Terapia Cognitivo-Conductual en Adicciones
Terapia Cognitivo-Conductual en Adicciones
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
2. Terapias cognitivo-conductuales A D I C C I O N ES
Son múltiples las ventajas de los enfoques basados en las teorías del
com- portamiento. Destacar por ejemplo:
41
- Entrenamiento en habilidades de comunicación
- Entrenamiento en habilidades para la vida
- Ejercicio aeróbico
- Biofeedback
- Entrenamiento en asertividad
- Entrenamiento en manejo de la ira
Seguidamente se presenta una descripción de las técnicas que gozan de
mayor grado de apoyo empírico.
43
la duración de la abstinencia y el individuo pueda afrontar eficazmente cada
vez más situaciones de riesgo, la percepción de control se incrementará de
forma acumulativa y la probabilidad de recaída disminuirá. Pero, si por el
contrario, el sujeto no es capaz de afrontar con éxito una situación de alto
riesgo, la probabilidad de recaer en posteriores situaciones aumentará, por
una parte porque disminuirá su percepción de autoeficacia y, por otra, por-
que le será mucho más sencillo, por su experiencia previa y por su patrón de
conducta habitual, anticipar la expectativa positiva derivada del consumo
de la sustancia que el anticipar las consecuencias negativas derivadas de la
conducta de consumo.
A partir de este planteamiento teórico, que ofrece un referente para que
cualquier persona pueda comprender y analizar su conducta de consumo,
se identifican algunas claves importantes a tener en cuenta en la
intervención:
1. Aprender a identificar qué situaciones, pensamientos y/o estados
emo- cionales pueden acercar al consumo y cómo afrontarlos
adecuada- mente utilizando determinadas técnicas.
2. Aprender a identificar las claves y señales que anuncian la posibilidad
de una recaída.
3. Aprender a enfrentarse a una recaída antes y después de que se pro-
duzca un consumo.
En líneas generales en la PR se combina:
1. El entrenamiento en habilidades de afrontamiento (cognitivas y con-
ductuales)
2. La reestructuración cognitiva
3. El reequilibrio del estilo de vida
45
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
información distorsionado) y cogniciones N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
46
automáticas (o pensamientos negativos, que serían los contenidos de las dis-
torsiones cognitivas).
Los pensamientos automáticos se suelen recoger de tres fuentes princi-
pales: (1) informes orales del mismo paciente al expresar las cogniciones,
emociones y conductas que experimenta entre las sesiones y referidos a de-
terminadas áreas problemáticas; (2) los pensamientos, sentimientos y con-
ductas experimentados durante la terapia; (3) el material introspectivo o de
autorregistro escrito por el paciente como parte de las tareas terapéuticas
asignadas entre las sesiones.
Una vez recogidos estos datos básicos, el terapeuta en colaboración con el
paciente, pueden conceptualizarlo en tres niveles de abstracción:
a) El significado que el paciente da a su experiencia de los hechos
pasa- dos, relacionados con sus áreas problemáticas.
b) Los significados dados por el paciente a su experiencia son
agrupados por el terapeuta en patrones cognitivos.
c) La articulación, a modo de hipótesis, de los patrones cognitivos. en
significados personales o esquemas cognitivos subyacentes y tácitos.
Esta articulación permitirá formular el núcleo cognitivo que se en-
cuentra a la base de los problemas del paciente y permitirá su contras-
tación empírica.
Una vez conceptualizados los problemas del paciente se podrá generar un
plan de tratamiento con el fin de modificar las distorsiones cognitivas y los
supuestos personales. Para ello el terapeuta puede valerse tanto de técnicas
cognitivas como conductuales. Estas técnicas son presentadas en las sesio-
nes, se pide feedback de su entendimiento, se ensayan en consulta y se asig-
na, como tarea para casa, su aplicación a un área problema determinada.
Entre las técnicas cognitivas utilizadas en la terapia cognitiva pueden
mencionarse: detección de pensamientos automáticos, clasificación de las
HOL basadas en la EVIDENCIA CIENTÍFICA
46
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
Nivel de evidencia 1
Las terapias de orientación cognitivo-conductual son eficaces en el tratamiento de
las conductas adictivas.
2.5.1. Modalidades
[Link]. Entrenamiento en Habilidades de Afrontamiento
El Entrenamiento en Habilidades de Afrontamiento (EHA) agrupa un
conjunto de tratamientos relacionados, que tienen en común el intento de
mejorar las estrategias cognitivas y conductuales del paciente, facilitándole
de este modo poder cambiar su conducta adictiva (Longabaugh y Morgens-
tern, 1999). El EHA se ha mostrado eficaz durante los primeros tres meses
de tratamiento al conseguir reducir de manera importante el consumo entre
los pacientes –tanto en dosis como en días de ingesta-, en comparación con
un grupo control que no ha recibido esta intervención (Monti, Rohsenow,
Michalec, Martin y Abrams, 1997). En general, Longabaugh y Morgenstern
en su revisión de 1999 para el National Institute on Alcohol Abuse and Alco-
holism (NIAAA), sugieren que las técnicas cognitivo-conductuales de estilos
o habilidades de afrontamiento se muestran superiores a otras técnicas te-
rapéuticas sólo si forman parte de un programa integrado de tratamiento
(no si se administran como único abordaje). Los estudios revisados por estos
autores parecen revelar que aquellos sujetos con pocas habilidades en re-
solución de conflictos y/o mayor deterioro social relacionado con el alcohol
presentan peores resultados con este tipo de técnicas y responden mejor a
abordajes de mayor soporte social (terapia de grupo, doce pasos, etc).
