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Consecuencias de la Violencia de Género

Este documento trata sobre las consecuencias de la violencia de género en la salud mental, física y reproductiva de las mujeres. La violencia contra las mujeres es un problema grave de salud pública que causa daños físicos y psicológicos a largo plazo. Es importante que los profesionales de la salud detecten y aborden este problema de manera sensible y coordinada con otros servicios para apoyar a las víctimas.

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Consecuencias de la Violencia de Género

Este documento trata sobre las consecuencias de la violencia de género en la salud mental, física y reproductiva de las mujeres. La violencia contra las mujeres es un problema grave de salud pública que causa daños físicos y psicológicos a largo plazo. Es importante que los profesionales de la salud detecten y aborden este problema de manera sensible y coordinada con otros servicios para apoyar a las víctimas.

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VIOLENCIA DE GÉNERO

Una mirada multidisciplinar

MÓDULO 5: Violencia de
género y salud de las
mujeres.
Profesora: Carme Valls-Llobet, médica y especialista en salud de las mujeres

TEMA 2: Consecuencias de la violencia en


la salud mental, física y reproductiva de
las mujeres
TEMA 2: Consecuencias de la violencia en la salud mental, física y reproductiva de las
MÓDULO 5: Violencia de género y salud de las mujeres mujeres.

I. La violencia contra las mujeres es un problema de


salud pública 3
2
Cómo detectarlo desde atención primaria 4

II. Las secuelas de las que han padecido abusos


sexuales 5
III. Riesgo de presentar denuncias si no hay unos
servicios adecuados que den apoyo y rehabiliten
a las víctimas 6
IV. La lucha contra la violencia hacia las mujeres debe
implicar a toda la sociedad 7
V. ¿Es la violencia contra las mujeres un mal de
nuestro tiempo? 8
VI. Bibliografía 8
TEMA 2: Consecuencias de la violencia en la salud mental, física y reproductiva de las
mujeres.

I. LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES ES UN PROBLEMA


DE SALUD PUBLICA

El incremento de muertes en muchos países del mundo y en España ponen de manifiesto que en
estos momentos existe en los países desarrollados mayor mortalidad por violencia contra las
mujeres que por cáncer de cerviz (cuello de útero) El hecho además de que muchas de las mujeres
agredidas sufren graves secuelas de por vida como dificultades para mantenerse por ellas mismas,
o tener que vivir en silla de ruedas cuando las lesiones han afectado la zona medular, lo que
produce una invalidez permanente de la que todavía no se conocen cifras cuantificadas, hace que
la morbilidad relacionada con la violencia contra las mujeres constituya un problema de salud 3
pública como ya ha sido aceptado en algunos parlamentos de Centroamérica y en el de Catalunya
(España).
Al ser considerado problema de salud pública se deberán implementar medidas para que se pueda
realizar una prevención adecuada tanto para detectar precozmente las situaciones de violencia en
las consultas médicas, como para que la prevención y asistencia de las personas afectadas se
haga de forma coordinada con los servicios sociales y con la policía de cada localidad. En este
ámbito es muy importante la formación de todos los profesionales que van a atender o formar parte
del circuito de detección de la violencia. Han de evitar la creencia en falsos mitos, que atribuyen a
las hormonas masculinas o al alcohol la agresividad, olvidando que el perfil más habitual es una
varón “normal” tradicional, machista y misógino, como dice Luis Bonino, que advierte además de
la necesidad de revisar las falsas afirmaciones sobre la falta de habilidades o problemas de
relación masculinos.

