Anatema
Anatema (del latín anathema, y este del griego ἀνάθεμα, «maldito, apartado») significa etimológicamente
ofrenda, pero su uso principal equivale al de maldición, en el sentido de condena a ser apartado o separado,
cortado como se amputa un miembro, de una comunidad de creyentes. Era una sentencia mediante la cual se
expulsaba a un hereje del seno de la sociedad religiosa; era una pena aún más grave que la excomunión
porque el individuo era desterrado y a su vez era maldecido.
8 Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos
anunciado, sea anatema. Galatas 1:8
Estar formalmente separado,
Desterrado, exiliado, incomunicado o
Innominado, a veces malinterpretado con el significado de maldito.
Índice
Definición
Comentarios
Véase también
Referencias
Bibliografía
Enlaces externos
Definición
Primitivamente señalaba los objetos consagrados a los dioses, especialmente las ofrendas. Con el
cristianismo, pasó a significar «maldito, fuera de la Iglesia». Dentro del cristianismo, se trata de la máxima
sanción impuesta a los pecadores; no solamente quedan excluidos de los sacramentos, sino que desde ese
momento se les considera destinados a la condenación eterna. En el Antiguo Testamento, se condena el
exterminio de las personas o cosas afectadas por una maldición atribuida a Dios (ej. Caín).
Comentarios
No es sencillo lograr una traducción óptima del término «anatema/anathema», sobre todo porque
recientemente se lo ha vuelto a asociar con términos benévolos. El significado original de la palabra griega
implicaba una «ofrenda a los dioses», algo de connotación positiva según los criterios espirituales de la
Antigua Grecia. Cuando la palabra fue empleada en la Septuaginta (traducción al griego de las Escrituras
originales en hebreo), el término anatema fue usado para traducir la palabra hebrea herem (relacionada con
el árabe harama y el hausa haram):
«Herem» significaba (y significa) algo «olvidado», «fuera de límites», «tabú» o «dado irrevocablemente a
la destrucción por no afecto»; también algo «maldito». La palabra hebrea fue utilizada en versos como
Levítico 27:29 para referirse a cosas ofrecidas a Dios y también para referir a algo «fuera de límites» o
«apartado del uso común u ordinario» (no religioso). A raíz de que la palabra griega «anatema» que
significaba «ofrenda a Dios» fue usada para traducir la palabra «herem» en su contexto, se han presentado
ciertas discrepancias en cuanto a significado y traducción. Tanto fue así que el significado de la palabra
griega «anatema», bajo la influencia de su asociación con la palabra hebrea «herem», fue eventualmente
adoptado para dar idea de «separar» (siendo que herem en realidad tenía otro tipo de connotación: la
palabra daba idea de algo «desterrado» o «algo considerado bajo el juicio y condenación de la comunidad».
Desafortunadamente dentro de la lengua inglesa, no se encuentran términos afines, y tampoco en castellano.
Por otro lado, de considerarse algo anatema como algo «maldito», el término «maldecir» en sí sugiere
oscuros poderes y artes mágicas, las cuales siempre estuvieron prohibidas y condenadas en la tradición
judeocristiana. En la Biblia, en el Libro de Josue 6:15-19, se refiere el término a una ofrenda maldita,
propiedad de Jehová, dicha ofrenda se haría maldita al que la tomase.
En la Antigua Grecia, un anatema era cualquier objeto o práctica reservados en un templo o apartados como
sagrados para servicio a los dioses. En ese sentido la forma de la palabra fue utilizada una vez (en plural) en
el Nuevo Testamento griego, en Lucas 21:5, «más tarde, cuando hablaban algunos respecto al templo, como
estaba adornado de piedras hermosas y cosas dedicadas, dijo “en cuanto a estas cosas que contemplan, los
días vendrán en que no se dejara aquí piedra sobre piedra que no sea derribada”». Donde ciertas
traducciones versan «regalos» y otras, «ofrendas votivas». Asimismo el término «anatema» aparece en el
Libro de Judith, donde es traducido como «regalo al Señor». En la Septuaginta la voz «anatema» es
generalmente utilizada bajo los conceptos tomados del hebreo: la palabra herem, derivada de una raíz que
por un lado significa (1) consagrar o devotar; y por otro lado (2) exterminar. Ver (Números 18:14; Levítico
27:28, 29). Fue por la segunda acepción del término que la idea de exterminio se conectaba con la expresión
«exterminio de naciones idólatras». El término herem tenía todo un espectro de aplicaciones. El anatema o
herem era una persona u objeto irrevocablemente devoto o dedicado a lo mundano, por lo tanto, implicaba
en sí la idea de destinado a la destrucción (Números 21:2, 3; Josué 6:17).
Ciertos eruditos aplicaron al término anatema el significando de un «objeto maldito». Hay como siempre
una mirada alternativa: que la palabra griega «anatema», en estos pasajes, fue usada por los traductores de la
Septuaginta griega para significar «ofrenda a Dios», sin las connotaciones negativas, pero es algo en terreno
de discusión.
