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Inversiones extranjeras en Argentina

Las inversiones extranjeras en la Argentina durante fines del siglo XIX y principios del XX se dirigieron principalmente a desarrollar la infraestructura para exportar productos agropecuarios, como ferrocarriles y puertos. Esto generó un gran crecimiento de las importaciones y déficits comerciales que se financiaron con deuda externa. Sin embargo, las inversiones no estuvieron bien reguladas y facilitaron prácticas oligopólicas perjudiciales. La crisis económica de 1890 puso de manifiesto la inestabilidad de la econom

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Inversiones extranjeras en Argentina

Las inversiones extranjeras en la Argentina durante fines del siglo XIX y principios del XX se dirigieron principalmente a desarrollar la infraestructura para exportar productos agropecuarios, como ferrocarriles y puertos. Esto generó un gran crecimiento de las importaciones y déficits comerciales que se financiaron con deuda externa. Sin embargo, las inversiones no estuvieron bien reguladas y facilitaron prácticas oligopólicas perjudiciales. La crisis económica de 1890 puso de manifiesto la inestabilidad de la econom

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TEXTO MARIO RAPOPORT

Inversiones extranjeras

La inversión extranjera estuvo destinada fundamentalmente a desarrollar la infraestructura del


modelo agroexportador. Este financio a la Argentina como productor y exportador de
alimentos y otros bienes de origen agropecuario

La instalación de esa infraestructura genero un gran crecimiento de las importaciones y como


resultado la balanza comercial fue deficitaria en 1880 y fue el uso constante del crédito
externo y las inversiones extranjeras directas lo que sostuvo el modelo

Las inversiones directas se dirigieron a la construcción de ferrocarriles y obras públicas.

Esos capitales fueron captados sin un adecuado control de su inserción y efectos en la


economía nacional. Esto facilito el uso especulativo y la introducción de prácticas oligopólicas
como el caso de los frigoríficos, perjudicando a los productores nacionales.

La participación de los capitales británicos en estas inversiones fue mayoritaria

El trazado de las vías férreas dio cuenta de una economía orientada hacia el mercado externo,
ya que con el ferrocarril no solo se garantizó el transporte rápido y barato de los bienes
exportables hacia el puerto de BSAS, sino también la introducción de bienes de capital y
manufacturas importadas en el interior del país. Otra forma de penetración del capital
extranjero fue a través de la colocación de empréstitos al gobierno nacional.

La primera corriente de capitales extranjeros se produjo durante la presidencia de Bartolome


Mitre y se extendió hasta la crisis de 1873-75

El objetivo de estas inversiones era, además de la obtención de ganancias del propio negocio,
la expansión de las exportaciones británicas y la venta de servicios.

Una nueva corriente de inversiones se produjo durante la década del 80 como consecuencia
de la urgencia de los capitales británicos por colocar su amplia masa de recursos financieros
disponibles en áreas no sujetas a la competencia a la que los productores y capitales del Reino
Unido se encontraban sometidos en Europa y otros países.

Fueron creciendo los empréstitos realizados mediante la colocación de títulos en el mercado


financiero internacional. Este crecimiento de deuda culminaría con la crisis económica de
1890.

Otros rubros a los que se dirigió la inversión externa fueron los frigoríficos, las compañías de
tierras y las explotaciones agropecuarias.

En 1907 con la llegada del trust de chicago (conformado por 4 empresas). Durante el primer
periodo, la técnica utilizada fue el congelado, mientras que con la llegada de los capitales
estadounidenses se impuso la técnica del enfriado.

Luego de una interrupción por la crisis de 1890 la corriente de capitales se intensifico a partir
de los primeros años del siglo XX.
Las características de la inserción internacional de la argentina en el periodo del imperialismo y
la competencia entre las distintas potencias, hicieron de la Nación del Plata un mercado
apetecible y disputado por los países centrales.

