CALIDAD Y SEGURIDAD DEL
PACIENTE
MODULO II: INTRODUCCIÓN A LA SEGURIDAD DEL
PACIENTE
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MÓDULO II
CONCEPTOS DE SEGURIDAD DEL PACIENTE
FUNDAMENTOS DE LA SEGURIDAD ASISTENCIAL
Los fundamentos de la seguridad asistencial se asientan en dos líneas de pensamiento
relacionadas:
1. La teoría del error de Reason: Asume que el ser humano es falible, por lo que pese a los
esfuerzos por evitarlos, los errores seguirán aconteciendo, por lo que es necesario que los
procesos se rediseñen para hacerlos más resistentes a la producción de fallos menos proclives
a la situaciones de riesgo y habilitar estrategias de detección e interceptación precoz de los
errores.
2. La cultura de seguridad (CS): Cultura no punitiva en la que existe un compromiso de los
individuos y organizaciones con la seguridad, y por tanto, con la aplicación de las mejores
prácticas y estándares, y que cuenta con un clima de seguridad abierto y de confianza mutua
en la que los errores son una fuente de aprendizaje, en lugar de ser utilizados para culpabilizar
LA CULTURA DE SEGURIDAD (CS)
Se define como el conjunto de valores y normas comunes a los individuos dentro de una misma
organización e implica un modelo mental compartido que posiciona la seguridad como un
objetivo común a perseguir, de manera que los individuos y la organización están
comprometidos con los programas de seguridad del paciente.
Los cimientos de esta cultura se asientan en dos teorías:
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1. La teoría de la identidad social: El individuo se esfuerza por mejorar su autoestima
mediante la identificación con un grupo. La organización debe generar intervenciones en
materia de seguridad y potenciar la creación de redes seguras para que se incluyan en ella los
individuos. También debe promover el entrenamiento de profesionales y equipos.
2. La teoría de la autocategorización: El individuo se identifica con distintos grupos
(microculturas) y renegocia de manera constante su identidad. La organización debe promover
el refuerzo positivo, la recompensa del trabajo en seguridad, la publicidad de los programas en
pro de la seguridad y debe reforzar la autoestima de aquellos que trabajan para desarrollarla,
evitando las posibles consecuencias negativas que pudieran derivarse de las barreras para la
implantación de la cultura de seguridad.
La ausencia de cultura de seguridad puede implicar que ciertos comportamientos de riesgo se
conviertan en normas, por lo que, es crucial el fomento de las prácticas seguras en la
organización, evaluando continuamente las consecuencias. Esto permite reevaluar los hábitos
entendidos como “normales” y plantear estandarización de prácticas y desarrollo de guías
consensuadas de práctica clínica, con el apoyo de la evidencia científica. Esta estandarización
de las prácticas nos permite unificar los criterios y actuaciones en las organizaciones sanitarias.
Los profesionales experimentados suelen tener comportamientos asentados en fuertes
convicciones, que a veces entran en conflicto con dicha estandarización: un buen ejemplo es la
implementación del listado de verificación quirúrgica (LVQ) de la OMS que ha suscitado
resistencias.
A pesar de los esfuerzos realizados su implantación ha sido incompleta, siendo las principales
barreras: considerarlo una imposición, sensación de duplicidad de tareas, falta de adaptación
del LVQ a las necesidades locales, pudor y sensación de ridículo.
Además, en determinados centros se ha dado más importancia al registro que al cumplimiento,
ofreciendo datos equívocos. El desarrollo de la cultura de seguridad y el aprendizaje a partir de
éxitos y fracasos de implementación de determinadas prácticas seguras es fundamental para
conseguir un equilibrio entre la estandarización y el respeto a la autonomía profesional.
