Helios
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Para otros usos de este término, véase Helios (desambiguación).
Para las ardillas sol, véase Heliosciurus.
Relieve troyano que representa a Helios en un triglifo con metopa del Templo de Atenea. Se
conserva hoy en el Museo de Pérgamo (Berlín).
En la mitología griega, Helio1 o Helios2 (en griego antiguo Ἥλιος Hếlios, ‘sol’) es la personificación
del Sol.3 Es el Titán hijo de los titanes Hiperión y Tea (de acuerdo con Hesíodo) también conocida
como Eurifaesa (en el himno homérico 31) y hermano de las diosas Selene, la luna, Eos, la aurora y
el dios Titán. Sin embargo, Homero lo llama a menudo simplemente Titán o Hiperión.
Helios era imaginado como un hermoso dios coronado con la brillante aureola del sol, que
conducía un carro por el cielo cada día hasta el Océano que circundaba la tierra y regresaba por
este hacia el este por la noche. Homero describe el carro de Helios como tirado por toros solares;4
más tarde Píndaro lo escribió que por «corceles que arrojaban fuego».5 Posteriormente, los
caballos recibieron fogosos nombres: Flegonte (‘ardiente’), Aetón (‘resplandeciente’), Pirois
(‘ígneo’) y Éoo (‘amanecer’).
A medida que pasó el tiempo, Helios fue cada vez más identificado con el dios de la luz, Apolo. Su
equivalente en la mitología romana era el Sol, y específicamente Sol Invictus.
Índice
1 Mitología griega
2 Helios y Apolo
2.1 Identificación de Abadón/Apolión
3 Culto de Helios
4 Helios Megisto
5 Genealogía
5.1 Abuelos, padres, tíos y hermanas
6 Consortes y descendencia
7 Epítetos
8 Notas y referencias
9 Bibliografía
10 Enlaces externos
Mitología griega
Helios como personificación del mediodía.
Estatuilla de Helios, (Museo de Antalya).
La historia más conocida sobre Helios es la de su hijo Faetón, que intentó conducir el carro de su
padre por el cielo pero perdió el control e incendió la Tierra.
A veces se aludía a Helios con el epíteto homérico Panoptes (‘el que ve todo’). En la historia
narrada en la mansión de Alcínoo en la Odisea,6 Afrodita, la esposa de Hefesto, se acostaba en
secreto con Ares, pero Helios, el señor del sol que todo lo ve, los espió y se lo dijo a Hefesto, quien
para castigarlos atrapó a los dos amantes en unas redes tan finas que resultaban invisibles.
En la Odisea, Odiseo y su tripulación superviviente desembarcan en una isla, Trinacia, consagrada
al dios sol, al que Circe llama Hiperión en vez de Helios. Allí se guardaba el sagrado ganado rojo del
sol:
Llegarás más tarde a la isla de Trinacia, donde pacen las muchas vacas y pingües ovejas de
Helios. Siete son las vacadas, otras tantas las hermosas greyes de ovejas, y cada una está formada
por cincuenta cabezas. Dicho ganado no se reproduce ni muere y son sus pastoras dos deidades,
dos ninfas de hermosas trenzas: Faetusa y Lampetia; las cuales concibió de Helios Hiperión la
divina Neera. La venerada madre, después que las dio a luz y las hubo criado, llevólas a la isla de
Trinacia, allá muy lejos, para que guardaran las ovejas de su padre y las vacas de retorcidos
cuernos.7
Aunque Odiseo advirtió a sus hombres para que no lo hicieran, éstos mataron y comieron
impíamente algunas cabezas del ganado. Las guardianas de la isla, hijas de Helios, se lo dijeron a
su padre. Helios, sin embargo, apeló a Zeus, quien destruyó el barco y mató a todos los hombres
salvo a Odiseo.
En una vasija griega pintada, Helios aparece cruzando el mar en la copa del trípode délfico, lo que
parece ser una referencia solar. En los Deipnosofistas, Ateneo contaba que, al ponerse el sol,
Helios subía a una gran copa dorada en la que pasaba desde las Hespérides en el extremo
occidental hasta la tierra de los etíopes, con quienes permanecía las horas de oscuridad. Cuando
Heracles viajó a Eritea para cobrarse el ganado de Gerión, cruzó el desierto libio y quedó tan
frustrado por el calor que disparó una flecha a Helios, el sol. Helios le rogó que parase y Heracles
pidió a cambio la copa dorada que Helios usaba para cruzar el mar cada noche, de oeste a este.
