Liturgia y cultura en la fe cristiana

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Este documento presenta un editorial sobre la relación entre culto y cultura. Brevemente describe cómo ambos términos comparten una raíz lingüística común y cómo la liturgia cristiana se ha …

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José Illescas

phase

Año LIV
2014

libro [Link] 1 17/01/2014 14:11:51


phase Fundador
Pere Tena

Director
Jaume Fontbona
Vinculada
al Instituto Jefe de redacción
Superior José Antonio Goñi
de Liturgia
de Barcelona Consejo
REVISTA DE PASTORAL LITÚRGICA

L.F. Álvarez (Sevilla), D. Borobio (Salamanca),


J.M. Canals (Madrid), M. Carmona (Jaén),
L. E. Díez (Madrid), P. Farnés (Barcelona),
J.J. Flores (Roma), A. García (Valladolid),
C. González (Madrid), J. González (Barcelona),
R. González (Orense), J. Latorre (Barcelona),
J. López (León), L. Maldonado (Madrid),
J. Martín Velasco (Madrid), S. Pié (Barcelona),
J.A. Piqué (Montserrat – Roma), L. Prat (Solsona),
R. Russo (Montevideo), P. Tena (Barcelona),
J. Urdeix (Barcelona).

Publicado por
Centre de Pastoral Litúrgica
+ Nàpols 346, 1 . 08025 Barcelona
( 933 022 235 7 933 184 218
8 cpl@[Link] - [Link]

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phase
año LIV
enero – febrero 2014
núm. 319

Culto y cultura
Editorial
Culto y cultura (Gianfranco Ravasi)................................. 5

Artículos
Bruno Cescon
La liturgia en la cultura actual .......................................... 13
Pachomius Okogie
Superficie y profundidad: filosofía y liturgia, hoy.......... 27
José Manuel del Río Carrasco
La función eclesial de las artes y su aportación a la
cultura contemporánea...................................................... 45
Ramiro González Cougil
La inculturación litúrgica................................................... 75

Puntos de vista
La liturgia en el refranero popular (José Antonio Goñi). 89
El desafío litúrgico del papa Francisco (Lino Emilio Díez
Valladares)........................................................................ 94

Crónicas
«Memoriam agentes…». Conmemoración de los 50
años de «Sacrosanctum Concilium» (Jaume González
Padrós)................................................................................ 101

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«La liturgia para el hombre y el hombre para la liturgia».
Jornada de reflexión con motivo del 50 aniversario de
«Sacrosanctum Concilium» (Giorgio Berdini – Michele
Chiofalo)............................................................................... 103
Jornada de estudio con motivo del 50 aniversario de
«Sacrosanctum Concilium» (Fernando López Arias)... 104
Nueva traducción para México de la tercera edición
típica del «Missale Romanum»: proceso redaccional
(Cristóbal M. Orellana).................................................... 106

Libros
Adolfo Lucas Maqueda, La pneumatología litúrgica en la
obra de don Achille aria Triacca (Luis Fernando Álvarez
González); Alejandro Pérez Verdugo, «Rudimenta
fidei». La celebración litúrgica del inicio de la fe (José Antonio
Goñi); Manlio Sodi – Giacomo Baroffio – A. Toniolo
(ede.), Sacramentarium Veronense. Concordantia (Félix
María Arocena) ................................................................. 111
Bibliografía reciente en castellano.................................... 117

In memoriam
Joaquim Gomis Sanahuja (1931-2013) (Pere Tena)......... 125

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Editorial

Culto y cultura*
Aunque el dato se deduce, siempre es significativo evocar la estre-
cha fraternidad filológica que une «cultura» a «culto» por medio
de la raíz común del verbo latino colere. Esta unión se desarrollará
por medio de varios recorridos temáticos en este número de la
revista Phase que delinean los nexos fundamentales que recorren
estas dos grandes experiencias antropológicas arquetípicas, esto
es, la celebración de la divinidad y la expresión simbólica que está
en la raíz de la cultura.
Cultura, una categoría fluida
Nosotros no anticipamos estos recorridos que unen filosofía, arte,
inculturación con la liturgia. El culto por su naturaleza –sobre todo
en ámbito cristiano- es un hecho que cruza en sí trascendencia e
inmanencia, epifanía divina eficaz y asamblea orante, sacramento e
invocación, Dios y hombre y que, por tanto, está necesariamente en
contacto con la cultura. Intentaremos, en cambio, describir algunas
coordenadas capitales y estructurales de la categoría actual «cul-
tura» en cuyo confrontamiento está llamada a responder la liturgia
con su especificidad, como por otra parte ocurrió en el pasado en
el transcurso de los siglos de cristianismo y en la diversidad de
lugares donde la fe cristiana se asentó.
Ahora bien, el término «cultura» se ha convertido en nuestros días
en un tipo de palabra clave que abre una diversidad de cerradu-

* Este editorial, preparado por el autor en italiano para la revista Phase,


ha sido traducido al castellano por José Antonio Goñi.

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6 Editorial

ras. Cuando el término fue acuñado en el siglo xviii en Alemania


(Cultur, que pasó después a Kultur), su concepto era claro y cir-
cunscrito: tocaba el horizonte intelectual alto, la aristocracia del
pensamiento, del arte, del humanismo. En los últimos decenios esta
categoría se ha «democratizado», ha prolongado sus confines, ha
asumido caracteres antropológicos más generales, en la línea de la
definición creada en 1982 por la UNESCO, hasta el punto que hoy
se utiliza como adjetivo «transversal» para indicar la multiplicidad
de ámbitos de la experiencia humana que ella «atraviesa».
A la luz de esto se comprenden las reservas del teólogo alemán
Niklas Luhmann que está convencido que el término «cultura»
es «el peor concepto jamás formulado», y a él se referirá el colega
americano Clifford Geertz cuando afirma que «este vocablo ha
sido destituido de toda capacidad eurística». Sin embargo, esta
generalidad o, si se prefiere «generalismo», nos lleva a la concep-
ción clásica cuando había en vigor otros términos sinónimos muy
significativos como en griego «paideia», en latín «humanitas», o
nuestro «civilización» (preferido por Pío XII, por ejemplo).
Es en esta perspectiva más abierta en la que la palabra «cultura»
fue acogida con convicción por el Concilio Vaticano II que, sobre
la estela del magisterio de Pablo VI, la hace resonar 91 veces en sus
documentos. Partiendo propiamente del Concilio, con Gaudium
et spes, el documento más rico de aspectos al respecto (particular-
mente en los números 53-62), el tema se desarrolló en diversos
documentos del magisterio en encíclicas y exhortaciones apostó-
licas, para llegar a otras autorizadas páginas eclesiales de diverso
género, capaces finalmente de componer un verdadero y propio
arco iris temático en el cual se reflejan las diferentes irisaciones de
una noción relevante, más aún, decisiva para la propia teología y
para la pastoral.
Es por esto que el Pontificio Consejo para la Cultura preparó en
el año 2003 una «antología de textos del magisterio pontificio de
León XIII y de Juan Pablo II», bajo el título Fe y cultura, convencidos
de que, como expresaba Juan Pablo II en su discurso a la asamblea
general de las Naciones Unidas (1995), «cualquier cultura es un
esfuerzo de reflexión sobre el misterio del mundo y en particular

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Editorial 7

del hombre: es un modo de dar expresión a la dimensión trascen-


dente de la vida humana. El corazón de cada cultura está consti-
tuido de su aproximación al misterio más grande, el misterio de
Dios». En esta perspectiva es evidente que la liturgia se convierte
en un componente relevante de la experiencia cultural que suges-
tivamente Gaudium et spes denominaba humanus civilisque cultus,
en la práctica un tipo de liturgia secular.

Los retos de la inculturación


Al concepto de «cultura», que ha tenido infinitas reflexiones y
precisiones, se debe unir el de «aculturación» o «inculturación»,
que era delineado de este modo el año 1935 en el American Anthro-
pologist:
Se trata de todos aquellos fenómenos que tiene lugar cuando entre
grupos de individuos con culturas diversas ocurren por un tiempo
prolongado contactos primarios, provocando una transformación
en los modelos culturales de un grupo o entre los grupos.
Inicialmente el término adquirió una acepción negativa pues se
refería a una cultura dominante que no se pliega a una ósmosis, sino
que intenta imponer sus modos a la más débil, creando un shock
degenerativo y una forma verdadera de colonialismo cultural.
Si se quiere ser menos abstracto, debe pensarse al pensamiento cen-
troeuropeo que ha impuesto no solo su «herencia epistemológica»,
sino también su modelo práctico y económico al «sistema mun-
dial», revelándose a menudo en África y en Asia como la interfaz
del colonialismo político. En este proceso también el cristianismo
se convirtió en uno de los componentes culturizadores y la liturgia
latina fue una insignia emblemática. Se comprende, de este modo,
el fenómeno de reacción constituido por los movimientos «evange-
listas» o de formas de etnocentrismo, nacionalismo, indigenismo;
fenómeno que con fuerza ha iniciado bastantes objeciones al hecho
de modificar la terminología de «globalización» a «glocalización».
Con estos precedentes se explica porqué la Iglesia contemporánea
haya preferido evitar el término «aculturación» sustituyéndolo por
«inculturación» para describir el trabajo de la evangelización. Juan

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8 Editorial

Pablo II, en Slavorum apostoli del año 1985, definía «inculturación»


como «la encarnación del evangelio en las culturas autóctonas
juntamente con su introducción en la vida de la Iglesia». Un doble
movimiento bidireccional de cambio, por lo que –como el mismo
papa dijo a los obispos de Kenia en el año 1980– «una cultura,
trasformada y regenerada por el evangelio, que produce de su
propia tradición expresiones originales de vida, de celebración,
de pensamiento cristiano». El vocablo «inculturación» ha reci-
bido sus connotaciones sobre todo a nivel teológico como signo
de compenetración entre cristianismo y cultura en una fecunda
confrontación, gloriosamente testimoniada por el encuentro entre
la teología cristiana de los primeros siglos y la fuerte herencia
clásica greco-romana. Se comprende, por tanto, cuán relevante y
decisiva es la cuestión de la «inculturación» en la liturgia y como
ha cobrado un vivo protagonismo tras el Vaticano II.

Identidad y diálogo: etnocentrismo e interculturalidad


Llegados a punto es normal afrontar –siempre de modo muy
esencial– la cuestión del nexo específico y las interacciones entre
los múltiples culturas que entran en contacto mutuo. Fue propia-
mente en el siglo xviii –como se ha dicho antes– que fue acuñado
el término Cultur/Kultur, cuando se comenzó a hablar de «cultu-
ras», en plural, gestando así la base para reconocer y comprender
el fenómeno actual denominado «multiculturalidad».
Entre los que iniciaron este camino, que superaba el perímetro cen-
troeuropeo y el intelectualismo y se dirigía hacia nuevos y mayores
horizontes, estaba Johann Gottfried Herder con sus Ideas sobre la
filosofía de la historia de la humanidad (1784-1791), que en 1782 ya se
había dedicado al Espíritu de la poesía hebrea. Sin embargo, la idea
se encontraba en el pensamiento de Vico, Montesquieu y Voltaire
que reconocían el emerger de un pluralismo cultural en la evolu-
ción e involución de la historia, en los mismos condicionamientos
ambientales, en el incipiente encuentro entre los pueblos, entre las
primeras ósmosis ideales, sociales y económicas.
Ciertamente, esta aproximación se situaba dentro de una dialéctica
antigua. Ha sido constante, sin embargo, la oscilación entre dos

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Editorial 9

extremos, el del idealismo étnico cultural y el de la intercultura-


lidad. El etnocentrismo se ha exasperado en ámbitos políticos o
religiosos de corte integrista, atados fuertemente a la convicción
del primado absoluto de la propia civilización, en una escala de
graduación que alcanzan hasta la desvalorización de otras cultu-
ras clasificadas como «primitivas» o «bárbaras». Lapidaria fue la
afirmación de Tito Livio en su Historia: «La guerra existe y siempre
existirá entre los bárbaros y todos los griegos» (31,29). Esta actitud
ha sido propuesta de nuevo en nuestros días bajo la fórmula del
«encuentro de civilización», codificada en el ya famoso artículo del
políglota Samuel Huntington, desaparecido en 2008, El encuentro
de las civilizaciones y el nuevo orden mundial.
En este texto estaban mencionadas ocho culturas (occidental,
confuciana, japonesa, islámica, hindú, eslavo-ortodoxa, latinoa-
mericana y africana), subrayando sus diferencias, hasta el punto
de hacer saltar una señal de alarma en Occidente para la defensa
de sus propios valores, asediado por modelos alternativos y por
los «desafíos de las sociedades no occidentales». En esta visión era
significativa la intuición de que, bajo la superficie de fenómenos
políticos, económicos, militares, había un «hueso duro de roer» de
matriz cultural y religiosa, pero sobre todo cultual.
Sin embargo, es cierto que si se adopta el paradigma del «choque
de civilizaciones», se entra en la espiral de una guerra infinita,
como ya había intuido Tito Livio, que tiene su expresión en el
fundamentalismo. En nuestros días ese modelo aflora en algunos
ambientes, sobre todo cuando se afronta la relación entre Islam y
Occidente, y puede ser adaptado también como manifiesto teórico
para justificar operaciones político-militares de «prevención»,
mientras en el pasado avalaba intervenciones de colonización o
colonialismo (ya los romanos fueron maestros en esto).
La perspectiva más correcta bien humanísticamente bien teo-
lógicamente es, sin embargo, la «interculturalidad», que es una
aproximación muy diferente de la «multiculturalidad». Esto se
basa en el reconocimiento de la diversidad como una aparición
necesaria y preciosa de la raíz común «adámica», sin perder la
propia especificidad. Se propone, entonces, la atención, el estudio,

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10 Editorial

el diálogo con las civilizaciones previamente ignoradas y remotas,


pero que ahora se asoman prepotentemente sobre una exterioridad
cultural hasta ahora ocupada por el Occidente (pensemos más
allá del Islam, de la India y de la China), un planteamiento que es
favorecido no solo por la actual globalización, sino también por
los medios de comunicación capaces de pasar toda frontera (la red
informática es el símbolo capital de esto).
Estas culturas, «nuevas» en Occidente, exigen una interlocución, a
menudo impuesta por su presencia imperiosa, hasta el punto que,
como hemos dicho, ya se empieza a hablar de «glocalización» como
nuevo fenómeno de interacción planetaria. En este cruce se coloca
también la liturgia que es una de las expresiones fundamentales
de la religión, que es culmen et fons de la fe y de la vida cristiana
por la que no solo la lex orandi se convierte en lex credendi sino
también la misma ars orandi et celebrandi debe ser ars credendi. Se
debe, por tanto, hablar de un esfuerzo complejo de confrontación
y de diálogo, de intercambio cultural y espiritual, que podremos
representar de modo emblemático –en ámbito teológico cristiano-
propiamente por medio de la misma característica fundamental
de la Sagrada Escritura.
La Palabra de Dios no es, en efecto, un aerolito sagrado caído del
cielo, sino encuentro entre Lógos divino y sarx histórica. Si es así,
en presencia de una confrontación dinámica entre la Revelación
y las varias civilizaciones, de la nómada a la fenicio-cananea, de
la mesopotámica a la egipcia, de la hitita a la persa y a la greco-
helenista, al menos en lo que se refiere al Antiguo Testamento,
mientras la revelación neotestamentaria se ha encontrado con el
judaísmo palestino y el de la diáspora, con la cultura greco-romana
y hasta con las formas cultuales paganas.
Juan Pablo II, en 1979, afirmaba delante de la Pontificia Comisión
Bíblica que, antes de hacerse carne en Jesucristo, «la misma Palabra
divina se había hecho ya antes lenguaje humano asumiendo los
modos de expresarse de distintas culturas que desde Abrahán al
vidente del Apocalipsis ofrecieron, al misterio adorable del amor
salvífico de Dios, la posibilidad de ser accesible y comprensible

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Editorial 11

también para las generaciones siguientes, aún en la diversidad


grande de sus situaciones históricas».
La misma experiencia de ósmosis fecunda entre cristianismo y
culturas –que originó la «inculturación» del mensaje cristiano en
civilizaciones lejanas (tengamos presente solo el trabajo de Mateo
Ricci en el mundo chino y las relativas discusiones sobre la liturgia
latina y su adecuación)– ha sido constante también en la tradición
a partir de los padres de la Iglesia. Basta citar un fragmento de la
Primera apología de san Justino (siglo ii):
Del Lógos divino fue partícipe todo el género humano y aquellos que
vivieron según el Lógos son cristianos, también si fueran juzgados
ateos, como entre los griegos Sócrates y Heráclito o otros como ellos
(46, 2-3).
Bajo esta luz se convierte particularmente relevante a nivel
estrictamente teológico o a nivel pastoral situar al centro de esta
consideración la vinculación entre culto y cultura, con toda la
delicadeza y la complejidad de los problemas que requieren el
necesario corolario. Un ejemplo para todos de esta complejidad
lo encontramos en el nexo entre arte contemporáneo y liturgia,
una confrontación tormentosa que está llegando a nuevas etapas
significativas, tras claras degeneraciones y puros y simples cho-
ques. Esta confrontación será beneficiosa para la misma cultura
que, tras haberse dispersado por los caminos de la secularización,
está encontrando el interés por los grandes símbolos, los ritos, y
los temas y las narraciones de la secular tradición cristiana que
se expresa de modo luminoso y noble también en el patrimonio
litúrgico, en la herencia artística y en los lugares de culto. El poeta
francés Paul Claudel escribía a su dudoso amigo Jacques Rivière:
La liturgia y las celebraciones te enseñarán más que los libros. Sumér-
gete en este inmenso baño de gloria, de certeza, de poesía.
+ Gianfranco cardenal Ravasi
Presidente del Pontificio Consejo para la Cultura

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12 Editorial

Ante la muerte de Joaquim Gomis


No podemos cerrar este editorial sin hacer una mención espe-
cial a Joaquim Gomis, fallecido el pasado 21 de diciembre. Pere
Tena, amigo y compañero de fatigas suyo al frente de esta revista,
nos recuerda su figura en el in memoriam al final del número. La
revista Phase le debe mucho, ya que durante sus primeros años
de vida con mimo y esmero fue su jefe de redacción. Y de modo
particular destacamos su trabajo en el número 19 de esta revista,
compuesto por la traducción al castellano y el comentario de la
entonces recién publicada Constitución sobre liturgia del Concilio
Vaticano II Sacrosanctum Concilium y que sirvió para difundir Phase
ampliamente en el ámbito de lengua castellana.
Me atrevo a decir que si él hubiera elegido un número para incluir
su in memoriam, el presente hubiera sido uno de los candidatos:
culto y cultura. Ya que podemos decir que estos fueron dos de
los temas que ocuparon su trabajo hasta su muerte: el culto como
liturgista y la cultura como periodista.
Jaume Fontbona
Director de «Phase»

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Phase 319 (2014) 13-26

La liturgia en la cultura actual*


Bruno Cescon

Resumen

En este artículo se describe el contexto cultural actual en el que se inscribe la liturgia,


para que esta pueda responder a la realidad concreta del hombre. Y se muestra cómo
la liturgia, y particularmente los sacramentos, están insertos en la modernidad.

Palabras clave: Cultura, modernidad, sociedad, humanismo.

Abstract

In this article, the author describes the current cultural context. Liturgy is part of
it, so it is able to respond to the specific reality of people. And shows how liturgy,
and particularly sacraments, is embedded in modernity.

Key words: Culture, modernity, society, Humanism.

¿Cuál es el contexto cultural en el que se celebra la liturgia? Un


adjetivo, moderno, que se sustantiva como modernidad o moder-
nización, parece apropiado para definir y cualificar este humus
cultural. Incluso en la multiplicidad de significados, los tres
términos surgen en las condiciones humanas contemporáneas
a nosotros. Pero usarlos para descifrar al hombre contemporá-

* Este artículo, preparado por el autor en italiano para la revista Phase, ha


sido traducido al castellano por José Antonio Goñi.

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14 Bruno Cescon

neo es un trabajo complejo, que recorre la historia, la filosofía, la


sociología, la ciencia, la técnica, la economía, los estados y, no en
último lugar, la religión cristiana. Más aún, comprenden la vida
en todas sus dimensiones y en la diversidad de sus épocas. El
otro aspecto del problema es la liturgia, el hombre litúrgico. ¿Qué
es el hombre litúrgico? Por sí mismo, cada bautizado es hombre
de la liturgia, en cuanto partícipe de la alabanza perenne a Dios.
Además, el hombre litúrgico no está fuera del tiempo, sino que es
contemporáneo a nosotros.
Entonces, se trata de comprender cuáles son las condiciones posi-
bles para que liturgia y sensibilidad moderna no sean extrañas la
una a la otra. En el fondo de la cuestión existe una doble fidelidad:
a la liturgia como acción cultual querida por el mismo Cristo y al
hombre de nuestro tiempo por el cual la liturgia actualiza la obra
redentora de Cristo.
Si la respuesta a la cuestión fuera negativa, estaríamos delante
de una incomunicabilidad entre nuestra sociedad, el hombre
contemporáneo y la salvación propuesta por Cristo, que es Lumen
fidei.1 ¿La sensibilidad contemporánea y la sensibilidad litúrgica
constituyen los términos de una comparación, de un potencial
encuentro o bien, constituyen de una distancia, de una imposi-
bilidad? La experiencia religiosa cristiana está encarnada en una
acción ritual que es, como afirma Sacrosanctum Concilium en su
número 10, fons et culmen de la vida. Es uno de los objetivos de la
liturgia generar y regenerar continuamente la vida de fe de cada
uno y de la comunidad humana.
Dos son los caminos a recorrer: a) delinear las líneas esenciales de
la visión moderna de la existencia, de su Weltanschauung, mediante
algunos trazos unificadores; b) reflexionar sobre la liturgia como
summa vitae celebrada, pensada, organizada según una propia

1 Francisco, Encíclica Lumen fidei (29 de junio de 2013), 2: «Al hablar de


la fe como luz, podemos oír la objeción de muchos contemporáneos nues-
tros. En la época moderna se ha pensado que esa luz podía bastar para las
sociedades antiguas, pero que ya no sirve para los tiempos nuevos, para el
hombre adulto, ufano de su razón, ávido de explorar el futuro de una nueva
forma.»

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La liturgia en la cultura actual 15

Weltanschauung, dotada de una capacidad comunicativa propia,


divina y humana.

1. La modernidad plural en cuanto secularizada


El adjetivo moderno y el sustantivo modernidad gozan en nuestra
cultura occidental de una extraordinaria y ambivalente sugestión.
Indica, en cuanto ideología, una alcanzada y desarrollada raciona-
lidad «laica», autónoma de la religión hasta incluso la progresiva
exclusión o marginación de la religión, de la teología, en nombre
de la razón.2 Consideran la posibilidad de construir un orden social
y estatal dotado de una fundación independiente de la religión.
Contienen la esperanza de un avance impetuoso de la ciencia y de
la técnica. Cultivan la promesa de una redención universal y una
emancipación del hombre semejantes a las que encontramos en
las aspiraciones de la revolución francesa y marxista. Y engloban
la idea de un progreso, de una obsesiva marcha hacia adelante.
El actor y el sujeto que lleva este salto vital es el hombre. De modo
esquemático y, por fuerza, reductivo, se puede hablar de un hombre
moderno, postmoderno, deutero-moderno, esto es, de un hombre
moderno de pensamiento fuerte, de un hombre postmoderno de
pensamiento débil, en fin, del renacer de un pensamiento sólido,
libre de algunas seguridades, debilitado y purificado por la post-
modernidad y por la historia.

1.1. El hombre moderno de pensamiento fuerte


Caracterizado por un pensamiento iluminista, científico, político,
ético, es un hombre autosuficiente con la sola razón, que excluye
una apertura al trascendente, a Dios. Más aún, coloca al trascen-
dente en la superstición, en el «sacrificio del intelecto», como decía

2 «Por esto la modernidad, entendida como proceso histórico de la abso-


lutización de la razón humana, contiene en su misma estructura la oposición
con la Iglesia y, cuando se ha convertido en ideología, modernidad ha signi-
ficado rechazo de la tradición religiosa y confesional y antimodernidad se ha
convertido en sinónimo de tradicionalismo e irracionalismo», en (G. Mucci,
«Il nuovo politeismo», La Civiltà Cattolica III/3842 (2010) 151.

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16 Bruno Cescon

Max Weber. De Dios se puede hablar solo dentro de los cánones de


la mística, dirá L. Wittgenstein. El lenguaje científico no permite
discurso ni sobre moral, ni sobre Dios; aunque L. Wittgenstein,
creyente, considera estos problemas y sus soluciones, como
aquello que interesa en la vida. «Sobre aquello que no se puede
hablar, es mejor callar», es una de sus proposiciones, la número
7 de su Tractatus logico-philosophicus.3 Dios, la ética, la teología,
se colocan fuera de la racionalidad científica, neopositivista, la
única admisible. En el círculo de Viena, esta posición se traduce
en un duro ateísmo, porque la proposición se traduce en un duro
ateísmo, porque las proposiciones que se refieren a la religión son
simplemente Scheinsatz, proposiciones aparentes, por ser metafí-
sicas. K. Popper rehabilitará en parte la metafísica, pero solo si de
deja falsificar por la ciencia.
Del mismo modo, se va afirmando una ética llamada laica. Su
fundamento está en el hombre, en su razón y en su libertad, sin
referencia a Dios, a la lex aeterna, que confirma la ley natural.4 Solo
que en el puesto de Dios, se ha puesto al hombre. El proceso de
secularización acentuará la progresiva separación de la Iglesia y
de la religión del hombre y de la sociedad, del estado laico.

1.2. EL hombre postmoderno de pensamiento débil


El hombre de la postmodernidad es el hombre del no saber, de lo
provisorio, de lo líquido, de la verdad relativa, del subjetivismo,
del diluvio de la comunicación, del flujo, del final de las grandes

3 L. Wittgenstein, Tractatus logico-philosophicus e quaderni 1914-1916, (a


cura di A. Conte), Torino: Einaudi 1989: «Pero nos es del inefable. Esto lo
muestra, es el místico» (6.52). Y todavía: «El método correcto de la filosofía
sería propiamente esto: “No decir nada que no pueda decirse”» (6.53). En
la carta que envía al editor del Tratado explica: «Mi trabajo consiste en dos
partes: de lo que he escrito y de lo que no he escrito. Y esta segunda parte es
la importante», porque es accesible no por el camino racional (reducida al
lenguaje científico), sino por la mística; cf. L. Wittgenstein, Lettere a Ludwig
von Ficker, Roma: Armando 1971, 73.
4 Comisión teológica internacional,«Alla ricerca di un’etica univer-
sale. Nuovo sguardo sulla legge naturale», La Civiltà Cattolica II/3814 (2009)
341-398.

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La liturgia en la cultura actual 17

narraciones, como observa F. Lyotard.5 Es el hombre escenario


porque se ha partido la unidad del sujeto de la crisis de los grandes
sistemas de pensamiento y de la religión como certeza, porque su
pretensión de verdad es sinónimo de intolerancia, según la versión
del pensamiento débil del italiano G. Vattimo.6
El postmoderno pone en crisis la civilización, pues embiste el
pensamiento político, tras las tragedias del nazismo fascista y del
comunismo. Las democracias viven ahora la dificultad de la par-
ticipación, mientras sin ideologías terminan por cuajar coaliciones
en el hombre de los lobby y de los intereses económicos. Aquí está
la democracia del «liberal irónico» del americano Rorty.7
Y entra en crisis el pensamiento científico. Probabilidad e indeter-
minación, aproximación, no la necesidad, son las reglas del saber.
Se une a esto que la ciencia no tiene valores, por ello no puede
pretender dar un sentido a la vida;8 que la religión o las ideologías
significan una renuncia a la racionalidad. Así, el racionalismo de
Max Weber y de Popper no excluye que «el cristianismo, enseñando
la paternidad de Dios, puede conllevar –escribe Popper– una
importante contribución a la instauración de la fraternal alianza
entre los hombres».9

1.3. El manifiesto de un nuevo humanismo según la modernidad


A pesar de las pérdidas o ajustes del pensamiento, renace una
nueva racionalidad, más prudente, purificada por lo postmoderno,

5 F. Lyotard, La condizione postmoderna. Rapporto sul sapere, Milano: Fel-


trinelli 1981.
6 G. Vattimo – P. A. Rovatti, Il pensiero debole, Milano: Feltrinelli 1986.
7 R. Rorty, La filosofia dopo la filosofia, Bari: Laterza 1989.
8 Anota Max Weber que la ciencia médica no se pregunta si la vida merece
la pena vivirla. Todas las ciencias naturales dan una respuesta a esta pregunta:
¿qué debemos hacer para dominar técnicamente la vida? Pero si queremos
dominarla técnicamente, y si esto tiene significado, lo dejan en suspenso o lo
presuponen para sus fines. Falta un criterio que unifique y explique nuestras
experiencias.
9 K. Popper, La società aperta e i suoi nemici, vol. 2: Hegel e Marx falsi profeti,
Roma: Armando 1996, 337.

libro [Link] 17 17/01/2014 14:11:53


18 Bruno Cescon

pero que reafirma una verdad. La nueva tendencia se puede ejem-


plificar en dos autores diferentes por estudio y procedencia.
Desmintiendo uno de los axiomas de la sociología de inicios del
siglo xx, estos es, que el progreso habría dejado superfluas las reli-
giones, el sociólogo alemán U. Beck habla de un hombre creador
de un Dios personal: «El Dios personal es una religión en la cual el
hombre es o bien creyente o bien Dios».10 No es aparentemente un
rechazo de Dios, de la religiosidad. En realidad es una superación
de las religiones y de Dios reduciéndolo a una dimensión humana,
fruto de un tipo de ensamblaje, de bricolaje, de ideas y de ritos
provenientes de otras fes según la necesidad de la religiosidad
de cada uno.
Para el histórico italiano, A. Schiavone, está afirmándose un nuevo
hombre, testigo y creador del infinito. Un hombre a imagen y
semejanza de Dios, no por obra de Dios que lo ha hecho así desde
el inicio:
Asemejarse a Dios no sería para el hombre una condición de partida,
sino de llegada, desde un cierto momento en adelante querida por
nosotros y conseguida.
Aún más:
Nuestra civilización ha elaborado, por medio del vertiginoso trato
de su recorrido, instrumentos teóricos y operativos (de conocimiento
y transformación de la realidad) tales que nos han conducido por el
borde extremo del umbral de momento inconcebible. Esperándonos
al otro lado un paseo lleno de riesgo pero también de oportunidades.11
Sin embargo, la rápida esquematización ve bien cómo la moder-
nidad resulta una forma de neoiluminismo propio no solo en el
pensamiento contemporáneo sino también entre las masas, con-
virtiéndose en mentalidad. Consiste en «la recuperación del “pen-
samiento”, según una racionalidad secularizada e histórica, que se

10 U. Beck, Il Dio personale. La nascita della religiosità secolare, Bari: Laterza


2009, 140.
11 A. Schiavone, Storia e destino, Torino: Giulio Einaudi 2007, 95, 4-5.

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La liturgia en la cultura actual 19

sirve del objetivo de la idea de progreso y del esprit polytechnique».12


Es un neoiluminismo que va más allá de lo histórico. De hecho
reafirma la centralidad de la razón en el pensamiento, en la política,
en la ciencia y la técnica, en la ética, esto es, en todos los ámbitos
de la vida,13 que se ha vuelto autónoma de la religión y a veces
también hostil.