En diferentes revisiones se incluye el entrenamiento en habilidades so-
ciales como una de las técnicas a trabajar en el afrontamiento de
47
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
situaciones N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
48
de alto riesgo de recaída, considerándose un facilitador de una red social
sin drogas. Asimismo, se incluyen técnicas de manejo del deseo para
mejorar la capacidad de autocontrol del sujeto (Monti et al., 1995).
Los estudios de Chaney et al. (1978) señalaron que los sujetos entrena-
dos en habilidades mostraban una disminución significativa de los episo- dios
de recaída al año de seguimiento, comparados con dos grupos control
(tratamiento tradicional y focalizado en sentimientos de ansiedad) aunque no
encontraron diferencias en cuanto a la abstinencia absoluta de alcohol. Otros
estudios sugieren la eficacia de la técnica para incrementar la abs- tinencia y
la adherencia al tratamiento, en comparación con técnicas de soporte (Jones
et al., 1982; Holder, Longabaugh, Miller y Rubonois, 1991; Miller et al.,
1995; Burtscheidt et al., 2001; Burtscheidt, Wolwer, Schwarz, Strauss y
Gaebel, 2002).
Grado de Recomendación A
El abordaje del Entrenamiento en Habilidades de Afrontamiento y estrategias de
afrontamiento para personas con dependencia de alcohol y/o cocaína dentro de
programas multimodales más amplios, es uno de los elementos más eficaces en la
evolución y el resultado del tratamiento.
Nivel de evidencia 1
El Entrenamiento en Habilidades de Afrontamiento para el tratamiento de la
adicción al alcohol y/o cocaína, es una estrategia eficaz, sobre todo cuando forma
parte de programas multimodales más amplios.
48
GUÍA CLÍNICAÓDE
INTERVENCI N PSICOLÓGICA
C I ÓN
EN ADICCIONES
ES
Nivel de evidencia 1
La Prevención de Recaídas es efectiva en el tratamiento de las conductas
adictivas.
49
alcohol, han sido escasos. La razón principal tiene que ver,
probablemente,
50
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
Nivel de evidencia 2
El manejo de contingencias mediante vales canjeables mejora la adhesión y redu-
ce las tasas de recaída en el tratamiento de la adicción al alcohol.
50
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
Nivel de evidencia 1
Las terapias basadas en el manejo de contingencias (en particular, el empleo de
incentivos contingentes a analíticas negativas, a la asistencia a las sesiones o a
la implicación en actividades alternativas) son estrategias eficaces para la
adidcción a opiáceos cuando se combinan con fármacos agonistas (metadona).
Nivel de evidencia 1
El empleo de incentivos canjeables por bienes y servicios, en combinación con
naltrexona, reduce el consumo de heroína, mejora la retención e incrementa la
adhesión a la medicación.
Grado de recomendación A
La combinación de tratamientos con agonistas o con antagonistas con terapia de
manejo de contingencias aumenta la eficacia del tratamiento.
51
Aunque existen menos estudios, la terapia mediante MC ha sido también
validada en programas libres de drogas (Iguchi et al., 1997; Gruber, Chutua-
pe y Stitzer, 2000; Katz, Gruber, Chutuape y Stitzer, 2001; Jones, Wong,
Tuten y Stitzer, 2005).
Por ejemplo, en el estudio de Jones et al., (2005), los sujetos del grupo de
MC recibían incentivos que incluían el pago de la renta de la residencia, acti-
vidades recreativas y entrenamiento de búsqueda de empleo. Los sujetos del
grupo de MC mostraron reducciones significativas en el consumo de heroína
y cocaína, en comparación con el grupo estándar (42% frente a 15%). Asi-
mismo, hubo diferencias, a favor del grupo de MC, en el número de días de
empleo y la cantidad de dinero ganado legalmente. En el seguimiento a doce
meses los logros se invertían: los del tratamiento convencional se igualaron
en abstinencia, superando a los del MC en controles de orina negativos para
heroína y cocaína.
Nivel de evidencia 2
52
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
Nivel de evidencia 1
El Programa de Reforzamiento Comunitario más terapia de incentivo incre-
menta las tasas de retención en programas ambulatorios y reduce el consumo
de cocaína.
