Flora y fauna.
Selva tropical: aquí las plantas crecen en mayor altura y profusión que en cualquier
otro bioma, hasta tal punto que las selvas tropicales albergan del orden del 40 por
ciento de todas las especies vegetales y animales del mundo.
Más que en otro bioma las plantas fijan aquí la energía del sol por el proceso de la
fotosíntesis, y en la madera hay tanto carbono que si se transformase en dióxido de
carbono por destrucción o combustión de la selva, se alteraría el clima de toda la
tierra.
La selva tropical es lo mas variado de biomas, en algunas áreas se ha logrado registrar
hasta más de 200 especies arbóreas por hectárea, a diferencia de las 20 o 30 por
hectárea de los bosques de clima templado. Los arboles proporcionan apoyo a
profusas comunidades de plantas epifitas y trepadoras. Las epifitas utilizan otras
plantas como medio de apoyo y no están en contacto con el suelo.
Vida animal: una especie puede permanecer en un estrato determinado durante toda
su vida. Entre los moradores de la cubierta vegetal se incluyen perezosos, monos,
lémures, loros y serpientes. Las selvas tropicales son especialmente ricas en insectos.
La estructura de una planta la hace apta para crecer en determinadas condiciones. Asi,
por ejemplo, las perennifolias de gran altura y amplias hojas prosperan solamente en
ambientes cálidos y húmedos. Los mecanismos de adaptación en su estructura y en la
forma de la hoja equipan a otros tipos de planta para los rigores de climas más fríos o
más secos.
Ciertas formas vegetales van asociadas a condiciones climáticas específicas. Los cactus
de los desiertos y las tierras semiáridas son algunas plantas carnosas más comunes,
pero este aspecto carnoso es igualmente una característica de las plantas de otros
hábitats secos localizados. Las uvas de gato de los frentes rocosos alpinos y los cactos
que viven en los arboles de la selva tropical son apenas dos ejemplos de este tipo.
Sabana: Los arboles corrientes en la sabana africana son el baobab, dotado de un
voluminoso tronco en el que almacena agua, y las acacias, con sus características copas
aplanadas.
Vida animal: Herbívoros, antílope, cebra, búfalo se alimentan de pastos. Mientras que
el elefante y la jirafa de hojas y las puntas de alas ramas de árboles.
Monte bajo, semiárido: crece el tosco matorral espinoso.
Los matorrales de este bioma suelen ser esclerófilas, es decir, plantas de hojas
pequeñas y craceas, perfectamente adaptadas a la sequedad. Abu0nda la familia de
arbustos creosotos de hoja caduc, sobre todo en antiguos cauces de agua desecados.
Son corrientes las plantas bulbosas, como los tulipanes y la leche de gallina.
Vida animal: En el monte bajo desértico se las arreglan para sobrevivir algunos
pequeños herbívoros, como gerbos y liebres. Posiblemente las gacelas son las que más
abundan, existen algunos carnívoros: pumas, leopardos y onzas, que se alimentan de
los rumiantes, y también abundan los lagartos y las serpientes.
Mediterráneo: Entre los arboles figuran tanto especies perennifolias, robles de hoja
perenne, madroños y eucaliptos, el álamo lombardo. También son típicos de estas
zonas las coníferas como el pino piñonero y el cedro. Entre los arbustos bajos del
brezal mediterráneo se incluyen numerosas especies aromáticas, lavandas, salvia y
romero. Entre las gramíneas del mediterráneo están los trigos y las cebadas silvestres.
Vida animal: ciervo rojo y el jabalí en Europa, el canguro gris en Australia, el guanaco
en chile.
Boreal: La cubierta forestal es espesa, y la luz que penetra; bajo su protección surge
una caà de líquenes y musgos. En algunas depresiones anegadas existen también
ciénagas.
Vida animal: Las muchas aves insectívoras que en verano pueblan estos bosques
emigran hacia el sur en invierno, pero los piquituertos se quedan todo el año
nutriéndose de semillas de coníferas.
Son comunes los alces americanos y los renos, muchos otros pequeños mamíferos,
como las liebres y los campañoles o ratones de campo. Entre los depredadores se
encuentran los lobos, linces y, entre las aves de rapiña, las lechuzas.
Tundra: la tundra o desierto polar, se extiende más allá de los márgenes de
crecimiento boreal. En verano, resurgen las plantas e insectos aletargados, a los que se
unen los animales migratorios, rebaños y bandadas de aves que han pasado el invierno
en regiones más meridionales.
Así la tundra fructifica produciendo una rica cosecha, apreciada tanto por los
residentes como por los que llegan de otras latitudes.
No existen arboles propiamente dichos: no soportarían el viento invernal ni los
estragos del hielo. Arbustos bajos, jucuas, gramineas, líquenes, junto con otras plantas
que forman un mullido matorral, constituyen una alfombra de vegetación de escasa
altura.
El abedul enano, varias especies de sauce enano y muchos otros arbustos leñosos
también enanos (raspano, camarinas: forman la vegetación básica).
Vida animal: Los osos polares, los bueyes almizaclados y los zoros del artico.
Los mosquitos, moscas nef¡gras y demás insectos hibernan en forma de huevos. Las
aves emigran a la tundra desde el sur donde pasan el invierno para aprovechar esta
fuente de alimento. También llegan rebaños de caribus que se nutren de vegetación
veraniega, seguidos de sus depredadores, los lobos.