Entre 1875 y 1890 el capital extranjero transformo la estructura económica del país, ocupando
un rol protagónico en las etapas del proceso productivo, determinado por muchos años su
evolución futura y sentando las bases de una economía vulnerable a largo plazo. Los servicios
de la deuda se transformaron en una pesada carga que solo pudo superarse en el periodo del
boom agropecuario

La crisis de 1890

Desde 1870 hasta la Primera Guerra Mundial, el modelo enfrentara distintas crisis: 1873-75,
1885, 1890, 1900-1903 y 1913

La crisis de 1885, cuando la moneda se vuelve inconvertible, fue resultado del mayor proceso
de endeudamiento iniciado a principio de la década del 80. A partir de esa crisis, la circulación
monetaria se incrementó nuevamente, situación que se aceleró hacia 1887 debido a la sanción
de la Ley de Bancos Garantidos, esta ley permitía a los bancos emitir billetes con la condición
de colocar como contrapartida un depósito en oro en las arcas del Estado. A cambio, las
entidades recibían bonos públicos como respaldo de dicha emisión. Se desato no solo un
desorden financiero sino una oleada especulativa porque muchos bancos que no disponían de
oro vendían bonos propios en el extranjero a fin de obtenerlos y poder emitir. Termino
constituyendo un nuevo mecanismo de endeudamiento

Entre 1886 y 1890 se asistió a un crecimiento del intercambio comercial. El déficit fiscal se
incrementó porque los gastos de la administración continuaron expandiéndose y subieron los
servicios de la deuda externa. La deuda pública crecía.

Estos factores derivaron en 1890 a una profunda crisis económica y financiera que puso de
manifiesto la inestabilidad de la economía argentina

Por otra parte, los ciclos económicos internos se encontraban atados a los de Gran Bretaña.
Cuando se acumulaban fondos porque caían las tasas de rentabilidad en la metrópoli fluían los
capitales hacia el exterior en búsqueda de nuevas formas de valorización. Los recursos que se
volcaban a los países periféricos, como la Argentina, impulsaban así una fase ascendente del
ciclo económico.

La economía periférica entrada de ese modo en una crisis de su sector externo. Los bancos
perdían sus reservas, se retenían el oro, aumentaba su prima (se devaluaba el peso) y la
moneda se depreciaba, provocando un auge de las exportaciones y una contracción de las
importaciones. Hacia 1889 las combinaciones entre el endeudamiento público, la especulación
desenfrenada, los negocios turbios y expectativos exageradas sobre una expansión
agroexportadora hicieron que la posibilidad de un colapso se tornara inminente, dando
comienzo al retiro de los capitales externos.

Las exportaciones no lograron cubrir los servicios de la deuda y cuando el flujo de préstamos
provenientes del extranjero ceso, la crisis estallo. Se produjo una corrida financiera y
cambiaria, algunas entidades bancarias declararon su quiebra, los precios se elevaron, los
gastos fiscales se ajustaron, se deterioraron los salarios y se entró en cesación de pagos.

La crisis economía coincidió con una revolución política que dio lugar a enfrentamientos
armados y nuevas corrientes políticas. La casa Baring Brothers sufrió pérdidas.

La elite argentina propuso rescatar a la baring de sus problemas desligándola de su


compromiso con el gobierno lo que implícitamente equivalía a la nacionalización del servicio

En 1891 el problema de la deuda argentina seguía pendiente, se negoció una moratoria


denominada “Consolidación Morgan” que era un préstamo que reemplazaba a los anteriores
garantizado por los impuestos aduaneros.

Así se inició un periodo de calma financiera en materia de endeudamiento externo debido al


comienzo del boom agroexportador, y el regreso de la corriente de capitales en la primera
década del siglo XX.

Los comienzos del boom agroexportador

El sector agrícola comenzara a crecer hacia la década de 1890. Varios factores posibilitaron los
comienzos del boom agroexportador: La introducción del ferrocarril y la disminución de los
costos de transporte, la estabilidad de la frontera y la disponibilidad de mano de obra, la
necesidad de la actividad ganadera fue un factor decisivo.

El perfil de esta actividad se había modificado a partir de la aparición del frigorífico. Esa
demanda exigía mejoras del plantel ganadero, ajustándolas a los gustos del mercado. Se abrió
el paso a una nueva forma de explotación que suponía la rotación en una misma parcela.

La generación de un excedente a partir de 1890 convirtió a la Argentina en una gran


exportadora de cereales, y el trigo fue el símbolo de la transformación.

La comercialización de los cereales consituye un ejemplo de las prácicas oligopólicas del capital
extranjero. El negocio se encontraba concentrado en un pool de empresas denominada como
cuatro grandes.

A pesar de la oleada inmigratoria y de ala proletarización de muchos colonos, la mano de obra


siguió siendo escasa.

