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Cerros Sagrados en la Cosmovisión Olmeca

1) Los olmecas veneraban ciertas montañas como lugares sagrados, depositando ofrendas en montañas como el volcán de San Martín Pajapan y el Cerro Manatí. 2) En la cosmología mesoamericana, las montañas se consideraban entes vivos habitados por espíritus importantes y se las vinculaba con el cielo, la tierra y el inframundo. 3) Los olmecas realizaban peregrinaciones a montañas como los Tuxtlas y San Martín Pajapan, erigiendo monumentos
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Cerros Sagrados en la Cosmovisión Olmeca

1) Los olmecas veneraban ciertas montañas como lugares sagrados, depositando ofrendas en montañas como el volcán de San Martín Pajapan y el Cerro Manatí. 2) En la cosmología mesoamericana, las montañas se consideraban entes vivos habitados por espíritus importantes y se las vinculaba con el cielo, la tierra y el inframundo. 3) Los olmecas realizaban peregrinaciones a montañas como los Tuxtlas y San Martín Pajapan, erigiendo monumentos
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DOSIER DOSIER

1. En la cima del volcán de San Martín Pajapan,


Veracruz, fue encontrada esta escultura, que
Uno de los más importantes rasgos de la cosmovisión mesoamericana fue considerar
pesa más de una tonelada. Tanto la figura como
la montaña fueron reverenciadas desde hace mi-
como entes vivos los elementos del paisaje: cuevas, barrancas, manantiales, árboles y
les de años. Monumento 1. San Martín Pajapan.
Museo de Atropología de Xalapa, Veracruz.
montañas, por estar habitados por importantes espíritus. De todos los accidentes geo-
Foto: Rafael Doniz / Raíces
gráficos, las montañas son las más grandes e imponentes: son el vínculo físico entre el
cielo y el mundo superior con la superficie de la Tierra y el inframundo. En el sistema de
creencias de Mesoamérica, las montañas son lugares míticos originarios, donde habitan
los ancestros y residen los espíritus asociados a la tierra, la fertilidad o la lluvia.

T
oda montaña, y hasta los ce- Las montañas en el San Lorenzo son lejanas, existe evidencia
rros pequeños, tiene cualida- paisaje de San Lorenzo arqueológica de que los olmecas realizaban
des sagradas. Sin embargo, en peregrinaciones religiosas a dos de ellas.
cualquier paisaje regional En la región de San Lorenzo, Veracruz, el Los Tuxtlas, 50 km al norte de San Lo-
ciertas montañas son consideradas más centro olmeca más importante entre 1150 renzo, es visible desde el sitio. En 1897, el
importantes por los habitantes, ya sea por y 850 a.C., se encuentran varios ejemplos topógrafo Ismael Loya descubrió una gran
sus características físicas o por su papel del culto a las montañas. El sitio está situa- estatua en el volcán San Martín Pajapan,
en las mitologías de la comunidad. Hubo do en la cima de una gran meseta que se una de las cimas más prominentes de los
peregrinaciones para venerar algunas eleva 50 m sobre las riberas de la cuenca del Tuxtlas. Esa estatua, el Monumento 1 de
montañas en particular, y a veces se les río Coatzacoalcos. Aunque la mayoría San Martín Pajapan (fig. 1), es considera-
distinguió con altares o erigiendo monu- de las montañas visibles desde la meseta de da hoy en día una de las obras maestras del
mentos labrados en piedra o alguna ofren-
da especial. La categoría simbólica no se
limita a las montañas reales, visibles en el
paisaje natural, sino que fue práctica co-
mún, en la Mesoamérica prehispánica,
integrarlas a los asentamientos por medio
de la construcción de pirámides o “mon-
tañas artificiales”. En los registros ar-
queológicos hay ejemplos de representa-
ciones de montañas a escala; uno de ellos
son las efigies de volcanes en los patios
de casas excavadas en Tetimpa, Puebla,
del Preclásico Tardío, excavados por Ga-
briela Uruñuela y Patricia Plunket.

