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Mitos Griegos y sus Valores

Este documento presenta el mito griego del rapto de Perséfone por Hades. Narra cómo Hades raptó a Perséfone mientras recolectaba flores y se la llevó al inframundo. Su madre Deméter la buscó desesperadamente mientras el mundo se paralizaba. Finalmente, Zeus obligó a Hades a devolverla, aunque éste puso la condición de que no comiera nada durante el viaje de regreso. Sin embargo, Perséfone había ingerido granos de granada en el inframundo, por lo que debía regres

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Mitos Griegos y sus Valores

Este documento presenta el mito griego del rapto de Perséfone por Hades. Narra cómo Hades raptó a Perséfone mientras recolectaba flores y se la llevó al inframundo. Su madre Deméter la buscó desesperadamente mientras el mundo se paralizaba. Finalmente, Zeus obligó a Hades a devolverla, aunque éste puso la condición de que no comiera nada durante el viaje de regreso. Sin embargo, Perséfone había ingerido granos de granada en el inframundo, por lo que debía regres

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MITOS Y VALORES.

¿QUÉ SON LOS MITOS? 

Son relatos tradicionales, que antes de pasar a la literatura, fueron durante mucho
tiempo transmitidos oralmente de generación en generación. Pertenecen, pues, a la
memoria colectiva de un pueblo.

Los personajes de los mitos son seres extraordinarios (dioses, semidioses, reyes,
monstruos...), a los que se atribuyen acciones memorables y ejemplares, en muchos
casos, relacionadas con los orígenes de un pueblo, institución o costumbre.

El tiempo de los mitos se sitúa en un pasado muy lejano y prestigioso, como en el


principio de los tiempos.

1.- Subraya las palabras fundamentales relacionadas con valores, sentimientos,


emociones…

2.- ¿Cuál es la moraleja?

3.- Escribe tu opinión personal (argumentada).

4.- Asocia el mito a una situación de la vida real y descríbela.


El talón de Aquiles.

Cuenta la leyenda que en la antigua Grecia existió un gran guerrero a quien todos sus
compañeros admiraban por ser valiente y fuerte, y al que sus enemigos temían por su
destreza en las acertadas técnicas de combate aprendidas de sus dioses. Se llamaba
Aquiles y representa uno de los personajes más conocido del Monte Olimpo.

9. El talón de Aquiles

Uno de los nombres más conocidos de La Ilíada de Homero es el de Aquiles, la gran


baza del ejército griego en su intento por penetrar en la ciudad de Troya. Son muchas
las historias que se cuentan de esa guerra, desde el supuesto caballo de madera que
serviría para engañar a los troyanos y permitir al enemigo traspasar los muros de la
ciudad, hasta la supuesta condición divina de Aquiles. De hecho, Aquiles era conocido
por ser (casi) invencible y por no tener ningún punto débil.

Pero esto no era exactamente así. Según uno de los mitos griegos cortos más famosos,
Aquiles era hijo de la diosa Tetis. Cuando era un recién nacido, ésta lo tomó por los
tobillos y lo sumergió varias veces en la laguna Estigia, lo que le otorgaría su
prácticamente total invulnerabilidad de no haberse olvidado sumergir también el talón
por el que lo tenía asido. Conociendo esta debilidad, el príncipe Paris disparó una
flecha (para algunos, guiada por el dios Apolo) que alcanzó el punto débil del héroe
casi inmortal.

8. La tragedia de Edipo

La vida de Edipo es una de las más trágicas de la Grecia Antigua. Según el oráculo de
Delfos, Layo encontraría la muerte a manos de su primogénito y éste se casaría con su
madre. Resuelto a que su destino no se cumpliera, el Rey abandonó a su hijo a su
suerte en lo profundo del bosque; pero la fortuna estuvo de parte del pequeño, que fue
rescatado y criado en otro reino lejano.

Un día, Edipo tuvo un percance con un hombre a caballo, con el que discutió
acaloradamente y terminó asesinando, sin saber que se trataba de su propio padre.
Después de acabar con la maldición de la Esfinge, Edipo se casó con la Reina regente
de Tebas, Yocasta, desconociendo ambos que eran madre e hijo. Como resultado de su
enlace, la pareja tuvo cuatro hijos. Al descubrirse la verdad, la Reina terminó con su
vida y Edipo se sacó los ojos.