2. Liturgia y modernidad
La condición humana en la modernidad con sus ambivalencias,
dentro de los límites de la teoría y del análisis que la sostienen,
crea sin lugar a dudas un gran interrogante antropológico, que se
transforma en una cuestión litúrgica. Ahora es posible una rela-
ción entre modernidad y liturgia y, por tanto, deseable, si está la
disposición de reconocer que el cristianismo, que la liturgia, son
ámbitos de reflexión y de experiencia que alimentan el crecimiento
del ser humano. Es parte de la modernidad practicar la duda sobre
las propias certezas y compararse más allá de la autorreferencia
de un humanismo autosuficiente.14
La Constitución Sacrosanctum Concilium declara en su proemio
que se propone «acrecentar de día en día entre los fieles la vida
cristiana, adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las
instituciones que están sujetas a cambio». Por esto «cree que le
corresponde de un modo particular proveer a la reforma y al
fomento de la liturgia». Con el objetivo –continua el texto– no solo
de ir al encuentro de los creyentes sino también de «fortalecer lo
que sirve para invitar a todos los hombres al seno de la Iglesia»
(SC 1). Por tanto, el Concilio se propone reformar la liturgia para
encontrar a todos los hombres. Si la reforma no es un proyecto de

12 G. Mucci, I cattolici nella temperie del relativismo, Milano: Jaca Book 2005, 66.
13 Según el canadiense C. Taylor en nuestra época se ha producido un
«cambio titánico». En el ámbito social en el que vive la religión, los espacios
públicos han sido privados de toda referencia religiosa en las democracias
liberales. ¿Consecuencia práctica? En Occidente el creyente no tiene el res-
paldo de una cultura impregnada de religión. La fe representa ahora una
opción entre otras tantas. Cf. C. Taylor, L’età secolare, Milano: Feltrinelli 2009.
14 C. Taylor, Il disagio della modernità, Roma-Bari: Laterza 1994, 48.

libro [Link] 19 17/01/2014 14:11:54


20 Bruno Cescon

modernización, que implicaría también el abandono de la tradi-


ción, es ciertamente un plan de «aggiornamento» según la querida
expresión de Juan XXIII. Sin lugar a dudas, la Pascua de Cristo
tuvo lugar en la historia, pero no está condicionada por la historia
en su significado. Celebrada en la liturgia se aplica en el tiempo
para nuestra época. Y en el tiempo puede ser ritualmente realizada
también en algunos modos diversos, nuevos, modernos. Es posible
en este punto hacer entrever una posible correspondencia entre
lo que la existencia actual pide y lo que la liturgia, en especial los
sacramentos, pueden ofrecer según una sinergie theanthropique,
como dice C. Andronikof.15

2.1. Una proximidad total y transversal a partir del celebrar


La liturgia es una celebración, una acción simbólica, que se sirve
de signos para anunciar al Otro, a Cristo. Como la cultura neoilu-
minista, ella misma intenta convertirse en mentalidad, praxis,
forma de sentir antes incluso que forma de pensamiento. No es
una forma de irracionalidad. Practica la dinámica simbólica que es
experiencia propia de cada uno en cuanto pensamiento encarnado
en una corporeidad, en cuanto ser en el mundo con los demás.
La celebración envuelve a la persona completamente. Sobre todo
es una invitación a ver el anuncio finito del Infinito, en lo sensible
al Trascendente, en el límite al Ilimitado. Es una acción «creadora»,
que actualiza los acontecimientos fundamentales de la fe cristiana.
Es aquel sobrepasar todo confín espacial y temporal para tender
al Absoluto, hecho posible por Cristo, por quien la plegaria euco-
lógica concluye: «Por Jesucristo, nuestro Señor…».
Para ejemplificar. En la celebración de Navidad, porque Cristo se
ha hecho hombre, se cumple la reconstrucción y la reunificación
del cielo con la tierra, bien deseado por el hombre, bien vivido en
la autosuficiencia de un pensamiento, de una ciencia, de un mundo
pensado como separado de Dios. Si es verdad que el espíritu del

15 C. Andronikof, «Homo liturgicus», en A.M. Triacca – A. Pistoia


(eds.), Liturgie et anthropogie. Conférences Saint-Serge XXXVIe Semaine d’études
liturgiques (Paris, 29-30 juin 1989), Roma: C.L.V. 1990, 15.

libro [Link] 20 17/01/2014 14:11:54


La liturgia en la cultura actual 21

neoiluminismo es superar una «condición de minoría» del hombre


según una nota de la expresión kantiana, en la encarnación hay
un Dios que se llama hombre, como si él mismo hubiera aceptado
una «minoría» para ensalzarlo a su dignidad, hasta hacerlo hijo de
Dios. La Navidad es una celebración de la grandeza del hombre
tanto que Dios pone su morada entre nosotros.
En la celebración de la Pascua, Dios, mediante la humanidad de
Cristo, se sumerge en la historia concreta para reconducirla según
un plan. Pero previamente, en su Hijo y en sus discípulos, como
ocurrió también con Edith Stein y Maximiliano Kolbe, se desenca-
dena un dramático final de las ideologías, que ha perdido propia-
mente, y no solo, la humanidad occidental. En la Semana Santa, el
orante revive en Cristo «la realidad humana», que es también una
tragedia personificada por múltiples actores en la pasión vivida por
Cristo. El eco de los lamentos de Cristo y de la oración universal,
lamentos-denuncia de la humanidad entera, vibra dentro de la
liturgia del Viernes Santo desnuda, esencial, triste. Está junto el
dolor de cada uno y el dolor del mundo, del dramático siglo xx,
«siglo de los extremos», como escribe E. J. Hobsbawm en su obra
El siglo breve, 16 donde analiza la derrota de cada pensamiento. En
la Pascua, sin embargo, la tragedia del hombre fruto de la violen-
cia no queda cerrada en el abismo ciego de un sepulcro. La fuerza
de la piedra (lee la historia) es inferior a la fuerza del resucitado.
El pensamiento político del siglo xx tiene diversas motivaciones
para dirigirse hacia la esperanza que la celebración del resucitado
indica. Niega la muerte de Dios, proclamada por Nietzsche, y salva
por un destino de muerte también el logos griego, esto es, nuestra
racionalidad.
La modernidad, entre otras cosas, busca un fundamento, pero autó-
nomo de Dios. Fundamento significa encontrar la razón última de
nuestra existencia, reconstruir una narración holística de la vida y
de la historia, que surge de las tres fases de la modernidad. Se trata
de volver a diseñar la figura del hombre en el curso de la historia,
a pesar de su fragmentación. Ahí la liturgia es una gran narración

16 E. J. Hobsbawm, Il secolo breve, Milano: Rizzoli 1995.

libro [Link] 21 17/01/2014 14:11:54


22 Bruno Cescon

en la que el hombre inmerso en ella tiene una meta. En la liturgia,


la historia, el tiempo se transforman en lugar de redención, de la
intervención de Cristo. Una síntesis celebrada de esto se encuentra
en la plegaria eucarística cuarta del actual Misal Romano.
La liturgia, con una aproximación desde la experiencia, no desde el
intelecto, tiene una visión positiva del hombre y de su historia, lo
mantiene como protagonista. Sabe, sin embargo, que los cambios
tienen su origen en la conversión del corazón. Obra en la persona,
que nunca es considerada como un engranaje dentro de la historia.
Redención y resurrección significan también reconciliación del
hombre con el creador, que abre el camino a la transformación
técnico-científica. El sujeto celebrante no está en una posición
subalterna, en confrontación con la naturaleza, no la diviniza,
como reconocía el materialista L. Feuerbach.17
La liturgia permite la investigación científica, porque las cosas,
los objetos del mundo, los animales, no son sagrados; la única
realidad sagrada son las piedras vivas de la Iglesia reunida en
oración en la asamblea litúrgica. No confunde, dicho de paso, los
derechos de la persona humana con los derechos de los animales,
o más aún, de las plantas. El hombre que reza en la liturgia sabe
«someter» la tierra tal y como menciona el relato de la creación del
Génesis, sin dominarla, sino conociendo y respetando sus leyes,
sin saltarse la escala de valores indicados en la creación, sin adorar
los animales, ni vivir en un culto ecologista18 y sin manipular la
naturaleza humana.

2.2. Los sacramentos en la corriente de la existencia


La aproximación más general de la liturgia con la modernidad
puede definirse analizando sus signos salvadores que son los

17 L. Feuerbach, L’essenza del cristianesimo, Milano: Feltrinelli 1975.


18 L. Girardi, «Aspetti ecologici del linguaggio e del simbolismo liturgico»,
en [Link]., Ecologia e liturgia, Padova: Messaggero – Abbazia di Santa Giustina
2003, 69-84.

libro [Link] 22 17/01/2014 14:11:54


La liturgia en la cultura actual 23

sacramentos,19 viéndolos en cómo actúan. Son acciones simbólicas


esenciales, que están vinculadas a momentos esenciales de la vida
y su mantenimiento, en una cultura que tiende a materializar los
símbolos. Llevan a cabo la salvación del hombre moderno, por
lo que deben hablar un lenguaje salvífico actual.20 Aunque están
encarnados en la historia, son portadores de una universalidad
que tiene necesidad de ser explicitada en el hic et nunc de nuestra
historia. Expondremos algún ejemplo.

Bautismo
Cada uno y todo el pueblo están en búsqueda de sus raíces. En la
interminable migración de ayer y de hoy se precisa de una refe-
rencia que sea universal. La razón iluminista tiende hacia una
meta–identidad. El bautismo introduce al hombre en la gran fami-
lia de Dios, que es Padre. Haciéndonos hijos de Dios, el bautismo
habilita a cada hombre a desarrollar esta identidad nueva en su
vida de cada día. La filiación es una potencialidad que configura
un imperativo ético, resumible así: sé aquello que debes ser; con-
viértete en hombre a imagen y semejanza de aquel Dios que habita
en ti. Realmente el sacramento del bautismo nos remite a las raíces
buenas y perennes en un mundo globalizado.
Además, dando dignidad sagrada a la vida del niño, inserto en
el cuerpo de Cristo, confirma y refunda en el más alto nivel los
derechos humanos, especialmente los del niño, y su inviolabilidad
contra cualquier explotación. Da valor a la vida del niño desde
su concepción, mientras demanda la tutela de los adultos y de
las leyes, para que sea salvaguardada su existencia tanto frágil
como dependiente. Los padres deben ser los primeros defensores
y custodios de esta dignidad.

19 B. Cescon, La liturgia nel postmoderno, Città del Vaticano: Libreria Editrice


Vaticana 2012, 49-65.
20 G. Bonaccorso, «Iniziazione cristiana e sensibilità postmoderna»,
Rivista liturgica 91/1 (2004) 59-72.

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24 Bruno Cescon

Confirmación
Es una etapa altamente simbólica en su crecimiento. La perte-
nencia a la Iglesia, la gran familia cristiana, conlleva una serie de
responsabilidades,21 del papel y del fin de cada uno en el mundo.
Significa también que la Iglesia hace un esfuerzo en la educación
cristiana. Pero el crecimiento en la fe está sostenido por la venida
del Espíritu Santo. El joven, el adolescente, como la comunidad
de los apóstoles, está llamado a superar el miedo del anuncio,
adquiriendo la seguridad de la propia fe que le permite ser após-
tol. Sobre todo para el joven se inicia esa experiencia fatigosa, que
encontramos principalmente en Occidente, de intentar converger
fe y razón, como las dos alas de la existencia cristiana.22 Aquí entra
en juego el don de sabiduría y de consejo en los avatares de la vida.

Eucaristía
La Eucaristía es el alimento en el que cada persona se alimenta y
construye también la comunidad. Da sentido a la necesidad coti-
diana de alimentarse, al esfuerzo por procurarlo, que está en la base
de la multiplicación de los panes y de los peces en su significado
humano y cristiano.
En la asimilación del pan con el gesto de comer, el hombre expresa
el deseo de unidad profunda más allá del continuo roce de las
necesidades del cuerpo con las necesidades del espíritu. Es una
valoración de la persona entera. Por decirlo de algún modo, ayuda
a superar el dualismo platónico. Pero esta unidad trasciende hasta
formar una única cosa con Cristo, hasta el punto que nuestra fini-
tud, vivida dramáticamente, pueda unirse a Dios Padre por medio
de Cristo. Es el signo que realiza la urgencia de saciar, que nace de
la incesante búsqueda de pan en la vida, traducida en términos

21 R. Falsini, «Confermazione», en [Link]., Liturgia, Cinisello Balsamo


(Mi): San Paolo 2001, 454.
22 Juan Pablo II escribía en el saludo de apertura de su encíclica Fides et
ratio (14 de septiembre de 1988): « La fe y la razón son como las dos alas con
las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad».

libro [Link] 24 17/01/2014 14:11:54


La liturgia en la cultura actual 25

económicos privados muchas veces de justicia, denuncia casi


olvidada en la sociedad actual.
El alimento siempre es comunitario. Tiene la fuerza de unir a los
hombre y mujeres que, quizá, en la vida cotidiana están muchas
veces en conflicto, también porque el conflicto forma parte de
nuestro ser hombres. Es una socialización sin distinción ni clase,
de pueblos, razas, culturas. Juntamente es una protesta por estos
conflictos y desigualdades. Nuestras sociedades tienen necesidad
de reconciliar aquello que en el pensamiento político, social y
económico, bloqueado por intereses, está dividido y no es posible
de recomponer.

Penitencia
Simplificando, por razones de espacio, se puede mostrar en la
reconciliación23 el valor del perdón que muestra arrepentimiento,
para acoger el sentido que tuvo y tiene en la concepción de la pena,
de la cárcel como lugar medicinal y no simplemente como castigo.

Orden sacerdotal
En el sacramento del orden, donde el «poder» es servicio, debe
aparecer ejemplarmente la compañía de la caridad política más
allá de la tentación de un poder como dominio. En el ofrecimiento
de la vida, se activa la educación a la caridad, a la solidaridad,
mientras de hecho se subraya la injusticia.

Matrimonio
En el sacramento del matrimonio se une la afectividad, realizando
una extraordinaria intención de unidad en la diversidad de géne-
ros y en su fecundidad. Pero es frágil y, por ello, necesita de la
bendición divina.

23 L.M. Chauvet – P. de Clerk, Il sacramento del perdono tra ieri e domani,


Assisi (Perugia): Cittadella Editrice 2002, 141-156.

libro [Link] 25 17/01/2014 14:11:54


26 Bruno Cescon

Unción de los enfermos


Finalmente la unción de los enfermos24 muestra la presencia de
Dios en el sufrimiento, tema que el pensamiento neo-iluminista
descuida.

Conclusión: la liturgia, una gran red comunicativa de


Cristo y de la Iglesia en el mundo
Hemos dibujado un cuadro, necesariamente apresurado, con las
condiciones que posibilitan un encuentro de la modernidad y de
la liturgia dentro de ambas experiencias.
Cargada con estos rasgos salvífico–antropológicos, la liturgia es,
desde el punto de vista comunicativo por su capilaridad en el
terreno, el más eficaz mass media de la Iglesia. De hecho la liturgia
es glo-cal. Asume una necesidad profunda del ser humano: sentirse
parte de la humanidad entera y, al mismo tiempo, vivir intensa-
mente como una comunidad. Más aún, ciudadanos del mundo y
ciudadanos de la propia tierra. La liturgia muestra la Iglesia en
cada lugar donde es celebrada y refuerza un sentir común.25 Es una
red comunicativa. Pero comunicar es un «informar» (mensaje) que
produce relaciones –particularmente porque los sacramentos son
signos eficaces– dentro del propio territorio, entre las diferentes
iglesias, relaciones de oración, de caridad, de proximidad.
Bruno Cescon
Periodista, es profesor en el seminario de Pordenone (Italia), en el
Instituto de Liturgia Pastoral de Padua y en el Pontificio Instituto
de Liturgia de Roma, donde enseña filosofía y comunicación social.

24 R. Zanchetta, Malattia salute e salvezza. Il rito come terapia, Padova:


Messaggero – Abbazia di Santa Giustina 2004, 220-228.
25 K.F. Pecklers, Liturgia. La dimensione del culto cristiano e le sfide del domani,
Brescia: Queriniana 2007, 32-33.

libro [Link] 26 17/01/2014 14:11:54


Phase 319 (2014) 27-43

Superficie y profundidad:
filosofía y liturgia, hoy*
Pachomius Okogie

Resumen

En este artículo, el autor hace una aproximación a la relación entre filosofía, obra de
los humanos, y liturgia, obra de Dios, y su influencia en nuestras vidas. Para ello, revisa
los sacramentos de la iniciación cristiana a la luz de Platón; describe la centralidad
de Cristo en la liturgia a partir de las cuatro causas de Aristóteles; reflexiona sobre
la percepción del cuerpo, según Merleau-Ponty; e interpreta la liturgia a partir de la
aproximación hermenéutica de Paul Ricoeur a las Escrituras.

Palabras clave: filosofía, bautismo, confirmación, Eucaristía, Cristo.

Abstract

Professor Okogie makes an approach to the relationship between Philosophy, work


of men, and Liturgy, work of God, and their influence in our lives. In order to do so,
he discusses the sacraments of Christian initiation in the light of Plato's thinking;
describes the centrality of Christ in the liturgy, using Aristotle’s four causes; explain
Merleau-Ponty's perception of the human body; and interprets the liturgy through
the Paul Ricoeurs's hermeneutic approach to the Scriptures.

Key words: Philosophy, Baptism, Confirmation, Eucharist, Christ.

«La vida no revisada no merece ser vivida».1

* Este artículo, preparado por el autor en inglés para la revista Phase, ha


sido traducido al castellano por Jordi Guardia.
11 Platón, Apología 38a.
Platón, Apología 38a.

libro [Link] 27 17/01/2014 14:11:55


28 Pachomius Okogie

La liturgia, la cumbre a la que tiende la acción de la Iglesia y, al


mismo tiempo, la fuente de donde mana toda su fuerza, es ante
todo una celebración de Jesús, cordero de Dios, que quita el pecado
del mundo, y da a sus discípulos su propia carne para que coman
y su propia sangre para que beban, y sean para ellos comida y
bebida de vida eterna para la gloria futura (cf. Jn 6 y SC 10, 11 y 47).
Este ensayo, una serie de reflexiones sobre filosofía y liturgia, nos
hace retroceder y avanzar, desde la superficie de las cosas y de las
situaciones hasta sus profundidades, y de vuelta a la superficie
para encarar las exigencias de cada día que pasa. Para empezar,
haremos algunas observaciones sobre filosofía y liturgia; seguire-
mos con un resumen y una breve discusión sobre algunos aspectos
filosóficos de Platón, Aristóteles, Maurice Merleau-Ponty y Paul
Ricoeur, y su aplicación en la liturgia. Para finalizar, comprobare-
mos que tanto filosofía como liturgia no solo informan y forman al
ser humano de alguna manera, sino que también lo transforman
efectivamente. Veremos que filosofía y liturgia fortalecen y enno-
blecen al ser humano ya que, en y por medio de estas actividades
contemplativas, el ser humano cultiva y celebra un sentido de
suspense y placer, sobrecogimiento y asombro, y tiende hacia una
visión diferente de las cosas y las situaciones, y hacia una manera
diferente de pensar, reflexionar y actuar.

1. La obra de Dios y la obra de los seres humanos


Tanto la filosofía como la liturgia derivan y tienen sus raíces en
experiencias humanas vividas, incluso aunque se extiendan y
miren más allá de ellas, y las trasciendan porque no son completa
y únicamente comportamientos humanos. No se repliegan, ni se
derrumban o se encierran en sí mismas.2 Se abren a realidades
externas a sí mismas, tienden hacia algo más allá de las actividades
que son, y operan más allá de los límites humanos. Conducen, y van
al frente, al ser humano a una experiencia extática, a algo mucho

2 Cf. Platón, Apología 35 c-d; SC 2. Recordemos también el mandamiento:


«Haced esto en conmemoración mía» (Lc 22,19) respecto a la Eucaristía en
particular y la liturgia en general.

libro [Link] 28 17/01/2014 14:11:55


Superficie y profundidad: filosofía y liturgia, hoy 29

mayor que ellos mismos en lo que, tarde o temprano, los hombres


y las mujeres que practican la filosofía y/o celebran la liturgia son
transformados en virtud de su contemplación, su comunión, su
morada con y/o en medio del Otro.3 Aún, nuestras experiencias
vividas, en su mayor parte, son responsables de la supervivencia
y el crecimiento de la filosofía y la liturgia, ya que están vinculadas
culturalmente. No obstante, son un servicio, y están al servicio
del ser humano y de su prosperidad. Además, ambas disciplinas,
como veremos, son simbióticas, dinámicas y sin conclusión final.
La filosofía es básicamente la obra de los humanos (es decir, ani-
males racionales) que no se basa en la fe o la revelación divina,
sino en la razón humana y el pensamiento crítico sobre el mundo
vivido, sensible. Es un ejercicio riguroso del intelecto humano, un
intento de emplear plenamente la razón en la búsqueda humana
de la comprensión de la naturaleza y la función de las cosas, de la
comprensión de sí mismos, y encontrar la lógica de su mundo y de
Dios. Busca su contenido y sus estilos en la cultura de un pueblo (y
pueblos). Brota de la tierra de un pueblo (y pueblos), de sus singu-
lares experiencias y circunstancias vividas, y, por ello, casi siempre
debe remitirse a cierta cultura, a un cierto trasfondo, a un cierto
tiempo y espacio, a su contexto original. De modo que necesita un
mensaje preciso para la humanidad que pueda ser correctamente
entendido y su herencia y legado sean suficientemente apreciados.
Por otro lado, la liturgia es básicamente la «obra de Dios» (obra del
Espíritu Santo). Es exactamente como llama san Benito a la Liturgia
de las Horas en su Regla.4 En el capítulo 72 de la misma Regla, dice:
«Nada absolutamente antepondrán a Cristo». En la mente de san
Benito y de la Iglesia, una celebración de la Liturgia de las Horas
era y sigue siendo un encuentro real con Cristo.5 En esta liturgia,
Cristo continúa su obra de redención de la humanidad. Él mismo
la encabeza en cada hora de la jornada; empieza el día con ellos
en la alabanza a Dios, los encuentra en el medio de sus trabajos y

3 Cf. Platón, República 514a-520a; 1Jn 1,1-3.


4 Cf. San Benito, La Regla 43,3: «Nada se anteponga a la obra de Dios».
5 Cf. Ordenación General de la Liturgia de las Horas, núms. 3-4.

libro [Link] 29 17/01/2014 14:11:55


30 Pachomius Okogie

fatigas, les consuela en sus decepciones y fallos diarios, con ellos da


gracias y bendice a Dios al final del día, y por la noche, vela por ellos
para librarlos del maligno. Además, no solo ha prometido estar
con ellos hasta el fin del mundo, no abandonarles, sino también
les ha dicho que irá delante de ellos, les seguirá consagrando, y
compartir con ellos la gloria que ha recibido del Padre. «A vosotros
os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os
lo he dado a conocer» (Jn 15,15; cf. Jn 17,7-26; Mt 28,20). Todo esto
se desarrolla no sólo en la Liturgia de las Horas, sino también en
la liturgia en su conjunto. Es el continuo ministerio de Cristo en
el mundo, totalmente importante, totalmente acogedor, su obra
perfecta de salvación. Recordemos lo que Jesús respondió a la gente
cuando le fueron a encontrar y le preguntaron: «¿Qué hemos de
hacer para obrar las obras de Dios?» (en plural). Él respondió: «La
obra de Dios (en singular) es que creáis en quien él ha enviado»
(Jn 6,29). De manera similar, recordemos Hechos 16,30, cuando
el carcelero dijo a Pablo y a Silas: «Señores, ¿qué tengo que hacer
para salvarme?», ellos le respondieron: «Ten fe en el Señor Jesús
y te salvarás tú y tu casa». Jesús es la obra de Dios. Estrictamente
hablando, él es todo cuanto necesitamos para ser salvados. Al
mismo tiempo, sin embargo, no podemos ni debemos olvidar que
Jesús mismo ha querido implicarse con la humanidad desde el
principio –al fin y al cabo, celebró la última cena con sus discípulos,
no él solo– y ha confiado a sus discípulos el mandato de celebrar la
liturgia. «Haced esto en conmemoración mía». En consecuencia,
la liturgia no es solo la obra de Dios, la obra de Cristo, también es
nuestra obra. Es por naturaleza tanto humana como divina (cf.
SC 2). Es divina en cuanto Cristo la instituyó y sigue presente en
el corazón de ella. Es humana porque quienes la celebran y para
quienes fue instituida son personas mortales.
Desde el inicio, ha habido problemas a causa de esta dimensión
humana de la liturgia. Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús, fue
uno de los Doce que se sentaron en la mesa con él, y probablemente
comió y bebió con él en la Última Cena (cf. Lc 6,16; 22,3-6; Jn 6,71-72;
13,29). Más tarde, san Pablo se quejaba con vehemencia de algunos
hermanos que comían demasiado mientras otros comían y bebían
poco o nada en la fracción del pan (cf. 1Cor 11,27-34). La cuestión
es que la liturgia ha sufrido abusos en manos de los hombres. Por

libro [Link] 30 17/01/2014 14:11:55


Superficie y profundidad: filosofía y liturgia, hoy 31

ello, debemos revisar constantemente lo que hemos integrado en


la liturgia o lo que hemos dejado que entrara en la liturgia para
cribar y desechar elementos que puedan dañarla.
Sócrates insistió en que la vida no revisada no merece ser vivida
por un ser humano. ¿Por qué? La vida no revisada no merece ser
vivida por un ser humano porque adolece de opinión, pensa-
miento, reflexión, cálculo y contemplación. Se concentra toda (o
en su mayor parte) y se une a su entorno inmediato, un mundo
material efímero. Adolece transcendencia. Es casi completamente
una vida animal, ya que falla y/o parece ser incapaz de tomar en
consideración la propia vida entera y el bien último siempre que se
deban tomar decisiones. Por esta razón, esta no es la vida diseñada
para los seres humanos. No es apropiada a hombres y mujeres
porque, según san Agustín, Dios nos ha hecho para él mismo –es
decir, para una bella y sublime, una vida celestial sin fin.
De la misma manera que la vida no revisada no merece ser vivida,
una liturgia no revisada no merece ser celebrada. Teniendo en
cuenta esto, la Iglesia ha llevado a término reformas y renovacio-
nes litúrgicas a lo largo de los siglos. Estas reformas, en especial
las surgidas del Concilio Vaticano II, han sido pensadas para que
el pueblo de Dios sea capaz de participar en la liturgia de manera
más consciente, activa y plena. Esto ha sido tan importante, como
señala Matías Augé,6 que el lenguaje litúrgico (latín en el rito
romano), la lengua vernácula, la música, los gestos y el silencio
sagrado –todo cuanto organizamos y hacemos en la liturgia– debe
estar al servicio de una más adecuada participación del pueblo de
Dios en el misterio de Jesús, el Cordero de Dios. Esta participación
no consiste meramente en las respuestas, los cantos y los gestos
de la asamblea, en su observancia de los silencios sagrados en la
misa, sino en su contemplación y su co-implicación en la misma
vida y misión de Cristo en el mundo.7

6 Rivista di Pastorale Liturgica 300 (2013) 21-27.


7 Cf. Gloria L. Schaab, «“As Christ, so we”: Eucharist as Liturgy»,
Liturgical Ministry 18 (2009) 171-173; 174-181; Bruce T. Morrill, «Christ’s
sacramental presence in the eucharist: a biblical-pneumatological approach
to the mystery of faith», American Theological Inquiry 4/2 (2011) 3-5; 7.

libro [Link] 31 17/01/2014 14:11:55


32 Pachomius Okogie

Mientras, la filosofía no solo puede ayudar a descubrir e identificar


algunos problemas innecesarios y obstáculos que el ser humano
ha creado para el pueblo de Dios en la celebración de la liturgia
(por ejemplo, muchos momentos fijos de oración para atareados
presbíteros parroquiales, largas lecturas en la Misa, homilías
demasiado largas o demasiado cortas), sino que, a su vez, también
puede aprender de la liturgia a apreciar y aceptar una plena con-
templación de cosas que, a veces, parecen demasiado difíciles de
penetrar con la mente humana y/o de analizar racionalmente (por
ejemplo, el Dios trino y uno, el nacimiento virginal, la perpetua
virginidad de Maria, la Madre de Jesús, la naturaleza divina y
humana de Jesús, y una demostración racional de la existencia de
Dios), porque parece que estén situadas por encima y más allá del
alcance de nuestra percepción sensual e intelectual (es decir, más
allá de la competencia de la lógica y la razón humanas).
Todas las actividades humanas, racionales, combinadas –incluso
la metafísica, la madre de toda la filosofía y de todas las ciencias
incluidas– no puede hacer más que pavimentar el camino, y llevar
a uno de la mano, hacia el umbral del misticismo, como argumentó
firmemente Jacques Maritain en su obra Les degrés du savoir (1932).
Es decir, nadie puede ver a Dios y unirse a Él como un místico, si
no es ayudado y llevado de la mano por el Espíritu Santo (cf. 1Cor
12,3). Como dicen las Escrituras, nadie puede entrar por sí mismo o
por su propio esfuerzo en las estancias del Señor. Nadie puede, por
sí mismo, acceder a la visión beatífica; nadie puede contemplar a
Dios cara a cara tan solo gracias a una buena vida moral y social, o
algo parecido, y es que la salvación no es, de ninguna manera, una
consecuencia de hacer el bien y evitar el mal, no es una recompensa
por una vida bien vivida, sino más bien un don de Dios en Cristo.
Así pues, la filosofía puede aprender de la liturgia a ser mansa y
humilde, como dice el salmista: «No doy vía a la grandeza, ni a
prodigios que me superan (no voy tras cosas demasiado grandes
que me superan)» (Sal 131,1).
Jesús dijo a Marta, que estaba demasiado ocupada en demasiadas
tareas, ansiosa y preocupada por demasiadas cosas: «Hay nece-
sidad de pocas cosas, o mejor, de una sola. María ha elegido la

libro [Link] 32 17/01/2014 14:11:55


Superficie y profundidad: filosofía y liturgia, hoy 33

mejor parte» (Lc 10,38-42). Más aún, después de muchos años de


búsqueda e investigación, san Agustín exclamó: «Nos has hecho
para ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que repose en
ti».8 Mientras la liturgia es una especie de quietud ante el Señor (cf.
Éx 14,14; Jn 5,17), cuya obra, de hecho, se desarrolla en la liturgia,
cuyas obras son poderosas y dignas de alabanza y celebración, la
filosofía es, al menos, una forma de inquietud, una constante inte-
rrogación, una actividad sin fin y/o un compromiso del intelecto
humano. Sin embargo, necesitamos ambas para tener un equilibrio
en este mundo, ya que la filosofía tiene tendencia a mantener a
uno vigilante, y mantener la mente de uno atenta al desarrollo de
los acontecimientos, mientras que la liturgia puede efectivamente
calmar los nervios de uno y dar paz a su alma.
Hechas estas observaciones preliminares, es el momento de: 1)
hablar de los tres sacramentos de la Iniciación cristiana a la luz de
los tres principales elementos de la cosmología de Platón; 2) usar
las cuatro causas de Aristóteles para describir la centralidad de
Cristo en la liturgia; 3) explicar brevemente y aplicar la experiencia
del cuerpo humano de Merleau-Ponty a la liturgia; y 4) exponer y
aplicar la aproximación hermenéutica de Paul Ricoeur a la liturgia.
La intención de todo esto, claro, es demostrar la riqueza y la com-
plejidad de la liturgia, pero también el valor perenne de la filosofía.

2. Los sacramentos de la Iniciación cristiana a la luz de


Platón
Los tres sacramentos de la iniciación cristiana son bautismo, con-
firmación y Eucaristía. Los materiales con los que son celebrados
son, respectivamente, el agua bautismal, el crisma (el óleo consa-
grado de la confirmación), y el pan (fruto de la tierra y elaborado
por las manos humanas) y el vino (fruto de la vid y del trabajo de
los hombres).
Deseamos introducir inmediatamente los cuatro elementos, los
materiales del Timeo de Platón (31b y 48b), es decir, tierra, agua, aire

8 San Agustín, Confesiones, 1,1-2; 2.5,5.

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34 Pachomius Okogie

y fuego, para no gastar más tiempo exponiéndolos por separado.


Y podemos ver inmediatamente que estos cuatro materiales, por
importantes que sean –ya que son los ingredientes fundamentales
de todo cuanto hay en el mundo– no son suficientes para una ade-
cuada explicación de las cosas y los acontecimientos del mundo.
El demiurgo (es decir, un artesano, un trabajador manual, por así
decirlo [28a6]) es necesario. Este artesano selecciona de entre los
materiales, los mide con precisión, y los mezcla adecuada y apro-
piadamente para producir las cosas. Esto no es todo. Sin ideas,
el demiurgo estaría despistado. Es decir, sin las ideas necesarias
(de cada una y del conjunto de las cosas) el demiurgo tendría los
materiales en sus manos (y a mano), pero no tendría la más mínima
idea, no sabría qué hacer con ellos (37d). Por lo tanto, se necesitan
tres elementos para producir cosas en la cosmología de Platón:
materiales, demiurgo, ideas.
De manera similar, los ministros ordenados (es decir, los trabaja-
dores y colaboradores de la casa de Dios, la Iglesia) podrían tener a
mano y en sus manos ciertos materiales (agua, pan y vino, aceite),
pero no sabrían qué hacer con ellos, a no ser que el ministro tuviera
en su mente las ideas precisas que gobiernan cada uno de esos ele-
mentos, a saber, para bautizar con agua, para celebrar la Eucaristía
con pan y vino, para confirmar a un candidato con el crisma –y no
con el óleo de los catecúmenos, ni el óleo de los enfermos.
El hecho de tener estos elementos [«agua» en la celebración del
bautismo, pan que la «tierra» ha dado, y vino, fruto de la vid (es
decir, que no puede producirse sin tierra ni agua), en la celebración
de la Eucaristía, y el crisma (un producto de la «tierra», el «agua», el
«viento» y el «fuego», y de las manos humanas) en la celebración del
sacramento de la confirmación] significa que en estos sacramentos
de la iniciación no solo ya están presentes los demás sacramentos,
de forma embrionaria, sino todo el conjunto de la creación, que, en
palabras de san Pablo, gime y espera la adopción y la redención
(cf. Rom 8,22). Toda la creación necesita de Cristo, no solo los seres
humanos. Además, no solo los seres humanos son reflejo, imagen, de
Dios, sino que Dios es manifestado por todo lo creado (cf. Rom 1,20).

libro [Link] 34 17/01/2014 14:11:55


Superficie y profundidad: filosofía y liturgia, hoy 35

En su homilía del día de Pentecostés, san Agustín usa de estos


cuatro elementos (es decir, tierra, agua, aire y fuego) para describir
la naturaleza del Espíritu Santo. Es un indicador de la perfección,
la naturaleza del Espíritu Santo que todo lo abarca, que impregna
y sostiene todo, que tiene efecto cósmico y es capaz de conseguir
todo en todo tiempo y en todo lugar. «El Espíritu sopla donde
quiere, donde desea». El Espíritu Santo no solo no se deja nada en
sí o de sí mismo, sino que tampoco puede errar al producir cuanto
hay de bueno en aquellos que lo tienen (cf. Gal 5,22-23).