La incorporación de la tecnología no fue homogénea, dependiendo del ipo de explotación y de


la zona: la maquinaria utilizada en las unidades familiares era inferior a la de los medianos y
grandes propietarios, y los materiales más modernos podían encontrarse más frecuentemente
en Buenos Aires.

La ausencia de un sistema de créditos de largo plazo y la distribución de la tierra en manos de


grandes terratenientes condicionaron el acceso a la tecnología, que se veía relegado para los
productores menos concentrados .
La pampa gringa y el sistema de arrendamiento

El proceso de colonización se interrumpió, imponiéndose el arrendamiento como


caracterísicas de la explotación agrícola ípica. El acceso a la propiedad de la ierra estuvo casi
vedado tanto para los pequeños agricultores criollos como para los inmigrantes que siguieran
llegando al país.

Los terratenientes bonaerenses enfrentaron las nuevas exigencias dividiendo la tierra en lotes
que se arrendaban a chacareros, generalmente inmigrantes con elementos y recursos propios,
por un lapso de tres años, con la obligación de sembrar lino y trigo los dos primeros años, y el
tercero, alfalfa para dejar abandonar la parcela y recomenzar el mismo proceso en otro lugar
de la estancia. Se eliminaron los pastos duros, disponiendo en su lugar de una pastura
continua y nutritiva para animales de calidad criados para exportar su carne.

El agricultor arrendatario asumía una serie de compromisos por contrato que lo dejaban
indefenso frente a los trastornos del clima y de los mercados, la mayoría de los contratos eran
de palabra.

La dependencia de la agricultura respecto a la ganadería provocó que se descuidara la


producción de una gran cantidad de artículos de consumo para el mercado interno.

Estos aparceros y arrendatarios no consumían su propia producción ni podían asegurar con


ella la existencia y reproducción de su nucleo familiar y al producir exclusivamente para el
mercado , se encontraban sujetos a los avatares de una economía capitalista concentrada.

El naciente auge agropecuario no beneficiaba a todos por igual. Los grandes propietarios se
llevaban suculentas ganancias a través de la renta de la tierra, mientras que los arrendatarios
solian vivir en condiciones precarias.

La mayoría de los inmigrantes no conseguían transformarse en propietarios, pese a las


promesas que los había impulsado a emigrar de Europa para “hacer la américa”. Tuvieron que
conformarse con alquilar tierras ajenas, emigrar a trabajar en las grandes ciudades. Esta
situación hizo que muchos de ellos participaran activamente en los levantamientos radicales y
más adelante desencabezar el “grito de Alcorta” en 1912 donde se enfrentaron con los
grandes terratenientes reclamando condiciones más favorables.

La década dorada y el auge ganadero

Hacia 1903 con el nuevo flujo de capitales que llegaron se produjo un nuevo ciclo de
expansión. Por un lado, existió un nuevo endeudamiento externo acompañado de un balance
comercial positivo(a diferencia del anterior que venía acompañado de un déficit comercial). Se
registraron altas tasas de crecimiento. Para la clase dominante fue una década dorada.

Se mantuvo la estructura dependiente e insuficientemente desarrollada de la argentina, lo cual


puede constatarse cuando se analiza el PBI. La clave del crecimiento estaba dada por la
expansión de la agricultura y la ganadería.
Fueron los progresos técnicos en el transporte y en el mantenimiento de la carne los que
permitieron expandir el negocio de la exportación ganadera. Para acceder a los mercados
europeos fue necesario mejorar la calidad del ganado (nuevas razas)

La producción de ovinos fue orientada para producir lana y carne (frigorífico) y el vacuno fue
mestizado (para mejorar la calidad). Requirieron una mejora de los pastos naturales.

La sujeción de la economía agrícola a la economía ganadera significo la sujeción de la chacra a


la estancia, del colono al ganadero. Limitado a los intereses de la ganadería y una economía
exportadora, el tipo de poblamiento rural de Bs As y el Litoral reforzó la estructura social
profundamente desigual y antagónica. El cambio de la actividad ganadera determinó que la
producción de lanas finas se trasladó hacia al sur del país, mientras que las tierras más ricas se
utilizaban para la crianza de ovejas de raza británica en la región pampeana, que producían
lana y carne. Se desarrollaron modernos establecimientos, divididos por alambrados, con
molinos, galpones, aguadas y todo ipo de instalaciones que permitieron a la Argentina
transformarse en uno de los principales abastecedores mundiales de productos agropecuarios.
En 1910 Arg superaba a EEUU como proveedor de carnes enfriadas de Inglaterra.