7. Prometeo y el fuego

Entre los mitos griegos cortos más famosos que narran las consecuencias de ofender a
los dioses, la osadía de Prometeo tal vez resalta por encima del resto. Este Titán no
aprobaba que Zeus hubiera privado a los humanos del fuego y hubiera optado por
mantenerlo en el Olimpo. Decidido a llevar de nuevo el preciado bien a la Tierra
(algunas fuentes hablan de que se sirvió de las chispas que desprendía el carro de Apolo
para prender una llama y otras de que lo robó de las fraguas de Hefesto), Zeus lo
descubrió y escarmentó.

La penitencia impuesta consistía en permanecer encadenado para toda la eternidad a


una gran roca y que un águila devorara su hígado cada día, pues por su condición de
inmortal, Prometeo tenía la capacidad de regenerarse. De esta manera, la rapaz
regresaba cada día para darse un festín a costa del temerario que se atrevió a contradecir
los designios del Dios del Trueno.

 Para saber más: 12 nombres de dioses griegos y su historia.

6. Ifigenia

El rey Agamenón había enfurecido a la diosa Artemisa cuando entró en sus dominios y
cazó uno de sus ciervos sagrados. Ésta, como represalia, había retenido su flota de
barcos que regresaban de la guerra de Troya, por lo que Agamenón no sabía qué hacer
para sosegar a la deidad, que era inconsolable. Después de consultar con un vidente,
se le reveló que la única solución sería sacrificar a su hija Ifigenia, en pago de esa
deuda. Y es aquí donde esta historia toma diferentes rumbos en función del lugar
consultado.

La versión oficial sugiere que Artemisa, al ver la decisión del Rey por contentarla, sintió
piedad por Ifigenia y sustituyó su sacrificio por el de una cierva. No obstante, otros
textos aducen que la ofrenda sí que tuvo lugar, lo que provoca que la esposa de
Agamenón lo asesine al enterarse del parricidio.

5. Las Amazonas

Las Amazonas eran un pueblo de mujeres guerreras conocidas por su fiereza en la


batalla y que para muchos fue de los mitos griegos cortos que podrían haber
existido en la realidad. Según ha trascendido, las Amazonas conformaban una
sociedad matriarcal donde los varones no tenían cabida más que como sirvientes. Estas
aguerridas luchadoras dedicaban su vida al arte de la guerra, tanto es así que, nada más
nacer, se les amputaba uno de sus pechos para que tuvieran más facilidad para disparar
flechas con su arco.

Hubo Amazonas que participaron en algunos de los capítulos más destacados de la


mitología helenística, donde se enfatiza su carácter rudo e indómito.

4. Medusa y Perseo

Perseo fue el fruto de la pasión entre Zeus y Dánae, una simple humana que, de acuerdo
con la leyenda griega, el Dios del Olimpo conoció en uno de sus habituales descensos a
la Tierra. Convertido en un fornido joven, el traicionero Polidectes le envió a una
misión casi suicida de la que esperaba que el semidiós no regresara: hacerse con la
cabeza de Medusa, la peor de las tres hermanas gorgonas, que tenía serpientes
venenosas en lugar de cabello y era capaz de convertir en piedra a todo el que posara su
mirada en ella.

Sabiendo lo peligroso de ese cometido, Perseo recibió la ayuda de los dioses, que le
armaron para que pudiera hacer frente al monstruo. Ya en la guarida de Medusa, el hijo
de Zeus hizo uso de su ingenio para evitar mirar a Medusa a los ojos,
escondiéndose para que no lo encontrara y utilizando el escudo que Atenea le había
regalado para observar su reflejo. Finalmente, la gorgona se durmió, ocasión que Perseo
aprovechó para decapitarla y guardar su cabeza en un saco, pues la maldición tenía
efecto aun habiendo muerto. 

3. Narciso

La belleza puede ser la perdición de una persona, eso es algo que Narciso comprobó de
una forma trágica. Tal era la hermosura de este joven, que todas las doncellas
quedaban prendadas de él, pero Narciso era tan engreído que las rechazaba sin
contemplaciones. Entre las víctimas de su desprecio, la peor parada fue Eco, la ninfa
que no podía decir otra cosa que las últimas palabras que le dedicaran.

Debido a su altivo comportamiento, Némesis quiso escarmentar de una vez por todas a
Narciso. Así pues, un día en que el joven se acercó, sediento, a un río a beber. Al ver su
cara reflejada en la superficie, Narciso no pudo evitar la tentación y se lanzó a las
aguas, muriendo ahogado. Como muchos otros mitos griegos cortos, el de Narciso ha
servido para dar nombre a un tipo de comportamiento extremadamente egoísta que
encontramos habitualmente y al que, en su honor, se ha catalogado como ‘narcisismo’.