Cerros sagrados
En Mesoamérica, las creencias respec-
to de las montañas y sus espíritus podrían
remontarse, tal vez, a los periodos Pa-
leoindio y Arcaico. La evidencia arqueo-
lógica irrefutable más temprana de ve-

olmecas
neración a las montañas proviene del
Preclásico. En este artículo nos ocupare-
mos de tres tipos y escalas de montañas
sagradas en el mundo olmeca: a) monta-
ñas naturales con restos arqueológicos
que indican su importancia sagrada para

Montañas en la cosmovisión los olmecas, b) “montañas artificiales”


dentro de los asentamientos olmecas y c)
esculturas labradas en piedra que podrían
2. En un antiguo manantial de las laderas del Ce-
rro Manatí, los olmecas depositaron como ofren-
das hachas de piedra verde, bolas de hule y bus-

mesoamericana representar montañas sagradas. Nuestros


ejemplos provienen de San Lorenzo, Ve-
racruz; La Venta, Tabasco, y Chalcatzin-
tos en madera. Probablemente, el manantial era un
lugar de paso visitado por los peregrinos que iban
a San Lorenzo y a otros lugares que circundaban
el Cerro Manatí. Escultura 7 y hacha de piedra ver-
go, Morelos, sitios del Preclásico, o de si- de. Laguna El Manatí. Centro inah Veracruz.
David C. Grove tios cercanos a ellos (fig. 9). Foto: Carlos Blanco / Raíces

30 / Arqueología Mexicana cerros sagrados olmecas / 31


DOSIER DOSIER

arte olmeca y su presencia en esa monta- cultura, la trasladó hasta el Museo de Xa- Hacia el sur de la meseta de San Loren- 100 monumentos labrados en piedra. Es las “caras de la montaña” (witz) de las pi-
ña es una evidencia clara de que el volcán lapa al terminar sus investigaciones. zo el paisaje parece estar formado, en su muy probable que la gente de otras comu- rámides mayas. Las cuatro grandes estelas
fue muy reverenciado por los olmecas, Los Tuxtlas también fueron importan- mayoría, por un extenso laberinto de lla- nidades de la región hiciera peregrinacio- de La Venta –monumentos 25/26, 27, 88
quienes se tomaron el trabajo de transpor- tes para los olmecas por razones más mun- nuras anegadas. Sin embargo, se distinguen nes hasta la meseta para participar en los y 89– (fig. 4), erigidas en la base sur de la
tar la escultura de 1 200 kg hasta la cima. danas: era de ahí de donde traían el basal- varias elevaciones en lo que de otra mane- rituales o para contemplar y honrar las es- pirámide, muestran una cara sobrenatural
El arqueólogo veracruzano Alfonso to usado por los artesanos para hacer las ra sería un terreno plano, como el Cerro culturas de piedra. semejante; a mi parecer, estas “caras de
Medellín Zenil analizó la escultura en 1968 Manatí, cuya importancia sagrada se de- montañas” son el equivalente olmeca de
y descubrió que esta gran figura antropo- mostró tras los descubrimientos hechos La Venta y la “montaña los símbolos witz de las pirámides mayas.
morfa de piedra estuvo asentada en una Entre los olmecas pueden por los arqueólogos María del Carmen Ro- artificial” Estas enormes caras indican que la pirámi-
pequeña plataforma rectangular. En las ex- dríguez y Ponciano Ortiz Ceballos. Estos de es una montaña, y nos muestran que la
cavaciones en el interior de la plataforma encontrarse tres tipos y esca- investigadores excavaron varios restos de La Venta, en Tabasco, fue un centro olme- pirámide-montaña tiene los mismos atri-
se descubrieron tepalcates pertenecientes ofrendas de rituales olmecas en la base del ca que floreció entre 900 y 500 a.C., tras la butos sobrenaturales, cualidades y espíri-
al Preclásico, el Clásico, el Posclásico y de las de montañas sagradas: cerro, donde encontraron hachas de pie- decadencia de San Lorenzo. Este centro y tus invisibles que una montaña natural.
la era moderna, así como cuentas de jadeí- montañas naturales con res- dra verde, bolas de hule y sorprendentes sus construcciones se irguieron a lo largo de
ta y parafina y cera utilizados en rituales bustos antropomorfos labrados en made- la ribera de una “isla” baja, que sobresale Chalcatzingo,
más recientes. En su artículo “El dios ja- tos arqueológicos, “monta- ra (fig. 2). Las ofrendas se colocaban en un apenas 12 m sobre los pantanos que la ro- donde el arte nos
guar de San Martín” (1968), Medellín Ze- antiguo manantial, tal vez durante las pe- dean. Como se encuentra en una planicie revela lo invisible
nil afirma: “Los indígenas popolucas y na- ñas artificiales” dentro de los regrinaciones de los olmecas de San Lo- costera no es visible ninguna montaña na-
huas, pobladores del sistema montañoso asentamientos y esculturas renzo Tenochtitlán y otros centros de la tural en el horizonte; sin embargo, en La Algunas de las cualidades implícitas e invi-
de Los Tuxtlas, y sobre todo, los más próxi- región al Cerro Manatí. Venta se realizó una construcción que re- sibles de las montañas sagradas son visi-
mos al cerro de San Martín [...] siempre su- labradas en piedra que repre- De acuerdo con la arqueóloga Ann presenta una gran pirámide de tierra de 30 bles en Chalcatzingo, Morelos, en el alti-
pieron de la existencia de una escultura pre- Cyphers, la meseta de San Lorenzo, que es m de altura y 120 m de diámetro aproxima- plano central de México, 500 km al oeste
hispánica a la que nombraban Chane, ‘el sentan montañas sagradas. la mayor elevación del área, tal vez fue tam- damente (fig. 3). Es una de las pirámides de La Venta. En el paisaje de la zona ar-
chaneque’ o nuestro ‘padre San Martín’[...] bién una montaña sagrada; así pues, los ol- más antiguas de Mesoamérica y fue parte in- queológica de Chalcatzingo sobresalen
es algo que se respeta, se teme, se propicia mecas de San Lorenzo vivían sobre una tegral del centro ceremonial de La Venta. 4. Al sur del Montículo C de La Venta, los olme-
dos montañas gemelas: el Cerro Chal-
y se venera”. Los restos arqueológicos de numerosas esculturas exhibidas y venera- montaña sagrada y ésta fue parte integral Muchas pirámides del Clásico y el Pos- cas colocaron cuatro estelas de piedra que repre- catzingo y el Cerro Delgado (fig. 5). Vi-
la plataforma en la cima de San Martín Pa- das en San Lorenzo, La Venta, Laguna de de la comunidad. Conforme el asentamien- clásico mesoamericanos se identifican cla- sentan una “cara de montaña”. De esta manera sualmente, las dos montañas evocan una
japan demuestran que tanto la estatua los Cerros y Tres Zapotes. Es muy proba- to olmeca crecía y se desarrollaba, a lo lar- ramente como montañas por los elemen- manifestaron que la pirámide o “montaña artifi- imagen sagrada, pues las separa una hen-
cial” tenía los mismos atributos sobrenaturales,
como la montaña fueron reverenciadas ble que los artesanos supieran que labra- go de los siglos, la meseta fue reconstrui- tos iconográficos que las adornan. didura en forma de V. La hendidura es un
cualidades y espíritus que una montaña natural.
desde hace miles de años. Medellín Zenil, ban material sagrado, puesto que lo traían da y remodelada. San Lorenzo fue un gran Ejemplos de lo anterior son las cabezas de Monumento 27. La Venta.
icono muy significativo en el arte olmeca,
preocupado por la conservación de la es- de esas distantes montañas. centro ceremonial y se exhibían allí más de serpiente del Templo Mayor (el coatépetl) y Dibujo: Tomado de James B. Porter, 1992 pues representa un umbral hacia el interior

