaricio el cabello con
cariño.
Sirius y Remus miraban con la boca abierta del asombro a su pequeño Prongs.
Severus y Narcissa que también habían oído todo y habían visto a Harry ocultar su sonrisa se
miraron asombrados. Jamás habían visto a alguien manipular así al Señor Oscuro. Claro, nadie que
no fuera su hijo. Sonrieron cómplices. Ese Potter sabía ser un excelente Slytherin al mismo tiempo
que fingía ser un noble Gryffindor.
– Te quiero padre– esta vez Harry era sincero– gracias por todo.
Tom se sorprendió por las palabras, era la primera vez que su hijo le decía algo así. Sintió algo
cálido expandirse por su pecho y sonrió hacia Harry.
– También yo te quiero hijo– dijo revolviéndole el cabello– y ahora vuelvan al Colegio y deja de
hacerme quedar como un débil frente a mis más leales mortífagos– dijo haciendo una mueca–
pensaran que ya no sirvo para ser un señor oscuro y perderé su respeto.
– Si me permite mi Lord– dijo Narcissa– creo que nuestro respeto ha crecido aún más y dudo
mucho que sea una debilidad– giro hacia su hijo y se acercó para envolverlo en un gran abrazo– te
quiero con el alma Dragón– dijo besando su mejilla– cuídate mucho del director y toda la Orden,
nos veremos pronto– giro hacia Harry y lo abrazo fuertemente– gracias por todo lo que hizo por
mi Sr. Potter, jamás podre recompensarle por eso pero…– se mordió el labio– le pido esto de
corazón, cuide a mi hijo por favor– terminó con lágrimas en los ojos.
– Te queremos Harry– dijeron Remus y Sirius, abrazandolo por turnos– nos veremos pronto– dijo
Sirius sonriendo.
– Nos veremos dentro de poco– dijo caminando hacia la trampilla siendo seguido del profesor
Snape.
– Cuídate madre– dijo Draco– mi señor– dio un asentimiento de cabeza en dirección al Lord y bajo
de la mano de Harry.
Despertó al sentir algo húmedo penetrar su oído y un escalofrió lo recorrió de pies a cabeza. Abrió
los ojos sonriendo para encontrarse con un par de brillantes ojos grises que parecían plata fundida
por la luz del sol.
– Buenos días amor– ronroneo Draco mordiendo suavemente el lóbulo de la oreja ganándose un
pequeño gemido de su pareja.
– Son muy buenos– respondió Harry ladeando su cuello para darle más espacio a la cálida lengua
que lo recorría.
Draco sonrió al escuchar al moreno y le dio un último beso en la clavícula antes de levantarse.
– Recuerda que tenemos clase– dijo mirando divertido el puchero de su novio– debemos de asistir
a todas las clases y estar en el Gran Comedor para ver si ya se ha dado cuenta el director que mi
madre ya no está, además– dijo caminando hacia el baño– debemos de tener mucho cuidado de
ahora en adelante, estoy seguro que tú y yo seremos los principales sospechosos– cerro la puerta
del baño.
Harry se levantó con una mueca. Él ya sabía lo que tendrían que pasar cuando la noticia de la
desaparición de la Sra. Malfoy fuera descubierta por el director y más al darse cuenta que no tenía
testigos para saber quién era. Además de haber perdido un retrato irremplazable; porque ahora
en su status de heredero de la mitad del Colegio nadie ni siquiera el director podrían entrar en la
cámara de Gringotts de sus antepasados.
Cuando por fin estuvieron listos salieron rumbo al comedor junto con sus amigos. Era viernes y su
primera clase seria hasta la tarde así que tendrían toda la mañana libre.
– Nos dirán que paso después– dijo Blaise no aceptando un no por respuesta– tenemos tiempo
suficiente así que no tienes escapatoria.
– Si Harry, no tienes escapatoria– dijo George provocando que la cabeza de Harry girara con
rapidez– tranquilo que nosotros no diremos nada– dijo viendo a su hermano– es raro estar cerca
de la mesa de las serpientes sin ser atacado.
Harry miro a su alrededor y vio que era el centro de atención pero muy al contrario de lo que
pensaba nadie veía a sus amigos como si fueran basura ni los estaban insultando.
– Supongo que no hará daño que nos reunamos todos juntos– dijo mirando a Draco que asintió
tomando su mano– ¿están de acuerdo todos? – pregunto mirando a los Slytherins y a los
Gryffindors.
– Por nosotros no hay problema– dijeron los gemelos guiñándole un ojo.
– Perfecto, ahora déjenme desayunar tranquilo– dijo apretándose el puente de la nariz– nos
veremos después de almuerzo en la sala de los menesteres.
Su almuerzo había transcurrido más o menos tranquilo hasta que se le acerco el director con su
falsa sonrisa, eso solo significaba problemas. Dirigió su vista a Draco antes de mirar al director con
una sonrisa.
– Harry mi muchacho– dijo sonriendo en dirección al chico Malfoy– ¿te importaría charlar un rato
conmigo? Me gustaría verte en mi despecho en cuanto termines, ¿claro si no tienes planes? – dijo
observando al chico que ni se había inmutado– con el señor Malfoy por supuesto.
– Director– dijo inclinando la cabeza– por mí no se detengan, te veré después Harry– se levantó
despidiéndose del director y salió hacia su sala común.
Harry se sintió nervioso, era claro que el director ya sabía que había pasado y por eso quería
hablar con él. Se levantó y cuando estaba siguiendo al director fue interceptado por los gemelos.
Fred y George que habían seguido toda la escena con cierta preocupación decidieron probar su
nuevo invento y así asegurarse de que su amigo no tendría problemas. Caminaron a su lado
sonriendo.
– Harry, ¿si nos veremos después de almorzar? – dijo Fred dándole una palmada en el brazo
adhiriéndole una imagen con el escudo de Slytherin sin que nadie se diera cuenta.
– Por supuesto– dijo Harry mirando al director– no tardare mucho, nos vemos después.
Ambos los vieron caminar hacia la salida y George movió la varita disimuladamente activando así
el hechizo. Se sonrieron mientras se colocaban sus pulseras de plata que se encontraban frías
hasta el momento.
– Muy bien– dijo observando con cariño al fénix– ¿de que desea hablar conmigo director?
– Bueno pues quería saber cómo estabas y como te estaba yendo con el joven Malfoy– dijo
tomando un caramelo de limón.
– Pues si se refiere a información no he obtenido mucha– dijo observando al director pero sin
detener su vista en sus ojos más que unos segundos– aún no se abre mucho conmigo pero me ha
confirmado lo que ya sabíamos; que su padre es la mano derecha de Voldemort y que estaba
seguro que el Señor Oscuro pronto lo sacaría de Azkaban– dijo haciendo una mueca “no es que
Tom me lo haya dicho pero teniendo a Narcissa en su poder seguro que sacara al maldito de
Lucius”.
– Mmmm supongo que el señor Malfoy está en contacto con Voldemort– dijo colocando su mano
bajo la barbilla– ¿y de su madre no te ha dicho nada? Sabrás por El Profeta que está desaparecida,
¿no te dijo si Voldemort la tiene? – pregunto mirándolo directamente.
Harry soltó una carcajada para poder separar su mirada sin que fuera obvio.
– Oh, eso no lo creo– dijo aun riendo aunque por dentro sentía su estómago contraerse– el muy
tonto creyó que Voldemort le ayudaría con la búsqueda de su madre pero lo despacho diciéndole
que no le importaba que le pasaba a su madre que para eso lo tendría a él como reemplazo de su
padre.
El director lo miro complacido, el chico le estaba resultando útil después de todo y ahora estaba
seguro que Voldemort no se había llevado a Narcissa Malfoy. ¿Pero entonces quien más? En
definitiva ni Harry ni el chico podrían haberlo hecho y Severus menos, lo que lo dejaba sin más
pistas que seguir.
– Muy bien Harry– dijo levantándose y posando una mano sobre el hombro del chico
protectoramente– imagino que has de estar harto de tener que pasar tiempo con el Sr. Malfoy
fingiendo algo que no sientes pero una vez más debo pedirte que continúes– dijo con falso pesar–
no me gustaría que siguieras pero tú has resultado más útil que los intentos de la Orden– camino a
su asiento– Ahora ve con tus amigos, me alegra que por lo menos los gemelos sigan
apoyándote “al menos ellos han resultado más inteligentes que la tonta de Granger y los otros
Weasley”.
Harry salió del despacho con rapidez antes de que se arrepintiera el director. Se dirigió hacia la
Sala de los Menesteres en el séptimo piso con un solo pensamiento en la mente: el tiempo de que
sus amigos conocieran toda la verdad se acercaba muy rápido.
No estaba prestando atención a su camino por lo que a un par de metros de la pared donde se
localizaba la entrada choco con alguien.
– Lo siento, no vi por donde caminaba– dijo al tiempo que levantaba la vista para encontrarse con
Ginny Weasley– oh vaya, eres tú.
– ¿Qué pasa, ahora te arrepientes de disculparte con un Gryffindor? – pregunto con molestia.
– Eso no tiene nada que ver, no me importa quien seas– dijo intentando caminar.
– ¿Sabes? Me gustaría que me explicaras porque me cambiaste por el mini mortífago que ahora
todos dicen es tu novio– dijo cerrándole de nuevo el paso.
– Para empezar, se llama Draco Malfoy– dijo molesto mirando a la pelirroja– y para terminar, mi
vida romántica no tiene nada que ver contigo, tu y yo no fuimos ni seremos nada nunca– termino
con voz fría.
– Oh, veo que lo defiendes– dijo con odio– te gusta meterla por atrás no. Vamos Harry sería
mucho más placentero para ti meterla por adelante– dijo acercándose a el– ¿Por qué no pruebas
conmigo? Veras que te gustara.
– Aléjate de mi novio zorra– dijo Draco aventando con fuerza a la chica que cayó al suelo con
fuerza– no necesita probar nada, conmigo tiene suficiente– dijo mirándola con desafío– es a mí a
quien besa con pasión y es mi nombre el que se escucha en sus gemidos cuando lo lleno de placer.
– ¿Te duele no es así Weasley? Te duele saber que es en mis brazos donde se duerme. Que
es mi nombre el que suspira. Que soy yo quien disfruta de su delicioso cuerpo y que jamás podrás
tenerlo como lo tengo yo– dijo tomando a Harry de la cintura y arrinconándolo contra la pared
mientras devoraba con ansias su boca.
– Me dan asco– dijo levantándose con los puños apretados mientras veía a Harry derretirse en los
brazos de ese mortífago y salió corriendo del lugar.
Draco se separó sonriendo victorioso “Estúpida zorra, ni pienses que algún día tendrás lo que es
mío”
– Espero que no hayas dicho todo eso para lucirte– dijo mirando al rubio con el ceño fruncido.
– En parte– dijo sonriendo– pero nada de lo que dije es mentira. Es mi nombre el que gritas una y
otra vez– dijo acercándose a su oído– son mis besos los que te vuelven loco– deslizo su mano por
sus piernas escuchando complacido los suspiros del moreno– y soy yo quien disfruta de tu
delicioso cuerpo– dijo devorando su cuello con deseo.
Harry jadeo complacido y sin importarle que estuviera en un pasillo echo su cabeza atrás mientras
deslizaba sus manos bajo la camisa de Draco.
– Y uno pensando que podían tener problemas– dijo George guiñándole un ojo.
– Nuestro pequeño Harry está más rojo que nuestro cabello– dijo Fred siguiéndole el juego.
– Porque no dejan de perder el tiempo y entran con nosotros– dijo Blaise dando la vuelta– tienen
mucho que contarnos.
– Eres sorprendente Harry– dijeron los gemelos a coro– El Señor Oscuro debería de temerte, eres
más frio y calculador que el– dijeron riendo.
Los Slytherins se miraron entre ellos sonriendo. Esos Gryffindors no sabían que tan cerca estaban.
Harry sonrió sabiendo que su padre no necesitaba tenerle miedo para hacer lo que él quería, como
lo había hecho la noche anterior.
Estuvieron platicando el resto de la mañana hasta que sus amigos decidieron dejarlos para darles
más privacidad, no que ellos se molestaran.
– Sabes Draco, creo que ya es tiempo de que le digamos toda la verdad a mis amigos– dijo
recostándose contra el rubio– tengo el presentimiento que después del rescate de tu madre las
cosas por parte del director se apresuraran.
– Si, yo también pienso lo mismo– dijo abrazando a su novio– pero creo que deberíamos pensarlo
mejor o quizás comentárselo a Severus, no quisiera ponerte en peligro.
Harry sonrió feliz por las palabras de Draco, se levantó y le dio un tierno beso.
– Sabes que yo también te quiero amor– dijo tomándolo de la barbilla y besando lentamente sus
labios, acariciándolos con los suyos, deleitándose con los suaves que eran.
– Ahhh Harry– suspiro Draco cuando se separaron– no sabes cómo deseo hacerte el amor– dijo
mirándolo fijamente a sus hermosos ojos verdes.
– Yo también lo deseo Draco– dijo sonrojado– pero yo nunca…bueno no sé cómo hacerlo– dijo
avergonzado– no tengo experiencia ni con hombres ni con mujeres– termino con timidez.
– Y no sabes lo feliz que me hace que quieras que yo sea tu primera vez amor– dijo acariciando su
mejilla– pero no te presionare, si todavía no estás seguro te esperare.
– Gracias Draco– dijo suspirando– tu…bueno supongo que si lo has hecho– dijo tratando de evitar
que su voz sonara triste.
Harry sonrió esperanzado al darse cuenta que Draco hablaba de él. Emocionado por sus palabras
le echo los brazos al cuello y le beso profundamente.
– Tu también eres especial para mí– dijo besando su mejilla– tuve una relación si se le puede
llamar así, con Cho el año pasado pero me sentía incómodo y fuera de lugar. Definitivamente ella
no me hacía sentir ni la mitad de lo que siento cuando estoy contigo– miro a un lado antes de
continuar– Sabía lo que se esperaba de mi– dijo en voz baja– derrotar a Voldemort, casarme con
Ginevra Weasley y tener muchos hijos. En resumen, tener un matrimonio idéntico al de mis
“padres” – dijo mirando a Draco con una mueca– una bella esposa pelirroja… y yo, que soy la viva
imagen de mi papá ser el jefe de aurores– se levantó y se sentó a horcajadas en el rubio mirándole
a los ojos– pero nunca quise eso, ni siquiera antes aunque no sabía muy qué era lo que quería
hasta ahora– dijo sonriendo– Ahora sé que todo lo que podría querer ya lo tengo– dijo besando su
mejilla– tengo un excelente padre que se encargara de traer de regreso a mi papá. Tengo amigos
verdaderos y sobre todo tengo al mejor novio de todo el mundo mágico y al que nunca dejare por
nada ni nadie así tenga que encerrarlo para siempre en mis brazos– terminó besando
apasionadamente a un sorprendido Draco.
Se separaron por falta de aire pero nunca se dejaron de ver a los ojos con adoración.
– Sabes, lo correcto sería llevarte a la Mansión, presentarte a mis padres y con el consentimiento
de mi padre entregarte el anillo de compromiso pero– hizo una mueca– ya que mi padre está en
Azkaban y no se pueden tolerar ninguno de los dos supongo que podría bastar con mi madre.
Aunque vaya en contra de las tradiciones– dijo con disgusto.
– No te preocupes por eso ahora amor– dijo Harry– aunque si ese fuera el caso yo estaría
dispuesto a dar el primer paso con tu padre para que nuestra relación mejorara y así hacerme un
lugar en tu familia– dijo con seguridad, porque sabía que haría lo que fuera por su Draco.
– Eso sería muy importante para mí– dijo agradecido– espero que padre pueda salir de Azkaban
pronto.
– Algo se podrá hacer– dijo Harry levantándose– pero por ahora nosotros tenemos que ir a clase.
TR***LV
Tom estaba cómodamente sentado en su despacho. Narcissa estaba frente a él, recuperada y
completamente sana sin secuela alguna de su secuestro más que el psicológico, en el que aún
seguía trabajando.
– Si todo lo que me has dicho es cierto– dijo levantándose– entonces tu hijo está en peligro y sin
Lucius aquí, el asunto se complica más– camino hacia la mujer y le miró fijamente– el problema
sería como sacar a Lucius de Azkaban sin delatarme.
Tom lo observo con curiosidad. Desde que Narcissa había explicado lo que había pasado durante
su secuestro, Severus se había quedado pensativo y tenía el presentimiento de que no le gustaría
lo que tendría que decirle y el, Lord Voldemort, nunca se equivocaba.
– Bueno, quisiera saber cuáles son las reacciones del hechizo– dijo mirando esta vez a Narcissa.
– ¿A qué te refieres con eso Severus? – Pregunto Narcissa con el ceño fruncido– Lucius es el que
sabe más acerca del tema pero me parece que me explico una vez que para cada persona era
diferente.
– Entonces creo que hemos llegado tarde– dijo Severus presionando el puente de su nariz con
frustración– no sé si habrá sido el director aunque es lo más probable pero...el día que Potter y
Nott te sacaron de la mazmorra…Draco se había separado de Zabini para buscarme– dijo con
seriedad– pero cuando el señor Zabini y yo lo encontramos cerca de la sala común, estaba
desmayado en el suelo.
Narcisa ahogo una exclamación y se llevó las manos a la boca con los ojos abiertos por el asombro.
– No puede ser– exclamo Narcissa con miedo– pero eso quiere decir que Draco no tardara
demasiado antes de comenzar a debilitarse.
– No estoy seguro que haya sido exactamente ese hechizo pero creo que no deberíamos de
quitarle el ojo de encima–vio al Lord asentir y explico– él dijo que lo habían hechizado por la
espalda. No fue capaz de escuchar el hechizo, pero dijo que solo sintió como si el cuerpo le
estuviera ardiendo para luego ser sustituido por una sensación de frio que le congelaba el cuerpo y
lo dejo inconsciente por falta de aire.
Tom asintió con una mueca. Ahora tenía que buscar una manera de sacar al chico del Colegio y
estabilizar su magia o moriría en el proceso…y eso destrozaría a su hijo. Tenía que pensar una
forma de hacerlo y tenía que ser lo más pronto posible.
– Mi lord– dijo Narcissa mirándolo a los ojos con suplica.
– Por ahora no podemos sacarlo del Colegio– dijo viendo a la mujer– Severus quiero que te
encargues de seguirlos y me avises inmediatamente cuando comience a presentar cambios, podría
ser peligroso para Harry– dirigió su vista hacia la ventana– hay que planear como sacar al chico del
Colegio para ese entonces sin levantar sospechas y…– hizo una mueca maliciosa– supongo que
tendremos que hacer el sacrificio de sacar a Lucius de Azkaban para que se encargue de estabilizar
a su hijo aunque…– esta vez su mueca fue de fastidio– no sé cómo se lo tome el mío. Es sabido por
todos el disgusto mutuo que se tienen.
Severus sonrió de lado, eso sería interesante de ver. “¿Quién cederá primero? ¿El orgullo de quien
se verá pisoteado?”
– Por supuesto mi Lord– dijo Severus con una mueca– me encargare de ello.
– Perfecto, cuando sepa que hacer les llamare– dijo tomando asiento de nuevo– ahora retírate. Oh
por cierto, Severus dile a Harry que no podremos vernos este fin de semana en Hogsmeade.
Severus asintió y salió contento, quizás pronto vería a su amigo y de paso molestaría al chico por
eso.
Narcissa por su parte estaba ansiosa, tenían que apresurarse o su Dragón podría morir. Estaba feliz
de poder ver a Lucius de nuevo, no es que fueran la pareja que todo el mundo mágico creía pero a
pesar de no amarse como pareja se amaban como amigos y Draco era lo mejor que ambos tenían
y lo amaban con el alma.
– Sacar a Lucius de Azkaban causara un revuelo– dijo Tom sacando a la mujer de sus
pensamientos– lo mejor será que antes de que irrumpir en Azkaban…todos sepan que has sido
rescatada.
– La relación de Harry con tu hijo no será suficiente para amortiguar el impacto que tendrá el
escape de Lucius– comenzó Tom– pero si antes de esa noticia, todos se enteran de que la madre
de su novio fue secuestrada y torturada, podría ayudar a reducir un poco las reacciones negativas
de la gente.
– No tienes que decir lo que sucedió ahí, solo que tomaras venganza y cuando creas que es el
momento adecuado, entonces dirás al público quien te secuestro– dijo Tom, intentando calmar a
la nerviosa mujer.
*****
Severus estaba esperando a Harry, lo había mandado a llamar con Nott. Escucho el toque de la
puerta.
– Si Potter, tome asiento– dijo señalando la silla frente a el– el Lord me pidió informarle que el día
de mañana no podría ir a Hogsmeade.
Severus observo la desilusión cruzar el rostro de Harry e hizo una mueca. Por alguna extraña razón
le disgustaba ver al chico triste, no es como si quisiera saber porque, algo le decía que no le
gustaría la respuesta.
–Sí, ¿ira a Hogsmeade? – pregunto sin saber muy bien porque le podría importar.
Una vez el chico hubo salido, escribió en un pedazo de pergamino una sencilla nota y con un pase
de varita la desapareció.
D&H***H&D
Draco estaba esperando a Harry para bajar a cenar pero ya había tardado. Estaba por bajar a
buscarlo cuando se detuvo al ver aparecer un pedazo de pergamino frente a él. Frunció el ceño y
lo tomo con cuidado.
Draco frunció aún más el ceño, ¿de qué se trataba? ¿Su padrino diciéndole que le pida una cita a
Harry Potter?
Sacudió la cabeza y quemo la nota al mismo tiempo que Harry entraba en la habitación.
Draco entrecerró los ojos logrando que su ceño se frunciera aún más al ver la tristeza del moreno.
Luego recordó que tanto tiempo con el ceño fruncido haría que le aparecieran arrugas y su mano
derecha voló rápidamente a su frente para alisarlas.
– ¿Qué sucede Harry? – pregunto deslizando sus dedos por la frente sin darse cuenta.
– Nada– dijo sin mirarlo– Severus solo quería avisarme que mi padre no podrá venir a Hogsmeade
mañana– camino a la cama y se dejó caer.
Draco levanto una ceja al verlo. Ahora entendía la nota de Severus. Camino hasta Harry y se sentó
a su lado.
– No estés triste Harry, seguro tiene algo importante que hacer– dijo mientras acariciaba su
cabeza.
Harry ronroneo y se levantó lo suficiente como para dejar su cabeza sobre el regazo del rubio y así
seguir disfrutando de sus caricias.
– ¿Qué dices de que tú y yo vayamos a una cita mañana? – pregunto Draco observando el brillo
emocionado de los hermosos ojos verdes que le habían conquistado– ya es tiempo, llevamos más
de un mes juntos y aún no hemos tenido ni una cita– dijo divertido.
– No se diga más– depósito un beso en su frente– y ahora vayamos a cenar que tengo hambre.
*****
A la mañana siguiente cuando Severus vio a Harry y Draco caminar de la mano hacia Hogsmeade
sonriendo como un par de bobos enamorados supo que Draco lo había conseguido.
Ambos estaban radiantes y arrancaban suspiros de chicos y chicas sin darse cuenta. Bueno lo más
seguro es que su ahijado sí, pero estando con Potter los demás dejaban de existir.
“Me alegra que el Lord no se opusiera a su relación o Draco estaría completamente destrozado”.
Sabía muy bien que Draco no se había enamorado jamás y de pronto llega Potter y se vuelve su
mundo. Porque aunque su ahijado no se había dado cuenta, desde que vio por vez primera a
Potter su mundo empezó a girar en torno a él, ya fuera como enemigos, amigos o como amantes.
24. La cascada
Escuchaba la voz desesperada de Draco pero no era capaz de responder porque sentía que
sacudían su cuerpo fuertemente. No entendía que pasaba hasta que se dio cuenta que era el
quien temblaba y que por eso mismo no podía contestar. Quería decirle que no se preocupara,
que iba a estar bien pero sus labios temblaban demasiado.
Escucho movimiento a su alrededor y de pronto sintió que algo pesado caía sobre él. Abrió los
ojos con mucho esfuerzo y vio a su novio con solo una bata de dormir puesta y caminando como
loco por toda la habitación.
– Gracias a Merlín que despiertas Harry– dijo tocando sus mejillas– tus labios aún siguen morados,
pero ya tengo todo listo amor– dijo levantando las cobijas que lo cubrían– ¡Dobby! – exclamo
mientras el moreno se sacudía fuertemente al sentir el aire en su desnuda piel.
– ¿En que puede ayudar Dobby al amito Draco? – pregunto el elfo inclinándose.
– Dobby no hay tiempo que perder– dijo girándose al elfo que veía con los ojos bien abiertos a
Harry temblando en la cama– ve por Snape y dile que traiga su maletín, que se trata de Harry– sin
esperar respuesta se giró y levanto al moreno en brazos.
Se dirigió con rapidez a la bañera que estaba llena de agua caliente y con sumo cuidado fue
metiendo a Harry para después deprenderse de la bata y meterse junto a él. Soltó un siseo bajo al
entrar en contacto con el agua caliente pero hizo a un lado eso y atrajo el cuerpo rígido de su
moreno hacia su pecho acomodando con delicadeza sus frías piernas alrededor de su cintura. Con
la mano procedió a echarle agua por toda la espalda y los brazos.
– Vamos Harry, reacciona amor– susurraba en su oído mientras seguía dejando caer agua por su
espalda.
Draco lo separo para poder mirarlo y sintió alivio al ver que el color había regresado a sus labios.
Escucho que tocaban en la puerta y estrecho más cerca a Harry por la cintura cubriéndolo con su
propio cuerpo antes de permitir el paso. Su padrino se quedó parado en la puerta escrutando a su
novio y frunció el ceño al ver los pequeños temblores que todavía tenía aunque con menos
frecuencia.
– No lo sé– negó con rapidez– desperté cuando sentí que me mojaban el cuerpo y al segundo
siguiente estaba temblando violentamente entre mis brazos. Estaba empapado de pies a cabeza.
Draco le miro confundido hasta que comprendió el significado y giro buscando a Severus.
– Debo entender que usted no tomo lo poción por la noche, no es así Potter– dijo moviendo la
cabeza– si ya se encuentra mejor, los espero en mi despacho en 15 minutos– y salió cerrando la
puerta.
Por toda respuesta Harry se aferró más fuerte a Draco quien lo estrecho besando su sien.
– Sera mejor que nos demos prisa, no te preocupes yo te ayudare amor– dijo tomándolo de las
caderas y depositándolo en la tina.
Harry asintió y se dejó bañar para después ser vestido con una pijama caliente y con un gran
abrigo encima.
Draco estuvo listo en cinco minutos y salieron de la habitación rumbo al despacho de su jefe de
casa, con solo un “después” susurrado a sus amigos que miraban preocupados a su novio.
Entraron al despacho sin llamar y se encontraron con Severus y un hombre que si no recordaba
mal era el padre de Theo.
– Harry si no supiera que antes lo deseaste, creería que me quieres matar, pero de un susto– dijo
besando su coronilla.
Tom se separó y condujo a su hijo al sillón mientras le extendía una taza de chocolate caliente.
– Estoy agradecido con usted joven Malfoy– dijo Tom mirando al chico rubio– sin su ayuda mi hijo
podría haber sufrido un daño peor– dijo inclinando la cabeza.
– Pero por supuesto que si– dijo atrayéndolo hacia su costado– para que quiero un trozo de hielo
como hijo– dijo con fingida indignación– Además, no es como si el trozo hubiera sido muy grande–
dijo burlón.
– Eres muy malo conmigo– dijo haciendo un puchero y alejándose– mejor me quedo con Draco–
respondió dejándose caer en el costado del rubio.
Draco apenas había hecho el amago de abrazarlo cuando escucho un gruñido amenazante y miro
nervioso al Lord.
– Tampoco es para tanto mocoso malcriado– pero contrario a sus palabras lo tenía fuertemente
abrazado.
Severus solo reía por dentro al ver la pequeña batalla entre el Lord y Draco por ver quien abrazaba
a Potter. Aunque es más que obvio que terminaría ganando el Lord.
Sabiendo que en momentos como esos, el Lord se comportaba peor que un niño pequeño con
juguete nuevo… no que el fuera a decirle algo como eso, apreciaba todavía su valiosa vida para
atreverse a abrir la boca… se aclaró la garganta ruidosamente.
– Bien, como es realmente obvio que no se tomó la poción por la noche Potter, ¿porque no
empieza por el principio y nos cuenta su sueño?– vio la mirada sorprendida que el chico le dirigió a
su padre y aclaro– el Lord ya está debidamente informado acerca de sus…extraños sueños– dijo
observándolo.
Harry no respondió, dirigiendo una mirada a su padre tomo aire y comenzó a hablar. Solo se
detuvo cuando llego a la última parte.
– Después de atravesar la cascada… comencé a escuchar voces a mi alrededor, no podía abrir los
ojos pero…lo que me sorprendió fue escuchar…– miro a su padre nervioso– su voz– susurro en voz
muy baja.
– No, no la tuya padre– dijo con calma, negando con la cabeza– fue la de papá– dijo Harry, sin
dejar de ver la cara sorprendida de su padre.
– La reconozco porque la escucho cada vez que los dementores están cerca de mi– interrumpió.
– Te creo– dijo con seguridad– es solo que no sé lo que podría significar.
– Lupin y Black han revisado toda Escocia hasta el último rincón, pero hasta el momento no han
encontrado algo que nos diga que James esta o estuvo ahí– dijo con frustración.
Harry bajo la mirada desilusionado, si tan solo supiera donde encontrar a su papá haría hasta lo
imposible por traerlo de regreso.
Tom hizo una mueca al ver decaído a su hijo y reprimió un suspiro. No tenía alternativa, tendría
que arriesgarse.
– Aprovechare que estamos todos juntos para avisarles– comenzó, clavando la mirada en Severus–
Necesito que tú y Black partan en 3 días hacia los bosques más ocultos de Inglaterra tanto mágicos
como muggles. Según Lupin, a James también le llamaba la atención el mundo muggle– explico
haciendo una mueca de disgusto.
– Mi señor– dijo Severus con respeto– ¿Cree que sea prudente justo en este momento cuando el
señor Potter se ve tan afectado por sus pesadillas?– pregunto con calma.
– No será por mucho tiempo, un día a lo máximo aunque quizás lo más conveniente sea que
partan el día Viernes– dijo mirando al joven Malfoy– creo que el joven Malfoy se las podría apañar
solo por una noche y nos veríamos el sábado en Hogsmeade para verificar que todo esté bien–
recibió un asentimiento de su parte y regreso su vista a Severus– deberían estar de regreso por la
noche a más tardar.
Severus asintió.
– Muy bien. Entonces el viernes traeré tu traslador, te llevara a la mansión Black y de ahí partirán
al Londres muggle– se levantó seguido por los demás– Me tengo que ir, nos vemos el sábado
Harry y por favor no olvides tus pociones o me obligaras a buscar un método eficiente para que no
las vuelvas a olvidar– dijo girando con inocencia su varita.
Tom sonrió al escuchar murmurar por lo bajo a su hijo algo que sonó sospechosamente
como “ilegal torturar a tu propio hijo”.
– Mi Lord– llamo Draco ignorando el gruñido bajo de Harry– si es posible desearía ver a mi madre,
si no hay inconveniente por supuesto– aclaro, sin perder un ápice su porte orgulloso y confiado.
– Veré que puedo hacer– dijo evitando mirar los ojos de cachorro apaleado de su hijo– ahora es
mejor que me vaya, y por favor descansa y pórtate bien– suspiro mirando a su hijo– No quiero
quejas tuyas y más te vale que ya estés por terminar los libros que te di– amenazo.
– Muy bien– abrazo al chico con cariño y desordeno sus cabellos– tengan cuidado.
– De mas esta decir que cualquier problema que tengan me busquen inmediatamente– dijo
Severus mirando intensamente a Draco– cualquiera.
– Por supuesto padrino– dijo Draco– cuidare de Harry. Nos vemos y gracias por la ayuda.
*****
Pasaron el resto del día haciendo los deberes en la biblioteca y cuando se dirigían a la sala común
por la noche se encontraron con Weasley y Granger.
– Oh, pero si son los tortolos– escupió Weasley con desprecio– ¿ya se cansaron de tanto follar en
la biblioteca que van de regreso a su habitación? – pregunto con burla.
Harry ni siquiera le contesto, se limitó a cruzarse de brazos para ver si se cansaban de ser
ignorados y se iban.
Draco por su parte ni siquiera respondió a la provocación, estaba lo bastante ocupado asesinando
a la sangre sucia con los ojos. La había atrapado devorando con la mirada a SU Harry, que no le
prestó atención al comentario anterior. Pero la gota que derramo el vaso fue verla morderse el
labio mientras miraba a su chico de arriba abajo, con lujuria contenida.
Draco atrapo la cintura de Harry con su brazo y encaro a los dos con burla.
– Celoso Weasley porque no tienes con quien follar– dijo con arrogancia– después de todo, quizás
la sang…Granger– se corrigió al sentir como se tensaba su novio– tiene puestos sus ojos en alguien
más– dijo clavando su mirada en la chica que se había sonrojado– aunque si fuera tu Granger
tendría cuidado de en quien ponía los ojos, podría ser peligroso intentarlo– amenazo con voz
helada.
Hermione se estremeció bajo la mirada de acero pero no se amedrento. Nadie le quitaba lo que
era suyo y Harry hubiera sido suyo si tan solo no se hubiera metido ese mortífago de por medio.
– A ti que te podría importar de quien se enamora Hermione– dijo Weasley molesto– tu prefieres
que te la metan, jamás podrías satisfacer a una mujer– replico con burla.
– ¿Eso lo dices tú Weasley? – se burló– tu, que ni siquiera podrías satisfacer a un hombre ni
porque sepas lo que les gusta y mucho menos a una mujer por lo que veo– dijo mirando a
Granger.
Ese rubio engreído se las pagaría, ya aprenderá que con Ronald Weasley nadie se mete.
– Olvídalos– dijo Harry tomando a su novio de la mano– mejor vamos a descansar, tengo sueño.
Draco asintió, se sentía muy cansado. Esa pequeña riña había drenado sus energías. Era tonto, lo
sabía. Tal vez necesitaba descansar más. Además a otro día tendrían práctica de Quidditch y lo
mejor era estar descansado.
Llegaron a la sala y se prepararon para dormir. Compartieron unos cuantos besos y caricias y se
dejaron ir al mundo de los sueños.
H&D***D&H
La clase de Transformaciones paso con tranquilidad. Theo había ganado 30 puntos por ser el único
en contestar sobre un antiguo encantamiento para trasformar el agua en un espejo que
descubriera el deseo más profundo de tu alma. Magia oscura por supuesto, pero magia al fin y al
cabo. Harry había ganado 50 puntos por su excelente transformación al convertir un gusano en un
hermoso basilisco de apenas un par de metros.
La comida transcurrió tranquila para Slytherin a excepción de Draco que tenía que hacer
denodados esfuerzos por permanecer dignamente despierto. Se encontraba muy cansado a pesar
de haber dormido toda la noche. Al terminar la comida tuvo que dirigirse malhumorado a su
habitación en busca de una poción Vigorizante para soportar el resto del día y el entrenamiento.
Draco negó suavemente y tallo disimuladamente sus ojos en un intento por despejarse.
– Estoy bien, solo que no dormí lo suficiente– dijo tomando la mano de Harry y caminando al
interior del castillo– solo necesito descansar un momento y estaré como nuevo para el
entrenamiento.
Harry asintió, pensando que quizás exageraba un poco. Sin decir una palabra más, siguió a Draco a
su habitación. Se encontraron con Theo y Blaise en la sala y se les acercaron con el ceño fruncido
mirando de uno a otro. Harry les dijo que después les explicaba todo porque ahora iban a
descansar un poco.
Draco atravesó el retrato y se dirigió directamente a la cama, dejándose caer sin elegancia alguna.
– ¿Por qué no duermes un rato? Te hablare para ir al entrenamiento– dijo deslizando sus dedos
por el suave cabello rubio.
Por toda respuesta Draco solo se acomodó jalando a Harry a su lado y acomodando su cabeza
sobre el pecho del moreno cerro los ojos.
Harry sonrió enternecido, era la primera vez que Draco se mostraba así con él y eso le gustaba.
Abrazo con una mano la cintura de Draco y con la otra acaricio su cabeza, relajándolo para que se
durmiera.
– Explícales lo que sucedió a Theo y Blaise– dijo Draco en voz baja– no se merecen el trato que les
hemos dado, solo espera a que me duerma– dijo apretando en un puño la camisa de Harry.
– No te preocupes amor, yo me encargare de eso, ahora descansa– deposito un tierno beso en su
cabeza y se recostó mirando al techo.
En menos de un minuto Draco estaba profundamente dormido, se quería quedar con el pero tenía
que apresurarse o no le daría tiempo hablar con sus amigos. Se levantó después de un momento y
salió de la habitación dejando a Draco dormido cómodamente en la cama.
Sus amigos no estaban en la habitación así que abrió la puerta y cuando los localizo les hizo señas
para que entraran.
– Harry, ¿por fin nos dirás que está pasando? – pregunto Theo con molestia.
– Si Harry, nos tienen preocupados– apoyo Blaise– sabemos que algo no está bien pero ignoramos
el que y nos preocupan– dijo sentándose en su cama.
– Lo sentimos– dijo sincero– Draco sobre todo. Está preocupado porque sabe que no estamos
siendo justos con ustedes.
– A todo esto, ¿dónde está Draco? – pregunto Blaise con el ceño fruncido observando el retrato.
