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Cuentos de brujas para niños

Este resumen describe tres historias cortas sobre brujas y magia. La primera historia trata sobre Petra, una bruja despistada cuyo vestido negro se convirtió en blanco antes de una fiesta importante. Con la ayuda de su abuela, logró cambiar el color del vestido de vuelta al negro original. La segunda historia trata sobre un murciélago torpe cuya torpeza se debía a la interferencia de polillas con su ecolocalización. Sus amigos animales ayudaron a resolver el problema. La tercera historia trata sobre una modista
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Cuentos de brujas para niños

Este resumen describe tres historias cortas sobre brujas y magia. La primera historia trata sobre Petra, una bruja despistada cuyo vestido negro se convirtió en blanco antes de una fiesta importante. Con la ayuda de su abuela, logró cambiar el color del vestido de vuelta al negro original. La segunda historia trata sobre un murciélago torpe cuya torpeza se debía a la interferencia de polillas con su ecolocalización. Sus amigos animales ayudaron a resolver el problema. La tercera historia trata sobre una modista
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El traje de bruja de Petra

Cuentos originales
Autor: Silvia García

Petra era una bruja algo despistada. Su madre y su


abuela también eran brujas y de ellas había aprendido la
profesión. Desde muy pequeña le enseñaron a preparar
pócimas, a recitar conjuros, a idear hechizos y a fabricar
amuletos.

Cuando era niña, sus mascotas eran un búho, un gato


negro y dos sapos. Su padre le regaló su primer libro de
magia. Petra aprendía muy rápido. Pronto supo cómo
hacer pequeños trucos caseros para entretener a sus
amigos en el recreo de la escuela de hechiceros a la que
iba. Por ejemplo, transformaba la leche en rico caramelo
líquido o hacía que el puré de coliflor supiese a pizza.

Así fue creciendo Petra y se convirtió en una adolescente.


Cuando cumplió 15 años, su madre y su abuela le
organizaron una fiesta a la que invitaron a decenas de
brujas, magos y hechiceros. Pero como era una bruja
despistada y algo caótica, cuando se puso a lavar su
vestido para la fiesta, se equivocó y echó lejía en la tela.
Cuando se dio cuenta, el típico negro de los trajes de
brujas se había transformado en un blanco impoluto.

Petra se puso muy nerviosa. No se atrevió a decírselo a


sus padres, porque acaban de comprarle el vestido. Así
que rebuscó en la biblioteca familiar en busca de algún
libro de conjuros sobre ropa. Encontró uno que parecía
fácil y lo puso en práctica. Algo salió mal y el vestido, en
vez de volver a ser negro, se llenó de plumas de oca.
Volvió a intentarlo, pero esta vez el vestido quedó reducido a una prenda de muñeca.

Desesperada, pidió ayuda a su abuela. Siempre había sido una mujer muy comprensiva con su nieta. Petra tenía algo de
miedo de que le riñese, pero al final pasó todo lo contrario. Con toda la dulzura del mundo, la anciana bruja enseñó a la
joven Petra a cambiar el color de la ropa. Con su varita y unos polvos de color carbón, el vestido de Petra volvió a su
negro original. La joven pudo disfrutar de su fiesta y de la compañía de todos sus amigos. Al final, cuando fue adulta,
decidió seguir innovando con trucos y prendas de ropa y se convirtió en diseñadora de trajes para brujas y magos. La
más famosa de todas.
El misterio del murciélago
torpe
Cuentos originales

Autor: Eva María Rodríguez


 
Había una vez una casa abandonada en la que vivía una
extraña familia formada por un gato, un perro, un ratón y
un murciélago.

A pesar de ser tan distintos, el perro, el gato, el ratón y el


murciélago eran muy amigos y vivían en paz, ayudándose
unos a otros. Sin embargo, el perro, el gato y el ratón
estaban muy preocupados por el murciélago. El pobre era
muy torpe y se daba un golpes tremendos cada vez que
quería volar.

Al principio, el perro, el gato y el ratón se reían del


murciélago. Le decían que tenía que prestar más atención.
También le decían que tenía que espabilar, que no se
podía pasar todo el día durmiendo. Al murciélago intentaba
salir de día para complacer a sus amigos, pero la cosa no iba bien y se volvía a esconder.

Pero poco a poco empezaron a ver que su amigo tenía un problema más grave.
-Nadie puede ser tan torpe -decía el perro.
-A lo mejor deberíamos preguntar por ahí, a ver si alguien sabe algo de lo que le pasa al murciélago -dijo el ratón.
-Yo me encargo -dijo el ratón. Y se fue a buscar a alguien que le pudiera informar.
Unos días después, el gato volvió.
-He hablado con los gatos de la biblioteca de la ciudad y ni os imagináis lo que me han contado -dijo el gato.
-Cuenta, cuenta -dijeron el perro y el ratón.
-Al parecer, a la mayoría de los murciélagos le molesta la luz, y por eso nuestro compañero se pasa el día escondido
-explicó el gato-. Lo que no se podían explicar mis colegas es por qué nuestro hermano murciélago es tan torpe. Al
parecer, los murciélagos se orientan usando una especie de radar, un sentido que se llama ecolocalización.
-¿En serio? -dijo el ratón-. ¡Qué fuerte!
-Sí, eso pensé yo -dijo el gato-. Lo que no entendían era porque el de nuestro amigo no funcionaba. Y encontraron algo
sorprendente. Al parecer algunas polillas interfieren en el radar de los murciélagos. Y entonces lo entendí. ¿No os habéis
dado cuenta de que hay muchas polillas aquí?
-Nunca pensé que fueran un problema -dijo el perro-. Tendremos que pedirles que se vayan.
Las polillas aceptaron irse de la casa a cambio de unos buenos jerseys de lana que el perro y el gato se ocuparon de
buscar en los contenedores.
Ni el perro ni el gato ni el ratón se han vuelto a reír del murciélago, y le respetan para que salga cuando él quiera. Y
siguen viviendo juntos y felices formando su extraña familia.
El misterio de los vestidos diminutos
Cuentos originales
Autor: Eva María Rodríguez
El taller de Doña Eldergarda era el taller de costura donde se cosían los
vestidos más hermosos y originales de todo el mundo. Doña Eldelgarda solo
cosía por encargo y, como sus trabajo era tan bueno, la gente recorría
grandes distancias para ver a Doña Eldergarda. Incluso reinas y princesas
hacían cola para que les tomara medidas y conseguir uno de sus vestidos.

Con el tiempo, Doña Eldergarda empezó a tener más y más clientas de todo
el mundo, que incluso dormían en su puerta, a veces durante días, para hacer
cola.

Doña Eldergarda entendió que su trabajo era valioso, así que subió los
precios. Pero eso no hizo más que aumentar su fama, y las colas eran cada
vez más grandes.

-Si sigo así, en poco tiempo me haré rica y podré dejar de trabajar -pensó
Doña Eldergarda-. Incluso podré comprarme una gran mansión. Sí, cerca de
la playa. Mejor aún, una mansión con puerto. Y en él atracaré un maravilloso
yate.

Subir los precios no era suficiente. Tenía que trabajar más y más. Por eso Doña Eldergarda decidió que trabajaría día y
noche para conseguir su sueño. Ya casi había conseguido reunir todo el dinero que necesitaba. En pocas semanas
podría dejar de trabajar. Entonces, un día Doña Eldergarda empezó a oír gritos en la calle.
-¿Qué pasa ahí? -pensó Doña Eldergarda. El bullicio era tal que se asomó a ver qué ocurría.
-Ahí está, la mayor estafadora del mundo -se oyó decir.
-¿Qué ocurre? -preguntó Doña Eldergarda.
-Se ha corrido la voz de que tus vestidos ya no son lo que eran, Doña Eldergarda -dijo alguien-. Todas las que estamos
aquí tenemos el mismo problema. Nuestros vestidos son demasiado pequeños.
-Yo no tengo la culpa de que hayáis engordado desde que os los confeccioné -dijo Doña Eldergarda.
-Una cosa es que un vestido se quede pequeño y otra que le faltes tres tallas -dijo otra mujer.
-¿Qué estás diciendo? -dijo Doña Eldergarda-. Eso es imposible.

