Escuela superior politécnica del Chimborazo
Facultad de mecánica
Escuela de ingeniería industrial
Ergonomía
alumno:
efren SanMartin
Nivel: octavo “2”
Tema: método bio - mec
Docente:
Ing Carlos Alvares
Periodo: septiembre – febrero
Biomecánica estática coplanar
Introducción
Las lesiones músculo-esqueléticas debidas a la carga física suelen tener un origen común: la
sobrecarga de estructuras corporales (articulaciones, tendones y vainas tendinosas, ligamentos,
músculos, etc.) debido a niveles repetidos y/o excesivos de esfuerzos en posturas inadecuadas.
Aunque muchos métodos de evaluación ergonómica abordan la cuestión de valorar el nivel de
riesgo de la realización de esfuerzos, es la aplicación de procedimientos propios de la
biomecánica los que permitirán una evaluación más detallada y específica del riesgo.
Fundamentos de biomecánica
Evaluar si un esfuerzo en una determinada postura puede provocar sobrecarga en alguna
estructura del aparato locomotor es una tarea compleja. La biomecánica aborda dicha tarea
estableciendo una analogía entre el cuerpo humano y una máquina compuesta de palancas y
poleas. Así, puede considerarse que una articulación es el punto de apoyo de una palanca (un
hueso largo) accionada por un músculo (la potencia), para vencer una resistencia (el peso propio
de los miembros y la carga sostenida) (Figura 1). Al establecer esta analogía es posible aplicar
las leyes físicas para determinar si existen sobrecargas articulares durante la ejecución de un
esfuerzo.
El esfuerzo al que se somete a la articulación es, por una parte, el debido al mantenimiento del
peso de los miembros del cuerpo y de la carga, y por otra, el momento que dichas fuerzas
provocan sobre la articulación y que debe ser vencido para mantener la postura. Conociendo
que el momento de una fuerza respecto a un punto es el producto vectorial del vector fuerza
por el vector distancia desde el punto al punto de aplicación de la fuerza y aplicando las
ecuaciones de equilibrio, es posible determinar el momento y la fuerza de reacción en la
articulación.
En la Figura 2 se pone como ejemplo la articulación del codo. Las cargas soportadas por el codo
son: el peso de carga sostenida por la mano (C) y el peso propio del antebrazo y la mano (Pp)
aplicado en el centro de gravedad del miembro. Suponiendo que la posición se mantiene
estática, en el codo deben aparecer una reacción que contrarreste dichas cargas (Rc) y un
momento (Mc) igual en módulo y signo contrario al provocado por Pp y C. Aplicando las leyes
de equilibrio puede conocerse el valor de Mc y Rc:
Rc = C + Pp
Mc = C x OP x cos(α) + Pp x OCdg x cos(α)
Una vez conocidos Mc y Rc será necesario determinar si los valores que adoptan pueden resultar
perjudiciales para la articulación estudiada. Este procedimiento puede repetirse para cada una
de las articulaciones, determinado, de esta forma, si el esfuerzo realizado puede resultar
perjudicial para alguna de ellas. Para ello es necesario conocer cuál es el valor máximo
recomendable de Mc para cada articulación.
En el ejemplo de la Figura 2, el momento Mc contrarresta el momento creado en el codo por la
carga (C) y el peso de la mano y el antebrazo (Pp). El momento Mc en el codo es generado por
los músculos flexores que se encuentran en el segmento brazo: bíceps, músculo braquial y
braquirradial. La contracción de este paquete muscular genera una fuerza (Fm) a través del
tendón que lo une al hueso Radio, y es dicha fuerza la que genera el momento Mc. Así pues,
puede plantearse que:
Mc = Fm x IO x cos(α)
siendo I el punto de inserción del tendón en el hueso, y estimándose habitualmente la distancia
entre I y O como 5 cm cuando el brazo y el antebrazo forman 90º. El valor máximo de Mc será
aquél correspondiente a la máxima capacidad de contracción del paquete muscular. La fuerza
máxima de una contracción en un músculo, trabajando con la longitud normal, es de unos 8,5
kg/cm2 (aproximadamente). Un bíceps tiene una superficie de corte transversal de unos 16 cm2,
por lo que la fuerza máxima de contracción será de aproximadamente 136 kg. Cuando el ángulo
formado entre brazo y antebrazo es de 90°, la inserción del bíceps está a unos 5 cm por delante
del eje de rotación de la articulación, por lo que Mc podrá adoptar un valor máximo teórico de
66,7 N*m. Si se estima la longitud total de la palanca en unos 35 cm. se obtiene que la carga
máxima que deberá levantarse es 19,5 kg.
