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Los Lusitanos: Cultura y Guerreros Prerromanos

Los lusitanos eran pueblos prerromanos que habitaban el oeste de la península ibérica. Practicaban sacrificios humanos y animales como parte de su religión. Eran guerreros hábiles que usaban armas como jabalinas y espadas. Representaban al dragón verde como su símbolo. Otros pueblos como los vetones, oretanos, contestanos y turdetanos también habitaban la península ibérica antes de la llegada de Roma.

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Los Lusitanos: Cultura y Guerreros Prerromanos

Los lusitanos eran pueblos prerromanos que habitaban el oeste de la península ibérica. Practicaban sacrificios humanos y animales como parte de su religión. Eran guerreros hábiles que usaban armas como jabalinas y espadas. Representaban al dragón verde como su símbolo. Otros pueblos como los vetones, oretanos, contestanos y turdetanos también habitaban la península ibérica antes de la llegada de Roma.

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LUSITANIOS

Se entiende por lusitanos al colectivo de diversos pueblos prerromanos de origen indoeuropeo, cultural y
étnicamente afines, que habitaron el oeste de la península ibérica, en torno al distrito portugués de Castelo
Branco y extendiéndose hacia el norte hasta las riberas del río Duero (donde hacían frontera con los galaicos),
al este hasta la actual Extremadura, y por el sur hasta el norte del Alto Alentejo.

Los pocos escritos conservados en lengua lusitana, encontrados en territorio portugués y español, mantienen
también la controversia entre historiadores a respecto de si sería una lengua céltica o proto-celta, o bien
itálica, o bien simplemente indoeuropea.

CULTURA: Algunos relacionan la cultura lusitana con la llegada de la cultura campaniforme (quizás
indoeuropea). Posteriormente, con la llegada de la cultura de los campos de urnas, este sustrato indoeuropeo
se vería influido por una cultura ya plenamente céltica, y de esta mezcla, junto a influencias atlánticas y
mediterráneas, sería de donde surgió la cultura lusitana.
Practicaban sacrificios humanos, y cuando el sacerdote hería el prisionero en el vientre hacían vaticínios
según la manera como la víctima se caía. Sacrificaban a no sólo prisioneros, sino también caballos y chivos.
Practicaban ejercicios de gimnasia como el pugilato y carreras, simulacros de combates a pie o a caballo;
bailaban en danzas que exigían una gran agilidad de miembros para saltar y agacharse, y cada uno tenía sólo
una mujer. Usaban barcos hechos de cuero encerado, o de un tronco de árbol.

Los autores griegos y romanos describieron a los lusitanos como hombres belicosos, indómitos y que
preferían la muerte antes que la esclavitud o el desarme. Su destreza en la guerra, en particular la de
guerrillas, les ganó de parte de Estrabón el apelativo de la tribu más peligrosa de la península ibérica.
Su equipamiento guerrero era ligero, algunos usaban cotas de malla y los cascos celtíberos de tres crestas, ya
que preferían túnicas de lino endurecido y cascos de cuero, incluyendo grebas cuando combatían a pie.
Utilizaban como armas principales la jabalina (soliferrum), la espada celtíbera de doble filo (gladius
hispaniensis) y la honda, junto con la lanza de punta de bronce, el puñal y el escudo redondo (caetra). Eran
especialmente hábiles empleando la jabalina, llevada en grandes números, y el escudo, con el que
aparentemente tenían un estilo propio para protegerse.

Valiéndose de su movilidad y conocimiento del terreno, ejecutaban emboscadas, persecuciones y escaramuzas


con habilidad, y lanzaban alaridos y cantos de batalla para atemorizar a sus [Link] a que su
ligereza de armaduras les volvía inefectivos en un combate sostenido, lanzaban ataques relámpago y se
retiraban con la misma agilidad.

