HOMICIDIO CULPOSO
I. EL HOMICIDIO
El delito de homicidio culposo u homicidio preintencional está regulado en
nuestro código penal en el Art. 111. Nuestra doctrina de manera mayoritaria se
inclina por la utilización del término culpa en vez de imprudencia o negligencia.
Así tenemos que nuestra legislación a través del tiempo ha evolucionado, el
legislador después de un de que el código penal del año 1863 no existió el tipo
penal de homicidio culposo, posteriormente ya en año 1924 y ante la falta de
tipificación y los continuos delitos que se cometían los legisladores vieron como
conveniente tipificarlo con el nombre de homicidio por negligencia.
Ya con nuestro código actual del año 1991 emplea la forma homicidio culposo y
que como una forma de perfeccionar nuestra legislación castiga a los que
manejan en estado de ebriedad y que por consiguiente ocasionan y matan por
imprudencia o negligencia.
Este tipo penal ha tomado debidamente importancia, antes los constantes
actos que por culpa realiza el agente, como tenemos hace poco el caso Utopía,
que refleja alarmantemente que se necesita perfeccionar este hecho punible y
que las penas deben ser más severas para que la sociedad tome conciencia de
los actos que realiza y que ocasionan la muerte a muchas víctimas.
II. ANTECEDENTES HISTORICOS
Durante la historia del Perú, podemos observar que uno de los problemas que
se presentan es como precisar y saber en qué momento se está hablando de
un homicidio culposo y cuáles son los motivos para que el delito se califique
como tal.
Históricamente esta clase de homicidio, se consideraba como un homicidio
Internacional por traer consigo la muerte de una persona que supuestamente
no se sabía si era por culpa de él o por culpa del homicida.
Con el desarrollo de las legislaciones extranjeras y nacionales se ha llegado a
determinar que dicho delito es tanto producido por el sujeto positivo como el
activo. Este delito, para que se considere como homicidio culposo debe ser
consumado en su totalidad.
Por este motivo está tipificado en el Art. 111 del código penal en las cuales este
cometido por negligencia e imprudencia e impericia que por personas que
pudieron preverlo no lo pudieron hacer.
III. RELEVANCIA JURIDICA
Por ser una materia de estudio de nuestra investigación ante la importancia y
trascendencia que últimamente ha adquirido este delito ya sea como por
ejemplo caso utopía, o los sin números accidentes de transito sobrevivientes
del consumo de alcohol y a los que sumamos a ello los comportamientos
negligentes de otros profesionales como médicos, enfermeras, anestesiólogas,
etc.
Se hace necesario establecer el grado de responsabilidad penal del sujeto
autor así como determinar la forma culposa, en estricto, con lo que actuó el
agente.
IV. IMPORTANCIA DE ESTE TEMA
El agente deberá presentar pruebas o medios por lo cual exima de
responsabilidad penal. Para ello la problemática se da la hora de analizar la
culpa, ya que puede ser una culpa consciente o inconsciente.
Según nuestra legislación cuáles serán los medios de prueba idóneas para
determinar las conductas culposas, capaces de producir la muerte.
V. HOMICIDIO CULPOSO
Nuestra legislación a lo largo de su normatividad penal ha visto de diferente
manera lo que es el homicidio culposo, por lo cual se ha visto que a raíz de las
modificaciones de nuestro código penal este también ha sufrido considerables
cambios, ya que se debió reflejar las distintas negligencias que cometían por
imprudencia los ciudadanos y que a su vez salían bien librados de toda
responsabilidad penal por el hecho delictivo que habían cometido.
Así tenemos que el código penal del año 1924 consistía en la involuntaria
muerte de un hombre, causada por un acto voluntario, licito, en su origen,
cuyas consecuencias, no fueron - aunque debieron ser - previstas por el
agente.
Así tenemos que el código de 1924 lo llamaba, como lo llama la legislación
española el homicidio por imprudencia así lo recogía en el artículo 156 reprimía
con prisión no mayor de dos años al que por negligencia causara la muerte de
una persona; y castigaba con prisión no menor de un mes ni mayor de cinco
años, si por negligencia el delincuente hubiera infringido un deber de
su función, de su profesión o de su industria.
Así tenemos que en el nuevo código de 1991 agrega en una forma más amplia
sobre el homicidio culposo, de una manera los legisladores quisieron
perfeccionarla ya que era muy común los tipos de homicidio por manejar en
estado de ebriedad o estupefacientes, con esta modificación tenemos un
incremento en las penas que ya son no menor de cuatro años ni mayor de ocho
años, para el caso de estado de ebriedad se toma a partir que el
agente revista alcohol en la sangre mayor a los 0.5 gramos - litros.
Así tenemos como este delito a lo largo de nuestros dos últimos códigos sufre
modificaciones dependiendo de la realidad actual en que se vive, pero así
mismo todavía deja muchos vacíos que nuestros jueces al no hacer un uso
verdadero del derecho no puede o no saben aplicar correctamente dejando
impune muchos delitos cometidos.
VI. DEFINICION JURIDICA
El homicidio culposo consiste en la involuntaria muerte de un hombre, causada
por un acto voluntario, licito en su origen, cuyas consecuencias, no fueron -
aunque debieron ser - previstas por el agente, la acción se consuma en el
instante de la muerte. La conducta culposa es incompatible con la comisión de
los homicidios agravados.
No existe tentativa en esta clase de delitos, no hay pues un "iter criminis" que
es cortado en un momento dado.
Para Carrara, define el homicidio culposo diciendo que se da cuando se
ha ocasionado la muerte de un hombre por medio de un acto que no
está dirigido a lesionar su persona y del cual podrá preverse, sin que se
hubiera previsto, que fuera capaz de producir ese deplorable efecto.
Para Silvio Ranieri nos dice que el homicidio culposo, es la muerte no
querida de un hombre que se verifica como consecuencia de una
conducta negligente, imprudente, o inexperta o también por
inobservancia de leyes, reglamentos, ordenes o disposiciones.
El homicidio culposo es cuando se priva de la vida sin que el sujeto activo
hubiera tenido la intención de matar, siempre y cuando este daño haya
resultado como consecuencia de alguna imprevisión, negligencia de alguna
impresión, negligencia, existe también la preterintencionalidad - consiste en
querer hacer un daño menor, pero se causaba uno mayor por imprudencia al
actuar, puede haber concurso real e ideal y pueden aparecer todas las formas
de participación.
ARTÍCULO 111: HOMICIDIO CULPOSO
l. TIPO PENAL
El homicidio culposo o conocido también en otras legislaciones como homicidio
por negligencia, por culpa, no intencional, por imprudencia o por impericia, está
sancionado en el tipo penal del artículo 111 del código sustantivo, el mismo que
ha sido modificado por la Ley N.º 27753 del 09 de junio de 2002 teniendo,
actualmente, el siguiente contenido:
El que, por culpa, ocasiona la muerte de una persona, será reprimido con pena
privativa de libertad no mayor de dos años o con prestación de servicio
comunitario de cincuenta y dos a ciento cuatro jornadas.