Cualquier creencia de superioridad en la relación con las victimas, o de ejercicio de poder, hacia
ellas, continua perpetuando la situación de agresividad que ha vivido y conlleva un falso análisis
de la situación. Creer que las victimas lo son, por ser “tontas”, “inferiores” o “incultas” o incluso
“ladinas”, sólo perpetua los insultos que el agresor ha ejercido durante años. La formación de todo
el personal que participa en los procesos, requeriría una total “conversión” al análisis de las raíces
profundas de la violencia y los obstáculos que tenemos en las intervenciones para desenraizarlas.
Para ello deben analizar sus propias creencias hacia las relaciones interpersonales entre mujeres
y hombres y hacia las mujeres. Lugares comunes y prejuicios están enturbiando las mentes y las
opiniones, de personas del mundo judicial, que públicamente acusan a las mujeres en general de
hacer falsas denuncias, cuando ha costado más de veinte años de lucha de muchos movimientos
feministas para que se le reconociera a la mujer el derecho a poder denunciar desde las primeras
amenazas, vejaciones y humillaciones, aunque no hubieran delitos de sangre. La violencia
simbólica se puede introducir en la mente de todas y todos y es muy difícil hacerla visible. Por ello
al ser un problema social ampliamente enraizado y con graves consecuencias para la salud física
y mental, debería ser considerado un problema de salud pública.
TEMA 2: Consecuencias de la violencia en la salud mental, física y reproductiva de las
mujeres.

Cómo detectarlo desde atención primaria

Las y los profesionales de sanidad, psicología y trabajo social, tienen un importantísimo papel que
jugar en la detección, atención y derivación adecuada de la víctima evitando que prolongar los
malos tratos con una mala atención del [Link] detección en los servicios de urgencias o
cuando una mujer acude en el espacio de visitas urgentes en los centros de atención primaria
pasa por la concienciación de los profesionales de salud sobre la realidad de este problema.
Durante muchos años las mujeres alegaban caídas fortuitas por las escaleras, o golpes con
armarios, para justificar sus moraduras o las piernas y brazos rotos. Muchos médicos sospechaban
otros problemas pero no hacían la pregunta necesaria para no tener problemas ulteriores o para 4
no provocarle más “problemas” ala víctima.
Precisamente en el momento que acuden a urgencias después de una paliza o de una agresión
es posible detectar la violencia oculta porque la mujer está muy asustada y tiene miedo de volver
a su casa. Este es el momento de ayudarla, de orientarla o de pedir ayuda policial y al ministerio
fiscal que puede ofrecer protección y que se ha ofrecido a ello cuando existen los circuitos
adecuados de atención a la víctima.
Pero la violencia doméstica es también un reto y un compromiso para los médicos de familia, que
deberían detectarla precozmente en sus consultas. ¿Porqué no lo detectan? En palabras de la Dra
Carmen Fernadez Alonso, coordinadora del grupo de “Violenci familiar” de la Sociedad Castellano-
Leonesa de Medicina Familiar y Comunitaria, “porque las mujeres no lo dicen y hay muchas
razones para su silencio, y porque los médicos no lo preguntamos…por inseguridad, por no saber
como hacerlo, por falta de tiempo, por sobrecarga, por miedo a ofender a la paciente, po los
compromisos legales que puede suponer la notificación del caso….o por falta de sensibilidad
hacia el problema y los prejuicios hacia la mujer maltratada..”.
En atención primaria se han intentado abordar diversas estrategias para detectar las situaciones
de violencia desde cuestionarios específicos que deben ser rellenados por las usuarias antes de
entrar a la consulta como abordajes por parte del personal de enfermería. El principal problema
en atención primaria es el tiempo de consulta que es escaso y a veces con poco espacio para la
intimidad y las confidencias. Ello hace más difícil dar el espacio necesario para que la mujer que
ha recibido malos tratos pueda expresar sus problemas.
Es mejor preguntar que no hacerlo, pero a veces una pregunta demasiado directa puede impedir
que se abra un espacio de contacto y comunicación, y por descontado debe hacerse con la mujer
sola o por lo menos sin la presencia de su pareja ( que en determinada fase de la convivencia
puede aparentar solicitud hacia los problemas de la mujer para confundirla más).
Me parece muy interesante por los novedosa y eficaz la experiencia de la Dra Imma Sala y
colaboradoras del Centro Municipal de Orientación y Planificación Familiar de Sant Boi de
Llobregat, que después de plantearse la posibilidad de pasar un cuestionario con diez preguntas
que era demasiado engorroso para el poco tiempo del que disponen en la consulta, llegaron a la
conclusión de que tenían que hacer pocas preguntas pero tenían que ser claves.
Partiendo de la base conocida por la bibliografía existente de que los malos tratos se padecen en
el entorno familiar o se aprende una conducta de indefensión `por haberlos padecido en la infancia
y adolescencia acaban preguntando a la paciente:
TEMA 2: Consecuencias de la violencia en la salud mental, física y reproductiva de las
mujeres.

