0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas2 páginas

BODAS

El documento describe una escena donde la pareja asiste a una boda en una iglesia y observan a varios amigos y conocidos del novio que también se han casado, lo que lleva a la novia a emocionarse por la ceremonia.

Cargado por

william murillo
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas2 páginas

BODAS

El documento describe una escena donde la pareja asiste a una boda en una iglesia y observan a varios amigos y conocidos del novio que también se han casado, lo que lleva a la novia a emocionarse por la ceremonia.

Cargado por

william murillo
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

BODAS

1 mensaje

Javier Martinez <jmllerena@[Link]> jue., 5 de dic. de 2019 a la hora 11:50 AM


Para: roberth alexander rojas murillo <totte132530@[Link]>

BODAS
     No creo en el matrimonio.  Mi novia Claudia sí.  Anoche salimos a cenar.  Al
terminar caminamos hasta la plaza.  En la iglesia todo estaba dispuesto para
una boda, sólo faltaba la novia.      
     --¡Mira quién está ahí! –Señaló Claudia--  Es tu amigo Fernando.  Qué traje
más elegante, aunque se lo he visto en otra ocasión.  Se casó el año pasado.
     --Raro que no anda emperifollado con toda la parafernalia castrense, ¿o ya
no es militar? –comenté un poco para mí mismo. 
     --Mira a ese de traje negro que va con su esposa, no recuerdo su nombre, el
blanquito de bigote fino, ojos claros y la inequívoca impronta del tan odiado
acné púber. 
     --Adrián.  Estudió conmigo.
     --Y ahí está Agustín, con traje de cola y todo, como un pianista académico
presto para un concierto en el Royal Albert Hall.  ¡Él es el novio!  Todos tus
antiguos amigos se casan… 
     --¡Aquí llega la novia! –exclamé fingiendo no escuchar esa última frase.   
     Claudia me tomó del brazo y me arrastró a la iglesia.  La marcha nupcial. 
Ta… ta ta ta tan…  La novia se veía hermosa, no hay que negarlo, arrastrando
la cola hasta el altar.  “Cómo dilatan la agonía, susurré a Claudia, sería bueno
que alguien dijera yo me opongo, o no acepto, o saliera corriendo, o le pintara
bigotes a algún santo que no sea yo, cualquier cosa para animar el protocolo,
ja ja”. 
     Claudia quedó en silencio.  La miré: estaba conmovida hasta las lágrimas. 
Me sentí miserable.  Le tomé la mano y posó muy tierna su cabeza en mi
hombro.  Eso me mató.  Después de otro silencio la besé en los labios y
estuvimos de acuerdo en marcharnos. 

También podría gustarte