Heracles usó esta copa dorada para llegar a Eritea.8
Con la oceánide Perseis, Helios fue el padre de Perses, Eetes, Circe y Pasífae. También fue padre de
las Helíades.
Helios y Apolo
Helios es identificado a veces con Apolo: «Nombres diferentes pueden aludir al mismo ser»
observa Walter Burkert, «o bien pueden ser conscientemente igualados, como en el caso de Apolo
y Helios.»9 En la obra de Homero, Apolo es identificado claramente como un dios diferente,
relacionado con las plagas, con un arco plateado (no dorado) y sin características solares.
La primera referencia segura a Apolo identificado con Helios aparece en los fragmentos
conservados de la obra de Eurípides Faetón, en un discurso cerca del final,10 cuando Clímene, la
madre de Faetón, lamenta que Helios haya destruido a su hijo, el Helios al que los hombres llaman
justamente Apolo (entendiéndose aquí que el nombre significa Apolón, ‘destructor’).
Para la época helenística Apolo había pasado a estar estrechamente relacionado con el sol en los
cultos. Su epíteto Febo (‘brillante’), tomado prestado de Helios, sería más tarde aplicado también
por los poetas latinos al dios Sol.
Moneda del emperador romano Constantino I representando a Sol Invictus/Apolo con la leyenda
SOLI INVICTO COMITI, c. 315.
La identificación se hizo común en textos filosóficos y aparece en las obras de Parménides,
Empédocles, Plutarco y Crates de Tebas entre otros, así como en algunos textos órficos.
Eratóstenes escribe sobre Orfeo en sus Catasterismos:
Pero habiendo bajado al Hades por su esposa y viendo las cosas que allí había, no continuó
adorando a Dioniso, por lo que se había hecho famoso, sino que pensó que Helios era el más
grande de los dioses, Helios al que también se llamaba Apolo. Despertándose cada noche hacia el
amanecer y subiendo a la montaña llamada Pangeo esperaba a que el sol subiera para ser el
primero en verlo. Por eso Dioniso, estando enfadado con él, envió a las Basárides, como cuenta el
autor de tragedias Esquilo, quienes le despedazaron y esparcieron sus miembros.11
Los poetas latinos clásicos también usaron Febo como sobrenombre para el dios-sol, de donde
proceden las referencias comunes en la poesía europea posterior a Febo y su carro como metáfora
para el sol. Pero en las apariciones concretas en los mitos, Apolo y Helios están separados. El dios-
sol, hijo de Hiperión, con su carro solar, aunque llamado a menudo Febo,12 nunca es llamado
Apolo salvo en identificaciones expresas no tradicionales. Los poetas romanos se referían a veces
al dios sol como Titán.13
Identificación de Abadón/Apolión
Apolión aparece en el Nuevo Testamento14 liderando la plaga de langostas que será lanzada sobre
los enemigos de Dios al Final de los Tiempos:
7 El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas
tenían como coronas de oro, sus caras eran como caras humanas,
8 tenían cabello como cabello de mujer y sus dientes eran como de leones; 9 tenían corazas
como corazas de hierro y el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos
corriendo a la batalla; 10 tenían colas como de escorpiones, y también aguijones, y en sus colas
tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses.
11 Sobre ellos tienen como rey al Ángel del Abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en
griego, Apolión.14
El nombre significa en griego ‘Destructor’ (Απολλυων, de απολλυειν, ‘destruir’). También recuerda
al término hebreo sin relación Abadón (literalmente ‘lugar de destrucción’, pero aquí
personalizado) y al nombre del dios griego Apolo, también un ‘destructor’ en su aspecto de
controlar las plagas, si bien la atrocidad compuesta que es Apolión es de inspiración claramente
babilónica y persa, no helénica. Apolión parece equipararse en el Apocalipsis con la Bestia. El
término «Apolión» era relacionado a menudo por los primeros cristianos con el Diablo, y
extravagantemente descrito, usándose aún como nombre alternativo para este.