Sin embargo, el procedimiento planteado es, en la realidad, bastante más complejo. El análisis
se complica en la medida en que tengamos que considerar articulaciones más alejadas de la
mano, ya que ésta se toma como el origen de la secuencia de cálculo, en especial cuando se
quiere analizar la articulación lumbar (L5/S1). Para ser operativo deben resolverse ciertos
problemas y asumirse ciertas simplificaciones. Por ejemplo, no todos los músculos tienen la
misma función ni su disposición espacial es idéntica. Además, los esfuerzos están condicionados
no sólo a las cargas, sino también a la disposición muscular. Por otro lado, cuando varía el grado
de estiramiento de un músculo varía su capacidad de producir fuerza, y durante el movimiento
suele existir una modificación del ángulo que forma el brazo de palanca respecto a la acción de
su propia fuerza. A esto hay que añadir el hecho de que, incluso para personas con la misma
constitución física, la capacidad muscular puede variar considerablemente. Por último, otro
problema añadido es la necesidad de conocer la longitud, el peso y la posición del centro de
gravedad de cada uno de los segmentos corporales.
Modelos Humanos
Aunque es factible desarrollar aplicaciones similares a la expuesta para la valoración de los
esfuerzos en cada articulación (el procedimiento es el mismo, siguiendo etapa tras etapa, en
función de la articulación que se desea analizar) resulta un procedimiento complejo. Para
simplificar el análisis puede disponerse de modelos matemáticos que simplifiquen los cálculos
antes expuestos.
En primer lugar debe adoptarse un modelo humano en el que se determine el número de
segmentos que lo componen, la localización del centro de gravedad y el peso de cada segmento.
A este conjunto de datos se le denomina parámetros inerciales del modelo humano. La
segmentación del cuerpo puede realizarse de múltiples formas dependiendo de cuál sea el
objeto de estudio, aunque habitualmente se utilizan 14 segmentos que se presuponen no
deformables (Cabeza+cuello, Tronco, Muslos, Piernas, Pies, Brazos, Antebrazos y Manos). Para
la determinación de un segmento corporal son imprescindibles dos puntos que definan su eje
longitudinal, que habitualmente se corresponden con los extremos de dicho eje: el punto
proximal (inicio del segmento) y punto distal (final del segmento).
Existen modificaciones o adaptaciones sobre este modelo básico. Los más comunes son: dividir
el tronco en dos, tres o más segmentos (tórax, abdomen y pelvis), siendo éste el modelo
desarrollado inicialmente por Dempster (1955) y Plagenhoef (1962, 1971), o simplificar el
modelo reduciendo el número de segmentos, lo que implica asumir que determinadas
articulaciones se comportan de forma rígida, perdiéndose la movilidad entre ellas.
El modelo empleado en el presente caso (Figura 3) presenta 16 segmentos, habiéndose dividido
el tronco en tórax y pelvis, y ésta a su vez en dos segmentos que comienzan en el espacio
intervertebral L5/S1 y finalizan en las caderas.
Parámetros Inerciales
El estudio del peso y la posición del centro de gravedad de cada uno de los segmentos corporales
se ha abordado mediante técnicas experimentales, ya que dependen de la cantidad de materia
que tienen los segmentos y de su distribución espacial, algo que es individual y particular de
cada persona.
Aunque algunos autores han tratado de obtener parámetros inerciales individualizados para
cada persona (Whitsett, 1963; Hanavan, 1964; Jensen, 1978; Hatze, 1980 y Yeadon 1990), los
procedimientos para obtenerlos resultan poco precisos y costosos. Por ello, lo más habitual es
expresar el peso de cada segmento como un porcentaje del peso total del individuo. Existen
diversos modelos de este estilo. El más habitualmente empleado es el procedente de los
estudios de Dempster (1955) y Clauser (1969), que obtuvieron los datos del desmembramiento
de cadáveres (Tabla 1).
