CARTA A LADY WELBY
Charles S. Peirce. Jairo Trujillo Jacuinde.
La Ideoscopia o el estudio que Peirce explica a Lady Welby de manera epistolar,
por un lado, podría decirse que no es una simple teoría comunicacional, sino más
bien una teoría epistemológica, ya que Peirce como lógico le interesa contestar la
pregunta sobre cómo es que el ser humano conoce. De manera que las
conclusiones que nos van a arrojar sus investigaciones, van a sostener que el
hombre solamente conoce a través y a partir de los signos, y que los signos más
importantes son los lingüísticos, dado que éstos son los que tienen operadores
lógicos que permiten realizar proposiciones, algo que claramente le preocupa a la
disciplina lógica.
Los signos funcionan como un instrumento para conocer, o sea que son los signos
los que dan a la luz los nuevos conocimientos. No es que los conocimientos van
por un lado y los signos van por el otro. En realidad los conocimientos están en
función de los signos, son ellos los que los ponen en juego. Al producirse un
nuevo predicado acerca del objeto se amplía la relación interpretante-objeto.
Cuando Peirce habla de cómo el ser humano conoce está hablando de cómo la
humanidad adquiere nuevos conocimientos, cómo se amplía el saber de la
humanidad, fundamentalmente en torno de los conocimientos científicos. Entonces
va a decir que el desarrollo de la ciencia, el avance del conocimiento se va a dar
siempre a partir de signos.
La relación entre interpretante-objeto, que Peirce va a llamar semiosis, tiene que
ver con el saber relativo, y con el hecho de que el hombre va aumentando sus
conocimientos, sus saberes. Una función fundamental del interpretante, dirá
Peirce, es la de ampliar la semiosis, ósea, no es que siempre la amplíe, porque
puede que en ocasiones sólo produzca un signo equivalente, pero el interpretante
tiene a su cargo la ampliación de la semiosis; esto es, a la semiosis la tenemos
que ver como una sucesión, como una cadena o como una red interminable.
Entonces, siempre vamos a tener algo que es un tercer elemento (terceridad),
Filosofía del lenguaje.
que, a su vez, es un primero (primeridad), algo así como una especie de respuesta
a un signo anterior.
Se podría decir que en el pensamiento de Peirce yace una presencia del
positivismo, ya que piensa que el ser humano va progresando en el dominio, a
través del saber, de la naturaleza. El hombre aumenta sus conocimientos,
aumenta su saber, pero siempre le va a quedar una brecha, siempre van a quedar
cosas por conocer. Así que lo que se entiende como verdadero hoy es desmentido
mañana. La historia de la ciencia demuestra esto de manera fehaciente.
La base de la explicación a Lady Welby acerca de su teoría del signo sin duda se
sustenta en la definición de las categorías cenopitagóricas, esa es la clave que
permite que se desarrolle todo su pensamiento. No sólo porque pone en juego
relaciones de tres elementos (tríada), sino porque “primero”, “segundo” y “tercero”
se relacionan con primeridad, segundidad y terceridad. Hay que recordar que
cuando habla de primeridad se habla de sentimientos, percepciones, cualidades.
La Primeridad tiene que ver con algo que se percibe, que son propiedades,
cualidades. El objeto tiene que ver con lo existente. Está relacionado con la
Segundidad, con el hecho de establecer una relación entre el primero y el
segundo. Y, por último, el interpretante es una terceridad porque es un signo y allí
entra en juego la cuestión de la convencionalidad y la ley.
Así pues, un signo va a confluir entre el signo interpretante y su objeto. Tomando
el signo en su sentido más amplio, su interpretante no es necesariamente un
signo, desde luego, todo concepto es un signo. La función esencial de un signo
consiste en volver eficientes las relaciones ineficientes: no ponerlas en acción,
sino establecer un hábito o una regla general según los cuales actuaran cuando
llegue la ocasión. Todo nuestro pensamiento y conocimiento se da por signos. Por
consiguiente, un signo es un objeto que por una parte está en relación con su
objeto y por la otra, con un interpretante de tal modo que pone el interpretante en
una relación con el objeto que corresponde a su propia relación con dicho objeto.
La clasificación de los signos que realiza Peirce supone una operatoria abstracta,
es decir, una abstracción, que se relaciona directamente con el concepto de
Filosofía del lenguaje.
análisis. Cuando se lleva a cabo un análisis se enfrenta a un todo a los elementos
que se busca desentrañar, y de esta manera se fragmenta aquella unidad y
parcialmente se va seleccionando elementos. Esto implica que cada elemento
puede ser considerado desde perspectivas distintas.
En lo personal es la primera vez que me enfrento a un autor como Peirce y quizás,
la naturaleza del tema o la conexión con la filosofía del lenguaje conviertan a este
autor en algo difícil de comprender, un autor oscuro, como muchas veces se nos
dijo. A pesar de eso, lo que propone en esta primera carta a Lady Welby es
independiente de cualquier juicio, relevante, y el esfuerzo que debe existir por su
comprensión está de más recalcarlo.
Filosofía del lenguaje.