Todas las mujeres sacaron sus vestidos y se los mostraron colocándolos delante de ellas. Era evidente que los vestidos
eran muy pequeños.
-Pero, ¿cómo ha ocurrido esto? -se preguntó Doña Eldergarda-. Yo he cosido esto como siempre. He trabajado más
horas y más rápido, pero… ¡Esto es misterio! ¡Alguien está contra mí! ¡He sido víctima de alguna maldición o de algo
parecido!
-No digas tonterías. Queremos ver cómo lo haces, Doña Eldergarda -dijo una mujer. Otras muchas dijeron lo mismo.
Cinco mujeres entraron en el taller de Doña Eldergarda. Esta le tomó medidas de una de ellas y empezó a cortar las telas
y a coserlas. Cuando acabó, Doña Eldergarda dijo:
-Pruébate el vestido. Verás como ha quedado perfecto.
Pero el vestido era pequeño, tan pequeño como el otro que la misma mujer llevaba para reclamar.
-¿Cómo es posible? -gritó Doña Eldergarda.
-Creo que ya he resuelto el misterio -dijo una de ellas, con los metros que usaba Doña Eldergarda de la mano.

-Lo que ocurre es que has tomado las medidas en centímetros. Pero al cortar te has equivocado y has medido las telas
en pulgadas. Una pulgada mide algo más de 2 centímetros y medio. Por eso los vestidos quedan tan pequeños.

Doña Eldergarda estaba tan obsesionada con coser mucho para ganar dinero y tomaba tantos estimulantes para
permanecer despierta y activa que no se había dado cuenta de lo que estaba haciendo.

-No sé qué decir -dijo Doña Eldergarda-. Es un error imperdonable. Os devolveré vuestro dinero.

-Pero no queremos dinero, Doña Eldergarda -dijo una de las mujeres-. Queremos un vestido que nos quede bien. Yo
estoy dispuesta a darte otra oportunidad. Seguro que las demás también.

Doña Eldergarda volvió a coser todos los vestidos que habían quedado pequeños, sin cobrar nada por ellos. Su sueño se
vino abajo a causa de su codicia. Pero recobró su buena fama y su buen nombre, gracias a un trabajo bien hecho y a la
voluntad de querer enmendar sus errores.

Las ardillas que no podían estar juntas


Cuentos originales
Autor: Silvia García
En un pueblecito campestre había dos ardillas que estaban muy
enamoradas. A la pareja le encantaba correr por la hierba entre los
árboles, explorar los huecos de los troncos, coger flores con su
boca y bellotas y avellanas con sus manos. Todas las tardes
compartían la merienda bajo el canto de los pájaros en el bosque.
Todos los amigos en el bosque estaban a gusto con las ardillas
menos los padres de una de ellas, que deseaban que la ardilla se
casara con un árbol.

La ardilla no lo entendía ¿Por qué querían que estuviera con un


árbol si es alguien mucho más grande que ella?

Las ardillas intentaban no preocuparse del enfado de sus padres y


todos los días intentaban disfrutar estudiando juntas lo que el
profesor ratón les enseñaba sobre la naturaleza y sobre los
números, paseando a la orilla del lago y jugando con los demás
animalillos del bosque.

Un día que estaban correteando por la hierba el papá de la ardilla


apareció y la llamó con su grito estruendoso. La ardilla se asustó y
como vio a su papá así de enfadado decidió que debía de irse a
casa con él. La otra ardilla se quedó preocupada y se fue a apoyar
encima de una piedra. Un pájaro que pasó por allí y la vio sola y
triste se acercó para hablar con ella:

-¿Qué te pasa amiga ardilla? Te veo triste.


-Sí, pájaro Lucas, el padre de mi compañera ardilla ha venido enfadado y se ha ido con él a casa. Le gustaría que ella
estuviera con un árbol.
-¡Vaya! ¿Un árbol? ¿Y por qué? -preguntó el pájaro Lucas extrañado.
-No lo sé, nunca he podido hablar con él -contestó la ardilla preocupada.
-¡Yo lo haré! -dijo el pájaro.

A la mañana siguiente el pájaro Lucas fue volando por el bosque hasta que llegó a la casa en la que la ardilla vivía con
sus padres. Golpeó con su pico en la puerta y el papá ardilla salió a ver quién hacía ese ruido. Cuando se encontró con
el pájaro este se presentó y le explicó por qué había ido a verlo. El pájaro Lucas le informó de que las ardillas estaban
muy tristes y que a él le gustaría ayudarlas y saber por qué no quería que estuvieran juntas.

El papá ardilla le explicó que le gustaría que su hija ardilla estuviera con un árbol porque la iba a proteger y a cuidar más.
Es más fácil que la controle viéndola desde arriba con sus enormes copas.

El pájaro se quedó sorprendido de la respuesta y consiguió que papá ardilla cambiara de opinión. Le explicó que para
que la ardilla fuera feliz no tendría que sentirse en una jaula, que él como pájaro se lo podría explicar, que si estuviera
con un árbol tendría que estar siempre dentro de su tronco y que la ardilla necesitaría alguien que la haga ser
independiente y no que la proteja, que en el bosque hay muchas cosas que descubrir y tenía que disfrutarlo.

Papá ardilla se quedó pensando y al final decidió que su hija tendría que elegir libremente a quien ella quisiera para que
fuera feliz y fuera sobre todo, como le explicó el pájaro Lucas, LIBRE.
La misteriosa desaparición del lobo
feroz
Cuentos originales
Autor: Eva María Rodríguez
 
Hace mucho tiempo, en el País de los Cuentos, ocurrió una gran tragedia.
Un día, sin saber cómo, desapareció el Lobo Feroz.
- ¿Qué vamos a hacer ahora? -se preguntaron los Tres Cerditos-. Sin lobo
feroz, ¿quién vendrá a soplar nuestras casitas?
- ¿Y qué voy a hacer yo? -dijo Caperucita Roja-. ¿Quién va a hacerse pasar
por mi abuelita?
- ¿Y quién va a tratar de comerse a mis siete cabritillos? -decía Mamá
Cabra.
Todos los personajes de los cuentos buenos y malos, decidieron buscar al
Lobo Feroz. Sin él, muchas de los cuentos desaparecerían. Había que
descubrir qué había pasado.
Pero antes de salir en marcha, alguien preguntó:
- Un momento, ¿dónde está Pedro?
- ¿Qué Pedro, el Pedro de Pedro y el Lobo? - dijo uno de los Tres Cerditos -
- Ese mismo
Pero nadie supo responder. ¡Qué extraño! Nadie había visto a Pedro.
- ¡Ha sido él, seguro que ha sido Pedro el que ha raptado al Lobo! -dijeron
los Tres Cerditos al unísono.

Y en ese momento, apareció Pedro.


- Amigos, no os lo vais a creer. ¡No encuentro al Lobo! Llevo días buscándolo, pero no aparece por ningún lado.
- Ya… ¡seguro que lo has raptado y lo has escondido en algún sitio! -dijo enfadada Caperucita.
- Pero, ¿por qué iba a hacer yo eso? -dijo Pedro.
- Porque hace ya tiempo que nadie te hace caso, y necesitas llamar la atención -dijo Mamá Cabra-. ¡Pero no tenías
ningún derecho, el Lobo Feroz también aparece en mi cuento!
- Tranquilos, pongamos orden aquí -dijo el Rey León-. Dejemos que Pedro hable.
- Yo no sé nada del Lobo, tenéis que creerme -lloró Pedro.
- ¿Quién vio por última vez al Lobo? -preguntó el Rey León.