El simbolismo de Apocalipsis 9:11 deja abierta a interpretación la identificación exacta de
Abadón/Apolión. Algunos investigadores bíblicos creen que es el anticristo15 o Satán.161718
Culto de Helios
L. R. Farnell asumió «que el culto solar había sido una vez prevalente y poderoso entre los pueblos
de la cultura prehelénica, pero que muy pocas de las comunidades del periodo histórico posterior
lo conservaron como un factor potente de la religión estatal.»19 Nuestras fuentes literarias,
principalmente áticas, tienden a darnos un inevitable sesgo ateniense cuando se examina la
antigua religión griega, y «no podía esperarse que ningún ateniense adorase a Helios o Selene,»
observa J. Burnet, «pero podríamos pensar que eran dioses, dado que Helios era el gran dios de
Rodas y Selene era adorada en Elis y otras partes».20 James A. Notopoulos considera que la
distinción de Burnet es artificial: «Creer en la existencia de los dioses implica su reconocimiento en
los cultos, como muestra Leyes 87 D, E.».21 En La paz, Aristófanes contrasta la adoración de Helios
y Selene con la de los más esencialmente griegos dioses olímpicos, como deidades representativas
de los persas aqueménidas.22 Todas las evidencias demuestran que Helios y Selene fueron dioses
menores para los griegos.23
«La isla de Rodas es casi el único lugar donde Helios goza de un culto importante», afirma
Burkert,24 describiendo un espectacular rito en el que una cuadriga era despeñada por un
precipicio al mar, destacando sus matices del drama de Faetón. Allí se celebraban torneos
gimnásticos anuales en su honor. El Coloso de Rodas estaba dedicado a él. Helios tenía también un
culto importante en la acrópolis de Corinto en el continente griego.25
La tensión entre la veneración religiosa tradicional dominante de Helios, que se había enriquecido
con los valores éticos y el simbolismo poético en Píndaro, Esquilo y Sófocles,26 y el examen jónico
protocientífico de Helios el Sol, un fenómeno que los estudios griegos calificaban de meteora,
chocaron en el juicio de Anaxágoras circa 450 a. C.,27 un anticipo del culturalmente traumático
juicio de Sócrates por irreligiosidad, en el 399.
En La República de Platón Helios, el Sol, es la descendencia simbólica de la idea del Bien.28
Helios Megisto
En la Antigüedad Tardía un culto de Helios Megisto (‘Gran Helios’) añadió a la imagen de Helios
varios elementos sincréticos, que han sido analizados con detalle por Wilhelm Fauth mediante una
serie de textos griegos tardíos, en concreto:29 un Himno a Helios órfico; la llamada Liturgia
Mitraica, donde Helios gobierna los elementos; hechizos y encantamientos invocando a Helios
entre los papiros mágicos griegos; un Himno a Helios de Proclo; la Oración a Helios de Juliano, el
último puesto del paganismo oficial; y un episodio de las Dionisíacas de Nono.
Apolo solar con el halo de Helios en un mosaico romano de suelo, El Djem, Túnez, finales del siglo
II.
Genealogía
Abuelos, padres, tíos y hermanas
Según Hesíodo en su Teogonía éstos son sus familiares:30
Urano
Gea
Tea
Hiperión
Otros Titanes
Selene
Helios
Eos
Consortes y descendencia
Algunos mitos dicen que él es el padre de Circe y Eetes con Hécate. Además fue esposo de Rodo,
con la que tuvo siete hijos y una hija. Se dice que vivían en la Isla de Rodas donde seis de sus siete
hijos construyeron el Coloso de Rodas en su honor.
Clímene
Faetón
Helíades:
Dioxipe
Egiale
Eteria
Febe
Helia
Mérope
Egle
Cárites
Mérope
Neera
Faetusa
Lampetia
Rodo
Electriona
Helíadas:
Actis
Cándalo
Cércafo
Macareo
Óquimo
Ténages
Triopas
Perseis
Circe
Eetes
Pasífae
Perses
Selene
Las cuatro Estaciones31
Gea
Bisaltes32
Epítetos
Terpsimbrotos (que alegra a los mortales).
Notas y referencias
Término como Helio:
Helánico de Lesbos (1991). Fragmentos. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. p. 228.
ISBN 9788400071608. Consultado el 12 de marzo de 2012.