En la Tabla 1 la columna MASA indica la masa del segmento en porcentaje respecto a la masa
total del sujeto. La columna CG indica el porcentaje, respecto a la longitud total del segmento
correspondiente, al que se encuentra el centro de gravedad del segmento medido desde el
punto proximal.
Otros estudios, como los de Drillis y Contini (1966) permiten realizar una estimación de la
longitud de los diferentes segmentos corporales en función de la estatura del individuo (Tabla
2). Puede emplearse cuando se desconocen dichos valores y su medición directa es imposible.
Los datos de la longitud de los segmentos fueron obtenidos mediante mediciones sobre sujetos
vivos, llevando a cabo una regresión estadística respecto a la variable estatura. De esta forma
se obtuvieron las dimensiones de cada segmento como una proporción de la estatura del
individuo. En general se encontraron correlaciones con r2>0.5, excepto en el caso de la longitud
del pie y de la longitud de la mano en los que r2<0.5. Debe recordarse que los valores obtenidos
son estimados, y que en cualquier caso es preferible la medición directa de las longitudes. No
obstante, el empleo de las correlaciones entre la estatura y las longitudes de los segmentos
corporales provoca un error estándar inferior a un centímetro. Es decir, en el 95% de las
ocasiones, la longitud real y la estimada diferirán en menos de 2 centímetros.
Así, puede estimarse que un individuo cuyo peso fuera 75 kilogramos y cuya estatura fuese 175
cm., tendría un antebrazo cuyo peso sería 1,2 kilos (75*0.016), con una longitud de 25,55 cm.
(175*0.146) y cuyo centro de gravedad se encontraría a 9.95 cm. del radiale.
Momentos Máximos
Determinado el modelo humano y la forma de obtener los parámetros inerciales se está en
disposición de calcular los momentos generados por la carga y el peso propio de los diferentes
segmentos corporales en cada articulación y evaluar el riesgo de producir algún tipo de lesión
músculo-esquelética. Esta evaluación consiste en comparar los momentos generados con los
momentos máximos permisibles.
Como ya se ha indicado, con el movimiento varía el grado de estiramiento muscular, y con ello
la capacidad de los músculos de producir fuerza. Por otro lado, también suele existir una
modificación del ángulo que forma el brazo de palanca respecto a la acción de la propia fuerza;
por ello, el valor de este brazo de palanca también varía.
Existen estudios que determinan las fuerzas musculares máximas en función de las posturas y
tipos de movimientos, y, consecuentemente, permiten deducir los momentos máximos en cada
caso. En esencia y para evitar cualquier tipo de lesión, cuando alguien intenta tirar, empujar o
levantar una carga con el máximo esfuerzo, los momentos generados por la aplicación de la
carga y el propio peso deberían ser de menor o igual magnitud que los momentos que son
capaces de generar los músculos implicados en el movimiento.
Basándose en el hecho de que en cada articulación existe un momento de fuerza muscular
medible que no debe ser superado por los momentos generados por cargas externas, se puede
generar un modelo biomecánico capaz de predecir el máximo esfuerzo permitido en cada
articulación en función del tipo de movimiento. Uno de los primeros modelos fue desarrollado
por Chaffin (1969). Se trata de un modelo estático y coplanar (plano sagital) para el estudio de
movimientos implicados en el manejo de cargas. Este modelo, haciendo referencia a la
limitación del par de fuerza del músculo, establece que debe cumplirse que:
- Sj < Mj/L < Sj
donde:
-Sj es el momento máximo que puede producirse en la articulación j cuando actúan los
músculos extensores.
Sj es el momento máximo que puede producirse en la articulación j cuando actúan los
músculos flectores.
Mj/L es el momento que actúa en cada articulación j debido a la carga externa L sostenida y al
peso de los segmentos corporales que sostiene dicha articulación j.
