0% encontró este documento útil (0 votos)
368 vistas4 páginas

Guía de TAC para Artes Plásticas 7mo grado

Este documento presenta una guía de trabajo para la asignatura de TAC (Tecnología, Artes y Comunicación) sobre el tema de las artes plásticas. Incluye tres secciones: la primera indaga sobre el origen de las artes plásticas, la segunda elabora una línea de tiempo sobre su evolución, y la tercera elabora un álbum sobre pintores nicaragüenses destacados.

Cargado por

Andres Rene
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
368 vistas4 páginas

Guía de TAC para Artes Plásticas 7mo grado

Este documento presenta una guía de trabajo para la asignatura de TAC (Tecnología, Artes y Comunicación) sobre el tema de las artes plásticas. Incluye tres secciones: la primera indaga sobre el origen de las artes plásticas, la segunda elabora una línea de tiempo sobre su evolución, y la tercera elabora un álbum sobre pintores nicaragüenses destacados.

Cargado por

Andres Rene
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Guía de trabajo de TAC Séptimo grado.

Nombre: Fausto Alberto Hernández Fernández Fecha:27/04/2020

Unidad1: Conocemos las Artes plásticas

Temas:

Artes plásticas generalidades

La pintura

Indicador de logro: consolida tus conocimientos generales sobre las artes plásticas con énfasis
en la pintura.

I. INDAGA SOBRE EL ORIGEN DE LAS ARTES PLASTICAS.

son aquellas artes que utilizan materiales capaces de ser modificados o moldeados por el


artista mediante distintas técnicas para crear una obra. Son aquellas manifestaciones del ser
humano que reflejan, con recursos plásticos, algún producto de su imaginación o su visión
de la realidad. Se refiere el término de manera más amplia a las artes visuales para
diferenciarlas del arte musical, de la danza, la literatura o del teatro.
Incluidas dentro de las bellas artes, el término artes plásticas aparece a principios del
siglo XIX para referirse a la pintura, la escultura, el dibujo, la arquitectura, el grabado,
la cerámica, la orfebrería, la artesanía y la pintura mural.

II. ELABORA UNA LINEA DEL TIEMPO SOBRE LA EVOLUCION DE LAS ARTES PLASTICAS.

Paleolítico Arte Griego Románico Renacimiento Arte Guandardismo


Graffiti

E.
Prehistoria E. Antigua E. Media E. Moderna E. Actual
Contemporánea

Neolítico Arte Romántico Gótico Barroco Cubismo


Virtual
III. ELABORA UN ALBUM SOBRE LOS PRINCIPALES PINTORES NICARAGUENSES.

Alejandro Aróstegui tornó resplandeciente la carroña


capitalista, se apropió de nuestro diario paisaje lacustre y
volcánico, revitalizó naturalezas muertas e implantó, como
un artesano infalible, mágicos objetos y monocromas
texturas. Todo lo urdió, lo configuró para combatir la
soledad del hombre y revelarnos, con sus trazos obsesivos
y exhaustivos, la pasión por el Arte y su permanencia.

La paleta de Leonel Vanegas, ebrio de furia y rebeldía


rojinegra, era sobria. No ofrecía artificios ni recargamientos,
sino consistentes sensaciones directas y desnudas, casi
siempre violentas y protestatarias. Leonel no concedía tregua
al folclor ni a la academia. Se encarceló dentro de su
abstraccionismo dramático, conservando su humanidad
desgarrada y secreto dolor oculto. Inconmensurable.

Mesura y pureza signaron a Orlando Sobalvarro: desde su


minero Chontales, pasando por nuestra Managua viva hasta
su mortal Tipitapa. Todos sus vuelos fueron telúricos, o
ancestrales; y lo poseyó la transparencia, controlado por el
rigor laborioso, bajo la sabia mirada de su noctámbulo
compañero: el Búho. Su tótem. Yo fui amigo de Sobalvarro:
disciplinado e íntegro. Y lo sigo siendo a través de sus cuadros
casi imperecederos.
No subí a la ciudad de los dioses terrígenos, pero lo hizo
por mí, por nosotros y los otros quemados por la llama y
el abrazo de la gracia, Leonel Cerrato. Nuestro grabador
de rostros y paisajes, de mujeres campesinas y lacustres
—fugándose de la marginación y el olvido— llegó a la
cumbre borrascosa, a la penumbra celestial, a la altura
divina de los Andes para contar, cantar y encantar la
piedra, transformarla, retomarle y retocarla, grabarla,
soplarle y retratarla. Leonel subió y tocó con su vara
mágica el templo viviente que es toda mujer, todo vientre
portador de vida futura y presente. Leonel, el segoviano,
respiró el aire sagrado y dibujó la esencia, la existencia
del primer día de la creación en Machu Picchu. Leonel Cerrato, uno de los nuestros, visitó a los
padres de la piedra, de las piedras que construyeron la raza y el espíritu de América, allá en el
sur. Y vivió en sus habitaciones, codeándose con ellos, raptándose a sus mujeres en este lienzo
que refresca mis ojos y consuela mis enojos, que es parte mía y del mundo solo, sordo, mudo y
desnudo, pétreo y tétrico; del mundo que corre de nuestras venas. [diciembre, 27 del 86].