Nadie respondió. Ninguno sabía nada del Lobo desde hacía meses. Había que actuar deprisa.
- Cerditos -dijo el Rey León-, id a construir vuestras casas, a ver si de esa forma logramos que el Lobo venga a
derribarlas.
Y así lo hicieron, pero el Lobo no apareció.
- Caperucita, ve a casa de tu abuelita por el bosque prohibido, a ver si conseguimos que aparezca el Lobo.
Caperucita obedeció, pero el Lobo no apareció.
- Mamá Cabra, deja a tus cabritillos solos en casa, a ver si al Lobo le entra hambre.
Mamá Cabra hizo lo que le pidieron, pero el Lobo no se presentó. A Pedro no hubo que decirle nada. Enseguida fue a
dar la voz de alarma y asustar a sus vecinos anunciando que venía el lobo. Pero por mucho que lo repetía, en ninguna
ocasión apareció el Lobo.
Los personajes de los cuentos estaban desesperados. No sabían qué hacer. Y cuando estaban a punto de tirar la toalla,
aparecieron por allí los Hermanos Grimm en persona.
- Hemos oído que tenéis problemas -dijeron-. Venimos a ayudaros.
- ¿Qué podéis hacer vosotros? -preguntaron todos los personajes a la vez.
- Bueno, somos los autores de muchos de vuestros cuentos, así que quizá podamos hacer algo -dijeron-. ¿Estáis todos
aquí?
- Sí, solo falta el lobo -dijo el Rey León.
- Entonces, no se lo ha llevado nadie -dijeron - Probemos a llamarlo, todos a la vez, muy fuerte.
Todo los personajes empezaron a gritar a la vez:
- ¡Ven, Lobo Feroz! ¡Te necesitamos!
Y el Lobo Feroz apareció. - ¡Qué susto nos has dado, Lobo! -dijeron algunos personajes-. ¿Se puede saber por qué te
habías ido? El Lobo Feroz contestó:
- Es muy sencillo. En todos los cuentos, soy el malo de la historia, y ya estoy harto. Yo también quiero ayudar a los
demás y ser bueno. Así que como aquí en el País de los Cuentos no puedo serlo, había decidido marcharme.
- ¡No es necesario! -dijeron los Hermanos Grimm-. Escribiremos nuevos cuentos y así todo el mundo sabrá que el Lobo
también tiene corazón y puede emplear su fuerza y su ferocidad para hacer muchas cosas buenas por los demás.
 

El poder secreto que lo cura todo


Cuentos originales
Autor: Eva María Rodríguez
   
Había una vez una princesa que vivía en su palacio, de donde no
salía nunca. La princesa no quería ver a nadie porque decía que
todo el mundo era muy desagradable. Pero la verdad es que nadie
quería ver a la princesa porque era muy arisca.

Cuando la princesa alcanzó edad casadera sus padres decidieron


buscarle un príncipe para que se casara. Pero ningún príncipe
quería saber nada de la princesa, pues se había ganado la fama
de ser muy antipática.

El tiempo pasaba sin que ningún príncipe pidiera a los reyes la


mano de la princesa. Era necesario hacer algo, así que los reyes
decidieron dejar que los nobles cortejaran a la princesa. Pero
ningún conde, duque o marqués quería como esposa a una chica
con tan poca gracia y alegría.

Un día llegó al palacio un mago, feo como él solo, que aseguraba


tener la cura para la hostilidad de la princesa.
- Traigo la cura que necesita la princesa -dijo el mago.
- Si conseguís que la princesa deje de ser tan áspera y gruñona te
daremos lo que pidas -dijo el rey.

El mago llamó a la puerta de los aposentos de la princesa. Ella abrió y, al ver a aquel tipo tan feo, dio un salto hacia
atrás.
-¡Vete! -gritó la princesa-. No sé qué quieres, pero me da lo mismo. Eres tan feo que hasta un ornitorrinco parece
hermoso a tu lado.
-A pesar de que tu comparación con ese mamífero con boca de pato es un poco desagradable voy a darte lo que traigo
para ti -dijo el mago.
-¿Me traes un regalo? -preguntó la princesa. -Sí, traigo algo que solucionará tus problemas -dijo el mago.
-Si es por el casamiento, olvídalo -dijo la princesa-. No tengo ningún interés. Estoy harta de que todo el mundo elija por
mí. A las chicas nos importan muchas otras cosas, ¿sabes?
-¿Qué te interesa a ti? -preguntó el mago.
La princesa, por primera vez en su vida, sintió que había alguien que tenía interés en escucharla, así que le contó al
mago todos sus sueños, todos sus anhelos y todas sus penas.
-Si de verdad quieres todo eso, cierra los ojos -dijo el mago-. Te echaré un conjuro. Podrás abrir los ojos cuando haga
efecto.
Sin preguntar nada, la princesa cerró los ojos. Entonces, el mago le dio un abrazo. Pero no un abrazo cualquiera, sino
uno de esos achuchones de los que no quieres salir en mil años.
La princesa se sorprendió tanto con esa nueva experiencia que se quedó quieta, sin abrir los ojos. Sin darse cuenta, ella
también le echó los brazos al mago. Y allí se quedaron abrazados durante horas.
-¿Cómo te sientes? -preguntó el mago, sin dejar de abrazar a la princesa. -Me siento libre, ligera como una pluma, fuerte
como un león -respondió ella. -Entonces estás lista -dijo el mago. -Estoy tan a gusto que no me quiero mover de aquí
-dijo la princesa.
El mago le dijo esto al oído:
-Siempre que te sientas enfadada o malhumorada busca un abrazo. No esperes a que te lo den. Ofrécelo tú. Te sentirás
bien y harás al otro feliz. La princesa se soltó y le dio las gracias. Se secó la lagrimilla que le había brotado de un ojo y
bajó corriendo a ver a sus padres, a los que dio un abrazo achuchado bien fuerte. -¡Estás curada! -dijo el rey-. Mago,
¿qué quieres a cambio? Has estado muchas horas con la princesa. Te habrá costado mucho hacer tus conjuros.
-Escuchadla. Tiene mucho que decir. Eso es lo único que pido a cambio -dijo el mago, mientras se marchaba hacia su
casa.
La princesa le contó a sus padres lo mismo que le había contado al mago. Desde entonces, la princesa habla con sus
padres de todo lo que le preocupa y les abraza siempre que siente miedo o algo la pone de mal humor. Y cuando se
enfada mucho, sus padres le dan un achuchón bien grande, achuchón que ella recibe con cariño. Porque un buen abrazo
lo arregla todo.

Mito de Medusa
En la mitología griega, Medusa (Μέδουσα Médousa, ‘guardiana’, ‘protectora’) era un monstruo
femenino, que convertía en piedra a aquellos que la miraban fijamente a los ojos.

Era una de las tres hermanas gorgonas hijas de Forcis y Ceto. Medusa a diferencia de sus hermanas
era la única mortal y la más bella, esta belleza impresionó a Poseidón, quien la ultrajó, en el templo
de Atenea.

La ira de Atenea fue tan grande al enterarse de lo ocurrido, que de inmediato castigó a Medusa;
convirtiéndola en un monstruo desalmado, igual a sus hermanas Esteno y Euríale. Con manos
metálicas, colmillos afilados, y unos ojos que petrificaban a quien los miraba directamente.

Además del castigo, Afrodita sentía celos de la hermosa


cabellera que tenía Medusa, y por eso convirtió sus
cabellos en serpientes. Después de esto, Medusa fue
desterrada a vivir en las tierras hiperbóreas.