3. La Venta, Tabasco, está en una planicie coste- 5. Los cerros Delgado y Chalcatzingo evocan una
ra en la que no hay montañas. Para representar imagen sagrada, pues la hendidura en forma de
una montaña, los olmecas construyeron una pi- V que los separa representaba para los olmecas
rámide de tierra de 30 m de altura y 120 m de diá- el umbral de la tierra, que permitía la comunica-
metro (Montículo C), aproximadamente. ción con las fuerzas y espíritus del inframundo.
Chalcatzingo, Morelos.

Foto: jorge pérez de lara / Raíces


Foto: Ignacio Guevara / Raíces

32 / Arqueología Mexicana cerros sagrados olmecas / 33


DOSIER DOSIER

de la tierra y permite la comunicación con


las fuerzas y espíritus del inframundo. De
sitios olmecas con representaciones
manera similar, los dos cerros constituyen
de montañas sagradas
una “montaña dividida”, una montaña sa-
grada asociada al lugar donde se origina el Golfo de México
Tres Zapotes
maíz, de acuerdo con las posteriores mito- d.f.
tlaxcala
San Martín Pajapan
logías de mayas y nahuas. Así pues, la aldea Cuernavaca Jalapa La Venta
del Preclásico, al pie de las dos montañas, morelos
puebla
se localizaba en un lugar muy sagrado. Tabasco
Veracruz
Chalcatzingo fue habitado por primera Chalcatzingo
Villahermosa
vez en 1400 a.C., y al cabo de algunos siglos
se convirtió en uno de los principales cen- guerrero
Laguna de los Cerros
8. Los altares-trono de los olmecas representa-
tros del Preclásico en el altiplano. El lugar San Lorenzo