La mirada tradicional es que en el Nuevo Testamento la palabra anathema siempre implica deshonra,
exclusión y castigo. En algunos casos un individuo pronuncia un anathema sobre su persona si en sí mismo
valora ciertas condiciones inconclusas (Hechos 23:12, 14, 21). Ver: (1.ª Corintios 12:3; Gálatas 1:8, 9)
Bajo una mirada alternativa, de todas maneras, la palabra anatema en el Nuevo Testamento fue utilizada
inicialmente en relación con su significado original de «ofrecido a Dios».
En la Romanos 9:3, la expresión «anatema, separado de Cristo» —excluido de la compañía o alianza con
Cristo—, ha ocasionado muchas dificultades interpretativas. El concepto tradicional es que el apóstol aquí
no expresa un deseo en sí, sino que intenta transmitir un sentimiento vehemente, mostrando cuán fuerte era
su anhelo por la salvación de su gente. Bajo una mirada alternativa, San Pablo está expresando el deseo de
«ofrecerse a Dios» por Cristo.
El punto de vista tradicional es que la palabra anatema en la 1.ª Corintios 16:22 denota que todos aquellos
que no aman al Señor son objeto de odio y repulsión de todos los santos: ellos son culpables de un crimen
que merece la más severa condena; ellos están expuestos a la sentencia de «destrucción definitiva del
Señor». El punto de vista alternativo, es que San Pablo está diciendo que aquellos que no aman al Señor
deberían ser ofrecidos a Dios.
Con el transcurso del tiempo, para la Iglesia Cristiana el término anathema vino a significar una forma de
extrema sanción religiosa bajo pena de excomulgar. La instancia más temprana de aplicación de la forma
está en el Concilio de Elvira (c.306), y después de ello se volvió el método más común para la eliminación
de herejes. Cirilo de Alejandría emitió doce anathemas contra Nestorio en 431. En el siglo V, se efectuó una
distinción formal entre anathema y excomunión, donde la excomunión establecía excluir una persona o
grupo de personas del rito de Eucaristía y atención al culto, mientras que anathema significaba una
separación completa del sujeto del Cuerpo de Cristo.1
El Código de Derecho Canónico, que abolió todas las penas eclesiásticas no mencionadas en el mismo
Código (canon 6), hizo al «anatema» sinónimo de la «excomunión» (canon 2257). El ritual antes descrito no
está incluido en el Pontificale Romanum posterior al Concilio Vaticano II.
Véase también
Excomunión
Cherem (en inglés)
Referencias
Cielo y en la Tierra, lo
1. Mientras que la «excomunión menor» puede
declaramos excomulgado y
asociarse con un excomulgado, y la
anatematizado, y lo juzgamos
«excomunión mayor» puede ser impuesta
condenado al fuego eterno
por cualquier obispo, el «anatema» era
impuesto por el propio Papa en una con Satanás y sus ángeles y
ceremonia especial, llamada Pontificale todos los réprobos, mientras
Romanum. Vistiendo una capa púrpura (el no rompa las cadenas del
color litúrgico de la penitencia), y llevando demonio, haga penitencia y
en la mano un cirio encendido, él, rodeado satisfaga a la Iglesia; lo
de 12 sacerdotes, también con cirios enviamos a Satanás para que
encendidos, pronunciaba el anatema, con mortifique su cuerpo, mas que
una fórmula que concluía con las siguientes su alma pueda ser salvada el
palabras: día del Juicio.»
«Por lo tanto, en nombre de Los sacerdotes responden: «Fiat, fiat, fiat»
Dios Todopoderoso, Padre, (Que así sea), y todos, incluido el pontífice,
Hijo y Espíritu Santo, de San ponen sus cirios encendidos en el suelo. Se
Pedro, Príncipe de los enviaba la noticia escrita a todos los
Apóstoles, y de todos los sacerdotes y obispos cercanos del nombre
santos, en virtud del poder del excomulgado y la causa de su
que nos ha sido otorgado de excomunión, para que no tuvieran ninguna
atar y desatar, en el Cielo y la comunicación con él. A pesar de ser
Tierra, privamos a (Nombre) enviado con el Diablo y sus ángeles, todavía
mismo y a todos sus puede, y más aún está obligado a,
cómplices y quienes le arrepentirse. El Papa provee la forma para
presten ayuda, de la absolverlo y reconciliarlo con la Iglesia. El
Comunión del Cuerpo y la Pontificale Romanum establece la forma
Sangre de Nuestro Señor, lo para la absolución y reconciliación con la
separamos de la sociedad de Iglesia.
todos los cristianos, lo
excluimos del seno de nuestra
Santa Madre la Iglesia, en el
Bibliografía
Biblia Diccionario de Easton (1897).
Enlaces externos
Wikcionario tiene definiciones y otra información sobre anatema.
Obtenido de «[Link]
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