PSICOLOGÌA RUSA
La penetración de la psicología en Rusia se produjo a mitad del siglo XIX,
Período durante el cual se restaura la enseñanza de la filosofía en las universidades
de ese país.
En 1885, los autores rusos que seguían una psicología introspeccionista, se agruparon
en la Sociedad Psicológica de Moscú, fundada por Nikolai Grot (1852-
1889), con destacados intelectuales como L. Lopatin (1855-1920) o Georgui
Chelpanov (1862-1936).
El primer laboratorio de psicología en Rusia fue establecido en
1886 por V. Bechterev en la Universidad de Kazan
Después llegó en 1892, el fundado por N. Lange en la Universidad de Novorosisky en
Odesa
En 1895 el mismo Bechterev funda un nuevo laboratorio junto a la Academia de Ciencias
Médico-militares de San Petersburgo, y en esa misma fecha se crearían, también,
laboratorios en Moscú y en Kiev
Georgui Chelpanov ocupó en 1906 la cátedra de Psicología que Grot había
Ostentado en la Universidad de Moscú.
En 1912 Georgui Chelpanov fundó el Instituto de Psicología
de Moscú
Revista de Psicología creada por Chelpanov en 1917 con el nombre de “Instituto
Psicológico Lidia Schukina”
Desde mediados del siglo XIX se empezó a gestar una psicología materialista de enfoque
objetivo que, tras un encendido debate con el idealismo, acabaría triunfando en el primer
cuartodel siglo xx, apoyada por los planteamientos intelectuales de la revolución
rusa de 1917.
La reflexología rusa que formulada en la segunda mitad del siglo XIX por el I.M.
Sechenov(1829-1905) iba a ser continuada por V.M. Bechterev (1857-1927) y I.P. Pavlov
(1849-1936).
El ideador fue Ivan Mijailovich Sechenov y los fundamentos de su reflexología
aparecen en su libro de 1863 Los reflejos cerebrales.
La principal contribución de Sechenov a la psicología fue el haber propuesto,
por primera vez, una psicología basada exclusivamente en el concepto fisiológico
de reflejo. Así, en su obra Los reflejos cerebrales, Sechenov inició un estudio
completamente objetivo del comportamiento animal y humano, partiendo de la
idea de que todas las acciones tienen carácter reflejo, independientemente de
que las consideremos intuitivamente como voluntarias o involuntarias
En 1873, Sechenov escribió un ensayo sobre las relaciones
entre la psicología y la fisiología, titulado Quién debe investigar los problemas de la
psicología y cómo.
Vladimir Mijailovich Bechterev (1857-1927) continuó la obra de su maestro
Sechenov y promovió en 1904 una psicología objetiva que primero denominó
psicorreflexología (1912) y más tarde reflexología (1917).
Aportes de Bechterev
En 1886, fundó el Laboratorio de psicología experimental en la Clínica de
Enfermedades Mentales de la Universidad de Kazan, que ha sido considerado
el primer laboratorio psicológico ruso.
En 1895, en la Academia de Ciencias Médico-Militares de San Petersburgo
crea un nuevo Laboratorio de psicología experimental.
En 1896, pone en marcha la Revista de Psiquiatría, Neuropatología y Psicología
Experimental, primera revista del mundo que explicítamente utiliza en su título
el término psicología experimental.
En 1896, colabora en el establecimiento de la Sociedad Rusa de Psicología
Normal y Patológica.
En 1907, crea el Instituto Psico-Neurológico de San Petersburgo, donde
investiga los reflejos humanos.
En 1917, Bechterev publicó una serie de conferencias a las que llamó Principios
generales de la Reflexología humana, en ellas defendía la aproximación objetiva a
los problemas de la psicología y manifestaba su desacuerdo con el uso de términos
mentalistas.
A partir de 1918, Pavlov comenzó a estudiar en detalle varios casos clínicos en
un hospital psiquiátrico situado en la ciudad rusa de Udelnaia. Desde este momento
la hipnosis iría cobrando cada vez un mayor protagonismo en la interpretación
de la sintomatología psiquiátrica ofrecida por Pavlov
Las aportaciones de Pavlov tuvieron una gran influencia en la ciencia soviética
y no sólo en el ámbito de la fisiología, sino también en el rumbo que
tomarían en aquel país la psicología y la psiquiatría hasta bien entrada la
década de 1960
Lenin en 1921 decretó un trato de favor hacia Pavlov tomando en cuenta sus
“excepcionalmente valiosas aportaciones científicas.” Su legado, por tanto, llegaría a
convertirse en un corsé del que no pudo escapar la ciencia soviética durante gran parte del
siglo XX.