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Sentencia sobre devolución de vehículo incautado

Este documento presenta la sentencia del Tribunal Constitucional sobre un recurso de agravio constitucional interpuesto por Walter Manuel Viacava Gamboa para que se le devuelva su automóvil incautado en un proceso penal en el que no estaba involucrado. El Tribunal Constitucional declara fundado el recurso y ordena al juez de la causa admitir la demanda, señalando que la incautación afectó el derecho de propiedad del demandante y que el amparo puede cuestionar decisiones judiciales que vulneren derechos sustantivos.
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Sentencia sobre devolución de vehículo incautado

Este documento presenta la sentencia del Tribunal Constitucional sobre un recurso de agravio constitucional interpuesto por Walter Manuel Viacava Gamboa para que se le devuelva su automóvil incautado en un proceso penal en el que no estaba involucrado. El Tribunal Constitucional declara fundado el recurso y ordena al juez de la causa admitir la demanda, señalando que la incautación afectó el derecho de propiedad del demandante y que el amparo puede cuestionar decisiones judiciales que vulneren derechos sustantivos.
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EXPEDIENTE Nº 02989-2012-PA-TC

(Publicado: 29-03-2014)

     Expediente Nº 02989-

2012-PA-TC

     AYACUCHO

     WALTER MANUEL

VIACAVA GAMBOA

(Publicado: 29-03-14)

     SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

     En Lima, a los 14 días del mes de diciembre de 2012 la Sala Primera del

Tribunal Constitucional, integrada por los señores magistrados Urviola Hani,

Vergara Gotelli y Calle Hayen, pronuncia la siguiente sentencia

     ASUNTO

     Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Walter Manuel

Viacava Gamboa contra la resolución de fojas 190, su fecha 6 de junio de

2012, expedida por la Sala Civil de Huamanga de la Corte Superior de Justicia

de Ayacucho, que confirmando la apelada declaró improcedente la demanda

de autos.

     ANTECEDENTES
     Con fecha 8 de marzo de 2012, don Walter Manuel Viacava Gamboa

interpone demanda de amparo contra los jueces de la Primera Sala Penal de

Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Puno, Manuel León Quintanilla

Chacón, Reynaldo Luque Mamani y Juan José Machicao Tejada, a fin de que

se le devuelva el automóvil de su propiedad marca Toyota, modelo Yaris, color

rojo mica metálico, año de fabricación 2008, número de motor 2NZ5264026,

placa de rodaje Nº CQU-622, alegando la violación del derecho al debido

proceso y el derecho de propiedad.

     Sostiene que habiendo celebrado un contrato escrito de guardaje con doña

Nelly Loayza Yauli el referido vehículo fue sustraído del garaje en el que se

encontraba el 14 de enero de 2011 por el exconviviente de la citada persona,

Javier Hugo Delgadillo Vargas, habiendo sido intervenido por la Policía

Nacional del Perú en Ilave – Puno el 16 de enero de 2011, en circunstancias en

que era utilizado como instrumento de la comisión del delito de tráfico ilícito de

drogas al estar realizando trabajo de liebre o campana al vehículo de placa de

rodaje PIX-317, que transportaba en su interior pasta básica de cocaína y era

conducido por Javier Hugo Delgadillo Vargas. Agrega el actor que habiendo

tomado conocimiento el 18 de enero de 2011 de que su vehículo había sido

sustraído formuló denuncia el 19 de enero de 2011 por el delito de hurto

agravado contra doña Nelly Loayza Yauli y contra los que resulten

responsables en su agravio, y que luego de realizada la investigación

preliminar se ha dispuesto abrir instrucción penal contra Javier Hugo Delgadillo

Vargas y otro por la comisión del delito de hurto agravado (Exp. Nº 1824-2011).

