Ori y la Predestinación Yoruba
Ori y la Predestinación Yoruba
HOMBRE
A KUNLE A YAN EDA A DAY [Link] NKAN NI (nos arrodillamos en el cielo y escogemos
nuestro destino, pero cuando llegamos a la tierra nos impacientamos.)
Entre los Yorubas la predestinación se conoce como diferentes nombres entre los que se encuentran
Aynmo (selección) o Ipin (parte predestinada) o Kadara (parte divina para el hombre) o Ipori
(cabeza interna del hombre), cualquiera que sea el nombre por el cual se conoce la predestinación
siempre estará asociada a Ori (la cabeza interna) se cree que el símbolo del libro albedrío es ORI (
la cabeza interna que todos recibimos en el cielo , el destino de un hombre, es decir , el éxito o el
fracaso de su vida, depende en gran medida del tipo de cabeza que halla escogido en el cielo ).
La creencia de los Yorubas en Ori como símbolo de la predestinación se manifiesta en sus dichos
por ejemplo.
Enit o ogbon Ori e I Ogbon eyna ti ogbon ori i re Ogo jusulo eyan o fe kareru ka ori eni se ni.
Traducción:
Aquel que es sabio, lo hace sabio su Ori, aquel que no es sabio su Ori lo hace más tonto que un
pedazo de ñame a otra persona no le gusta que un hombre se aligere su carga. El Ori del hombre es
quien lo aligera.
Los Yorubas consideran a Ori uno de los dioses del panteón, de hecho en cierto sentido Ori puede
considerarse el dios más importantes de todos, se estima que el Ori de un hombre es su dios personal
y se espera que se interese más por sus asuntos personales que los demás dioses que suponen ser de
propiedad común, en tanto en cuanto dios, los yorubas adoran y propician a Ori, hay muchas
referencias en ESE IFA a la apropiación de Ori por ejemplo.
Won ni k iyanda o rbo k po ai be ri abba re won no bi mo ba dele ki nwewo ogba ni nu teniteni h
wapo agbira agda ni nu nwojo nwojo n f addie okoko borli ni apere .
Traducción:
Se le dijo a Iyanda, que hiciera un sacrificio y que propiciara a su Ori me dijeron que cuando llegara
a la casa lavara mis nueces de palma sagradas con sumo cuidado y que debía lavar mi bolsa de
adivinación con tenacidad y ofrecer una gallina a mi Ori como sacrificio.
Como ya dijimos en el capitulo I, se piensa que Orunmila es el vocero de los demás dioses, a través
de él se conocen los demás deseos de los demás dioses. Como portavoz de Ori, Orunmila se
considera Eleri - Ipin (testigo de la elección del destino del hombre) se cree que Orunmila estaba
presente cuando cada persona escogió su destino en el cielo por lo tanto a Orunmila le resulta fácil
comunicarle a cada persona aquí en la tierra los deseos de su Ori, mediante el sistema de adivinación
de Ifá. Como el destino de cada persona se define en el cielo, es vital que cada persona consulte a Ifá
con regularidad para saber lo que complació o disgusto a su Ori, al hacerlo el hombre estaría en
condiciones de andar sin rodeos el camino que le fuera fijado en el cielo . Está es la razón por la
cual los Yorubas creen que el sistema de adivinación de Ifá es un factor importante en la vida de
cada persona.
Por lo tanto en términos generales pudiera afirmarse que cuando una persona va a consultar a Ifá,
solo está indagando los deseos de su Ori, Ifá lleva el mensaje de Ori y lo dioses al suplicante, como
los sacrificios hecho por este último a su Ori, y a los demás dioses. El papel de los dioses es ayudar
a Ori a encaminar a cada persona en su destino por la vida, Lo que Ori da a un hombre negado a
aprobar, no puede ser concedido por ningún otro dios.
Los propios dioses tienen un Ori que rige sus vidas cotidianas igual que los seres humanos, los
dioses conocen los deseos de su Ori consultando a Ifá. Orunmila mismo utiliza los instrumentos de
adivinación a fin de conocer los deseos de su Ori. Los siguientes pasajes de ESE IFA nos muestran
que el mismo Orunmila recurrió a los instrumentos de adivinación de Ifá a fin de conocer los deseos
de su Ori.
Ikun, arun, ofo, egbe, ese gbogbo won ni nyo Orunmila wo won nwin ojo kan ni awon o pa a ni
Orunmila ba gbe oke iporin re kale ni Orunmila ba gbe oke iporin kale Nakan lo deruba Orunmila lo
bo wale o bi oke ipori re lere wo.
Traducción:
EL tema de Ori en ESE IFA abunda en la mayoría de las creencias fundamentales de los Yorubas,
respecto de Ori. EN este tema de ORI podrían hallarse mitos que permiten seguir las huellas del
proceso de selección de Ori desde el cielo hasta el éxito o el fracaso del individuo en la tierra. Estos
mitos también hacen hincapié en el hecho de que Ori, es superior a todos los demás dioses, y que
cada individuo debe consultar todos sus problemas ante todo con su Ori, también depende en alguna
medida del buen uso que haga el individuo de sus habilidades para lograr la realización de un buen
Ori.
En las siguientes páginas aparecen varios ESE IFA que abordan diferentes aspectos del concepto de
ORI.
El primer pasaje que aparece más abajo esta tomado de OGBE OGUNDA, este pasaje incluye un
mito donde se nos cuenta como cada hombre selecciona su Ori en el cielo, entre los que ofrece Ajalá,
el habilidoso que goza de gran fama como deudor empedernido y fabricante de cabezas en el cielo.
Como Ajalá es tan irresponsable a veces se olvida de dar los últimos toques a algunas de las cabezas
que hace, por ejemplo, puede olvidarse de hondearlas o puede hondearlas demasiado, por lo que
estas cabezas resultan débiles en potencia y son capaces de resistir el largo viaje hacia la tierra. Si
uno de los hombres tiene la desventura de seleccionar una de estas cabezas malas estará condenado a
fracasar en la vida. De hecho antes de que esta llegue a la tierra un gran aguacero puede arrastrar una
parte de las cabezas imperfectas. Por lo tanto al llegar a la tierra, la persona descubriría que nada
rendiría frutos, ya que el provecho se agota en reparar los perjuicios ocasionado por su mala cabeza.
Por el contrario si una persona tiene la suerte de escoger una de las cabezas verdaderamente buena
confeccionada por Ajalá, alcanzara la prosperidad y el éxito en la tierra. Si esa persona trabaja con
tesón siempre obtendrá ganancias considerables y será capaz de utilizarlas en su propio bienestar,
toda vez que no tiene que perder tiempo reparando su cabeza.
El mito versa sobre 3 amigos Oriseeku (hijo de Oggún) Orileemere (hijo de Ijá) y Afunwape (hijo de
Orunmila) bajaron del cielo a la tierra para asentarse allí. Los 3 amigos se encaminaron a la casa de
Ajalá, el fabricante de cabezas. Antes de partir del cielo, les aconsejaron que no se detuvieran en
ninguna parte ni siquiera en las casas de sus padres, Afuwapé, el hijo de Orunmila, no hizo caso a la
advertencia y fue a visitar a su padre, y sus amigos tuvieron que dejarlo detrás, cuando los otros 2
llegaron a la casa de Ajalá no lo encontraron allí porque como siempre el se había ocultado para no
encontrarse con sus acreedores. Cuando paso mucho tiempo sin que pudieran ver a Ajalá, le
preguntaron a las personas que se encontraba la casa donde se almacenaban las cabezas, ellos
escogieron las cabezas que les gustaron sin saber que habían mal seleccionado las cabezas, pues
Ajalá no se había tomado el trabajo de confeccionar de confeccionarlas de manera apropiada. Antes
de que los 2 amigos llegaran a la tierra la lluvia había desgastado sus inútiles cabezas y por
consiguiente fracasaron en todo lo que emprendieron.