La pena privativa de la libertad será no menor de cuatro años ni mayor de ocho
años e inhabilitación, según corresponda al artículo 36 incisos 4, 6 Y 7, cuando
el agente haya estada conduciendo un vehículo motorizado bajo el efecto de
estupefacientes en estado de ebriedad, con presencia de alcohol en la sangre
en proporción mayor de 0.5 gramos-litro, o cuando sean varias las víctimas del
mismo hecho o el delito resulte de la inobservancia de reglas técnicas de
tránsito.
La pena será no mayor de cuatro años si el delito resulta de la inobservancia
de reglas de profesión, de ocupación o industria y cuando sean varias las
víctimas del mismo hecho, la pena será no mayor de seis años.
2. TIPICIDAD OBJETIVA
El delito se perfecciona cuando el sujeto activo ocasiona la muerte del sujeto
pasivo por haber obrado culposamente. El agente obra por culpa cuando
produce un resultado dañoso al haber actuado con
falta de previsión, prudencia o precaución, habiendo sido el resultado previsible
o, previéndole, confía en poder evitarlo. Aparece el homicidio culposo cuando
la conducta del agente afecta el deber objetivo de cuidado y como
consecuencia directa deviene el resultado letal para el sujeto pasivo. De allí
que la relación entre acción y resultado, o si se prefiere, la imputación
objetiva del resultado a la acción que le ha causado, deviene en presupuesto
mínimo para exigir una responsabilidad por el resultado producido. Es decir,
entre la acción y el resultado debe mediar un nexo de causalidad, una relación
entre la conducta realizada y el resultado producido, sin interferencias de
factores extraños, como es propio de todo delito cuya acción provoca una
modificación en el mundo exterior.
De ese modo, el delito imprudente solo está completo cuando se comprueba un
resultado que es consecuencia de la conducta que infringe un deber objetivo de
cuidado, el cual crea, a su vez, un riesgo típicamente relevante que se
concretiza en el resultado (muerte) y se mantiene él mismo dentro de los
alcances del tipo del homicidio imprudente.
Este aspecto aparece pedagógicamente explicado en la Ejecutoria Superior del
24 de abril de 1998, donde se afirma "que, respecto al tipo del injusto
imprudente hay que tener en cuenta lo señalado por la doctrina en el sentido
que: -actúa culposa o imprudentemente el que omite la diligencia debida-o
( ... ), se trata, por lo tanto de la infracción del deber de cuidado, o sea, de las
normas de conducta exigibles para el caso, las cuales se extraen de la
experiencia común y no dependen necesariamente de Leyes o reglamentos. Se
trata de un deber objetivo en cuanto que es el que hubiera observado un
ciudadano medio en tales condiciones y con los conocimientos específicos del
agente (. .. ); que, por lo tanto, si la acción se realiza con la diligencia debida,
aunque sea previsible un resultado, se mantiene en el ámbito de lo permitido
jurídicamente y no se plantea problema alguno; pues, la acción objetivamente
imprudente, es decir; realizada sin la diligencia debida que incrementa de forma
ilegítima el peligro de que un resultado se produzca es, junto con la relación de
causalidad, la base y fundamento de la imputación objetiva del resultado ... ;
que, en este sentido lo contrario sería afirmar que el riesgo socialmente
aceptado y permitido que implica conducir un vehículo motorizado, desemboca
definitivamente en la penalización del conductor; cuando produce un resultado
no deseado; ya que sería aceptar que el resultado es una pura condición
objetiva de penalidad y que basta que se produzca, aunque sea fortuitamente,
para que la acción imprudente sea ya punible; sin embargo, tal absurdo se
desvanece en el ámbito doctrinario de la teoría de la imputación objetiva, en el
sentido de que solo son imputables objetivamente los resultados que aparecen
como realización de un riesgo no permitido implícito en la propia acción; en
consecuencia, la verificación de un nexo causal entre acción y resultado no es
suficiente para imputar ese resultado al autor de la acción".
Roy Freyre enseña que puede definirse el homicidio culposo como la muerte
producida por el agente al no haber previsto el posible resultado antijurídico de
su conducta, siempre que debiera haberlo previsto y dicha previsión era posible
(homicidio por culpa inconsciente), o habiéndole previsto, confía sin
fundamento en que no se producirá el resultado letal que el actor se representa
(culpa consciente).
El comportamiento del agente vulnera el deber objetivo de cuidado (elemento
fundamental en los delitos culposos, destacado por vez primera en 1930 por el
alemán Engisch) que le exige la ley. Por deber de cuidado debe entenderse
aquel que se exige al agente que renuncia a un comportamiento peligroso o
que tome las precauciones necesarias y adaptadas al comportamiento
peligroso, con la finalidad de evitar poner en peligro o lesionar bienes jurídicos
protegidos. En términos de Villavicencio (160), siguiendo a Tavares, el deber
de cuidado -dada la estructura de los delitos culposos- está integrado por el
deber de reconocimiento del peligro para el bien jurídico y, después, por el
deber de abstenerse de las medidas cautelosas. La acción realizada por el
autor supone la inobservancia del cuidado objetivamente debido. En términos
jurisprudenciales, "se entiende por deber objetivo de cuidado al conjunto de
reglas que debe observar el agente mientras desarrolla una actividad concreta
a título de profesión, ocupación o industria, por ser elemental y ostensible en
cada caso como indicadores de pericia, destreza o prudencia (velocidad
adecuada, desplazamiento por el carril correspondiente, estado psicosomático
normal, vehículo en estado electromecánico normal y contar con licencia de
conducir oficial; reglas aplicables al caso del chofer)".
A efectos de configurarse la infracción del deber objetivo de cuidado se
requiere que el agente esté en posición de garante respecto de la víctima. Así,
por ejemplo, el salvavidas de una piscina es garante de la vida de todos los
bañistas que concurren a ella durante su horario de labor, cosa que no sucede
entre los bañistas. Esto es, si un bañista que ve que otro de su costado se está
ahogando y no interviene de modo alguno podrá imputársele el delito de
homicidio culposo, debido que no tenía la posición de garante respecto del
ahogado y menos creó o aumentó el peligro.
Para la dogmática peruana representada por Hurtado Pozo, Villavicencio
Terreros, Salinas Siccha y Castillo Alva, la acción puede ser por comisión u
omisión. En contra, Roy Freyre, quien, comentando el código derogado,
enfatiza, sin mayor fundamento, que, para el actual desarrollo de la Dogmática
Penal en cuanto al delito imprudente, "no es posible pensar en la dogmática
peruana respecto a la existencia de un homicidio culposo por omisión, menos
aún por comisión omisiva". Se imputará homicidio culposo por omisión al
médico de guardia que, sin dar importancia al caso, sigue hablando por
teléfono y no atiende inmediatamente al paciente que se asfixia por aspiración
de contenido gástrico, pese a que la enfermera le insiste que es urgente su
intervención.
