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Responsabilidad Auditoría en Caso Parmalat

El caso Parmalat involucra un fraude contable masivo que llevó a la quiebra a la compañía láctea italiana Parmalat en 2003. Se acusa a las firmas auditoras Grant Thornton y Deloitte de no detectar o encubrir el fraude. Deloitte alega que cada filial es independiente y no son responsables por las acciones de la filial italiana. Las autoridades italianas y la IFAC monitorean la situación y buscan reformar el sistema de auditoría en Italia.

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Responsabilidad Auditoría en Caso Parmalat

El caso Parmalat involucra un fraude contable masivo que llevó a la quiebra a la compañía láctea italiana Parmalat en 2003. Se acusa a las firmas auditoras Grant Thornton y Deloitte de no detectar o encubrir el fraude. Deloitte alega que cada filial es independiente y no son responsables por las acciones de la filial italiana. Las autoridades italianas y la IFAC monitorean la situación y buscan reformar el sistema de auditoría en Italia.

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Caso Parmalat

Responsabilidades de la firma auditora


Jessenia rogel | C.P.A. | 6 de mayo 2020
Responsabilidad de la firma auditora en caso parmalat

Parmalat, el octavo grupo industrial en Italia con cerca de 36.000 empleados


repartidos en 30 países, había acumulado enormes deudas en los últimos años
en su evolución para convertirse en una multinacional del sector alimentario,
conocido en especial gracias a sus productos lácteos. En su crecimiento contó
con el apoyo de algunos de los más importantes bancos del mundo, entre ellos
el Banco de América, Merrill Lynch, JP Morgan, Chase Manhattan y Citigroup.

Como parte del fraude, los gerentes de Parmalat usaron presuntamente miles
de millones prestados por inversionistas alrededor del mundo para cubrir
principalmente las pérdidas causadas por una estrategia de expansión
demasiado ambiciosa y mal ejecutada en regiones como América del Sur. Al
cubrir sus pérdidas, la compañía pudo seguir pidiendo dinero prestado.

Los fiscales, también sospechan que una parte del dinero fue utilizado por altos
ejecutivos para beneficio propio.

Cuando Parmalat ya no pudo conseguir más dinero prestado, el esquema


colapsó. Los fiscales italianos y los nuevos gerentes de Parmalat creen que los
auditores y banqueros de la empresa deben compartir la responsabilidad
porque, o fueron cómplices al ayudar a Parmalat a arreglar acuerdos financieros
cada vez más complejos, o fueron negligentes al no detectar lo que estaba
ocurriendo.

Examinemos la responsabilidad de algunos de ellos y el cumplimiento de los


códigos de buen gobierno corporativo: por ejemplo, las calificadoras de riesgos,
prestigiosas y serias y con autoridad que pueden afectar la economía de los
países, bajando la calificación.

Por lo que se sabe, el fraude se ha cometido con medios muy sencillos: control
de la correspondencia de los auditores, recibos bancarios falsificados con un
scanner y una fotocopiadora y cambios de domicilie social, para no tener que
cambiar de auditor, como exige la ley italiana, con lo cual era más sencillo
engañar al auditor tradicional, que continuaba haciendo su trabajo con la
despreocupación nacida de la confianza ganada con una documentación
uniforme e históricamente falsa. Si las cifras de la falsificación del balance se
confirman, estamos hablando de más de 10.000 millones de euros de actives
inexistentes, compensados con la misma cantidad de créditos bancarios,
obligación y fondos propios perdidos por todos los que han confiado en la
empresa.

La empresa falsificaba sus balances desde hacía 15 años al parecer con la


complicidad de un grupo de bancos nacionales e internacionales (según los
fiscales que investigan el caso), que contribuían a disimular las pérdidas y

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disfrazar las inversiones con complejos esquemas y de una estructura estable
de ejecutivos leales a Tanzi, quien reinaba con estilo patriarcal.

En general, el objeto de las maniobras anteriores era inflar las supuestas


inversiones del grupo y, al mismo tiempo, ocultar pérdidas originadas -
básicamente- en especulaciones financieras. Esta situación hace que las firmas
de auditores también sean implicadas en el fraude por ocultar el verdadero
estado de la situación financiera de la compañía.

La firma de auditores Grant Thornton SpA tenía a su cargo la auditoría de


Parmalat desde 1990, cuando la ley italiana es modificada y obliga a cambiar
de auditores cada nueve años, por lo cual Deloitte entra como auditor de
Parmalat, excepto de las filiales, por lo tanto, la filial financiera Bonlat quedó a
cargo de Grant Thornton, quien reportaba a Deloitte opiniones favorables al
momento de la consolidación de estados financieros. (Bustamante, Londoño, &
Sanabria, 2019)

Las firmas de auditorías más importantes del mundo dieron por buenos los
datos de la contabilidad que falseaban cifras por decenas de miles de millones
de dólares —contando solamente Enron y Parmalat— pero cuando los fraudes
quedan en evidencia las casas matrices de las firmas toman distancia de sus
filiales, las desautorizan y les retiran la posibilidad de seguir utilizando su
nombre. (Castro., 2004)

Deloitte & Touche SpA

Deloitte, al igual que otras firmas contables, está compuesta de una serie de
sociedades nacionales, que son propiedad de los socios en cada país. Las firmas
locales están afiliadas mediante una red mundial que administra el uso
compartido de una marca, estándares y procedimientos comunes. La red es
supervisada por la organización internacional de Deloitte, Deloitte Touche
Tohmatsu. Esta no desempeña ningún trabajo para clientes independientes ni
ofrece servicios de auditoría.

Los abogados de Deloitte sostuvieron durante una reciente audiencia en uno


de los casos en E.E.U.U., que la idea de que hay una única firma es errónea.
No hay una propiedad común entre las distintas sociedades locales, ni se
comparten utilidades o personal, dijeron los abogados. Aunque la organización
internacional puede expulsar a una firma local de la red, eso no constituye
control y se asemeja más a la relación entre un franquiciario y una proveedora
de franquicias, dijeron.

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No obstante, IFAC [Federación Internacional de Contadores] está
monitoreando la situación de Parmalat mientras los hechos se hacen públicos
y se conoce la verdad. IFAC también comparte la visión expresada por el
gobierno italiano y su ministro de Finanzas y Economía de que Italia
modernizará su sistema de auditoría y reformará su mercado financiero y su
sistema regulatorio para proteger a los inversionistas. (Bustamante, Londoño,
& Sanabria, 2019)

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