– Está descansando, no se sentía bien– respondió preocupado– me pidió que les explicara lo que
está sucediendo, pero quisiera saber si no les molestaría que los gemelos entraran aquí– dijo un
poco nervioso– No quiero salir, me preocupa Draco. Ha estado muy desganado todo el día y no
quiero dejarlo solo– explico mirando la puerta.
– Por supuesto que estará cansado si no lo dejas dormir por las noches Harry– dijo Theo alzando
las cejas.
Al ver que eso solo había servido para que se siguieran burlando de él, opto por hablarle a Dobby.
– Busca a los gemelos, asegúrate que están solos y diles que vengan inmediatamente a la sala
común de Slytherin que tenemos que hablar.
– Harry– llamo Blaise al ver desaparecer al elfo– ¿tu o Draco están enfermos? – pregunto pero al
ver la mirada del moreno se explicó– lo digo porque ayer entro el profesor Snape con su maletín,
después saliste completamente pálido y ahora Draco con mucho trabajo se mantiene en pie.
– Bueno enfermos creo que no, al menos yo – se apresuró a decir– sobre Draco aún tengo mis
dudas, si sigue así lo llevare con Madame Pomfrey o con Severus– Harry se detuvo cuando la
puerta de la habitación se abrió dejando ver a los gemelos sonrientes.
– Querido Harry…
Harry no supo quién dijo que, no tenía cabeza para eso porque el tiempo se le agotaba.
– Aun no, pero queda poco tiempo para eso así que paciencia– dijo dejándose caer al lado de
Theo.
Harry asintió.
– Ahora no es momento de hablar de eso, tomen asiento por favor– observo a Fred sentarse al
lado de Theo y a George sentarse cerca de Blaise mientras Blaise y Theo les sonreían de lado
haciéndolos enrojecer.
Harry levanto ambas cejas mirando de uno a uno a los cuatro chicos frente a él.
– Bueno pequeño Harry, ¿dónde dejaste a tu Príncipe Azul o mejor dicho Príncipe de Hielo? –
pregunto Fred intentando desviar la atención, cosa que funciono al ver la cara de Harry.
– Está durmiendo– dijo mirando de reojo el retrato– no se siente muy bien. Pero dejemos eso de
lado por el momento, los reuní para explicarles lo que está pasando– dijo nervioso– Desde hace
algún tiempo he estado sufriendo extrañas pesa…no, no se trata de Voldemort– dijo
interrumpiendo la réplica de los gemelos e ignorando los estremecimientos– se trata de otra cosa.
Respiro resignado sabiendo que se llevaría algo de tiempo y procedió a explicarles lo que soñaba y
el efecto que tenían sobre él al despertar. Les conto lo que había ido recordando de sus primeros
sueños hasta que llegar al que había tenido la mañana del día anterior y sus consecuencias.
– ¿Me estás diciendo que no solo sueñas dormido sino que tienes la capacidad de estar en tu
sueño sin desparecer de tu cama? – pregunto Blaise incrédulo.
– Si, supongo que es una buena forma de resumirlo– dijo encogiéndose de hombros.
– Harry, eso significa que lo que sueñas sucede en la vida real. Pero si es así, ¿cómo explicarías la
presencia de tu padre en el sueño? – pregunto George incómodo.
Harry no tenía idea de cómo contestar eso sin delatar demasiado pero afortunadamente no tuvo
que hacerlo gracias a la intervención de Theo.
– Eso podría explicarse fácilmente. Quizás Harry solo vista esos lugares, lo que no quiere decir que
las personas o cosas que suceden en el sueño pasen en realidad– explico Theo atrayendo la
atención– los muggles creo que lo llaman Viaje Astral, en el mundo mágico también sucede
aunque es diferente. Claro, suele ser muy común que sueñes lugares o cosas que no conoces pero
que conocerás quizás después; pero es menos común que visites físicamente esos lugares para eso
sería necesario un gran potencial mágico, algo de lo que es más que claro Harry no carece– aclaro
sonriendo cómplice– Por supuesto que sería increíble que pudieras no solo visitar los lugares sino
también interactuar con personas– termino excitado.
– Muy bien chicos, ya es tarde y tengo que despertar a Draco para la práctica de Quidditch– dijo
levantándose– será mejor que me dé prisa.
– Si, por supuesto– dijo sonriendo– se enteró de todo ayer. Agradezco que no me haya caído una
buena bronca por no habérselo contado antes– dijo haciendo una mueca.
– Nos parece perfecto que alguien te meta en cintura Harry– dijeron juntos.
Blaise y Theo se miraron, inseguros sobre quien metía en cintura a quien o mejor dicho, quien
manipulaba a quien.
Harry los despidió y se dirigió a su habitación a despertar a su Draco sintiéndose más tranquilo
ahora que sus amigos ya sabían algo más.
Capitulo 24: Primera cita
H&D***D&H
El simple hecho de pasear con su Draco de la mano bastaba para sentirse feliz.
Además, Draco era muy cariñoso con él. No perdía oportunidad para abrazarlo por la cintura o
darle un beso en la mejilla y si le quería decir algo le susurraba al oído. En resumen, Harry sentía el
corazón explotarle de alegría.
Adoraba ver el rubor en las mejillas de Harry cuando le susurraba algo y entonces no se podía
detener y besaba su cálida mejilla. Le encantaba la forma en que los ojos verdes brillaban cuando
lo veían a él, eso le hacía sentir una sensación de calidez en el pecho. Su Harry era simplemente
hermoso, cada parte de él era hermosa. Enamorarse de él era tan fácil, tanto que aun siendo
enemigos ya se había enamorado de él. Su sencillez, su amabilidad, su ternura hacían que cada
persona que conocía quisiera protegerlo y quererlo.
Eran tan diferentes, no solo físicamente, pero aun así se complementaban de una manera
asombrosa, Harry era el único que podía sacar lo mejor y lo peor de él y no se avergonzaba por
eso.
Caminaban de la mano por las calles de Hogsmeade observando los escaparates de las tiendas e
ignorando los murmullos que se levantaban a su paso.
– Eso no es posible. Escuche que el año pasado tuvo un duelo con Ya-Sabes-Quien en el ministerio.
– Es cierto. Si Ya-Sabes-Quien no logro hechizarlo no creo que un chiquillo que ni siquiera ha salido
del Colegio pueda.
– Me hechizaron tus ojos como plata liquida– interrumpió mirándolo de frente– tus hermosos
labios– dijo acariciando con su mano la pálida mejilla– pero sobre todo, me conquisto tu gran
corazón Draco, ese que con un poco de esfuerzo logre derretirle la escarcha que lo cubría y
descubrí a un gran hombre.
– Harry, no sabes lo que tus palabras significan para mi– dijo abrazándolo con cariño– ahora tu
eres lo más importante en mi vida.
Harry beso a Draco con amor, con un amor que no sabía que podía sentir por alguien.
Las personas que no habían escuchado las palabras de los chicos pero si habían visto la felicidad y
amor que irradiaba su salvador suspiraron aliviadas. Todos aquellos que eran padres deseaban de
corazón que el chico tuviera un poco de felicidad después de tantas perdidas en su vida.
– ¿Sabías que Narcissa Malfoy fue secuestrada hace unos meses? – pregunto una mujer mayor.
– Si, pobre mujer. No se sabe quién la rescato, se niega a decir el nombre de su salvador por temor
a represalias.
– Sí. Si Harry Potter puede ser su pareja, entonces el chico no debe ser alguien malo.
– Tienes razón. Seguramente la influencia de Harry Potter lo alejara de los pasos de su padre.
Harry dejo de prestarle atención a todo cuando sus ojos se encontraron con los dulces del
escaparate de Honeydukes.
– Pero Draco, solo quiero unos cuantos– dijo con un puchero– bueno y algunas varitas de regaliz y
de seguro también hay…
– Está bien, está bien, está bien– dijo conduciéndolo de la mano a la tienda– pero no comerás
ninguno hasta que hayas ingerido comida sana, sino no habrá dulces.
– Si padre– dijo burlón– te hace daño pasar tanto tiempo con mi padre– hizo un mohín.
Después de haber comido en las “Tres Escobas” y recorrido casi todo Hogsmeade de la mano
ambos estaban cansados pero felices.
Iban de regreso al Colegio. Draco llevaba a Harry de la cintura y el moreno estaba recargado en su
costado.
– Mmmm
– No, porque habría de incomodarme– dijo encogiéndose de hombros– al contrario. Estoy seguro
que soy la envidia de todos los chicos y las chicas– dijo arrellanándose más en el abrazo del rubio.
– Por supuesto Potter– respondió con arrogancia– muy pocos tienen el privilegio de estar entre
mis brazos, deberías de considerarte afortunado– dijo agradeciéndole con la mirada el consuelo
que le dio.
– Típico de mi arrogante novio– dijo haciendo una mueca divertido– pero no serias tú si no lo
fueras.
– Sabes que mañana habrá un artículo de nosotros en El Profeta, ¿verdad? – pregunto con
curiosidad.
– Si, y no me importa, ya estoy acostumbrado– le dio un ligero codazo en las costillas– deberías de
estar contento, ahora compartirás la fama con el Niño-Que-Vivió– dijo divertido.
– Oh por supuesto, mi sueño hecho realidad– replico sarcástico– no puedo esperar para ver el
titular “Hijo de mortífago corrompe al Niño-Que-Vivió”
Harry soltó una carcajada.
Siguieron haciendo bromas todo el camino hasta llegar al Colegio. Como ya era tarde y querían
descansar un rato decidieron irse directo a su habitación. En la sala común solo había unos
cuantos chicos, los demás seguían paseando por el lago o haciendo deberes.
– Ahhh– suspiro Harry– estoy exhausto– se dejó caer en la cama con los ojos cerrados.
Draco rio divertido y se encamino al baño. Al cabo de un rato salió y se acercó a Harry.
– Vamos amor– lo llamo suavemente– date una ducha para que puedas descansar.
Draco lo agarro de las manos y tiro de el con suavidad, dándole un suave beso en los labios lo
condujo al baño.
– Vamos, el baño está listo– dijo entregándole una toalla– yo me duchare en la otra habitación.
Cuando Draco escucho el ruido de la ducha suspiro con cansancio. Se dirigió a paso lento hacia su
baúl y saco ropa limpia. Se sentía muy cansado, sin duda habían caminado mucho pero un buen
baño haría que se relajara. Salió de la habitación con su toalla lista.
Minutos después se abrió la puerta del baño y salió Harry secándose el cabello. Se sentía mucho
mejor y más despierto. Busco con la mirada al rubio y al no encontrarlo supuso que seguía
duchándose. Se cambió su ropa por una más cómoda y se dejó caer en la cama. Al poco rato el
retrato se abrió y entro Draco, completamente arreglado.
– No tengo hambre, ¿y tú? – lo vio negar y añadió– si nos da hambre siempre puedo llamar a
Dobby o Kreacher que nos traiga algo.
– Quiero quedarme aquí contigo– y para enfatizar su deseo abrazo fuerte su torso.
– Gracias por este día– dijo Harry besando el hombro de Draco– la pase fantástico a tu lado.
– También yo Harry– dijo acariciando su mejilla– siempre que estés a mi lado seré feliz.
– Draco– llamo mirando los ojos grises– si algún día dejaras de quererme…– vacilo un segundo–
¿me lo dirías verdad? – Pregunto intentado que el dolor no se notara en su voz– no me mentirías,
¿verdad?
– ¿Por qué dices esas cosas Harry? –Entrecerró los ojos– ¿Por qué habría yo de abandonarte?
– Bueno, es que…– evito su mirada avergonzado– no entiendo porque estás conmigo habiendo
tantos chicos y chicas mejores que yo. Además, mi tío Vernon…
– Harry, mi niño tonto– dijo Draco viendo cual era el problema– por supuesto que no. Lo que pasa
es que no te has visto como de verdad eres, sino, sabrías que no hay nadie mejor que tú, amor– lo
atrajo a sus brazos y lo sostuvo con fuerza– espera, ¿qué decías de tu tío? – pregunto Draco con
un mal presentimiento.
– Oh bueno…yo…sobre eso…– Harry sintió un tirón y de repente se encontró sentado con un par
de ojos grises clavados en el haciendo que se pusiera más nervioso.
– Harry James Riddle Potter– pronuncio Draco en voz baja– ¿me vas a decir que todo lo que se
decía en el Colegio sobre tu familia muggle es cierto? – pregunto con voz amenazante.
– ¿Todo? – Lo vio asentir y se horrorizo– ¡Por Merlín! Saber que te encerraban y te dejaban sin
comer ya era lo bastante desalmado pero, ¡¿golpearte?! ¡¿Golpearte Harry?! – Exclamo
levantando la cara del moreno pero al ver sus ojos su corazón se encogió– ¿no solo fue maltrato
físico verdad? También verbal– dijo más como una afirmación que como una pregunta– ¿Qué era
lo que te decían?
Harry se mordió el labio pero aun así asintió.
– Que era un fenómeno que no merecía vivir, que por eso terminaría igual que mis padres. Que no
servía para nada y que no tenía derecho a tener nada bueno en mi vida porque todo lo destruiría…
y tienen razón Draco– dijo con tristeza apartándose de él.
– ¿Qué…– Draco le miro atónito– ¡No puedes creer que eso es verdad! – Dijo horrorizado– Harry
eso no es verdad, tú no eres un fenómeno y tampoco eres…
– Quizás tengas razón Draco, quizás no soy un fenómeno pero en algo tienen razón…todo lo bueno
que tengo termino destruyéndolo, ¿no lo ves? – Pregunto resignado– mis padres dieron su vida
por mi culpa, Sirius estuvo a punto de morir por mi culpa, Cedric murió por mi culpa…
– ¡Basta! – Grito zarandeando al moreno– escúchame bien Potter– dijo molesto– ¡TU no eres
culpable de nada! ¡Dumbledore es el culpable de todo, date cuenta! ¡Él fue quien realizo el Fidelio
en casa de tus padres, fue el culpable de que el Lord se volviera un ser cruel y por eso murió
Diggory y estuvo a punto de morir Black! Tu no lo hiciste amor– dijo abrazando a Harry que lloraba
desconsolado– tu no lo hiciste, jamás podrías hacer algo como eso– terminó consolando a Harry
con suaves besos.
Harry se abrazó a Draco y siguió llorando hasta que sus lágrimas se terminaron. Entonces se
levantó y lo miro con una media sonrisa.
– Ahora tienes los ojos rojos y la cara hinchada amor– dijo Draco divertido– pero era necesario que
sacaras todo eso que te estaba dañando.
– Gracias por escucharme y comprenderme Draco– se limpió las mejillas– no sé qué haría sin ti.
– No lo tendrás que saber porque siempre estaré a tu lado Harry, siempre– beso sus labios– como
lo que tú quieras y hasta cuando tú quieras.
– Nada. Solo quería asegurarme que nadie nos moleste por el resto de la tarde y toda la noche–
respondió sonriendo.
Recostó a Draco y se subió a horcajadas sobre su cuerpo. Lo beso intensamente por largos
minutos. Cuando se separó observo con adoración al hermoso chico bajo el.
– ¿Estás seguro? – sentía la garganta seca–no tienes que presionarte, esperare hasta que estés
seguro amor– acaricio con ternura sus cabellos.
– Estoy completamente seguro Draco– dijo mirándolo fijamente a los ojos, se inclinó y susurro
sensualmente – quiero que me tomes aquí y ahora, quiero ser solamente tuyo– chupo el lóbulo de
su oreja y susurro– te deseo.
Draco gimió al escuchar a Harry y cuando el moreno se presionó contra sus caderas haciéndole
sentir la muestra de su deseo, lo único que fue capaz de hacer fue aventar sus caderas hacia arriba
mientras aferraba al moreno de la cintura y buscaba su boca con desesperación.
Harry correspondió el beso sin detener el movimiento de caderas que había empezado. Tan
concentrado estaba que no registro el movimiento, solo fue consciente de su espalda contra el
colchón un segundo antes de que la lengua de Draco en su boca le distrajera.
Draco se levantó sobre sus rodillas mirando fijamente los verdes ojos de su hermoso moreno.
– No sabes lo que esto significa para mi Harry– dijo acariciando sus costados– te quiero solo para
mí y no quiero que nadie más te toque como te tocare yo, jamás lo permitas amor, jamás.
– Solo tuyo Draco, siempre seré solo tuyo– jalo al rubio para otro beso.
Sus manos se deslizaban por toda su espalda mientras la lengua de Draco se paseaba libremente
por todo su cuello mordiendo suavemente su clavícula mientras desabotonaba su camisa con
rapidez. Un jadeo estrangulado salió de su boca cuando Draco rodeo con su boca un pezón
mientras el otro era torturado por un par de dedos.
Cuando ambos pezones estuvieron erectos Draco siguió satisfecho su camino hacia los
abdominales, paseando su lengua por ellos, sin detener las manos que acariciaban con deseo los
muslos de Harry. Al llegar a su ombligo metió su lengua y presiono logrando un delicioso gemido
de su hermoso moreno.
– Ahhh Draco– gimió con fuerza– de-detente– jadeo con fuerza, deteniendo con gran esfuerzo las
atenciones de Draco que le miraba confundido–tu…tú…también– logro decir.
Lo tomo de las caderas y lo alzo dejándolo nuevamente sobre sus rodillas. Se lamio los labios al ver
el erguido miembro frente a él y clavando sus ojos en los dilatados ojos de Harry saco la lengua y
lamio la punta. El jadeo de Harry y el fuerte agarre en sus hombros le dijo lo que le causaban sus
caricias. Recorrió con su lengua desde la base hasta la punta sintiendo como se clavaban las uñas
en sus hombros mientras saboreaba toda su extensión.
– Ten paciencia bebé– dijo mientras dejaba un pequeño beso en la punta– aún nos falta mucho.
Paseo su lengua por la cara interna de sus muslos, besando, lamiendo y chupando toda esa
exquisita piel, dejando marcas de su paso. Subió de regreso hacia la suave piel de su vientre el cual
acaricio como el resto de su piel, trazando un camino de saliva hacia abajo y enterrando la nariz
justo arriba de la base de su miembro inhalo profundamente su aroma almizclado y exhalo su
húmedo aliento sobre el miembro causando un estremecimiento en todo el cuerpo de su amante.
Draco obedeció la muda petición y sin previo aviso se metió todo el miembro de Harry en la boca.
Draco comenzó a deslizar su lengua por todo su miembro mientras lo metía y lo sacaba de su boca.
Succiono con fuerza hundiendo sus mejillas lo más que pudo.
– ¡Oh, joder! Si, así– jadeaba Harry empujando sus caderas hacia esa caliente boca que hacia
maravillas con la lengua.
Draco relajo su garganta para abarcar lo más posible, gimió cuando sintió las manos de su moreno
sobre su cabeza guiando el ritmo de las embestidas.
– Ya no aguanto más Draco– gimió moviéndose más rápido– voy a…ter-terminar– jadeo tirando
del cabello de Draco para apartarlo.
Por toda respuesta Draco solo aumento la velocidad y la fuerza de las succiones mientras apretaba
con sus manos su trasero, guiándolo más profundo.
– Ahhhhhhh– gimió Harry mientras se venía en la boca de Draco que se tragó todo, chupando
hasta la última gota.
– Eres delicioso Harry– dijo relamiéndose los labios y sacando su propio miembro por fin,
deshaciéndose de sus pantalones.
Harry solo pudo observar hipnotizado el miembro que se levantaba ante él, deseoso de atención.
Pero antes de que pudiera hacer algo o recuperar la respiración, Draco se abalanzo sobre el
dejándolo recostado sobre la cama nuevamente mientras lo besaba con deseo. Harry le respondió
el beso y se encontró degustando su propio sabor en la boca de Draco.
Podía sentirlo frotando su dura entrepierna contra su muslo causando que su propio miembro
comenzara a despertar otra vez.
Draco beso su nuca mientras tomaba su varita y realizaba un hechizo de limpieza en la entrada del
moreno causándole un respingo.
Harry no tuvo tiempo de contestar porque la lengua de Draco deslizándose por todo lo largo de su
columna le hizo olvidar cualquier pensamiento.
Draco soplo sobre el camino que acababa de trazar haciendo gemir a Harry. Lamio y mordió sus
glúteos logrando que arqueara la espalda buscando más contacto.
– Levanta las caderas amor y separa las piernas– dijo deslizando la punta de sus dedos sobre la
extensión de su espalda.
Harry se tensó un segundo antes de hacer lo que le pedía, nervioso por lo que venía.
Draco sentía que explotaría en cualquier momento, pero por nada del mundo quería apresurar las
cosas, quería que su Harry disfrutara hasta el último segundo. Separando sus nalgas con cuidado
se agacho y paso la lengua por la entrada del moreno.
– Ahhhhh Draco– gimió arqueando su espalda a mas no poder– ¿q-que ha-haces? – pregunto con
la respiración entrecortada.
– Shhh, solo disfrútalo– susurro soplando su aliento sobre la entrada.
Comenzó a lubricar con su saliva y empujar suavemente con su lengua disfrutando del concierto
de gemidos que salían de su amante. Después de terminar su tarea, tomo la varita y lanzo un
hechizo de lubricación sobre la entrada antes de convocar un bote de lubricante.
Harry seguía jadeando por la sensación del hechizo en esa parte de su cuerpo, pero se giró
rápidamente abriéndose totalmente de piernas, ofreciéndose así completamente a Draco.
Draco gimió al ver a Harry entregándose así a él. Su cuerpo le pedía a gritos que lo tomara ya, pero
no se perdonaría si lo lastimaba por su falta de control. Hundiendo los dedos en el lubricante se
colocó entre las piernas del moreno y mientras se inclinaba hacia los hinchados labios por un beso,
introdujo el primer dedo que entro fácilmente y se comenzó a mover adentro y afuera con
rapidez, siendo seguido por un segundo dedo, haciendo movimientos de tijeras.
Harry no registro la entrada de los primeros dos dedos hasta que rozaron algo dentro de él que lo
hizo arquearse completamente, viendo estrellas con los ojos cerrados.
– Ahhhhh Dragón, te quiero adentro ¡ya! – grito cuando volvió a rozar el mismo punto.
Draco soltó un ronco gemido al escuchar a Harry hablar así y moviendo sus tres dedos una última
vez los retiro y se colocó en su entrada.
Comenzó a deslizarse despacio apretando los dientes al sentir la caliente estrechez que lo recibía.
Soltó un fuerte gemido al enterrarse por completo.
– Estas muy caliente Harry– dijo con los dientes apretados intentando no moverse.
– Muévete, te necesito– gimió moviendo sus caderas y abrazando las de Draco con las piernas.
Draco jadeo agradecido y empezó a salir y entrar con cuidado. Al principio las envestidas fueron
lentas pero poco a poco fueron aumentando de velocidad hasta que volvió a encontrar la próstata
de Harry, que soltó un ronco gemido y se arqueo buscando más contacto.
– ¡Oh sí! ¡Ahí amor! – Jadeaba moviendo sus caderas más rápido– ¡Mas! ¡Más rápido, quiero
más! – gemía.
Draco se movía rápido pero Harry necesitaba más, así que se empujó sobre los codos y giro sobre
su amante. Se dejó caer sobre el miembro de Draco, sacándole un gemido a ambos y apoyando las
manos sobre el colchón empezó a subir y bajar más rápido y más fuerte, empalándose profundo.
– ¡Si bebé así! ¡Muévete más!... ¡Oh joder! Estas tan estrecho– gemía moviendo la mano sobre el
miembro de Harry mientras la otra lo sostenía de la cadera para empujarlo más fuerte.
Draco gemía moviéndose al encuentro de las caderas de Harry, penetrándolo más profundo. Solo
de pensar que solo él podría ver a su Harry así, le hacía perder el control.
Siguió moviéndose dentro de Harry con fuerza sintiendo como las uñas de Harry se clavaban en su
espalda haciéndole perder el control. Unas cuantas envestidas más y ambos se corrían.
– Te amo– gimió viniéndose en el interior de Harry al sentir como se estrechaba más su pasaje.
Draco cayó sobre el moreno sin salir de su interior intentando controlar su respiración. Sintió los
brazos de Harry rodearlo y deposito un beso en su pecho. Salió con cuidado de su interior y se
acostó a su lado atrayéndolo de la cintura y tapándolo con las mantas.
Harry se acurruco en el pecho de Draco y suspiro satisfecho, sus ojos se cerraban cuando escucho
la voz de Draco.
– Descansa mi amor– lo aferro más fuerte de la cintura y momentos después ambos se quedaban
profundamente dormidos.
26. Pánico
Capítulo 26: Pánico
AD***DU
– Es algo que no se puede evitar Severus, debes cumplir con las misiones que te de Voldemort–
dijo Dumbledore con fingido pesar– no te preocupes solo ten cuidado, ahora puedes retirarte.
Tengo que salir a resolver un asunto pero estaré de regreso lo antes posible.
Cuando llego a la vieja cabaña ya estaban las luces encendidas, camino rápido entrando a las
protecciones.
– Tardaste demasiado– dijo la mujer molesta– solo espero que sean buenas noticias.
– Por supuesto querida– dijo sentándose frente al fuego– hace ya algunas semanas que le lance el
hechizo a la escoria esa, pero no veo ningún resultado…
– Por eso mismo aprovecharemos el viernes que Severus saldrá del Colegio para que entres y
secuestres al chico–dijo satisfecho– con el rescate de su madre tendrás que tener cuidado,
aunque será muy poco lo que pueda hacer y así tu podrías debilitarlo lo suficiente para lanzarle el
hechizo y haga efecto lo más rápido posible– dijo contento.
– Mmmm eso suena bastante bien– miro con una mueca al anciano y cuestionó– aunque aun no
entiendo cómo fue que se te escapo esa mujer.
– No tengo idea. Aunque quien fuera destruyo todo para no dejar evidencia– se sirvió un wiski y se
lo tomo de un trago– he intentado comunicarme con la magia de Hogwarts, pero sigue
rechazándome– gruño enojado– Además, tienes que apresurarte, tenemos que entrenarlo– dijo
levantándose– así, cuando entregue al inutil de Potter ya estará más que listo su reemplazo.
– Me parece que me divertiré enormemente por el próximo mes– dijo con voz sádica.
– Me voy, no es conveniente desaparecer por demasiado tiempo– dijo Dumbledore caminando
hacia la salida seguido por la mujer.
H&D***D&H
Harry suspiro con tranquilidad cuando Draco dio por terminada la práctica. No que se sintiera
casando pero no quería que el rubio se esforzara mucho, aunque se veía mucho mejor después de
dormir.
Fue el último en desmontar su escoba. Se dirigió a los chicos y les dijo que el recogería todo puesto
que ya tenía hechos sus deberes. Observo como todos se retiraban a las duchas y se giró hacia
Draco que seguía parado a su lado.
– Ve con ellos Draco, dúchate y regresa a descansar– dijo convocando el baúl– te alcanzare en
poco tiempo.
Draco le observo intensamente unos segundos antes de asentir y dar media vuelta. Camino con
una media sonrisa.
Cuando Harry regreso de ir a guardar el baúl se dirigió a las duchas. Estaban vacías por lo que se
dirigió a su regadera favorita. Se desvistió y entro. Le gustaba porque tenía un pequeño saliente
donde podía colocar su jabón y sentarse mientras se enjabonaba el cuerpo. Cerro los ojos cuando
sintió el agua tibia recorrer su cuerpo, relajando sus músculos. Estaba tan relajado que no sintió
cuando entraron a su regadera hasta que un par de brazos lo rodearon por la espalda haciéndole
pegar un respingo.
– Shhhh no temas amor, soy yo– dijo Draco mientras pegaba su cuerpo totalmente desnudo a
Harry quien dejó escapar un gemido– ¿Creías de verdad que me había ido? ¿Y dejar pasar esta
oportunidad? – dijo deslizando sus manos por los costados y la cintura del moreno.
– Draco– jadeo Harry girándose y enredando los brazos en su cuello mientras lo besaba.
Draco correspondió el beso con pasión, arrinconándolo contra la pared mientras acariciaba su
torso desnudo y sin despegar sus labios bajo por su barbilla deslizándolos por su mandíbula hasta
que llego a su cuello donde dio una suave mordida.
Harry gimió ladeando su cabeza para darle más acceso a su sensible piel, cosa que Draco
aprovecho porque empezó a chupar y morder su cuello y clavícula.
Draco deslizo su pierna entre las del moreno, separando y frotando la entrepierna de Harry con su
rodilla mientras torturaba con sus dedos los sensibles pezones.
Harry que no paraba de gemir atrajo a Draco a un beso voraz al tiempo que sus manos acariciaban
los pectorales presionando las tetillas del rubio que soltó un ronco gemido.
Draco no aguantaba más, tenía que enterrarse en Harry o terminaría explotando. Bajo por su
pecho dejando un camino húmedo hasta sus caderas donde se entretuvo mordiéndolas mientras
separaba sus piernas.
– Mmmmm– gimió Harry echando la cabeza hacia atrás cuando sin previo aviso Draco se metió su
miembro en la boca.
Draco aprovecho la distracción del moreno y metió un dedo en su entrada al tiempo que apretaba
con los labios suavemente el glande logrando que se arqueara gimiendo.
Harry estaba perdido en el vaivén de sus caderas, embistiendo la boca de Draco que no prestaba
atención a los tres dedos que se movían dentro de él dilatando su entrada, hasta que tocaron su
próstata.
– Ahhh amor te necesito ya– dijo jadeando mientras se empujaba más contra los dedos en su
interior.
Cuando sintió que Draco sacaba los dedos y liberaba su miembro dio media vuelta y recargo sus
manos en el saliente alzando sus caderas mientras separaba las piernas.
– Harry… no tienes idea de lo caliente que te ves así, levantando tu delicioso trasero para mi– siseo
Draco en su oído mientras jugaba con la punta de su miembro en la entrada de Harry.
– Mmmm Draco– jadeo levantando más las caderas al oír las palabras de su novio.
– A ti… te deseo a ti dentro de mi– gimió restregándose contra la erección del rubio.
Draco gruño al escuchar a Harry y se enterró en el de una envestida. Escucho el gemido de Harry y
comenzó a moverse al encuentro de sus caderas mientras besaba toda la piel que tenía a su
alcance.
Cuando sintió que ya no soportaría más tiempo busco el miembro de Harry y ambos explotaron en
un intenso orgasmo.
Recuperando el aliento Draco salió de su interior mientras tomaba jabón para tallarse a los dos.
Harry había disfrutado demasiado ese momento de intimidad pero ahora al ver a Draco así lo hacía
sentirse un poco culpable. Se vistieron y salieron rumbo al Gran Comedor.
Después de salir de las duchas lo había visto cansado pero creyó que pronto pasaría, sin embargo
ahora que lo veía sentado en el comedor con solo un vaso de leche por cena sentía que, de no
haberse dejado llevar en las duchas Draco estaría bien.
Severus los observo mientras salían del comedor y frunció el ceño. Draco se veía raro.
– Severus.
Severus no paso por alto el tono de reproche y decepción de su alguna vez mentor y frunció el
ceño, no es que no supiera de los ataques. Después de todo había sido un plan para asegurar que
Dumbledore no cambiaba de idea.
– No fui avisado– dijo despacio– debió ser algo sin importancia– dijo apartando la mirada.
H&D***D&H
Harry despertó desorientado, sentía que había dormido demasiado. Giro a su lado y vio a Draco
enterrado en las almohadas.
– Draco levántate– dijo besando sus hombros– si no te levantas no llegaremos para desayunar.
Le sentaba mal tener que despertar a su novio porque era claro que aún estaba cansado pero
necesitaba energías y no las obtendría si no desayunaba.
Después de muchos intentos más, lo había logrado y ahora iba camino al Gran Comedor. Al entrar
encontraron un gran alboroto que ceso cuando se percataron de su presencia.
Draco tomo a Harry de la mano y se sentó junto a Blaise que inmediatamente le tendió El
Profeta del día.
“Ataque de mortífagos a suburbios muggles”
Por Rita Skeeter
La tarde del día anterior se registró dos ataques de mortífagos, uno en Little Whinging y otro en el
Valle de Godric. A pesar de que ambos son considerados suburbios muggles se debe recordar que
los parientes muggles de Harry Potter viven cerca de Little Whinging y el más que conocido hecho
de que los Potter vivieron en el Valle de Godric.
Estamos seguros de que la comunidad mágica entera se estará preguntando si estos ataques se
tratan solo de una coincidencia o si acaso fue un claro mensaje para Harry Potter, el Niño-Que-
Vivió de parte de El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado.
Para más información ver página 3.
Draco busco con la mirada a Harry y vio un torbellino de emociones pasar por sus ojos.
Harry levanto la vista y se dio cuenta de que todos en el comedor esperaban su reacción. Sus ojos
se clavaron en los fríos de Ron que le miraban con burla, claramente culpándolo por los ataques.
Se sobresaltó cuando una mano se posó sobre su hombro y se giró rápidamente.
– Sr. Potter, Sr. Malfoy acompáñenme– dijo Severus y dio media vuelta.
Sin esperar un segundo Draco tomo a Harry y salieron del comedor siguiendo a Severus. Cuando
entraron sentó a Harry en el sofá y lo abrazo.
– Tranquilícese Potter. No hubo muertes, solo unos cuantos daños– dijo Severus con voz seria.
– ¿Por qué lo hizo? ¿Porque ataco la casa de los Dursley y mis papás? – pregunto con miedo, temía
que todo lo que había vivido no fuera más que un sueño.
– ¿Papás? ¿Te refieres a James? – pregunto viendo el pánico en los ojos verdes�”� Potter– llamo
intentando captar su atención– tus padres son Tom Riddle y James Potter.
– ¿Entonces porque lo hizo? ¿Acaso me quiere hacer daño? – preguntó, sintiendo el pánico
atenazar su garganta.
Se soltó del abrazo de Draco y abrazo sus piernas, sintiéndose completamente desolado. Ahora
comprendía lo que pasaba, su padre había dejado de quererlo y ahora quería deshacerse de él.
Debería haber sabido que ese día llegaría. Sus tíos tenían razón, el no merecía que alguien lo
quisiera. Su padre era claro ejemplo, se había cansado tan rápido de él. Pero no podía culparlo, el
solo servía para atraer problemas.
Draco miro a Severus preocupado por el estado de Harry. Severus observaba a Harry con el ceño
fruncido. Estaba a punto de preguntarle que le pasaba cuando lo escucho balbucear.
– Potter– intento Severus pero al ver que el chico seguía perdido se hinco frente a él y tomo sus
manos– Harry– susurro atrayendo su atención– el Lord no quiere matarte y tampoco ha dejado de
quererte.
– Tranquilo Harry, el Lord no podría dejar de quererte. Eres su único hijo, su orgullo– intento
consolar.
– No entiende, tío Vernon tenía razón– susurro con dolor– nadie me va a querer jamás, no lo
merezco.
Severus suspiro y le hizo una seña a Draco, que rápidamente tomo su lugar y abrazo a Harry
mientras él se dirigía a la chimenea.
Severus se levantó mientras el Lord salía de la chimenea. Sin decir nada, miro a Severus a los ojos
sondeando su mente para ver lo que había sucedido.
Agito su varita, aislando la habitación para evitar que alguien en el castillo notara su presencia.
Harry, que no había oído la llegada de nadie levanto la vista asustado al reconocer la magia. Su
padre estaba frente a él, con la varita en alto y mirándolo serio. Sabía que eso pasaría, pero nadie
lo había preparado para el enorme dolor que desgarraba su corazón en ese momento. Sin poder
evitarlo más lágrimas salieron de sus ojos pero eso no evito que sonriera, al menos lo había visto
por última vez como Tom Riddle y no como otra persona. Aparto a Draco suavemente y le sonrió
para después mirar a su padre.
– Adelante, hazlo– dijo con seguridad– no me defenderé– tiro su varita y se limpió las lágrimas.
Tom no respondió, solo camino despacio hacia su hijo sin perder de vista sus reacciones. Cuando
llego frente a él, lo jalo de la mano en un rápido movimiento envolviéndolo entre sus brazos con
fuerza.
Harry sabía que probablemente ese sería su último abrazo así que se aferró a él con fuerza,
llorando en su pecho.
– Mi pequeño tonto– dijo sonriendo– ¿crees que ahora que por fin estamos juntos sería capaz de
hacerte daño? –Preguntó con sinceridad– tú y James– pronuncio despacio sin dejar de mirar a su
hijo a los ojos– son ahora lo más importante de mi vida y debes de entender que hare lo que sea –
enfatizo acariciando su mejilla– para tenerlos a mi lado sanos y salvos.
– Pero…– empezó Harry con tristeza.
– Nada– interrumpió Tom– eres mi único hijo y te quiero, te has sabido ganar mi corazón– dijo
besando su frente.
– Porque tengo que asegurarme que la cabra loca te entregue a mí en navidad y bajo su propia
voluntad– negó divertido– no creí que te pusieras así, de lo contrario yo mismo te hubiera avisado.
– Disculpare a Potter con sus profesores– aviso Severus– así podrán tener el día libre.
Tom asintió.
– No se preocupe joven Malfoy– hablo Tom– solo colóquelos en su cama y los convocare.
– Bien– asintió y camino hacia Harry– te veré mañana amor– dijo dándole un tierno beso en la
mejilla.
Cuando Draco salió, Severus los dirigió hacia la habitación donde dormirían para después retirarse
a sus clases.
Tom y Harry pasaron el día juntos, conociéndose y platicando acerca de sus gustos. Una vez con
los pijamas puestos Tom acostó a Harry y lo arropó para después acostarse a su lado.
– Claro que si pequeño, dime, sobre qué quieres que te cuente– pidió Tom sintiendo su pecho
hincharse al pensar en contarle a su hijo su primera historia para dormir.
– Bueno…– Harry jugueteo con una costura del pijama de su padre– podrías contarme sobre la
segunda vez que tú y papá se vieron…en el baile de Navidad del ministerio– pidió mirándolo con
ojos suplicantes.