Cuando Afuwpè fue a casa de su padre, encontró a su padre Orunmila consultado a Ifá, y el le contó
al padre que iba en camino a la casa de Ajalá para recoger una cabeza para llevar a la tierra. Los
sacerdotes de la casa de Orunmila consultaron entonces a Ifá en nombre de Afuwpé le dijeron a
Orunmila que debía ofrecer mucho dinero y sal, como sacrificio para su hijo, una parte de este
sacrificio de dinero y sal se lo dio a Afuwapé para que lo llevara consigo en el viaje.
Durante el viaje, Afuwapé se encontró a un portero a quien le preguntó, el camino para llegar a casa
de Ajalá, el vio que el portero estaba cocinando una sopa y echaba cenizas en forma de sal, este le
enseñó la sal al portero que nunca la había visto, al portero le gusto y Afuwpé le dio el resto de la
sal. Está buena obra hizo que el portero lo acompañara hasta la casa de Ajalá, el portero le aconsejo
que ayudara a Ajalá a pagar parte de sus deudas, a fin de que este último le ayudara a escoger la
mejor cabeza, como siempre cuando Afuwapé llegó a casa de Ajalá este no se encontraba pero uno
de sus sacerdotes lo estaba esperando .Antes de que Ajalá regresara Afuwapé saldo la deuda de
Ajalá y el acreedor se marchó, cuando Ajalá regresó y vio la buena obra que realizo Afuwapé, se
alegro mucho el cual acompañó hasta el almacén de cabezas y le escogió la mejor de las cabezas que
allí se encontraban, el resultado fue que la cabeza buena y duradera que le había sido entregada a
Afuwapé, resistió los azare, los viajes y llego intacta a la tierra, por consiguiente Afuwapé se
convirtió en un hombre de mucho éxito en la tierra.
En el siguiente pasaje que aparece a continuación, se presenta a Ori como un dios mayor en
importancia que los demás, porque se ocupa mucho más de los seres humanos que cualquier otro
dios, por lo tanto el Ori de cada hombre es un dios personal que intercede ante los demás dioses sin
el cual el hombre no puede alcanzar nada, de ahí la afirmación.
Ko coosa ti i da ni i gbe,
leyin Ori
Traduccion
Ori te saludo, tú que no olvidas a tus devotos que bendices a tus devotos con más rapidez que los
demás dioses, ningún dios bendice a un hombre sin el consentimiento de su Ori.
Un día Orunmila reunió a todos los dioses y les hizo una pregunta. Tia lo alasan ba Okun (¿Quien
puede acompañar a un devoto en un largo viaje a través de los mares sin abandonarlo en ningún
momento?).
Shangó, dios del trueno y el más osado de los dioses, fue el primero en aceptar el desafío, dijo que el
podría ir con cualquiera de sus devotos a cualquier lugar sin mirar atrás.
Los demás dioses entonces le preguntaron. ¿Que harás si durante el viaje con su devoto llegaba a
KOSO, la casa de sus padres? Shangó les respondió, ante todo iría a mi casa, entonces los demás
dioses les respondieron que si iría a su casa, esto significaría abandonar a su devoto y violar su
promesa, uno por uno todos los dioses le respondieron de forma jactanciosa la pregunta hecha por
Orunmila. La misma pregunta se la hicieron a Orunmila y el también respondió de forma vanidosa.
Entonces los dioses se sintieron confundidos y se quejaron de que no entendían la parábola de
Orunmila, por lo que les rogaron que le revelara el significado.
En la explicación, Orunmila afirmó que solo Ori, el Ori de cada persona podía acompañarlo hasta el
lugar más lejano de la tierra sin volverse atrás y dijo .
Ori ni oro fun, Ori mi iwo ni, di mo bimo, Ori ni oro fun
Traducción:
Es solo Ori quien puede acompañar a su devoto a cualquier lugar sin volverse atrás, si tengo dinero,
es a mi Ori a quien alabare, mi Ori eres tú, si tengo hijos en la tierra es a mi Ori a quien alabare , mi
Ori eres tú, todas las cosas buenas que tengo en la tierra, es a mi Ori a quien alabaré, mi Ori eres tú.
Orunmila dijo, que al entrar en una habitación, hay que agacharse para pasar por la puerta.
Ifá le preguntó ¿ Quien entre los dioses puede acompañar al devoto en un largo viaje a través de los
mares sin abandonarlo? le preguntaron, que harás si después de un largo viaje llegas a KOSO a casa
de tus padres, y ellos preparan una sopa de GREGIRI y preparan un pudín de harina de ñame, y te
dan KOLA amarga y un gallo, Shangó dijo, tras comer hasta sentirme satisfecho llegare a mi casa, a
Shangó le dijeron que no podía acompañar a su devoto en un largo viaje sin abandonarlo .
Orunmila dijo que hay que agacharse al entrar a una habitación; Ifá le preguntó ¿Quien entre los
dioses puede acompañar al devoto en un largo viaje a través de los mares sin abandonarlo?
OYA respondió que ella podía acompañar al devoto en un largo viaje a través de los mares sin
abandonarlo, le preguntaron, que harías si después de un largo viaje llegas a Ire a casa de tus padres
y matan a un animal muy gordo, y te ofrecen una cazuela de pudín de maíz. Oya dijo tras comer hasta
sentirme satisfecha regresaré a mi casa, a Oya le dijeron que ella no podía acompañar a su devoto en
un largo viaje a través de los mares sin acompañarlos, Orunmila dijo al entra a una habitación hay
que agacharse. Ifá dice, la pregunta es ¿Quien entre los dioses puede acompañar al devoto en un
largo viaje a través de los mares sin abandonarlo? OSAHNLA dijo, que lo podía acompañar y
entonces le preguntaron que harás si después de caminar un largo trecho llegas a IFON la casa de tus
padres, y matan una gallina preñada con huevos y toman 200 caracoles sazonados con vegetales y
melón, Oshanla dijo, tras comer hasta sentirme satisfecho regresaré a mi casa, a Oshanla le dijeron
que no podía acompañar a su devoto en un largo viaje sin abandonarlo.
Orunmila dijo para entrar a una habitación hay que agacharse, Ifá repitió la pregunta ¿Quien entre los
dioses puede acompañar al devoto en un largo viaje a través de los mares sin abandonarlo?
ELEGBARA dijo: Yo puedo acompañar a un devoto y le preguntaron que harás si después de
caminar un largo trecho llegas a KETU, a la casa de tus padres y te ofrecen un gallo, y mucho aceite
de palma Elegbara dijo, tras comer hasta sentirme satisfecho regresare a mi casa, a Elegbara le
dijeron, no puedes acompañar a un devoto en un largo viaje
Orunmila dijo para entrar a una habitación hay que agacharse, Ifá repitió la pregunta ¿Quien entre los
dioses puede acompañar al devoto en un largo viaje a través de los mares sin abandonarlo? OGGUN
dijo yo puedo acompañarlo, le preguntaron que harás después de caminar un largo trecho llegas a Ire
la casa de tus padres y te matan a un perro para ti y además una gallina y te ofrecen cerveza de maíz,
tras comer hasta sentirme satisfecho, cantaré Ijala ruidosamente y felizmente hasta llegar a mi casa a
Oggun le dijeron tu no podrías acompañar a un devoto en su viaje. Orunmila dijo para entrar a una
habitación hay que agachar la cabeza para pasar, Ifá repitió la pregunta ¿Quien entre los dioses puede
acompañar al devoto en un largo viaje a través de los mares sin abandonarlo? OSHUN dijo yo puedo
acompañarlo, entonces le preguntaron , que harás si después de tanto caminar llegas a Ijumu, la casa
de tus padres, y te ofrecen mucho pudín de maíz con Ynrin y cerveza de maíz, Oshún dijo, comeré
hasta sentirme satisfecha y después regresare a mi casa, a Oshún le dijeron tu no puedes acompañar a
un devoto en un largo viaje Orunmila dijo para entrar a una habitación hay que agachar la cabeza, Ifá
repitió la pregunta ¿Quien entre los dioses puede acompañar al devoto en un largo viaje a través de
los mares sin abandonarlo? Orunmila dijo que el podría acompañarlo, le preguntaron, que harías si
después de caminar un largo viaje, llegas a Ifé, la casa de tus padres, y te ofrecen ratas veloces, dos
peces que naden con gracia , dos gallinas con hígados grandes dos chivas preñadas , dos vacas de
cuernos curvos y que sean largos, si te dan ñame machacado y te preparan pudín de harina de ñame,
si te dan cerveza de maíz de guinea, y te ofrecen pimienta de caimán (alligator pepper) y te ofrecen
nueces de Kola, Orunmila dijo, tras comer con satisfacción regresare a mi casa, le dijeron que no
podía acompañar a su devoto en el largo viaje sin abandonarlo.