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Según la National Patient Safety Agency for England and Wales (NPSA) son tres las
características necesarias de la cultura de seguridad en las organizaciones sanitarias:
1. Abierta: Se asume el fallo del sistema como origen de los accidentes.
2. Justa: No se imponen medidas punitivas.
3. De aprendizaje: Interpreta los incidentes como posibilidades de mejora. Cambiar la cultura
de seguridad de una organización es siempre un reto difícil y existen distintas forma de
potenciarla, incluyendo: valoraciones de la situación inicial, formación de equipos, fomento del
liderazgo, establecimiento de auditorías de seguridad o uso de sistemas de registro de
incidentes críticos.
SEGURIDAD DEL PACIENTE
Son todas aquellas acciones, elementos y procesos derivados de la evidencia científica, que se
realizan con el fin de minimizar el riesgo de sufrir un evento adverso en la prestación de un
servicio de salud y minimizar los posibles daños, haciendo el cuidado más seguro. Según la
OMS en el documento “calidad de la atención seguridad del paciente”, la seguridad es un
principio fundamental de la atención al paciente y un componente crítico de la gestión de la
calidad. Mejorarla requiere una labor compleja que afecta a todo el sistema en la que interviene
una amplia gama de medidas relativas a la mejora del funcionamiento, la seguridad del entorno
y la gestión del riesgo.
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CONTEXTO INTERNACIONAL
En las últimas décadas debido al aumento en la complejidad de los procedimientos en la
atención en salud por los avances en la investigación científica y en la tecnología usada en esta
área ha surgido un incremento considerable en el riesgo de ocurrencia de eventos adversos en
el cuidado de la salud. Así lo expone Milagros García Barbero, Directora de la Oficina de
Servicios Integrados de Salud de la Oficina Europea de la OMS, quien realizo un resumen de
los datos de efectos adversos en servicios de salud en diferentes países, y lo presenta de la
siguiente manera en la Tabla 1
En la Tabla 1 se evidencia que “la OMS calcula que el riesgo de contraer una infección debido
a un tratamiento médico es de 2 a 20 veces más alto en los países en desarrollo que en los
industrializados”. Las diferencias en las estadísticas acerca de la ocurrencia de eventos
adversos se deben a la diversidad de estrategias en la recopilación de datos, debido a que
todos los estudios no utilizaban un criterio unificado respecto a los conceptos relacionados con
la seguridad. De ahí la importancia de la Clasificación Internacional para la Seguridad del
Paciente (CISP) que estableció el Grupo de Redacción creado por la Alianza Mundial para la
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Seguridad del Paciente entre agosto y noviembre de 2006, que busca unificar a nivel global los
conceptos utilizados para la vigilancia de la seguridad.
LISTADO DE CONCEPTOS MÁS COMUNES USADOS EN SEGURIDAD DEL PACIENTE
TABLA 2
1. Clasificación: organización de conceptos en clases y las subdivisiones
correspondientes para expresar las relaciones
semánticas entre ellos.
2. Concepto: elemento que porta o plasma un significado.
3. Clase: grupo o conjunto de cosas similares.
4. Relación semántica: la forma en que las cosas (como las clases o los
conceptos) se asocian entre sí con arreglo a su
significado.
5. Paciente: persona que recibe atención sanitaria.
6. Atención sanitaria: servicios recibidos por personas o comunidades con el fin
de promover, mantener, vigilar o restablecer la salud.
7. Salud: estado de completo bienestar físico, mental y social, y no
solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.
8. Seguridad: ausencia de peligro.
9. Peligro: circunstancia, agente o acción que puede producir un
riesgo o aumentarlo.
10. Circunstancia: cualquier factor relacionado con un evento, un agente o
una persona o que influye en ellos.
11. Evento: algo que le ocurre a un paciente o le atañe.
12. Agente: sustancia, objeto o sistema que actúa para producir
cambios.
13. Seguridad del paciente: ausencia, para un paciente, de daño innecesario o daño
potencial asociado a la atención sanitaria.
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14. Daño relacionado daño que se deriva de los planes o acciones de un
con la profesional sanitario durante la prestación de asistencia
atención sanitaria: sanitaria o que se asocia
a ellos, y no el que se debe a una enfermedad o lesión
subyacente.