– Eres un romántico sin fin Harry– dijo acariciando el cabello alborotado de su hijo– está bien–
suspiro y comenzó su relato, ignorando la enorme sonrisa complacida de su hijo.
“Voldemort había pasado los días anteriores al baile de Navidad del ministerio tramando
cuidadosamente su plan.
El pequeño heredero Potter era vulnerable a su encanto y belleza. Lo explotaría cuanto pudiera
para lograr más aliados. Era bien sabido que aunque era criticado por todos también era seguido
por muchos.
Debería ser muy sencillo y lograría varios objetivos juntos. Primero que nada, alejaría al joven
Potter de la sangresucia sin valor, obtendría varios aliados y alejaría a la familia Potter y muchas
otras familias del lado de Dumbledore. Si, definitivamente llevaría a cabo su plan.
No sería tan difícil, la atracción del joven ya existía y a él no le costaría trabajo actuar, el chico era
de buen ver. Aunque claro que había muchos más hermosos que él, pero no significaría un
sacrificio estar cerca del chico.
Cruzo las puertas del salón de baile del ministerio aun perdido en sus pensamientos.
Abraxas, Lucius y muchos otros mortífagos caminaban por todos lados. Cuidando su espalda sin
acercarse.
Se dirigió sin prisa hacia el lugar que Abraxas le señalaba y ahí encontró a su presa. Estaba
platicando animadamente con otro joven de aproximadamente su edad, con largo cabello negro
azulado, supuso que el repudiado heredero Black. Ignoro la punzada de molestia cuando lo vio
reir abiertamente y susurrar entre ellos.
Se aclaró la garganta suavemente, ganando efectivamente la atención de ambos chicos.
– James– saludo cortes, inclinando la cabeza con una dulce sonrisa antes de mirar con atención al
chico a su lado– tú debes ser a quien describió como su mejor amigo, Sirius Black– dijo
observándolo atentamente– quizás de alguna forma lejana seamos familia.
Sirius se hincho orgullosamente y asintió.
– Hola– susurro James avergonzado– Siri, él es Lord Thomas Black de quien te hable– se giró de
nuevo al apuesto hombre y sonrió– ¿Cómo ha estado?
– Excelente– respondió sonriendo– y ahora que podemos terminar nuestra interesante plática,
aun mejor– dijo con voz sedosa, observando complacido el sonrojo del menor.
Sirius entrecerró peligrosamente los ojos observando al supuesto Black frente a él. Si creía que
podía jugar con su casi hermano tendría una desagradable sorpresa.
James era ajeno a los sentimientos de su amigo pero Tom no, así que se giró hacia el chico con
gentileza.
– Joven Black– dijo con suavidad– James me platicaba que usted también desea formar parte del
cuerpo de aurores– sonrió de lado.
– Si– respondió Sirius avergonzado, sintiendo los efectos de la mirada y la sonrisa del bastardo.
– Perfecto– dijo Tom mirando a ambos– ¿Por qué no buscamos un lugar más privado para
hablar? – Pregunto dirigiéndose hacia la puerta sin esperar respuesta– cuando llegue, vi un
excelente balcón en el segundo piso.
A pesar de que tanto Sirius como James lo seguían, Sirius estaba intentando decirle a su amigo que
no era una buena idea. Sin embargo cuando Lord Thomas se volvió hacia ellos con un par de copas
de wisky de fuego Sirius se olvidó de sus recelos y acepto sonriente su copa.
Voldemort se volvió con una sonrisa fría adornando sus rasgos y asegurándose que nadie se
percataba de que desaparecía con los dos chicos, los condujo hacia el segundo piso.
Cuando salieron al balcón se recargo en la barandilla observando con una sonrisa educada a los
dos jóvenes que se miraban nerviosos.
– Espero que ninguno le diga a sus padres que les di alcohol– dijo con un guiño– ambos son lo
suficientemente grandes para comenzar a acostumbrarse a tomar alcohol, pero los padres son…–
sin saber que decir se encogió de hombros– padres.
James y Sirius resoplaron, riendo ligeramente.
– Por mi parte no hay problema– dijo Sirius sonriendo travieso.
– Por mí tampoco– añadió James rápidamente.
– Ahora, ¿qué te parece si escuchamos un poco de la historia del heredero Black, James? –
pregunto Tom con suavidad.
– Cl-claro– respondió James sin dudar, sentía que podía estar de acuerdo con cualquier cosa que
pidiera, siempre que escuchara su nombre salir de esos labios.
Tom sonrió con encanto y levanto la ceja hacia el otro chico.
Sirius asintió y comenzó a hablar sobre su corta vida, relajándose aún más cuando un elfo apareció
trayendo más wisky.
Voldemort, que durante todo el relato no paraba de lanzar miradas indiscretas al moreno, fingió
un sobresalto y lanzando un Tempus exclamo:
– ¡Mira la hora! – Exclamo interrumpiendo al heredero Black– quizás tus padres te estén buscando
otra vez James– dijo con falsa preocupación.
James que era reacio a irse se giró hacia su amigo con ojos suplicantes.
– Siri, ¿podrías ir a preguntar a mis padres si ya nos vamos? – suplico con una dulce sonrisa.
Sirius entrecerró los ojos y miro directamente a su amigo.
– ¿Qué tal si bajas conmigo? – pregunto a su vez.
Tom, que aprovecho su distracción, deslizo disimuladamente la punta de su varita y lanzo un
silencioso hechizo de compulsión al joven Black.
– Oh, estoy seguro que no te molestara ir, joven Black– susurro con voz sedosa– si te preocupa tu
amigo me puedo quedar con el hasta que vuelvas.
Sirius acepto sonriente.
– Tienes razón, gracias– dijo dando media vuelta sin mirar atrás.
James frunció el ceño con suspicacia pero todo salió volando de su mente cuando Lord Thomas se
acercó despacio a él.
– Me alegra que vinieras hoy– susurro acercándose más.
– Gracias. A mí también me alegra que pudiera venir Lord Black– respondió James avergonzado.
– Mmmm– estuvo de acuerdo Tom– ¿sabes? Mis amigos me llaman Tom– susurro Tom sin saber
muy bien porque– si tu gustas, podrías llamarme así también– siguió hablando mientras
acorralaba al joven contra el barandal.
– ¿T-Tom? – tartamudeo James, levantando la vista hacia el apuesto hombre.
– Si– ronroneo Tom recargando las manos sobre el barandal, encerrando efectivamente al joven
entre su cuerpo y el barandal.
– Oh, bi-bien– tartamudeo James intentando poner espacio entre ellos– entonces tu puedes
llamarme James– susurro perdido en los hermosos ojos verdes.
– Muy bien…James– susurro su nombre acercando su rostro al chico sonrojado.
James se estremeció cuando escucho su nombre pasar por esos labios en ese tono cargado de
sensualidad, casi como si fuera el sexo mismo.
Tom reprimió una sonrisa de triunfo y acerco su boca a la caliente oreja del moreno.
– Parece que tienes frio James– susurro con sensualidad, dejando escapar su aliento sobre su
cuello y sonriendo complacido cuando lo sintió temblar con violencia– pero puedo ayudarte a
calentar– dicho esto se enderezo y tomo al chico de las caderas.
James jadeo sorprendido pero unos segundos después su boca estaba siendo asaltada por el
mayor. Se le escapo un pequeño gemido mientras enredaba sus brazos alrededor del cuello de
Tom y correspondía el beso con ansias.
Tom supo el momento exacto en que el chico Potter se rindió en sus brazos y sin perder el tiempo
profundizo el beso con hambre. Era extraño para Tom, porque nunca se había sentido de esa
forma con ninguno de sus amantes. Sin embargo, no detuvo los movimientos de sus labios ni de su
lengua. El chico era mantequilla en sus brazos y Tom no comprendía ese delicioso hormigueo que
recorría su cuerpo, sobre todo en sus labios y manos. Manos que sostenían con firmeza la espalda
del joven.
Cuando el aire se hizo necesario ambos se separaron jadeantes.
James respiraba agitadamente y miraba a Tom con los ojos nublados, aun sin soltar su fuerte
agarre en el cuello del mayor.
Tom por su parte estaba completamente sorprendido y estúpidamente excitado. Este chiquillo
insignificante había logrado excitarlo con solo un beso. Pero no.
No era un chiquillo insignificante. La magia de este niño era tan poderosa que había logrado
seducir a la suya y ambas aún se arremolinaban alrededor de sus cuerpos, danzando entre ellos sin
el conocimiento del joven.
James, ajeno a los complicados pensamientos del hermoso hombre frente a el, le miraba ahora en
shock. No comprendía como habían pasado de hablar como amigos a besarse apasionadamente,
lo peor de todo era que estaba completamente seguro de que deseaba repetir ese beso cuantas
veces fueran necesarias hasta que el sabor y tacto del mayor quedaran grabadas en su mente para
siempre.
Todo esto se había vuelto tan complicado ahora, que Tom tuvo que retroceder, soltando
suavemente el agarre del niño sobre él. Su cuidadoso plan había sido absolutamente destrozado
en unos minutos por un chico de 16 años. Esto no debería haber sucedido así. Su excelente plan
había sido seducir al chico y utilizarlo. En cambio, había terminado siendo seducido el, Lord
Voldemort. No. No completamente. Su cuerpo y su magia habían caído presa en la seducción
inconsciente del chico, pero su mente aún no. Solo tendría que retirarse por ahora y volver a
analizar las cosas, de preferencia en un lugar lejos de la mirada y la boca y las manos…sacudió su
cabeza bruscamente, alejándose un par de pasos del confundido chico.
– Esto no debió haber pasado– susurro Tom perdido de nuevo en sus pensamientos y por lo tanto
ignorando la mirada dolida del chico.
– Está bien, no me molesto– se apresuró James a calmar, intentando acercarse.
Tom no escucho, pero afortunadamente no hizo falta porque en ese momento apareció el
heredero Black.
– James debemos irnos ahora– dijo apresurado ignorando las reacciones extrañas de su amigo–
tus padres están muy molestos de que desaparecimos del baile y han estado buscándonos.
– Siri, dame un minu…
– No James. Ahora– replico Sirius, jalando sin miramientos a su mejor amigo y susurrando una
despedida apresurada para el hombre silencioso frente a él.
Tom solo levanto la vista para ver un par de ojos avellana que lo miraban con confusión, dolor y
anhelo.
– Como un mes después– ante la ceja alzada de su hijo se apresuró a explicar– tenía que pensar
muchas cosas y sobre todo, James había vuelto a Hogwarts y yo tenía trabajo que hacer– dijo
intentando sonar seguro.
– Me decidí a buscarlo después de que vi este recuerdo tantas veces que podía decir cada
sentimiento y expresión en el rostro de James– dijo Tom con nostalgia.
– Ewww no quiero saber cuántas veces viste ese recuerdo y porque– dijo Harry juguetón.
– Estoy seguro que es nada comparado a lo que tú y Draco harán solos– bufo Tom molesto– pero
no, no me refería a eso, me decidí a buscar a James después de ver el dolor que le causo mi
rechazo, además…
– Lo extrañabas– completo Harry cuando vio que su padre no diría nada.
– Basta de hablar de esto– replico Tom con rapidez– ahí tienes tu historia, ahora debes dormir
porque mañana tienes escuela.
– Está bien, pero me contaras que paso en su siguiente cita– exigió con los ojos medio cerrados.
Tom giro los ojos divertido pero asintió. Abrazo con fuerza a su hijo y los dos se durmieron pocos
minutos después. Ambos con sonrisas tontas en sus caras, que siempre negarían.
27. Venganza
Capítulo 27: Venganza
H&D***D&H
Ambos chicos caminaban hacia el comedor platicando sobre los deberes que tenían que entregar
ese día. Harry estaba feliz de haber pasado el día y la noche con su padre por primera vez.
– Hoy te ves muy bien Draco– dijo Harry sirviéndose tostadas– ¿Qué tal descansaste?
– Bien Harry– respondió sonriendo– aunque debo decir que te extrañe mucho anoche, la cama no
es lo mismo sin ti– dijo esta vez con verdadera sinceridad.
Miro de reojo a Harry, asegurándose que no sospechaba nada. Después de todo, él no tenía por
qué saber que se había tenido que tomar una doble dosis de poción Vigorizante para poder
mantenerse despierto. Eso solo lo preocuparía sin razón.
– Por eso hoy estaremos todo el día juntos– repuso Harry sonriendo– nuestra primera clase es
Transformaciones, será mejor que nos apresuremos.
– Tienes razón– respondió Draco reprimiendo un suspiro, se sentía cansado a pesar de haber
tomado la poción.
Para Draco había sido absolutamente aburrida. Le había tomado todo su autocontrol no quedarse
dormido en medio de la clase, ganándose miradas severas de la profesora McGonagall.
Estuvo enormemente agradecido cuando la clase llego a su fin y salió al pasillo. Antes de dirigirse a
la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras entro a los baños a mojarse la cara para despertar un
poco.
Llegaron al aula de defensa y se extrañaron de no ver por ningún lado a Severus. Aun así todos
tomaron asiento, si llegaba tarde no querían ser reprendidos por él. Sin embargo, cuando Albus
Dumbledore entro al aula comiendo caramelos de limón, Harry supo que algo andaba mal. Una
mirada a Draco le basto para saber que él pensaba lo mismo.
– Mis muchachos– dijo Albus parándose frente a los alumnos– lamento avisarles que el profesor
Snape no estará disponible lo que resta de la semana– aviso sonriendo– estoy seguro que muchos
de ustedes sabrán aprovechar el tiempo libre. Ahora, retírense.
Harry se levantó y le hizo señas a Draco, lo único que quería era salir de ahí y enviarle una carta a
su padre para saber si él tenía algo que ver con eso.
Harry se envaro el ver el extraño brillo en los ojos del anciano. No quedándole más remedio
asintió a Draco para tranquilizarlo y se dirigió al director.
– Mí querido muchacho, ¿cómo has estado? – pregunto en el tono de abuelo preocupado que
siempre usaba con el– ¿todo bien con los Slytherins?
– Bueno, pues no he logrado averiguar algo más acerca de Voldemort pero a Nott se le escapo la
otra noche decir que su padre cree que Voldemort está buscando algo– dijo sin saber muy bien
que más decir– Creo que está preocupado por su hijo y por eso viene seguido a ver al profesor
Snape. Supongo que quiere buscarle protección a su heredero.
Albus se quedó pensativo unos momentos y después clavo sus ojos azules en el chico frente a él,
mirándolo a través de sus lentes de media luna.
Harry estaba preparado y envió al frente de su mente imágenes de Quidditch y clases de Defensa.
Dumbledore ignoro las imágenes en la mente del chico a favor de perderse en sus pensamientos.
El chico le estaba resultando útil, mucho más que los inútiles de los Weasley y la tonta de Granger
pero debía de hacerle creer que tenía su completo apoyo y confianza. Aun lo tenía bajo su control
y solo por eso se arriesgaría. Le contaría parte de la historia, al fin de cuentas, si no resultaba de
ayuda de todos modos moriría cuando se lo entregara a Voldemort.
– Hay algo que tengo que enseñarte Harry– empezó Albus– son cosas que nadie, aparte de ti y de
mí, debe saber. Te espero esta noche en mi despacho, solo tienes que decir "gomitas de
azúcar" pero…bueno yo me refería a tu "relación" con el Sr. Malfoy– hizo énfasis Albus.
– Si Harry– respondió– me preocupa que el pasar tanto tiempo en su compañía pueda llegar a
confundirte– explico con preocupación.
– ¿A qué se refiere? – pregunto, no gustándole para nada el rumbo que estaba tomando la
conversación.
– A que puedas llegar a desarrollar sentimientos por el– dijo despacio, observando las reacciones
del chico– temo que llegues a enamorarte de verdad.
Harry frunció el ceño. Quería decirle que eso no sería necesario puesto que ya amaba a su Dragón,
pero en lugar de eso hizo una mueca de asco.
– Por supuesto que no señor– dijo con fingido asco– es un niñato engreído y superficial– se esforzó
en tragar la bilis que sentía subir por su garganta– jamás podría amar a una persona como el–
escupió las últimas palabras, forzándolas a salir antes de arrepentirse.
– Me alegra oírte decir eso Harry– dijo contento– de lo contrario eso sería un enorme
inconveniente.
Harry escucho todas las alarmas de su cabeza saltar al mismo tiempo al escuchar al viejo loco.
– Me refiero a que pronto te desharás de esa carga mi querido muchacho, pero ahora es mejor
que te vayas o él podría desconfiar.
Harry asintió y se despidió. Partió rápidamente a buscar a Draco, aquello olía muy mal y tenía que
avisarle a su padre.
Después de haber mandado la carta a su padre y haberles contado lo sucedido a Blaise, Theo y
Draco, se había encerrado con él en su habitación.
– Draco amor, prométeme que no te separaras de mi– dijo tomándolo de las manos– no
soportaría si algo malo te pasara.
– Nada pasara amor, debes tranquilizarte– dijo abrazándolo– pero te lo prometo, no me separare
de ti.
Pasaron el resto de la tarde platicando y haciendo los deberes. A pesar de que estaba nervioso por
lo que le iba a mostrar Dumbledore no podía dejar de notar que Draco se veía cansado otra vez y
ahora ni siquiera podía decir que había tenido algún desgaste físico. Más preocupado que antes
había hecho prometer a Blaise y a Theo que mantendrían vigilado a Draco mientras él estaba con
el director.
Cuando llego al despacho no lo encontró por ningún lado pero vio una nota sobre su escritorio.
"Harry. He tenido un inconveniente pero he dejado el pensadero con los recuerdos que necesito
que veas. Sé que tendrás muchas dudas pero lamentablemente eso tendrá que esperar".
Harry suspiro aliviado. Al menos no lo tendría que aguantar con sus preguntas sobre su relación
con Draco.
Una hora después, Harry salía del despacho con un montón de preguntas. Había visto parte de la
infancia de su padre en esos recuerdos y debía aceptar que se parecían demasiado en varios
aspectos. Lo que le hizo preguntarse si acaso Dumbledore nunca había reparado en su parecido,
tanto físico como conductual.
Al llegar a la sala común Theo le dijo que le había llegado una carta de su padre y que Draco le
esperaba en su habitación. Se encamino hacia ella pero al entrar encontró a Draco dormido y
sonriendo le puso su pijama y lo arropo en la cama.
Tomo la carta que había sobre la mesa de noche y se sentó frente a la chimenea.
"Querido Harry:
No debes preocuparte por Severus. El y Black partieron hace unas horas a la misión que les había
encomendado. Decidí adelantarlo puesto que Lupin había encontrado una posible pista, pero de
eso hablaremos el fin de semana. Con respecto al joven Malfoy, te pido que no se separen y
tengan mucho cuidado, que tus amigos estén siempre a tu lado. Buscare la manera de sacarlos del
Colegio, hay cosas que no saben hijo y podrían estar en peligro.
Por favor no hagas algo inconsciente y mantente seguro. No pierdas de vista a tu novio,
Dumbledore planea algo.
Con cariño Tom"
SS&SB***SB&SS
Severus y Sirius llevaban casi todo el día caminando por todo Londres muggle y tenían que buscar
algún lugar donde dormir. Internándose en un bosque muggle encontraron un lugar apropiado y
montaron su única tienda de campaña.
– Espero que no ronques Black o de lo contrario te sacare a patadas– dijo con molestia– y mi lado
de la cama es el derecho.
Cuando despertó Severus, se quedó completamente rígido al notar un suave y bien formado
cuerpo enredado a su costado ¡y él lo estaba abrazando! Sabía que debía alejarse pero se estaba
tan cómodo así que solo aferro la cintura de Black más cerca y cerró los ojos aspirando su aroma
mientras volvía a dormirse.
DM
Inmediatamente sintió cierta mejora en su cuerpo y se levantó para desperezarse antes de que
Harry saliera, prometiéndose visitar a Severus en cuanto regresara para que lo revisara.
Al cabo de unos minutos fue su turno de entrar a la ducha y poco tiempo después todos se dirigían
hacia el comedor.
RW
Ron estaba furioso. Las cosas con el estúpido de Potter ya no tenían arreglo y odiaba haber
perdido su tiempo con el sin obtener nada a cambio. Sin embargo, si ya no podía sacar beneficio
de el al menos podría desquitar su coraje haciéndole daño.
Se escondió detrás de una estatua al escuchar voces y cuando los vio caminar de la mano
completamente felices esbozo una sonrisa escalofriante. No le causaría un daño físico que el
fácilmente podría curarse, se aseguraría de que el daño fuera permanente y de que él no fuera
capaz de hacer nada. No habría peor castigo para el Gran Harry Potter que sentirse impotente,
saber que no sería capaz de hacer algo para aliviar el dolor.
Se dio media vuelta y se dirigió a su sala común, tenía que buscar a Hermione para que lo ayudara.
*****
– Quizás podemos salir a descansar un rato al Lago– dijo Harry mirando a Draco quien asintió– ¿y
ustedes?
– Avanzaremos con los deberes y después disfrutaremos del tiempo que nos quede– respondió
Theo– así nos aseguraremos de tener el fin de semana libre– dijo sonriendo mientras miraba la
mesa de los leones.
Harry negó sonriendo. Cuando se despidieron Harry y Draco salieron al Lago a platicar un rato,
después utilizarían la tarde para hacer los deberes.
RW***HG
– Vamos Hermione, ¿lo harás o no?– pregunto Ron por última vez– sino para que busque ayuda de
alguien más.
– No lo sé Ron– respondió nerviosa– ¿Qué es lo que vas a hacer? – pregunto mordiéndose el labio.
– Deberías aprovechar, al fin y al cabo la torre estará sola toda la tarde– dijo Ron guiñándole un
ojo.
Ambos salieron de la sala común con diferentes planes en la cabeza que sin saberlo estaba más
cerca de lo que sospechaban.
Hermione se separó de Ron y se dirigió al Lago donde sabía que los encontraría. No pudo evitar
encenderse de celos al verlos juntos, abrazándose y besándose.
Llego hasta ellos y se aclaró la garganta, al instante dos pares de ojos se clavaron en ella.
– ¿Podemos hablar Harry? – preguntó sintiéndose nerviosa por la intensa mirada de Harry sobre
ella.
– ¿De qué quieres hablar Granger? – Pregunto Harry sin dejar de mirarla– ¿Y dónde dejaste a
Weasley?
– Quiero pedirte una disculpa pero…– miro a su alrededor nerviosa– pero también quiero decirte
otras cosas–susurro– cosas en las que he dejado de estar de acuerdo, por eso me he deshecho de
Ron por un buen rato.
– Harry sé que ahora son pareja y que tú confías en el pero no puedes pedirme lo mismo a mi
cuando ni siquiera le hablo– dijo dirigiendo una rápida mirada al rubio que la asesinaba con los
ojos– además, lo que te tengo que decir no es algo que se deba hablar afuera.
– No te preocupes amor– interrumpió Harry– no tardare demasiado y a pesar de que entienda que
no se sienta cómoda en tu presencia eso no quiere decir que te ocultare la verdad– dijo
levantándose.
– Muy bien– dijo cruzándose de brazos al ver levantarse a Harry– tienes media hora y ni un minuto
más– y miro a la chica con ojos asesinos– mas te vale que mantengas tus asquerosas manos lejos
de mi novio sangresucia o yo mismo me encargare de romperte uno a uno todos los dedos por
atreverte a tocar lo que me pertenece– vio con placer el horror en los ojos de la tonta chica y
sonrió– y créeme, lo disfrutare hasta el final– dicho esto se levantó y beso a su novio con
posesividad– te veré en la habitación y si en media hora no regresas te buscare hasta debajo de las
piedras.
– Te escucho– dijo Harry sin despegar los ojos de la figura de su novio que desaparecía por la
puerta de entrada.
– Aquí no Harry, alguien podría oír– dijo nerviosa– vamos a la sala, me asegure que estuviera
vacía.
*****
Un par de ojos azules vigilaban el orgulloso avance del chico rubio que caminaba hacia las
mazmorras. Se encontraba oculto tras una estatua cerca de un aula en desuso que
convenientemente había rociado con una poción que olía asqueroso. No en vano había estado
estudiando la rutina de los que pasaban por ahí como para cometer un error. Por eso se aseguraría
de mantener a todos lejos del aula y con ese olor dudaba que alguien quisiera investigar.
Sonrió al ver que el rubio se había percatado del olor y arrugando la nariz apretaba elegantemente
el paso. Aguantando la respiración lo observo acercarse y justo cuando daba un paso delante de él
le lanzo un certero Desmaius que lo dejo inconsciente en el acto. Fue capaz de alcanzarlo antes de
caer y lo arrastro dentro del aula asegurándose de no ser visto.
Una vez dentro, lo soltó y se apresuró a sellar la puerta con un hechizo y a silenciar el aula para
que nadie escuchara. Se dirigió al chico inconsciente y lo levanto sin mucho cuidado para
amarrarlo a una viga de madera que se encontraba ahí, dejándolo colgado.
Sentado frente al fuego y mirando a su alrededor se daba cuenta de que aun extrañaba a sus
antiguos amigos y su antigua casa. Sin evitarlo un sinfín de momentos felices y tristes cruzaron su
atribulada mente, pero ni siquiera eso era suficiente para rechazar la familia que ahora tenía y ni
que decir de su orgulloso novio. En unos segundos recupero su máscara de fría indiferencia que
ahora mostraba ante los demás como todo un Slytherin. Clavo sus fríos ojos verdes en la chica que
sabía estaba analizando sus reacciones.
– Bien, no tenemos mucho tiempo antes de que tengas a Dray aporreando la puerta– dijo serio.
– Si, por supuesto Harry– dijo Hermione nerviosa– ¿gustas una cerveza de mantequilla? –
pregunto dándole la espalda y acercándose a una mesa del fondo– aún no se terminan las que
colaron los chicos de la última salida – tomo las dos cervezas que estaban frente a ella y las
destapo.
Harry sonrió burlón al ver el nerviosismo de la chica, se levantó y la siguió en silencio. La conocía
demasiado bien como para no saber cuándo tramaba algo. Llego a su lado justo cuando ella daba
media vuelta con ambas cervezas.
– Te lo agradezco pero prefiero ser yo quien escoja la cerveza– dijo Harry con el tono más amable
del que fue capaz.
Hermione no contesto, en cambio camino al sillón con una amplia sonrisa, no se había equivocado
en la reacción que tendría Harry. Sabía que desconfiaba de ella y por lo mismo no aceptaría nada
que viniera de sus manos. A pesar de todo Harry no era lo suficientemente inteligente como para
darse cuenta cual era la verdadera trampa.
– Veras Harry– empezó– acepto que no he sido la mejor amiga para ti, pero de verdad que estoy
arrepentida– dijo con fingida tristeza– creo que Ron no entiende que todos estos años que
pasamos juntos son importantes para mí y…– se removió– ya no me importa si él está de acuerdo
o no pero yo quiero recuperarte Harry– dijo mirándolo fijamente.
– Granger yo…– empezó Harry sintiéndose acalorado de repente– entiende que no es fácil confiar
otra vez…– se desabotono la túnica con incomodidad.
– Si tienes calor reduciré el fuego– dijo Hermione moviendo su varita– creo que se siente mucho
calor– dijo quitándose su túnica y dejando ver su blusa con los tres primeros botones abiertos,
mostrando así un pronunciado escote.
– Gracias– dijo Harry nervioso al ver el escote de Granger–pero aun no entiendo el repentino
cambio.
RW
– Weasley– escupió Draco con odio– ¿Qué pretendes? ¿Crees que puedes matarme? – Se burló–
te falta valor para poder asesinar Comadreja.
– ¿Y qué puede hacer un perdedor pobretón como tú? –pregunto con desprecio y burla.
– Digamos que tengo algunas ideas que podría utilizar–dijo acercándose y rasgando la camisa del
rubio con la punta de su varita.
– Podrás torturarme todo lo que quieras pero jamás me doblegaras Weasley– escupió Draco sin
amedrentarse.
– Oh, pero si te doblegare Malfoy– dijo acercándose más–pero no de la forma que tú crees– dijo
en su oído mientras tocaba su abdomen con brusquedad.
– Suéltame maldito bastardo– se sacudió Draco con violencia– no te atrevas a poner tus sucias
manos sobre mi o lo lamentaras.
– Aun en tu posición eres capaz de amenazarme– dijo riendo– me sorprendes Malfoy– y con un
rápido movimiento de varita destrozo los pantalones del rubio.
Draco intento permanecer impasible aun cuando el pánico amenazaba con hundirle. Maldito
Weasley si tan solo no se sintiera tan débil ya se hubiera deshecho del el, pero no había tomado
otra poción Vigorizante.
– Creo que aun tienes mucha ropa, ¿no crees? – dijo caminando alrededor del Slytherin admirando
su bien trabajado cuerpo.
Draco ni se inmuto, siguió con su mirada fría hacia la puerta. Aun cuando sintió que su última
prenda era retirada no emitió ni un solo sonido.
– ¡Vaya! Debo reconocer que ahora entiendo porque Potter puso sus ojos en ti– dijo parándose
tras él y deslizando las manos con rudeza sobre su cuerpo mientras pegaba su cuerpo al otro
chico.
Draco sintió asco al ser tocado por ese miserable pero no se movió, solo debía soportar un rato
más. Sabía que Harry lo buscaría en poco tiempo y entonces haría pagar caro a Weasley su
atrevimiento.
– Estas muy callado– dijo Weasley poniéndose delante de él y mirándolo con lujuria– pero no te
preocupes, pronto te hare gemir y gritar como no lo has hecho antes– se abrió los pantalones y
saco su muy erguido miembro– aunque solo sea de dolor.
Enterró con fuerza sus uñas en los glúteos del rubio, mordiendo con saña el pálido cuello mientras
empujaba su duro miembro contra el otro aun flácido.
– Maldito Weasley jamás me veras destrozado– dijo con los dientes apretados evitando un
gruñido de dolor y las arcadas que sentía subir por su garganta.
– ¿Estás seguro? – pregunto sonriendo mientras apretaba con mucha fuerza el miembro del rubio
causándole dolor–esto apenas empieza.
Draco no quería aceptarlo pero estaba aterrorizado, nunca había sido penetrado por nadie y ahora
saber que estaba a punto de ser violado lo tenía casi en pánico.
Sintió con horror unos dedos en sus piernas y después un dolor a lo largo de su piel. El maldito le
había desgarrado con las uñas los muslos, sentía sangre correr sobre su piel.
Harry sentía que no podía quitar los ojos del escote de Granger, era demasiado calor el que sentía
y ya se había quitado la túnica. Sabía que algo raro pasaba con él, pero no podía pensar con
claridad. Además no entendía en qué momento se había excitado y la vista de las largas piernas de
la chica no ayudaban a que el bulto en su entrepierna disminuyera.
Hermione detuvo su discurso y clavo sus ojos en Harry que estaba claramente excitado y no podía
quitar la vista de sus piernas. Sonrió divertida al tiempo que abría un botón más de su blusa
provocando un pequeño jadeo en el moreno.
– Vamos Harry– hablo despacio– lo deseas– dijo deslizando su mano por su pierna levantando más
su falda– lo deseas tanto.
Harry miro a Hermione horrorizado pero su mirada cayo inevitablemente a sus piernas de nuevo,
jadeando sin parar.
– También lo deseo Harry– susurro levantándose– no lo pienses más, solo hazlo…duro y salvaje
como sé que te mueres por hacerlo.
Harry gimió y sin poder controlarse más se lanzó sobre su antigua amiga y rompiéndole la blusa y
el sostén comenzó a chupar y morder su cuello y sus senos. Le arranco la falda y la arrojo sobre el
sillón sentándose a horcajadas sobre ella. No era consciente de las manos que le quitaban la
camisa, solo podía sentir sus dedos recorriendo con lujuria los senos, vientre y piernas de la
persona que gemía bajo el.
Hermione echo la cabeza hacia atrás gimiendo con fuerza al sentir las manos de Harry tocar sus
pechos con rudeza. Con dificultad abrió los pantalones de Harry y saco su miembro, gimió al verlo
y se levantó para metérselo a la boca.
Harry se dejó caer apoyando las manos en el sillón mientras embestía rudamente la boca que lo
envolvía. Estaba tan cerca de llegar, las brumas del placer le nublaban la mente, no tenía cabida en
su mente para nada que no fuera poseer con fuerza ese cuerpo que se le ofrecía. Volvió a la
realidad hasta que escucho una voz desesperada y llena de miedo llamándole.
La visión de un Draco desnudo y amarrado en un aula vacía con alguien tocándolo lleno su mente
haciéndolo detenerse.
Hermione le miro atónita al ver que se levantaba y con un movimiento de varita se vestía para salir
corriendo como si Voldemort lo persiguiera. No entendía como había sido capaz de detenerse en
ese momento, de hecho ni en cualquier otro. Una vez ingerida la poción nada podía detenerlo
hasta que completara el acto sexual, y ella le había puesto doble dosis a la cerveza de mantequilla.
HR***HP
Harry corría desesperado por los pasillos arrollando a cuanta persona se atravesara en su camino.
Estaba en pánico. No lograba encontrar el aula y el tiempo pasaba. De pronto sintió a alguien
corriendo a su lado y abriéndole el paso. Miro a su lado y vio a Fred y George corriendo.
– Draco– jadeo sin detenerse– alguien lo tiene encerrado…en un aula vacía– dijo con el poco aire
que tenía–sepárense.
Fred y George asintieron pero antes de desaparecer gritaron "mapa" por encima del mar de
cabezas.
Harry tardo un segundo en entender y sin detenerse llamo a Dobby que apareció corriendo a su
lado.
Dobby desapareció y antes de que Harry llegara a la entrada de las mazmorras Dobby reapareció
con el mapa. Rápidamente abrió el mapa, le dio un vuelco el corazón al ver quien tenía a Draco en
el siguiente pasillo.
– Dobby busca a Fred y George y entrégales el mapa– dijo entregándole el mapa– que me
alcancen rápido.
Dicho esto corrió lo más rápido que sus piernas le permitieron. Detecto el hechizo que bloqueaba
la puerta y sin detenerse lanzo un poderoso bombarda que voló en mil pedazos la puerta.
Lo primero que vio fue a un Draco desnudo y amarrado, con cortes por todo su pecho, abdomen y
piernas.
– Ha…rry– fue lo último que fue capaz de decir antes de caer en la oscuridad.
Sintió sus ojos nublarse por una furia incontenible al ver el gran charco de sangre bajo su Draco y
más sangre recorrer sus piernas. Volteo hacia el causante de tanto dolor y soltó una fría carcajada
al ver el patético intento de Weasley por defenderse. Con un giro de muñeca lanzo al pelirrojo
contra la pared dejándolo inconsciente.
Se acercó con miedo a su novio y lo libero sosteniéndolo entre sus brazos. En ese momento Fred y
George entraron al aula y Harry escucho sus jadeos horrorizados. Los vio entrar rápidamente y
lanzar un hechizo Anti-Intruso para después insonorizar el aula. Al girarse se quedaron
completamente horrorizados al reconocer a su hermano inconsciente al fondo del aula.
– Llévenlo a la enfermería, que nadie los vea– hablo con voz fría dirigiendo su vista al chico del
fondo.
Se levantó y deposito su más preciada carga en brazos de George. Camino lentamente hacia
Weasley y levanto su varita para lanzar el primer hechizo pero un grito lo detuvo.
Harry volteo sus fríos ojos para deshacerse de ellos pero sus reflejos fueron más rápidos que su
voz y atrapo una varita desconocida.
– No te pueden reconocer o iras a Azkaban– dijo Fred serio– asegúrate de que nadie se dé cuenta–
y añadió antes de dar media vuelta– solo…no lo mates por favor– y dicho esto salió tras su
hermano.
Harry apunto su nueva varita hacia la basura tirada en el suelo y con su mano libre sello e
insonorizo el aula. Se conectó con la magia del Castillo y altero las protecciones sutilmente para
que no alertaran a nadie sobre la magia que utilizaría. Estaba tan lleno de ira que no tenía ojos
para nada que no fuera la escoria que estaba en el suelo.
– Crucio– susurro con voz fría perdiéndose en el placer de ese cosquilleo que recorría todo su
cuerpo al utilizar magia oscura. Ahora por fin comprendía a Bellatrix y le agradeció mentalmente.
Se agacho y tiro de los cabellos rojos con fuerza para enfrentar su mirada.
– Te pudrirás…en Azkaban– jadeo Weasley con una sonrisa retorcida– todos sabrán que te has
convertido en un nuevo Señor Oscuro.
– Gracias por el cumplido– siseo Harry con una mueca espeluznante– después de todo mi padre es
el Señor Oscuro más poderoso de los últimos tiempos�”� dijo con orgullo y disfruto de la
extrema palidez que causaron sus palabras.
– Si Weasley, Lord Voldemort es mi padre y como puedes ver– dijo azotando la cabeza pelirroja
contra el suelo– me ha enseñado muy bien– dijo levantándose– estoy seguro que estará orgulloso
cuando le diga cómo hice que te revolcaras en el suelo como la basura que eres– dijo con voz
sádica.
Durante más de diez minutos lo estuvo torturando, riendo con placer al escucharlo gritar y verlo
retorcerse en agonía. Solo quedo un poco satisfecho cuando se dio cuenta que un Cruciatus más lo
volvería loco.
– Esto solo fue el principio Weasley– dijo con una sonrisa sádica– cuando te tenga a solas te haré
pagar por tu estúpido error– guardo ambas varitas y reestablecio las protecciones del Colegio–
lástima que no recordaras nada– dijo mirándolo con asco y lanzándole un Obliviate.
