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Tipos y Propiedades de Sustratos Agrícolas

Este documento describe diferentes tipos de sustratos utilizados para el cultivo de plantas. Define sustrato y explica sus propiedades físicas como tamaño de partícula, densidad, porosidad y capacidad de retención de agua. Luego clasifica los sustratos en minerales naturales, minerales tratados, orgánicos sintéticos y orgánicos naturales. El objetivo es identificar los sustratos adecuados para el establecimiento de cultivos agrícolas.

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Tipos y Propiedades de Sustratos Agrícolas

Este documento describe diferentes tipos de sustratos utilizados para el cultivo de plantas. Define sustrato y explica sus propiedades físicas como tamaño de partícula, densidad, porosidad y capacidad de retención de agua. Luego clasifica los sustratos en minerales naturales, minerales tratados, orgánicos sintéticos y orgánicos naturales. El objetivo es identificar los sustratos adecuados para el establecimiento de cultivos agrícolas.

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BENEMÉRITA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE PUEBLA

FACULTAD DE INGENIERÍA AGROHIDRÁULICA

MAESTRÍA EN RECURSOS FITOGENÉTICOS POTENCIALE PARA LA AGRICULTURA


I.

SUSTRATOS
PROPAGACIÓN DE PLANTAS

PRESENTA: ÓSCAR IVÁN ALFONSO RUIZ

 CATEDRÁTICO: DR. LUIS ANTONIO DOMINGUEZ PERALES Y DRA. BLANCA BERENICE


FLORES ESPINOSA.  
Contenido
I INTRODUCCIÓN............................................0
II OBJETIVOS...............................................1
2.1 Objetivo general.....................................1
2.2 Objetivos específicos................................1
III REVISIÓN DE LITERATURA.................................2
3.1 Definición de sustrato...............................2
3.2 Propiedades físicas de los sustratos.................2
3.2.1 Clasificación por tamaño (granulométrica).........3
3.2.2 Densidad aparente.................................3
3.2.3 Densidad real.....................................3
3.2.4 Espacio poroso....................................3
3.2.5 Capacidad de retención de agua....................4
3.3 Sustrato para el cultivo de plantas..................5
3.3.1 Sustrato minerales o naturales....................5
3.3.2 Sustrato minerales tratados.......................7
3.3.3 Sutratos orgáno sintéticos........................8
3.3.4 Sustratos orgánicos naturales.....................9
IV LITERATURA CITADA......................................11
I INTRODUCCIÓN
La producción exitosa de plantas de alta calidad en macetas, conocidas también como
recipientes o contenedores, requiere de una comprensión del ambiente único encontrado
en la maceta y como éste es afectado por las propiedades físicas y químicas de los
sustratos utilizados (Cabrera, 1998).

Un sustrato es el material sólido natural, de síntesis o residual, orgánico o mineral, puro o


mezclado que en un contenedor permite el anclaje del sistema radical, da soporte a la
planta e interviene o no en su nutrición. Los sustratos se clasifican en inertes, si sólo
proporcionan soporte a la planta, y activos, si proporcionan además nutrimentos (Pastor,
2000; Abad et al., 2005).

Los estudios de sustratos señalaban que la obtención de plantas y flores con calidad alta
dependía en gran parte de las características físicas y químicas del sustrato (Ansorena,
1994; Cabrera, 1999). Ahora, estas propiedades se consideran las más importantes para la
producción de cualquier cultivo producido sin suelo (Urrestarazu, 2015).

Los sustratos se usan por la necesidad de transportar las plantas de un lugar a otro, el
agotamiento de suelos agrícolas, la salinidad y el riesgo de enfermedades (Pastor, 2000;
Cruz et al., 2013). La producción de sustratos inició en los años sesenta en los Países
Bajos, con sustratos como turba, arena, arcilla, perlita y vermiculita; en los años ochenta
se diversificaron los sustratos y emergieron residuos y subproductos, como la fibra de
coco (Petit y Villegas, 2004; Urrestarazu, 2013).

Un buen sustrato es esencial para la producción de plantas de alta calidad. Dado que el
volumen de una maceta es limitado, el sustrato y sus componentes deben de poseer
características físicas y químicas que, combinadas con un programa integral de manejo,
permitan un crecimiento óptimo (Cabrera, 1995).