3. La centralidad de Cristo en la liturgia y las cuatro causas


aristotélicas
Veamos ahora la aproximación de Aristóteles al mundo sensible,
donde usa cuatro causas para explicar las cosas;9 después, indi-
caremos cómo aplicar estas cuatro causas a los sacramentos, y las
usaremos para demostrar la centralidad de Cristo en la liturgia.
La aproximación de Aristóteles casi siempre procedía desde lo
más simple a lo más complejo. Haremos precisamente lo mismo al
hablar de sus cuatro causas; para ilustrarlo, tomaremos el ejemplo
del entallado de una estatua.
La causa material de la estatua es la que recibe la forma, la que
experimentó el cambio, la que había antes de que se realizara el
cambio y la que sigue allí, pero con una forma diferente, al final del
proceso, es decir, la madera, el bronce o el mármol, u otro material.
La causa formal es la forma de la estatua. «La forma es lo que hace
que el producto del cambio sea lo que es: es lo que la materia tiene
después del cambio, y que no tenía con anterioridad». Es la forma
de la estatua, aunque la causa formal no siempre sea una forma;
puede ser el calor, un nuevo color, una actividad o cualquier otro
atributo. La causa eficiente de la estatua es «la responsable de que
esta materia tenga esta forma. La persona que lo hizo, habiendo
primero concebido esta forma en su cabeza y, después, habiéndola
realizado a través del ejercicio de sus técnicas artísticas». Es el
escultor. El propósito de la estatua; el hecho de que sea esta estatua

9 Cf. Aristóteles, Física II 3; Metafísica V 2.

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36 Pachomius Okogie

particular de una persona en particular, en una posición particular,


es la causa final. Es donde el proceso termina, aquí y ahora.10
Aristóteles mantiene que tres de estas cuatro causas (es decir, la
causa formal, la eficiente y la final) tienen en común la misma
raíz. Por ejemplo, la acción de investigar, el individuo que es un
investigador, y la meta de la investigación y/o el hecho de que algo
es investigado para un propósito u otro corresponden a la causa
formal, a la causa eficiente y a la causa final, respectivamente. En
virtud de esta conexión y relación entre estas tres causas, cualquiera
de ellas necesariamente implica y se refiere a las otras dos. En otras
palabras, estrictamente hablando, una de ellas basta para dar
cuenta de las tres. Pero la causa formal tiene algo que las otras dos
no tienen, es decir, que es, en sí misma, su raíz. Es el origen de lo
que tienen en común. Por lo tanto, la causa eficiente y la causa final,
de hecho, derivan de la causa formal. De nuevo, sabemos que, por
ejemplo, existe la acción de aprender (es decir, una causa formal),
que nos da un aprendiz (es decir, una causa eficiente) y produce
y/o reproduce aprendizaje (es decir, una causa final, lo aprendido,
y mucha más gente aprendiendo, es decir, más aprendices).
La primacía de la causa formal viene justificada por el hecho de
que es la raíz de la causa eficiente y la final (como ya hemos visto),
pero también por el hecho de que la causa formal es un acto, es en
acto, es algo real, concreto y actual. Según Aristóteles, es anterior
a lo que es meramente potencial y/o en potencia. Lo que es poten-
cial y/o en potencia necesita de lo que es actual y/o en acto para
ser como ello (es decir, transformarse en actual y/o actualizado).
Lo actual sirve de modelo a lo potencial. Es decir, lo que una cosa
«es» es anterior a y es necesario para que «en lo que se está trans-
formando» esta cosa pueda, de hecho, realmente, llegar a ser esta
cosa en particular. Por ejemplo, pongamos que tenemos un grupo
de huevos: huevos de gallina, de pavo, huevos de petirrojo, huevos
de pájaros. ¿Cómo puede un huevo posiblemente desarrollarse
en una gallina, un pavo, un petirrojo o un pájaro, si no hubiera
un factor determinante, si no se obrara una discriminación? La

10 Cf. Timothy A. Robinson, Aristotle in outline, Indianapolis: Hackett 1995,


16-17.

libro [Link] 36 17/01/2014 14:11:55


Superficie y profundidad: filosofía y liturgia, hoy 37

causa formal es, precisamente, esta discriminación necesaria, la


definición esencial de todas y cada una de las cosas –es un acto
que actúa en todo, y es la causa primaria, es decir, la causa de las
cosas por excelencia.11
Ahora estamos preparados para hacer una modesta aplicación de
lo que hemos aprendido de las cuatro causas de Aristóteles a los
sacramentos de la Iglesia, no para probarlos científicamente, ni
para un intento de verificación empírica de su eficacia, sino para
llegar a conocer más de su naturaleza. Para ser breves, he aquí nues-
tra pregunta fundamental: ¿Qué es lo que recibe una forma, lo que
experimenta un cambio, que estaba ahí antes de que el cambio se
realizara y sigue ahí después (pero con una forma nueva, diferente),
al final del proceso? No solo se transforman el agua del bautismo,
el aceite para la confirmación, y el pan y el vino para la Eucaristía
(en agua bautismal, en crisma, y en el pan y el vino eucarísticos,
respectivamente), sino también los seres humanos son transfor-
mados por esos sacramentos. Reciben una nueva forma, un nuevo
atributo, un sello, especialmente en los sacramentos del bautismo
y de la confirmación, y en el de la ordenación. Son transformados
en hijos de Dios y miembros de la Iglesia, y se vuelven capaces de
obrar funciones que previamente no podían desempeñar.
En el contexto de la liturgia, la primacía de la Palabra (es decir, la
causa formal) resuena poderosamente en las primeras líneas del
prólogo del Evangelio según san Juan (cf. 1,1-5). La Palabra no
es pasiva ni vacía, porque actúa y provoca que pasen cosas en el
mundo. Es la Palabra creadora, la Palabra salvadora, la Palabra
redentora, la Palabra compasiva que constantemente muestra
misericordia y perdona los pecados. Esta Palabra es una persona.
Su nombre es Jesús de Nazaret. Él es la Palabra encarnada, ver-
dadero Dios y verdadero hombre, quien, por su vida y su muerte
y resurrección, sana al mundo descompuesto, y da una nueva y
eterna vida y una luz imperecedera a aquellos que caminaban
entre tinieblas.
Más aun, la naturaleza y la función de las cuatro causas aristoté-
licas, la manera como operan y se transforman en dos causas –es

11 Cf. Aristóteles, Física 194b 20; Metafísica 983a 25-26.

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38 Pachomius Okogie

decir, la causa material y la formal–, porque tres de las cuatro (es


decir, la formal, la eficiente y la final), en esencia, pueden redu-
cirse y/o ser representadas por la causa formal (que constituye
su raíz), y la manera como esas dos causas (es decir, la material y
la formal) pasan a ser subsecuentemente una única causa, puede,
por así decirlo (ya que lo potencial confía y depende de lo que es
real), hacernos capaces de ver más claramente el predominio y la
centralidad de Jesucristo, el cordero de Dios que quita el pecado
del mundo. Él es el cordero expiatorio (es decir, la causa material)
y el altar del sacrificio, es la obra de nuestra redención (es decir,
la causa formal), es el sumo sacerdote (es decir, la causa eficiente)
cuya ofrenda de un santo y perfecto sacrificio se realiza una sola
vez y para siempre, y es la gracia recibida en vistas a un estilo de
vida justo y santo en este mundo y para la visión beatífica y la unión
con Dios en el mundo que ha de venir (es decir, la causa final), y
también es la vida eterna que espera a aquellos que escuchan la
palabra de Dios y la guardan. Él es la resurrección (del cuerpo) y
la vida.
Ahora, para aprender más sobre el cuerpo humano, vayamos a
Maurice Merleau-Ponty.

4. La percepción del cuerpo humano y la liturgia


La explicación de Maurice Merleau-Ponty sobre una experiencia
del cuerpo humano o del cuerpo en realidad12 contiene algunas
intuiciones que pueden ser aplicadas a la liturgia. Por ejemplo, la
experiencia de nuestro propio cuerpo –en oposición a considerarlo
parcialmente, pieza a pieza, y volver a componerlo para tener una
idea clara– revela una forma de existencia ambigua. «Su unidad
es siempre implícita y vaga. Siempre es algo más de lo que es,
siempre sexualidad y al mismo tiempo libertad, enraizado en la
naturaleza al mismo tiempo que transformado por influencias
culturales, nunca herméticamente sellado ni nunca dejado atrás».13
Dice: «No me encuentro en frente de mi cuerpo, estoy en él, o

12 Cf. M. Merleau-Ponty, Phenomenology of Perception, New York: Rout-


ledge & Kegan 1962 y 1996, 199.
13 Cf. Ibíd., 198.

libro [Link] 38 17/01/2014 14:11:55


Superficie y profundidad: filosofía y liturgia, hoy 39

más bien soy él».14 Mi cuerpo es mi vida, y viceversa. Además,


mi cuerpo es mi percepción, ya que no soy yo, ni tú, ni nadie más
quien conscientemente percibe las cosas. El sujeto de percepción
es el propio cuerpo.15 El cuerpo humano es un sujeto perceptor;16
hablamos, claro está, del cuerpo viviente. «Si aún podemos hablar
de interpretación en relación a la percepción del propio cuerpo,
diremos que se interpreta a sí mismo».17 Y «no reúno las partes de
mi cuerpo una a una; esta translación y esta unificación se reali-
zan una vez por todas en mí: son mi mismo cuerpo».18 Por esta y
otras razones, este cuerpo vivido (este cuerpo de toda mi vida,
de todas mis experiencias vividas, este preciso cuerpo que vivo
aquí y ahora19 es como una obra de arte, un nexo de significados
que viven.20 En verdad, «tanto si se trata de mi cuerpo o de otro,
no tengo otro medio de conocer el cuerpo humano que no sea el
de vivirlo, lo que significa asumir por mi cuenta el drama que se
juega en él, y perderme en él [como en un acto sexual].21 Soy mi
cuerpo, al menos en la completa medida que poseo experiencia, y
al mismo tiempo mi cuerpo es como si fuera un sujeto “natural”, un
esbozo provisional de mi ser total».22 El cuerpo es un elemento del
ser en virtud del cual nosotros y el mundo nos entrelazamos, y el
cuerpo y el mundo, los individuos y los demás se intercomunican,
encontrándose sus límites unos con otros, como una «tela tejida».23
Mantiene que «nuestro cuerpo está en el mundo como el corazón
en el organismo: mantiene vivo el espectáculo, inhala vida en él y lo
sostiene interiormente, y forma con él un sistema» –«como un todo
melódico con sus tiempos fuertes y débiles, con su característico

14 Cf. Ibíd., 150.


15 Cf. Ibíd., 206.
16 Cf. M. Merleau-Ponty, Signs, Evanston: Northwestern University Press
1964, 166.
17 Cf. Merleau-Ponty, Phenomenology, 150.
18 Cf. Ibíd., 150.
19 Cf. Ibíd., 167.
20 Cf. Ibíd., 151.
21 Cf. Ibíd., 167.
22 Cf. Ibíd., 198.
23 Cf. Ibíd., 166.

libro [Link] 39 17/01/2014 14:11:55


40 Pachomius Okogie

ritmo o flujo».24 Podríamos usar muchos ejemplos para demostrar


esto, pero estos bastarán: un hombre que ha estado demasiado
tiempo al sol no sólo notará el calor en su piel, sino también dentro
de él; una mujer que haya estado trabajando durante mucho tiempo
en un gallinero no sólo tendrá el olor del gallinero en sus ropas,
sino también en su respiración. Al mismo tiempo, las actividades
de hombres y mujeres tienen impacto en la superficie como en las
profundidades del mundo. La manera como nuestra actividad ha
influido en la capa de ozono es un claro ejemplo.
Más aun, el diálogo sujeto-objeto de Merleau-Ponty es a la vez
innovador y objetivo. Escribe:
El sujeto normal penetra en el objeto por la percepción, asimilando
su estructura en su sustancia, y, a través de este cuerpo, el objeto
regula directamente sus movimientos. Este diálogo sujeto-objeto,
este dibujar juntos, por parte del sujeto, del significado difuso a
través del objeto, y, por parte del objeto, de las intenciones del sujeto
–un proceso que es fisonómico– organiza alrededor del sujeto un
mundo que le habla de sí mismo, y da a sus pensamientos un lugar
en el mundo.25
Esta noción de la carne como quiasma, como un entrelazado de
lo visible y lo invisible, también puede iluminar el estudio de la
liturgia respecto a la dimensión de la comunión.
El ancla, el núcleo de toda la liturgia cristiana es la resurrección del
cuerpo. En otras palabras, si la resurrección (del cuerpo) de Cristo
no hubiera sucedido, hoy en día no habría celebración. Recordemos
aquí el encuentro de los dos discípulos en el camino de Emaús como
una pista de lo que hubiera pasado si la resurrección del cuerpo de
Jesús no hubiera sucedido: «…nosotros esperábamos que sería él
el que iba a librar a Israel» (Lc 24,13-24). La resurrección es nuestro
incentivo y nuestra esperanza.

5. Paul Ricoeur: una aproximación hermenéutica a la liturgia


Finalmente, la aproximación hermenéutica de Paul Ricoeur a las
Escrituras, una aproximación que tomó prestada de la literatura, su

24 Ibíd., 203 y 132.


25 Ibíd., 132.

libro [Link] 40 17/01/2014 14:11:55


Superficie y profundidad: filosofía y liturgia, hoy 41

uso de la polifonía, de las expresiones-límite y del discernimiento,


así como su discusión sobre el mito y el símbolo en The symbolism
of evil puede hacer que el lector sea capaz de ver las complejida-
des, las ambigüedades y también las riquezas de la liturgia y de
los textos litúrgicos. Gracias a él, vemos que, en la liturgia, hay
muchas voces diferentes en diálogo con una única voz –elevando
a veces una tensión significativa.
La narrativa, en el relato, retrata a Dios como un personaje que guía
la vida de su pueblo y lo conduce a la salvación. La profecía, por
otro lado, retrata a Dios como «el orador detrás del orador», el que
se dirige y con frecuencia juzga al pueblo. En la literatura sapiencial,
se habla de Dios, mientras que el salmista habla a Dios.26
En la superficie, parece que estos elementos estén en conflicto. Pero
si uno observa más en profundidad, puede ver cómo esos diferen-
tes géneros no son más que un intento de describir la naturaleza
inefable, las muchas y diferentes facetas de un único y verdadero
Dios. Así, el Dios que reprende a su pueblo es el mismo Dios que
lo guía con paso firme y seguro hacia la victoria y la gloria. El Dios
a quien clamamos en nuestra aflicción, a quien dirigimos nuestras
súplicas en el momento de sentir el abandono y el remordimiento,
es el mismo Dios de quien y de cuyas maravillosas obras tanto
hemos oído en las Escrituras y la tradición. Aún, el temor a la
muerte, la ira contra Dios pueden ser intensos, pero no hay un
cierre final. No hay una patada en el trasero de una vez por todas.
Siempre hay esperanza –Dios siempre está con nosotros (Dios es
«quien-está-con-nosotros» para librarnos, incluso de nosotros
mismos y de nuestros propios demonios).
Mientras tanto, seguimos moviéndonos, yendo hacia atrás y
hacia delante, entre la superficie y la profundidad. Por ejemplo,
en la profundidad de Juan 21,1-14, solo vemos el río, la noche,
el amanecer y el lado derecho de la barca (para citar unas pocas
imágenes). Si miramos más de cerca, sin embargo, podemos ver
que el río simboliza «la vida, donde el hombre debe escoger entre
el bien y el mal», que la noche significa «la ausencia de Jesús, luz
y salvador», que el amanecer significa «la venida de Jesús» y que

26 Crina Gschwandtner, «Toward a Ricoeurian Hermeneutics of Liturgy»,


Worship 86/6 (2012) 490-495; 496-505.

libro [Link] 41 17/01/2014 14:11:55


42 Pachomius Okogie

la derecha de la barca significa «el lado del bien, el lado de Dios».


De manera similar, al leer Juan 2,1-12, podemos ver en la superficie
una boda, bebida y, probablemente, gente emborrachándose, pero
una meditación más profunda sobre el texto nos revelará que todo
este acontecimiento trata de Jesús, el cual, cuando llegue su hora,
traerá consigo una abundancia de alegría y felicidad del cielo para
todos quienes participen en su banquete festivo.
Cada celebración litúrgica, como un texto, es un mundo en el que
estamos invitados a entrar, a habitar, a investigar y profundizar.
No estamos llamados a ser meros espectadores u observadores
distantes de lo que sucede ante nuestros ojos en la liturgia, aquí y
ahora, ni tenemos que meramente aplaudir y cantar las alabanzas
de los héroes de aquello que vemos reactualizado aquí y ahora,
ni meramente apreciar el gran sacrificio que Cristo y los mártires
de los tiempos pasados han realizado. Cada celebración litúrgica
nos llama a formar parte de ella, a acogerla, a dejarnos informar,
formar y transformar por ella, y, después, salir al mundo, llegar a
los demás, y compartir con ellos esta nueva vida, esta buena noticia,
esta salvación en Cristo, esta nueva transformación. «Lo que hemos
visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras
manos es lo que compartimos con vosotros» (1Jn 1,1-3). «¡Ay de mí
[pues, como fuego en mis huesos] si no predico el Evangelio [de
esta salvación en Cristo]!» (1Cor 9,16). Esto es por lo que, «[uno
debe] proclamar la palabra, insistiendo a tiempo y a destiempo»
(2Tim 4,2). Además, «se te ha hecho saber lo que es bueno, lo que
el Señor Dios quiere de ti: tan sólo respetar el derecho, amar la
lealtad y proceder humildemente con tu Dios» (Mi 6,8). Este es
el tipo de amor, amor leal, que puede traer en nuestro tiempo, en
nuestra época, justicia, paz y compasión en las vidas y los hogares
de los demás, y transformar la faz de la tierra.27 Es este mismo amor,
paciente, amable, sin fin (cf. 1Cor 13,7-8), el que es capaz de llevar
a uno más allá del nivel superficial, más allá de la superficie de las
cosas, hacia su hondura –allí, empezaremos a ver más claramente,
y empezaremos a apreciar la interconexión y el más profundo sig-
nificado de las cosas. Es lo que se llama amor a la sabiduría.

27 Cf. Stephen B. Wilson, «Christ and Cult[ure]: Some Preliminary Reflec-


tions on Liturgy and Life», Liturgical Ministry 12 (2003) 177-187.

libro [Link] 42 17/01/2014 14:11:56


Superficie y profundidad: filosofía y liturgia, hoy 43

6. Conclusión
Concluyamos estas reflexiones con una ontología distribuida, es
decir «la manera de ser de las cosas que obtienen su definición
del vasto mundo a su alrededor, cosas que no pueden ser con-
ceptualmente aisladas del vasto mundo».28 Más aún, «nuestros
actos, nuestras palabras, y nuestras vidas son lo que son tan solo
en y a través de los actos de otro [otra persona] en otro punto de
la historia».29 Buen ejemplo de ello es la vida, la historia, la pasión
y la muerte de Jesús de Nazaret.30 Ante todo, sin una referencia
a Adán y a los patriarcas, Abrahán, Isaac, Jacob, José en Egipto,
Moisés el dador de la ley, sin referencia alguna a la casa de Israel
y todo lo que allí aconteció, sin referencia a toda la historia de la
salvación, los profetas y los demás líderes carismáticos antes y
después de Jesús de Nazaret, puede ser extremadamente difícil
encontrar un sentido a su pasión, muerte y resurrección. De manera
similar a este punto de vista, tiene sentido que «en la Eucaristía,
unas acciones y unos acontecimientos lejanos del estadio en que
se desarrollan sus vidas transforman esas vidas [que participan en
ella]».31 ¿Qué pasa con el papel de Judas Iscariote en esta historia?
Tampoco debería ser aislado. ¿Y la famosa caída de Adán y Eva,
muchísimo antes de ello? La respuesta es la misma. Si los aislá-
ramos o separásemos del resto de historia, probablemente serían
incomprensibles. En su mayor parte, o en términos generales, la
filosofía se encarga del pensamiento, mientras la liturgia celebra.
No obstante, hoy en día, necesitamos ambas, tanto para nuestro
equilibrio como para nuestra salud.
Pachomius Okogie
Monje benedictino; ha estudiado filosofía, teología y bioética, e
imparte clases en el Pontificio Ateneo San Anselmo de Roma, siendo
además su secretario general.

28 Andrew P. Porter, Living in spin: Narrative as a distributed ontology of


human action, Bloomington: Author House 2011, XIV.
29 Ibíd., 242.
30 Cf. Ibíd., 226-264.
31 Ibíd., 249.

libro [Link] 43 17/01/2014 14:11:56


BiBlioteca litúrgica

Los sacramentos
de la iniciación cristiana

Por Jaume Fontbona


Biblioteca Litúrgica 45. 428 pág.
Una cuidadosa y bien funda-
mentada presentación de los
tres sacramentos del Bautismo,
la Confirmación y la Eucaristía.
Sintetiza primero lo que los sacra-
mentos significan en la vida ecle- 29,00 €
sial, y repasa después, de cada uno
de ellos, el testimonio bíblico, la
evolución histórica, la experiencia
litúrgica y la reflexión teológica
que se ha ido elaborando a lo largo de los siglos, hasta ofrecer final-
mente una presentación sistemática de lo que significan en el conjunto
de la vida crisitana.
Un manual imprescindible para todo creyente que quiera profundizar
en este campo tan fundamental de nuestra vida.

Centre de Pastoral Litúrgica


 Nàpols 346 1 - 08025 Barcelona
 933 022 235  933 184 218
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Phase 319 (2014) 45-73

La función eclesial
de las artes y su aportación
a la cultura contemporánea

José Manuel del Río Carrasco

Resumen

Monseñor José Manuel del Río Carrasco expone la función eclesial de las artes y su
aportación a la cultura contemporánea, señalando el diálogo necesario entre la
Iglesia y el arte para que se dé un arte sagrado que sirva como expresión de la fe y
contribuya a la nueva evangelización.

Palabras clave: Arte, artista, cultura, humanismo, laicidad, evangelización.

Abstract

Monsignore José Manuel del Río Carrasco exposes the ecclesial role of the arts and
their contribution to contemporary culture. He notes the necessary dialogue between
the Church and the arts in order to serve a sacred art as an expression of faith and
a contribution to the new evangelization.

Key words: Art, artist, culture, Humanism, laicism, evangelization.

1. El diálogo Iglesia y arte

1.1. Las razones del diálogo


La opción por el arte destinado a la misión de la Iglesia acompaña
toda la historia de la comunidad cristiana, si bien con un recorrido
a veces difícil y atormentado. La Iglesia, declarándose «experta en

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46 José Manuel del Río Carrasco

humanidad»,1 en todas las épocas ha favorecido a las artes liberales


sosteniendo, al mismo tiempo, la búsqueda filosófica para predis-
poner el camino sapiencial tanto en la vertiente estética como en
la teórica, con vistas a la reflexión teológica y a la ascesis religiosa.
Este empeño se viene realizando por parte de la comunidad cris-
tiana para hacer que el hombre sea consciente de su anhelo hacia
lo divino y de su vocación a la santidad.
Por consiguiente, el arte, en el contexto eclesial, favorece la forma-
ción de la sabiduría cristiana. Este encuentra expresiones privile-
giadas en el culto, la cultura, la catequesis, la caridad. En efecto,
«cuando la Iglesia se sirve del arte para apoyar su propia misión,
no es solo por razones de estética, sino también para obedecer a
la lógica misma de la revelación y la encarnación».2
El lenguaje de las artes es, en efecto, un lenguaje universal, total,
epifánico, teofánico, diacrónico, ontológico, pentecostal.
Las artes, en su valor liberal, adquieren la función «de elevar el
espíritu, a través de la vivacidad de la representación estética, a un
ideal intelectual y moral, que supera la capacidad de los sentidos y
el campo de la materia, hasta elevarlo hacia Dios, bien supremo y
belleza absoluta, del que deriva todo bien y toda belleza».3 Estas,
por tanto, tienen relación con la belleza divina, de modo que son
instrumentos privilegiados para anunciar el evangelio, ayudando
al hombre a seguir el anhelo religioso. En efecto «la función de
cada una de las artes consiste en quebrantar el cerco estrecho y
angustioso de lo finito, y en abrir una ventana a su espíritu anhe-
lante hacia el infinito».4

1 Pablo VI, Carta encíclica Populorum progressio (30 de diciembre de


1987), 13.
2 Juan Pablo II, «Discurso a la I Asamblea Plenaria de la Pontificia
Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia (12 de octubre de 1995)»,
L’Osservatore Romano. Edición española (20 de octubre de 1995), 12.
3 Pío XII, «Alocución L’essenza, la missione, i pericoli della nobile e delicata
arte drammatica (26 de agosto de 1945)», en Discorsi e Radiomessaggi VII (1945-
1946), 153-157.
4 Íd.

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La función eclesial de las artes... 47

Los artistas, por consiguiente, cumplen en la Iglesia una función


ministerial, en cuanto que la ayudan «a traducir su mensaje divino
en el lenguaje de las formas y de las figuras, a hacer sensible el
mundo invisible».5 Las expresiones artísticas, en tal sentido,
devuelven resplandor a la creación prefigurando la «gloria de
Dios», representando el evangelio en los areópagos de las diversas
culturas con la fuerza expresiva de la belleza, le ofrecen a Dios
un culto «en espíritu y verdad» incentivando las potencialidades
creativas del hombre.6
La Iglesia, por su parte, debe prepararse para animar a los artistas
compartiendo con ellos el valor de la fe y la misión de la evange-
lización.

1.2. La crisis de la relación Iglesia y arte


Los cristianos, y en particular la Iglesia católica, a lo largo de los
siglos se han expresado y han preferido a los genios más grandes
del arte. No obstante, con el pluralismo de la cultura del siglo xx,
se debilitó la alianza entre la Iglesia y el arte. Esto se debió a múlti-
ples factores, entre los que se encuentra la diferente confrontación
intercultural, las cambiantes ordenaciones políticas, la endémica
crisis estética, las difíciles relaciones institucionales, la difusa
secularización ética, los nuevos equilibrios económicos, etc. La
cultura cristiana, ha perdido su hegemonía, de modo que el arte
ha cambiado intereses, recorridos, poéticas y contenidos.
Los católicos, en muchas ocasiones, o se han refugiado en estéri-
les posiciones defensivas, o han padecido la marginación de las
desfavorables estrategias culturales. Es difícil comprender si este
fenómeno ha sido causado por un entramado particularmente
desfavorable o por la ausencia de grandes genios. Ciertamente,
ambos factores han contribuido al bajo perfil de muchas produc-

5 Concilio Ecuménico Vaticano II, Nuntii quibusdam hominum ordi-


nibus dati Aux artistes (8 de diciembre de 1965).
6 Cf. Juan Pablo II, Carta del papa Juan Pablo II a los artistas (4 de abril de
1999), 14.

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48 José Manuel del Río Carrasco

ciones artísticas y arquitectónicas, sobre todo si se comparan con


las de épocas pasadas y de las demás tendencias.
Pablo VI constató la crisis de relación entre Iglesia y arte, y se
excusó públicamente por la responsabilidad que pudieran tener
las instituciones eclesiásticas:
A veces os hemos puesto encima una capa de plomo, lo pode-
mos decir; ¡perdonadnos! Y después, también nosotros os hemos
abandonado. No os hemos explicado nuestras cosas, no os hemos
introducido en la celda secreta, donde los misterios de Dios hacen
saltar el corazón del hombre de gozo, de esperanza, de regocijo, de
euforia. No os hemos considerado como a alumnos, amigos, inter-
locutores; por eso no nos habéis conocido. Y de este modo vuestro
lenguaje para el mundo ha sido dócil, sí, pero casi atado, forzado,
incapaz de encontrar su voz libre. Y nosotros, entonces, hemos oído
la insatisfacción de tal expresión artística. […] Os hemos tratado peor,
hemos recurrido a los sucedáneos, a la oleografía, a la obra de arte de
poca calidad y de bajo costo, también porque, en nuestra defensa, no
teníamos medios para realizar grandes cosas, cosas hermosas, cosas
dignas de ser admiradas.7
Juan Pablo II se dirigió directamente al mundo del arte afirmando
que, «si la Iglesia necesita a los artistas también los artistas nece-
sitan a la Iglesia».8

1.3. La recuperación de la presencia de los católicos en el mundo de las artes


Si el Concilio Ecuménico Vaticano II ha invocado una nueva alianza
entre la Iglesia y el arte, el postconcilio en los años sucesivos ha
intentado llevarla a cabo. Ahora es necesario un contraste riguroso
y una correcta operatividad, distinguiendo la pastoral de los artis-
tas del servicio pastoral de estos mismos. Si, en el primer caso, es
necesario intentar aproximarse a cada uno de ellos, en el segundo
se deben cumplir las disposiciones de la Iglesia.

7 Pablo VI, «Alocución Incontro con gli artisti nella Cappella Sistina (7 de
mayo de 1964)», en Insegnamenti II (1964), 312-318.
8 Cf. Juan Pablo II, Carta del papa Juan Pablo II a los Artistas (4 de abril de
1999), 12-13.

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La función eclesial de las artes... 49

La Iglesia, por tanto, debe recuperar su influencia en el campo de


las artes desvistiéndose de las presunciones hegemónicas y empe-
ñándose en un diálogo constructivo. Los creyentes, por mandato
evangélico, están dispersos por el mundo para anunciar la buena
nueva. La metáfora neotestamentaria, que del modo más excelente
describe a los cristianos, es la del «pequeño rebaño» guiado por el
buen Pastor. La imagen tradicional que describe a la Iglesia es «la
barca de Pedro», zarandeada por el oleaje, pero segura. Por tanto,
las razones de tal seguridad no se pueden encontrar en el poder
terrenal, sino en la promesa de Jesús: «Yo estoy con vosotros todos
los días, hasta al fin del mundo» (Mt 28,20).
Como consecuencia, se puede afirmar que no se debe pensar en
una colonización cristiana de las artes, sino en una continua dise-
minación de la Palabra de Dios en las diversas culturas por medio
de procesos flexibles de institucionalización, en los que el arte se
convierte en un ajuar ejemplar por su valor humanístico y, por lo
tanto, liberal. Es necesario hacerse entender por las «gentes» a las
que se dirige el anuncio; es importante inculturar la propuesta
con tal de no renunciar a la tesis de la absoluta novedad de Cristo
muerto y resucitado para nuestra salvación; se hace oportuno
suscitar en cada individuo el deseo de encontrar al Señor ayu-
dándose también del gozo estético. Estas necesidades conducen
a una dialéctica entre el mensaje religioso y las formas culturales,
que provoca la introducción de principios nuevos, la transforma-
ción de los contenidos, el nuevo significado de las expresiones, la
reelaboración de los significados, la sacralización de las formas.
El cristianismo, incluso dirigiéndose hacia la dimensión espiritual
y hacia el testimonio de la caridad, posee una consecuencia prác-
tica que se cumple inculturándose en las diversas civilizaciones y
aculturándolas a las mismas.
Por lo que se refiere al universo artístico se asiste, a lo largo de
los siglos, de modo particular en el mundo occidental, al paso
de un arte de los cristianos a un arte cristiano. Con la llegada de
la modernidad han surgido, al lado del arte cristiano, corrientes
dominantes postcristianas o no-cristianas. Por lo tanto, estas
corrientes tienen que ser de nuevo evangelizadas con valentía,
determinación y competencia.

