SISTEMA DE EVALUACIÓN DOCENTE APLICADO AL PROCESO DE
ENSEÑANZA-APRENDIZAJE EN LA ESCUELA DE SALUD PUBLICA DE MÉXICO
Lourdes Campero Cuenca*
A partir de un diagnóstico de necesidades y determinación de los retos que debían ser
superados a través de la modernización académica de la Escuela de Salud Pública de México,
se implementó un sistema de evaluación docente en el proceso enseñanza-aprendizaje dentro
de sus programas académicos de posgrado.
Se partió de la consideración de que dicha evaluación coadyuvaría a garantizar la calidad de la
enseñanza y, en consecuencia, a mejorar la calidad en la formación de recursos humanos en
las áreas de Salud Pública, Administración de Hospitales, Salud Ambiental y Sociomedicina,
objetivos primordiales de esta institución.
Este sistema de evaluación aplicado en la escuela, ha sido un proceso conjunto en el que han
intervenido principalmente alumnos y docentes que participan en los diferentes programas
académicos, ya que son ellos los sujetos directamente relacionados con la tarea de
enseñanza-aprendizaje.
Por medio de este trabajo se pretende dar a conocer, de manera general, los componentes
básicos que se han tomado en cuenta para la implementación de un sistema de evaluación del
proceso Enseñanza-Aprendizaje dentro de la Escuela de Salud Pública de México.
Uno de los temas centrales de la pedagogía contemporánea ha sido la evaluación del proceso
Enseñanza-Aprendizaje; diversos profesionales encargados de la educación han planteado,
desde diferentes concepciones, lo que debe contemplar la evaluación de un proceso de este
tipo.
En efecto la evaluación de la docencia al interior del aula se entiende como un medio que sirve
para alcanzar una mayor calidad de la enseñanza; sin embargo, debe considerarse que la
docencia es en sí misma un fenómeno muy complejo, ya que “tiene como componentes
fundamentales: al profesor, al alumno, al contenido y al vínculo pedagógico en un contexto
sociohistórico, dinámico y cambiante”.1 Por tanto hablar de evaluación implicaría considerar a
todos estos factores intervinientes, lo que a su vez significaría “ponderar (colectiva e
individualmente, total y parcialmente) los resultados obtenidos de la actividad conjunta de
profesores y alumnos en cuanto al logro de los objetivos de la educación”.2 En este artículo
sólo nos interesa discutir uno de los factores intervinientes: los docentes y, en específico, su
evaluación.
Si consideramos que la docencia es la práctica educativa por medio de la cual se busca
promover el aprendizaje de un conocimiento o área, se presupone que el docente domina la
disciplina o área de conocimiento que imparte y, además, que cuenta con una formación en el
área educativa que le permite organizar su objeto de enseñanza, seleccionar y diseñar el
material didáctico, así como desarrollar formas de enseñanza y criterios para la acreditación
* Instituto Nacional de Salud Pública de México
que proporcionen las condiciones para la reconstrucción del conocimiento por parte de los
alumnos. La evaluación, en este sentido, busca apoyar a esta última área, es decir, al
componente didáctico-pedagógico de la docencia.
Evaluar la docencia desde esta perspectiva significa generar información en torno a las
modalidades didácticas que asume la práctica docente para ver si realmente estas
modalidades contribuyen a una mejor transmisión del conocimiento o si, por el contrario, la
entorpecen. En este sentido la retroalimentación a los docentes se constituye como un
componente esencial de la evaluación.
Podríamos decir, entonces, que la retroalimentación significa poner la información a disposición
del evaluado, en este caso del docente, a efecto de que él pueda analizarla para mejorar su
práctica.
“La retroalimentación es fundamental porque permite incrementar la eficacia, que es concebida
como el grado en que se alcanzan las metas fijadas, y la eficiencia que se refiere al mejor
aprovechamiento de los recursos. Por lo tanto, se supone que, tratándose de la función
pedagógica, si el profesor puede recibir retroinformación por parte de los estudiantes, podrá
mejorar sus actividades, lo cual redunda en un proceso de Enseñanza-Aprendizaje de mayor
calidad”.3
El caso de la evaluación docente que analizamos en este trabajo ha privilegiado básicamente
la información que brindan los alumnos como informantes principales.
Este privilegio que se ha dado a los estudiantes no ha sido gratuito ya que “son los estudiantes
quienes mantienen un contacto continuo y directo poseen información que no es accesible a
los demás; si las conductas del docente están relacionadas de alguna manera con la
efectividad del proceso Enseñanza-Aprendizaje, es obvio que resulta indispensable buscar esa
información en los propios alumnos”.4
Ello no implica que no estemos preocupados pro recuperar cada vez más otras fuentes de
información como es la evaluación por parte de los profesores titulares a la unidad didáctica y a
sus docentes invitados, así como, la propia autoevaluación docente.
