LECTURA
Diferencias entre el deseo sexual, el amor y el enamoramiento
El deseo sexual y el amor son dos dimensiones diferentes, que tienen un origen
distinto, y unos objetivos también distintos.
El deseo sexual busca la satisfacción erótica en base al cumplimiento de fantasías
contenidas en el imaginario erótico. Es una emoción, un impulso, una fuerza que nos
mueve al encuentro íntimo con otras personas. Nos motiva a relacionarnos, a compartir
intimidad, a mantener relaciones afectivas y sexuales, a disfrutar y pasárnoslo bien, a
sentir placer…
El amor busca el vínculo afectivo, la conexión con el otro la seguridad básica que nos
aportan las relaciones que son percibidas por nosotros como significativas. La pareja se
convierte en un lugar privilegiado para ello.
El enamoramiento es un mecanismo que activa una energía extraordinaria en el
impulso hacia la génesis del vínculo afectivo. Una vez que éste se establece, se
amortigua y queda un sentimiento de amor profundo hacia la otra persona.
El enamoramiento conlleva deseo y atracción. Hace que la persona de la que nos
enamoramos parezca insustituible. Es exclusiva, única en el sentido de que “solo esa
persona” puede satisfacernos. El enamoramiento produce un estado de fascinación
que nos impulsa a entregarnos y a desear intensamente que el sentimiento
sea correspondido. Todo gira en torno a esa persona: fantaseamos, nos interesamos por
ella, damos lo mejor de nosotras y nosotros…
El autoerotismo
La masturbación (el autoerotismo, la autoestimulación) es una práctica sexual normal y
saludable a cualquier edad, y para muchas personas jóvenes, suele ser una de las
principales maneras de empezar a curiosear, a experimentar, a descubrir sensaciones
placenteras, a satisfacer el deseo sexual…
Como todas las personas no somos iguales, la masturbación es una conducta sexual que
para muchas puede ser agradable, placentera y satisfactoria, mientras que para otras
no. Nuevamente, lo importante es que cada persona se sienta libre para
elegir y experimentar o no.
La masturbación puede ser excelente recurso para satisfacer el deseo, aliviar la tensión
sexual, proporcionarnos placer, ayudarnos a conocer nuestro cuerpo y sus respuestas,
nuestros gustos… y, si la vivimos positivamente, favorecer la autoestima y los valores
personales, además de ser una manera de querernos y disfrutar con nosotras(os)
mismas(os).
CADA PERSONA TIENE DERECHO A SENTIR, VIVIR Y EXPRESAR SU DESEO SEXUAL CON
RESPETO Y EN LIBERTAD, Y ES RESPONSABILIDAD DE TODAS LAS PERSONAS HACER
QUE ESTO SEA POSIBLE.