E.D.
I TALLER DE PERCUSIÓN
Prof. Gabriel Loto
LABORATORIO RÍTMICO
FUERZAS CONSTRUCTIVAS
Es necesario (al momento de abordar una improvisación o una composición con los materiales, recursos y los
diversos lenguajes del universo de la percusión) ir construyendo un criterio sobre las funcionalidades de cada
elemento. Algunas cosas son bastante obvias: es sabido que el lenguaje rítmico será el principal, junto con el
tímbrico, pero… ¿Cómo ordenar mejor estos elementos a fin de explotar mejor su potencial?, ¿Cómo
aprovechar y desarrollar cada familia de instrumentos?
A fin de tener una guía práctica, es que se desarrolla el siguiente material de consulta.
Llamaremos Fuerzas Constructivas a los recursos que constituyen nuestra obra para grupo de percusión.
PULSO:
La percepción de la pulsación y sus implicancias requieren de un estudio importante, como de aclarar algunos
conceptos.
Tomaremos como pulsación, más cercana a la percepción humana (tactus), al rango que va de los 60 bpm a
140 bpm. Por debajo de este rango será necesario pensar una subdivisión. Por sobre este rango será necesario
pensar agrupando cada 2.
Otras pulsaciones: Tono (Hz), Subdivisiones, Compás, Forma.
LENGUAJE DE CLAVE:
Una clave (llave), definirá los ángulos y la forma estructural que pretende la obra rítmica. Puede definir el
compás o ciclo matriz, más allá de su escritura. Las principales características de las claves conocidas en la
música folclórica de diversas partes del mundo son su Homogeneidad y Equilibrio. Hay una proporción entre
los sonidos que atacan en tierra y los que atacan en aire (ver teoría de las claves de Ramiro Musotto), como
también encontramos un equilibrio en la cantidad de sonidos, a saber 5 o 7. Es curioso, pero los sistemas
tonales más importantes: Pentatónico y Heptatónico también disponen la misma cantidad de elementos: 5
notas y 7 notas. Los valores constitutivos de una clave se dan siempre en la combinación de negra, corchea
con punto y corchea.
LENGUAJE DE CÁSCARA:
El concepto de “cáscara” está tomado de la tradición musical cubana. Entendemos por cáscara a una capa
subyacente a la clave, que responde a esta como estructura, pero se permite rellenar los espacios con las
subdivisiones de la misma clave.
Ejemplo:
LENGUAJE DE GRAVES:
El elemento de menor actividad, pero el de mayor responsabilidad, tanto en contundencia y
seguridad, como en precisión. Muchas veces, los percusionistas mejor formados ocupan este lugar
en los grupos, ya que se necesita de mucha madurez y relax para que el grupo “camine” de la
mejor manera.
El sector de base grave esta en relación a la pulsación y a la clave elegida, y aunque las notas sean
pocas, serán de gran importancia. Es necesario equilibrar los golpes de tierra y aire, como en la
clave.
LENGUAJE DE SUBDIVISIONES O SEMILLAS (TIMBRES AGUDOS):
Define el pulso y sus características internas. Es el único lenguaje con la libertad de modificar de
manera irregular la subdivisión (binario/ternario) y así, darle diferente carácter al resultado final de
la obra. La actividad es mucha pero constante, los ciclos son más pequeños que el resto (célula).
Los timbres agudos de metales y semillas son los ideales.
LENGUAJE SOLISTA:
Más allá de su función en la improvisación, definirá melodía, ciclos grandes y hasta la forma en
ocasiones.
Se permite la utilización de todos los valores regulares e irregulares. Genera: sorpresa, diálogos,
desarrollo y contraste. Posee libertad pero de su función depende el equilibrio y el contraste con el
resto del grupo.
LENGUAJE “PUNTUACIÓN”:
No es un rol indispensable. Su función puede definirse como de “Co-dirección”. Puede designarse a
cualquier timbre. Su actividad es menor pero de gran responsabilidad. Marca ciclos de frase o
sección. Puede ser ejecutada por la dirección del grupo.