El sacerdote de ifá estaba pasmado, no podía articular una sola palabra, porque no podía entender la
parábola. Orunmila confesó su importancia.
Orunmila, tú eres el jefe, yo te sigo, tú eres el sabio que nos enseña cosas sabias como un pariente.
Orunmila dijo para entrar a una habitación hay que agacharse, Ifá repitió la pregunta ¿Quien entre los
dioses puede acompañar al devoto en un largo viaje a través de los mares sin abandonarlo? Orunmila
dijo cuando un sacerdote de Ifá muere la gente dice que los instrumento de adivinación hay que
echarlo a la zanja.
Cuando un devoto a Shangó muere, dicen que los instrumentos deben votarse. Cuando un devoto de
Oshanla muere la gente dice que la parafernalia debe enterrarse con el. Orunmila dijo: Desde que los
seres humanos se están muriendo, a quien le separan la cabeza del cuerpo antes de enterrarlo. Ifá dijo
es ORI, solo Ori quien puede acompañar a su devoto sin abandonarle durante un largo viaje.
Si tengo dinero, es a mi Ori a quien alabaré, mi Ori eres tú, si tengo hijos en la tierra es a mi Ori a
quien alabaré, mi Ori eres tú, todas las cosas buenas que tengo en la tierra, es a mi Ori a quien
alabaré, mi Ori eres tú. Ori yo te saludo tu no olvidas a tu devoto, bendices a tu devoto con más
rapidez que a los demás dioses, ningún dios bendice a un hombre sin el consentimiento de Ori.
Ori yo te saludo, tu que permites que los ñoños nazcan vivos. Una persona cuyo sacrificio sea
aceptado por su Ori debe regocijarse muchísimo, en el siguiente pasaje, Ori se representa como un
dios que se representa más compasivo con los seres humanos que los demás dioses.
Como el Ori de cada hombre es su dios personal, esta más interesado en el bienestar del individuo
que los demás dioses.
Por lo tanto si un individuo necesita algo, ante todo debe poner en conocimiento sus deseos con su
Ori. Antes de abortar a otro Dios, para pedirle que le ayude. Si el Ori de un hombre no simpatiza con
su causa ningún dios lo hará, y por consiguiente no obtendrá sus deseos .
En este pasaje se narra la historia de un sacerdote de Ifá que carecía de todas las cosas buenas, se
acercó a Orunmila para obtener lo que su corazón deseaba, Orunmila lo remitió a Eshu el dios burlón
que a veces hace de vocero de Orunmila. Eshu dijo, al sacerdote de Ifá que Orunmila no congeniaba
con él por todas las cosas que había perdido. Por ello Eshu le aconsejo que le contara a su Ori los
deseos de su corazón, después que el sacerdote de Ifá siguió el consejo de Eshu obtuvo todas las
cosas buenas de que antes carecía por lo tanto exclamó.
Nje ohun gbogbo to ba ndun ni, no mas ro f ori ni, ori eni Elegboradun, Ori mi la mi o, iwo
lalagboradun.
Traduccion:
Es verdad, todo lo que desea mi corazón se le contare a mi Ori, el Ori de un hombre congenia con él,
Ori mío sálvame, tú congenias conmigo.
El pasaje es el siguiente:
Olooto ti gbo layé o pogun, sikasika ibo won o mo niwon agbefa, ojoo san o lo siti, kuo je oran dun
ni, a dia fun era gbogdo di ndun akapó, baeniwon o dun fa, oran oowo ndun akapo oran obirinin ndun
akapo , oran omo biki ndun akapo waagbo so fun orunmila , o ni gbogbo ire gbogbo ni ounwa,
orunmila ni ki akapo ao lo sone en esu, osu ni oran ti ndun iwo akapo yii, ko dun ifa. Essu ni iwo
Akapó. Ori re ni ki o lo re fun nigba ti akapo se bea tan. Oran in rea waa bere ni i daa. Iyo ni akapó
njo .
Ayo ni nyo, o ayin awon re. awon awoo ne ayin ifá o ni bee gege ni awon awo oun wi. Oloolo ti mbe
laye o g ogun, sikasika iba won o mo niwon edbefa, ojo esan o lo titi ko je k oran dun no, Adia fun
Oran gbogbo ti noun akapó, bee ni won o dun Ifá nje oshun gbogbo to sa ndun mi. No maaro f ori mi.
Ori enu alagberandun. Ori mi la mi o iwo Lalagborandun.
Traducción:
Los hombres voraces no llegan a 20 en la tierra, los hombres malvados suman más de 60 veintenas,
el día de la venganza no esta lejano, por eso no estoy acongojado. Se consultó a Ifá debido a ciertas
cosas que deseaba cierto sacerdote de Ifá, pero que Ifá no deseaba.
El sacerdote no tenía ni hijos, ni dinero, ni esposa, por lo tanto se quejo a Orunmila, dijo que andaba
buscando todas las cosas buenas, Orunmila le dijo al sacerdote de Ifá que se quejara a Eshu, Este
dijo que todas las cosas buenas que el deseaba, Ifá no las deseaba. Eshu dijo, tú sacerdote de Ifá ve a
quejarte a tú Ori, cuando este hizo lo que le orientaron, su vida se torno buena, empezó a bailar, y a
regocijarse, alababa a los sacerdotes de Ifá, mientras estos sacerdotes habían predicho.
Los hombres voraces no llegan a 20 en la tierra, los hombres malvados suman más de 60 veintenas,
el día de la venganza no esta lejano, por eso no estoy acongojado.
Se consultó a Ifá debido a todas las cosas que deseaba cierto sacerdote de Ifá, pero que Ifá no
deseaba, por lo tanto todo esto que deseo, tengo que revelárselo a mi Ori.
El Ori del hombre congenia con el mío, sálvame , tu eres el que congenia .
Tratado de ORI
Una entidad de indiscutible importancia es Ori, el dios personal de individuo. El Ori de uno debe ser
atendido regularmente por medio de sacrificios, lo que un Ori decide ningún orisha lo puede alterar.
Hay quien tiene un Ori tan fuerte que por mucha brujería que se le haga esta no le entra.
Se dice que no se puede hacer nada por el portador de una mala cabeza y que incluso, aquellos que
son de buen cabeza solo pueden realizar su destino a fuerza de su trabajo y de su conducta Iwà.
La adoración de Ori incluye la de Eleda
Según investigadores de la religión yoruba señala que el Ori(cabeza) es la deidad universal de la
casa, adorada por ambos sexos como dios del destino .
Se cree, (según el investigador), que la buena o mala fortuna le llega a uno en dependencia del deseo
o decreto de este dios, de ahí que se le ofrezcan sacrificios para que sus seguidores puedan compartir
la buena suerte .