El comercio exterior

Hacia 1910 el comercio exterior se encontraba más desarrollado que nunca antes.

La evolución del comercio exterior en la primera década del siglo XX muestra que la economía
estaba cada vez más orientada a la producción para el mercado externo. Luego de la crisis de
1890 la balanza comercial paso a ser superavitaria.

De la exportación ganadera, la principal paso a ser la de carnes; antes era la de lanas.

Hasta 1910 las principales importaciones eran de bienes de consumo. Recién en 1910-1914 las
compras de materias primas superarían a las de bienes de consumo.

El principal socio de Argentina era GB. La relación comercial bilateral era: Argentina vendía
carne y otros productos agropecuarios; y GB le vendía tejidos de algodón y lana, carbón,
material ferroviario y hierro. EEUU pasa a ser un proveedor imp. para argentina.

Postergación de las economías regionales

La configuración de la estructura productiva que se consolido a partir de 1880 provoco el


retraso de las economías regionales.

La producción artesanal del interior tenía como desino el mercado interno. La tecnología
utilizada y el primitivismo de muchas de esas actividades las acercaban más a la artesanía o a
una mínima elaboración de bienes agropecuarios que a lo que se puede considerar como una
producción plenamente industrial.

La llegada del ferrocarril a las provincias más lejanas de los grandes puertos permitió la
conformación de un mercado nacional, y a esas producciones llegar a los grandes centros de
consumo. En el interior aún predominaba relaciones sociales de producción pre capitalista,
que se combinaban con relaciones asalariadas.
Las producciones tradicionales del interior generalmente no accedieron al mercado
internacional y no pudieron competir con las manufacturas importadas, que accedían en
mejores condiciones a medida que se desarrollaba el sistema de transportes. La expansión
dela economía agroexportadora, con el librecambio como uno de sus pilares, condenó a vastas
regiones del país sucumbir a las leyes del mercado y a sus producciones artesanales a
desaparecer, producto de la competencia de los principales centros industriales del mundo. El
modelo agroexportador consolidó una estructura social fuertemente antagónica y también
provocó un desarrollo desigual entre las distintas regiones del país, privilegiando a la región
pampeana y retrasando al interior del país, con las excepciones mencionadas.

La producción manufacturera y fabril

En todo este periodo las actividades productivas predominantes estaban vinculadas al sector
agrícola-ganadero.

En todo el período, se desarrolló una industria incipiente, aunque se trataba principalmente de


sectores de alimentos y vestimenta que abastecen parte del mercado interno, utilizaban
materias primas locales de origen agropecuario, y estaban vinculadas con capitales
extranjeros. Esas actividades crecieron, en los márgenes que les dejaba el avance de las
exportaciones de productos de origen agropecuario, impulsadas por el crecimiento urbano y
poblacional y a la sombra de los productos importados. Eran unidades productivas que tenían
el carácter de pequeña industria o talleres de escasa mecanización.

Los actores sociales y la conciencia industrial

La elite económica tradicional estaba conformada por los terratenientes de la pampa húmeda,
los estancieros, los agroindustriales del interior, las firmas nacionales y extranjeras de
importación y exportación y también algunos inmigrante que se incorporaron comprando
tierras, interviniendo en los negocios bancarios o en la promoción de la industria y el comercio.

El sector industrial estaba atado a los terratenientes y comerciantes. Ese sector era el que
podía lograr algún beneficio para sus industrias debido al peso que tenían dentro de los grupos
dominantes.

Desde la batalla de pavón (1862) hasta el quinquenio 1875-1880 surgió en la argentina un


conflicto en el bloque de podes. En arg ese conflicto duro muy poco y estuvo centrado en la
disyuntiva proteccionismo y librecambio. Ante la crisis de 1866 y el creciente proteccionismo
estadounidense para las exportaciones laneras argentinas, ciertos actores hicieron hincapié en
la necesidad de diversificar la producción promoviendo industrias nacionales (los objetores del
librecambio)

La crisis mundial de 1873 puso nuevamente de manifiesto la vulnerabilidad de una economía


dependiente de los mercados europeos y volvieron las críticas a la política librecambista y
demandas en favor de medidas proteccionistas.