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50 José Manuel del Río Carrasco

En el actual cambio de época, en el que son evidentes los fermentos


de nuevos equilibrios culturales, los cristianos están llamados a
redescubrir la actitud y las metodologías pertenecientes a la primi-
tiva comunidad. En aquel momento, la superior dignidad moral
y la capacidad de enfrentarse con el mundo clásico, permitieron
una notable expansión misionera y una rápida programación
iconológica. La convicción de que la eficacia del anuncio residía
en la autoridad del testimonio, condujo a una severa selección de
las personas, a una particular capacidad carismática, a un fuerte
sentido de pertenencia, a la voluntad de acoger las rationes seminales
de la superior cultura clásica.
El primado de Cristo y de su Iglesia, en las mejores soluciones, no
ha estado en la conservación cuidadosa de un sistema institucional
preconstituido, sino en la capacidad de inspirar cristianamente
a las culturas de los pueblos a los que se anunciaba el evangelio,
provocando una obra de transignificación y resignificación. La
Iglesia, en efecto, ha madurado progresivamente la conciencia de
ser una entidad hipercultural, por lo que su deber ha sido el de
animar a cada una de las culturas, proponiendo su propio cuadro
de valores fundado sobre el testimonio y la competencia.
En la actual cultura globalizada, los católicos están llamados,
también en el campo artístico, a volver a adquirir influencia en la
preparación esmerada, en la confrontación crítica, en la sinergia
multidisciplinar. Por lo tanto, por un lado, se deben eludir los
procesos solapados de marginación, tratando de recobrar peso con-
tractual; por otro, se debe considerar la calidad de las propuestas
poniendo en evidencia la peculiaridad de los encargos culturales.

1.4. El contraste constructivo con la laicidad


Los católicos, en el campo específico de las artes, tienen que reco-
brar la fuerza de la historia y del presente. Para ello es necesario
trabajar en varias dimensiones: descubrir las dinámicas que han
permitido las grandes expresiones artísticas del pasado; escudriñar
los «signos de los tiempos» para valorar las estrategias de inter-
vención; superar los subjetivismos que individualizan para crear
provechosas sinergias; proponer auténticas obras de arte, con las

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La función eclesial de las artes... 51

que poder confrontarse con las expresiones más significativas;


afanarse para que sean reconocidas como tales por parte de los
críticos y de los usuarios.
El enfrentamiento con la laicidad no debe realizarse en la lógica
de la contraposición, sino de la «concurrencia». Las excomunio-
nes de la totalidad del «siglo presente», dado el pluralismo de las
tendencias, pecan en efecto de indeterminación, mientras que es
positivo presentarse con contenidos fuertes, capaces de suscitar
interés promoviendo el diálogo. Estratégicamente es oportuno
empeñarse en dos frentes. Por un lado, deben ser superados los
prejuicios que desterraban, a menudo por mezquinos intereses de
parte, la entrada de artistas católicos en los proyectos de relieve, en
los circuitos expositivos, en los círculos de la crítica y en la opinión
común. Por otro lado, hace falta inspirar a la cultura, haciendo
redescubrir el gusto por la estética del arte cristiano, fomentando el
deseo de aventurarse en el sector del arte religioso, evidenciando la
apertura connatural del hombre hacia lo sagrado, promoviendo los
estudios interdisciplinares en el campo del arte religioso, tratando
de descubrir nuevos talentos para promover la creación artística.
Se trata de demostrar, como católicos comprometidos en el sector
de las artes, competencia y conveniencia, para ser asumidos de
nuevo en las políticas artístico-culturales; es necesario trabajar
principalmente a nivel interpersonal, con el fin de superar los blo-
queos institucionales; se impone salir de las disputas egocéntricas
para tejer minuciosamente un trabajo de grupo; hace falta supe-
rar el complejo de hacerse la víctima que es siempre excluyente,
iniciando con un serio compromiso autocrítico; es importante
recobrar el favor de la opinión pública para demostrar el propio
peso en la configuración de las estrategias; es necesario participar
en los lugares de concertación de los medios de comunicación y
crear encuentros continuativos con el público para, de este modo,
ofrecer una nueva imagen del justo operado artístico.
Los católicos tienen que «caminar junto con» el mundo laico,
ritmando el paso con el de los demás, esperando una atención
recíproca. Esta actitud exige el respeto de las posiciones de los
otros, evitando impedimentos excluyentes; la aceptación de los

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52 José Manuel del Río Carrasco

demás recorridos emotivos, superando los movimientos instinti-


vos; la circulación de las experiencias, sabiendo que siempre hay
que aprender. De este modo, las opiniones abundantes que con-
fluyen en el campo de las artes vendrían a componer una verdad
sinfónica, los abundantes caracteres personales se congratularían
en un agradable juego de sentimientos, las diversas experiencias
artísticas causarían desarrollos considerables.
La aventura del arte, en conjunto, y del arte sagrado en particular,
exige el deseo y el compromiso de «caminar juntos». En efecto,
para los artistas no tendría sentido comunicar a la colectividad
las exigencias propias más íntimas y poner a disposición el genio
personal, si los recorridos creativos fueran discrepantes y las opcio-
nes personales incoherentes. Para dar belleza al espacio común, en
el que Dios dialoga con «los suyos» y con todos los «hombres de
buena voluntad», es necesario compartir los propósitos.
El contraste bien intencionado de las fuerzas, permite experimentar
las diferentes aproximaciones al arte y a lo sagrado, promoviendo
la parte mejor y dejando de lado las disputas estériles. Por lo tanto,
se deben favorecer las iniciativas encaminadas a aproximar a los
artistas sensibles a los contenidos religiosos para, de este modo,
iniciar un diálogo constructivo y creativo. Se tiene que promover la
presencia de los católicos en los cenáculos habituales de las diversas
artes. Es oportuno programar una discusión serena con el mundo
de la crítica. Se tienen que buscar contactos con los responsables
de los bienes culturales, que estén empeñados en la vida civil. Se
tiene que hacer deseable la producción de obras de arte sagrado,
afanándose por recibir un encargo iluminado. Son estos los cami-
nos posibles para salir del anonimato y de la mediocridad con el fin
de retomar, junto con otras instituciones culturales, el compromiso
de dar a la belleza un valor sacro y a la religión una fuerza estética.

2. La función eclesial de las artes

2.1. La peculiaridad del arte para un nuevo humanismo


La actual cultura de la postmodernidad impulsa a la Iglesia a
empeñarse en el difícil intento de configurar un nuevo humanismo

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La función eclesial de las artes... 53

cristiano, que sea capaz de respaldar el camino de fe de los creyen-


tes. Al respecto, las artes liberales son un instrumento privilegiado,
ya que se proponen como expresiones del espíritu que satisfacen el
deseo de la sublimación humana. Cuando, además, están dirigidas
a la misión de la Iglesia asumen un valor catequético y cultual.
En el sistema multiforme y variado de la civitas christiana, las obras
de arte representan el esfuerzo de la creatividad humana de dar
resplandor al hábitat de la vivencia civil y de configurar el espacio
de las expectativas religiosas. Estas intensifican la pertenencia a
un territorio particular, permiten recorrer las etapas históricas de
una comunidad, favorecen en los creyentes la percepción de la
belleza, ayudan a la ascesis espiritual de los fieles, colaboran para
que se eviten los procesos de masificación. Son, por lo tanto, un
signo de humanidad del que cada colectividad tiene el derecho a
beneficiarse.
En un sistema de comunicación en el que la persuasión no va
encaminada hacia la verdad, sino que a menudo mistifica la reali-
dad por intereses económicos o ideológicos, el arte de inspiración
cristiana debería atraer connaturalmente hacia la verdad y hacia el
bien. La belleza del arte no sirve, en efecto, para seducir de modo
engañoso, sino para poner en evidencia la unidad, la bondad, la
verdad que se manifiestan en la creación y se cumplen en la reden-
ción. La belleza, desde esta perspectiva, viene a asumir un papel
importante para ser medio de transmisión de las informaciones
religiosas, ya que está basada en la apertura intrínseca del hombre
hacia Dios, desenmascarando las mistificaciones que cierran a esta
tendencia espiritual. El camino de la belleza acerca el hombre a
Dios, impulsándole a aspirar a los «carismas más altos», a «acu-
mular tesoros en el cielo», a esperar «los cielos nuevos y la nueva
tierra», a pregustar la visión de la «gloria de Dios».
Por lo tanto, reviste un papel importante la revalorización del
mundo del arte, ya sea como fruición del patrimonio histórico-
artístico, o como creación continua de nuevas obras. Si, en efecto,
la Iglesia, ya desde los inicios, se ha servido del noble ministerio
de los artistas, la humanidad, desde tiempo inmemorial, ha
encontrado en las artes el medio más adecuado para representar

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54 José Manuel del Río Carrasco

las esperanzas y los valores de la persona humana, entre los que


se encuentra, obviamente, el anhelo religioso.
El mundo, a pesar de las innegables contradicciones de este tiempo,
parece vivir la deseable fase preparatoria de una nueva civiliza-
ción, ya que se puede constatar el malestar de la secularización
y, al mismo tiempo, el deseo de aproximaciones espirituales. Su
nacimiento se hace muy necesario, ya que lo heredado e inventado
en épocas recientes revela evidentes señales de cansancio y fracaso,
a pesar de los indudables fermentos positivos e innovadores. En
las generaciones actuales está también presente el deseo de reno-
vación, el compromiso por la paz, la valentía de la solidaridad, el
sentido de la tolerancia, la inspiración espiritual. Todos ellos son
los gérmenes de la verdad que pueden infundir esperanza en los
pueblos de fe cristiana.

2.2. El valor sagrado del arte religioso


El arte posee un intrínseco valor sagrado. Por consiguiente, el arte
religioso tiene que ser auténtico, de modo que el aura sagrada se
convierta en un argumento en los contenidos religiosos provo-
cando la elevación espiritual. Lo bello y lo sagrado son aspectos
complementarios, por lo que la experiencia estética y la experien-
cia religiosa pueden conjugarse, incluso en la distinción efectiva
entre intuición mística y estética.9 Lo bello es el resplandor de las
formas sensibles, lo sagrado es el resplandor de la gloria de Dios.
Por lo tanto, la estética va dirigida a la contemplación de la forma;
la mística, a su vez, se encamina a la contemplación del fin. Ambas
poseen un valor sagrado, por lo que el arte religioso es capaz de
expresar el encuentro del hombre con Dios.
El conocimiento místico lleva el arte hacia Dios concretándose en
el «padecer» las cosas divinas, por lo que produce una experiencia
incomunicable por medio de un discurso, ya que el Espíritu eleva
el intelecto adelantándole la facultad de sustentar la visión de Dios.

9 Cf. C. Chenis, Ragioni concettuali e valenze linguistiche dell’arte sacra con-


temporanea. Un tentativo di diagnosi e di terapia secondo il pensiero della Chiesa,
Teramo: San Gabriele 1995, 38-41.

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La función eclesial de las artes... 55

Esta constituye un momento de transfiguración del propio ser a


causa del reflejo del resplandor divino. El conocimiento estético
conduce, en cambio, a las cosas sensibles; nos hace conscientes de
la potencia creadora humana que se activa al imprimir resplandor
formal; es un momento de catarsis de la contingencia que activa
la nostalgia de lo divino y puede concretarse en un acto de culto.
La gracia artística y la gracia santificante no se excluyen, sino que
se unen para que en el arte surja lo sagrado y para dirigirlo hacia
Dios. El arte, como carisma que es de la natura naturans, abre los
límites de lo finito, para que la fantasía y el intelecto puedan con-
ducir al hombre hacia lo infinito. La fe, como don sobrenatural
que es, guía el camino del creyente, para que pueda alcanzar la
eternidad bienaventurada.
En el cristianismo, el arte, junto con la santidad, son la expresión
máxima del acercamiento de la criatura humana a la naturaleza
divina y de la adoración del creyente a Dios.
Por estos motivos la santa Madre Iglesia siempre ha sido amiga de
las artes liberales y siempre ha buscado su noble servicio.10
La liturgia es el locus por excelencia donde se puede realizar la
contemplación del resplandor de las formas de lo sagrado. Por
consiguiente, los lugares de culto son un unicum orgánico, mistagó-
gico, en transformación, elevante. En cuanto unicum, constituyen
un universo espacio–temporal en el que los fieles realizan su propio
credo en la celebración de los santos misterios. En cuanto orgánico,
reúnen aspectos múltiples que no alcanzan plenitud de resplandor
en la singularidad segmentada, sino en el conjunto cultual o, más
bien, en el momento en que se celebra la sacramentalidad de la
Iglesia en Cristo. En cuanto mistagógico, introducen a los fieles en
lo sagrado a través de contenidos específicos y mediante el res-
plandor de las formas. En cuanto en transformación, se inculturan
y se desarrollan, generando equilibrios continuos que tienen que

10 Concilio Vaticano II, Constitución Sacrosanctum Concilium (4 de


diciembre de 1963), núm. 122.

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56 José Manuel del Río Carrasco

rehacer en cada momento la nota de la organicidad. En cuanto ele-


vante, favorece el recogimiento, la ascesis y la actuosa partecipatio.11
Las notas de heterogeneidad, dramatismo, intransigencia, desin-
terés, precariedad, que califican la experiencia estética, no están
en contradicción, ya que la experiencia de fe se encarna en la
existencia, la cual se ennoblece en la contemplación de la belleza,
con tal de que esta no se reduzca a idolatría, o bien a «mera sun-
tuosidad». La Iglesia, por este motivo, continúa evangelizando y
catequizando también con el resplandor del hábitat cultual. Ella, en
efecto, «quiere dar forma y expresión a la fe actual, con el espíritu
y la sensibilidad de nuestro tiempo, y valiéndose de los medios
que hoy están disponibles, y al mismo tiempo desea ofrecer una
morada donde poder encontrarse».12

2.3. La participación en los nuevos areópagos de la cultura y del arte


Las artes se desarrollan en sus expresiones con referencia a los
procesos creativos, a los gustos de quien encarga las obras, a las
exigencias de cada una de las generaciones, a la imaginación de las
diversas culturas. Por lo tanto, el cristianismo tiene que inspirar
nuevas formas de arte para conseguir una comunicación más eficaz
«usando un lenguaje capaz de anunciar a todos el reino de Dios».13
A los antiguos monumentos se añaden los nuevos areópagos de la
cultura y del arte, instrumentos a menudo idóneos para estimular a
los creyentes, a fin de que crezcan en su fe y den testimonio de ella
con renovado vigor. De los sitios arqueológicos a las más modernas
expresiones del arte cristiano, el hombre contemporáneo debe poder
releer la historia de la Iglesia, para que le resulte más fácil reconocer
la fascinación misteriosa del designio salvífico de Dios.14

11 Cf. C. Chenis, Fondamenti teorici dell’arte sacra. Magistero postconciliare,


Roma: LAS 1991, 55-78.
12 Pablo VI, «Alocución La ricchezza creativa dell’arte a servizio della convi-
venza umana (26 de febrero de 1966)», en Insegnamenti IV (1966), 94-97.
13 Juan Pablo II, «Discurso a la III Asamblea Plenaria de la Pontificia
Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia (31 de marzo de 2000)»,
L’Osservatore Romano. Edición española (7 de abril de 2000), 6.
14 Juan Pablo II, «Discurso a la II Asamblea Plenaria de la Pontificia
Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia (25 de septiembre de 1997)»,

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La función eclesial de las artes... 57

Es, por todo lo dicho, importante participar en los nuevos areópa-


gos de la cultura y del arte para presentar los valores cristianos. Los
instrumentos actuales de la comunicación pueden transmitir a las
masas el mensaje evangélico de modo fácilmente comprensible,
emotivamente entusiasta, socialmente provechoso. La estética
puede contribuir eficazmente a poner en evidencia los contenidos
teológicos y a suscitar una atmósfera espiritual. En el contexto
cristiano se asume la función de aclarar el aspecto conceptual y
de mover los sentimientos sin mistificar la realidad, ni plagiar las
conciencias. Está dirigida a hacer placentera la visión de la obra
de arte, dando así origen a una experiencia de todo el ser que, en
el caso del arte religioso, es capaz de «divinizar». Incluso en las
cambiantes expresiones técnicas, que van de las soluciones con
múltiples materiales a los sistemas multimedia, el resplandor de
las formas del arte religioso tiene que favorecer, en todos los casos,
el acercamiento espiritual y la ascesis mística.
Es, pues, importante hacer frente a los nuevos areópagos para
superar los ostracismos de la religión, fortalecer la moral, educar
en la fe, actualizando la metodología evangélica. Jesús predicó
por medio de imágenes verbales, (como las parábolas del Reino),
por la fuerza carismática, (como la cercanía interpersonal), por
el testimonio de la vida, (como la actitud en su pasión). Es, por
ello, necesario «hablar y actuar», como hizo Cristo, viviendo así
el martirio de lo cotidiano, confiando a las formas del arte la capa-
cidad de exponer de modo magnífico y discreto tanta riqueza de
existencia. Es necesario tener la misma mirada de Jesús frente al
«rebaño extraviado, sin pastor» para continuar en la misión ecle-
sial, pidiendo al arte que conmueva los ánimos y despierte a las
conciencias. Es necesario peregrinar hasta los extremos confines
del orbe para llevar los valores de la fe a todas las generaciones y
a cada uno de los individuos, configurando una cultura total. Una
civilización semejante de inspiración cristiana puede superar los
esquemas instrumentales de la globalización y debería ser capaz
de humanizar a los pueblos a través del mensaje universal de la
belleza expresado en la multitud de las artes.

L’Osservatore Romano. Edición española (3 de octubre de 1997), 14.

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58 José Manuel del Río Carrasco

En una cultura de la comunicación es importante tener integridad


de vida y santidad de fe, pero esto no es suficiente. En efecto, el
propio testimonio debe de ser anunciado y, por tanto, tiene que
ser perceptible. Ahora bien, una comunicación tal encuentra un
canal óptimo en los medios de comunicación, hasta el punto que
estos, si son respetuosos con los contenidos y bellos en las formas,
son capaces de engendrar estupor haciendo redescubrir el anhelo
religioso y la urgencia caritativa. Las nuevas artes también ayudan
a acoger lo efímero de la existencia, a revelar las contradicciones de
la humanidad, a hacer desear las realidades del cielo, a anunciar
el «día de gracia del Señor».

2.4. La importancia del arte en la evangelización


La nueva evangelización exige una renovada efervescencia de
testimonio y, contextualmente, una mayor calidad artístico–cul-
tural. En efecto, los instrumentos utilizados no pueden apartar
del camino de fe, sino que tienen que favorecerlo, ya que forman
parte de un único proyecto eclesial. Por consiguiente, es urgente
planificar la valorización y el incremento del arte contemporáneo,
para que sea una expresión eficaz de la nueva evangelización.
Las artes, en sus múltiples soluciones, también pueden estimular la
admiración por las realidades espirituales superiores conduciendo
a cada una de las personas y a la colectividad entera, a mirar en lo
profundo de la existencia, donde las inquietudes, lo que se anhela,
las esperanzas, las angustias, las destrucciones, encuentran la
redención espiritual.
La aceptación del evangelio es un acto libre del hombre, que se
identifica perfectamente con Cristo, en la santidad. Este resplandor
de la gracia divina se expresa en la caridad, como un gesto de comu-
nión universal, y en el arte sagrado, como un signo de la creación
restaurada en Cristo. Dar el resplandor de las formas al anuncio
del evangelio y al lugar del anuncio es manifestar sensiblemente
«el gozo del Señor resucitado, nuestra fuerza».
Las obras de arte religioso penetran místicamente en el corazón
de la realidad, por lo que el artista asume un papel ministerial de

libro [Link] 58 17/01/2014 14:11:57


La función eclesial de las artes... 59

mediador con la divina providencia. Incluso donde se aprecia el


malestar de la contemporaneidad, la denuncia rebelde tiene que
convertirse en anuncio sufrido, el grito ahogado en una invocación
patente, el recorrido inmanente en una victoria trascendente. El
arte opone a las desesperaciones del tiempo presente, engendra-
das por la constatación amarga del dominio de las «estructuras de
pecado», la utopía del evangelio que se multiplica en creaciones
originales, en las que las fantasías expresivas se modelan sobre
gustos variados.
Es importante, sobre todo en las culturas actuales, a veces pobres
de reclamos espirituales auténticos, presentar una vez más el gran
patrimonio histórico–artístico de la Iglesia y promover uno nuevo
de inspiración cristiana, que sea capaz de sustentar a la nueva evan-
gelización. En efecto, el arte cristiano «sigue prestando un servicio
singular, comunicando con extraordinaria eficacia, a través de la
belleza de las formas sensibles, la historia de la alianza entre Dios
y el hombre y la riqueza del mensaje revelado. En los dos milenios
de la era cristiana, ha manifestado de forma admirable el ardor de
numerosos confesores de la fe, ha expresado la conciencia de la pre-
sencia de Dios entre los creyentes, y ha sostenido la alabanza que
la Iglesia eleva a su Señor desde todos los rincones de la tierra».15
Por lo tanto, se trata de traducir el mensaje cristiano por medio
del arte al lenguaje de las diversas culturas, de modo que los
contenidos religiosos, transmitidos por las formas perceptibles,
puedan suscitar en las almas el deseo santo de acercarse al Señor
y de habitar en su casa. Los artistas que se arriesgan con el arte
para el culto necesitan intuir las exigencias del anuncio evangélico.
Partiendo de lo bello, están llamados a hacer resplandecer el bien y
lo verdadero. Dada la actual cultura de las imágenes y la debilidad
de los lenguajes, su servicio asume la función de emocionar a los
que están distraídos a causa de la indiferencia y del hedonismo,
con el fin de reavivar el deseo de la vida espiritual.

15 Juan Pablo II, «Discurso a la III Asamblea Plenaria de la Pontificia


Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia (31 de marzo de 2000)»,
L’Osservatore Romano. Edición española (7 de abril de 2000), 6.

libro [Link] 59 17/01/2014 14:11:57


60 José Manuel del Río Carrasco

El arte contemporáneo estará realmente al servicio de la nueva


evangelización, cuando los artistas, partiendo de las expresiones
propias de cada cultura, logren poner en evidencia la continui-
dad en la novedad de los contenidos y de las expresiones del arte
cristiano. Presentando una vez más una estética de inspiración
cristiana, abierta a la trascendencia divina y al parámetro interior,
tendrán que superar el esteticismo contemporáneo de lo efímero.
Mostrando el atractivo del arte de contenido religioso, deberán
aproximar las nuevas generaciones a las obras cultuales como
instrumento de ascesis.
Desde el momento que «la nueva evangelización exige un reno-
vado compromiso con el culto litúrgico, que es también una rica
fuente de instrucción para el pueblo fiel»,16 es oportuno que los
artistas colaboren en cuidar los medios para expresar adecuada-
mente la liturgia. Por consiguiente, es significativo que muestren
de qué modo la encarnación de Cristo exige que los signos de la
salvación posean un componente sensible y natural, a pesar de ser
símbolo de lo sobrenatural, por lo que es necesario reencontrar el
sentido justo y el correcto significado a las obras de arte sin redu-
cirlas a un mero esteticismo.

3. La recalificación eclesial de las artes

3.1. La animación institucional


Los artistas no pueden constituir un universo aparte, ni ser presa
fácil del mercado. En referencia al arte para el culto el contacto
con los mismos no se puede reducir a los encargos ocasionales, ni
tampoco ellos pueden imponer su visión personal de lo sagrado.
Los artistas que se dedican al arte en contexto eclesial tienen que
sentir cum ecclesia. Por tanto, es oportuna la colaboración entre los
artistas y las instituciones para favorecer el terreno de confronta-
ción y verificación. Las instituciones están llamadas a promover
el encuentro interpersonal entre los artistas, a disponerlos a las
expresiones religiosas, a introducirlos en el elenco de la tradición

16 Íd.

libro [Link] 60 17/01/2014 14:11:57


La función eclesial de las artes... 61

cristiana, a favorecer su encuentro con la comunidad de fieles, a


solicitar una relación multidisciplinar. Los artistas, por su parte,
tienen que salir del subjetivismo estético y del individualismo
operativo, para crear obras que estén de acuerdo con la pastoral
de la Iglesia y sean acordes con la sensibilidad de los fieles.
En efecto, el elemento que se puede vivenciar de lo sagrado es el
hábitat cultual en su conjunto de aspectos por lo que, cada inter-
vención artística, debe ser pensada contextual y orgánicamente,
además de ser coordinada institucionalmente. Lo «absoluto» del
arte no elimina el contexto ambiental, social y cultual de la obra.
Tampoco se tiene que olvidar el devenir histórico que conduce a
modificar los equilibrios del complejo cultual por distintas causas
como acontecimientos calamitosos, cambios de estilo, renovación
de la liturgia y otras. Cada una de estas circunstancias comporta
el deber de recrear la armonía espiritual y formal, haciendo del
obrar artístico un conjunto absoluto y en evolución.
Por todo ello, no se puede pensar en las intervenciones artísticas
en los conjuntos cultuales en un modo desarticulado. Los artistas,
los teólogos, los pastores, los críticos, etc., tienen que proyectar lo
que será dedicado a lo sagrado contemplando a Dios y sirviendo
al prójimo, por lo que es necesario pensar en un orden institucio-
nal que haga posible el encuentro de todas las partes implicadas.
Además, para educar y experimentar esta colaboración, se pueden
configurar encuentros interpersonales, congresos de estudio, talle-
res por medio de los cuales poder apreciar la importancia de crear
juntos, concertar estrategias, prepararse en el campo específico del
arte cultual. Gracias a las iniciativas institucionales y al contacto
cercano se comprende cómo el intercambio de experiencias huma-
nas y la colaboración en la elaboración de los proyectos aventajan
al arte individual ya que, de este modo, lo sitúan en contexto, lo
organizan, lo contextualizan.
Las grandes épocas del arte italiano llevaron a las dinámicas del
proceso artístico y de la práctica religiosa a la plena madurez. Ésto
se debió a múltiples factores, como la capacidad de absorber el
genio individual y diferenciado de los artistas en la estructuración
orgánica del espacio de culto, sin llegar con ello a comprimirles

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62 José Manuel del Río Carrasco

la originalidad; la voluntad de acoger las diversas tendencias


espirituales sin caer en el uniformismo, ni aceptar las complici-
dades heterodoxas y paganas; la sabiduría de componer las dis-
paridades entre los artistas introduciéndoles con pleno derecho
en el tejido social, por lo que todo el proceso creativo se vivió con
quien encargaba la obra y con la colectividad. Los desgarros a
este paradigma no turbaron de modo irreparable el éxito de los
proyectos importantes.
Suponiendo que el genio del hombre no se haya apagado, incluso
aceptando la desfavorable coyuntura cultural y observando,
también, la reducción de la práctica cristiana, estamos llamados,
al mismo tiempo, a poner en marcha una nueva estación del arte
para el culto por medio de un tejido institucional capaz de catalizar
las mejores fuerzas en una empresa creadora en favor, tanto del
culto, como del arte. Es el momento de volver a abrir los talleres
artesanos para salvaguardar el hábitat cultual. Sería deseable, que en
cada iglesia–edificio, se constituyera un grupo propulsor capaz de
coordinar el empeño continuo de construcción, tutela, adaptación
de cada uno de los conjuntos según la mens de la Iglesia. En este
contexto tienen que trabajar también las asociaciones católicas de
artistas, con el fin de concertar las estrategias sobre paradigmas
uniformes.

3.2. La concertación interpersonal


El régimen interpersonal, que es apto para componer la relación
social, cultural y religiosa necesaria para sostener el arte para el
culto, encuentra su catalogación por medio de la concertación
interpersonal. El valor de tal sistema consiste en revivir el régimen
sapiencial adquirido por el cristianismo a lo largo de los siglos, para
unir a quienes encargan las obras, a los artistas y a los usuarios,
ya sea en el compartir los intentos, o bien en la multiplicidad de
las tendencias.
La inversión de tanta energía en el sector del arte sagrado durante
las épocas de oro del cristianismo estaba fundada sobre relacio-
nes interpersonales complejas, diferenciadas y dialécticas. Estas
se articulaban sobre la pertenencia religiosa común o sobre la

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La función eclesial de las artes... 63

diferente sensibilidad espiritual, sobre el teocentrismo o sobre


el antropocentrismo, sobre la precariedad o pobreza de la condi-
ción humana, sobre la identificación colectiva o sobre la alabanza
nobiliaria, sobre la convicción de poder reconstruir en la utopía
artística el jardín sagrado o sobre la voluntad utópica de entrever
la sala del banquete celestial, sobre el ardor creativo del individuo
o de la colectividad.
Tales relaciones interpersonales, no siempre pacíficas, han creado
las condiciones para un trabajo genial y místico en el que se ha
percibido la competición entre las partes y, al mismo tiempo, la
composición de las diversidades. Al respecto, es suficiente recor-
dar, en el campo eclesiástico, las discusiones entre las escuelas
teológicas, las órdenes religiosas, las cofradías, los obispos; y en
el artístico, las revanchas entre los artistas, los estudios artísticos,
los talleres. A pesar de todo se han podido realizar los grandes
monumentos del espíritu, de la cultura y de la caridad.
Tales circunstancias dichosas del pasado pueden encontrar de
nuevo actualidad en la coyuntura social de nuestro tiempo, por
medio de un nuevo acercamiento interpersonal caracterizado por
la vivencia común y el contraste de las opiniones. Para mantener
vivas las expresiones para el culto en su conjunto orgánico, es
necesario, en efecto, reconstruir un régimen ejecutivo capaz de
sintonizarse sobre los componentes existenciales, con el fin de
traducir la vivencia en arte y, de este modo, decantar los dramas
y elevar los ánimos. Además, dado que la cultura actual sufre la
incompatibilidad entre las partes que constituyen el sistema social
y el religioso, es necesario reunir a los diversos observadores y
operadores que tienen que ocuparse del culto, con el fin de recrear
un conocimiento común y una experiencia religiosa unitaria.
Para alcanzar este objetivo es indispensable que, cada uno de los
que intervienen, sean conscientes de sus propios límites, de modo
que sienta la necesidad de confrontarse con los demás, con el fin
de reconstruir lo más característico del hábitat cultual. En el fondo
tiene que existir la convicción de que la realidad es compleja y que
las personas comparten. Por consiguiente, no se puede proceder
desde una sola perspectiva y desde una situación individualista.

libro [Link] 63 17/01/2014 14:11:57


64 José Manuel del Río Carrasco

3.3. La colaboración multidisciplinar


Para conocer y crear las expresiones que caracterizan a los diversos
aspectos constitutivos del hábitat para el culto, se necesitan expertos
en el sector capaces de interaccionar en competencias diversas.
Estas se pueden distinguir a nivel teórico, técnico, artístico, pas-
toral y de gestión. La formalidad por medio de la cual se puede
investigar sobre tal objeto complejo e indivisible prevé un trabajo
multidisciplinar a diversos niveles.
A nivel teórico se impone afrontar el problema desde un punto
de vista teológico y antropológico. Desde el aspecto teológico-
litúrgico tienen que ser considerados los aspectos bíblicos, dog-
máticos, litúrgicos, espirituales. El liturgista realiza una tarea de
coordinación, ya que tiene que ofrecer los criterios de celebración,
según modelos eclesiológicos actuales, en el respeto de las tradi-
ciones rituales, teniendo en cuenta las necesidades de la espiri-
tualidad. Es necesario poner junto al liturgista al maestro de las
ceremonias, para comprender las exigencias concretas del sistema
ritual. Bajo el aspecto antropológico–cultural es necesario consi-
derar los aspectos metafísicos, estéticos, culturales, psicológicos,
sociológicos, éticos. No se puede renunciar a una reflexión sobre
el fundamento último de la realidad, ya que el espacio sagrado
abre a la trascendencia y, por tanto, tiene que ser fundamentado
antológica y teológicamente.
No podemos dejar de mencionar, sobre todo en el contexto actual
en el que se pone el énfasis en el pluralismo cultural, las cuestiones
relacionadas con la inculturación y la aculturación; ni se puede
renunciar a una consideración desde la sociográfica y sociológica
para valorar el impacto sobre la comunidad de determinados con-
juntos cultuales; mucho menos podemos dejar de lado un examen
de carácter psicológico para poder evaluar la reacción de cada una
de las personas ante un sistema de celebración particular dentro
de un conjunto cultual específico.
A nivel técnico–artístico el compromiso ejecutivo exige la decisión
desde el sector técnico y artístico. Técnicamente, se deben afrontar
las cuestiones urbanísticas, o más genéricamente ambientales,
para, de este modo, valorar las intervenciones sobre el hábitat

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La función eclesial de las artes... 65

cultual en relación al territorio. Respecto a los aspectos construc-


tivos, se impone reflexionar cuidadosamente sobre los materiales,
la acústica, la iluminación, la térmica. No se pueden olvidar los
problemas de mantenimiento, restauración, reestructuración que
compensan la «tutela vital» del espacio sagrado. Se tiene que dar
resplandor artísticamente unitario a la arquitectura, a la luz, a las
pinturas, a las esculturas, a la decoración, a los objetos de culto, a
las vestiduras, a los cantos, a las músicas, a los rituales, etc. Todo
tiene que ser proyectado de modo que, cada una de las partes, sea
integrable y se dirija hacia la comunidad de los fieles. Por todo
ello, se necesita una dirección escenográfica por lo que, cada uno
de los artistas, no puede proceder de modo individual. Además, el
espacio cultual no es inmóvil ni absoluto, sino que está en continua
evolución y contextualización, por lo que es necesario comprobar
la preparación de los fieles.
A nivel pastoral y de gestión se tiene que crear, en cada uno de los
fieles, el sentido de pertenencia y de tutela; es necesario educar
a la comunidad en la vivencia del arte cultual para que lleguen a
participar de forma activa; se tiene que hacer perceptible la fuerza
de la memoria; también se deben favorecer nuevas intervenciones,
de modo que cada generación pueda suscribir su propia presencia.
Esta visión del hábitat cultual lleva a la corresponsabilidad e integra-
ción de las funciones por medio de grupos de trabajo que interaccio-
nan y se alternan en las diversas fases proyectivas y conservativas.
Cada artista lo es de veras cuando integra su creación en un conjunto.
Este compromiso entra a formar parte de la «actuosa participatio»
querida por la reforma litúrgica; lleva a un trabajo multidisciplinar
provechoso; favorece una enriquecedora experiencia interpersonal;
promociona a toda la comunidad de los fieles.