Antes del matrimonio la mujer yoruba hace dos símbolos de Ori, uno para ella y otro para su esposo.
Cuando tiene hijos prepara uno para los varones y otro para las hembras.
Algunos refieren que la representación de Ori son 47 cauries atados juntos en forma de corona,
otros dicen que son 41. Esta se guarda secretamente en un cofre llamado lle Ori (casa de Ori); su
tamaño es tan grande como pueda hacerlo su propietario. Algunos llegan a tener hasta seis cabezas,
12 000 cauries.
Orí. La causa y esencia del ser humano. El destino del hombre
Nos arrodillamos en el Cielo y escogemos nuestros destinos, pero cuando llegamos a la Tierra nos
impacientamos.
La creencia en el destino está muy arraigada en las tradiciones del pueblo Yoruba. Ellos piensan que
el disfrute de la prosperidad o los múltiples fracasos en que se envuelve la vida de un individuo
dependen del destino que haya seleccionado en el Cielo. Así, el éxito o fracaso de una persona
depende de Orí, el primero y más importante Orisha en el Cielo después de Oloddumare. Orí es la
deidad individual, cada persona tiene su propio y único Orí. Quien se interesa y responde mejor a
nuestras necesidades que las demás divinidades del panteón Yoruba.
De acuerdo con la tradición, Orí es algo más que la cabeza física aunque semánticamente esta
palabra signifique cabeza; es quien reina en el cuerpo porque gobierna, controla y guía las
actividades del hombre; está asociada con la personalidad alma.
Esta divinidad, considerada la esencia del ser humano, es conocida con otras acepciones
relacionadas con sus características:
Orí bajó al mundo a través de la energía del Oddun de Ifá Babá Eyiogbe que es su Oddun isalayé.
Este término se refiere al Oddun o energía que utiliza cada deidad cuando baja del Cielo a la Tierra.
La representación material que hacen de Orí los Yoruba no tiene ninguna similitud con la cabeza
humana. Para construir el objeto se debe coser un pedazo de piel fuerte y gruesa a la cual se le da
forma cónica, la altura debe ser de aproximadamente cuatro pulgadas. En esta forma cónica el
sacerdote de Ifá iniciado vierte arena de mar bien fina, sobre la cual debe marcar el Oddun de Ifá
Ofun Irete (el Oddun de Ifá Con el cual se alaba a Orí). El sacerdote de Ifá que inicia debe
pronunciar algunos rezos o encantamientos específicos a favor del iniciado, para propiciar la
obtención de un buen Orí. Después el cono se Cose y se sella; acto seguido comienza a decorarse con
cuarenta y un cawries organizados en cuatro hileras de diez cawries cada una y el cauríe número
cuarenta y uno se coloca opuesto a la costura, simbolizando la cara, los ojos y la boca de Orí. La
punta de este cono simboliza el ashé de este Orisha, que le permite cumplir todas las tareas por muy
difíciles que sean. Para que el objeto esté completo se construye la casa de Orí, llamada (Ilé Orí),
donde se coloca el objeto cónico (Orí). La construcción del Ilé Orí es muy elaborada y lleva mucho
tiempo, es de cuero, en forma circular con fondo cosido, encima de este recipiente se sitúa una
campana, también de cuero, cuya punta tiene la jerarquía de guiar y mostrar el camino correcto.
Ambos objetos, el recipiente y la tapa, son decorados con muchísimos cawries que simbolizan los
honorarios de propiciación y otros materiales, de los cuales solo tienen conocimiento los sacerdotes
de Ifá basados en los Oddun que se revelan en la adivinación para el nuevo iniciado en el momento
de materializar su Orí.
La decoración de Orí requiere mucha paciencia, se dice que es el acta de honor más costosa que un
individuo le puede ofrecer a un Orisha, por eso los Yoruba dicen:
Muy apretado y abundante está el dinero que se usa en hacer la casa de Orí, aunque sueltas y libres
están las cuentas del rico.
El Orí Inú de un individuo debe permanecer en el Ilé Orí, excepto cuando se le va a consultar algo o
se le vaya a ofrendar de acuerdo a lo que el oráculo de Ifá demande en la adivinación. En tal caso se
coloca un pedazo de tela blanca, preferiblemente de seda, en el piso después que este se haya barrido
bien y se deposita sobre ella a Orí Inú y el devoto ofrece artículos y animales comunes del sacrificio
a Orí, tales como:
Nuez de kola: para alejar el mal. También se usa para realizar adivinación simple, la cual revelaría
demandas especiales de Orí.
Agua de coco: este elemento constituye un "ablandador", ablanda a Orí, lo hace trabajar más en favor
del dueño, cuando ese Orí está "duro", (esté de mala suerte o haciendo lo contrario).
Agua fresca y caracoles: constituyen "ablandadores" también. Ellos alejan los desastres.
Caña de azúcar; maíz tostado molido y miel de abejas. Para obtener la felicidad, la alegría y la buena
fortuna.
Gallo y pato: Para alcanzar el favor de la comunidad y apaciguar a aquellos que se sientan
agraviados contra el devoto sin que este lo sepa.
Mediante la adivinación de Ifá, un Orí pudiera demandar un sacrificio particular, por ejemplo, un
chivo, un camero, una chiva, una oveja, una guinea, etcétera; cada uno tiene su valor simbólico para
la satisfacción de necesidades especificas.
El devoto de Orí, sus amistades y los que le desean bien, entre los que se pueden incluir sacerdotes
de adivinación, se reúnen y ofrecen numerosos cantos en alabanzas a Orí durante su adoración.
Invariablemente terminan con algún rezo por su devoto. El siguiente ejemplo es típico en Ifá:
Cuando el devoto de Orí muere, el más allegado al recién fallecido debe sacar al Orí lnú y colocarlo
en el suelo para efectuarle las honras fúnebres; allí se le notifica a Orí que su dueño ha muerto; acto
seguido se coloca una nuez de kola entera en un recipiente con agua fría y se coloca al lado de Orí
(esta es la nuez de kola con la cual se anuncia la muerte).
El Ilé Orí es colocado al lado de la cabeza del recién fallecido, allí donde todos puedan apreciarlo;
el Orí del tallecido bien elaborado y magníficamente decorado con cawries recibe los buenos
comentarios de los presentes tales como: "Vengan a ver lo que puede hacer el dinero, el dinero".
Otros le oran a Orí Aperé (el gobernador que esta en el Cielo) para que a través de este Orí sean
bendecidos con uno igual.
Cuando el devoto es enterrado, el Ilé Orí se rompe en pedazos y se dispersan esos pedazos en la
tumba. Tres días después, el hijo mayor del fallecido debe tomar un poco de tierra de la tumba de su
padre, conjuntamente con algún pedazo del Ilé Orí roto, lo cual se depositará en la tierra en la parte
trasera y exterior de su casa, para lo cual él debe expresar: "La casa de Orí no se debe perder, pero
el hombre es mortal. La muerte ha provocado que Ilé Orí se pierda".
Se piensa que el Ilé Orí de una persona fallecida puede guiar y fortalecer a sus hijos sin importar
distancias.
El cuerpo literario de Ifá refiere en muchos de sus mitos el tema de la elección del destino. Un pasaje
perteneciente al Oddun de Ifá Ogbe Ogunda nos cuenta cómo todo hombre, antes de bajar a la Tierra,
tiene que visitar a Ajalá, el hacedor de cabezas en el Cielo, para proporcionarse una buena; es decir,
un buen destino.
Es una trampa que cierra de pronto. Se consultó a Ifá en nombre de Oriseekú hijo de Oggún. También
se consultó a Ifá en nombre de Orileémere, hijo de Ija. Se consultó a Ifá en nombre de Afuwapé, que
era hijo de Orunmila, el día que partían a casa de Oloddumare a escoger sus cabezas. Estas tres
personas eran amigas. Un día deliberaron juntos y decidieron ir a la Tierra. Decidieron que cuando
llegaran a la Tierra vivirían juntos. Tal vez le fuera mejor allí que en el Cielo.