Anteriormente se ha indicado cómo calcular Mj/L para cada articulación aplicando las
ecuaciones de equilibrio. Para calcular Sj y -Sj se requiere la realización de pruebas con distintos
tipos de sujetos. La estimación requiere tener en cuenta multitud de factores, entre los que
destacan: la postura, la constitución física del operario, el tiempo, y la longitud del movimiento
(a mayor longitud, menor momento). Teniendo en cuenta estos factores y siguiendo el método
adecuado pueden obtenerse unos valores máximos que sirven de patrón. Un estudio de este
estilo fue realizado por Stobbe en 1982. Como ya se ha mencionado, los momentos de fuerza
de los músculos varían según el rango de giro de la articulación. Por tanto, se deben conocer los
ángulos entre segmentos para poder calcular Sj y -Sj. En el modelo empleado en este caso los
ángulos deben medirse tal y como muestra la Figura 4.
Estudios de Clarke (1966), Schanne (1972) y Burggraaf (1972) determinaron los valores de Sj y -
Sj. Los datos se tomaron a partir de una muestra de sujetos en edad escolar de ambos sexos,
por lo que no se pueden considerar representativos de la población industrial. Por ese motivo,
en Chaffin (1999) se utilizan los datos obtenidos por Stobbe (1982), extraídos de trabajadores y
trabajadoras de la industria, para ajustar los valores de la media previstos y estimar un
coeficiente de variación alrededor de la misma.
Recuerda...
Un Análisis Biomecánico consiste en comparar los momentos generados en las articulaciones en una determinada postura
con una determinada carga con los momentos máximos permisibles en esas condiciones.
Procedimiento de cálculo
Suponiendo que se desea conocer el momento máximo al que puede someterse el codo en la
postura reflejada en la Figura 1, habrá de determinarse si los paquetes musculares activos son
los flectores o los extensores. Mantener el antebrazo en la postura de dicha figura requiere la
actuación de los músculos bíceps, braquial y braquirradial, es decir, los músculos flectores del
antebrazo. Así pues se trata de una Flexión de Codo. En la primera fila de la Tabla 3 puede
observarse que las articulaciones primaria y adyacente para Flexión de Codo son el Codo y el
Hombro, por lo que habrá que determinar los ángulos αe y αs en grados sexagesimales tal y
como se muestra en la Figura 4. El valor de dichos ángulos se introduce en la ecuación
correspondiente:
Se=[336.29 + 1.544αe-0.0085 αe2 -0.5αs][G]
junto con el correspondiente a G, que tratándose de un hombre tomará el valor 0.1924 según
la tabla 3. Considerando que αe =90º y αs =0º se obtiene que Se = 78.19 Nm.
Así pues, el momento máximo a no sobrepasar en el codo, en la postura analizada, para un
sujeto de la estatura y peso dados, será de 78.19 Nm. Sin embargo, no todos los individuos de
la misma complexión compartirán el mismo límite. El valor calculado es el Se medió, es decir, el
límite máximo para el 50 % de los individuos de dichas características. Suponiendo que dicho
límite se distribuye según una distribución normal, el Se calculado será la media de dicha
distribución. Para estimar la desviación típica (SD) se multiplica el Coeficiente de Variación
(última columna de la Tabla 3) por dicho valor medio (hay que recordar que ± 1 SD = 68% de la
población y ± 2 SD = 95 %, suponiendo una distribución normal de los datos).
Conocida la media y la desviación típica de la distribución de momentos máximos, es posible
determinar el porcentaje de población protegida cuando se sostiene una determinada carga, o
la carga máxima a sostener para que resulte protegido un determinado porcentaje de la
población.
Por otra parte, el valor calculado es el máximo recomendable para posturas y esfuerzos
puntuales de corta duración. Este valor deberá ser disminuido si los esfuerzos son realizados
durante tiempos prolongados o con frecuencia. Los límites recomendados dependerán de la
duración de la acción y de su repetitividad. En función de la repetitividad de la acción los
esfuerzos se clasificarán en:
Esfuerzo estático (mantenido más de un minuto)
Esfuerzos que se repiten cíclicamente (más de una vez cada 5 minutos)
Esfuerzos que se repite con una frecuencia inferior a una vez cada 5 minutos
La tabla muestra el porcentaje de la carga máxima soportable que no es recomendable
sobrepasar en función de la repetitividad y la duración
Recuerda...