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Jenny March (2008). Diccionario de mitología clásica. España: Editorial Critica. p. 230. ISBN
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Término como Helios:
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ISBN 9788434434899. Consultado el 12 de marzo de 2012.
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ISBN 9788432311277. Consultado el 12 de marzo de 2012.
Rafael Fontán Barreiro (1998). Diccionario de la mitología mundial (6º edición). España: EDAF. p.
188. ISBN 9788441403970. Consultado el 12 de marzo de 2012.
Germán Flores (2005). Breve diccionario de mitología grecolatina. Colombia: Editorial CEC. p. 65.
ISBN 9789803881771. Consultado el 12 de marzo de 2012.
Hesíodo: Teogonía, 371.
371 - 374 (Hijos de Tea e Hiperión): texto español en Wikisource.
Texto griego en Wikisource.
Ilíada, XVI, 779.
777 - 782: texto español en Wikisource.
Texto griego en Wikisource.
Píndaro: Olímpicas, VII, 71.
VII: texto francés en Wikisource.
VII: texto griego en Wikisource.
Odisea, VIII, 300 y ss.
266 y ss.: texto español en Wikisource.
Texto griego en Wikisource.
Odisea, XII, 127 - 137.
Texto español en Wikisource.
Texto griego en Wikisource.
Señalado en Kerényi (1951) p. 191 nota 595.
Burkert (1985) p. 120.
Eurípides: Faetón (Φαέθων), fr. 781 N².
Texto griego en el sitio de la Bibliotheca Augustana (Augsburgo).
Véase también el artículo dedicado a Faetón.
Eratóstenes: Catasterismos (Καταστερισμοί).
24: Lira (Λύρα; Lyra): la lira de Orfeo.
Texto latino en Google Books; facsímil electrónico.
Texto griego en Internet Archive; facsímil electrónico.
Ovidio, Las metamorfosis II,24; II,36; II,110.
Ovidio, Fastos II,73; Virgilio, Eneida IV,119; Ovidio, Las metamorfosis I,10; II,118.
Apocalipsis 9:7-11.
Comentario de Matthew Henry sobre Apocalipsis 9 (enlace roto disponible en Internet Archive;
véase el historial y la última versión). (inglés)
Comentario de Jamieson, Fausset & Brown (enlace roto disponible en Internet Archive; véase el
historial y la última versión). (inglés)
Halley (2000) p. 936.
MacDonald (1995) p. 2366.
Farnell, L. R. (1896–1909). The cults of the Greek states. Oxford: Clarendon Press. vol. v pp. 419 y
sig. OCLC 1516188.
Burnet, J. (1924). Plato's Euthyphro, Apology of Socrates and Crito. Oxford: Clarendon Press. p.
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Notopoulos, J. A. (febrero de 1942). «Socrates and the Sun». The Classical Journal 37 (2): nota, p.
264.
Aristófanes: La paz, 406 - 413.
Texto español de la obra Archivado el 24 de junio de 2013 en la Wayback Machine..
400 - 425: texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus. En la parte superior
derecha se encuentran los rótulos activos "focus" (para cambiar al texto griego) y "load" (para el
texto bilingüe).
Notopoulos (1942) p. 265.
Burkert (1985) p. 174.
Pausanias II,1,6.
Notopoulos (1942) señala Esquilo, Agamenón 508, Las coéforas 993, Las suplicantes 213; y
Sófocles, Edipo Rey 660, 1425 y sig.
Anaxágoras describía el sol como una piedra al rojo.
Platón: La República, 516 b.
Texto inglés, con índice electrónico, en el Proyecto Perseus. En la parte superior derecha se
encuentran los rótulos activos "focus" (para cambiar al texto griego) y "load" (para el texto
bilingüe).
Texto griego en Wikisource.
Fauth, W. (1995). Helios megistos: zur synkretistischen Theologie der Spätantike. Leiden, Nueva
York: E. J. Brill. ISBN 978-90-04-10194-4.
Referencia a la genealogía de Helio (Abuelos, padres, tíos, hermanas y hermano)
Natale Conti (1988). Mitología. EDITUM. p. 384. ISBN 9788483715994. Consultado el 17 de
marzo de 2012.
Teogonía de Hesíodo
Quinto de Esmirna X,336; Nono de Panópolis XI,486-521; XII,1-24.
Diccionario Griego-Español, voz Βισάλτης