2. La caja de Pandora

Zeus no estaba nada contento con que Prometeo hubiera desoído sus órdenes y hubiera
robado el fuego para dárselo a la humanidad. Como represalia, además de la terrible
pena a la que sometió al Titán, decidió que también se vengaría por otros medios. Así,
le encargó al herrero Hefesto que fabricase una hermosa mujer, a la que llamó
Pandora y que presentó a Epimeteo, hermano del ladrón, que se enamoró al instante de
la bella dama.

El día en que ambos se casaron, a Pandora le regalaron una caja con un enigmático
contenido y una orden muy explícita al respecto: quedaba terminantemente prohibido
abrirla y descubrir qué secretos escondía. Sin embargo, la desobediencia era una
constante en prácticamente todos los mitos griegos cortos, por lo que Pandora no pudo
resistir la atracción que le provocaba la caja y la abrió para ver qué ocultaba, que no era
otra cosa que todos los males que asolarían al mundo si alguna vez eran liberados  .

1. Las doce pruebas de Heracles

El héroe de la Grecia Clásica por antonomasia fue Heracles. De este semidiós se han
escrito multitud de hazañas que le hicieron célebre por su increíble fuerza
sobrehumana. Entre sus proezas más destacables se encuentran las doce pruebas (o
trabajos), una serie de tareas impuestas por el oráculo de Delfos como castigo por haber
asesinado a su mujer e hijos.

Dar muerte a algunos de los monstruos más peligrosos de la mitología, como la temible
Hidra o el León de Nemea; capturar al indomable Toro de Creta o al Can Cerbero, el
custodio de las puertas del Inframundo, o hacerse con  trofeos guardados por héroes de
gran poder; son algunas de las hazañas que forman parte del más famoso de los mitos
griegos cortos del periodo clásico. Tanta repercusión tuvo la historia de Heracles,
que incluso los romanos la incorporaron a su mitología, llamándolo ‘Hércules’.

El rapto de Perséfone.

Perséfone, hija de Zeus y Deméter. Cuenta la historia que Hades la raptó cuando estaba
en el campo recogiendo flores con otras diosas y se la llevó fugazmente al Inframundo.
Al notar su ausencia, su madre, Deméter, diosa protectora de la naturaleza, la buscó
infructuosamente mientras el mundo se paralizaba.

Zeus finalmente decidió intervenir y obligó a Hades a devolver a Perséfone. Hermes fue
enviado a rescatarla y Hades la dejó ir con la condición de que no comiera nada durante
el trayecto. Sin embargo, el propio dios del Inframundo la engañó y la chica comió 4
granos de granada. Como castigo, Perséfone debía volver cada año, durante cuatro
meses, al reino de Hades.

Esos meses correspondían al invierno, época en la que la tierra se convertía en un erial


estéril. Cuando Perséfone y Deméter volvieron a estar juntas, la tierra florecía,
especialmente durante la primavera que era el momento del reencuentro.

Las sirenas

Las sirenas siempre han sido famosas seductoras, ya que, según la mitología, eran
capaces de encantar con su voz a los marineros con la intención de raptarlos. Al cantar,
parecían ser hermosas doncellas, pero los que sucumbían ante sus encantos, pronto
averiguaban su verdadera naturaleza. Y es que, Artemisa, la isla en la que vivían las
sirenas, estaba repleta de huesos de los marineros que habían sido atraídos por sus
cantos.
El relato más conocido sobre las sirenas es probablemente el de La Odisea de Homero.

Este cuenta que, cuando Ulises emprende el camino a Ítaca, la diosa le advierte que se
encontrará con las sirenas en una de sus aventuras. Entonces, Ulises, cuando él y sus
hombres se estaban acercando a la isla, ordenó a sus hombres que se taparan los oídos
con cera y él, que tenía curiosidad por saber cómo era el canto de la sirena, quiso ser
atado al mástil, con orden de que pasase lo que pasase, no lo desatasen. Al escuchar los
cantos de las sirenas quiso soltarse pero sus compañeros no lo hicieron.

El talón de Aquiles.

Aquiles fue un héroe de la Guerra de Troya y uno de los principales protagonistas de


la Ilíada de Homero. En la obra, Aquiles suele ser llamado como «el de los pies
ligeros», ya que se le consideraba el hombre más veloz.

Algunas leyendas posteriores afirman que Aquiles era invulnerable en todo su cuerpo
salvo en su talón. Además, estas leyendas cuentan que Aquiles murió en batalla al ser
alcanzado por una flecha en el talón, lanzada por Paris. Según algunas versiones, el dios
Apolo guiaba la flecha del joven Paris.

Esta fue la única debilidad que mostró Aquiles en su paso por la Tierra, de la que nació
la expresión «talón de Aquiles» aludiendo a su a la única debilidad de una persona.