Cuando Atenea, se enteró que Medusa estaba


embarazada de Poseidón, ordenó su asesinato. El cual
llevaría a cabo Perseo ayudado de unas sandalias
aladas que le había proporcionado Hermes, así como un
escudo muy brillante, que repelía el ataque de la luz letal
de los ojos de Medusa. Perseo volando con sus
sandalias, logró ubicarse por encima
de Medusa mientras dormía en su guarida,
para cortarle la cabeza en un solo acto.

Con este corte, por el medio del cuello de Medusa,


salieron sus hijos, Pegaso y el gigante Crisaor. Se dice
que los corales del Mar Rojo se habían formado de la
sangre de Medusa que salpicó las algas cuando Perseo
dejó la cabeza junto a la playa, incluso se decía que las
víboras venenosas del Sáhara habían brotado de las gotas caídas de su sangre. Esta cabeza fue
para Atenea, que la utilizó como escudo en todas sus batallas.

La sangre derramada en la decapitación de Medusa fue celosamente guardada para fines que sólo
los Dioses conocían, ya que la sangre de su vena izquierda era un veneno mortal, y la de su lado
derecho, tenía características sanadoras que se utilizaba incluso para poder resucitar a los
muertos.
Mito corto El hombre y la bruja
El mito corto del hombre y la bruja se originó en una comunidad alejada del mundo exterior, en
donde los mismos habitantes cultivaban sus propios productos para alimentar a sus familias, los
niños no tenían la oportunidad de asistir a la escuela y las mujeres solo se dedicaban a las tareas del
hogar. Este inhóspito tenia viviendas en un mal estado, algunas casi cayéndose a pedazos
y otras con un aspecto aterrador que con solo mirarlas daban una sensación extraña.

Es un lugar, en donde se originaron muchas leyendas y mitos mexicanos de terror, como el que


les vamos a contar en seguida.

Cuenta la historia, que un joven se había enamorado por completo de una hermosa mujer, a la que
no se le conocía mucho en la comunidad.

Un día, mientras el joven y sus amigos


salieron a dar una vuelta por los alrededores
y mientras estaban bebiendo a uno de los
que ahí se encontraban, comenzó a decir
cosas extrañas sobre la mujer de la que se
había enamorado su amigo, muchas de estas
interrogantes eran, ¿Por qué todas la mujer
salía todas las noches?, ¿A donde se
dirigía?, en ese momento, alguien afirmo que
ella era una bruja y que salía por las noches
para convertirse en una animal.

Nadie creyó esa historia. Sin embargo, el


joven decidió despejar todas sus dudas y
comprobarlo el mismo, para eso, siguió a la
mujer en una de sus escapadas al bosque y
sin percatarse de la presencia de otra
persona, la bruja se convirtió en
una lechuza y voló muy a lo alto de un gran
árbol.

Ese instante fue una horrible experiencia para


el joven, quien salió corriendo del lugar para
refugiarse en su hogar.

Muchos dicen que desde ese día, aquel joven nunca volvió a salir y sobre la bruja, desapareció
inexplicablemente.

 
Mito del Origen de los Temblores
Este mito del origen de los temblores cuenta que en en el centro de México, hace ya mucho tiempo,
hubo una serpiente de colores, brillante y larga. Una cascabel que para avanzar arrastraba su
cuerpo como una víbora cualquiera. Pero tenía algo que la hacía distinta a las demás: una cola de
manantial, una cola de agua transparente.

Sssh, sssh… la serpiente avanzaba. Sssh, sssh… la serpiente de colores recorría la tierra. Sssh,


sssh… la serpiente parecía un arcoíris juguetón, cuando sonaba su cola de maraca. Sssh, sssh…

Dicen los sabios abuelos que donde quiera que pasara dejaba algún bien, alguna alegría sobre la
tierra.

Sssh, sssh… ahí iba por montes y llanos,


mojando todo lo que hallaba a su paso
con la cola de manantial. Sssh,
sssh… ahí iba por montes y llanos,
dándoles de beber a los plantíos, a los
árboles y a las flores silvestres. Sssh,
sssh… ahí iba por el mundo, mojando
todo, regando todo, dándole de beber a
todo lo que encontraba a su paso.

Pero la más fea costumbre del humano la


ahuyentó, hubo un día en el que los
hombres pelearon por primera vez. Y la
serpiente desapareció. Entonces hubo
sequía en la tierra. Hubo otro día en el
que los hombres dejaron de pelear. Y la
serpiente volvió a aparecer. Se acabó la
sequía, volvió a florecer todo.

Del corazón de la tierra salieron frutos y


del corazón de los hombres brotaron
cantos. Pero todavía hubo otro día en el
que los hombres armaron una discusión
grande, que terminó en pelea. Esa pelea duró años y años. Fue entonces cuando la serpiente
desapareció para siempre.

Se dice que no desapareció, sino que se fue a vivir al fondo de la tierra y que ahí sigue. Pero, de vez
en cuando, sale y se asoma. Al mover su cuerpo sacude la tierra, abre grietas y asoma la cabeza.
Como ve que los hombres siguen en su pelea, Sssh, sssh… ella se va. Sssh, sssh… ella regresa al
fondo de la tierra. Sssh, sssh… ella hace temblar… ella desaparece.
El conejo de la luna
El Conejo de la luna es uno de los mitos cortos que envuelven esta enorme estrella que brilla para
dar luz natural a nuestro planeta tierra. Algunos dicen que al ver fijamente a la luna, se alcanza a
notar la silueta de un conejo, la cabeza, el rabo, las patas, pero especialmente sus grandes ojos que
destacan junto con la luz de la estrella. Sin embargo, hay un mito en particular que parece ser el más
cercano al origen del conejo en la luna y es el que les vamos a relatar el día de hoy.

Cuenta la historia, que un dios de los que existía en tiempos muy remotos decidió viajar por todo el
mundo para apreciar las maravillas del planeta tierra, para ello, encarno en el cuerpo de un hombre
y comenzó con el largo trayecto. Todo iba bien, hasta que día tras día los alimentos estaban
escaseando, no había agua y el lugar más cercano para encontrar provisiones estaba tan lejos que
era imposible llegar rápidamente.

El agotamiento y el hambre venció al pobre hombre, quien desesperado por descansar reposo bajo
un frondoso árbol. Espero en ese lugar hasta el anochecer, acompañado de las estrellas y la
resplandeciente luna, siguió su camino.

Mientras estaba bajando por una empinada colina,


se encontró con un lindo conejo que estaba
disfrutando de una deliciosa cena de zanahorias y
pasto verde.

El hombre en ese instante le pregunto


al conejo que si le podría compartir algo de su
comida, pero se dio cuenta que sobraba un poco de
pasto. El conejo preocupado por el estado físico del
hombre, se ofrece como alimento para que el pueda
sobrevivir.

El hombre al ver esa valiente acción, acepta comer


al conejo, no sin antes darle algo a cambio para que
todos lo recuerden al levantar la mirada hacia la
luna.

Tomó al conejo, lo levanto muy alto hacia la luna y


plasmo su silueta en la luna. Desde ese día, aquel
pequeño animalito que le salvo la vida a un pobre
hombre quedo recordado para siempre en la luna,
en donde se dice vive felizmente.
Mito corto del Holandés Volador
El holandés volador o el holandés errante es un mito muy antigua, que proviene desde tiempos
remotos cuando los naufragios en los mares del mundo y el abordaje de piratas sucedían
frecuentemente. La piratería era un actividad que abastecía de recursos y bienes a muchos pueblos
clandestinos, los cuales se introducían al mercado negro o se intercambiaban por objetos de más
valor e inclusive algunos ladrones escondían sus tesoros en islas fantasmas de aguas inexploradas.