El deber de cuidado debido se origina de fuentes diversas como los
reglamentos de tránsito, de deporte, de hospitales, de minería, de arquitectura,
de ingeniería, etc.; y ante la ausencia de reglamentaciones se aplica las reglas
de la experiencia general de la vida. En estas circunstancias debe aparecer
una mediana inteligencia y el sentido común en el operador jurídico para
apreciar los hechos de acuerdo a su sana crítica e identificar si la conducta del
sujeto activo afectó algún deber de cuidado exigido. Caso contrario, si el
operador de justicia, después de apreciar los hechos, llega a la conclusión que
no se lesionó algún deber objetivo de cuidado, el delito culposo no aparece.
Ello debido que el derecho penal no puede obligar a nadie más allá de la
observancia del cuidado que objetivamente era exigible en el caso concreto.
Sólo la inobservancia del deber objetivo de cuidado convierte a la conducta en
acción típica imprudente. De ese modo deviene en límite de la responsabilidad
culposa el denominado principio de confianza, según el cual no viola el deber
objetivo de cuidado la acción del que confía en que otro, relacionado con el
desempeño de alguna profesión, tarea o actividad, se comportará
correctamente.
De tal forma, si se determina que el agente al actuar lo ha hecho observando el
deber objetivo de cuidado, así produzca un resultado letal, su conducta no será
punible por atípica. Así la Ejecutoria Superior del 28 de setiembre de 2000
establece que "revisado lo actuado, no advertirnos ningún elemento probatorio
que de manera objetiva muestre que el encausado, en su condición de
conductor del vehículo de placa de rodaje ..., haya in observado algún deber de
cuidado o diligencia debida que le eran exigibles en el momento del hecho o,
que efectivamente debía prever la
incursión del agraviado a la zona de circulación vehicular por donde conducía
dicha unidad, sino por el contrario, en las conclusiones del atestado policial se
considera como factor predominante de producción del accidente a la acción
del propio agraviado al invadir la calzada destinada a la circulación vehicular
sin adoptar las precauciones del caso, a lo que debe agregarse la uniforme
versión del encausado en el sentido de sostener que el agraviado ingresó a la
vía de manera intempestiva no obstante haber fijado su mirada a la dirección
de circulación vehicular, no permitiendo, por tanto, realizar ninguna maniobra
evasiva; que, para reprochar pena lmen te al agente a título de culpa, no basta
la verificación del resultado objetivo, sino que, además, este deber ser el
resultado del incremento del riesgo no permitido implícito en la conducta del
agente, lo cual no se presenta en el caso que no ocupa".
En ese sentido, se sostiene que el itinerario del hecho punible culposo sería:
voluntad de realizar una acción lícita, posibilidad de prever un resultado lesivo,
deber de evitarlo comportándose de acuerdo con lo que se le exigía y esperaba
que hiciera, y, producción de aquel resultado por falta de previsión o por una
previsión defectuosa [homicidio para este caso]. Si el agente produjo una
muerte que no previó, dicho resultado casual y fortuito no le será jurídicamente
atribuible y, por tanto, reprochable.
Resulta importante señalar que el agente de un delito culposo no quiere ni
persigue un resultado dañoso a diferencia del hecho punible por dolo. Su
acción (consiente y voluntaria) no está dirigida a la consecución de un
resultado típico, sino ocurre por falta de previsión. Aquí el agente de ningún
modo persigue dar muerte a persona alguna, el resultado letal se produce por
falta de previsión, debiendo o pudiendo hacerlo cuando aquel realiza una
conducta lícita. No obstante, entre la acción imprudente y el resultado lesivo
debe mediar una relación de causalidad (manejar el vehículo que ocasionó el
accidente; construir el edificio que después se desplomó; atender al paciente
que después murió, etc.), es decir, una circunstancia de conexión que permita
imputar ya en el plano objetivo ese resultado concreto que ha producido el
autor de la acción culposa.
La Corte Suprema en el caso real etiquetado por la doctrina nacional como
"Rock en Río", aplicando la teoría de la imputación objetiva, en el Ejecutoria del
13 de abril de 1998, llegó a la conclusión que el procesado no había cometido
el delito de homicidio culposo por el cual fue sentenciado en la Corte Superior
de Huaraz. Para ello hizo uso del siguiente razonamiento: "en el tipo objetivo
de los delitos culposos o imprudentes exige la presencia de dos elementos: a)
la violación de un deber objetivo de cuidado, plasmado en normar jurídicas,
normas de la experiencia, normas del arte, ciencia o profesión, destinadas a
orientar diligentemente el comportamiento del individuo, y b) la producción de
un resultado típico imputable objetivamente al autor por haber creado o
incrementado un riesgo jurídicamente relevante, que se ha materializado en el
resultado lesivo del bien jurídico, que, en el caso de autos no existe violación
del deber objetivo de cuidado en la conducta del encausado José Luis Soriano
Olivera al haber organizado el festival bailable "Rock en Río" el 10 de junio de
mil novecientos noventa y cinco en la localidad de Caraz, contando con la
autorización del Alcalde del Consejo Provincial de dicha ciudad, el mismo que
fuera analizado en una explanada a campo abierto por las inmediaciones de un
puente colgante ubicado sobre el Río Santa, tal como se desprende de las
tomas fotográficas ( ... ), aconteciendo que un grupo aproximado de cuarenta
personas en estado de ebriedad se dispusieron a bailar sobre el mencionado
puente colgante ocasionando el desprendimiento de uno de los cables que lo
sujetaba a los extremos, produciéndose la caída del puente con sus ocupantes
sobre las aguas del Río Santa en el que perecieron dos personas a causa de
una asfixia por inmersión y traumatismo encéfalo craneano (. .. ) quedando
asimismo heridos muchos otros; que, en efecto, no puede existir violación del
deber de cuidado en la conducta de quien organiza un festival de rock con la
autorización de la autoridad competente, asumiendo al mismo tiempo las
precauciones y seguridad a fin de evitar riesgos que posiblemente pueden
derivar de la realización de dicho evento, porque de ese modo el autor se está
comportando con diligencia y de acuerdo al deber de evitar la creación de
riesgo; que, de otro parte, la experiencia enseña que un puente colgante es
una vía de acceso al tránsito y no una plataforma bailable como
imprudentemente le dieron uso los agraviados creando así sus propios riesgos
de lesión; que, en consecuencia, en el caso de autos la conducta del agente de
organizar un festival de rock no creó ningún riesgo jurídicamente relevante que
se haya realizado en el resultado, existiendo por el contrario una autopuesta en
peligro de la propia víctima, la que debe asumir las consecuencias de la
asunción de su propio riesgo, por lo que conforme a la moderna teoría de la
imputación objetiva en el caso de autos "el obrar a propio riesgo de los
agraviados tiene una eficacia excluyente del tipo penal" (cfr. Günther jakobs,
Derecho penal Parte General Madrid, 1995, p. 307) por lo que los hechos
subexamine no constituyen delito de homicidio culposo y consecuentemente
tampoco generan responsabilidad penal".