15. Incidente relacionado con evento o circunstancia que ha ocasionado o podría haber
la seguridad del paciente: ocasionado un daño innecesario a un paciente.
16. Error: no realización de una acción prevista tal y como se
Pretendía, o aplicación de un plan incorrecto.
17. Infracción: Desvío deliberado de las normas, reglas o procedimientos
operativos
18. Riesgo: probabilidad de que se produzca un incidente.
19. Evento adverso: incidente que produce daño al paciente.
20. Daño: alteración estructural o funcional del organismo y/o
cualquier efecto perjudicial derivado de aquella.
21. Enfermedad: disfunción fisiológica o psicológica.
22. Lesión: daño producido a los tejidos por un agente o una
circunstancia.
23. Sufrimiento: la experiencia de algo subjetivamente desagradable.
24. Discapacidad: cualquier tipo de alteración estructural o funcional del
organismo, limitación de actividad y/o restricción de la
participación en la sociedad, asociadas a un daño pasado
o presente.
25. Incidente sin daño: incidente que no llegó a causar daño.
26. Factor contribuyente: circunstancia, acción o influencia que se considera que ha
desempeñado un papel en el origen o la evolución de un
incidente o que ha aumentado el riesgo de que se
produzca un incidente.
27. Tipo de incidente: término descriptivo de una categoría formada por incidentes
de naturaleza común que se agrupan por compartir
características acordadas.
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28. Características del atributos seleccionados de un paciente.
paciente:
29. Atributos: cualidades, propiedades o rasgos de algo o alguien.
30. Características del atributos seleccionados de un incidente.
incidente:
31. Reacción adversa: daño imprevisto derivado de un acto justificado, realizado
durante la aplicación del procedimiento correcto en el
contexto en que se
produjo el evento.
32. Efecto secundario: efecto conocido, distinto del deseado primordialmente,
relacionado con las propiedades farmacológicas de una
medicamento.
33. Prevenible: aceptado generalmente como algo evitable en las
circunstancias particulares del caso.
34. Detección: acción o circunstancia que da lugar al descubrimiento de
un incidente.
35. Factor atenuante: acción o circunstancia que impide o modera la evolución de
un incidente hacia la provocación de un daño al paciente.
36. Resultado para el repercusiones para el paciente que son total o parcialmente
paciente: atribuibles a un incidente.
37. Grado del daño: intensidad y duración del daño y repercusiones terapéuticas
derivadas de un incidente.
38. Resultado para la repercusiones en la organización total o parcialmente
organización: atribuibles a un incidente.
39. Medida de mejora: medida adoptada o circunstancia alterada para mejorar o
compensar cualquier daño derivado de un incidente.
40. Medidas adoptadas para acciones encaminadas a reducir, gestionar o controlar un
reducir el riesgo: daño o la probabilidad de que se produzca un daño
asociado a un incidente.
41. Resiliencia: grado en el que un sistema previene, detecta, mitiga o
mejora continuamente peligros o incidentes.
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42. Responsable: que ha de rendir cuentas.
43. Calidad: grado en el que los servicios de salud prestados a personas
y poblaciones aumentan la probabilidad de que se
produzcan los efectos buscados en la salud y son
coherentes con los conocimientos profesionales del
momento.
44. Fallo del sistema: defecto, interrupción o disfunción en los métodos operativos,
los procesos o la infraestructura de la organización.
45. Mejora del sistema: resultado o efecto directo de la cultura, los procesos y las
estructuras que están dirigidos a prevenir fallos del
sistema y a mejorar la seguridad y la calidad.
46. Análisis de las proceso sistemático y reiterativo mediante el cual se
causas profundas: identifican los factores que contribuyen a un incidente,
reconstruyendo la secuencia (crono)lógica de los sucesos y
preguntándose repetidamente por qué, hasta que se
hayan elucidado las causas
profundas subyacentes.