• ¿Tus padres tienen, o han tenido, buenas relaciones entre ellos como pareja?
• ¿Cómo calificarías tu relación con tus padres?
• ¿Y con tus hermanos?
Las mismas preguntas se le hacen en relación con su compañero.
En relación con la sexualidad se pregunta:
• ¿Tus relaciones son consentidas?
• ¿Tu compañero es celoso?
5
Con estas preguntas y una actitud adecuada quedaron sorprendidas del grado de aproximación a
la existencia de malos tratos que obtuvieron. Comparando las primeras visitas atendidas en el año
2001 en el que todavía no aplicaban esta metodología con el 2002, comprobaron que durante el
primer año detectaron un 6,36% de casos de malos tratos y con la nueva metodología un 16,05%
de casos.
Los profesionales de atención primaria deben ser conscientes de que los malos tratos existen y
estar sensibilizados a detectarla, por medio de una protocolo adecuado, incluido en la historia
clínica, y teniendo preparado un circuito de derivación.

II. LAS SECUELAS DE LAS QUE HAN PADECIDO ABUSOS


SEXUALES.
Se ha estimado que una de cada 4 mujeres sufrió agresiones sexuales en la infancia en Norte
América y una de cada 5 mujeres han padecido un asalto sexual en la vida adulta. Las secuelas
de los abusos sexuales afectan a muchas áreas de la vida de las personas interfiriendo a largo
plazo en las relaciones afectivas e interpersonales, y causando alteraciones físicas, mentales y
espirituales (Dickinson 1999). Las secuelas del abuso sexual se pueden manifestar como
ansiedad, depresión, síntomas psicosomáticos, trastornos de la alimentación, hipocondría,
disociación, disfunción sexual, dolor de espalda y dolor lumbar, fibromialgia,abuso de sustancias,
auto-mutilaciones, intentos de suicidio, victimización repetidas, aumento de riesgo para
enfermedades de transmisión sexual incluida la sida, dificultad en las relaciones interpersonales y
trastornos de identidad y autoestima.
Estudios del equipo de la Dra, Lucy Candib (Universidad de Massachussets, Worcester) han
demostrado que las pacientes con historia de abusos sexuales tienen más síntomas físicos y
psiquiátricos, y un mayor número de alteraciones en los cuestionarios de calidad de vida
proporcionales a la gravedad y repetición de los abusos y agresiones. En estudios de prevalencia
de personas con abusos sexuales que demandan asistencia por esta u otras causas en atención
primaria se han observado de un 16% hasta un 40% de mujeres que habían sufrido algún tipo de
victimización sexual en la infancia, y de un 13% a un 29% que habían sido violadas o habían
sufrido intentos de violación en la vida adulta.

En todos los estudios se da soporte a la hipótesis que existe relación entre la gravedad de los
abusos sexuales y los síntomas físicos y mentales que han presentado las mujeres durante los
TEMA 2: Consecuencias de la violencia en la salud mental, física y reproductiva de las
mujeres.

años posteriores. Esta afectación incluye el malestar generalizado que se expresa en la vida adulta
como una profunda insatisfacción de la que es difícil conocer la causa. Son precisas a veces
muchas entrevistas médicas que aumenten la confianza de la persona afectada, para que después
de haber expresado toda su sintomatología física o mental, acaben explicando la historia de
abusos o agresiones que había permanecido encerrada en su interior. Los profesionales de
atención primaria deben ser sensibles a la posibilidad de antecedentes de abuso en sus pacientes,
y entablar interrogatorios sobre su historia pasada con rigor y delicadeza, para detectar estas
situaciones cuando se encuentren delante de historias clínicas con una sintomatología compleja
de la que no encuentren una causa clara. En los momentos actuales, a pesar de que una de cada
cuatro mujeres haya podido padecer abusos sexuales, permanecen invisibles para la medicina.
6

