METAFORAS ACT
El tanque de tiburones y el polígrafo
«Imagina que estás sentado al borde de un tanque rodeado de
tiburones y además estás conectado a un polígrafo extremadamente
sensible.
Tu tarea será evitar a toda costa presentar algún atisbo de
ansiedad. Si sientes ansiedad, el asiento sobre el que estás sentado
basculará e irás a parar directamente al tanque de los tiburones. ¿Qué
crees que va a ocurrir?
Como ya te habrás imaginado, es muy posible que acabes sintiendo
ansiedad».
Esta metáfora es muy apropiada para aquellas personas que sufren
ataque de pánico. Empiezas sintiendo un poco de ansiedad que no
estás dispuesto a tolerar y al querer evitarla, porque piensas ¡esto es
horrible, no debo sentir ansiedad!, acabas sintiendo aun más. Cuando
te quieres dar cuenta, ya has caído al tanque de los tiburones.
Metáfora del tigre hambriento
«Una mañana te despiertas y frente a la puerta de tu casa encuentras
un adorable cachorrito de tigre. Lo adoptas y te lo quedas en casa.
Tu precioso tigre empieza a maullar y tu intuyes que siente
hambre. Le das un pedazo de carne de hamburguesa y repites esta
misma operación cada vez que lo escuchas llorar.
Cuando pasados los días, tu mascota empieza a crecer, ya no puedes
darle un poco de hamburguesa, sino que tienes que proveerle de
costillares enteros y piezas grandes de buey.
Esto mismo es lo que ocurre con los pensamientos: crecen y
crecen como el tigre cuanto más los alimentas, es decir, cuanto
más valor les das. Así, les otorgas mayor poder y estos acaban
controlando gran parte de tu vida».
Metáfora del juego de la trampa china
«Si alguna vez has jugado a la trampa china, sabrás que este juego
consiste en un tubo de paja trenzada del grosor del dedo
índice. Cuando colocas ambos índices dentro, uno en cada extremo y
tiras hacia fuera, la paja se encoge y se tensa.
Cuanto más fuerte tiras, más estrecho se vuelve el tubo y más te
atrapa. Sin embargo, si empujas los dedos hacia adentro, tendrás
más libertad de movimiento.
Ahora piensa que la vida es como una trampa china. Cuanto más
luchas, más limitados quedan tus movimientos. Pero si dejas de
luchar, consigues mayor libertad para hacer elecciones nuevas».
Metáfora del hoyo y la pala
«Te caes a un hoyo medianamente profundo y lo único con lo que
cuentas para salir de ahí es con una pala. Como no sabes muy bien
qué hacer y te desesperas, empiezas a usar tu pala.
Poco a poco, te hundes más en el hoyo, ya que al quitar tierra,
este se hace más profundo y a ti te es mucho más difícil salir. ¿No
hubiese sido mejor usar la pala de otra manera? ¿No podríamos haber
esperado a que pasara alguien y nos ayudase a salir?
Esto es precisamente lo que ocurre en la evitación experiencial. El
ansia por salir del malestar provoca que nos enterremos aun más
en ese malestar. Sin embargo, la aceptación del mismo podría
ayudarnos a buscar estrategias alternativas. Puede que al principio
tengamos que tolerar el sufrimiento, pero a la larga la solución será
más beneficiosa».