Grado de recomendación B
Las técnicas de manejo de contingencias son altamente recomendables, sobre
todo cuando se utilizan dentro de programas de tratamiento más amplios.
53
[Link]. Terapia cognitiva
También se ha utilizado la Terapia Cognitiva de Beck (TCB) (Beck et al.,
1993), que parte de supuestos diferentes a los del Modelo de Marlatt y Gor-
don. La TCB considera que los estímulos desencadenantes del consumo no
se sitúan fuera del sujeto, sino en su sistema de creencias, lo que explica la
fre- cuente concurrencia de adicción y trastornos depresivos y de ansiedad.
Des- de esta perspectiva, la TCB aborda las creencias disfuncionales que
están en la base de ambos trastornos. A pesar de que algunos estudios
encuentran que la eficacia de este abordaje terapéutico es superior al del no
tratamiento (Miller, Andrews, Wilbourne y Bennett, 1998) otros estudios no
encuentran mayor efectividad que la mostrada por otras modalidades menos
estructu- radas de intervención, como la terapia expresiva de soporte o los
grupos de consejo profesional (Crits-Christoph et al., 1999).
Nivel de evidencia 2
La terapia cognitiva de Beck se ha mostrado superior al no tratamiento en las
con- ductas adictivas, aunque no superior a otras modalidades psicoterapéuticas.
54
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
Nivel de evidencia 3
El Modelo Matrix, que incluye elementos propios de la prevención de recaídas,
terapia familiar y grupal, educación sobre drogas y participación en actividades
de autoayuda es efectivo en el tratamiento de conductas adictivas.
Nivel de evidencia 2
Las Comunidades Terapéuticas son modelos multicomponente de tratamiento de
las conductas adictivas que han mostrado efectividad principalmente en los pri-
meros meses tras el abandono del consumo.
55
de modelos adaptativos, entrenamiento en habilidades y manejo de contin-
gencias, durante 24 horas al día. Pero, más allá de esta definición general,
las Comunidades Terapéuticas (CCTT) no emplean los mismos modelos
so- ciales o psicológicos de tratamiento, y tampoco existe una
homogeneidad en los procedimientos terapéuticos utilizados (muchas
veces ni se explicitan), ni en los métodos y parámetros (variables objeto
de análisis, períodos de seguimiento, tipo de grupo control, etc.) que
utilizan los distintos estudios (Arias Horcajadas et al., 2008). En general,
estos programas se encuentran en contextos alejados de los entornos de
riesgo de consumo de drogas, en lo que supone una eficaz estrategia de
control estimular (de evitación de situa- ciones de riesgo). En este
contexto, los residentes se adhieren a normas es- trictas y explícitas de
conducta, que son reforzadas de forma sistemática por contingencias
específicas (refuerzo y/o castigos), con el objetivo de desarro- llar el
autocontrol y la responsabilidad individual. Las actividades rutinarias
altamente estructuradas pretenden contrarrestar el estilo de vida desorde-
nado, característico de los residentes y enseñarles a planificar, a establecer
objetivos y a adquirir responsabilidades. Otro de los componentes activos
de las CCTT es el cambio de los patrones de pensamiento y
comportamiento ne- gativos a través de las terapias individuales y de
grupo. La participación en este tipo de actividades está diseñada para
adquirir valores positivos, y para identificar y manejar las emociones y las
situaciones de riesgo para el consu- mo. Todos estos cambios se ponen a
prueba en las salidas programadas, que sirven de verificación, feedback y
reforzamiento de los progresos adquiridos a lo largo del proceso de
recuperación (Fernández et al., 2008)..
Nivel de evidencia 1
Principalmente, el tratamiento en CT está indicado para pacientes con
dependencia grave, pobre control de impulsos, con historia de fracasos en
tratamientos menos intensivos y con escaso apoyo social.
Grado de recomendación A
El perfil recomendado para el tratamiento en CT es el de pacientes con
dependencia grave, policonsumidores, con historial largo de abuso de drogas con
múltiples recaídas, con bajo apoyo social y orientados a la abstinencia.
Nivel de evidencia 2
Los componentes activos de cambio de las CCTT son: control estimular,
modelado, reforzamiento de conductas adaptativas, manejo del tiempo,
entrenamiento en habilidades, prevención de recaídas, toma de decisiones, manejo
de cogniciones y emociones, y feedback y reforzamiento de los progresos.
Guías Clínicas SOCIDROGALCOHOL basadas en la EVIDENCIA CIENTÍFICA
56
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
Desde los años ochenta del pasado siglo se han venido realizando estu-
dios de seguimiento en diferentes países europeos, en los que se muestra
que entre el 25% y el 50% de los pacientes permanecen abstinentes al año de
seguimiento. Esta cifra se elevaba hasta el 90% si solo se tienen en cuenta
los sujetos que finalizan el programa (Uchtenhagen y Zimmer-Höfler, 1987;
Berglund et al., 1991; Broekaert et al., 1999; Nemes et al., 1999; Messina,
Wish y Nemes, 2000).
