Literatura griega II María Pérez Pérez
Calímaco, Himno VI a Deméter
En este Himno, Calímaco hace una narración de una ceremonia llevada a cabo por mujeres, en
honor a Deméter, y la cual el propio poeta expone como si fuera testigo de la misma. Esta
ceremonia consiste en el traslado de un cesto que contiene los objetos sagrados del culto mistérico
de Deméter, hasta el templo de la diosa.
Después de la disposición del marco principal del Himno, Calímaco alude a la búsqueda de
Perséfone, que había sido raptada hasta el Inframundo por Hades, y después narra algunas de las
acciones más destacables de la diosa, como por ejemplo, otorgar leyes a las ciudades, recolectar por
primera vez trigo, o defender del mortal Erisictón su bosque sagrado, castigándolo por haber tenido
la idea de ir a cortar los árboles que en él había, haciendo que tuviera un hambre insaciable, sin
importar lo mucho que comiera. Era tal el hambre que tenía, que sus familiares no le dejaban asistir
a ningún tipo de banquete, ofreciendo excusas varias a quienes los organizaban. Sin embargo, tras
acabar con todas las provisiones que tenía a su alcance, Erisictón, aún teniendo un hambre terrible,
comenzó a mendigar pan y desperdicios.
Retoma entonces Calímaco la narración de la ceremonia en honor a Deméter. En ella, cuatro
caballos son los que cargan el cesto con los objetos sagrados, mientras unas mujeres, descalzas y
con el cabello suelto, recorren la ciudad, y otras, las encargadas de transportar las bandejas para
Deméter, llenan estas con oro, para ofrecérselo a la diosa. Se invita a todas las mujeres a seguir la
procesión hasta el templo de Deméter, o, en el caso de que sean mayores ya, hasta donde su cuerpo
aguante, pues la diosa les dará sus favores de igual forma.
El Himno termina con la petición a Deméter de que sea favorable con las cosechas.