El pueblo lusitano adoptó los cultos celta y romano al tiempo que influyó en dichas culturas con sus propios
credos. El dios supremo era Endovélico, dios solar y de la salud, aunque formaba un triunvirato con Ataegina,
diosa del renacer y la naturaleza, y Runesocesio, dios de las jabalinas.
Era costumbre entre los lusitanos la celebración de sacrificios animales y humanos en honor a sus dioses, y
como tantos otros cultos paganos de la época, los principales designios de su religión eran rogar por la salud y
la protección para uno mismo y maldecir a otros.
El dragón lusitano
Representado como un dragón verde con cola serpentina, el dragón lusitano era una criatura marina tan
común en la iconografía portuguesa como lo serían en Francia el águila napoleónica, o el león entre los
emblemas ingleses. Parece ser que éste símbolo era portado por los lusitanos, quedando como legado en la
simbología portuguesa.
VETTONES
Los vetones (en lat. vettones) fueron el demónimo que los historiadores griegos y romanos emplearon sobre el
conjunto de los pobladores prerromanos de cultura celta que habitaban un sector de la parte occidental de la
península ibérica y que compartían un denominador más o menos común. Su asentamiento tuvo lugar entre
los ríos Duero y Tajo, principalmente en el territorio de las actuales provincias españolas de Ávila, Salamanca
y Cáceres, y en parte de las de Toledo y Zamora. En la parte del oriente de Portugal también existen
ejemplares de una de sus creaciones más características, los verracos de piedra.

CULTURA: Su cultura se caracterizó por su carácter guerrero y ganadero. Las diferentes comunidades
vetonas estaban dirigidas por una «estratocracia» que controlaba los recursos, en particular el
[Link] asentamientos defensivos en zonas elevadas; algunos ejemplos que han llegado a
nuestros días son los castros u oppida de Ulaca, El Raso, Sanchorreja, Las Cogotas o el de Mesa de Miranda.

Elementos identitarios comunes


Se han determinado entre los elementos y características comunes de estos pueblos los elementos cerámicos
con motivos a «peine», la creación de recipientes de bronce mediante técnicas específicas, y la erección de
verracos, esculturas zoomorfas de piedra que representan principalmente toros o cerdos; en la actualidad no se
ha discernido claramente cuál era su función o simbolismo de estos últimos para los vetones. Se ha
conjeturado la posibilidad de que se les otorgara un papel mágico de protectores del ganado.
Los castros
De los vetones quedan una serie de castros, poblaciones fortificadas, en diversas provincias, pero sobre todo
en las de Ávila y Salamanca. Estos poblados contaban con diversos recintos (algunos para el ganado) y
muestran un alto grado de civilización.
ORETANOS
Los oretanos (en latín oretani) fueron un pueblo íbero prerromano que habitó las tierras desde Sierra Morena
hasta la cuenca del río Anas (actual Guadiana), correspondiente a las actuales provincias de Ciudad Real y
noreste de Córdoba, oeste de Albacete y al sur la provincia de Jaén, más allá del Saltus Castulonensis (era
llamado así al antiguo limes o frontera entre las provincias romanas de Hispania Citerior e Hispania Ulterior)
.La intensa iberización de los oretanos se produce ya en época orientalizante, a juzgar por sus cerámicas. Sus
santuarios son los más ricos del mundo ibérico. En Alarcos han aparecido estelas con figuras zoomorfas y
existía un arte de gran calidad al servicio de las elites refinadas y poderosas, como lo indican las cerámicas,
los bronces y los mismos tesoros argénteos, tan frecuentes en la zona de Sierra Morena. Y en Castellar (Jaén),
han sido hallados en el importante santuario de la Cueva de la Lobera más de 3000 exvotos ibéricos.
el interés principal del mundo oretano se centra en su papel intermediario en los procesos de transculturación
ocurridos en estas tierras por la transmisión de elementos culturales y étnicos entre turdetanos, bastetanos,
contestanos, carpetanos, vetones, lusitanos y celtas. Si por una parte explican su temprana y profunda
iberización, por otra se celtizaron intensamente.
CONTESTANOS

Los contestanos fueron un pueblo íbero que habitaba en la región conocida como Contestania, que abarcaba el
territorio de la actual provincia de Alicante y parte de las provincias de Murcia, Albacete y Valencia (España).
Pero, Olcina y Ramón, 2009, dicen que, según Ptolomeo, los contestanos estan en la orilla del mar y limitan
con el interior con los Bastetanos. Contestanos son Lucentum, Carthago Nova, el Promontorio Escombrario,
las desembocaduras de los ríos, Tader y Setabis, La ciudad de Alona, el puerto Ilicitanus, y la desembocadura
del río Sucro.

Los constestanos aparecen en las fuentes escritas a partir del siglo III a. C. La Contestania pertenecía al
mundo ibérico, y fueron los herederos de un pueblo con peculiaridades derivadas del contacto comercial
desde sus costas con fenicios y griegos focenses, y con Tartessos a través de las comunicaciones del interior.
La expansión de la cultura tartésica por el sureste se hace patente en yacimientos del Bronce Final como Los
Saladares (Orihuela) y Peña Negra (Crevillente). Los poblados indígenas mantuvieron además relaciones
comerciales con asentamientos fenicios como ‘La Fonteta’, situado en las dunas de Guardamar del Segura, en
la desembocadura del río Segura, y que se refleja en los ricos ajuares de tumbas orientalizantes como Les
Casetes o Poble Nou, en Villajoyosa (siglo VI a. C.). Ese proceso de aculturación determinó la aparición a
partir del siglo VI a. C. de las características propias que definen la cultura ibérica y el mundo contestano en
particular.