FUENTE: OMS
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EN EL CONTEXTO ACTUAL
La calidad y seguridad de la atención es hoy en día una prioridad a nivel mundial y en todos los
niveles asistenciales. Garantizar que la atención que se proporciona a los usuarios cumple con
los estándares internacionales de calidad y los protege de riesgos inherentes al sistema de
salud, es un reto que requiere el compromiso de todos los involucrados en el área de la salud.
Entre los principales involucrados y responsables de la calidad y seguridad de la atención
podemos destacar tres ámbitos fundamentales: el clínico, el formativo y el del usuario receptor
de la atención. La sinergia entre estos tres ámbitos se considera el eje estructural para
garantizar una atención libre de riesgo y que contribuya a mejorar los resultados en la salud de
la población.
En relación con el ámbito clínico, integrado por las instituciones de salud y los proveedores de
atención, se requiere:
a) Contar con políticas institucionales donde se posicione la calidad y la seguridad del paciente
como el eje central de la atención y establecer procesos de gestión dirigidos al cumplimiento de
las políticas,
b) Establecer un proceso de vigilancia continua de la calidad de la atención con mecanismos
de control y monitoreo bien definidos, que permitan evaluar los resultados e implementar
medidas de mejora y correctivas en caso necesario y,
c) Desarrollar una cultura de calidad y seguridad, donde el hacer las cosas bien y libres de
riesgo sea un compromiso que involucre a todos los niveles de la organización y permita
transitar a un comportamiento consciente de la necesidad de asegurar un ambiente de calidad
y seguridad, donde no exista temor a notificar los errores y el reporte se convierta en una
oportunidad de aprendizaje a nivel individual y organizacional.
Así mismo, se requiere que en todas las instituciones de salud se cuente con programas
permanentes de educación continua, donde se mantenga actualizado al personal en los
procesos de atención con apego estricto a los estándares internacionales de calidad y
seguridad. Estos programas deben ser dirigidos a todo el personal, con énfasis en los de nuevo
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ingreso, de tal forma que se garantice que al incorporarse a la atención, cuenten con las
competencias adecuadas para brindar un servicio de calidad y libre de riesgos.
En cuanto al ámbito formativo, las instituciones educativas formadoras de recursos humanos
para el área de la salud requieren contar con planes de estudio que incorporen transversalmente
la temática de calidad y seguridad, esto contribuye a que todo profesional en formación conozca
su contribución y responsabilidad en el cumplimiento de los estándares internacionales de
calidad y seguridad. En este sentido, la formación de los profesionales de enfermería se
considera un factor clave, su presencia y permanencia en los servicios de salud sitúan a las
enfermeras en una condición crítica, tanto por el riesgo de error como por su capacidad y
potencialidad para promover la seguridad de los pacientes. Su participación en la mayoría de
los procesos de atención, así como su involucramiento con todo el equipo de salud, demanda
que su formación garantice su competencia para desarrollar un rol activo a favor de la calidad
y la seguridad en la atención.
Finalmente, respecto al ámbito del usuario receptor de la atención, promover su participación
ciudadana en temas de calidad y seguridad es fundamental para lograr sistemas de salud más
seguros. El empoderamiento del paciente se considera una medida crucial, la OMS define el
empoderamiento como el proceso a través del cual las personas obtienen control sobre las
decisiones y acciones que afectan su salud. Esto implica desarrollar la comprensión del
paciente de su propio rol en la promoción, mantenimiento, vigilancia y restablecimiento de su
salud, así como el conocimiento y las habilidades suficientes para poder involucrarse en la
mejora de su salud; además de lo anterior, es fundamental la presencia de un ambiente
facilitador para su participación.