Pidieron consejo a las personas mayores, y les dijeron que, antes de ir a la Tierra, debían ir a casa
de Ajalá a escoger sus cabezas. Les advirtieron lo siguiente:
- Deben respetar una prohibición. Cuando vayan en camino, no deben volverse a la derecha ni
tampoco deben volverse a la izquierda. Debe ir derecho a casa de Ajalá. Les advirtieron incluso:
- Si alguno escucha la VOZ de su padre en el camino, no debe ir, les dijeron que fueran directo a la
casa de Ajalá.
Les dijeron que después que hubieran escogido sus cabezas en casa de Ajalá, fueran a la Tierra.
Prometieron respetar la advertencia, se presentaron e iniciaron el viaje a casa de Ajalá, el alfarero
que fabrica cabezas.
Tras caminar algún trecho, llegaron a casa de aquel que muele el ñame con una aguja.
Le rogaron: Por favor; padre, nos dirigimos a cosa de Ajalá. Aquel que muele ñame con una aguja, el
padre, dijo que primero tenía que moler sus ñames antes de mostrarles el camino. Afuwapé le quitó
la aguja y empezó a moler ñames con ella. Molió ñame durante tres días, hasta que terminó con todo.
Entonces aquel que muele los ñames con una aguja les dijo que podían marcharse. Les dijo que luego
de viajar un trecho, debían volverse a la derecha, donde hallarían un portero. Debían preguntarle el
camino y él se los mostraría. Luego de caminar un trecho llegaron a un lugar Oríseéku, hijo de Oggún,
se detuvo porque escuchó a su padre moverse, Cuando el padre recogió el arco, Oríseéku, hijo de
Oggún, dijo entonces que iría a ayudar a su padre a prepararse para la guerra, pero sus compañeros
le recordaron que les habían advertido que no debían detenerse en ningún lugar durante el viaje.
Entonces Oríseéku, hijo de Oggún, marchó adelante diciendo que era cierto y continuaron viaje.
Luego de viajar un trecho llegaron a casa de Orunmila. Escucharon a Orunmila golpeando fuerte el
tablero de adivinación con un sonajero. Entonces Afuwapé se detuvo en seco. Los otros dos lo
instaron a seguir adelante pero Afuwapé dijo que no continuaría hasta que haya visto a su padre. Le
recordaron la advertencia que les habían hecho e insistió que debería ver a su padre. Entonces se
apresuró a ir a la casa de su padre. Los otros dos lo dejaron y siguieron viaje. Cuando Orunmila vio
a Afuwapé le preguntó que adónde se dirigía, Afuwapé le dijo que hacia la Tierra, pero ante todo
debía ir a casa de Ajalá a escoger su cabeza. Orunmila tomó entonces los instrumentos de
adivinación y tocó la cabeza de Afuwapé con ellos. Cuando lanzó los instrumentos al suelo apareció
el Oddun Ogbe Ogunda. Los sacerdotes de Ifá de la casa de Orunmila estudiaron el Oddun con
cuidado y dijeron:
-Orunmila, tu hijo va a viajar a cierto lugar. Que haga un sacrificio para que pueda escoger una buena
cabeza.
-¿Qué usaremos para el sacrificio?
Le dijeron que hiciera sacrificio con tres bolsas de sal y tres veces doce mil cawries.
Orunmila ofreció todos los materiales e hizo el sacrificio en nombre de ellos, parte de la sal se le dio
a Afuwapé junto con doce mil cawries. Entonces le dijeron a Afuwapé que continuara viaje. Cuando
Afuwapé partió de casa de Orunmila, no vio a Oríseéku, hijo de Oggún, ni a Oríleémere, hijo de Ija.
Se habían marchado.
Mientras, estos dos continuaron caminando. Llegaron al guardián de la primera puerta; le preguntaron
dónde quedaba la casa de Ajalá. Pero el portero les dijo que la casa de Ajalá estaba muy lejos, que
Sí no estuviera tan lejos los hubiera llevado. Se marcharon enojados y le preguntaron a otra persona.
Por fin llegaron a casa de Ajalá, pero no lo encontraron allí. Decidieron esperarlo. Al segundo día
Ajalá no había regresado, le dijeron a los que vivían en la casa de Ajalá que habían ido en busca de
algo, que hablan ido a buscar sus propias cabezas. Los que vivían en casa de Ajalá les respondieron
así:
-Sí esa es la misión, hay muchas cabezas disponibles, entonces los condujeron al almacén de cabezas
de Ajalá. Cuando Oríseéku entró, escogió una cabeza recién hecha que Ajalá no había horneado.
Cuando Oríleémere entró, escogió una cabeza muy grande, sin saber que estaba roto. Ambos se
pusieron la cabeza de arcilla y se apresuraron a marchar rumbo a la Tierra. Poco antes de llegar a la
Tierra, comenzó a llover; llovió durante mucho tiempo y se negaba a escampar Oríseéku y
Oríleémere se estaban empapando. Después de mucho tiempo azotados por la lluvia, las cabezas
poco apoco se saturaron de agua. Entonces las cabezas se dilataron y comenzaron a soltar pedacitos.
Las cabezas se ensancharon más y más hasta que los costados se dilataron por completo y se
desprendieron en trozos. Y lo que quedó era plano y pequeño. En este estado fue que llegaron a la
Tierra. Se establecieron en ella, trabajaron y trabajaron, pero no prosperaron. Si comerciaban por
valor de medio centavo, el resultado era que perdían centavo y medio. Esto sucedió durante casi diez
años.
Y sin esperanzas de mejorar, juntaron dos y tres cawries para consultar a los sacerdotes de Ifá. Estos
sabios explicaron que el problema estaba en las malas cabezas que habían escogido Le respondieron:
Si, Los sacerdote de Ifá dijeron:
- Cuando venían camino de la Tierra y la lluvia los empapó, las malas cabezas que escogieron se
fueron gastando y cayéndose a pedazos; antes de llegar a la Tierra las cabezas ya estaban planas.
Desde entonces, todos los frutos del trabajo que han estado haciendo, han servido solo para reparar
las malas cabezas, Solo cuando las hayan restaurado, tan bien como para que recuperen el tamaño
original, es que empezarán a prosperar Entre tanto Afuwapé, que se dirigía a la casa de Ajalá,
después de caminar un trecho, llegó al guardián de la primera puerta, y le preguntó el camino para ir
a casa de Ajalá. El portero le dijo que primero debía ayudarlo a cocinar la sopa. Así que Afuwapé
se sentó a su lado, pacientemente, lo ayudó a encender el fuego. Mientras Afuwapé lo ayudaba a
encender el fuego, observó que el portero echaba cenizas a la sopa. Dijo; Padre, lo que estás echando
a la sopa son cenizas. El portero le dijo que eso era lo que él siempre comía.
- Afuwapé tomó entonces una de las bolas de sal, y sacó un poco y se la echó a la sopa. Le pidió al
portero que la probara y este al hacerlo, le preguntó de dónde había sacado aquello y le rogó a
Afuwapé que le diera un poquito. Afuwapé accedió y le dio dos bolsas de sal.
Cuando terminaron de cocinar la sopa, el portero se paró, echó a andar adelante, y, Afuwapé lo
siguió. Caminaron durante largo rato; caminaron y caminaron y se acercaron a la casa de Ajalá y
escucharon que alguien gritaba.
El portero dijo; Esa bulla es en casa de Ajalá, eso quiere decir que Ajalá no está en cosa, se ha
escondido para que el acreedor no lo vea, el acreedor es el que está haciendo bulla. Le preguntó a
Afuwapé si tenía dinero y este le respondió que si.