A continuación, discutiremos los componentes fundamentales de lo que ha sido la evaluación
docente en la Escuela de Salud Pública de México en los últimos dos años. Para ello
quisiéramos presentar cómo se ha concebido dicho proceso y cómo es que se ha impulsado e
implementado.
Retomando la idea de Pérez Rivera de que “la docencia debiera convertirse en un proceso
creativo a través del cual los sujetos que enseñan y aprenden interactúan con el objeto de
conocimiento propio de la disciplina correspondiente, y con su lógica de construcción en un
constante proceso de análisis y reflexión”,5 se considera también que la evaluación debe ser un
proceso dinámico y continuo con diferentes etapas, que debe irse asimilando e interiorizando,
que debe tener revisión y superación constantes y por lo tanto que es perfectible. Además
podríamos decir que debe tener como objeto central la retroalimentación al que se evalúa.
En síntesis, la evaluación, tal como la entendemos, es un medio a través del cual se busca
elevar la calidad académica de los sujetos inmersos en el proceso Enseñanza-Aprendizaje,
directamente, como en el caso de docentes y alumnos, e indirectamente, como es el caso de la
Institución y en específico de la Escuela de Salud Pública de México.
La sistematización y operacionalización que se ha realizado hasta el momento para la
implementación del proceso de evaluación en la Escuela es la siguiente:
Cuadro 1
Evaluación para la retroalimentación del proceso Enseñanza-Aprendizaje
A) Validación - Estrategias
B) Instrumento y - Diseño instrumentos
Aplicación - A todas las unidades didácticas
- A todos los programas académicos
C) Sistematización - Elaboración de programas de cómputo
- Captura de la información cuantitativa
- Concentrado de información cualitativa
- Formato de información a docentes (títulares, docentes participantes,
coordinadores académicos)
D) Retroalimentación - Seguimiento de docentes a lo largo de su unidad didáctica
- Asesorías a docentes
PROCESO
A) Validación
Primeramente se realizó una búsqueda y revisión de formatos de evaluación referentes a
cursos, materias y profesores, implementados en diferentes instituciones educativas nacionales
e internacionales. Asimismo se llevó a cabo una búsqueda bibliográfica en relación a diferentes
estudios e investigaciones que se han realizado con evaluaciones de este tipo.
Simultáneamente se diseño un pequeño cuestionario que se aplicó a los docentes de la
escuela, con el fin de conocer su opinión respecto a la posibilidad de implementar un sistema
de evaluación dentro de la escuela.
Con base en esto, se elaboró el primer instrumento enfocado a la evaluación de las diferentes
unidades impartidas en los diversos programas académicos.
Dicho instrumento se organizó en cuatro grandes rubros: 1) objetivos, 2) metodología, 3)
mecanismos de acreditación y 4) aspectos específicos para la evaluación de la práctica
docente que cada uno de los profesores participantes efectuaba (todo esto se desarrollará con
más especificidad en el punto b).
Después de llevar a cabo la primera fase de aplicación de este instrumento y el análisis de la
información recolectada, se detectaron algunos errores que se tradujeron en una serie de
correcciones.
Por otro lado a partir un proceso de validación del instrumento de evaluación, para lo cual se
decidió implementar una serie de estrategias:
- Se realizó mediante una lista de cotejo una valoración a través de la asistencia a la
impartición de la unidad didáctica, para observar el desempeño de los docentes que
participaron.
- Se aplicó un cuestionario de evaluación al 85% de los alumnos que asistieron a la
unidad didáctica.
- Se realizó una entrevista individual al 15% restante de los alumnos que cursaron la
unidad didáctica.
La distribución de los alumnos para contestar el instrumento y para ser entrevistados se realizó
aleatoriamente, con base en la lista general del grupo (48 alumnos).
Dichas estrategias permitieron que se recolectara información adicional como fue el poder
detectar el nivel de comprensión de las preguntas contenidas en el formato de evaluación;
verificar la congruencia de cada una de ellas con aquello que se esperaba obtener; detectar
aquellos reactivos que inducían el mismo tipo de respuestas; determinar aquellos reactivos que
por su redacción incluían dos preguntas en una sola. Todo esto apoyó la validez del
instrumento.
Posteriormente, al analizar la información, se consideró necesario repetir el ejercicio de la
misma forma pero con otro programa académico. Se pudo así llegar a conclusiones
semejantes.
Con base en los resultados obtenidos en ambos ejercicios, se procedió a realizar nuevamente
modificaciones al mismo. Este instrumento, ya corregido, fue aplicado durante todo el periodo
escolar 1988 en todos los programas y unidades que se impartieron en la Escuela de Salud
Pública de México.