     Señala asimismo que tras iniciarse el proceso penal Nº 014-2011 contra

Javier Hugo Delgadillo Vargas y otro por la comisión del delito de tráfico ilícito

de drogas solicitó primero la devolución de su vehículo y luego el reexamen de


la incautación, y que pese haber acreditado su condición de propietario, la no

participación de su persona en los hechos imputados y que su vehículo ha sido

objeto de hurto, no ha obtenido decisión favorable debido a irregularidades

procesales, lo cual vulnera su derecho al debido proceso. Por último, señala

que ante un nuevo pedido de reexamen de incautación los jueces emplazados

han expedido la Resolución Nº 6, de fecha 27 de enero de 2012, que

confirmando la apelada declara improcedente su pedido, con el argumento de

que la institución de la incautación tiene una configuración dual, pues, de un

lado, sirve como búsqueda de prueba y probatoria en el juicio, y, de otro, evita

el ocultamiento de los bienes sujetos a decomiso e impide la obstaculización de

la averiguación de la verdad, lo que a su modo de ver es una decisión

arbitraria, que vulnera su derecho de propiedad.

     El Juzgado Constitucional de Huamanga, con fecha 13 de marzo de 2012,

declara improcedente de plano la demanda por considerar que la cuestionada

Resolución Nº 6, de fecha 27 de enero de 2012, que declara improcedente el

pedido de reexamen de incautación, contiene una debida motivación en

relación a la incautación y a su sostenimiento mientras dure el proceso penal,

por lo que no existe vulneración al contenido constitucionalmente protegido de

los derechos invocados en la demanda.

     La Sala Civil de Huamanga de la Corte Superior de Justicia de Ayacucho,

con fecha 6 de junio de 2012, confirma la apelada por considerar que lo que

pretende el demandante no es la protección de los derechos alegados sino la

revisión del ejercicio de las funciones atribuidas a los jueces ordinarios, en este

caso, la revisión de la decisión de los jueces emplazados que declararon

improcedente la solicitud de reexamen de incautación, pretensión que no se


encuentra referida al contenido de los derechos invocados.

     FUNDAMENTOS

     Delimitación del petitorio y procedencia de la demanda

     1. La demanda tiene por objeto que se declare inaplicable al actor la

Resolución Nº 6, de fecha 27 de enero de 2012, que confirmando la apelada

declara improcedente la solicitud de reexamen de incautación de vehículo, y

que en consecuencia, se le devuelva el automóvil de su propiedad marca

Toyota, modelo Yaris, color rojo mica metálico, año de fabricación 2008,

número de motor 2NZ5264026, placa de rodaje Nº CQU-622. Se alega la

violación de los derechos al debido proceso y de propiedad.

     2. Como se ha anotado, en primera y en segunda instancia se ha rechazado

de plano la demanda, en el caso del Juzgado Constitucional de Huamanga

porque no se ha acreditado la violación de los derechos al debido proceso y de

propiedad, y en el caso de la Sala Civil de Huamanga porque la pretensión no

se encuentra referida al contenido constitucionalmente protegido de los

derechos invocados. En este contexto conviene precisar que este Tribunal

Constitucional pocas veces ha tenido la oportunidad de analizar un caso como

el aquí planteado, es decir, el de una persona que no tiene la condición de

investigada o procesada en un proceso penal en el que se ha dispuesto la

incautación de su vehículo cuya devolución se le deniega en sede judicial. El

caso más cercano se puede encontrar en el Exp. 3210-2006-PA-TC, en el que

el actor solicitaba la devolución del vehículo incautado por la Policía Nacional.

El Tribunal Constitucional al constatar el inicio de un proceso penal, declaró

improcedente la demanda, dejando a salvo el derecho del demandante de


solicitar la devolución del vehículo ante el juez penal.

     3. A diferencia del citado antecedente, en el presente caso existe un

pronunciamiento judicial que en el fondo deniega la solicitud de devolución del

automóvil del actor y que compromete el ejercicio de su derecho fundamental

de propiedad, por lo que el mismo es susceptible de revisión mediante el

proceso constitucional del amparo. Por esta razón debería declararse fundado

el recurso de agravio constitucional interpuesto y, revocando la resolución

recurrida ordenar que el juez de la causa proceda a admitir a trámite la

demanda. Sin embargo, teniendo en consideración que se cuenta con los

suficientes elementos de juicio que permiten dilucidar la controversia

constitucional; que se ha cumplido con poner en conocimiento de los jueces

emplazados y del procurador público del Poder Judicial la resolución que

rechazó liminarmente la demanda, el recurso de apelación y el auto que lo

concede, en aplicación del artículo 47, in fine, del Código Procesal

Constitucional y los principios de economía y celeridad procesal, este Tribunal

Constitucional emitirá pronunciamiento de fondo.