La Ley de Aduanas de 1877 implico un importante aumento de los aranceles. Ante la crisis, el
objetivo del poder ejecutivo fue el de impulsar un aumento de tarifas a las importaciones para
generar recursos a fin de hacer frente a los compromisos de deuda externa.
La nueva estructura arancelaria que entró en vigencia con la Ley de Aduanas tuvo efectos
dispares. Implicó un importante aumento de las tarifas de productos vinculados a la industria
de indumentaria y alimentaria, favoreciendo el crecimiento de productores locales en los años
siguientes.

La ley presentaba muchas incoherencias: productos que se fabricaban en el país y tienen


aranceles muy inferiores a otros que no se fabricaban, bienes de capital que pegaban más
derechos que productos terminados impidiendo la compra de equipos de industriales para
producir con nuevas tecnologías, y la liberación de derechos de importación de un gran
número de artículos manufacturados.

Esos debates en los que se discutió acerca del modelo de país finalizaron en la década del
ochenta ante la consolidación de la economía agroexportadora

El carácter del sector industrial no podía tener una estructura económica asentada en el
capital invertido en las exportaciones de productos agropecuarios y en el comercio de
importaciones.

La población y los movimientos migratorios

La Ley Avellaneda de 1876 se reafirmó. Esta ley tenía como objetivo vincular la inmigración a la
colonización de tierras inexploradas, estableciendo una oficina estatal que se ocupara de ello y
una serie de medidas para estimular la radicación.

Las causas del gran flujo inmigratorio de finales de siglo XIX y principios del XX respondieron a
la combinación de dos grandes aspectos: en el orden internacional, la depresión de los años 80
y 90 en los países europeos y en plano interno, la Campaña del Desierto y la consecuente
eliminación del llamado “problema del indio”, el fin de las guerras civiles y la consolidación del
Estado nacional, estabilizaron la vida política y económica del país.

Los recién llegados no procedieron de países anglosajones o nórdicos, sino de las zonas más
pobres del sur de Europa.

Las fases de expansión de la economía coinciden con períodos de afluencia masiva de


inmigrantes, mientras que las crisis cíclicas, las recesiones y las situaciones de guerra mundial
interrumpieron dichas corrientes.

Los inmigrantes se encontraron con un gobierno carente de toda intención de encuadramiento


o planificaciones, y poco favorable a la incorporación plena al país de los inmigrantes, en
condición de ciudadanos. Además, el latifundio impedía el acceso a la tierra y el modelo
precisaba mano de obra barata. La estructura latifundista de propiedad de la tierra y la
creciente demanda del sector urbano hizo que los inmigrantes se dirigieran a los centros
urbanos.

Los flujos migratorios y la forma de incorporación de los inmigrantes a la estructura productiva


contribuyeron a un crecimiento de la urbanización.
La distribución de la riqueza y los sectores sociales

La distribución de los ingresos a fines del siglo XIX revelaba una extrema polarización. Los
propietarios terratenientes, grandes comerciantes y exportadores que controlaban el
comercio exterior lograron incrementar su riqueza. Esto se puso de manifiesto en el proceso
de concentración de la tierra en muy pocas manos.

Las falencias de la ciudad para alojar a la población que crecía producto de los grandes saldos
migratorios, la dificultad para convertirse en propietarios y los altos costos de los alquileres
hicieron que se fuera adoptando la vida en los conventillos.

1900 a 1914 este tipo de vivienda fue disminuyendo gradualmente. El traslado de la población
hacia otras zonas de la ciudad fue posible gracias a la electrificación de la red tranviaria que
acorto las distancias entre los barrios alejados y los lugares de trabajo y abarato el transporte.

En las zonas rurales, el latifundio impuso el sistema de arrendamiento, lo que condiciono las
posibilidades de ascenso social de los inmigrantes. El acceso a la propiedad de la tierra les fue
casi vedado. El arrendatario debía construir su propia casa y ante la corta duración de los
contratos de arrendamiento, solo hacia una vivienda muy precaria.

Las condiciones de vida de obreros urbanos y rurales

Las emisiones de papel moneda, las consecuentes devaluaciones, el aumento constante del
precio de los alquileres, el incremento de la cantidad de mano de obra disponible y el mayor
costo de los bienes de primera necesidad se tradujo en una caída del poder adquisitivo de los
asalariados.

Las fluctuaciones en los salarios coincidieron con las fases de las crisis cíclicas del modelo.