El término 'por culpa', debe entenderse en la acepción de que la acción se
realiza mediante negligencia, imprudencia, impericia e inobservancia de los
reglamentos o deberes del cargo, ello según el caso concreto, donde será
necesario una meticulosa apreciación de las circunstancias en relación del
agente para saber cuál era el cuidado exigible. No obstante, sin duda la
capacidad de previsión que demanda la ley es la que le exigiría a cualquier
hombre de inteligencia normal.
Se obra por negligencia cuando el agente no toma las debidas precauciones y
prudencia en su accionar. Obra negligentemente quien omite realizar un acto
que la prudencia aconseja realizar. En la negligencia hay un defecto de acción
y un defecto en la previsión del resultado.
Aparece la imprudencia cuando el autor realiza la acción por actos inusitados,
precipitados y fuera de lo corriente, de los cuales debió abstenerse por ser
capaces de producir un resultado lesivo para determinado bien jurídico por las
mismas circunstancias que lo rodean. Obra imprudentemente quien realiza un
acto que las reglas de la prudencia aconsejan abstenerse. Es un hacer de más,
un plus o un exceso en la acción.
Se imputará impericia -también conocida en la doctrina como culpa
profesional-, al agente cuando este sin estar debidamente preparado o
capacitado para realizar determinada acción peligrosa, lo realiza sin prever el
resultado dañoso. En suma, la impericia es la falta o insuficiencia de aptitudes
para el ejercicio de una profesión o arte que importa un desconocimiento de los
procedimientos más elementales. Por ejemplo, cometerá homicidio culposo el
médico cirujano que, a consecuencia de haber ejecutado una operación difícil y
riesgosa, sabiendo o siendo consciente que no estaba suficientemente
preparado, produjo la muerte de su paciente.
Por último, la inobservancia de los reglamentos y deberes del cargo configuran
un supuesto de culpa punible que puede derivar de cualquier normativa de
orden general emanada de autoridad competente. Se trata de la inobservancia
de disposiciones expresas (ley, reglamento, ordenanzas municipales, etc.,)
que prescriben determinadas precauciones que deben observarse en
actividades de las cuales pueden derivar hechos dañosos. El desconocimiento
u omisión de ellas genera una hipótesis de responsabilidad culposa, en la
medida que el obrar de ese modo causara un resultado dañoso típico. Por
ejemplo, se configura esta modalidad de culpa cuando el chofer por in observar
las reglas de tránsito que prescriben manejar a velocidad prudencial por
inmediaciones de los colegios, manejan a excesiva velocidad y como
consecuencia atropella a un estudiante que cruzaba la vía, causándole
instantáneamente su muerte por TEC grave. En nuestro sistema penal, este
tipo de culpa deviene en agravante del homicidio culposo; en efecto, en el
segundo párrafo del artículo 111 se prevé que se agrava la conducta y es
merecedora de mayor pena, "cuando el delito resulte de la inobservancia de
reglas técnicas de profesión, de ocupación o industria".
Cabe resaltar que, con la tipificación penal de determinados comportamientos
culposos, lo único que se persigue es motivar a los ciudadanos para que, en la
realización de acciones que puedan ocasionar resultados lesivos para bienes
jurídicos trascendentes (como la vida, la integridad física, etc.), empleen el
máximo cuidado que es objetivamente necesario para evitar que se produzcan,
mejor dicho, para que actúen con la diligencia debida.
Finalmente, es importante señalar que el debido cuidado exigible debe ser en
condiciones normales tanto para el agente como para el sujeto pasivo, más si
las circunstancias mismas que rodean a la víctima ya de por sí son riesgosas
(por ejemplo, intervenir a un paciente que presenta un cuadro que los médicos
denominan de alto riesgo), es casi imposible verificar objetivamente la
inobservancia de la diligencia debida.
2.1. HOMICIDIO CULPOSO AGRAVADO
Las circunstancias que califican el homicidio culposo se fundamentan en la
mayor exigibilidad de previsión para quienes desempeñan actividades que
demandan una buena dosis de diligencia y precaución. Aparece así el principio
de confianza que inspira el actuar dentro de la comunidad haciendo uso de
medios peligrosos o desarrollando actividades que, por su trascendencia,
devienen en peligrosos y, por tanto, exigen conocimiento y una preparación
especial. En otras palabras, el maniobrar objetos riesgosos (vehículos, aviones,
barcos, etc.), o desarrollar actividades peligrosas (la medicina, la arquitectura,
la química, etc.) exigen un mayor cuidado en el actuar normal de las personas,
caso contrario, de ocasionarse un perjuicio a algún bien jurídico por falta del
cuidado debido, se estaría configurando el delito culposo calificado. El ejercicio
de actividades riesgosas exige en quien lo practica, como profesional o técnico,
un cuidado y diligencia extrema para no aumentar el riesgo consentido y
ordinario
En efecto, el legislador no podía ser ajeno a tales circunstancias y así los ha
previsto como agravantes los siguientes comportamientos:
a. Cuando son vanas las víctimas del mismo hecho. Ello ocurre cuando
con una sola acción culposa el agente ocasiona la muerte de varias
personas pudiendo evitadas si hubiese actuado diligentemente y
poniendo el debido cuidado. Al referirse el tipo penal a víctimas solo
se está refiriendo a las personas que han perdido la vida y no a
aquellas que pueden haber quedado heridas. Es decir, si a
consecuencia de la acción culposa solo una pierde la vida y las
demás personas quedan heridas, la agravante no se configura. La
agravante se justifica por la extensión del resultado ocasionado a
consecuencia de una acción culposa temeraria por parte del agente.
Ocurre, por ejemplo, cuando un conductor de ómnibus interprovincial,
por mirar a un costado, arremete y atropella con consecuencias
letales a un grupo de personas que participaban en una marcha de
sacrificio.
No es necesario que la muerte de las víctimas se produzca en el
mismo instante o tengan coetaneidad temporal. Solo es necesario que
las muertes sean consecuencia de la culpa, más allá de si el resultado
(muerte) aparece en el mismo instante o hay una diferencia temporal,
la cual puede darse siempre que subsista la imputación objetiva y el
resultado no salga del ámbito de protección de la norma y del alcance
del tipo.
b. El delito resulte de la inobservancia de reglas técnicas de profesión,
de ocupación o industria. La vulneración a los deberes impuestos por
desarrollar una profesión, ocupación o industria están considerados
como circunstancias que agravan la acción culposa.
Ello tiene plena justificación en el hecho que al desempeñarse en
actividades que exigen del agente la máxima diligencia en observar
las reglas técnicas que le son propias su inobservancia y como
consecuencia de ello se produce un resultado letal de determinada
persona, sin duda, hacen más reprochable la acción del sujeto activo.
