Números
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Para otros usos de este término, véase Número (desambiguación).
Estampilla israelí con Josué y Caleb portando el fruto de la Tierra Prometida. En hebreo, presenta la
inscripción "Tierra de leche y miel" (Números 14:8).
El Libro de los Números o
simplemente Números (del griego Ἀριθμοί [Arithmoí]; llamado
en hebreo במדבר [Bəmidbar]: ‘En el desierto’) es el cuarto libro
del Tanaj hebreo (que desde el siglo II d. C. ―aunque con algunas
diferencias― es llamado Antiguo Testamento de la Biblia). Es el cuarto libro de
la Torá judía (o Pentateuco ―‘los cinco libros’― según su posterior nombre
griego).
Viene precedido por el Levítico y seguido por el Deuteronomio.
Índice
1Autor tradicional
2Datación y antecedentes históricos
3Origen del nombre
4Naturaleza y organización
5Contenido
6Significado
7Temas
8Simbología
9Véase también
10Bibliografía adicional
11Referencias
12Enlaces externos
Autor tradicional[editar]
La tradición religiosa judía atribuye el Libro de los Números ―como todos los
libros de la Torá (el Pentateuco)― al gran legislador de la nación
hebrea Moisés (Moisés ben Hamram o Moshé Rabenu), quien habría vivido
hacia el 1300 a. C.. Según el Segundo Libro de los Reyes (22-23), este libro
fue hallado durante la reforma de Josías (hacia el año 622 a. C.).
Datación y antecedentes históricos[editar]
El evento clave en la formación del Antiguo Testamento fue la invasión
del reino de Judá por el Imperio de Babilonia en el 586 a. C. (según Dawes,
pág. 13).1
Los babilonios destruyeron la ciudad y el Templo de Salomón, ejecutaron a los
hijos del rey delante de él y lo cegaron, y se lo llevaron a él y a muchos otros al
exilio en Babilonia (Dawes, pág. 14).1Estos eventos deben de haber
representado una gran crisis religiosa: ¿por qué el dios Yahvé había permitido
que esto sucediera? ¿Qué había pasado con la promesa de que los
descendientes de David reinarían para siempre? Las respuestas están
registradas en el Libro de Ezequiel, el Libro de Jeremías y el Libro de Isaías, y
en la historia deuteronomista, la colección de obras históricas desde el Libro de
Josué al Libro Primero de los Reyes: Yahvé no había abandonado a Israel, sino
que Israel había abandonado a Yahvé, y el exilio en Babilonia era un castigo de
Yahvé por la falta de fe de Israel (según Dawes, págs. 14-16).1
El exilio en Babilonia duró aproximadamente 48 años: empezó en 586 a. C. y
terminó cuando los persas conquistaron Babilonia en 538 a. C. El nuevo
gobernante persa, Ciro II el Grande, decidió permitir que los exiliados de
distintos pueblos regresaran a sus patrias. De acuerdo con el Libro de Esdras y
el Libro de Nehemías, los judíos regresaron a Palestina bajo la dirección
conjunta de un descendiente del último rey y del último sumo sacerdote.
Reconstruyeron el templo y reconstituyeron Judá (ahora se llama Yehud) como
una comunidad santa gobernada por sacerdotes.
Fue en este periodo en que se compuso la Torá (o el Pentateuco ―‘los cinco
libros’― para dar su posterior nombre griego), separando el Deuteronomio de
la historia deuteronomista y agregando los libros del Génesis, el Éxodo,
el Levítico y los Números (Dawes, pág. 16).1
Origen del nombre[editar]
El nombre original del Libro de los Números es במדבר, /bamidbar/ (‘[libro de] en
el desierto’) en hebreo. En el siglo III a. C. el Bamibdar fue traducido
al griego por los Setenta, con el nombre de Αριθμοί, /arizmoí/ (‘números’).
Todo el libro está poblado de números, que consigna con minuciosidad
extrema: la cantidad de jefes de las tribus (cap. 7); número de las poblaciones
y libaciones necesarias (13); cuenta de la cantidad de hombres sublevados
(16:2); cabezas de ganado que han de ser destinadas al sacrificio ritual (28-29);
cantidad de botín y su reparto exacto (31); agrimensura y dimensiones del
territorio (35); incluso recuentos minuciosos de las leyes y los relatos contados.
Es posible que el libro exagere o idealice algo la cantidad de hebreos, pero es
innegable que, más allá de ello, pinta un cuadro de la vida y la sociedad de
aquellos tiempos con una fuerza incomparable, describiendo incluso con gran
vivacidad el desierto del Néguev y la manera de vivir en él.
Más de una vez se expresa que Moisés se dedicó a registrar cada sitio donde
los hebreos se detenían, cada oasis y cada campamento.
Naturaleza y organización[editar]
Como es habitual en los libros del Antiguo Testamento, su pertenencia a la
serie de «libros históricos» es afirmada tanto por la Iglesia católica, como por el
resto de grandes confesiones, ortodoxas, protestantes originarias etc. Otros
autores afirman que ello no implica que corresponda al género histórico como
se lo entiende hoy.
En el primer caso, en la misma línea que la tradición judía, la historia refleja
ampliamente hechos históricos acontecidos, que hablan de la relación de
Yahvé con el pueblo judío. Para los segundos no habría más que mitos y
leyendas que en cualquier caso nadie ha podido tampoco negar.
La arqueología trabaja desde hace un siglo en tratar de averiguar la veracidad
y detalle del contenido histórico de este libro. No cabe duda alguna que al
menos todos los aspectos culturales quedan muy reafirmados por haberse
conservado en su esencia en el judaísmo del templo hasta tiempos de Jesús.
Además de la propia certificación que los autores del Nuevo Testamento
ofrecen al dar por históricos estos hechos. Así como lo hacen numerosos otros
libros posteriores de la propia biblia.
La arqueología no ha podido ni negar ni confirmar la completa veracidad de
todo lo narrado. Como es común, los autores discuten sobre numerosas y a
veces contradictorias hipótesis.
Las narraciones se interrumpen constantemente para insertar textos jurídicos.
Es por ello que el plan de trabajo histórico se diluye a menudo, cosa que no
ocurre con el plan teológico del libro.
Contenido[editar]
El agrupamiento de los elementos del libro debe hacerse alrededor de los
hechos principales narrados, y esta tarea es en extremo difícil. Es por ello que
históricamente se ha buscado establecer una división más simple, como por
ejemplo según los sitios donde suceden los acontecimientos.
Así, el Libro de los Números puede dividirse en tres partes principales:
1. En el Sinaí: desde 1:1 hasta 10:10
2. En el Cadés-Barnea: desde 10:11 hasta 22:1
3. En los llanos de Moab: desde 22:2 hasta 36:13