28. Revelación
Capitulo 28: Revelación
SS&SB***SB&SS
Severus estaba preocupado. No lo demostraría pero sentía preocupación por su ahijado. No había
querido dejarlo solo tanto tiempo y menos sin haberle explicado a Potter el peligro en el que
estaba Draco.
– Tranquilízate– continuo sin hacer el menor caso– mientras este con Harry estará protegido, el
jamás permitiría que le hicieran daño.
– No sé qué es lo que me preocupa más, si el hecho de que este con Potter o que le pueda suceder
algo– dijo con ironía– aunque sospecho que ambas son sinónimos.
– Oh vamos Severus, no seas tan malo, además– dijo dándole un ligero codazo– ambos sabemos
que aunque te portes frío en el fondo te preocupas por los demás.
Severus bufo pero no contesto. En su lugar observo la figura de Black caminar delante de él.
Recordó con sorpresa que cuando había despertado se había encontrado a Black despierto y
completamente abrazado a él. Con horror lo había aventado, pero él se había aferrado diciendo
que era tan cómodo dormir con el que no le importaría pasar todas las noches en su cama. Está de
sobra decir que el adusto Profesor de Pociones solo fue capaz de sonrojarse como una colegiala y
aventar con fuerza a Black fuera de la cama.
– Sera mejor que dejes de perder el tiempo– respondió molesto– pronto va a anochecer.
– Y no sabes que ganas tengo de que llegue esa hora– insinuó Sirius moviendo más las caderas.
Llevaban caminando cerca de diez minutos cuando de pronto Sirius resbalo y cayo rodando por
una pendiente. Solo quedo colgando del precipicio con una mano.
Severus bajo corriendo a toda prisa y sin decir nada tomo con fuerza la muñeca de Black.
– No te sueltes Black y estira tu otra mano– dijo Severus con un tono de voz que pretendía
transmitir tranquilidad.
Sirius hizo una mueca al escuchar su apellido otra vez pero obedeció la orden.
Severus tiro con fuerza del cuerpo que colgaba hasta que sintió que su espalda chocaba contra el
suelo y un cuerpo lo aplastaba.
– Mi nombre es Sirius– susurro cerca de sus labios y sin despegar su mirada beso sus labios con
pasión.
Severus quiso empujarle para separarle de él pero Black se había dejado caer de nuevo sobre su
cuerpo y su lengua seguía insistiendo, hasta que cedió abriendo su boca.
El beso era furioso y ninguno quería terminarlo hasta que Severus recordó que uno de ellos tenía
pareja.
– ¿Qué? – Pregunto desconcertado Sirius– ¿me estas queriendo decir que te interesa Remus? –
pregunto enderezándose y mirando a Severus serio.
– Por supuesto que no chucho pulgoso– dijo Severus volteando los ojos– pero si no mal recuerdo
Lupin y tú son pareja– dijo molesto.
– En realidad no lo somos– dijo Sirius más tranquilo– solo somos amigos con derechos, Remus
tiene su pareja pero aun no la ha encontrado…y yo creo que ya encontré la mía– explico bajando
su cara nuevamente.
Esta vez fue Severus quien domino el beso y rodo llevándose a Sirius y quedando sobre su cuerpo.
Siguieron besándose hasta que sintió las suaves manos de Sirius colarse por su camisa y acariciar
su abdomen.
– Creo que deberíamos de parar antes de que algún muggle nos encuentre– dijo Severus
intentando levantarse.
– Estamos en horas de trabajo– replico Severus serio– este tipo de actividades se dejan hasta que
termina el día.
Sirius sonrió complacido al saber que en un par de horas más o menos el día terminaría y entonces
se aseguraría de que Severus no abandonara la cama en toda la noche.
HR***HP
Cruzaba a toda velocidad los pasillos rumbo a la enfermería sin prestar atención al único chico que
se cruzó, pero al cruzar el último pasillo choco con dos personas que lo enviaron directo al suelo
sin remedio. Se levantó rápidamente y comenzó a correr sin voltear atrás hasta que se dio cuenta
que las dos personas lo seguían y entonces escucho la voz de Theo que le preguntaba que pasaba.
Blaise y Theo se acercaron a los gemelos que apuntaban su varita hacia Madame Pomfrey sin
quitarle la vista de encima.
Fred les miro serio, nada común en él y después dirigió su vista hacia el chico tendido en la camilla.
– Nuestro hermano lo ataco– dijo con voz seria– parece ser que lo torturo pero ignoramos si se
atrevió a llegar más lejos– dijo mirando significativamente a ambos chicos.
– No. Tiene que ser mentira– dijo Theo, pálido como un muerto. Miro desesperado hacia Blaise
pero al parecer su amigo llego a la misma conclusión.
Harry estaba callado pero silenciosas lagrimas bajaban por sus ojos. Permaneció hincado frente a
su Dragón observando cómo le curaban el pecho y el abdomen.
– Sr. Potter– llamo Madame Pomfrey sacando al chico de su trance– debo revisarlo– dijo
moviendo la cabeza hacia sus piernas.
– No me separare de él así que puede empezar– dijo con voz fría ignorando el estremecimiento de
la enfermera.
– Bueno, si pero…– tartamudeo Poppy mirando de reojo a los demás– no creo que los demás…
No termino puesto que Fred movió su varita y atravesó la cortina para cubrir a las tres personas y
por ultimo lanzo un Hechizo Insonorizante.
Madame Pomfrey apretó los labios molesta por la forma en que estaba siendo tratada por un
grupo de estudiantes, pero por temor a Potter no dijo nada, solo se limitó a hacer su trabajo.
Retiro la sabana del chico inconsciente y con un pase de varita limpio la sangre de las piernas y su
zona intima. Jadeo con horror al ver las marcas de lo que claramente eran uñas rasgando con
crueldad la piel de sus muslos y miro con miedo a Potter.
Harry dejo de respirar al ver las marcas en su piel y sintió la furia comenzar a segar su raciocinio
nuevamente. No era consciente de las cosas vibrando a su alrededor hasta que Madame Pomfrey
le toco suavemente el hombro.
– Sr. Potter, cálmese por favor– pidió con miedo al ver el odio y el dolor removiéndose en las
profundidades de sus fríos ojos verdes.
Harry apretó los dientes con fuerza y asintió secándose las lágrimas con furia.
– A-a-a-antes de revisarlo…quisiera saber si el Sr. Malfoy es vi-vi-virgen– callo al ver la fría mirada
clavarse en ella– m-me refiero a si él ha sido el pasivo en su relación– vio a Potter negar sin
separar sus ojos del chico y sabiendo que se arriesgaba demasiado continuo– o sabe si alguna vez,
di-digo antes de que se hicieran pareja– aclaro con miedo– ¿el Sr. Malfoy fue pa-pasivo? –
pregunto aterrorizada al ver el odio con que Potter la miraba.
Harry permaneció callado sin apartar la vista de la absurda enfermera que se atrevía a sugerir algo
así. Aunque una pequeñísima parte de él le intentaba decir que la mujer solo intentaba hacer su
trabajo.
Madame Pomfrey comprendió a que se refería y acercándose al joven levanto y separo sus piernas
con un hechizo.
Durante lo que a Harry le parecieron horas la enfermera reviso a Draco sin tocarlo demasiado y
después saco su varita y le lanzo un hechizo que brillo con intensidad para después volverse
dorado.
Madame Pomfrey dejo escapar despacio el aire que retenía y miro a Potter con una pequeña
sonrisa nerviosa.
– Parece ser que llego a tiempo Sr. Potter– dijo con una pequeña sonrisa nerviosa.
Harry sintió que el aire volvía a entrar en sus pulmones y miro a Draco con profundo amor.
– Muchas gracias Madame Pomfrey– dijo Harry con voz calmada– si algo le hubiera pasado jamás
me lo perdonaría.
– No fue su culpa Sr. Potter y estoy segura que el Sr. Malfoy le estará agradecido por haber llegado
a tiempo pero…– se removió incomoda– debe entender que el director debe ser informado cuanto
antes, ¡la persona que hizo esto debe ser expulsada! – exclamo indignada.
– Después discutiremos eso– dijo Harry levantándose– explique el diagnóstico completo a todos y
las pociones pertinentes– dijo mientras cubría a su Dragón y salía tras el biombo.
– Logre llegar a tiempo– dijo y escucho claramente a todos soltar el aire y relajarse– Madame
Pomfrey explicara el diagnostico.
– El Sr. Malfoy recibió múltiples heridas en el pecho, abdomen y piernas, sin duda cortes hechos
por varita– empezó con tono suave– magulladuras en glúteos y miembro, señal de que quien haya
sido tenía solo un objetivo que afortunadamente el Sr. Potter logro evitar– explico presurosa– sin
embargo…parece ser que fue víctima de un Cruciatus– al ver la mirada alterada de Potter
continuo– no es grave, afortunadamente no sabía bien como realizarla y el daño fue mínimo–
titubeo indecisa mirando a Harry y a los demás.
– No sé si usted sepa acerca de esto, yo no logro entenderlo pero…– miro a Potter nerviosa– el Sr.
Malfoy es un mago sumamente poderoso y alguien…bueno pues, parece que alguien libero todo el
potencial mágico del joven y ahora esa magia se está volviendo contra el– dijo mirando las
diferentes reacciones de desconcierto.
– Liberaron todo el potencial mágico que tenía reprimido en su cuerpo y me atrevo a suponer que
no le dijeron nada y tampoco le están ayudando a controlarlo– dijo molesta.
– Tiene que saber cómo detenerlo– dijo Harry asustado– Dumbledore no lo hará porque quiere
deshacerse de él– dijo alarmado.
– No lo entiende Sr. Potter– dijo Poppy con paciencia– el caudal mágico del Sr. Malfoy está muy
por encima del promedio– dijo seria– me atrevería a pensar que está muy cerca del suyo y eso es
decir mucho aunque…– se removió insegura– no entiendo, me refiero a que lo he tratado desde
que entro al Colegio y…estoy segura que no tenía este potencial.
– Estoy seguro que Dumbledore sabe de dónde viene ese poder y tendrá que pararlo si no quiere
saber lo que es…– dijo con odio.
– Pero que tonterías dice Sr. Potter– dijo Poppy escandalizada– el director jamás haría algo así,
además como…
– ¡Porque me lo dijo maldita sea! – Grito Harry fuera de sus casillas– y si usted todavía sigue
confiando ciegamente en el entonces no lo conoce, y a mí tampoco– miro a la enfermera con
odio– pienso ganar esta guerra, pero no pienso intercambiar vidas humanas como si fueran
animales en sacrificio– termino con voz fría.
– No la puedo obligar– susurro Harry– pero debe entender que no puedo permitir que esto llegue
a oídos de nadie– continuo mirándola.
– Aunque puede que no me crea, mis estudiantes son lo más importante para mí. Así que haga lo
que tenga que hacer, pero antes debe saber que no le queda mucho tiempo al Sr. Malfoy. Las
pociones que le daré son solo para recuperar energía ya que tiene grandes cantidades de
poción Vigorizante…
–…que supuse tomaba a escondidas, ha dejado de surtir efecto– y añadió más tranquila– que
descanse todo el día de mañana y por lo que más quieran chicos no lo dejen solo en ningún
momento– pidió mientras les entregaba las pociones y les daba las instrucciones por escrito–
estoy lista.
– Le agradezco con el corazón lo que ha hecho y le prometo que en cuanto todo se solucione le
devolveré sus recuerdos– dicho esto le apunto con su varita y le lanzo un Obliviate.
– Por las imágenes que te pusimos– dijo George sonriendo y con un movimiento de varita revelo
las imágenes en la túnica de Harry con el escudo de Slytherin.
– Están hechizadas para que aparezcan en todos tus túnicas y además están conectadas con
nuestros brazaletes– explico Fred con un guiño.
– Así es– corroboro George mostrando su propio brazalete– y se calientan cuando estas en peligro.
– Aunque algo debió salir mal porque en lugar de calentarse comenzaron a vibrar y cambiaron de
color– explico George encogiéndose de hombros– aunque tampoco estabas en peligro, solo
necesitabas ayuda.
– Debemos irnos– dijo Blaise de pronto– si conozco a Harry como creo conocerle…estoy seguro
que pronto llegara un nuevo paciente y a Madame Pomfrey le queda poco para despertar– dijo
mirando a la enfermera recostada sobre la camilla.
Salieron los seis de la enfermería con Harry y Draco cubiertos con la capa y los demás con hechizos
de mimetismo.
Cuando se despidieron de los gemelos, Harry entro a su habitación con ayuda de Blaise y Theo que
mantuvieron a los pocos que quedaban lejos de ellos. Les agradeció a los chicos y les dijo que los
vería al otro día, no sin antes prometerles que cualquier cosa que necesitara los llamaría.
Una vez solo, desvistió a Draco con mucha ternura y le coloco su pijama para después acostarlo y
cubrirlo con las mantas. Se sentó a su lado acariciando sus cabellos sin despertarlo y agradeció en
ese momento que Madame Pomfrey le hubiera dado las pociones antes de ponerlo a dormir o de
lo contrario no podría desahogarse solo.
Sin emitir un solo sonido lloro todo su dolor. Por sus mejillas se deslizaban lágrimas de miedo,
rabia e incertidumbre. No sabía qué hacer con lo que se había enterado, estaba aterrorizado de
perder a Draco.
Sin poder conciliar el sueño se sentó a escribirle una carta a su padre explicándole lo sucedido con
Draco; carta que le mandaría a primera hora.
Cuando termino se cambió y se acostó a su lado. Se pasó en vela toda la noche cuidando de Draco,
solo dormitando una que otra vez. Despertó cuando sintió su varita vibrar y echar humo, era su
alarma para darle la poción a Draco. Abrió los ojos y se encontró con un par de ojos grises
inescrutables.
Harry le miro sin saber que decir, hasta que escucho la voz de Draco.
– Perdóname Draco fue mi culpa– dijo Harry sin poder contenerse– si algo te hubiera pasado yo…
– Pero nada paso, llegaste a tiempo– dijo aferrándose a Harry con fuerza– y no sabes cuánto te lo
agradeceré por siempre.
Permanecieron así unos minutos, con Harry acariciando con amor los suaves cabellos rubios y
susurrando palabras de amor y consuelo, hasta que se levantó por la poción de Draco y después
busco a Hedwig para entregarle la carta de su padre.
– Debes descansar hoy – dijo Harry sentándose a su lado– me quedare contigo.
– No– negó Draco– iremos a las clases, no dejare que piensen que me han vencido– dijo con
seguridad intentando levantarse.
– Detente– se apresuró Harry– antes debemos hablar Draco– dijo serio– hay algo que debes saber.
Harry le miro en silencio unos segundos y después comenzó a explicarle lo que la enfermera les
había explicado.
– Estoy seguro que fue aquella vez que me atacaron– dijo serio– cuando rescatamos a mi madre,
pero lo que no entiendo…– titubeó confundido– es como puedo tener tanto poder, aunque no se
compararía con el tuyo o con el del Lord por supuesto– explico.
– No lo sé Draco– dijo Harry preocupado– pero mañana mismo hablaremos con mi padre.
– Durante el verano que pase solo– comenzó de Draco– antes de encontrarte, me di cuenta que
podía hacer un poco de magia sin varita, solo hechizos sencillos– se apresuró a explicar al ver la
mirada asombrada de Harry– pero admito que me asuste cuando detuve nuestra caída el día del
partido.
– Eso podría significar que tus poderes estaban despertando– dijo Harry asombrado– pero cuando
Dumbledore libero todos tus poderes sin permitir que tu cuerpo se fuera acostumbrado provoco
que tu cuerpo se debilitara– dijo con la mente trabajando acelerada.
– Aunque eso no explica porque me ocultaste lo de las pociones– reprocho herido el moreno.
– Sabes qué hubiera pasado– respondió serio dándole la espalda– sino ayer, hubiera sido cualquier
otro día.
– No es como si pudiera olvidarlo Harry– dijo dando a enterder por su tono que la discusión había
terminado.
– Sera mejor que desayunemos, no quiero que te sientas mal– dijo abrazándolo con cariño–
además, estoy seguro que no tardaran en aparecer nuestros amigos.
– Dicen que fue torturado bajo Cruciatus– dijo Fred mirando a Harry quien asintió culpable.
– Por cierto– dijo Harry evitando la mirada asombrada de Draco– esto les pertenece– dijo
tendiéndoles la otra varita.
– No– negaron ambos– es mejor que te la quedes, nosotros tenemos otra y así como están las
cosas sería mejor que se hicieran de más varitas ilegales– termino Fred mirando a Theo y Blaise
que asintieron.
Cuando los dejaron solos Harry y Draco se ducharon y arreglaron para su clase. Partieron tiempo
después hacia Runas Antiguas, aunque Harry no paso por alto que Draco se veía un poco retraído.
SS&SB***SB&SS
Severus empacaba todas sus cosas con rapidez, todavía pensando en la tortura por la que haría
pasar a Weasley cuando lo atrapara.
Tenía cerca de quince minutos que les había llegado una carta del Lord urgiéndoles a regresar y
explicándoles lo sucedido.
– Cálmate Sev– dijo Sirius abrazándolo y besando su cuello– Harry lo defendió más que bien según
dice la carta. Solo espero llegar y no encontrarlo en Azkaban– dijo reprimiendo un escalofrió.
– Como si el Lord fuera a permitir que Potter vaya a dar a Azkaban– dijo irónico.
– Aun me cuesta creer que Harry sea hijo precisamente de Voldemort– dijo riendo.
29. Secuestro
Capitulo 29: Secuestro
AD***DU
– ¿Me puedes volver a repetir porque no puedo entrar hoy a Hogwarts? – pregunto en tono bajo y
chillón Dolores.
– Lo sé, pero los demás profesores también escucharon la versión del chico y estamos seguros que
fue atacado por un mortífago– dijo comenzando a molestarse por estar repitiendo lo mismo– el
único dentro del Colegio con ese potencial es Potter y no creo que el atacara a Weasley; a pesar de
todo sigue siendo un tonto Gryffindor– dijo con desprecio– y te lo repito, lo más seguro es que lo
secuestres en la salida de Hogsmeade que tendrán mañana.
– Detesto estar entre tanta gentuza– dijo con una mueca– pero no me queda de otra, le pediré
ayuda a mi hermano.
H&D***D&H
Harry iba de la mano de Draco, pero lo notaba ausente, en realidad así había estado todo el día. Se
despidió de sus amigos y siguió al rubio a su habitación.
Lo encontró acostado en la cama con el rostro escondido. Se acercó hacia el cuándo vio a Hedwig
esperándole. Camino hacia ella, ansioso por leer la respuesta de su padre.
“Harry
Lamento mucho lo que pasó con tu pareja y créeme que las cosas no se quedaran así; pero por
ahora lo más importante es sacarlos del Colegio antes de que sea demasiado tarde para el joven
Malfoy. Mañana habrá un pequeño ataque en el pueblo de Hogsmeade para crear distracción y
hacer creer a todos que fueron secuestrados.
Permanezcan juntos y cuida que el joven Malfoy no haga magia.
Con cariño,
Tom”
– Draco, amor– llamo sentándose a su lado– no te preocupes, mi padre nos sacara de aquí mañana
y entonces él te ayudara a controlar tu magia.
– No puedo olvidarlo Harry– susurro levantándose– no logro borrar de mi mente y mi cuerpo sus
asquerosas manos – dijo limpiando con rabia las lágrimas– me siento sucio y por más que me baño
no logro quitarlo de mi piel– se aferró al pecho de Harry llorando– tengo miedo de dormir, no
quiero cerrar los ojos– termino suplicando.
– Dime que puedo hacer amor– suplico Harry con dolor– lo que sea y lo hare– pidió con lágrimas
en los ojos.
Draco siguió llorando en su pecho hasta descargar todo su dolor y después se alzó para mirar a
Harry a los ojos y decir con seguridad:
– Bórrame sus huellas con tus manos– suplico– hazme olvidar lo que me hizo con tus besos Harry.
– Te lo suplico Harry, te necesito hoy más que nunca. Quiero que tú seas mi primera vez– pidió
con seguridad.
– ¡Draco! – Exclamo Harry asombrado– yo…– sabía que no estaba listo para algo así en ese
momento, pero eso no quería decir que no lo haría olvidar por un momento su dolor– está bien.
Beso a Draco profundamente acariciando sus mejillas con ternura. Lo recostó y fue abriendo su
camisa con lentitud, atento a cualquier signo de incomodidad. Cuando lo tuvo totalmente
desvestido se dedicó a besar con inmensa ternura y amor cada centímetro de piel que podía.
Regreso a sus labios, los que acaricio con los suyos durante un largo tiempo, bajo despacio hasta
su oído y pronuncio un te amo con intensidad.
Se levantó despacio y se acercó a su boca, besándolo con pasión y acallando sus jadeos mientras
se posicionaba sobre el duro miembro. Se dejó caer hasta la mitad soltando un gemido, mitad
placer mitad dolor.
– Eso lo haremos…cuando estés listo amor– terminó de empalarse y se inclinó a besarlo– por
ahora quiero que disfrutes conmigo.
– Mmmm– gimió Draco acariciando cuanto piel tenia disponible– eres la persona más maravillosa
del mundo…por eso te amo con toda mi alma.
Estaban tan concentrados en el placer que ninguno se percató de la luz dorada que los envolvió y
se adhirió a su piel aumentando aún más su placer.
Draco gimió al sentir a Harry subir y bajar sobre su miembro y sosteniéndolo de las caderas se
impulsaba para penetrarlo más profundo aun. Las envestidas se volvieron más rápidas pero Draco
necesitaba más, así que aferro a Harry y lo giro sobre la cama para comenzar a embestirlo más
rápido y más duro.
– Ahhhhh mas amor– jadeo Harry abrazando con las piernas el torso de Draco– más duro…mas…
oh sí, así– gemía incontrolable, moviéndose contra las caderas de Draco.
–Mmmm bebé, estas aún más estrecho– gimió envistiendo más rápido.
Draco sabía que ya casi llegaba así que tomo el miembro y comenzó a masturbarlo para terminar
juntos.
En unas envestidas más ambos se corrían gritando sus nombres. Draco se retiró despacio y se
acostó al lado de Harry abrazándose a él.
– Eres un inconsciente Harry– reprendió– mañana no vas a poder caminar– dijo besando su pecho.
– Lo sé pero valió la pena amor– dijo abrazándolo con fuerza– fue increíble, tenemos que
repetirlo.
– Eres insaciable Harry– dijo Draco divertido– pero te lo agradezco, solo necesito un poco más de
tiempo para ser completamente tuyo amor.
– Eres completamente mío– enfatizo Harry– aunque no podamos estar de esa forma seguirás
siendo mío– dijo con amor– y cualquiera que se atreva a tocarte sufrirá una muerte lenta y
dolorosa, así aprenderá que nadie toca lo que me pertenece.
– Nos estamos volviendo posesivos– respondió Draco feliz– pero eso me hace muy feliz.
Harry convoco la poción para dormir sin sueños y sus pociones y se las tendió.
– Debes tomar tu medicina antes de dormir– lo observo tomarse las pociones y después lo atrajo a
sus brazos cubriéndolo con las mantas– ahora duerme amor, mañana mi padre nos sacara de aquí.
Estarás bien Draco, te lo prometo.
Harry velo su sueño durante un rato, prometiéndose así mismo que Draco estaría bien costara lo
que costara.
SS&SB***SB&SS
El traslador los envió directo a la mansión del Lord. Severus tomo a Sirius gentilmente de la mano
y lo condujo al interior de la mansión.
– El Lord ya debe estar esperándonos y a juzgar por los pasillos vacíos todos deben estar ahí– dijo
caminando apresurado.
Caminaron por los pasillos y no se soltaron hasta estar cerca de la sala. Entraron a la habitación
donde se reunían y todos se callaron mirando a los recién llegados.
– Que bueno que llegan Severus– dijo Tom serio– estamos afinando los detalles del ataque de
mañana.
Sirius miro a su alrededor, claramente incomodo por estar en medio de tantos mortífagos. Riddle
debió ver su incomodidad puesto que sonrió de lado.
Sirius siguió su mirada y vio a Remus cerca del círculo interno pero fuera del alcance de cualquiera.
Asintió y camino a su lado.
– Como todos saben, el día de ayer por la noche atacaron a mi hijo y a su pareja dentro de
Hogwarts– empezó Tom molesto– razón por la cual mañana se atacara Hogsmeade para simular el
secuestro de ambos– explico– el grupo que se encargara de la seguridad de mi hijo y obviamente
su pareja será Severus, Lupin, Black, Bella tomara el lugar de Lucius y por supuesto Narcissa– miro
a cada uno a los ojos y agrego– creo que no tengo que repetirles que les sucederá si algo le pasa a
Harry– amenazo.
– Muy bien, el resto causara disturbios, SIN muertes ni heridas graves– enfatizo mirándolos con
firmeza– ya suficiente será aguantar a mi hijo histérico por lo que le pasa al joven Malfoy como
para agregarle su molestia por alguna muerte– dijo haciendo una mueca y apretándose las sienes.
Los mortífagos se miraron entre si, un poco incomodos con el nuevo Señor Oscuro. Solo Sirius y
Remus sonreían ampliamente.
– Si todo está comprendido retírense– los observo comenzar a retirarse – Severus– llamo
deteniéndolo– necesito que tú, Lupin y Black se queden.
– Supongo Severus, que tu comprenderás mejor que todos que para ayudar al joven Malfoy
necesitamos a Lucius. Él es el único que podría ayudar a estabilizar el núcleo mágico de su
heredero, por obvias razones– explico.
– Lo que significa que lo sacaras de Azkaban– dijo Sirius molesto– lo que no entiendo es porque
nos dices esto si ya todo lo tienes decidido.
– Siri– llamo Remus con calma ignorando el gruñido de Severus– lo que Riddle quiere decir es que
necesitara ayuda para convencer a Harry de sacar a Malfoy de Azkaban– explico Remus– sabes de
sobra la animadversión de ambos.
Tom bufo molesto recordando la enorme discusión que tuvo con esos dos porque se negaban a
llamarlo Voldemort, Lord, Señor Oscuro o cualquier otro, y solo accedieron a llamarlo Riddle.
– Tampoco es como si le tuviera miedo– se defendió Tom– el deberá obedecerme sea lo que sea–
añadió molesto– pero sería rápido para el joven Malfoy si entre todos lo convencemos que es lo
mejor.
Una vez que todos se pusieron de acuerdo se retiraron y dejaron a Tom rumiando solo su disgusto.
Su hijo lo único que hacía era ponerlo en vergüenza frente a los demás.
“Oh vamos Tommy, sabes que en el fondo le temes a la reacción de Harry” siseo divertida Nagini.
– Cállate si no quieres dormir en el jardín– siseo enojado Tom.
H&D***D&H
Dormía, removiéndose entre sueños. Inquieto y agitado llamaba entre sueños a su papá una y otra
vez.
Cuando abrió los ojos de nuevo eran más de las seis de la mañana. Supo que no volvería a conciliar
el sueño así que se levantó sin despertar a Draco y se dispuso a bañarse.
“Maldición, para la próxima que quiera hacer la misma tontería me lanzare mínimo un hechizo de
lubricación”
Con muecas y maldiciones se dirigió al baño y se dio un baño de agua caliente para relajar los
músculos.
Agarro su ropa y se levantó cuando un fuerte mareo lo envió directo al suelo, pero Harry fue más
rápido y lo atrapo en el aire.
– ¿Qué sucede amor? – pregunto Harry preocupado, revisando a Draco en busca de alguna herida.
– Estoy bien, lo que pasa es que me siento muy débil– cerró los ojos por un momento y volvió a
buscar los ojos esmeralda de su Harry– creo que tendré que tomar un poco de poción Vigorizante–
susurro indeciso mirando a Harry.
– Si amor– prometió Draco creyendo que para ese momento ya estarían con el Lord.
Harry convoco la poción y se la tendió a Draco. Cuando la hubo tomado lo ayudo a levantarse, y
justo cuando estaba por entrar al baño con el Hedwig entro por la ventana.
“Querido Harry,
Espero que el joven Malfoy se encuentre bien. La cita será al mediodía. No te preocupes, mi mejor
grupo se encargara de ir por ustedes.
Nos veremos en poco tiempo.
Tom”
– ¿Todo bien amor? – pregunto tocando la puerta, recibió una afirmación y se encamino a
prepararse.
Cuando Draco salió, vestido y peinado guardaron las cosas que necesitarían y salieron rumbo a
Hogsmeade.
TR***LV
– Muy bien, si ya no hay dudas entonces váyanse– dijo Tom mirando a sus mortífagos– y ya sabes,
cualquier inconveniente házmelo saber inmediatamente Severus– amenazo Tom mirando
fijamente a su mortífago.
H&D***D&H
Faltaban diez minutos para el mediodía y Harry quería volverse loco. Draco, que se había sentido
bien durante la mañana ahora se veía cansado, aunque no lo admitiera.
Estaban paseando solos cerca de “Las tres Escobas”; le había explicado a Theo y Blaise sobre el
plan de su padre y ellos se habían ofrecido bastante amables a distraer a Fred y a George para que
no intervinieran.
Así que eso los llevo a pasear solos mientras sus amigos tomaban una cerveza de mantequilla.
Harry tomo la mano de Draco y le sonrió tranquilizador, estaba por decirle algo cuando sintió la
vibración en el aire y tiro de él justo antes de que el hechizo pasara por su lado. Empuño su varita
protegiendo al rubio, que del movimiento brusco termino tirado en el suelo.
Los hechizos comenzaron a llover desde dos direcciones. Dos personas que no podían ser
estudiantes porque lanzaban Cruciatus que a duras penas podía esquivar, sobre todo porque las
lanzaban al mismo tiempo.
Draco estaba confundido, no sabía porque los mortífagos los atacaban. Su cerebro estaba
embotado y no podía pensar con claridad. De pronto vio aparecer frente a ellos a dos personas
que bien hubieran pasado por mortífagos de no ser por sus túnicas azul marino y máscaras
diferentes de color negro.
Reuniendo fuerzas logro ponerse en pie y saco su varita para proteger a Harry.
Harry tenía la atención puesta en sus enemigos, analizándolos. Tan rápido como los ataques se
habían detenido habían vuelto a comenzar. Todas eran maldiciones oscuras. Tan concentrado
estaba que no se dio cuenta que Draco estaba a su lado hasta que este cayó al suelo gritando y
retorciéndose del dolor por haber recibido el Cruciatus que el tan ágilmente había esquivado.
Sintió la ira apoderarse de su cuerpo y agito su varita furiosamente despidiendo al atacante contra
el local de Madam Rosmerta. Las pocas personas que aún no se habían dado cuenta de lo sucedido
salían rápidamente a ver con sus propios ojos al Niño-Que-Vivió teniendo un duelo con mortífagos.
Harry ignoro los gritos de sus amigos y volvió su atención a la única figura que seguía en pie. Él fue
el primero en atacar, creando una lluvia de hechizos como respuesta. De reojo vio a Draco
jadeando en el suelo incapaz de moverse y busco a sus amigos con la mirada. Se aterro al ver que
lanzaban hechizos contra una barrera que los aislaba de los demás.
Busco rápidamente a la persona que había caído y la encontró apuntándolo por la espalda. Con un
movimiento rápido conjuro un Protego sobre Draco dejándose el mismo indefenso. Soltó un
gruñido cuando dos Cruciatus impactaron sobre su cuerpo. El dolor exploto por todo su cuerpo
quemándolo, como si miles de agujas se incrustaran en su piel y su sangre fuera lava hirviendo.
Soporto lo que le parecieron horas hasta que sus rodillas cedieron, pero no así su voluntad para
proteger a Draco manteniendo el escudo sobre su novio aun acosta de su propio dolor, que era
demasiado fuerte para seguir consciente, era como si le estuvieran quebrando todos los huesos de
su cuerpo. Su vista se oscurecía poco a poco, no soportaría por mucho tiempo más. Su garganta
clamaba por dejar salir su dolor con los gritos desgarradores que reprimía.
Cuando el dolor se detuvo no supo si había sido porque la maldición se había detenido o porque
su cuerpo ya no era capaz de sentir dolor. Inhalo una profunda bocanada de aire para llenar sus
pulmones y de pronto fue consciente del caos que había a su alrededor.
Voldemort…su padre estaba frente a él. Tenía el rostro inexpresivo pero sus ojos mostraban ira y
preocupación. Observo a su alrededor y vio a cinco mortífagos apuntando a su espalda. La
inconsciencia lo reclamaba y sintiéndose completamente seguro por primera vez, se rindió
llamando a su padre.
Tom se acercó sin cambiar su expresión y antes de levantarlo en sus brazos le ordeno a Severus
que se encargara de las dos personas inconscientes y a Narcissa que se llevara a su hijo.
Cuando tuvo el cuerpo inconsciente de su hijo en sus brazos se giró a la multitud que no había
huido aterrorizada y les sonrió de lado, permitiéndoles una mejor vista de su Niño de Oro en los
brazos de su enemigo.
A su señal todos desparecieron, no sin antes ver aparecer todo un escuadrón de aurores frente a
ellos.
Los aurores se quedaron atónitos al ver desaparecer a los mortífagos, con el mismísimo Lord
Voldemort llevándose con ellos a Harry Potter.
Harry fue levemente consciente de los murmullos a su alrededor, estaba confundido y su cuerpo
dolía horrores. Sintió un frasco en sus labios y automáticamente se alejó de él.
– Tómalo Harry, te ayudara a aliviar el dolor.
Harry reconoció la voz de Severus y cuando el frasco volvió a sus labios lo bebió completo. Al
instante sintió cosquillear todo su cuerpo y un agradable calor se extendió por sus extremidades
llevándose el dolor.
Abrió los ojos y se encontró con la mirada preocupada de su padre. Remus le miraba con una
sonrisa y a su lado Sirius le sonreía alzando las cejas.
– Estoy bien padre– dijo con voz ronca. No entendía porque se preocupaba tanto su padre si solo
habían sido unos crucia…– ¡Draco! – jadeo levantándose de golpe y mirando a su alrededor
frenético.
– Está vivo– dijo Narcissa acercándose a Harry– lo has salvado– susurro– si hubiera recibido otro
Cruciatus no hubiera…– no pudo continuar porque los sollozos ahogaban su voz.
– Quiero verlo– se apresuró a decir mientras se quitaba las mantas y se sentaba en la cama.
– Debes descansar– llamo con voz firme Tom– podrías volver a desmayarte o…
Tom frunció el ceño molesto por el tono de su hijo e hizo una mueca pero termino aceptando.
Eso no significaba que iba a arriesgarlo, puesto que Severus todavía no lo revisaba. Sin previo aviso
lo tomo en brazos otra vez y sin importarle el gruñido de su hijo y las risas de los demás lo llevo
directo a la cama de su pareja y lo sentó sobre la cama.
Ni bien fue depositado sobre la cama se lanzó sobre Draco abrazándose con fuerza a su cuerpo; un
cuerpo que estaba muy frio para ser saludable. Se levantó y observo su extrema palidez, sus ojeras
y sus labios pálidos. Su respiración era tan superficial que no creía que llegara suficiente aire a sus
pulmones. Acaricio suavemente sus mejillas y sintió un nudo en la garganta al sentirlo tan frio…
casi como si estuviera muerto.
– Padre– llamo vacilante, sintiendo el miedo crecer al ver que su padre evitaba su mirada– dijiste
que podrías ayudarlo…– sollozo.
Tom escucho sus sollozos y sintió su corazón partirse. Volvió la vista a su hijo y observo sus ojos
tristes llenos de lágrimas contenidas.
– El joven Malfoy estaba muy débil para soportar un ataque y más un Crucio– se removió
incomodo bajo la mirada de su hijo– su cuerpo no fue capaz de soportarlo y…colapso– trago saliva
al ver las lágrimas deslizarse por el rostro de su hijo y se obligó a continuar– está en un especie de
coma mágico y…
– ¡No! – Negó Harry llorando– ¡No Draco, el no! – Se giró a Draco y se aferró a su pecho– no Draco,
tú no me puedes hacer esto, ¡me lo prometiste! ¡Me prometiste que estarías conmigo por
siempre! – Grito aferrándose a su camisa– no, por favor no….
Todos miraban con dolor al joven que lloraba amargamente aferrado a su pareja.
Tom sentía un enorme dolor al ver el sufrimiento de su hijo. Se acercó rápidamente y con firmeza
atrajo a su hijo a su pecho, abrazándolo con fuerza mientras acariciaba su cabeza.
– Harry…aún hay más– susurro Tom pero Harry negó frenéticamente y se aferró más a el– debes
saberlo Harry…quizás no todo este perdido– con un dedo tomo suavemente el mentón de su hijo y
lo subió suavemente depositando un beso en su frente– a pesar de su estado crítico, creemos que
si neutralizamos su núcleo mágico podrá despertar– vio la súplica en los ojos verdes y prosiguió–
su cuerpo se defendió del dolor dejando fluir su magia y por ese motivo colapso– Tom miro al
rubio y regreso su vista a su hijo– su magia fue prácticamente drenada y por eso el esta murien…
– ¡No! – Negó Harry con ferocidad– no lo permitiré, ¡si cree que puede irse y dejarme solo está
muy equivocado! – negó mientras se limpiaba las lágrimas.
– No Harry– llamo Tom sosteniéndolo– no puede ser cualquiera, tu magia debe ser compatible con
el– vio la confusión de su hijo y suspiro– debes ser familia.
– Sabes que hare lo que sea para que seas feliz– dijo Sirius guiñándole un ojo.
– Es solo que su cuerpo consume muy rápido nuestra magia– agrego Narcissa– Siri y yo somos
Black pero mi hijo también es Malfoy y su herencia mágica es por parte de mi marido– terminó
Narcissa mirando fijamente a Harry.