     El amparo contra resoluciones judiciales que comprometen derechos

de naturaleza sustantiva

     4. Este Tribunal Constitucional ha destacado en constante y reiterada

jurisprudencia que a través del proceso de amparo contra resoluciones

judiciales se puede cuestionar las decisiones judiciales que vulneren de forma

directa derechos fundamentales. Y de manera más concreta incluso ha

señalado que “la irregularidad de una resolución judicial, con relevancia

constitucional, se produce cada vez que ésta se expida con violación de

cualquier derecho fundamental, y no sólo en relación con los contemplados en


el artículo 4 del Código Procesal Constitucional” (STC Nº 3179-2004-AA-TC,

fundamento 14). Siguiendo la misma línea argumentativa es posible sostener

que el juez constitucional puede examinar la presunta inconstitucionalidad de

las decisiones judiciales no solo cuando al expedirlas se violen derechos

fundamentales de naturaleza procesal como el derecho al debido proceso, sino

también derechos fundamentales de naturaleza sustantiva como el derecho de

propiedad.

     Sobre la afectación del derecho de propiedad a través de la

incautación de bienes en el marco de un proceso penal

     5. El derecho de propiedad reconocido en el artículo 2, inciso 16, y el

artículo 70 de la Constitución es concebido como el poder jurídico que permite

a una persona usar, disfrutar, disponer y reivindicar un bien. Así, la persona

propietaria podrá servirse directamente de su bien, percibir sus frutos y

productos, y darle destino o condición conveniente a sus intereses, siempre

que ejerza tales actividades en armonía con el bien común y dentro de los

límites establecidos por la ley; e incluso podrá recuperarlo si alguien se ha

apoderado de él sin derecho alguno. Sobre esta base, este Tribunal

Constitucional en la STC Nº 008-2003-AI-TC, fundamento 26, ha precisado los

elementos que la integran, resaltando su rol tanto de instituto sobre el que el

Estado interviene en determinados supuestos como de derecho individual de

libre autodeterminación. En su dimensión primera se garantiza que el poder

estatal o corporativo no invada los ámbitos de la propiedad fuera de lo

permisiblemente aceptado por la norma fundamental; en su dimensión

segunda, que la propiedad pueda responder a los supuestos mínimos de uso,

usufructo y disposición. Por otra parte, debido a la existencia de una variada e

ilimitada gama de bienes sobre los que puede configurarse la propiedad


(urbanos, rurales, muebles, inmuebles, materiales, inmateriales, públicos,

privados, etc.), puede hablarse de diversos estatutos de la misma, los que, no

obstante asumir matices particulares para cada caso, no significan que la

propiedad deje de ser una sola y que, por tanto, no pueda predicarse respecto

de ella elementos de común configuración.

     6. La incautación de bienes en el marco de un proceso penal, si bien

responde a una exigencia de la investigación del hecho delictivo para la

búsqueda y conservación de las fuentes o medios de prueba, así como, de ser

el caso, para la sustentación de la responsabilidad penal del procesado y la

determinación de sus consecuencias, en los casos de los terceros o de los

titulares afectados ajenos al proceso penal despliega efectos diferentes. Así, si

el tercero o el afectado no tiene una condición de autor, cómplice, encubridor,

etc., mal puede considerarse que el bien objeto de incautación no pueda

devolverse a su dueño tras haberse acreditado su derecho de propiedad y su

no vinculación absoluta con los hechos investigados. En este contexto, a fin de

que se entienda correctamente los alcances de esta decisión, este Tribunal

Constitucional precisa que aunque resulta legítimo que las autoridades

policiales, fiscales o judiciales pueden proceder a efectuar una incautación

preliminar o judicial de vehículos en los casos en los que se detecte su

utilización en la comisión de ilícitos penales, en este caso el delito de tráfico

