COSTOS INDIRECTOS
Son los gastos generales que permiten la ejecución de los trabajos que atañen al proyecto
de obra civil. Los costos indirectos engloban: gastos de administración, dirección técnica,
organización, vigilancia, transporte de maquinarias, imprevistos, equipo de construcción,
construcción de instalaciones generales, inversión publicitaria, etc.
A lo indicado se suman los costos de operación, entre los cuales se pueden mencionar los
gastos de artículos de consumo, sean estos: lubricantes, combustibles, copias, artículos de
limpieza, etc., los cargos técnicos y administrativos ya sean los honorarios, contadores,
sueldos ejecutivos, etc. También se efectúan costos indirectos de la oficina de obra, entre
los cuales se pueden mencionar: cargos de campo, impuestos, financiamiento, entre otros.
En cuanto a los gastos de oficinas, generalmente estos inciden en los gastos de la licitación,
en papelería y útiles de escritorio, copias y duplicados, correos, teléfonos, radio, luz, gas y
otros consumos, etc.
COSTOS DIRECTOS
Son todos los gastos que estén directamente relacionados con la obra de construcción. Los
costos directos incluyen: costos de la construcción del edificio, adquisición de tierra,
servicios, incluyen sanitarios y alcantarillado pluvial, líneas de agua, de gas y eléctrico,
nivelación del sitio, control de erosión y sedimentación, pavimento de las calles, bordillos,
cunetas y aceras, etc.
Claves para calcular los costos directos e indirectos
Elabora una lista de las tareas necesarias para llevar a cabo tu proyecto, desde las
primeras a las últimas. Luego, asigna a cada tarea el procedimiento requerido para
su ejecución y, a partir de ahí, define cuáles son los costos que debes incluir en
la gestión del proyecto.
Calcula el tiempo que tardarás en cada una de las fases. Los costes de un proyecto
no sólo se miden en función de los gastos, sino también del tiempo que suponga la
realización de tareas.
Ten en cuenta los costes derivados de la mano de obra interna y externa. En el
primer caso, se trata de los procesos internos de la empresa; en el otro, los gastos
que supongan el pago a subcontratistas o terceros agentes.
No te olvides de incluir posibles pérdidas en tu lista, por ejemplo, de materia prima
que no se pueda utilizar por diversos motivos o una maquinaria que se pueda
estropear. Siempre está bien contar con posibles imprevistos.