– Tenemos que sacar a Lucius Malfoy de Azkaban– dijo con firmeza Tom, quien ni siquiera se
sorprendió al ver a su hijo levantarse abruptamente –es la única solución– agrego, esperando la
repuesta de Harry.
– Muy bien– dijo con voz fría y controlada– necesitare una escolta, no importa quienes sean pero
quiero a mi padrino y Bellatrix conmigo para poder entrar, ellos conocen la prisión; además–
continuo hablando mientras se levantaba ignorando las caras de shock de todos– también
necesitare que me presten una máscara y una túnica, yo tengo una varita ilegal así que no hará
falta que me consigas una– continuo hablando mientras se cambiaba sin importarle que estuviera
la madre de su novio presente– ignoro si tienes mortífagos que sean medimagos– agrego– de no
ser así entonces envía un par de mortífagos a secuestrar al mejor medimago para tenerlo
disponible por si necesitamos ayuda. ¿Entendido? – pregunto girando hacia los demás, incluido su
padre.
Todos le miraban con la boca abierta, menos su padre que seguía en shock. De repente Narcissa,
Sirius, Remus y Severus inclinaron su cabeza y susurraron “Si, mi señor”.
Harry les miro con incredulidad y estaba por decirles que eso no era un juego cuando escucho el
gruñido de su padre que le miraba fijamente.
– Lo se– contesto– soy un pequeño Señor Oscuro en entrenamiento– sonrió de lado– o un mini
Voldemort, como quieras decirme.
– Hare hasta lo imposible para que estés bien amor– susurro tomando su mano– ¡te lo prometo! –
sello su promesa con un beso.
– Ah, una cosa más Harry– llamo Tom haciendo detenerse a su hijo– ni sueñes que te dejare ir
solo, tienes una extraña forma de meterte en problemas hasta en la situación mas ridícula– dijo
socarrón.
Harry abrió la boca para contestar pero lo pensó mejor y guardó silencio.
*****
– ¡No puedo creer que haya pasado esto en nuestra cara! – exclamo George molesto y
preocupado.
– Ni siquiera pudimos hacer algo para evitar que se lo llevara– completo Fred triste.
– Y lo que es peor, con los aurores custodiando cada pasillo de Hogwarts no podremos ir al
pasadizo– dijo George.
– Si– afirmo Blaise– denles un poco de crédito– agrego– estamos hablando de Draco y Harry, si por
separado daban miedo… ¡juntos! – Se estremeció ligeramente– el Señor Oscuro puede darse por
vencido– sonrió malicioso.
Todos rieron el chiste, pero lo que no sabían era que tan cerca de la verdad estaban.
AD
– Como fue que paso esto Albus– exigió Scrimgeour– quiero una explicación y que sea convincente
o sino rodaran cabezas– agrego– empezando por la tuya.
– Mi querido ministro– susurro despacio– ¿me está amenazando? – Pregunto con fingida
inocencia– quizá deba recordarle que fui yo quien lo puso como ministro.
– Si, pero fue porque yo lo apoye– rebatió con suficiencia– toda la comunidad mágica hace lo
que yo quiera sin excepción ministro– explico.
– Hay que encontrarlo cuanto antes o nuestro cuidadoso plan se ira a la basura– dicho esto salió
por la chimenea.
– ¿Quién dice que habrá paz cuando termine que Potter y Riddle? –susurro.
TR***HR
Todos aparecieron por traslador atravesando las barreras que conectaban con el ministerio.
– Tenemos poco tiempo antes de que lleguen los aurores– hablo Tom– el mortífago que esta en el
ministerio solo nos podia comprar algo de tiempo.
– Bella y Black irán con mi hijo y conmigo a buscar a Lucius y los demás despejaran el camino–
escucho a su hijo aclararse la garganta y gruño molesto– no quiero muertes– agrego con voz
indiferente.
Volaron los hechizos en todas direcciones mientras su padre y el corrían atrás de Bellatrix y su
padrino. Cuando llegaron a una bifurcación Tom le hizo una seña a Black y Bella y tomo el camino
de la derecha jalando a su hijo. Ambos iban revisando todas las celdas sin excepción.
De pronto Harry se quedó parado en una celda vacía que se veía altamente protegida y frunció el
ceño.
– Fue de Black hace tiempo y desde su fuga no la han vuelto a ocupar– vio a su hijo dar un paso y
lo urgió– vamos Harry, ya han llegado los aurores y debemos darnos prisa.
Harry asintió y trago el nudo que le oprimía la garganta. Adelanto a su padre que revisaba las dos
celdas que estaban a su alcance.
Cuando llego a la última celda lo encontró. Su aspecto estaba tan descuidado que por un
momento creyó haberlo confundido, hasta que se giró y clavo en él unos ojos grises tan familiares.
Volvió la vista a su padre y asintió en su dirección. Su padre le hizo una seña para que entrara
mientras el cuidaba el pasillo.
Tomo una bocanada de aire y lanzo un Bombarda. Cuando el polvo se asentó entro rápidamente.
Lucius le miraba con los ojos entrecerrados desde la esquina más alejada de la celda.
– ¿Quién eres? – Hablo con voz ronca– no te conocí dentro de las filas de mi señor– susurro.
Harry soltó una risita pero no contesto, más bien se dedicó a estudiar lo descuidado que estaba el
hombre frente a él. Sin embargo no habría problema si donaba un poco de magia a su novio.
– No eres un mortífago común– agrego desconfiado– mi señor nunca le daría una máscara
diferente a nadie a menos que sea alguien especial– prosiguió mientras lo estudiaba– ni siquiera a
mí, que era su mano derecha me dio tal honor– replico con envidia.
– Tks– Harry chasqueo la lengua negando– nada es imposible si lo deseas y lo que yo deseo es
estar al lado del hombre al que tu llamas mi señor– imito Harry divertido.
– Pero no venía a hablarte de eso– dijo Harry, sin pensar que no se había expresado bien y el
padre de su novio lo había malinterpretado.
– Tú dirás Potter– escupio Lucius con el ceño fruncido– aunque si me permites decírtelo, creo que
la muerte de tu querido padrino te afecto– dijo con sorna.
– Serpiente hasta el final, ¿no? – Replico Harry– por esta vez lo dejare pasar porque te necesito
para…
– Oh, ¡el Gran Harry Potter me necesita! – Interrumpió regodeándose– ¿Qué acaso el Señor
Oscuro no te satisface en la cama y has venido por mí? – Pregunto con suficiencia– porque si es así
dejam…
Harry se puso rojo de vergüenza y coraje al escuchar hablar así de su padre y el, que sin pensarlo
saco su varita y le lanzo un Crucio. Lo observo retorcerse en el suelo y con una mueca levanto la
maldición.
– Escucha Lucius– dijo molesto– aún no te he perdonado por lo del ministerio y créeme que te
cruciaría hasta el cansancio si no te necesitara, ¿entendiste? – cuestiono apuntándolo con la
varita.
No podía creer que había caído tan bajo como para obedecer al mestizo de Potter solo porque se
le ofrecía a su se…
– Salvar a Draco– susurro Harry con la garganta apretada por el sollozo que luchaba por retener.
– ¡¿Qué?! – Pregunto Lucius alarmado– ¿Qué le paso a mi hijo? – pregunto, sujetando al chico por
los hombros y sacudiéndolo con violencia.
– Vienen…– Tom se calló al ver al despreciable Lucius lastimando a su hijo– no le vuelvas a poner
las manos encima– siseo con furia mientras aventaba al rubio al suelo.
– M-m-mi señor– susurro Lucius inclinándose, sorprendido por la nueva apariencia del Señor
Oscuro– lo sie…
– La próxima vez que le pongas una mano encima te matare– amenazo aproximándose a Harry.
– Basta– llamo Harry– el solo está preocupado por Draco, igual que yo.
No termino porque un hechizo impacto en su espalda haciéndole una herida honda que cruzaba
casi toda su espalda.
Tom asintió.
– Debemos salir de aquí cuanto antes, pero te reconocieron así que debo matarlos– explico
apuntándolos con su varita.
– ¿No? – Pregunto Tom incrédulo– pero te han reconocido por si no lo recuerdas– dijo molesto.
– Si, pero no es necesario que los mates– explico– puedes borrarles la memoria– vio la indecisión
de su padre y lo tomo de la mano– por favor– rogo.
Harry sonrió sabiéndose ganador y salto al cuello de su padre dándole un sonoro beso en la
mejilla.
– Gracias.
Tom se sonrojo pero no dijo nada y correspondió el abrazo de su hijo. Gruño a Lucius,
fulminándolo con la mirada cuando se dio cuenta de la mirada atónita que les dirigía.
Cuando hubo arreglado todo, Harry y Lucius tomaron un brazo de Tom y desaparecieron.
AD
– Se ha hecho el conteo de los presos y las restauraciones Señor Ministro– dijo un auror.
– Sabia que vendría por el– dijo Dumbledore dándose la vuelta– Rufus, debes alertar a la
comunidad. Con Harry Potter en su poder y todos sus mortífagos juntos habrá más de un ataque
diario.
AD***DU
– ¿¡Cómo es posible que hayan atacado los mortífagos el mismo día Albus!? – Grito Umbridge
histérica– ya casi lo tenían y ahora nos hemos quedado sin nada.
– Calma querida– hablo Dumbledore– a las personas que contrataron no les dijeron nada ni
siquiera sabían para quien trabajaban. Además también rompiero en Azkaban y se llevaron a
Lucius Malfoy.
– Demonios, ese estúpido mocoso se me fue– bramo molesta –ya le tenía preparada su
bienvenida.
Lucius tuvo que ser sostenido por Tom al llegar a la mansión. Cuando alzo la vista Severus entraba
con un stock de pociones que seguramente sabrían asqueroso.
– Antes de ver a tu hijo debes comer y arreglarte– dijo Tom mirando a Lucius con seriedad–
Severus se encargara de cuidarte.
Harry miro hacia la habitación de Draco y volvió la vista a la espalda de su padre, indeciso. Escucho
un gruñido a sus espaldas y volteo hacia Lucius que lo miraba con el ceño fruncido mientras
Severus asentía en su dirección y miraba la habitación de su ahijado.
Harry sonrió comprendiendo y dando media vuelta echo a correr tras su padre.
Severus negó.
– No lo puedes ver en este momento– dijo dando media vuelta– vamos que el medimago nos
espera– dicho esto camino hacia la habitación.
– Agradécele a Harry, si hubiera sido por el Lord solo tomarías pociones– dijo con burla.
– No, solo se sentirá muy cansado pero con un largo reposo bastara.
Severus asintió.
– Con respecto al otro asunto– comentó el medimago indeciso– creo que tienen que darse prisa.
La magia se está drenando por sus poros poco a poco y las otras dos personas no soportaran más
tiempo– explico misterioso.
Lucius estaba realmente molesto, no comprendía todo eso pero estaba seguro que el otro
asunto era su hijo.
Cuando Severus entro agito su varita y levito todas las pociones hacia él.
– Antes de que empieces tomate todas las pociones– ordeno con tono brusco.
Lucius hizo una mueca y tomo el primer frasco, lo olio y arrugo la nariz.
– No te envenenare Lucius– dijo burlón– Harry te necesita vivo y sano– agrego sonriendo– esta es
para tu desnutrición– espero que se la tomara y le entrego la siguiente– esta son vitaminas–
espero un momento y continuo– esta es para tu deshidratación– le tendió el siguiente frasco pero
fue rechazado.
– Si no me dices que es lo que sucede con mi hijo no seguiré tomando esas pociones– dijo con
determinación.
Severus suspiro.
– Parece ser que el poder que tanto deseaste de joven…le fue otorgado a tu hijo– dijo disfrutando
la rapidez con la que palidecía su amigo– y bueno, no fuiste el único que lo sabía, al parecer
Dumbledore también; y utilizo un método…poco ortodoxo para despertar sus poderes– explico.
– ¿¡Qué!? – Pregunto incrédulo Lucius– ¿Qué le hizo ese anciano a mi hijo? – pregunto furioso.
– Le lanzo el hechizo– respondió Severus– pero su cuerpo aún no estaba preparado para esa
cantidad de magia y…
– Su cuerpo ha colapsado y su propia magia lo esta abandonando– soltó Severus– Sirius y Narcissa
han estado haciéndole trasfusiones de magia pero su cuerpo necesita la tuya– explico.
– No hasta que tomes todas las pociones– dijo tendiéndole otro frasco.
– En…cuan-to des-despierte te…matare– susurro Lucius con los ojos casi cerrados.
– Era la única forma en que descansarias– pero Lucius ya no escucho porque había caído en un
profundo sueño.
Severus salió de su habitación sabiendo que su amigo estaría irritablemente áspero cuando
despertara. Suspiro cansado. Alguien tenía que hacer el trabajo sucio, y claramente no iba a ser su
señor.
Capitulo 31: El poder de la magia
HR***TR
– Lo he comprendido perfectamente– dijo Harry a su padre– pero yo confió por completo en mis
amigos y creo que es hora de que les diga la verdad– replico testarudo.
– Solo los dos chicos pelirrojos– replico Tom molesto– y es mi última oferta.
– ¿En serio? Porque recuerdo varias veces en las que tenias que salir huyendo de mi– agrego
mirando sus uñas con falsa inocencia.
– Largo de aquí mocoso– gruño Tom sacando su varita– o me encargare de que enseñarte a
respetar a tus mayores.
*****
Harry había permanecido despierto desde que había llegado de Hogsmeade con su padre y ahora
se sentía cansado pero se negaba rotundamente a separarse de Draco.
Eran casi las 2 am cuando entro su padre a la habitación y le dijo que Lucius había despertado.
– ¿Eso quiere decir que ya podemos curar a Draco? – pregunto Harry esperanzado.
– Supongo que ni tu, ni Lucius querrán esperar hasta que amanezca– dijo con un suspiro– iré por el
medimago.
Harry asintió y observo a su padre salir. Se sentó de nuevo junto a su Dragón y le tomo la mano.
De pronto la puerta se abrió y entraron su padre y Lucius, tras él venia el medimago sujeto por su
padrino y por último venia Remus y Narcissa.
Lucius estaba perdido en sus pensamientos cada vez más confusos después de ver a Sirius Black y
Resmus Lupin en la mansión de su señor. Levanto la vista y con gran esfuerzo se contuvo de
hechizar a Potter por atreverse a tocar a su hijo. Después de todo el valoraba su vida.
– Ven aquí Harry– llamo Tom con tranquilidad– Lucius y el medimago se harán cargo del joven
Malfoy.
Harry le miro renuente pero aun así obedeció. Se levantó, depositando un tierno beso en la frente
del rubio y se situó junto a su padre.
Lucius tuvo que apretar las manos para no sacar su varita y hechizar en el olvido al atrevido niñato
por besar con sus sucios labios mestizos a su hijo.
El medimago y Lucius se acercaron a cada lado de Draco, uno extendiendo la varita y el otro
acariciando a su heredero.
Lucius asintió y coloco las palmas extendidas sobre el pecho de su hijo. Se concentró y dejo fluir
libremente su magia.
Harry veía todo con atención, sin perderse ningún detalle; esperando que de un momento a otro
su novio despertara.
Lucius sudaba de los pies a la cabeza y la debilidad comenzaba a hacerse presente pero no cejo en
su empeño por salvar la vida de su hijo.
– ¡Draco! – grito intentando acercarse pero fue detenido por su padre– ¡suéltame! ¡Draco!
¡Draco! – llamaba desesperado.
– ¡No! – Grito Harry volviéndose hacia su padre– no lo digas, él no lo hará, no me dejara– gritaba
mientras pegaba con los puños en el pecho de su padre.
Lucius no entendía la desesperación del chico Potter pero en ese momento era lo que menos le
importaba. La debilidad de su cuerpo era cada vez más, al contrario de los temblores que recorrían
el cuerpo de su hijo que ya casi no se notaban. Cuando creyó que ya todo estaba terminado, las
cosas a su alrededor comenzaron a vibrar con fuerza, observo al medimago indicarle que parara y
cuando así lo hizo las cosas se detuvieron al instante.
– Solo era magia que estaba saturando su cuerpo– explico el medimago– pero dentro de poco
despertara.
Harry no logro advertirles cuando sintió la vibración en el aire, solo tuvo tiempo de conjurar
un Protego para proteger a su padre y a él. Los demás salieron despedidos contra la pared.
Casi inmediatamente deshizo el escudo y corrió hacia su novio no sin antes constatar que su
familia se encontraba bien.
– ¡Draco! – exclamo Harry aferrándose a su pecho– por favor despierta– suplico tomando sus
mejillas– por favor amor abre tus hermosos ojos para mi– suplico besando sus labios.
– Él está bien Sr. Potter– dijo con calma– pero su cuerpo se está acostumbrando a la enorme
cantidad de magia que tiene ahora– explico– solo necesita dormir.
– Me quedare– aseguro.
– Muy bien– acepto Tom asintiendo– encárguese de Lucius– ordeno mirando al medimago– todos
los demás retírense.
Harry tomo asiento junto a Draco cuando todos salieron y se dispuso a esperar despierto hasta
que Draco despertara.
H&D***D&H
No supo en qué momento se quedó dormido ni cuánto tiempo duro pero cuando despertó se
encontró con un par de ojos grises que le devolvían la mirada.
– ¿Draco? – llamo Harry con la voz estrangulada– ¡Draco! – exclamo llorando y lanzándose a sus
brazos– creí que te perdería.
– Si creíste que te desharías de mí para irte con otro, estas muy equivocado– dijo Draco con
cariño.
– Tonto– dijo Harry riendo con lágrimas en los ojos– jamás te dejaría porque te amo– dijo besando
sus labios.
– ¡No! – Exclamo Draco reteniéndolo– no te vayas, esperemos un rato más– vio la indecisión y
suplico– por favor.
– Me hare cargo– dijo Narcissa entrando– hola hijo, iré por el medimago, quédate con Harry– dijo
saliendo por la puerta.
Harry sonrió cuando Draco le hizo sitio junto a él y sin pensarlo dos veces se acostó a su lado
descansando su cabeza sobre su pecho. Suspiro feliz cuando sintió la calidez de su cuerpo y los
brazos de su Dragón rodearlo y cerró los ojos quedándose dormido casi al instante.
Cuando el medimago entro seguido del Lord y su madre, Draco los silencio con el dedo señalando
a su moreno.
– Está cansado– dijo el medimago sonriendo con timidez– no se ha despegado de usted desde que
yo he estado aquí– explico.
– No es a mí a quien tiene que agradecer– dijo el medimago moviendo su varita sobre el chico–
todo está en orden, si me permiten me retiro– dijo mirando incomodo al señor oscuro, tras su
asentimiento camino hacia la puerta.
– Lo mejor será esperar a que los dos estén en condiciones– respondió Tom– ¿Cómo te sientes?
– Perfecto– sonrió– ya extrañaba sentirme bien– agrego sonriendo a su madre– gracias por
ayudarme mi señ…
– No– negó Tom– no es necesario que me llamen de esa forma– explico– a Harry no le gusta,
además– agrego– ya casi te considero de la familia– dijo encogiéndose de hombros, ignorando la
mirada sorprendida de Narcissa.
– Descansen– dijo– hablaremos después todos juntos– asintió a Narcissa y agrego– dile a mi hijo
cuando despierte que necesito hablar con él.
– Nos vemos hijo– dijo besando su frente y acariciando con ternura el cabello de Harry– jamás
podre agradecerle a Harry todo lo que ha hecho por mi familia.
Draco observo a su madre salir y frunció el ceño con confusión. ¿A qué se refería su madre?
Después de haber dormido demasiado se sentía descansado así que se dedicó a ver a su moreno
dormir. Perdio la nocion del tiempo observando a su novio y detallando sus finas caracteristicas.
De repente se sobresaltó al verlo abrir los ojos.
– ¿Me observabas dormir? – Pregunto risueño– ¿no es un tanto extraño? –pregunto divertido.
– No cuando se trata de un hermoso chico de ojos verdes– dijo Draco.
– A Lucius– dijo Harry como si nada– a Lucius Malfoy– explico– ya te explico mi padre que lo
sacamos de Azkaban, ¿verdad? – pregunto confundido, recordaba en sueños haber escuchado la
voz de su padre.
– Si amor, él fue quien te salvo– dijo Harry– y no sabes cuánto le agradeceré por siempre– dijo
apretando sus brazos alrededor del chico rubio.
– Gracias por sacarlo de ese lugar– dijo besándolo– muchas gracias Harry– dijo entre beso y beso.
Draco lo beso, profundamente agradecido, acariciando con su lengua cada rincón de esa boca que
se abría para él. El beso se hizo más demandante y de pronto sintió a Harry tirar de sus caderas
haciéndole sentir su erección.
– Puede esperar un poco más– dijo jadeante– te necesito, por favor– agrego moviendo las
caderas.
Draco gimio y de un movimiento se posiciono sobre el moreno que lo recibió con las piernas
abiertas. Lo beso con pasión mientras comenzaba a frotarse contra él, al tiempo que recorría su
cuerpo con una mano.
Harry se movió al compás de las caderas de Draco, enredando sus piernas en su cadera buscando
más fricción.
Draco descendió por el cuello de Harry besando y mordiendo a su paso, siendo obsequiado con
deliciosos gemidos que lo excitaban más.
– Ahhh Draco– gimió fuerte arqueando la espalda– muévete más amor– pidió jadeando– ¡mas
rápido! – gimió apretando sus manos en las caderas de Draco para apretarse más fuerte,
provocando un fuerte gemido que lo hizo deslizar sus manos a lo largo de la ancha espalda,
arañando sobre su camisa con deseo.
Draco serpenteo por su cuerpo y abrió su pantalón apresuradamente. Sin bajar su ropa interior
acerco su nariz e inhalo profundamente.
– Ahhhh delicioso– dijo lamiendo sobre la tela– no sabes todo lo que te hare esta noche mi amor–
dijo dando una última succión sobre la tela antes de regresar a su boca.
– Tu padre espera– recordó Draco moviéndose otra vez contra el– pero esta noche serás mío–
declaro mordiendo su cuello– y te follare duro– Draco estaba por disculparse con el moreno por su
vocabulario cuando escucho su ronco gemido.
Draco lo observo sorprendido al ver lo excitado que se había puesto y sonrió. Acelero el ritmo
buscando su tan ansiado orgasmo que llego cuando Harry se arqueo por ultima vez gritando su
nombre y su humedad mojo su propio pantalón.
– No sabía que te gusta que te hablen así– dijo pícaro cuando recupero el aliento.
– Oh, sí que lo sabes amor y esta noche te lo demostrare– replico besando su mejilla caliente– y
ahora arreglémonos que tu padre nos espera.
Harry se limpio con un rápido hechizo y dejo a Draco arreglándose mientras él iba a reunirse con
su padre.
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– ¡Que tonterías dices! – Exclamo indignado– por supuesto que no estoy celoso. Es más, mejor
retírate porque tengo muchas cosas que hacer y tú solo me quitas el tiempo– dijo molesto
mirando hacia otro lado.
– Mmmm sí, como digas– dijo riendo– pero me quedare contigo mientras los demás llegan– dijo
acercándose.
– Como quieras, solo no molestes porque tengo cosas que hacer– hablo molesto.
Era indignante para alguien como el tener que soportar la lastima de su único hijo.
Harry hizo una mueca y camino frente a su padre. Con sus manos tomo suavemente la cara de su
padre y la levanto encontrándose con unos penetrantes ojos verdes que lo miraban con sorpresa.
– Te quiero mucho padre– susurro con suavidad– quizás no te lo diga seguido, pero te quiero
mucho y no soportaría perderte– negó acariciando su mejilla– has hecho realidad mi más grande
sueño: tener una familia. Draco es mi pareja, el amor de mi vida –explico sin dejar de mirarlo–
pero tú siempre serás mi padre y siempre te voy a necesitar, siempre. Y eso nada ni nadie lo
cambiara nunca– dijo mirándolo con amor.
Tom no salía de su asombro. Las hermosas palabras que le acababa de decir su hijo aún seguían
haciendo eco en su cabeza.
– Yo también te adoro hijo– susurro con voz ahogada– ven aquí– dijo abriendo los brazos.
Harry no espero que se lo dijera dos veces, se sentó sobre su regazo y se abrazó fuertemente de su
cuello recargando su cabeza sobre el hombro de su padre.
– No quise hacerte una escena de celos, perdón– susurro recargando su cabeza sobre la coronilla
de su hijo– es solo que… hace tan poco tiempo que me entere que tengo un hijo, un hijo con el
único hombre que he amado y…para mi es difícil darme cuenta que ya no me necesitas– explico en
un susurro– que no es a mí a quien buscas cuando tienes miedo o estas contento… es difícil
aceptar que ya casi eres un hombre y que no te puedo tener en mi regazo todo el tiempo; no
sabes cuánto deseo poder guardarte dentro de mi pecho para protegerte por siempre. No te pido
que me entiendas solo…
– Y yo siempre veré por la felicidad de mi hijo– dijo besando su frente y parpadeando sus lágrimas
– ahhh que quede claro que aun así debes comportarte frente a mis mortífagos y no hacerme
alguna escena– amenazo.
– Eres un malcriado– replico sonriendo– y siempre dire que eso es culpa de James.
Ninguno dijo nada más, ambos se dedicaron a disfrutar del momento que compartían como padre
e hijo.
Después de unos minutos la puerta se abrió mostrando a Lucius Malfoy, quien se sorprendió por la
escena frente a él.
– Disculpe mi Señor– dijo haciendo una reverencia– no sabía que ya estaba aquí– explico evitando
mirar al mocoso Potter sentado sobre las piernas del Lord como si nada.
Ese chiquillo le había estropeado sus planes. Como osaba entrometerse en el futuro de su hijo. Ese
lugar le correspondía por derecho a su Draco. Él debía ser el consorte del Lord por ser el hijo de su
mano derecha, pero no, tenía que llegar Potter y metérsele por los ojos como el oportunista que
era.
Se distrajo de sus pensamientos al escuchar la puerta abrirse. Volteo la cabeza para ver a su
cuñada, esposa e hijo entrar calladamente. Observo la reverencia de su cuñada pero su esposa e
hijo solo asintieron con respeto. “¿Pero qué diablos les sucede? ¿Qué no saben ante quien están?
– Draco, ¿acaso esa es la educación que te he dado? – Susurro furioso– ¿no sabes ante quien
estas?
Harry, que ya había escuchado lo suficiente se aclaró la garganta llamando la atención de los
presentes y se despidió de su padre con un beso y un te quiero para bajar corriendo de su regazo
hacia su novio.
Lucius miro al Lord con miedo, temía por la vida de su hijo. Sin embargo, el Lord no pareció
molestarse por la cercanía de su amante con su hijo, así que creyó que quizás podría sacarle
provecho a la situación.
– Muy bien, ya que estamos todos juntos comencemos– dijo Tom– como estoy seguro que ya
estas al corriente de lo que paso con tu hijo pero no de mis otros planes, entonces no estarás de
acuerdo en que regrese a Hogwarts– explico mirando a Lucius.
Lucius pensó en responder que cualquier decisión estaba bien, pero sin Potter cerca quizás su hijo
podía tener una oportunidad.
– Desearía que se quedara aquí mi Señor– hablo despacio, inclinando la cabeza en sumisión– es mi
único hijo y no quisiera que algo le sucediera.
Tom miro a Harry inmediatamente, el también sentía lo mismo. Hizo una mueca el ver la mirada
derrotada de su hijo al creer que se iría sin su pareja.
– Entiendo tu posición, pero el joven Malfoy debe regresar al Colegio– vio la mirada de
agradecimiento de su hijo y sonrió– si te sirve de consuelo, en Navidad ya estarán de regreso–
explico.
Lucius no tuvo opción pero se relajó al saber que Potter también regresaba. Lo que no sabía era
que todas sus reacciones eran causa de diversión para un par de ojos.
Capitulo 32: Disculpas y nuevos comienzos
Bella observaba divertida a su cuñado. Ella sabía de sus intenciones con Draco y el Lord y también
sabia por Severus que Lucius pensaba que Harry Potter era su amante. Pobre Lucius, no sabía en la
que se estaba metiendo.
– También quiero que te encargues de que no haya ningún disturbio en el tiempo que dure la
estancia de ambos en la mansión– ordeno– no habrá ataques ni ningún tipo de actividad fuera de
la mansión.
– Por supuesto Señor, será un placer– dijo sonriendo con cariño al moreno.
– Bella, tu le daras clases de duelo a ambos, quiero que mejoren sus habilidades– ordeno mirando
a los chicos.
– Como ordene mi Señor– respondio Bellatrix inclinando la cabeza y mirando al hijo del Lord con
incomodidad.
– Usted joven Malfoy, por favor refuerce las lecciones de espada– pidió.
– Supongo que ya que seremos tan cercanos podrías decirme Tom– dijo poniendo los ojos en
blanco al ver la brillante sonrisa de su hijo.
– Te lo agradezco Tom– respondio Draco sonriendo– será un honor para mí que consideres
llamarme Draco– pidió con educación.
– Supongo que está bien– dijo suspirando– muy bien, entonces Harry y Draco van a tomar clases
de magia no verbal conmigo todas las tardes.
Bella, Narcissa y Lucius caminaron hacia la puerta pero al ver que su hijo y Potter se quedaban
decidió aprovechar el momento. Tuvo el atrevimiento de cerrar la puerta cuando las damas
salieron, solo esperaba no ser castigado por eso.
Lucius volteo y observo a Potter sentado sobre las piernas de su hijo, como no vio molestia en el
Lord decidió intentarlo.
Draco se levantó, dejando a Harry cuidadosamente sobre el sillón y camino hacia su padre con
firmeza, tomando su lugar a su mano derecha.
– Mi señor– susurro Lucius con una reverencia– no sé cómo decirle esto…ni cómo será tomado por
ustedes pero…– titubeó mirando a su hijo que lo veía con el ceño fruncido, tomo aire– desde su
nacimiento he preparado a mi único hijo, mi heredero– dijo con orgullo– para ser el perfecto
consorte– soltó– para que fuera su consorte– explico.
Tom levanto la mano callando a su hijo. Evaluó a Lucius con la mirada y decidió ver hasta donde
llegaba.
– Por supuesto mi señor, estoy seguro que para mi hijo será un honor aceptar ser su consorte–
declaro mirando de reojo los labios apretados de su hijo.
– Mmmm– Tom se acercó despacio al chico, mirándolo de arriba abajo– ciertamente es hermoso–
dijo levantándole la barbilla, sonriendo cuando el chico rehuyo su mirada– es sangre pura y de
buena posición económica, solo lo que un heredero de Slytherin merece.
– ¿De qué demonios hablas? – Pregunto asustado Harry, corriendo al lado de Draco y tomando su
mano– ¿Qué es lo que te pasa? – pregunto dolido y confundido.
– Bien Potter, tal parece que no quieres dejar ir a mi hijo– dijo con burla– entre los sangre pura no
sería mal visto que haya un…tercero– susurro mirándolo con mueca– podrías ser ese tercero. Por
supuesto que mi hijo será el consorte del Lord ante todo el mundo, pero eso no quiere decir que
tú tendrías que hacerte a un lado– terminó, mirando al chico con disgusto.
Harry estaba por explotar de ira pero fue interrumpido por su padre.
– ¿Tu qué opinas Draco? – pregunto Tom con voz sedosa, acariciando la mejilla del chico.
– ¿Tom? – Pregunto confundido– sabes que yo jamás podría hacerle eso a Harry– suplico
mirándolo a los ojos.
– Nos tendrías a los dos– susurro en su oído con sensualidad– no tienes por qué dejarlo.
– ¿Qué pasa si me niego? – pregunto sin moverse, completamente rígido.
– Solo te mataría– dijo Tom con una media sonrisa, alejándose del chico.
Draco asintió y camino hacia Harry, lo tomo de las manos y lo beso profundamente.
Harry lo vio con dolor ir al lado de su padre y creyó que lo había perdido para siempre. No
comprendia como su padre era capaz de causarle este terrible dolor. ¿Acaso ya no lo quería? Sabía
que no importara la decisión que fuera, lo perdería y ese dolor provoco que las lágrimas
descendieran por sus mejillas.
– Eso lo se padre, pero también es la más difícil que he tomado– miro a Tom y cuando lo vio
inclinarse para besarlo lo detuvo con la mano– jamás podre pertenecerle a nadie más, así que…
puede matarme…mi Lord– dijo con firmeza e inclino la cabeza, rindiéndose.
– ¿¡Acaso te has vuelto loco Draco!? – Grito Lucius asombrado– ¡No es más que un sucio mestizo!
¡Un oportunista! – Dijo mirándolo con odio– no vale la pena y me encargare de que no vuelva a
ver la luz del…
– Si terminas esa frase me encargare de hacer de tu vida un infierno– siseo Tom enfurecido– este
juego ha ido muy lejos– miro a Draco y sonrió– has pasado la prueba Draco, ahora puedo estar
seguro de que no solo amas a mi hijo sino de que cuidaras siempre de él– dijo agradecido– hazlo
feliz.
Draco lo miro sorprendido, pero en un segundo ya tenía a Harry entre sus brazos, consolándolo.
– Lucius, Lucius, Lucius– dijo Tom apuntándolo con su varita– fuiste demasiado lejos…Crucio–
susurro.
Draco cerró los ojos y abrazo más fuerte a Harry. Sabía lo que vendría a continuación.
– Basta por favor– suplico llorando– él no lo sabía, solo quería lo mejor para Draco igual que tú
quieres lo mejor para mi– dijo apresuradamente.
Harry asintió y observo a su padre salir por la puerta, molesto aun con su mortífago.
– Si, solo necesito descansar– susurro– ¿es cierto? – preguntó moviendo su cabeza hacia Harry.
– Si padre, Harry es su hijo y heredero– respondió Draco– y también es mi pareja– dijo orgulloso
sonriéndole a su moreno.
– Los dejare solos– dijo Harry levantándose– iré a buscar a mi padre antes de crucie a algún
desafortunado.
– Potter– llamo Lucius– le pido perdón por mi comportamiento, sé que nada borrara las ofensas
que hice pero aun así estoy a sus órdenes mi Lord– dijo inclinando la cabeza.
Harry iba a replicar pero Draco lo detuvo con una seña y le guiño un ojo.
– Debo irme– dijo confundido– te veo luego mi amor– salió rápido de la habitación en busca de su
padre.
– Supongo que no habrá problema si te explico algo de lo que se– respondió Draco con cuidado.
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Harry corrió por la mansión buscando a su padre. A lo lejos vio a un hombre y se acercó rápido.
– Harry, solo dime Harry– respondió apresurado– ¿sabes dónde está mi padre? – pregunto
preocupado, mirando por los lados.
– Parece que iba a las mazmorras, Harry– dijo sonriendo.
– Muchas gracias, nos vemos luego Rabastan– grito sobre el hombro, ya corriendo hacia las
mazmorras.
– Adiós– respondió agitando la mano al aire. “Sigo sin entender como un niño tan inocente y dulce
como él puede ser hijo del Lord”
Suspiro y dio media vuelta sintiéndose de mejor ánimo después de su encuentro con el pequeño
Lord.
Harry corrió rápidamente hacia las mazmorras y no se detuvo hasta escuchar los gritos.
– Lo siento, con todo lo que sucedió no te dije que lo había encerrado– dijo encogiéndose de
hombros.
– Necesito una pelota anti-estrés sino quieres que mate a Lucius Malfoy– dijo con una mueca.
– Como sea– dijo dando media vuelta e ignorando la mirada desorbitada del hombrecillo en el
suelo– no me interesa que hagas con él. Si me buscas estaré en mi habitación.
Salió rápido de ahí, ver a esa asquerosa rata le había revuelto el estómago.
Camino por los pasillos hacia su habitación. Al girar choco directamente con Belatrix Lestrange que
lo miro sorprendida.
Harry desenfundo su varita con rapidez y apunto a la bruja, observándola con el ceño fruncido.
Harry la miro sacudido y bajo su varita. Se aclaro la garganta, llamando la atención de la bruja.
Harry aprovecho para detallar a la desquiciada bruja que había matado a su padrino. Se veía tan
diferente de los meses anteriores. Lo que mas llamo su atención era el brillo en sus ojos, un brillo
sano y no el brillo de la locura que la había caracterizado. Su cabello negro era suave y caia en
rizos definidos por su espalda, enmarcando su rostro delicado y destacando su palidez. Seguía
vistiendo de la misma forma, pero había perdido ese toque de locura ahora se veía delicada y
cuerda, casi…bonita.
Agito su cabeza, deshaciéndose de su último pensamiento.
– Deberia…irme– hablo Harry todavía sorprendido por los cambios en la mujer que una vez había
odiado aun más que a su padre– sin esperar respuesta emprendio nuevamente su camino.
– Quisiera pedir disculpas por mi comportamiento hacia usted en todos estos años– dijo clavando
la vista en el suelo– sobre todo hace unos meses en el ministerio– dijo con voz tensa.
Harry fruncio el ceño sintiéndose ligeramente molesto con el recordatorio de sus acciones.
– ¿Por qué? – Pregunto Harry con voz fría– ¿Por qué me pides disculpas ahora? ¿Por qué sabes
que soy hijo de tu Señor? ¿O porque de verdad sientes remordimiento? – pregunto cada vez mas
agitado.