Nivel de evidencia 1
El porcentaje de usuarios que abandonan el tratamiento en las CCTT es
elevado y la mayoría de los abandonos se produce durante las primeras
semanas de la admisión.
Grado de recomendación B
Es recomendable desarrollar estrategias para incrementar la retención de los
pacientes, ya que el aumento de las tasas de retención está asociado a la reducción
del consumo de drogas.
57
Nivel de evidencia 2
Las CCTT son tratamientos eficaces para la adicción a la heroína, siempre y
cuando el paciente permanezca en el programa durante un tiempo suficiente.
La permanencia en el programa es un buen predictor del éxito del tratamiento,
de tal forma que los sujetos que completan seis meses de tratamiento tienen
significativamente mejores resultados que aquellos que permanecen menos
tiempo, y aquellos que finalizan el tratamiento obtienen mejores resultados que los
que lo abandonan prematuramente.
Nivel de evidencia 2
Las CCTT obtienen mejoras significativas en el estado clínico general del paciente:
consumo de drogas, conducta delictiva, psicopatología asociada y situación laboral.
Nivel de evidencia 2
Los logros obtenidos por los tratamientos en CT se mantienen en seguimientos a
largo plazo (de uno a cinco años).
Como puede observarse, los resultados son dispares, pero tienden a rati-
ficar la efectividad de la terapia cognitiva-conductual en diversos contextos
terapéuticos y con diversas adicciones. No obstante, es preciso atender a
otras variables críticas, como son el mantenimiento de los logros a lo largo
del tiempo o la relación entre tiempo de tratamiento y logros alcanzados.
59
A continuación revisaremos los trabajos que han tomado en consideración
estas variables.
Nivel de evidencia 1
Las terapias cognitivo-conductuales son generalmente más efectivas que otras
modalidades psicoterapéuticas y farmacológicas por separado y su eficacia au-
menta en tratamientos multicomponentes.
Nivel de evidencia 1
La Terapia Cognitivo Conductual ha mostrado su efectividad tanto cuando se ad-
ministra en formato individual como cuando se aplica en un contexto grupal.
L basadas en la EVIDENCIA CIENTÍFICA
61
Nivel de evidencia 1
Aunque en algunas circunstancias y para algunos pacientes las intervenciones
breves pueden resultar eficaces, un mayor tiempo de exposición a la Terapia
Cog- nitivo Conductual está relacionado con mejores resultados a largo plazo.
62
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
Nivel de evidencia 1
Los efectos de la terapia cognitivo-conductual se extienden más allá del trata-
miento, pero decaen con el tiempo.
Grado de recomendación A
Sería importante diseñar programas de seguimiento tras el alta para procurar la
consolidación de los cambios obtenidos mediante la terapia cognitivo-conductual.
63
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
Nresultados,
de terapia como “dañinos” si se tienen en cuenta sus probadosAD TI C
E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
y que la composición de los grupos de ado-
64
lescentes debe tener en cuenta una serie de medidas que prevengan su po-
tencial peligrosidad: reclutamiento de los participantes de diversas
fuentes, mantener la heterogeneidad del grupo incluyendo adolescentes
prosociales, emplear a terapeutas entrenados y competentes, mantener un
aparato de su- pervisión efectivo y desarrollar intervenciones
manualizadas que incluyan protocolos de resolución de problemas que
puedan aparecer en el grupo.
Nivel de evidencia 2
La terapia cognitivo-conductual es eficaz con adolescentes consumidores de sus-
tancias. Es recomendable incluir a las familias junto a la aplicación de la terapia
cognitiva conductual en adolescentes para prolongar en el tiempo los cambios
suscitados por el tratamiento.
Grado de recomendación B
Los grupos de adolescentes deben diseñarse teniendo en cuenta determinadas
limitaciones si se quiere evitar un sobreaprendizaje de conductas antisociales y
desadaptativas.
64
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
65
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
caz en el tratamiento de adictos a drogas por vía inyectada y con AD E CRde
criterios IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
66
depresión (Stein et al., 2004) pero los logros no persisten más allá del
trata- miento (Stein et al., 2005).
Los tratamientos psicosociales administrados junto con los tratamientos
de desintoxicación farmacológica resultan efectivos en cuanto a la finaliza-
ción del tratamiento, los resultados durante el seguimiento y el cumplimien-
to (Amato, Minozzi, Davoli, Vecchi, Ferri y Mayet, 2004).
