2.
2 Soportes
A lo largo de la historia, la escritura se ha adecuado al soporte disponible. Las
determinaciones naturales y los avances científicos han provocado variaciones en la
concepción de los soportes de la escritura. Los tipos de materiales que se utilizaron en la
antigüedad como soportes de la escritura fueron de diversos tipos. De entre ellos cabe
destacar, la aportación de Los chinos al inventar el soporte mucho más duradero: el papel,
así mismo cabe llamar la atención que durante la Edad Media se utilizó el pergamino en
Europa. Este se agrupaba en varios pliegos que se cosían formando los códices, que poco
a poco fueron constituyendo lo que hoy conocemos como un libro. En su última etapa, el
códice se presenta en forma de hojas sueltas (periódico). En esta evolución, el
acontecimiento más importante fue sin duda la creación de la imprenta.
También han variado los materiales utilizados: arcilla (principalmente para las tabletas),
papiro (para el rollo y, en menor proporción, para el códice), pergamino (sobre todo para el
códice). A continuación hacemos una breve descripción de algunos de estos.
Arcilla.
La escritura más antigua conocida es la cuneiforme, que surgió
en sumeria en el año 3200 a.C. aproximadamente, la arcilla en
forma de tablillas es el material sobre el que se conserva la
escritura más antigua. Formadas con placas muy finas,
generalmente de tamaños similares, cuadradas y con las
esquinas algo redondeadas. Su forma, generalmente lisa por la
parte en que se escribía y algo convexa por la cara opuesta,
facilitaba su almacenaje en nichos, huecos de la pared, que
constituían así los primeros archivos. Los cantos de las tablillas
llevaban consignados datos indicativos del contenido que
podían leerse estando colocadas; así junto a la escritura,
aparecía la primera formas de clasificación y archivo. De esta
forma, la función de las tablillas, básicamente registros de
contabilidad y actividades burocráticas, administrativas y
comerciales, de los palacios sumerios, se ajustaba plenamente
a las necesidades para las que habían sido creadas.
La tableta de arcilla y los signos cuneiformes fueron utilizados:
Por los sumerios, llegados al sur de Mesopotamia probablemente en el IV milenio,
donde crearon una de las primeras y más ricas civilizaciones urbanas a base de una
productiva agricultura y de una eficiente organización social, que fue posible por el
descubrimiento de la escritura y su empleo generalizado en las tareas
administrativas.
Por los acadios (siglos XXIII y XXII), semitas de raza y lengua, que formaron el
primer gran imperio mesopotámico, desde el Mediterráneo hasta los Montes Zagros,
y desde el Golfo Pérsico hasta las estribaciones del Cáucaso, y asimilaron la cultura
sumeria, a la que dieron una nueva y fuerte personalidad.
Por los babilonios, también semitas, que consiguieron crear dos grandes imperios,
el babilónico antiguo o amorita (siglos XVIII al XVI) y el babilónico o caldeo (siglos
VII al V).
Por los asirios, igualmente semitas, algunos de cuyos reyes se preocuparon por
formar grandes bibliotecas con los textos antiguos, de los que eran fervientes
lectores y coleccionistas.
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Papiro.
Uno de los rasgos característicos de la cultura egipcia, junto con la
escritura jeroglífica o el arte monumental de las pirámides, es, sin
duda, el uso del papiro, una planta palustre de la familia de la
ciperáceas (cyperus papyrus), que crecía abundantemente gracias al
clima y carácter cenagosos de las márgenes del río Nilo en Egipto, así
como en Siria, Etiopía y Palestina. El papiro se usaba con múltiples
fines en el antiguo Egipto, como alimento rico en fécula, como materia
prima para elaborar cestas, cuerdas, ropas, velas, calzados, incluso
pequeñas barcas fluviales; para vendajes, ungüentos y fármacos;
como planta aromática y como soporte de escritura. Para este uso la
planta se cortaba y se preparaba aún fresca. Se aprovechaba la parte
central del tallo, de sección triangular, se cortaba en láminas (philyrae)
que se colocaban superpuestas y entrecruzadas sobre una tabla
humedecida, formando capas (schedulae) que constituían la trama
característica del papiro. Se golpeaban (bataneo) un poco para alisar
el tejido, se prensaban y luego secaban al sol; para alisarlas se
pulimentaban con un objeto de marfil o un caparazón de molusco. Las
hojas resultantes (plagulae) se unían entre sí con una pasta de
pegamento formada con agua, harina y vinagre, superponiendo el
borde derecho de cada hoja sobre la siguiente y así facilitar el paso de
una a otra del cálamo a la hora de escribir. Se formaban así los rollos
de papiro, generalmente compuestos de unas veinte hojas, que se
denominaban tomus, volumina, chartae. Era un material flexible, de
tacto sedoso y brillante, con una tonalidad de blanco hueso. Sobre el
papiro se escribía con un cálamo hecho del tallo del junco, cortado a
bisel. El papiro favoreció la proliferación y difusión de la escritura y,
con ella, de la literatura. Se exportó a Grecia y Roma y fue el soporte
más preciado de la escritura.. No obstante era un material raro y caro,
cuya producción fue disminuyendo con el tiempo, sobre todo a partir
del [Link] d. C. En época romana era tan cotizado y lujoso que sólo
algunas personas tenían acceso a él. Por otra parte la conservación
del papiro requería un cuidado especial. Los rollos se guardaban en
recipientes de madera o de arcilla, para preservarlos de los insectos y
se impregnaban de aceite, con lo que adquirían el tono amarillento
característico. Sin embargo, la humedad y el calor eran sus enemigos
fatales, de ahí su escasa conservación. Otra de las causas de la
progresiva desaparición de textos escritos en papiro fue el que, debido
al deterioro e, incluso, a la evolución de la escritura que convertía los
antiguos textos en poco legibles, éstos se copiaron en pergamino,
desapareciendo los primitivos escritos &ldquooriginales&rdquo en
papiro. Algunos autores romanos señalan que durante el siglo II a. de
n. e., Egipto prohibió la exportación de papiro. En virtud de la
importancia que éste ya tenía como material para la escritura, es
comprensible que tal medida obligara a griegos y romanos a buscar
un sustituto del papiro: el pergamino. Con la aparición del pergamino,
más consistente, más abundante, aunque de laboriosa preparación
también, el uso del papiro fue disminuyendo, especialmente a partir de
los siglos III y IV d. C.