3.4. La educación de las masas


El malestar y la brusquedad que a veces manifiesta la contempo-
raneidad no solo están motivados por las divergencias entre la
cultura católica y la laica, sino también por la falta de preparación
del público para comprender tantas expresiones actuales, cuyos
estilemas estéticos no son accesibles de inmediato. Si el lenguaje
de la belleza auténtica es universal para suscitar emociones y

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66 José Manuel del Río Carrasco

poner en evidencia los contenidos, se debe colocar al público en


la condición de poder «abrir los ojos» para admirar las creaciones
artísticas actuales y para decodificar de las mismas su contenido.
Por lo tanto, el público debe ser educado en la vivencia del arte y, en
particular, del arte sacro contemporáneo. Esta formación se puede
fomentar por medio de la organización de recorridos expositivos;
del compromiso didáctico para promover la creatividad personal;
de la enseñanza del arte contemporáneo en todos los niveles educa-
tivos; de la sensibilización de los medios de comunicación social; de la
organización de visitas guiadas; de la discusión en los congresos de
estudio; de la elaboración de políticas culturales en el territorio…
La educación debe conducir al usuario a experimentar el gozo ante
la evidencia del resplandor formal. En efecto, en el pensamiento
cristiano «pulchrum dicitur id cuius ipsa apprehensio placet»,17
de modo que cuando los procesos formativos permiten «abrir
los ojos» delante del espectáculo del arte, el individuo está en
condiciones de elevarse espiritualmente. Para dar origen a esta
situación es necesario superar la ignorancia, para que la evidencia
quoad se del resplandor de una obra pueda reflejarse totalmente
en el sujeto que la admira con estupor. Por tanto, el sujeto tiene
que ser formado en la vivencia estética, a través de un trabajo de
análisis del producto artístico, con el fin de inducirle a elaborar
una síntesis personal. Con ella la inteligencia tiene que informar y,
al mismo tiempo, acoger el gozo de los sentidos, resonando junto
con ellos en un acto único.
La formación estética se rinde a la fuerza educativa de lo bello,
permitiendo de este modo al usuario la experiencia de lo sublime
que, en términos cristianos, se concreta en la contemplación
mística de lo divino. Entonces, en términos religiosos, una buena
formación estética conduce a una experiencia beatificante, ya que
el alma encuentra la riqueza de su propia existencia en el mundo, la
fuerza de transformarlo con el resplandor de las obras, la valentía
de esperar más allá de los destinos contingentes, la posibilidad de
sumergirse en lo divino. Por el contrario, una formación inade-

17 Tomás de Aquino, Summa Theologiae I-II, q. 27, a. 1 ad 3.

libro [Link] 66 17/01/2014 14:11:57


La función eclesial de las artes... 67

cuada puede enajenar al individuo, incentivando emociones


instintivas, reducciones fetichistas, conclusiones nihilistas.
Por ello, se impone educar hacia el sentido de la belleza, en sus
múltiples manifestaciones de estilos compositivos y de géneros
expresivos. Las obras de arte que han alcanzado la plenitud de
la perfección comunican un aura sacra, por lo que introducen en
el recinto de lo divino, causando satisfacción en los usuarios. La
belleza, como epifanía del ser, posee un alto valor comunicativo,
siendo capaz de participar en la paideia espiritual. La comunica-
ción a través de la belleza se realiza por medio de una intuición
inmediata que provoca gozo en el seguimiento del anhelo religioso.
Por consiguiente, los procesos formativos tienen que llevar a la
conciencia de las percepciones estéticas, para que no se conviertan
en seducciones ocultas, sino en catalizadores de éxtasis místicos.

4. La animación a través de las artes

4.1. El proyecto formativo de los artistas


El artista cristiano está llamado a apostar por el arte, por la religión,
por Cristo y para esta tarea debe formarse. Ante todo en el arte,
que tiene que ser liberal a pesar de narrar el drama de la existencia
humana; además en la religión, ya que tiene que unir la dimensión
inmanente del hombre con la trascendente de Dios; y de modo
particular en Cristo, verdadero hombre y verdadero Dios, ya que,
queriendo narrar las proezas de la existencia humana, encuentra
un compendio en Cristo crucificado y glorioso, en el que la muerte
ha sido vencida por la vida.
La vocación del artista contemporáneo de inspiración cristiana es la
de volver a dar vida a los «huesos secos» de una sociedad humana
entristecida por la indiferencia. De este modo, no es un fenomenó-
logo de la crisis, sino que es un profeta que exhala el Espíritu, que
no es suyo, pero que ha tenido el encargo distinguido de derramar
sobre la faz de la tierra. El artista, al expresar tal intuición divina,
tiene que someterse a la lógica de la encarnación. Por ello, su arte
exige un estudio atento y creativo de la materia que transforma,
aunque si su presencia se produce donde encuentran cumpli-

libro [Link] 67 17/01/2014 14:11:57


68 José Manuel del Río Carrasco

miento las soluciones técnicas y, al mismo tiempo, se encuentra


de modo ejemplar antes de cada intento. Su obrar presupone
constancia y creatividad, ya que no es una improvisación alo-
cada, ni tampoco un virtuosismo académico. Su arte requiere un
camino de formación cultural y espiritual que sea proporcionado
a la vida de la Iglesia.
El artista cristiano es un servidor de la belleza y de lo sagrado.
La formación artística reclama el sentido de la belleza estética
y el conocimiento de la doctrina cristiana, incluyendo ciencia y
ascesis. En el camino de maduración se tiene que proceder de
la información a la formación, o bien del aprendizaje de datos
deducidos de la naturaleza y de la cultura, a su asimilación en un
sistema coherente, hasta la adquisición de la capacidad creativa en
un régimen de continuo desarrollo. Poseer el sentido de la belleza
significa intuir la total perfección del ser, de la que se debe dotar a
una obra determinada, ya que la belleza da plena inteligibilidad
a los objetos, de modo que resplandecen por sus formas sustan-
ciales. Tener ciencia significa, por un lado madurar técnicamente,
hasta dominar los materiales que se quieren plasmar, y, por otro,
madurar humanísticamente, hasta entrar en la perspectiva de
un humanismo integral abierto a los valores espirituales. Tener
capacidad de ascesis significa pasar del conocimiento teológico
al regalo de la fe, que conduce a acoger la llamada a la santidad
a través de un recorrido de conversión permanente a Dios, sumo
bien y suprema belleza.
Por lo tanto, el camino de la formación no es puramente técnico–
científico, sino que también lo es moral y religioso. La belleza no es
el resultado de un procedimiento técnico, sino de un acto creativo.
En la concepción cristiana, una creación siempre está movida por
un acto de amor. Esto no puede estar en disonancia con el amor
de Dios que crea y redime a la humanidad, ya que estorbaría, en
vez de hacer resplandecer las obras del hombre. Las obras de arte
son, de suyo, un signo del paraíso perdido y de la recapitulación
final. El camino de formación del artista cristiano exige, pues,
humildad, para combatir el orgullo de sentirse protagonista; pide
la pureza, para no caer en la complacencia estética; solicita la fe,

libro [Link] 68 17/01/2014 14:11:58


La función eclesial de las artes... 69

para evitar el peligro de la idolatría; exige la constancia, para vencer


en el intento. Por último, es necesario saber reconocer en la propia
obra efímera la energía fascinante del ser y la grandeza de Dios,
para hacer del arte un signo de lo inefable. La formación artística
lleva a la epifanía de lo natural y de lo sobrenatural, a través de
obras que indican y continúan de modo enigmático el misterio de
la encarnación del Verbo.

4.2. La misión espiritual del artista


El artista cristiano es un profeta en la contemporaneidad ya que está
llamado a madurar su camino en el valor de la memoria eclesial.
La historia de la salvación tiene un régimen continuo sustentado
por la persistente obra creativa, providencial, misericordiosa de
Dios. Entrar en la historia de la salvación asumiendo la función del
artista significa recordar las «grandes obras» del Señor y, al mismo
tiempo, manifestar el gozo de ser una obra de Dios que sabe firmar
en la belleza de las formas sensibles una tan sublime investidura.
El artista está llamado a formarse en una dialéctica de memoria y
profecía para que las obras propias sean, de algún modo, memoria-
les de la acción de Dios en la historia de la humanidad. La memoria
nos hace conocedores del cumplimiento de la salvación en los
acontecimientos históricos, por medio primero de la incesante
peregrinación y después en Cristo. Es la memoria de Israel en su
peregrinación de la esclavitud de los ídolos al servicio de Dios; es
la memoria del «resto de Israel», acreditado con justicia para acoger
la llegada del Mesías; es la memoria de Jesucristo en su vivencia
terrena desde el nacimiento al misterio pascual; es la memoria de
la Iglesia consagrada definitivamente en Pentecostés, que desde
la dispersión apostólica llega hasta nosotros gracias a la confesión
de fe de muchas generaciones de santos. Esta memoria se tiene que
abrir a la profecía que conduce a leer los «signos de los tiempos»
y a anunciarles en la predicación del evangelio.
El artista tiene una vocación particular para interpretar la creación
y la representación de este mundo con el fin de expresar en la lista
de la redención, el germen de gracia que acompaña tanto los acon-
tecimientos atormentados, como los fascinantes. Él se hace profeta,

libro [Link] 69 17/01/2014 14:11:58


70 José Manuel del Río Carrasco

convirtiéndose en voz de belleza creada y pregonero de la acción


divina. Está llamado a hacer comprender al mundo de hoy que
la vida es un camino de esperanza hacia el Señor. Tiene que saber
consolar al que camina fatigado y cansado, indicando con la belleza
de las obras la meta del encuentro con Dios, diciendo con las formas
materiales que el «yugo del Señor es suave y su peso ligero». El
artista, pues, es capaz de liberar los objetos del velo de lo absurdo
y el anonimato, infundiendo belleza en las formas sensibles, con
el fin de indicar la infinita belleza divina y desvelar al mundo la
superación del tiempo cronológico en el tiempo espiritual.
El artista para hacer evidente el culto, la cultura, la caridad, tiene
que estar abierto a Dios, ser un apasionado del conocimiento, ser
diligente hacia el prójimo. El arte cristiano encuentra su máxima
expresión en el arte sacro, ya que el culto representa el momento
culminante, la recapitulación de la acción del creyente. El arte cul-
tual encuentra cumplimiento en el acontecimiento que se celebra,
en el que el espacio y el tiempo se convierten en alabanza a Dios,
por parte de la comunidad de los fieles, y signo de su santificación
por parte de Dios. El artista tiene que imaginar sus obras en el
contexto cultual, comprendiendo que su propia obra no encuen-
tra plenitud y vivencia en sí misma, sino en la celebración de los
misterios divinos, de modo que él solo descubre plenamente su
obra en el momento en que entra a formar parte del acto litúrgico.
El artista de lo sagrado puede hacerse entender si es solidario con
el sentir común y si recorre el itinerario creativo personal como
una aventura compartida con aquellos a quienes va destinada su
obra. Tiene que percibir el mundo con fuerza de intuición personal
y con sensibilidad eclesial; tiene que saber introducir sus obras en
el contexto eclesial; debe realizar con ellas una misión de huma-
nización. En último término, tiene que ser capaz de elaborar una
composición poética de lo sagrado, en el lenguaje de la liturgia
cristiana, con formas comprensibles y aprovechables.
La misión del artista cristiano tiene valor social y pastoral; su obra
debe narrar la relación entre Dios y el hombre. Esta concepción no
coarta la libertad del artista. Le otorga, más bien, dignidad minis-
terial, redimensionando su obrar en un contexto casi sacramental.

libro [Link] 70 17/01/2014 14:11:58


La función eclesial de las artes... 71

Se debe recordar, en efecto, que el acto creativo del artista no es


ex nihilo, sino que proviene de formas ya existentes. Por tanto, el
concepto de creación se usa de modo metafórico y reemplaza a
aquel más específico de transformación.

5. Conclusión
Los artistas están invitados, una vez más, a entrar al servicio de
Dios, con una fe profunda, para inspirar entre los pueblos tole-
rancia y hermandad. Su arte tiene que ser epifanía de lo divino en
el mundo contemporáneo, para de este modo perpetuar el don
de Pentecostés, por medio del cual Dios ha hecho comprender su
mensaje mediante la fuerza del Espíritu. La belleza que salvará el
mundo es la espiritual, que el arte presenta anunciando a Cristo.
No obstante, como afirmaba el entonces cardenal Ratzinger:
Tenemos que aprender a verlo. Si nosotros le conocemos no solo de
palabra, sino que somos tocados por la flecha de su belleza para-
dójica, entonces llegaremos realmente a su conocimiento y no solo
sabremos de él por haber escuchado hablar a otros. Entonces habre-
mos encontrado la belleza de la verdad, de la verdad redentora. Nada
nos puede poner más en contacto con la belleza del mismo Cristo que
el mundo de lo bello creado por la fe y la luz que resplandece en el
rostro de los santos, a través de la cual se hace visible su propia luz.18
Por lo tanto, el arte y la fe representan la íntima respuesta del
hombre a Dios, que crea y redime. Por medio del arte, el hombre
intuye la grandeza de la creación divina y comprende la posibilidad
de volver a dar forma espléndida a la creación, de la que es parte.
A través de la fe, el creyente intuye el don de la gracia recibida y
lo acoge anunciando el evangelio. El arte es, pues, la sinfonía de
la creación e indica el coro de los creyentes, cuya voz canta las ala-
banzas del Altísimo. Expresa el misterio, ya que es un documento
de la presencia divino–humana de Cristo. Adquiere su potencia
y su vigor por ser el puente hacia lo inefable, o bien, un medio de
relación con lo divino, manifestándolo por medio del mundo sutil

18 J. Ratzinger, Mensaje al XXIII Meeting per l’amicizia fra i popoli. Rímini


(21 de agosto de 2002).

libro [Link] 71 17/01/2014 14:11:58


72 José Manuel del Río Carrasco

de las analogías y de los símbolos, que se convierten en «signos


sensible de las cosas y de las bellezas escondidas».19 Desvela el
misterio de la salvación al narrar la intervención providencial de
Dios y al volver a dar grandeza al hombre.
Registra la humanidad visible y las acciones divinas de Cristo,
mientras, con la transparencia de su lenguaje, abre un camino a la
intuición de algún aspecto del Inefable.20
Canta el gozo de la vida y anuncia la misericordia divina, con-
virtiéndose en un estímulo para la búsqueda de Dios. Es el diario
espiritual escrito por cada una de las generaciones para ser entre-
gado para la lectura de toda la humanidad.
Por tanto, los artistas tienen que ser ayudados a introducirse en
el servicio eclesial, ya que «todavía existe, también existe en este
nuestro árido mundo secularizado, y a veces hasta dañado por las
profanaciones obscenas y blasfemas, una capacidad prodigiosa de
expresar, más allá de lo auténticamente humano, lo religioso, lo
divino, lo cristiano».21 Las formas expresivas pueden ser múltiples,
pero solo en su esplendor evocan lo sublime. La Iglesia también
tiene que poder anunciar el evangelio a través de esta vía, ya que
«con el espíritu y la sensibilidad de nuestro tiempo, y valiéndose
de los medios hoy disponibles, quiere dar forma y expresión a la
fe de nuestros días y al mismo tiempo ofrecer una morada donde
encontrarse».22
En la estructura cultural actual, está viva la exigencia de un arte
nuevo y pluralista que, a través de formas diferentes, dé testimonio
de la irrupción benéfica de lo divino en la historia a través de una

19 Pablo VI, «Alocución La nomina di nuovi cardinali spiegata ai fedeli (24 de


febrero de 1965)», en Insegnamenti III (1965), 869.
20 Juan Pablo II, «Alocución Ai partecipanti al Convegno di Studi (2 de mayo
de 1986)», en Insegnamenti IX/1 (1986), 1200.
21 Pablo VI, «Alocución Inaugurata la Collezione d’arte religiosa moderna nei
Musei Vaticani (23 de junio de 1973)», en Insegnamenti XI (1973), 645-650.
22 Juan Pablo II, «Alocución Incontro con gli artisti e giornalisti. Mezzi,
grandezza, responsabilità dell’arte e del giornalismo (19 de novembre de 1980)»,
en Insegnamenti III/2 (1980), 1354-1364.

libro [Link] 72 17/01/2014 14:11:58


La función eclesial de las artes... 73

ponderada seducción estética y de una clara referencia religiosa.


Un arte que conduzca a los artistas a la medietas alejándolos de la
mediocritas, con el fin de que puedan encontrar la quietud interior
para suscitar una santa inquietud. Un arte capaz de pronunciar
un mensaje espiritual para enseñar al hombre los caminos de la
tolerancia y de la humildad, señalados por Cristo. Un arte que
favorezca la misión de la Iglesia, recordando que «la alianza estre-
cha que existe desde siempre entre el evangelio y el arte, más allá
de las exigencias funcionales, implica la invitación a penetrar con
intuición creativa en el misterio del Dios encarnado y, al mismo
tiempo, en el misterio del hombre».23
José Manuel del Río Carrasco

Sacerdote de la diócesis de León, se especializó en historia de la


Iglesia, en archivística eclesiástica y en arqueología cristiana, así
como en medios de comunicación social, ha desarrollado su minis-
terio principalmente al servicio de la Santa Sede, primero como
subsecretario de la «Pontificia Comisión para los Bienes Culturales
de la Iglesia» y, actualmente, en la «Congregación para el Culto
Divino y la Disciplina de los Sacramentos».

23 Juan Pablo II, Carta del papa Juan Pablo II a los artistas (4 de abril de 1999), 14.

libro [Link] 73 17/01/2014 14:11:58


dossiers cpl

La PaLabra ceLebrada
explicación bíblica de las lecturas
de todos los domingos y fiestas

Por Nuria Calduch Benages


Dossiers CPL 132. 496 págs.
El libro ofrece una presenta-
ción y comentario exegético de
cada una de las lecturas que se
leen los domingos y fiestas de
los tres ciclos litúrgicos (A, B y
C). Así como las de las fiestas 25,00 €
de precepto del Propio de los
Santos, y también las fiestas
que cuando caen en domingo se
celebran en lugar del domingo.
El libro és útil para dos tipos de lectores: por un lado, los sacerdotes
i diáconos que quieran disponer de una sólida base exegética en la
preparación de la homilía dominical o festiva; por otro, los laicos y
laicas que quieran profundizar en el sentido de las lecturas que se
proclaman en la celebración de la Eucaristía.

Centre de Pastoral Litúrgica


 Nàpols 346 1 - 08025 Barcelona
 933 022 235  933 184 218
 cpl@[Link] - [Link]

libro
[Link] 74
319 [Link] 408 17/01/2014
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14:08:44
Phase 319 (2014) 75-88

La inculturación litúrgica
Ramiro González Cougil

Resumen

Este artículo nos adentra en la inculturación litúrgica, el proceso de adaptación de


la liturgia a las diferentes culturas y pueblos, mostrando sus fundamentos teológicos
y los criterios a seguir para llevarla a cabo.

Palabras clave: Inculturación, adaptaciones.

Abstract

This article takes us into the liturgical inculturation, the process of adaptation of
the liturgy to different cultures and peoples, and shows its theological basis and
criteria to carry it out.

Key words: Inculturation, adaptations.

La inculturación litúrgica es un tema íntimamente ligado a la


reforma y renovación de la liturgia, en orden a participar mejor en
ella y, de ese modo, los fieles se puedan encontrar con la gracia que
comunica la celebración del misterio de Cristo, centro y fuente de
toda la liturgia. Trataré de hacerlo acercando al lector a los aspec-
tos fundamentales que estructuran la realidad de la inculturación
litúrgica.
Lo primero que he de indicar es que, para tratar el proceso de
inculturación es fundamental partir del conocimiento adecuado

libro [Link] 75 17/01/2014 14:11:58


76 Ramiro González Cougil

de lo que es la liturgia.1 Lo sintetizo diciendo que la liturgia es a la


vez y siempre: mysterion, actio (celebratio) et vita. Como «mysterion»
es lex credendi o traditio liturgica, como «actio/celebratio» es lex orandi
y comporta tradiciones litúrgicas y como «vita» es la lex vivendi/
agendi y «tradición» de la liturgia celebrada de una generación a
otra. En la liturgia lo que se incultura es la ritualidad o expresiones
rituales (signos–símbolos, palabras, gestos, movimientos, posturas
corporales, cantos). Analicemos los aspectos fundamentales.

1. La inculturación en el campo litúrgico

1.1. Orígenes del término


«Inculturación» es un término de corto recorrido histórico.
Comienza a utilizarse en 1962 aplicado al catolicismo presentado
de múltiples modos y formas. El término se utiliza en 1973, en
contexto de misión.2 Se subraya la necesidad de mantener intacto el
mensaje cristiano a lo largo de los cambios culturales. En esa tarea
tiene un papel de guía el Espíritu Santo, que no permitirá que se
pierda nada de la esencia de la realidad cristiana y evangélica (de
fe) cuando entra en una nueva cultura. A partir de este momento,
la nueva palabra (inculturación) comienza a enriquecer el vocabu-
lario eclesiástico con este término técnico, que tendrá éxito entre
los estudiosos y responsables de la Iglesia.
Los jesuitas lanzan el nuevo término en la 32 Congregación Gene-
ral de la Compañía (1974-1975). Adoptan enkulturation (en lengua
alemana y el equivalente en inglés, usados en contextos etnológico

1 Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacra-


mentos, Instructio Varietates legitimae (25 de enero de 1994). Antes de entrar
propiamente en la inculturación se detiene en las exigencias y condiciones
procedentes de la naturaleza de la liturgia. No se puede llevar a cabo ninguna
acción inculturadora sin saber bien qué es y qué comporta la liturgia (cf.
núms. 21-27). Para un estudio de las normas de este documento: J.A. Fuentes,
«Disposiciones y carácter normativo de la Instrucción “Varietatis legitimae”
sobre la liturgia romana y la inculturación», Ius Canonicum 36 (1996) 181-203.
2 Cf. H. Rzepkowsaki, Diccionario de misionología. Historia. Teología. Etnolo-
gía, Estella (Navarra): Verbo Divino 1997, 281. Para unos el término se utilizó
primero en tapei, según otros la creación del término tendría lugar en Japón.

libro [Link] 76 17/01/2014 14:11:58


La inculturación litúrgica 77

y antropológico),3 como sinónimo de socialización (término de


jerga antropológica) o concreción de un proceso mediante el cual
una persona es insertada en una cultura. Al ser sustituido por
inculturatio (en latin) cambió el significado del término. «Incultu-
ración» sustituyó a enkulturation en contexto de misión, teológico
y litúrgico y asumió un significado totalmente distinto.
Juan Pablo II (1979) introduce el término en los documentos
oficiales de la Iglesia con un sentido teológico, apoyado en la
encarnación.
Inculturación y aculturación,4 pueden ser un hermoso neologismo,
pero expresan muy bien uno de los elementos del gran misterio de
la encarnación.5
En el mismo año en Catechesi tradendae,6 después de presentar los
elementos que deberían señalar la relación entre catequesis y cul-
tura, recordó que la catequesis comporta la encarnación:
Los catequistas auténticos saben que la catequesis toma carne (se
encarna) en las varias culturas y ambientes (núm. 53).
El papa señala que se podrá proponer a estas culturas «el conoci-
miento del misterio oculto y ayudarles a hacer surgir de su propia
tradición viva expresiones originales de vida, de celebración y de
pensamiento cristiano» (núm. 53). Pero esto requiere un conoci-
miento profundo de las culturas, familiarizarse con sus formas
de expresión, apreciar sus valores y riquezas. Solo así es posible
explicar la buena nueva de Cristo a esas culturas y estimularlas a

3 «Enkulturation» como expresión técnica significa en la antropología el


contacto del individuo con la cultura. Y para esto mismo se emplea también
el concepto de aculturación.
4 Hay varios términos que se utilizan para expresar el mismo concepto:
aculturación, indigenización, encarnación, contextualización, adaptación
e inculturación; cf. A. Chupungco, «Inculturazione e liturgia. I termini del
problema», Rivista Liturgica 82 (1995) 363-383; A. Amato-A. Strus (eds.), Incul-
turazione e formazione salesiana. Dossier dell´incontro di Roma (12-17 setiembre
1983), Roma: Editrice E.D.B. 1984, 28-39.
5 AAS 71 (1979) 607.
6 Juan Pablo II. Exhortación sobre la catequesis hoy Catechesi tradendae (16
de octubre de 1979).

libro [Link] 77 17/01/2014 14:11:58


78 Ramiro González Cougil

«suscitar, partiendo de su propia tradición viva, originales formas


expresivas de la vida, celebración y pensamiento cristiano» (núm.
53). Con esto se indica que la teología tiene que ser la respuesta
acuñada y culturalmente condicionada a la voz de Cristo.
De los primeros en utilizar el término aplicado a la liturgia fue C.
Valenziano7 (antropología cultural). Lo hace en un artículo sobre
liturgia y religiosidad popular del año 1979. Define la inculturación
como el método con el que se conduce una mutua interacción entre
la liturgia y las varias formas de religiosidad popular.

1.2. ¿Cómo definir la inculturación litúrgica?


A. Shorter8 define inculturación litúrgica como «la relación crea-
tiva y dinámica entre el mensaje cristiano y una o más culturas».
Señala tres características principales de la inculturación: es un
proceso constante y afecta a todo país o región en que se ha hecho
presente el Evangelio y la fe; la fe cristiana no puede existir más que
en una forma cultural y entre la fe cristiana y la cultura debe haber
interacción y asimilación recíproca. Implica una relación entre fe y
cultura; la fe no puede existir sin una forma cultural y entre ambas
se ha de dar interacción y asimilación recíproca.
En el Sínodo Extraordinario de Obispos de 1985, los padres con-
trapusieron precisamente la inculturación a la mera adaptación
o aculturación:
La inculturación es diversa de la mera adaptación externa, porque
significa una íntima transformación de los auténticos valores cul-
turales por su integración en el cristianismo y la radicación del
cristianismo en todas las culturas humanas.9

7 C. Valenziano, «La religiosità popolare in prospettiva antropologica»,


en [Link]., Ricerche sulla religiosità popolare, Bologna 1979, 83-109.
8 A. Shorter, Toward a theology of Inculturation, London 1988, 6-8.
9 G. Danneels, «La Iglesia, comunión y misterio», en El Vaticano II, don
de Dios. Los documentos del Sínodo extraordinario de 1985, Madrid: PPC 1986,
85; cf. p. 60. Esto mismo recogerá Juan Pablo II en Redemptoris missio (7 de
diciembre de 1990), 52.

libro [Link] 78 17/01/2014 14:11:58


La inculturación litúrgica 79

Los padres sinodales indican que se trata del «principio teológico


para el problema de la inculturación».10 Y lo explican diciendo «que
la Iglesia es una comunión presente en todo el mundo que une la
diversidad y la unidad, asume todo lo positivo que encuentra en
todas las culturas».11
Esta definición contiene los elementos esenciales de la inculturación.
Por una parte, el proceso de asimilación recíproca entre lo cristiano
y la cultura y la resultante transformación íntima de la cultura y,
por otra, el radicarse de lo cristiano en la cultura. A los elementos
de interacción y asimilación recíproca hemos de añadir la dinámica
de la transculturación. En virtud de tal dinámica las partes impli-
cadas son capaces de conservar su identidad y trazos esenciales.
La inculturación no amenaza ni la naturaleza de lo cristiano, en
cuanto religión revelada ni las expresiones de la vida, la sociedad
y las aspiraciones de la cultura humana. El culto cristiano no debe
convertirse en un puro ingrediente de la cultura local ni la cultura
debería quedar reducida a un papel de servidora. El proceso de
interacción y la mutua asimilación dan como resultado una ventaja
a ambas; no se provoca la mutua extinción, sino que se conserva lo
que es integral a cada uno. En este sentido, la Instrucción Varieta-
tes legitimae, apoyándose en Lumen gentium 13 y 17, afirma que la
liturgia de la Iglesia «debe ser capaz de expresarse ella misma en
toda cultura humana, manteniendo al mismo tiempo su identidad,
mediante la fidelidad a la tradición que proviene de su Señor»
(núm. 18).
La inculturación litúrgica, vista desde la perspectiva de la liturgia,
puede ser definida como el «proceso de inserción de los textos y de
los ritos de la liturgia en la estructura de la cultura local». Los textos,
ritos, gestos, etc., asimilan el pensamiento del pueblo, la lengua,
los valores más significativos, los símbolos, las artes (arquitectura,
música, escultura, pintura, adorno y decoración), es decir, todo

10 Danneels, «La Iglesia, comunión y misterio», en El Vaticano II, 85.


11 Pablo VI llama a la separación entre el Evangelio y la cultura «un caso
dañino de nuestro tiempo como lo fue en otras épocas. Por tanto, conviene
empeñar todo trabajo y esfuerzo para que con un afán diligente se evangelice
la cultura misma o más bien las culturas» (Danneels, «La Iglesia, comunión
y misterio», en El Vaticano II, 85).

libro [Link] 79 17/01/2014 14:11:58


80 Ramiro González Cougil

su acervo cultural. La inculturación litúrgica es la asimilación en


la liturgia de los trazos de la cultura local. De ello se deduce que
liturgia y cultura comportan las mismas características de pensa-
miento, de lenguaje y de rito. La liturgia piensa (Sagrada Escritura
-eucología- fe proclamada y celebrada), habla (expresión formal:
lenguaje verbal, canto, silencio, gestos, movimientos corporales)
y ritualiza (crea gestos y palabras) su contenido de acuerdo con
los trazos de la cultura de la Iglesia local. Destaquemos que la
inculturación se realiza en la liturgia sobre la ritualidad.

1.3. El objeto de la inculturación litúrgica


El objeto de la inculturación litúrgica es injertar los textos y ritos
litúrgicos en la forma cultural de la Iglesia local. Si nos referimos
a los métodos de inculturación de la liturgia romana clásica y
contemporáneos, hemos de concluir que han sido diversos. Pero
la experiencia dice que el método de la equivalencia dinámica ha pro-
ducido resultados buenos. Esta consiste en sustituir un elemento
de la liturgia romana por algo de la cultura local que tiene un
significado o valor igual. Aplicando este método, la lingüística, el
ritual y los elementos simbólicos de la liturgia romana son retoma-
dos siguiendo un rito particular, modo de pensar y de expresarse.
El resultado es una liturgia cuyo lenguaje, ritualidad y símbo-
los se comunican admirablemente con el culto comunitario, en
cuanto que evocan la experiencia de vida, los valores humanos
y las tradiciones de los pueblos y aportan imágenes vivas de la
creación y de la historia. El método de la equivalencia dinámica
depende siempre de las ediciones típicas de los libros litúrgicos.
La inculturación es en definitiva un tipo de traducción dinámica:
preserva la sustancia del original en el proceso de comunicación
en ritos y lenguajes de otras culturas.
Ejemplos concretos son los relativos a la anámnesis y epíclesis. La
primera se define como el memorial ritual del misterio pascual de
Cristo. Por el memorial, el misterio pascual se hace presente en la
asamblea celebrante. Para traducir este concepto, el latín utiliza
«memores» en el canon romano y memoriam celebrantes en la ple-
garia eucarística IV. La misa ng bayang pilipino («misa del pueblo
filipino»), del año 1976, tradujo como equivalente dinámico de

libro [Link] 80 17/01/2014 14:11:58


La inculturación litúrgica 81

anámnesis, en lengua tagalog: «como claramente nosotros recorda-


mos». La frase indica la memoria y se usa para iniciar la narración
de un acontecimiento histórico. Es el estilo de los narradores, para
afirmar que ellos estaban presentes cuando sucedió el evento y que
lo testimonian como testigos presenciales.
Por eso, lo pueden contar ahora vivamente y con todo detalle. Esto
mismo es lo que la Iglesia desea narrar (hacer memoria, recordar)
de la Última Cena. La epíclesis es la oración de la Iglesia que invoca
al Espíritu Santo sobre el pan y el vino y sobre los fieles que van a
recibir los misterios, para que el Espíritu los santifique. La liturgia
romana es contraria al uso de todo lenguaje demasiado sensible,
no presenta al Espíritu ni viniendo ni enviado del cielo.12
En la plegaria eucarística IV la epíclesis se expresa así en latín:
«Quaésumus igitur, Domine, ut idem Spiritus Sanctus haec munera
sanctificare dignetur ut Corpus et Sanguis fiant Domini nostri Iesu
Christi ad hoc magnum mysterium celebrandum» (la epíclesis sobre los
dones) y «...et concede benignus (Domine) omnibus qui ex hoc uno pane
participabunt et calice, ut, in unum corpus a Sancto Spiritu congregati,
in Christo hostia viva perficiantur» (la epíclesis sobre la comunidad).
En la mencionada misa del pueblo filipino se halla una expresión
gráfica para la epíclesis: «Pueda el Espíritu Santo tomar (los dones
eucarísticos) bajo sus alas». Se trata de que el Espíritu Santo los
proteja bajo sus alas. Usado en la epíclesis hace referencia a la
acción del pájaro que incuba sus huevos, aludiendo a la acción
vivificante y transformante del Espíritu sobre los dones eucarísti-
cos y la asamblea que son transformados en el cuerpo y sangre de
Cristo y en una víctima viva y agradable a Dios.