El portero le indicó que si veía al acreedor de Ajaló, debía ayudar con el pago de su deuda. Cuando
Afuwapé llegó a la casa de Ajalá se encontró al acreedor que gritaba y rechinaba como un caballo,
Afuwapé le preguntó el monto de lo deuda y el acreedor dijo que le debían doce mil cawries,
Afuwapé abrió la bolsa, sacó El dinero v saldó la deuda. Luego de haber pagado, y haberse
marchado el acreedor, Ajalá saltó del techo de la cosa donde se había ocultado, saludó a Afuwapé y
este contestó el saludo, Le preguntó a Afuwapé si había encontrado a alguien en la cosa y este dijo
que un acreedor al que él le debía doce mil cawries. Afuwapé añadió que había pagado el dinero.
Ajaló le dio las gracias y le preguntó qué deseaba, Afuwapé contestó que había ido a escoger una
cabeza. Entonces Ajalá le tomó la mano y le pidió que lo siguiera. Pasado un rato, llegaron al
almacén de cabezas de Ajalá. Allí había doscientos una cabezas. Ajalá lanzó una bola de hierro
contra una y se rompió en pedazos.
Vio otra y lanzó la bala de hierro, y esa cabeza también se rompió en pedazos. Ajalá dijo que esa
tampoco servía y siguieron buscando hasta que Ajalá vio una y también le lanzó la bala de hierro.
Hizo mucho ruido, entonces la tomó y la lanzó al suelo y rodó por el suelo. Se la entregó a Afuwapé.
Afuwapé le preguntó sí esta cabeza era buena y él le dijo que era buena. Afuwapé se la colocó y
caminó en dirección a la Tierra.
Cuando estaba a punto de llegar a la Tierra comenzó a llover, la lluvia era muy fuerte y azotaba tanto
a Ajuwapé que estuvo a punto de quedarse sordo.
Mientras la lluvia golpeaba la cabeza de Afuwapé, la lluvia iba amainando. La cabeza estaba
bastante intacta cuando llegó a la Tierra. Al llegar; Afuwapé empezó a comerciar y obtuvo muchos
dividendos. Cuando tuvo muchas cosas buenas, se construyó una casa y decoró las puertas. Tenía
muchas esposas y también muchos hijos. Luego de algún tiempo, al correr del tiempo, fue honrado
con el título de Orsanmi. Cuando Oríseéku, el hijo de Oggun y Oriléemere el hijo de Ija, vieron a
Afuwapé, comenzaron a sollozar. Ambos dijeron:
De saber dónde los afortunados escogen sus cabezas, habríamos ido allí a escoger las nuestras,
escogimos nuestras cabezas en el mismo lugar, pero nuestros destinos no son idénticos.
Una historia tomada del Oddun de Ifá Babá Eyiogbe nos narra la importancia de Orí, por su función
sobre las demás divinidades, donde incluso Orishanlá le deja el campo libre con complacencia para
que suceda lo que está prescrito: "un visitante pequeño" partiría las semillas de kola.
Ori-omo Atete no era conocido en el Cielo como Amuré, sacerdote de Ifá Eba ono, consultó a
Orúnmila, pues este quería saber cómo completar su cuerpo, porque hasta aquel momento ninguna
divinidad tenía cabeza.
-Debes rezar para tener una cabeza, pondrás tus manos en alto y frotarás las palmas y agregó:
También harás un sacrificio con cuatro semillas de kola, un pozuelo de barro, esponja y jabón.
Recuerda esto: debes dejar las semillas de kola en tu santuario de Ifá sin partirlas, ya vendrá un
pequeño visitante que lo hará por ti.
Orí también invitó a Amuré a que le adivinara, este le aconsejó que ofreciera cuatro semillas de kola,
que solo prosperaría cuando hiciera el sacrificio.
Orunmila cumplió con el sacrificio y dejó las cuatro semillas de kola enteras en el santuario.
Después Eshu se ocupó de propagar la noticia por el Cielo:
Orunmila ha colocado cuatro hermosas semillas kola. ¿Quién las romperá? Solo uno será capaz de
hacerlo.
Esto hizo que las divinidades desfilaran por la casa de Orunmila, el primero fue Oggun, quien aún
con su fortaleza no pudo romperlas, el esfuerzo de muchas otras divinidades también fue inútil y se
marchaban disgustadas por el ridículo. Recibió incluso. la visita de Orishanlá, y Orunmila lo trató
con mucha cortesía. Le ofreció semillas de kola tan hermosas como las del santuario. Pues sabía que
no estaban destinadas a tan ilustre visitante. Orishanlá. Haciendo gala de su paciencia y sabiduría.
Aceptó el ofrecimiento.
Orí fue la última divinidad en visitar a Orunmila. Pues él no había podido cumplir con su sacrificio a
su ángel de la guarda En cuanto Orunmila vio a Orí rodar hacia su casa. Salió a su encuentro. Lo
cargó y lo llevó adentro. Tomó el pozuelo de barro. La esponja y el jabón para bañar a Orí; después
le dijo:
Ven al santuario y parte las semillas de kola que esperan por ti es un gran honor el que me haces dijo
Orí y con las semillas de kola rezó para que todo lo que emprendiera Orunmila se realizara del todo.
A continuación se ofrece una historia de la perteneciente al de Ogunda Meji, que nos presenta a Orí
como una deidad de importancia mayor, ya que se ocupa mucho más de los seres humanos que del
resto de las divinidades. Por lo tanto el Orí de cada hombre es una deidad personal que intercede
ante las demás deidades y sin el cual el hombre no puede alcanzar nada.
Orunmila dijo que al entrar en una habitación hay que agacharse para pasar por la puerta.
Shangó contestó que podía acompañar a su devoto en un largo viaje a través de los mares sin
abandonarlo.
Le preguntaron:
¿Qué harías si después de caminar un largo trecho, caminando y caminando, llegas a Koso, la casa de
tus padres, y ellos preparan sopa Gbegiri, y preparan un pudín de harina de ñame, y te dan kola
amarga y un gallo?
Shangó dijo:
Tras comer; hasta sentirme satisfecho, regresaré a mi casa. A Shangó le dijeron que no podía
acompañar a su devoto en un largo viaje a través de los mares sin abandonarlo.
Orunmila dijo que al entrar en una habitación, hay que agacharse para pasar por la puerta.
¿Quién entre las deidades puede acompañar al devoto en un largo viaje a través de los mares sin
abandonarlo? Oyá contestó que podía acompañar a su devoto en un largo viaje a través de los mares
sin abandonarlo.
Le preguntaron:
¿Qué harás si después de caminar un largo trecho caminando y caminando, llegas a irá, la casa de tus
padres, y ellos matan un animal gordo y te ofrecen una cazuela de pudín de maíz? Oyá dijo;
A Oyá le dijeron que no podía acompañar a su devoto en un largo viaje a través de los mares sin
abandonarlo. Orunmila dijo que al entrar en una habitación, hay que agacharse para pasar por la
puerta, Ifá, la pregunta es:
¿Quién entre las deidades puede acompañar al devoto en un largo viaje a través de los mares sin
abandonarlo?
Orishanlá contestó que podía acompañar a su devoto en un largo viaje a través de los mares sin
abandonarlo. Le preguntaron:
¿Qué harás sí después de caminar un largo trecho, caminando y caminando, llegas a Ifon, la casa de
tus padres, y ellos matan una gallina pequeña con huevos y toman doscientos caracoles sazonándolos
con vegetales y melón?
Orishanlá dijo
Tras comer hasta sentirme satisfecho, regresaré a mi casa. A Orishanlá le dijeron que no podía
acompañar a su devoto en un largo viaje a través de los mares sin abandonarlo. Orunmila dijo que al
entrar en una habitación, hay que agacharse para pasar la puerta.