CULTURA: Si bien los poblados contestanos no tuvieron las dimensiones de los turdetanos, la contestana
fue una de las culturas ibéricas más ricas y variadas, con importantes manifestaciones artísticas (escultura,
cerámica), de escritura, y una gran variedad de asentamientos costeros que permitían el comercio y la
importación de productos exóticos (Isleta de Campello, Albufereta, Tossal de la Cala) y poblados de interior
como la Serreta, Puig, Monastil, o la Bastida de Mogente, dedicados a la agricultura y la ganadería,
relacionados gracias a la existencia de importantes vías de comunicación.
TURDETANOS
Los turdetanos fueron un pueblo prerromano que habitaba en la Turdetania, región que abarcaba el valle del
Guadalquivir desde el Algarve en Portugal hasta Sierra Morena, coincidiendo con los territorios de la antigua
civilización de Tartessos. Limitaban al norte con los Túrdulos, al oeste con los Conios y al este con los
Bastetanos.
Tartessos había tenido una gran influencia griega, que supuestamente condujo a la desaparición de su
monarquía a manos de los feno-púnicos como venganza por su apoyo a los focenses tras la batalla de Alalia
en el siglo VI a. C. De esta desaparición surgió una nueva civilización que, descendiente de Tartessos, se
adaptó a las nuevas condiciones geopolíticas de su época.
Perdido el enlace comercial y cultural que Tartessos mantenía con los griegos, la Turdetania se vio inmersa en
la influencia cartaginesa, aunque desarrolló una evolución propia de la cultura anterior, de forma que la
población turdetana se sabía descendiente de los antiguos tartesios, y a la llegada de los romanos, aún
mantenía sus señas de identidad propias.

CULTURA: Descendientes históricos de los Tartessos, tenían una personalidad propia dentro de la cultura de
los íberos. Esta se caracterizaba por un tipo de cerámica, pintada y con decoración geométrica, escultura
animalística que en época romana se continuó con figuración humana. En la necrópolis de Osuna se
encuentran algunas de las muestras más representativas.

Tenían características que los diferenciaban del resto de pueblos íberos. Otra diferencia fundamental son las
particularidades en las necrópolis y enterramientos. Tenían un signario silábico-alfabético, que como el resto
de las escrituras de los iberos era una adaptación de la escritura tartésica o sudlusitana, pero de la lengua no
sabemos nada aún. Los pocos testimonios escritos que han aparecido en los alrededores de la turdetania
usándose el sistema de la escritura ibérica meridional, evidencian claramente que la lengua no es la misma
que la tartésica, pero sí guarda cierta relación con la lengua de los iberos.
Era el pueblo más civilizado de la península ibérica a la llegada de los romanos. Su próspera economía es
alabada por Estrabón quien afirma que los Turdetanos son los más cultos de los íberos.

La minería sería uno de sus recursos más importantes. En Huelva se han encontrado las minas más
importantes, y por los productos manufacturados asociados a ellas, se cree que ya eran explotadas antes de la
llegada de los [Link] minerales extraídos son plata y cobre, convirtiéndose sobre todo la plata en el
principal material explotado, culminando con la llegada de Roma.
La agricultura fue muy importante y muy variada. Éstos ya conocían el arado y el trillo antes de la llegada de
Roma, por influencia de Cartago. Cultivaban cereales, olivo y vid.
Sobre ganadería, se sabe que criaban bueyes, ovejas, y caballos. Se conoce la cría de ovejas por la industria
textil asociada, como muestra la gran cantidad de fusayolas y pesas de telar encontradas en algunas tumbas
TÚRDULOS
Los túrdulos fueron un pueblo prerromano asentado entre los valles del río Guadiana y el Guadalquivir,
llegando desde La Serena hasta la vega del Genil en Granada, aproximadamente entre la Oretania y la
Turdetania, cuya capital fue el antiguo oppidum de Ibolca (a veces transcrito como Ipolka), conocida como
Obulco en tiempos de los romanos, y que se corresponde actualmente con la ciudad de Porcuna, situada
actualmente entre las provincias de Córdoba y Jaén.
Entre otras particularidades, se cree que se diferenciaban de los demás pueblos ibéricos en el idioma,
supuestamente de origen tartesio. Limitaban al sur y al oeste con los Turdetanos, al norte con los Carpetanos,
al oeste con los Conios y al este con los Oretanos. Su frontera natural al sur es la cordillera Penibética y su
frontera al oeste llegaría a estar en la actual Fuentes de Andalucía, antigua Obvlcula ('Pequeña Obulco', en
latín).