2. Principios de tipo teológico


Al hablar de principios de tipo teológico, nos referimos a aque-
llos criterios o principios primeros que permiten solucionar los
problemas, profundizar el estudio y delinear los límites, fuera de
los cuales no se actúa rectamente el proceso de inculturación. En

12 Hemos tomado estas ideas resumiendo a Chupungco, «Inculturazione»,


380-382.

libro [Link] 81 17/01/2014 14:11:58


82 Ramiro González Cougil

concreto lo que derivan de la encarnación del Verbo, los relacio-


nados con el misterio pascual de Cristo, los que hacen crecer a los
ritos y los que crean unidad.

2.1. Derivados de la encarnación del Verbo


Es el principio basilar. El Verbo de Dios se hizo carne. La unión
es entre el Logos y la sarx. La conclusión es que, del misterio del
Verbo de Dios hecho carne, proviene el principio basilar para com-
prender la inculturación en el seno del cristianismo. El Verbo de
Dios ha asumido en sí la naturaleza humana. Es la persona divina del
Verbo la que, considerada en sí misma, no cambia; lo mismo que la
naturaleza humana aislada en sí misma no cambia. Pero mientras
la primera no cambia, la humana, asumida por la persona divina,
es perfeccionada, elevada y transformada hasta la divinización
eterna a la derecha del Padre (cf. Rom 8,34; Ef 1,20; Heb 1,3), en
Jesús, por la acción del Espíritu Santo.
De lo anterior se deriva que, la penetración del Evangelio en el
medio sociocultural y colateralmente la Iglesia, nacida del anuncio
de la Palabra de Dios (Evangelio), acogida por quien tiene fe, con-
vertida a Cristo y asimilando las cualidades espirituales positivas
de cada pueblo, llamado a formar parte de la Iglesia, purifica las
culturas y santifica sus manifestaciones. Se trata no de un proceso
de sacralización sino de santificación. Los dos niveles difieren, no
por razón de la cantidad, sino de la calidad. Todo el proceso se
realiza por obra del Espíritu Santo.
El Hijo de Dios hecho hombre para salvación de los hombres,
hebreo según la descendencia de David, nacido de mujer, nacido
bajo la ley, ha querido asumir las condiciones sociales y culturales
de los hombres y mujeres con los que ha vivido. Pero es verdad
también que el Verbo de Dios encarnándose, se ha unido (asu-
miendo en su persona divina la humanidad) en cierto modo a toda
persona humana y cultura a la que pertenece (cf. Jn 11,51-52; GS
22). Cristo, Dios y hombre, mantiene para siempre estas realidades
mediante el Espíritu Santo.
El acontecimiento de salvación es inmenso en la persona divina
que, mediante su naturaleza infinita, se asimila a la naturaleza

libro [Link] 82 17/01/2014 14:11:59


La inculturación litúrgica 83

humana que es finita. Lo indecible e inefable (lo divino) es expre-


sado; lo inconmensurable (el Verbo e Hijo de Dios) es mensurable
en Cristo. Se puede afirmar que, una cultura que asimila el Evange-
lio, la fe, la conversión, asimila el acontecimiento de la encarnación
que redime y da la redención encarnada. Una fe que no se convierta
en fermento de la cultura, que no se transforme en cultura es una
fe manca, no acogida en plenitud, no pensada en su entereza, no
vivida con fidelidad. De modo semejante, la conversión que no se
haga alma de la cultura de un pueblo, no es conversión. En sentido
contrario, la cultura convertida no deja de ser cultura, es más, se
renueva liberada del envoltorio pasajero y se convierte cada vez
más en sí misma, llegando a ser amalgama del pueblo fiel.

2.2. Relacionados con el misterio pascual de Cristo


Es un principio paradigmático. Arranca del hecho de que, el Verbo
de Dios encarnado, ha querido realizar su vaciamiento (kenosis) a
través de la muerte con la donación de su cuerpo y del derrama-
miento oblativo de su sangre. Con la humillación ha derribado el
muro divisorio entre Dios y los hombres (cf. Ef 2,14) y Cristo ha
puesto las bases para eliminar la división entre un pueblo y otro. En
tal contexto, deben comprenderse los dinamismos del Evangelio
proclamado, acogido, testimoniado y celebrado. Estos dinamismos
encuentran su lugar por excelencia en la liturgia. Tales dinamismos
reúnen a los hijos dispersos de Dios (cf. Jn 11,51-52) en el único
bautismo, el único Señor, la misma vocación, en el único Padre y
la única fe (cf. Ef 4,5). Cristo, por medio del misterio pascual y por
la acción del Espíritu Santo, realiza todas las acciones indicadas.
La inculturación dice relación al misterio pascual, del que brotan
las virtualidades y las realidades más profundas de la liturgia.
La liturgia realiza el acontecimiento pascual–pentecostal: unir a
todos los pueblos; concreta progresivamente la redención como el
misterio de la nueva creación; hace llegar a plenitud la necesidad
de Dios, propia de la criatura humana (san Agustín), en la esencia
del culto cristiano. Las consecuencias de este principio son muchas
respecto a aplicaciones prácticas, relativas al binomio liturgia-
inculturación. Tengamos en cuenta que:

libro [Link] 83 17/01/2014 14:11:59


84 Ramiro González Cougil

– La unidad en Cristo Sacerdote eterno, no significa uniformidad.


– La substancialidad común a todas las auténticas celebraciones
de los misterios no quiere decir formas rituales comunes.
– La novedad litúrgica perenne, no pide de suyo expresiones
litúrgicas siempre nuevas.
– La novedad de la expresión ritual de una cultura muere, cuando
nace solo por novedad.
La penetración del Evangelio en una cultura indica kenosis
del Evangelio, pero también elevación de la cultura de un nivel
antropológico a un nivel teantrópico. Es preciso que mueran, en
su nacimiento, todas las formas de superposición de las culturas
sobre el Evangelio o viceversa. En definitiva, toda cultura mante-
niendo inalterada su propia identidad, permanece fiel a la tradición
recibida del Señor (cf. Varietates legitimae 18; Catechesi tradendae
53). Esto puede realizarse gracias a la presencia del Espíritu, que
el Señor resucitado ha comunicado a su Iglesia.

2.3. De crecimiento de los ritos


Este principio se apoya en la presencia y acción del Espíritu Santo
que la Instrucción Varietates legitimae 20b expresa así:
El discernimiento que se ha efectuado en el curso de la historia de la
Iglesia, sigue siendo necesario para que, por medio de la liturgia, la
obra de la salvación realizada por Cristo, se perpetúe fielmente en
la Iglesia, por el poder del Espíritu, a través del espacio y del tiempo
y en las diferentes culturas humanas.
La potencia del Espíritu indica su presencia, acción, su asistencia
operativa en la vida eclesial. Bajo el impulso del Espíritu, el Evan-
gelio no ha quedado apresado en los límites de la ley mosaica (cf.
Varietates legitimae 14).13 En Pentecostés, las maravillas de Dios se
proclaman a todos los hombres de toda lengua y cultura (cf. Hch
10,44-48). De aquel comienzo, la fuerza benéfica del Evangelio y

13 Fue san Pablo, después de san Pedro (cf. Hch 10), quien abrió el camino
a la Iglesia (cf. Gal 2,2-10) sin circunscribir el Evangelio a los límites de la ley
mosaica.

libro [Link] 84 17/01/2014 14:11:59


La inculturación litúrgica 85

del culto nuevo se expande, empapando toda expresión cultural,


para convertirse en instrumento, destinado a cantar las maravillas
de Dios.
Es bajo la guía del Espíritu Santo, como continúa en el tiempo una
especial obra de discernimiento entre lo que puede o debe ser cus-
todiado o no, de la cultura de cada pueblo ([Link] legitimae
15). La Instrucción subraya que, la extensión del Evangelio en el
mundo ha llevado al nacimiento de diversas formas rituales en la
Iglesia, derivadas del paganismo, bajo el influjo de distintas tradi-
ciones culturales. Sobre los elementos derivados de las culturas no
cristianas, se ha realizado siempre un discernimiento entre lo que
era incompatible con el cristianismo y lo que podía ser asumido, en
armonía con la tradición apostólica, en la fidelidad al Evangelio de
la salvación. Pero esto se realizó siempre bajo la guía del Espíritu
Santo (cf. Varietates legitimae 16).14 Y se sigue realizando en la Iglesia
por el poder del Espíritu, a través del tiempo y del espacio y en las
diversas culturas humanas (cf. Varietates legitimae 20).15
El Espíritu Santo con su acción se constituye en principio de cre-
cimiento armónico de las formas litúrgico-rituales, de modo que
estas no se opongan a la perenne tradición y, al mismo tiempo, se
compatibilicen con cuanto de bueno hay en las diversas culturas,
como semillas del Espíritu y, por ello, del Verbo. El principio de
crecimiento armónico de las formas cultuales-rituales radica, a su
vez, en un principio de oro para la inculturación litúrgica (válido
también para otros sectores): «no imponer a nadie una obligación
fuera de lo necesario» (Hch 15,28; cf. Varietates legitimae 14). Esto
indica que el binomio «inculturación y liturgia» se apoya y gira
sobre lo esencial y no tiene tan en cuenta lo transitorio y fugaz.

14 «Y, siempre bajo la luz del Espíritu Santo, se realizó el adecuado discerni-
miento entre los elementos procedentes de culturas “paganas” para distinguir
lo que era incompatible con el cristianismo y lo que podía ser admitido por
él, en armonía con la tradición apostólica y en fidelidad al Evangelio de la
salvación.»
15 «El discernimiento...sigue siendo necesario para que a través de la liturgia,
la obra de la salvación … se perpetúe fielmente en la Iglesia por la fuerza del
Espíritu, a través del espacio y del tiempo, y en las diversas culturas humanas.»

libro [Link] 85 17/01/2014 14:11:59


86 Ramiro González Cougil

2.4. De unidad, no de uniformidad litúrgica


Este principio brota de la naturaleza de la liturgia. La Instrucción
dedica su sección segunda a ilustrar las exigencias y condiciones
preliminares para la inculturación litúrgica (cf. Varietates legitimae
21-27). Recogiendo los datos esparcidos por el documento sobre lo
que es propio de la naturaleza de la liturgia (una unidad litúrgico–
vital entre todos los fieles presentes en las culturas más dispares).
El requisito necesario para toda inculturación es tener en cuenta
la naturaleza misma de la liturgia (cf. Varietates legitimae 21).16 De
aquí deriva que, en la liturgia acción (celebración), los gestos y las
actitudes tienen una importancia particular. Y los que pertenecen al
rito esencial de los sacramentos y son necesarios para su validez,
deben conservarse tal como son aprobados o determinados por
la Sede Apostólica (cf. Varietates legitimae 41). Debe excluirse todo
equívoco al asumir ritos, actitudes, gestos, posturas corporales,
etc. Dado que la liturgia es expresión de la fe y de la vida cristiana,
es preciso vigilar para que su inculturación no sea empañada ni
siquiera en apariencia, por el sincretismo religioso (cf. Varietates
legitimae 47).17 Es más, «la liturgia como el Evangelio, debe respetar
las culturas, pero al mismo tiempo invita a purificarlas y a santi-
ficarlas» (Varietates legitimae 19).
La finalidad que debe guiar la inculturación del rito romano, ha de
buscarse también en el hecho de «ordenar los textos y ritos de modo
que expresen con más claridad las cosas santas que significan y,
en lo posible, el pueblo cristiano pueda comprenderlas fácilmente
y participar en ellas por medio de una celebración plena, activa y
comunitaria» (Varietates legitimae 35).

16 «Antes de iniciar cualquier proceso de inculturación es preciso tener en


cuenta el espíritu y la naturaleza misma de la liturgia». Y este mismo núm. 21
destaca como elementos pertinentes a la naturaleza de la liturgia, ser lugar
privilegiado para el encuentro de los cristianos con Dios y con Cristo; ser la
acción de Cristo sacerdote y acción de la Iglesia su cuerpo; la naturaleza de
la liturgia está íntimamente ligada a la naturaleza de la Iglesia.
17 «Ello podría suceder si los lugares, los objetos de culto, los vestidos
litúrgicos, los gestos y las actitudes dan a entender que, en las celebraciones
cristianas, ciertos ritos conserven el mismo significado que antes de la evan-
gelización.»

libro [Link] 86 17/01/2014 14:11:59


La inculturación litúrgica 87

La naturaleza de la liturgia está íntimamente ligada a la naturaleza


de la Iglesia, pues en la liturgia sobre todo se manifiesta la natura-
leza de la Iglesia (cf. Varietates legitimae 22), por esto la liturgia goza
de las mismas características de la Iglesia. De la lectura de Varietates
legitimae 21-27 se desprende la universalidad de la liturgia aunque
se encarne en una comunidad marcada por sus circunstancias. La
unicidad y catolicidad se expresan en fuerza del único sacerdocio
de Cristo-Iglesia que celebra y sus celebraciones sobrepasan las
circunstancias y barreras culturales que separan a los hombres,
para alcanzar la universalidad cultural católica.

3. Principios de tipo concreto y gradual


Nos referimos a ciertos criterios o principios que se han de tener
en cuenta para la inculturación litúrgica. Dado que la ritualidad
cristiana no debe ser infiel al «depósito perenne de la fe»:
– Respetará la Palabra de Dios, como verdadera palabra venida y
dirigida por Dios. La ritualidad cristiana debe modelarse sobre la
base de la Palabra de Dios.
– Debe transmitir la fe y ayudar a transmitir la fe celebrada. Se trata
de descubrir que la fe es un don de Dios y la ritualidad se convierte
en expresión mediadora y de conquista humana. La ritualidad ha
de ser fiel a Dios y al hombre fiel (creyente).
– Debe ayudar a la conversión constante del fiel. Esta conversión es
sobre todo fruto-don de la actuación divino–humana. En el esfuerzo
por traducir sin traicionar la ritualidad, debe ser vector de los con-
tenidos más genuinos de la liturgia cristiana.
Añadamos a lo anterior que, la inculturación de los ritos no
puede contradecir y debe potenciar las dimensiones propias de
la liturgia. Cuando se tiene claro que el centro de la celebración es
Cristo-Iglesia, el Espíritu Santo es el gran artífice de la incultura-
ción; cuando las distintas culturas se identifican y relacionan con
tal centralidad, superan las separaciones espacio-temporales y
se «cristifican en unidad». La realidad cultual, en este sentido, se
convierte en levadura que hace fermentar la masa de la cultura,
convirtiéndola en pasta evangélica. La ritualidad no es posible en
una inculturación meramente horizontal, ni la inculturación de la

libro [Link] 87 17/01/2014 14:11:59


88 Ramiro González Cougil

ritualidad es perceptible cuando tiene en cuenta solo el presente,


pues la ritualidad cristiana desemboca necesariamente en una
escatología superadora de la cultura, en nombre de la catolicidad
de la Iglesia.
Hemos de indicar también que, aunque la cultura debe tener el
máximo respeto y comprensión por parte de la Iglesia (cf. Sacro-
sanctum Concilium 37), sin embargo no todo puede ser incluido en
las instituciones y los ritos de la misma. Nos referimos a elemen-
tos indisolublemente unidos a la magia, supersticiones y errores
(cf. Sacrosanctum Concilium 37), a expresiones idolátricas, a ritos
de lucha, a prácticas sexuales, a métodos de apropiación de la
voluntad del otro, a prácticas de inducción para entrar en trance,
a manifestaciones de diverso tipo que llevan a hacer guetos étnicos
entre tribus.18 Todos estos elementos pueden ser aprovechables
cuando por la purificación (discernimiento crítico) se pueden
desligar de los mencionados valores antievangélicos.
Una liturgia inculturada deberá mantener intacta la tradición viva
de la Iglesia y el núcleo firme de su contenido, que mantendrá su
dimensión universal (católica). Eso hará que, siendo la liturgia
de una Iglesia local, sea reconocida por las demás Iglesias como
auténtica forma de culto cristiano. Esto se logra cuando la incul-
turación litúrgica pone como meta el misterio pascual de Cristo
y se esfuerza por hacerlo culturalmente comprensible a los fieles.
Ramiro González Cougil

Sacerdote de la diócesis de Ourense, doctor en liturgia, ejerce su


ministerio como canónigo de la catedral, delegado de liturgia y
profesor en el seminario diocesano.

18 A.M. Triacca, «Inculturazione e liturgia. Eventi dello Spirito Santo. A


proposito di alcuni principi per il progresso dell’aprofondimento degli studi
su “liturgia e culture”», Ecclesia Orans 15 (1998) 59-89.

libro [Link] 88 17/01/2014 14:11:59


Puntos de vista

La liturgia en el refranero popular


José Antonio Goñi

La religiosidad ha formado y forma parte de la vida cotidiana de


tal modo que ha influido en el lenguaje coloquial forjando un gran
número de refranes, expresiones y modismos de la lengua caste-
llana.1 Así encontramos expresiones tomadas de la Biblia (venderse
por un plato de lentejas; más viejo que Matusalén; en menos que canta
un gallo; ir hecho un Cristo; para más INRI: ser más falso que Judas; ver
para creer; más largo que la pasión) o de situaciones históricas de la
Iglesia (colgar a alguien el sanbenito; armarse la de Dios es Cristo; acabar
como el rosario de la aurora) o relacionadas con los santos (a quien
Dios se la dé, san Pedro se la bendiga; acordarse de santa Bárbara cuando
truena; llegar y besar el santo; no ser santo de devoción; que santa Lucía te
conserve la vista; quedarse para vestir santos) o se refieren a los curas o
incluso al papa (la misa, dígala el cura; no digas de este agua no beberé
ni este cura no es mi padre; no se acuerda el cura de cuando fue sacristán;
si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose; si te pica el alacrán, busca
cura y sacristán; nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la
mujer; más papista que el papa; no hay rey traidor y papa excomulgado;
para el que no tiene capa, tan bueno es el rey como el papa; tienes menos
futuro que el papa en una mezquita) o simplemente proceden de la
religiosidad cristiana en general (a quien madruga Dios le ayuda; del
agua mansa guárdeme Dios que de las bravas ya me guardo yo; Dios nos

1 Puede verse al respecto el siguiente estudio: D. Soler Espiauba,


«Impacto del fenómeno religioso en el español coloquial», en M.A. Álvarez
Martínez (ed.), Actas del Congreso de la Sociedad Española de Lingüística. XX
Aniversario, Madrid: Gredos 1990, 769-786.

libro [Link] 89 17/01/2014 14:11:59


90 Puntos de vista

coja confesados: aparecerse la Virgen a alguien; ser un viva la Virgen; en


un santiamén; donde Cristo perdió las sandalias; a Dios rogando y con
el mazo dando).
Nosotros queremos centrarnos en aquellas que proceden de la litur-
gia o de la religiosidad popular para mostrar el impacto que el culto
cristiano ha tenido sobre la cultura. En la antigüedad la gente pasó
muchas horas en celebraciones litúrgicas, de ahí que encontremos
en el lenguaje popular evocaciones a celebraciones, campanas,
velas, entierros, cruces, altares, santos, objetos religiosos…
La misa aparece en bastantes refranes populares que se aplican
a situaciones de la vida cotidiana, entre ellos: más vale ir harto a
misa, que ayuno a vísperas; a misa, no se va con prisa; a misa temprano,
nunca va el amo; enterarse de la misa la media; la misa y el pimiento,
poco alimento… En esta misma línea tendríamos refranes refe-
ridos a otras celebraciones litúrgicas, como: más perdido que un
tonto en vísperas; más vale una mala boda que un buen entierro.
La pulcritud que se sigue en la limpieza de los vasos sagrados –la
patena para el pan y el cáliz para el vino–, y que así no quede ni
una partícula de pan ni una gota de vino convertidos en el cuerpo
y la sangre de Cristo, ha llamado la atención siempre. De ahí que
cuando un objeto esté limpio y reluciente se compare con la patena:
más limpio que la patena.
En la antigüedad para bautizarse era necesario que una persona
perteneciente a la comunidad cristiana respondiera por la fe del
candidato y siguiera después su evolución, o dicho de otra manera,
fuera su padrino o madrina. Por eso, cuando alguien ocupa un
trabajo o se le concede algo por enchufe, decimos que quien tiene
padrino, se bautiza. Y siguiendo con este sacramento, dentro de sus
ritos, se unge la coronilla del niño con aceite perfumado, llamado
crisma, para significar su consagración a Cristo: Cristo, crisma, cris-
tiano provienen del mismo término griego que significa ungido.
Por ello, si alguien corre peligro de caerse y golpearse la cabeza,
le advertimos que se va a romper la crisma. Y dado que el cadáver
se coloca en los funerales con los pies hacia adelante, y de esta
manera sale de la iglesia camino del cementerio para ser enterrado,

libro [Link] 90 17/01/2014 14:11:59


Puntos de vista 91

el refranero popular hacer referencia a que alguien podría morir


diciendo que lo van a sacar con los pies para delante.
De distintas maneras se utilizan las fiestas del año litúrgico o del
santoral para señalar días del calendario en el que suceden acon-
tecimientos de la vida cotidiana. Por ejemplo, cosas que pasan
muy de tiempo en tiempo, acontecen de pascuas a ramos, pues en
el calendario litúrgico ambas fiestas distan casi un año; o para
aludir que cada cual recibirá en su momento la compensación o el
castigo por los actos realizados se hace la comparación con el cerdo
que tarde o temprano le llega el momento de la matanza, que se
suele hacer en torno a la fiesta de san Martín, el 11 de noviembre y
por ello dice el refranero a cada cerdo le llega su san Martín; y así se
señalan también otros hechos con fiestas religiosas, como: cuando
llueve en san Canuto, tres meses justos (la fiesta de san Canuto es el 19
de enero); cuando la candelaria plora, el invierno fora (la calendaria es
el nombre popular de la fiesta de la presentación del Señor, fijada
el 2 de febrero); agua por san Juan quita vino y no da pan (la fiesta
de san Juan Bautista es el 24 de junio); agua por Virgen de agosto,
quita aceite y agua el mosto (la Virgen de agosto es la solemnidad de
la Asunción fijada el 15 de agosto); de todos los santos a Navidad es
invierno de verdad (del 1 de noviembre al 25 de diciembre); ajo, ¿por
qué no fuiste bueno? porque no me halló san Martín puesto (san Martín
se celebra el 11 de noviembre); en llegando a san Andrés, invierno es
(la fiesta de san Andrés es el 30 de noviembre); cuando llueve el día
de santa Bibiana, tres meses y una semana (santa Bibiana se encuentra
el 2 de diciembre)… Y la fiesta de Pascua, en la que tuvo lugar la
muerte y resurrección de Jesucristo, puede tener connotaciones
tanto positivas como negativas: estar más feliz que unas pascuas o,
en sentido contrario, hacer la pascua.
A quien quiere estar en dos sitios a la vez o hacer dos cosas al mismo
tiempo, se le dice que no se puede estar en misa y repicando. Con el
mismo sentido se acuñó la expresión: ser el padrino y el novio o no
puede el cura a la par, decir misa y confesar. Cuando se anuncia o se
hace algo antes de tiempo, se habla de echar las campanas al vuelo. Y
también se usa la imagen de las campanas para afirmar de alguien
que está despistado sobre un tema pero que tiene algún dato certero

libro [Link] 91 17/01/2014 14:11:59


92 Puntos de vista

sin mucha precisión: oír campanas y no saber dónde. El que llega tarde
a un acontecimiento o a una cita llega al humo de las velas.
El carácter de las personas tiene también su eco en el refranero
con connotaciones religiosas. Aquellas personas que presumen
de poder o prepotencia, tienen muchas ínfulas (las ínfulas son las
tiras de tela que cuelgan de la mitra, esto es, el gorro terminado
en dos puntas que usan los obispos en las celebraciones; por lo
que las ínfulas son signos de autoridad). Y quien da una orden
imperativa y sin recurso que inevitablemente hay que cumplir,
normalmente dada para zanjar alguna disputa o controversia
entre parte o cuando alguien abusa de su autoridad, hablamos de
dar un baculazo (el báculo es el bastón del obispo, signo de su labor
como pastor). Ante la actitud prepotente de algunos que parecen
considerarse por encima de los demás o que se creen mejores o
más buenos que otros pensando que tienen una vida sin tacha,
podemos escuchar la expresión: ¡ni que meara agua bendita! Y en
referencia al agua bendita, pero en este caso a su recipiente, llama-
mos meapilas, que en diccionario define como santurrón, a quien es
un adulador de sus jefes pero su uso tiene sentido despectivo. Hay
quienes no son capaces de hacer o poner en práctica lo que dicen o
aconsejan porque a la hora de la verdad es más fácil predicar que dar
trigo. También para los egoístas, que una vez ellos están servidos
no les importan lo que ocurra con los demás, hay un refrán con
resonancias sacramentales: confesado yo, que se vaya el cura.
Para indicar que a alguien no le corresponde participar en algo,
decimos que no tiene vela en este entierro. Quien está jugando a dos
bandas esta poniendo una vela a Dios y otra al diablo. Y se arma un cirio
cuando se organiza un lío o un alboroto o pelea.
Aquella persona que no me cae simpática o no comulga con mis
ideas, no es santo de mi devoción, y por tanto no se dedicamos tiempo
o se le hace partícipe de nada personal porque al santo que no me
agrada, ni Padre nuestro ni nada.
Y cuando alguien ha perdido el rumbo en su vida o ha perdido la
cabeza, haciendo cosas fuera de lugar, decimos que ha perdido el
oremus; «oremus», oremos en castellano, es la palabra que se dice

libro [Link] 92 17/01/2014 14:11:59


Puntos de vista 93

en la misa antes de hacer las oraciones para que todos dirijan su


mirada a Dios y pongan sus corazones en sintonía con él.
Llega el momento de poner punto final a esta relación de refranes y
dichos relacionados con la liturgia. Y como dijo al concluir la misa
un monaguillo a otro refiriéndose a las velas: ¡apaga y vámonos!
José Antonio Goñi
Doctor en liturgia, es el jefe de redacción de la revista «Phase».

libro [Link] 93 17/01/2014 14:11:59


94 Puntos de vista

El desafío litúrgico del papa Francisco


Lino Emilio Díez Valladares

Lo que en principio parecía estar llamado a ser sencillamente el


resultado de la asamblea sinodal sobre la nueva evangelización
de 2012, se ha convertido, con el paso de los días, en un punto de
referencia fundamental para la vida de la Iglesia. El vaticanista
estadounidense John L. Allen,1 ha llegado a comparar el do-
cumento papal con el famoso discurso de Martin Luther King,
«I have a dream». Serán las futuras generaciones las que podrán
calibrar precisamente cuánto refiera la Exhortación los conteni-
dos de los mencionados trabajos sinodales y cuánto haya en ella
de documento programático del pontificado del papa Francisco.
Ciertamente, en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium se
contienen muchos de los temas que en estos meses han carac-
terizado los mensajes del papa argentino y que han suscitado,
dentro y fuera de la Iglesia, expectativas de reforma, desde el ya
famoso «olor a oveja» de los pastores (núm. 24) hasta su nece-
sario compromiso por la «inclusión social de los pobres» (núms.
53-60, 186-216). Es un documento sumamente rico que ofrece
muchas claves para vislumbrar por donde quiere conducir el
papa Francisco a la Iglesia en la senda de la nueva evangeli-
zación, con apuntes importantes en nuestro ámbito litúrgico.
La liturgia aparece cuatro veces de forma explícita:

1 Periodista estadounidense especializado en noticias sobre la Iglesia


católica. Es un experimentado corresponsal del semanario National Catholic
Reporter, y analista sobre el Vaticano para las CNN y NPR.

libro [Link] 94 17/01/2014 14:11:59


Puntos de vista 95

La evangelización gozosa se vuelve belleza en la liturgia en medio


de la exigencia diaria de extender el bien. La Iglesia evangeliza y se
evangeliza a sí misma con la belleza de la liturgia, la cual también es
celebración de la actividad evangelizadora y fuente de un renovado
impulso donativo (núm. 24).
En algunos hay un cuidado ostentoso de la liturgia, de la doctrina
y del prestigio de la Iglesia, pero sin preocuparles que el Evangelio
tenga una real inserción en el pueblo fiel de Dios y en las necesidades
concretas de la historia. Así, la vida de la Iglesia se convierte en una
pieza de museo o en una posesión de pocos (núm. 95).
Consideremos ahora la predicación dentro de la liturgia, que requiere
una seria evaluación de parte de los pastores (núm. 135).
Cuando la predicación se realiza dentro del contexto de la liturgia, se
incorpora como parte de la ofrenda que se entrega al Padre y como
mediación de la gracia que Cristo derrama en la celebración. Este
mismo contexto exige que la predicación oriente a la asamblea, y
también al predicador, a una comunión con Cristo en la Eucaristía
que transforme la vida (núm. 138).
Resulta muy interesante analizar brevemente cada uno de los
textos para descubrir los contenidos que apuntan.
En el primero (núm. 24), se menciona la liturgia subrayando un
aspecto fundamental de la celebración: la belleza. Bergoglio escribe
que la «la evangelización gozosa se vuelve belleza en la liturgia
en medio de la exigencia diaria de extender el bien. La Iglesia
evangeliza y se evangeliza a sí misma con la belleza de la liturgia,
la cual también es celebración de la actividad evangelizadora y
fuente de un renovado impulso donativo». Por lo que no se trata
de una cuestión de simple belleza exterior, sino de dar espacio al
verdadero protagonista, que no es quien celebra, ni su creatividad,
sus habilidades o su «actuación». No hay ninguna duda sobre la
atención a la liturgia, pero es muy diferente la ostentación maníaca,
que conduciría, en efecto, a que la Iglesia se convirtiera «en una
pieza de museo o en una posesión de pocos».
El segundo texto, significativamente, se encuentra dentro del apar-
tado titulado Tentaciones de los agentes pastorales (núms. 76-109), en
el que se realiza un detallado diagnóstico de las diversas patologías

libro [Link] 95 17/01/2014 14:11:59


96 Puntos de vista

que pueden dificultar la integridad de la misión evangelizadora


de la Iglesia.
Los dos últimos textos se refieren más directamente al ministerio
de la predicación, a causa del cual ministros y fieles «muchas veces
sufren, unos al escuchar y otros al predicar» (núm. 135). Resulta
elocuente el amplio espacio que el papa Francisco da a la predica-
ción, y a la específica condición de la que se realiza en el marco de
la celebración litúrgica, la homilía; tiene sus propias características,
que han de ser observadas. No se trata de una «simple» kerigmática
proclamación del Evangelio, ha de tener presente el contexto de la
celebración litúrgica en el que se desarrolla.

Frente a un «cuidado ostentoso de la liturgia»…


Al leer el núm. 95 en el que el papa alude al «cuidado ostentoso
de la liturgia, de la doctrina y del prestigio de la Iglesia» conviene
no olvidar la llamada de atención del número precedente en el
que se condena una mundanidad fruto del «neopelagianismo
autorreferencial y prometeico de quienes en el fondo solo confían
en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros por cumplir
determinadas normas o por ser inquebrantablemente fieles a cierto
estilo católico propio del pasado» (núm. 94); el Papa previene ante
un peligroso antropocentrismo inmanentista…
Es durísimo el papa Francisco ante la «mundanidad» espiritual,
«infinitamente más desastrosa que cualquier otra moral simple-
mente moral [De Lubac]» (núm. 93).
Quizá con demasiada rapidez, algunos han interpretado esa
referencia al «cuidado ostentoso de la liturgia» como una simple
condena de los sectores más tradicionales que en la Iglesia tratan
de conservar la ahora denominada forma extraordinaria del rito
romano. Pero se pude aplicar igualmente a todos aquellos que
todavía hoy, pasados los primeros años después del Vaticano II
cuando se autoerigieron en expertos, siguen creando sus propios
ritos y ceremonias creyendo hacer, equivocadamente, la verdadera
liturgia, a base de recuperar acríticamente usos de los primeros
siglos de la vida de la Iglesia. El hecho de que la llamada de atención

libro [Link] 96 17/01/2014 14:11:59


Puntos de vista 97

pueda ser utilizada como arma arrojadiza por dos grupos eclesiales
tan diametralmente opuestos en sus visiones sobre las necesarias
reformas de la Iglesia subraya el acierto de la apreciación del papa
sobre lo necesarias que resultarán «al evangelizador ciertas acti-
tudes que ayudan a acoger mejor el anuncio: cercanía, apertura al
diálogo, paciencia, acogida cordial que no condena» (núm. 165).
El papa describe «actitudes aparentemente opuestas, pero con la
misma pretensión de “dominar el espacio de la Iglesia”». Y en este
punto alude al «cuidado ostentoso de la liturgia, de la doctrina
y del prestigio de la Iglesia» que se nota en algunos, «pero sin
preocuparles que el Evangelio tenga una real inserción en el pueblo
fiel de Dios y en las necesidades concretas de la historia». No es
difícil identificar estas actitudes en quienes, malinterpretando, por
ejemplo, la profundidad de las reflexiones del cardenal Ratzinger
y después de Benedicto XVI sobre la liturgia, se han escudado en
ellas para sustituir el centro del misterio celebrado con los desfiles
de moda sacra, con esteticismos de coleccionista, con patológicas
recuperaciones de vestimentas que acaban solo por glorificar a los
que las usan y se complacen porque las fotografías que los retratan
aparecen repetidamente en diversos blogs del mundo entero.