Los pacientes que recibían naltrexona para sus problemas de alcohol, y
además recibían terapia cognitivo conductual presentaban una mejoría que
se mantenía una vez finalizado el tratamiento, en tanto que quienes habían
recibido otras formas de terapia psicológica mostraban una progresiva re-
ducción de los logros (Carroll, Rounsaville, Nich, Gordon, Wirtz y
Gawin, 1994; O’Malley et al., 1996). Diversos estudios han mostrado
consistentemen- te que, en el tratamiento del alcoholismo, la combinación
de terapia cogni- tivo conductual con fármacos como la naltrexona (Anton
et al., 2001; Anton, Moak, Waid, Latham, Malcolm y Dias, 1999; Nunes,
Rothenberg, Sullivan, Carpenter y Kleber, 2006; O’Malley et al., 1996),
diversos ISRSs (Angelone, Bellini, DiBella y Catalano, 1998; Kranzler et
al., 1995), rintanserín (Johnson et al., 1996) u ondansetrón (Johnson et al.,
2000), incrementa sistemática- mente los resultados.
Nivel de evidencia 1
La combinación de la terapia cognitivo-conductual con otras modalidades tera-
péuticas (psicológicas o farmacológicas) es más eficaz que la aplicación de cada
uno de los componentes de forma aislada.
Grado de recomendción B
La combinación de terapia farmacológica (interdictotes del alcohol) y terapia psi-
cológica (fundamentalmente cognitivo-conductual) mejora los resultados del tra-
tamiento para la dependencia de alcohol y cocaína.
66
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
Grado de Recomendación B
Farmacoterapia y psicoterapia deben combinarse en función de las
características del paciente adicto.
Grado de recomendación A
Los tratamientos de sustitutivos opiáceos ofrecen mejores resultados cuando se
acompañan de intervenciones psicológicas.
67
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
(Hoppes, 2006). N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
68
De entre todas ellas destaca la Terapia Cognitivo-Dialéctica o Dialéctico-
Conductual desarrollada por Linehan (1993) para el Trastorno Límite de Per-
sonalidad. Esta modalidad puede descomponerse en dos partes:
68
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
Nivel de evidencia 2
La Terapia Dialéctica es efectiva en pacientes con trastornos adictivos y trastorno
límite de la personalidad comórbido.
69
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
71
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
pacientes en cuanto a su incorporación social. N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
72
4. Quedan algunas cuestiones importantes por aclarar dentro de los abor-
dajes familiares: (a) si hay algún tipo de técnica que sea más eficaz
que otro; (b) cuando se combinan con otros tipos de intervenciones,
cual es la fracción de mejoría atribuible directamente al abordaje
familiar; y (c) sobre qué aspectos de la disfunción que supone el
trastorno (la conflictividad familiar, estructura o dinámica familiar, la
integración socio-escolar-laboral, los trastornos de comportamiento
asociados, etc.) ejerce más influencia la intervención familiar.
Nivel de evidencia 3
Las intervenciones familiares en adolescentes con consumo de drogas aumen-
tan el compromiso de los pacientes y las familias y la adherencia al tratamiento;
reducen el uso de drogas post-tratamiento y mejoran el funcionamiento familiar
y la normalización e incorporación social.
72
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
Grado de recomendación B
Los tratamientos basados en la familia son eficaces en el abordaje de adolescentes
con consumo de drogas.
73
o 2. Circularidad: Debido a la interconexión entre las acciones de
los miembros de un sistema, las pautas de causalidad no son
nunca lineales (en el sentido de que una “causa” A provoque un
“efecto” B), sino circulares en el sentido de que B refuerza
retroactivamente la manifestación de A.
o 3. Equifinalidad: Un mismo efecto puede responder a distintas
causas. Es decir, los cambios observados en un sistema abierto
no están determinados por las condiciones iniciales del sistema,
sino por la propia naturaleza de los procesos de cambio. Esto no
ocurre en los sistemas cerrados.
B) Conceptos de la Cibernética
• Homeostasis. La homeostasis es el estado interno de un sistema que
se mantiene relativamente constante mediante la autorregulación.
• Feedback: En un sistema, las acciones de cada miembro se
convierten en información para los demás, de forma que favorecen
determinadas
acciones en ellos (feedback positivo) o las corrigen (feedback negati-
vo).
• Morfogénesis: Proceso que facilita el cambio en la organización de
cualquier sistema mediante feedback positivo.
74
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
E) Conceptos Estructurales
• Dentro de los sistemas se pueden apreciar pequeños subconjuntos for-
mados por elementos del mismo sistema que se relacionan entre sí. Es
lo que conocemos con el nombre de subsistemas. Así, un subsistema
es un conjunto de elementos agrupados en torno a una misma función
o cualidad. Básicamente son tres los subsistemas que tendremos que
valorar a la hora de realizar un abordaje familiar: el conyugal; el pa-
rental (o parento-filial) y el fraternal o filial.
• Para que el funcionamiento familiar sea adecuado, los límites de los
subsistemas deben ser claros. Las fronteras familiares internas son
identificables por las distintas reglas de conducta aplicables a los dis-
tintos subsistemas familiares.
• Los límites entre subsistemas varían en cuanto a su grado de per-
meabilidad, pudiendo ser difusos, rígidos o claros. Límites difusos
son aquellos que resultan difíciles de determinar; límites claros son
aquellos que resultan definibles y a la vez modificables. Se
considera que los límites claros comportan una adaptación ideal.