III. EL RIESGO DE PRESENTAR DENUNCIAS SI NO HAY UNOS


SERVICIOS ADECUADOS QUE DEN APOYO Y
REHABILITEN A LAS VICTIMAS.

Es evidente que un momento delicado de la acción de los profesionales de salud es saber cuando
una mujer está preparada para presentar denuncia o hacia donde deben derivar si han detectado
malos tratos psicológicos y la mujer no sabe donde debe ir.
Si no hay un soporte social, jurídico, policial y asistencial es muy difícil que la mujer presente
denuncia porque teme la nueva agresión o teme por lo que pueda pasar a sus hijos. Por ello la
acción de los profesionales de la salud se ve muy ayudada si previamente se han adecuado
circuitos de derivación de las mujeres afectadas según el grado de gravedad y de condiciones
sociales. Sino existen a veces es mejor realizar un acompañamiento de la mujer afectada hasta
que esta madure la situación lo suficiente para encontrar el momento adecuado para presentar la
denuncia.

Si existen lesiones físicas es diferente porque el médico tiene la obligación de hacer una parte de
lesiones que de oficio será visto en los juzgados, por lo que en estos casos es mejor aconsejar a
la mujer que presente la denuncia. En algunas ciudades como Girona o Barcelona, para evitar que
la mujer sea doblemente victimizada por tener que explicar varias veces su historia, es el mismo
médico forense el que se desplaza hasta el centro sanitario para reconocer las lesiones, y evitar
más daño psicológico a las víctimas.

El papel de las y los trabajadores sociales es esencial en esta etapa, y los ayuntamientos o la
agrupación de varios en municipios pequeños, adecuando pisos de urgencia para poder atender
adecuadamente a una mujeres y sus hijos si hace falta, después de una agresión, hasta que con
más calma, y pudiendo ser asesorada por los servicios psicológicos pueda tomar una decisión lo
más libre posible.
TEMA 2: Consecuencias de la violencia en la salud mental, física y reproductiva de las
mujeres.

IV. LA LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES


DEBE IMPLICAR A TODA LA SOCIEDAD.

La ley contra la violencia de género aprobada por el Parlamento español durante el año 2005 es
una de las más avanzadas del mundo para atajar este problema, pero además de las leyes se
precisan coordinación de la policía, con la fiscalía para ejecutar las ordenes de alejamiento y
prevenir las agresiones. Teléfonos especiales para pedir ayuda, casas o pisos de acogida para los
momentos de emergencia, y también lugares que larga estada que permitan recuperar la
autoestima perdida, rehacer la moral y emprender una nueva vida. 7

Faltan también recursos económicos, pisos con alquileres bajos y poder conseguir formación
profesional adaptada a las posibilidades de encontrar un trabajo digno.
Desde los diferentes departamentos de las instituciones de gobierno se deben establecer políticas
de prevención, y a la rehabilitación de la victima. La justicia, ya que agredir a las mujeres es un
delito, debe encargarse de la rehabilitación del agresor, en los casos en que sea posible. Son
necesarias también políticas de sensibilización social en escuelas, centros cívicos, entre
profesionales de la sanidad, trabajadores sociales y población en general. Aunque al principio el
desarrollo de estas políticas pueda parecer estéril, porque las raíces de la violencia contra las
mujeres, están muy arraigadas en en la cultura y en las mentes de algunos hombres, los elementos
de cambio cultural sólo podrán hacerse realidad con una implicación constante y sostenida de
todos los estamentos de la sociedad.

V. ¿ES LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES UN MAL DE


NUESTRO TIEMPO?

