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Reflexiones de una hoja en blanco

El documento narra la historia de una persona que se convierte en una hoja de papel. La hoja reflexiona sobre su nueva condición y decide convertirse en un avión de papel para volar, aunque se da cuenta que ya no puede hacerlo debido a su estado.
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Reflexiones de una hoja en blanco

El documento narra la historia de una persona que se convierte en una hoja de papel. La hoja reflexiona sobre su nueva condición y decide convertirse en un avión de papel para volar, aunque se da cuenta que ya no puede hacerlo debido a su estado.
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Una hoja.

No sé cuándo pasó, ni cómo fue que terminé aquí encerrado en un par de páginas mal
redactadas. lo único que sé es que todo comenzó una tarde cuando dejé de ser humano, o
bueno, un poco menos humano. Los primeros síntomas no fueron físicos así que todo
parecía ser otro pensamiento más. Aunque en realidad perder mi humanidad nunca me
importó, siempre quise vivir dentro de mis propias fantasías y quizá por eso no lo noté.

Sentir como cada vez me importó menos quedar bien, como cada vez me era más difícil
mentir, cada vez era más sincero conmigo y a medida que me iba sincerando conmigo, mi
piel se hacía más y más blanca. Al principio pensé que era la droga o algún problema de
salud y dije: AHHH, algún día mi necio cuerpo se va a cansar de quejarse. Pero no, a
medida que pasaba el tiempo me hacía más y más delgado, al parecer entre más me
sincero conmigo libero algo más que la carga de mis mentiras.

Fue así que me convertí en una pálida hoja Y sí, ¡era yo una hoja! una hoja vacía, una hoja
sin contenido. No era nada más ni menos que una hoja en blanco.

Lo primero que pensé fue: ¿Qué podría escribir sobre mi última hoja? Me gustaría dibujar
pero no sé dibujar, podría hacer mamarrachos pero soy solo yo y me tengo que aprovechar,
pensé. Escribir mi última carta; era una opción, también podía hacer una nota de suicidio o
tal vez podría simplemente quemarme y ahogarme con mi propio humo.

Fueron meses los que duré conmigo-hoja en blanco pensando qué poner: ¿Un slogan? ¿Un
mensaje de paz? ¿Un mensaje de odio? o ¿una declaración de guerra? Millones de opciones
fueron descartadas y ahí seguía yo, maldita hoja en blanco la verdad es que nada parecía ser
lo suficientemente contundente para estar en mi última hoja .

-¿Por qué me preocupo tanto por llenar la hoja? En mi vida humana había malgastado
millones de ellas, las rayaba, las mordía, las rompía, escribía y luego no terminaba ¿Por qué
no simplemente dejarla en blanco? Que patético me veo al pensar que alguien se interesaría
en el contenido de mi hoja; además no soporto el pensar que alguien llegase a criticar mi
hoja o que la leyera alguien que yo no quiera; eso no. No vale la pena malgastar mis
últimos alientos llenando esta puta hoja que no voy a poder leer. Tengo una mejor idea.

Mi gran idea surge en el momento en que acepté que soy solo una simple hoja, una hoja
como millones de hojas más. Aunque esto de ser una hoja blanca no es tan malo como
creía. Al principio ansiaba llenar esa hoja con algún poema o alguna información
trascendental, pero solo fue al aceptarme como hoja blanca que mi percepción cambió. Ya
no tenía que mentir ni que adornarme con palabras o frasesitas intelectuales, ya no era
necesario dar una buena impresión ni pedir disculpas, ni perdón, ni pedir tampoco comida,
no pedía ya nada, estaba bastante bien. Podía seguir así pero esa idea tampoco me gustaba
mucho ya que no era muy diferente mi vida de hoja a lo que fue antes como humano, o
bueno, si era diferente porque que ya no sentía la necesidad de mentir pero de igual forma
me hacía falta algo. Al parecer mi condición de hoja pálida no cambió mi curiosidad por el
mundo y fue en ese momento en el que caí en cuenta que, haciendo los dobleces adecuados
podía ser un avión de papel.

No puedo describir la emoción que sentí al pensar que podría volar, era consciente de que
no iba a volar más que unos cuantos metros pero esto tampoco importó.

Ser una hoja era fascinante, me entregaba a la ilusión de caer en las manos de algún niño
que aún disfrutara de jugar con aviones de papel.

Y sí, ¡tomé la decisión! Comencé a doblarme y desdoblarme; no fue nada fácil ya que mi
cuerpo de hoja sentía las adversidades del clima mucho más que antes, ahora no podía
fumar con la ventana abierta ni podía arriesgarme a salir bajo la lluvia porque una simple
gota arruinaría todos mis dobleces. Fue un arduo trabajo pero afín llegó el día en que podía
ser un avión de papel. Ahora me queda el interrogante de ¿a dónde volar? ¿A qué lugar
puede llegar una hoja de papel? No muy lejos, lo sé.

Lo que sí sé es adonde quiero llegar; si, ya lo sé, ahora lo sé. Quiero llegar a las manos de
ese niño que solía llamarse como yo, ese niño que tildaban de loco por dibujar sus propios
juguetes, el niño que llevaba sus muñecos de papel a todo lado y los defendía de todos
aquellos que los querían destruir. Deseo llegar a las manos de ese pequeño, anhelo sentir
como dibuja en mí a un superhéroe brujo o un mago musculoso. Quiero jugar con ese
niño, escucharlo y divertirlo, quiero que me lleve de la mano saltando por las calles, quiero
decirle que nunca deje de dibujar, que no vale la pena crecer, que más vale seguir dibujando
y seguir recortando , darle vida a esas pálida hojas de papel que parecieran no tener ninguna
función.

Ohh, en verdad que quisiera poder llegar hasta ahí pero no tengo la menor idea de donde se
encuentra ahora ese chiquillo. Además que… Soy solo una hoja, estoy demasiado arrugada
y desecha de tanto pensar, mi pálido cuerpo está ahora cubierto por una capa negra de
suciedad la cual me imposibilita volar.

-Pasé tanto tiempo pensando en darle un valor a mi hoja que lo he perdido todo. He
desperdiciado mi vida humana y también mi vida de hoja, hoja que llega a su fin y, mi
texto, aun ni siquiera empieza pero estoy cansado ya demasiado como para escribir, mi
cuerpo ya soportó suficientes dobleces ,escupitajos y rayones, es momento de abandonar
esa idea errónea de volar y aceptar que soy solo una pálida hoja.

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