¿Quién entre las deidades puede acompañar al devoto en un largo viaje a través de los mares sin
abandonarlo? Eshu contestó que podía acompañar a su devoto en un largo viaje a través de los mares
sin abandonarlo. Le preguntaron:
¿Qué harás si después de caminar un largo trecho, caminando y caminando, llegas a Ketu, la casa de
tus padres, y ellos te ofrecen un gallo y mucho aceite de palma? Eshu dijo:
Tras comer hasta sentirme satisfecho, regresaré a mi casa. A Eshu le dijeron que no podía acompañar
a su devoto en un largo viaje a través de los mares sin abandonarlo.
Orunmila dijo que al entrar en una habitación hay que agacharse para pasar por la puerta.
¿Quién entre las deidades puede acompañar al devoto en un largo viaje a través de los mares sin
abandonarlo? Oggún contestó que podía acompañar a su devoto en un largo viaje a través de los
mares sin abandonarlo, Le preguntaron.
¿Qué harás si después de caminar un largo trecho Caminando y caminando. Llegas a iré, la casa de
tus padres. Y ellos te ofrecen frijoles fritos y matan a un perro para ti, además de una gallina, y te
ofrecen cerveza de maíz de guinea y vino de palma? Oggún dijo:
Tras comer hasta sentirme satisfecho cantaré Ijalá ruidosa y felizmente hasta llegar a la casa.
A Oggún le dijeron que no podía acompañar a su devoto en un largo viaje a través de los mares sin
abandonarlo.
Orúnmila dijo que al entrar en una habitación hay que agacharse para pasar por la puerta.
¿Quién entre las deidades puede acompañar al devoto en un largo viaje a través de los mares sin
abandonarlo?
Oshún contestó que podía acompañar a su devoto en un largo viaje a través de los mares sin
abandonarlo. Le preguntaron:
¿Qué harás si después de caminar un largo trecho, caminando y caminando, llegas a Ijuín, la casa de
tus padres, y te ofrecen pudín de sémola de maíz junto con yanrin y cerveza de maíz? Oshún dijo:
Tras comer hasta sentirme satisfecha regresaré a mi casa. A Oshún le dijeron que no podía
acompañar a su devoto en un largo viaje a través de los mares sin abandonarlo. Orunmila dijo que al
entrar en una habitación hay que agacharse para pasar la puerta Ifá, la pregunta es:
¿Quién entre las deidades puede acompañar al devoto en un largo viaje a través de los mares sin
abandonarlo? Orunmila contestó que podía acompañar a su devoto en un largo viaje a través de los
mares sin abandonarlo, Le preguntaron:
¿Qué harás si después de caminar un largo trecho, caminando y caminando llegas a Ifetí, la casa de
tus padres, y te ofrecen dos ratas del bosque veloces, dos peces que nadan con gracia, dos gallinas
con hígados grandes, dos chivas preñadas, dos vacas de cuernos cortos que tengan los cuerpos
largos; si te preparan ñame machacado y te brindan buena cerveza de maíz de guinea, Le ofrecen
pimienta de guinea y buenas nueces de kola? Orunmila dijo:
-A Orunmila le dijeron que no podía acompañar a su devoto en un largo viaje a través de los mares
sin abandonarlo. El sacerdote de Ifá estaba pasmado, no podía articular una sola palabra porque no
podía entender la parábola. Orunmila, confieso mi impotencia, arrópame con tu sabiduría.
Mapó de la ciudad de Elere, Mesín de la ciudad de Elejelú, Gbolajoko, hijo de los colmillos que
hicieron barritar el elefante. Orunmila, tú eres el jefe y yo te sigo.
-¿Quién entre las deidades puede acompañar al devoto en un largo viaje a través de los mares sin
abandonarlo? Orunmila dijo:
Cuando un sacerdote de Ifá muere, la gente dice que los instrumentos de adivinación deben lanzarse
en una zanja.
Cuando un devoto de Shangó muere, la gente dice que los instrumentos de Shangó deben botarse.
Cuando un devoto de Orishanlá muere, la gente dice que la parafernalia debe enterrarse con él.
Orunmila dijo:
Desde que los primeros seres humanos se están muriendo, ¿a quién le separan la cabeza del cuerpo
antes de enterrarlo? Ifá dijo:
Es Orí, solo Orí quien puede acompañar a su devoto en un largo viaje a través de los mares sin
abandonarlo.
Si tengo hijos en la Tierra, es a Orí a quien alabaré. Orí mío, eres tú.
Bendices a tu devoto con mayor rapidez que las demás deidades. Ninguna deidad bendice a un
hombre sin el consentimiento de su Orí. Orí, yo te saludo.
Una persona cuyo sacrificio sea aceptado por su Orí, debe regocijarse muchísimo.
La siguiente historia de Ifá, también del Oddun Ogunda Meji nos muestra cómo el Orí de un individuo
es su deidad personal y por ello está más interesada en su bienestar personal que las demás deidades.
En ella se narra que un sacerdote de Ifá carecía de todas las cosas buenas y se dirigió a Orunmila,
pero Ifá lo remitió a Eshu y este a su vez lo remitió a su Orí, quien finalmente le proporcionó las
cosas que anhelaba. Es decir, que si el Orí de un hombre no simpatiza con su causa, ninguna otra
divinidad se responsabiliza con ella.
Los hombres veraces no llegan a veinte en la Tierra; los hombres malvados suman más de sesenta
veintenas. El día de la venganza no está lejano, por eso no estamos acongojados.
Se consultó a Ifá debido a todas las cosas que deseaba cierto sacerdote de Ifá, pero que Ifá no
deseaba. El sacerdote de Ifá no tenía dinero, El sacerdote de Ifá no tenía esposa. El sacerdote de Ifá
no tenía hijos. Por lo tanto se quejó a Orunmila.
Dijo que andaba buscando todas las cosas buenas, Orunmila le dijo al sacerdote de Ifá que se quejara
a Eshu. Eshu dijo que todas las cosas buenas que el sacerdote de Ifá deseaba, Ifá no las deseaba.
Eshu dijo. Tú, sacerdote de Ifá, ve y quéjate a tu Orí. Cuando el sacerdote de Ifá hizo lo que le
ordenaron, su vida se tomó buena.
Empezó a bailar Empezó a regocijarse. Alababa a los sacerdotes de Ifá, mientras los sacerdotes de
Ifá alababan a Ifá. Dijo que eso era exactamente lo que los sacerdotes de Ifá le habían predicho. Los
hombres veraces no llegan a veinte en la Tierra; los hombres malvados suman más de sesenta
veintenas. El día de la venganza no está lejano, por eso no estamos acongojados. Se consultó a Ifá
debido a todas las cosas que deseaba cierto sacerdote de Ifá, pero que Ifá no deseaba.
Por lo tanto, todas las cosas que deseo se las revelaré a mi Orí. El Orí de un hombre congenio con él.
Los Yoruba, antes de emprender cualquier nueva empresa van en busca de adivinación al oráculo de
Ifá, quien de manera inicial recomienda se le propicie a Ifá en busca de su apoyo y guía. Por eso en
la mayoría de sus hogares están presentes los Orí personales, no existe distinción en cuanto a sexo,
creencia o afiliación a un culto, ellos están allí.
La preeminencia de Orí se manifiesta en que incluso los altos jefes de cultos y seguidores tienen que
tocar el suelo con la frente, acto de respeto con el primer Orí, Orí Aperé, el gobernador, Orí akokó
en el Cielo, el cual rodará de un lado a otro reverenciando a Oloddumare, padre supremo, en nombre
del suplicante en la Tierra.
El Orí Aperé que está en el Cielo es quien gobierna de manera preponderante sobre todos los Orí
Inú, que son los encargados de controlar los destinos de todos los seres, incluso controla a los
Orishas, los cuales también tienen su Orí individual, en sus actividades se resalta a Orí como la
causa y esencia del ser humano.