ilustración digital: raíces


ban montañas. Se caracterizan porque tienen un
Foto: Jorge Pérez de Lara / Raíces

llegó a su apogeo entre 700 y 500 a.C., cuan- Simbología Oaxaca El Manatí
nicho o “cueva” en donde está un personaje sen-
do también La Venta alcanzaba su cenit. tado. Con los altares-trono, las elites olmecas re-
Capital Chiapas
Los datos arqueológicos muestran que presentaron a escala humana a la montaña, a las Sitio arqueológico
hubo interacción entre las elites de ambos fuerzas y espíritus sobrenaturales asociados con
ellas. Altar 4. Parque-Museo La Venta, Villaher-
centros, y también sabemos que hubo con- 9. Los ejemplos de representaciónes de montañas sagradas provienen de sitios del Preclásico o de
mosa, Tabasco.
tacto porque en Chalcatzingo se hicieron Foto: Marco Antonio Pacheco / Raíces fechas cercanas.
monumentos de piedra con el estilo olme-
6. En el relieve llamado “el Rey” hay un personaje sentado en un nicho dentro de la boca –de perfil– de
ca de La Venta. Hasta hoy se han documen-
la cara de una serpiente estilizada. La boca abierta de la serpiente representa una cueva en la monta-
ña. De la boca de la cueva emergen grandes volutas y en su cima hay nubes de las que caen gotas de tado en Chalcatzingo 37 piedras labradas y je antropomorfo asociado directamente a de la cara del Monumento 9 está abierta y rros y El Marquesillo. Al erigir estas gran-
lluvia. Monumento 1. Chalcatzingo, Morelos. hay, además, evidencias de que desde el Pre- la lluvia y la montaña es parecido a deida- es hueca, lo cual permite la entrada y sali- des esculturas en sus centros políticos, las
clásico, y hasta épocas posteriores, se hicie- des del Posclásico como Tepeyóllotl, “co- da de personas u objetos durante dichos elites olmecas colocaron en un entorno
ron peregrinaciones a Chalcatzingo para vi- razón de la montaña”, y Tláloc. rituales. Fue así como los participantes de más personal y a escala humana a la mon-
sitar sus monumentos de piedra. Algunos rasgos iconográficos del Mo- los rituales construyeron una contraparte taña, a las fuerzas y espíritus sobrenatura-
Seis de los monumentos son bajorrelie- numento 1, como el glifo montaña-cueva, del Cerro Chalcatzingo por la que podía les asociados a ellas, así como a sus víncu-
ves labrados en las paredes rocosas de lo indican que el motivo se refiere específica- entrarse simbólicamente a la montaña a tra- los con los ancestros.
alto del Cerro Chalcatzingo. Están coloca- mente al Cerro Chalcatzingo, no a cual- vés de la boca, ya que en ese cerro no hay
dos en grupo, junto a una pequeña barran- quier otra montaña. El gran bajorrelieve una cueva con esas características. Traducción: Elisa Ramírez
ca por donde escurre el agua de lluvia; es- nos indica así algunos de los rasgos invisi-
tos seis relieves tienen iconografía bles del Cerro Chalcatzingo: informaba Montañas en miniatura
David C. Grove. Doctor en antropología por la
relacionada con la lluvia y la fertilidad agrí- a los peregrinos y otros observadores que Universidad de California, Los Ángeles. Profesor
cola. Cinco son pequeños y muestran cria- los espíritus antropomorfos, tal vez ances- Tanto el volcán de San Martín Pajapan emérito de antropología de la Universidad de Illi-
turas semejantes a lagartos, bajo nubes des- tros, habitaban dentro del cerro y que los como el Cerro Chalcatzingo son monta- nois. Se especializa en la arqueología del Preclási-
co. Ha dirigido investigaciones en varios sitios,
de donde gotea lluvia. Debajo de tres de espíritus de esta montaña en particular pro- ñas naturales, cuya importancia sagrada entre ellos Chalcatzingo, Morelos, y la cueva de
estos pequeños animales hay plantas de ca- porcionaban la lluvia, lo que generaba la queda demostrada por sus monumentos. Oxtotitlán, Guerrero.
labaza en flor. El sexto bajorrelieve, el Mo- prosperidad agrícola de los chalcatzincas En menor escala, los montículos de tierra