Por lo mencionado anteriormente, el presente trabajo tiene por objetivo identificar los
diferentes tipos de sustratos que se utilizan para el establecimiento de los cultivos
agrícolas, así como sus características, beneficios y desventajas de su uso.
II OBJETIVOS

II.1 OBJETIVO GENERAL


 Identificar los tipos de sustratos para el establecimiento de los cultivos.

II.2 OBJETIVOS ESPECÍFICOS


 Mencionar las características de cada uno de los sustratos que existen.

 Resaltar los sustratos con mejores propiedades para el establecimiento de los


cultivos.
III REVISIÓN DE LITERATURA

III.1 DEFINICIÓN DE SUSTRATO


Un sustrato de cultivo es un medio material en el que se desarrollan las raíces de
las plantas, limitado físicamente en su volumen, aislado del suelo para impedir el
desarrollo de las raíces en el mismo y capaz de proporcionar a la planta el agua y los
elementos nutritivos que demande, y a las raíces el oxígeno necesario para su respiración
(Wright, 1987).

Atendiendo a los diferentes tipos de materiales utilizados como sustratos, éstos se pueden
clasificar, según su origen y proceso de manufacturación, de la siguiente forma:

a) Orgánicos.
b) Inorgánicos:
 De origen natural: sin manufacturación; con manufacturación.
 Sintéticos (Wright, 1987).

Un buen sustrato es esencial para la producción de plantas de alta calidad. Dado


que el volumen de una maceta es limitado, el sustrato y sus componentes deben de poseer
características físicas y químicas que, combinadas con un programa integral de manejo,
permitan un crecimiento óptimo (Cabrera, 1995). Las propiedades físicas son consideradas
como las más importantes para un sustrato (Ansorena-Miner, 1994; Bowman y Paul, 1983;
Bunt, 1988; Cabrera, 1995). Esto es debido a que si la estructura física de un sustrato es
inadecuada, difícilmente podremos mejorarla una vez que se ha establecido el cultivo. En
cambio, las propiedades químicas sí pueden ser alteradas posterior al establecimiento del
cultivo. Por ejemplo, si un sustrato no posee un pH o el nivel nutricional adecuado, éstos
pueden mejorarse añadiendo mejoradores o abonos. Similarmente, un exceso de sales
solubles puede remediarse con un lavado (o lixiviado) con agua de baja salinidad.

III.2 PROPIEDADES FÍSICAS DE LOS SUSTRATOS


Las propiedades físicas de los sustratos están íntimamente ligadas al tipo de
material que las compone, es decir a su composición granulométrica, densidad, volúmenes
de sólidos y poros y la relación entre ellos, etc. (Baver et. al., 1973).
III.2.1 Clasificación por tamaño (granulométrica)
La composición por tamaño de las partículas (granulométrica) de un suelo, es el
porcentaje de materia mineral en peso de cada fracción, obtenida por separación de las
partículas minerales en dos más clases por tamaño mutuamente excluyentes (Kemper,
1965).

Las propiedades de las partículas gruesas y finas del suelo difieren


considerablemente, pero no hay una división natural marcada de ninguna clase de tamaño
de partícula. Sin embargo, para propósitos prácticos se han establecido algunos límites. El
procedimiento usado para medir la composición granulométrica es el análisis
granulométrico o mecánico. Los numerosos métodos de análisis están basados en el hecho
de que la velocidad de caída de las partículas del suelo a través del agua aumenta con el
diámetro de las mismas, o en una combinación de esta propiedad con el uso de tamices
para separar las partículas gruesas (Kemper, 1965).

III.2.2 Densidad aparente


Es la relación que existe entre el peso seco (105º C) de una muestra de suelo, y el
volumen que esa muestra ocupaba en el suelo: (Duran et al., 1965).

peso seco de la muestra


D . a .=
volumen total que ocupa la muestra

III.2.3 Densidad real


Es el promedio ponderado de las densidades de las partículas sólidas del suelo. En
la muestra a la que se hizo referencia para definir la D. a., la densidad real sería: (Duran
et. al., 1965).

peso secode la muestra


D . r .=
volumen de los solidos de la muetra

III.2.4 Espacio poroso


La porosidad, se expresa como el porcentaje del volumen del suelo ocupado por
poros. O lo que es lo mismo, el porcentaje del volumen del suelo no ocupado por sólidos.
Supóngase que en 10 cm3 de suelo existen 4,5 cm3 no ocupados por sólidos. La porosidad
total de este suelo será 45 por ciento (García et. al., 1975).
Dentro del espacio poroso se pueden distinguir macroporos y microporos. Los
primeros no retienen el agua contra la fuerza de la gravedad, y por lo tanto son los
responsables del drenaje y la aereación del suelo, constituyendo además, el principal
espacio en el que se desarrollan las raíces. Los segundos son los que retienen agua, parte
de la cual es disponible para las plantas. La porosidad total o espacio poroso del suelo, es
la suma de macroporos y microporos. Las características del espacio poroso, dependen de
la textura y la estructura del suelo.

