El oso grizzly es el omnívoro más grande de Norteamérica, después el oso polar y el oso kodiak.
Puede alcanzar pesos de hasta 550 kg, aunque ciertos especímenes de la península de Alaska han
llegado a pesar los 680 kg. Miden 1 metro a los hombros al estar postrados sobre sus 4 patas,
mientras que al posarse sobre sus patas traseras, alcanzan los 2.4 metros. Como todos los osos
pardos, se distingue del oso negro por una gran joroba en su espalda. La joroba se encuentra
formada por masa muscular que potencia las patas delanteras del animal y lo ayuda a excavar
guaridas rápidamente. Sin embargo, las patas traseras siguen siendo más potentes que las
delanteras.
Los músculos de las patas traseras son lo suficientemente fuertes como para que el oso pueda
apoyarse únicamente sobre ellas, y hasta le permiten caminar cortas distancias en forma bípeda.
Puede alcanzar los 55 kilómetros por hora al correr.
La principal diferencia entre esta y otras subespecies de oso pardo son las garras, que en el oso
grizzly son proporcionalmente más grandes que las de otras especies, y una porción de pelo con
puntas plateadas en la espalda, característica que le da nombre al animal (grizzly ‘entrecano’).
Anecdóticamente, cuando el naturalista estadounidense George Ord nombró formalmente al
animal en 1815, la palabra grizzly con ‘grisly’, que en inglés se refiere a algo ‘tierno' o ‘bonito'.
Distribución
Los grizzlies viven en el noroeste de Estados Unidos, Canadá y península de Kamchatka (Siberia). La
mayor población habita en Alaska. En el pasado, la extensión de su territorio llegaba hasta México,
donde se encontaron individuos en Durango, lugar más meridional.
Alimentación
Oso gris a la búsqueda de comida en la tundra norteamericana el 15 de agosto de 1959.
Detalle de un oso gris en el parque nacional y reserva Denali, Alaska.
Los osos grizzlies presentan el sistema digestivo de un mamífero carnívoro. Sin embargo, son en
realidad omnívoros, pues suelen alimentarse de frutos silvestres, pastos, corteza de árbol, nueces,
piñas de coníferas, raíces, tubérculos y demás vegetales, así como de insectos y gusanos. Los
vegetales forman el 90 % de la dieta de un oso grizzly.
Cazan presas grandes, como caribú, reno, uapití, venado e incluso osos negros, pero en ocasiones
llegan a cazar crías de bisonte También se alimentan de trucha, salmón y róbalo. Aquellos grizzlies
con acceso a una dieta más rica en proteínas, como los de las zonas costeras, son más grandes que
los de tierra adentro.
Antes de entrar en hibernación, el grizzly pasa por un periodo de hiperfagia durante el cual puede
aumentar unos 180 kg. Antes de entrar a la guarida, espera a que haya una tormenta de nieve
grande. Esto evita que otros depredadores encuentren la guarida.
Ataques a humanos
El oso gris es considerado por muchos como el oso más agresivo, incluso entre el resto de los osos
pardos. Esto deriva de diversos factores, entre ellos:
Su tamaño y peso les impide escalar árboles para escapar de peligro.
Dado que su tasa reproductiva es muy baja, las hembras protegen mucho a las crías. Las hembras
con crías son responsables del 70% de los ataques mortales a humanos por osos.
Históricamente, el oso ha competido por alimento con otros depredadores grandes, como el oso
cavernario.
Evitan el contacto con humanos siempre que pueden, pues, a pesar de las obvias ventajas físicas,
no lo ven como presa. Muchos ataques a humanos resultan de un encuentro cercano accidental
en cual una persona sorprende a corta distancia a un oso que no había visto. En estos casos, el
animal puede o no lastimar a la persona.
Sin embargo, el 6 de octubre de 2003 se produjo una tragedia cuando un oso atacó al ecologista
Timothy Treadwell y a su novia Amie Huguenard. En el documental Grizzly Man, el director alemán
Werner Herzog trazó una semblanza de la relación de Treadwell con los osos, basándose en el
extenso material audiovisual que fue autorizado a consultar.
En 2011 se produjo la muerte de un excursionista en Yellowstone, el cual pudo toparse con una
osa y sus crías, lo que parece ser el origen del ataque mortal, algo que no acontecía desde 1986.1
La interacción entre osos y humanos ha llevado a la creación de los llamados «osos problema»,
osos que se han acostumbrado a la presencia humana. A pesar del uso de condicionamiento
aversivo, como el uso de balas de hule, químicos malolientes o dispositivos sónicos para que el oso
asocie estos malestares con la presencia humana, si un oso ya ha sido condicionado positivamente
para asociar seres humanos con alimento, cualquier intento de alejar o disuadir al oso de
acercarse será infructuoso.