El valor calculado es el máximo recomendable para posturas y esfuerzos puntuales de corta duración. Este valor deberá ser
disminuido si los esfuerzos son realizados durante tiempos prolongados o con frecuencia. Los límites recomendados
dependerán de la duración de la acción y de su repetitividad.
Aplicación del método
La aplicación del modelo descrito para la evaluación de esfuerzos en las diferentes articulaciones
es un procedimiento que puede resultar complejo sin el apoyo de una herramienta informática.
La herramienta de cálculo ofrecida en Ergonautas permite realizar los cálculos físicos y la
aplicación del modelo a partir de los datos de entrada, proporcionando como resultados: el nivel
de esfuerzo en cada articulación, la carga máxima recomendable, el porcentaje de población
protegida, además de la estabilidad de la postura, la posibilidad de deslizamiento y la de vuelco
del trabajador bajo las cargas soportadas.
Para proceder al cálculo deben recogerse una serie de datos sobre la tarea:
Sexo del trabajador.
Estatura.
Peso.
Ángulos de los segmentos corporales en la postura analizada.
Peso de la carga sostenida o fuerza ejercida.
Si la carga se sostiene con una o dos manos.
Tiempo durante el cual se realizan los esfuerzos.
Frecuencia de los esfuerzos.
Además, si se desea calcular la posibilidad de deslizamiento del trabajador por la postura
adoptada y carga sostenida, deberá conocerse el coeficiente de rozamiento entre el calzado y el
suelo.
A partir de estos datos el software calculará la tensión y los momentos generados en cada
articulación y los comparará con los máximos permisibles en dicha postura obtenidos del
modelo antes expuesto, modificados en función de la duración y frecuencia del esfuerzo, y del
porcentaje de población a la que se desee proteger. A partir de la diferencia entre el momento
actuante y el permisible en cada articulación el programa determinará el riesgo existente.
Simplificaciones asumidas y limitaciones del método
Antes de aplicar el método resulta de especial relevancia conocer las simplificaciones asumidas
en su desarrollo y las limitaciones de su aplicación. Como se ha indicado en los apartados
precedentes, se asumen modelos que permiten estimar aspectos como la longitud de los
segmentos corporales, su peso, la posición de su centro de gravedad, la posición de los
diferentes segmentos a partir de ciertas mediciones angulares, los momentos máximos
soportables por las articulaciones, así como su distribución alrededor de la media, etc. Aunque
todos estos modelos han sido refrendados y validados en la literatura científica al respecto, y su
uso está asentado y difundido entre la comunidad científica, no dejan de resultar estimaciones
de la realidad. El hecho de que, por ejemplo, en el el 95% de las ocasiones la longitud real y la
estimada de un segmento corporal difieran en menos de 2 centímetros, no implica que exista
un cierto margen de error.
Respecto a los cálculos físicos se ha asumido que:
Todos los segmentos corporales son rígidos, sin cambios en su masa, densidad o forma
en función de la postura.
Los centros de masas de los segmentos no cambian de posición relativa a los extremos
proximal ni distal del segmento.
El radio de giro de cada segmento no cambia durante el movimiento.
El punto de aplicación de la carga está situado en el centro de la palma de la mano.
La carga no genera momentos en el cuerpo.
Ninguna parte del cuerpo está apoyada. El operario se sostiene únicamente mediante
los pies sobre el suelo.
Si la carga es soportada por una sola mano se considerará que el brazo que no actúa en
el levantamiento adopta la misma postura que el que ejerce la fuerza.
Por último, es necesario recordar que el modelo asumido valora esfuerzos isométricos, estáticos
y coplanares (plano sagital) en dos dimensiones. Dado que se trata de un modelo estático,
resulta una herramienta especialmente útil para el diseño y evaluación de esfuerzos en dos
dimensiones en los que el efecto de la aceleración de la carga y los segmentos corporales es
despreciable. En el análisis de movimientos de manejo de cargas pesadas de forma lenta puede
aplicarse describiendo la actividad como una serie de posturas estáticas analizadas por
separado, asumiendo en cualquier caso que los efectos de inercia provocados por la aceleración
sean despreciables.
La no consideración de estas simplificaciones y limitaciones puede derivar en la obtención de
resultados erróneos.
Bibliografía
Mas, D. (2015). Obtenido de
[Link]