…una profunda sencillez


Basta seguir una de las misas del papa para comprender la inten-
sidad con la que Francisco celebra y su comprensión del misterio
celebrado.
Una parte, no precisamente secundaria del discurso del papa Fran-
cisco se materializa cada mañana, fresca como pan recién sacado
del horno, en la fragua litúrgica de la capilla de Santa Marta, en la
que el papa preside cotidianamente la concelebración eucarística,
y hace siempre una breve homilía. No celebra con la curia, sino
con los que se encuentran en Santa Marta, inspirando la propia
reflexión en la palabra proclamada/escuchada y en las personas
encontradas. Este papa, el primer «hijo» del Concilio, 2 aplica

2 No debemos olvidar que Jorge M. Bergoglio nació en 1936 y fue ordenado


en 1969. La diferencia de edad no es muy grande con el papa Benedicto XVI,

libro [Link] 97 17/01/2014 14:11:59


98 Puntos de vista

espontáneamente dos de los dictados fundamentales –a menudo


relativizados– del Concilio litúrgico: concelebrar y tener homilía
cada día, en el contexto de una comunidad no electiva sino minis-
terial. En relación a la praxis «privada» de sus predecesores –tan
enraizada que parecía natural, obvia y hasta necesaria– este modo
de actuar ritualmente es la actualización del mandato conciliar
precisamente en el corazón de la Iglesia, llevando al centro una
exigencia hasta ahora sólo evidente en la periferia.

...cercana al hombre de hoy


Por último, resulta muy significativa la repetida insistencia a lo
largo de la Exhortación a aspectos que tienen que ver con la incul-
turación («la gracia supone la cultura, y el don de Dios se encarna
en la cultura de quien lo recibe» –núm. 115–; «no es indispensable
imponer una determinada forma cultural… junto con la propuesta
del Evangelio» –núm. 117–), la adaptación («hay que atreverse a
encontrar los nuevos signos, los nuevos símbolos, una nueva carne
para la transmisión de la Palabra…» –núm. 167–), o a la atención
al lenguaje, el cual a fuerza de ser ortodoxo podría llegar a ser
incomprensible… (cf. núm. 41).
Leyendo estos últimos textos, y vista la evidente diferencia con los
criterios recientes sobre los mismos temas, cabe plantearse más
de un interrogante sobre la actual situación de la renovación en
curso de los libros litúrgicos (Misal y leccionarios, especialmente)
en nuestra Iglesia española. A la luz del estilo y de las palabras
del papa Francisco, cuando se augura la próxima aprobación por

pero sí lo es en cuanto a ambiente vital y eclesial en la formación. Haber


vivido el seminario en los años 40 (Ratzinger) o en los 60 (Bergoglio), haber
sido ordenado en Alemania en 1951 (con 24 años) o en Argentina en 1966 (con
33 años) crea una diferencia de referencias eclesiales, de sensibilidad pasto-
ral y de cultura teológica mucho más grande e incisiva de lo que se pueda
pensar: una pequeña diferencia biográfica de nueve años se convierte en una
auténtica diferencia «generacional». El papa Francisco aparece, entonces,
como el fruto de una generación sucesiva a la de J. Ratzinger, profundamente
transformada, precisamente por el Vaticano II, en sus lenguajes y en sus
prioridades. Francisco llega a su madurez cristiana, sacerdotal y jesuita en la
Iglesia postconciliar.

libro [Link] 98 17/01/2014 14:11:59


Puntos de vista 99

parte de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los


Sacramentos de la traducción española del Misal: ¿no nos encon-
traremos en poco tiempo con un texto incómodo entre las manos si
los actuales criterios se modifican? Puede ser un temor fundado…
Ahí dejo la cuestión. Como decía el viejo catecismo: «Doctores tiene
la santa madre Iglesia… que le sabrán responder».
Lino Emilio Díez Valladares
Sacerdote sacramentino, es doctor en liturgia y asesor permanente
de la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal
Español.

libro [Link] 99 17/01/2014 14:11:59


cuadernos phase

Los sacramentos fuente de caridad


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ción orante.
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Centre de Pastoral Litúrgica


 Nàpols 346 1 - 08025 Barcelona
 933 022 235  933 184 218
 cpl@[Link] - [Link]

[Link]
libro 319 [Link]
100 409 10:21:32
17/01/2014 14:12:00
Crónicas

«Memoriam agentes…»
Conmemoración de los 50 años de
«Sacrosanctum Concilium»
Madrid, 4 de diciembre de 2013

El pasado 3 de diciembre, diversas instituciones españolas que


cultivan el estudio de la sagrada liturgia han protagonizado un
solemne acto académico para conmemorar los 50 años de la Cons-
titución Sacrosanctum Concilium, en un repleto salón de actos del
Seminario Conciliar de Madrid. Han organizado el evento el Bienio
de Teología Litúrgica de la madrileña Universidad Eclesiástica
san Dámaso, el Instituto Superior de Liturgia de Barcelona de la
Facultad de Teología de Cataluña, la Asociación Española de Pro-
fesores de Liturgia y el Centre de Pastoral Litúrgica de Barcelona.
Tras la oración inicial, el acto estuvo presidido por el decano de la
Facultad de Teología san Dámaso, Gerardo del Pozo. Presentado
por Aurelio García Macías, presidente de la Asociación Española
de Profesores de Liturgia, inició la sesión el obispo de León, Julián
López, de la Comisión Episcopal de Liturgia, haciendo memoria
agradecida de los teólogos españoles que han hecho posible la
renovación conciliar.
Acto seguido, el obispo Pere Tena, auxiliar emérito de Barcelona,
y fundador del Centro de Pastoral Litúrgica y del Instituto Supe-
rior de Liturgia, pronunció una espléndida conferencia titulada
«Sacrosanctum Concilium: una contemplación jubilar». Los largos
aplausos del numeroso auditorio presente, con gran mayoría de
jóvenes estudiantes, fue el signo más evidente del acierto y belleza
de sus palabras. Había sido presentado por el director del Instituto
de Liturgia, Jaume González Padrós.
Finalmente, presentado por Manuel González López-Corps,
Matías Augé, claretiano, profesor emérito del Pontificio Instituto

libro [Link] 101 17/01/2014 14:12:00


102 Crónicas

Litúrgico San Anselmo y de la Universidad Lateranense, en Roma,


tomó la palabra sobre «A cincuenta años de Sacrosanctum Concilium:
una mirada al futuro». Con mesura, equilibrio, espíritu crítico y
gran discernimiento analizó el recorrido de la reforma litúrgica
desde el primer postconcilio hasta nuestros días, con sus errores
y éxitos. En la ponencia fue delineando con lucidez caminos de
futuro en la oración de la Iglesia.
Participó una nutrida representación de profesores de toda España,
diversos directores del Secretariado de Liturgia de la Conferencia
Episcopal, delegados diocesanos y de las comisiones parroquiales
de liturgia.
Al acabar la sesión académica, toda la asamblea se dirigió a la
capilla del Seminario Conciliar, donde el cardenal Antonio María
Rouco, arzobispo de Madrid y gran canciller de la Universidad
San Dámaso, presidió Sexta, cantada con gran armonía y fervor.
El oficio litúrgico concluyó con el canto gregoriano de la antífona
Alma Redemptoris Mater y una oración de acción de gracias por
estos cincuenta años de renovación conciliar.
El almuerzo, con organizadores y ponentes invitados, puso el
punto y final a una conmemoración que se puede calificar de gran
calidad. Por todo ello nos felicitamos, dado que pone de manifiesto
la buena salud que tienen las instituciones españolas dedicadas al
cultivo de la sagrada liturgia.
Jaume González Padrós

libro [Link] 102 17/01/2014 14:12:00


Crónicas 103

«La liturgia para el hombre y


el hombre para la liturgia»
Jornada de reflexión con motivo del
50 aniversario de «Sacrosanctum Concilium»
Roma, 5 de diciembre de 2013

El 5 de diciembre de 2013, el Pontificio Instituto Litúrgico de Roma,


en colaboración con el Centro de Acción Litúrgica y la Asociación
de Profesores y Cultores de Liturgia de Italia, con las Discípulas
Pías del Divino Maestro y el Centro Litúrgico Vincenciano, orga-
nizaron una jornada de reflexión con ocasión del 50 aniversario
de Sacrosanctum Concilium (4 de diciembre de 1963).
Como ya viene siendo habitual en esta fecha en el Ateneo Pontificio
la organización de un simposio litúrgico, este año, fue dedicado al
recuerdo y memoria conciliar, bajo el título: Ut sana traditio retinea-
tur et tamen via legitimae progressioni aperiatur (SC 23).
La nutrida participación de profesores y estudiantes del Pontifi-
cio Instituto Litúrgico unida a la presencia de ex-alumnos y otras
personas relacionadas con el campo de la liturgia, hizo que se
desarrollara en la iglesia abacial del monasterio.
El preside del Instituto, el padre Jordi Agustí Piqué i Collado osb,
tras el canto del himno Conditor alme siderum, abrió el acto salu-
dando a todos los presentes y presentando Sacrosanctum Concilium,
primer fruto del Concilio Vaticano II. Además señaló que el Pon-
tificio Instituto Litúrgico trasmite la scientia liturgica y el estudio
científico, buscando dar respuestas desde hace más de cincuenta
años a la cuestiones teológicas, litúrgicas, pastorales, culturales y
de pastoral litúrgica de cada época, permitiendo la formación de
numerosos teólogos y liturgistas.
El profesor Pierangelo Muroni presentó, en calidad de director
actual, la aportación de la revista Ecclesia orans, fundada el 2 de
febrero de 1984, repasando sus 30 años de servicio a la ciencia
litúrgica.

libro [Link] 103 17/01/2014 14:12:00


104 Crónicas

Seguidamente tuvo la palabra Marco Di Benedetto, doctorando


del Pontificio Instituto Litúrgico, que dió su testimonio como
alumno del Instituto y señaló las perspectivas de futuro de la
ciencia litúrgica.
Después, Enrico Mazza confrontó la Constitución Sacrosanctum
Concilium con la Encíclica Mediator Dei.
Concluyó la jornada el abad emérito, Ildebrando Scicolone OSB,
que destacó la figura del papa Pablo VI como intérprete de Sacro-
sanctum Concilium.
Solemnemente, como al comienzo, se cantó la antífona mariana
Alma Redemptoris Mater.
Giorgio Berdini – Michele Chiofalo

Jornada de estudio con motivo del


50 aniversario de «Sacrosanctum Concilium»
Roma, 10 de diciembre de 2013

En la mañana del 10 de diciembre de 2013 se desarrolló en la sede


de la Pontificia Universidad de la Santa Cruz (Roma) una jornada
de estudio con ocasión del 50 aniversario de la constitución sobre
liturgia del Concilio Vaticano II. Fue organizada por el Instituto
de Liturgia de esta Universidad romana.
La primera sesión corrió a cargo de Franco Magnani, director del
Ufficio Liturgico de la Conferencia Episcopal Italiana, que reflexionó
sobre la «noble sencillez» como criterio de discernimiento litúrgico-
pastoral. A la luz del criterio enunciado por Sacrosantum Concilium
núm. 34, «ritus nobili simplicitate fulgeant», abogó por un «estilo
litúrgico» lejano tanto de la suntuosidad vacía como del pobre-
terío y el descuido. De este modo, habría que saber acompañar
el binomio «noble sencillez» con otro binomio, quizás menos

libro [Link] 104 17/01/2014 14:12:00


Crónicas 105

conocido, pero igualmente presente en Sacrosantum Concilium


(núm. 124) para describir la expresión externa de la celebración:
«noble belleza».
La comunicación del profesor Juan Rego, del Instituto de Liturgia
de la Universidad de la Santa Cruz, trató sobre la noción de «forma
ritual». Dada la estrecha relación entre el nacimiento de la ciencia
litúrgica y la reflexión sobre la forma ritual, se adentró en la noción
que de forma del rito cristiano presenta la Constitución Sacrosantum
Concilium, núms. 23 y 49. Dedujo a partir de ella cuatro dinamismos
que la caracterizan: la historicidad, su dependencia del carisma
jerárquico, su dimensión comunitaria y su racionalidad. Deseaba
el profesor Rego que en el futuro la dimensión racional del rito
guiara el modo de concebir y estudiar la liturgia cristiana.
La última intervención de la jornada corrió a cargo de Mons. Juan
Miguel Ferrer, subsecretario de la Congregación para el Culto y
la Disciplina de los Sacramentos. Su título fue Comprender y vivir
para comunicar: la ayuda de los libros litúrgicos (SC 18). Los libros
litúrgicos, textos oficiales entregados por la autoridad de la Iglesia,
son verdaderos instrumentos al servicio de la comunidad cristiana
y medios de evangelización, que permiten «vivir» la celebración
tomando de modo activo parte en ella. Subrayó la necesidad de un
mayor estudio por parte de pastores y fieles de los libros litúrgicos,
de modo que se pueda aprovechar su gran riqueza. En este sentido,
dos son los elementos que favorecen íntimamente la participación
de los fieles: la preparación remota y próxima a la celebración, y
un atento respeto al programa ritual descrito por los libros.
Una actitud general de balance de estos 50 años de renovación litúr-
gica se percibía tanto en las intervenciones de los conferenciantes
como en las preguntas de los asistentes. Al mismo tiempo que se
reconocían los logros, se señalaban los límites de algunas recep-
ciones de la reforma litúrgica y las oportunidades que se abren en
el futuro. En más de una ocasión se abogó por una profundización
teológica en la recepción de la renovación litúrgica, que, impulsar
a una fructuosa vivencia de las celebraciones del misterio cristiano.
Fernando López Arias

libro [Link] 105 17/01/2014 14:12:00


106 Crónicas

Nueva traducción para México


de la tercera edición típica del
«Missale Romanum»: proceso redaccional

Como lo indica la Instrucción Liturgiam authenticam del año


2001 (núm. 70), la Comisión Episcopal para la Pastoral Litúrgica
(CEPALI),1 recibió el encargo de la Conferencia del Episcopado
Mexicano (CEM) de preparar para México la traducción de la
tercera edición típica del Misal Romano, que había sido publicada
el año 2002.
1. Distribución de los textos traducidos del «Misal»
El material del Misal Romano se distribuyó en cinco carpetas. Tan
pronto como la Comisión Episcopal tenía preparadas cada una
de ellas, las fue entregando a todos los obispos con la petición de
que las revisaran e hicieran las observaciones que les parecieran
oportunas, dentro de la fecha que se señalaba.
Las carpetas 1 y 2 se entregaron durante la Asamblea Plenaria de
la CEM, celebrada en la segunda semana de noviembre de 2008.
Se pidió a los obispos que enviaran sus observaciones a más tardar
antes del miércoles de Ceniza de 2009 (25 de febrero). Carpeta 1:
Propio del tiempo (Adviento, Navidad, Cuaresma, hasta la misa
crismal del Jueves Santo). Carpeta 2: Propio del Tiempo (Triduo
pascual, tiempo pascual, tiempo ordinario, solemnidades del
tiempo ordinario).

1  En el trienio 2006-2009 la Comisión estuvo presidida por Jonás Gue-


rrero Corona, obispo auxiliar de la arquidiócesis de México, e integrada
por Víctor Sánchez Espinosa, obispo auxiliar de la arquidiócesis de México
y arzobispo de Puebla desde marzo de 2009, Fernando Chávez Ruvalcaba,
obispo de Zacatecas, Ramón Castro Castro, obispo de Campeche, y Emilio
Berlie Belaunzarán, arzobispo de Yucatán.
Durante el trienio 2009-2012, la Comisión pasó a estar presidida por Víctor Sán-
chez Espinosa, arzobispo de Puebla, e integrada por Felipe Salazar Villagrana,
obispo de San Juan de los Lagos, Carlos Briseño Arch, obispo auxiliar de la
Arquidiócesis de México, y Alonso Garza Treviño, obispo de Piedras Negras.

libro [Link] 106 17/01/2014 14:12:00


Crónicas 107

La carpeta 3, correspondiente al santoral, se envió a los obispos el


15 de enero de 2009, con la petición de que enviaran sus observa-
ciones junto con las de las carpetas 1 y 2.
La carpeta 4, que contenías las misas comunes y rituales, se les
envió el 15 de septiembre de 2009. Se les pidió que enviaran sus
observaciones antes del 7 de noviembre del mismo año, en vísperas
de la Asamblea Plenaria de la CEM.
La carpeta 5 se envió el 15 de enero de 2010. Se pidió que enviaran
las observaciones a más tardar el 19 de marzo, solemnidad de
San José. Esta carpeta contenía las misas y oraciones por varias
necesidades y diversas circunstancias, las misas votivas, las misas
de difuntos y los apéndices (rito para la bendición y aspersión del
agua en los domingos, rito para designar un ministro ocasional
para distribuir la sagrada comunión, rito para la bendición del
cáliz y la patena dentro de la misa, formularios para la oración
universal). Al final, las oraciones del sacerdote para prepararse a
la misa y para dar gracias después de ella.
La Comisión fue incluyendo en su momento las observaciones
que hicieron los obispos.
2. Adecuación a los criterios de traducción de la Congregación
Para trabajar conforme al parecer de Congregación para el Culto
Divino y la Disciplina de los Sacramentos, la CEPALI se puso en
contacto con la mencionada Congregación para conocer los crite-
rios que se aplicarían para la recognitio del texto que la Conferencia
Episcopal Mexicana presentara a la Sede Apostólica. Monseñor
Juan Manuel Sierra revisó en parte la traducción que se estaba
realizando para que sirviera de modelo.
Teniendo en cuenta esta situación, la CEM nombró a monseñor
Ricardo Guízar Díaz, arzobispo emérito de Tlalnepantla, revisor
de los textos litúrgicos del Misal Romano que deben ser propuestos
a la Santa Sede para su reconocimiento, en estrecha conexión con
el trabajo de la CEPALI.
Asimismo la Comisión de Liturgia preparó un informe detallado
del modo como los obispos de la Comisión y de la CEM habían

libro [Link] 107 17/01/2014 14:12:00


108 Crónicas

intervenido en la preparación de la traducción de nuestro Misal.


Este informe fue enviado por el presidente de la CEM, monseñor
Carlos Aguiar, junto con una carta firmada por él, el 8 de diciembre
de 2009, a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de
los Sacramentos.
El cardenal Antonio Cañizares, prefecto de la Congregación,
respondió el 1 de marzo de 2010, con una serie de indicaciones
concretas concernientes a la traducción que se estaba preparando.
3. Revisión general de la traducción y votación
Una vez que monseñor Ricardo Guízar hubo revisado la traduc-
ción de todas las oraciones conforme al texto latino de la tercera
edición típica del Missale Romanum, a fin de que correspondieran
con fidelidad a dicho texto, conforme a lo que prescribe la Ins-
trucción Liturgiam authenticam (núm. 20), fue sometido el texto a
la aprobación de la CEM en la Asamblea Plenaria XCII, celebrada
del 9 al 11 de noviembre de 2011, obteniendo el placet de los 111
obispos que votaron.
4. Entrega de la traducción y documentos aprobatorios
El lunes santo (2 de abril) de 2012 monseñor Víctor Sánchez, pre-
sidente de la CEPALI desde 2009, entregó personalmente en la
sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de
los Sacramentos, toda la documentación relativa a la aprobación
por parte de la CEM de la traducción para México del Misal: el
acta de la votación; las seis carpetas con la traducción; una lista
de particularidades de nuestro Misal, preparada por monseñor
Ricardo Guízar.
5. Proceso de revisión y obtención de la «recognitio»
El 6 de junio de 2012, en la sede de la Congregación en Roma,
monseñor Víctor Sánchez y su comitiva, fueron recibidos por el
cardenal Antonio Cañizares, el subsecretario Juan Miguel Ferrer
y monseñor Juan Manuel Sierra. Se revisó nuevamente la carta
de «particularidades» de nuestro Misal y la Congregación dio
respuesta a cada uno de los puntos señalados.

libro [Link] 108 17/01/2014 14:12:00


Crónicas 109

Sobre la traducción se indicó que estaba bien hecha, conforme


a lo indicado en la Instrucción Liturgiam authenticam, aunque se
hicieron algunas correcciones, y se solicitó que se prepararan dos
carpetas más: una con el ordinario de la misa y otra con los docu-
mentos que encabezan el Misal. Además pidió que la Comisión
realizara una revisión minuciosa de todo el Misal considerando las
indicaciones recibidas. En cuento estuvo listo todo el material, fue
enviado a la Congregación, por medio de correo electrónico el 31 de
diciembre de 2012. No obstante, el 21 de enero de 2013, monseñor
Víctor Sánchez llevó personalmente al cardenal Cañizares la carta
del presidente de la CEM, el cardenal Francisco Robles, arzobispo
de Guadalajara, en la que pedía la recognitio, junto con una carta
personal del presidente de la Comisión de Liturgia. Ambas cartas
fueron enviadas previamente por correo electrónico. Ese mismo día
era entregado el decreto de aprobación de la traducción castellana
para México de la tercera edición típica latina del Misal Romano.
A lo largo del proceso algunas conferencias episcopales de Cen-
troamérica solicitaron a la Sede Apostólica utilizar como propia
la traducción de México, lo cual fue concedido poco después de la
recognitio. Igualmente fue solicitado por la Conferencia Episcopal
de Venezuela. La Conferencia de Obispos Católicos de Estados
Unidos también usará la traducción mexicana para las celebracio-
nes en español, aunque harán su propia edición (probablemente
estará lista para el 2015).

6. Novedades propias de la traducción para México

Las principales novedades se presentan en el santoral propio. A lo


ya existente en la segunda edición típica se añadieron las siguien-
tes celebraciones: la fiesta de san Rafael Guízar y Valencia (24 de
octubre), la memoria obligatoria de san Cristóbal Magallanes y
compañeros, mártires (21 de mayo), la memoria obligatoria de
san Juan Diego (9 de diciembre), la memoria libre de santa María
de Jesús Sacramentado Venegas (30 de julio) y la memoria libre
de san José María Yermo (19 de septiembre), y dos celebraciones
de beatos a nivel nacional: Junípero Serra (26 de agosto) y Miguel
Agustín Pro (23 de noviembre), ambas como memorias libres.

libro [Link] 109 17/01/2014 14:12:00


110 Crónicas

También se ha incorporado el prefacio propio para la misa de Nues-


tra Señora de Guadalupe y el formulario para la fiesta de Jesucristo
Sumo y eterno sacerdote (jueves después de Pentecostés).
En las misas rituales se ha puesto un formulario para las misas de
primera comunión. Y en las misas votivas aparecen seis formula-
rios para las misas votivas de Nuestra Señora de Guadalupe, cada
uno con su prefacio propio.
En el ordinario de la misa se incluyen nuevos saludos, tropos, un
prefacio de Adviento y otro de mártires y la cuarta fórmula para
bendecir el agua (aspersión dominical).
7. Edición y publicación
Desde el 21 de enero 2013 Buena Prensa, por encargo de la Comisión
Episcopal para la Pastoral Litúrgica de la CEM, se dedicó a editar
el nuevo Misal, el cual fue presentado para su venta a partir del 4
de noviembre 2013. Esta edición se puede empezar a usar desde
su publicación y su uso será obligatorio, en las circunscripciones
eclesiásticas de México, a partir del día 20 de abril de 2014, desde
la vigilia pascual.
Las imágenes que ilustran el Misal, tanto la exterior como las inte-
riores son diseño del monje benedictino Gabriel Chávez de la Mora.
Las interiores están impresas en la mezcla de dos colores (magenta
y negro). Fray Gabriel personalmente supervisó la mezcla de colo-
res y el resultado final, así como su distribución. Son diez imágenes
de gran formato todas originales creadas especialmente para el
Misal y más de 20 viñetas.

Cristóbal M. Orellana

libro [Link] 110 17/01/2014 14:12:00


Libros

Adolfo Lucas Maqueda, La pneumatología litúrgica en la obra de don


Achille Maria Triacca (Biblioteca Litúrgica 43), Barcelona: Centre de
Pastoral Litúrgica 2012, 321 pp.

Me satisface mucho hacer la recen- (1ª parte): y «en un apartado de


sión de este volumen de Adolfo apéndices compuesto por toda la
Lucas Maqueda sobre la presen- producción científica de Triacca»,
cia y la acción del Espíritu Santo ordenada por años y por temas,
en la celebración del misterio de además del índice de un futuro
Cristo, tal como se trata en la obra tratado de pneumatología litúr-
del profesor Achille Maria Triacca gica» (2ª parte). Lo completan una
(1935-2002). Los que hemos sido presentación del profesor Félix
discípulos de Triacca conocemos María Arocena, de la Universidad
bien que, en su dilatada obra, sobre- de Navarra, y un más que conve-
sale el tema del Espíritu Santo; pero niente vocabulario terminológico.
el maestro murió sin que hubiera
El capítulo 1 (pp. 37-64): El contexto
podido coronar su trayectoria cien-
pneumatológico postconciliar, pre-
tífica con el tratado de pneumato-
senta la persona del investigador
logía litúrgica, que siempre había
y del docente lombardo, Achille
soñado.
Maria Triacca, y su producción
Adolfo Lucas ha estado sabio al bibliográfica en el marco de la
escoger este tema para su tesis doc- época del Concilio Vaticano II y
toral. A mi juicio proporciona con de la situación del estudio de la
su investigación no solo una amplia pneumatología en el inmediato
visión del pensamiento teológico postconcilio. Lo trata en dos sec-
litúrgico de A. Triacca, sino, lo que ciones: la panorámica general de
es más importante, todo cuanto era la pneumatología postconciliar y
necesario para ulteriores estudios los escritos del profesor Triacca en
sobre su tema por excelencia. este contexto.
El autor ha ordenado su libro en El capítulo 2 (pp. 65-90): La teología
dos partes que se distribuyen: «en en función de la liturgia, se propone
un cuerpo central compuesto por responder a la importante cues-
ocho capítulos y una conclusión» tión sobre el concepto de teología

libro [Link] 111 17/01/2014 14:12:00


112 Libros

litúrgica que tiene Triacca. Es un Santo e la Chiesa. Verso una nuova


tema clave para comprender su comprensiones della Chiesa come
pensamiento teológico. El capítulo tempio dello Spirito Santo. El capítulo
se articula en tres apartados: La tiene 2 secciones: Contexto ecle-
relación entre teología y liturgia, sial actual: Las tres modalidades
una cuestión en debate. Hacia un eclesiológicas. Un nuevo enfoque
sentido teológico de la liturgia: la de estudio en la relación Espíritu
teología en función de la liturgia. Santo – Iglesia.
Visiones críticas y ventajas prác-
El capítulo 5 (pp. 139-166): La cele-
ticas al argumento teológico-litúr-
bración, la asamblea y las epíclesis
gico de Triacca.
extracelebrativas, explica cómo
Estos dos capítulos están bien Triacca aplica los tres niveles de
hechos. Han elaborado una can- acción del Espíritu Santo a la cele-
tidad ingente de información y de bración litúrgica y a la asamblea.
datos, que aportan mucha riqueza. Lo hace en tres momentos: Los
Son necesarios desde el punto de dinamismos pneumatológicos en
vista metodológico. Pero los mejo- la celebración. La asamblea litúr-
res vendrán más adelante. gica, comunidad pneumatófora. El
El capítulo 3 (pp. 91-118): Epíclesis, Espíritu Santo más allá de la cele-
paráclesis, anáclesis en la teología bración litúrgica. Es un capítulo
litúrgica, entrando ya abiertamente realmente rico y novedoso.
en materia, se centra en el trata-
El capítulo 6 (pp. 167-184): Las
miento de las diferentes epíclesis
epíclesis en la liturgia de la Palabra de
eucarísticas y no eucarísticas. Es
Dios, expone ampliamente cómo se
desde aquí desde donde Triacca
aplican los tres niveles del acción
parte para desarrollar el dina-
del Espíritu Santo a la celebración
mismo de la epíclesis que se eleva
de la Palabra de Dios. Se trata de un
hasta la paráclesis y la anáclesis. El
capítulo espléndido que se articula
autor estructura el capítulo en dos
en seis partes: La celebración de
apartados: La epíclesis. Un descu-
la Palabra de Dios es la historia
brimiento más allá de su término.
de la salvación. La centralidad de
Principios gnósticos-sapienciales
Cristo como total valor en la Pala-
para una teología litúrgica de la
bra de Dios. Los misterios crísti-
epíclesis.
cos acaecen en el contexto eclesial.
El capítulo 4 (pp. 119-138): El Espí- El dinamismo del espíritu Santo
ritu Santo y la Iglesia. Contribución en la celebración de la Palabra. El
para una pneumatología litúrgica, hic et nunc celebrativo, actualiza-
parte de un detenido estudio de ción del escrito sagrado. Homilía,
un artículo publicado en 1995 por Espíritu Santo y dinamismo pneu-
Triacca, con el título de Lo Spirito matológico.

libro [Link] 112 17/01/2014 14:12:00


Libros 113

El capítulo 7 (pp. 185): La aplicación de todo lo que el pensamiento del


del dinamismo pneumatológico en la teólogo lombardo ha aportado.
concepción sacramentaria de Triacca, La originalidad de Adolfo Lucas
finalmente, culmina con el trata- consiste en proponerla a la manera
miento de los sacramentos. Adolfo de índice de un futuro tratado de
Lucas lo hace en cuatro apartados: pneumatología litúrgica. La pro-
La concepción sacramentaria de puesta se desarrolla en tres aparta-
Triacca y principios pneumatológi- dos: Las bases para el nuevo tratado
cos básicos. Los sacramentos de la pneumatológico-litúrgico. La lex
Iniciación cristiana. Los sacramen- vivendi en la teología. Mysterium –
tos de curación. Los sacramentos Celebratio – Vita en el nuevo tratado
al servicio de la comunidad. Se pneumatológico-litúrgico. Espera-
trata también de un capítulo que mos que este índice se desarrolle
no dejará indiferente. y se escriba finalmente el tratado.
¡Valdrá la pena!
Estos cinco capítulos son, a mi
juicio, el núcleo central del volu- El profesor Tommaso Federici
men. En ellos se recogen los gran- repetía constantemente en el
des temas del pensamiento de Pontificio Instituto Litúrgico San
Triacca sobre el Espíritu Santo, Anselmo la frase: «No hay Espíritu
que se presentan organizados en Santo sin liturgia, ni liturgia sin
torno a un buen esquema. Quizás Espíritu Santo». En uno de los
podría haber establecido las opor- exámenes la única pregunta fue
tunas distancias respecto al len- precisamente explicar dicha frase.
guaje excesivamente académico y Lo he recordado muchas veces a lo
rebuscado de Triacca –que, por lo largo de la lectura de este libro, en
demás, era particularmente claro el que se dicen muchas cosas, inte-
en sus clases– y escribir de manera resantes y serias, sobre el Espíritu
más llana. Santo y que se leerá con mucho pro-
vecho. ¡Enhorabuena a su autor!
Pero donde Adolfo Lucas ha demo-
strado la fuerza de su capacidad Sin duda, Jaume Fontbona, director
de síntesis y el dominio del pensa- de la importante colección Biblio-
miento del profesor Triacca ha sido teca Litúrgica, ha acertado plena-
en el último capítulo. El capítulo mente al publicarlo con el núm. 43.
8: Hacia un nuevo tratado pneuma- ¡Lo felicito!
tológico, es una síntesis poderosa
Luis Fernando Álvarez González

libro [Link] 113 17/01/2014 14:12:00


114 Libros

Alejandro Pérez Verdugo, «Rudimenta fidei». La celebración litúr-


gica del inicio de la fe, Città del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana
2013, 602 pp.