La agravante se fundamenta sobre la función social que desarrolla el agente en
el conglomerado social. Bramont-Arias Torres/Carda Cantizano enseñan que
"la justificación de la existencia de tal agravante estriba, por un lado, en la
diligencia normal que debe tener toda persona y, de otro, en la obligación y el
cuidado especial que deben demostrar en el ejercicio de su profesión". Un
médico cirujano que realizó una intervención quirúrgica sin estar debidamente
preparado y a consecuencia de tal accionar produjo la muerte de su paciente,
habrá cometido homicidio culpo so con agravante. La jurisprudencia en muchas
oportunidades se ha pronunciado sobre casos de negligencia médica, así, es
de tomar en cuenta los siguientes fallos judiciales que grafican la consumación
de negligencia médica. En efecto, en el proceso donde se juzgó a un médico
que por su negligencia permitió el fallecimiento de un recién nacido, eljuzgado
Penal de Huari Ancash, el 31 de mayo de 1999, emitió sentencia condenatoria
alegando "que precisamente estas conclusiones, enervan la declaración del
inculpado, no habiendo tenido el cuidado suficiente como así se lo exige la
ética de médico para propender al florecimiento de una vida, permitiendo que
muera, por negligencia, no tomando las precauciones que el caso requería, de
encender el motor entre ellos, para el funcionamiento del grupo electrógeno y
contar así con los implementos necesarios para atender este caso de
emergencia, y que el médico debe de estar preparado, para el mismo, ya que
estas pueden presentarse en cualquier momento; que el responsable no es el
personal obstétrico, sino el galeno, produciéndose el desenlace final solo y
únicamente por descuido del inculpado; que, además, el delito de homicidio
está probado con la sindicación directa del agraviado quien ha sufrido en carne
propia el poco interés de este profesional en evitar tales consecuencias".
En parecido sentido se ha pronunciado la Suprema Corte del país en otro caso
de negligencia médica, encontrando responsabilidad penal en el actuar del
procesado. Así, en la Ejecutoria Suprema del 7 de enero de 1998 se expresa
"si bien es cierto el deceso del agraviado se produjo luego de casi tres
semanas de producida la intervención quirúrgica, no es menos cierto que
la inobservancia a las reglas generales de la profesión de medicina fue lo
que motivó el hecho lamentable; acreditándose lo expuesto con el certificado
de defunción, el mismo que certifica que el agraviado falleció directamente por
septicemia - shock séptico causado por cirrosis hepática - HDA Y neumonía
aguda, habiendo contribuido al resultado trágico una infección de herida,
concordándose tal dictamen con la propia versión del procesado, en el sentido
que tiene conocimiento que es imposible someter a una operación de cirugía a
los que padecen de cirrosis hepática, enfermedad que no fue detectada por el
procesado al no haber adoptado las medidas necesarias e imprescindibles
exigidas en este tipo de operaciones".
También aparece la agravante cuando un arquitecto sin estar lo
suficientemente preparado se comprometió a construir un edificio, el mismo
que ante el menor temblor se derrumbó, matando a un transeúnte que
circunstancialmente pasaba por el lugar. Igual ocurre con los choferes
negligentes.
Por el contrario, si no se verifica la inobservancia de las reglas técnicas por
ejemplo de tránsito, el homicidio culposo no se configura. De ese modo ha
quedado declarado en la Ejecutoria Superior del 25 de febrero de 1997 por la
cual se confirmó la sentencia absolutoria al procesado. En efecto allí se
expresa "que, tal como puede apreciarse de autos ( ... ), el accidente de
tránsito en el cual se produjo la muerte del agraviado tuvo como factores
preponderantes el estado etílico en que este se encontraba, el que según el
certificado del Dosaje Etílico obrante a fojas veintiuno alcanzaba los dos puntos
cincuenta Cg/L unido al hecho que manejaba su bicicleta sin frenos en sentido
contrario al del tránsito y sin que en modo alguno esté probado que el
procesado hubiera actuado imprudentemente, pues por el contrario está
demostrado que conducía de acuerdo a las reglas de tránsito".
2.2. BIEN JURÍDICO PROTEGIDO
La vida humana independiente dentro de los parámetros naturales y biológicos
ya señalados y explicados. Así aparece expresado en la Ejecutoria Superior del
28 de diciembre de 1998, que establece que "en el delito de homicidio culposo
el bien jurídico protegido es la vida humana en forma independiente,
considerándose que el comportamiento del sentenciado ha consistido en matar
a otro, dándose el nexo de causalidad entre el comportamiento culposo y el
resultado muerte".
2.3. SUJETO ACTIVO
Puede ser cualquier persona, no requiriéndose alguna condición o cualidad
personal especial. Incluso, pueden cometer homicidio por culpa aquellas
personas que tiene relación de parentesco natural o jurídico con su víctima
también, un inculto e ignaro como un erudito y científico, etc.
2.4. SUJETO PASIVO
La persona sobre la cual se descarga la acción culposa, también puede ser
cualquiera. Desde un naciente hasta, incluso, un enfermo incurable y que sufre
de intolerables dolores. No importa la condición en la que se encuentra la
persona para que se configure el hecho punible.
3. TIPICIDAD SUBJETIVA
En primer término, queda claro que, en el homicidio culposo, el agente no tiene
intención de dar muerte. No actúa con el animus necandi. No quiere el
resultado letal, pero se produce por la inobservancia del deber objetivo de
cuidado.
En ese sentido, la figura del homicidio culposo necesariamente requiere la
presencia de la culpa, ya sea consciente o inconsciente, en sus modalidades
de imprudencia, negligencia, impericia e inobservancia de las reglas técnicas
de profesión, actividad o industria. Entendido la culpa global como la falta de
previsión, precaución, prudencia, precognición de un resultado previsible o
previéndolo se confía en poder evitarlo. Es decir, el agente ocasiona un
resultado lesivo-Ietal al actuar culposamente, teniendo la oportunidad o
alternativa de prever el resultado y conducirse con el cuidado debido que
exigen las circunstancias (culpa inconsciente). O también se evidencia cuando
se produce el resultado lesivo que el agente previó y por exceso de confianza
en evitarlo no realizó la diligencia debida (culpa consciente).
En consecuencia, si en determinado hecho concreto no se constata aquellas
condiciones o elementos de la acción culposa, el hecho será atípico e
imposible de ser atribuido penalmente a persona alguna.
4. CONSUMACIÓN
El homicidio por culpa se perfecciona en el mismo momento que se produce el
resultado 'muerte del sujeto pasivo a consecuencia del actuar negligente del
agente. En tal forma, la simple vulneración del deber de cuidado no es
suficiente para estar frente al ilícito en hermenéutica. Resulta necesaria la
producción efectiva del resultado muerte. De modo más claro para la
imputación a una persona de un homicidio culposo no es suficiente la simple
infracción del deber objetivo de cuidado, resulta imprescindible que se verifique
el resultado muerte de la víctima. Recién con la verificación del resultado letal
podemos hablar de un homicidio culposo, antes no se configura.
5. TENTATIVA
Como ha quedado establecido y aceptado por la doctrina, en los delitos por
culpa es imposible hablar de tipos de realización imperfecta o, mejor dicho,
tentativa. En ese sentido, aparece sin mayor polémica que en el homicidio por
culpa es imposible la tentativa, debido a que el agente no quiere ni busca el
resultado muerte de la víctima.