Los iniciados en e] culto de los Orishas. Utilizan a Orí para vencer los obstáculos y dificultades que
se le presenta en la cotidianidad de la vida. Ellos piensan que Orí les suministra ashé (autoridad)
para alcanzar los logros y vencer las dificultades, tal como puede apreciarse en el siguiente poema:
El Orí del perro lo ayuda a atravesar por los arbustos. El trueno usa a Orí para partir el árbol de
Iroko. A cada siervo le salen un par de astas mediante Orí.
Con su Orí. El pez nada sin problemas en el agua. Owawa, el Orí de la rata, la ayuda a ir por las
cuevas. Orí precede al hombre, también lo guía, Orí prepara cosos buenas para su dueño.
Ifá Orunmila es el vocero de todas las divinidades, a través de él se conocen los deseos de los
Orishas y como portavoz en primer lugar de Orí, Orunmila se considera el testigo de nuestros
destinos. Orunmila estuvo presente cuando el hombre, en el Cielo, escogió su destino es por eso que
la única forma de conocer qué destino o qué cabeza (Orí) escogió el hombre en el Cielo, sea a través
de la adivinación de Ifá; es decir, mediante el oráculo; si el Orí de un suplicante esta disgustado o
complacido con su devoto. La única forma de saberlo es esa.
Cuando una persona consulta a Ifá, solo está indagando los deseos de su propio Orí, la causa y
esencia de sí mismo.
Ifá Orunmila lleva el mensaje adivinado a Orí y este a los demás dioses, de ello se desprende que la
actividad fundamental de cada Orisha es ayudar a Orí a comunicar el destino de cada individuo. Es
muy difícil o imposible que lo negado por el Orí de un hombre pueda ser concedido por ningún otro
Orisha. Hasta el mismo Orunmila utiliza los instrumentos de adivinación para indagar los reclamos
de su propio Orí.
Dentro del cuerpo literario de los Oddun de Ifá, por lo menos existen dos o más historias que tratan
el tema de Orí como la deidad personal. El siguiente pasaje trata sobre cómo algunos seres humanos
en el Cielo escogen desacertadamente su Orí, esto explica que ya están predestinados al fracaso en la
Tierra. Pero también para las personas resulta inadmisible el fracaso y pasan la vida en una lucha
inútil por cambiar el destino mal escogido.
Si todos los hombres estuvieran destinados a ser enterrados en féretros, se hubieran acabado en el
bosque todos los árboles Iroko. Se consultó a Ifá en nombre de doscientos hombres que venían del
Cielo a la Tierra.
También se consultó a Ifá en nombre de la lucha que venía del Cielo a la Tierra.
El siguiente pasaje hace hincapié en el hecho de que nadie puede decir quién ha escogido un Orí
bueno o malo. Por la forma o tamaño de una cabeza, no se puede definir si es buena o mala. El tipo
de Orí escogido por la persona queda oculto tanto para ella como para los demás, solo Orunmila,
como único testigo de la elección del destino, puede decir qué tipo de cabeza ha escogido cada
persona, por ello es necesario consultar a Orunmila.
Nadie reconoce las huellas de los pies de un loco en el camino. Nadie puede distinguir la cabeza
destinada a llevar una corona en una asamblea.
El siguiente pasaje narra la historia del día en que todas las cabezas se reunieron para deliberar
acerca de algo que deseaban que prosperara. No invitaron a Ese (las piernas) a la reunión. Tras
muchas discusiones, no llegaron a conclusión alguna, pues nada conducía a hacer realidad los planes.
Por ello se vieron obligados a reconocer la importancia de Ese en la ejecución de las ideas. Ese
funciona aquí como el símbolo del poder y la actividad. Mientras que Orí (la cabeza) es símbolo del
éxito predestinado. La parábola enseña que incluso si se está predestinado al éxito por haber elegido
un buen Orí no se puede alcanzar en la practica sin usar el Ese personal, símbolo de la actividad y el
poder.
Opebé, el sacerdote de Ifá de las piernas, consultó a Ifá en nombre de las piernas el día que venía del
Cielo a la Tierra.
Todas las cabezas se reunieron pero no invitaron a las piernas. Ese dijo: Puesto que no invitaron a
las piernas; veremos cómo harán para que sus deliberaciones tengan éxito. La reunión terminó en una
pelea. Entonces mandaron a buscar a las piernas, y fue entonces que las deliberaciones tuvieron
éxito. Dijeron que eso había sido exactamente lo que los sacerdotes de Ifá habían predicho, Opebé,
el sacerdote de Ifá de las piernas, consultó a Ifá en nombre de las piernas el día que venía del Cielo a
la Tierra.
A no dudar, Opebé ha llegado, el sacerdote de Ifá de las piernas. Nadie delibera sin tomar en
consideración las piernas.
Por último, es preciso apuntar que en el concepto Yoruba de Orí, siempre se subraya la necesidad de
esforzarse, a fin de hacer realidad el éxito potenciado por la elección de un buen Orí; es decir, la
elección de un buen Orí no conduce al éxito automático, hay que esforzarse para hacerlo realidad. Es
notable el sentido ético que contienen estas narraciones relacionadas con la actuación del individuo
durante su vida, porque es el hombre finalmente, con su actitud, su acción y su conducta, quien tiene
el papel primordial para la consecución de su destino.
Orí es una divinidad que no dictamina prohibiciones específicas. Sus tabúes tienen un carácter
individual y están relacionados directamente con el Oddun patrón que, según las consagraciones de
Ifá, rige la vida de cada devoto.
La rogación de Cabeza y Ori
La rogación de cabeza (obo Ori Eleda) es una ceremonia bien compleja, y constituye el tema de la
controversia entre muchos practicantes. Cuando se esta rogando la cabeza lo primero que se debe
tener en cuenta es que el Obo Ori Eleda es una ceremonia que se le puede hacer lo mismo a un
iniciado que a un "no iniciado" pues todas las personas creyentes o no tiene un "Ori".
Ori es una divinidad que vive en nuestras cabezas y es la encargada de establecer nuestros destinos.
Ori se establece en las personas desde el mismo momento en que nos formamos, o sea, es un santo
que todos tenemos y recibimos de manos del "creador del universo”. Ori es una divinidad de mucha
importancia y supremacía, es Ori quien nos marca nuestro destino por el resto de nuestros días y
nunca nos abandona ni después de fallecidos, de hay se desprende la importancia de esta ceremonia
"La Rogación de Cabeza" o "Obo Ori Eleda" .
Es importante señalar que cuando se ruega la cabeza se deberá realizar las alabanzas
correspondientes a Ori para que esta divinidad las reciba y entonces la ceremonia surta el efecto
deseado. Lo que muchos no saben es que si no se realizan las alabanzas a Ori, la rogación puede que
no llegue a su destino pues Elenini (la divinidad del obstáculo) representada por el pelo (inzo) y la
epidermis que cubre nuestras cabezas se quedara entonces con la rogación y no llegará a "Ori".
Cuenta la historia que Elenini y Ori eran muy amigos y se protegían mutuamente, hasta que un buen
día Elenini se cuestiono el porque los seres humanos siempre le rendían tributo a Ori y se olvidaban
de el. Fue entonces que Ori se dirigió al castillo divino y le comento a Olofin lo que estaba
sucediendo, a lo que Olofin le respondió con autoridad y sin vacilaciones. Eso es cierto, pero para
que no haya mas disputa entre ustedes a partir de este momento cada vez que se haga una rogación a
Ori, tendrán que llamarte primero y así de esa forma Elenini tendrá que apartarse y tú recibirás
entonces la rogación, y si no te llaman a ti, Elenini se quedará entonces con el tributo.
Las rogaciones de Cabezas las realizan preferiblemente los Babalawos que son los que conocen las
alabanzas a "Ori", y en ciertos casos los Santeros que sepan realizar esta importante ceremonia.