– Al principio te odie aun mas que cuando mi Señor te quería muerto– empezó Bellatrix con
firmeza– odie que hubieras cambiado a mi Señor y lo hubieras vuelto un ser débil y manipulado–
suspiro y miro brevemente hacia el suelo– pero…cuando mi Señor me obligo a ver a un sanador
mental…comencé a cambiar mi forma de ver el mundo– miro al chico a los ojos– la locura es un
rasgo que presenta casi toda la familia Black, eso es bien conocido– se mordio el labio
suavemente– yo siempre fui la mas afectada en mi familia, pero eso era conveniente para servir al
Señor Oscuro por lo que nunca me trataron y me acostumbre a ver la vida de las personas como
algo desechable y sin valor– bajo la vista de nuevo al ver la sorpresa en los ojos verdes– eso no es
excusa ahora, desde mi tratamiento he aprendido a valorar a las personas y sus vidas, mi Señor me
ha puesto el ejemplo y por eso estoy haciendo mi mejor esfuerzo por mejorar y ser una mujer
digna de confianza para el nuevo Señor Oscuro y…
Harry que estaba escuchando todo con gran atención, no pudo evitar fruncir el ceño al oir a
Bellatrix hablar asi de su padre.
Bellatrix lo miro con los ojos abiertos por el horror y miro al suelo avergonzada.
– Lo estaba si, mi yo sediento de sangre lo veía como la pareja perfecta– susurro avergonzada.
– Pe-pero… mi padre…
– Lo estaba– recalco Bellatrix dándose cuenta tardíamente que lo había interrumpido– lo siento mi
Lord– miro brevemente al chico y cuando lo vio hacer un gesto para que continuara ella sonrio
ligeramente– después de que comencé mis visitas al medimago mis sentimientos cambiaron– se
aclaro la garganta con vergüenza– no solo me da pociones, ya sabe, el medimago me refiero…–se
mordio el labio– la mayoría de las veces solo hablamos de cosas sencillas, me enseña el valor de
las personas y las cosas…también me enseña que significan los sentimientos y como identificarlos–
hizo una mueca– no estaba enamorada, solo obsesionada…pero creo que podría estar enamorada
de mi esposo– dijo mordiendo una sonrisa pero alzo la vista sorprendida cuando escucho la risa
del chico.
Harry no pudo evitarlo, solto una risita. Esta mujer era completamente diferente de la desquiciada
psicótica que había conocido…parecía mas bien una colegiala con su primer amor.
– Si, bueno…es normal que estes enamorada de tu esposo– dijo todavía riendo.
– Esta bien– se apresuro Harry sientiendose mal por la mujer– ahora puedes tomar esta situación
como una segunda oportunidad y recuperar el control de tu vida, puedes ser feliz con Rodolphus…
el es una buena persona cuando lo llegas a conocer– dijo sonriendo.
– Esas fueron exactamente las palabras de Rodolphus cuando le pregunte que pensaba sobre
usted mi Lord– dijo mirándolo con la cabeza de lado.
Harry sonrio ampliamente, su amistad con los hermanos Lestrange había sido una sorpresa hasta
para el.
– Son muchas las razones por las que me estoy disculpando con usted mi Lord– dijo Bellatrix
poniéndose seria esta vez– ni siquiera yo se todas las razones pero…le dire que ahora me
arrepiento de todo el daño que le he hecho a mucha gente, a usted incluido– miro con solemnidad
a los ojos verdes– esa es la primera razón, pero…hablando con Rodolphus y mi sanador, ellos dicen
que tengo que socializar y ser una persona honesta…Rodolphus dice que usted es una gran
persona y yo…bueno, quisiera conocerlo como lo conocen mi marido y mi cuñado– explico
sintiéndose nerviosa por el posible rechazo– sin embargo, entenderé si las ofensas pasadas no
pueden ser perdonadas, solo me dedicare a no interponerme un su camino.
– Este ha sido un gran paso para ti– dijo con seriedad– debo aceptar que muchas de las
atrocidades que hiciste son imperdonables, pero si perdone a mi padre por todo el daño que ha
hecho…entonces puedo tener un nuevo comienzo contigo también– dijo con firmeza– estas en
camino de recuperación y mientras pueda apoyarte lo hare– asintió hacia el pasillo que daba al ala
oeste– sin embargo, aun mas importante que mi disculpa es la disculpa que se merece mi padrino
y…mi amigo, Neville– dijo mirándola con atención.
– Me disculpare con Sirius en cuanto me permita estar unos metros cerca de el sin hechizarme–
dijo haciendo una mueca– con respecto a los Longbottom…buscare una forma de ganarme su
perdón.
– Tengamos un nuevo comienzo– dijo mirándola con calidez– Harry Riddle, un placer conocerte.
– Bellatrix Lestrange– dijo apretando la mano ofrecida y dándole una timida sonrisa.
– Muy bien, puedes llamarme Harry– dijo sonriendo– eso de Lord me hace sentir viejo.
– Entonces debes llamarme Bella– pidió sintiéndose contenta– espero que nos llevemos bien.
– Por supuesto Bella– dijo sonriendo– ahora debo retirarme, ire a buscar a mi novio.
– Adios Harry.
Ambos eran ignorantes de que Tom lo había visto todo desde las sombras, inmensamente
complacido con su seguidor y su hijo.
Penso en ir a buscar a Draco pero cambio de opinión cuando paso frente a su habitación. Cuando
Draco estuviera libre lo buscaría. Se encogio de hombros y regreso a su habitación. Se sorprendio
al encontrar a alguien esperándolo.
HR***SB
Sirius estaba acostado boca arriba, con los brazos detrás de la cabeza, los tobillos cruzacos y la
mirada perdida en el techo. Salto asustado cuando escucho que la puerta se abria. Miro a su
ahijado y sonrio ampliamente.
– Me has asustado pequeño Prongs– dijo sonriendo– crei que mi primo nunca te iba a soltar– dijo
guiñándole un ojo.
Harry se ruborizo pero solto una risita divertido.
Sirus se ahogo con su propia saliva y se levanto tosiendo con violencia y mirando horrorizado a su
ahijado.
– No es lo que piensas Siri– dijo cuando controlo su ataque de risas– Bella solo estaba
disculpándose por su comportamiento y acordamos tener una amistad tentativa– dijo sonriendo.
– Oh Harry, no debes asustarme asi– dijo poniendo una mano sobre su corazón– por poco y me da
un ataque al corazón– dijo haciendo un puchero.
– Tampoco es para tanto Siri– dijo acercándose y abrazando a su padrino– tu prima ha cambiado
mucho…diría que hasta se ve bonita– dijo encogiéndose de hombros sin soltar a su padrino.
Sirius se tenso y alejo a Harry por los hombros para poder mirarlo.
– Por supuesto que si tonto– dijo riendo– bueno– puso un dedo sobre sus labios, pensativo– Bella
si ha cambiado, y si se ve linda pero no es mi tipo– dijo sonriendo a su padrino que lo miraba
conmocionado– a mi me gustan los chicos rubios y de ojos grises.
– Porque Harry– ronroneo Sirius sonriendo travieso– si te gustaban chicos de ojos grises pudiste
habérmelo dicho– le guiño un ojo coqueto.
– Le dire a papá cuando regrese de donde sea que este, que has estado coqueteando conmigo–
dijo cruzando los brazos y haciendo un puchero.
– ¿¡Que!? – Jadeo Sirius horrorizado– mejor matame de una vez– dijo alejándose del chico– si le
dices eso a Cornamenta me despellejara vivo y utilizara mis entrañas para ahorcarme mientras
baila sobre…
– No, basta– dijo Harry poniéndose verde– no le dire nada– explico intentando mantener su
desayuno en su estomago– mejor dime que haces esperándome en mi habitación.
– Siri– llamo Harry preocupado acercándose a su padrino y tomando su mano– ¿pasa algo?
– Necesito hablar contigo sobre algo Harry– dijo incomodo.
– No es que necesite algo– dijo Sirius mirando de reojo a su ahijado– mas bien, es decirte sobre
algo.
– ¿Qué? ¿Por qué? – Pregunto Harry sorprendido y confundido– crei que eran felices juntos–
sacudió la cabeza– no entiendo, ¿qué sucedió?
– Bueno…nunca fuimos una pareja de forma oficial– miro rápidamente a Harry y se apresuro a
explicar– solo comenzamos a salir después de que hui de Azkaban– reprimio un escalofrio y Harry
lo abrazo– James y Lily ya no estaban y nosotros…solo queríamos contener el dolor y la soledad
que sentiamos– termino susurrando.
Harry sintió lágrimas en sus ojos. Siempre estaba lamentándose porque no tenía a sus padres pero
nunca le dio pensamientos a los sentimientos de los mejores amigos de su papà. Debia ser horrible
perder a tus mejores amigos y sentir que te has quedado solo. El podría comprender porque
buscaron refugio entre ellos, aun manteniendo una relación física.
– Todo esta bien Sirius– susurro Harry acariciando la cara de su padrino con dulzura– no tienes que
preocuparte, entiendo lo que estas pasando.
– No tienes que agradecer– dijo sonriendo– pero dime, ¿por qué decidiste que ya no querias estar
con Remus?
– Si, bueno…veras… creo que he encontrado la persona adecuada para mi– Sirius hizo una mueca
de dolor ante los brillantes ojos de su ahijado– más que encontrar…decidi decirle sobre mis
sentimientos a esta persona.
– Estoy feliz por ti Siri– dijo Harry complacido– y dime, ¿quién es esta persona que ha cautivado a
mi maravilloso padrino?
Sirius apretó las manos con nerviosismo. No había forma de suavizar lo que iba a decir. Así que
solo lo diría.
Harry parpadeo desconcertado por varios segundos, creyendo haber oído mal. Cuando vio que su
padrino no corrigió o se rio de alguna broma, sus ojos se abrieron enormemente.
– Ehh ¿si? – Pregunto Sirius rascándose la cabeza– quiero decir, si, me refiero a Severus Snape–
dijo con firmeza.
– Oh.
Harry se quedo sin palabras por un par de minutos, con la mirada perdida.
– Tiene lógica si lo pienso ahora– susurro Harry rascándose la barbilla pensativo– las cosas que vi
en quinto año en los pensamientos de Sev tendrían un sentido terriblemente retorcido– dijo
riendo.
– Si, sobre eso…– Sirius se sentía avergonzado– odiaba que Severus no diera un knut por mi
presencia– hizo una mueca mirando el cielo nublando por la ventana– siempre pendiente de Lily y
solo de Lily– gruño molesto pero miro a Harry rápidamente– no me malinterpretes, quiero a Lily
pero Severus…
Ambos rieron por un tiempo. Cuando Harry se calmo se subio a la cama y se sento contra la
cabecera, haciendo un seña a su padrino para que se uniera a el.
– Creo que bien– dijo Sirius indeciso– me refiero a que Remus no me ama, no al menos como
hombre pero…creo que podría sentirse un poco solo, estamos acostumbrados a compartir casi
todo nuestro tiempo– dijo alzándose cuidadosamente de hombros.
– Estara bien– dijo con convicción– hablare con el para ver como esta– dijo ofreciéndose.
– ¿Harias eso por mí? – pregunto Sirius con emoción.
– Sabes que haría cualquier cosa por ti– dijo Harry sonriendo– pero solo quiero pedirte que
consideres algo– dijo alzando la vista a su padrino.
– Claro, dime.
– ¿Podrias darle una oportunidad a Bella para disculparse? – pidió cerrando los ojos con
aprehensión.
– Esta bien– suspiro– pero solo porque tu me lo pediste– dijo abrazando a su ahijado mas cerca y
recargando su cabeza sobre los cabellos alborotados.
Sirius levanto la cabeza y sonrio con malicia. Jalo a su ahijado con fuerza y lo sento en su regazo,
mirando al rubio con burla.
– La verdad es que si, primo– replico Sirius– mí querido Harry y yo estamos pasando un buen
momento a solas– dijo apretandolo– porque no te vas y cierras la puerta– pidió acariciando
distraídamente la cintura de su ahijado.
– Tranquilo Draco– pidió Harry levantándose rápidamente del regazo de su padrino y saliedo de la
cama– sabes que a Siri solo le gusta molestarte– dijo condescendiente– y tu Sirius– dijo mirándolo
con una ceja levantada– ¿te gustaría encontrar a Sev en la habitación de Draco mientras lo tiene
en su regazo?
– Muy bien, ya entendí– se levanto de la cama y dejo un beso en la cabeza de su ahijado– gracias
por escucharme y entenderme Harry– camino a la puerta y guiño el ojo a su primo– nos vemos
luego primo.
Draco bloqueo la puerta con un violento movimiento de varita y después se recargo sobre ella
cruzando los brazos con molestia.
– Por supuesto– respondio Harry riendo– ustedes me divierten…mi padre celoso de ti y tu celoso
de mi padrino– se acerco a su boca y susurro– soy la persona mas afortunada.
– Si– respondio Harry acercándose a la oreja de su novio y susurrando suavemente– tengo el novio
más guapo y perfecto del mundo.
Draco suspiro mientras recorria la suave piel de la mejilla y cuello del moreno con su nariz para
después trazar círculos con la punta de su lengua. Acaricio sus costados deslizando las manos por
sus caderas, subió hasta su oído y le metió la lengua sintiéndolo estremecerse.
– Más te vale cariño– susurro mordiendo su lóbulo– porque no dejare que nadie más te tenga.
– Draco amor, si no paras ahora esta vez no te dejare ir hasta que esté satisfecho– ronroneo
acariciando su cabello.
– Tu padre nos espera para comer– dijo besando su frente– dijo que si no te dabas prisa te
castigaría sin comer todo el día.
– Ahora que eres muy fuerte te crees mucho– dijo Harry molesto haciendo una mueca.
– Para que no te enojes y veas cuanto te quiero te llevare cargando hasta el comedor, pero…
Draco negó divertido pero lo alzo en brazos y camino con el hasta el comedor.
HR***TR
Sirius y Remus soltaron unas risitas, mientras Narcissa sonreía con disimulo y Lucius lo miraba
asombrado. Rodolphus y Bella se mordieron los labios con fuerza para evitar soltarse a reír al ver
la cara del Lord.
– Sera mejor que empieces a comer o te mandare a la cocina con los elfos.
– ¡Perfecto! – Soltó Harry emocionado– ¡Haremos una tarta de fresa! – exclamo con los ojos
brillantes.
La plática fue amena y pudieron disfrutar de la comida y de las bromas del pequeño Lord. Cuando
todos terminaron y Tom se levantó, su hijo apareció de repente a su lado y sonrió inocentemente.
– Estoy cansado– dijo acercándose– ¿me llevas a mi habitación? – pidió ampliando adorablemente
sus grandes y brillantes ojos verdes.
Tom levanto una ceja y escucho los arrullos de todos. Poniendo los ojos en blanco tomo a su hijo
en brazos y camino hacia su habitación. Ignoro las risas y los sonidos de arrullos. Cuando Tom bajo
a Harry en su habitación le miro indeciso por unos segundos.
– ¿De verdad sabes hacer esa tarta? – preguntó como si nada, mirando interesado por la ventana.
– Por supuesto– aseguro Harry asintiendo– aprendí con los Dursley desde los 5 años– dijo sin darle
importancia.
D&H***H&D
Draco entro tiempo después.
– Mi padre quiere una tarta– dijo sonriendo en cuanto su rubio entro– claro que no me la pidió,
pero sé que la quiere. Le preparare una de fresa para la noche– dijo levantándose y caminando
hacia la puerta– ¿me ayudas? – pidió extendiéndole la mano.
La idea que Draco tenía de observarlo cocinar no era esa. Si bien Harry se veía muy sexy con un
delantal y una cuchara en la mano, estaba seguro que en comparación, él no se veía nada sexy. En
lugar de estar sentado frente a la mesa observando a su novio cocinar, estaba parado justo a su
lado con un tazón lleno de una extraña mezcla en la mano y con sus costosísimas prendas
cubiertas de harina. Lo peor de todo era su cabello, su perfecto cabello estaba totalmente lleno de
dulce de fresa y harina.
– Mmmm que raro, antes de salir mi padre me dijo que estaría fuera de la mansión y que se
llevaría a Lucius, Rabastan y Bella con él– dijo sonriendo disimuladamente.
– Creo que deberías tomar una ducha– dijo Harry mirándolo burlón– así estaremos listos cuando
mi padre llegue.
– Mejor después, acabo de recordar una receta que podría preparar para la comida de mañana y
tengo que ver que todos los ingredientes estén aquí– dijo quitándose el delantal– pero te busco
para ir con mi padre.
Después de que Draco se fuera se había concentrado en buscar todo lo que necesitaría que no se
dio cuenta del tiempo. Se sobresaltó cuando apareció un elfo.
– Joven amo– llamo retorciéndose las manos– Hokey no quiere ser entrometido, pero solo quería
avisarle que el amo Lord Voldemort regreso.
– Gracias por avisar, ¿podrías decirle que lo veo en media hora en su despacho? – Pidió– ¿y
también podrías llevarte los cubiertos y la tarta para preparar un lugar donde tomar té?
– Por supuesto amo, Hokey lo hará feliz.
– Harry ya lo pensé y creo que deberías de aprovechar este tiempo con el– dijo tranquilo.
– A que casi no pasan tiempo juntos y este sería un buen momento para compartir con tu padre–
dijo acariciando su mejilla– no soy tonto, sé que Tom tiene celos del tiempo que paso con su
adorado hijo, lo veo en su mirada y créeme que lo entiendo. Por eso te pido que este tiempo lo
disfruten como padre e hijo.
– Bien, pero después hare una tarta para nosotros dos– dijo sonriendo.
– Lo se– dijo Draco tomándolo por caderas y besándolo– y ahora ve con tu padre antes de que me
arrepienta.
TR***HR
Tom caminaba hacia su despacho, un elfo le había avisado que Harry lo estaba esperando ahí.
Toco una vez y entro.
– Solo quiero entregarle a mi padre consentido su primera tarta hecha por mi– dijo sonrojado,
sosteniendo la tarta frente a su padre.
– No tenías que hacerlo– respondió Tom besando su frente con cariño– pero gracias, significa
mucho para mí.
– Para mi también– dijo Harry sonriendo y poniendo la tarta sobre la mesa– ¡vamos, pártela! –
pidió emocionado.
– No quiero ser auror– respondió contento mientras repartia la tarta– pero puedo pensarme lo de
ser chef.
Estuvieron platicando acerca de todo y nada a la vez, hasta que Harry carraspeo llamando la
atención de su padre.
– Sabes, con todo lo que sucedió con Draco en Hogwarts y después de sacarnos del Colegio…–
Harry se removio incomodo– no te dije algo sobre Dumbledore– miro a su padre brevemente.
– Esta bien Harry– dijo tom apretando suavemente la mano de su hijo– ahora puedes decirme.
– El me mostro muchos recuerdos sobre tu infancia– dijo sonriendo– por cierto, no puedo creer
que sea tan tonto como para no haberse dado cuenta lo mucho que nos parecemos– miro a su
padre riendo ligeramente– eras un niño muy gruñon y autoritario.
– Padre…– Harry vacilo– la intención de Dumbledore para mostrarme tus recuerdas es que
destruya tus horrocruxes– se removio incomodo en la silla y miro intensamente a su padre–
¿Cuántos tienes?
Tom guardo silencio mientras observaba las expresiones de su hijo y su mirada sin querer viajo
hacia la cicatriz que hizo famoso a su heredero.
– Siempre crei que hice seis horrocrux– empezó Tom con voz baja y sin dejar los ojos de su hijo–
pero…creo que podría haber hecho una de forma accidental– dijo, mirando la sorpresa y el miedo
en los ojos de su hijo.
– Porque crees que me perdi en la locura cuando fragmente tantas veces mi alma– argumento
Tom– antes de que Dumbledore me borrara la memoria…solo planeaba quedarme con los que ya
había hecho – Tom tosió para cubrir su vergüenza cuando Harry lo miro asombrado.
– ¿Cuáles son tus horrocruxes y donde están? – pregunto Harry con curiosidad.
– Bueno, el primero que hice fue el anillo– se interrumpio cuando vio asentir a su hijo y levanto
una ceja.
– Dumbledore me mostro un recuerdo sobre lo que sucedió en la choza de ahhh supongo que mi
abuela– se encogio de hombros cuando vio a su padre hacer una mueca.
– Si, bueno…– miro incomodo hacia otro lado– no importa ahora…lo que importa es que si
Dumbledore sabe eso entonces debe tener mi anillo– gruño chasqueando la lengua– bueno, desde
que dijiste que te mostro mi infancia entendí que mi secreto había sido descubierto– dijo
suspirando.
– Bueno– Harry lo miro indeciso– podría intentar sacarle la verdad a Dumbledore– intento sonreir.
– No, esta bien Harry– negó Tom– todavía tengo los demás– aunque…– sonrio maliciosamente– si
el lo ha encontrado lo sabremos pronto.
– ¿Qué quieres decir? – pregunto Harry, descolocado al ver la fría sonrisa de su padre.
– El anillo tiene una maldicion– susurro Tom de forma conspiratoria– si el lo ha tocado con la
mano desnuda…digamos que en poco tiempo no tendremos que preocuparnos por deshacernos
de el– dijo con un brillo siniestro en los ojos.
– La copa de Hufflepuff– dijo Tom sonriendo– esta escondida en una de las bóvedas de Bella– miro
hacia la ventana y suspiro– esos fueron los únicos que tenia cuando conoci a James…después de
que el supo mi secreto me hizo jurar que no seguiría por ese camino.
– Si, creo que podrias tener razon– Tom estuvo de acuerdo– después de eso hice un relicario que
pertenecia a Salazar Slytherin y…
– ¿¡Que!? – jadeo Harry con los ojos abiertos en el horror– Oh, padre…creo que Salazar tendrá un
ataque al corazón cuando lo sepa– dijo soltando risitas.
– Tengo un retrato de Salazar en mis habitaciones privadas en Hogwarts y a veces platicamos– hizo
una mueca de disgusto– no creo que le agrade saber que contaminaste uno de sus objetos
personales con magia oscura– dijo encogiéndose de hombros.
– Si…como te decia– continuo mas tranquilo– después del relicario me fui en un viaje a buscar la
diadema de Rowena Ravenclaw y…– se interrumpio exasperado cuando vio a su hijo golpearse la
frente con la palma de la mano– ¿ahora que?
– Olvidalo padre– dijo con un suspiro– mejor ni mencionar eso a Rowena o creo que podría salir de
su retrato para matarte ella misma– miro a su padre y puso los ojos en blanco– ¿Cuál es tu
obsesion con los fundadores? – pregunto sarcástico.
– No me hables en ese tono jovencito– reprendio Tom cruzándose de brazos– no contestare esa
pregunta…como te decía, después de la diadema hubo un horrocux accidental– dijo Tom nervisoso
y preocupado– fue poco después de que me entere de la profecía, que dudo mucho que sea
verdad– agrego pensativo– como sea– miro a su hijo con vergüenza– debes entender que después
de todas las veces que fragmente mi alma, estaba…inestable– susurro.
– No es que– susurro Tom mirando fijamente a los ojos verdes de su hijo– sino, quien.
Harry sintió como si le hubieran dejado caer agua helada. Sentia como si el aire se hubiera vuelto
solido y no pudiera entrar a sus pulmones. Con los ojos aun puestos en su padre logro
tartamudear.
– ¿Y-yo? – pregunto en shock.
– Perdoname Harry– se apresuro Tom tomando la mano de su hijo– nunca fue mi intención.
– Es-esta bien– dijo Harry aun perdido– creo que lo entiendo– miro al vacio por unos minutos
antes de continuar– tengo una parte de tu alma dentro de mi– susurro conmocionado– eso no es
necesariamente malo ¿cierto? – pregunto preocupado.
– No, no lo creo– se apresuro Tom, reconfortando a su hijo– quiero decir, he estado investigando y
creo que el hecho de que seas mi hijo te ha salvado de las consecuencias de ser un horrocrux vivo–
Tom estaba asustado de perder a Harry– pero no te preocupes, estoy investigando como sacarte
ese pedazo de alma sin hacerte daño, no importa que tenga que destruirla para no dañarte y…
– ¡No! – Exclamo Harry rapidamente– no, esta bien, no me importa tener un pedazo de tu alma–
se apresuro a explicar– puedo cuidarla por ti y asegurarme de no perderte…has investigado y no
me hara ningun mal tenerla.
– Claro– dijo Harry con una sonrisa temblorosa –y asi podría estar más cerca de ti.
– Entonces solo tendre que absorver la copa, el relicario y la diadema– dijo Tom con un suspiro– tu
y Nagini se mantendrán asi y…
– Ahora entiendo como es que cambiaste tanto– suspiro Harry y luego inclino la cabeza mirando a
su padre con atención– pero, si no has absorbido los horrocruxes y solo han sido destruidos dos…
¿Cómo es que ahora estas cuerdo? – Se apresuro a aclarar cuando vio la ceja alzada de su padre–
me refiero a que, tienes sentimientos ahora y ya no eres ese ser cruel, lleno de maldad.
Tom miro hacia otro lado y se levanto de la mesa para ir hacia la ventana. No se había percatado
de que había anochecido, pronto seria hora de la cena.
– ¿Padre? – pregunto Harry preocupado, acercándose y poniendo una mano sobre el tenso
hombro.
– Sabes que tome una poción para recuperar mi cuerpo– dijo aun sin mirar a su hijo– pero solo es
eso Harry, solo un caparazón– dijo mirándolo intensamente– en el fondo sigo siendo Lord
Voldemort– suspiro.
– ¿Quieres decir que no tienes sentimientos por mi o por mi papá? – pregunto sintiéndose dolido.
– No, Harry– dijo Tom negando frenéticamente– eres mi hijo y te quiero… creo que es
precisamente porque eres mi hijo y tenemos esa enorme conexión que puedo tener sentimientos
por ti y por James– aseguro mirando los ojos verdes brillantes con lagrimas no derramadas– pero
por los demás…– se encogio de hombros con indiferencia– Lucius, Severus, tus padrinos…hasta
Draco– Tom negó suavemente como pidiendo disculpas– no me interesa si algo les sucede.
– Si– asintió Tom sonriendo– pero solo fue porque te importa a ti– enfatizo mirándolo con
seriedad– si no fuera por eso, no me hubiera importado que le sucediera a el o a cualquiera
pero…– movio la varita, conjurando una parvada de pajaros que revolotearon por la habitación y
sonrio– quiero volver a ser un hombre completo– miro a su hijo y lo abrazo– por ti y por James…se
que se merecen algo mejor.
Harry sintió las lagrimas derramarse calientes por sus mejillas y abrazo fuertemente a su padre.
Permanecieron asi por un tiempo hasta que Tom los condujo a un sofá frente al fuego.
– Te ayudare a ser tu mismo otra vez– dijo Harry con firmeza, comodo entre los brazos de su
padre– ¿donde puedo encontrar el relicario y la diadema?
– El relicario debería seguir en la cueva que lo escondi– dijo pensativo– pero la diadema esta en
Hogwarts, esa si podrias conseguirla por mi– pidió sonriendo.
– Si– respondio Tom divertido– no se porque quiero explicarle cosas al hijo de un merodeador.
– Por supuesto– dijo presumido– tengo un hijo con uno de ellos– dijo sarcástico.
– Cierto– dijo divertido- la conseguiré para ti y te la dare, con una condición– pidió alzando el dedo
índice.
– ¿Me cuentas cuando te rendiste y le pediste perdón a papá? – pregunto con los ojos brillantes.
– ¿Y si te dijera que ese recuerdo tienes escenas para adultos? – Pregunto levantando las cejas–
¿Aun asi quisieras escucharlo?
– Podria darme ideas para probar con Draco– dijo con una sonrisa lasciva.
– Hare de cuenta que no has dado a entender que has perdido tu inocencia cariño– dijo a través
de los dientes apretados– porque seria una lastima que hice mucho por salvar a tu novio solo para
que lo mate en este mismo momento– gruño apretando su varita.
– No se de que hablas padre– dijo rapidamente– Draco y yo no hemos hecho nada– agrego con
torpeza.
– Tendre que hacerle otra visita a Pettigrew hoy– susuro con voz fría.
– Olvida lo que dije– dijo abrazandolo por el cuello– mejor háblame mas de ti y papá– pidió,
intentando borrar los malos pensamientos de su padre y haciendo una nota mental de mantener
alejado a Draco de su padre por lo que restaba del dia.
– Muy bien– dijo suspirando– pero de una vez te advierto– dijo mirándolo con una ceja alzada– no
quiero burlas– sentencio.
Tom se acomodo mejor y puso a Harry sobre su regazo pero después recordó lo que diría y coloco
un cojin entre su entrepierna y su hijo. Solo por si las dudas.
“Despues de lo que había sucedido en el ministerio, Voldemort decidio salir de Inglaterra. Viajo
durante un par de semanas por varios países, aprendiendo más sobre magia oscura y tratando de
dar sentido a lo que había hecho con ese chico.
Esta de sobra decir que cada mañana que se levantaba y al terminar el dia, lo que se encontraba
en su mente era el. Ese chico de cabello alborotado y dulces labios.
Durante esos días quiso ignorarlo. Hacer como si nunca hubiera sucedido. Cuando se dio cuenta de
que eso no iba a funcionar, intento ignorar lo que podría significar el incesante hormigueo que lo
recorria cuando tocaba alguna parte de su piel expuesta. Cabe decir que eso solo duro un par de
días.
Habia pasado muchos años estudiando magia del alma como para no darse una idea de lo que
podría significar. Solo que no podia creer que eso fuera posible, es decir, el no creía en esas
tonterías.
Cuando termino matando a uno de sus mentores en un ataque de ira provocado por la falta de
sueño y el estrés de dar vueltas en los mismos pensamientos, decidio que tenia que aceptar la
verdad y utilizar la nueva información en su beneficio. El hecho de que podría estar atrapado con
el chico no quería decir que tenía que dejar su misión.
Regreso a Inglaterra un par de días después, pero como no había estado prestando atención a su
alrededor, no recordó que las vacaciones habían terminado y los jóvenes habían regresado al
Colegio. Busco a Abraxas inmediatamente y asalto su biblioteca, intentando en vano encontrar
nueva información. Información que refutara sus conclusiones. Todo en vano.
Su comportamiento extraño no paso desapercibido para su anfitrión, que intento saber la razón de
la constante irritación de su señor. Despues de tres días de cuestionamientos por parte de su
seguidor decidio que ya era hora de marcharse a su mansión.
Una vez ahí y sintiendo que no tenia mas opciones, se tomo el tiempo de escribir una pequeña
carta para el joven Potter y pedirle que se vieran en Hogsmeade el fin de semana. Por supuesto, la
carta regreso a otro dia con la respuesta afirmativa y una disculpa exigida.
Los días restantes se llenaron de tranquilidad y anticipación nerviosa. Sabía lo que necesitaba
hacer y lo que tenía que hacer. Eso no quiere decir que le diría toda la verdad al chico, primero
tenia que ver como iban a ser las cosas.
El domingo había amanecido muy frio y la nieve caia sin parar. No que fuera un problema para el,
extrañamente o no tanto, preferia los climas frios. Se vistió con un par de pantalones negros
formales y una camisa verde botella, se puso una túnica negra; tomo unos guantes y bufanda y se
dirigio a Hogsmeade.
Llego a Hogsmeade poco tiempo después de que los jovenes del Colegio comenzaran a llegar. Se
mantuvo en la entrada de Las Tres Escobas, intentando no llamar la atención. A lo lejos lo vio
caminar junto con un grupo de chicos de su edad y una mujer pelirroja. Fruncio el ceño y torcio la
boca en molestia. Esa debía ser la sangre sucia con la que James estaba obsesionado. Relajo sus
facciones cuando vio al chico notar su presencia y alejarse sutilmente de la pelirroja. Sonrio de
lado recordando su objetivo de alejarlo de las amistades innecesarias. Eso podría ser más fácil de
lo pensado.
Coloco una falsa mascara de alegría en su rostro cuando se dirigieron a el.
– Hola James– saludo con una inclinación de cabeza y una sonrisa– joven Black–saludo al chico que
lo miraba con el ceño fruncido.
– Hola– respondio James avergonzado.
– Lord Black– saludo Sirius con sospecha– no sabia que vendría a Hogsmeade–miro a su amigo y
levanto las cejas– ¿tu si, James? – pregunto mirándolo seriamente.
– En realidad– hablo Tom desviando la atención del nervioso chico– James tampoco sabia que
vendría, ¿no es asi, James?
– No– se apresuro a responder– pero es una agradable sorpresa.
Tom no contesto, se limito a mirar con suficiencia a la niña pelirroja que lo miraba con sospecha y
abierta molestia.
– Bueno y nos vas a presentar James– pidió Lily.
– Ah, si claro– dijo aclarándose la garganta sin verlos– el es Lord Thomas Black, lo conoci en el
baile que ofrecio la familia Black– miro a Tom con los ojos brillantes y después miro a sus amigos
nervioso– estos son mis mejores amigos–Remus Lupin, Peter Pettigrew y ya conoces a Sirius– dijo
sonriendo– esta es Lily Evans, es ahhh una buena amiga– aclaro nervioso.
Lily lo miro asombrada y después fruncio el ceño al hombre frente a ella.
Para Tom era claro que ella se había dado cuenta que había sido reemplazada en los afectos del
joven heredero Potter y eso solo aumento el excelente humor de Tom.
– Pues es un gusto conocerlos niños– dijo haciendo énfasis deliberadamente en la palabra niños,
mientras media a la pelirroja con una mirada– James– llamo mirando al chico con atención– se
que no habíamos quedado de vernos y no quisiera interrumpir tu tiempo con tus amigos pero– se
interrumpio sacando un sobre de su túnica y sonrio– hable con el jefe de aurores y me dio una
carta para ti.
– El jefe de aurores conoce a su padre– respondio Lily cruzándose de brazos.
– Por supuesto– respondio Tom sonriendo de lado– pero como James sabe– dijo mirando al
moreno– me refiero al jefe de aurores francés.
Lily, Remus y Peter lo miraron asombrados.
– ¿Planeas irte de Inglaterra? – pregunto Lily sorprendida.
– Bueno, aun no lo se– respondio encogiéndose de hombros– pero quiero considerar todas mis
opciones– miro a Tom y se acerco despacio– tengo asuntos que atender chicos, creo que los vere
mas tarde.
– ¿Tu padre sabe de esto James? – pregunto Sirius con seriedad.
– Por supuesto– respondio Tom rapidamente– hable con Charlus Potter antes de venir en busca de
James– explico sonriendo– no tuvo ningun problema– se giro al chico y asintio– ¿nos vamos?
James asintió y se despidió rápidamente de sus amigos con una ola.
Tom abrió el camino siendo seguido de cerca por un silencioso James. Cuando estuvo seguro de
que habían perdido a los jóvenes se detuvo en un callejón y se recargo, sonriendo con picardía al
joven.
– ¿Crees que estemos a salvo para tener una conversación tranquila sin que tus amigos nos
espíen? – pregunto levantando las cejas.
James solto una risita y negó con la cabeza.
– Dudo mucho que Sirius se quede tranquilo y estoy seguro que arrastrara a los demás para
buscarnos.
Tom tarareo y extendió su mano hacia el chico.
– Quizas deberíamos ir a un lugar mas privado– dijo sonriendo– Londres muggle, tal vez.
James miro la mano con incertidumbre.
– ¿Confias en mi, James? – pregunto con voz sedosa.
James suspiro.
– No deberia– dijo antes de tomar la mano extedida con firmeza.
Tom sonrio complacido antes de desaparecer.
James se tambaleo al aparecer, pero un fuerte brazo se envolvió alrededor de su cintura,
estabilizándolo. Levanto la vista y le sonrio agradecido al hombre antes de fruncir el ceño y
retirarse apresuradamente.
– ¿Dónde estamos? – exigió mirando a su alrededor.
Tom sonrio divertido y miro la amplia sala de estar.
– Es un departamento muggle que compre hace mucho tiempo.
James levanto una ceja y asintió. Se quedo parado mirando los diversos objetos que decoraban la
sala de estar.
– Por que no tomamos asiento– pidió Tom conduciendo al chico al gran y comodo sofá de
terciopelo verde– tengo algunas cosas que decirte.
James lo siguió. Tomando asiento en medio del sofá, se giro y lo miro con una altiva ceja alzada.
– ¿Me diras porque me besaste y después me trataste de forma tan fría? – pidió con
indiferencia– después de todo, no te pedi que lo hicieras.
Tom asintió, sabiendo que el chico se la iba a poner difícil. Sin contestar, movio su varita y apareció
un servicio de te. Se mantuvo en silencio mientras servia ambas tazas y le entregaba la suya a un
moreno molesto.
– Te debo una disculpa por mi comportamiento– dijo por fin Tom en un susurro, James no tenia
que saber cuanto le había costado decir esas pocas palabras– no debi haberte faltado al respeto
de esa manera– agrego sorbiendo una pequeña cantidad de tè– el problema es…– miro al chico
fijamente y se lamio los labios–que desde que te conoci desee hacerlo– observo complacido como
se sonrojaba el chico– pero eso no debio haber sucedido– dijo con una ligera molestia.
– ¿Por qué no? – replico James rápidamente.
– Porque aun eres un niño James– respondio Tom exasperado– sigues siendo menor de edad y yo
soy un hombre mucho mayor que tu– agrego midiendo la reaccion del chico.
– ¡No soy un niño! – Exclamo molesto– voy a cumplir 17 años en marzo– agrego rápidamente,
intentando disuadir al mayor.
– Eso no importa James– respondio con seriedad Tom, aunque enormemente complacido con la
vehemencia del chico– soy muchos años mayor que tu y eso debería ser suficiente razón.
– A mi no me importa la edad– replico de nuevo– estoy seguro que mis padres entenderán si les
explico las razones.
– ¡No! – Exclamo Tom apresurado– si le dices algo sobre esto entonces te prohibieran verme y me
podrían mandar a Azkaban– agrego cuando lo vio mirarlo asombrado– despues de todo, te bese
cuando sigues siendo un menor– susurro con voz sedosa.
James asintió mirando hipnotizado los ojos verdes.