Igual, no es posible que en un hecho culposo se den actos de participación
(instigadores, cómplices), pues estos solo aparecen en hechos queridos y
cuando menos medianamente preparados. En ese sentido. en el homicidio
culposo no es posible lógicamente hablar de instigadores o cómplices; sí, por el
contrario, en dos o más personas que realizan una conducta culposa, es
posible imputar a título de coautores directos del homicidio culposo.
6. AUTORIA Y PARTICIPACIÓN
Los delitos imprudentes son delitos de dominio. En estos delitos, el autor es
aquel que se encuentra ante la posibilidad de realizar una acción peligrosa, que
está subordinada a un deber de cuidado que incide sobre la forma modo de la
ejecución. Siempre encontraremos autoría directa o formas heterológas de
autoría colateral. Así se señala que solo existe autoría material propia cuando
concurren varias personas en un delito culposo se presenta la figura de la
autoría accesoria, que agrupa los supuestos en el que varias personas
concurren imprudentemente a la producción de un resultado típico. No se
acepta la autoría mediata ni la coautoría en estos delitos. Esto es consecuencia
que la legislación penal peruana para el caso de los delitos imprudentes utiliza
el concepto unitario de autor.
Tampoco se acepta la figura de participación en el homicidio imprudente.
Cualquier contribución causal imprudente para el resultado representa autoria.
Ejemplo: el que reúne leña para la fogata otro enciende el fuego originando un
incendio con el que se produce la muerte de una persona. Cada uno violo de
manera personal e incomunicable el deber objetivo de cuidado impuesto por las
circunstancias y originaron el resultado. En cuanto a la instigación complicidad,
estas son siempre dolosas. Así, solo es posible el supuesto de la participación
dolosa en un hecho imprudente en un tipo imprudente en el modelo de
numerus clausus, la discusión está abierta en la dogmática actual y ha autores
que la aceptan.
7. ANTIJURICIDAD
En el homicidio por imprudencia se admiten causales de justificación. Así
resulta relevante el aspecto normativo de dichas causales, por ejemplo, la
defensa racional en la legítima defensa, la proporcionalidad de interés en el
estado de necesidad. Debe observarse la actuación del sujeto en relación a lo
exigido (deber de cuidado). Nuestro código penal se refiere a la legítima
defensa (artículo 20, inciso3, código penal), el estado de necesidad agresivo
(artículo 20, inciso 4 y 5, código penal) y creemos que de hipótesis
excepcionales que no ocurren frecuentemente y es posible que esa sea la
razón por la que nuestra jurisprudencia casi no las ha desarrollado.
Para el caso de la legítima defensa deben presentarse los tres requisitos:
agresión ilegitima, defensa racional y la falta de provocación suficiente. Aquí la
defensa es imprudente tendrá sentido en la medida en que conforme a la
situación objetiva, también hubiere resultado justificada una defensa
intencional. Ejemplo: el individuo que se defiende con un palo ante la agresión
de un tercero, quien lo agrede intencionalmente con un cuchillo, pero no se
percata que el palo tiene un clavo que esta oxidado causando la muerte por
tétano al agresor.
La agresión ilegitima también puede ser imprudente y, en todo caso, lo
importante es la manera cómo reacciona el agente en relación al deber de
cuidado que se le exige. Ejemplo: en un parque un padre cuida a su hijo menor
y, de pronto advierte que un joven circula en una bicicleta en forma tan
imprudente que con seguridad atropellara a su hijo, este reacciona y logra
desviar el timón de la bicicleta tratando de detenerlo o cambiar el rumbo, pero
realiza la conducta con tanta fuerza que el joven conductor cae y muere.
También es posible estado de necesidad justificante cuando se trata de
evitar un mal grave inminente al que el agente es extraño. Es importante
precisar la proporcionalidad de los bienes en conflicto. Debe averiguarse si la
conducta descuidada era realmente necesaria, en relación a la previsibilidad
del resultado y su situación personal .por ejemplo: el sujeto herido de bala que
está desangrándose, pero aún puede conducir su vehículo rumbo a un hospital,
decide introducirse por una vía más cercana al hospital contra el sentido del
tránsito, arrollando a un menor quien muere.
8. PENALIDAD
Después del debido proceso, donde se ha debatido la forma y circunstancias
concretas, resultado y personalidad del agente, la autoridad jurisdiccional podrá
imponer una pena privativa de libertad no menor de dos días ni mayor de dos
años o con prestación de servicio comunitario de cincuenta y dos a ciento
cuatro jornadas de adecuarse el hecho al primer párrafo del tipo penal del
artículo 111. En cambio, si concurren las agravantes previstas en el párrafo
segundo la pena privativa de libertad oscila entre no menor de cuatro ni mayor
de ocho años e inhabilitación conforme al artículo 36 incisos 4, 6 Y 7 de la
Parte General del Código Penal.
Finalmente, si estamos ante los supuestos previstos en el tercer párrafo del
artículo 111 la pena será no mayor de cuatro arios si el delito resulta de la
inobservancia de reglas de profesión, de ocupación o industria, y cuando sean
varias las víctimas del mismo hecho, la pena será no mayor de seis años.
DERECHO COMPARADO
HOMICIDIO CULPOSO POR CONDUCCION IMPRUDENTE EN EL
DERECHO COMPARADO
I HOMICIDIO CULPOSO POR CONDUCCIÓN IMPRUDENTE – DERECHO
COMPARADO DE URUGUAY
El Código Penal de Uruguay en el Titulo Doce bajo la denominación, “De los
Delitos Contra La Personalidad Física y Moral del Hombre”, Capitulo Uno, en el
Articulo 314 prescribe que el homicidio culpable será penado con pena de
prisión de seis meses a ocho años, aclarando que el máximo se justificará
cuando de la culpa resulta la muerte de varias personas o la muerte de una y la
lesión de varias. (Álvarez, 2012).
[Link] culpable.
El homicidio culpable será castigado con seis meses de prisión a ocho
años de penitenciaría. La aplicación del máximo se considerará
especialmente justificada, salvo circunstancias excepcionales, cuando
de la culpa resulte la muerte de varias personas o la muerte de una y la
lesión de varias.
Al leer el artículo, se puede examinar que tanto la Ley Penal Argentina
como la Ley Penal de Uruguay, para una muerte que pueda resultar de
una culpa por conducción de un vehículo automotor, están designadas
bajo el mismo título Homicidio Culposo. También, se puede establecer la
diferencia en la escala penal, si bien ambas penas son de la misma
especie, penas de prisión. En el Código Penal de Uruguay la pena es
más grave en su cuantía, una pena máxima de ocho años, mientras que
en el Código Penal Argentino es una pena de prisión en su máximo de
cinco años. (Álvarez ,2012).
II HOMICIDIO CULPOSO POR CONDUCCIÓN IMPRUDENTE –
DERECHO COMPARADO DE PARAGUAY
El Código Penal de Uruguay, en el Libro Segundo, Parte Especial, Titulo Uno,
“Hechos Punibles contra la Persona” Capitulo Uno, “Hechos Punibles contra la
vida”, regula el Homicidio Culposo.
Artículo 107. Homicidio culposo
El que por acción culposa causará la muerte de otro, será castigado
con pena privativa de libertad de hasta cinco años o con multa.