Fuñando uñaradas ferales, b. Gámez, el hecatónquiro


albano, albino, galvaniza el mundo moderno y de
siempre, nuestro como suyo, con refracciones de
signos y cabellos de crines estiradas, arrodilladas,
atornilladas sobre la tierra, en Tlapalcalli y Tagüe,
Acahualinca y Tegucigalpa, con el grupo Gradas en los
muros de la iglesia de Santa Faz y el grupo Nueva
América, americanizando los sueños, las pesadillas, el
pesar y el pasar humanos. Desde la casa de Agenor
Hidalgo, este esteliano estiliza los restos del naufragio
que portamos dentro, la suma de nuestros gritos, los
fósiles navegantes que conocemos, como pajarracos
familiares, entre la reinante, interrumpida putrefacción pétrea de los restos aparecidos. Hasta
su marca francesa, precedido por donaltamira, Bayardo remira, redibuja, desdibuja la
conversación y la mutilación, el cementerio y los desfiles carnavalescos, los maniquíes difuntos y
el valle de la calma, sin que su soplo apague la luz del alma, animando, animalizando, a toda
velocidad, flotando en el cielo, de cacería, de argonauta, de Hamlet en domingo de Ramos. En b.
Gámez hay un acto, un cachorro recién llegado de la montaña sagrada, un nicho santificado,
varias puertas de Circe y un barco ebrio en el que viaja, divaga, disgrega el mito y su
momentánea belleza, la espesura de pestañas rojas y rebeldes que es su pintura nuestra de cada
día. [1980, glosa del libro de Gámez: Puertas giratorias, noviembre, 79].
La fecunda espátula de César Izquierdo modelaba figuras
de leves rosas, verdes intensos, casi ultraviolentos y
azules claros, asediando, acechando la feminidad y los
celos, la sed humana y la espera. Desde los 50, su mundo
textural remitía al conflicto donde la ilusión era una rosa
y el recuerdo triste; donde el lamento no alcanzaba su
culminación y se vivía el amor desesperado. Pero era un
mundo abierto a la esperanza, reposo vigilante y pasión.
Era el César resistiéndose a ser aplastado por el dolor y la
desolación total. En sus mujeres desfiguradas yacía otro:
el Izquierdo del deseo asfixiante y la indiferencia,
circundado de presencias óseas y gratuitas, devotas
metáforas innumerables. El Izquierdo rebelándose contra el infinito, transformando un rostro
poderoso de gratos paisajes apacibles y escenarios. Porque el teatro estaba allí: en todas las
líneas de sus manos reñidas con la inconstancia.

Pero lo más suyo, lo anonadante y terrible, era su galería de monstruos con charreteras, de
cotomonos uniformados, deformados; de gorilas armados hasta los colmillos de tiburón,
tiburones ellos mismos. Lo feroz y desesperante era su museo de orangutanes egresados de Fort
Gülick, graduados en masacres innominables. Lo impactante y tenebroso eran su serie de tigres
devoradores de niños, de insaciables bestias apocalípticas consagradas al mito del despellejo,
del despojo, del desalojo inútil del milagro que es la sobrevida. [junio, 18, 83].

Leoncio Sáenz de Palsila fatigó las calles y avenidas del D.C.


washingtaniano, hundió su mirada de matagalpa irreparable
en las grises aguas del Potomac, entró en la Smithsonian para
identificar lo que ya era parte de su biografía milenaria. Y
volvió a nosotros, como si nunca se hubiera ido, a la vieja
Managua de taquezal, a su buhardilla existencialista frente al
Xolotlán, para seguir siendo el mismo de ayer y de hoy:
engorrado, melenudo, gatuno. Este misto lisupo diseñaba
entonces con pinceles y plumas de chompipe el paisaje y los
frutos de su tierra, transgrediendo la sangre cotidiana y sus
terrores adjuntos en líneas gesticuladoras, constructivas,
reconstructivas del pasado vivo en colores nuevos, de fiesta
patronal y vitrales de parroquia, junto con su pueblo
olvidado, con tafistes de pesca, bulucas ponedoras y kusmas
o zopilotes. Y dejaba de ser el dayalbo silaco o chavalo
flacucho, pupuluco, para asistir al cine Tropical y a la Escuela
de Bellas Artes de Peñalba, denunciar la opresión en la Somozagua de los 50 y primeros 60,
recorrer el rebelde sendero de los héroes en Ventana y Praxis, cuando poetillas y pintorastros
reñían con las manos alcoholizadas y aún no sospechábamos esta rojinegra mujer armada, esta
lucha volcánica, estas lágrimas, semillas o bombas sobre Tiscapa. [1980]

Guía de trabajo de TAC Séptimo grado.
Nombre: Fausto Alberto Hernández Fernández Fecha:27/04/2020
Unidad1: Conocemos las Arte
III.
ELABORA UN ALBUM SOBRE LOS PRINCIPALES PINTORES NICARAGUENSES. 
Alejandro  Aróstegui  tornó  resplandeciente  la  carroñ
No subí a la ciudad de los dioses terrígenos, pero lo hizo
por mí, por nosotros y los otros quemados por la llama y
el abrazo
La fecunda espátula de César Izquierdo modelaba figuras
de  leves  rosas,  verdes  intensos,  casi  ultraviolentos  y
azules

También podría gustarte