Si se divide la D.a. por la D.r. se tiene: (García et. al., 1975).

D. a volumen de solidos
=
D.r volumen total

Por lo tanto, (D.a./D.r.).100 = Volumen de sólidos por ciento;

Entonces, 100 - (D.a./D.r.).100 = Volumen poroso por ciento es decir, que el porcentaje

D.a
del volumen de la muestra ocupado por poros = E . P . T (%)= 1 ( D .r)100

III.2.5 Capacidad de retención de agua


Es la cantidad de agua, expresada en gramos, que 100 gramos de sustrato seco
pueden retener (Nelson, 1991).

Este dato se utiliza muy poco en la caracterización de las propiedades físicas de los
sustratos. Es una relación de peso a peso. El Cuadro 1 muestra el valor de la capacidad de
absorción de agua de algunos sustratos (Nelson, 1991).

Cuadro 1. Capacidad de absorción de agua en algunos sustratos.

Material Capacidad de absorción (gramos de agua


por cada 100 g de material)
Turba negra 250/350
Turba rubia 800/1.100
Corteza de pino 220
Vermiculita 429
Perlita 286
Tierra volcánica 27
La ecuación para el cálculo de capacidad de retención de agua es la siguiente:

Volumen ocupado−volumen drenado


C . R . A=( )
volumen total

III.3 SUSTRATO PARA EL CULTIVO DE PLANTAS

III.3.1 Sustrato minerales o naturales

III.3.1.1 Arena y grava

La arena, de granulometría
comprendida ente 0,2 y 2 mm y la
grava entre
2 y 20 mm, tienen composición y
propiedades dependientes de su
material de
origen. Para su empleo en
horticultura se recomienda atender
a dos aspectos,
su contenido de carbonato cálcico
total no superior al 10%, y su
distribución
granulométrica, debido al efecto
de la misma sobre la
disponibilidad de agua
y de aire. Desde este punto de
vista se recomienda emplear arena
de tamaño
de grano entre 0,5 y 2 mm, que
tiene buena porosidad, aunque su
retención
hídrica es pequeña (guras 1d y
1e). Las granulometrías inferiores
a 0,5 mm
La arena, de granulometría
comprendida ente 0,2 y 2 mm y la
grava entre
2 y 20 mm, tienen composición y
propiedades dependientes de su
material de
origen. Para su empleo en
horticultura se recomienda atender
a dos aspectos,
su contenido de carbonato cálcico
total no superior al 10%, y su
distribución
granulométrica, debido al efecto
de la misma sobre la
disponibilidad de agua
y de aire. Desde este punto de
vista se recomienda emplear arena
de tamaño
de grano entre 0,5 y 2 mm, que
tiene buena porosidad, aunque su
retención
hídrica es pequeña (guras 1d y
1e). Las granulometrías inferiores
a 0,5 mm
La arena, de granulometría
comprendida ente 0,2 y 2 mm y la
grava entre
2 y 20 mm, tienen composición y
propiedades dependientes de su
material de
origen. Para su empleo en
horticultura se recomienda atender
a dos aspectos,
su contenido de carbonato cálcico
total no superior al 10%, y su
distribución
granulométrica, debido al efecto
de la misma sobre la
disponibilidad de agua
y de aire. Desde este punto de
vista se recomienda emplear arena
de tamaño
de grano entre 0,5 y 2 mm, que
tiene buena porosidad, aunque su
retención
hídrica es pequeña (guras 1d y
1e). Las granulometrías inferiores
a 0,5 mm
La arena, de granulometría
comprendida ente 0,2 y 2 mm y la
grava entre
2 y 20 mm, tienen composición y
propiedades dependientes de su
material de
origen. Para su empleo en
horticultura se recomienda atender
a dos aspectos,
su contenido de carbonato cálcico
total no superior al 10%, y su
distribución
granulométrica, debido al efecto
de la misma sobre la
disponibilidad de agua
y de aire. Desde este punto de
vista se recomienda emplear arena
de tamaño
de grano entre 0,5 y 2 mm, que
tiene buena porosidad, aunque su
retención
hídrica es pequeña (guras 1d y
1e). Las granulometrías inferiores
a 0,5 mm
La arena, de granulometría comprendida entre 0,2 y 2 mm y la grava entre 2 y 20
mm, tienen composición y propiedades dependientes de su material de origen. Para su
empleo en horticultura se recomienda atender a dos aspectos, su contenido de carbonato
cálcico total no superior al 10%, y su distribución granulométrica, debido al efecto de la
misma sobre la disponibilidad de agua y de aire. Desde este punto de vista se recomienda
emplear arena de tamaño de grano entre 0,5 y 2 mm, que tiene buena porosidad, aunque su
retención hídrica es pequeña. Las granulometrías inferiores a 0,5 mm son peligrosas por el
riesgo de asfixia radicular que entrañan y las superiores a 5 mm no retienen agua, lo que
obliga a un rígido control o supervisión de la frecuencia del riego (Abad et al., 2005; Bunt,
1988).