No deben confundirse con un grupo de pueblos de la costa central del actual Portugal, en el área cultural de
los lusitanos, que se denominaban túrdulos viejos (turduli veteres) o túrdulos oppidanos (turduli oppidani) los
cuales procedian de sus invasiones hacia el Norte, segun lo relatan Strabo y Plinio junto a Conios y otros
Celtici.

CULTURA: Escritura
Al tratarse de un mismo pueblo, la escritura y el idioma túrdulos son una evolución histórica del idioma y la
escritura tartésica. La escritura de las estelas es una escritura paleohispánica muy similar, tanto por la forma
de los signos como por el valor que los signos representan, a la escritura ibérica suroriental que expresa
lengua ibérica. Sobre el origen de las escrituras paleohispánicas no hay consenso: para algunos investigadores
su origen esta directa y únicamente vinculado al alfabeto fenicio, mientras que para otros en su creación
también habría influido el alfabeto griego.

Con la excepción del alfabeto greco-ibérico, el resto de escrituras paleohispánicas comparten una
característica tipológica distintiva: presentan signos con valor silábico para las oclusivas y signos con valor
alfabético para el resto de consonantes y vocales. Desde el punto de vista de la clasificación de los sistemas de
escritura no son alfabetos ni silabarios, sino escrituras mixtas que se identifican normalmente como
semisilabarios. La particularidad de la escritura tartesia es la sistemática redundancia vocálica de los signos
silábicos, fenómeno que en las otras escrituras paleohispánicas es residual. Algunos investigadores consideran
esta escritura como un semisilabario redundante, mientras que otros la consideran un alfabeto redundante. El
fenómeno de la redundancia vocálica de los signos silábicos fue descubierto por Ulrich Schmoll y permite
clasificar la mayor parte de los signos de esta escritura en silábicos, vocálicos y consonánticos. Aun así, su
desciframiento aún no se puede dar por cerrado, puesto que no hay consenso entre los diferentes
investigadores que han hecho propuestas concretas.
Indigentes
Los indigetes (latín: indigetes o indigetae o indiketes) o Undigesquios, Indigesquios 'habitantes de
Undika o Indika' (gen. untikesken) en lengua indígena,1 fueron un pueblo íbero establecido en lo
que hoy es la provincia de Gerona, en el extremo nordeste de la península ibérica, en el golfo de
Ampurias y Rhoda extendiéndose hasta el Pirineo y ocupando las comarcas del Ampurdán, La
Selva y, quizá también, el Gironés, donde se encontraban los ausetanos, étnicamente
relacionados.

Estaban divididos en cuatro tribus y su ciudades principales eran: Indika (solo mencionada por
Esteban de Bizancio, no localizada, pero posiblemente la misma Ampurias, sino Ullastret),2
Emporidae (Ampurias, donde se instaló una importantísima colonia griega, de los griegos focenses
massaliotas, con su correspondiente emporio comercial), Rhoda (Rosas), Juncaria (La Junquera),
Cinniana (Cervià) y Deciana (próxima a La Junquera). En el cabo de Creus había un templo
dedicado a Venus y un pequeño puerto llamado Portus Veneris (Portvendres). Sus tierras estaban
regadas por el río Clodianus (Fluvià), el Sambrocas (Muga) y el Tichis (río Ter). El distrito del golfo
de Ampurias fue conocido como el Juncaris Campus.

Los indigetes acuñaban una moneda propia que llevaba la inscripción en escritura ibérica
nororiental undikesken, que en lengua ibérica se interpreta habitualmente como (moneda) de los
de undika.

En el 218 a. C. se sometieron a Roma. En el 195 a. C. se sublevaron contra Roma y el cónsul Marco


Porcio Catón reprimió esta rebelión derrotando a los indigetes.

Los principales yacimientos están en Ullastret (Bajo Ampurdán), Castell Fosca (Palamós, Bajo
Ampurdán) y Puig Castellet (Lloret de Mar, La Selva).

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