El desequilibrio entre la oferta y la demanda de vivienda determino que propietarios


impulsaran el aumento de los alquileres. Esto provoco en 1907 la “huelga de inquilinos”
reclamando una rebaja de los precios de los alquileres.

Una de las causas del aumento de los precios de los alimentos se vincula con el carácter
exportador de la economía nacional.

Las dificultades para la subsistencia de las familias trabajadoras hicieron que se recurriera al
trabajo de mujeres y niños. Los obreros rurales sufrieron la más cruel explotación. Se les
pagaba con vales que solo podían canjear en la proveeduría, generalmente propiedad también
del patrón, por mercaderías de escaso valor y alto precio.

La organización del movimiento obrero

Dos condiciones fueron claves para el surgimiento de las primeras organizaciones obreras:

 La explotación a la que se vieron sometidos


 La experiencia de organización política que muchos inmigrantes habían traído con
ellos.
La primera organización de asalariados fue la Unión Tipográfica en 1878 año que se realiza su
primera huelga.

Las huelgas no fue el único instrumento utilizado, también los trabajadores hicieron peticiones
a las autoridades, que solicitaban la limitación de la jornada laboral a un máximo de ocho
horas, la prohibición del trabajo de los niños menores de 14 años y la abolición del trabajo
nocturno de mujeres y niños.

1900-1910 se caracterizó por una fuerte conflictividad, donde la sindicalización fue


acompañada por conflictos y huelgas generales. Surgieron dos centrales obreras: la anarquista,
Federación Obrera Argentina (FOA), creada en 1901 y luego llamada FORA en 1904; y la
socialista, la Unión General de Trabajadores en 1902 (UGT).

Junto con las huelgas se acrecentaba la política represiva del gobierno y fueron surgiendo
grupos parapoliciales como la Liga Patriótica

1912 se declara la primera huelga general agraria hasta conseguir rebaja en los
arrendamientos y aparcerías. De la mano de este movimiento se constituyó la Federación
Agraria Argentina.

El estado y la oligarquía frente a la cuestión social

La oligarquía aplico una política represiva frente al movimiento obrero

El gobierno logro la aprobación de la Ley de Residencia, esta autorizaba al poder ejecutivo a


expulsar a todo extranjero cuya conducta fuera considerada peligrosa para la seguridad
nacional o el orden público. Dos días después, el gobierno decreto el estado de sitio y la policía
expulso de inmediato a extranjeros

En 1907 se sanciono la ley protectora del trabajo de mujeres y niños y se creó el Departamento
Nacional del Trabajo

En 1910 se aprobó la Ley de Defensa Social que prohibía el ingreso al país de los extranjeros
que hubieran cumplido condenas por delitos comunes, de los anarquistas y de los que
preconizaran la violencia contra las instituciones y funcionarios públicos.

Hacia 1913 la crisis económica causada por la caída de las exportaciones y el cese de los
préstamos y las inversiones extranjeras provoco un gran crecimiento de la desocupación,
especialmente en el rubro de la construcción. Esto presiono sobre el movimiento obrero y sus
posibilidades reivindicativas.

El impacto de la guerra mundial en la economía argentina

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) significo una señal de alerta para el modelo
agroexportador. Este impacto obligo a las autoridades a suspender el sistema de
convertibilidad, afectando al sector agropecuario.

La guerra mundial trajo aparejadas diversas restricciones para una economía como la
argentina, abierta al mundo. Por un lado, los países en guerra, exigidos por sus propias
necesidades de abastecimiento, limitaron las importaciones de nuestro país.
La consecuencia fue la escasez de combustible para los servicios eléctricos y para el
funcionamiento de los ferrocarriles. Por otro lado, las exportaciones disminuyeron ante la
menor disponibilidad de bodegas, lo que perjudico a los propietarios o arrendatarios y a los
trabajadores rurales. Además, los fletes marítimos se encarecieron por la reconversión de
diversas embarcaciones mercantes que fueron afectadas al esfuerzo de la guerra, y los costos
del transporte naval aumentaron.

El gobierno de Victorino de la Plaza debió prohibir las exportaciones de trigo y harina de ese
cereal debido a que las magras cosechas provocaron su escasez. Posteriormente el gobierno
prohibió la exportación de metales usados y en bruto, alambre, agujas, etc., bienes que eran
utilizados por la industria nacional y que solo podían ser reemplazados por los países
industrializados, imposibilitados para abastecernos debido a la guerra: una de las industrias
más perjudicadas durante el conflicto mundial fue la rama metalúrgica.

