NOTA:
A continuación encontrará 4 lecturas, la idea es que el estudiante en
compañía de sus padres, realice una lectura diaria y en el cuaderno de
español registrar el tiempo que duró realizándola; de igual manera durante la
semana estaré haciendo una video llamada o llamada por voz para
escucharlos y hacer el control de lectura.
1. EL VIENTO Y EL SOL
El sol y el viento discutían para ver quién era el más fuerte. El viento decía: ¿Ves
aquel anciano envuelto en una capa? Te apuesto a que le haré quitar la capa más
rápido que tú.
Se ocultó el sol tras una nube y comenzó a soplar el viento, cada vez con más
fuerza, hasta ser casi un ciclón, pero cuanto más soplaba tanto más se envolvía el
hombre en la capa.
Por fin el viento se calmó y se declaró vencido. Y entonces salió el sol
y sonrió dulcemente al anciano. No pasó mucho tiempo hasta que el anciano,
acalorado, se quitó la capa.
El sol demostró entonces al viento que la suavidad y el amor de los abrazos son
más poderosos que la furia y la fuerza.
Esopo (600 AC)
2. EL GRAN RATÓN PANCHO
Había una vez una casa en la esquina, que tenía las ventanas verdes. Allí vivía un ratón que
se llamaba Pancho. Un día salió de su escondite y muy decidido se fue a cazar gatos.
Cuando llegó al pasillo se escondió detrás de un mueble grande que tenía muchos cajones y
esperó a ver cuando llegaba el gato. Estando allí escondido moviendo sus bigotes, se puso
a pensar y dijo: -¡¡Anda, si los ratones no cazan gatos, es al revés!! Se asustó mucho. Y le
entró tanto miedo, que salió corriendo hacia su escondite. Parecía un coche de carreras de
lo rápido que iba. Pancho es un ratón de lo más despistado.
3. EL ATAQUE DEL OSO
Érase una vez dos amigos que paseaban por el bosque. De pronto, apareció un oso que
quería atacarlos. Uno de ellos se encaramó a un árbol y se escondió, mientras que el otro
se quedó en el camino, se dejó caer al suelo y simuló que estaba muerto. El oso se acercó
y lo olfateó, pero él aguantó la respiración, así que el animal pensó que estaba muerto y
se fue. Cuando el oso se alejó, bajó del árbol y preguntó riendo a su compañero:
- ¿Qué te decía el oso al oído?
- Me decía que quien abandona a un amigo cuando hay peligro, es un cobarde.
4. EL DRAGÓN REGADERA
Esta es la historia de un dragón que no era como los demás dragones. En lugar de echar
fuego, echaba agua. Por eso le llamaban Regadera. A Regadera le hubiera gustado poder sacar
fuego por su boca como hacían sus amigos, pero no había manera. Cada vez que la abría, en lugar
de fuego echaba un gran chorro de agua. Un buen día en que los dragones de la ciudad se fueron
de paseo, Regadera se quedó triste y solo, sentado al borde del camino.
¿Qué te sucede? —le preguntó una niña que pasaba
— ¡Búa, búa! No puedo echar fuego. Sólo echo agua.
— ¿Por eso estás tan triste?
— Sí, porque no tengo trabajo. No sirvo para nada.
— No te preocupes —dijo la niña —. Te llevaré a mi ciudad y veremos cómo puedes ayudarnos. La
niña llevó a Regadera a su ciudad y lo presentó al alcalde. El señor alcalde llamó a sus tres
ayudantes y les preguntó:
— ¿Creéis que este dragón nos será útil?
— ¡Claro que sí! —dijo el primero —. Con el calor que hace puede bañarnos a todos como
si fuera una ducha.
— ¡Claro que sí! —dijo el segundo—. Puede ayudar a los bomberos a apagar el fuego.
—Y a regar las flores del parque —exclamó el tercero. Regadera se sintió muy feliz.
Desde entonces trabaja en aquella ciudad y está muy contento porque ve que sirve para
muchas cosas.