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Tipos de detectores de radiación

1) Los detectores de radiación producen pulsos eléctricos característicos cuando detectan radiación. Estos pulsos tienen un tiempo muerto durante el cual el detector no puede detectar nueva radiación. 2) El tiempo muerto depende del diseño del detector y puede llevar a lecturas erróneas si llegan muchos pulsos seguidos. Existe una fórmula para corregir la tasa de conteo medida. 3) Existen detectores de centelleo que usan cristales que emiten luz al detectar radiación, lo que mejora la ef

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Tipos de detectores de radiación

1) Los detectores de radiación producen pulsos eléctricos característicos cuando detectan radiación. Estos pulsos tienen un tiempo muerto durante el cual el detector no puede detectar nueva radiación. 2) El tiempo muerto depende del diseño del detector y puede llevar a lecturas erróneas si llegan muchos pulsos seguidos. Existe una fórmula para corregir la tasa de conteo medida. 3) Existen detectores de centelleo que usan cristales que emiten luz al detectar radiación, lo que mejora la ef

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TIEMPO MUERTO DE UN DETECTOR

El pulso eléctrico producido en un detector Geiger tiene una forma característica que
se muestra en la figura 20, que es una gráfica del voltaje en el ánodo contra el tiempo. 

Figura 20. Forma característica de los pulsos eléctricos provenientes de un detector


gaseoso.

Lo primero que sucede es que los electrones producidos en la ionización, por ser muy
veloces, llegan rápidamente al ánodo (+), provocando una caída brusca de su voltaje
en una fracción de microsegundo. Los iones positivos se mueven más lentamente,
tardando cientos de microsegundos en llegar al cátodo para restablecer las
condiciones iniciales. Durante este tiempo, llamado tiempo muerto del detector, éste
no puede producir nuevos pulsos.

El tiempo muerto del detector (tm) depende de su diseño, del voltaje aplicado, del
circuito externo y del gas utilizado. En general es una cantidad dada y el usuario no
tiene acceso a cambiar su valor. Sin embargo, cuando la rapidez de conteo con el
detector es grande, pueden suceder muchos pulsos cercanos uno al otro. Entonces
existe la posibilidad de que llegue una radiación antes de que el detector se
restablezca de la anterior, o sea dentro del tiempo muerto, en cuyo caso la nueva
radiación no se registra, entonces la lectura será errónea.

Cuando esto sucede, se puede corregir la razón de conteo medida (m) para obtener la
razón de conteo real (n). Esta sería la razón de conteo si no hubiese tiempo muerto.
La corrección se hace aplicando la fórmula: 
m
n=
1−mt m

Para verificar su validez, nótese que si tm fuese cero, n sería igual a m. Desde luego, n
siempre es mayor que m. Por otro lado, la corrección es mayor entre mayores sean la
razón de conteo o el tiempo muerto. Para aplicar la fórmula, nótese también que las
unidades deben ser congruentes. Por ejemplo, si las unidades de razón de conteo son
cuentas/seg, el tiempo muerto debe expresarse en segundos.

Si la rapidez (razón) de conteo es muy alta, por ejemplo si uno acerca demasiado el
detector a la fuente radiactiva, existe la posibilidad de que deje de contar. Esto se
debe a que las radiaciones muy seguidas unas de otras llegan al detector antes de
que éste se pueda restablecer. Se dice entonces que el detector está saturado. Ésta
es una condición peligrosa porque el detector puede no contar nada a pesar de estar
dentro de un campo de radiación muy intenso.

1. DETECTORES DE CENTELLEO

Existen muchos otros tipos de detector de radiación que no operan con la ionización
de un gas. Uno de los más empleados es el llamado detector de centelleo. En él se
aprovecha el hecho de que la radiación produce pequeños destellos luminosos en
ciertos sólidos. Esta luz se recoge y transforma en un pulso eléctrico.

Los detectores de centelleo tienen algunas ventajas sobre los de gas. En primer lugar,
un sólido, por su mayor densidad, es más eficiente en detener la radiación que un gas.
Por lo tanto la eficiencia de un detector de centelleo es muy superior a la de uno de
gas, especialmente para rayos gamma. En segundo lugar, el proceso de
luminiscencia, o sea la absorción de radiación y la posterior emisión de luz, es muy
rápido, disminuyendo el tiempo muerto.

El material que produce el destello se llama cristal de centelleo. Se selecciona para


que tenga una alta eficiencia en absorber radiación ionizante y emitir luz
(luminiscencia). Debe ser transparente para poder transmitir la luz producida, y debe
estar a oscuras para que la luz ambiental no le afecte.

El material más empleado como cristal de centelleo es el yoduro de sodio activado con
talio, NaI (T1). Es de costo bajo y es muy estable. Otro muy común es el yoduro de
cesio activado con talio, CsI (T1), y hay otros materiales inorgánicos de usos
especiales. Por otro lado, especialmente para detectar neutrones, suelen emplearse
materiales orgánicos como plásticos. De éstos los más importantes son el antraceno y
el estilbeno. Para ciertas aplicaciones son útiles también los líquidos orgánicos.

