Desde hace a�os trabajamos con profundo inter�s y admiraci�n en el discurso po�tico
mapuche, develando su estrecha relaci�n con otros discursos de su cultura. Como
parte de un proyecto amplio (H. Carrasco et al. 2013), concebimos estos
tres tipos discursivos en forma relacionada, entendiendo as� los
resultados de la incidencia de los otros discursos en el po�tico y evitando
confundirlo con el discurso etnoliterario mapuche (sector de la cultura oral
tradicional cercano a la significaci�n art�stica). El discurso po�tico mapuche
se ha desarrollado en estrechas relaciones con sectores de la cultura
mayoritaria del pa�s (escritores, estudiantes, acad�micos, investigadores) y en
relaciones intraculturales con actores de la cultura tradicional y moderna mapuche
(sabios, epeutufe, machi y otros) con quienes comparten procesos adecuados desde
su tradici�n propia y apropiada, en particular con los �lkantufe o
cantores tradicionales (cfr. Brotherstone 1992:394-26). Al mismo tiempo, participa
en estos procesos el discurso p�blico, productividad intercultural descubierta
hacia los a�os noventa, de clara identidad comunicacional moderna y postmoderna
abierta al espacio pol�tico y duramente cr�tico con la sociedad dominante en que
trabajamos con S. Betancour y sobre el cual no profundizamos [Link] discurso
po�tico destaca sus rasgos espec�ficamente art�sticos frente a los otros discursos
no literarios de la cultura mapuche, aunque al acoger o recibir el contenido
m�tico-creencial tambi�n se apropia de parte de su hermoso lenguaje. Una de las
relaciones con el mito, arcaico, primordial y moderno, se canaliza en las
problem�ticas de la identidad �tnicocultural, que abarcan las principales esferas
de la existencia y se manifiestan en temas intertextuales e interculturales que los
textos po�ticos reformulan en sus c�digos propios. Estos procesos se observar�n en
el libro de Leonel Lienlaf NEPEY �I G���N PIUKE/ Se ha despertado el ave de mi
coraz�n (1989).