ilícito de drogas, dicha facultad no puede ni debe tornarse indefinida cuando

posteriormente y tras haberse acreditado la no vinculación absoluta del

propietario de dicho vehículo con el ilícito investigado, sea solicitada su

devolución en forma debida. No se trata en otros términos de entorpecer una

investigación, sino de sanearla, cuando se acredita una absoluta

irresponsabilidad del tercero o el afectado en los hechos investigados.


     7. En atención a las consideraciones expuestas, este Tribunal Constitucional

estima pertinente adoptar algunos criterios para evaluar la legitimidad

constitucional del mantenimiento de la medida de incautación de los bienes en

el marco de un proceso penal respecto de un tercero o de un afectado ajeno al

mismo. A estos efectos, en los casos en los que se encuentra objetivamente

acreditada la no vinculación absoluta del propietario del vehículo con los

hechos investigados, el mantenimiento de la medida de incautación sobre el

vehículo, más allá de la necesaria etapa investigatoria constituye una limitación

ilegítima en el derecho de propiedad, por lo que corresponde su devolución. Sin

embargo, en los casos en los que existe duda o no se encuentra plenamente

acreditada la no vinculación absoluta del propietario del vehículo con los

hechos investigados, el mantenimiento de la medida de incautación sobre el

vehículo, más allá de la necesaria etapa investigatoria, incluso en la etapa

probatoria, constituye una limitación legítima en el derecho de propiedad. En

este último caso, al afectado le asiste el derecho de solicitar el reexamen de la

incautación a efectos de que se le entregue el bien incautado cuando existan

nuevos elementos de convicción que modifiquen los presupuestos que

justificaron la adopción o el mantenimiento de la medida de incautación. De ser

el caso, tal como la propia regulación legal lo contempla (artículos 222 y 318

del Nuevo Código Procesal Penal), el juez de la causa puede disponer la

devolución o entrega provisional de los bienes incautados en determinadas

condiciones, como por ejemplo, la devolución del vehículo bajo caución,

garantía real o en calidad de depósito, etc. En cualquier caso, la decisión

judicial debe constar en una resolución debidamente motivada.

     8. Con base en lo anterior, este Tribunal considera pertinente precisar que

solo en los casos en los que una persona se encuentra procesada (sea en la

condición de autor, coautor, cómplice, etc.), puede resultar legítimo incautar


sus bienes, por ejemplo, los vehículos, hasta la emisión del pronunciamiento

definitivo en el proceso penal. Argumentos de esta naturaleza ha establecido el

Tribunal Constitucional en el caso de los ilícitos aduaneros en la STC Nº 1210-

2004-AA-TC, fundamento 6, cuyo tenor es como sigue “la incautación en el

ámbito aduanero es una medida preventiva y provisional, consistente en el

apoderamiento forzoso, por parte de las autoridades competentes, de los

bienes objeto de los delitos de contrabando o defraudación de rentas de

aduanas, hasta la expedición de la sentencia o resolución que decida su

situación legal”.

     9. En el caso de autos la discusión central se ha planteado esencialmente

respecto de la propiedad en su manifestación subjetiva, esto es, como derecho

de libre autodeterminación, cuya afectación se materializa con el

mantenimiento de la medida de incautación del vehículo, o lo que es lo mismo,

con la denegatoria por los jueces emplazados de la devolución al recurrente de

su automóvil incautado marca Toyota, modelo Yaris, color rojo mica metálico,

año de fabricación 2008, número de motor 2NZ5264026, placa de rodaje Nº

CQU-622 que según refiere es de su propiedad. Al respecto, este Tribunal

Constitucional advierte que:

     i) El demandante ha acreditado plenamente ser propietario del referido

vehículo, según aparece de la ficha registral de fojas 20.