een reacción química y es


preferible desecharlas (tabla 3).
Entre las ventajas más
importantes de las arenas y gravas
están su bajo
coste, su estabilidad estructural,
facilidad de limpieza y de
tratamiento des-
infectante, inactividad química en
el caso de materiales no calcáreos.
Sus in-
convenientes son su alta densidad,
que diculta el manejo y su baja
retención
de agua
een reacción química y es
preferible desecharlas (tabla 3).
Entre las ventajas más
importantes de las arenas y gravas
están su bajo
coste, su estabilidad estructural,
facilidad de limpieza y de
tratamiento des-
infectante, inactividad química en
el caso de materiales no calcáreos.
Sus in-
convenientes son su alta densidad,
que diculta el manejo y su baja
retención
de agua
Entre las ventajas más importantes de las arenas y gravas están su bajo coste, su
estabilidad estructural, facilidad de limpieza y de tratamiento desinfectante, inactividad
química en el caso de materiales no calcáreos. Sus inconvenientes son su alta densidad,
que dificulta el manejo y su baja retención de agua. Para mejorar la capacidad de aireación
de un sustrato mezclándolo con arena, es necesario añadir una gran proporción de ésta,
entre el 70 y el 80% en volumen, con tamaño de partículas superior a 400 micras y un 40%
de ellas superior a 250 micras (Abad et al., 2005; Bunt, 1988).

III.3.1.2 Rocas volcánicas


Según su origen tienen características diversas. Conviene distinguir algunos grupos
que han sido más estudiados en aplicación hortícola y que difieren en sus propiedades más
importantes, las zeolitas y las puzolanas, aun cuando todos ellos son ricos en minerales
(Florián y Roca, 2011).

Las zeolitas son silicatos hidratados, cristalinos con alta porosidad abierta. Debido
a esto, su capacidad para absorber agua, nutrientes y aire es muy elevada (Florián y Roca,
2011).

Las puzolanas en cambio tienen una alta porosidad gruesa y cerrada al exterior
(hasta el 10%), por lo que su capacidad de retención del agua y nutrientes es muy baja, con
alta aireación. En un material con partículas de 2 a 5 mm, la microporosidad apta para la
retención hídrica es del 10% y la capacidad de aireación (AFP) mayor del 50%
(Moinereau et al., 1987), o puede descender a menos del 20% en el caso de partículas más
finas (Maloupa et al., 1993).

El tezontle es una grava de origen volcánico muy porosa, de color rojo, amarillento
o negro, abundante en varias regiones de México y, al igual que el “picón” de la isla de
Tenerife, muy popular como sustrato hortícola. Se considera un material químicamente
inerte. Tiene pH de neutro a ligeramente alcalino, muy baja CIC, alta porosidad total,
aunque sus propiedades físicas dependen mucho del tamaño de las partículas, mantiene su
estructura inalterada a lo largo del tiempo (Florián y Roca, 2011).

III.3.1.3 Otros minerales naturales


La attapulgita y sepiolita son rocas arcillosas de silicatos de aluminio y de
magnesio respectivamente, con baja CIC, que en granulometrías adecuadas tienen alta
capacidad de aireación alrededor del 40%, inferior a la perlita pero suficiente, y menor
capacidad de retención de agua (AFD) a baja tensión, del 2 al 3% solamente en el caso de
granulometrías entre 2 y 6 mm (70%) y entre 0 y 2 mm (30%).