• Es posible considerar a todas las familias como pertenecientes a
algún punto situado entre un continuum cuyos polos son los dos
extremos de límites difusos (familias aglutinadas), por un lado, y
de límites rígidos (familias desligadas), por el otro. La mayor parte
de familias se inclu- yen dentro del amplio espectro normal.
• Los límites pueden separar subsistemas del sistema familiar o a la
totalidad del sistema del exterior. En este último caso, los límites
exte- riores se denominan fronteras.
• Dentro del funcionamiento familiar se pueden dar diferentes configu-
raciones relacionales. Según Minuchin (1974) se pueden encontrar: (a)
Triangulación: cada uno de los cónyuges trata de obtener el respaldo
del hijo en su conflicto con el otro. (b) Coalición: Uno de los progeni-
tores respalda al hijo en un conflicto planteado entre éste y el otro
progenitor. Esta situación tiene el efecto de crear un vínculo entre el
progenitor defensor y el hijo para ir en contra del cónyuge. (c) La des-
75
viación de conflictos, que se produce cuando se define a un hijo como
malo y los padres, a pesar de sus diferencias mutuas en otros aspec-
tos, se unen en su esfuerzo para controlarlo o cuando se le define como
enfermo y se unen para cuidarlo y protegerlo.
76
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
77
3. La intervención se centra en la planificación de los objetivos que pro-
porcionen los medios prácticos para eliminar dichos patrones interac-
tivos que están directamente vinculados a las conductas que muestra
el adolescente (abuso de drogas u otras conductas problema).
Los objetivos que persigue la BSFT son dos, principalmente: (a) eliminar
los conductas de abuso de drogas y otras conductas problema; (b) cambiar
la interacción familiar que posibilita el síntoma (consumo de drogas). Parte
de la identificación de los principales problemas en las familias con adoles-
centes que abusan de las drogas y el perfil y/o características del adolescente
consumidor de drogas.
El enfoque de BSFT establece que los cambios en las familias con
adoles- centes consumidores de drogas están directamente relacionados
con:
1. La calidad de la relación terapéutica entre el terapeuta y la familia
siendo ésta un fuerte predictor de la efectividad de la terapia. El te-
rapeuta de BSFT tiene necesidad de formar un nuevo sistema que
in- cluya al propio terapeuta y la familia, lo que se denomina “el
sistema terapéutico” en el que el terapeuta es a la vez un miembro
del sistema y ejerce de líder.
2. La producción del cambio a través de la reestructuración. Las téc-
nicas que se utilizan en este enfoque para cambiar los patrones de
interacción disfuncionales forman parte de lo que se denomina re-
estructuración. El terapeuta trabaja con los miembros de la familia
para que dominen nuevas habilidades de interacción más funciona-
les. Dominar estas nuevas habilidades más adaptativas proporciona
a las familias las herramientas que precisan para gestionar la
conducta de abuso de drogas del adolescente y todos aquellos
comportamien- tos relacionados. El terapeuta refuerza
comportamientos funcionales para garantizar que sigan
utilizándose y a la vez deben reforzarse entre sí los miembros de la
familia que pongan en marcha habilida- des más adaptativas.
L basadas en la EVIDENCIA CIENTÍFICA
79
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
específicas de cada caso (Alba, 2004). N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
80
4.2.4. Terapia conductual familiar y de pareja
80
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
Grado de recomendación A
La Terapia Familiar Estratégica Breve favorece el compromiso de las familias
para participar activamente en el proceso de tratamiento de las conductas adicti-
vas en adolescentes.
Grado de recomendación B
La Terapia Familiar Estratégica Breve mejora la dinámica de funcionamiento
familiar y los efectos persisten en el tiempo.
Grado de recomendación B
La Terapia Familiar Estratégica Breve está especialmente indicada para las fami-
lias de adolescentes abusadores de drogas con mayor nivel de desestructuración.
81
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
sido común N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
82
encontrar grandes dificultades para recabar la participación continuada de
todos los miembros de la unidad familiar en el tratamiento. Para salvar esta
dificultad se ha formulado la “Terapia para una persona de la familia” (One
Person Family Therapy, OPFT; Foote, Szapocznik, Kurtines, Perez-Vidal y
Hervis, 1985; Szapocznik, Kurtines, Perez-Vidal, Hervis y Foote, 1989). Este
procedimiento persigue los mismos objetivos que la BSFT (cambios en inte-
racciones familiares desadaptativas y conducta sintomática en los adoles-
centes) pero no requiere la presencia de la familia al completo. Si bien este
enfoque parece desafiar el principio básico sistémico familiar, según el cual
debe trabajarse conjuntamente con todo el entramado familiar, la propia
teoría sistémica aporta conceptos justificativos, como el de complementarie-
dad, según el cual, cuando un miembro de la familia cambia, el sistema res-
ponde con cambios que restauran el antiguo funcionamiento o generan uno
nuevo (Minuchin y Fishman, 1981). Un ensayo clínico comparó los
resultados obtenidos mediante la aplicación completa de la BSFT y la versión
modifica- da para una persona, la OPFT (Szapocznik, Kurtines, Foote, Perez-
Vidal y Hervis, 1983; 1986), en 72 familias de origen hispano, con algún
adolescente consumidor abusivo de drogas, asignándolas aleatoriamente a
una u otra modalidad de tratamiento. Los resultados mostraron que ambas
modalida- des fueron eficaces en reducir el consumo de drogas y los
problemas com- portamentales asociados, así como en mejorar el
funcionamiento familiar. La conclusión a la que llegaron los autores,
tomando en conjunto toda la in- vestigación precedente, fue que una
intervención individual conceptualizada en términos familiares puede
mejorar el funcionamiento familiar, en tanto que una intervención individual
conceptualizada en términos individuales puede provocar el deterioro del
funcionamiento familiar.