     ii) El vehículo mediante contrato escrito de guardaje, fue ingresado en el

garaje de doña Nelly Loayza Yauli el 10 de enero de 2011, fojas 37. El actor

refiere que a partir de esta fecha no se apersonó al garaje por cuanto tenía que

prepararse para realizar su viaje fuera de Ayacucho y porque estaba


completamente confiado en la seguridad del vehículo.

     iii) El referido vehículo habría sido sustraído del garaje de doña Nelly Loayza

Yauli por su exconviviente Javier Hugo Delgadillo Vargas el 14 de enero de

2011.

     iv) Dicho bien fue intervenido por la Policía Nacional del Perú en Ilave-Puno

el 16 de enero de 2011, en circunstancias en que era utilizado como

instrumento de la comisión del delito de tráfico ilícito de drogas al estar

realizando trabajo de liebre o campana al vehículo de placa de rodaje PIX-317,

que transportaba en su interior pasta básica de cocaína y era conducido por

Javier Hugo Delgadillo Vargas.

     v) El demandante no tiene la condición de procesado (sea en la condición

de autor, coautor, cómplice, etc.) en el proceso penal que se le sigue a Javier

Hugo Delgadillo Vargas y otro por la comisión del delito de tráfico ilícito de

drogas.

     vi) El actor formuló denuncia por la pérdida de su vehículo el 19 de enero

de 2011, según aparece a fojas 38, dando lugar a la investigación preliminar y

posterior proceso penal, conforme se desprende del auto de apertura de

instrucción contra Javier Hugo Delgadillo Vargas y otro por la comisión del

delito de hurto agravado (Exp. Nº 1824-2011), a fojas 59.

     En el contexto descrito, ha quedado probada la titularidad del actor sobre el

automóvil antes mencionado y la denuncia por el delito de hurto del vehículo,

sin embargo, y según se desprende de la resolución en cuestión, no existen

elementos de convicción que objetivamente acrediten la no vinculación


absoluta del demandante con los hechos investigados. En efecto, a juicio de los

jueces emplazados la denuncia penal formulada por el actor el 19 de enero de

2011, por el hurto del vehículo, ha sido realizada con fecha posterior a la

producción del hecho delictivo constitutivo del delito de tráfico ilícito de drogas,

acaecido el 16 de enero de 2011, fojas 2, con la conclusión de que la denuncia

tendría por objeto recuperar el vehículo incautado. A estos efectos, este

Tribunal Constitucional no encuentra razones para discrepar de la línea

argumentativa fijada por los jueces emplazados, de modo que el mantenimiento

de la medida de la incautación en este caso no supone una intromisión

ilegítima en el derecho de propiedad del actor, por lo que la demanda en este

extremo debe ser desestimada.

     Sobre la afectación del derecho al debido proceso

     10. Como ha tenido oportunidad de establecer este Tribunal en más de una

oportunidad, el derecho al debido proceso previsto por el artículo 139, inciso 3,

de la Constitución, aplicable no sólo a nivel judicial sino también en sede

administrativa e incluso entre particulares, supone el cumplimiento de todas las

garantías, requisitos y normas de orden público que deben observarse en las

instancias procesales de todos los procedimientos, incluidos los administrativos

y conflictos entre privados, a fin de que las personas estén en condiciones de

defender adecuadamente sus derechos ante cualquier acto que pueda

afectarlos. En el caso de autos, se advierte que el demandante (en su

condición de afectado con la medida de incautación de su vehículo) ha

presentado varios escritos solicitando la devolución de dicho automóvil,

habiendo recibido pronunciamiento motivado de las instancias judiciales sobre

los mismos, según aparece de fojas 3, no habiéndose acreditado la violación

del derecho al debido proceso, por lo que la demanda en este extremo también
debe ser desestimada.

     Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le

confiere la Constitución Política del Perú

     HA RESUELTO

     Declarar INFUNDADA la demanda en todos los extremos al no haberse

acreditado la violación de los derechos a la propiedad y al debido proceso.

     Publíquese y notifíquese.

     SS.

     URVIOLA HANI

     VERGARA GOTELLI

     CALLE HAYEN

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