Para lograr el reto de la calidad y la seguridad de la atención se requiere un compromiso
institucional, multidisciplinario, interdisciplinario y a nivel individual tanto por parte de los
proveedores como por el propio usuario receptor de la atención. La contribución de todos y cada
uno de los actores sociales involucrados en el ámbito de la salud permitirá garantizar que la
atención que se proporcione cumpla con los estándares de calidad y sea libre de riesgo para
todos los usuarios; la co-responsabilidad de todos es fundamental. Existe evidencia de múltiples
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avances, a nivel local, nacional e internacional; sin embargo, las diferencias en la calidad y
seguridad que se proporciona en las diversas instituciones siguen siendo notorias, se requiere
un mayor esfuerzo para afirmar que la atención que se proporciona a todo usuario
independientemente del tipo de institución a la que acuda a solicitar atención, es de calidad y
libre de riesgo.
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SEGURIDAD DEL PACIENTE OMS/MINSAL
CONCEPTO OMS:
Seguridad del paciente es la reducción del riesgo de daño asociado a la asistencia sanitaria a
un mínimo aceptable.
SEGÚN LA OMS
“La seguridad del paciente es un principio fundamental de la atención sanitaria. Hay un cierto
grado de peligrosidad inherente a cada paso del proceso de atención de salud. Los eventos
adversos pueden estar en relación con problemas de la práctica clínica, de los productos, de
los procedimientos o del sistema. La mejora de la seguridad del paciente requiere por parte
de todo el sistema un esfuerzo complejo que abarca una amplia gama de acciones dirigidas
hacia la mejora del desempeño; la gestión de la seguridad y los riesgos ambientales, incluido
el control de las infecciones; el uso seguro de los medicamentos, y la seguridad de los
equipos, de la práctica clínica y del entorno en el que se presta la atención sanitaria”.
ALIANZA MUNDIAL PARA LA SEGURIDAD DEL PACIENTE fue puesta en marcha por el
Director General de la Organización Mundial de la Salud en octubre de 2004. Creada con el
propósito de coordinar, difundir y acelerar las mejoras en materia de seguridad del paciente
en todo el mundo, la Alianza es un medio que propicia la colaboración internacional y la
acción de los Estados Miembros, la Secretaría de la OMS; expertos, usuarios y grupos de
profesionales y de la industria. Su creación destaca la importancia internacional de la
cuestión de la seguridad del paciente. Su objetivo puede resumirse en el lema “ante todo, no
hacer daño”, y sus propósitos acciones y retos fundamentales se reflejan en programas de
riesgo significativo y los retos del programa de seguridad del paciente de la OMS.
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LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD En 2002 celebró en Ginebra la 55ª Asamblea
Mundial de la Salud, aprobó la resolución WHA55.18 en la que se insta a los Estados Miembros
a “prestar la mayor atención posible al problema de la SP” y a “establecer y reforzar sistemas
basados en la evidencia científica, necesarios para mejorar la SP y la calidad de la atención
sanitaria”.
MINSAL
El Ministerio de salud indica que la seguridad del paciente surge como pilar fundamental en
todas las estrategias sanitarias que inicien programas de desarrollo y gestión de la calidad. La
atención sanitaria debe ser considerada una actividad compleja, que suponen una combinación
de actuaciones, tecnologías e interacciones de los profesionales. Si bien los cuidados en salud
constituyen un beneficio para las personas también constituyen un riesgo, muchas veces
prevenible y con la posibilidad de disminuir su impacto final. Los eventos adversos que pueden
ocurrir durante el proceso de atención muchas veces son motivados por el propio
funcionamiento del sistema sanitario, ya sea por acción u omisión. La instalación de Políticas y
estrategias para la seguridad del paciente en la red requieren de un diseño con orientaciones
claras y precisas, que permitan a los establecimientos de la red asistencial la correspondiente
identificación, análisis y evaluación e implementación de acciones que operacionalicen las
estrategias más costo-efectivas.
Para la puesta en marcha local el MINSAL ha establecido una regulación aplicable, Normas
técnicas que ayudan a los lineamientos a nivel país para lograr los objetivos que la seguridad
del paciente representa a nivel mundial.
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