La Legislación Penal de Paraguay define el homicidio culposo como: La
acción culposa de causar la muerte de otro y es sancionada con pena
privativa de libertad de hasta cinco años. (Álvarez, 2012).
III HOMICIDIO CULPOSO POR CONDUCCIÓN IMPRUDENTE –
DERECHO COMPARADO DE BRASIL
Código Penal de Brasil Articulo 121 inc. 3 y 4. Homicidio Involuntario
3-Si el asesinato es culpable: Pena -. reclusión de uno a tres años
Agravamiento de la pena
4-En el homicidio, la pena se aumentará en una tercera parte si el
delito resultad e la no observancia de los reglamentos técnicos de una
profesión, arte u oficio, o si el agente no puede proporcionar ayuda
inmediata a la víctima, no trata de mitigar las consecuencias de su acto o
huir para evitar la detención en flagrancia.
En Brasil existe un código particular de transito donde se tipifican los
delitos relacionados con el tráfico automotor.
Se sanciona conducir bajo la influencia del alcohol, participar en
competencias automovilísticas sin autorización y transitar a una
velocidad mayor que la máxima permitida. Se prevé también la
suspensión de la licencia de conducir, como también una multa
reparatoria además de indemnizar civilmente.
Se consideran agravantes carecer de habilitación para conducir o tener
la licencia de una categoría diferente para la del vehículo que se
conduce.
En el caso del homicidio culposo con un vehículo automotor son también
agravantes, no poseer permiso para conducir, dejar de prestar socorro, y
no solicitar el auxilio de la autoridad pública. (Álvarez, 2012, p.150).
IV HOMICIDIO CULPOSO POR CONDUCCIÓN IMPRUDENTE –
DERECHO COMPARADO DE MÉXICO
El Código Penal de México en el Libro Primero, Titulo Tercero, Aplicación de
las Sanciones, Capitulo Dos, Aplicación de Sanciones a los Delitos Culposos,
Articulo 60, prescribe que para los delitos culposos se impondrá hasta la cuarta
parte de las penas y medidas de seguridad, establecidas, por la ley para los
delitos dolosos, exceptuándose los que la ley señale una pena especifica.
Se aplicará además la suspensión o privación definitiva de derechos
para autorización, licencia o permiso según corresponda (Álvarez, 2012)
“La calificación de la gravedad de la culpa quedara al arbitrio del juez, quien
deberá tomar en consideración las circunstancias generales y algunas que
específicamente y algunas que específicamente brinda la ley: como la mayor o
menor facilidad de prever y evitar el daño que resulto, el deber de cuidado del
inculpado que es exigible por las circunstancias y condiciones personales que
el oficio o actividad que desempeñe le impongan.” (Álvarez, 2012, p.150).
V HOMICIDIO CULPOSO POR CONDUCCIÓN IMPRUDENTE –
PROYECTOS LEGISLATIVOS DE REFORMA AL ARTÍCULO 84 DEL
CÓDIGO PENAL ARGENTINO
Todos los proyectos existentes, de reforma del artículo 84 C.P. ya sea en su
figura simple o en su figura agravada, homicidio culposo cuando el hecho fuese
ocasionado por conducción imprudente, negligente, inexperta, o
antirreglamentaria de un vehículo automotor, proponen el aumento de la pena
vigente argumentando que es la manera fundamental de prevención de los
accidentes de tránsito.
“Solo con la amenaza de mayor penalización se logrará la finalidad de
disminuir estos delitos” (Álvarez, 2012, p.152)
Un primer proyecto plantea elevar las penas en el caso de homicidio
culposo, ocasionado en el accidente de tránsito, al que se le sancionaría con
una pena de prisión de dos a seis años, ósea aumentando la pena máxima
actual en un año. (Expediente .2912. D. Año 2006. Dip. De Bernardi Eduardo
PJ. Prov. De Chubut) (Álvarez, 2012).
Otro proyecto propone agregar al artículo 84 del Código Penal el
siguiente texto: “La pena se agravará en cinco años el mínimo y en diez años el
máximo, e inhabilitación permanente cuando quien produzca el accidente
hubiese ingerido alcohol o estupefacientes. La misma pena se aplicará cuando
el accidente se produzca en una competencia o carrera de vehículos que no
esté autorizada.
El máximo de la pena se elevará a doce años si al hecho se sumara el
abandono de persona, o la realización de hechos posteriores que obstruyan el
accionar de la justicia (Expediente.2443. D. Año 2006, Dip. Di Landro [Link].
Bs As) (Álvarez, 2012, p.153)
Otro proyecto expone una propuesta que obligue al juez en proceder a
inhabilitar al conductor para conducir cualquier tipo de automotor mientras se
sustancie el proceso. (Comisión de Legislación Penal, marzo 2008 Autor Petit
Maria de los Ángeles) (Álvarez 2012).
Además, existe un proyecto de reforma global del Código Penal
Argentino, que propone en el ámbito en particular, de los accidentes de tránsito
donde se prevé un caso que aún no está legislado en la actualidad y es lo
relativo al abandono de la víctima en ocasión del accidente de tránsito, por
parte del autor, o como el hecho de entorpecer, evitar la investigación judicial, o
confundir, borrar las huellas del ilícito. (Álvarez ,2012).
COLOMBIA
ARTÍCULO 109 - Homicidio culposo. - El que por culpa matare a otro,
incurrirá en prisión de dos (2) a seis (6) años y multa de veinte (20) a cien (100)
salarios mínimos legales mensuales vigentes. Cuando la conducta culposa sea
cometida utilizando medios motorizados o arma de fuego, se impondrá
igualmente la privación del derecho a conducir vehículos automotores y
motocicletas y la de privación del derecho a la tenencia y porte de arma,
respectivamente, de tres (3) a cinco (5) años.
ARTÍCULO 110 - Circunstancias de agravación punitiva para el
homicidio culposo. La pena prevista en el Artículo anterior se aumentará de una
sexta parte a la mitad, en los siguientes casos: 1. Si al momento de cometer la
conducta el agente se encontraba bajo el influjo de bebida embriagante o de
droga o sustancia que produzca dependencia física o síquica y ello haya sido
determinante para su ocurrencia. 2. Si el agente abandona sin justa causa el
lugar de la comisión de la conducta.
DERECHO COMPARADO ESPAÑA
A. HOMICIDIO IMPRUDENTE
La figura del homicidio imprudente se tipifica en varios preceptos del
Código, en los cuales se hace una distinción de los elementos (volitivos e
intelectivos) que integran cada uno de los tipos, y los cuales, en esencia,
constituyen conductas diferenciadas. (vid. imprudencia)
El homicidio cometido por imprudencia grave, se recoge en el artículo 142.1
CP: "El que por imprudencia grave causare la muerte de otro, será
castigado, como reo de homicidio imprudente, con la pena de prisión de
uno a cuatro años".
La estructura del homicidio imprudente es la utilizada como modelo para la
construcción del tipo imprudente en la parte general.