Aunque existen algunas personas que piensen que la violencia contra las mujeres forma una parte
esencial de la naturaleza humana, creemos que no fue así, y que puede volver a no serlo. Si las
mujeres fueron diosas en tiempo pretérito cuando las poblaciones eran nómadas y compartían la
vida y la comida buscándola día a día, y cuando la maternidad se consideró una excelencia por
permitir la reproducción de la especie, no creemos que las vejaciones y humillaciones pudieran
formar parte habitual de la vida cotidiana.
El paso a la posesión de la tierra y las guerras tribales para poseerla, si alejaron a la mujer del
poder y los lugares de decisión convirtiéndose en objeto de cambio, trueque, violación para
castigar a los enemigos, o simplemente objeto sexual para el mantenimiento de las casas y de las
tierras. Las múltiples formas de violencias masculinas ejercidas durante años, y la normalización
de su ejercicio, ha hecho confundir tanto los hechos reales, que incluso cuando se ha querido
promulgar una Ley que desarrollara una discriminación positiva, hacia las que habían sido
agredidas durante años, el poder mediático y “cavernario” de muchos varones, alentados por
determinados grupos políticos han llegado a asegurar que los hombres son tan maltratados o
discriminados como las mujeres. Entender que las relaciones han sido de igualdad y que no hay
necesidad de endurecer las penas en un código penal, porque todas las violencias son iguales de
TEMA 2: Consecuencias de la violencia en la salud mental, física y reproductiva de las
mujeres.

malas, es no haber entendido nada de las raíces de la violencia de género, de la violencia contra
las mujeres y es hacer aún más invisibles sus causas. Estas declaraciones se han hecho además
partiendo de las mismas posiciones de poder que han justificado la violencia, y en algunos casos
han sido realizadas también por mujeres feministas.

El inicio del patriarcado provocó el inicio de la violencia contra las mujeres pero no está escrito
en ninguna parte que esta situación deba durar para siempre, aunque dada la gran cantidad de
violencia simbólica y real que nuestras mentes y nuestros cuerpos han debido asimilar durante
siglos, deberemos continuar profundizando en análisis y tal como han hecho Esperanza Bosch y
Victoria Ferrer, dando la voz a todas las invisibles que han sido silenciadas. El Código Penal no 8
puede lograr cambios culturales, pero puede disuadir algún asesino de perpetrar su acto, y toda
mejora de mortalidad será bienvenida cuando todavía vivimos en países tanto en el Norte como
en el Sur de mujeres asesinadas cada cinco días por sus parejas, o ex-amantes.

VI. BIBLIOGRAFIA

LORENTE ACOSTA, Miguel. Mi marido me pega lo normal: agresión a la mujer: realidades y


mitos. 2001.

SMAOUN, S. La violence envers les femmes en milieu urbain: Analyse du problème selon une
perspective de genre. Nairobi: Centre des Nations Unies pour les Etablissements Humains,
Programme de gestion urbaine, Programme Pour des villes plus sûres, Programme Femmes et
Habitat, 1999.

Conferencia mundial sobre los derechos de las mujeres. Beijing Plataforma de acción, parágrafo
118, 1995.
SALBER, Patricia R.; TALIAFERRO, Ellen H. Reconocimiento y prevención de la violencia
doméstica en el ámbito sanitario: cómo hacer las preguntas correctas y reconocer el mal trato:
otra forma de salvar vidas. Cedecs, 2000.

FIOL, Esperança Bosch; PÉREZ, Victòria A. Ferrer; FERRER, Victoria A. La voz de las invisibles:
las víctimas de un mal amor que mata. Universitat de València, 2002.

DICKINSON, L. Miriam, et al. Health-related quality of life and symptom profiles of female
survivors of sexual abuse. Archives of family medicine, 1999, 8.1: 35-43.

FERNÁNDEZ ALONSO, M. Violencia doméstica: reto y compromiso para el médico de


familia. Atención primaria, 2003, 32.4: 193-194.

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