La piedra pómez es asimismo otro material disponible en cantidades importantes


en ciertos países y regiones. Sus propiedades pueden variar de unos a otros lugares. En
general el pH es cercano a la neutralidad, ligeramente alcalino, con baja salinidad
ocasional que se reduce parcialmente por lavado, tiene elevada porosidad total (75%) y
una capacidad de retención de agua mayor o similar a la perlita (Manios et al., 1995;
Fakhri et al., 1995).

III.3.2 Sustrato minerales tratados

III.3.2.1 Perlita
Este material es un tipo de arena volcánica de sílice que calentada a unos 1.000ºC
se funde y se hincha formando copos muy porosos (Moinereau et al., 1987).

La perlita es químicamente inerte y de muy fácil lavado cuando los niveles de


salinidad aumentan. El pH inicial es de 7 a 7,5 y se hace descender saturando el sustrato
con una solución ácida, pero nunca debe regarse con solución de pH menor de 5, debido a
que puede liberar aluminio y producir toxicidad en algunos cultivos. El reempleo de la
perlita, como el de otros sustratos, es posible como han demostrado diversas
investigaciones y asimismo la práctica agrícola (Hanna, 2005; Giuffrida et al., 2008b).

III.3.2.2 Vermiculita
La vermiculita es una arcilla de estructura laminar, que por tratamiento térmico a más de
1.000ºC pierde el agua interlaminar y se hincha unas 10 veces, quedando convertida en un
material muy ligero, de elevada porosidad, 96% como la perlita y también de niveles
similares de retención de agua, del 45 al 50%. Sin embargo, su capacidad de intercambio
catiónico es muy alta, de 60 a 140 meq.100g-1 (Moinereau et al., 1987). no es un material
recomendable para el cultivo hidropónico, además de poseer una alta fragilidad estructural
que puede modificar sus propiedades físicas a lo largo del tiempo. Su empleo en
horticultura ha disminuido mucho (Florián y Roca, 2011).
III.3.2.3 Arcilla expandida
Se obtiene tratando gránulos de arcilla húmeda a alta temperatura, de lo que
resultan bolas muy porosas, de porosidad ocluida, de estructura y forma estables. La
capacidad de retención del agua es pequeña, como en la perlita o algo menor según su
granulometría y la aireación es alta. Se considera como químicamente inerte, aun cuando
esta característica puede ser diferente según el origen del producto, y puede incluso
requerir lavados previos a su empleo para eliminar sales (Florián y Roca, 2011).

III.3.2.4 Lana de roca


Este sustrato, muy difundido, se obtiene por calentamiento a 1.600ºC de roca basáltica,
carbonato cálcico y coque bajo corriente de aire, que sometido a rotación forma un
fundido fibroso muy fino; se enfría y trata con polímero de urea-formol y con un mojante,
ya que es hidrófugo. Se comercializa suelto o en forma de tablas, cubos, cilindros, de
tamaños diversos, envueltos en lámina de polietileno o desnudos. Las dimensiones de las
tablas de lana de roca dependen del cultivo a realizar. Para el tomate se emplean tablas de
menor volumen, con 100 x 15 x 7,5 cm, mientras que para pepino son mayores, con 100 x
30 x 7,5 cm. Los inconvenientes más importantes de la lana de roca son su alto precio y su
no degradabilidad, que produce graves problemas de contaminación ambiental (Florián y
Roca, 2011).

III.3.2.5 Residuos industriales


Los residuos de minería del carbón llamados estériles de lavadero, con granulometrías
entre 0 y 10 mm, son materiales con características físicas similares a las de las arenas de
idénticas dimensiones. Los trabajos de González et al. (1992) y García et al. (1992) los
caracterizan como materiales con baja retención de agua fácilmente disponible, inferior al
8%, porosidad del 40 al 50% y densidad aparente del 1,2 al 1,5. Desde el punto de vista
químico, sus propiedades son variables según su origen.

III.3.3 Sutratos orgáno sintéticos


En el grupo de materiales polímeros sintéticos se encuentran la espuma de
poliuretano, el poliestireno expandido, la resina fenólica y la resina expandida de urea
formaldehido. El poliestireno expandido es un material inerte en partículas de 4 a 12 mm,
estable, de pH neutro y sin actividad química, cuya propiedad principal es el aporte de
aireación al sustrato, ya que no retiene agua. La espuma de poliuretano es la única que
tiene aplicación práctica, sobre todo en semilleros y en el cultivo del anturio. Este
polímero puede emplearse en forma de tablas como las de la lana de roca y granulado
mezclado con turba o con otros sustratos. Es muy poroso, más de un 90% de porosidad
total, tiene alta aireación, más del 80%, pero muy baja retención de agua, AFD menor que
1% cuando en la lana de roca es superior al 60%. Es químicamente inerte. Su escasa
retención de agua es un inconveniente importante, dado que el manejo del riego debe ser
muy cuidadoso y muy frecuente, con volúmenes pequeños. Si el equipo de riego falla por
algún accidente, este sustrato se seca rápidamente (Florián y Roca, 2011).