B. PENAS ACCESORIAS A ESTA, SEGÚN CIERTAS CIRCUNSTANCIAS
a) También dentro de los tipos penales de homicidio por imprudencia
grave, se distingue, en relación a los medios empleados, el homicidio
imprudente en el tráfico rodado y por empleo de armas de fuego en el
Art. 142.1.2º párr: "Cuando el homicidio imprudente se hubiera cometido
utilizando un vehículo a motor o un ciclomotor, se impondrá asimismo la
pena de privación del derecho a conducir vehículos a motor y
ciclomotores de uno a seis años." y Art. 142.1.3º párr: "Cuando el
homicidio imprudente se hubiera cometido utilizando un arma de fuego,
se impondrá también la pena de privación del derecho al porte o
tenencia de armas por tiempo de uno a seis años."
b) Además, el artículo 142.1. 3º párr: recoge la figura del homicidio por
imprudencia profesional (la cual es una forma de imprudencia grave):
"Si el homicidio se hubiera cometido por imprudencia profesional se
impondrá además la pena de habilitación especial para el ejercicio de la
profesión, oficio o cargo por un período de tres a seis años".
C. HOMICIDIO POR IMPRUDENCIA MENOS GRAVE
Cuando se establezca la gravedad de la conducta homicida imprudente en
"menos grave", las penas establecidas por el artículo 142.2 consistirán: para
todo el caso, multa de tres meses a dieciocho meses; y para los casos en
los que se utilizase un vehículo a motor, un ciclomotor, un arma de fuego,
pena accesoria de privación del derecho a conducir vehículos a motor o
cliclomotores, o en su caso, porte o tenencia de armas, por tiempo de tres a
dieciocho meses. Del mismo modo la inhabilitación especial para el ejercicio
de la profesión, oficio o cargo, en caso de homicidio por imprudencia
profesional menos grave, será de por tiempo de tres a dieciocho meses.
Por último, el artículo 142.2, para el homicidio por imprudencia menos
grave, incluye una regla procesal penal, por la cual este delito sólo podrá
ser perseguido "mediante denuncia de la persona agraviada o su
representante legal". Por lo tanto no de oficio por jueces o fiscales, ni
tampoco denunciable por la policía, lo que no implica que estos no puedan
informar a los agraviados de la posibilidad de denunciar. Aunque en puridad
la persona realmente agraviada en el delito de homicidio es quien ha
fallecido, se debe entender que la persona agraviada no será en ningún
caso éste (pues ya no existe para el derecho y no puede ejercer acción
alguna), sino sus herederos o quienes estén legitimados para actuar según
esta ley y la ley procesal penal.
LIBRO II DELITOS Y SUS PENAS TÍTULO I DEL HOMICIDIO Y SUS
FORMAS ESPAÑA
Artículo 138 El que matare a otro será castigado, como reo de homicidio, con
la pena de prisión de 10 a quince años.
Artículo 139 Será castigado con la pena de prisión de quince a veinte años,
como reo de asesinato, el que matare a otro concurriendo alguna de las
circunstancias siguientes: 1ª. Con alevosía. 2ª. Por precio, recompensa o
promesa. 3ª. Con ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el
dolor del ofendido.
Artículo 140 Cuando en un asesinato concurran más de una de las
circunstancias previstas en el artículo anterior, se impondrá la pena de prisión
de veinte a veinticinco años.
Artículo 141 La provocación, la conspiración y la proposición para cometer los
delitos previstos en los tres artículos precedentes, será castigada con la pena
inferior en uno o dos grados a la señalada en su caso en los artículos
anteriores.
Artículo 142
1. El que por imprudencia grave causare la muerte de otro, será
castigado, como reo de homicidio imprudente, con la pena de prisión de
uno a cuatro años.
2. Cuando el homicidio imprudente sea cometido utilizando un vehículo a
motor, un ciclomotor o un arma de fuego, se impondrá, asimismo, y
respectivamente, la pena de privación del derecho a conducir vehículos
a motor y ciclomotores o la privación del derecho a la tenencia y porte de
armas, de uno a seis años.
3. Cuando el homicidio fuere cometido por imprudencia profesional se
impondrá además la pena de inhabilitación especial para el ejercicio de
la profesión, oficio o cargo por un período de tres a seis años.
Artículo 143
1. El que induzca al suicidio de otro será castigado con la pena de
prisión de cuatro a ocho años.
2. Se impondrá la pena de prisión de dos a cinco años al que coopere
con actos necesarios al suicidio de una persona.
3. Será castigado con la pena de prisión de seis a 10 años si la
cooperación llegara hasta el punto de ejecutar la muerte.
4. El que causare o cooperare activamente con actos necesarios y
directos a la muerte de otro, por la petición expresa, seria e inequívoca
de éste, en el caso de que la víctima sufriera una enfermedad grave que
conduciría necesariamente a su muerte, o que produjera graves
padecimientos permanentes y difíciles de soportar, será castigado con la
pena inferior en uno o dos grados a las señaladas
CONCLUSIONES
El artículo 111° del Código penal, no establece una diferenciación con respecto
a la modalidad o forma de cometer el injusto, salvo para las agravantes previstas
en el citado tipo penal. Sin embargo, el Código penal español de 1995, recoge
en su artículo 142°, inciso 2, una pena adicional y conjunta, a la privación de
libertad que fluctúa entre 1 y 4 años, que es la privación del Derecho de
conducir, que puede ser de uno a seis años, siempre y cuando el delito se
comete bajo esta modalidad, es decir, mediante la utilización de un vehículo a
motor o un ciclomotor.
La conducción de vehículos en la sociedad actual es tremendamente necesaria,
pero a la vez, constituye una actividad riesgosa que debe ser controlada en
instancias previas al Derecho penal.
En los delitos culposos cometidos mediante la conducción de automóviles, debe
valorarse de forma profunda las circunstancias del mismo, y a quien le es
imputable de forma objetiva el resultado.
En lo que respecta al delito de conducción en estado de ebriedad o
drogadicción, debe exigirse que el peligro que representa la conducta sea
concreto y no abstracto, pues ello lesiona garantías constitucionales.
Lo importante en el homicidio culposo es que la muerte sea producto del
quebrantamiento del deber de cuidado del sujeto activo. En tal sentido, no es
necesario que el deceso de la víctima sea inmediato, por lo que la muerte puede
darse en un tiempo posterior (horas o días).
Esta conclusión fue establecida como doctrina jurisprudencial vinculante por la
Corte Suprema en la Casación N° 912-2016-San Martín, dictada el 11 de julio
del 2017. Asimismo, se estableció que si antes de la acusación fiscal se constata
que la víctima falleció a causa del actuar negligente del autor, deberá imputarse
el delito de homicidio culposo, sin importar que la muerte se haya generado al
instante o tiempo después del accidente.
En cambio, cuando producto de un accidente el sujeto pasivo resulta con
lesiones graves y estos en el transcurso de las investigaciones no generan su
muerte, la imputación que deberá realizar el Ministerio Público deberá limitarse
al resultado lesivo que puede constatar en el momento, es decir, lesiones
graves.