– Esta bien James– susupiro Tom con falso pesar– si estas seguro podríamos intentar algo
juntos– dijo alejando su taza con cuidado– pero tienes que prometerme que no le diras
a nadie, absolutamente a nadie, lo que suceda entre nosotros– susurro acercándose y acariciando
la suave mejilla del moreno, anticipando las sensasiones que produciría su toque y reprimiendo un
gemido–prométemelo y te besare de nuevo– dijo ganándose un estremecimiento del
menor– prométeme que no le diras nada de nosotros a tus amigos– pidió con urgencia.
– Te lo prometo– jadeo James dejando caer su taza sin cuidado y acercándose mas– no le dire a
nadie, ni siquiera a Sirius sobre nosotros– prometio perdido en la belleza de esa mirada oscura.
Tom sonrio de lado, sabiendo que ahora lo tenia completamente atrapado en su trampa. Ahora
era tiempo de conseguir el premio tan anhelado en los últimos días.
Se acerco cerrando la distancia con rapidez y presiono sus labios en los deliciosos labios del
moreno. Reprimio un gemido cuando sintió una corriente eléctrica recorrer su cuerpo y el sabor
de esos labios de pecado explotando en su boca.
James por el contrario se dejo disfrutar del momento con abandono. Devolvió el beso con
urgencia y gimio suavemente cuando enterro sus dedos en ese sedoso cabello castaño. Cuando el
aire se hizo indispensable se separo con renuencia y miro los brillantes ojos verdes.
– Eso fue aun mas fantástico que la primera vez– susurro asombrado, sonrojándose cuando Tom
se rio suavemente– lo digo de verdad, he besado a algunas chicas en el Colegio pero nunca he
sentido estas sensasiones– replico defendiéndose de la suave burla.
– ¿Qué sientes? – pregunto Tom curioso, quería saber si sentía lo mismo que sentía el cada vez
que se tocaban.
– Cada parte que tocas hormiguea incontrolable, como si una corriente de magia pasara por mi
cuerpo sin cesar– susurro acercándose de nuevo y tocando el rostro de mayor, deteniéndose en
los suaves labios– siento que no puedo tener suficiente.
Tom fruncio ligeramente el ceño antes de aclarar su rostro en una sonrisa discreta y llena de
complicidad.
– Eso es algo bueno– dijo acercándose a los labios rojos– porque yo tampoco puedo tener
suficiente de ti– dijo antes de besarlo nuevamente.
Despues de unos minutos Tom se retiro con dificultad. Si no paraba ahora tomaría al chico en el
sofá sin importarle lo que dijera.
– Deberias regresar con tus amigos– dijo separándose del cuerpo del moreno– se preguntaran que
tomo tanto tiempo y no podemos levantar sospechas– se levanto intentando aclarar su mente de
nuevo– pero te mandare una lechuza en unos días.
James se levanto tambaleante y asintió.
– Esta bien–respondio con voz temblorosa– ¿Cuándo te volveré a ver? –pregunto mirándolo con
anhelo.
– No lo se James– respondio Tom bruscamente– lo siento– dijo apresurado al ver la mirada dolida
del niño– tengo mucho trabajo y estoy en una investigación importante.
– Lo entiendo– respondio James con tristeza y camino hacia la puerta– pasare tiempo con mis
amigos.
Tom fruncio el ceño al imaginar a James pasando tiempo con la niña pelirroja y gruño
deteniendolo.
– A donde vas James– llamo sosteniendo su brazo– ni siquiera sabes donde estamos– agrego con
mas suavidad– te llevare al punto donde desaparecimos y te dejare con tus amigos, no quisiera
que te pasara algo– lo acerco a su cuerpo y lo sostuvo con fuerza de las caderas, mirándolo
intensamente– solo…intenta no pasar mucho tiempo con esa niña pelirroja– dijo con una
mueca– no es una buena influencia para ti– agrego como explicación.
James lo miro sorprendido y despues sonrio ampliamente.
– Esta bien Tom– dijo tomando su cara en sus manos– ahora eres tu quien me interesa– agrego
besando suavente sus labios.
Tom gruño y beso con posesión al moreno. Despues le sonrio suavemente y desaparecieron
rumbo a Hogsmeade.”
– No sabia que fueras un pervertido padre– dijo riendo– mira que seducir a un niño de 16 años
cuando tú tenías… ¿Cuántos? ¿Cuarenta?
– Silencio niño– reprendio Tom con el ceño fruncido– además, James y yo no hicimos nada hasta
que cumplio 17 años.
– Por cierto– dijo Harry sobándose – ¿Hasta cuando te diste cuenta que lo querias? – pregunto
mirando a su padre.
– Nunca fui muy bueno en el departamento del amor– dijo como explicación– pero no te
preocupes que James era tan testarudo como tu– agrego sonriendo– despues de eso estuvimos
enviándonos cartas por un mes antes de poder verlo otra vez.
– Sabes que yo no dejo las cosas a la mitad– respondio Tom burlon– pero debes recordar que mi
primer objetivo no fue utilizarlo– dijo con un guiño– sino alejarlo de cierta insoportable chica
pelirroja.
Harry solto una risita. Su padre era adorable cuando estaba celoso. Lo cual le hizo recordar la otra
parte de su plan.
– Sabes padre– llamo– quería proponerte algo– dijo evaluando la reacción de su padre.
– Quiero dejar de tomar la poción para dormir sin sueños y visitar a papá otra vez– dejo caer–
estoy seguro que me pueden decir donde están– se apresuró a explicar.
Tom dejo fruncio el ceño por un momento antes de reemplazarlo con una ceja alzada.
Tom lo pensó mejor y asintió. Lo mejor era que fuera bajo sus reglas y no sin saber lo que
pretendía hacer el testarudo niño.
– Solo será una vez a la semana y bajo la supervisión de Severus, Draco o yo– explico con firmeza.
– Dile a James cuando lo veas, que lo extraño y que el frío de mi cama es más intenso sin el– dijo
sonriendo.
Tom soltó una carcajada, divertido por el mal rato que le estaba haciendo pasar a su sonrojado
hijo.
34. Pasión
Capitulo 34: Pasión
– Hey, ¿eso que fue? – Preguntó con fingida indignación– merezco un verdadero beso por
preocuparme por mi novio– dijo cruzándose de brazos.
Harry soltó una risita y despacio se acomodó a horcajadas sobre Draco, tomándolo de las mejillas
se acercó lentamente a sus labios y presiono los suyos. Sintió las manos de Draco sobre sus
caderas y cedió ante la presión de la lengua de su amante. Recorrió con la propia la boca de Draco
una y otra vez y permitió que el rubio hiciera lo mismo. Cuando se separaron buscando aire Draco
dejo caer la cabeza sobre la cabecera de la cama y respiro profundo.
– ¿Te gusta provocarme, no es así Potter? – Pregunto con voz ronca mirándolo a los ojos con
altivez– te gusta que acaricie tus suaves muslos, tus caderas, tu pecho…– dijo pasando las manos
por cada una de esas partes.
– Si y no sabes cuánto– jadeo intentando mover sus caderas pero Draco lo tenía bien sujeto.
– Lo averiguaremos, veremos qué tan pervertido puede ser San Potter– susurro en su oído,
acariciándolo con la lengua.
Harry respiraba con dificultad pero aun así se las arregló para tomar por los hombros a Draco y
darle la vuelta.
– Draco– susurro Harry todavía jadeando– deberías saber que no es bueno jugar con fuego– dijo
haciendo un giro de muñeca y dejándolo completamente desnudo– porque te puedes quemar.
Draco soltó un jadeo sorprendido y quiso recuperar el control pero le fue negado por Harry.
– ¿Qué sucede? – Pregunto con una media sonrisa– ¿Acaso no te gusta sentir mi cuerpo sobre el
tuyo? ¿O quieres que este desnudo también? – movió su mano y su propia ropa desaparecio– ¿Así
te gusta más? – Dijo rozando sus miembros despiertos recibiendo un ronco gemido por parte de
Draco– ¿Quieres disfrutar de mi cuerpo caliente y dispuesto para ti? – susurro moviendo sus
caderas lentamente.
– ¿Te gusta verme con las piernas abiertas, esperando ansioso que me poseas? – pregunto
mordiendo su oreja y sonriendo al escuchar el gemido de excitación que provocaban sus palabras–
lo veo en tus ojos, veo el deseo incontrolable que sientes… deseas follarme duro y escuchar como
grito tu nombre mientras lo haces, deseas…
– ¡Si, joder lo deseo! – gimió fuertemente Draco dándole la vuelta a Harry y empotrándolo en la
cama– pero a ti te gusta no es así Harry– jadeo sobre sus labios sin dejar de mirarlo– te gusta
sentir mi boca devorando tu polla– sonrió de lado al oír el gemido de su moreno, pero tenía que
sufrir más de lo que lo hizo sufrir a el– te vuelve loco sentir mi lengua paseando por tu culo,
metiéndose muy profundo. Te gusta abrirte de piernas para que te folle con fuerza porque te
derrite sentir mi grande, caliente y dura polla– movió su pelvis enfatizando cada adjetivo–
enterrada profundamente en tu culo mientras me ruegas por mas– descendió a morder una tetilla
con fuerza– Te gusta la sensación de mi polla abriéndote en cada embestida– escucho los gemidos
y lloriqueos del moreno y continuo, sabía que faltaba tan poco para oír lo que tanto deseaba–
porque así es Harry y no lo puedes negar, te gusta que te folle, te gusta sentir mi cuerpo sobre el
tuyo tanto como a mi gusta sentir tu delicioso cuerpo bajo el mío gimiendo ansioso y
retorciéndose de placer como lo haces ahora– dijo observando como el moreno serpenteaba bajo
su cuerpo buscando darse algo de alivio.
– ¡Dímelo! Dime que necesitas Harry, dímelo y te lo daré– hablo con voz ronca deslizando sus
labios por su cuello.
– ¡A ti joder! – grito desesperado, ya nada le importaba solo quería tenerlo dentro de élv ¡Necesito
tu polla cogiéndome ahora! ¡Quiero sentir lo duro y caliente que estas por mí! ¡Necesito
penetrarme con ella mientras reboto con fuerza sobre tu regazo! Quiero sentir tus manos
quitándome la razón con sus caricias mientras tus labios me devoran entero. ¡Deseo sentir tus
labios por todo mi cuerpo marcándolo como tuyo, quiero gritar tan fuerte, rogando porque me
des más duro y más rápido hasta que ya no pueda más!
– Eso era todo lo que necesitaba escuchar de ti bebé– jadeo Draco sonriendo lascivo– ahora
compláceme y abre esas deliciosas piernas para mi Harry, solo para mi bebé– pidió con lujuria
mientras clavaba sus oscurecidos ojos en los de su amante que obedeció inmediatamente
gimiendo con pasión– así bebé, me encanta cuando ofreces tu cuerpo así para mi– y sin decir nada
separo más las piernas de Harry de un tirón y se empalo con fuerza sintiendo ese anillo de
músculos oponer esa placentera resistencia.
El placer era tanto que ambos sintieron que perdieron la visión por unos segundos mientras sus
gemidos reverberaban por toda la habitación.
Harry enrosco inmediatamente sus piernas en las caderas de Draco y comenzó moverse
encontrando las caderas de su amante con rápidos movimientos.
Por su parte Draco se empalaba dentro de ese estrecho y caliente canal una y otra vez con rápidos
movimientos certeros.
– Oh, sí así– jadeo Harry cuando Draco se movió más rápido– quiero más– pidió con un gemido.
Con un impulso se giró y quedo sobre las caderas de su rubio y sonrió de lado con lujuria. Subió y
bajo lentamente sobre el miembro mordiéndose los labios y echando la cabeza hacia atrás.
– Ahhhh, se siente tan bien- jadeo penetrándose despacio– estas tan duro y tan caliente– gimió
deslizando sus manos sobre el blanco pecho que subía y bajaba rápidamente buscando oxígeno–
adoro ver como entra y sale de mi cuerpo con fuerza– jadeo mirando cómo se empalaba sobre el
miembro de Draco que solo gemía y lo penetraba con más fuerza.
Después de unas cuantas envestidas más Draco lo tomo fuertemente de las caderas y lo coloco
sobre la cama boca abajo y le levanto las caderas.
– Te gusta que te monte ¿no es así Potter? – Preguntó jadeando junto a su oído– ¿también quieres
ver como lo hago? – Pregunto mordiendo su espalda, el ronco gemido fue su respuesta y sin más
movió su muñeca conjurando espejos en las paredes– observa Harry– pidió levantando con
suavidad su mentón – donde quiera que veas veras como te follo, como entro en tu cuerpo con
fuerza mientras tú te retuerces bajo mi cuerpo– jadeo.
Harry levanto la vista y vio un espejo frente a él en el que se reflejaba Draco, sudando y
moviéndose sobre sus caderas. Giro el rostro y vio otro espejo en la pared en el que se reflejaba
Draco de costado y se podía ver perfectamente como entraba y salía de su cuerpo. Se quedó
hipnotizado viendo como ese enorme y duro miembro se enterraba profundamente en su cuerpo
y eso fue suficiente para mandarlo hacia su tan desesperado orgasmo.
Draco se vino dentro de Harry al sentir las contracciones de su entrada y por el espejo a su
derecha pudo ver como se corría su amante sin siquiera tocarse. Cayeron juntos sobre la cama con
Draco todavía dentro de él. Cuando recuperaron la respiración, Draco hizo el intento de salirse del
moreno pero fue detenido.
– Si– jadeo Draco sintiendo su miembro dar una sacudida– al igual que a ti Potter– replico.
– Creo que acabo de descubrir cuanto te pone que te llame por tu apellido como antes,
¿verdad Malfoy? – añadió lo último con fingido desprecio.
– Que sorpresa Potter, al parecer no eres tan tonto como pensé– replico con sorna pero el efecto
se perdió al besar su cuello con dulzura– ahora señor Riddle duerma que debe estar descansado
para mañana o Tom terminara separándonos por las noches.
– Noooo– grito Harry haciendo reír a Draco– no te rías que mi padre es capaz de hacerlo– bostezo
y se acurruco en sus brazos.
– Descansa amor– dijo Draco depositando un suave beso en su frente, pero ya estaba dormido.
¡Estaba de regreso! Observo el claro rodeado de esos árboles con sus hojas verde brillante y sonrió
feliz. Inspirando profundamente ese aire puro que solo había encontrado ahí, se encamino hacia
aquella cascada que sabía lo esperaba del otro lado del claro. Soltó un siseo cuando una espina se
clavó en la planta de su pie y maldijo por no haber recordado su pequeño experimento de dormir
con botas; sin embargo lo que le hizo sentir mal fue haber olvidado decirle a Draco que tenía
permiso de visitar el claro.
Su boca se torció en una mueca de disgusto al pensar en la discusión que tendrían cuando
despertara. Sus pensamientos de culpabilidad se vieron interrumpidos cuando unos suaves
murmullos comenzaron a escucharse y en ese momento se dio cuenta que ya casi llegaba a la
cascada.
Apresuro el paso emocionado, esperando escuchar las voces de su papá y Lily. Como si supieran lo
que esperaba sus voces explotaron a su alrededor superponiéndose a todas aquellas desconocidas
y provocando que su corazón se acelerara por la emoción.
– ¡Hijo! – exclamo la voz de su papá.
– ¡Querido! – exclamo Lily emocionada.
– Ven Harry, te hemos esperado por mucho tiempo– pidió James.
Harry estaba parado observando la cascada, pero escuchar a su papá decir que lo habían estado
esperando lo impulso a atravesar la cortina de agua con rapidez.
Suprimió un suspiro al sentir el agua helado colarse hasta sus huesos y abrió sus ojos al hermoso
lugar en el que se encontraba.
El claro era muy hermoso y tranquilo; pero en este lugar se respiraba tanta paz. El sol que bañaba
todo el lugar era cálido pero sin llegar a ser sofocante, el agua que fluía en arroyos pequeños era
hipnotizante, tan relajante que provocaba ganas de sentarse a observar mientras el canto de los
pajarillos se escuchaba en las copas de los arboles como si quisieran hacer una melodía propia y
cambiante cada minuto.
Sonrió de lado pensando que si ya estaba mojado bien podría meterse a nadar un rato pero una
voz a su espalda lo sobresalto e hizo que su estómago diera un vuelco.
– Si fuera tú, me quitaría el pijama, puesto que técnicamente tu cuerpo verdadero no está aquí y
no tienes tu varita, por lo tanto tendrías que esperar a que tu ropa secara a la manera muggle–dijo
divertido.
Harry giro rápidamente y observo a su padre frente a frente por primera vez. Su boca se abrió del
asombro al ver que era prácticamente una copia fiel de su papá a excepción de los ojos.
James sonrió de lado y lo observo detenidamente. Se acercó al chico despacio y toco su mejilla
suavemente.
– Tienes los ojos de tu padre– susurro con los ojos brillantes.
– Eso es un cambio– respondió vacilante mientras disfrutaba de la caricia–siempre escuche a
todos decir que tenía los ojos de mi madre pero…
– Se podrían confundir, pero los míos son más oscuros y opacos mientras que tus ojos son verde
esmeralda y muy brillantes– dijo saliendo de unos árboles y calvando su mirada en el apuesto
chico frente a ella– no hay duda que sacaste los ojos de Tom.
Harry sonrió con calidez hacia la hermosa mujer que había sido su madre.
– Supongo que ya sabrás que no soy tu madre– hablo intentando ocultar su tristeza– pero a mí no
me importaría…
– Que fueras mi tía– interrumpió Harry mirándola ansioso– no sé qué se siente tener una tía que
de verdad te quiera– vio el ceño fruncido de Lily y se apresuró a hablar– para Petunia fui como un
elfo doméstico, una criatura que debía trabajar de sol a sol sin recibir ni siquiera una mirada de
agradecimiento– dijo con vergüenza.
– ¡Maldita perra! – exclamo Lily furiosa– siempre supe que era la peor de las zorras pero nunca
creí que fuera capaz de meterse con un niño inocente– se acercó rápidamente a él y lo arrebato
del lado de James– pero esto no se quedara así querido– susurro con cariño pellizcando sus
mejillas sonrojadas.
Harry estaba avergonzado, no creía que esta hermosa mujer tuviera un lenguaje tan…florido.
– Vamos hermosa, no intimides a Harry– hablo suave James masajeando sus hombros– y dinos
Harry, ¿quieres de verdad que Lily sea tu tía? – pregunto, alentando a su hijo con una cálida
sonrisa.
– S-sí– se aclaró la garganta– es decir, estoy viviendo con mi padre, pero cuando regreses
podríamos…
– ¿¡Estás viviendo con Tom!? – jadeo James asombrado– T-Tom, ¿mi Tom? –Tartamudeó– ¿te
refieres a Tom como Tom? ¿O a Tom como Voldemort? –pregunto ansioso sosteniendo a Harry
por los hombros.
Harry no atinaba a responder hasta que su papá lo soltó recuperando un poco la compostura.
– Bu-bueno– empezó Harry– es un poco complicado– pero se apresuró a aclarar al ver el pánico de
su padre– me refiero a que es Tom pero también sigue siendo Voldemort– intento explicarse.
– ¡Oh, Merlín! – Sollozo James sosteniendo a su hijo con fuerza– siguió intentando asesinarte,
¿verdad?
Harry boqueaba como pez fuera del agua.
– Y cuando supo que eras su hijo entonces te chantajeo para que te fueras con el…– dijo mientras
comenzaba a caminar por todo el claro.
– Pe-pero– levanto la mano intentando detenerlo.
– ¡Y entonces ahora eres un mortífago! – jadeo horrorizado.
– Él no me… ¡escucha!
– Te obligo a inclinarte ante el como si fueras un vil sirviente– James estaba en pánico y sus ojos se
comenzaban a llenar de lágrimas
– El jamás…
– Oh hijo, papá te va a salvar…
– Padre no...
– Oh mi pobre bebé yo te voy a cuidar y no permitiré que…
– ¡PAPÁ! – grito desesperado.
James paro en seco mientras Lily, que lo perseguía por todo el claro intentando tranquilizarlo,
chocaba contra su espalda.
– ¿Me llamaste papá? – Pregunto asombrado– ¡Me dijo papá! – exclamo emocionado mirando a
Lily.
Harry se sonrojo al verse observado por las dos personas delante de él.
– Si, eres mi papá– susurro bajito– pero debes saber que padre no ha hecho nada de lo que
crees– se apresuró a explicar– lo que quería decirte es que conmigo es Tom, mi padre, ese que me
educa, me quiere, me protege y me consiente; pero para la sociedad sigue siendo Lord Voldemort,
ese terrible monstro que mata magos y muggles por placer– explico con una mueca divertida
causando asombro y horror en su papá– pero que ahora hace lo que yo quiero y cuando lo quiero–
termino de explicar con voz indiferente, observando sus uñas con sumo interés mientras se
encogía de hombros.
– Muuuuuy bieeeen– hablo James con cuidado intentando entender las palabras de su hijo– ¿debo
entender entonces que mi amado Tom padece esa cosa muggle llamada trastorno de personalidad
múltiple? – pregunto confundido.
Harry abrió la boca asombrado pero casi inmediatamente se echó a reír. Sus carcajadas
despreocupadas confundieron aún más a los dos “adultos” que no comprendían cual era la gracia.
– ¡Oh, por Merlín! – jadeo James horrizado– Dime que no te lo heredo y que frente a nosotros
eres un hijo dulce y tranquilo pero que frente a los demás eres un mortífago desalmado, ¡o peor
aún, un pequeño Señor Oscuro! – exclamo asustado con los ojos desorbitados.
Eso solo provoco que las risas de Harry aumentaran al recordar que era así como lo llamaba su
padre; tanto que las lágrimas caían de sus ojos y su estómago le dolía por tanto reír.
– Cuando le diga lo que piensas…– volvió a reír divertido con la imagen mental de su padre
echando humo por las orejas– ahora…entiendo…porque Sirius y tu son muy amigos– logro decir
por fin después de tanto reír– Sirius siempre lo hace enojar diciéndole Calvito– dijo divertido.
– ¿Debo suponer entonces que Canuto y Lunático están contigo? – Pregunto con el ceño fruncido
que se acentuó al ver a su hijo asentir– ¿¡saben la verdad!? ¿¡Les dijiste quien es tu
padre!? – pregunto asombrado.
– Si– asintió Harry contento– no fue tan difícil después de todo. Sobre todo después de que padre
se enterara y comenzara a buscarme para cuidarme y educarme como un sangre pura– explico con
una mueca– ahora que lo recuerdo me dijo que si te veía te diera un mensaje hmmm, ¿cuál era?
¡Oh si, ya recordé! –Exclamo contento– sus palabras exactas fueron: “Dile a James cuando lo veas,
que lo extraño y que el frío de mi cama es más intenso sin el” y no me hagas repetirlo por favor
porque no tengo ganas de saber en lo tú también estás pensando– agrego sintiéndose incómodo y
sonrojado.
James se sonrojo al igual que su hijo mientras Lily sonreía divertida.
– Muy bien, pues dile de mi parte que más le vale que soporte el frío solo, porque de lo contrario
cuando salga despedazare vivo a lo que se atreva a darle calor–advirtió con voz helada.
Harry asintió divertido, pensando en la cara de su padre cuando le diera el mensaje.
– Supongo que dentro de poco tiempo me tendré que ir– dijo Harry con ojos tristes.
– Así es hijo, pero no te preocupes que pronto estaremos juntos. Tengo ganas de conocer a tu
pareja– dijo pícaro.
– Dinos Harry, ¿es hermosa? – Pregunto entusiasmada Lily– ¿Cómo se llama?
Harry sintió que el color abandonaba su rostro cuando escucho a su papá y Lily dirigirse a su pareja
como “ella” y no como “el”.
– Si, bueno… es la persona más hermosa que he conocido y es alguien muy importante para
mi– dijo nervioso– además, lo que yo más quiero es que ustedes regresen para que formemos una
gran familia con mi padre, mi padrino, mi tío Remus, – a lo que la pelirroja sonrió con
cariño– Severus, que será como un tío político… ¡y Draco! Que estoy seguro que les encantara,
además del señor y la señora Ma…
– ¿Snivellus? – Pregunto James asombrado– ¿Por qué tendría que ser tu tío Snivellus? – Preguntó
con desagrado– ¿Y quién es Draco? El nombre me parece muy conocido, sé que lo escuche en
alguna parte…
– ¡Papá! – Llamo Harry con el ceño fruncido– Severus me ha cuidado y protegido aun antes de
saber que era hijo de Tom, incluso ha mentido para mantenerme con vida– dijo cruzándose de
brazos– además sé que en el fondo se preocupa por mi–dijo mirando hacia otro lado.
– Pues será muuuy en el fondo– dijo en voz baja– pero no me has dicho quién es el tal… ¿Cómo
dijiste que se llamaba? – pregunto confundido.
– Debo irme ya– se apresuró Harry a desviar el tema– no quiero que se preocupen porque no
despierte. Regresare en poco tiempo para que me puedan decir si saben dónde encontrarlos,
padre ha estado buscando junto con mi padrino y Remus pero no han encontrado ninguna huella
de ustedes.
James y Lily sonrieron contentos.
– Eso es fácil Harry, pero te lo diremos cuando nos vuelvas a visitar– añadió guiñándole un
ojo– debemos despedirnos como se debe de este maravilloso lugar.
Harry se encogió de hombros aliviado de haber cambiado el rumbo de la conversación.
– Te sugeriría que no tardaras tanto– dijo haciendo una mueca divertido– padre ha cambiado
desde que se separaron, tanto que aun con un Glamour deja a todos y todas babeando por el– dijo
encogiéndose de hombros.
James gruño molesto.
– Por supuesto que no tardare– se apresuró a replicar– cuando vuelvas te explicaremos con calma
como encontrarnos– vio la sonrisa burlona de su hijo y bufo molesto– y ahora vete antes de que
recibas tu primer tirón de orejas. ¡Eres igual a Tom! – exclamo torciendo la boca.
– Que curioso– dijo Harry con falsa curiosidad– padre siempre dice que eso lo saque de ti.
James iba a replicar pero lo último que fue capaz de escuchar antes de sentirse succionado por un
estrecho y oscuro túnel fue la carcajada divertida de su tía Lily.
Abrió los ojos sonriendo y busco con la mirada a Draco. Lo vio con la espalda apoyada en el
respaldo de la cama y le sonrió.
– Buenos días bebé– dijo para después aclararse la garganta y alejarse de sus brazos.
Draco se apresuró a cubrirlo con la manta y después lo vistió con un giro de muñeca.
– ¡Mierda! – Harry sintió que los colores se le subieron hasta las orejas y se escondió bajo la
manta.
– ¡Oh! y no escuchaste a mi tía Lily expresarse de su hermana Petunia– replico con una mueca.
– Si, he decidido que ya que no es mi madre será mi tía– declaro con firmeza destapándose la cara
y sentándose.
Tom giro los ojos pero no dijo nada con respecto a ese tema.
– Bueno ya que estas presentable y que Draco te seco, quizás sea conveniente que nos cuentes
que fue lo que sucedió esta vez mientras tomamos el desayuno– propuso incorporándose de la
pared en la que estaba recargado.
– Gracias– dijo mirando a Draco– siempre que atravieso la cascada me mojo de pies a cabeza,
además el agua esta helada.
– Perdón– dijo avergonzado– ayer estaba tan cansado que se me olvido decirte que padre me
había dado permiso de regresar al claro para ver a mi papá– dijo sonrojado.
– No deseo saber porque quedaste cansado jovencito, así que les sugiero que vayan saliendo de la
cama antes de que decida que deben tener habitaciones separadas– dijo molesto.
– Si de esas hablamos debería decirte que papá me pidió que te dijera que te aguantaras el frío–
agrego sonriente– sus palabras exactas fueron: “Muy bien, pues dile de mi parte que más le vale
que soporte el frío solo, porque de lo contrario cuando salga despedazare vivo a lo que se atreva a
darle calor” – dijo imitando el tono de su papá.
– Vamos amor– dijo Draco jalándolo de la mano– tengo ganas de saber porque de repente
comenzaste a reírte como poseído– dijo burlón.
– Cierto, yo también tengo ganas de saberlo– agrego Tom varios pasos adelante– comenzaba a
preocuparme de que estos viajes te estuvieran dejando más loco de lo que seguro estas– agrego
con burla.
– Mira quien lo dice– dijo Harry molesto– el que sufre de trastorno de personalidad múltiple–
susurro bajito para que nadie lo escuchara.
Draco si lo había hecho pero no comprendió a que se refería con esa oración.
RL***SB
Remus caminaba por los pasillos con la vista en el suelo. Después de que el problema de Draco se
solucionara, Sirius había hablado con el explicándole la situación con Severus. Se alegraba por su
amigo pero sentía que lo extrañaba, ya se había acostumbrado a no estar solo y ahora que Sirius y
Severus eran pareja se sentía más solo.
Suspiro con nostalgia. “Al menos mi cachorro está feliz, sin olvidar a mi rubio cachorro
adoptivo” sonrió de lado y camino de regreso a su habitación.
Caminando sin prestar atención no se dio cuenta de que alguien se acercaba por el pasillo hasta
que escucho una voz arrastrarse con sarcasmo.
– Pareces alma en pena Lupin– se burlo Lucius– ¿Dónde dejaste a su perro pulgoso? – Continuo
burlándose, ajeno al dolor del hombre– te dare un consejo, solo para que veas que ahora estamos
del mismo lado…no lo dejes vagar solo o podría encontrar a alguien mejor que tu para estar–
hablo con voz pausada mientras lo miraba con una media sonrisa.
Remus trago saliva con fuerza y le dio una media sonrisa triste.
– Agradezco tu preocupación Lucius– respondio con amabilidad– pero creo que tu consejo llego
demasiado tarde.
Lucius fruncio el ceño ligeramente y estaba por preguntar que quería decir con eso cuando
escucho una molesta voz detrás de el.
– ¡Lucius! – Llamo Bella acercándose rápidamente– creo que Cissy te estaba buscando.
Sirius hizo una mueca al recordar su promesa a Harry cuando vio a su prima mirarlo fijamente y
sonreir de lado.
Sirius avanzo hacia su prima pero no sin antes clavar una mirada asesina como advertencia para el
Malfoy mayor.
– Parece que tienes un perro guardian– dijo con burla mientras los observaba irse.
– Mira Lucius– dijo con cansancio– si lo que quieres es burlarte de mi porque Sirius y yo ya no
estamos juntos, entonces hazlo– replico molesto– pero no me quites el tiempo– dicho esto paso al
lado del rubio y continuo su camino.
“¿A que se referia con eso?” Se supone que eran pareja desde hace bastante tiempo.
Continúo su camino perdido en sus pensamientos. Parece que tenía un misterio por resolver.
35. Pasatiempos
El desayuno estaba exquisito, además de que tenía mucha hambre. Tom había pedido a Hokey que
le avisara al resto de los invitados que el desayunaría con su hijo y la pareja de este.
– Esta delicioso– dijo Harry comiendo más patatas– ¿Nos podemos quedar en casa? No quiero
regresar al Colegio– agrego poniendo ojitos de cachorro.
Draco oculto su sonrisa en su tasa de té, quería ver como se zafaba de esa Tom sin herir a Harry.
Siempre era difícil decirle que no cuando ponía esa carita.
– No seas holgazán– replico Tom– sabes que tienen que terminar la escuela.
– Sabes que podríamos terminarla aquí– dijo mirando con tristeza su plato – no me quiero ir,
quiero pasar más tiempo contigo.
– No me utilices como excusa Potter– replico Tom evitando mirar sus ojos de cachorro otra vez.
– Gracias padre, por eso te quiero mucho– dijo Harry pero fue interrumpido por el elfo que les
traía un pastel.
– Desde un principio planeaste que fuera una semana verdad– dijo Draco en voz baja.
– Por supuesto, pero no se lo digas– dijo Tom divertido al ver como Harry le preguntaba al elfo
cual sabia mejor y de que hacían cada pastel– déjalo que crea que le di unos días mas para
holgazanear.
– Bueno, ahora me gustaría escuchar ese asombroso relato que nos tienes el día de hoy– llamo
Tom esperando que Harry dejara ir al pobre elfo.
– Lo haces sonar como si me inventara todas esas historias– dijo dolido– aunque supongo que al
que más le conviene que sean inventos es a ti puesto que papá y Lily se llevan muy bien y mi papá
siempre la llama hermosa– dijo indiferente.
– Si no quieres partir mañana mismo de regreso al Colegio más te vale que comiences a hablar–
dijo con los dientes apretados.
– Eres cruel– dijo Harry estremeciéndose– pero lo haré. ¡Hasta donde he llegado, mendigar unos
días más con mi padre! – exclamo con indignación.
Tom y Draco giraron los ojos ante el dramatismo pero se dispusieron a escuchar a Harry. Cuando
termino su relato Tom levanto una ceja.
– Como si fueras a aceptar arrodillarte ante mi– bufo Tom molesto cuando Harry termino de
explicar– eres más testarudo que James.
– Ustedes deberían de ponerse de acuerdo– dijo con el ceño fruncido– papá dice que me parezco
a ti y tu dices que soy igual a el– dijo cruzándose de brazos– todos mis defectos son por culpa del
otro.
– Oh vamos, no me dirás que crees que no te queremos– dijo divertido– además es tu culpa que
crean que tengo trastorno de personalidad múltiple, no te sabes dar a entender sin complicar unas
simples oraciones.
Harry bufo y giro su cabeza hacia Draco que no había dicho nada aun pero lo miraba fijamente.
– La próxima semana– dijo Tom deteniendo con una mano las quejas de su hijo– vas a descansar
esta semana y cuando regreses a la escuela volverás con tu papá.
– No me queda más que obedecer– dijo con una mueca para después sonreír ampliamente– ¿Qué
haremos hoy? – pregunto emocionado saltando en su silla.
Tom y Draco suspiraron. Definitivamente ese pequeño duende cambiaba de humor como si
parpadeara.
– Por hoy tu decide que quieres hacer porque a partir de mañana empezaras clases con Narcissa,
Lucius, Draco y conmigo– explico despacio.
Harry se quedó pensativo por un rato hasta que después exclamo entusiasmado– ¡Haremos un día
de campo!
D&H***H&D
Después de hacer las paces con su prima y buscar a Moony sin resultados, decidió volver a su
habitación para ver a Severus.
Sirius estaba platicando con Severus pero de vez en cuando miraba por la ventana, pensativo.
– ¿Qué ocurre? – Pregunto Severus al ver que Sirius se perdía en sus pensamientos otra vez– Algo
te preocupa y no me quieres decir.
– Es solo que…– suspiro al sentir los brazos de su amante sobre sus caderas, sosteniéndolo con
gentileza– ciento que he dejado muy solo a Moony y me siento mal por eso– dijo despacio.
– ¿Me estas queriendo decir que quieres regresar con él? – pregunto Severus con inseguridad.
– ¡No! – exclamo Sirius rápidamente– por supuesto que no– dijo girándose y posando sus manos
sobre los amplios hombros de su amante– pero todo fue tan rápido que siento que no le di tiempo
para acostumbrarse a estar solo de nuevo– explico– solo espero que pronto encuentre alguien a
quien amar– suspiro.
– Podría ser la persona menos esperada y en el momento menos esperado, tal como paso con
nosotros– dijo besándolo.
– Si, tienes razón, además…– dijo indeciso mirando a Severus– también decidí decirle
personalmente a Harry antes de que lo averiguara por otra persona.
Severus asintió.
– Estuviste en lo correcto, el es tu ahijado despues de todo. Por mí no te preocupes, no creo que le
resulte tan difícil acostumbrarse a esta nueva idea– dijo encogiéndose de hombros– creo que ya
no me odia tanto como para oponerse a nuestra relación.
– Por supuesto que no, Harry es incapaz de guardar rencor– dijo con cariño– sé que te aceptara.
– De eso no te puedo asegurar nada– dijo deteniendo cualquier protesta con beso apasionado.
LM&NM***NM&LM
– ¡Aun no puedo creer que se haya atrevido a tocarte! – Dijo molesto– pero cuando le ponga las
manos encima no quedara nada de su anciano cuerpo.
– Lo se, Lucius– dijo acariciando su mejilla– pero ahora estoy bien y todo gracias a Harry– dijo
sonriendo– nunca podre agradecerle todo lo que ha hecho por ti, por mí y sobre todo por mi
Dragón.
– Bueno, el interés tiene pies– dijo encogiéndose de hombros– ¿sabes lo que dijo antes de
sacarme? Que todavía no me había perdonado por lo que paso en el ministerio y que si me sacaba
era solo porque me necesitaba. No puedo creer el atrevimiento de ese Potter– despotrico
molesto.
– Cálmate Lucius– pidió Narcissa– no debes olvidar de quien es hijo– sonrió al ver la palidez mortal
de su marido– pero quisiera que te des tiempo de conocerlo, es un chico muy interesante– dijo
con los ojos brillantes– puede ser dulce y letal al mismo tiempo, delicado y fuerte a la vez, además
tiene un corazón enorme. Si fue capaz de perdonar al Lord y a mi hermana por matar a mi primo,
estoy segura que te perdonara si tú te disculpas como es debido y empiezas de cero– dijo
convencida– Sé que eres una gran persona Lucius, permítele a Harry conocer al gran hombre que
eres, ¿harías eso por mí? –pidió mirándolo con intensidad hasta que asintió– Gracias– dijo
besándole la mejilla.
– Todavía no entiendo como Black está vivo– dijo haciendo una mueca– lo vi recibir la maldición y
caer por el velo. Supongo que después de todo no es tan santo, si fue capaz de usar magia negra
para regresar.
– La verdad es que tampoco se bien como sucedió, pero no me interesa saberlo. Lo único que me
importa es que he recuperado a mi verdadera hermana y a mi primo, espero que pronto recupere
a los miembros faltantes– sonrió esperanzada.