En enero de 1989 se entrevistó al 50% de docentes internos a la escuela, con el fin de que
expresaran la utilidad que habían tenido para ellos las evaluaciones hechas por los estudiantes
a lo largo de 1988. Asimismo se les pidió que hicieran sus comentarios en relación a aquellos
aspectos que a su parecer debían de aumentarse, anularse o modificarse en el instrumento de
evaluación.
Se concentraron los comentarios y a partir de estos, aquellos que tenían consenso, se
plasmaron en el formato de evaluación, mismo que se aplica de enero a la fecha.
B) Instrumento y aplicación
El objetivo del instrumento consiste por un lado en obtener una visión general de la labor
docente, así como favorecer la concentración de las opiniones de los estudiantes, y por el otro
la detección de aspectos que requieren ser modificados, enfatizados o replanteados en busca
de una mayor eficiencia del proceso enseñanza-aprendizaje. Dicho instrumento contempla
cinco aspectos, a saber:
1. Objetivos y contenido de la unidad didáctica, incluye aspectos relacionados con la
exposición del docente, al inicio de la unidad, de los objetivos que se persiguen y de los
contenidos a desarrollar; correlación de objetivos y contenidos de la unidad didáctica;
secuencia lógica en la presentación de contenidos; organización del tiempo para la
revisión de contenidos; nivel de complejidad de los contenidos, etc.
2. Metodología general de la unidad didáctica, contiene aspectos relacionados con el
aprovechamiento del tiempo; equilibrio de actividades teórico-prácticas; seguimiento de
la unidad en cuanto a contenidos, docentes participantes, materiales de apoyo,
resolución de dudas, etc.; congruencia con los contenidos de la unidad; material de
apoyo seleccionado, etc.
3. Criterios de acreditación del aprendizaje de la unidad didáctica, considera aspectos
relacionados con la congruencia entre los objetivos planteados y la acreditación;
lineamientos establecidos en un inicio de la unidad y actividades de acreditación y
evaluación realizadas; concordancia y concreción con los objetivos de la unidad;
correlación del tiempo estipulado para las actividades de acreditación y nivel de
complejidad de los contenidos; complejidad de las actividades para la acreditación y el
nivel de dificultad de los contenidos, etc.
4. Evaluación de los participantes en la unidad didáctica en cuanto a su práctica docente,
integra aspectos relacionados con el dominio y preparación de los contenidos de clase;
cumplimiento del horario establecido; planeación y utilización de actividades didácticas,
técnicas, ejercicios, tareas, etc.; utilización de algunos medios didácticos; fomento a la
participación de los estudiantes; resolución de dudas; calidad del apoyo bibliográfico;
asesorías; manejo del tiempo en relación a contenidos, etc.
5. Comentarios generales de la unidad referentes al desarrollo de la misma, contiene
aspectos centrados en el desempeño del grupo de docentes; retroalimentación en
cuanto a aspectos relevantes en el desarrollo de la unidad didáctica; sugerencias a
posibles modificaciones en futuras unidades didácticas.
Podemos decir que la aplicación del instrumento ha permitido evaluar prácticamente a todos
los programas, unidades didácticas y docentes participantes desde el segundo semestre de
1987 hasta la fecha. La aplicación de los formatos de evaluación se realiza al término de cada
periodo por personal del Departamento de Didáctica. Esto último favorece la veracidad y
sinceridad en la respuesta de los estudiantes, ya que se evita así el sesgo que existiría en el
caso de que fuera el mismo profesor evaluado quien aplicara la evaluación.
Aunado a esto, se busca explicar a los estudiantes, en el momento previo a la aplicación, el
significado e importancia que pueden tener estas evaluaciones para los docentes,
coordinadores, institución y como consecuencia, para ellos mismos. Al término del primer
trimestre escolar, se realizó una reunión con los estudiantes de cada programa escolar, donde,
se buscó presentar un ejemplo de cómo es que se procesa y analiza la información que ellos
aportan a través del formato de evaluación docente, y qué es lo que se le entrega al docente.
Dicha presentación sirvió en gran medida para que los alumnos se sensibilizaran con este
proceso de evaluación, lo que redunda en una mayor colaboración y sinceridad en el momento
de responder el cuestionario.
C) Sistematización
1. Para el óptimo cumplimiento del proceso de evaluación, en primer lugar se elaboró, con
apoyo de la Dirección de Metodología e Informática del propio Instituto, un programa
computarizado que contempla un listado de docentes y participantes; una relación de
unidades didácticas y otra de programas de enseñanza por período, cada uno de los
cuales tiene una clave que facilita su captura sistematización para la entrega de
resultados.
2. Se capacitó al personal del Departamento de Didáctica para la captura de los datos
recolectados en las evaluaciones y que son susceptibles de ser cuantificados.