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Pergamino.
Es la piel de un animal, generalmente ternera, cabra, oveja o carnero, tratada de
forma especial para conseguir este soporte de escritura. El pergamino se obtiene a
partir de la dermis de la piel del animal. Ésta se dejaba en remojo en agua durante
un prolongado período de tiempo, después se le daba una lechada de cal para
eliminar la epidermis, evitar que se pudriera y facilitar la eliminación del vello, que
se hacía a continuación; finalmente se raspaba el tejido subcutáneo. Hasta este
punto el procedimiento era idéntico o muy similar, tanto en el proceso de curtir el
cuero como en el de fabricación del pergamino. Para ésta, una vez reducida la piel
a una capa fina y limpia de la dermis se estiraba y tensaba sobre un bastidor, donde
se goteaba, se raspaba con cuchillas de acero, pasando a continuación un trapo
húmedo con agua y polvo calizo; esta operación se repetía varias veces, de modo
que, a base de secar y mojar la piel tensa, se producía un reordenamiento de las
fibras de colágeno que daban el aspecto característico de la trama del pergamino.
Una vez quitada la piel del bastidor, se apoyaba sobre un caballete y se volvía a
rascar, ahora en seco, con cuchillas de cierta curvatura, para hacerla aún más fina
y flexible, luego se pulía con piedra pómez. Con las virutas que se desprendían del
raspado se fabricaba la cola de pergamino, usada para teñir lana, para pinturas y
para encolar papel. El nombre le viene de Pérgamo, ciudad de Asia Menor, fundada
por Filetero en el 238 a.C. Otra ventaja que presentaba el pergamino era que su
producción podía realizarse en cualquier país: no se prestaba a ser sujeto de un
monopolio como el que los egipcios tenían sobre el papiro. El éxito del pergamino
como material de escritura, no obstante, fue lento, hasta que en el siglo IV de nuestra
era desplazó definitivamente al papiro. La invención del pergamino hizo posible la
transformación de los instrumentos de escritura. Se utilizaba la parte hueca del
cañón de una pluma, preferentemente de un ave grande, antecedente directo de las
plumas de ganso utilizadas siglos más tarde y también de nuestras plumas
metálicas actuales. La aparición del pergamino no sólo transformó las técnicas de
escritura antiguas, sino el formato mismo de los textos. Además de ser un material
frágil, el rollo de papirose manejaba de manera poco cómoda: había que
desenrollarlo cada vez que se deseaba consultar, lo que en rollos muy largos era
poco práctico además de que así se maltrataba el material. En las escuelas griegas
los estudiantes solían utilizar tablillas de madera cubiertas con cera, en las que,
utilizando un estilo de metal, se podían hacer anotaciones rápidas. Era frecuente
unir dos o más tablillas para así formar una especie de cuaderno. Cuando el uso del
pergamino comenzó a extenderse, la forma de esos cuadernos se adaptó
sumamente bien a las características del pergamino, de tal manera que se crearon
cuadernos de pergamino denominados códices, cuya aparición data del siglo I de
nuestra era. Al principio estos eran utilizados en ediciones baratas y durante mucho
tiempo coexistieron junto a los rollos de papiro, pero hacia el siglo V su uso estaba
ya generalizado. Al principio, los códices se formaban reuniendo varias hojas unas
dentro de otras en un doblez único; más tarde se comenzó a formar el códice
haciendo cuadernillos de unas pocas hojas los que después se cosían entre sí, tal
y como actualmente se hace, con la invención del códice se creó la necesidad de
numerar las páginas que lo formaban. Al principio, sólo se numeraban las hojas, es
decir, se foliaban, pero más tarde se numeraron las páginas. Una característica de
los códices eran las ilustraciones. Éstas eran muy variadas y de diversos tamaños,
coloreadas aunque con pocos matices. No obstante, debemos señalar que también
en los rollos de papiro encontramos ilustraciones.