Lucius correspondió la sonrisa de su esposa y la tomo por las caderas para acercarla, estaba por
darle un beso cuando alguien toco a la puerta.
– ¡Oh, lo siento! – exclamo Harry cerrando la puerta rápidamente. Él hubiera jurado que escucho
que le permitían entrar.
– ¡Harry! – llamo Narcissa divertida abriendo la puerta– por favor pasa, no estábamos ocupados.
– ¡Oh Merlín, que vergüenza! – gimió tapándose la cara que estaba tan caliente que sentía que
desprendía vapor.
– No se preocupe mi Lord, usted siempre será bienvenido a nuestra habitación– dijo insinuante–
estoy seguro que los tres nos podemos divertir mucho– añadió guiándole un ojo.
– Basta Lucius– dijo Narcissa divertida– has dejado al pobre chico sin habla, si Draco se entera no
te defenderé.
– Oh, está bien. Cuando uno quiere tener un poco de diversión tienen que arruinarla– suspiro con
falso pesar– Lo siento mi Lord, ¿en qué podemos ayudarle? – dijo con una inclinación de cabeza.
– Harry, mi nombre es Harry– dijo exasperado– y solo venía a invitarlos a un día de campo. Todos
han aceptado solo faltan ustedes– añadió con emoción.
– ¿Día de campo? – Pregunto con incredulidad– ¿acaso crees que soy un asqueroso muggle? – dijo
molesto.
Harry suspiro y se pateó mentalmente por no haberle pedido a Draco que se hiciera cargo de su
padre. Tomo aire y hablo suavemente.
– Señores Malfoy, mi familia y yo hemos organizado un paseo por los jardines de la mansión para
disfrutar de un espléndido día como el de hoy– hablo con voz sedosa– para nosotros sería un
honor que accedieran pasar el día con nosotros– termino con una ligera inclinación de cabeza.
– ¡Por supuesto Harry! – Exclamo Narcissa emocionada– hace tanto tiempo que no hacemos esto.
– Te das cuenta de lo diferente que suena cuando te sabes expresar Po-Harry– dijo Lucius con
sorna– Y coincido con mi esposa, sería un placer acompañarlos. Gracias por la invitación.
– ¿¡Qué!? – Jadeo conmocionado– ¿¡Pero si dije lo mismo!? Solo que en lugar de hacer una simple
pregunta tuve que decir todo un párrafo– replico molesto– Oh, olvídenlo. Ustedes los aristócratas
son tan complicados.
–Me voy, los veré en un rato– dijo despidiéndose– tengo que ir por mi traje de baño, quiero nadar
un rato.
– ¿Traje de baño? No estará hablando en serio, hace un frío terrible afuera– dijo mirando a su
esposa.
– Pues yo creo que sí y más te vale que lo dejes de molestar– amenazo– quiero que ese chico sea
feliz y si para serlo se tiene que comportar como un niño que así sea.
– Esta bien querida, será como tú digas– respondió con resignación– por cierto, hablando del
chico– miro a su esposa y la condujo a un sillón cerca del fuego– ya que te reconciliaste también
con tu primo… ¿sabes porque termino su relación con Lupin, me refiero al hombre lobo? –
pregunto con curiosidad.
– Si tu lo dices– dijo sonriendo– no se muy bien que sucedió porque no quise hablar sobre ese
tema con Siri– dijo mirando hacia el fuego– solo se que cuando el Lord envió a Sirius y Severus a
una misión…algo paso entre ellos y cuando regresaron mi primo termino su relación con Remus–
explico suavemente– eso por si solo no explicaría demasiado pero...ayer por la noche cuando
estaba de regreso a nuestras habitaciones– sonrió discretamente– vi a Sev y Sirius en una posición
comprometedora– lo miro sonriente al ver su shock– a juzgar por la forma en que Sev sostenía a
mi primo contra la pared…creo que es obvio que ahora son pareja– termino ladeando la cabeza.
Lucius analizo la información y asintió despacio.
– Ahora comprendo porque Lupin camino como si fuera un inferí– dijo sin preocupación.
– ¡Lucius! – Reprendió Narcissa molesta– te prohíbo molestar a ese pobre hombre– ordeno
mirándolo con firmeza– es una persona sumamente amable y generoso, no se merece sufrir y
mucho menos que lo trates de esa forma– dijo cruzando los brazos.
– ¿No me digas que te gusta el hombre lobo? – Pregunto escéptico– se que no nos amamos como
un matrimonio debería, pero creo que mis habilidades en la cama son suficientes para que no
busques a otra persona Cissy– dijo sintiéndose herido.
– ¡Por supuesto que no! – Exclamo sorprendida– no haría eso jamas– agrego mirándolo con
seriedad– pero ciertamente creo que podría ser hora de dejar esta tonta apariencia de matrimonio
feliz e intentar buscar la verdadera felicidad querido– susurro con confianza.
– Nada Lucius– respondió Narcissa con condescendencia– pero sabes que el Lord traerá a James y
Lily Potter a la vida de alguna manera– dijo chasqueando los dedos y pidiendo un servicio de te–
los Potter desde siempre han sido el matrimonio modelo– sorbió un poco de te con delicadeza–
pero sabes que al Lord no le gusta compartir– miro sonriendo a su marido– por lo tanto creo que
lo primero que harán, será divorciarse inmediatamente.
– ¿No te hice feliz mientras estuvimos juntos? – pregunto mirándola a los ojos.
– Sabes que si cariño– respondió con una sonrisa suave– pero fuimos felices como amigos– lo
tomo de la mano y pregunto– ¿Me amas? ¿Cómo mujer?
Tal parece que se le estaba dando otra oportunidad en más de un sentido. Dependía de el saber
aprovecharla.
HR***RL
Harry camino tarareando en voz baja una melodía muggle que había escuchado en casa de petunia
cuando vio a Remus salir de su habitación mirando al suelo.
Hizo una mueca al recordar que le había dicho a Sirius que hablaría con Monny. Echo a correr
mientras llamaba a su amigo.
– Estoy bien Remy ¿y tú como estas? – pregunto mirando con atención sus pronunciadas ojeras.
– Estoy bien Harry, de echo estaba pensando en asistir a tu pequeño picnic– dijo sonriendo con
cansancio.
Harry asintió comprendiendo y lo siguió, tomando asiento en un sillón verde Slytherin frente al
fuego.
Remus no se perdió la ironía del asunto y negó divertido. Solo con la presencia del chico su animo
se había levantando.
– Debo suponer que Sirius hablo contigo entonces– dijo dando por hecho.
– No quiero ser entrometido– dijo rápidamente– pero estoy preocupado por ti Moony– dijo
mirándolo con preocupación en sus ojos verdes.
– Si te preguntas si amo a Sirius, entonces te diré que no– dijo cruzando sus tobillos mientras
observaba las reacciones tan abiertas del hijo de su amigo– lo amo como amigo pero no como
hombre Harry– explico ante la confusión de su cachorro– es solo que después de que salio de
Azkaban me acostumbre a estar junto a el, que ahora me siento desubicado y un poco solo
también– acepto sonriendo con tristeza– pero eso no cambia que este absolutamente feliz por
Sirius, ambos sabemos que ha sufrido mucho y se merece ser feliz– sonrió divertido– aunque debo
aceptar que el hecho de que la persona que lo haga feliz sea Severus es una sorpresa para mi– dijo
riendo– bueno si lo pienso, no tanto.
– Tu también te mereces ser feliz Moony– dijo repentinamente– has sufrido tanto o mas que
Sirius– explico ante la mirada sorprendida del mayor– quiero que sepas que tienes todo mi apoyo
y que si necesitas algo, cualquier cosa, puedes contar conmigo– dijo sonriendo con ternura.
– También– agrego Harry serio quiero que me prometas que mantendrás una actitud abierta y
positiva mientras estés aquí– dijo mirándolo atentamente– quiero decir, Sirius nunca hubiera
hecho las paces con Severus si no hubieras llegado aquí– se apresuro a explicar– no sabes si
estando aquí tu también puedas encontrar a alguien que sea bueno para ti– dijo con suavidad–
aquí hay muchas personas, hombres y mujeres, con las que no habías tenido una amistad antes–
dijo encogiéndose de hombros– quizás alguna de ellas puede llamar tu atención.
– Tienes razón cachorro– dijo levantándose y alzando al chico para abrazarlo fuertemente– gracias
por hablar conmigo– dijo acariciando su cabello– creo que necesitaba esto.
– Debes reír mas a menudo– dijo ladeando la cabeza– te hace ver mas guapo– afirmo asintiendo
con la cabeza.
– Muy bien, lo haré– dijo conduciendo al chico por los hombros y saliendo de la habitación– ahora
será mejor que nos dirijamos hacia el lago antes de que te venga a buscar un dragón furioso.
Harry acepto riendo junto a su amigo.
Harry observaba a todos con una sonrisa radiante. Todos habían aceptado hacer un pequeño
picnic en los jardines y por primera vez experimentaba lo que significa disfrutar de un día en
familia. Hizo una nota mental para agradecer a su padre por el maravilloso hechizo que utilizó para
crear un ambiente cálido y soleado. Levantó la vista al cielo y entrecerró los ojos, buscando el
brillo delator del hechizo que los encerraba en una cúpula, protegidos del frío cortante del
invierno.
Rodolphus, Rabastan, Sirius y Remus seguían jugando al voleibol muggle que él les había
explicado, mientras Narcissa y Bella los alentaban desde donde estaban platicando. Severus, que
por primera vez había abandonado sus túnicas negras y solo traía un sencillo pantalón negro y
camisa blanca con las mangas dobladas sobre los codos, se estaba divirtiendo, hechizando los pies
de los jugadores para que tropezaran cuando corrían para golpear la pelota. Su padre y Draco
seguían inmersos en un excelente juego de ajedrez. Sonrió de lado al ver a su padre, sus túnicas
habían desaparecido para ser reemplazadas por unos pantalones azul oscuro y una camisa caqui,
que estaba doblada mostrando unos antebrazos musculosos. Su padre se veía sencillamente
deslumbrante. Soltó una risita al pensar en lo que se estaba perdiendo su papá.
Frunció el ceño al localizar a Lucius, estaba alejado de los demás con una expresión que
demostraba perfectamente lo que pensaba de toda la situación. Suspiro con resignación y se
encaminó hacia el rubio.
Harry suspiro.
–Lo sé, pero también veo que todos se divierten…menos usted–dijo mirándolo a los ojos–porque
no…deja…caer esa máscara de superioridad –dijo tentativo sin despegar su vista de los ojos del
rubio–estoy seguro que debajo de todo eso se esconde una excelente persona, como Draco–dijo
mirando a su novio con una sonrisa.
Lucius observó al chico frente a él con intensidad, comenzaba a comprender a Narcissa. Esta
persona frente a él no era el chico de hace una hora que entro emocionado a su habitación para
pedirles que pasaran un día en familia. Ahora tenía frente a él a un hombre cuya mirada hablaba
de una madurez que ni siquiera su propio Draco poseía.
–Con eso me conformo Señor Malfoy–observó a Sirius caer sobre Remus cuando quisieron golpear
la pelota al mismo tiempo y sonrió con cariño.
Lucius no perdía detalle de las reacciones del chico. Desprendía una inocencia que era casi
increíble sabiendo de quién era hijo.
–Estoy seguro que sus parientes muggles le llenaron de regalos y trataron de hacerlo feliz–replicó
Lucius con sorna–después de todo tenían al Gran Harry Potter en su casa muggle, cosa que ningún
mago podía presumir–terminó con una mueca.
–Es que es ahí donde todos se equivocan–dijo despacio clavando la vista en el suel–o Dumbledore
nunca le dijo a nadie que mis adorables parientes muggles odiaban con el alma toda mención a la
magia–dijo con resentimiento–¿se imagina lo que significó para ellos tener que hacerse cargo de
un sobrino anormal como yo? –preguntó mirándolo con dureza.
– ¿Qué quiere decir con eso Potter? –preguntó con indecisión, temiendo la respuesta.
– Harry–corrigió distraído–y quise decir lo que dije–lo miro de reojo y volvió la vista a su padre–
Petunia odiaba a tía Lily por ser bruja y ese odio aumentó cuando se casó con mi papá, así que
cuando yo llegue me odio también por ser igual a ella, una…aberración–susurró clavando la vista
en el suelo de nuevo–Su esposo Vernon no era diferente, despreciaba cualquier mención a la
magia y por eso me tenía escondido todo el tiempo en la alacena debajo de las escaleras, no
deseaba que nadie supiera que con ellos vivía un fenómeno, un monstruo, un anormal que no
merecía respirar–sintió su garganta apretarse y las palabras se negaron a salir de su boca.
Lucius escuchaba en shock, no podía ser cierto lo que el chico decía, pero entonces…miro a
Narcissa y se encontró con una expresión de dolor en su rostro, lo que le decía que sabía de lo que
estaban hablando.
– ¿Dumbledore no sabía lo que pasaba en ese lugar? –preguntó apretando los puños con ira.
Harry soltó una risa rota y miró a Lucius con los ojos húmedos.
–No le importo–dijo negando–solo quería deshacerse de mí y dejar que otros hicieran el trabajo
sucio. Obligó a Petunia y Vernon a quedarse conmigo sin importarle que fuera poco menos que un
elfo doméstico para ellos…pero eso no fue lo peor–susurro desviando la mirada con vergüenza–
Vernon creyó…que si se tenía que hacer cargo de un fenómeno como yo al menos buscaría la
forma de deshacerse de mi anormalidad–se mordió el labio y suspiro–como los días enteros
dentro de la alacena no habían cambiado mi anormalidad…pensó que los golpes lograrían sacar la
magia de mi cuerpo…
–No–negó Lucius con fuerza y tomó la barbilla del chico para levantarla con firmeza–eso que me
estás diciendo no puede ser cierto–dijo mirándolo a los ojos.
Harry movió la cabeza deshaciéndose del fuerte agarre y evitando la mirada de acero que estaba
clavada en él.
–Las cosas solo empeoraron–continuó Harry en voz baja–se ponía más violento cada vez que veía
que mis huesos rotos sanaban más rápido que las personas normales y sin recibir ayuda médica.
Entonces me obligaba a trabajar todo el día, sin comida ni agua por días para que así mi cuerpo no
se pudiera recuperar de las golpizas que me propinaba–tomó aire y continuó–esa fue mi vida
durante los primeros 11 años, después…después solo podría decir que mejoro un poco–terminó
encogiéndose de hombros.
Lucius tuvo que obligarse a respirar profundamente para calmar la ira que hervía en su interior y
amenazaba con destruir la mansión de su Lord. Cuando por fin su temperamento estuvo bajo
control habló con voz suave.
–Este es el momento en que dice “te lo dije” – hizo una mueca pero sus ojos eran tristes
–Si se refiere a Granger y Weasley creo que ahora si me merezco el “te lo dije” – sonrió con cariño
sin perder de vista a Draco–después de todo, Draco no se quedó con las ganas.
–Por supuesto–replicó con sorna–tuve que soportar sus insultos hacia ti desde que rechazaste su
amistad en primer año–volvió su vista pensativo– ¿te arrepientes? –preguntó con curiosidad.
–Entiendo–dijo Lucius con molestia–terminar en Slytherin no hubiera sido bueno para tu fama–
replicó con tono seco.
–Podría ser–Lucius miró a su hijo y habló con voz suave–me pregunto…– volvió la vista al chico
moreno para escrutar su rostro– ¿algún día piensa casarse con alguna bruja hermosa para tener
herederos? –la sorpresa en el rostro de Harry era toda la respuesta.
Harry sintió como si un peso se instalará en su estómago al ver la dirección en la que iba el rubio.
–Nunca me he parado a pensar en eso señor Malfoy–dijo mirando al rubio con seriedad–no por mí
mismo–negó con una mueca–me refiero…se lo que esperaban o esperan todos de mí,
Dumbledore, la orden, el mundo mágico–se mordió el labio –Se lo dije una vez a Draco–miró hacia
el rubio y al ver la profunda mirada que le dedicaba su Dragón sonrió de lado y se giró hacia
Lucius–el mundo mágico espera que derrote a Voldemort y me convierta en un auror como papá–
hizo una mueca de disgusto–Dumbledore espera que haga lo mismo con la adición de que me case
con Ginny Weasley y tenga muchos hijos…en resumen, que sea el reflejo del matrimonio que
James y Lily Potter tuvieron–miro seriamente al rubio frente a él–eso es lo que está planeado para
mí y hasta hace poco lo acepte sin cuestionar, es decir…después de todo lo que pase en mi
infancia debería estar agradecido con ese futuro en lugar de cuestionarlo pero…después de
terminar mi quinto año–tragó saliva con dificultad mirando a su padrino–cuando creí que lo había
perdido todo, me di cuenta que nadie, absolutamente nadie llenaba el hueco que me faltaba. Ni
los que creía mis amigos, ni la chica con la que estaba destinado a casarme y entonces supe que no
podría simplemente dejarme llevar por la corriente. El hecho de que recuperara a mi padre–dijo
observando a su padre conversar con su novio–fue el empujón final que necesitaba para tomar las
riendas de mi vida y comenzar a pensar en lo que yo deseo–volvió la vista a Lucius y sonrió–pero
eso no es lo que le preocupa Señor Malfoy, si estoy en lo cierto, creo que a usted lo que le
preocupa es que yo sea un obstáculo en las obligaciones que tiene Draco con la continuación de su
apellido y no…– negó rápidamente al ver que lo iba a interrumpir–no estorbare, si Draco desea
cumplir con sus obligaciones yo lo apoyare con todo lo que decida–suspiro.
– ¿Está seguro? –Pregunto levantando una ceja–podría ser que eso incluyera tener que aparentar
ante la sociedad que él está felizmente casado con una joven sangrepura y que tendrá un
heredero–dijo mirándolo fijamente.
–Lo estoy– respondió Harry con seguridad–si Draco aun así me quiere a su lado… lo estaré y… si
Draco decide que ya no puede estar a mi lado también lo comprenderé y no lo molestaré más.
–Eso nunca será necesario Harry–dijo Draco apareciendo a su lado y arrodillándose junto a el–
porque yo siempre te querré a mi lado.
–Pero quise decir lo que dije Dray–susurro mirando a Lucius–si algún día tus obligaciones se
complican por estar conmigo…me haré a un lado y…
–Cuando ese momento llegue, si es que llega, entonces hablaremos de eso, por ahora debemos
disfrutar nuestro tiempo juntos amor–se inclinó y le dio un beso–ve con tu padre, quiere hablar
contigo.
–Te quiero y te respeto padre–dijo Draco levantándose–es un orgullo ser tu hijo pero…–volvió la
vista y lo miró fríamente–si me obligas a escoger entre mi responsabilidad y Harry…no te gustara
la respuesta–añadió con voz dura, se giró lentamente y antes de caminar hacia su novio agregó–no
quiero que te entrometas en mi relación con Harry para destruirla porque puedo olvidar que eres
mi padre–dicho esto caminó hacia Tom y Harry.
–Te pedí que le dieras una oportunidad a Harry querido, no que pusieras a mi Dragón en tu
contra–susurro Narcissa sentándose a su lado con elegancia
–Esa no fue mi intención pero supongo que debo disculparme–replicó sonriendo a su esposa–solo
quería ver que pensaba Harry de este asunto y ver como reaccionaria aunque debo aceptar que
me sorprendió su respuesta– miro hacia la pareja y levantó una ceja la ver como Draco llevaba a
Harry en los brazos y lo aventaba hacia el lago para después meterse él–Supongo que lo mejor
será que me resigne–suspiro audiblemente–Draco no dejará ir a Potter a menos que el propio
chico lo deje y dudo mucho que Potter deje a Draco–sonrió de lado a Narcissa y le acarició la
mejilla–no me sorprendería que pronto nos dieran la noticia de que están comprometidos.
Narcissa sonrió.
–Estaré encantada de darle la bienvenida a Harry en la familia, no hay nadie mejor para hacer feliz
a mi Dragón que Harry.
Lucius escuchó sorprendido las risas de su hijo y giró la cabeza hacia el sonido. Nunca había
escuchado a Draco reír de esa manera ni siquiera cuando era niño. Observó a Harry siendo
cargado en los hombros por Black y a Draco sobre los hombros de Remus, ambos estaban
intentando tirar al otro, Draco con mucho éxito. Sonrió al ver al heredero Riddle salir a la
superficie tosiendo agua y a Draco riéndose a carcajadas antes de recibir un chorro de agua
cortesía del Lord. Todos rieron al verlo toser el agua y fulminar al Lord con la mirada.
–Eso es trampa Tom–se quejó Draco y enseguida le envió un Aguamenti que dejó a Tom mojado
de pies a cabeza.
Tom levantó la cabeza con incredulidad al escuchar las risas de todos y con un golpe de varita
transfiguró sus ropas por algo cómodo para nadar.
–Esto es la guerra Draco–dijo aventándose sobre el heredero Malfoy para después salir los dos
unos metros más allá aventando agua por todos lados.
Lucius se acercó hacia la orilla para poder ver mejor, todavía sorprendido por la relación de esos
tres. Estaba concentrado buscándolos a lo lejos que no tuvo tiempo de reaccionar antes de que
dos pares de manos salieran disparadas del agua y jalaran sus pies. Lo único que registró fue el
agua fría mojando su cuerpo y el hecho de que estaba sosteniendo la respiración bajo el agua.
Cuando salió a la superficie escupiendo agua de manera vergonzosa y escucho las risas de todos a
su alrededor, busco con la mirada a los culpables.
–Draco, pagaras por esto–dijo transfigurando su ropa en algo más cómodo y volvió la vista al
rostro inocente de su Lord– ¿mi Lord?
–Oh vamos Lucius–dijo Tom sonriendo de lado–deja de ser tan estirado y diviértete, hasta Narcissa
se divierte–dijo señalándola y sonriendo con malicia a Lucius.
Lucius levantó una ceja y giro para encontrar a su esposa sonriendo disimuladamente en su
dirección.
–Querida parece que estás muy contenta–ronroneo moviendo su varita y cambiando las ropas de
su esposa por algo apropiado para nadar, sonrió al oír el gritito que escapó de su esposa–¿porque
no te refrescas? –dicho esto pronunció un débil Accio Narcissa lo que provocó que la rubia cayera
sin remedio al lago.
Todos rieron contentos al ver a la rubia salir del agua tosiendo brevemente.
–Parece que ustedes tres están de muy buen humor hoy–dijo Harry sonriendo hacia Tom, Lucius y
Draco que parecían recelosos–creo que deberíamos unirnos a la diversión ¿no chicos? –dijo Harry
mirando hacia los Lestrange, Sirius, Severus y Remus– y damas por supuesto–sonrió hacia Bella y
Narcissa– ¡Ataquen! –grito levantando su varita y lanzando chorros de agua hacia los Malfoy y su
padre.
Todos siguieron el ejemplo de Harry y rieron divertidos al ver la mirada horrorizada de sus tres
víctimas, que solo atinaron a zambullirse antes de terminar ahogándose con la cantidad de agua
que venía de los demás.
Harry y Draco fueron los últimos en salir del agua, ya estaba anocheciendo y los demás ya se
habían retirado para prepararse para la cena. Esa noche todos se quedarían a cenar.
Harry estaba sentado en el pasto esperando que Draco decidiera salir del Lago. Lanzó un suspiro y
miro hacia el cielo, las estrellas estaban empezando a brillar y el cielo estaba oscureciendo. Sonrió
de lado cuando una cabeza rubia apareció en su campo de visión.
–En realidad no pensaba nada–dijo levantando la mano y sujetando el hombro del rubio–solo
observaba el cielo–susurro levantando un poco más la cabeza sin dejar de mirar las lagunas
plateadas–me siento feliz por haber disfrutado de un día como hoy–jalo al rubio con las dos manos
y juntó sus labios en un beso lánguido, solo saboreando los labios ajenos.
Draco suspiró y se sentó a horcajadas en las piernas de Harry, disfrutando del beso mientras
acariciaba sus hombros desnudos. Sintió a Harry tirar de él hacia abajo y con cuidado se situó
encima de su moreno. Siguió besándolo y disfrutando de las caricias que le proporcionaba Harry
en su cuello hasta que un carraspeo los hizo separarse.
Lentamente Harry soltó la boca de Draco y dirigió su nublada vista hacia arriba.
Draco que seguía en la misma posición se estremeció al sentir la respiración caliente sobre su
cuello.
–Draco, ¿serias tan amable de levantarte de encima de mi hijo? –Pidió con los dientes apretados–
la cena se servirá pronto y ustedes siguen aquí.
Draco levantó una ceja ante el pedido y sonrió de lado. Abrazo a Harry más fuerte y giro sobre el
pasto. El moreno soltó un pequeño grito de sorpresa al verse de pronto encima de Draco e intentó
levantarse pero el rubio lo sostuvo de las caderas sonriendo.
Tom gruñó molesto y se acercó para tomar a Harry por el torso y tirar de él para levantarlo.
Cuando estuvo en pie miró hacia el rubio tendido en el suelo con suficiencia.
–Vamos adentro Harry, todos están esperando para cenar–sonrió hacia el rubio con burla antes de
pasar el brazo por los hombros de su hijo y dar media vuelta–te esperamos adentro Draco.
Draco hizo un mohín y se levantó de un salto para caminar tras los morenos.
–No será necesario Tom–dijo colocándose al otro lado de Harry y pasando la mano por la cintura
de su novio, alzando las cejas hacia Tom.
Draco rió quedamente y atrajo a Harry por la cintura para plantarle un beso en la mejilla.
El camino hacia la mansión fue silencioso, sin contar con los gruñidos ocasionales. El tira y afloja de
Tom y Draco se mantuvo hasta el comedor donde todos los esperaban.
Harry levantó la vista un momento para ver a Rabastan y Rodolphus con una sonrisa divertida,
Bella y Narcissa sonriendo con cariño, Lucius y Severus con una ceja levantada, Remus con una
sonrisa cálida y Sirius…Sirius tenía la boca abierta por la sorpresa. Bajo la vista rápidamente con el
rubor bajando hasta su cuello. Sintió los brazos en sus hombros y cintura apretarse y eso solo hizo
que se sintiera más abochornado que nunca en toda su vida.
Se acercó en dos zancadas y, ante la estupefacción de Tom y Draco, lo abrazo de las caderas y lo
arrebato de su lado, levantándolo en el aire y dando vueltas divertido.
Harry soltó un gritito sorprendido para después reírse a carcajadas mientras abrazaba a su padrino
dando vueltas en el aire como un niño pequeño.
– ¡Blaaaack! –gritaron ambos al mismo tiempo, el rubio con los puños apretados y Tom con el
ceño fruncido.
Sirius se detuvo y bajó a Harry abrazándolo más cerca.
–No les hagas caso Harry, están celosos–dijo haciendo un puchero y conduciendo al chico de los
hombros hacia la escalera– tienen celos de que a ellos no los cargo ni los abrazó como a ti–dijo con
suficiencia–vamos pequeño Prongs te ayudaré a vestirte para la cena–miro sobre su hombro y le
guiño un ojo a los dos hombres que le miraban con incredulidad.
–Eso sí que no Black–dijo caminando a grandes zancadas hacia las escaleras pero fue detenido por
su padre.
–No irás a ninguna parte Draco–regaño Lucius–tú y el Lord ya disfrutaron de Harry, es justo que
ahora lo compartan con Black–dijo sonriendo de lado.
– ¿¡Te das cuenta de lo mal que se escuchó eso padre!? –Preguntó Draco con incredulidad,
ligeramente verde –además no debo dejar a Harry solo con Black, ese chucho pulgoso es un
pervertido y…
–Mira quien lo dice–replicó Tom con sorna–al que tuve que ir a quitar de encima de mi hijo hace
unos minutos–terminó ganándose una mirada molesta del rubio menor y las risas de todos los
demás.
–Mi Harry es demasiado inocente para estar a solas con ese pervertido–término ignorando a todos
y haciendo su camino hacia las escaleras.
–Draco–llamó Severus–a pesar de que estoy de acuerdo contigo en lo del chucho pulgoso no veo
necesario que subas a ver–dijo mirando a lo alto de las escaleras–ellos están bajando y dudo
mucho que hayan tenido tiempo para nada más que cambiarse–dijo con una sonrisa.
–Nada Harry–dijo Tom dando un paso y besando su frente–Draco solo está confundido, vamos al
comedor mientras Draco se cambia–dijo guiándolo hacia el comedor con los demás, sonrió
mientras Draco lo miraba malhumorado.
Tom tomó asiento en la cabecera de la mesa con Harry a su derecha y Lucius a su izquierda, la silla
de Draco se ocupó en unos minutos; estaba situada junto a Harry y miró sonriendo con suficiencia
hacia Black que estaba junto a su padrino Sev.
–Debo suponer que tienes un deseo de muerte Lucius–susurro casi siseando, provocando que
todos en la mesa se congelaran en diferentes grados de miedo.
– Mi señor–se burló Tom, en una imitación del patético tono de su mortífago–dime Lucius, ¿me
crees estúpido? –preguntó mirándolo con calma.
–Por supuesto que no, mi señor–se apresuró a responder, sintiendo que el miedo se arrastraba
por su columna vertebral–jamás me atrevería siquiera a pensar tal cosa.
– Entonces dime–susurro con falsa dulzura– ¿de verdad creiste que podrias amenazar a mi hijo sin
sufrir las consecuencias? –preguntó con los dientes apretados, sacando su varita e insonorizando
el comedor.
Todos se congelaron en shock e incredulidad y miraron al hombre rubio con horror en sus caras. La
única que comprendía de qué hablaba su señor, era Narcissa por supuesto.
Lo observo caer al suelo retorciéndose de dolor mientras todos observaban con horrorizada
fascinación. Después de unos segundos más, levantó la maldición y le permitió levantarse.
–Mi hijo es demasiado inocente para entender la amenaza implícita en esa conversación–dijo
levantándose con lentitud y acercándose al hombre tembloroso–pero para eso estoy aquí–susurró
con una falsa dulzura empalagosa–para cuidar y proteger a mi hijo de todos y de todo–levantó la
varita con rapidez y clavó la punta en el cuello de su seguidor–solo el hecho de que Harry no
estaría de acuerdo con mis acciones es lo único que me impide deshacerme de ti, por tu completa
estupidez–dijo observando complacido el terror arremolinarse en esos ojos de acero– esta es la
segunda y última vez que te perdono tu completa falta de respeto Lucius–amenazó, enterrando
con más fuerza la varita en la pálida piel–la próxima, me asegurare de que ni siquiera un cuerpo
tengan para enterrar…¿entendido? –preguntó con voz calmada.
–S-si mi señor–respondió Lucius, temblando como una hoja, pero sin atreverse a mirar a los ojos a
su señor.
Después de que Voldemort desapareció todos lo miraron con diferentes grados de decepción e ira
al hombre rubio.
–Te lo advertí Lucius–dijo Narcissa con voz neutra–si no eres capaz de recordar quién es Harry por
tu propia seguridad, entonces hazlo por nuestro hijo–se levantó con dignidad y se acercó al
hombre pálido y tembloroso– ¿Qué crees que provocara tu muerte en la relación de Draco con
Harry? Si de verdad amas a tu hijo entonces harás lo que sea por su felicidad–miro con decepción
a su esposo y giró la cabeza altiva–y sabes perfectamente que su felicidad es Harry–sin decir nada
más caminó erguida hacia las escaleras.
Rabastan, Rodolphus y Bella se levantaron en silencio y siguieron a Narcissa hacia los dormitorios.
–Solo diré esto una vez Malfoy– escupió Sirius con desprecio–si alguna vez se te ocurre volver a
menospreciar o amenazar a mi pequeño Prongs…me encargare de arrancarte uno a uno todos los
asquerosos cabellos teñidos de tu cuerpo–gruñó Sirius levantándose con firmeza y acercándose al
hombre– y que quede claro que disfrutare cada momento.
Sirius gruñó y sin decir nada mas salio del comedor apresurado.
Severus se levantó para seguir a su pareja pero antes de salir se giró hacia su amigo y negó
suavemente en decepción.
– ¿Estas bien, Lucius? –Ante el asentimiento rígido del rubio, dio media vuelta, pero antes de salir
añadió en voz baja – por favor recuerda que le haces falta a tu hijo y que aunque no lo creas, Harry
te aprecia y estaría triste si algo te pasara.
Lucius siguió imperturbable mientras todos le decían lo molestos o decepcionados que estaban
por lo que hizo, pero nadie preguntó en ningún momento porque hizo lo que hizo.
Giró la cabeza y bufó con disgusto al ver al lobo sentado en la mesa mirándolo con seriedad.
–No Lucius–respondió Remus con voz suave–creo que muchos han hecho eso precisamente.
–Ese es tu problema Lucius–reprendió Remus molesto–crees que eres mejor que todos y que
todos deberían rendirte pleitesía–replicó dando un paso atrás y mirando al rubio a los asombrados
ojos grises–pero en tu estúpida e innecesaria arrogancia, olvidas todo lo que tienes e ignoras todo
lo que puedes perder–miro con decepción al rubio y negó suavemente–tu padre te crio de esa
manera y no sabes como ser diferente pero…dime Lucius, ¿extrañas a tu padre? ¿Quisieras que
estuviera a tu lado en este momento?
–Eso no te incumbe lobo–respondió Lucius con voz dura, intentando ocultar sus sentimientos
sobre el asunto.
–Solo quiero que sepas Lucius–dijo Remus sin amedrentarse–que yo si entiendo porque cometiste
la locura de amenazar directa o indirectamente a Harry, recuerda que tengo una mejor audición
que todos– miro los sorprendidos ojos del rubio y continuó antes de perder su atención– deseas lo
mejor para tu hijo porque lo amas, pero…solo detente a pensar que casi lo pierdes hoy por creer
que tienes el derecho a decidir y actuar sobre su vida y sus decisiones–miro al rubio con decisión y
dijo con firmeza–si no puedes aceptar el hecho de que tu hijo debe tomar las riendas de su vida
entonces terminaras perdiéndolo todo y cuando no estés vivo para ver a tus nietos, lo peor de
todo eso será que Draco ni siquiera se acordara de ti y menos tendrá tiempo de extrañar a un
hombre que intentó quitarle su felicidad de las manos…dime Lucius, ¿eso es lo que quieres?
¿Quieres que tu hijo deje de quererte como tú dejaste de querer a Abraxas? ¿Quieres que tu hijo
en lugar de extrañar a su padre, se sienta liberado porque ya no está para controlar su vida?
–Draco debe cumplir su deber–contestó con frialdad– lo sabe desde que era un niño, debe
proporcionar un heredero, es su deber y lo cumplirá.
– ¡Basta Lucius! –gruño Remus perdiendo la calma y dejando al lobo acechar la superficie–deja de
escudarte en tonterías como la supervivencia del apellido– dijo dando un paso hacia el hombre
atemorizado–eres un hombre sumamente inteligente como para saber que la probabilidad de que
Harry pueda tener un embarazo es muy alta–clavó sus ojos ámbar en los fríos ojos grises y gruño–
¿crees de verdad que puede haber un mejor partido para tu hijo, que mi cachorro? Nunca te tome
por una persona tonta Lucius, así que dime que es lo que pretendías lograr con la conversación
que tuviste con Harry–pidió apretando los dientes.
Lucius bajo la mirada unos segundos, sintiéndose atrapado no le quedó más remedio que
responder.
–Solo quería que Harry me diera su palabra de que si el no podía ser la felicidad de Draco,
entonces lo dejaría libre para ser feliz sin tener que vivir obligado a un chico que no podía dejarlo
ir– dijo con un suspiro cansado– en retrospectiva, creo que fue un poco hipócrita de mi parte–dijo
haciendo una ligera mueca.
–Por supuesto que es hipócrita Lucius–replicó Remus molesto y preocupado a partes iguales–en
primer lugar, si te dieras el tiempo de conocer de verdad a mi cachorro, entonces te darías cuenta
de que jamás obligaría a alguien a estar a su lado y en segundo, ¿no fuiste tu quien estaba
dispuesto a dar a Draco como consorte para Riddle? ¿Me vas a decir que no pensaste en el
infierno que le esperaría a ese chico? Quiero decir, Riddle no es lo que solía ser pero… ¡estabas
dispuesto a entregarlo a Voldemort, por Merlin! –gruño enojado.
–Mi nombre es Remus, Lucius–respondió con dureza–y no, no estoy criticando tus decisiones, solo
quiero que entiendas que no puedes jugar con la vida de las personas, no importa que esa persona
sea tu hijo–miró al hombre con altivez y dijo–te crees que eres mejor que todos, pues entonces
demuéstralo– pidió con franqueza–el Lord lleva con su hijo solo unos pocos meses y en ningún
momento a puesto cargas tan pesadas sobre Harry con respecto a las líneas de sangre…y ni
siquiera tu puedes refutar que la línea Slytherin es infinitamente más importante que la línea
Malfoy, sin embargo él tiene como principal prioridad a su hijo–se giró y añadió antes de caminar–
quizás podrías aprender eso de el.
Lucius se quedó parado sin decir nada mientras el lob…Lupin salía del comedor. Cuando el silencio
se hizo insoportable comenzó a cojear hacia el despacho, tenía muchas cosas en la cabeza y
muchos cambios que probablemente sería mejor que empezara a hacer.
En la soledad del despacho y con solo una copa de wisky de fuego por compañía, se preguntó por
primera vez si estaba equivocado por seguir el mismo camino que su padre. Al mirar alrededor y
saberse solo mientras los demás estaban en compañía, se dio cuenta de que si no cambiaba, esa
sería su vida. Estar solo. Quizás algo bueno salió de su conversación con el lob…Lupin.