III.3.4 Sustratos orgánicos naturales

III.3.4.1 Turba
Las turbas son los sustratos orgánicos naturales de uso más general y tradicional en la
horticultura. En síntesis, se distinguen dos tipos:

a) Poco descompuestas, son materiales de reacción ácida, pobres en minerales por


estar muy lavados, debido a su origen de zonas altas de precipitaciones abundantes,
y que conservan parcialmente su estructura y un buen equilibrio entre agua y aire
después del riego.

b) Muy descompuestas, son las turbas negras, sin estructura, con frecuencia muy
salinizadas y que presentan menor aireación que las anteriores. Son apropiadas
para mezclas con materiales que mejoren sus propiedades deficientes.

III.3.4.2 Fibra de coco


Es un material de desecho de la industria cocotera, compuesto por la parte
desechable de los residuos del mesocarpo después de aprovechar las fibras largas. El resto
contiene fibras cortas no aprovechadas por la industria y partículas de corteza de diferentes
tamaños. Esta heterogeneidad es, por cierto, uno de los problemas importantes que tiene la
fibra de coco pues dificulta su manejo durante el cultivo (Abad et al., 2002).

La fibra de coco es una alternativa muy buena o un complemento de la turba, ya


que con una granulometría adecuada tiene muy buenas características físicas (Noguera et
al., 2000, 2003). Aunque es un material orgánico, su descomposición es lenta debido al
alto contenido de lignina, por lo cual mantiene sus propiedades con bastante estabilidad.
La precaución más importante a tomar antes de usarlo es comprobar si ha sido lavado en
origen, ya que de lo contrario su contenido salino puede ser limitante para el cultivo (Abad
et al., 2002).

III.3.4.3 Otros materiales orgánicos


La dependencia de la turba hace de la horticultura un sistema estratégicamente
frágil. Por ello, si bien no está justificado pensar en un agotamiento de recursos, sí hay que
prever futuras subidas de precios debidos al coste del transporte y esto puede llegar a
causar problemas de viabilidad económica para la actividad hortícola. Por ello es
aconsejable trabajar en el desarrollo de materiales alternativos, con el fin de reducir dicha
dependencia de la turba. Existe una gama de materiales muy diversos susceptibles de ser
aprovechados como sustratos hortícolas, a través de tratamientos de transformación y
estabilización, pero también es cierto que en la mayoría de los casos no se ha llegado a
productos bien definidos, de suministro asegurado, de buena calidad y de cualidades
comparables a las de la turba, a precios interesantes (Martínez, 2000).

Un ejemplo es el de la cascarilla del arroz, de uso bastante generalizado en las


zonas arroceras por su bajo precio. La cascarilla aporta a las mezclas propiedades de mejor
aireación, pero tiene muy escasas capacidad de retención de agua y mojabilidad,
inconvenientes importantes), por lo que no es aconsejable usarla sin mezclar con otros
materiales, por ejemplo, las mezclas con turba hasta un 20 a 25% de cascarilla dan buenos
resultados (Evans y Gachukia, 2004), también la cascarilla carbonizada mezclada con fibra
de coco mejora su comportamiento físico (Awang et al., 2009; Quintero et al., 2009).

Yoon et al. (2007) han comprobado que el empleo repetido hasta tres años de un
sustrato compuesto de turba rubia, perlita y cascarilla de arroz ha dado resultados
excelentes en el cultivo de fresa, con lavado y esterilización con vapor intercalados. Los
buenos resultados se atribuyen principalmente a las mejores características físicas que ha
ido adquiriendo la cascarilla a lo largo del tiempo, sobre todo en cuanto a la retención de
agua.
IV LITERATURA CITADA
Abad, M., Noguera, P. y Carrión, C. 2005. Sustratos para el cultivo sin suelo y
fertirrigación. En: Cadahia, C. (Ed.) 2005. Fertirrigación. Cultivos hortícolas,
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