El mito cuenta que un gran navío holandés zarpo hacia aguas profundas, el cual se dirigía hacia un
lugar poco explorado y que hoy en día nadie sabe con exactitud donde se ubica. El barco tenia
abordo un enorme volumen de provisiones para aguantar largos meses en el mar, así como objetos
valiosos que pretendían salvaguardar durante el viaje como monedas de oro y plata, y una amplia
variedad de joyas dignas de la realeza de aquel país.

Este tentador tesoro estaba a cargo de gran


flota de marineros con harta experiencia en
barcos mercantes.

Durante el viaje, algo extraño y misterioso


sucedió con el navío holandés por que jamas
llego a su destino ni regreso a puerto. Es ahí
cuando la intriga por saber que fue de este
enorme barco mercante entraña hacia las
profundidades de los mares.

Se dice que el barco holandés mejor conocido


como el «Holandés volador», continua
navegando por las aguas más remotas del
mundo, existen algunos marineros que
aseguran haber visto a ese barco fantasma, el
cual aparece inexplicablemente entre densas
neblinas y bajo la luz de la luna.

Alguna fuerte tormenta los arremetió,


naufragaron, los piratas los abordaron y
destruyeron su barco, se perdieron en medio
del mar o alguna criatura mitológica salio de las
aguas, devoró a cada tripulante y llevo el barco hacia las profundidades.

Esas son algunas hipótesis que envuelven el misterio del holandés volador y aunque nunca se
sepa lo que en realidad sucedió en ese viaje, la historia seguirá más viva que nunca.
Mito de Los Nahuales
Hay míticos relatos que deambulan por los pueblos más inhóspitos, en donde solo un puñado de
personas han sido testigos de verdaderas apariciones, fenómenos extraños e inclusive de animales
que tienen que ver con la brujería, los espíritus y los dioses, como el mito que el día de hoy les
vamos a contar. Los nahuales son seres de la mitología prehispánica, cuyo nombre significa «Alma
de animal».

Se dice que estos


desconocidos animales en realidad son
brujos que tienen la habilidad de
transformarse en cualquier ser vivo como
un perro, caballo, lobo, cerdo y coyote,
teniendo así la ventaja de colarse entre los
pueblos para entrar silenciosamente a los
hogares y robar comida, objetos o
cualquier clase de hierbas para
preparar pociones curativas.

Existen muchas personas que afirman que


han visto en carne propia los
misteriosos rituales de los nahuales, los
cuales se llevan a cabo bajo la luz de la
luna y con la presencia de los dioses de la
noche. Sacrifican a un coyote, le cortan la
piel y encienden una gran fogata para
iniciar con sus rezos con un lenguaje que
hasta el momento nadie ha sabido
descifrar.

Cuando la fogata esta a punto de


apagarse, los nahuales cubren sus
cuerpos con las cenizas que aún están
encendidas y la piel se les comienza a
secar produciendo cortes en todo el torso.

El humo de la fogata se esparce por todo el lugar y con el, los nahuales desaparecen.

Estos seres raros vienen al mundo real en el cuerpo de un animal con la única finalidad de hacer
maldades, provocar terror entre las personas y alimentarse de otros seres vivos.

Aunque existe una forma de ahuyentar a los nahuales de nuestro hogar para que no nos hagan
daño, la cual consiste en dejar un machete y un sombrero en la puerta de la entrada o trayendo por
las noches una prenda al revés.
Mito cosmogonico de Chalco
Este es un mito cosmogonico, El lugar sagrado de Chalco, en el Estado de México, revela los misterios de los antiguos
dioses que alguna vez habitaron gran parte de la provincia. Una gran cantidad de extraños mitos mexicanos de origen
náhuatl envuelven esta maravilla cultural. Se dice que en esa época, no existía el elemento más codiciado por los seres
vivos, el agua, cuyo origen parece sacado de un cuento de fantasía.

Cuenta la historia que en un tiempo este vital liquido estaba a punto de subsistir y los habitantes de Chalco hicieron
varias ofrendas a los dioses para que les regresará el agua.

Una día como cualquier otro y mientras estaban en medio de una ofrenda, bajaron del cielo 4 grandes dioses, Cemecatl,
Chiconahui, Tezcatlipuca y Ehecatl, quienes eran descendientes de la diosa de las estrellas, Atlalicue, a quienes muchos
acreditan el origen del sol y la luna.

Se cree que los 4 hijos de Atlalicue son los


responsables del origen del hombre y de la mujer,
así como de todos los seres vivos que existen en
toda la región de México.

Cuando los dioses bajaron lentamente de uno de los


nueve cielos que se crearon, se posaron sobre las
ruinas del templo y frente a una gran multitud
pronunciaron unas palabras en náhuatl con las que
inexplicablemente convocaron al dios del agua y en
un parpadeo, el vital liquido volvió a los lagos,
arroyos y ríos que atravesaban esta mágica
proviencia.

Era tal la impresión de los pobladores que desde


ese día, realizaban celebraciones, sacrificios
huMito de terror: El niño fantasma del
cementerio

El niño fantasma del cementerio o niño


fantasmas de Guanajuato, es un
mito que deambula por las calles y callejones más
oscuros de esta enigmática ciudad. La historia tiene sede en unos de los panteones más emblemáticos y conocidos, en
donde se dice, sepultaron a un niño, el cual murió en un trágico accidente de carretera y cuya alma todavía no descansa,
ya que muchos testigos aseguran que han visto el fantasma de este pequeño niño saliendo de su tumba para recorrer los
alrededores del cementerio y pasada la media noche, el fantasma desaparece entre las lápidas.

Un día como cualquier otro, una familia salio en su automóvil para dirigirse a otra ciudad, ya que un familiar no se
encontraba bien de salud. En el coche iban los papás y su hijo. Todo se desenvolvía sin percances, una mañana soleada
con gratos paisajes y densos bosques que se veían con toda plenitud a la orilla de la carretera.

En una gran curva, el coche derrapo en el asfalto y sin tener la posibilidad de maniobrar se estrello contra una señal de
tránsito y después contra un enorme roble, el cual provoco que se partiera a la mitad quedando sin vida los cuerpos de
los 3 acompañantes. Este trágico suceso tuvo un desenlace fatal, sin que nadie haya descubierto el gran enigma del
¿Por qué?.

Sepultaron a la familia, padres e hijo en diferentes cementerios, ya que no había espacio suficiente ni terrenos libres
para más personas. En un de los lugares enterraron a los papás y lastimosamente en otro, al pequeño niño. Sin
embargo, poco tiempo después el velador del cementerio en donde yacía el cuerpo del niño presencio un momento
paranormal, de su tumba salio el fantasma de ese ser y comenzo a recorrer los alrededores de las tumbas.
Después de eso, no se supo más del velador, al parecer el niño se lo llevo consigo a su tumba. Algunos personas que
viven alrededor del panteón afirman que el fantasma del niño sale en la noche a buscar a sus papás para reunirse con
ellos y descansar en paz, pero lamentablemente no los encuentra y pasada la media noche desaparece.

La caja de Pandora
La caja de Pandora, un mito que narra que Prometeo era el gran aliado de los mortales, cuidaba de
ellos y les ofrecía el don del fuego como recompensa hacia las ofrendas que les hacían a los dioses.
Este acto de Prometeo era mal visto por Zeuz, el dios mayor que gobernaba en ese tiempo el monte
olimpo, quien para evitar que los mortales pudieran quedarse con los huesos de los sacrificios a
los dioses y los inmortales solo la carne y órganos de esos cuerpos, les arrebata el fuego.