Grado de recomendación B
La Terapia Familiar Estratégica Breve centrada en una sola persona del núcleo
familiar puede ser tan efectiva como la inclusión de todo el núcleo familiar en la
terapia.
L basadas en la EVIDENCIA CIENTÍFICA
Grado de recomendación B
Las terapias individuales que tienen como diana la estructura familiar producen
mejores resultados que las terapias individuales que tienen como diana el cambio
individual.
Nivel de evidencia 1
La terapia basada en la familia, sumada a programas de dispensación de metado-
na, mejora la retención, especialmente en pacientes con peor pronóstico inicial.
Nivel de evidencia 2
La MDFT muestra mayor eficacia que la terapia de grupo de iguales en la disminu-
ción de riesgos y la promoción de procesos de protección en las áreas individual,
familiar, escolar y grupo de iguales, además reduce el consumo de drogas duran-
te el tratamiento.
83
terapia familiar, basado en presupuestos sistémicos, se ha evolucionado al
estudio de ensayos que sólo tienen en común utilizar enfoques que se cen-
tran en la familia. Estos ensayos muestran, comparados con otros que no
se focalizan en la familia, beneficios en relación a la adherencia y
retención, mejores resultados en cuanto a reducción de consumo y de
problemas de conducta, mejora de la dinámica familiar y menor
adscripción a grupos de iguales no consumidores. Los resultados indican
la necesidad de incorporar a la familia al tratamiento de adolescentes con
problemas de drogas.
Nivel de evidencia 3
Los tratamientos basados en la familia con adolescentes, comparados con aque-
llos que no se focalizan en la familia, muestran beneficios en la adherencia y
retención, mejores resultados en la reducción de consumo y problemas de con-
ducta, mejora de la dinámica familiar y menor adscripción a grupos de iguales
consumidores.
Grado de recomendación 3
Consolidar una alianza duradera entre adolescente, profesional y familiares
correlaciona con el éxito de la terapia.
basadas en la EVIDENCIA CIENTÍFICA
84
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
85
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
ción del Johnson Institute). N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
86
En el mismo sentido, Meyers, Miller, Hill y Tonigan (1999) encontraron
que esta modalidad de terapia de pareja incrementaba la abstinencia y la
adhe- sión al tratamiento, y reducía las conductas depresivas, la ansiedad, la
ira y la sintomatología física aversiva de las personas allegadas a los
pacientes.
En un estudio realizado con adictos a la heroína y a la cocaína en un pro-
grama ambulatorio, se comparó una terapia individual de entrenamiento en
afrontamiento de situaciones de riesgo con la aplicación de la misma tera-
pia más la BCT (12 sesiones). Los pacientes de este último grupo mostraron
menos consumo de drogas, más periodos de abstinencia, menos arrestos
y menos hospitalizaciones asociadas al uso de drogas, a los doce meses de
seguimiento (Fals-Stewart, Birchler y O’Farell, 1996). La ventaja de añadir
terapia de pareja a la terapia individual se ratificó en un estudio posterior
utilizando este mismo diseño (Winters y cols., 2002).
En un segundo estudio, la BCT se aplicó durante 24 sesiones a sujetos en
un programa de mantenimiento con metadona. Como en el caso anterior, los
sujetos del grupo BCT obtuvieron menos analíticas positivas y mejores rela-
ciones de pareja que el grupo que solo recibió terapia individual, durante los
seis meses del tratamiento (Fals-Stewart, O’Farrell y Birchler, 2001).
En otro estudio de este mismo equipo, los resultados mostraron que los
pacientes en un programa con naltrexona y que además recibían terapia in-
dividual y CBT, lograban más días de abstinencia y menos problemas legales
y familiares al año de seguimiento que los pacientes del grupo de naltrexona
más terapia individual (Fals-Stewart y O’Farrell, 2003).
En definitiva, se puede deducir de los resultados de la mayoría de estos
estudios que las técnicas orientadas a mejorar las relaciones familiares de
los pacientes puede ser un componente crítico de los programas de trata-
miento. De hecho, las técnicas de manejo familiar son una parte importante
de la CRA, uno de los programas de tratamiento del alcoholismo con mejor
soporte empírico en estos momentos.