Papel.
La tradición atribuye el descubrimiento del papel a Tsi Lun, un oficial del emperador
chino de la dinastía Han, en el año 105 d.C. Se conservan unas cartas del 137 d.C.
La invención del papel triunfó definitivamente en China, desplazando a los
habituales soportes como el bambú, la seda, la madera o el hueso. Este material,
convertido en el soporte universal de la escritura, tardó, sin embargo, bastante
tiempo en difundirse en Occidente. Al parecer los árabes lo copiaron a partir del 751
d.C., al descubrir entre los prisioneros de guerra, tras una victoria sobre los chinos
cerca de Samarkanda, a algunos artesanos de la fabricación de papel. Pero hasta
los siglos X y XI no empieza realmente a ser usado en Europa y, con todo, tardará
en desplazar al pergamino. Sin embargo, puede decirse que la difusión del papel y
su utilización masiva ha constituido uno de los avances mayores en la historia de la
cultura, comparable al de la imprenta y estrechamente relacionado con ella. El papel
fabricado en China contenía un elemento de origen vegetal: se extraía a partir de
una monocotiledónea (morus papyrifera sativa), sin embargo, deja de fabricarse con
ella a raíz de su difusión por Asia Central y luego por el Próximo Oriente y,
finalmente, por Occidente. Los elementos básicos serán los trapos de lino y el
cáñamo. Se deshacían en unas pilas y se dejaban macerar y fermentar en agua,
para conseguir una pasta muy fina, a base de golpearla con martillos o con piedras
de molino. Se formaba así un producto de fibrillas de celulosa que se depositaba en
una cubeta metálica a temperatura constante, en la que se introducía un tamiz
rectangular rodeado por un marco de madera, llamado forma y constituido por
filamentos entrecruzados que componen una trama. Según la disposición de estos
filamentos, así eran las formas y así daban lugar a distintos tipos de hojas, ya que
con este utensilio se recogían las materias en suspensión que tenía la pasta de
papel y con ellas se formaba una fina película que se extendía sobre un fieltro y así
comenzaba a secarse. Las hojas resultantes se prensaban para alisarlas. Después
se encolaban de una en una. Los árabes perfeccionaron mucho el usos de gomas
para encolar a base de resinas o engrudos de almidón. Las hojas del papel suelen
llevar una marca del fabricante, denominada filigrana, de origen italiano y
documentada a partir de 1280.
Amoxtli
Hans Lenz considera que el soporte físico del amoxtli, podía ser confeccionado de
amatl o papel de corteza de árbol, en este aspecto coinciden las crónicas de Pedro
Mártir de Angleria, Bernal Díaz del Castillo y Fray Diego de Landa1. También indica
que López de Gómara y Motolinia dicen que el papel lo hacían de metl o maguey2.
Galarza señala que se elaboraba también de piel de animales, como la del venado
y de algodón3
No se conoce con exactitud, cuando se inicia la práctica de diseñar y elaborar documentos
pintados en Mesoamérica. Según Carmen Aguilera, por la evidencia encontrada &ldquoen
algunas piezas de cerámica policroma maya, fechas y símbolos en los murales de
Teotihucán, Bonanpak, y tumbas Oaxaca, el hallazgo de batidores de piedra para aplastar
la fibra con que hacía el papel, asociados al periodo clásico (siglo I d.C.), se deduce que la
pintura de manuscritos debe haber sido practicada en Mesoamérica, por lo menos desde el
periodo clásico&rdquo. Con base en éste supuesto histórico, podemos proponer la hipótesis
de que en ese momento, inicia la historia de los documentos manuscritos de México. Dentro
de ella, elaboración del amoxtli que registraba, sus conservaba y transmitía información
cumplió su función social durante por lo menos 1521 años, cuando cayó bajo el dominio
español, las ciudad de Tenochtitlan.4.
Aún cuando los documentos tenían características diferentes en cuanto a la forman que
adoptaron en diversas culturas, sin embargo, tienen un elemento común: las materias
primas que se utilizaban para elaborar los soportes de los mismos podríamos decir que era
equiparables, ya que se utilizaron materiales vegetales, pieles de animales así como barro
y piedra.
1 Hans Lenz. El papel indígena mexicano. México: SEP,1973, p. 71-72
2 ídem p.73
3 Joaquín Galarza y Rubén Maldonado R. Amatl, amoxtli= papel, el libro: los códices
mesoamericanos.[s.l.]: SEIT:ENAH,1986, p.72
4 Luis Antonio Gómez. El libro de Música Mexica a través de los Cantares Mexicanos. México: Colegio
Nacional de Bibliotecarios: Información Científica Internacional, 2001. 197 p., p.52