Prometeo al ver el castigo de Zeus hacia sus amigos mortales, les devolvió a escondidas el preciado
don del fuego. Más tarde, Zeus se dio cuenta de tal barbaridad que pasaba por alto todas sus
ordenes y les quito el fuego. El gran dios del monte olimpo, comenzó a buscar una forma de vigilar a
los mortales con el fin de descubrir el momento en que Prometeo robe el fuego a
los dioses para dárselos y al final tomo la desición de crear a una hermosa mujer de arcilla, tarea
que le asigno a su Hefesto.

Las ninfas pusieron su granito de arena en la creación de esta bella princesa y le dieron el poder
para crear caos, mentir y seducir. Dentro de ella, existía un corazón maligno que pretendía propagar
entre los mortales. Aquel que decidiera iniciar una vida plena con una mujer, debería elegir entre 2
caminos distintos.

No contraer matrimonio y poseer muchas


riquezas a lo largo de su vida, pero sin poder
tener descendientes quien a su muerte
heredarán sus pertenencias o casarse y tener
una vida humilde con los males de su amada.

Pandora era un mujer tan hermosa que


cautivaba a todos los mortales e inclusive a los
inmortales que tuvieran la suerte de verla. Zeus
con su afan de atraer la atención de Pandora y
con el fin de provocarle la muerte para que
estuviera a su lado en el monte olimpo, le
obsequio una bonita caja de Pandora que
contenía todos los males y que al abrirla, estos
escaparon.

Momentos después la caja se cerró evitando que


la virtud de la esperanza saliera. Sin embargo, el
daño ya estaba hecho y desde ese entonces
los males del hombre existieron.
Un mito de los mayas: El búho sabio consejero
Mi tío Refugio era un hombre mayor que se dedicaba a tomar fotos en la plaza del pueblo. Por las
tardes, mis hermanos y yo íbamos hasta allá, para ayudarle a recoger el equipo. La recompensa de
esta acción era que en las noches, nos contaba un mito de los mayas, mientras disfrutábamos de
una riquísima concha acompañada de una taza de espumoso chocolate.

Haciendo memoria, puedo recordar un mito de los mayas que era mi preferido y se titula: El búho
sabio consejero. En una noche, las aves que circundaban la región del Mayab se preparaban para
tener una celebración en la que el pavo real, sería el homenajeado. Cada uno de los pájaros y aves
recibió invitación puntualmente. De hecho, se nombró a un equipo especial para que escoltara al
más renuente de todos ellos. Me refiero al Tunkuluchú o búho.
Si existía una cosa que le desagradaba, eran justamente estas celebraciones sin sentido. No
obstante, los encargados de llevarle la invitación tenían la encomienda de persuadirlo de asistir a la
reunión de gala, pues de lo contrario el festejado montaría en cólera y los castigaría gravemente.
El pavo real había colocado algo a su diestra en la mesa
principal, pues ustedes no están para saberlo, ni yo para
contarlo pero Tunkuluchú era el consejero real. Tan
pronto arribo al sitio de la fiesta, saludo al homenajeado y

tomó asiento, mirando todos con cierto desencanto.


La fiesta comenzó, los platillos comenzaron a llegar a la
mesa, al igual que la música empezó a sonar.
Rápidamente el búho se sintió incómodo y trato
disimuladamente de abandonar el lugar. No obstante, el
pavo real, logró verlo antes de fuera y le dijo:
– Como el rey de las aves, te ordeno que te quedes a
convivir.
Lógicamente Tunkuluchú acató los deseos del soberano,
sólo que cambió su sitio por una rama alta de un árbol en la que le pudo dar la espalda a la
concurrencia, sin el temor de ser detectado.
El rey tomó la actitud del búho de mala manera y le exigió bajar de ahí con el objetivo de que
conviviera directamente con el resto de los invitados. Luego de esta noche, Tunkuluchú, se sintió
muy triste, abatido y hasta cierto punto humillado, ya que fue obligado a hacer algo que no quería.
Además, un porcentaje de los asistentes no paro de reírse durante el resto de la celebración, pues
indirectamente se dieron cuenta de que aunque el búho se ostentaba como consejero del rey, a final
de cuentas no era más que ellos al momento de obedecer.
Por ese motivo, se encerró en casa y no salía ni para comer. Días más tarde, quizás impulsado por
la tremenda rabia que sentía, el búho sacó un libro de mitos populares y encontró la forma de
ridiculizar al rey, de la misma manera que éste había hecho con él durante su convivió.
¿Cómo termina este mito maya? Tunkuluchú preparó un pergamino en el que escribió
detalladamente, la vez en la que el soberano había engañado a unas inocentes aves, sólo para
apoderarse de sus tierras. Luego envió invitaciones a los pájaros del reino, citándolos a las afueras
del palacio, con el pretexto de leerles un poema exaltando las cualidades de pavo real.
El búho se paró frente a ellos, desenrolló el papiro y cuando intentó empezar a leerlo, se dio cuenta
de que no podía leerlo, pues había quedado ciego. La razón de esto fue que al estar tanto tiempo en
penumbras, sus ojos se dañaron al recibir de golpe la luz intensa del sol.
Es por eso que en la actualidad los búhos sólo salen de noche, pues temen quedarse ciegos como le
sucedió a Tunkuluchú.

Mito de lycaon el primer hombre lobo


Lycaon el primer hombre lobo, del que se conoce, de acuerdo a la mitología Griega, cuenta era el
rey de Arcadia y que en un arrebato de superioridad se enfrento al dios Zeus, haciendo como es,  lo
que se le conoce como hombre lobo.

Se dice que al día de hoy, y mas en la Europa del Este, la secta de hombres lobos aun esta vigente y
siguen haciendo de la suyas, secuestrando a personas inocentes y ofrendando las  a sus dioses, y en
base a estos mitos les contare una historia que nos ha llegado de una persona que pudo huir de las
garras de estos hombres lobo.

Agustin Melgar, siempre había sido fanático de todos los mitos y leyendas que conciernen a los
hombres lobos, y con descendencia de uno de los países en donde se habían escuchado rumores de
los hombres lobo, decidió partir a Bulgaria.

Llegando como todo extranjero, el idioma fue un impedimento, pero se defendía con el poco ingles
que tenia, a santos y señas, logro dar con una persona que hablaba su idioma, que casualmente era
de su país, Argentina y que logro tener una excelente comunicación.

Ella le empezó a enseñar todas las costumbres y lugares turísticos, pero al momento de empezar a
cuestionar la veracidad de los hombres lobos, cambio radicalmente, al grado de pedirle que
consiguiera otro guía.

El no acepto y le prometió que no seguiría buscando, y ella siguió con el, al paso de unos días, de
estar en la recamara de su hostal, amaneció en el bosque amarrado de manos y pies, desnudo y solo,
a lo lejos se veía venir una persona, y era la guía, su compatriota, pero no llegaba a salvarlo,  llegaba a
sacrificarlo, ya que ella pertenecía a dicha secta.

El como pudo se soltó, y logro llegar a la carretera, para poder pedir ayuda, al llegar a su cuarto del
hospedaje, vio que todos se le quedaban viendo, ahora todos eran sospechosos de ser de dicha secta,
lo que fue suficiente, para recoger sus cosas y regresar a su natal Argentina.
Mito de Ojáncanu
El Ojáncanu es considerado el ser más popular de la mitología de Cantabria, se le conoce con
distintos nombres dependiendo de la región y así mismo su descripción cambia de un lugar a otro.
Sin embargo, se percibe claramente como un monstruo representante de la maldad, crueldad y
brutalidad, protagonista de sangrientas historias, y portador del infortunio.