Mito de Prometeo.

Prometeo era un titán amigo de los humanos. Zeus había decretado que el fuego debía
permanecer en el Olimpo y no debía ser entregado a los hombres, pero Prometeo no
estaba de acuerdo con esa decisión. Aquí las versiones difieren, pero coinciden al decir
que Prometeo y unas explican que se introdujo, subrepticiamente, en el taller de Hefesto
y tomó unas brasas de uno de sus hornos, mientras que otras señalan que se acercó al
carro de Apolo y robó algunas chispas de él con las que prendió una planta de hinojo
verde y se lo entregó a los humanos.

Como castigo por el robo, Zeus lo condenó a permanecer encadenado eternamente a una
roca en la que un águila le comería el hígado. Cada noche su hígado se regeneraba y el
ave volvía a comérselo al día siguiente. Afortunadamente, Heracles lo liberó con el
beneplácito de Zeus, que vio en esa acción un acto que glorificaba a su hijo. Eso sí,
Prometeo debió lucir para siempre un anillo adornado con un trozo de la roca a la que
estuvo atado.

Mito de Aracne.

Este mito griego explica la creación del arte de tejer, como imitación de la labor que
hacen las arañas. Aracne era la hija de un tintorero de Colofón y tenía una gran
habilidad para bordar y tejer. Todo el mundo alababa sus obras, de tal manera que se
volvió una engreída y afirmó que sus trabajos eran superiores a los de Atenea que era,
entre otros títulos, diosa de la artesanía.

Atenea, aunque airada, quiso darle a la joven la oportunidad de retractarse y no ofender


a los dioses, así que un día la visitó disfrazada de anciana, pero la chica, en lugar de
retirar sus palabras, se burló de los dioses y retó a la vieja a un concurso de bordado.
Atenea se quitó el disfraz y comenzó la competición. Mientras que la diosa tejía una
escena de su victoria sobre Poseidón, Aracne bordó un tapiz en el que se podían ver 22
episodios de los dioses cometiendo infidelidades. Al finalizar la competencia, Atenea
reconoció la perfección del trabajo, pero se enfadó tanto por el irrespetuoso tema
elegido que destruyó la tela y el telar, golpeando a la joven en la cabeza con la
lanzadera. Aracne se dio cuenta del error cometido y, avergonzada, se ahorcó. Atenea se
compadeció de ella en el último momento y convirtió la cuerda en una telaraña y a la
propia Aracne en una araña. Aracne, como una araña, enseñó la perfección del tejido a
la humanidad.

Edipo Rey.
Edipo Rey fue una tragedia griega muy popular escrita por Sófocles, pero antes de su
estreno, ya en los últimos siglos de la época helénica, fue un gran mito griego. Edipo era
hijo de Layo y Yocasta, y cuando nació le fue profetizado a Layo, su padre, que Edipo
lo mataría y desposaría a Yocasta, su propia madre, razón por la cual fue abandonado en
un río. Edipo sobrevivió, y, luego de muchos años, llegó a Tebas, la ciudad donde había
nacido, donde pudo resolver los enigmas de la esfinge que asolaba la ciudad. Pero, antes
de encontrarse con la esfinge, Edipo se había topado en el camino con un rey, en medio
de un conflicto, y sin saber de quién se trataba, lo asesinó. El Rey era Layo, su padre.

Luego de haber resuelto el acertijo de la esfinge, Edipo se convirtió en el rey de la


ciudad y se casó con la viuda del rey difunto, Yocasta, sin saber que era su propia
madre. Se cumplió así la profecía que una vez le hicieran a Layo, aunque sin que nadie
lo supiera hasta años después: cuando toda la verdad fue revelada Edipo se arrancó los
ojos del terror.

Edipo encarna una profunda verdad de la mitología griega: nadie puede escapar a su
destino, por más que lo intente. Como Cronos a su padre, o Zeus con Cronos después,
Edipo terminó asesinando a su progenitor y, lo que es peor, engendrando hijos con su
propia madre. Una tragedia griega en todo su esplendor, y el más cruento de nuestros
mitos griegos cortos.

Mito de Antígona.

Dentro de los mitos griegos cortos podemos encontrar el mito de Antígona, hija de
Edipo. Tras la muerte de su padre, la tragedia no abandonó a la familia: el hermano de
Edipo fue hecho rey de Tebas y ante este suceso uno de los hijos de Edipo se rebeló, y
otro murió en combate. Uno de ellos fue dado en santa sepultura, según cuenta el mito
griego, mientras que el otro, al ser asesinado por atentar contra la ley, no. Esto llevó a
Antígona a rebelarse también, pero no por el poder ni la gloria, sino simplemente para
pedir que el cuerpo de su hermano fuera enterrado adecuadamente.

