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Te Amo, Infancia: Poema de Gerbasi

Te amo infancia es un poema que expresa la melancolía de recordar la infancia a través de evocaciones sensoriales y recuerdos afectivos. El poeta recuerda con nostalgia su pueblo natal y la sencillez de su niñez junto a su madre, preguntándose cómo será ese lugar del pasado que añora. A través de preguntas retóricas, revive momentos felices como jugar en el campo y los sabores de la comida materna, viendo a su madre como la encarnación de la infancia. La anáfora "Te
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Te Amo, Infancia: Poema de Gerbasi

Te amo infancia es un poema que expresa la melancolía de recordar la infancia a través de evocaciones sensoriales y recuerdos afectivos. El poeta recuerda con nostalgia su pueblo natal y la sencillez de su niñez junto a su madre, preguntándose cómo será ese lugar del pasado que añora. A través de preguntas retóricas, revive momentos felices como jugar en el campo y los sabores de la comida materna, viendo a su madre como la encarnación de la infancia. La anáfora "Te
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TE AMO, INFANCIA

Te amo, infancia, te amo,


porque aún me guardas un césped con cabras,
tardes con cielos de cometas
y racimos de frutos en los pasados ramajes.

Te amo, infancia, te amo


porque me regalas la lluvia
que hace crecer los riachuelos de mi aldea,
porque le diste a mis ojos un arcoiris sobre las colinas.

¿Aún existen los naranjos


que plantó mi padre en el patio de la casa,
el horno donde mi madre hacía el pan
y doradas roscas con azúcar y canela?

¿Recuerdas nuestro perro que jugando


me mordía las piernas y las manos?
Nacían puntos de sangre, un pequeño dolor,
pero todo pasaba pronto con el sabor de las guayabas,

Te amo, infancia, te amo


porque eras pobre como un juguete campesino,
porque traías los Reyes Magos por la ventana.

Un día llevaste a la puerta de mi casa


un hombre de barba que hacía bailar un oso a golpes de
tambor,
y otro día le dijiste a mi padre que me regalara un asno
negro.

¿Recuerdas que tú y yo lo bañábamos en el río?


¿Recuerdas que había una penumbra de bambú y helecho?

Te amo, infancia, te amo


porque me ponías triste cuando estaba enfermo,
cuando mi madre me hablaba de su tierra lejana.

¿Recuerdas? Una vez me mostraste un eclipse a las diez de


la mañana
y las aves volvieron a dormir.
¿Existe aún aquel niño sin parientes
que un día bajó de la montaña
y me pidió el pan que yo comía en la plaza de la aldea?

Te amo, infancia, te amo


porque me regalaste mi aldea con su torre,
y sus días de fiesta con toros y jinetes y cintas
y globos de papel y guitarras campesinas
que encendían las primeras estrellas más allá de los árboles.

Te amo, infancia, te amo


porque te recuerdo a cada instante,
en el comienzo del día y en la caída de la noche,
en el sabor del pan,
en el juego de mis hijos,
en las horas duras de mis pasos,
en la lejanía de mi madre
que está hecha a tu imagen y semejanza
en la proximidad de mis huesos.

Vicente Gerbasi
(Canoabo, 1913 - 1992) Poeta venezolano, principal representante del
grupo Viernes y uno de los líricos contemporáneos más importantes de su
país. Nació en Canoabo, un pueblo de agricultores situado en uno de los
paisajes más propicios al encantamiento y el misterio, en medio de las
selvas nubladas de la región septentrional del estado Carabobo. "Pueblo
rodeado de montañas, de cacaotales, de cafetales, de camburales, donde
viven las serpientes, donde viven leones y dantas, animales maravillosos",
recordará después el poeta.
Sus padres, Juan Bautista Gerbasi Vita y Ana María Federico Pifano, eran
inmigrantes llegados hacía pocos años a Venezuela, oriundos ambos de
Vibonati, una aldea vinatera en el piedemonte de los Apeninos, con vistas
al golfo de Policastro y el mar Tirreno. Al cumplir diez años, Vicente
Gerbasi se embarcó en Puerto Cabello rumbo a este otro paisaje ancestral.
Pasó el primer año en Cámpora, donde fue al colegio, y después continuó
sus estudios de Media Scuola y Liceo en Florencia. La muerte repentina del
padre, en 1928, le obligó a regresar a Canoabo.

Para Gerbasi, que se trasladó a Valencia, comenzó entonces un largo


periplo por toda suerte de ocupaciones: oficinista en una agencia bancaria,
traductor de cables de agencias noticiosas, secretario del sindicato de
tranviarios, redactor del diario Ahora. En sus ratos libres viajaba a Caracas,
donde comenzó a frecuentar la tertulia de los sábados en la casa del poeta
Jacinto Fombona Pachano, a la que asistían también, entre otros, Fernando
Paz Castillo, Enrique Planchart y Rodolfo Moleiro, y a las reuniones
literarias en la casa de José Antonio Calcaño, en las que hacían acto de
presencia músicos como Moisés Moleiro y pintores como Manuel Cabré.

En 1938 la tertulia se convirtió en el grupo Viernes, que supuso para él la


gran zambullida en el mar de la poesía. "El grupo Viernes era,
prácticamente, un seminario de poesía", apuntaría Gerbasi muchos años
después. Hacía cinco años que Gerbasi vivía en Caracas. Había publicado
su primer libro, Vigilia del náufrago (1937), y vivido durante seis meses en
México, donde conoció a Nicolás Guillén y a Waldo Frank; se había
iniciado en la política, con la fundación, junto a Rómulo Betancourt, del
Partido Democrático Nacional. Y había conocido a su esposa, Consuelo
Orta Bercht, inseparable compañera desde 1931 hasta su muerte en 1990.