Este humanoide gigante tiene un aspecto descomunal con voz grave y profunda como un trueno.
Tiene un rostro amarillento completamente redondo, su único ojo, a mitad de la frente, relumbra
como una candela, está rodeado de unas arrugas pálidas con puntos azules. Es fuerte y de largos
brazos; a la puesta del sol, muge y echa espuma por la boca. Está cubierto totalmente de pelo
áspero color rojizo proveniente de la espesa melena y barba, donde le crece un pelo blanco. Suele
tener diez dedos en cada mano, igual que en cada pie, dos hileras de dientes, y va prácticamente
desnudo tapándose con su pelaje.
Mora en las profundas grutas, cubre la entrada con maleza y una enorme piedra que nadie más que
él puede mover. Es de carácter salvaje y agresivo, así que el fuerte viento de los temporales, le hace
enfadar cuando revuelve sus barbas, reacciona tirando y despedazando grandes rocas y árboles. En
ocasiones pelea a pedradas con otros ojáncanos originando así desfiladeros y precipicios. Los
ancianos recuerdan el miedo que sentían al verlo andar por encima de la nieve en las noches claras
de enero.
Este ogro tiene el don de la metamorfosis, y puede adoptar varias formas para hacer daño, derribar
árboles, cegar fuentes, robar ovejas, raptar a jóvenes pastoras, destruir puentes, matar gallinas y
vacas, robar imágenes en las iglesias. Además, siembra entre los lugareños el rencor, la soberbia,
la envidia y el hurto. A los recién nacidos se les protegía para que no fuesen raptados por ellos con
una mezcla de agua bendita con laurel, a la que añaden harina si son niños, pero no en el caso de
que sean niñas.
Su dieta básica es el ganado y gente, pero también le gustan las bellotas, de las hojas de los acebos
y panojos de maíz que roba. A veces come murciélagos y aves como las golondrinas, además de los
tallos de las moreras, y suele hurtar a los pescadores las truchas y las anguilas.

Se le puede matar arrancándole un pelo blanco de la roja barba, o dándole una pedrada en el ojo.
También muere al comer setas o fresas silvestres, o si es tocado por una lechuza en la cabeza. Le
teme al toque de un sapo volador pues este le arranca la vida en cuestión de minutos si no
encuentra un ungüento mágico de hoja verde de avellano. Según la tradición, cuando envejece lo
suficiente, son otros ojáncanos jóvenes quienes le matan, le abren el vientre y reparten lo que lleva
dentro enterrándolo junto a un roble. Después de nueve meses surgen enormes gusanos del
cadáver, la Ojáncana los amamanta con la sangre de sus pechos hasta que se transforman en
ojáncanos y ojáncanas al cabo de tres años para comenzar otra vez el ciclo de maldades.
Mitos del Amazonas
El río Amazonas tiene una cuenca hidrográfica que supera los 7000 millones de kilómetros
cuadrados. Asimismo, el líquido que contiene equivale al 20% del total de «agua dulce» que hay en
nuestro planeta. Sin embargo, el propósito de este texto, no tiene por objeto el crear conciencia
ecológica sobre el tema. Sino que esta introducción nos servirá como eslabón al tópico que nos
atañe, el cual no es otro que los mitos del Amazonas. En esta oportunidad hablaremos sobre dos de
los más antiguos.

Bufeo Colorado

Los nativos de la región llaman Bufeo Colorado a un delfín, cuya tonalidad es rosada. De ese modo,
los lugareños tienen una forma cómoda y sencilla de diferenciarlo del resto de delfines que ahí
habitan. Según reza el mito, esta especie en realidad son hombres de carne y hueso que por alguna
razón han sufrido un encantamiento.
Como todo ser hechizado, los Bufeos tienen la capacidad de transformarse de vez en vez en
humanos. Les gusta defender a mujeres guapas y jóvenes. Por ejemplo, ya transformado en
humano, éste se viste con finos ropajes y se dirige a la fiesta del pueblo en la que elegirá a una
muchacha para cortejarla.
Al tener la pinta de «galán», velozmente lograr que la mujer en cuestión se interese en él. Acto
seguido, van a la pista de baile y luego por una copa de licor. Lo curioso es que el no prueba bocado,
ni mucho menos se pone a beber licor, ya que si por alguna circunstancia llegara emborracharse, el
embrujo se rompería en ese instante, dejando al descubierto su verdadera identidad. En otros mitos
de mar somos testigos de situaciones parecidas, como el caso de las sirenas que pierden por unas
horas su cola de pescado, para poder salir a pasear por la playa.
Regresando a la narración del Bufeo Colorado, tenemos que en el instante en el que la chica ya está
loca por él, éste le envía finos regalos y la visita por la noche, más se retira antes del amanecer,
pues el sol también podría regresarle su forma de delfín.
Por otra parte, con el correr de los días la muchacha poco a poco va cambiando su forma de ser e
inexplicablemente siente ganas de ir al río. En el caso de que este comportamiento no sea detectado
a tiempo, la mujer corre el riesgo de entrar en trance y morir ahogada al tirarse al río en busca de su
amado.
La Runamula

Los primeros registros que se tienen acerca de este mito de la Runamula se obtuvieron de la época
en la que los soldados españoles y portugueses comenzaron a recorrer la región por primera vez.

Se dice que las chicas nativas que eran conquistadas por algún integrante de la milicia española, se
transformaban inmediatamente en un monstruo que posee el cuerpo de una mula, pero el torso y el
rostro de una mujer.

Esta criatura vaga por las noches asustando a los


campesinos con sus fuertes relinchidos y el profundo eco
que producen sus cascos al galopar. Si la bestia era
capturada, inmediatamente se le conducía con un
curandero, quien literalmente le «sacaba el demonio» y la
retornaba a su condición original. Desafortunadamente,
estas prácticas no siempre daban resultado, por lo que en
algunas ocasiones la muchacha terminaba muriendo
durante el «proceso de salvación».
Mito de la Quimera
La Quimera es un ser monstruoso volador de origen oscuro, híbrido entre un león, un macho cabrío y
un dragón. En la mitología griega, Quimera (en griego antiguo Χίμαιρα Khimaira; latín Chimæra)
era un monstruo horrendo, hija de Tifón y de Equidna, que vagaba por las regiones de Asia Menor
aterrorizando a las poblaciones y engullendo rebaños y animales. Fue madre con Ortro de la Esfinge
y el León de Nemea. Quimera procede del griego Χίμαιρα Khimaira, que significa «macho cabrío».

La parte posterior es la de un enorme macho cabrío de color negro, los cuartos traseros de


una serpiente o un dragón y una gran
cabeza de un león color tostado, otra de
macho cabrío, que le sale del lomo, y la
última de dragón, que nace en la cola.
Tiene también unas gigantescas alas de
dragón, que suelen ser Negras o rojas.

La quimera puede comunicarse en el


lenguaje de los dragones, aunque no se
dirige a las criaturas que considera
inferiores.

Sus habilidades son tantas como los


seres que la conforman, puede desgarrar
a un hombre en un solo
movimiento, vomita fuego por una o
más de sus cabezas y por su trasero. Es
sumamente rápida y puede acabar con
cualquier ser viviente solamente con su
ardiente respiración. Su hábitat
dependerá de la parte dominante de la
quimera, ya que la parte de dragón tiene preferencia por vivir individualmente, pero su parte de león
prefiere las manadas. Normalmente se alimenta de carne.

Posiblemente no habría razón alguna para hacerle frente a este ser, si no tuviera una manía muy
singular y es que gusta de apilar tesoros, aprovecha las monedas de los hombres, elfos y demás
humanoides a los que ataca y mata, para formar sus montañas doradas y plateadas.
Mito de Hela, Diosa del Inframundo
En un lugar donde la niebla es constante, que parece llevar ahí más tiempo que la vida misma pues
se cuela por cada rincón y es tan densa que no se puede ni siquiera ver los propios pensamientos,
habita una criatura horrenda, un dragón enorme, con alas demoniacas y mirada ardiente, es llamado
Níohöggr y es el ser que se encargará de atormentar a todas las almas humanas que hayan
quedado en el Niflheim luego del Ragnarök que según la mitología nórdica es la batalla del fin del
mundo.