numento 1, es grande (mide casi 3 por 3 del Preclásico y del resto de la región. construidos en La Venta y Chalcatzingo Para leer más
m) y es un ejemplo raro en el arte mesoame- Además, en la aldea del Preclásico Me- también representan montañas, y su natu-
Cyphers Guillén, Ann, “San Lorenzo Tenochtitlan”,
ricano, pues ciertas cualidades sagradas in- dio en Chalcatzingo había un elemento ar- raleza se reafirma en cada caso mediante en John E. Clark (coord.), Los olmecas en Mesoamérica,
visibles de la montaña son reveladas en la quitectónico relevante, una plataforma de la exhibición en ellas de monumentos con Citibank/El Equilibrista, México, 1994, pp. 43-67.
González Lauck, Rebecca, “La antigua ciudad olmeca
imagen labrada sobre la montaña misma. tierra de 70 m de largo y 7 de altura. Aun- representaciones de “caras de montaña”. en La Venta, Tabasco”, en John E. Clark (coord.),
El relieve conocido coloquialmente como que el montículo es rectangular y no pira- Otras esculturas en piedra hechas por los Los olmecas en Mesoamérica, Citibank y El Equilibrista,
México, 1994, pp. 93-111.
“el Rey” representa a un personaje senta- midal, los pueblos de Chalcatzingo lo con- olmecas comparten también el simbolis- Grove, David C., “Chalcatzingo”, en John E. Clark
do en un nicho con forma de C (fig. 6). El sideraron una representación de la mo de las montañas. En tiempos recientes, (coord.), Los Olmecas en Mesoamérica, Citibank y El
Equilibrista, México, 1994, pp. 164-173.
nicho está formado por un motivo de mon- montaña sagrada. Sabemos esto porque varios investigadores han propuesto que ________ , “Public Monuments and Sacred Mountains:
taña que es también la cara estilizada de sobre ella se colocó el Monumento 9 (fig. los grandes altares-trono de basalto po- Observations on Three Formative Period Sacred
Landscapes”, en David C. Grove y Rosemary Joyce
una serpiente; la boca abierta del animal 7), una representación de 180 cm de altu- drían representar montañas. Cada una de (eds.), Social Patterns in Preclassic Mesoamerica, Dumbar-
representa una cueva en la montaña. De la ra de una “cara de montaña”, que es una esas esculturas rectangulares se caracteri- ton Oaks, Washington, D.C., 1999, pp. 255-299.
Medellín Zenil, Alfonso, “El dios jaguar de San Mar-
boca de la cueva salen grandes volutas y representación frontal de la serpiente-cue- za por tener un nicho o “cueva” frontal tín”, en Boletín inah, núm. 33, 1968, pp. 9-16.
arriba de la cueva hay nubes desde las cua- va-montaña que vemos de perfil en el Mo- con un personaje sentado (fig. 8). El per- Ortiz, Ponciano y María del Carmen Rodríguez, “Los
espacios sagrados olmecas: El Manatí, un caso
les caen gotas de lluvia. Es importante que numento 1, y la cara representa nuevamen- sonaje sentado dentro de una cueva-mon- especial”, en John E. Clark (coord.), Los olmecas en
el tocado y el vestido de “el Rey” también te al Cerro Chalcatzingo. De esta manera, taña representada en dos dimensiones en Mesoamérica, Citibank y El Equilibrista, México,
7. Los habitantes del Preclásico Medio de Chalcatzingo construyeron una plataforma de tierra en la que 1994, pp. 69-91.
estén decorados con gotas de lluvia. El sim- los rituales podían llevarse cabo tanto en el arte de Chalcatzingo se muestra en for- Plunket, Patricia, y Gabriela Uruñuela, “Appeasing the
colocaron el Monumento 9, la representación –vista frontalmente– de la boca de una serpiente-cueva-
bolismo de lluvia emanado de este magní- el Cerro Chalcatzingo como en la platafor- ma tridimensional en los altares-trono de Volcano Gods”, Archaeology, vol. 51, núm. 4, 1998,
montaña. Las fauces abiertas permitían el paso de personas u objetos durante los rituales. pp. 36-42.
Ilustración: Magdalena Juárez / Raíces fico relieve es obvio. Más aún, el persona- ma, con una diferencia relevante: la boca San Lorenzo, La Venta, Laguna de los Ce-

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