3. Se determinaron criterios específicos para la concentración y clasificación de la
información de índole cualitativa proporcionada por los estudiantes.
4. Se diseño un programa y un formato que facilita la retroinformación a los docentes
participantes con respecto a los docentes participantes con respecto a los datos que
proporcionan los alumnos. Dicho formato incluye una distribución de frecuencias y un
promedio ponderado de todos los aspectos evaluados por los alumnos, de tal manera
que el docente puede hacer una lectura estadística de esta información; también
incluye un apartado específico donde señalan los comentarios referentes a la
apreciación de los estudiantes con respecto a la práctica docente, así como las
sugerencias que se realizan a los docentes participantes y a la unidad didáctica en sí
misma.
5. Una vez procesada y analizada la información de las unidades didácticas y docentes
participantes, es entregada a los titulares de dichas unidades, a los docentes invitados
y a los coordinadores de programas académicos, ya que son éstos los que se
encuentran directamente relacionados con la tarea de enseñanza-aprendizaje. Dicha
entrega se hace en sobres cerrados con el fin de garantizar la confidencialidad de la
información.
6. Considerando que este instrumento ha estado y estará en continua revisión y
adecuación para el logro óptimo de sus objetivos, se han implementado paralelamente
diferentes estrategias encaminadas a su perfeccionamiento, tales como:
a) Entrevistas a los docentes con el fin de conocer sus opiniones respecto a la estrategia
de evaluación que se está siguiendo y la utilidad concreta que les significa. El
consenso de opiniones de los docentes en torno a un aspecto específico es tomado
generalmente, como un criterio de acción dentro del proceso de evaluación.
b) Entrevistas con alumnos y seguimiento de unidades didácticas con listas de cotejo, con
el fin de seguir corroborando la validez del instrumento de evaluación;
c) Autoevaluación escrita al término de la unidad didáctica, para detectar por ellos
mismos, aciertos y errores en la impartición de la misma, con miras a autoproponerse
sugerencias en futuras ocasiones docentes;
d) Videograbaciones voluntarias en el momento de la impartición de las unidades
didácticas para la autoevaluación por parte de los docentes involucrados; se facilita con
ello el que puedan por sí mismos identificar conductas y actitudes que no favorecen el
proceso de enseñanza-aprendizaje;
e) Análisis de su práctica docente a través de la reflexión de su labor en diferentes
unidades didácticas, diferente participación en los programas académicos, número de
horas impartidas, colaboración en la planeación y organización de las mismas (desde
1988 a la fecha);
f) Asesorías personales a docentes, destinados al análisis y resolución de los problemas
presentados en el aula, en la elaboración del programa, manejo del grupo, criterios
para la acreditación, etc., y
g) Entrevistas con autoridades académicas, con el fin de dar a conocer los resultados
generales del proceso de evaluación para la toma de decisiones.
D) Retroalimentación
El proceso de retroalimentación en este momento se encuentra en fase de consolidación, ya
que primeramente era necesario estructurar e implementar las bases para el mismo, es decir
un proceso de valoración de la práctica docente que sustentará y justificará la necesidad de
apoyar el desarrollo didáctico de los docentes de la Escuela de Salud Pública de México.
Como hemos dicho, el proceso de evaluación hasta el momento se ha centrado principalmente
en los docentes y alumnos que participan en los diferentes programas de la Escuela. La
formación docente y la evaluación constante de su práctica se ubican como uno de los medios
indispensables para elevar la calidad académica. Deben, por tanto, considerarse como una
estrategia que coadyuve a la profesionalización de la docencia en conjunción con otros
mecanismos que sean propuestos por la propia institución.
De igual forma, este proceso debe buscar extenderse a otros elementos susceptibles de ser
evaluados en el proceso enseñanza- aprendizaje y debe dirigirse cada vez más a la
retroalimentación de la estructura organizacional de la institución y del personal que la
conforma, para sí poder lograr el reto de la garantía de la calidad en el proceso enseñanza-
aprendizaje que una institución educativa de posgrado, como la Escuela de Salud Pública de
México, requiere.
Notas
1
Pérez Rivera G., “La formación docente en la perspectiva del Centro de Didáctica, y su
proyección en el Centro de Investigación y Servicios Educativos (CISE) de la UNAM”,
Perfiles Educativos, 1987, 58:5-19.
2
Carreño H. F., “Qué es la evaluación del proceso Enseñanza-Aprendizaje”, en Enfoques y
principios teóricos de la educación, México, D. F., Ed. Trillas, s/f, pp. 19-20.
3
Arias Galicia Fernando, “El inventario de comportamiento docente. (ICD) un instrumento para
evaluar la calidad de la enseñanza”, Perfiles Educativos, 1984, 4: 14-22.
4
Ibidem.
5
Pérez Rivera G., op. cit.