Globalmente el sector industrial se vio perjudicado por el cese de la importación de insumos,


maquinarias y equipos, por la carencia de créditos y por el acotamiento del mercado interno a
causa de la inflación. Esto fue acompañado por una desocupación creciente.

Sin embargo, l guerra mundial implico un desafío para la industria argentina dado que las
importaciones de productos manufacturados disminuyeron drásticamente, se obligó a la
argentina a vivir de sus propios recursos, esto permitió que algunas ramas de la industria
pudieran expandirse.

En el caso de la industria textil, la papelera y la química, la expansión se debió a la necesidad


de sustituir productos que las naciones en guerra dejaron de enviar generando un breve pero
intenso periodo de sustitución de importaciones

A partir de 1918 el impuesto a las exportaciones comenzó a aplicarse y paso a ser un


componente importante del sistema fiscal.

1914 saldos migratorios negativos por el retorno de extranjeros a sus países. Una vez finalizada
la guerra, el flujo inmigratorio recibió un nuevo impulso con la llegada de nuevos inmigrantes
provenientes de los desmembrados imperios austro- húngaro y otomano.

Con el fin de la guerra, la actividad económica comenzó a recuperarse porque aumentaron las
exportaciones, mientras que las importaciones de bienes esenciales volvieron a crecer. Sin
embargo, estos cambios no mejoraron la situación de los trabajadores y los salarios reales
cayeron a causa de un fuerte proceso inflacionario.

Los cambios en el comercio exterior y la relación con los Estados Unidos

La guerra interrumpió temporariamente las exportaciones de materias primas de la Argentina


a Europa, y al mismo tiempo dificulto las importaciones. Esto se debió a que las naves
mercantes fueron afectadas al conflicto. A pesar de estas dificultades el gobierno británico
anuncio su intención de continuar comprando para asegurar así el abastecimiento de las
tropas aliadas (sobre todo carne).
En 1914 se firmó el primer contrato de los frigoríficos radicados en la Argentina con las
autoridades inglesas. Para las necesidades de la guerra era la más adecuada la carne
congelada. Durante la guerra la demanda de carne envasada y congelada fue muy elevada.

Pero al finalizar la guerra, comenzó a decrecer la demanda de ultramar, iniciándose un proceso


depresivo en el sector. La disminución del poder adquisitivo, las acumulaciones de grandes
cantidades de carne envasada y congelada por parte de los mismos países aliados y la
existencia de otros mercados vendedores, junto con la paulatina recuperación del sector
agropecuario europeo, originaron una seria crisis en la ganadería argentina.

Una de las ppales consecuencias de la guerra para la Argentina fue el acercamiento político y
económico con los Estados Unidos.

Estados unidos quería acrecentar los intereses de sus empresas en buenos aires, varias de las
cuales ya operaban en argentina vinculadas sobre todo a la industria frigorífica. Para facilitar el
intercambio entre las dos naciones, a fines de 1916 se inauguró una línea marítima entre
filadelfia y buenos aires.

La neutralidad argentina

En materia de política exterior, el gobierno de Yrigoyen mantuvo la postura de neutralidad


adoptada por su predecesor. Mantuvo su postura aun cuando otros países latinoamericanos
declararon la guerra a Alemania y al resto de las potencias centrales. Según su criterio, la
neutralidad era el estado normal de las naciones y por lo tanto no hacía falta declararlo.

1917 la decisión alemana de emprender la guerra submarina sin restricciones, coloca al


gobierno argentino ante una situación difícil, porque esa determinación unilateral afectaba el
comercio exterior y los estrechos vínculos con Gran Bretaña. Entre abril y junio fueron
hundidos dos barcos mercantes argentinos por submarinos alemanes. Por lo tanto, le reclamo
a Alemania el desagravio por ese accionar y la reparación de los daños materiales sufridos, que
los alemanes se comprometieron a satisfacer.

El comercio y las disputas regionales durante la guerra

Al restringirse el comercio de la Argentina con Europa durante los años de la Primera Guerra
Mundial, se incrementó el intercambio con los países vecinos.

Dado que la escasez de bodegas obligaba a priorizar las exportaciones de carne vacuna porque
ocupaban menor espacio que los granos, parte de estos se dirigieron al país vecino.

Los productos de exportación de la Argentina eran similares a algunos estadounidenses.

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