Con objeto de transformar la pequeña cantidad de luz producida por un cristal de


centelleo en una señal eléctrica que se puede manejar con más comodidad, se pone
en contacto con un dispositivo llamado fotomultiplicador, esquematizado en la figura
21. 

figura 21. detector de centelleo fotomultiplicador. 

El contacto debe ser óptico (por ejemplo, con grasa transparente) para que no haya
pérdidas. El tubo fotomultiplicador es un recipiente de vidrio sellado y al alto vacío. La
cara que está en contacto con el cristal de centelleo va cubierta en su interior por un
material que emite electrones al recibir luz (fotocátodo) y opera como una celda
fotoeléctrica. Estos electrones son acelerados y multiplicados en campos eléctricos
secuenciales entre electrodos llamados dinodos, lográndose multiplicaciones de un
millón de veces. En el último de ellos la señal eléctrica es suficientemente grande para
poder ser manejada con amplificadores y analizadores de pulsos convencionales.

2. DOSÍMETROS PERSONALES

El personal expuesto normalmente a radiaciones requiere de la medida habitual de la


dosis recibida y de un seguimiento de la dosis acumulada en un lapso dado. Para esto
se acostumbra usar dosímetros personales, que son dispositivos sensibles a la
radiación pero que por su tamaño y peso pueden ser portados individualmente con
comodidad, ya sea en el bolsillo o asidos a la ropa con una pinza. Los más
comúnmente empleados son los de película fotográfica, las cámaras de ionización de
bolsillo y los termoluminiscentes.

Los dosímetros de película (véase la figura 22) aprovechan el hecho bien conocido de
que la radiación vela las películas fotográficas, como sucede en las radiografías. La
emulsión fotográfica contiene granos de bromuro de plata (AgBr), y al pasar por ella
una radiación deja a su paso iones de bromo y de plata suspendidos en la emulsión,
como imagen latente. Cuando se revela la película aparecen los granos de plata
metálica. El oscurecimiento se mide después con un densitómetro óptico, que mide la
transmisión de luz, y de allí se deduce la dosis recibida. 

Figura 22. Dosímetros de bolsillo. (a) Película fotográfica. (b) Cámara de ionización.

Como el oscurecimiento depende también del tipo y de la energía de la radiación


recibida, en el portadosímetro, que generalmente es un receptáculo de plástico, se
incluyen filtros en forma de pequeñas placas de elementos absorbedores de radiación,
como plomo, cadmio, cobre o aluminio. Del ennegrecimiento relativo de las zonas con
filtro y sin filtro se puede deducir algo sobre estas cantidades. Hay instituciones y
compañías privadas que ofrecen el servicio de revelado y medida de dosis en
dosímetros de película.

Los dosímetros de película son de bajo costo, sencillos de usar y resistentes al uso
diario. Son sensibles a la luz y a la humedad. Permiten tener un registro permanente
de la dosis acumulada, generalmente en periodos de un mes. Como la información
sobre la dosis se recibe un tiempo después de recibida la exposición, son útiles
especialmente para llevar el historial de exposición del personal. Sólo se pueden usar
una vez. No se pueden medir con confianza dosis menores a 20 mrem.

Otro tipo de dosímetro personal que suele usarse es la cámara de ionización de


bolsillo. Estos son dispositivos del tamaño de un lapicero (Figura 22) que contienen
una pequeña cámara de ionización en la que el ánodo tiene una sección fija y una
móvil, que es una fibra de cuarzo metalizada. Antes de usarse se conecta
momentáneamente a un cargador, en el que se le aplica un voltaje, y la fibra se separa
de la parte fija por repulsión electrostática, quedando lista la cámara para ser usada.
Luego, cada vez que le llega una radiación que produce ionización, los electrones que
llegan al ánodo lo van descargando y la fibra se acerca nuevamente a la parte fija. El
desplazamiento de la fibra depende de la exposición, y se puede observar
directamente con una lente en el otro extremo del dosímetro. Se ve la fibra sobre una
escala calibrada en unidades de exposición; la escala que se usa más frecuentemente
va de cero a 200 mR.

Las cámaras de ionización de bolsillo tienen la ventaja de que se puede tener la


lectura de la exposición inmediatamente después de recibirla. En cambio, no son de
registro permanente. Su costo es más alto que el de las películas fotográficas, pero se
pueden usar repetidas veces. Son sensibles a golpes y otros maltratos.

Los dosímetros termoluminiscentes son substancias, como el fluoruro de litio (LiF) o el


fluoruro de calcio (CaF2), que al recibir radiación muchos de los electrones producidos
quedan atrapados en niveles de energía de larga vida, generalmente debidos a
defectos en la red cristalina. Cuando posteriormente son calentados estos cristales, los
electrones atrapados vuelven a caer a sus estados originales, al mismo tiempo
emitiendo luz (de allí el nombre de termoluminiscencia). La cantidad de luz emitida es
proporcional a la dosis acumulada desde la última vez que se calentó. Se mide con un
fotomultiplicador.

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