El Niflheim, es el hogar de la niebla, un reino de oscuridad gobernado por  Hela la giganta que es la


diosa encargada del inframundo (Hel o Helheim) localizado dentro del Nifheim. Ella es hija de Loki,
un dios timador conocido como el origen de todo fraude, y de Angrboda, una giganta hechicera
proveniente de Jötunheim, el mundo de los gigantes.

Esta giganta guardiana del inframundo posee una belleza espectacular, la mitad superior de su


cuerpo impresiona por ser poseedora de la imagen de una mujer hermosa, mientras que la mitad
inferior está podrida, en estado de cadáver repleto de olores nauseabundos. Su trono se encuentra
debajo de las raíces del Yggdrasil o árbol de la vida,
un fresno que unifica los nueve mundos de la
mitología.

De acuerdo al mito, cuando un hombre llega al Hel


(inframundo), es atacado por la angustia, lo consume
y se apodera de él. Pesadas e irrompibles cadenas
lo aprisionan, las sirvientas de Hela lo seducen e
invitan a seguir hasta llevarlo a una siniestra y
brumosa región donde el sol es más bien como un
cometa, o aparición, presentándose de forma
errática. Frente a la angustiada alma se abre la gran
puerta del Hel desde donde pueden apreciarse los
altos palacios del reino de Hela, lugar donde irán a
parar todos aquellos que mueren sin ningún merito,
aquellos que caen en las garras de una enfermedad o
de vejez, ya que para los virtuosos el lugar indicado
es el Vingólf, para todos aquellos que murieron de
manera honorable pero no en batalla, para los fieros
guerreros muertos en combate está destinado el
Valhalla.

Pero no todo estaba ganado al morir luchando, pues


si el nombrado héroe había vivido en la maldad y la
bajeza durante casi toda su vida, lo espera el lúgubre
Niflheim.
Hela, la Diosa de la muerte y el inframundo, esperando para torturar todas aquellas almas de
quienes han muerto sin virtud…

Mitos urbanos La manzana del diablo


Este es un mito urbano algo espantoso, que se cuentan por estos lares y que tiene que ver
directamente con el diablo. En un pueblo pequeño a la orilla de una transitada carretera, vivían dos
hermanos, los cuales se encontraban solos en casa por que sus papas salieron de imprevisto a otra
ciudad, ya que un familiar cercano se encontraba muy enfermo.

Eran los típicos adolescentes que hacían todo tipo de cosas indebidas, tomaban alcohol, fumaban e
inclusive en varias ocasiones se llegaron a drogar y como en ese tiempo sus papás no estaban, los
vicios estaban en su mayor apogeo.  Un día, se les ocurrió armar una fiesta, les avisaron a todos sus
amigos, compraron muchas bebidas y comida, y al caer la noche la música se escuchaba en todo el
pueblo ni que decir de la luminaria y la pirotecnia que estremecía a todos los asistentes al festejo.

Era de madrugada y la fiesta parecía no tener fin, el ruido era tan insoportable que un grupo de
vecinos se pusieron de acuerdo para ir hacia ese lugar para parar por completo el festejo. Poco
tiempo después llegaron y de forma abrupta comenzaron a correr a todos los jóvenes, pero
inesperadamente uno de ellos, saco un arma y disparo en varias ocasiones a los invasores.

La fiesta se salio de control, todos corrían por sus vidas, a lo lejos se escuchaban varias
detonaciones de arma de fuego y el único refugio era el imponente bosque. Nadie en ese momento
tenia idea de que sucedía, los hermanos no pensaron dos veces y salieron corriendo a esconderse
al bosque. Durante su trayecto, encontraron una pequeña guarida en la raíces de un gran árbol, en
donde esperaron a que pasara el revuelo.

Al salir de la guarida, los jóvenes se toparon con un hombre desconocido a quien nunca lo habían
visto por el pueblo. El, de aspecto demacrado
como de un vagabundo, les dijo «¿Quieren una
manzana?, yo tengo muchas en mi morral», ellos
al principio dijeron que no y le sacaron la vuelta al
hombre, pero al ver que después de un largo
camino, el todavía los seguía a poca distancia,
decidieron aceptar su ofrecimiento.

El hombre les dio unas ricas y jugosas manzanas


rojas a los hermanos, quienes no tardaron en
darle el primer mordisco. Después de eso el
vagabundo sonrió de forma malévola y sin salir
ninguna palabra más de su boca, desapareció
entre el denso bosque. Rápidamente
los jóvenes comenzaron a sentirse raros y en
menos de un parpadeo cayeron estrepitosamente
al suelo, al parecer envenenados por las
manzanas.
Después de eso, nadie jamas los volvió a ver y algunos cuentan que el diablo en el cuerpo de un
hombre, enveneno a los hermanos para llevarse sus almas consigo en busca de sus próximas
victimas.
Mito corto El pasadizo secreto
Luego de varios meses por fin el jurado había llegado a un veredicto: – ¡CULPABLE! Declaró el jurado
al unísono. Eso quería decir solamente una cosa, Sergio Velázquez sería condenado a cadena
perpetua por el asesinato de una familia constituida por seis integrantes. Rápidamente los guardias lo
esposaron y lo condujeron hacia el transporte que lo conduciría a lo que sería su última morada.

Cabe mencionar que Sergio permanecía totalmente tranquilo, inclusive se podría decir que disfrutaba
del momento burlándose silenciosamente de quienes lo habían sentenciado.

Subió al camión y esperó pacientemente hasta llegar al reclusorio. Allí ya lo estaban esperando el jefe
de los celadores y el director del penal.

Como se trataba de un reo de alta peligrosidad, fue enviado inmediatamente al pabellón de


aislamiento. Aquel era un lugar que daba muchísimo miedo. En los pasillos no había luz a excepción
de unas cuantas lámparas que servían para que los guardias pudieran realizar sus rondines sin
inconvenientes.

Por su parte, las paredes de las celdas estaban construidas de roca sólida. Algo que no he indicado es
que sus cimientos descansaban sobre un río subterráneo. Por ese motivo, las filtraciones de agua eran
frecuentes y por ende las enfermedades causadas por la humedad así como por ratas estaban a la
orden del día.

A Sergio le fue asignada la celda marcada con el número siete, ubicada a unos cuantos pasos de la
salida. Al poco tiempo se hizo de noche y las luces se apagaron.

Un ruido muy fuerte hizo que el hombre se despertara, observó como una de las rocas de la pared
que conducía hacia la libertad se estaba moviendo sola.

– Es sólo un sueño.- Pensó.

Trató de volver a dormir, pero no pudo hacerlo ya que una voz lo llamaba en repetidas ocasiones:

“Esta es tu oportunidad de quedar impune de todas sus fechorías. Lo único que debes hacer es
traspasar ese muro y estarás libre”.

De un brinco Sergio bajó de la cama y siguió las órdenes sin vacilación. Sin embargo, al completar
dicha tarea se percató de que ingresó a un cuarto en donde había cientos de huesos apilados unos
sobre otros.

Asustado, llamó a los guardias con toda la fuerza de sus pulmones, pero ya era muy tarde, la paredes
se contrajeron formando una sola dejándolo empalado en medio.
A la mañana siguiente, los policías únicamente encontraron un charco de sangre.

Esperamos que nuestros mitos te hayan gustado y puedas compartirlos con tus amigos, esperamos
seguir extendiendo nuestra lista de Mitos cortos y de terror, para que puedan seguir disfrutando de
ellos.

manos y ofrendas dedicadas únicamente para los dioses.

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