Este es otro de esos mitos griegos cortos que termina en tragedia, pues si bien el rey, tío
de Antígona, termina cambiando de opinión en la disputa, este lo hace cuando ya es
demasiado tarde. Antígona, no obstante, no ha pasado a la historia por su desgracia, sino
como un ejemplo de que debe ser la moral, y no la ley, la que prima cuando la ley va en
detrimento de la moral. Las discusiones y reflexiones que ha provocado el mito de
Antígona siguen vigentes en la actualidad.
El mito de Cronos.

No podíamos dejar de lado, en nuestro listado de mitos griegos cortos, la historia


fundacional de toda la mitología griega, el mito del acto caníbal de Cronos. En la
mitología griega, Cronos es hijo de Urano (el cielo) y de Gea (la tierra), un titán y padre
de los grandes dioses. Cronos destronó a su padre y, casado con su hermana Rea,
asumió el reino de los dioses.

Pese a ser el más grande de los titanes, luego de haber destronado a su padre, Cronos
sabía que no estaba a salvo: su destino era ser desplazado por uno de sus hijos, por lo
cual Cronos recurría al canibalismo, engullendo a los dioses que él mismo engendraba.
Sin embargo, su sexto hijo, Zeus, fue escondido por su madre, lo cual lo salvó de la
masacre y, luego de crecer y formarse como un dios, lo llevó a abrir el vientre de su
padre liberando a sus hermanos, junto a los cuales, tras una guerra cruel y prolongada,
derrotó a Cronos, quien fue desterrado en el Tártaro.

Dédalo e Ícaro.

Dédalo era el arquitecto, artesano e inventor muy hábil que vivía en Atenas. Aprendió
su arte de la misma diosa Atenea. Era famoso por construir el laberinto de Creta e
inventar naves que navegaban bajo el mar. Se casó con una mujer de Creta, Ariadna y
tuvo dos hijos llamados Ícaro y Yápige.

Su sobrino Talos era su discípulo, gozaba del don de la creación, era la clase de hijo con
que Dédalo soñaba. Pero pronto resultó más inteligente que el mismo Dédalo, porque
con solo doce años de edad invento la sierra, inspirándose en la espina de los peces;
sintió mucha envidia de él tras compararlo con su hijo.
Una noche subieron el tejado y desde allí; divisando Atenas, veían las aves e
imaginaban distintos mecanismos para volar. Ícaro se marchó cansado, y después de
engañar Dédalo a Talos, lo mató empujándole desde lo alto del tejado de la Acrópolis.
Al darse cuenta del gran error que había cometido, para evitar ser castigado por los
atenienses, huyeron a la isla de Creta, donde el rey Minos los recibió muy
amistosamente y les encargaron muchos trabajos.

El rey Minos, que había ofendido al rey Poseidón, recibió como venganza que la reina
Pasifae, su esposa, se enamorara de un toro. Fruto de este amor nació el Minotauro, un
monstruo mitad hombre y mitad toro.

Durante la estancia de Dédalo e Ícaro en Creta, el rey Minos les reveló que tenía que
encerrar al Minotauro. Para encerrarlo, Minos ordenó a Dédalo construir un laberinto
formado por muchísimos pasadizos dispuestos de una forma tan complicada que era
imposible encontrar la salida. Pero Minos, para que nadie supiera como salir de él,
encerró también a Dédalo y a su hijo Ícaro.

Estuvieron allí encerrados durante mucho tiempo. Desesperados por salir, se le ocurrió a
Dédalo la idea de fabricar unas alas, con plumas de pájaros y cera de abejas, con las que
podrían escapar volando del laberinto de Creta.

Antes de salir, Dédalo le advirtió a su hijo Ícaro que no volara demasiado alto, porque si
se acercaba al Sol, la cera de sus alas se derretiría y tampoco demasiado bajo porque las
alas se les mojarían, y se harían demasiado pesadas para poder volar.

Empezaron el viaje y al principio Ícaro obedeció sus consejos, volaba al lado suyo, pero
después empezó a volar cada vez más alto y olvidándose de los consejos de su padre, se
acercó tanto al Sol que se derritió la cera que sujetaba las plumas de sus alas, cayó al
mar y se ahogó. Dédalo recogió a su hijo y lo enterró en una pequeña isla que más tarde
recibió el nombre de Icaria.

Después de la muerte de Ícaro, Dédalo llegó a la isla de Sicilia, donde vivió hasta su
muerte en la corte del rey Cócalo.

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