Desde ese año, la carrera de Gerbasi fue la de un ejemplar funcionario de la


cultura y la diplomacia venezolanas. Secretario (1939-1946) y director
(1971-1992) de la Revista Nacional de Cultura, fundada por Mariano Picón
Salas; fundador de la revista Bitácora, con Mario Briceño Iragorry (1944);
agregado cultural de la embajada de Venezuela en Bogotá (1946), donde
frecuentó a Germán Arciniegas, Eduardo Carranza, Carlos Gaitán Durán,
Fernando Charry Lara; cónsul en La Habana (1947); cónsul en Ginebra
(1948), donde participó en la fundación del grupo Jeune Poésie Genevoise
y conoció, en un viaje a París, a Octavio Paz; consejero cultural de la
embajada de Venezuela en Chile (1958), donde conoció a Pablo Neruda;
embajador en Haití (1959); embajador en Israel (1960-1964); embajador en
Dinamarca y Noruega (1964-1968); y embajador en Polonia (1969-1971).

Paralelamente a esta vida, que bastaría para llenar la de cualquier mortal,


discurre el río de su producción poética, que es una de las más abundantes
de la poesía venezolana del siglo XX: no menos de dieciséis libros, media
docena de antologías y alguna que otra incursión en la prosa, de la que es
memorable Creación y símbolo (1942). El libro que lo estableció como
creador original es Mi padre, el inmigrante (1945), largo poema elegíaco en
treinta cantos en el que se trenzan el paisaje italiano y americano, la
travesía del padre y la suya propia, la búsqueda de la memoria de su
infancia a través de la del padre inmigrante. En la década de 1950 aparecen
los libros que establecieron su reputación de poeta de la naturaleza del
trópico: Los espacios cálidos (1952), Tirano de sombra y fuego (1955) y
Por arte de sol (1958).
Gerbasi, hombre proverbialmente modesto, decía que a él la poesía no se le
había dado fácilmente, que tuvo que pasar mucho tiempo dedicado a leer
poesía y hablar de poesía con amigos poetas antes de asumir su vocación.
Señalaba que su formación italiana le había hecho muy consciente de no
poseer las herramientas adecuadas para enfrentarse a la poesía en lengua
española. Fue sin duda capital en este proceso la experiencia del grupo
Viernes. El gran "viernista" que sería a la postre Gerbasi recibió buena
parte de su formación de los venezolanos de la generación del 18, quienes
leían sobre todo a Antonio Machado, a Juan Larrea y a los españoles de la
generación del 27: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Pedro Salinas,
Jorge Guillén, Luis Cernuda o Miguel Hernández, entre otros.

Vicente Gerbasi es, junto con Rafael Cadenas, el poeta más leído por los
jóvenes en Venezuela. Al menos eso indican las ventas de sus libros y el
hecho de que sus obras sean materia obligatoria de lectura en las aulas de
los planteles educativos del país. Son obras que comparten pocos rasgos
comunes. Cadenas escribe para inventariar las aporías e insuficiencias del
yo, mientras que la poesía de Gerbasi está centrada en la evocación del
paisaje de su infancia, que logra transmutar en estados de ánimo. Sin
embargo, comparten una dicción clara, alejada de efectos retóricos, que es
característica de una buena parte de la poesía escrita en Venezuela desde
mediados del siglo XX; una poesía que ha estado al margen de las grandes
vanguardias hispanoamericanas y se ha buscado a sí misma por otras vías.
Gerbasi es el poeta de la infancia, aunque ello no quiere decir que escriba
solamente sobre ella, sino que su obra se ha nutrido principalmente de ese
momento de la biografía del poeta

CUALES SON LOS SENTIMIENTOS QUE PREDOMINA EN EL


POEMA
La melancolía es un sentimiento que se siente en el poema al poeta recordar
su infancia, el lugar donde jugaba cuando era niño, y el amor de su madre.

QUE TIPO DE CONTENIDO PREDOMINA . LOS SENSORIALES, LOS


AFECTIVOS, LOS CONCEPTUALES
El contenido afectivo esta presente en todo el poema, al recordar su
infancia y contar lo vivido, evocando sensaciones y sentimientos.

Resumen: Te amo infancia, es un poema que hace referencia a la infancia


de un hombre casado con hijos quienes les recuerdan sus aventuras pasadas
en el pueblo donde vivía y se pregunta ¿cómo estará ese viejo lugar?
Pregunta melancólica que aviva sus recuerdos felices de la niñez, donde
todo era maravilloso, sin grandes responsabilidades y podía jugar horas en
el campo sin cansarse. La infancia en donde esta su madre, sus bellas
sonrisas, el sabor de sus comidas, para él su madre representa la infancia y
la calidez.

Recurso literario: Te amo infancia es una anáfora que se repite durante todo
el poema.

TE AMO, INFANCIA
Te amo, infancia, te amo,
porque aún me guardas un césped con cabras,
tardes con cielos de cometas
y racimos
¿Existe aún aquel niño sin parientes
que un día bajó de la montaña
y me pidió el pan que yo comía en la plaza de la aldea?
Te
traductor de cables de agencias noticiosas, secretario del sindicato de 
tranviarios, redactor del diario Ahora. En sus ratos
Gerbasi, hombre proverbialmente modesto, decía que a él la poesía no se le
había dado fácilmente, que tuvo que pasar mucho
en el pueblo donde vivía y se pregunta ¿cómo estará ese viejo lugar? 
Pregunta melancólica  que aviva sus recuerdos felices d

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