Nivel de evidencia 1
La terapia conductual de pareja, dirigida a mejorar las relaciones familiares,
ayuda a incrementar las tasas de abstinencia.
Grado de recomendación B
Con los pacientes que conviven con parejas no consumidoras de drogas debe
aplicarse terapia conductual familiar y/o de pareja.
Guías Clínicas SOCIDROGALCOHOL basadas en la EVIDENCIA CIENTÍFICA
86
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
87
útil en estados avanzados de recuperación y para tratar rasgos de perso-
nalidad anómalos asociados o previos a la adicción. Pero estos trabajos se
limitan a plantear cuestiones teóricas para la discusión dentro del marco
conceptual psicoanalítico, sin utilización de metodología científica.
Existe un rechazo generalizado entre los autores instalados en el método
psicoanalítico y psicodinámico hacia los procedimientos basados en la evi-
dencia, que invalidan como método adecuado de estudio de resultados de
este tipo de terapias (Mace, Moorey y Roberts, 2001). En concreto, Clemens
(2002) argumenta que los trabajos sobre este tipo de terapias:
(1) no se focalizan en diagnósticos sintomáticos específicos,
(2) no han encontrado una manera de diseñar estudios controlados
doble-ciego,
(3) son más flexibles y diseñados para dar respuesta a necesidades indi-
viduales y a las vicisitudes de la exploración,
(4) pueden desarrollarse en periodos de tiempo que van entre meses y
varios años o más.
La Asociación Psicoanalítica Internacional publicó en 1999 un trabajo
(Fonagy, Kächele, Krause, Jones y Perron, 1999) en el que se revisaron
casos clínicos documentados y estudios de eficacia del psicoanálisis. Entre
los principales resultados de la revisión destacan: (a) la efectividad es ma-
yor en los pacientes más jóvenes; (b) los tratamientos largos tienen mejores
resultados; (c) el psicoanálisis puede reducir el uso de medicación psico-
trópica y (d) se asocia con una mejora en la capacidad laboral. En la publi-
cación también se recogen las limitaciones metodológicas de los trabajos
de partida, llegando a la conclusión que los estudios no pueden demostrar
de manera inequívoca que el psicoanálisis sea efectivo en relación a un
placebo activo u otras formas de terapia. Diversos trabajos posteriores han
sugerido la incapacidad del método psicoanalítico para informar, según
parámetros científicos, de los resultados de la aplicación de sus terapias
HOL basadas en la EVIDENCIA CIENTÍFICA
88
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
N TI C
AD E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
89
GU Í A CL ÍN I C A DE I N
PS GI UC ÍA
O L CÓ G LÍ NI CI ACA END E I
T EP SR IV CE ON LC ÓI GÓ IN CA EN
(Helping Alliance) (HAq-II) o la Escala de Alianza de CaliforniaN(CALPAs)
AD TI C
E CR IV OENNEC SI ÓN
A D I C C I O N ES
que
90
registra alianza alta. Si bien en una evaluación realizada a los seis meses
el informe de alianza de los pacientes no predijo resultados respecto de las
medidas relacionadas con la droga, sí lo hizo en la evaluación a un mes. La
alianza, sin embargo, predijo un mejoramiento en los síntomas depresivos
a los seis meses. En conjunto, las evaluaciones de la alianza hechas por los
terapeutas resultaron peores predictoras que las evaluaciones realizadas
por los pacientes. Los resultados fueron similares tanto en las muestras de
los que completaron el tratamiento como en las de los que lo intentaron. El
CALPAs, pero no el Haq-II, predijo el abandono. Hubo evidencia preliminar
de que una mayor alianza predecía mayores cambios en los síntomas depre-
sivos de pacientes con mayor tiempo que en los que tenían menor tiempo de
tratamiento (Barber et al., 1999).
Como resumen, se destacan las conclusiones del reciente metaanálisis
de Connolly, Crits-Christoph y Hearon (2008) que examina la evidencia de la
efectividad de la terapia dinámica con los criterios de la American Psycholo-
gical Association (Chambless y Hollon, 1998): no existen suficientes estudios
controlados y aleatorizados en psicoterapia dinámica, por lo que se puede
concluir que no existen suficientes evidencias científicas de sus resultados
favorables en el ámbito de los trastornos adictivos en la actualidad.
Nivel de evidencia 4
Las terapias de corte psicodinámico son efectivas para el tratamiento de los tras-
tornos por abuso de sustancias.
Nivel de evidencia 4
La terapia de apoyo expresiva aporta mejoras clínicas en pacientes de larga evo-
lución.
Grado de recomendación C
La Asociación Americana de Psiquiatría recomienda la terapia interpersonal en
trastornos adictivos con un grado de recomendación C, igual que el resto de tera-
pias psicodinámicas.