Dos palabras pertenecientes a la Su estudio está dividido de cuatro


eucología de los ritos de entrada partes y doce capítulos.
en el catecumendo del Sacramen-
La primera parte, con tres capítu-
tario Gelasiano ponen título a este
los, estudia los antecedentes del
trabajo de investigación de Ale-
concepto rudimenta fidei hasta el
jandro Pérez Verdugo que acaba
Sacramentario Gelasiano. Para ello
de publicar en la Libreria Editrice
estudia en primer lugar (pp. 3-51)
Vaticana y que le sirvió para obte-
los antecedentes bíblicos que mues-
ner el título de doctor en liturgia
tras posibles elementos germinales
en el Pontificio Instituto Litúrgico
de los rudimenta que apunten al
San Anselmo de Roma. Su inves-
posterior catecumenado, institu-
tigación se sitúa entre el final del
cionalizado a partir del siglo II.
periodo del precatecumenado y la
El segundo capítulo (pp. 53-122)
entrada en el catecumenado. En el
se centra en los fundamentos
primer tiempo tienen lugar el inicio
patrísticos, particularmente son
de la fe al que contribuyen los rudi-
analizadas las obras de Tertuliano,
menta fidei y conducen al neófito a
el primero que utiliza el término
las puertas del catecumenado, en el
catecúmeno, san Cipriano de Car-
cuál, una vez iniciado, se dan una
tago, san Ambrosio de Milán y san
serie de ritos en la liturgia romana
Agustín de Hipona. En el tercer
como la exsufflatio, signatio y datio
capítulo (pp. 123-149) ocupan la
salis. Ha tomado como libro para
atención del autor dos obras litúrgi-
llevar a cabo su estudio el Sacra-
cas fontales: la Tradición Apostólica
mentario Gelasiano por tratarse del
y la Carta del diácono Juan a Senario.
primer ritual de la iniciación cris-
Unas conclusiones cierran esta pri-
tiana, propiamente dicho, que ha
mera parte (pp. 150-152).
llegado a nuestros días, teniendo
en cuenta que, aunque su redac- Los cuatro capítulos de la segunda
ción se sitúa en el siglo vii, los ritos parte están dedicados al Sacramen-
que en ese libro litúrgico aparecen tario Gelasiano. En el cuarto (pp.
se remontan a diferentes épocas. 155-167), breve y de tipo introduc-
Además es en este Sacramentario torio, se contextualiza el Sacramen-
donde aparecen por primera vez tario, con el fin de conocer tanto
recogidos en la eucología los rudi- la situación histórica en la que se
menta fidei. Y esta eucología está en desarrolla este libro litúrgico, como
la base del actual Ritual de Iniciación la decadencia del catecumenado de
Cristiana de Adultos. adultos en esta misma época. Los

libro [Link] 114 17/01/2014 14:12:01


Libros 115

dos siguientes capítulos se centran rudimenta fidei en relación con los


en el aspecto más específico de la conceptos teológicos de initium fidei
investigación: los rudimenta fidei del no cristiano que quiere acceder
et gloriae. Así, el capítulo quinto a la fe y al bautismo (capítulo undé-
(pp. 169-258), tras una descrip- cimo: pp. 471-520) e historia salutis
ción de los ritos de entrada y su de la teología sacramental (capítulo
eucología, se expone su contenido decimosegundo: pp. 521-553).
y se analizan las fuentes bíblicas,
El estudio finaliza con la conclusión
patrísticas y litúrgicas de la oración
(pp. 555-564) que comprende los
donde se encuentra la expresión
resultados obtenidos y presenta
rudimenta fidei (GeV 285). En el
las líneas abiertas de investigación.
siguiente capítulo (pp. 259-344) se
estudian las restantes oraciones de En varios apéndices se recoge la
los ritos de entrada (GeV 286, 288, eucología correspondiente a los
289 y 290). Finaliza esta parte con ritos de entrada del catecumenado
una exposición de la teología que del Ordo Romanus XI, Sacramentario
recoge la eucología mencionada Gregoriano Hadriano, Sacramentario
(pp. 345-377). Gellonense, Pontifical Romano Ger-
mánico, Pontifical de la Curia romana
La tercera parte, con tres capítulos,
del siglo XIII, Liber Sacerdotalis de
continúa el estudio a través de los
Castellani de 1523, Thesaurus Sacer-
diferentes libros litúrgicos hasta
dotalis de Samarino de 1579, Rituale
llegar al actual Ritual de Iniciación
Sacramentorum del cardenal Santori
Cristiana de Adultos. Se abre con
de 1584, Rituale Romanum de 1614,
una presentación del recorrido his-
Ordo Baptismi Adultorum de 1962 y
tórico de los rudimenta fidei en las
el actual Ordo Initiationis Christianae
fuentes litúrgicas más representa-
Adultorum.
tivas desde el Gelasiano, mostrando
la poca variación que ha sufrido la Se trata de una interesante investi-
eucología estudiada (pp. 381-423). gación que nos adentra en un tema
El noveno capítulo (pp. 425-458) nunca antes estudiado. Existen
atiende a los ritos de entrada del muchas investigaciones sobre sim-
catecumenado en los rituales de bología y ritualidad de la segunda y
1962 y de Pablo VI. Finaliza esta última fase del catecumenado, pero
parte con unas conclusiones (pp. ninguna sobre los rudimenta fidei en
459-467). relación a los ritos de entrada del
catecumenado con este grado de
La cuarta y última parte está for-
profundización y sistematización.
mada por dos capítulos que reco-
gen la teología litúrgica de los José Antonio Goñi

libro [Link] 115 17/01/2014 14:12:01


116 Libros

Manlio Sodi – Giacomo Baroffio – A. Toniolo (eds.), Sacramen-


tarium Veronense. Concordantia, (Veterum et Coævorum Sapientia
10), Roma: LAS 2013, 665 pp.

En el fascículo precedente de Phase diato el significado de una oración,


se informaba de la publicación de de un prefacio, o de una bendi-
las concordancias del Sacramenta- ción, y verificar su presencia en
rio Gregoriano; más recientemente los actuales litúrgicos, así como, lo
acaban de ver la luz las concordan- que es más importante, identificar
cias del Sacramentario Veronense, las eventuales variantes que quizá
obra de los mismos tres autores. se hayan introducido en el paso del
Con el presente volumen se atra- texto de una fórmula a otra. De otra
viesa al ecuador del proyecto ori- parte, contar con las concordancias
ginal, consistente en la publicación de una fuente litúrgica no exime de
de las concordancias de los tres consultar el texto base, es decir, la
principales Sacramentarios latinos: edición crítica, cuyo valor indiscu-
el Veronense, el Gregoriano y el Gela- tido persiste en razón del aparato
siano. Las concordancias de este crítico que aporta y de la notable
último se publicarán en el año 2014. documentación bibliográfica que
incluye.
No es la primera vez que el Vero-
nense ha sido objeto de un trabajo de En el caso de las concordancias
este tipo. Así lo requiere la impor- del Veronense, se añade una nueva
tancia de sus textos dotados de ventaja: el contenido textual de este
un singular valor, dado que solo Sacramentario se presenta fiel a la
existe un ejemplar custodiado en el edición crítica publicada por Mohl-
archivo capitular de Verona y dado berg en 1954, y puesta al día por Eiz-
también que su eucología resulta enhöffer en 1966, y añade una cierta
de suma importancia para la lex estandarización del texto latino.
orandi romana. Así, por ejemplo, quien quisiera
estudiar los aspectos eclesiológicos
El género de las concordancias res- del Veronense, no encontraría la voz
ponde a la necesidad científica de ecclesia, ya que su grafía en el sacra-
conocer mejor las fuentes litúrgicas mentario es aecclesia. Se han homo-
sobre todo en el momento en que la logado también términos como
reforma litúrgica ya ha concluido, adiubari-adiuvari, plevem-plebem,
sin que haya disminuido el interés votiba-votiva, inplere-implere… Tal
teológico por conocer las fuentes característica facilita notablemente
con las herramientas científicas la comparación directa de los textos
más eficaces. Unas concordancias del Veronense con la moderna grafía
permiten captar de modo inme- del actual Missale Romanum.

libro [Link] 116 17/01/2014 14:12:01


Libros 117

Entre oraciones y prefacios, el Vero- a considerar las consecuencias de


nense consta de 1333 piezas euco- su uso en el contexto de la teología
lógicas, las cuales conforman un litúrgica.
total de casi cuarenta mil palabras.
Las concordancias del Veronense
Las concordancias incluyen dos
se publican mientras se celebra el
apéndices situados no al final del
50 aniversario de la Constitución
volumen, sino en las páginas www.
litúrgica del Concilio Vaticano II.
[Link] y [Link].
En esta coincidencia es posible
Cada uno de ellos responde a un
intuir el reconocimiento agrade-
tipo de consulta precisa: en primer
cido a cuanto los padres concilia-
lugar, el elenco de los íncipit de los
res establecieron en ella. Parece
prefacios permite hacerse cargo de
oportuno, además, agradecer al
la riqueza que encierra el Veronense
Pontificium Institutum Altioris Lati-
y, en consecuencia, de la abundan-
nitatis que haya querido acoger en
cia de prefacios introducido en el
una de sus colecciones esta trilogía
nuevo Misal Romano; en segundo
de concordancias precisamente en
lugar, la relación de las palabras
el año en que conmemora también
ordenadas conforme a su frecuen-
el 50 aniversario de su erección
cia de aparición en el Veronense
consiente constatar la presencia de canónica.
un determinado término de cara Félix María Arocena

Bibliografía reciente en castellano


George Augustin – Walter Kasper – Kurt Koch – Andreas Woll-
bold (eds.), Testigos de la fe. El sacerdocio de Cristo y el ministerio sacer-
dotal (Presencia Teológica 202), Santander: Sal Terrae 2013, 167 pp.
Este volumen está formado por El cardenal Walter Kasper presenta
seis capítulos, escritos por dife- cuatro áreas para la renovación del
rentes autores cada uno, que ofre- ministerio presbiteral; el carde-
cen una visión del sacerdocio de nal Kurt Koch explica la identidad
Cristo y el sacerdocio ministerial. sacerdotal en nuestra época carac-

libro [Link] 117 17/01/2014 14:12:01


118 Libros

terizada por la escasez de pres- pastorales del ministerio ordenado


bíteros; George Augustin ofrece y la cultura de la vida sacerdotal; y,
una meditación teológica sobre el concluye el libro George Augustin
sacerdocio de Cristo y el sacerdocio dedicando el último capítulo a la
ministerial, así como las perspecti- pastoral vocacional que debe rea-
vas para un nuevo resurgimiento lizar el ministro ordenado con su
espiritual; Andreas Wollbold des- propia vida.
cribe las perspectivas teológico-

George Augustin – Kurt Koch (eds.), La liturgia como centro de


la vida cristiana (Presencia Teológica 197), Santander: Sal Terrae
2013, 168 pp.

Este volumen está formado por gia de la Iglesia como fiesta de la


cinco capítulos, redactado cada fe viva; George Augustin se centra
uno por un autor diverso, que ofre- en la celebración de la Eucaristía
cen una visión iluminadora de la con provecho espiritual; Winfried
amplitud y las múltiples facetas de Haunerland nos adentra en el mys-
la liturgia, señalando perspectivas terium paschale, concepto clave de la
en el actual debate sobre su reforma renovación teológico-litúrgica; y,
e indicando caminos para su reno- finalmente, Albert Gerhards abre el
vación, revitalización y ahonda- horizonte a la liturgia como forma
miento. El cardenal Walter Kasper estética de la Iglesia entre ser y
trata los tiempos sagrados, los luga- devenir ofreciendo unas observa-
res sagrados y los signos sagrados ciones a los recientes esquemas de
en un mundo mundanizado; el una teología de la liturgia.
cardenal Kurt Koch explica la litur-

Quintín Calvo Cubillo, Vida y sacramentos. Un comportamiento que


responda a lo que se celebra (Pastoral 45) Madrid: PPC 2013, 177 pp.

Este prolijo doctor en teología cual Dios irrumpe en la vida del


dogmática ofrece en este libro una hombre. Pone también el acento en
presentación de cada sacramento la perspectiva moral: quien recibe
partiendo del marco cristológico un sacramento debe vivir conforme
al mostrarlos como un encuentro a lo que cree.
personal con Jesús por medio del

libro [Link] 118 17/01/2014 14:12:01


Libros 119

Jesús Luengo Mena, Liturgia, culto y cofradías. Manual de liturgia


para cofrades, Sevilla: Abec editores 2013, 275 pp.

El presente libro intenta cubrir un juntas de gobierno y diputados de


hueco existente en el mundo de las cultos, y en general para cualquier
cofradías, donde la liturgia es un católico amante de la liturgia. La
aspecto poco estudiado y conocido. primera parte trata los aspectos
El autor aborda, como si se tratara fundamentales de la liturgia, como
de un breve manual divulgativo, sus elementos, la Eucaristía, el año
todos los elementos litúrgicos litúrgico, etc., y en la segunda parte
que un buen cofrade debe saber, se dedica más a la piedad popular
conocimientos que deberían ser y las hermandades.
imprescindibles para miembros de

Jorge Miras, Celebrar el Misterio de la fe (dBolsillo 839), Madrid:


Palabra 2013, 80 pp.

Las páginas de este libro introdu- misa y comulgar con más fruto sin
cen de un modo sencillo y breve en caer en acostumbrarse a tan magno
la celebración eucarística para que sacramento.
el cristiano pueda participar de la

Juan Moya (ed.), Devocionario eucarístico. Con cincuenta momentos


de adoración (Cuadernos Palabra), Madrid: Palabra 2013, 336 pp.

Los sacerdotes que atienden el conocidas, himnos, oraciones de


oratorio del Caballero de Gracia preparación y de acción de gracias
en Madrid han recogido un breve de la misa e incluyen cincuenta
resumen doctrinal sobre la Euca- «momentos» de oración ante el
ristía y su adoración, así como Santísimo.
las devociones eucarísticas más

Luis Nos Muro, El bautizado ejerce de cristiano. Nuevos enfoques


sobre bautismo y confirmación (Ágape 48), Salamanca: Secretariado
Trinitario 2013, 178 pp.

El sacerdote paúl Luis Nos Muro sacramentos de la iniciación cris-


reflexiona en este libro sobre los tiana. No es la primera vez que

libro [Link] 119 17/01/2014 14:12:01


120 Libros

este autor trata los sacramentos, la Biblia, liturgia, teología, pastoral


así ya en el año 2004 publicó Los y simbología. Ha profundizado en
sacramentos. Señas de identidad de la cosmovisión cristiano-humana
los cristianos (Desclée de Brouwer). del bautismo y la confirmación,
Ahora se centra en los dos primeros destacando el juego que realiza con
sacramentos del septenario, plas- los símbolos: agua, aceite, mano…
mando el rostro del bautismo y de Se trata de una obra de valor cate-
la confirmación con un lenguaje quético que puede servir en la
original y vivencial, de la mano de evangelización de nuestro tiempo.

Keith F. Pecklers, Atlas histórico de la liturgia, Madrid: San Pablo


2013, 263 pp.

Ve la luz en su traducción castellana cas consideradas en sus propias


este libro, cuya edición inglesa ya conexiones con el poder civil y la
reseñamos, que presenta una histo- organización de la sociedad. Así,
ria antropológica de la Iglesia que desde un sólido fundamento his-
tiene en cuenta la arquitectura, el tórico-teológico, este Atlas explora
arte, la literatura, la historia de la el papel de la liturgia en la Iglesia.
cultura, además del análisis de las Contiene además numerosas foto-
corrientes pastorales y eclesiásti- grafías que ilustran cada época.

Ricardo Reyes Castillo, La unidad en el pensamiento litúrgico de


Joseph Ratzinger (Estudios y Ensayos – BAC – Filosofía y Ciencias
146), Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos 2013, 324 pp.

Acaba de publicarse en castellano miento litúrgico de Benedicto XVI


la tesis doctoral de Ricardo Reyes en sus escritos previos a la elec-
sobre la teología litúrgica de Joseph ción papal, que está vinculado a su
Ratzinger que en el año 2011 había reflexión teológica en otros campos
visto la luz en italiano y ya enton- que está motivada y guiada por el
ces reseñamos. En sus páginas deseo de la salvación de las almas.
demuestra la unidad en el pensa-

Mario Righetti, Historia de la liturgia. 1. Introducción general (BAC


Normal 716), Madrid: BAC 22013, 1187 pp.

La BAC está reeditando revisada y la liturgia de Mario Righetti. Los dos


corregida la obra clásica Historia de tomos de la versión precedente de

libro [Link] 120 17/01/2014 14:12:01


Libros 121

1944 se convertirán en 4, tal y como también reediciones y traducciones


apareció en su edición original en al español. Además, se han aña-
italiano. El texto de este primer dido indicaciones sobre la situación
tomo ha sido actualizado por el actual de la liturgia, tanto en lo que
liturgista toledano Juan Manuel se refiere a las celebraciones como
Sierra siguiendo las últimas edicio- a los libros litúrgicos, que ayudan
nes italianas, subsanando aquellas al lector a relacionar con precisión
erratas o imprecisiones que se han el pasado y el presente.
advertido y completando las refe-
rencias bibliográficas, incluyendo José Antonio Goñi

Normand Bonneau, El Leccionario dominical, México: Buena Prensa


2012, 304 pp.

Este libro ofrece una aproxima- […] está presente en su Palabra,


ción a la historia, al objetivo, a pues cuando se lee en la Iglesia
la estructura del Leccionario de la la Sagrada Escritura, es él quien
Misa, publicado en latín en 1969, habla» (SC 7).
teniendo presente que «“Cristo

Bruno Cescon, La liturgia en la era posmoderna, México: Buena Prensa


2013, 232 pp.

Aparece en castellano el libro italiano derna) y aquello que pueden ofre-


La liturgia en la era posmoderna, ya cer los sacramentos? Se refiere al
reseñado entonces. Representa tema del individuo que celebra en
un estudio novedoso desde el un entorno posmoderno y deutero-
momento en que entabla un diá- moderno. Esta publicación aborda
logo entre la filosofía, la ciencia de las cuestiones del individuo cele-
la comunicación social y la liturgia. brante, de ética y liturgia, de ritua-
Analiza las diversas posibilidades lidad en las nuevas religiones, del
de la acción litúrgica en nuestra término sacrificio interpretado erró-
sensibilidad contemporánea. El neamente en el lenguaje común,
cuestionamiento central parece de la asamblea litúrgica y la demo-
ser: ¿cuál es la correspondencia cracia en confrontación con los
factible entre lo que demanda la
diversos filósofos y corrientes de
existencia misma en la situación
pensamiento en el mundo actual.
presente (posmoderna y neomo-

libro [Link] 121 17/01/2014 14:12:01


122 Libros

Paul A. Janowiak, Unidos en la comunidad de Dios, espiritualidad litúrgica


y presencia de Cristo, México: Buena Prensa 2013, 344 pp.

En un tiempo donde muchos insis- sanctum Concilium de la presencia


ten en que la liturgia reformada de Cristo en la asamblea litúrgica,
carece de «misterio» y profundidad la proclamación de la Palabra, el
espiritual, el autor propone una que preside los sacramentos y los
espiritualidad litúrgica renovada, dones del pan y del vino consa-
una piedad para el Pueblo de Dios. grados. Enfatiza que estos no se
En definitiva, dice que esta será una contraponen ni compiten por el
espiritualidad que honra el movi- honor de una presencia indepen-
miento del Espíritu en la reforma diente y verdaderamente real. Por
conciliar más que prestar oídos a el contrario, estos modos de presen-
una época pasada. La adverten- cia se interrelacionan y esclarecen
cia radica en que debemos estar recíprocamente para proclamar
atentos y ser reverentes y cuidado- un encuentro sacramental con el
sos al permitir que los ritos expre- Señor resucitado, ensanchando
sen en carne propia este misterio los límites de la actividad plena
inagotable. A través de una serie de gracia de Cristo entre nosotros.
de capítulos ricamente entreteji- Concluye sus reflexiones con una
dos, analiza las implicaciones del convincente apología ecuménica
reconocimiento que hace Sacro- para la adoración eucarística.

La Liturgia de las Horas, oración de la Iglesia (Colección Manantial


Litúrgico 21), México: Buena Prensa 2013, 152 pp.

En 1962, Dios otorgó a su Iglesia la sagrada liturgia, Sacrosanctum


el don más grande recibido en el Concilium. La colección Manantial
siglo xx: la realización del Con- Litúrgico recuerda lo anterior en
cilio Vaticano II. También recor- este volumen 21, La Liturgia de las
damos en 2013 el quincuagésimo Horas, oración de la Iglesia, ya que la
aniversario de la promulgación, el Sacrosanctum Concilium dedicó su
4 de diciembre de 1963 por el papa capítulo IV (núms. 83-101) a este
Pablo VI, de la constitución sobre tema.

Bernard Le Gal, Comentar la Palabra de Dios en las celebraciones de


difuntos, México: Buena Prensa 2013, 200 pp.

Sin proporcionar textos completa- las homilías de los ministros orde-


mente hechos, ni tratar de imitar nados, se trata de ofrecer, para

libro [Link] 122 17/01/2014 14:12:01


Libros 123

cada texto del Leccionario de las a la asamblea. Cada quien podrá


misas para funerales, elementos inspirarse y apropiarse de ellos
que permitan preparar y redactar para que su reflexión sea adecuada
un comentario personal dirigido y natural.

Los sacramentos al servicio de la comunidad. 1. El sacramento del orden


(Colección Manantial Litúrgico 19), México: Buena Prensa 2012,
136 pp.
El sacramento del orden es vital presente a Cristo, el buen pastor. En
para la Iglesia, pues quien recibe el presente volumen se encuentra la
uno de los grados de este sacra- documentación más relevante ema-
mento, ya sea el episcopado, el nada de la reforma litúrgica que nos
presbiterado o el diaconado, queda permite descubrir la importancia
constituido como pastor en su res- del tema y la profundidad con que
pectivo grado y debe servir a la hay que tratarlo.
comunidad cristiana para hacer

Los sacramentos al servicio de la comunidad. 2. El sacramento del matri-


monio (Colección Manantial Litúrgico 20), México: Buena Prensa
2012, 152 pp.

Este volumen de la colección en torno al matrimonio. Los futu-


Manantial Litúrgico está pensado ros esposos deben adentrarse en el
para muchos miembros de la Igle- espíritu de esta documentación, la
sia que tienen que ver con la cele- cual les ayudará a descubrir el sen-
bración matrimonial: los párro- tido profundo del sacramento del
cos, los presbíteros, los diáconos, matrimonio. Este no se reduce sola-
los catequistas responsables de mente a la celebración del mismo,
la formación presacramental, las sino que se prolonga en el estado de
familias de los futuros cónyuges, a vida matrimonial, que es servicio
las que no les está de más conocer mutuo y busca la santificación de
toda la riqueza litúrgica que existe los esposos.

Música litúrgica (Colección Manantial Litúrgico 22), México: Buena


Prensa 2013, 152 pp.

A 50 años de la promulgación de liturgia, el 4 de diciembre de 1963,


la Constitución sobre la sagrada recordamos que esta habló sobre

libro [Link] 123 17/01/2014 14:12:01


124 Libros

la música litúrgica, en el capítulo Esto no podía estar al margen de la


VI (núms. 112-121). La colección celebración de la fe. La música litúr-
Manantial Litúrgico presenta su gica, según el espíritu del Concilio
volumen 22 dedicado a tema tan Vaticano II, es ante todo una expre-
relevante en la vida litúrgica de la sión artística y una manifestación
Iglesia, pues canto y música son de la fe; por lo tanto, requiere de
elementos esenciales y naturales una gran calidad y que su funda-
para una digna celebración de los mento y expresión sean las fuentes
sagrados misterios. La música, litúrgicas, para que sea realidad la
como obra del genio humano, ha íntima vinculación entre música y
acompañado su vida en situacio- canto y la acción litúrgica que cele-
nes y circunstancias muy variadas. bra los misterios salvíficos.

Michel Wackenheim, Primeras preguntas sobre la liturgia, México: Buena


Prensa 2013, 196 pp.

¡Misterio de la liturgia, signo visi- corrido. A partir de 50 preguntas, el


ble del reino invisible! Aquello que autor responde los cuestionamien-
se ve expresa en cierta manera lo tos que se plantea cada persona
que aún no se ve, y lo que aún no sobre la liturgia. Espacio sensible,
es visible se revela, mediante la objeto de polémica, como lo ejem-
acción misma, ante la mirada del plifica la celebración de la misa
pueblo. A través de infinidad de tridentina, pero asimismo lugar de
expresiones, la asamblea litúrgica visibilidad, la acción litúrgica es el
ya es asamblea divina en sí misma. momento en el que todo el pueblo
En la liturgia terrenal se nos per- de Dios se encuentra unido. Es una
mite degustar anticipadamente la introducción que ofrece gran luz a
liturgia celestial, hacia la cual nos una de las realidades centrales de
dirigimos como peregrinos que la fe católica.
caminan hacia el final de su re-
Cristóbal M. Orellana

libro [Link] 124 17/01/2014 14:12:01


In memoriam

Joaquim Gomis Sanahuja


(1931-2013)

Cuatro días antes de Navidad, y pocas semanas después del 50º


aniversario de la promulgación de la Constitución Sacrosanctum
Concilium, el día 21 de diciembre del año 2013, fallecía repentina-
mente Joaquim Gomis. Había cumplido 82 años. No es esta, sin
duda, la noticia que me gusta escribir en estas páginas de Phase,
para comunicarla a los lectores que, desde los primeros números
de la revista, y a lo largo de muchos años, han visto en ella su
nombre como redactor jefe, y han podido apreciar sus artículos
siempre sugerentes, y especialmente en estos últimos años comu-
nicadores de recuerdos y vivencias personales en relación con los
miembros del consejo de Phase, con «los colores» de la revista, con
la memoria de mucho trabajo realizado. En el último e-mail que
recibí de él me hablaba de un artículo que estaba preparando sobre
dos amigos que habían pertenecido al consejo de Phase y que él
apreciaba particularmente: el padre Adalberto María Franquesa
y don Ignacio Oñatibia.
He subrayado al principio las referencias litúrgica y eclesial de
la muerte de Gomis porque son dos coordenadas que ponen un
marco significativo a este hecho, tan común y a la vez tan entraña-
blemente sentido cuando ocurre; dos coordenadas que, en cierta
manera, definen una parte muy importante de lo que ha sido su
experiencia cristiana y su trabajo en la pastoral litúrgica.
El Adviento era ya, el día 21, clara y directa preparación para la
solemnidad del Nacimiento del Señor; pero no se había apagado

libro [Link] 125 17/01/2014 14:12:01


126 In memoriam

–en realidad no se apaga nunca, y tampoco en la misma fiesta de


Navidad- el eco de los anuncios y súplicas acerca de la venida del
Señor: «Ven, Señor Jesús! Sí, estoy a punto de llegar» (Ap 22,20).
La muerte es una realización auténtica de la «venida» del Señor
en nuestra existencia, una puerta estrecha que hay que traspasar
para entrar en el sí definitivo de Dios a los que han caminado por
el camino de la fe. Gomis quería que estas realidades de la fe fueran
vividas conscientemente por los cristianos, y fueran anunciadas a
todos los hombres. Sus iniciativas en el Centre de Pastoral Litúrgica
de Barcelona se orientaban sobre todo en este campo. La publica-
ción más difundida del CPL –Misa Dominical– fue una iniciativa
suya, y es justo reconocer que ha sido desde hace años, y es todavía,
un subsidio eficaz y de calidad para la pastoral litúrgica.
Evocar en esta ocasión el 50º aniversario de Sacrosanctum Concilium
es evocar todo el trabajo de Gomis en el Centro de Pastoral Litúr-
gica, y más directamente, en este caso, en la revista Phase. Desde
las primeras galeradas, del año 1959, Gomis estuvo presente en la
confección de la revista. Con él, juntamente con Farnés, Bellavista y
Llopis, preparamos ilusionadamente el comentario a Sacrosanctum
Concilium publicado en el núm. 19 de Phase (1/1964), casi como una
primicia en la literatura de la Constitución. No es un lugar común
afirmar que, sin su colaboración, la revista difícilmente habría lle-
gado a ser lo que es ahora. Es lo mínimo que se puede decir, a mi
entender, como merecido homenaje a nuestro amigo. Con el bien
entendido de que no me refiero solamente al hecho editorial, sino
también a la orientación misma del contenido.
La actitud de Gomis fue siempre positiva. Había asimilado la
orientación del beato Juan XXIII, que le marcó intensamente, y que
hizo de él un fervoroso del Concilio Vaticano II. En las reuniones
del consejo de dirección de Phase, en las conversaciones y comen-
tarios, ponía muchas veces el contrapunto a las lamentaciones
por las dificultades y las desviaciones en la celebración litúrgica,
haciendo notar lo que era bueno en la realidad pastoral. Los juicios
duros le ponían en una situación enojosa.
He pensado, en estos últimos días, en la vocación de Joaquim
Gomis. Ha sido con motivo de la lectura que formó parte de la

libro [Link] 126 17/01/2014 14:12:01


In memoriam 127

liturgia de la Palabra en sus exequias: el texto de Apocalipsis 14,13:


«Oí una voz que decía desde el cielo: Escribe esto…» El texto se
había escogido en función de la promesa del descanso: «por cuanto
sus buenas obras los acompañan»; pero me impresionó la actuali-
zación que recibía en la persona de Gomis la llamada a «escribir».
Es realmente lo que ha hecho nuestro amigo, en muchas ocasiones,
a lo largo de su vida. Desde los artículos de sus años de Seminario
y los primeros libros, hasta su último momento; falleció cuando
acababa de redactar un texto en el ordenador. En medio, además
de sus artículos en Phase, ha sido colaborador y cofundador de las
revistas El Ciervo, y Foc Nou, encargado de la página de información
religiosa en los primeros años del periódico Avui, colaborador
regular de Vida Nueva, además de varios libros, etc.
Cuando, en el próximo mes de febrero, se reunirá, si Dios quiere,
el Consejo de dirección de Phase, notará la ausencia de Joaquim
Gomis, como hemos notado otras veces la de otros entrañables
amigos. Reconoceremos la impronta que ha dejado en nuestras
vidas y en la revista, recordaremos su dedicación, y la generosidad
con que abordó los momentos difíciles y comprometidos por los
que pasó esta publicación, y el mismo Centre de Pastoral Litúrgica,
que él gestionó durante muchos años. Y, sobre todo, daremos gra-
cias a Dios por los dones que le ha concedido en su vida mortal, y
pediremos una vez más al Señor que le acoja en su reino.
+ Pere Tena
Fundador de «Phase».

libro [Link] 127 17/01/2014 14:12:01


colección emaús
creer: la fuerza del testimonio
Por Agustí Cortés. Emaús 112, 168 págs.
El obispo de Sant Feliu de Llobregat nos ofrece
un conjunto de relatos breves de personajes
9,50 € muy diversos, donde se destaca el encuentro
o reencuentro con la fe cristiana.

el encuentro con Jesús.


Meditaciones sobre la Palabra de dios
Por Guillermo Juan. Emaús 113, 184 págs.
Partiendo de las lecturas dominicales, el autor,
como en otros libros suyos, nos invita a orar y
9,50 € a acercarnos a Jesús.

Los evangelios bautismales


Por Manuel Simó. Emaús 114, 120 págs.
Los evangelios de la samaritana, el ciego de
nacimiento y Lázaro, que leemos durante la Cua-
resma, presentados y comentados para hacer un 9,50 €
itinerario bautismal.

Un comentario al credo
Por Joan Planelles. Emaús 115, 108 págs.
Unos comentaros sencillos que ayudan a pro-
fundizar en los diversos artículos del Credo,
para alimentar nuestra vida cristiana.
9,50 €

Centre de Pastoral Litúrgica


 Nàpols 346 1 - 08025 Barcelona
 933 022 235  933 184 218
 cpl@[Link] - [Link]

libro [Link]
phase 128
319 [Link] 410 17/01/2014 10:21:34
17/01/2014 14:12:02

phase
Año LIV
2014
Vinculada 
al Instituto 
Superior
de Liturgia 
de Barcelona
phase 
REVISTA DE PASTORAL LITÚRGICA
Fundador
Pere Tena
Director
año  LIV
enero – febrero  2014
núm. 319
phase
Culto y cultura 
Editorial
Culto y cultura (Gianfranco Rava
«La liturgia para el hombre y el hombre para la liturgia». 
Jornada de reflexión con motivo del 50 aniversario de 
«Sacrosa
Culto y cultura*
Aunque el dato se deduce, siempre es significativo evocar la estre-
cha fraternidad filológica que une «cult
ras. Cuando el término fue acuñado en el siglo xviii en Alemania 
(Cultur, que pasó después a Kultur), su concepto era claro
del hombre: es un modo de dar expresión a la dimensión trascen-
dente de la vida humana. El corazón de cada cultura está cons
Pablo II, en Slavorum apostoli del año 1985, definía «inculturación» 
como «la encarnación del evangelio en las culturas autó
extremos, el del idealismo étnico cultural y el de la intercultura-
lidad. El etnocentrismo se ha exasperado en ámbitos polít
el diálogo con las civilizaciones previamente ignoradas y remotas, 
pero que ahora se asoman prepotentemente sobre una exteri

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